DEL PARTIDO OBRERO SOCIALDEMOCRATA
(BOLCHEVIQUE) DE RUSIA
p Camaradas: De todos es sabido que la mayoría de los delegados al II Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia pertenecen al Partido Bolchevique.
p Es éste un hecho esencial para comprender la revolución que acaba de desarrollarse y triunfar tanto en Petrogrado y Moscú, como en toda Rusia. Y este hecho es cabalmente el que olvidan de continuo y dejan en silencio todos los partidarios de los capitalistas y sus auxiliares inconscientes, que minan el principio básico de la nueva revolución: todo el poder a los Soviets. En Rusia no debe haber más gobierno que el Gobierno de los Soviets. Se ha conquistado en Rusia el Poder soviético, y el paso del poder de manos de un partido soviético a las de otro partido está asegurado sin necesidad de revolución, simplemente por decisión de los Soviets, simplemente por medio de nuevas elecciones de diputados a los Soviets. El II Congreso de los Soviets de toda Rusia ha dado la mayoría al Partido Bolchevique. Así pues, sólo un gobierno formado por este partido es un gobierno soviético, y todo el mundo sabe que, unas horas antes de la formación del nuevo gobierno y antes de que la lista de sus miembros hubiese sido sometida al dictamen del II Congreso de los Soviets de toda Rusia, el Comité Central del Partido Bolchevique invitó a la reunión que celebraba a tres de los miembros más destacados del grupo socialrevolucionario de izquierda, a los camaradas Kamkov, Spiro y Karelin, y les propuso participar en el nuevo gobierno l84. Lamentamos infinito que los camaradas eseristas de izquierda se hayan negado; consideramos que su negativa es inadmisible para revolucionarios y partidarios de los trabajadores; estamos dispuestos en todo momento a aceptar en el gobierno a los eseristas de izquierda, pero declaramos que, por nuestra condición de partido de la mayoría del II Congreso de los Soviets de toda Rusia, tenemos el derecho y la obligación ante el pueblo de formar gobierno.
p Todo el mundo sabe que el Comité Central de nuestro partido ha propuesto al II Congreso de los Soviets de toda Rusia una lista exclusivamente bolchevique de Comisarios del Pueblo y que el 509 Congreso ha aprobado esa lista gubernamental exclusivamente bolchevique.
Por eso, las declaraciones engañosas según las cuales el gobierno bolchevique no es un gobierno soviético son absolutamente falsas y no emanan ni pueden emanar más que de enemigos del pueblo, de enemigos del Poder de los Soviets. Por el contrario, en los actuales momentos, después del II Congreso de los Soviets de toda Rusia y hasta que se convoque el tercer congreso o se celebren nuevas elecciones a los Soviets, o hasta que el Comité Ejecutivo Central forme un nuevo gobierno, sólo el Gobierno bolchevique puede ser reconocido Gobierno soviético.
p Camaradas: Algunos miembros del Comité Central de nuestro partido y del Consejo de Comisarios del Pueblo—Kámenev, Zinóviev, Noguín, Rykov, Miliutin y unos pocos más—han dimitido ayer, 4 de noviembre, de sus cargos en el Comité Central de nuestro partido y, los tres últimos, de sus cargos de Comisarios del Pueblo. En un partido tan numeroso como el nuestro, no podían dejar de encontrarse, a pesar de la orientación proletaria revolucionaria de nuestra política, algunos camaradas insuficientemente firmes y perseverantes en la lucha contra los enemigos del pueblo. Las tareas que se le plantean hoy a nuestro partido son verdaderamente inmensas, las dificultades enormes, y he aquí que algunos miembros de nuestro partido, que ocupaban hasta ahora cargos responsables, han vacilado ante el empuje de la burguesía y han desertado de nuestras filas. Toda la burguesía y todos sus auxiliares se regocijan malignamente, saltan de júbilo con este motivo, anuncian la derrota, presagian el fin del Gobierno bolchevique.
p Camaradas: No prestéis crédito a estas mentiras. Los camaradas que se han ido se han portado como desertores, puesto que no sólo han abandonado los puestos que les habían sido confiados, sino que han saboteado, además, el acuerdo explícito del Comité Central de nuestro partido que les recomendaba esperar, antes de presentar la dimisión, siquiera las resoluciones de las organizaciones del partido de Petrogrado y Moscú. Nosotros condenamos enérgicamente esta deserción, y estamos profundamente convencidos de que todos los obreros, soldados y campesinos conscientes, miembros de nuestro partido o simpatizantes con él condenarán con idéntica energía esta conducta de los desertores.
p Pero declaramos que la deserción de algunos militantes destacados de nuestro partido no quebrantará ni por un minuto, 510 ni en un ápice, la unidad de Las masas que le siguen, ni quebrantará, por consiguiente, al propio partido.
p Recordad, camaradas, que, ya antes de la insurrección de Petrogrado, dos de los desertores, Kámenev y Zinóviev, habían obrado como desertores y como esquiroles, no sólo votando en la reunión decisiva del Comité Central, el 10 de octubre de 1917, contra la insurrección, sino también haciendo agitación contra la insurrección entre los funcionarios del partido después de que el Comité Central hubo tomado el acuerdo. Todo el mundo sabe que los periódicos que temen colocarse al lado de los obreros y se inclinan más bien por la burguesía (por ejemplo, Nóvaya Zhizri) armaron entonces una enorme algazara, en coro con toda la prensa burguesa, vociferando sobre el “desmoronamiento” de nuestro partido, sobre el "fracaso de la insurrección”, etc. Pero la realidad se ha apresurado a desmentir las falsedades y calumnias de los unos, las dudas, vacilaciones y cobardía de los otros. La “tempestad” que se pretendía levantar con motivo de la actuación de Kámenev y Zinóviev, tendente a hacer fracasar la insurrección de Retrogrado, no fue más que una tempestad en un vaso de agua y el gran ímpetu de las masas, el noble heroísmo de millones de obreros, soldados y campesinos en Petrogrado y Moscú, en el frente, en las trincheras y en el campo, apartó a los desertores tan fácilmente como un tren pajuelas a su paso.
p Avergüéncense, pues, todos los que no tienen fe, todos los que vacilan, todos los que dudan, todos los que se han dejado intimidar por la burguesía o influir por los gritos de sus auxiliares directos o indirectos. Entre las masas de obreros y soldados de Petrogrado, de Moscú, y de otras partes no hay sombra de vacilación. ¡Unánime y firme como un solo hombre, nuestro partido monta la guardia del Poder de los Soviets, de los intereses de todos los trabajadores, de los obreros y campesinos pobres en primer término!
p El coro de los escritorzuelos burgueses y de los hombres que se han dejado asustar por la burguesía, nos acusa de intransigencia, de obstinación, de no querer compartir el poder con otro partido. ¡Es falso, camaradas! Hemos propuesto y seguimos proponiendo a los eseristas de izquierda que compartan con nosotros el poder. No tenemos la culpa de que no hayan aceptado. Hemos entablado negociaciones también después de la clausura del II Congreso de los Soviets y hemos hecho, en el curso de esas negociaciones, concesiones de toda clase, que han llegado hasta a admitir, en ciertas condiciones, a representantes de una parte de la Duma municipal de Petrogrado, ese refugio de kornilovistas, que será barrido por el pueblo antes que nada, si la canalla kornilovista, si los retoños de 511 los capitalistas y terratenientes, los cadetes, intentan de nuevo oponerse a la voluntad del pueblo, como trataron de hacer el domingo último en Petrogrado y como quieren seguir intentando (la prueba: el complot ya descubierto de Purishkévich y los documentos que se le cogieron ayer, 3 de noviembre). Pero los que se encuentran detrás de los eseristas de izquierda y trabajan, sirviéndose de ellos, en interés de la burguesía, interpretaron nuestra transigencia como signo de debilidad y la aprovecharon para presentarnos nuevos ultimátums. En la reunión del 3 de noviembre, los señores Abramóvich y Mártov se presentaron con un ultimátum, negándose a entrar en negociaciones mientras nuestro gobierno no hiciese cesar los encarcelamientos y la suspensión de la prensa burguesa.
p Tanto nuestro partido como el Comité Ejecutivo Central del Congreso de los Soviets rechazaron este ultimátum, que procedía manifiestamente de los partidarios de Kaledin, de la burguesía, de Kerenski y de Kornílov. El complot de Purishkévich y la aparición en Petrogrado, el día 5 de noviembre, de la delegación de una parte del 17 Cuerpo de Ejército, que nos amenaza con una marcha sobre Petrogrado (amenaza ridicula, pues los destacamentos avanzados de estos kornilovistas han sido ya derrotados y dispersados en las inmediaciones de Gátchina y la mayoría se ha negado a luchar contra los Soviets), son hechos que ponen al descubierto quién estaba efectivamente detrás del ultimátum de los señores Abramóvich y Mártov y a quiénes servían realmente estos individuos.
p ¡Todos los trabajadores pueden permanecer tranquilos y firmes! Jamás cederá nuestro partido a ultimátums de la minoría de los Soviets, minoría que se ha dejado asustar por la burguesía y que, en realidad, de hecho, a pesar de sus "buenas intenciones”, es un pelele en manos de los kornilovistas.
p Somos firmes partidarios del principio del Poder de los Soviets, es decir, del poder de la mayoría triunfante del último Congreso de los Soviets; estábamos y estamos dispuestos a compartir el poder con la minoría de los Soviets, a condición de que esta minoría se comprometa leal y honradamente a someterse a la mayoría y a aplicar el programa aprobado por todo el II Congreso de los Soviets de toda Rusia, que consiste en dar pasos graduales, pero firmes y consecuentes, hacia el socialismo. Pero no nos someteremos a los ultimátums de pequeños grupos de intelectuales, que no tienen a su lado a las masas, que en realidad no tienen a su lado más que a los kornilovistas, a los savinkovistas, a los cadetes, etc.
p ¡Todos los trabajadores pueden permanecer tranquilos y firmes! ¡Nuestro partido, el partido de la mayoría en los Soviets, 512 vela unánime, en apretadas filas, por sus intereses y tiene a su lado, como tenía antes, a millones de obreros en las ciudades, de soldados en las trincheras y de campesinos en las aldeas, resueltos a asegurar, cueste lo que cueste, la victoria de la paz y el triunfo del socialismo!
p Escrito el 5-6 (18-19) de noviembre de 1917.
p Publicado el 20 (7) de noviembre de 1917 en el núm. 182 de “Pravda”.
p T. 35. págs. 72-76.
513
CONGRESO EXTRAORDINARIO DE LOS SOVIETS DE DIPUTADOS CAMPESINOS DE TODA
RUSIA^^185^^
10-25 DE NOVIEMBRE (23 DE NOVIEMBRE-8 DE DICIEMBRE) DE 1917
1
p PROYECTO DE RESOLUCIÓN
p El Congreso Campesino apoya plenamente y por todos los medios la ley (decreto) sobre la tierra del 26 de octubre de 1917, aprobada por el II Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia y promulgada por el Consejo de Comisarios del Pueblo como Gobierno Provisional Obrero y Campesino de la República de Rusia. El Congreso Campesino expresa su firme e inquebrantable decisión de defender con toda energía la aplicación de esta ley y exhorta a todos los campesinos a que la apoyen de modo unánime y la lleven a la práctica inmediatamente por sí mismos en todas las localidades. Exhorta también a los campesinos a elegir para todos los puestos y cargos de responsabilidad exclusivamente a quienes han demostrado, no con palabras, sino con hechos, su más absoluta fidelidad a los intereses de los campesinos trabajadores y explotados, su disposición y su capacidad para defender estos intereses, cualquiera que haya sido la resistencia de los terratenientes, de los capitalistas y de sus partidarios o cómplices.
p Al mismo tiempo, el Congreso Campesino expresa su convencimiento de que la aplicación íntegra de todas las medidas previstas en la ley sobre la tierra sólo es posible en el caso de que triunfe la revolución socialista obrera iniciada el 25 de octubre, pues únicamente la revolución socialista está en condiciones de asegurar el paso de la tierra sin indemnización al campesinado trabajador, la confiscación de los bienes de los terratenientes, la plena protección de los intereses de los obreros asalariados en la agricultura (al mismo tiempo que se sientan inmediatamente las bases de la abolición incondicional de todo el sistema de esclavitud capitalista asalariada), la distribución justa y armónica de los productos de la agricultura y de la industria entre las regiones y
514 los habitantes del Estado, el dominio sobre los bancos (sin el cual es imposible el dominio del pueblo sobre la tierra al abolirse también la propiedad privada de ésta), la ayuda múltiple del Estado a los trabajadores y explotados, etc.p Por eso, el Congreso Campesino, al apoyar sin reservas la revolución del 25 de octubre, y al apoyarla precisamente como revolución socialista, expresa su inquebrantable decisión de aplicar con la necesaria gradación, pero sin vacilaciones, las medidas de transformación socialista de la República de Rusia.
p Una condición indispensable de la victoria de la revolución socialista—única capaz de asegurar el éxito firme y el completo cumplimiento de la ley sobre la tierra—es la plena alianza del campesinado laborioso, explotado y trabajador con la clase obrera
__el proletariado—en todos los países avanzados. En la República p
p de Rusia, toda la estructuración y dirección del Estado debe basarse de arriba abajo, a partir de hoy, en esta alianza. Barriendo todos y cada uno de los intentos directos e indirectos, descarados y ocultos de retornar a la conciliación—condenada por la vida—con la burguesía y con los ejecutores de la política burguesa, esta alianza es la única capaz de asegurar la victoria del socialismo en todo el mundo.
p Escrito e! 14 (27) de noviembre de ¡917.
p Publicado el 28 (15) de noviembre de 1917 en el núm. 190 de “Prtwda” v en el núm. 226 del periódico "hvestia del CEC"
p T. 35, púgs. 96-97,
515
p
DISCURSO DE RESUMEN SOBRE LA CUESTIÓN
AGRARIA 18 DE NOVIEMBRE (1 DE DICIEMBRE)
INFORMACIÓN PERIODÍSTICA
p El cam. Lenm señaló al comienzo que son gratuitas las acusaciones de anarquismo que lanzan los socialistasrevolucionarios de izquierda contra los bolcheviques.
p ¿En qué se diferencian los socialistas de los anarquistas? En que los anarquistas no reconocen el poder, en tanto que los socialistas, incluidos los bolcheviques, son partidarios del poder en el período de transición entre la situación en que nos encontramos ahora y el socialismo, hacia el que marchamos.
p Nosotros, los bolcheviques, somos partidarios de un poder firme, pero de un poder que sea el poder de los obreros y los campesinos.
p Todo el poder del Estado es una coerción, mas hasta ahora ocurría que el poder era el poder de la minoría, el poder del terrateniente y el capitalista contra el obrero y el campesino.
p Nosotros, en cambio, somos partidarios de un poder que sea el poder firme de la mayoría de los obreros y campesinos contra los capitalistas y terratenientes.
p Después de señalar que en la resolución de los eseristas de izquierda sobre la tierra se califica cíe gobierno socialista popular al nuevo gobierno, el cam. Lenin habló con detalle de lo que puede soldar la estrecha ligazón de los bolcheviques y los eseristas de izquierda.
p La alianza de los obreros y los campesinos es la base del acuerdo de los eseristas de izquierda con los bolcheviques.
p Es una coalición honrada, una alianza honrada; pero esta 516 alianza será una coalición honrada también en la cúspide, entre los eseristas de izquierda y los bolcheviques, si los primeros exponen con mayor precisión su convencimiento de que la revolución que vivimos es una revolución socialista. Esta revolución es socialista. La abolición de la propiedad privada de la tierra, la implantación del control obrero y la nacionalización de los bancos son medidas que llevan al socialismo. No es todavía el socialismo, pero son medidas que nos llevan al socialismo a pasos de gigante. Nosotros no prometemos en el acto el oro y el moro a los campesinos y a los obreros, pero les decimos: la estrecha alianza de los obreros y los campesinos explotados, la firme e inflexible lucha por el Poder de los Soviets nos lleva al socialismo, y todo partido que quiera de verdad ser popular debe decir con claridad y decisión que nuestra revolución es socialista.
p Y sólo en el caso de que los eseristas de izquierda proclamen esto de modo claro e inequívoco, nuestra alianza con ellos se fortalecerá y crecerá.
p Se nos dice que estamos contra la socialización de la tierra y que, por ello, no podremos llegar a un acuerdo con los eseristas de izquierda.
p A eso respondemos: sí, estamos contra la socialización eserista de la tierra, pero eso no nos impedirá formar una alianza honrada con los eseristas de izquierda.
p Hoy o mañana, los eseristas de izquierda propondrán su ministro de Agricultura, y si él aplica la ley de socialización, no votaremos en contra. Nos abstendremos.
p Al terminar su discurso, el cam. Lenin destacó que únicamente con la alianza de los obreros y los campesinos se podrá conseguir la tierra y la paz.
p Se preguntó al cam. Lenin, entre otras cosas, qué harían los bolcheviques en la Asamblea Constituyente si los eseristas de izquierda se encontrasen en minoría y propusiesen la ley de socialización de la tierra: ¿se abstendrían entonces los bolcheviques? Claro que no. Los bolcheviques votarían a favor de esa ley, haciendo la salvedad de que votan en pro para apoyar a los campesinos contra sus enemigos.
p Publicado el ¡9 de noviembre de 1917 en el núm. 230 del periódico. "Izvestia del CEC" y el 4 de diciembre (21 de noviembre) de 1917 en el núm. 195 del periódico “Pravda”.
p T. 35, págs. 100-101.
517
LA ALIANZA DE LOS OBREROS
Y DE LOS CAMPESINOS TRABAJADORES Y EXPLOTADOS
CARTA A LA REDACCIÓN DE PRAVDA
p Cuando hablé hoy, sábado, 18 de noviembre, en el Congreso Campesino, se me hizo públicamente una pregunta a la que contesté en el acto. Es necesario que esa pregunta y mi respuesta lleguen sin demora a conocimiento de todos los lectores, pues aunque hablaba, desde el punto de vista formal, sólo en nombre propio, lo hacía, en el fondo, en nombre de todo el Partido Bolchevique.
p He aquí lo sucedido:
p Al referirme a la alianza de los obreros bolcheviques con los eseristas de izquierda, en quienes depositan hoy su confianza muchos campesinos, procuré demostrar en mi discurso que dicha alianza puede ser una "coalición honrada”, una alianza honrada, ya que no existen divergencias radicales de intereses entre los obreros asalariados y los campesinos trabajadores y explotados. El socialismo puede satisfacer plenamente los intereses de unos y otros. Sol o el socialismo puede satisfacer sus intereses. De ahí la posibilidad y la necesidad de una "coalición honrada" entre los proletarios y los campesinos trabajadores y explotados. En cambio, la "coalición" (alianza) entre las clases trabajadoras y explotadas, por un lado, y la burguesía, por otro, no puede ser una "coalición honrada”, debido a la radical disparidad de intereses de estas clases.
p Imaginaos, dije, que haya en el gobierno una mayoría bolchevique y una minoría de eseristas de izquierda; admitamos, incluso, que exista un solo eserista de izquierda, el Comisario de Agricultura. ¿Pueden los bolcheviques, en ese caso, llevar a la práctica una coalición honrada?
Pueden hacerlo, porque, siendo intransigentes en la lucha contra los elementos contrarrevolucionarios (incluidos los eseristas de derecha y los defensistas), los bolcheviques estarían obligados a abstenerse durante la votación de cuestiones que atañen a los puntos puramente eseristas del programa agrario aprobado por el II Congreso de los Soviets de toda Rusia. Tal es, por ejemplo, el
518 punto relativo al usufructo igualitario del suelo y a los repartos de tierra entre los pequeños propietarios.p Al abstenerse en la votación de ese punto, los bolcheviques no modifican su programa en lo más mínimo. Porque si triunfa el socialismo (control obrero de las fábricas, después expropiación de éstas, nacionalización de los bancos y creación cíe un Consejo Superior de Economía que dirija toda la economía nacional); si se da esa condición, los obreros tienen el deber de aceptar las medidas de transición propuestas por los pequeños campesinos trabajadores y explotados, siempre eme esas medidas no perjudiquen la causa del socialismo. Y recordé que Kautsky, cuando era todavía marxista (en 1899-1909), reconoció más de una ve?, que las medidas de transición al socialismo no pueden ser las mismas en los países de una agricultura basada en grandes haciendas y en los de haciendas pequeñas.
p Nosotros, los bolcheviques, deberíamos abstenernos en el Consejo de Comisarios del Pueblo o en el Comité Ejecutivo Central durante la votación de semejante punto, porque, al aceptar los eseristas cíe izquierda (y los campesinos que les siguen) el control obrero, la nacionalización de los bancos, etc., el usufructo igualitario del suelo no sería otra cosa que una de las medidas de transición al socialismo completo. Resultaría absurdo que el proletariado impusiese tales medidas de transición; en aras de la victoria del socialismo, el proletariado debe hacer concesiones a los pequeños campesinos trabajadores y explotados en la elección de las mismas, pues en nada perjudicarían la causa del socialismo.
p Un eserista de izquierda (el camarada Feofiláktov, si no me equivoco) me hizo entonces la siguiente pregunta:
p “¿Y qué harán los bolcheviques si, en la Asamblea Constituyente, los campesinos quieren que se apruebe una ley sobre el usufructo igualitario del suelo, la burguesía se pronuncia contra los campesinos y la decisión depende de los bolcheviques?"
p Yo le contesté: En ese caso, cuando la causa del socialismo esté asegurada por la implantación del control obrero, por la nacionalización de los bancos, etc., la alianza de los obreros y cíe los campesinos trabajadores y explotados obligaría al partido del proletariado a votar ton los campesinos contra la burguesía. A mi juicio, los bolcheviques tendrían derecho entonces, con motivo de la votación, a presentar una declaración especial, a hacer constar su desacuerdo, etc., pero abstenerse en ese caso sería traicionar a sus aliados de lucha por el .socialismo a causa de una divergencia parcial con ellos. Los bolcheviques jamás traicionarían a los campesinos en semejante situación. El usufructo igualitario del suelo y otras medidas semejantes no perjudicarán jamás al 519 socialismo si el poder se halla en manos de un gobierno obrero y campesino, si se ha implantado el control obrero, se han nacionalizado los bancos y se ha creado una institución económica superior obrera y campesina que dirija (regule) toda la economía nacional, etc.
p Esa fue mi respuesta.
p N. Lenin
p Escrita el 1H de noviembre (I de diciembre) de 1917.
p Public/ida el 2 fíe diciembre (19 de jnr^ iemhre) de 1917 en el in’nn. 194 de " I’rnvda".
Notes
| < | > | ||
| << | >> | ||
| <<< | A LA POBLACIÓN | REUNIÓN DEL COMITÉ EJECUTIVO CENTRAL DE TODA RUSIA 1 (14) DE DICIEMBRE DE 1917 | >>> |