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ESCUELAS-GRANJA
Y ESCUELAS CORRECCIONALES^^10^^
 

(R�sskoie Bogatstvo)  [66•* 

p Hace tiempo que se conoce la soluci�n que proponen los populistas al problema del capitalismo en Rusia y que, �ltimamente, ha sido expuesta con el mayor relieve por R�sskoie Bogatstvo. Sin negar la existencia del capitalismo, y obligados a reconocer su desarrollo, no consideran sin embargo nuestro capitalismo como un proceso natural y necesario, culminaci�n de la evoluci�n secular de la econom�a mercantil en Rusia, sino como un fen�meno casual, no arraigado, s�lo como una desviaci�n del destino hist�rico de la naci�n. “Debemos—dicen los populistas—elegir otros caminos para la patria”, abandonar la v�a del capitalismo e instaurar la “comunidad”  [66•**  en la producci�n, haciendo participar a las fuerzas disponibles de “toda” la “sociedad”, la que, seg�n ellos, comienza ya a convencerse de la insolvencia del capitalismo.

p Es evidente que si se puede elegir otro camino para la patria, si toda la sociedad comienza a comprender esta necesidad, la “instauraci�n del mir en la producci�n" no presenta mayores dificultades ni requiere un per�odo hist�rico preparatorio. Basta con elaborar el plan para esa instauraci�n y convencer a quien corresponda de su posibilidad, para que la “patria” se aparte de la ruta equivocada del capitalismo y se encamine por la v�a de la socializaci�n.

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p Cualquiera compiende el inmenso inter�s que provoca un plan que abre perspectivas tan halag�e�as, y por qu� el p�blico ruso debe estar tan agradecido al se�or luzhakov, uno de los asiduos colaboradores de R�sskoie Bogatstvo, que se ha tomado el trabajo de elaborar semejante plan. En el n�mero de mayo de R�sskoie Bogatstvo encontramos su art�culo “Una utop�a educacional”, con el subt�tulo “Plan de ense�anza secundaria general obligatoria".

p ¿Qu� relaci�n tiene esto con la “instauraci�n de la comunidad" en la producci�n?, preguntar� el lector. La m�s directa pues el plan del se�or luzhakov es muy vasto. El autor proyecta fundar en cada distrito una escuela que abarque a toda la poblaci�n de ambos sexos en edad escolar (de 8 a 20 a�os, y hasta un m�ximo de 25). Estas escuelas deben constituir asociaciones de producci�n en las que adem�s de las tareas agr�colas se bregue por la formaci�n moral de los educandos, quienes con su trabajo no s�lo mantengan a la poblaci�n de las escuelas (que constituye seg�n el se�or luzhakov, una quinta parte de toda la poblaci�n) sino que, adem�s, suministren recursos para mantener a toda la poblaci�n infantil. El minucioso c�lculo hecho por el autor para una sola escuela de distrito, tomada como tipo (que podr�a llamarse “escuela-granja”, “hacienda escuela" o “escuela agr�cola”), muestra que la escuela mantendr� a m�s de la mitad de toda la poblaci�n local. Si tenemos en cuenta que a cada una de �stas (en total se proyectan para Rusia 20.000 escuelas mixtas, esto es, 20.000 para varones y otras tantas para mujeres) se le suministrar� tierra y medios de producci�n (se espera emitir obligaciones de los zemstvos  [67•*  con garant�a del Estado, con el 4% por ciento de inter�s y % por ciento de amortizaci�n anual), comprenderemos que este “plan” del se�or luzhakov es, en efecto, “colosal”. La producci�n es colectivizada para la mitad de la poblaci�n. De golpe, como ustedes ven, ¡se toma otro camino para la patria! Y esto se logra “sin desembolsos [sid] por parte del gobierno, del zemstvo y del pueblo”. Esto “a primera vista parece ser una utop�a”, pero en realidad "es much�simo m�s realizable que la instrucci�n primaria general”. El se�or luzhakov asegura que la operaci�n financiera que ello requiere “no tiene nada de quim�- 68 rica ni de ut�pica”, y que se logra, como lo hemos visto, sin gastos, sin desembolso alguno, ¡¡hasta sin modificar “los planes de ense�anza fijados"!! El se�or luzhakov hace notar justame ;te que “esto tiene una importancia muy grande si en vez de lini:tarse a una sola experiencia, se desea en realidad llevar a la pr�ctica la instrucci�n p�blica general”. Es verdad, dice, que “no se ha propuesto confeccionar un proyecto operativo”, pero su exposici�n precisa no s�lo la cantidad de alumnos y alumnas para cada escuela, sino tambi�n la mano de obra necesaria para mantener a toda la poblaci�n de los colegios; enumera tambi�n el personal docente y administrativo, e indica, adem�s, los medios de subsistencia a los miembros de la escuela y la remuneraci�n de los maestros, m�dicos, t�cnicos y operarios. El autor hace un c�lculo minucioso de las jornadas de trabajo necesarias para las faenas agr�colas, la cantidad de tierras para cada escuela y los recursos monetarios que hacen falta para la instalaci�n inicial. Prev� el destino, por un lado, de las minor�as nacionales y de las sectas que no podr�n gozar de los beneficios de la ense�anza media general, y por el otro, de quienes han sido expulsados de la escuela por su mala conducta. Sus c�lculos no se circunscriben �nicamente a la escuela secundaria tipo. De ninguna manera. Plantea la creaci�n de las 20.000 escuelas mixtas, e indica c�mo procurarse la cantidad necesaria de tierra y c�mo reclutar “personal competente de educadores, administradores e intendentes".

p Se comprende el apasionado inter�s que despierta semejante plan, inter�s no s�lo te�rico (es evidente que un plan de instauraci�n de la comunidad de toda la producci�n, elaborado de manera tan concreta, debe terminar de convencer a los esc�pticos y acabar� con todos los que nieguen la posibilidad de realizar tales planes), sino tambi�n inter�s pr�ctico, vivo. Ser�a extra�o que un proyecto de organizaci�n de la ense�anza media general obligatoria no llamara la atenci�n de las altas esferas del gobierno, sobre todo cuando el autor de la proposici�n afirma categ�ricamente que la obra no requerir� “ning�n desembolso" que su realizaci�n tendr� “menos dificultades en el aspecto financiero y econ�mico que en el aspecto cultural”, y que aun �stas no han de ser “ insuperables”. Semejante proyecto interesa de manera directa, no s�lo al ministerio de Instrucci�n P�blica, sino tambi�n al del Interior, al de Finanzas, al de Agricultura, e inclusive, como lo veremos m�s adelante, al de Guerra. Al ministerio de Justicia deber�n 69 pasar, con toda seguridad, las “escuelas correccionales" proyectadas. No puede caber duda de que los dem�s ministerios se interesar�n asimismo por un proyecto que, seg�n palabras del se�or luzhakov, “responde a todas las necesidades enumeradas [o sea, de los estudios y la manutenci�n] y, probablemente, a muchas otras tambi�n".

p Estamos seguros de que el lector no se molestar�, pues, con nosotros, si hacemos un an�lisis minucioso de este formidable proyecto.

p La idea fundamental del se�or luzhakov consiste en lo siguiente: como durante el verano no se estudia, ese tiempo se dedica a las faenas del campo. Luego, los alumnos que han terminado la escuela permanecen en ella alg�n tiempo como trabajadores; se ocupan de las tareas invernales y artesanales, que complementan las agr�colas y ofrecen, en cada escuela, la posibilidad de mantener, con el propio trabajo, a todos los alumnos y operarios, a todo el personal docente y administrativo, y cubrir los gastos de ense�anza. Tales escuelas, dice con raz�n el se�or luzhakov, ser�an grandes arteles agr�colas. Esta �ltima expresi�n, dicho sea de paso, no deja ya ni la menor duda acerca de que tenemos el derecho de considerar el plan del se�or luzhakov como los primeros pasos de una “instauraci�n populista de la comunidad" en la producci�n, como parte del nuevo camino que Rusia debe seguir a fin de evitar las peripecias del capitalismo.

p “En la actualidad—razona el se�or luzhakov—se puede egresar de la escuela secundaria a la edad de 18 � 20 a�os, y a veces hay un retraso de 1 a 2 a�os. Con la ense�anza obligatoria [...], ese retraso se extender� aun m�s. Se egresar� m�s tarde, y los tres cursos superiores comprender�n a los alumnos de 16 a 25 a�os, si se fija en 25 a�os el l�mite de edad en que el alumno e:; eliminado, aun sin haber terminado el curso. De esta manera, si se tiene en cuenta el contingente complementario de alumnos de mayor edad entre los del quinto grado, se puede calcular con seguridad que cerca de un tercio de los educandos [. . .] estar�n en edad de trabajar.” Inclusive si rebajamos este porcentaje hasta una cuarta parte de los alumnos, como lo calcula luego el autor, agregando a los ocho grados de la escuela secundaria otros dos para la preparatoria elemental (se admitir�an ni�os de ocho a�os que no saben leer ni escribir) , obtendremos, de todos 70 modos, un gran n�mero de obreros, que, ayudados por los medioobreros, ejecutar�n las faenas de verano. Pero “un liceo-granja de diez grados—hace notar con fundamento el se�or luzhakov—requerir� necesariamente cierto contingente de obreros durante el invierno.” ¿De d�nde sacarlos? El autor propone dos soluciones: 1) tomar obreros asalariados “(de los cuales algunos, con mayores m�ritos, tendr�an participaci�n en los ingresos”). La hacienda escuela debe ser rentable y justificar tales salarios. Pero el autor “tiene otra salida m�s importante": 2) los egresados de la escuela estar�n obligados a compensar con trabajo su educaci�n y manutenci�n durante el tiempo que estuvieron en los grados inferiores. Esta es su “obligaci�n directa"—a�ade el se�or luzhakov—, una obligaci�n, se entiende, s�lo para los que no pueden abonar el costo de los estudios. Ellos ser�n qui�nes integren el contingente necesario de operarios invernales y el suplementario de los de verano.

p Este es �l primer aspecto de la proyectada organizaci�n, que reunir� en un artel agr�cola, que funcione en base a la “ comunidad”, a una quinta parte de la poblaci�n. Con esto ya podemos ver cu�les ser�n las caracter�sticas que tendr� la elecci�n del nuevo camino para la patria. El trabajo asalariado, que en la actualidad constituye la �nica fuente de ingresos para quienes “no pueden abonar el costo de sus estudios" ni el de su subsistencia, ser� remplazado por el trabajo gratuito obligatorio. Pero esto no tiene por qu� turbarnos: no debe olvidarse que a cambio de ello la poblaci�n gozar� de los beneficios de la ense�anza media general.

p Continuemos. El autor proyecta escuelas separadas para varones y para mujeres, haciendo una concesi�n al prejuicio que impera en el continente europeo contra la educaci�n mixta, que en realidad ser�a m�s racional. “50 alumnos por grado � 500 alumnos para los diez grados, � 1.000 por escuela-hacienda (500 muchachos y 500 muchachas) ser� la composici�n normal" de una escuela secundaria. En ella habr� 125 “parejas de obreros" y su correspondiente n�mero de medio-obreros. "Cuando pruebe —dice luzhakov—que esta cantidad de operarios es capaz de cultivar en la Maloross�a  [70•* , por ejemplo, 2.500 desiatinas de tierra 71 laborable, (cualquiera comprender� qu� enorme fuerza de trabajo es la escuela!...”

p Pero adem�s de estos obreros habr� todav�a “obreros permanentes" que pagar�n sus estudios y su manutenci�n “con trabajo" ¿Cu�ntos ser�n? El egreso anual ser� de 45 alumnos, muchachos y muchachas. Una tercera parte har� el servicio militar durante un per�odo de tres a�os (actualmente lo hace una cuarta parte. El autor aumenta su n�mero hasta un tercio, reduciendo el plazo de la conscripci�n a tres a�os). “No ser� ninguna injusticia colocar en las mismas condiciones a los dos tercios restantes, es decir, retenerlos en la escuela para oue paguen con su trabajo sus nror»ios estudios, v tambi�n los de sus compa�eros que est�n baio bandern. Todas las muchachas podr�n ser retenidas para el mismo fin".

p La organizaci�n del nuevo r�gimen establecido en la patria despu�s de la elecci�n de otro camino se vislumbra cada vez con mavor nrecisi�n. Actualmente, todos los subditos rusos se consideran obligados a currmlir el servicio militar, v como el n�mero de individuos en ed^d militar es mayor que el de los soldados necesarios, �stos se eligen por sorteo. Si se establece el sistema de la comunidad en la producci�n, los reclutas tambi�n ser�n sorteados, pero se propone oue el resto sea “puesto en las mismas condiciones”, es decir, obligado a permanecer tres a�os, es cierto oue no en servicio militar, sino traba�nrlo para la escuela. Ellos tendr�n que pagar con su trabajo el costo de mantenimiento de sus compa�eros que est�n baio bandera. ,1 Todos tendr�n oue trabajar para esto? No, s�lo los que no pueden abonar el costo de los estudios cursados. El autor ya formul� antes esta reserva, pero m�s adelante veremos que para los individuos que se encuentran en condiciones de abonar por el estudio proyecta, en general, escuelas secundarias especiales de tipo antiguo. Surge la pregunta: ¿por qu� entonces, el mantenimiento de los compa�eros que est^n bajo bandera recae sobre los que no pueden pagar el costo de sus estudios, y no sobre los que pueden hacerlo? La raz�n es bien simple. Si se dividiera a los estudiantes secundarios en los que pagan sus estudios y los oue estudian gratuitamente, es evidente que la estructura actual de la sociedad no ser�a afectada por la reforma: esto lo sabe perfectamente el propio se�or luzhakov. Y si es as�, se comprende entonces que los gastos generales del Estado (para el ej�rcito) recaigan sobre los que carecen de medios 72 de subsistencia  [72•* , tal como ocurre en la actualidad en forma, por ejemplo, de impuestos indirectos, etc. ¿En qu� consiste, entonces, la diferencia del nuevo r�gimen? En que, en la actualidad, los que carecen de recursos pueden vender su fuerza de trabajo, mientras que bajo el nuevo r�gimen estar�n obligados a trabajar gratuitamente (o sea, por la sola manutenci�n). No cabe la menor duda de que, de este modo, Rusia evitar� todas las vicisitudes del r�gimen capitalista. El trabajo asalariado libre que amenaza con la "lacra del proletariado" queda excluido y cede su lugar... al trabajo gratuito obligatorio.

p Y no hay que extra�arse de que los hombres sometidos a las relaciones del trabajo gratuito obligatorio se encuentren en la situaci�n que corresponde a tales relaciones. Escuchemos lo que dice nuestro populista “(amigo del puebla”) a continuaci�n:

p “Si, adem�s, se autoriza los matrimonios entre estos j�venes, egresados del curso y que quedan durante tres a�os en la escuela; si se construye viviendas separadas para obreros casados; y si los ingresos de la escuela permiten, al alejarse de la misma, entregarles aunque sea una m�dica subvenci�n en dinero y en especie, tal permanencia por tres a�os en la escuela ser� mucho menos gravosa que el servicio militar...”

p ¿No es evidente que estas condiciones de privilegio llevar�an a la poblaci�n a desear con todas las fuerzas de su alma entrar en la escuela secundaria? Juzguen ustedes mismos: en primer lugar, se les permitir� contraer matrimonio. Cierto es que, seg�n las leyes actualmente en vigencia, no se requiere tal autorizaci�n (de las autoridades). Pero tengan en cuenta que se trata de estudiantes que, si bien es cierto ya alcanzaron la edad de 25 a�os, aun as� son estudiantes. Si a los estudiantes universitarios no se les permite contraer matrimonio, ¿podr� consentirse que lo hagan los estudiantes secundarios? Y adem�s, el permiso depender� de las autoridades de la escuela, y por consiguiente, de hombres de cultura superior: est� claro que no hay raz�n para temer abusos. Los que han terminado la escuela y quedan en ella como obreros permanentes, ya no son estudiantes secundarios. Y sin embargo, la autorizaci�n para casarse, les concierne igualmente a pesar de que tienen entre 21 y 27 a�os. No se puede dejar de advertir que 73 el nuevo camino elegido para la patria entra�a cierta reducci�n de los derechos civiles de los ciudadanos rusos, pero cabe reconocer que los beneficios de la ense�anza secundaria general no pueden obtenerse sin sacrificios. En segundo lugar, para los obreros casados se construir� edificios para que vivan aparte, probablemente no peores que los cuartuchos en que viven los obreros fabriles en la actualidad. Y en tercer lugar, los obreros permanentes recibir�n a cambio una “m�dica subvenci�n”. Sin duda alguna, la poblaci�n preferir� estas ventajas de una vida tranquila, bajo el amparo de la administraci�n, antes que los sobresaltos del capitalismo; las preferir� a tal punto, que algunos obreros se quedar�n para siempre en la escuela (sin duda por gratitud ante el permiso de casamiento): “Un peque�o contingente de obreros permanentes, que se queda definitivamente en la escuela y que, en estrecha comuni�n [sic�] con ella, completa la mano de obra de la escuela-hacienda. As� es posible, y nada ut�pico, contar con la mano de obra de nuestra escuela agr�cola".

p ¡Pero por favor! ¿Qu� hay equ� de “ut�pico”? Obreros permanentes gratuitos, “en comuni�n" con los patronos, los cuales les permitan contraer matrimonio... pues no hay m�s que preguntar a cualquier campesino viejo, y �l, por propia experiencia, nos dir� hasta qu� punto es posible todo esto.

_p (Continuar�)   [73•* 

p Escrito en el oto�o de 1895.

_p Publicado en el peri�dico Samarski Vi�stnik n�m. 254, del 25 de noviembre de 1895, con la firma de K. T-in.

Se publica de acuerdo con el texto del peri�dico.

* * *
 

Notes

[66•*]   V�ase V. I. Lenin, ob. cit., t. I, nota 10. (Ed.)

[66•**]   Id., ib�d., t. I, nota 3. (Ed.)

[67•*]   Zemstvo: administraci�n local aut�noma en las provincias centrales de la Rusia zarista, creada despu�s de la Reforma de 1861. (Ed.)

[70•*]   Ucrania. (Ed.)

[72•*]   De otro modo no se mantendr�a el dominio de los primeros sobre los otros.

[73•*]   En Samarski Vi�stnik no se public� la continuaci�n. (Ed.)