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LA INTELECTUALIDAD CIENTÍFICA Y TECNICA
 

p Después de la victoria de la Revolución de Octubre, ante la clase obrera y los trabajadores campesinos se plantearon las ingentes tareas de la restructuración radical de toda la economía del país. En numerosos discursos y artículos pronunciados y escritos entre fines de 1917 y comienzos de 1918, principalmente en su obra LÍÍ.V tareas inmediatas del Poder soviético, V. I. Lenin formuló con precisión los objetivos más urgentes para el robustecimiento político del Poder soviético y las tareas económicas inmediatas en orden a la restructuración socialista del país.

p Construir los fundamentos de la sociedad socialista habría sido imposible sin la utilización de los adelantos científicos y técnicos, y por consiguiente sin la colaboración de los especialistas de todas las ramas del saber. Lenin señaló que la construcción de los cimientos de la sociedad socialista sólo podría llevarse a cabo felizmente si se hacía a partir de una minuciosa evaluación de las realizaciones de la ciencia y de la técnica y que para edificar el socialismo era indispensable incorporar a los científicos, ingenieros y otros especialistas técnicos al cumplimiento de las tareas que se presentaban ante la República Soviética. "Sin la dirección de los especialistas de las diversas ramas de la ciencia, de la técnica, de la experiencia, es imposible la transición hacia el socialismo, porque el 88 socialismo exige un movimiento de avance consciente y de masas hacia una productividad del trabajo superior a la del capitalismo y basada en lo alcanzado por éste"  [88•24 , escribió V. I. Lenin. De ahí que la incorporación de los especialistas burgueses a la labor orientada a resolver los problemas económicos que surgían ante la clase obrera constituyese una parte del plan de iniciación de la restructuración socialista.

p Los intelectuales burgueses fueron atraídos por los órganos soviéticos a la colaboración en las ramas más diversas de la organización del Estado y de la acción cultural. Esto lo imponían no sólo las consideraciones de la política económica, sino también los imperativos del momento político. Era necesario que la intelectualidad participase en la vida productora y cultural, que ligara su actividad con la práctica de la construcción económica, había que convencerla de que el Poder soviético se proponía hacer resurgir la economía del país sobre cimientos económicos, políticos y culturales más potentes.

p Era importante sobre todo asegurar la colaboración de la parte más cualificada de la intelectualidad burguesa: los científicos, los grandes ingenieros y los catedráticos y profesores de los centros docentes superiores. Ya en enero de 1918 fue constituida, adjunta al Comisariado del Pueblo de Instrucción, una sección encargada de los asuntos relacionados con la incorporación de los científicos a la obra de la organización del Estado. En febrero del mismo año el Consejo Supremo de la Economía Nacional  [88•25  formó un Consejo de Expertos, que debía agrupar las fuerzas técnicas y científicas del país a fin de arbitrar soluciones de las tareas económicas, y en agosto, la Sección científico-técnica, creada para "acercar la ciencia y la técnica a la práctica de la producción”. La actividad de esta sección facilitó el contacto con los científicos y técnicos y atraerlos a la colaboración con los organismos soviéticos. En ella trabajaron en calidad de colaboradores permanentes, miembros de los consejos, consultantes y expertos 250 profesores, 300 ingenieros y otros 240 especialistas.

p El partido y el Gobierno soviético dispensaron gran atención a la Academia de Ciencias, la principal institución científica del país. Antes de la revolución, la Academia de Ciencias de Rusia gozaba de una situación privilegiada. El Gobierno zarista le 89 garantizaba cierta “autonomía”. Al mismo tiempo, los órganos gubernamentales se cuidaban muy bien de que la Academia de Ciencias no “profanara” su mansión, admitiendo a miembros con ideas “izquierdistas”.

p En los medios académicos se propagaba el espíritu de casta y el apoliticismo. Muchos científicos creían sinceramente que la ciencia y la política eran incompatibles y que en el laboratorio o el gabinete del científico no había sitio para la política.

p Su aislamiento de la vida social del país había llevado a los miembros de la Academia de Ciencias de Rusia a ver en la Revolución de Octubre un episodio inesperado y “absurdo”. Algunos de ellos confiaban en que el “alucinamiento” desaparecería pronto y las aguas volverían a su cauce. Mas transcurría el tiempo y la revolución se profundizaba y extendía. Los obreros y campesinos no estaban dispuestos a ceder a nadie el poder conquistado en durísimos combates. Fue entonces cuando en la actitud de los miembros de la Academia de Ciencias hacia el Poder soviético se observaron algunos cambios.

p Después de conversaciones previas, el Comisario del Pueblo de Instrucción, A. Lunacharski, dirigió en marzo de 1918 una carta oficial a la Academia de Ciencias. En ella preguntaba qué participación asumiría esta colectividad científica en la construcción del Estado soviético. La respuesta del presidente, A. Karpinski, acreditaba que la Academia de Ciencias ofrecía sus servicios "para el más rápido y fructífero conocimiento de todas nuestras fuerzas productivas a fin de dedicarlas a las necesidades populares"  [89•26 . A la carta de A. Karpinski se acompañaba una nota de la Comisión para el estudio de las fuerzas productivas naturales del país con una exposición detallada del plan de posible participación de la Academia de Ciencias en los trabajos previstos respecto a la prospección de minerales, la energética, el aprovechamiento de aguas, la agricultura, etc.

p El deseo de los científicos de colaborar con el Estado proletario no significaba, claro está, que hubiesen aceptado plenamente las posiciones soviéticas. Mas si los científicos expresaban el deseo de ayudar a su pueblo en aquel riguroso período, incluso a pesar de que el timón del país lo gobernaban los comunistas, esto significaba, y así lo consideró el partido, que era evidente la existencia de una base para ampliar la colaboración y reducar a los hombres de ciencia.

p El 12 de abril de 1918, el Consejo de Comisarios del Pueblo de la RSFSR tomó el acuerdo, en relación con la propuesta de la 90 Academia de Ciencias, de financiar los correspondientes trabajos de la Academia. El Gobierno reconoció como tarea importante y urgente la solución de los problemas relacionados con el correcto emplazamiento de la industria en el país y la utilización más racional de sus potenciales.

p A pesar de las condiciones extremadamente difíciles de la guerra civil, el Gobierno soviético supo encontrar recursos para fundar nuevos institutos de investigación científica, entre ellos el Instituto del Platino y Metales Raros, los institutos Químico, Hidrológico, Óptico, Físico-Técnico (en Retrogrado), Radiográfico y Aerohidrodinámico Central, el Laboratorio de Radio de Nizhni-Nóvgorod y otros centros científicos. En total, en los dos primeros años del Poder soviético aparecieron 117 instituciones científicas. "Por paradójico que esto parezca —recordaría el académico A. loffe—, fue preciso comenzar a organizar la ciencia en una época de hambre, frío y guerra civil... Los científicos considerábamos que esto constituía nuestro deber y que de esta manera cumplíamos nuestra misión ante el futuro. Por ello, muy pronto, ya en 1918..., en la época de los eventos más tempestuosos, empezamos a organizar ante todo los institutos científicos..."

p Los hombres de ciencia encontraron la mejor disposición por parte del Poder soviético. Baste decir que a los seis días de haber sido firmada por el Gobierno la disposición sobre la organización del Instituto Físico-Técnico, su personal pudo iniciar la labor científica. Y esto ocurrió en septiembre, cuando la República Soviética se hallaba en una situación desesperada.

p La política del Partido Comunista y del Poder soviético tendente a incorporar a los intelectuales científicos a la construcción de la nueva sociedad se reflejó favorablemente en el estado de ánimo político y en la sicología de los científicos y técnicos. El afán de muchos de ellos de colaborar con el nuevo poder se vio expresado en su aporte activo a la solución de los problemas económicos y de la defensa. Desplegó su labor la comisión de la Academia encargada del estudio de las fuerzas productivas naturales del país.

p Un grupo numeroso de científicos e ingenieros, al que prestaron gran concurso L. Krasin, G. Krzhizhanovski y el profesor M. Shatelen, inició trabajos de exploración en la esfera de la energía eléctrica. Se empezaron las labores de investigación y los proyectos para construir las centrales eléctricas de Shatura y Kashira, en las cercanías de Moscú, y las de Nizhni-Nóvgorod e Ivánovo-Voznesensk. Efectuáronse trabajos de prospección geológica en Kazajstán y en la parte meridional de los Urales, en la cuenca hullera de la región de 91 Moscú y en la zona de la anomalía magnética de Kursk. Expediciones de zoólogos y botánicos estudiaron problemas importantes para la economía nacional, como, por ejemplo, los métodos de lucha contra los parásitos de las plantas, examinaron el estado de las industrias pesqueras, etc.

p Se logró atraer a un grupo considerable de científicos a los trabajos relacionados con las necesidades de la defensa del país. Así, el Instituto Aerohidrodinámico Central, fundado en 1918 bajo la dirección de Nikolái Zhukovski, realizó estudios muy valiosos por encargo del ejército y de la marina de guerra. Otro tanto puede decirse del Instituto Físico-Técnico, que hizo investigaciones importantes acerca de las sustancias explosivas. Al tiempo que cumplían los encargos del Ejército Rojo, los científicos resolvían muchos problemas tecnológicos complejos.

p No cesó el trabajo de investigación científica en otras ramas principales del saber. En junio de 1920, el profesor Serguéi Vavílov, futuro fundador y primer presidente de la Academia de Ciencias Agrícolas de la URSS V. I. Lenin, hizo en el Congreso de seleccionistas de toda Rusia, celebrado en Sarátov, un informe de extraordinario valor científico y práctico, en el que expuso los nuevos fundamentos de la mutabilidad. Esta teoría, o, como la llamó su propio autor, "ley de las sucesiones homológicas en la mutación hereditaria”, constituyó un acontecimiento de singular alcance en la ciencia biológica mundial, convirtiéndose en la brújula por la que se guiaba en su trabajo el botánico, el seleccionista y el agrónomo. Este descubrimiento contribuiría en grado considerable a transformar la agricultura del País de los Soviets en un futuro no lejano.

p En medio de la guerra civil, un grupo de jóvenes científicos —M. Suslin, P. Urysón, P. Alexándrov, A. Jinchin, D. Menshov y A. Kolmogórov— se ocupó de importantes problemas teóricos en el campo de las matemáticas. El Instituto del Platino, dirigido por el académico Nikolái Kurnakov, coadyuvó grandemente a la ampliación del estudio de los metales raros. Los trabajos del laboratorio del académico A. loffe pusieron comienzo al estudio de las fuerzas de acoplamiento de los cristales. El director del Instituto Óptico, el profesor Dmitri Rozhdéstvenski, hizo en 1919 un gran descubrimiento en la esfera de la estructura atómica, esclareciendo la estructura del átomo del litio.

p No será exagerado decir que en los primeros años de existencia del Estado soviético se asentaron las bases de la escuela física soviética, a la que el mundo debe los primeros satélites de la Tierra y de la Luna, los primeros vuelos del 92 hombre al Cosmos y trascendentales descubrimientos en el ámbito de la energía atómica.

p En los años de la guerra civil el magnífico inventor y científico Frídrij Tsánder proyectó un motor para cohetes, que podía vencer la atracción terrestre. En su autobiografía, Tsánder escribió: "A finales de 1920 informé acerca de mi motor en la conferencia provincial de inventores en Moscú..., hablé de mi proyecto de nave-aeroplano interplanetaria... Vladímir Ilich me prometió apoyo. Después de esto, seguí trabajando con más intensidad, deseando presentar trabajos mejor elaborados..."

p Y cuando se levantó el bloqueo que tuvo atenazada a la República Soviética, el mundo científico extranjero conoció con verdadero asombro que el país rodeado de las líneas de fuego de la guerra y martirizado por los intervencionistas, del que se pensaba que todo en él era ruina y que los intelectuales habían sido "exterminados por los comisarios”, mostraba sus grandes éxitos en las líneas más avanzadas de la ciencia y la técnica.

p Un logro importante del pensamiento científico fue el plan de electrificación de Rusia. A iniciativa de V. I. Lenin, a comienzos de 1920 fue creada la Comisión Estatal para la Electrificación de Rusia, en cuyas labores participaron destacados científicos y técnicos: los profesores G. Graftio, E. Shulguín, A. Górev, I. Alexándrov, K. Krug, M. Shatelen y muchos otros. La comisión trabajó bajo la dirección inmediata de V. I. Lenin y del eminente científico comunista G. Krzhizhanovski. Lenin dijo que "más de 200 especialistas, casi todos ellos, sin excepción, enemigos del Poder soviético, han trabajado sobre esto con entusiasmo, aunque no son comunistas. Mas, desde el punto de vista de la ciencia técnica, no podían por menos de reconocer que éste es el único camino justo"  [92•27 .

p Los miembros de la comisión no coincidían en cuanto a la determinación de la envergadura del plan y de su alcance para el destino del país. En tanto que una parte de los especialistas, relativamente pequeña, no creía en la posibilidad de la transformación socialista del país y hacía todo lo posible por reducir el plan al simple restablecimiento de la economía destruida en los largos años de la guerra, la mayoría de los científicos, por el contrario, consideraba que el plan de electrificación de Rusia significaba el comienzo del resurgimiento del país sobre una potente base económica. Para ellos, la participación en la aplicación del plan fue una excelente escuela 93 de reducación política. Algunos grandes científicos supieron rebasar el reducido marco de las estrechas concepciones burguesas sobre el desarrollo de las fuerzas productivas y entrelazaban el crecimiento económico del país con los cambios sociales operados en Rusia. En el preámbulo del plan, los especialistas habían escrito: "Nos ha inspirado el ardiente deseo de hacernos eco, en la medida de nuestras fuerzas, de la grandiosa obra creadora de una vida nueva, de la que, por haberlo querido el destino, ha sido heraldo nuestro país... Nos sentimos tranquilos por nuestro destino, que está en las fuertes manos de auténticos constructores de la vida..."

En la circunstancia de que en las condiciones increíblemente difíciles del bloqueo, del hambre, de la guerra civil y de la intervención palpitara vivamente entre los científicos el pensamiento creador y la ciencia estuviera cada vez más cerca de la vida del pueblo y de sus necesidades debe verse un relevante fenómeno en la historia de la intelectualidad de Rusia. Máximo Gorki, que en aquellos años había conocido de cerca el mundo científico e hizo mucho para anudar el entendimiento entre los científicos y el Poder soviético, escribiría posteriormente al académico Serguéi Oldenburg: "Observé con qué modesto heroísmo y con qué valor estoico los artífices de la ciencia rusa soportaron el hambre y el frío atroces, vi cómo trabajaban y vi cómo morían. Mis impresiones de este tiempo se convirtieron en un sentimiento de profundo y reverente entusiasmo por ustedes, héroes del pensamiento libre, intrépido, investigador. Opino que los científicos rusos, su vida y su trabajo en los años de la intervención y del bloqueo ofrecieron al mundo una admirable lección de estoicismo y que la historia hablará al mundo de estos agitados tiempos con el mismo orgullo por el hombre ruso con que le escribo a usted estas sencillas palabras"  [93•28 .

* * *

p En los primeros años del Poder soviético se creó una situación muy complicada en los institutos y universidades. Después de la revolución, la inmensa mayoría de los profesores de la época zarista se vio en una encrucijada. De un lado, no participó activamente en la lucha antisoviética; de otro lado, aferrada a las viejas tradiciones, costumbres e ideología no podía aceptar el Poder soviético. En cuanto a los estudiantes, muchos alumnos de los centros docentes superiores vacilaban y 94 mantenían una actitud expectante; oiro*. en gran número también, se manifestaban como oposicionistas, pero i veces resultab i que ese espíritu siivo estaba menos inspirado en motivos políticos que en consiaeraciones religiosas, materiales o éticas. Mas h.:bía asimismo estudiantes que respondieron a los llamamiento^ en defensa de la i evolución. Entre otras cosas, el estudiantado democrático participo en la creación de las fuerzas armadas para hacer frente a los invasores alemanes. Por ejemplo, los estudiantes de la Universidad de Moscú formaron un batallón estudiantil, un destacamento sanitario, etc.

p Las altas esferas del profesorado burgués lanzaron la consigna de no ingerencia de la ciencia y de la escuela superior en la política. En esta línea, el cuerpo de profesores del Instituto de Mecánica y Maquinaria de Moscú adoptó en enero de 1920 una resolución en la que expresaba su actitud de "total no intervención en la vida política del país... ya que la técnica científica no tiene ninguna relación con la política”. Fueron muchas las declaraciones como esta.

p La "no ingerencia" en la política no significaba en modo alguno que cierta parte de los profesores no se inmiscuyera a cencerros tapados y a ojos vistas en los asuntos del joven Estado soviético, ayudando a los generales de guardias blancos y a los intervencionistas en sus intentos de derribar el Poder de los Soviets. Los catedráticos y profesores reaccionarios participaron en conspiraciones y revueltas contrarrevolucionarias, se negaron a trabajar en las universidades y en los institutos y sabotearon las medidas del Poder soviético en la esfera de la instrucción pública.

p Sin embargo, no había más pedagogos que ellos. Y fue necesario confiarles a estos profesores, apolíticos en su mayoría y, a veces, evidentemente antisoviéticos, la preparación de los nuevos especialistas. Tampoco fue posible ser demasiado escrupulosos en la selección de profesores por su procedencia clasista. Lo que estaba planteado era neutralizar y hacer inofensiva a la cúspide reaccionaria de esta capa de intelectuales, lograr el acercamiento de la masa fundamental de pedagogos con la parte más avanzada del profesorado y, por último, convencer a todos los viejos profesores de que sólo el régimen socialista podía crear las mejores posibilidades para el amplio desarrollo de la ciencia y de la cultura.

p Una de las primeras cuestiones abordadas entonces fue la democratización de la escuela superior, ya que sin profundas transformaciones de carácter revolucionario no podía ser puesta al servicio del Estado soviético. No se trataba de demoler completamente la estructura orgánica de la escuela superior y 95 expulsar de ella a todos los catedráticos y profesores burgueses, sino de reorganizarla con suma precaución, a fin de hacerla popular y accesible a todos y, de instrumento de dominación de clase de la burguesía que había sido hasta entonces, convertirla en instrumento de la restructuración de la sociedad en base a los principios comunistas.

p Al objeto de democratizar la escuela superior, se trazó una reforma de la enseñanza universitaria. El proyecto de esta reforma preveía la enseñanza gratuita, la supresión de los diplomas, la abolición de los grados científicos como requisito para desempeñar una cátedra, el concurso obligatorio y público para ocupar los cargos vacantes de jefes de cátedra y la elección de los profesores por no más de cinco años. Al frente de las universidades debía haber un Consejo integrado por representantes de los profesores y de los estudiantes, del Comisariado del Pueblo de Instrucción y de la población trabajadora. Se proponía también modificar los planes de enseñanza, tomando como base las necesidades de la economía del país.

p Una vez proyectada la reforma, los órganos del partido y de los Soviets se propusieron llevarla a cabo sin recurrir a presiones y a la coerción, sino mediante el acuerdo voluntario con los profesores burgueses. El proyecto de reforma de la enseñanza universitaria fue sometido al examen de dos conferencias de profesores de la escuela superior, celebradas en julio y septiembre de 1918. Se supuso que los profesores abordarían con espíritu práctico la discusión de los problemas esenciales de la escuela superior, harían observaciones y propuestas y, en lo fundamental, aceptarían el proyecto. Así fue cómo se comportó la parte progresista del profesorado burgués. Los estudiantes revolucionarios también acogieron calurosamente el proyecto de reforma democrática de la escuela superior.

p No obstante, los profesores de derecha se opusieron rotundamente al proyecto de reforma, lo que fue, en el fondo, una defensa de los viejos privilegios de casta. Todas las intervenciones de los enemigos de la reforma giraron en torno a la defensa del lema de la "autonomía" de la escuela superior y de la no ingerencia del Estado en sus asuntos.

p En conjunto, la discusión mostró que los profesores derechistas no rendirían sus armas y que el llamamiento a la colaboración lo consideraban una debilidad del Estado soviético. Conviene señalar también que la línea ultraizquierdista de los representantes de la Proletkult y de algunos funcionarios del Comisariado del Pueblo de Instrucción impidió lograr resultados positivos más sustanciales.

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p El grupo de Proletkult presentó en el Comisariado del Pueblo de Instrucción su proyecto de reforma de los centros docentes superiores y de las instituciones científicas, en el que se proponía "para asegurar la unidad del plan y ahorrar fuerzas y recursos" clausurar las universidades y otros centros superiores de enseñanza y constituir en lugar de ellos "institutos científicodocentes de tipo homogéneo”. Proponían también que se disolviera la Academia de Ciencias.

p Por supuesto, el Partido Comunista no podía aceptar las exigencias de los elementos de izquierda y emprendió la reorganización paulatina de la escuela superior, venciendo poco a poco el espíritu y las concepciones reaccionarios de los profesores burgueses. Uno de los métodos principales de influjo sobre los profesores burgueses fue el cambio de la composición clasista de los estudiantes mediante el brusco aumento de los que procedían de las capas proletaria y campesina. Por disposición del Consejo de Comisarios del Pueblo de la RSFSR del 11 de diciembre de 1917, todos los centros docentes quedaron sometidos a la jurisdicción del Comisariado del Pueblo de Instrucción. El 2 de agosto de 1918, el Consejo de Comisarios del Pueblo de la RSFSR aprobó la disposición "Acerca del ingreso en los centros docentes superiores de la RSFSR”, de la que V. I. Lenin había escrito el proyecto. El mismo día Lenin firmó el decreto "Acerca de las reglas de ingreso en los centros docentes superiores”. Estos documentos fueron un hito importante en la vía de la formación de la intelectualidad nueva, soviética. Por estas disposiciones del Gobierno se abría las puertas de los centros docentes superiores a todos los ciudadanos que habían cumplido 16 años. Quedaron abolidas todas las restricciones nacionales, estamentales y clasistas para el ingreso en los centros docentes superiores, el pago de derechos de matrícula, la enseñanza de credos religiosos, etc.

p Por tanto, la supresión de los exámenes de ingreso en las escuelas superiores y el aseguramiento de condiciones materiales a los estudiantes más pobres constituyeron un gran paso hacia la liquidación de las barreras fácticas que cerraban el camino de la instrucción superior a los obreros y campesinos. Al mismo tiempo hubieron de buscarse las formas de organización de la preparación masiva de los trabajadores para hacer los cursos de la escuela superior que permitieran en el plazo más corto completar con estudiantes proletarios los centros docentes superiores.

p En el otoño de 1918 ya se inició la búsqueda de estas formas. Surgió la idea de organizar cursillos preparatorios que pudieran 97 dar a los estudiantes los conocimientos indispensables de instrucción general. Sin embargo, la experiencia de su organización en Moscú fue infructuosa. Entonces de las propias masas obreras salió la iniciativa de crear, adjuntas a los centros docentes superiores. Facultades Obreras con programas de estudios calculados para varios años. Es interesante señalar que esta idea obtuvo el pleno apoyo del profesorado de las escuelas superiores técnicas.

p La primera Facultad Obrera se formó en enero de 1919, adjunta al Instituto de Comercio de Moscú (en la actualidad. Instituto de Economía Nacional J. Plejánov), y a continuación otra, adjunta a la Universidad de Moscú. El 15 de septiembre de 1919, el Comisariado del Pueblo de Instrucción dictó la disposición "Acerca de la organización de Facultades Obreras adjuntas a las universidades”, que movió a organizarías también adjuntas a otros centros docentes superiores.

p La peculiaridad de las Facultades Obreras como establecimientos de enseñanza de tipo especial, clasista, consistía en que el derecho a estudiar en ellas sólo lo tenían los obreros y campesinos. Al desarrollo de las Facultades Obreras coadyuvó extraordinariamente asimismo el decreto, firmado por V. I. Lenin el 17 de septiembre de 1920, "Acerca de las Facultades Obreras”, que hacía hincapié en que la tarea principal de estas Facultades radicaba en "atraer a la Escuela Superior a las masas obreras y campesinas".

p Naturalmente, los decretos y disposiciones del Poder soviético no podían resolver de golpe el problema de la democratización de los centros docentes superiores. Pero sí abrieron las primeras brechas en la coraza de casta de la escuela superior. En las aulas de los centros docentes superiores entraron los obreros, los campesinos pobres, los soldados rojos. De año en año fue cambiando la fisonomía clasista de la escuela superior.

p A la par con las medidas que hacían cambiar la composición clasista del estudiantado de la escuela superior, el Poder soviético luchó contra el espíritu corporativo y de casta del profesorado. Los profesores burgueses se oponían obstinadamente a toda intervención en su actividad científica y docente y calificaban de brutal humillación cualquier tentativa de control sobre la calidad y el contenido de las lecciones por los organismos y las personas competentes. Debido a ello, en las cátedras de los institutos y universidades se propagaban a veces el oscurantismo y la mística más rabiosos.

p Es lógico que tal "autonomía" de los profesores y de la escuela superior en conjunto se reflejara perniciosamente en la 98 calidad de la preparación de los especialistas y frenara el crecimiento de los jóvenes científicos y pedagogos. El Estado soviético procuró crear condiciones para renovar el profesorado de la escuela superior y, a la vez, someter a control a los profesores antiguos. Por decreto del 1 de octubre de 1918 fueron abolidos los grados de doctor  [98•29  y maestro en Ciencias y el título de ayudante. Para estimular el acceso de fuerzas pedagógicas frescas se elevó a catedráticos a los asistentes de cátedra que leían ciclos de conferencias. Fue implantada la elección de catedráticos por concurso de toda Rusia, al que podían acudir las personas conocidas por sus trabajos científicos y actividad docente. Verdad es que esta medida no reportó al principio los frutos apetecidos. En el otoño de 1918, a base del concurso de toda Rusia, tuvo lugar la votación para elegir a los antiguos profesores, y los elementos reaccionarios lograron que fuesen rechazadas las candidaturas de algunos profesores progresistas, como, por ejemplo, la del conocido astrónomo bolchevique Pável Shtérnberg. El gran científico Kliment Timiriázev fue elegido para el cargo de catedrático por una insignificante mayoría de votos. Sin embargo, posteriormente la elección por concurso de los catedráticos y profesores permitió incorporar a los centros docentes superiores a gran número de científicos verdaderamente talentosos y avanzados.

p Fueron introducidos cambios sustanciales en el sistema de órganos directivos de los centros docentes superiores. Antes, al frente de ellos (en la dirección de los centros docentes superiores, de las facultades y de las cátedras) había principalmente representantes del profesorado derechista. Estos órganos aplicaban una política consonante con la mentalidad de sus dirigentes: trataban de impedir el ingreso de jóvenes obreros y campesinos en las facultades más importantes, organizaban conferencias privadas de profesores, en las que se aprobaban resoluciones antisoviéticas, etc.

p A fin de vencer la resistencia de los profesores burgueses y de los estudiantes reaccionarios que les apoyaban, en la escuela superior se instituyeron el cuerpo de comisarios delegados y los comités revolucionarios. Los comisarios delegados se designaban entre los funcionarios del partido y de los Soviets que poseían una elevada instrucción y conocían la escuela superior. Su misión consistía en ayudar a la restructuración 99 revolucionaria de los centros docentes superiores, contribuir a organizar a los estudiantes proletarios, agrupar a las fuerzas progresistas del personal docente y propagar las ideas socialistas. Grandes derechos y atribuciones se concedieron asimismo a los comités revolucionarios, integrados por activistas estudiantiles comunistas y sin partido.

p A quebrantar el espíritu de casta del profesorado derechista contribuyó también la inclusión en los órganos colegiales de los centros docentes superiores de representantes de los estudiantes comunistas y de otros grupos que mantenían una actitud de apoyo al Poder soviético. Esto permitió a los estudiantes proletarios intervenir activamente en la dirección de la escuela superior, atajar las acciones hostiles de los profesores de derecha y cohesionar a los estudiantes avanzados.

p A las medidas del Poder soviético encaminadas a democratizar la escuela superior opusieron resistencia los profesores reaccionarios y los estudiantes de espíritu antisoviético. Al Comisariado del Pueblo de Instrucción se enviaban protestas y declaraciones, se hacía obstrucción a los profesores progresistas, se presentaban dimisiones, etc. En 1919, en Petrogrado se organizó el Consejo Unificado de ’Centros Científicos y Docentes Superiores, que elevaba protestas contra las medidas del Gobierno en la esfera de la enseñanza superior y presionaba sobre sus miembros, prohibiéndoles desempeñar cargos administrativos. Mas al mismo tiempo, la actuación de los organismos soviéticos obtenía el pleno apoyo de los catedráticos y profesores avanzados y de la parte de los intelectuales que comprendían la significación de las transformaciones realizadas y ofrecían honradamente sus conocimientos al pueblo.

p El Partido Comunista puso gran empeño en utilizar a los intelectuales de la época zarista en los organismos gestores de la industria y directamente en las empresas. Por un decreto se estableció el registro obligatorio de todos los especialistas, incluidos los que, sin poseer instrucción técnica especializada, habían ocupado durante dos años puestos de dirigentes técnicos responsables en empresas industriales, del transporte y agrícolas, así como los estudiantes de los cuatro últimos semestres de todos los centros docentes técnicos superiores especializados. A estos especialistas se les podía incorporar en cualquier momento al servicio.

p En 1920, en el sistema del CSEN trabajaban 14.890 especialistas; en el sistema del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación, 4.936. etc. Kn total, en la Oficina Central de Registro de las Fuer/as Técnicas figuraban inscritos 50.275 100 especialistas de la economía que trabajaban en diferentes comisariados.

p En los organismos gestores de la industria se incluía con carácter obligatorio a los especialistas. Entre ellos había personas con instrucción superior y media administrativa, comercial y técnica, antiguos propietarios de empresas, ingenieros, técnicos medios, científicos, etc. Todas las disposiciones sobre la dirección de las empresas nacionalizadas hacían hincapié en la necesidad de que en los organismos de gestión económica participasen especialistas técnicos en una proporción no inferior al tercio del número total de empleados.

p La mayoría de los obreros era consciente de que sólo con ayuda de los especialistas burgueses se podía asegurar el funcionamiento normal de las empresas. El Gobierno recibía muchas solicitudes de fábricas y minas en las que los obreros demandaban el envío de ingenieros, técnicos y administradores. Los obreros veían que muchos especialistas observaban una actitud hostil al nuevo régimen y aprovechaban la primera oportunidad para abandonar las empresas, pero, no obstante, mantenían a aquellos hombres en los puestos de dirección.

p Por supuesto, no toda la intelectualidad técnica burguesa se había resignado a aceptar el nuevo poder, entró a su servicio o adoptó una posición de neutralidad expectante. Muchos especialistas burgueses sostuvieron una lucha activa o pasiva contra el poder de los obreros y campesinos y procuraron de una u otra manera oponerse a él.

p Con todo, la burguesía derrocada no había planteado aún ante los especialistas antisoviéticos la tarea de destruir los grandes núcleos económicos y las empresas. Por el contrario, tenía interés en conservar los bienes productivos fundamentales, pues estaba convencida de la próxima caída del Poder soviético y de la restauración del capitalismo.

p Los especialistas burgueses más reaccionarios no se circunscribían al sabotaje pasivo, sino que participaban directamente en las operaciones militares de los ejércitos de los guardias blancos y los intervencionistas contra el Estado soviético, eran miembros o dirigentes de las organizaciones contrarrevolucionarias clandestinas y efectuaban una actividad subversiva en el frente y en la retaguardia del Ejército Rojo.

p La época de la guerra civil está colmada de hechos de acciones antipopulares, contrarrevolucionarias de muchos especialistas burgueses. Su implicación en sabotajes manifiestos y disimulados, conspiraciones y sublevaciones era un fenómeno bastante extendido.

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p Es obvio que respecto a los contrarrevolucionarios jurados los órganos soviéticos procedían en consonancia con las rigurosas leyes de protección de la seguridad del Estado proletario. En cambio, a los especialistas que, aun no habiendo sido descubiertos como complicados en actos contrarrevolucionarios directos, seguían siendo enemigos potenciales del Poder soviético, no se les aplicaba la política de represión. Venciendo su resistencia y no haciéndoles concesiones políticas, el Estado soviético se esforzaba por atraer a los especialistas burgueses a la construcción de la economía socialista.

p El IX Congreso del PC(b) de Rusia (1920) recomendó algunas variantes de control sobre el trabajo de los especialistas y del estudio bajo su dirección: 1) director de la empresa de procedencia obrera, y adjunto a él, como ayudante, un especialista; 2) ingeniero especialista como dirigente de facto de la empresa, y adjunto a él un comisario de procedencia obrera, con amplias atribuciones y el deber de intervenir en todos los asuntos relacionados con el funcionamiento de la empresa; 3) obreros, uno o dos, en calidad de ayudantes del director especialista, pero sin atribuciones para suspender las disposiciones del director, etc. Estas formas de control se seguían también en los talleres, donde se proponían a obreros para los cargos de dirección, siempre que recibieran enseñanza de especialistas.

p El IX Congreso del partido prestó singular atención a la función de los sindicatos en orden a la incorporación de los especialistas burgueses a la construcción del socialismo. Las primeras secciones de ingenieros en los sindicatos obreros surgieron en la primavera de 1919, al principio en el sindicato de metalúrgicos, y a continuación, en el sindicato de mineros.

p A la par que hacía suyo todo lo mejor creado por la sociedad burguesa, el proletariado educaba a especialistas salidos de su propio seno. Sin embargo, su promoción no podía resolver plenamente el problema de asegurar las necesidades de la economía nacional con especialistas de extracción obrera y campesina. La fuente principal de su preparación debía ser la escuela superior.

p La política del Partido Comunista y del Poder soviético atraía hacia la revolución a sectores cada vez más amplios de la intelectualidad científica y técnica. Entre parte considerable de estos intelectuales fue arraigando la aspiración patriótica de ayudar en una u otra forma al pueblo en su lucha contra los enemigos exteriores y las amenazadoras consecuencias de la ruina económica.

Los planes y proyectos presentados por el Partido Comunista parecieron irrealizables a muchos, no obstante lo cual fueron 102 examinados, se debatió sobre ellos y en alguna que otra parte ya empezaron a ser encarnados en la realidad. Todo esto hizo reflexionar a los círculos científico-técnicos,les obligó a intentar reconsiderar las verdades que antes les parecieran inconcusas. Merced únicamente a las tareas concretas a que fueron atraídos por el Poder soviético, muchísimos especialistas se vieron separados de la parte contrarrevolucionaria de la intelectualidad. Centenas de ingenieros bien preparados se incorporaron a las obras en construcción y a las empresas con gran escepticismo y profundamente ajenos a las ideas del socialismo. Mas transcurrió algún tiempo y. embarcados en la realización de los planes del Poder soviético para el resurgimiento económico del país, empezaron a creer en su viabilidad.

* * *
 

Notes

[88•24]   V. I. Lenin. Las tareas inmediatas del Poder soviético. O. C.. t. 36. pág. 178.

[88•25]   El Consejo Supremo de la Economía Nacional (CSEN), se constituyó en dicimebre de 1917. adjunto al Consejo de Comisarios del Pueblo, para organizar toda la economía y las finanzas del país.

[89•26]   Noticias ile ln Academia de Ciencias de Rusia, serie VI. 1918, N» 14, pág. 1395.

[92•27]   V. I. Lenin. III Congreso de la Internacional Comunista. O. C., t. 44. pág. 51.

[93•28]   Pravda, 4 de septiembre de 1925.

[98•29]   El grado de doctor en Ciencias se restableció en la URSS en 1914. Fn 1973 había en el país 29.800 doctores en Ciencias. Hn 1934 fue instituido el grado de candidato a doctor en Ciencias. Fn 1973. eran candidatos a doctor en Ciencias 288.300 trabajadores científicos de la URSS.