p Hemos citado ya, y debemos completarlas, las palabras de Marx relativas a este punto.
p “...Por lo general—escribió Marx—, las creaciones históricas completamente nuevas están llamadas a que se las tome por una reproducción de formas viejas, e incluso caducas, de la vida social, con las cuales pueden presentar cierta semejanza. Así esta nueva Comuna, que viene a destruir (bricht: romper) el poder estatal moderno, se ha confundido con una reproducción de las comunas medievales... una federación de pequeños Estados, como la soñaban Montesquieu y los girondinos ... una forma exagerada de la vieja lucha contra el excesivo centralismo...
p “...El régimen de la Comuna habría devuelto al organismo social todas las fuerzas que hasta entonces venía absorbiendo el Estado parásito, que se nutre a expensas de la sociedad y entorpece su libre movimiento. Con este solo hecho habría iniciado la regeneración de Francia...
p “...El régimen de la Comuna colocaba a los productores del campo bajo la dirección espiritual de las capitales de sus 333 provincias, ofreciéndoles aquí, en los obreros de la ciudad, los representantes naturales de sus intereses. La sola existencia de la Comuna implicaba, como algo evidente, un régimen de autonomía local, pero ya no como contrapeso a un poder estatal que ahora se hacía superfluo".
p “Destrucción del poder estatal”, que era un "parásito”; " amputación”, "destrucción" de él; "un poder estatal que ahora se hacía superfluo": así se expresa Marx al hablar del Estado, valorando y analizando la experiencia de la Comuna.
p Todo esto fue escrito hace cerca de medio siglo, y ahora hay que proceder a verdaderas excavaciones para llevar a la conciencia de las grandes masas el marxismo no falseado. Las conclusiones que permitió hacer la observación de la última gran revolución vivida por Marx fueron dadas al olvido precisamente cuando llegó el momento de las siguientes grandes revoluciones del proletariado.
p “...La variedad de interpretaciones a que ha sido sometida la Comuna, y la variedad de intereses que han encontrado en ella su expresión, demuestran que era una forma política perfectamente flexible, a diferencia de las formas anteriores de gobierno, que habían sido todas fundamentalmente represivas. He aquí su verdadero secreto: la Comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política, al fin descubierta, para llevar a cabo dentro de ella la emancipación económica del trabajo...
p “Sin esta última condición, el régimen de la Comuna habría sido una imposibilidad y una impostura..."
p Los utopistas se dedicaron a “descubrir” las formas políticas con las que debía producirse la transformación socialista de la sociedad. Los anarquistas se desentendieron del problema de las formas políticas en general. Los oportunistas de la socialdemocracia actual han tomado por límite insuperable las formas políticas burguesas del Estado democrático parlamentario y se han roto la frente de tanto prosternarse ante este “modelo”, declarando anarquismo toda aspiración a romper estas formas. ’
p Marx dedujo de toda la historia del socialismo y de las luchas políticas que el Estado debería desaparecer y que la forma transitoria de su desaparición (la forma de transición del Estado al no Estado) sería "el proletariado organizado como clase dominante”. Pero Marx no se propuso descubrir las formas políticas de este futuro. Se limitó a hacer una observación exacta de la historia de Francia, a analizarla y 334 llegar a la conclusión a que llevó el año 1851: se avecina la destrucción de la máquina estatal burguesa.
p Y cuando estalló el movimiento revolucionario masivo del proletariado, Marx, a pesar del revés sufrido por este movimiento, a pesar de su corta duración y de su patente debilidad, se puso a estudiar qué formas había revelado.
p La Comuna es la forma, "al fin descubierta" por la revolución proletaria, en la que puede lograrse la emancipación económica del trabajo.
p La Comuna es el primer intento de la revolución proletaria de destruir la máquina estatal burguesa, y la forma política, "al fin descubierta”, que puede y debe sustituir lo destruido.
Más adelante, en el curso de nuestra exposición, veremos que las revoluciones rusas de 1905 y 1917 prosiguen, en otra situación y en condiciones diferentes, la obra de la Comuna y confirman el genial análisis histórico de Marx.
Notes