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SUPERACIÓN DEL APOLITICISMO Y LA NEUTRALIDAD
DE LOS ESPECIALISTAS.
PASO DEFINITIVO DE LOS INTELECTUALES
DE LA ÉPOCA ZARISTA A LAS POSICIONES
DEL SOCIALISMO
 

p La vida obligó a cada intelectual formado antes de la revolución a fijar definitivamente su conducta social. El Pleno del CC del PC (b) de la URSS celebrado en noviembre de 1929 hizo constar que a cierta parte de los especialistas de la época burguesa les era inherente "la volubilidad sociopolítica, el neutralismo e incluso la hostilidad”. En tanto que durante el período de restablecimiento económico todavía se pudo transigir con la neutralidad política entre cierta parte de la intelectualidad (ya que no era posible exigir de ella que en corto plazo cambiara radicalmente de ideología), en el período de la 214 ofensiva del socialismo desplegada en todo el frente se habían creado objetivamente las condiciones necesarias para superar la neutralidad política y el apoliticismo. El Partido Comunista y los órganos de los Soviets plantearon la cuestión de esta manera: el científico, el ingeniero, el agrónomo, etc., podrá encontrar justamente su puesto en la sociedad soviética si, además de poseer conocimientos profesionales, ha cobrado conciencia del significado socioeconómico del trabajo que realiza.

p ¿Eran muchos en el país los intelectuales de este tipo? A este respecto no se puede operar con cifras, que, además, no expresarían en el presente caso el verdadero estado de cosas. Sin embargo, puede afirmarse con seguridad que de año en año y a cada éxito sociopolítico o económico del País de los Soviets iba arraigando en la conciencia de infinidad de intelectuales una comprensión nueva, soviética, de la realidad.

p Este proceso se realizó bajo el influjo directo de todas las organizaciones soviéticas, que combatieron decididamente por extirpar el neutralismo y por hacer que la masa fundamental de los intelectuales participara activa y conscientemente en la construcción del socialismo.

p Cambiaron el contenido y los métodos del trabajo masivo entre los intelectuales. Adquirió también amplio desarrollo la acción netamente política.

p A transformar la sicología de los intelectuales y suprimir el encastillado espíritu de casta y el apoliticismo de los científicos, ingenieros, técnicos y médicos coadyuvó grandemente la Asociación de Trabajadores de la Ciencia y la Técnica para la Cooperación a la Construcción Socialista de la URSS, constituida en 1927. En la declaración del grupo fundador de la asociación, aparecida el 15 de octubre de 1927 en Pravda, se decía que "la idea rectora fundamental que nos une es la convicción de que en la sociedad de clases los científicos y técnicos no pueden permanecer neutrales políticamente. En virtud de ello, el objetivo principal de nuestra sociedad consiste en agrupar y organizar a los trabajadores tecnocientíficos del país que profesan ideas socialistas”. Al pie de esta declaración estamparon sus firmas relevantes figuras de la ciencia y la técnica patrias: A. Abrikósov, I. Alexándrov, A. Baj, N. Gamaleya, N. Koltsov, V. Kovalénkov, N. Kurnakov, D. Mushkétov, A. Oparin, A. Palladin, A. Skochinski, M. Zavadovski, Y. Zavadovski, B. Zbarski y otros.

p La Conferencia nacional de la asociación (abril de 1928) señaló en su llamamiento a los trabajadores de la ciencia y de la técnica que "en el significativo período de desarrollo económico y cultural pacífico, la intelectualidad no puede ser neutral, sino 215 que debe participar resueltamente en la obra de planificación y cumplimiento de la construcción básica de toda la industria del país".

p A la vez que dispensaba gran atención a la educación ideopolítica de los intelectuales, la asociación realizó una labor muy útil en la esfera de la propaganda científica, en la cooperación con los órganos de la Inspección Obrera y Campesina, en las indagaciones y los experimentos económico-científicos y en la consolidación de los vínculos entre la industria y la agricultura, la ciudad y el campo. Esta asociación llegó a gozar de gran popularidad entre los intelectuales. Prueba de ello es, por ejemplo, el ritmo de crecimiento de sus adherentes. De 564 a comienzos de 1929 pasó sucesivamente a 1.537 en 1930, 2.695 en 1931 y 11.000 a finales de 1932. La asociación se convirtió en una organización de masas, que engrosaba sus filas con jóvenes especialistas y trabajadores de la ciencia y la técnica altamente cualificados.

p A hacer cambiar de sicología a los científicos formados antes de la revolución contribuyó la emulación socialista al cumplimiento anticipado del plan del primer quienquenio (1928—1932), que cobró proporciones masivas. Por doquier surgieron en las fábricas equipos de trabajo de choque y aumentó el número de trabajadores de vanguardia en la producción. El entusiasmo laboral de la clase obrera no podía dejar de seducir a la mejor parte de la intelectualidad. En diversas empresas, por ejemplo, en las de la región de Moscú, los ingenieros y técnicos fueron en mayo de 1929 los promotores de la emulación, poniéndose a la cabeza de los obreros. Las organizaciones del partido y de los sindicatos de Riazán señalaron que los ingenieros y técnicos marchaban al frente de las masas obreras participantes en la emulación. A finales de 1932, a la emulación socialista se había sumado el 60% de los ingenieros y técnicos. La incorporación de los intelectuales técnicos a la emulación fue un testimonio más de los profundos cambios operados en la mentalidad de los especialistas.

p Exponente interesante de la creciente actividad social de los intelectuales era su eficiente trabajo encaminado a librar a la industria soviética de su supeditación al extranjero. Con el aporte de ingenieros de la época zarista, en 1931—1932 se llevó a cabo una gran labor para reducir los pedidos de maquinaria importada por las empresas. Equipos de ingenieros y técnicos comprobaron centenas de millares de solicitudes y recomendaron una reducción considerable de los pedidos a firmas extranjeras de máquinas e instalaciones que podían ser 216 construidas en empresas patrias. Gracias a esto se logró un gran ahorro de divisas. En 1932. a propuesta de las secciones de ingenieros y técnicos, se retiró de las peticiones de importación artículos por valor de 200 millones de rublos. Esta cuantiosa suma fue destinada para financiar la construcción de nuevas empresas industriales.

p La actividad de muchos trabajadores científicos y técnicos fue distinguida por el Gobierno, que condecoró con órdenes a centenas de especialistas entusiastas de la construcción del socialismo. Así, en vísperas del V Congreso de los trabajadores científicos y técnicos, celebrado en 1932, más de 300 especialistas, en su mayoría de la vieja generación fueron condecorados con la Orden de Lenin y la Orden de la Bandera Roja del Trabajo.

p También los obreros tenían en alta estima el esfuerzo de los científicos, ingenieros y técnicos para racionalizar la producción. He aquí lo que manifestó el obrero D. Kocherguín. en nombre de los millares de obreros que trabajaban en la fábrica "La hoz y el martillo":

p "El obrero sabe apreciar y el obrero siempre es agradecido con la ciencia y el pensamiento cietífico —dijo en el IV Congreso de trabajadores y técnicos, reunido en 1929— ...Citaré el ejemplo de nuestra fábrica. En ella nuestros dirigentes-ingenieros ... el año pasado empezaron a producir acero al manganeso, vaciados de acero al manganeso. Este acero teníamos que comprarlo antes en el extranjero y pagarlo con nuestro oro. Cuando nuestros ingenieros tuvieron la audacia y la iniciativa de fundir acero al manganeso y cuando la cosa salió bien y este acero se comenzó a producir en gran cantidad, ¿cómo podían no estar agradecidos por eso los obreros? ... Y pienso que los obreros de toda la Unión estarán agradecidos a los ingenieros que hablan y piensan con las mismas palabras e ideas que nosotros".

p Muestra importante de la actividad social y política de los especialistas era su afán cada vez más profundo por ingresaren el Partido Comunista. En unos meses de 1930 se presentaron 3.500 peticiones de ingreso sólo en algunas regiones del país; muchas peticiones las firmaban ingenieros y técnicos con quince y más años de actividad laboral. En vísperas del XVI Congreso del partido, celebrado en 1930, más de 4.000 de los mejores ingenieros y técnicos decidieron hacerse comunistas.

p Las históricas victorias alcanzadas por el pueblo soviético en la construcción estatal, económica y cultural en los años del primer plan quinquenal repercutieron hondamente en el espíritu de los intelectuales técnicos de la vieja época. El V Congreso de 217 ingenieros y técnicos de la URSS (1932), expresó en su resolución que se había operado entre "los intelectuales técnicos formados antes de la revolución un viraje decisivo hacia el Poder soviético y su dinámica participación en la construcción socialista".

p La primera mitad de los años 30 constituyó un período en el que desapareció del uso corriente el propio término de "especialista de la vieja época”, es decir, del especialista que en otro tiempo había sido burgués por su ideología. "Ahora podemos decir —manifestó G. Ordzhonikidze en 1934— que los ingenieros de la vieja época están con nosotros. Ahora podemos decir que a excepción de grupitos e individuos insignificantes... con que todavía habrá que tropezar entre los especialistas jóvenes y entre los especialistas viejos, los ingenieros de la época zarista trabajan con nosotros".

p El inicio de la industrialización socialista y, sobre todo, la lucha del pueblo soviético por el cumplimiento anticipado de los primeros planes quinquenales influyeron extraordinariamente en la mentalidad política de los intelectuales técnicos de la época burguesa. Precisamente en este período terminó el proceso de paso de la intelectualidad burguesa al lado del Poder soviético, proceso iniciado en octubre de 1917.

p No está de más insistir en lo trascendental que fue la lucha del Partido Comunista para lograr la incorporación de las fuerzas científicas de la época burguesa a la activa construcción del socialismo. Los intelectuales científicos formaban un complejo y difícil sector de la labor de las organizaciones del partido, de los Soviets y sindicales. Aquí se requerían especialmente una política prudente y flexible, muchísimo tacto y gran precaución. Si el pasar a tomar parte en la construcción socialista no suscitó en muchos científicos una reconsideración ideológica de valores, sí que sirvió de base en todo caso para que llegaran a esa reconsideración en los años inmediatos. Calificando el estado de cosas en los medios científicos, el editorial de Pravda del 9 de febrero de 1927 decía: "Hace falta ser ciego para no ver que nueve años de la dictadura proletaria han sido años de creciente acercamiento entre la ciencia, los científicos y los técnicos, por una parte, y el proletariado, por la otra. Madurado a lo largo de un proceso histórico, bajo el influjo de la política del zarismo y del “amansamiento” capitalista, el extrañamiento de la intelectualidad respecto a la clase obrera ha sido quebrado por el triunfal desarrollo del Estado proletario".

p Las organizaciones del partido y sociales hubieron de hacer frente a menudo a diversas reincidencias en el “izquierdismo” y 218 a las tentativas de suponer mezclado en malignas acciones a todo el profesorado. A pesar de algunos errores, los comunistas de los centros docentes superiores encontraban la vía justa de trabajo con los catedráticos y profesores. Por ejemplo, a comienzos de 1929, el buró de la célula del partido de la Escuela Técnica Superior de Moscú, en unión de los activistas, discutió la cuestión "Acerca de las relaciones con el profesorado”. Durante el debate, el buró de la célula condenó como erróneas y perniciosas las intervenciones de algunos comunistas, que consideraban inseguro políticamente a todo el profesorado de la época zarista y exigían que "se dejase de melindrear con él”. El buró de la célula tomó un acuerdo especial en el que declaraba inadmisible las desviaciones “izquierdizantes” respecto al profesorado.

p Desplegóse una gran labor encaminada a elevar la cualificación científica de los catedráticos y profesores de la escuela superior. Se puso orden en la adjudicación de los grados y títulos científicos. Por ejemplo, en 1938 se adjudicaron grados y títulos científicos a 4.300 hombres de ciencia. En 1938 había en los centros docentes superiores del país 40.500 trabajadores científicos y pedagógicos, entre ellos 4.600 catedráticos, 11.700 docentes y 7.800 candidatos a doctores en Ciencias.

p A la par que atraía al profesorado a la vida laboral y social del país, el Estado soviético, a ritmo acelerado, preparaba nuevos especialistas. A remplazar a los profesores de la vieja época iban llegando jóvenes profesores socialistas, capacitados ya en los años del Poder soviético. En 1930 había en la URSS 3.000 personas que hacían estudios superiores posgraduados; en 1933 eran ya 14.800. En tres años, de 1931 a 1934, terminaron los estudios posgraduados y obtuvieron el título de candidatos a doctores 6.600 personas. Entre los estudiantes posgraduados aumentó rápidamente el número de comunistas. En estos años finalizó el período de transición de los trabajadores de la escuela superior a la participación activa en la construcción del socialismo.

p Empezaron a tomar parte también en la edificación socialista las colectividades científicas en las que antes habían alcanzado gran difusión las consignas de apoliticismo y neutralidad. La principal de ellas era la Academia de Ciencias de la URSS.

p El Partido Comunista y el Poder soviético mostraron gran solicitud y circunspección con las tradiciones de la Academia. Se prestó a la Academia de Ciencias gran apoyo financiero y el Gobierno respetó la autonomía de la misma en sus asuntos internos, comprendiendo que en las relaciones con los científicos se debía proceder no por medios coercitivos, sino mediante 219 la persuasión. Lunacharski dijo: "¿Qué podíamos exigir de la Academia? ¿Que, con todos a una, se convirtiera súbitamente en una conferencia comunista, que de pronto se santiguara a lo marxista y, poniendo la mano sobre El Capital, jurase que era la bolchevique más ortodoxa? Creo que entonces no habríamos vivido tal acontecimiento sin cierta sensación de repugnancia, pues semejante transformación no podía ser sincera"  [219•8 .

p Sin embargo, aunque prestaba alguna ayuda al país en la construcción socialista, la Academia de Ciencias no había ligado orgánicamente aún su actividad con los planes de la construcción del socialismo. En realidad, era una especie de "Estado dentro del Estado”, que desenvolvía su vida en base a los estatutos aprobados en 1836. Muchos miembros de esta colectividad científica estudiaban temas que no tenían nada que ver con la práctica de la construcción socialista.

p Los intereses de la edificación del socialismo y del reforzamiento de la defensa del país y los intereses del fortalecimiento de la unidad política y moral de la sociedad soviética exigían con apremio que de la Academia de Ciencias, la principal institución científica, fuese desterrado el espíritu de apoliticismo, que la Academia participara del modo más directo y vivo en la construcción del socialismo y su actividad estuviese impregnada de las ideas que vivían los muchos millones de trabajadores del país.

p Entre finales de los años 20 y comienzos de la década del 30 se produjo un viraje radical en la actividad de la Academia de Ciencias de la URSS. En la base de este viraje estaba la idea de la íntima ligazón del trabajo de la Academia con la práctica de la construcción socialista y la supeditación de este trabajo a los intereses del Estado soviético. En los estatutos de la Academia aprobados el 23 de noviembre de 1935 se hacía hincapié en la misión que correspondía cumplir a la Academia en el desarrollo de las ciencias teóricas y aplicadas y en la necesidad de concentrar su actividad en la solución de los grandes problemas clave de la ciencia.

p La reorganización de la labor de la Academia de Ciencias se hizo a la vez mediante la renovación de sus componentes.

p En 1929-1932, nuevos miembros, sobre todo dedicados a las ciencias técnicas, engrosaron las filas de la Academia. Esto facilitó el reforzamiento de los lazos entre la Academia y la economía nacional. En 1930 se procedió a elegir el nuevo Presidium de la Academia. Se religió como presidente al 220 académico A. Karpinski y fueron elegidos como vicepresidentes los académicos V. Komarov, G. Krzhizhanovski y N. Marr y como secretario perpetuo al académico V. Volguin (los tres últimos eran comunistas). En conformidad con las indicaciones del CC de PC (b) de la URSS, el nuevo Presidium se puso al frente del trabajo de reorganización de la actividad de la Academia de Ciencias.

p El cambio en la orientación y el contenido de la actividad de la Academia y la renovación de sus miembros iban acompañados de una porfiada lucha, de la que fueron exponente las elecciones a la Academia el invierno de 1929. En sus preparativos y celebración estuvo imantada la atención de amplias zonas de la opinión soviética, que esperaba con razón que como miembros de la Academia fuesen elegidos no simplemente hombres que tenían algunos méritos científicos, sino destacados investigadores ideológicamente vinculados con la construcción del socialismo.

p Las elecciones, celebradas el 12 de enero de 1929, mostraron que en la Academia de Ciencias ocupaban fuertes posiciones todavía los adeptos de la "ciencia pura" y las tradiciones agonizantes. Los comunistas elegidos en las asambleas de las secciones —los científicos A. Deborin, N. Lukín y V. Friche— no obtubieron en la Asamblea General de la Academia la mayoría formal y por tanto no fueron elegidos académicos. La opinión científica soviética interpretó los resultados de la votación como una manifestación política de la parte de los académicos que se oponían a los cambios constructivos en la actividad de la Academia.

p A las elecciones de la Academia de Ciencias dedicó un largo y áspero artículo A. Lunacharski, que apareció en febrero de 1929 en el periódico Izvestia. En él señaló la solicitud y la prudencia mostradas por el Gobierno soviético y por V. I. Lenin hacia la Academia: "Hemos concedido a los hombres de ciencia la más amplia libertad; sabemos que en esto no se puede hacer nada por la coerción y que es preciso proceder por medio del convencimiento. Les hemos concedido que en las esferas neutrales del pensamiento científico marcharan por sus caminos, confiando en que estos caminos cambiarían con el tiempo bajo el influjo de la gigantesca fuerza de atracción de los principios centrales del marxismo. Hemos esperado, hemos sido pacientes...” Pero había llegado el momento de renovar la composición de la Academia y de llevar a ella fuerzas científicas frescas que pudieran incorporarla al trabajo en aras del socialismo. "La Academia debería haber comprendido bien —escribió A. Lunacharski— que la opinión pública soviética y 221 que la revolución le planteaban determinadas condiciones. La Academia debería haber comprendido bien que rendía examen sobre el grado de su consciencia de la situación creada, sobre el grado de su capacidad para afrontar la operación bastante difícil de su sovietización, de su nueva creación, en la medida que esto es posible aún, debería haber comprendido si no se necesitarían las reformas de otro tipo, a saber, el planteamiento de la cuestión de cómo, desde el punto de vista soviético, socialista, construir nuestro mundo científico sin tener en cuenta para nada ningunos restos del pasado, derribando por completo todo el edificio del pasado y levantándolo a base de un plan absolutamente nuevo".

p El Presidium de !a Academia de Ciencias tomó el acuerdo de pedir al Gobierno que autorizase una nueva votación con respecto a los tres candidatos que no habían obtenido mayoría de votos en la Asamblea General, aunque fueron elegidos por las secciones. Esta petición fue satisfecha y, como resultado de la votación efectuada el 13 de febrero, a A. Deborin, N. Lukín y V. Friche se les elegió académicos.

p En la obra de renovar la Academia y aproximar su actividad a las necesidades de la construcción socialista realizó una gran labor la organización del partido de la Academia, constituida a comienzos de 1929. Como tarea principal se trazó, a la par de depurar la Academia de elementos extraños y robustecer en ella el influjo de la metodología marxista-leninista, hacer que la Academia virase hacia la vía de dedicación a las necesidades de la construcción del socialismo y expulsar de ella el espíritu del apoliticismo y de la neutralidad. Esta lucha fue enconada, fue en el fondo una lucha de clase contra los partidarios de la "vieja Academia".

p La organización del partido de la Academia se esforzó por influir ideológicamente sobre los científicos altamente cualificados, atrayéndolos paulatinamente a la percepción marxista-leninista de la realidad. Por supuesto, comprendía bien que este proceso se verificaría en muchos científicos con lentitud y complejidad y que para otros sería imposible. No obstante, este era el único camino justo a seguir.

p Ya en el comienzo mismo de la actividad de la organización del partido esta línea táctica suscitó la crítica de cierta parte de trabajadores científicos comunistas, que no consideraban conveniente "galvanizar el cadáver" de la vieja Academia y pedían su liquidación inmediata. Otra parte se orientaba, en divorcio con la situación real, a convertir en brevísimo plazo la Academia de Ciencias en un centro científico puramente comunista y a fusionarla con la Academia Comunista. Además, 222 se mostraba una gran intolerancia con las obras de los científicos no marxistas y se llegaba a exigir que se prohibiera su publicación. Se propusieron diferentes proyectos para trasladar a los académicos a la situación de consultores, excluyéndolos por completo formalmente de la dirección de la Academia, expulsar de algunas instituciones de la Academia a todos los no marxistas, etc. Resonaron asimismo voces que reclamaban obligar a los académicos a "arrepentirse de sus errores" y amenazas de considerar elementos clasistas extraños y hostiles a las personas que no aceptaran hacer sobre sí mismas esta operación.

p En honor de la organización del partido de la Academia debe decirse que aplicó de modo consecuente la política leninista con la intelectualidad burguesa. En una de las notas informativas enviadas por la dirección de la organización del partido al CC del PC (b) de la URSS en enero de 1932 se decía: "A juicio de la fracción, su línea táctica es correcta y está en plena concordancia con las indicaciones del partido. La fracción estima que todos nosotros nos encontramos aún en un período en que una de nuestras tareas principales consiste en organizar las fuerzas de los especialistas sin partido, acercarlos a nosotros e incluirlos en la construcción del socialismo; si nosotros nos dejásemos llevar por la tendencia “izquierdista” y renunciáramos a cumplir esa tarea, acarrearíamos un enorme daño a la causa del partido y del proletariado".

p Fue elevándose continuamente el prestigio de la organización del partido de la Academia, a la vez que crecía su composición numérica. De unos cuantos militantes que agrupaba a comienzos de 1929 pasó a contar en sus filas con 348 comunistas en el año 1933.

p La organización del partido de la Academia desplegó una amplia actividad de educación marxista-leninista de los trabajadores científicos.

p De año en año aumentaba el número de científicos incorporados al estudio marxista-leninista. En 1932 se organizó la primera Universidad de marxismo-leninismo para los trabajadores científicos. La tarea principal de tales universidades estribaba en "ayudar a los ingenieros, técnicos y trabajadores científicos a conocer perfectamente el método del materialismo dialéctico y comprender los fundamentos filosóficos del marxismo-leninismo, que constituye la ideología del proletariado".

p Entre 1933 y 1937 se abrieron 23 universidades de marxismo-leninismo, en las que estudiaban unos 6.000 trabajadores científicos y técnicos.

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p En la esfera de la planificación de las indagaciones científicas se efectuó un gran trabajo. En su desenvolvimiento se hubo de vencer la resistencia de muchos académicos, convencidos de que la planificación de la labor científica desorganizaría y despersonalizaría a los hombres de ciencia, al paso que pondría trabas a la iniciativa científica. A este propósito, el académico V. Volguin escribió: "Muchos... quizás no se imaginen qué combate y cuántos esfuerzos, qué cantidad de conversaciones y argumentos de todo género exigió de nosotros introducir en la Academia la simple idea de la planificación de la labor científica; cuántos esfuerzos dedicaron a esta obra los comunistas, junto con el grupo de trabajadores sin partido que se pusieron en contacto con ellos al dar los primeros pasos en su actividad en la Academia de Ciencias".

p A fines de 1930 fue redactado el primer plan laboral de la Academia de Ciencias para 1931 y se inició el estudio del plan de trabajos de investigación durante el período del segundo plan quinquenal. La Academia de Ciencias de la URSS entrelazó más apretadamente su actividad con la vida y las necesidades de las repúblicas nacionales. En 1931 empezó a organizar sus secciones y bases. Al finalizar el primer plan quinquenal se habían formado sus secciones en los Urales, el Extremo Oriente y Transcaucasia y sus bases en Kazajstán y Tadzhikistán. En 1929 se fundó la Academia de Ciencias de Bielorrusia.

p Haciendo un balance del inmenso trabajo de reorganización de la actividad de la Academia de Ciencias en consonancia con las exigencias de la construcción socialista, el académico V. Volguin señaló a mediados de 1932: "Una cosa puede considerarse ahora... definitivamente asegurada: la inclusión de la Academia en la obra de la construcción socialista es un hecho real, palpable. La lucha en torno a este problema ha terminado. No tendremos que volver a hablar de este tema en el seno de la Academia de Ciencias".

p La restructuración de la labor de la Academia de Ciencias y de las instituciones de investigación científica y el acercamiento de su actividad a la práctica de la construcción socialista repercutieron benéficamente en los resultados del trabajo científico en el país. En el período de industrialización se alcanzaron muchos éxitos notables por la ciencia soviética en las más diversas esferas del saber. En este sentido hay que mencionar algunas realizaciones tecnocientíficas muy importantes logradas en el proceso de la reconstrucción técnica (ferroaleaciones, aceros especiales, metales ligeros, plásticos, nuevos materiales de construcción, máquinas agrícolas 224 combinadas, nuevas clases de materias primas y el perfeccionamiento de muchos procesos tecnológicos).

p Entre fines de la década del 20 y comienzos de los años 30 a diversos científicos soviéticos se les concedió el Premio Lenin por obras de gran valor científico y económico. Entre los primeros laureados figuraban hombres de ciencia tan insignes como V. Obruchev, A. Arjánguelski, A. Chichibabin, N. Kurnakov, E. Britske, V. Shújov, I. Gubkin, L. Pisarzhevski, A. Chernyshev, V. Mitkévich y otros.

p La ideología de los intelectuales científicos cambió profundamente. Muchos de los científicos de la época zarista, incorporados resueltamente a la construcción del socialismo, no habían llegado a tener antes de la revolución firmes convicciones políticas y ni siquiera claras concepciones estrictamente científicas. En los años del Poder soviético cambiaron en redondo sus opiniones. Su trabajo creador se enriqueció y dio resultados más palpables. "Dijérase que había nacido por segunda vez en mi vida científica y social — escribió el académico B. Kéller — . De hombre de convicciones izquierdistas indefinidas, la Revolución de Octubre me refundió en bolchevique, en miembro del PC (b) de la URSS. Al mismo tiempo, precisamente la revolución proletaria, de un científico provincial mediano me convirtió en académico, en miembro efecto de dos academias: la Academia de Ciencias de la URSS y la Academia de Ciencias Agrícolas V. I. Lenin.

p Al partido no llegué de golpe. Presenté mi petición para que se me admitiera como miembro suyo cuando cobré plena conciencia con todo mi ser de dos postulados:

p 1. Que la revolución proletaria había emancipado a masas de muchos millones de obreros y campesinos y que las conducía hacia el comunismo, la más grandiosa cultura humana.

p 2. Que esta cultura nace en condiciones difíciles, en duros combates entre las clases y que es preciso defenderla con toda la vida propia"  [224•9 .

p También entre la intelectualidad artística cambiaron mucho las cosas. Fue arraigando cada vez más en sus medios la convicción de que la cultura estaba indisolublemente ligada con los intereses del pueblo soviético y con las tareas que se había trazado y cumplía el Partido Comunista.

p El partido dedicó gran atención a poner al servicio de la construcción socialista una expresión tan masiva del arte como el teatro. "El Poder soviético — escribió A. Lunacharski — ha 225 conquistado con prudencia los teatros académicos. No queríamos romper su trama viva, no queríamos poner en juego la violencia... El Poder soviético se ha granjeado simpatías bastante amplias en los medios teatrales académicos gracias a su delicadeza y liberalismo, lo que ha facilitado el trabajo y lo facilitará en el futuro".

p En mayo de 1927 fue convocada por el Comisariado del Pueblo de Instrucción una Conferencia del partido dedicada a los problemas del teatro. Asistieron a ella funcionarios de los órganos centrales y locales del partido, dramaturgos y críticos teatrales. Tanto en los informes como en las intervenciones de los asistentes a la Conferencia se trató principalmente de la política que se debía seguir respecto al viejo teatro, del apoyo a los teatros revolucionarios y de las tareas del partido en la esfera del arte teatral en las condiciones del paso a la amplia construcción del socialismo.

p En sus resoluciones, la Conferencia señaló que los principios de la política artística del partido habían sido fijados por la resolución del CC del PC (b) de la URSS del 18 de junio de 1925 "Acerca de la política del partido en la esfera de la literatura amena”, cuyos planteamientos principales no habían perdido su significación y podían ser aplicados a la obra de desarrollo del teatro. La Conferencia indicó que, al igual que en el terreno de la literatura, el partido y el Poder soviético no podían atarse a cualquier tendencia teatral determinada. Mas al mismo tiempo era preciso tomar todas las medidas para que la emulación entre las corrientes teatrales condujera al cumplimiento pleno y eficiente de las tareas sociales que se alzaban ante el arte.

p Los participantes en la Conferencia subrayaron que "la “herencia” teatral contenida en el teatro anterior a la revolución es un valor hacia el que se debe tener una actitud solícita y atenta" y que el paso de los viejos teatros a los cauces nuevos, socialistas, no podía producirse rápidamente; en razón a sus tradiciones y firmes lazos con la vieja cultura únicamente se realizaría "mediante cambios lentos y con frecuencia zigzagueantes”. La Conferencia del partido adoptó también una serie de importantes medidas tendentes a apoyar a los teatros revolucionarios y a lograr el acercamiento del viejo teatro a las tareas de la construcción socialista.

p En la situación de los viejos teatros, en la orientación de sus actuaciones y en la ideología de los artistas y directores de escena hubo grandes cambios entre fines de los años 20 y comienzos de los años 30. Poco a poco fue renovándose el repertorio teatral con obras de dramaturgos soviéticos. Lunacharski señaló que en 1927 se pusieron en escena en los teatros 226 académicos de Moscú y Leningrado de 20 a 25 piezas de nuevo repertorio. No es una cifra pequeña, si se tiene en cuenta lo fuerte que era en estos teatros el apego al repertorio "clásico".

p Uno de los primeros espectáculos soviéticos representados por los teatros académicos fue la pieza Liubov Yarovaya, de Trenev, puesta en escena por el Teatro Maly en 1926. El espectáculo alcanzó un inmenso éxito de público. A continuación del Teatro Maly, esta obra la representaron otros teatros del país. En 1927, el Teatro de Arte puso en escena El tren blindado 14-69, de V. Ivánov, y el Teatro Bolshói, La amapola roja, de R. Glier, que fue el primer ballet con tema revolucionario. Cada año creció el número de obras de dramaturgos soviéticos que figuraban en las carteleras teatrales. En tanto que en 1924 estas obras constituyeron el 3% del repertorio de los teatros, en 1927 se cifraron en el 19%, y en 1931, en el 35%. La primera mitad de los años 30 se significó por la puesta en escena de obras tan excelentes de la dramaturgia soviética como Egor Bulychov y otros, de Máximo Gorki; La tragedia optimista, de V. Vishnevski; Después del baile, de N. Pogodin, y otras. Los temas centrales de la dramaturgia soviética eran el trabajo socialista, las nuevas relaciones sociales y el nuevo héroe.

p La dramaturgia soviética no podía tampoco pasar de largo frente a los procesos que se verificaban entre la intelectualidad. En diversas obras notables se reflejó asimismo el proceso de formación de la nueva intelectualidad y la evolución ideológica de los intelectuales de la época burguesa. (La rotura, de B. Lavrenev, Miedo, de A. Afinoguénov, y otras).

p La saludable renovación del repertorio teatral contribuyó considerablemente a elevar la conciencia política no sólo de los espectadores, sino también de los propios artistas. Ahora bien, este proceso no transcurrió, ni mucho menos, idílicamente. Diéronse no pocos casos de teatros que se negaron a representar una pieza, y de actores que no quisieron interpretarla, simplemente porque rebosaba de "política”. Así ocurrió, por ejemplo, con P. Sadovski. Cuando se le invitó a interpretar el papel de Koshkin en la pieza Liubov Yarovaya dudó de que lograse crear la imagen del comisario. Posteriormente sería uno de los mejores intérpretes de este papel. ¿Y acaso le podía ser fácil vencerse a sí mismo al actor S. Kuznetsov, acostumbrado a interpretar papeles de reyes, condes y abates, y al que de pronto se le confió el papel del marinero revolucionario Shvandia, o a la actriz V. Pashénnaya, que después de representar a María Estuardo y a las heroínas de Ostrovski salió a escena con el traje de Liubov Yarovaya, maestra que había encontrado su sitio en la revolución? El proceso de adaptación a 227 la temática nueva, socialista, fue arduo y complicado para los actores de la vieja época. Parte de los artistas tardaron mucho en “compenetrarse” con los papeles de obreros, campesinos y revolucionarios, nuevos para ellos.

p Las tentativas de acelerar este proceso emprendidas por los trabajadores del arte “izquierdistas”, comunistas, estaban llenas de buenas intenciones, pero sólo acarrearon efectos evidentemente negativos. Los errores “izquierdistas” y los extremismos con relación a la intelectualidad artística merecieron una rigurosa crítica de las organizaciones del partido y de los Soviets.

p Los errores “izquierdistas” y los extremismos pudieron frenar, pero no detener el proceso irreversible del paso definitivo de los trabajadores del arte a las posiciones del socialismo. El Partido Comunista y el Estado soviético estimularon de mil maneras este proceso y combatieron con energía tanto los errores “izquierdistas” como las desviaciones burguesas derechistas en el arte, y esta actitud sirvió de garantía para consolidar las fuerzas en este frente.

p En el viraje de la intelectualidad artística hacia la participación activa en la construcción del socialismo y en la reanimación de su actividad sociopolítica en este período desempeñó un considerable papel la Unión de Trabajadores del Arte.

p Desarrolló una gran labor para vencer el neutralismo político y las manifestaciones de la ideología burguesa y para vincular el arte con la vida del pueblo. Grupos teatrales iban a representar en las fábricas y koljoses. Los teatros apadrinaron al Ejército Rojo.

p Se dedicó gran atención al estudio político de los trabajadores del arte. Las discusiones organizadas entre las postrimerías de los años 20 y los albores de la década del 30 sobre economía, filosofía, historia del partido y literatura despertaron vivo interés de la intelectualidad artística por los temas de la metodología marxista y de la teoría del arte y por las cuestiones ideológicas.

p La lucha por reducar a los trabajadores del arte en el espíritu socialista dio buenos resultados. Ya en 1932 el VIII Congreso de Trabajadores del Arte de la URSS pudo señalar en su resolución que "la intelectualidad artística de la vieja sociedad, persuadida del poderío y de la misión cultural del Estado soviético, aspira decidida y honradamente en su gran mayoría a caminar al paso de la clase obrera y de su partido”. No obstante, la terminación definitiva de este proceso fue entorpecida por la dispersión orgánica de las agrupaciones artísticas y las deformaciones “izquierdistas” de la línea del partido en el ámbito del arte.

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p Intrincado y laborioso fue el proceso de transformación ideológica de los literatos. Muchos escritores no podían comprender aún la realidad soviética y se hallaban en un estado de depresión artística. Por ejemplo, el escritor Y. Olesha dijo: "Me es difícil comprender el tipo de obrero, el tipo de héroe revolucionario. Yo no puedo ser como ellos. Eso está por encima de mis fuerzas, por encima de mi entendimiento. Por esto no escribo de ello".

p Las dificultades del paso de los literatos a la plataforma del socialismo veíanse agravadas por la actitud izquierdista de la Asociación Rusa de Escritores Proletarios. Entre finales de los años 20 y comienzos de los 30 se continuó discutiendo ampliamente a través de la prensa, lo mismo que antes, el tema de los "compañeros de viaje" en la literatura y el arte. Esta cuestión la suscitaba con más frecuencia la revista Na literatúrnom posta, órgano de dicha asociación, que empezó a aparecer en 1926. Debe señalarse que la crítica a los "compañeros de viaje" por la revista era más moderada y objetiva que la preponderante en el período anterior en la revista Na postú. La revista Na literatúrnom postú, aunque señalando a los escritores sus errores ideológicos, no se apresuraba, sin embargo, a incluirlos en la categoría de antisoviéticos. Mas esto sólo fue al principio. En cambio, en el último período de vida de la revista (dejó de publicarse en 1932), los autores de los artículos aparecidos en ella ya no se proponían comentar objetivamente las obras de los escritores, sino que pretendían descubrir su "génesis social-clasista”, su "equivalente sociológico".

p En un tono grosero inadmisible, la revista criticó a S. Marshak y K. Chukovski. Alexéi Tolstói fue incluido definitiva e irremisiblemente en la categoría de los escritores neoburgueses, haciendo compañía a S. Serguéiev-Tsenski, I. Erenburg, L. Leónov y M. Shaguinián, a quienes se apuntó también en la misma lista. De M. Prishvin dijo la revista que "habiendo soslayado antes los temas sociales por poco ásperos que fuesen y presentado al hombre a solas con la naturaleza, se alza ahora abiertamente en contra de la transformación de los escritores y de la participación activa de la literatura en la vida social, es decir, se opone, en realidad, a que la literatura cumpla las tareas de la revolución”. Según la revista, V. Shishkov "presenta el modo de vida en la URSS de manera que es difícil distinguirlo del modo de vida en el Imperio ruso".

p La transposición mecánica de los conceptos de la lucha de clases a los fenómenos literarios y la incomprensión por algunos miembros de la asociación de los procesos que en aquellos años se operaban en la literatura fueron criticadas acerbamente en los 229 medios literarios y por la prensa soviética. El diario Pravdafijó reiteradamente la atención en la incorrecta actitud de los directivos de la Asociación Rusa de Escritores Proletarios y de sus órganos. El partido rechazó la tentativa de trasladar a la literatura los términos y las categorías de la vida interna del partido. Reprobó los métodos “prohibitivos”, considerando que "la cuestión no estriba en prohibir, sino en desalojar paso a paso de los especialistas la nueva y vieja maculatura no proletaria por medio de la emulación, a través de la creación de verdaderas e interesantes piezas artísticas de carácter soviético que puedan sustituirla".

p A fines de 1929, en un artículo de Pravda se indicó que "por supuesto, las discusiones teóricas son inevitables, y se puede y se debe discutir también acerca de las cuestiones de la política literaria práctica, pero es preciso ser cometido en el ardor polémico y no poner los intereses de grupo o los intereses estrechamente comprendidos de tal o cual grupo literario por encima de los intereses del partido, que exigen imperiosamente la consolidación de las fuerzas comunistas en base al marxismo-leninismo".

p Esta necesidad de la consolidación la dictaban con apremio las nuevas condiciones sociopolíticas, la unidad político-moral, en proceso de formación, de la sociedad socialista y el desarrollo de la literatura soviética. La división de los escritores, usada en otro tiempo, en “proletarios” y "compañeros de viaje" iba perdiendo evidentemente todo sentido. Muchos de aquellos a quienes, por vieja rutina, seguían llamando "compañeros de viaje" se hacían eco en sus obras de los acontecimientos contemporáneos no menos vivamente que los "escritores proletarios”. El tema de la construcción socialista y de la formación del hombre de nueva contextura moral era lo principal en libros de "compañeros de viaje" como K. Paustovski (Kará-Bugaz), M. Shaguinián (La hidrocentral), V. Katáev (¡Tiempo, adelante!), L. Leónov (Sof), I. Erenburg (El segundo día) y otros. El poeta V. Lugovskói, en el artículo Mi camino hacia la literatura proletaria, habló así de los cambios sustanciales que se habían producido en la conciencia del escritor: "La verdadera originalidad de la obra del escritor consiste en andar por el mundo colosalmente amplio de las ideas sociales que se extiende ante nosotros casi intacto y no reflejado, tan rico y tan espacioso en temas e imágenes, que bastan para cien generaciones por delante".

p Reaccionando sensiblemente ante los cambios socioeconómicos y políticos en el país soviético, la intelectualidad artística, ya a comienzos de los años 30, se pronunció a favor del 230 socialismo. Además de ser leal al Poder soviético, le prestó apoyo activo. Es natural que en estas condiciones su división en “proletarios” y "compañeros de viaje”, o sea, en "válidos" y “sospechosos”, encontrara enérgica repulsa entre los literatos, pintores y artistas. Alexéi Tolstói, al intervenir en octubre de 1930 en una conferencia sobre problemas de la dramaturgia, dijo: "Es muy dudoso y poco digno el sello puesto a mi actividad literaria... Me refiero al concepto del compañerismo de viaje. Quizá esta categoría, este casillero, tuviera algún sentido en otro tiempo. No sé... Ya es hora de acabar con esta palabra. Nosotros no corremos a la margen del camino bajo los amenazadores acordes de La Internacional. Vamos en sus filas, y me atrevo a asegurarles, camaradas, que muchos de los que ustedes, por feo tópico, siguen llamando compañeros de viaje y en los que les parece ver una organización espiritual de rabanillo, muchos de nosotros estamos en las filas de vanguardia. Tal es la dialéctica de la vida... Nosotros no somos compañeros de viaje. Somos escritores de la época del gran Plan"  [230•10 .

p En el proceso de consolidación de la intelectualidad artística ejerció gran influencia Máximo Gorki. Se opuso resueltamente al espíritu de grupo en la literatura y el arte, a los extremismos y fustigamientos en las polémicas literarias y a las acusaciones globales de “desviaciones” de diverso género; al mismo tiempo no cejó en su afán de unir a todas las fuerzas culturales en torno a los ideales socialistas. "Nosotros —escribió a A. Jalátov— hemos entrado firmemente en la época de la construcción de la auténtica revolución socialista. Esto exige la concentración de todas las fuerzas creadoras, de toda la energía"  [230•11 . La idea de la unión de todo lo vivo, talentoso y sano que había en la sociedad soviética en torno al cumplimiento de las grandes tareas de la construcción del socialismo era el leitmotiv de las numerosas intervenciones de Máximo Gorki ante la opinión pública soviética.

p Teniendo en cuenta los profundos cambios operados en la literatura y el arte, el CC del PC (b) de la URSS aprobó el 23 de abril de 1932 la resolución "Acerca de la restructuración de las organizaciones literarias y artísticas”. El CC del partido señalaba que en los últimos años, en base a los considerables éxitos en la construcción socialista, se habían logrado grandes avances en la literatura y el arte. Así como unos años antes 231 aparecía patente el sensible influjo de elementos extraños y eran débiles aún los cuadros de la literatura y el arte proletarios, entonces, cuando ya habían crecido esos cuadros, el marco de las organizaciones literarias y artísticas proletarias existentes se hacía cada vez más angosto y frenaba el desarrollo de la creación artística.

p Con este motivo, el CC del PC (b) de la URSS señalaba que "esta circunstancia crea el peligro de que estas organizaciones, de vehículo para la máxima mobilización de los escritores y artistas soviéticos en torno a las tareas de la construcción socialista, degeneren en medio de cultivo del aislamiento de grupo y de ruptura con las tareas políticas de nuestro tiempo y con grupos considerables de escritores y artistas que simpatizan con la construcción del socialismo".

p Fundándose en esto, el CC del PC (b) de la URSS dispuso disolver la Asociación de Escritores Proletarios y agrupar a todos los escritores en una sola Unión de Escritores Soviéticos, con una fracción comunista en ella. El CC decidió también efectuar modificaciones análogas con las demás organizaciones de la intelectualidad artística.

p La resolución del CC del PC (b) de la URSS hacía el balance de toda la época de desarrollo de la literatura y el arte soviéticos fijada en la resolución del CC del PC (b) de la URSS del 18 de junio de 1925 y señalaba los inmensos avances realizados entre los escritores, artistas y pintores, que se expresaban en la cohesión en rededor de las tareas de la construcción socialista y en la adhesión definitiva e irreversible de la intelectualidad de la época burguesa al Poder soviético.

p La resolución del CC del PC (b) de la URSS censuró duramente las tendencias sectarias en la literatura y el arte y el espíritu de grupo y acabó con la división artificial de los artistas en “proletarios” y "compañeros de viaje”. Después de ser publicada la resolución, estos términos desaparecieron muy pronto de las páginas de la prensa.

p En la vida de la intelectualidad artística constituyó un gran acontecimiento el I Congreso Nacional de Escritores Soviéticos, celebrado en agosto de 1934. El resultado principal del congreso fue la demostración del crecimiento ideopolítico de los escritores soviéticos y de su unidad orgánica y espiritual. "¿En qué veo la victoria del bolchevismo en el congreso de los escritores? —se preguntó M. Gorki, contestándose a sí mismo—. En que los considerados entre ellos como hombres sin partido y “vacilantes” han reconocido con sinceridad, de cuya plenitud no me atrevo a dudar, han reconocido el bolchevismo como la única idea rectora combativa en la creación artística..."

232

p En conformidad con la resolución del CC del PC (b) de la URSS, en 1932 fue disuelta la Asociación Rusa de Músicos Proletarios y se fundó la Unión de Compositores Soviéticos, que agrupaba a todos los compositores y músicos deseosos de participar en la construcción del socialismo. Según sus estatutos, la tarea primordial y más importante de la Unión consistía en "unir a los compositores y músicos que apoyan la plataforma del Poder soviético para que participen activamente en la construcción socialista”. El mismo año se formaron la Unión de Arquitectos Soviéticos y las Uniones regionales de pintores y escultores.

p Por tanto, entre fines de los años 20 y comienzos de la década del 30 hubo grandes cambios en la situación de la intelectualidad artística. Si hasta hacía muy poco tiempo tuvo aún en su seno a muchos hombres vacilantes, irresolutos y volubles, el sucesivo robustecimiento de las posiciones del socialismo había llevado a la mayoría de ellos a apoyar decidida y prácticamente la política del Partido Bolchevique. El conocido escritor L. Leónov habló así del proceso de transformación ideológica de la intelectualidad formada antes de la Revolución de Octubre: "La primera fase estaba caracterizada, poco más o menos, por este planteamiento sociosicológico de la intelectualidad: "Pues sí, estoy al servicio de la clase obrera, pero mis viejas tradiciones y concepciones se mantienen completamente puras e inviolables”. La segunda fase se distinguió precisamente por la revisión radical de estas tradiciones y de la percepción de la Revolución de Octubre ya no sólo como un hecho consumado, sino también ideológicamente, por vía de transición definitiva a las posiciones de la clase obrera".

p Las victorias del socialismo abrieron ante la mirada de los escritores, artistas y pintores las grandiosas perspectivas de la creación artística y fueron una ingente fuerza estimuladora de la expansión de sus talentos y capacidades. "La revolución —dijo V. Nemiróvich-Dánchenko-— liberó la creación artística, extendió su contenido ideológico..., planteó audaces e inmensos objetivos sociales y tareas artísticas íntimamente ligadas con ellos, vinculó a los artistas con toda la vida del país socialista, y esto constituye para nosotros, trabajadores del arte, el acontecimiento más grande, importante y decisivo en nuestra vida"   [232•12 .

p La realidad soviética creó condiciones para un auténtico florecimiento de la literatura y e! arte. La intelectualidad artística conoció la alegría de la creación para su pueblo, en 233 nombre de la realización de los ideales más nobles de la humanidad. "Sólo ahora —confesaba A. Tolstói—, cuando adquiero el conocimiento marxista de la historia, cuando la gran doctrina, que ha pasado a través de la experiencia de la Revolución de Octubre, me da un sentido de finalidad y un método para leer el libro de la vida, he conocido la verdadera libertad de creación artística y la amplitud temática, una riqueza de temas que una sola vida no puede abarcar"   [233•13 .

p "Antes de 1917 yo no sabía para quién escribía (por cierto que la tirada anual de mis libros sólo llegaba en el mejor de los casos a 3.000 ejemplares). Ahora percibo al escritor viviente, que me hace falta y me enriquece y que él también me necesita a mí. Hace veinticinco años arribé a la literatura como a una grata ocupación, como a un entretenimiento. Ahora veo en la literatura una potente arma de la lucha del proletariado por la cultura mundial, y, en lo que puedo, dedico mis fuerzas a esta lucha. Esta conciencia que vive en mí es un poderoso resorte de mi obra"   [233•14 .

p Estas palabras son de un hombre que recibió hostilmente a la revolución. Mas la gran verdad del socialismo fue la fuerza invencible que no sólo movió a retornar de la emigración al escritor extraviado, sino que, además, hizo de él un clásico de la literatura soviética.

p El pueblo soviético y el Partido Comunista tenían un alto concepto de la obra de los escritores, artistas y pintores soviéticos. A muchos de ellos se les concedieron preciados galardones del Estado. En 1936 se instituyó el título de Artista del Pueblo de la URSS. Entre los primeros que lo recibieron figuraban K. Stanislavski, V. Nemiróvich-Dánchenko, V. Kachálov, I. Moskvín, A. Nezhdánovay otros maestros de la escena. Un numeroso grupo de escritores, artistas y otros trabajadores de la cultura compaginaban su obra artística con la actividad social y estatal. Los escritores A. Fadéiev, A. Tolstói y M. Shólojov, los artistas V. Bársova, I. Moskvín, N. Jmeliov, L. Leonídov, A. Tarásova, N. Cherkásov y otros fueron elegidos diputados al Soviet Supremo de la URSS y a Soviets locales. "Mi vida está vinculada eternamente con el pueblo, y todos mis dones y toda mi maestría los ofrendo hasta el fin a la Patria socialista”. Estas palabras, pronunciadas por I. Moskvín en un encuentro con los electores, expresaban no sólo los sentimientos de este artista. Con pleno derecho podrían haberlas repetido millares, decenas de millares de hombres de la 234 literatura y el arte que supieron romper por completo con sus anteriores concepciones ideológicas y hacerse resueltos participantes de la construcción del socialismo.

p A la par con el incremento de la actividad de los intelectuales en la edificación del socialismo, fue elevándose continuamente su prestigio en el extranjero. Científicos soviéticos participaron con la mayor intensidad en diversos congresos y conferencias científicos internacionales y sus trabajos fueron muy elogiados por la opinión científica mundial.

p Los intelectuales soviéticos intervinieron en defensa de la paz, contra la creciente amenaza de una nueva guerra mundial. En marzo de 1932, en el apasionado llamamiento "¿Con quién estáis, maestros de la cultura?”, Máximo Gorki exhortó a los intelectuales del mundo a agruparse en un frente único contra la reacción y la guerra. España se convirtió en el frente más importante de lucha contra las fuerzas del fascismo y de la guerra. En este frente participaron intelectuales soviéticos.

p Los éxitos en la construcción socialista y el papel activo desempeñado por la intelectualidad en el trabajo creador y en la educación del nuevo hombre se dejaban sentir cada vez más entre los intelectuales que habían quedado en la emigración. En sus medios se profundizó la escisión. Una parte de los emigrantes blancos seguía odiando el régimen soviético; otra parte combatió por la libertad del pueblo español, simpatizaba calurosamente con el progreso de la URSS y se enorgullecía de los éxitos del pueblo soviético. En algunos países se empezó a formar sociedades de amigos de la URSS y comités de intelectuales emigrados, que se pronunciaban por el cese de toda acción política contra la Unión Soviética. Algunos emigrantes adoptaron la ciudadanía soviética o se repatriaron.

A mediados de 1935, el pintor I. Bilibin escribió exponiendo los motivos que le habían inclinado a pedir la repatriación desde Francia: "En los últimos años —decía—, siguiendo a través de la prensa local y del medio circundante lo que sucede en mi patria, he ido llegando a la plena y absoluta convicción de que permanecer aquí es un absurdo y una enorme equivocación... Y ahora, al ver el desarrollo extraordinario de mi patria, inaudito antes, aspiro, en la medida de mis fuerzas y posibilidades, a dedicar mi trabajo profesional a mi país y ser todo lo útil posible”. A I. Bilibin se le autorizó a repatriarse. En 1935 también volvió de Francia el conocido general y diplomático A. Ignátiev. En 1939 recobró su ciudadanía soviética y retornó de la emigración la inspirada poetisa M. Tsvetáeva. En el ocaso 235 de su vida se repatrió A. Kuprín. Tuvo el suficiente valor cívico para reconocer con este acto de su repatriación el trágico error cometido por él, y su culpabilidad ante el pueblo, al que abandonó en difíciles días.

* * *

p Ya en la aurora del Poder soviético, V. I. Lenin expresó su firme convicción de que "toda la experiencia vivida conducirá indefectiblemente a los intelectuales a nuestras filas...”   [235•15  Lenin tuvo profunda razón al hacer este pronóstico. En definitiva, la absoluta mayoría de los intelectuales de la época burguesa se pasaron al socialismo. Unos comprendieron antes sus extravíos y errores, otros tardaron más en ello, pero este paso tuvo lugar. En el período final de la construcción de las bases del socialismo, los intelectuales de la época zarista eran ya en el país soviético constructores del nuevo régimen tan activos e iguales en derechos como la clase obrera y los campesinos koljosianos.

p A la vez que incorporaban a la intelectualidad de la época burguesa a la construcción socialista y la reducaban, el partido y el Estado soviético dieron solución a otra ardua tarea: crear una amplia intelectualidad soviética de extracción obrera y campesina. Sin cumplir esta tarea era imposble transformar la URSS, de país atrasado, en país adelantado, de país agrario, en país industrializado.

p La revolución socialista había creado todas las condiciones y premisas necesarias para solucionar el problema de la educación de una nueva intelectualidad. Suprimiendo los privilegios de las clases explotadoras derrocadas, abrió a los trabajadores las puertas de las escuelas y de los centros docentes superiores.

p La formación de una intelectualidad nueva, popular, fue una obra tan insólita como la propia construcción de la sociedad socialista. Para este fin el partido y el Estado atrajeron también a los intelectuales de la época burguesa, pues eran ellos los únicos de quienes se podía aprender. Sólo con su ayuda millones de personas procedentes de la clase obrera y del campesinado llegaron a ser especialistas muy cualificados en todas las ramas de la ciencia, la técnica y la cultura. Así quedó confirmada una vez más la justedad de la tesis leninista: 236 construir la nueva sociedad con ayuda de los intelectuales que nos ha dejado en herencia el régimen burgués.

p En la preparación de la nueva intelectualidad se lograron grandes éxitos sobre todo en el período de los planes quinquenales de preguerra. Tan sólo en once años (1928-1938), en los centros docentes superiores de la Unión Soviética se graduaron 672.000 especialistas, y en los centros de enseñanza media especializada, 1.144.000, en total, unos dos millones de especialistas para todas las ramas de la economía y de la cultura. Un número considerable de obreros y campesinos capaces fueron promovidos a cargos administrativos y a puestos técnicos inferiores y para el trabajo en el aparato del Estado y en las organizaciones del partido y sociales. Crecieron los intelectuales artísticos. En total, en vísperas de la Gran Guerra Patria la intelectualidad soviética contaba en sus filas con unos doce millones de personas. La formación de esta legión de intelectuales fue una grandiosa conquista de la revolución socialista.

p La construcción de las bases del socialismo en la URSS tuvo como consecuencia profundas transformaciones en la estructura de la sociedad y en el destino de las clases y de otros grupos sociales, entre ellos la intelectualidad. A la par que arraigaba el nuevo régimen social, la intelectualidad de la época burguesa fue fundiéndose orgánicamente con la nueva intelectualidad, que era sangre de la propia sangre del pueblo e infinitamente fiel a la causa del comunismo.

Los intelectuales soviéticos, trabajando abnegadamente en unión de todo el pueblo, hicieron un admirable aporte a la obra de la edificación del socialismo: a la industrialización del país, a la colectivización de la agricultura, al reforzamiento de la capacidad defensiva del Estado y al desarrollo de la cultura soviética. El que la mayoría absoluta de los intelectuales de la época zarista abjuraran tarde o pronto, pero irreversiblemente, de su ideología burguesa y pasaran a las posiciones del socialismo significó una gran victoria del Partido Comunista y de la doctrina marxista-leninista. A la clase obrera y a su partido les fue difícil alcanzar la victoria en los frentes de la guerra civil, pero no menos ardua sería para el Partido Comunista y la clase obrera la tarea de "conquistar las mentes" de los hombres que, además de estar lejos de la ideología socialista, actuaron a veces como enemigos de ella. Esta feliz experiencia, la primera en la historia humana, de reducación de la intelectualidad burguesa y de incorporación de la misma a la construcción del socialismo tiene un significado de alcance histórico universal.

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Notes

[219•8]   Archivo Central del Partido del Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS.

[224•9]   B. Kéller. La revolución proletaria y los intelectuales. Moscú. 1937, págs. 26-27.

[230•10]   Alexéi Tolstói. Obras en diez tomos. Moscú, 1961, t. 10, págs. 148-149.

[230•11]   Archivo de M. Gorki, t. X. Máximo Gorki y la prensa soviética, libro 1.

[232•12]   " V. Nemiróvich-Dánchenko. Artículos, discursos, conversaciones, carias. Teatrálnoe naslédie. Moscú, 1952, t. 1, pág. 49.

[233•13]   Alexéi Tolstói. Obras en diez tomos, t. 10, pág. 202.

[233•14]   Ibídem, págs. 190-191.

[235•15]   V. I. Lenin. Acerca Je la candidatura de M. Kalinin para el i-argo de Presidente del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia. O. C.. t. 38. pág. 225.