p Para comprender con mayor claridad el porqué del sorprendente estallido de febrero de 1974 es útil ver en su conjunto el complicadísimo proceso histórico de Etiopía.
p Lo primero a subrayar es que ella fue el único Estado africano que logró mantener su independencia en la etapa en que, entrando en la época del imperialismo, las grandes potencias del capital completaban el reparto del mundo, a fines del siglo xix.
p No faltaron aspirantes a desmembrar y dominar Etiopía. La lucha armada del pueblo, en una geografía montañosa y aislada, permitió la conservación de la independencia estatal etíope. Ünicamente Eritrea, especie de gorra que cubre la cabeza de Etiopía, con los dos puertos que ’le dan acceso al mar, había sido segregada en el siglo xix, al caer en las manos de Italia, la cual le dio precisamente ese nombre en 1890.
p El proceso histórico etíope ha sido realmente complejo. Entre el 300 y el 570 a.n.e., los etíopes eran dueños del sur de Arabia. La historia alteró la ecuación. En el último cuarto del siglo vi, los árabes invadieron y 68 conquistaron todo el Medio Oriente, el norte de África, el sur de Europa. Por once siglos fueron ellos los amos. En el primer cuarto del siglo xvi se produjo su declinación global y el colapso de su imperio. Este se lo disputaron entonces dos rivales colocados en ambas partes del Mediterráneo: Turquía y Portugal, los cuales se enfrentaron en el Medio Oriente y el Océano Indico. Sobre Etiopía se levantó una amenaza directa.
p Las fuerzas turcas emprendieron su marcha hacia el Mar Rojo en 1520. Aproximadamente unos cincuenta años después (1572), el Khedive otomano que dominaba a Egipto controló el puerto de Massawa, cerca de Asmara, y estableció guarniciones en las costas bajas occidentales. Cuando tres años más tarde las fuerzas del Khedive fueron vencidas en Gundet por los etíopes, y cuando en 1576 esa victoria se repitió en Gura, los turcos decidieron retirarse. Sin embargo, otra filosa espada se alzó sobre el país: Italia.
p En 1896, ya francamente empezada la era imperialista del devenir histórico mundial, coincidiendo con la última guerra de los cubanos contra España y la intervención de Estados Unidos en la misma, para apoderarse de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, cuyos pueblos también luchaban por la independencia, Italia se abalanzó sobre Etiopía.
p La famosa batalla de Adowa, sin embargo, salvó en aquel momento a los etíopes de caer bajo el dominio italiano. En Adowa han tenido siempre los patriotas de Etiopía una fuente de aliento contra la agresión extranjera.
p Exactamente cuarenta años después, Mussolini intentaría borrar la derrota y ocupar todo el lejano país.
p El 5 de diciembre de 1934, en Ogaden, cerca de la presa leí oasis Wal Wal, a unos cien kilómetros del otro conín tradicional de Somalia, entonces colonia italiana, chocaron las fuerzas de Roma y de Addis Ababa. Se trataba 69 de un incidente fronterizo, sin mayor importancia, originado en el tránsito de las caravanas.
p Pero Mussolini, avivando al máximo las pasiones, bramó desde el famoso balcón de sus balandronadas históricas en la Plaza Venecia, y mientras toda la nación italiana era envenenada de chovinismo, rechazó que se aplicara el procedimiento de arbitraje previsto en el Tratado de 1928, que la Liga de las Naciones había auspiciado para resolver los problemas entre los dos países. Pronto Roma demandaría que el oasis Wal Wal se añadiera a sus territorios coloniales en Somalia.
p Italia buscaba anexarse el occidente de Etiopía para consumar su viejo proyecto de un ferrocarril que uniera sus posesiones en Etiopía y en Somalia. En esto rivalizaba con Francia, dueña del puerto de Djiboutí y también del ferrocarril que lo unía con Addis Ababa. Para hacer frente a París, la Roma fascista había pedido a Londres una alianza, concertada en 1925. Los ingleses, por su parte, querían obtener la concesión para levantar una represa en el Nilo Azul, en el lago Tana, y una carretera que enlazara el área de la represa con el Sudán. Así el imperialismo británico sería el mayor beneficiario de la economía de los países de la cuenca del Nilo.
p En París era Ministro del Exterior nada menos que Fierre Laval, luego abierto servidor del nazismo, quien no vaciló en firmar con Mussolini, en 1935, al mes del incidente del oasis Wal Wal, un acuerdo. Laval buscaba a su vez que Italia le ayudara a amortiguar las contradicciones crecientes de Francia con la Alemania nazi. A cambio del apoyo galo, Italia renunció a sus pretensiones sobre Túnez y otras colonias francesas. Roma recibió, por su parte, el 20 % de las acciones del ferrocarril Djiboutí-Addis Ababa y la anhelada seguridad (en acuerdo secreto) de contar con Francia para la conquista de Etiopía.
70p En forma bochornosa y cínica, a los ojos del mundo, se hacía el reparto de naciones enteras. Inglaterra, como después ante el complot contra la República Española, se declaró indiferente en relación con Etiopía siempre • que, a cambio, se admitieran sus derechos sobre el lago Tana. Similar posición adoptó el Congreso de Estados Unidos, en agosto de 1935, con su "Acta de Neutralidad" que estipulaba la prohibición de vender armas lo mismo a la víctima que a los victimarios. La suerte de Etiopía estaba echada.
p Sólo la Unión Soviética se pronunció con claridad y firmeza en favor de la independencia de Etiopía (entonces llamada Abisinia) y de la paz mundial, a la que el conflicto en germen amenazaba seriamente.
p En esas condiciones, Mussolini declaró que el diferendo italo-abisinio dejaba de ser un "conflicto diplomático" y se volvía "histórico”. Por lo tanto, debía resolverse con "el empleo de las armas".
p En la noche del 2 de octubre de 1935, las tropas italianas estacionadas en Eritrea y Somalia invadieron Etiopía. El gobierno de Haile Selassie pidió con urgencia ayuda a la Liga de las Naciones y el 7, gracias a la intransigente actitud de la URSS, ella se vio obligada a concluir que el gobierno de Mussolini había recurrido a la guerra en contra de las obligaciones que le fijaba el Artículo 12 del Convenio de la Liga de 1928, y llamó a la aplicación de las sanciones prevista’s en el Artículo 16. Sin embargo, las mismas nunca se le aplicaron a Italia. Todas las potencias imperialistas sabotearon impúdicamente el hacerlo.
p El 9 de diciembre, el -canciller británico Hoare y el francés Laval propusieron un nuevo plan para arreglar el prob’lema. No podía ser más canallesco. Que Etiopía cediera a Italia todo el occidente de la provincia de Ogaden y las regiones situadas entre ella y Eritrea: las de Dankali y 71 Tigre. En "compensación" se le ofrecía a Etiopía el puerto eritreo de Assab ¡previo elevado pago! Claro que Londres podía aportar el dinero si la economía etíope le caía en las manos graciosamente. Como si el despojo no fuera bastante, la Etiopía Central, incluyendo la capital, debían situarse bajo el control de “consejeros” de la Liga de las Naciones, quienes serían designados por Inglaterra, Francia e Italia. Desde luego, Etiopía rechazó sancionar su propio suicidio.
p Ante el crimen así gestado, la URSS y los pueblos del mundo se movilizaron para ayudar al indefenso Estado africano agredido. En muchos países surgieron Comités de Defensa de Etiopía, en particular en los de África. Se organizaron Batallones de Voluntarios en África del Sur, Egipto y Siria y un Comité de Apoyo de los Sindicatos Negros de Estados Unidos.
p La Internacional Comunista, por medio de los informes de Dimitrov y Togliatti en su VII Congreso, había previsto que el fascismo saldría a la agresión abierta y llamado al frente único y a la acción. Ahora, ante Etiopía, se aprestaba a defenderla apasionadamente.
p Mussolini, a su vez, recibió el respaldo de la Iglesia Católica, muy hermanada en aquellos tiempos con los intereses coloniales en África y Asia. El Vaticano aspiraba, además, a que la victoria italiana condujera a un retorno a su seno de la disidente Iglesia Copta . El cardenal Schuter calificó la guerra de "misión nacional y misión católica".
p La justa lucha por la independencia produjo una verdadera insurrección patriótica en el pueblo etíope. El heroísmo de sus masas descalzas, que peleaban con lanzas, presagió el de los españoles, poco después víctimas también del fascismo. Sin embargo, Etiopía, que apenas disponía de fusiles y carecía de un mando militar único y 72 que, además, debía luchar en dos frentes, norte y sur, no pudo resistir. Su ejército regular era pequeño y en las regiones se hacía el reclutamiento del modo más apresurado, estando al frente los “ras”, a quienes el pueblo odiaba por sus abusos en tanto que terratenientes.
p La superioridad en armas, el uso con absoluta impunidad de la aviación y también de gases asfixiantes y venenosos, dio a la Italia fascista un triunfo relativamente fácil. Por ejemplo, en la batalla de Azebo Galla, Mussolini perdió un centenar de soldados y Etiopía cerca de veinte mil. Otro factor negativo para los etíopes fue la mala conducción militar. Haile Selassie se negaba a cambiar de táctica inclusive cuando era imposible resistir más la acometida italiana. No escuchó a sus consejeros militares que abogaban por ganar las montañas y pasar a una tenaz y hábil guerra de guerrillas.
p El 5 de mayo el general Badoglio pudo enviar un telegrama a Mussolini anunciándole la toma de Addis Ababa, Harar y Diré Dawa. A la superioridad bélica se había unido la traición abierta de Haile Selassie Gugsa, yerno y rival del Emperador.
p El 9 de mayo, ante el Gran Consejo del Fascismo, Mussolini exclamó con su habitual pose teatral: "¡La Etiopía es italiana! Italiana de hecho y de derecho. Con la población de Etiopía, la paz es un hecho consumado. El nuevo Emperador de Etiopía es el Rey Víctor Manuel."
p El 30 de junio la Liga de las Naciones examinó la moción del gobierno etíope contra el reconocimiento de la conquista italiana. Sólo la URSS la apoyó. La votación arrojó veintitrés votos en contra y veinticinco abstenciones.
p Para afianzar la conquista, Mussolini quiso llevar dé inmediato a medio millón de italianos a trabajar en las minas y tierras fértiles de las nuevas posesiones del " Imperio Italiano de África Oriental”. Buscaba también 73 hacer de Etiopía una base estratégica. Sin embargo, el plan debió ser abandonado porque los etíopes siguieron peleando aún mucho después que el gobierno imperial por entero había emigrado.
p La ocupación fascista fue todo lo brutal que podía esperarse. Más de cuatrocientos mil etíopes fueron asesinados, trescientos mil murieron de hambre y treinta y cinco mil perecieron en los campos de concentración.
p Las autoridades coloniales italianas acudieron también a todo tipo de intrigas y maniobras en su afán de dominar a los pueblos de Etiopía. Azuzaron a los tigrais y a los galas contra los amaras y a los somalíes contra los donakiles, fomentaron disputas entre musulmanes y cristianos, formularon mil promesas, etc.
p Todo fue inútil. Al cabo de cinco años de heroica, ininterrumpida resistencia, la ocupación parcial fue derrotada en el contexto de la ofensiva que las tropas aliadas lanzaron en África Oriental. Pero el factor fundamental de la liberación fue la lucha de las guerrillas campesinas etíopes. El 5 de mayo de 1941 Addis Ababa fue liberada, y hacia fines de año, ningún invasor quedaba en el país. La pérdida de Etiopía marcó el inicio del ocaso del régimen mussolinesco y significó un duro golpe a la estrategia global del eje Roma-Berlín-Tokío.
p Para Etiopía, en especial para su pueblo, la victoria sobre los invasores fascistas no se tradujo en la independencia verdadera. Inglaterra quiso aprovecharse de la entrada de sus tropas, como fuerza aliada, para convertirse en nuevo ocupante, y pese a las protestas del gobierno etíope, la presencia británica se prolongó hasta 1954.
Toda esta prolongada batalla explica el patriotismo del pueblo de Etiopía, exaltado por su Revolución.
74Notes
| < | > | ||
| << | >> | ||
| <<< | [4] -- IMAGEN DE LA REVOLUCIÓN | [6] -- TRABAJO DE LA REVOLUCIÓN | >>> |