p Basándose en la resolución sobre la situación política adoptada por el VI Congreso del POSD (bolchevique) de Rusia "’^^3^^ y aplicando dicha resolución al momento actual, el Comité Central del POSDR, en su reunión plenaria, comprueba que:
p 1. En el transcurso de dos meses, desde el 3 de julio hasta el 3 de septiembre, la lucha de clases y el desarrollo de los acontecimientos políticos, a consecuencia de la velocidad inaudita de la revolución, han impulsado tanto el país hacia adelante como no hubieran podido hacerlo en tiempos de paz largos años sin revolución y sin guerra.
p 2. Se pone cada ve/, más en claro que los acontecimientos del 3 al 5 de julio fueron el punto crítico de toda la revolución. Sin una apreciación exacta de estos acontecimientos no es posible valorar correctamente los objetivos del proletariado ni la velocidad de desarrollo de los acontecimientos revolucionarios, que no depende de nuestra voluntad.
p 3. Las calumnias que la burguesía hace circular con increíble empeño contra los bolcheviques entre las masas del pueblo, pródigamente, gracias a los millones invertidos en los periódicos y las editoriales capitalistas, se desenmascaran cada día con mayor amplitud y rapide/.. A las masas obreras de la capital y de las grandes ciudades primero, y luego también a los campesinos, se les hace más evidente que las calumnias contra los bolcheviques son una de las armas principales que tienen los capitalistas en su lucha contra los defensores de los intereses de los obreros y de los campesinos pobres, es decir, contra los bolcheviques.
p 4. El levantamiento de Kornílov, es decir, de los generales y oficiales respaldados por los terratenientes y capitalistas, con el Partido Demócrata Constitucionalista (el Partido de la "Libertad del Pueblo”) a la cabeza, intentó simplemente encubrirse repitiendo las viejas calumnias contra los bolcheviques, y esto ha sido precisamente lo que más ha contribuido a abrir los ojos de manera definitiva a las más amplias masas del pueblo acerca de la verdadera significación y finalidad de aquellas calumnias lanzadas por la burguesía contra el 236 Partido Obrero Bolchevique, partido de los auténticos defensores de los pobres.
p 5. Si nuestro partido se hubiese negado a apoyar el movimiento de masas del 3-4 de julio, movimiento que estalle’) espontáneamente, a pesar de nuestros esfuerzos por contenerlo, habría traicionado de manera directa y total al proletariado, pues las masas se pusieron en movimiento, justa y legítimamente indignadas por la prolongación de la guerra imperialista, es decir, de esa guerra de conquista y rapiña que se realiza en interés de los capitalistas, y por la inacción clel gobierno y de los Soviets frente a la burguesía, que hace que el hambre y el desbarajuste económico se agudicen y acentúen.
p 6. A pesar de todos los esfuerzos de la burguesía y del gobierno, a pesar de las detenciones de cientos de bolcheviques, de la confiscación de sus papeles y documentos, de los allanamientos efectuados en las redacciones, etc.; a pesar de todo eso, 110 se ha conseguido ni se conseguirá jamás probar la calumnia de que nuestro partido hubiese fijado al movimiento clel 3-4 de julio otra finalidad que no fuera manifestarse "pacífica y organizadamente" bajo la consigna de que sea entregado todo el poder del Estado a los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos.
p 7. Habría sido un error que los bolcheviques se hubiesen propuesto como objetivo el 3-4 de julio la toma del poder, pues la mayoría, no sólo del pueblo, sino también de los obreros, no había experimentado entonces en la práctica la política contrarrevolucionaria de los generales en el ejército, de los terratenientes en el campo y de los capitalistas en la ciudad; política que se ha revelado ante las masas a partir del 5 de julio y que era el fruto del espíritu de conciliación de los eseristas y mencheviques con la burguesía. Pero no hubo una sola organización de nuestro partido, ni central ni local, que lanzase oralmente ni por escrito la consigna de la toma del poder el 3-4 de julio, ni pusiese siquiera este punto a discusión.
p 8. El verdadero error cometido por nuestro partido en las jornadas del 3 y 4 de julio, error que hoy han puesto de relieve los acontecimientos, consistió sencillamente en considerar la situación general del país menos revolucionaria de lo que en realidad resultó ser, en creer que todavía era posible una evolución pacífica de las transformaciones políticas cambiando la política de los Soviets, cuando en la práctica los mencheviques y eseristas se habían enredado y atado tanto a la burguesía, con sus pactos, y cuando ésta se había vuelto ya a tal punto contrarrevolucionaria, que no se podía hablar siquiera de desarrollo pacífico alguno. Pero nuestro partido no podía desterrar esta idea falsa—inspirada en la confianza de que los acontecimientos no se desarrollarían con demasiada celeridad—más que interviniendo en el movimiento popular clel 3-4 de julio con 237 la consigna de “¡Todo el poder a los Soviets!” y con el objetivo de imprimir al movimiento un carácter pacífico y organizado.
p 9. La significación histórica de la sublevación de Kornílov estriba precisamente en que abrió con fuerza extraordinaria los ojos de las masas clel pueblo sobre esta verdad que con frases conciliatorias encubrían v siguen encubriendo los eseristas y mencheviques, a saber: que los terratenientes y burgueses, con el Partido Demócrata Constitucionalista a la cabeza, y con los generales y oficiales a su lado, se han organizado y están dispuestos a cometer y cometen los crímenes más inauditos, que son los de entregar Riga (y tras ella, Petrogrado) a los alemanes, dejarles abierto el frente, entregar los regimientos bolcheviques al fusilamiento, iniciar un motín, hacer marchar las tropas sobre la capital, con la "división salvaje" "" a la cabeza, etc., etc.; todo ello para que la burguesía tome el poder íntegro en sus marros, para afianzar el poder de los terratenientes en el campo y anegar el suelo del país con la sangre de los obreros y campesinos.
p La sublevación de Kornílov ha demostrado en Rusia lo que la historia había probado en todos los países: que la burguesía, con tal de defender su poder sobre el pueblo y sus beneficios, no retrocede ante ninguna traición a la patria y ante ningún crimen.
p 10. Par a los obreros y campesinos de Rusia no hay absolutamente ninguna salida, salvo la de luchar denodadamente y lograrla victoria sobre los terratenientes y la burguesía, sobre el partido de los demócratas constituc ioiialistas y los generales y oficiales que simpatizan con él. Pero solamente la clase obrera de las ciudades podrá conducir’ al pueblo, es decir’, a todos los trabajadores, a esta lucha y esta victoria, si pasa a sus manos todo el poder del Estado y si la apoyan los campesinos pobres.
p 11. Los acontecimientos de la revolución rusa, sobre lodo después del (> de mayo, y aún más después del 3 de julio, se desarrollan con una celeridad tan increíble de torbellino y huracán, que el partido no debe proponerse en modo alguno acelerarlos; por el contrario, todos los esfuerzos deberán orientarse a no quedar a la zaga de los acontecimientos y marchar a tiempo con nuestra labor de hacer comprender en la medida de nuestras fuerzas a los obreros y trabajadores los cambios en la situación y en el desarrollo de la lucha de clases. Tal es, en efecto, actualmente, la principal tarea del partido: hacer ver a las rrrasas que la situación es terriblemente crítica, que toda ínter vención puede terminar en uir estallido, razón por la cual un levantamiento prematuro podría acarrear los mayores daños. Pero, al mismo tiempo, esta situación crítica lleva inevitablemente a la clase obrera—y tal vez con una rapidez catastrófica—a <]ue ella, en virtud del giro que han tomado los acontecimientos, 238 independientemente de su voluntad, se vea obligada a dar la batalla decisiva a la burguesía contrarrevolucionaria y conquistar el poder.
p 12. La sublevación de Kornílov ha evidenciado plenamente que el ejército, todo el ejército, odia al Cuartel General. Así hubieron de reconocerlo hasta los mencheviques y eseristas, que durante meses han demostrado con sus esfuerzos su odio a los bolcheviques y sus simpatías por una política de inteligencia de los obreros y campesinos con los terratenientes y la burguesía. El gobierno de Kerenski, al limitarse a sustituir a Kornílov por Alexéiev, dejando en sus puestos a Klembovski y otros generales de Kornílov, sin hacer nada serio por democratizar el ejército y eliminar los mandos contrarrevolucionarios, lejos de debilitar el odio del ejército contra el Cuartel General, lo que hará es acentuarlo. Los Soviets, que toleran y apoyan esta política débil, vacilante y sin principios de Kerenski; los Soviets, que una vez más han dejado escapar la ocasión de tomar pacíficamente el poder al liquidar la sublevación de Kornílov, estos Soviets se hacen culpables rio sólo por practicar una política de conciliación con la burguesía, sino por una política de conciliación criminal con ella.
p El ejército, que odia al Cuartel General y no quiere hacer la guerra, cuyo carácter de rapiña ya ha visto claro, está inevitablemente condenado a nuevas catástrofes.
p 13. La clase obrera, una vez que conquiste el poder, es la única capaz de aplicar una política de paz efectiva y no de palabra, como la que siguen los mencheviques y eseristas, quienes, en realidad, apoyan a la burguesía y sus tratados secretos. La clase obrera, inmediatamente y cualquiera que sea la situación militar, incluso si los generales de Kornílov, después de entregar Riga, entregasen también Petrogrado, propondrá a todos los pueblos condiciones francas, precisas, claras y justas de paz. La clase obrera puede hacerlo en nombre de todo el pueblo, pues la aplastante mayoría de los obreros y campesinos de Rusia se ha manifestado contraria a la guerra de conquista actual y partidaria de una paz concertada en condiciones justas, sin anexiones (conquistas) ni contribuciones.
p Los eseristas y mencheviques, que llevan varios meses hablando de semejante paz, no hacen más que engañarse a sí mismos y engañar al pueblo. Tan pronto como conquiste el poder, la clase obrera, sin perder un solo día, propondrá dicha paz a todos.
p A los capitalistas de todos los países les cuesta gran trabajo contener la revolución obrera—que se avecina por doquier—contra la guerra; tanto que si la revolución rusa deja de suspirar impotente y lastimosamente por la paz y pasa a proponerla directamente, publicando y rompiendo los tratados secretos, etc., hay 99 probabilidades sobre cien de que la paz se establezca rápidamente, sin que los capitalistas puedan impedirlo.
239p Y si se da el caso, menos probable, de que los capitalistas—en contra de la voluntad de sus propios pueblos—rechacen las condiciones de paz del gobierno obrero ruso, la revolución en Europa se acercará cien veces más de prisa, y el ejército de nuestros obreros y campesinos no elegirá a jefes y superiores odiados, sino a otros respetados por él, y se convencerá de la justicia de la guerra una vez ofrecida la paz y rotos los tratados secretos, suspendida la alianza con los terratenientes y la burguesía y entregada toda la tierra a los campesinos. Sólo entonces será justa la guerra por parte de Rusia, la única guerra en que los obreros y los campesinos lucharán por su propia voluntad y no por la fuerza. Esta guerra aproximará aún más la inevitable revolución obrera en los países avanzados.
p 14. La clase obrera, una ve/ que conquiste el poder, será la única capaz de garantizar el paso inmediato y sin indemnización de todas las tierras de los terratenientes a los campesinos. Esto no se puede postergar. La Asamblea Constituyente lo legitimará, pero los campesinos no son culpables de que no se reúna. Los campesinos se convencen cada día más de que por medio de un acuerdo con los terratenientes y los capitalistas es imposible obtener la tierra. La tierra sólo puede conseguirse mediante la alianza fraternal y sin reservas entre los campesinos pobres y los obreros.
p La dimisión de Chernov, después de que éste, durante meses, se esforzó por defender los intereses de los campesinos mediante concesiones grandes y pequeñas a los terratenientes del Partido Demócrata Constitucionalista, y habiendo fracasado todas las tentativas, esa dimisión puso de manifiesto, palpablemente, lo estéril de esa política de conciliación. Mientras tanto, en el interior, los campesinos ven y saben, sienten y perciben todo el descaro de los terratenientes después del 5 de julio y se dan cuenta de cuan necesario es meterlos en cintura.
p 15. La clase obrera, una vez que conquiste el poder, será la única capa/, de poner fin al desbarajuste económico y al hambre inminente. El gobierno viene prometiendo desde el 6 de mayo control y más control; pero 110 ha hecho ni podía hacer nada, pues los capitalistas y terratenientes sabotean todo trabajo en ese sentido. La desocupación crece, el hambre se avecina, la moneda se deprecia y la dimisión de Peshejónov, después de doblar los precios fijos, acentuará la crisis, poniendo de manifiesto una vez más toda la debilidad e impotencia del gobierno. El control obrero de la producción y la distribución es lo único que puede salvar al país. Sólo un gobierno obrero meterá en cintura a los capitalistas, despertará un apoyo heroico de los trabajadores a los esfuerzos de las autoridades, establecerá el orden y un intercambio regular de trigo por productos manufacturados.
p 16. La confian/a de los campesinos pobres en la clase obrera de 240 las ciudades, quebrantada durante algún tiempo por las calumnias de la burguesía y las esperan/as en la política de < onciliación, se restablece sobre todo después de que las detenciones en las aldeas y toda clase de persecuciones de los trabajadores después del 5 de julio y, por último, la sublevación de Kornílov, abrieron los ojos al pueblo. Uno de los síntomas que revela cómo va perdiendo el pueblo la fe en la política de conciliación con los capitalistas es el crecimiento del descontento, con intensidad particular después del 5 de julio, en los dos partidos principales—eserista y menchevique—, que introdujeron y llevaron hasta el fin esa política de conciliación; el c recimiento de la lucha contra la política de conciliación, el crecimiento de la oposición, que ha alcanzado aproximadamente dos quintas partes (40%) en el último “Consejo” del Partido Socialista Revolucionario y en el Congreso del partido de los mencheviques.
p 17. Toda la marcha de los acontecimientos, todas las condiciones económicas y políticas, todos los sucesos ocurridos dentro del ejército preparan con rapidez, creciente la conquista del poder por la clase obrera, que dará paz, pan y libertad y acelerará el triunfo de la revolución proletaria en los demás países.
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Escrito no más tarde del 3 (16) de septiembre de
1917.
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Publicado por vn primera en 1925 en la
“Recopilación Leninista”, t. IV.
Notes
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