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SEGUNDA EXPEDICIÓN
DE COLON. DESCUBRIMIENTO
DE LAS PEQUEÑAS ANTILLAS,
PUERTO RICO Y JAMAICA
 

QUIENES COMPONÍAN Y QUE TAREAS TENIA
LA SEGUNDA EXPEDICIÓN

p La Corona confirmó todos los derechos y privilegios prometidos a Colón en 1492. En las instrucciones de los reyes de Castilla y Aragón, fechadas en 29 de mayo de 1493, don Cristóbal Colón es tratado de Almirante, Virrey y Gobernador de las islas y tierra firme descubiertas. Se organizó sin demora una gran expedición militar y comercial. Su misión principal, según las instrucciones, era fundar una factoría, aunque, claro, formalmente se pusiera en primer lugar "instruir a los indios de las cosas de nuestra Santa Fe lo mejor que ser pueda”.

p El comercio "en las islas y tierra firme" se declaró monopolio de la Corona: "Ninguno lo ha de hacer, salvo para sus Altezas..’.” Pero los intereses de Colón quedaban plenamente garantizados: "Cualquier rescate que se ficiere lo haga el Almirante ó la persona que por sí nombrare, y el Tesorero de sus Altezas que allá ha de estar, é no otra persona alguna”. De los descubrimientos sucesivos, en las instrucciones se hablaba de pasada y de manera convencional, de manera que a Colón se le concedía plena libertad de acción: "Que si el dicho Almirante después que fuere llegado á las islas viere que cumple enviar cualesquier navios con cualesquier gentes a cualesquier partes para descobrir lo que fasta aquí no se ha descobierto, ó para rescatar ó para enviarlos acá ó á otras cualesquier partes, que sean tenidos de lo facer é cumplir todos los Capitanes ó Marineros...”

p La flotilla se componía de 17 embarcaciones, tres de ellas grandes navios; en el mayor de ellos,- el María Galante, .Colón izó la bandera de Almirante. Entre las otras embarcaciones había unas diez carabelas de velas cuadras, y varios barcos pequeños de un tipo muy extendido en el Norte de España, por lo que se llamaban barcos cantábricos. Colón los utilizaba para explorar los bajíos. Como nadie había visto que los indios tuvieran ganado ni plantas europeas de cultivo, y en La Española se pensaba hacer una colonia hispánica, las naves llevaban caballos y asnos, ganado 49 bovino y porcino, cepas de distintas variedades de vid y semillas de diversas plantas agrícolas europeas.

p Con Colón partió en busca de ventura a los nuevos parajes un pequeño grupo de cortesanos y cerca de doscientos hidalgos, que se habían equipado y se mantenían a su costa, mejor dicho, a expensas de sus familiares ricos. Además, a bordo de las naves iban decenas de funcionarios y seis frailes y clérigos que debían convertir a los “paganos” al cristianismo. Según distintas fuentes, en las naves iban de mil quinientas a dos mil quinientas personas. El 25 de septiembre de 1493 zarpó de Cádiz la segunda expedición de Colón. En las Canarias cargaron caña de azúcar y enormes perros especialmente amaestrados para la caza del hombre.

No nos han llegado los libros de a bordo ni los diarios de Colón y de los otros capitanes de la segunda expedición. Sabemos de ella, ante todo, por una larga epístola del médico de la flotilla Diego Alvarez Chanca a las autoridades de Sevilla. Una valiosa fuente, además de esta carta, es el libro del clérigo Andrés Bernáldez (murió en 1513) Historia de los Reyes Católicos. Dieciocho capítulos de este libro están dedicados a las navegaciones de Colón, con quien se entrevistó asiduamente el autor. Chanca no describe más que el descubrimiento de las Pequeñas Antillas y Puerto Rico, terminando su carta por un relato de los acontecimientos en La Española. Bernáldez describe con bastantes pormenores la exploración de la costa meridional de Cuba y el descubrimiento de Jamaica. Así pues, ambas fuentes se complementan y dan una idea de toda la marcha de la segunda expedición de Colón.

LA DOMINICA Y GUADALUPE. RUMORES ACERCA
DE LOS CARIBES "ANTROPÓFAGOS"

p Desde las Canarias, Colón tomó rumbo al sudoeste, ya que los habitantes de La Española decían que al sudeste de su isla había varias islas más, entre ellas, las "tierras de los caribes, devpradores de hombres" y la "isla de las mujeres solteras Matinino" (Martinica), donde había mucho oro. Esta vez la ruta de las naves pasaba aproximadamente 10° más al sur que durante la primera navegación. El rumbo fue acertadísimo: Colón “captó” el viento de popa, unos alisios norestes, y cruzó el océano en veinte días. Posteriormente utilizaron ese derrotero los barcos que iban de Europa a la India occidental.

p El 3 de noviembre de 1496 se divisó una isla montañosa cubierta de bosque. El descubrimiento ocurrió en domingo, y Colón denominó la isla Dominica. No vio ningún fondeadero 50 cómodo y viró al norte, donde descubrieron una isla baja (María Galante), en la que desembarcó. Cerca de ésta se veían otras islas, y el 4 de noviembre Colón se dirigió a la mayor de ellas, que denominó Guadalupe. La flotilla pasó allí ocho días. Los españoles desembarcaron muchas veces, examinaron los pueblos y entraron en las moradas.

p En las viviendas, escribe Chanca, "hallamos infinitos huesos de hombres, é los cascos de las cabezas colgados por las casas a manera de vasijas para tener cosas. Aquí no parescieron muchos hombres; la causa era, según nos dijeron las mugeres, que eran idas diez canoas con gentes a saltear a otras islas. Esta gente nos pareció más pulitica que la que habita en estas otras islas... aunque todos tienen las moradas de paja; pero estos la tienen de mucho mejor hechura, e más proveídas de mantenimientos. . Tenían mucho algodón hilado y por hilar, y muchas mantas de algodón tan bien tejidas que no deben nada á las de nuestra patria”.

p Según decían las cautivas, en las tres islas recién descubiertas vivían los caribes. Estos hacían incursiones a las islas de los pacíficos e inermes arruacos, haciendo largas travesías en grandes canoas de troncos vaciados. Sus armas eran arcos y flechas con puntas de hueso de tortuga o de "espinas de un pez fechas dentadas, que ansi lo son naturalmente, á manera de sierras bien recias”.

p “Esta gente saltea en las otras islas, que traen las mugeres que pueden haber,, en especial mozas y hermosas, las cuales tienen para su servicio, é para tener por mancebas, é traen tantas que en cincuenta casas ellos no parecieron, y de las cautivas se vinieron más de veinte mozas  [50•15 . Dicen también estas mugeres que estos usan de una crueldad que parece cosa increíble; que los hijos que en ellas han se los comen, que solamente crian los que han en sus mugeres naturales. Los hombres que pueden haber, los que son vivos llevánselos á sus casas para hacer carnicería dellos, y los que han muertos luego se los comen" (Chanca).

p La palabra “caribe”, deformada por los españoles en caníbal, fue poco después sinónimo de “antropófago”. La acusación de antropofagia de los caribes, como se desprende del “diario” de Colón y de la epístola de Chanca, se basaba en las palabras 51 de los moradores de La Española y de las cautivas de las Pequeñas Antillas, y, al parecer, las confirmaban los hallazgos de cráneos y huesos humanos en las moradas de los caribes. Pero el propio Chanca puso pronto en duda que esos hallazgos fueran una demostración de antropofagia, pues cráneos había también en las moradas de los pacíficos arruacos. "Y de acá (en La Española) hallamos, buscando en una esportilla mucho cosida é mucho a recabdo, una cabeza de hombre mucho guardada. Allí juzgamos por entonces que sería la cabeza de padre ó madre, ó de persona que mucho querían. Después de oido que hayan hallado muchas desta manera, por donde creo ser verdad lo que allí juzgamos”.

Por cuanto a las declaraciones de los arruacos, que sufrían las correrías de los caribes, no las estimaban dignas de absoluto crédito incluso algunos historiadores y etnógrafos de los siglos XIX y XX. Hicieron hincapié en que los colonizadores exageraron conscientemente en sus descripciones la “sanguinolencia” de los caribes para justificar la reducción en masa a la esclavitud o el exterminio implacable de los aborígenes de las Pequeñas Antillas. Los etnógrafos soviéticos admiten que entre los caribes, lo mismo que entre otros pueblos en el período de transición del matriarcado al patriarcado, pudiera existir la antropofagia como costumbre guerrera, relacionada con ritos mágicos: los pueblos que se encontraban en esa fase de cultura creían que el valor, la fuerza, la agilidad y demás virtudes bélicas del enemigo pasaban a quienes se comieran su corazón o los músculos de sus brazos y piernas.

LAS PEQUEÑAS ANTILLAS SEPTENTRIONALES
Y PUERTO RICO

Desde Guadalupe Colón siguió rumbo al norte y noroeste, descubriendo una isla tras otra y poniéndoles nombres de santos. Algunas denominaciones pasaron posteriormente de unas islas a otras, lo que dio lugar a confusiones al trazar el derrotero exacto de Colón  [51•16 . Bien es verdad que nos ha llegado un mapa, hecho hacia el año 1500 por el piloto Juan de la Cosa, participante de la segunda expedición. Mostró al noroeste de Guadalupe una serie de islas, descubiertas en 1493, pero no se puede tener la seguridad de que no confundiera algunos nombres.

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p El 10 de noviembre, los españoles descubrieron Montserrat pero no desembarcaron allí, pues las cautivas dijeron que la isla había quedado despoblada después de las correrías de los caribes, y al día siguiente pasaron por delante de Antigua. En la noche del 12 de noviembre las naves anclaron junto a la isla de Nevis. Por el día descubrieron las islas de San Cristóbal y San Eustaquio; por la noche navegaron a la deriva junto a la " montañosa y majestuosa isla" de Saba. El 13 de noviembre se dirigieron de Saba al oeste, hacia la isla caribe de Santa Cruz, de la que habían contado las cautivas y en la que se veían campos cultivados y pueblos. Colón envió allá un bote con hombres armados, que se apoderaron de algunas mujeres y niños (todos ellos cautivos también de los caribes).

p Al volver, el bote se encontró con una canoa caribe, los caribes se quedaron pasmados de ver en el mar una extraña flotilla, compuesta de naves que les parecieron inmensas, y en eso el bote los dejó cortados de la costa.

p “Los caribes desque vieron que el hoir no les aprovechaba, con mucha osadia pusieron mano á los arcos, también las mugeres como los hombres... ellos no eran mas de cuatro hombres y dos mugeres, é los nuestros más de veinte é cinco, de los cuales firieron dos... los invistieron presto con la barca é les trastornaron su canoa... Quedaron en el agua nadando, é á las veces haciendo pie, que allí habia unos bajos. .. todavía cuanto podian tiraban, é con todo eso el uno no lo pudieron tomar sino mal herido de una lanzada que murió, el cual trajeron ansi herido fasta los navios" (Chanca).

p Como se ve, se trataba de gente que sabía pelear y defender su libertad. Después de esa refriega, los españoles desembarcaron 53 en las islas caribes sólo en grupos armados y evitaron establecer en ellas poblaciones suyas.

p A la mañana siguiente Colón zarpó de Santa Cruz hacia el norte, donde divisó unas alturas redondas que se elevaban sobre el horizonte. Ante él se descubrió "muy gran tierra... que eran mas de cuarenta y tantos islones, tierra muy alta, é la mas della pelada”. Colón denominó este archipiélago las Islas de las Once Mil Vírgenes. Desde entonces se llaman V í r g e n e s  [53•17 . Para explorar el archipiélago, Colón envió los barcos pequeños por el estrecho de Anegada, tras el que se veía la isla de Anegada, la más septentrional de las Vírgenes, y de allí las embarcaciones tomaron rumbo sudoeste por un bajo hacia el estrecho de la Virgen. Las naves grandes doblaron por el sur el grupo central de islas, entre ellas las de San Juan y Santo Tomás. Al oeste de la segunda, junto al estrecho de la Virgen, todas las naves se reunieron y, al seguir navegando, descubrieron Vieques.

Tras de pasar la noche siguiente a la deriva, la flotilla llegó en la tarde del 18 de noviembre a una gran isla, que los indígenas llamaban Borinquén; Colón le dio el nombre de San Juan Bautista (desde el siglo XVI se llama Puerto Rico). "Andovimos por esta costa lo mas deste dia.. . jusgábase que tenia por aquella banda treinta leguas  [53•18 . Esta isla es muy hermosa y muy fértil á parecer: a esta vienen los de Caribe á conquistar, de la cual llevaban mucha gente; estos no tienen fustas ningunas nin saben andar por mar. .. En un puerto desta isla (en la costa occidental) estovimos dos días, donde saltó mucha gente en tierra; pero jamas podimos haber lengua, que todos se fuyeron como gente temorizadas de los Caribes.. . Todas estas islas. .. son muy hermosas é de muy buena tierra; pero esta páreselo mejor á todas" (Chanca).

LOS ESPAÑOLES EN LA ESPAÑOLA

p Luego de zarpar de Borinquén, las naves de Colón tomaron rumbo a occidente, cruzaron el canal de la Mona y se aproximaron al cabo Engaño, el más nororiental de Haití, y luego 54 pasaron a la bahía de Samana, desde donde empezaba la costa descubierta ya por Colón a principios de 1493. La flotilla bordeó la península de Samana, navegó a lo largo de las montañas litorales de Monte Cristi y ancló en la desembocadura del río Yaque del Norte. Sin llegar al fuerte de Navidad, los marineros desembarcaron para tomar agua y encontraron cuatro cadáveres descompuestos con sogas al cuello y a los pies. Uño de los cadáveres tenía barba, por lo tanto era europeo. La flotilla se acercó al fuerte de noche. Dio la señal con dos salvas de cañón. No hubo respuesta. Al amanecer, el propio Colón fue a la costa, pero allí no había ya ni fuerte ni hombres. No quedaban más que los vestigios de un incendio y varios cadáveres. No se podían esclarecer las circunstancias en que había perecido la guarnición, pero no cabe duda de que los españoles habrían hecho expoliaciones y violencias. Los moradores de la costa contaron que cada colonista tenía varias mujeres. Luego empezaron las pendencias entre ellos. La mayor parte de la guarnición se internó en la isla y fue exterminada por el cacique local, que luego destruyó e incendió Navidad. Los defensores del fuerte intentaron salvarse, huyendo en una barca, pero se ahogaron.

p El Almirante decidió construir la ciudad en otro sitio de la costa septentrional de La Española (enero de 1494). La ciudad fue denominada Isabela. Allí los españoles encontraron un nuevo enemigo, la fiebre amarilla, que aún desconocían y resultó ser muy peligroso, pues "los más cayeron dolientes”. Colón envió a explorar el interior de la isla a Alonso de Hojeda, que regresó con la noticia de que estaba densamente poblada de pacíficos indígenas y de que allí había ricos placeres auríferos. Como demostración, se trajo pruebas de arena con bastante contenido de oro, que encontró en el valle del río Yaque del Norte junto a la falda de los montes Cibao (Cordillera Central).

El húmedo calor tropical echó a perder la mayor parte de las provisiones. Los españoles se veían amenazados por el hambre, y tuvieron que reducir el número de bocas. El Almirante decidió dejar en La Española sólo cinco navios y unos 500 hombres. A los demás los envió a España en doce navios bajo el mando de Antonio Torres con un “memorial” para los reyes, en el que notificaba que había encontrado minas de oro, exagerando mucho su riqueza, y rastro e principios de las cosas d‘especiería”. Pedía que le enviaran de España comestibles y ofrecía cubrir los gastos con esclavos, pues comprendía que no se podía pagar sólo con esperanzas de oro y especias por las mercancías necesarias para la nueva colonia.

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El “memorial” que Colón entregó a Torres era un grave documento acusatorio contra el propio Colón, pues lo caracteriza como el iniciador de la esclavización en masa de los indígenas, como santurrón e hipócrita: ”. .. Diréis á Sus Altezas qu’el provecho de las almas de los dichos Caníbales, y aun d’estos de acá, ha traydo en pensamiento que quantos más allá se llevasen^ sería mejor. . . Sus Altezas podrán dar licencia é permiso’á un número de caravelas suficiente, que vengan acá cada año y trayan de los dichos ganados, y otros mantenimientos y cosas, para poblar^ el canpo, y aprovechar la tierra. .. las quales cosas se les podrían pagar en esclavos d’estos Caníbales, gente tan fiera... y bien proporcionada y de muy buen entendimiento; los quales, quitados de aquella ynhumanidad, creemos que serán mejores que otros ningunos esclavos; la qual luego perderán que sean fuera de su tierra. ..” A este respecto Marx hizo notar: "(El expolio y el latrocinio eran el único fin de los buscadores españoles de aventuras, como lo demuestran también los memoriales de Colón a la corte española). (Los memoriales de Colón lo caracterizan a él mismo como a un pirata);... (\La trata de esclavos como base!)  [55•19 

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JAMAICA Y LA COSTA MERIDIONAL DE CUBA

p Dejando una fuerte guarnición en Isabela bajo el mando de su hermano Diego, Colón partió con tres pequeños barcos el 24 de abril de 1494 para occidente "a descubrir la tierra firme de las Indias”. Tras de doblar la punta Maisí, avanzó a lo largo de la costa sudoriental de Cuba "y vía cada hora maravillosos puertos... y montañas muy altas”. Era Sierra Maestra con el pico Turquino (2.000 m), la cumbre de Cuba. Allí cambió bruscamente de rumbo al sur, pues, según las indicaciones de los indígenas, no lejos de allí (al sur) estaba la isla de Jamaica "afirmando que había mucho oro...” Dos o tres días después vieron dicha isla.

p Los indios desnudos "todos teñidos de mil colores y la mayor parte de negro”, con penachos de plumas, se acercaban sin miedo a los barcos, en canoas de troncos huecos, pero procuraban impedir el desembarco. Colón ordenó dispararles con ballestas. "Habiéndoles herido seis o siete. .. tuvieron por bien de cesar de la resistencia, y vinieron.. . gran número de canoas. . . Los indios traían aquí de sus bastimentos y de lo que tenían, y lo daban a los cristianos por cualquiera cosa les daban.. .” El Almirante recorrió a occidente a lo largo de la costa septentrional de Jamaica hasta el 78° de longitud oeste. Como en la isla no había "ni oro ni metal ninguno, aunque de lo otro era como un paraíso”, Colón volvió al cabo Cruz, en Cuba, el 14 de mayo.

p “Yendo la costa abajo, tuvo grandes y continuos aguaceros, con truenos y relámpagos, y con ésta topaba muchos bajos, donde a cada paso temía encallar”. Colón avanzó cauteloso a lo largo de la costa meridional de Cuba hacia occidente, y descubrió un extraño archipiélago: "Cuanto más andaba la costa abajo, tanto más espesas parecían infinitas islas bajas, unas todas de arena, otras de arboleda, y muchas que no sobreaguaban nada; cuanto más estaban más cerca de la isla de Cuba, más altas y más verdes y graciosas parecían.. . Llamólas a todas juntas el J a r d i n de la Reina... y aun canales por entre ellas, con hondura. .. de dos brazas y de tres y más" (Las Casas).

p Colón navegó 25 días al oeste en ese laberinto de islas. Cada tarde soplaban vientos de tempestad con aguaceros y tormentas. Los hombres se pasaban a veces los días y las noches sin pegar ojo. A menudo la quilla de los barcos rozaba el fondo y tenían que aplicar todas las fuerzas para no encallar. El 3 de junio los marineros desembarcaron en una orilla pantanosa y cubierta de espeso bosque de Cuba, probablemente en la península de Zapata (81-82°delong. 0.).

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p Al oeste el mar estaba tan bajo que Colón viró al sur, hacia donde había visto la gran isla del Evangelista (de Pinos). Estuvo allí anclado unas dos semanas para que descansaran los marineros. Del 25 de junio al 18 de julio tornó al sudeste, por el mismo mar lleno de islas hacia el cabo Cruz. Y "cada día eran visitados al poner el sol de aguaceros terribles que los fatigaban”.

Cuando la gente hubo descansado unos días en el cabo Cruz, Colón intentó ir a La Española, pero los vientos contrarios lo obligaron a virar el 22 de julio hacia Jamaica. Dio la vuelta por el oeste y por el sur a "tanta frescura y tan hermosa y felice tierra”. Por doquier se veían poblados y "puertos bonísimos de legua a legua; seguían los navios infinitos indios, trayéndoles y sirviéndoles con muchas cosas de comer, como si fueran todos sus padres y ellos hijos.. . pero cada tarde les sucedían los sobresaltos y penas de los aguaceros”. Los cascos de los tres barcos hicieron agua. Por fortuna, el 19 de agosto escampó, y al día siguiente Colón cruzó el estrecho de Jamaica y se acercó al saliente sudoccidental de La Española. Exploró durante cuarenta días la costa meridional de la isla, y el 29 de septiembre volvió a Isabela fatigado y gravemente enfermo. La enfermedad le duró cinco meses.

SOMETIMIENTO DE LA ESPAÑOLA

p En ausencia del Almirante, su hermano Bartolomé Colón trajo de España tres navios con tropas y provisiones. Un grupo de españoles se apoderó en secreto de estos navios y huyó a la patria. Los destacamentos de soldados recién llegados se dispersaron por la isla, robando y cometiendo desmanes, y los indios mataron a parte de ellos. Con este motivo Colón emprendió en 1495 el sometimiento de La Española. Los indios tenían superioridad numérica (Colón no llevó más que 200 soldados), pero sólo disponían de armas primitivas, no sabían combatir y atacaban apiñados a los españoles. Colón operaba con pequeños grupos, eligiendo para los combates parajes en los que pudiera desplegarse la caballería. Los jinetes cargaban contra las densas muchedumbres de indios y los pisoteaban con los cascos de sus caballos. Pero lo que más temían aquellos desgraciados eran los perros, que tomaban la parte más activa en las operaciones militares.

p Así empezó el exterminio en masa de los habitantes de las Antillas. Nueve meses duró la persecución, y La Española fue sometida casi por entero. Colón impuso a los indios una exorbitante contribución en oro o algodón. Los indios abandonaban sus poblados, se internaban en la isla, subían a las montañas, y 58 morían por decenas de miles a causa de las epidemias, sobre todo de viruela y sarampión, que los conquistadores les llevaron. Los que no lograban huir, eran reducidos a la esclavitud y forzados a trabajar en las plantaciones o en los placeres. Debido a la epidemia de fiebre amarilla, los colonos abandonaron la costa septentrional de La Española y pasaron a la meridional, más sana, donde Bartolomé Colón fundó en 1496 la ciudad de Santo Domingo, que se convirtió en el centro político y económico de La Española. Esta es la población europea más antigua de América.

p Entre tanto, Colón envió a España algún oro, cobre, madera fina y varios centenares de esclavos indígenas. Pero la reina Isabel impidió su venta hasta recibir consejo de los sacerdotes y jurisconsultos. Los ingresos que daba La Española eran insignificantes en comparación con los gastos de la expedición, por eso la Corona infringió el contrato con Colón. En 1495 se promulgó un edicto permitiendo a cuantos subditos de Castilla lo deseasen trasladarse a las nuevas tierras con la condición de que entregaran al fisco las dos terceras partes del oro que encontraran; el Gobierno, por su parte, no se comprometía más que a suministrar víveres a los colonos durante un año. Por el mismo edicto se permitía a cualquier armador aparejar barcos para nuevos descubrimientos en occidente y para obtener oro, excluida La Española.

Colón, alarmado, regresó en 1496 a España para defender personalmente sus derechos. Trajo un documento acreditativo de que había llegado al continente asiático, por el que tomaba (o fingía tomar) la isla de Cuba. Encantó de nuevo a los reyes con sus palabras y logró que nadie, excepto él y sus hijos, obtuviese permiso para descubrir tierras en el oeste. Y como los colonos libres costaban caros al Tesoro, Colón propuso poblar su "paraíso terrenal" con reos comunes para que resultara más barato. Y por decreto real, los tribunales españoles empezaron a deportar a La Española a delincuentes reduciéndoles la pena a la mitad.

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Notes

[50•15]   Así se explicó el rumor acerca de las "islas de mujeres solteras”, que Colón creyó, pues había leído de ellas en los libros de Marco Polo u otros autores posteriores que describieron. las navegaciones por el "mar Indico”. Los españoles se llevaron varias decenas de mujeres y varios niños castrados por los caribes.

[51•16]   Existen varias versiones de la ruta que Colón siguió de Guadalupe a La Española. Más abajo se da la versión de Samuel Eliot Morrison, historiador de la Marina de Guerra norteamericano y biógrafo de El Almirante de la mar Océano.

[53•17]   Colón denominó así las islas Vírgenes porque forman en el mar una larga hilera parecida a la procesión de las Once Mil Vírgenes (E. Reclus). Según la leyenda, las vírgenes de Cornualles, que iban de peregrinación a Roma, encabezadas por la reina celta Úrsula, fueron muertas a la vuelta por los hunnos, que asediaban Colonia.

[53•18]   30 leguas son 167 kilómetros, casi la longitud exacta de la costa septentrional de Puerto Rico; la meridional es algo más corta. Por eso no se puede saber a lo largo de qué costa avanzó la flotilla.

[55•19]   Archivo de Marx y Engels, ed. en ruso, t. VII, 1940, pág. 100.