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TERCERA EXPEDICIÓN
DE COLON Y COMIENZO
DEL DESCUBRIMIENTO
DE SUDAMERICA
 

LA NUEVA RUTA OCEÁNICA. DESCUBRIMIENTO
DE LA ISLA DE LA TRINIDAD Y DEL CONTINENTE SUR

p A Colón le costó ímprobo trabajo reunir medios para armar la tercera expedición, mucho más pequeña que la segunda: constaba de seis pequeños barcos y una tripulación de unos trescientos hombres. En España hubo pocos voluntarios que quisieran embarcarse para la India occidental con el “fracasado” Almirante. Colón hubo de rogar a los reyes que abriesen las puertas de las prisiones con el fin de reclutar entre los delincuentes los colonos que le faltaban. Al no comprender por qué no había encontrado aún inmensas riquezas naturales en su “India”, pidió consejo a un sabio joyero catalán. Siguiendo su consejo, el Almirante decidió navegar más cerca del Ecuador para hallar a los negros de tierra firme, de los que había oído hablar a los habitantes de La Española; la curva de la costa de Cuba, que él “consideraba” una península, le señalaba el Ecuador. Allí esperaba encontrar piedras preciosas, oro, especias y plantas medicinales.

p El 30 de mayo de 1498 la expedición salió del puerto de San Lúcar (en la desembocadura del Guadalquivir) hacia las islas Canarias. Frente a la isla de Hierro el Almirante dividió la flotilla. Envió tres barcos directamente a La Española y, al mando de los otros tres, tomó rumbo a las islas de Cabo Verde. Desde allí viró^al sudoeste, "con propósito de llegar á la línea equinocial y de allí seguir a poniente hasta que la ysla Española me quedase al setentrión”.

A mediados de julio los españoles llegaron a los 5° de latitud norte. "Allí me desamparó el viento, y entré en tanto ardor y tan grande—escribió Colón a los reyes—, que crey que se me quesmasen los navios y gente”. La calma chicha duró una semana. Cuando sopló viento favorable, el Almirante decidió "proseguir adelante, siempre justo al poniente, en aquel derecho de la Sierra Lioa"  [59•20 , hasta que se viera tierra.

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p El 31 de julio "subió un marinero... a la gavia, y vido tierra al Oeste. .^ y lo que pareció della fueron tres mogotes y tres montañas”. Era una isla grande, y Colón le dio el nombre de Trinidad. Al día siguiente las naves pasaron a lo largo de la costa sur de la isla hacia la punta del Arenal (Hicacos, extremidad sudoccidental de Trinidad). Al oeste se veía tierra, parte del continente sudamericano junto al delta del Orinoco, y Colón la llamó Tierra de Gracia. Al aproximarse a la punta del Arenal vio que la isla estaba separada de la Tierra de Gracia por un estrecho de dos leguas de ancho (más de 10 km). "Avía unos hyleros de corriente. .. y trayan un rugir muy grande.. . como ola de la mar que va á romper y dar en peñas. Surgí allí a la dicha punta del Arenal, fuera de la dicha boca, y fallé que venía el agua del oriente fasta el poniente con tanta furia como haze Guadalquivir en tiempo de avenida, y esto de continuo, noche y día. ..”

p Al día siguiente vino de oriente hacia la punta del Arenal una canoa grande con veinticuatro hombres de Trinidad. "Y ellos, como dixe, todos man9ebos de buena disposición, y no negros, salvo más blancos que otros que haya visto en las Indias y de muy lindo gesto y fermosos cuerpos; y los cabellos largos y llanos, cortados á la guisa de Castilla, y trayan la cabera atada con un pañuelo de algodón, texido á labores y colores. . . otro d’estos pañuelos trayan ceñido, y se cobijavan con él en lugar de pañetes. Quando llegó esta canoa, habló de muy lexos; y yo 61 ni otro ninguno no los entendíamos. .. Para que viniesen. .. hize sobir un tanborín en el castillo de popa, que tañesen, y unos mancebos que dancasen. . . y luego que vieron tañer y danzar, todos dexaron los remos y echaron mano a los arcos. .. y comencaron á tyrarnos flechas  [61•21 . Cesso luego el tañer y dancar, y mandé luego sacar unas ballestas; y ellos dexáronme...”

p Viento en popa, las naves cruzaron el estrecho, que Colón denominó Boca de la Sierpe. Al norte, las aguas eran mansas. Colón tomó casualmente agua con la mano y notó que era dulce. Navegó hacia el norte hasta arribar a una alta montaña. Era la cima del Patao (1.070 m) en el extremo oriental de la montuosa península de Paria, que separa el golfo de Paria del mar Caribe. "Y allí hazía una boca muy angosta, más que aquella de la punta del Arenal, y allí avía los mismos hyleros y aquel rugir fuerte del agua, como era la punta del Arenal; y asimismo allí la mar era agua dulce”. Este estrecho septentrional entre el continente y Trinidad fue denominado por Colón Boca del Dragón.

p Colón mandó seguir a occidente a lo largo de la Tierra de Gracia, o sea, a lo largo de la costa meridional de la península de Paria, y cuanto más avanzaban los navios, tanto más dulce era el agua. Las naves anclaron allí donde la península se ensancha, y^las montañas se alejan hacia el norte. "Los indígenas... vinieron á la nao infinitissimos en canoas, y muchos trayan piceas de oro al pescueco, y algunos atados á los bra9os algunas perlas. Holgué mucho, quando las vi, y procuré mucho de saber dónde las hallavan: y me dixeron que allí, y de la parte del norte de aquella tierra”. Recibieron con grandes muestras de alegría a los españoles que desembarcaron. El Almirante creía que la Tierra de Gracia era una isla, pero los pilotos en vano buscaron salida del golfo hacia el oeste y el sur, a lo largo de sus costas.

p “Y ansí anduve mucho camino fasta un golfo muy grande en el qual parecía que avía otros quatro medianos, y del uno salía un no grandíssimo, fallaron siempre cinco bra?os de fondo, y el agua muy dulce, en tanta cantidad, que yo jamás beví la pareja della A juzgar por esta descripción, el "río grandíssimo" que descubrió Colon era el brazo occidental del delta del Orinoco  [61•22 . Así se explicaron los extraños fenómenos que 62 observó, los remolinos en los estrechos (debidos al choque de las corrientes marinas con las corrientes de agua del río) y el agua dulce en el golfo del mar. En cambio, se presentaba otro enigma mayor: ¿dónde y cómo podía formarse un río tan caudaloso?

p Colón mandó virar al noreste y, aprovechando el viento favorable, pasó por la Boca del Dragón a alta mar. Vio una isla "al Norte, que estaría de la boca 26 leguas" y le puso el nombre de Asunción, hoy Granada, a 12° de latitud norte, con una cima de 838 m. Viró a occidente y navegó dos días a lo largo de una "tierra alta y muy hermosa”, las costas septentrionales de las penínsulas de Paria y A raya. Al norte (hacia los 11°5’ de lat. N.) vio un grupo de islotes, que denominó Los Testigos. Luego las naves se acercaron a unas islas, en las que los indios pescaban madreperlas, y los marineros les trocaron perlas por baratijas. La mayor de estas islas (cerca de 1.200.000 m2) recibió el nombre de Margarita.

p Colón exploró unos 300 kilómetros de la costa septentrional de la tierra firme. Una dolencia y el deterioro de los víveres le impidieron quedarse más tiempo junto a la costa de esta extraña tierra. Y tomó rumbo norte, a La Española. En cama, extenuado por la enfermedad, siguió reflexionando en la trascendencia de sus nuevos descubrimientos. Puede verse, por la carta que escribió durante varias semanas a Fernando e Isabel, cómo se entremezclaban en su imaginación geniales conjeturas con una fantasía enfermiza.

La inmensidad de agua dulce en el golfo de Paria probaba la existencia de un gran caudal que daba en el golfo, caudal que sólo podía formarse en un territorio muy extenso, es decir, en tierra firme: "Creo qu’esta tierra, que agora mandaron descubrir Vuestras Altezas, sea grandissima, y aya otras muchas en el austro, de que jamás se ovo noticia”. ¿De qué tierra firme se trataría? Con esta deducción totalmente acertada entrelazábase un delirio febril, según la opinión de algunos historiadores, o pura charlatanería, según la de otros. Colón afirmaba que se había aproximado al Paraíso Terrenal. Escribió a los monarcas que aquel hemisferio de la Tierra, en el que él había penetrado, "es como sería la mitad de pera bien redonda, la qual toviese el pecon alto, como yo dixe, ó como una teta de muger en una pelota redonda"  [62•23 , que "la qual procede por estar más alto en el mundo, 63 más cerca del aire que cuento”, y que allí precisamente estaba el Paraíso Terrenal; "y creo que pueda salir de allí esa agua, bien que sea lexos y venga á parar allí donde yo vengo, y faga este lago”. Pero entre los prolijos desvarios e invocaciones al prestigio de autores antiguos y de padres de la Iglesia, se desliza una frase de cuerdo juicio: "Y digo que si no procede del parayso terrenal, que viene este río y procede de tierra infinita, pues al austro de la qual fasta agora no se a ávido noticia...”, es decir, que fluía por un continente meridional desconocido.

INSURRECCIÓN EN LA ESPAÑOLA. DETENCIÓN
Y EXILIO DE COLON

p El 20 de agosto de 1498 se divisó la costa meridional de La Española. El desorden era completo en la isla. Los hidalgos se negaban a acatar a las autoridades designadas por el Almirante. Se habían levantado en armas contra Bartolomé Colón. Para divertirse, tomaban a los infelices indios por blancos de sus flechas, y no sólo les hacían trabajar en las plantaciones hasta extenuarlos, sino que mantenían a decenas de esclavos para pescar y cazar, para que los llevaran en andas por toda la isla, y a esclavas "para los quehaceres domésticos”. Cohabitaban con las indias, capturadas a la fuerza, "en desvergonzada poligamia”.

p La rebelión terminó en un pacto humillante para Colón. Francisco Roldan, el jefe de los sediciosos, fue restituido en su dignidad de juez supremo. Se garantizó a los rebeldes el pago del sueldo de todo el tiempo de la sublevación. Cada uno de ellos obtuvo un extenso terreno con un determinado número de indios adscritos para cultivarlo. Así, Colón sancionó la amplia difusión del sistema, típico del primer período de la colonización española, de adscripción de los indios, que obtuvo la denominación de repartimiento. La evasión de los adscritos se castigaba, a discreción del dueño, con la pena de muerte o la esclavitud.

p La Corona seguía recibiendo insignificantes ingresos de la nueva colonia. Mientras tanto, el portugués Vasco da Gama dobló África por el Sur y descubrió la ruta a la auténtica India (1498), entabló comercio con ella y tornó a su patria con un cargamento de especias (1499). Las tierras descubiertas por Colón —había quedado ya completamente claro—no tenían nada que ver con la rica India. El propio Colón aparecía como un charlatán y 64 un farsante. Llovieron denuncias contra él, entre las que había peligrosas acusaciones de sustracción de ingresos de los reyes. De a Española llegaron noticias de motines y ejecuciones de hidalgos. Los que regresaban a la patria desde la India de Colón con los bolsillos vacíos imputaban públicamente al Almirante que había descubierto "una tierra de engaño y desgracias, un cementerio de hidalgos castellanos”. Muchedumbres de hidalgos perseguían a los hijos de Colón, que eran pajes de la reina, silbándoles y abucheándolos.

p Los reyes empezaron por abolir en 1499 el monopolio de Colón al descubrimiento de las nuevas tierras, de lo que se aprovecharon al punto algunos de sus ex compañeros de expedición, que eran ya rivales suyos. En 1500 fue a La Española un nuevo gobernador, Francisco de Bobadilla, con poderes indeterminados; al parecer, ilimitados. Asumió toda la autoridad, se instaló en la casa de Colón, se adueñó de sus enseres y documentos y, con el dinero que le encontró, pagó a todos los colonos los sueldos retenidos.

p Bobadilla se convirtió en el favorito de todos cuando permitió a los españoles extraer oro durante veinte años, pagando al fisco sólo la séptima parte del obtenido en lugar de la tercera que entregaban antes. Detuvo y puso grilletes al Almirante y a sus hermanos Bartolomé y Diego. Tras de una investigación, que duró dos meses, Bobadilla vino a concluir que Colón era un hombre "sin entrañas e incapaz de gobernar el país" y lo envió con sus hermanos a España.

p En octubre de 1500 entró en el puerto de Cádiz una nave con los tres hermanos aherrojados. Pero los influyentes mercaderes que tenían intereses comprometidos con el destituido y humillado Almirante de la mar Océana, supieron "movilizar la opinión pública" a su favor. Los reyes ordenaron ponerlo inmediatamente en libertad, le expresaron por escrito su condolencia, se indignaron hipócritamente del indigno trato que le habían dado, mandaron que le entregaran dos mil doblones de oro para que se presentara en la corte "vestido con decencia" y prometieron restituirlo en sus derechos, promesa que no cumplieron.

p Se nombró gobernador a Nicolás de Ovando. Por lo visto, Bobadilla fue sólo como ejecutor provisional de los encargos de los monarcas. Ovando recibió la orden de recaudar en provecho del Tesoro real entre los buscadores de oro la tercera parte de lo que obtuvieran. De hecho, todo el comercio de las colonias debía ser monopolio de la Corona de Castilla. Los indios tenían que trabajar a jornal en las minas del fisco.

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Entretanto, empezó a llegar a España el oro extraído de La Española y las perlas recogidas en la Costa de las Perlas. Por eso centenares de aficionados a hacer su agosto sin esfuerzo no tardaron en embarcar para las Indias occidentales. Unos tres mil hombres manifestaron su deseo de hacerse a la vela con el nuevo gobernador "en busca de la felicidad y de cargos”. Se necesitaron veintitrés navios para que los nuevos colonos cruzaran el océano. A partir de este momento las Antillas se fueron poblando en masa de españoles. La flotilla de Ovando arribó a Santo Domingo en abril de 1502.

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Notes

[59•20]   Sierra Leona se colocaba a la sazón en los mapas cerca de los 10° de latitud norte.

[61•21]   Los isleños creyeron que las danzas eran guerreras y decidieron prevenir el ataque de los extranjeros.

[61•22]   Los otros tres golfos son las desembocaduras del Amán, del San Juan y del Rio Grande.

[62•23]   El académico I. Krachkovski, el mejor arabista soviético, entendido en libros árabes de geografía, advierte que la idea de que la Tierra tuviese forma de pera procede de la teoría árabe de la "Cúpula de la Tierra”, que Colón leyó en el libro de Pedro de Ailly Imago mundi.