DE LOS SOVIETS DE LA REGIÓN DEL NORTE
p Camaradas: Nuestra revolución vive momentos críticos en extremo. Esta crisis ha coincidido con la gran crisis de crecimiento de la revolución socialista mundial y de la lucha del imperialismo mundial contra ella. Sobre los dirigentes responsables de nuestro partido recae una gigantesca tarea, cuyo incumplimiento amenaza con la bancarrota completa del movimiento proletario internacionalista. El momento es tal que la demora equivale, en verdad, a la muerte.
p Echad un vistazo a la situación internacional. El crecimiento de la revolución mundial es indiscutible. La explosión de indignación de los obreros checos ha sido sofocada con increíble ferocidad, indicadora del extremado temor del gobierno. En Italia, las cosas han llegado también a un estallido masivo en Turín "’^^5^^. Pero lo más importante es la sublevación en la flota alemana. Hay que imaginarse las inmensas dificultades de la revolución en un país como Alemania y, además, en las condiciones actuales. Es indudable que la sublevación en la flota alemana significa una gran crisis de crecimiento de la revolución mundial. Si nuestros chovinistas, que predican la derrota de Alemania, exigen a los obreros alemanes la insurrección inmediata, nosotros, los revolucionarios internacionalistas rusos, sabemos por la experiencia de 1905-1917 que es imposible imaginarse un síntoma más imponente del crecimiento de la revolución que la sublevación entre las tropas.
p Pensad en qué situación nos encontramos ahora ante los revolucionarios alemanes, que pueden decirnos: Tenemos un solo Liebknecht que ha llamado abiertamente a la revolución. Su voz ha sido ahogada en el presidio. No tenemos ni un solo periódico que explique públicamente la necesidad de la revolución, no tenemos libertad de reunión. No tenemos ni un solo Soviet de diputados obreros o soldados. Nuestra voz apenas llega a las verdaderas grandes masas. ¡Y hemos hecho un intento de insurrección, contando con un uno por ciento de posibilidades de éxito! Pero vosotros, los internacionalistas revolucionarios rusos, tenéis a vuestras espaldas seis meses de agitación libre, tenéis dos decenas de periódicos y toda una serie de Soviets de diputados obreros y soldados, habéis triunfado en los Soviets de ambas capitales, tenéis a vuestro lado toda la Flota del Báltico y todas las tropas rusas dislocadas en Finlandia. ¡Y, pese a contar con el noventa y nueve por ciento de probabilidades de victoria de vuestra insurrección, no 454 respondéis a nuestro llamamiento a la insurrección, no derrocáis a vuestro imperialista Kerenski!
p ¡Sí, seremos verdaderos traidores a la Internacional si en un momento como éste, con condiciones tan favorables, respondemos al llamamiento de los revolucionarios alemanes sólo... con resoluciones!
p Agregad a eso que todos nosotros conocemos muy bien el rápido crecimiento de la confabulación y del complot de los imperialistas mundiales contra la revolución rusa. Ahogarla cueste lo que cueste, ahogarla con medidas militares y con la paz a expensas de Rusia: a eso se acerca cada día más el imperialismo internacional. He ahí lo que agrava de manera singular la crisis de la revolución socialista mundial, lo que hace particularmente peligrosas—y estoy casi dispuesto a decir: criminales por nuestra parte—las demoras de la insurrección.
p Tomad, además, la situacióii interior de Rusia. Ha madurado por completo la bancarrota de los partidos pequeñoburgueses conciliadores, que expresaban la confianza inconsciente de las masas en Kerenski y en los imperialistas en general. La bancarrota es completa. Votación de la curia de los Soviets contra la coalición en la Conferencia Democrática; votación de la mayoría de los Soviets locales de diputados campesinos (a despecho de su Soviet central, en el que se encuentran los Avxéntiev y otros amigos de Kerenski) contra la coalición; elecciones en Moscú, donde la población obrera está más cerca de los campesinos que en ninguna otra parte y donde más del 49 por 100 ha votado a favor de los bolcheviques (y entre los soldados, 14.000 de 17.000): ¿es que todo eso no representa el fracaso completo de la confianza de las masas populares en Kerenski y en los conciliadores con Kerenski y Cía.? ¿Acaso es posible imaginarse que las masas populares puedan decir a los bolcheviques de modo más claro que con esa votación: ¡Conducidnos, os seguiremos!? Y nosotros, después de habernos ganado así a la mayoría de las masas populares, después de haber conquistado los Soviets de ambas capitales, ¿vamos a esperar? ¿Esperar a qué? ¡A que Kerenski y sus generales kornilovistas entreguen Petrogrado a los alemanes, confabulándose así directa o indirectamente, descarada o encubiertamente, tanto con Buchanan romo con Guillermo II para estrangular por completo la revolución rusa!
p El hecho de que el pueblo nos haya expresado su confianza con las elecciones de Moscú y con la renovación de los Soviets no es todo. Existen síntomas de que aumentan la apatía y la indiferencia. Y es comprensible. Eso no significa el decaimiento de la revolución, como proclaman a gritos los democonstitucionalistas y sus acólitos, sino el decaimiento de la confianza en las resoluciones y las elecciones. En la revolución, las masas exigen de los partidos dirigentes hechos y no 455 palabras, victorias en la lucha y no pláticas. Se acerca el momento en que puede surgir entre el pueblo la opinión cíe que los bolcheviques tampoco somos mejores que los demás, pues no hemos sabido actuar después de habernos expresado su confianza...
p En todo el país toma incremento la insurrección campesina. Está más claro que la luz del día que los democonstitucionalistas y sus lacayos tratan de empequeñecerla por todos los medios, reduciéndola a “pogromos” y "anarquía”. Esta mentira es refutada por el hecho de que en los centros de la insurrección se ha empezado a entregar la tierra a los campesinos: ¡los “pogromos” y la "anarquía" jamás han conducido a tan excelentes resultados políticos! Una demostración de la inmensa fuerza de la insurrección campesina es que los conciliadores, los eseristas en Dielo Naroda e incluso BreshkoBreshkóvskaya han hablado de la entrega de la tierra a los campesinos para sofocar el movimiento antes de que les rebase definitivamente.
p Y nosotros ¿vamos a esperar a ver si consiguen sofocar por partes esta insurrección campesina las unidades cosacas del kornilovista Kerenski (acusado precisamente en los últimos tiempos de korniloviada por los propios eseristas)?
p Al parecer, muchos dirigentes de nuestro partido no han observado la importancia especial de la consigna que todos hemos reconocido y repetido continuamente: la consigna de "Todo el poder a los Soviets”. Ha habido períodos, ha habido momentos en medio año de revolución en los que esta consigna no significaba la insurrección. Es posible que esos períodos y momentos hayan cegado a parte de los camaradas, haciéndoles olvidar que ahora, también para nosotros, por lo menos desde mediados de septiembre, esta consigna equivale al llamamiento a la insurrección.
p En esta cuestión no puede haber ni sombra de duda. Dielo Naroda lo ha explicado “popularmente” hace poco diciendo: "¡Kerenski no se someterá bajo ningún concepto!" ¡No faltaba más!
p La consigna de "Todo el poder a los Soviets" no es otra cosa que un llamamiento a la insurrección. Y sobre nosotros recaerá íntegra y absolutamente la culpa si, luego de haber estado llamando a las masas durante meses a la insurrección, a renunciar al conciliacionismo, no conducimos a esas masas a la insurrección, la víspera de la bancarrota de la revolución, después de habernos expresado su confianza.
p Los democonstitucionalistas y los conciliadores pretenden asustar con el ejemplo del 3 al 5 de julio, con el incremento de la agitación ultrarreaccionaria, etc. Pero si algún error cometimos del 3 al 5 de julio fue el de no tomar el poder. Considero que ese error no existió, pues entonces no teníamos aún la mayoría, pero ahora eso sería un 456 error fatal e incluso algo peor que un error. El incremento de la agitación ultrarreaccionaria es comprensible como exacerbación del extremismo en una atmósfera de creciente revolución proletaria y campesina. Pero hacer de ello un argumento «mírala insurrección es ridículo, pues la impotencia de los ultrarreaccionarios sobornados por los capitalistas, la impotencia de la centuria negra en la lucha, no exige siquiera demostración. En la lucha es simplemente un cero a la izquierda. En la lucha, Kornílov y Kerenski sólo pueden apoyarse en la "división salvaje" y en los cosacos. Pero la descomposición ha empezado también entre los cosacos y, además, desde el interior de sus regiones cosacas les amenaza la guerra civil campesina.
p Escribo estas líneas el domingo, 8 de octubre, y las leeréis no antes del 10 de octubre. Un camarada que ha pasado por aquí me ha comunicado que quienes viajan por la línea de Varsovia dicen: ¡ Kerenski está trasladando los cosacos a Petrogrado! Es muy posible, y la culpa será exclusivamente nuestra si no lo comprobamos con todo detalle y no estudiamos las fuerzas y la dislocación de las tropas kornilovistas del segundo remplazo.
p ¡Kerenski ha vuelto a traer tropas kornilovistas a los alrededores de Petrogrado para impedir que el poder pase a los Soviets, para impedir que este poder proponga sin demora la paz, para impedir la entrega inmediata de toda la tierra a los campesinos, para rendir Petrogrado a los alemanes ""” y él mismo huir a Moscú! Tal es la consigna de la insurrección que debemos difundir con la mayor amplitud y que tendrá un éxito inmenso.
p Es imposible esperar al Congreso de los Soviets de toda Rusia, que el Comité Ejecutivo Central puede diferir incluso hasta noviembre; es imposible postergar la insurrección, permitiendo a Kerenski que traslade más tropas kornilovistas. En el Congreso de los Soviets están representadas Finlandia, la flota y Reval, que, juntos, pueden emprender el avance inmediato hacia Petrogrado contra los regimientos kornilovistas, el avance de la flota, la artillería, las ametralladoras y dos o tres cuerpos de ejército de soldados que han demostrado—por ejemplo, en Víborg—toda la fuerza de su odio a los generales kornilovistas, con los que ha vuelto a entenderse Kerenski.
p Sería el mayor error renunciar a la posibilidad de derrotar inmediatamente a los regimientos kornilovistas del segundo remplazo, basándose en la consideración de que la Flota del Báltico, al zarpar para Petrogrado, abriría con ello el frente a los alemanes. Los calumniadores kornilovistas dirán eso, igual que dirán cualquier mentira en general; mas es indigno de los revolucionarios dejarse intimidar por la mentira y la calumnia. Kerenski entregará Petrogrado a los alemanes, eso está más claro que la luz del día; 457 ninguna protesta en contra podrá disipar nuestro pleno convencimiento de ello, que dimana de toda la marcha de los acontecimientos y de toda la política de Kerenski.
p Kerenski y los kornilovistas entregarán Petrogrado a los alemanes. Precisamente para salvar Petrogrado hay que derribar a Kerenski, y los Soviets de ambas capitales deben tomar el poder. Estos Soviets propondrán en el acto la pa/ a todos los pueblos y, cíe este modo, cumplirán con su deber ante los revolucionarios alemanes, darán un paso decisivo hacia la frustración de las criminales conjuras contra la revolución rusa, de la conjuras del imperialismo internacional. Sólo el avance inmediato de la Flota del Báltico, de las tropas finlandesas, de Reval y Cronstadt contra las tropas kornilovistas de las cercanías de Petrogrado puede salvar la revolución rusa y mundial. Y ese avance tiene el noventa y nueve por ciento de probabilidades de obligar en unos cuantos días a rendirse a una parte de las tropas cosacas, derrotar por completo a la otra parte y derrocar a Kerenski, pues los obreros y los soldados de ambas capitales apoyarán ese avance.
p La demora equivale a la muerte.
p La consigna de "Todo el poder a los Soviets" es la consigna de la insurrección. Quien usa de ella sin comprender eso, sin pensar en eso, que se culpe a sí mismo. Y hay que saber considerar la insurrección como un arte: he insistido en ello durante la Conferencia Democrática y vuelvo a insistir ahora, pues asilo enseña el marxismo, así lo enseña toda la situación actual en Rusia y en el mundo entero. El quid de la cuestión no está en las votaciones, en atraerse a los "eseristas de izquierda”, en lograr la adhesión de los Soviets provinciales en el congreso de los mismos. El quid de la cuestión está en la insurrección, que pueden y deben decidir Petrogrado, Moscú, Helsingfors, Cronstadt, Víborg y Reval. Cerca de Petrogrado y en Petrogrado: ahí es donde puede y debe decidirse y llevarse a cabo esa insurrección con la mayor seriedad, con la mayor preparación, con la mayor rapidez y con la mayor energía posibles.
p La flota, Cronstadt, Víborg y Reval pueden y deben avanzar sobre Petrogrado, derrotar a los regimientos kornilovistas, poner en pie ambas capitales, impulsar la agitación de masas en defensa del poder que entregará en el acto la tierra a los campesinos y propondrá inmediatamente la paz, derrocar el gobierno de Kerenski y crear ese poder.
p La demora equivale a la muerte.
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p N. Lenin
p 8 de octubre de 1917.
p Publicada por vez primera el 7 de noviembre de 192!) en el mnit. 255 di^^1^^ “Pravda”.
Notes
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