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p La concepción de la coherencia, como ya se ha dicho, también es acogida por el positivismo contemporáneo donde, bajo la influencia de la cosmovisión subjetivoidealista, fue adquiriendo gradualmente carácter subjetivista y convencional.

p El punto de partida en el desarrollo de la concepción de la coherencia en el noopositivismo lo constituye la tesis de R. Carnap acerca de la "constitución" de la realidad y de todos los sistemas y elementos del proceso cognoscitivo. En su conocido trabajo Construcción ló gica del mundo, escribe: "Tanto la teoría de la constitución como el idealismo trascendental defienden la concepción según la cual todos los objetos del conocimiento se constituyen (según el lenguaje idealista, "se crean en el pensamiento”); además, los objetos constituidos son objeto del conocimiento conceptual sólo en calidad de formas lógicas construidas por un determinado 281 modo”   [281•16 . Este proceso de construcción significa la reducción de toda la variedad de elementos de partida a un cierto "sistema objetivo" (de acuerdo con las " reglas del traslado" que aseguran al sistema la coordinación y ausencia de contradicciones internas). Esta metodología tiene igual fuer/a con relación a la construcción del sistema de la realidad y del sistema de objetos del conocimiento. Es evidente que la realización de las exigencias de una (al metodología asegura la veracidad de los sistemas construidos de acuerdo con las exigencias de la coherencia.

p Después Carnap introdujo el principio de la tolerancia. El curso de sus razonamientos en el aspecto que nos interesa es el siguiente: En el centro de las investigaciones científicas debe estar el estudio de las formas del idioma, de sus problemas sintácticos. La vieja lógica, la de Aristóteles, según Carnap, ha dado muestras de " indigencia conceptual e ineficacia práctica”, por eso debe dejar paso a oirá lógica: "la lógica científica, cuyos problemas todos son sintácticos"   [281•17 . El objetivo de la sintaxis lógica es el estudio de "las proposiciones acerca de las proposiciones”, de las "reglas formales y las de la transformación" de las formas lingüísticas. El grado extremo de la formalización de la sintaxis de la lengua conduce a la comprensión de la propia lógica como sistema de reglas y transformaciones, cuya construcción se reali/a libre y arbitrariamente. Carnap dice que precisamente la arbitraria opción de postulados y reglas de la conclusión es la que determina el significado de los sí mbolos lógicos. Sobre esta base formuló el conocido principio de la tolerancia: en lógica no existe ninguna moral, por ello cada uno puede construir su lógica, es decir, sus formas de idioma, como crea conveniente.

p Por consiguiente, el sistema construido por este método y cuyos elementos se coordinan con las reglas formales, logra tener un carácter verdadero; la 282 discordancia con tales reglas, en cambio, significa su falsedad. Ni siquiera las reglas aparecen como criterio sino, a íin de cuentas, su libre opción.

p Esto no es otra cosa que una proclamación de la naturaleza convencional de la lógica (tras las matemáticas, como señala el mismo Carnap). La veracidad de las formas lógicas se determina por la conexión do unas tesis con otras en un sistema construido convencionalniente donde, en calidad de proposiciones y términos “primarios” o inanalizables, se presentan proposiciones elegidas convencional y arbitrariamente, de acuerdo con el principio de la tolerancia.

p El desarrollo de estas ideas en cierto periodo de la evolución del neo positivismo lialló su expresión en las búsquedas de los elementos inanalizables en forma de "proposiciones de resumen o protocolarias”. Este problema es de por sí bastante bien conocido y ha sido analizado en una serie de trabajos de marxistas soviéticos y extranjeros   [282•18 .

p La posterior evolución de la concepción de la coherencia en el neopositivismo conduce a rechazar la propia tarca de la verificación, lodo criterio y ponente, y al "convencionalismo radical”, según K. Ajdukicwicz. Esa renuncia se dio ya prácticamente en Carnap y en Neurath (la introducción del principio de la tolerancia significa "la fundamentadon lógica" de la opción arbitraria de cualquier principio y base para la construcción de los "sistemas del lenguaje”, que es al mismo tiempo construcción de los "sistemas de la ciencia”).

p La posición “moderada” de W. Quine (calificado a veces como partidario del análisis pragmático) fue una reacción singular —dentro del propio neopositivismo — a las formas extremas del convencionalismo. Aunque Quine concede una importancia exclusiva a las convenciones en la construcción de los esquemas conceptuales, también reconoce, sin embargo, el significado de las observaciones y de las reglas lógicas, obtenidas 283 independieritemente de las convenciones. Caracteriza figurativamente los sistemas de las verdades como "tela gris pálida donde lo negro viene del hecho y, lo blanco, de la convención”, y donde no se ve "ni un hilo totalmente blanco o totalmente negro"   [283•19 . Pero, en su conjunto, a pesar de todas las reservas, los razonamientos de Quine quedan en el marco del convencionalismo. Para una serie de ciencias, considera de significado decisivo las convenciones como operaciones puramente lógicas. Tanto las matemáticas como la lógica, la física y la filosofía —a pesar do sus diferencias— se construyen como sistemas conceptuales en los que se incluyen también los nuevos elementos convenidos con todo el sistema, y los nuevos postulados que abarcan la nueva esfera de conceptos; en ellos aumenta el significado de las construcciones convencionales, generalmente, formalizadas. En este sentido es característica la definición —propuesta por Quine— de la "verdad lógica”. "Las verdades lógicas, cuyo número es infinito —escribe— deben ser dadas por convenciones generales, y no por separado. . ."  [283•20 

p El "convencionalismo moderado" de Quine se revisto de una forma típicamente semántica. El aparato de lógica, necesario para construir las convenciones actúa como aparato lingüístico; por ello, todas las reglas para determinar las categorías gnoseológicas (particularmente la verdad) resultan ser reglas para operar con la denominación de las cosas. Además, estas denominaciones no están coordinadas con los significados que, con frecuencia, son declarados algo ineficaz para la ciencia del idioma. Este es un aspecto más en la comprensión de la veracidad por los convencionalistas: desaparece el significado, el sentido real de la denominación (y, por ello, de las formas conceptuales), es decir, la propia cuestión de la veracidad queda sin sentido.

p La transformación de la concepción de la coherencia en esquema convencionalista y subjelivista se debe al carácter general de la concepción filosófica de los 284 positivistas modernos, lo quo demuestra una ve/ más la dependencia de las concepciones de la verdad respecto a los principios filosóficos de partida. Estos principios, tanto en el positivismo en su conjunto como en la concepción de la coherencia, son acientíficos, idealistas, y esto predetermina también la insolvencia científica de las teorías de la verdad fundadas sobre su base.

p El convencionalismo como principio gnoseológico es inconsistente por cuanto contradice el contenido y el sentido objetivo del conocimiento científico en su conjunto y los principios de estructuración de los sistemas científicos en particular.

p En el proceso del conocimiento se dan con frecuencia situaciones en que bien fallan datos experimentales y observaciones prácticas o bien son insuficientes a todas luces para el sucesivo desarrollo de la investigación. Entonces surge la necesidad de apoyarse en la intuición del científico y promover una serie de tesis que pueden ser fácilmente aceptadas por unos u otros especialistas e investigadores. En el posterior avance del conocimiento, estas tesis aprobadas provisionalmente pueden ser confirmadas o desechadas de acuerdo con las verificaciones que sufran. Estas convenciones resultan con mucha frecuencia justificadas en investigaciones posteriores, lo que confirma el valor de una serie de suposiciones intuitivas. Pero este sentido real de las convenciones adoptadas no significa, por supuesto, ningún criterio convencionalista de la veracidad, por cuanto ésta debe todavía verificarse y fundamentarse en la práctica.

p Debemos señalar que el hecho de las diversas convenciones, de la libertad de pensamiento creador del científico y, especialmente la actividad lógica del intelecto humano, todo esto existe en el procoso real del conocimiento, en el proceso de creación de nuevos sistemas lógicos, sistemas de geometría, de sus interpretaciones, etc. El momento convencional es aquí plenamente real, pero precisamente como elemento del proceso, como uno de los procedimientos metodológicos especiales que, aun siendo imprescindible en una serie de casos, no tiene carácter universal y, menos, arbitrario.

p La propia construcción de las lógicas, las geometrías 285 y otros sistemas conceptuales no tiene nada de común con su construcción arbitraria. Se realiza en consonancia con las exigencias de las principales leyes de la lógica: las exigencias del carácter concreto, la secuencia y la demostrabilidad, cuyo cumplimiento es indispensable en cualquier proceso del pensamiento y a todos sus niveles.

p El convencionalismo a que llega la interpretación neopositivista de la concepción de la coherencia significa, en última instancia, la negación do la veracidad objetiva de las categorías cognoscitivas, un abandono mucho mayor de la comprensión real de la naturaleza de la verdad   [285•21 .

Por consiguiente, en su conjunto, la concepción de la coherencia —ni en su forma principal dentro del sistema del idealismo absoluto, ni en su interpretación positivista— rio brinda ninguna solución adecuada del problema de la verdad, no responde a las necesarias exigencias científicas de una tal solución.

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Notes

[281•16]   R. Carnap. Der logische Anfban, dcr Welt, Berlín, 1928, S. 249.

[281•17]   R. Carnap. Logische Sijntnx cíer Sprnche, Wien, 1934, S. III.

[282•18]   La inconsistencia científica do este principo la ha mostrado, por ejemplo, el filósofo soviético V. Sheviriov en el compendio La gnoseología idealista contemporánea, tercer capitulo del primer apartado, Moscú, 1968.

[283•19]   W. Quine. Truth by Canuention. Rcadings in Philosophical Analysis, New York, 1948, p. 133.

[283•20]   Ibíd., p. 124. (El subrayado es mío. — G. K.)

[285•21]   Todas estas tesis se analizan con detenimiento en la monografía de I. Narski El positivismo moderno (Moscú, 1961). Señ alamos también el trabajo del filósofo georgiano V. Erkomaishvili El positivismo lógico (Tbilisi, 1974). En él se ofrece una argumentada crítica do la concepción de la verdad sostenida por los positivistas lógicos.