p En 1847, en el Manifiesto (Comunista, Marx daba a esta pregunta una respuesta todavía completamente abstracta, o, para ser más exactos, una respuesta que señalaba las tareas, pero no los medios de cumplirlas. Sustituir la máquina del Estado, una vez destruida, con "la organi/.acrión del proletariado, como criase dominante”, "con la conquista de la democracia": tal era la respuesta del Manifiesto Comunista.
p Sin caer en utopías, Marx esperaba que la experiencia del movimiento de masas daría respuesta a la pregunta de qué formas concretas tendría la organización del proletariado como clase dominante y de qué modo esta organización sería crompatible con "la conquista de la democracia" más completa y consecuente.
p En La guerra civil en Francia, Marx analiza con la mayor atención la experiencia de la Comuna, por breve que fuera dicha experiencia. Citemos los pasajes más importantes de esta obra:
p En el siglo XIX se desarrolló, procedente de la Edad Media, "el poder estatal centralizado, con sus órganos omnipresentes: el ejército permanente, la policía, la burocracia, el clero y la magistratura”. Al desarrollarse el antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, "el poder del Estado fue adquiriendo erada vez más el carácter de poder nacional del capital sobre el trabajo, de fuerza pública organizada para la esclavización social, de máquina del despotismo de clase. Después de cada revolución, que marca un paso adelante en la lucha de clases, se acusa con rasgos c acia vez más destacados el carácter puramente represivo del poder del Estado”. Después 322 de la revolución de 1848-1849, el poder del Estado se convierte en una "máquina nacional de guerra del capital contra el trabajo”. El Segundo Imperio lo consolida.
p “La antítesis directa del Imperio era la Comuna”. "Era la forma definida" "de una república que no acabase sólo con la forma monárquica de la dominación de clase, sino con la propia dominación de clase..."
p ;En qué consistió, concretamente, esta forma “definida” de la república proletaria, socialista? ¿Qué Estado comen/ó a crear?
p “...El primer decreto de la Comuna fue la supresión del ejército permanente para sustituirlo por el pueblo armado..."
p Esta reivindicación figura hoy en los programas de todos los partidos que desean llamarse socialistas. Pero el valor de sus programas nos lo prueba, mejor que nada, la conducta de nuestros eseristas y mencheviques, quienes precisamente después de la revolución del 27 de febrero ¡han renunciado, de hecho, a llevara la práctica esta reivindicación!
p “...La Comuna estaba formada por los consejeros municipales, elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento. La mayoría de sus miembros eran, naturalmente, obreros o representantes reconocidos de la clase obrera...
p “...En vez de continuar siendo un instrumento del gobierno central, la policía fue despojada inmediatamente de sus atributos políticos y convertida en instrumento de la Comuna, responsable ante ella y revocable en todo momento... Lo mismo se hizo con los funcionarios de las demás ramas de la administración... Desde los miembros de la Comuna para abajo, todos los que desempeñaban cargos públicos debían desempeñarlos por el salario de un obrero. Los intereses creados y los gastos de representación de los altos dignatarios del Estado desaparecieron con los altos dignatarios mismos... Una vez suprimidos el ejército permanente y la policía, que eran los elementos del poder material del antiguo gobierno, la Comuna tomó medidas inmediatamente para destruir la fuerza espiritual de represión, el poder de los curas... Los funcionarios judiciales perdieron su fingida independencia... En el futuro habían de ser funcionarios electivos, responsables y revocables...” ’"’"
p Por tanto, al destruir la máquina del Estado, la Comuna la sustituye aparentemente "sólo" con una democracia más completa: 323 supresión del ejército permanente y elegibilidad y amovilidad plenas de todos los funcionarios. Pero, en realidad, este "sólo" representa una sustitución gigantesca de unas instituciones con otras de tipo distinto por principio. Nos hallamos precisamente ante un caso de "transformación de la cantidad en calidad": la democracia, hecha realidad del modo más completo y consecuente que pueda imaginarse, se convierte de democracia burguesa en democracia proletaria, de un Estado (fuerza especial de represión de una determinada clase) en algo que ya no es un Estado propiamente dicho.
p Es necesario aún reprimir a la burguesía y vencer su resistencia. Esto era especialmente necesario para la Comuna, y una de las causas de su derrota radica en que rio lo hizo con suficiente decisión. Pero, en este caso, el órgano represivo es ya la mayoría de la población y no una minoría, como había sido siempre, lo mismo bajo la esclavitud y la servidumbre que bajo la esclavitud asalariada. ¡Y por cuanto la mayoría del pueblo es la que reprime por sí misma a sus opresores, no es ya necesaria una "fuerza especial" de represión! En este sentido, el Estado comienza a extinguirse. En ve/ de las instituciones especiales de una minoría privilegiada (la burocracia privilegiada, los jefes del ejército permanente), esta función puede desempeñarla directamente la propia mayoría. Y cuanto más intervenga todo el pueblo en la ejecución de las funciones propias del poder del Estado, tanto menos necesario será este poder.
p Es singularmente notable, a este respecto, una medida de la Comuna subrayada por Marx: la supresión de todos los gastos de representación, de todos los privilegios pecuniarios de los funcionarios, la reduce ion de los sueldos de todos los funcionarios públicos al nivel del "salario de un obrero". Aquí precisamente se expresa con la mayor evidencia el viraje de la democracia burguesa a la democracia proletaria, de la democracia de los opresores a la democracia de las clases oprimidas, del Estado como "fuerza especial" de represión de una clase determinada a la represión de los opresores por la fuerza conjunta de la mayoría del pueblo, de los obreros y los campesinos. ¡Y es justamente en este punto tan evidente—quizá el más importante en lo que respecta al problema del Estado—en el que más se dan al olvido las enseñanzas de Marx! En los comentarios de divulgación —cuya cantidad es innumerable—no se habla de esto. "Es usual" silenciarlo, como si se tratase de una “ingenuidad” pasada de moda; algo así como cuando los cristianos, después de convertirse el cristianismo en religión oficial, "dieron al olvido" las “ingenuidades” del cristianismo primitivo y su espíritu democrático revolucionario.
p La reducción de los sueldos de los altos funcionarios públicos parece “simplemente” la reivindicación de una democracia ingenua, primitiva. Uno de los “fundadores” del oportunismo 324 contemporáneo, el ex socialdemócrata E. Bernstein, se ha dedicado más de una vez a repetir las triviales hurlas burguesas acerca de la democracia “primitiva”. Como todos los oportunistas, como los kautskianos actuales, no ha comprendido en absoluto, primero, que el paso del capitalismo al socialismo es imposible sin cierto “retorno” a la democracia “primitiva” (porque ¿cómo, si no, pasar al desempeño de las funciones del Estado por la mayoría de la población, por toda ella?), y, segundo, que esta "democracia primitiva”, basada en el capitalismo y en la cultura capitalista, no es la democracia primitiva de los tiempos prehistóricos o de la época precapitalista. La cultura capitalista ha creado la gran producción, las fábricas, los ferrocarriles, el correo, el teléfono, etc., y, sobre esta base, la inmensa mayoría de las funciones del antiguo "poder estatal" se han simplificado tanto y pueden reducirse a operaciones tan sencillas de registro, contabilidad y control que son totalmente asequibles a cuantos saben leer y escribir, pueden ejecutarse por el corriente "salario de un obrero”, pueden (y deben) ser despojadas de toda sombra de algo privilegiado y "jerárquico".
p La completa elegibilidad y amovilidad de todos los funcionarios en cualquier momento y la reducción de su sueldo al nivel del corriente "salario de un obrero”, estas medidas democráticas, sencillas y "comprensibles por sí mismas”, unen por completo los intereses de los obreros y de la mayoría de los campesinos y, al misino tiempo, sirven de puente que conduce del capitalismo al socialismo. Estas medidas atañen a la reorganización estatal, puramente política, de la sociedad; pero es evidente que adquieren su pleno sentido e importancia sólo en conexión con "la expropiación de los expropiado res”, ya en realización o en preparación, es decir, con la transformación de la propiedad privada capitalista de los medios de producción en propiedad social.
p “La Comuna—escribió Marx—convirtió en una realidad el tópico de todas las revoluciones burguesas, "un gobierno barato”, al destruir las dos grandes fuentes de gastos: el ejército permanente y la burocracia del Estado".
Entre los campesinos, lo mismo que en los demás sectores de la pequeña burguesía, sólo una minoría insignificante "se eleva”, "se abre camino" en el sentido burgués, es decir, se convierte en gente acomodada, en burgueses o en funcionarios con una situación estable y privilegiada. La mayoría abrumadora de los campesinos de todos los países capitalistas en que existe una masa campesina (y estos países capitalistas forman la mayoría) se halla oprimida por el gobierno y ansia derrocarlo, ansia un gobierno “barato”. Eso puede 325 realizarlo únicamente el proletariado y, al realizarlo, da un paso hacia la transformación socialista del Estado.
Notes