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GENTE DEL OTRO MUNDO
 

p “He perdido en vano el día, amigos míos”. Así dice una antigua sentencia latina, que viene involuntariamente a la memoria cuando se piensa en la pérdida del día 5 de enero ^^196^^.

p Después del trabajo vivo, auténtico, de los Soviets entre los obreros y los campesinos, dedicados a una obra útil, a talar el bosque y arrancar los tocones de la explotación terrateniente y capitalista, hemos tenido que trasladarnos de pronto a un "mundo ajeno”, a unos advenedi/.os del otro mundo, del campo de la burguesía y de sus partidarios, paniaguados, lacayos y defensores voluntarios e involuntarios, conscientes e inconscientes. Del mundo de la lucha de las masas trabajadoras, y de su organización soviética, contra los explotadores, al mundo de las frases melifluas, de las declaraciones relamidas y vacuas, de las promesas basadas, como antes, en la conciliación con los capitalistas.

p ¡Como si la historia, involuntariamente o por error, hubiera vuelto atrás su reloj y hubiésemos estado por un día no en enero de 1918, sino en mayo o junio de 1917!

p ¡Es espantoso! Es algo insoportable estar entre hombres vivos y encontrarse de pronto en compañía de cadáveres, respirar el olor a muerto, escuchar a esas mismas momias de la huera fraseología “social” a lo Luis Blanc, escuchar a Chernov y Tsereteli.

p Tenía razón el camarada Skvortsov, quien en dos o tres frases tajantes, cinceladas con precisión, sencillas, serenas y, al mismo tiempo, despiadadamente bruscas, dijo a los eseristas de derecha: "Todo ha terminado entre nosotros. Haremos hasta el fin la Revolución de Octubre contra la burguesía. Ustedes y nosotros nos encontramos a lados distintos de la barricada".

p Y como respuesta, un torrente de frases pulidísimas de Chernov y Tsereteli, que dieron de lado cuidadosamente sólo (¡sólo!) una cuestión: la cuestión del Poder soviético, de la Revolución de Octubre. "Que no haya guerra civil, que no haya sabotaje”, conjura Chernov a la revolución en nombre de los eseristas de derecha. Y los eseristas de derecha, que han estado durmiendo como difuntos en el féretro durante medio año, desde junio de 1917 hasta enero de 550 1918, se levantan y aplauden con frenesí, con tozudez. ¡Es, en efecto, tan fácil y agradable resolver los problemas de la revolución por medio de exorcismos! "Que no haya guerra civil, que no haya sabotaje, que reconozcan todos a la Asamblea Constituyente”. ;En qué se diferencia eso, en el fondo, de otro exorcismo: "Que se reconcilien los obreros y los capitalistas"? Absolutamente en nada. Los Kaledin y los Riabushinski, junto con sus amigos imperialistas de todos los países, no desaparecerán ni modificarán su política porque les conjuren a ello los cantos melodiosos del melifluo Chernov ni los aburridos sermones de Tsereteli, que huelen a librejos no comprendidos, mal meditados y desnaturalizados.

p O vencer a los Kaledin y los Riabushinski o entregar la revolución. O la victoria en la guerra civil contra los explotadores o la muerte de la revolución. Así se plantee) el problema en todas las revoluciones: en la inglesa del siglo XVII, en la francesa del siglo XVIII y en la alemana del siglo XIX. ¿Cómo puede concebirse que el problema no esté planteado así en la revolución rusa del siglo XX? ¿Cómo van a convertirse los lobos en corderos?

p Tsereteli y Chernov no tienen ni un ápice de reflexión, ni el más mínimo deseo de reconocer el hecho de la lucha de clases, que se ha transformado en guerra civil no por casualidad, no de golpe, no por capricho o mala voluntad de nadie, sino de modo ineluctable, en un largo proceso de desarrollo revolucionario.

p Ha sido un día pesado, aburrido y fastidioso en los elegantes locales del Palacio de Táuride, que incluso por su aspecto se diferencia del Smolny aproximadamente igual que el parlamentarismo burgués, elegante, pero muerto, se diferencia del mecanismo soviético, proletario, sencillo, desordenado e imperfecto aún en muchos aspectos, pero vivo y vital. Allá, en el viejo mundo del parlamentarismo burgués, harían esgrima los jefes de las clases hostiles y de los grupos hostiles de la burguesía. Aquí, en el nuevo mundo del Estado socialista, proletario y campesino, las clases oprimidas hacen con tosquedad, sin habilidad...  [550•* 

p Escrito el 6 (19) de enero de I91H.

Publicado por vez primera el 2¡ de enero de 192fi en el núm. 17 de "Prm’dn".

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Notes

[550•*]   Aquí se ¡nU’iTumpr i-l manuscrito. (J\T. de la Edil.)