I
p Es indudable que las postrimerías de septiembre nos han aportado un grandioso viraje en la historia de la revolución rusa y, al parecer, de la revolución mundial.
p La revolución obrera mundial comenzó con las acciones de hombres aislados, que representaban con abnegada valentía todo lo honesto que había quedado del podrido “socialismo” oficial, el cual es, en realidad, socialchovinismo. Liebknecht en Alemania, Adler en Austria y Maclean en Inglaterra son los nombres más conocidos de estos héroes individuales que han asumido el difícil papel de precursores de la revolución mundial.
p La segunda etapa en la preparación histórica de esta revolución fue la vasta efervescencia de las masas, plasmada en la escisión de los partidos oficiales, en la edición de publicaciones clandestinas y en las manifestaciones callejeras. A medida que se intensificaba la protesta contra la guerra fue aumentando el número de víctimas de las persecuciones gubernativas. Las cárceles de los países célebres por su legalidad e incluso por su libertad—Alemania, Francia, Italia e Inglaterra—empezaron a llenarse de decenas y centenas de internacionalistas, de enemigos de la guerra, de partidarios de la revolución obrera.
p Ha llegado ahora la tercera etapa, que puede ser denominada víspera de la revolución. Las detenciones en masa de los líderes del partido en la libre Italia y, sobre todo, el comienzo de las sublevaciones militares en Alemania son síntomas seguros del gran viraje, síntomas de la víspera de la revolución a escala mundial.
p Es indudable que en Alemania hubo también antes motines aislados entre las tropas; pero eran tan insignificantes, tan desperdigados y tan débiles que se conseguía sofocarlos y silenciarlos, radicando en ello el factor principal que permitía cortar el contagio masivo de las acciones sediciosas. Por último, en la marina maduró asimismo un movimiento de este carácter, que ya no pudo ser ni sofocado ni silenciado, pese incluso a todos los rigores del régimen presidiario militar alemán, concebidos con precisión inusitada y observados con increíble pedantería.
397Las dudas están descartadas. Nos encontramos en el umbral de la revolución proletaria mundial. Y por cuanto nosotros, los bolcheviques rusos, somos los únicos entre los internacionalistas proletarios de todos los países que gozamos de una libertad relativamente inmensa, que contamos con un partido legal y unas dos docenas de periódicos, que tenemos a nuestro lado los Soviets de diputados obreros y soldados de las capitales y la mayoría de las masas populares en un momento revolucionario, puede y debe aplicársenos las conocidas palabras: a quien mucho se le ha dado, mucho se le exige.
II
p Es indudable que la revolución se halla en Rusia en un momento de viraje.
p En un país campesino, con un gobierno revolucionario, republicano, apoyado por los partidos eserista y menchevique—que predominaban todavía ayer entre la democracia pequeñoburguesa—, crece la insurrección campesina.
p Es increíble, pero es un hecho.
p Y a nosotros, los bolcheviques, no nos sorprende este hecho. Hemos dicho siempre que el gobierno de la famosa "coalición" con la burguesía es el gobierno de la traición a la democracia y a la revolución, el gobierno de la matanza imperialista, el gobierno de la protección de los capitalistas y terratenientes contra el pueblo.
p Merced a los engaños de los eseristas y los mencheviques, en Rusia ha quedado y sigue existiendo en la república, durante la revolución, juntamente con los Soviets, el gobierno de los capitalistas y terratenientes. Tal es la amarga y terrible realidad. ¿Qué tiene, pues, de sorprendente que en Rusia, dadas las inauditas calamidades que acarrean al pueblo la prolongación de la guerra imperialista y sus consecuencias, haya empezado y crezca la insurrección campesina?
p ¿Qué tiene, pues, cíe sorprendente que los enemigos de los bolcheviques, los jefes del partido eserista oficial—el mismo que ha apoyado en todo momento a la "coalición”, el mismo que hasta los últimos días o las últimas semanas tenía a su lado la mayoría del pueblo, el mismo que continúa censurando y hostigando a los “nuevos” eseristas, que se han convencido de la traición que representa a los intereses fiel campesinado la política de la coalición—; qué tiene de sorprendente que esos jefes del partido eserista oficial escriban el 29 de septiembre en el artículo de fondo de su órgano oficial, Dielo Naroda, lo siguiente?:
398p “...Hasta este momento no se ha hec lio c asi nada para a< abal con las i elac iones de ser\ idumbíe que siguen imperando aun en el rampo precisamente en el rentro de Rusia... I .a lev de ordenación de las relaciones adrarías en el (ampo, presentada haee iniK ho al Gobierno Provisional v aprobada incluso por un purgatorio como la C.oníereiH ia [urídic a, se lia atascado irremisiblemente en c jertas ohc mas... ;Acaso no tenemos ra/ón al afirmar que nuestro gobierno repnblic ano está niuv lejos todavía de baberse descmbara/ado de los viejos bábitos de la administración /arista, que los procedimientos slolv pinianos se dejan sentir aún con gran luer/a en los métodos de los ministros revolucionarios:^^1^^"
p ¡Así escriben los eseristas oficiales! ¿Qué les parece?: ¡los partidarios de la coalición se ven obligados a reconocer que, después de siete meses de revolución en un país campesino, "no se ha hecho casi nada para acabar con la servidumbre" de los campesinos, con su sojuzgamiento por los terratenientes! Esos eseristas se ven obligados n denominar stolypinianos a su colega Kerenski y a toda su banda de ministros.
p ;Puede haber un testimonio inás elocuente del campo de nuestros enemigos que confirme no sólo que la coalición está en bancarrota, no sólo que los eseristas oficiales, que soportan a Kerenski, se han convertido en un partido antipopular, anticampesino, contrarrevolucionario, sino también que toda la revolución rusa ha llegado a un momento crucial?
p ¡Una insurrección campesina en un país campesino contra el gobierno de Kerenski, eserista, de Nikitin y Gvó/diev, mencheviques, y de otros ministros representantes del capital y de los intereses terratenientes! Y esa insurreción es sofocada con medidas militares por un gobierno republicano.
¿Es que se puede, ante tales hechos, ser un partidario honesto del proletariado y negar que la crisis ha madurado, que la revolución experimenta un grandioso viraje, que la victoria del gobierno sobre la insurrección campesina significaría ahora el entierro definitivo de la revolución, el triunfo definitivo de la korniloviada?
III
p Se cae de su peso que si en un país agrario, después de siete meses de república democrática, se ha podido llegar a una insurrección campesina, esta insurrección demuestra irrefutablemente la bancarrota nacional de la revolución, su crisis, que ha alcan/ado una fuer/a sin igual, y el acercamiento de las fuer/as contrarrevolucionarias a la última línea.
p Eso se cae de su peso. Ante un hecho como la insurrección campesina, todos los demás síntomas políticos, incluso si contradijesen esta maduración de la c nsis nacional, no tendrían absolutamente- ninguna importancia.
399p Pero, por el contrario, todos los síntomas muestran precisamente que la crisis ha madurado a escala de todo el país.
p Después del problema agrario, en la vida estatal de toda Rusia tiene una importancia particularmente grande, sobre todo para las masas pequeñoburguesas de la población, el problema nacional. Y vernos que en la Conferencia "Democrática”, amañada por el señor I sereteli y Cía., la curia “nacional” ocupa el segundo lugar por su radicalismo, cediendo únicamente a las organizaciones sindicales y figurando por encima de la curia de los Soviets de diputados obreros y soldados en lo que respecta al porcentaje de votos emitidos contra la coalición (40 de 55). El Gobierno Kerenski, el gobierno del aplastamiento de la insurrección campesina, retira de Finlandia las tropas revolucionarias para vigori/ar a la burguesía reaccionaria finlandesa. En Ucrania son más frecuentes cada día los conflictos de los ucranios en general, y de las tropas ucranias en particular, con el gobierno.
p Tomemos, en tercer lugar, el ejército, que en tiempo de guerra tiene una importancia excepcional en toda la vida del Estado. Hemos visto que las tropas finlandesas y la flota del Báltico se han separado por completo del gobierno. Vemos la declaración del oficial Dubásov, no bolchevique, quien dice en nombre de todo el frente, y con palabras más revolucionarias que todos los bolcheviques, que los soldados no combatirán más ”’. Vemos los informes gubernamentales diciendo que los soldados están “nerviosos”, que es imposible responder del “orden” (es decir, de la participación de estas tropas en el aplastamiento de la insurrección campesina). Vemos, por último, la votación en Moscú, donde catorce mil soldados de diecisiete mil votan a favor de los bolcheviques.
p Esta votación en las elecciones a las Dumas distritales de Moscú es, en general, uno de los síntomas más sorprendentes del profundísimo viraje que se opera en el espíritu nacional. Todo el mundo sabe que Moscú es más pequeñoburgués que Petrogrado. Es un hecho indiscutible, confirmado muchas veces, que los vínculos del proletariado moscovita con la aldea, sus simpatías por la vida de los campesinos y su proximidad al estado de ánimo de éstos son incomparablemente mayores.
p Pues bien, en Moscú, los votos de los eseristas y mencheviques han descendido, del 70% en junio, al 18%. La pequeña burguesía y el pueblo han vuelto la espalda a la coalición: no puede caber la menor duda de ello. Los democonstituc ionalistas se han fortalecido, pasando del 17% al 30%; pero siguen en minoría, en una minoría irremediable, pese a la evidente incorporación a ellos de los eseristas "de derecha" y de los mencheviques "de derecha”. Por su parte, Russkie Viédoinosti^^142^^ dice que el número absoluto de sufragios 400 emitidos a favor de los democonstitucionalistas ha disminuido de 67.000i\ 62.000. Los bolcheviques son los únicos que han aumentado su número de votos de 34.000 a 82.000, recibiendo el 47% de los sufragios emitidos. No puede haber ni sombra de duda de que, junto con los eseristas de izquierda, tenemos ahora la mayoría en los Soviets, en el ejército y en el país.
Y entre los indicios de significación no sólo sintomática, sino también muy real debe incluirse asimismo que los ferroviarios y los empleados de Correos—que tienen una gigantesca importancia económica, política y militar—sigan encontrándose en enconado conflicto con el gobierno. Tan es así que hasta los mencheviques defensistas están descontentos de “su” ministro Nikitin, y los eseristas oficiales denominan “stolypinianos” a Kerenski y Cía. ¿No está claro que semejante “apoyo” de los mencheviques y eseristas al gobierno tiene, si es que lo tiene, sólo un significado negativo?
IV
.............................................................................V
p Sí, los jefes del Comité Ejecutivo Central aplican una táctica acertada de defensa de la burguesía y de los terratenientes. Y no cabe la menor duda de que si los bolcheviques cayeran en la trampa de las ilusiones constitucionales, de la “confianza” en el Congreso de los Soviets y en la convocatoria de la Asamblea Constituyente, de la “espera” del Congreso de los Soviets, etc.; no cabe duda de que esos bolcheviques serían unos traidores miserables a la causa proletaria.
p Serían traidores a la causa proletaria, pues con su conducta traicionarían a los obreros revolucionarios alemanes, que han comenzado la sublevación en la marina. En tales condiciones, “esperar” al Congreso de los Soviets, etc., es una traición al internacionalismo, una traición a la causa de la revolución socialista mundial.
p Porque el internacionalismo no consiste en frases, no consiste en expresiones de solidaridad ni en resoluciones, sino en hechos.
p Los bolcheviques serían traidores al campesinado, pues tolerar el aplastamiento de la insurrección campesina por un gobierno que incluso "Dielo Naroda" compara con los stolypinianos, significaría hundir toda la revolución, hundirla para siempre y de manera irrevocable. Se habla a gritos de anarquía y de que crece la indiferencia de las masas: ¡¡y cómo no van a ser indiferentes las masas ante las elecciones, si el campesinado se ha visto obligado a 401 recurrir a la insurrección y la llamada "democracia revolucionaria" tolera pacientemente que esta insurrección sea sofocada por la fuerza de las armas!!
p Los bolcheviques serían traidores a la democracia y la libertad, pues tolerar el aplastamiento de la insurrección campesina en un momento como éste significaría permitir que fuesen falsificadas las elecciones a la Asamblea Constituyente exactamente igual—y todavía peor, de modo más burdo—que han sido falsificados la "Conferencia Democrática" y el “Anteparlamento”.
p La crisis ha madurado. Está en juego todo el porvenir de la revolución rusa. Se juega a una carta todo el honor del Partido Bolchevique. Está en juego todo el porvenir de la revolución obrera internacional por el socialismo.
p La crisis ha madurado...
p 29 de septiembre de 1917.
Hasta este lugar se puede publicar; la continuación está destinada a ser dist ribu ida entre los miembros del CC, del CP, del CMy de los Soviets.
VI
p ¿Qué hacer? Hay que aussprechen was ist, "decir lo que existe”, reconocer la verdad de que entre nosotros, en el CC y en las altas esferas del partido, existe una corriente u opinión favorable a esperar al Congreso de los Soviets, opuesta a la toma inmediata del poder, opuesta a la insurrección inmediata. Hay que vencer esta corriente u opinión H3.
p Ue lo contrario, los bolcheviques se cubrirían de oprobio para siempre y quedarían reducidos a la nada como partido.
p Porque dejar pasar este momento y “esperar” al Congreso de los Soviets es una idiotez completa o una traición completa.
p Una traición completa a los obreros alemanes. ¡¡No vamos a esperar a que comience su revolución!! En ese caso, hasta los Liberdán "^^4^^ estarán a favor de que se la “apoye”. Pero esa revolución no puede comenzar mientras Kerenski, Kishkín y Cía. estén en el poder.
p Una traición completa al campesinado. Teniendo los Soviets de las dos capitales, permitir el aplastamiento de la insurrección campesina significaría perder, y perder merecidamente, toda la confianza de los campesinos, significaría equipararse ante sus ojos a los Liberdán y demás miserables.
p “Esperar” al Congreso de los Soviets es una idiotez completa, 402 pues significaría dejar pasar semanas, y las semanas e incluso los días lo deciden hoy todo. Significaría renunciar cobardemente a la toma del poder, pues el 1-2 de noviembre será imposible (tanto política como técnicamente: se concentrará a los cosacos para el día de la insurrección, “fijado” [402•* tan estúpidamente).
p “Esperar” al Congreso de los Soviets es una idiotez pues el congreso ¡no dará nada, no puede dar nadal
p ¿Significado “moral”? ¡¡Es asombroso!! ¡¡Hablar del " significado" de las resoluciones y de las conversaciones con los Liberdán cuando sabemos que los Soviets están a favorde los campesinos y que se aplasta la insurrección campesina!! Con eso condenaríamos a los Soviets al papel de despreciables charlatanes. Venced primero a Kerenski y luego convocad el congreso.
p Los bolcheviques tienen asegurada ahora la victoria de la insurrección: 1) podemos [402•** (si no “esperamos” al Congreso de los Soviets) atacar súbitamente y desde tres puntos, desde Petrogrado, desde Moscú y desde la flota del Báltico; 2) tenemos consignas que nos aseguran el apoyo: ¡Abajo el gobierno que reprime la insurrección campesina contra los terratenientes! 3) tenemos la mayoría en el país; 4) la desorganización de los mencheviques y eseristas es total; 5) tenemos la posibilidad técnica de tornar el poder en Moscú (que podría incluso empezar para derrotar por sorpresa al enemigo); 6) tenemos miles de soldados y obreros armados en Petrogrado, que pueden tomar a la vez el Palacio de Invierno, el Estado Mayor Ceneral, la Central de Teléfonos y todas las imprentas importantes; no nos echarán de allí, y la agitación en el ejército alcanzará tal amplitud que será imposible luchar contra este gobierno de la paz, de la tierra para los campesinos, etc.
Si atacamos simultáneamente, por sorpresa, desde tres puntos, en Petrogrado, en Moscú y en la flota del Báltico, tendremos el noventa y nueve por ciento de probabilidades de triunfar con menos víctimas que las habidas del 3 al 5 de julio, pues las tropas no combatirán contra el gobierno de la paz. Hasta en el caso de que Kerenski tenga ya en Petrogrado una caballería “fiel”, etc., si atacamos desde dos lados y el ejército simpatiza con nosotros, Kerenski se verá obligado a rendirse. Si no tomamos el poder incluso con las posibilidades que
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p 1’niiH’in página del iiúni. 30 del peí iódiío Rnhoihi I*ut, «>i ix’sponflieiitt^^1^^ al 20 (7) de octubiT de 1*)17, en el que se puhluo e! artú’iiln de \’. I. I.etiin l,n rrí.sí.s h<\ madurado.
existen ahora, todo lo que se hable del poder de los Soviets se convertirá en una mentira.p No tomar ahora el poder, “esperar”, charlatanear en el CEC, limitarse a "luchar por el órgano" (del Soviet), "luchar por el congreso”, significa hundir la revolución.
p Al ver que el CC ha dejado incluso sin respuesta mis instancias- en este sentido desde el comien/o de la Conferencia Democrática, que el Órgano Central tacha de mis artículos las alusiones a errores tan escandalosos de los bolcheviques como la vergon/.osa decisión de participar en el Anteparlamento, de conceder puestos a los mencheviques en el Presidium del Soviet, etc., etc.; al ver todo eso, debo considerar que existe en ello una “sutil” insinuación de la falta de deseo del CC hasta de discutir esta cuestión, una sutil insinuación del deseo de taparme la boca y de proponerme que me retire.
p Me veo obligado a dimitir de mi cargo en el CC, cosa que hago, y a reservarme la libertad de hacer agitación en las organizaciones de base del partido y en su congreso.
p Porque estoy profundamente convencido de que, si “esperamos” al Congreso de los Soviets y dejamos ahora pasar el momento, hundiremos la revolución.
p 29/IX.
p N. Lenin
p
P. S. ¡Toda una serie de hechos lia probado que
Los capítulos I-1II y V fueron publicados el 20 (7) de octubre de I’U 7 en el núm. .’10 del periódico "Kahochi l’ut”; el capitulo VI vio l/i htz por vez primero ni l(.)2-í.
T. 34. págs. 272-283. 404Notes
[402•*] “Convocar” el Congreso de los Soviets para el 20 de octubre a fin de decidir "la toma del poder”, ¿¿se diferencia en algo de “fijar” estúpidamente la fecha de la insurrección?? Ahora se puede tomar el poder, pero el 20-29 de octubre no os lo dejarán tomar.
[402•**] ¿Qué ha hecho el partido para estudiarla dislocación de las tropas, ele., para llevar a (abo la insurrección como un “arte”?: ¡¡Sólo charlataneria.cn el CKC v etc.!!
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