p Cantaradas: Aún no he podido recibir los periódicos de Petrogrado del miércoles, 18 de octubre. Cuando me comunicaron por teléfono el texto completo de la declaración publicada por Kámenev y Zinóviev en Nóvaya Zhizn, periódico ajeno al partido, me resistí a creerlo. Pero se ha demostrado que no hay lugar a dudas, y me veo obligado a aprovechar una ocasión para hacer llegar esta carta a los camaradas del partido el jueves por la noche o el viernes por la mañana, pues sería un crimen guardar silencio ante un esquirolaje tan inaudito.
p Cuanto más grave es el problema práctico y más responsables y “prominentes” los culpables de esquirolaje, tanto más peligroso es éste, con tanta mayor energía hay que expulsar a los esquiroles y tanto más imperdonable sería cualquier vacilación, aunque estuviese inspirada por los antiguos "méritos" de los esquiroles.
p ¡Es algo increíble! En los medios del partido se sabe que éste viene discutiendo desde septiembre el problema de la insurrección. ¡Nadie ha oído nada de ninguna carta ni de ninguna hoja escrita por alguna de las personas citadas! Y hoy, en vísperas, por así decirlo, del Congreso de los Soviets, dos destacados bolcheviques se alzan contra la mayoría y, está claro, contra el CC. No lo dicen abiertamente, con lo cual el daño inferido a la causa es todavía mayor, pues hablar con insinuaciones es aún más peligroso.
p Del texto de la declaración de Kámenev y Zinóviev se deduce del modo más patente que se alzan contra el CC, pues de otro modo su declaración carecería de sentido. Pero no dicen qué acuerdo del CC impugnan.
p ¿Por qué?
p La cosa es clara: porque el CC no ha publicado ese acuerdo.
p ¿Qué resulta, pues?
p En vísperas del día crítico, 20 de octubre, dos "destacados bolcheviques" ¡atacan un acuerdo no publicado de la dirección central del partido, acerca de un problema esencialísimo, candente, y lo hacen en un órgano de prensa que no es del partido; más aún, precisamente en un periódico que, en este problema, marcha del braza de la burguesía contra el partido obrero!
p ¡Pero si eso es mil veces má.; vil y un millón de veces, más funesto que, por ejemplo, todas las manifestaciones que hizo 466 Plejánov en la prensa ajena al partido durante 1 (.)()6 y 1907, y que el partido condenó con tanta dure/a! Porque entonces se trataba sólo de unas elecciones, ¡y hoy se trata de la insurrección para conquistar el poder!
p Dado el asunto de que se trata, y después de haber adoptado un acuerdo la dirección central, ¿cabe conducta más traidora, esquirolaje mayor que atacar a la vista de los Rodzianko y los Kerenski, en un periódico ajeno al partido, este acuerdo no publicado?
p Consideraría un oprobio para mí si, a causa de las estrechas relaciones que me unieron en otro tiempo a estos ex camaradas, vacilase en condenarlos. Declaro públicamente que he dejado de considerarlos camaradas a los dos y lucharé con todas mis fuer/as, tanto en el CC como en el congreso, para conseguir que sean expulsados del partido.
p Porque un partido obrero al que la vida coloca cada día más a menudo cara a cara con la insurrección, no podrá resolver este difícil problema si los acuerdos secretos de su dirección central, una vez adoptados, son impugnados en la prensa ajena al partido y si se llevan las vacilaciones y la confusión a las filas de los combatientes.
p ¡Que los señores Zinóviev y Kámenev funden un partido propio con unas docenas de individuos desconcertados o con candidatos a la Asamblea Constituyente! Los obreros no irán a ese partido, pues la primera consigna de ese partido será:
p “Los miembros del CC que en una reunión del CC hayan sido derrotados en el problema del combate decisivo podrán recurrir a la prensa ajena al partido para atacar los acuerdos de éste no publicados".
p ¡Que formen, si quieren, un partido así! Nuestro Partido Obrero Bolchevique sólo saldrá ganando con ello.
p Cuando se publiquen todos los documentos, el esquirolaje de Zinóviev y Kámenev será muchísimo más claro. Por el momento, plantéese a los obreros el siguiente problema:
p “Supongamos que la dirección de los sindicatos de toda Rusia, después de un mes de deliberaciones, acuerda, por una mayoría de más del 80%, que es necesario preparar una huelga, pero sin publicar, de momento, ni la fecha ni otras circunstancias. Supongamos que dos miembros, con el falso pretexto de mantener su "voto particular”, no sólo se dirigen por escrito a los grupos locales pidiendo la revisión del acuerdo, después de votado éste, sino que permiten, además, la publicación de sus cartas en la prensa ajena al partido. Supongamos que, por último, llegan incluso a atacar ellos mismos el acuerdo en la prensa ajena al partido, a pesar de no 467 estar todavía publicado, y se dedican a denigrar la huelga ante los capitalistas.
“Se pregunta: ¿Vacilarán los obreros en expulsar de sus filas a tales esquiroles?"
p En lo que respecta al problema de la insurrección ahora, cuando está tan cerca el 20 de octubre, no puedo juzgar desde lejos hasta qué punto habrá echado a perder las cosas este acto de esquirolaje en la prensa ajena al partido. Es indudable que se ha causado un daño práctico muy grande. Y para repararlo, lo primero es restablecer la unidad del frente bolchevique, expulsando a los esquiroles.
p La pobreza de los argumentos ideológicos que se esgrimen contra la insurrección aparecerá con tanta mayor claridad cuanto más a la luz del día los sacamos. Hace unos días envié a Rabochi Putun artículo acerca de esto, y si la Redacción del periódico no cree posible publicarlo, los miembros del partido podrán leerlo, probablemente, en manuscrito’".
p Estos argumentos "ideológicos"—con perdón sea dicho—pueden reducirse a dos. Primero: “esperar” a la Asamblea Constituyente. Esperemos, tal vez logremos ir tirando hasta ese momento. A esto se reduce todo el argumento. Quizá podamos ir tirando, a pesar del hambre, de la ruina, del agotamiento de la paciencia de los soldados, de los manejos de Rodzianko para entregar Petrogrado a los alemanes y de los lockouts.
p Quizá y tal; a eso se reduce toda la fuerza del argumento.
Segundo: un pesimismo histérico. A la burguesía y a Kerenski todo les marcha a pedir de boca; a nosotros todo nos marcha mal. Los capitalistas lo tienen todo preparado de un modo maravilloso; los obreros lo tienen todo mal preparado. Los “pesimistas”, en lo que concierne al aspecto militar del asunto, gritan a voz en cuello; en cambio, los “optimistas” callan, pues sólo los esquiroles gustan de descubrir ciertas cosas a Rodzianko y Kerenski.
p Tiempos difíciles. Una tarea difícil. Una grave traición.
p ¡Y pese a todo, la tarea será cumplida; los obreros cerrarán filas; la insurrección campesina y la impaciencia extrema de los soldados en el frente harán su obra! ¡Unamos más estrechamente aún nuestras filas; el proletariado debe vencer!
p N. Lenin
p Escrita el 18 (31) de octubre de 1917.
p Publicada por vez primera el I de noviembre de 1927 en el núm. 250 de “Pravda”.
Notes
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