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LOS "RIVALES"
ESPAÑOLES DE COLON
EN LAS COSTAS
DE SUDAMERICA
 

NIÑO Y GUERRA EN LA COSTA
DE LAS PERLAS

p Uno de los primeros en obtener permiso para hacer nuevos descubrimientos fue Pedro Alonso (Peralonso) Niño, que participó como piloto en las tres expediciones de Colón y acababa de regresar a España. El dinero para armar una pequeña embarcación (de unas 50 Tm) con 33 tripulantes se lo facilitó el banquero de Sevilla Luis Guerra con la condición de que el capitán fuera su hermano Cristóbal Guerra. Como es natural, los hermanos se aseguraron la parte leonina de las ganancias.

p Niño condujo la nave en julio de 1499 hacia el golfo de Paria a través de la Boca de la Sierpe. Los marineros bajaron a tierra, hicieron un acopio del valioso palo brasil, lo cargaron y salieron a alta mar por la Boca del Dragón. Tras de bordear la península de Paria, desembarcaron en la isla de Margarita, donde entablaron un "tráfico mudo" con los indígenas y obtuvieron muchas perlas.

p Luego de costear la península de Araya, desembarcaron en el continente junto a la entrada del golfo de Cariaco. Siguiendo con buena fortuna el intercambio con los indígenas, los marineros se adentraron hacia poniente hasta el cabo de Codera (66° de long. 0.) por lo menos, es decir, descubrieron un trecho de 300 km de la Costa de las Perlas. Lo único que los detuvo fue que, pasado el cabo, los indios tenían pocas perlas y oro y se oponían al desembarco de los españoles.

Guerra y Niño tornaron a la patria a mediados de abril de 1500. Jamás habían llegado antes a España tantas perlas de una vez ni empresa marítima alguna de los españoles’ en el siglo XV había proporcionado tanta riqueza a sus iniciadores y participantes. Por eso la expedición de Guerra y Niño dio un fuerte impulso al aparejo de una serie de expediciones privadas "para hacer descubrimientos”.

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EXPEDICIÓN DE HOJEDA Y VESPUCIO
Y DESCUBRIMIENTO DE GUAYANA Y VENEZUELA

p Poco antes de Niño, había obtenido permiso para hacer descubrimientos Alonso de Hojeda. Tampoco andaba este hidalgo sobrado de dinero, y se lo facilitaron, para armar dos naves con sesenta tripulantes, unos banqueros florentinos. Así se explica, probablemente, que se hiciera a la mar con Hojeda el florentino Américo Vespucio, empleado de un banco. Formaban parte de la expedición Juan de la Cosa y otros que habían navegado antes con Colón. El propio Hojeda había visto el mapa del golfo de Paria y de la Costa de las Perlas, enviado por Colón a los Reyes Católicos en 1498.

p La expedición de Hojeda alcanzó a principios de julio de 1499 el nuevo continente (la costa de Guayana) a unos 1.000 km, poco más o menos, de la península de Paria, por el grado 5 ó 6 de latitud norte. Tras de virar al noroeste, Hojeda navegó a lo largo de la costa de Guayana hasta el delta del Orinoco y salió al mar Caribe por los estrechos existentes entre el continente y la isla de la Trinidad. Esta travesía le llevó a Hojeda tanto tiempo, que pasó por delante de la Costa de las Perlas dos o tres semanas después de Niño, sin saberlo ninguno de los dos. Esta circunstancia influyó mucho en los resultados financieros de la expedición de Hojeda, pues allí donde sus predecesores reunieron montones de perlas, él no pudo recoger más que unas cuantas.

p Más allá del cabo de Codera había costas nuevas, pobladas por indios “inhospitalarios” que, por regla general, se negaban a entregar oro y perlas a cambio de las “mercaderías” europeas, debido a lo cual se producían a menudo colisiones: durante los desembarcos, veinte españoles resultaron heridos y uno muerto; en un lugar, después de “vencer”, los españoles incendiaron un poblado costero. Pero los resultados geográficos de esta expedición fueron, por el contrario, muy grandes. Además de las costas de Guayana y del delta del Orinoco hasta la entrada en la Boca de la Sierpe, se descubrió la costa meridional del mar Caribe entre los cabos de Codera y de la Vela, o sea, la línea costera de Sudamérica desde el 66° al 72° de longitud oeste con las penínsulas de Paraguana y de Goajira, los golfos Triste y de Venezuela y la laguna de Maracaibo. La expedición descubrió asimismo varias islas en el 12° de latitud norte, incluida la de Curazao, que fue nombrada isla de los 68 Gigantes, pues un grupo de marineros vio en ella a varios hombres y mujeres de altura descomunal. Estos gigantes recibieron con muestras de simpatía a los recién llegados. En la península de Paraguana los españoles vieron un populoso poblado sobre el agua constituido por gran número de palafitos. Por eso el extenso golfo del oeste recibió el nombre de golfo de Venezuela, es decir, "pequeña Venecia”, en honor de la "reina de las ciudades del Adriático”, construida también en el agua, denominación que luego se extendió a toda la costa meridional del Caribe entre las penínsulas de Paria y de Goajira.

p A mediados de septiembre, las provisiones se iban terminando, y Hojeda se vio obligado a volver a La Española. En los dos meses y pico de navegación desde Guayana hasta la península de Goajira ios navegantes descubrieron, según sus confesiones, 600 leguas de costa, pero exploraron sólo una parte del litoral nórdico de la tierra desconocida, pues vieron que se extendía mucho al sudeste y al oeste. Un territorio tan extenso no podía ser sino tierra firme. El primero que llegó a esa conclusión fue, por lo visto, Juan de la Cosa, con quien hablaron a fines de 1499 los hombres de Colón.

Luego, los de Hojeda hicieron una correría a las islas Bahamas y capturaron a más de doscientos indios. La expedición tornó a España en julio de 1500. Llevaba muy poco oro y perlas, pero, luego de vender los indios bahameses, cada expedicionario recibió, por término medio, diez doblones de oro.

DESCUBRIMIENTOS DEL BRASIL POR LOS
ESPAÑOLES VICENTE PINZÓN Y DIEGO DE LEPE

En noviembre de 1499 salió del puerto de Palos para ultramar Vicente Yáñez Pinzón al frente de una flotilla de cuatro naves que él aparejó con otros familiares suyos. Desde las islas de Cabo Verde tomó xumbo sudoeste y cruzó el Ecuador por primera vez en la historia marítima de España. Para ¡comienzos de febrero de 1500, luego de una travesía de dos semanas por el océano, vio tierra de improviso: era el saliente oriental del continente por el 6° de latitud sur, poco más o menos. Pinzón desembarcó con un notario en este país, posteriormente denominado Brasil, colocó varias cruces de madera y tomó posesión del mismo en nombre de la Corona de Castilla. La tentativa de comenzar un trato “mudo” con los indígenas no dio resultado.

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p La flotilla siguió navegando hacia el noroeste. Cuando arribó a la desembocadura de un río poco profundo, Pinzón envió 69 cuatro barcas a explorarlo. Los marineros vieron en la orilla a unos indios desnudos. Entablaron combate; ocho indios cayeron muertos, y los restantes a duras penas escaparon con vida, tras de abandonar su canoa. Prosiguiendo el rumbo noroeste, Pinzón perdió de vista la tierra días después. Cuando los marineros tomaron pruebas de agua, resultó que era dulce. Torcieron hacia la costa, pero hubieron de recorrer 200 kilómetros hasta alcanzarla. Descubrieron la desembocadura del caudaloso Río Para (brazo meridional del delta del Amazonas). Tras este río, en las islas Marajo y otras, habitaban indios desnudos que se pintaban el cuerpo y el rostro. Recibieron amigablemente a los llegados, y 70 éstos apresaron a treinta y seis para venderlos como esclavos. Junto al propio Ecuador, Pinzón descubrió la desembocadura del gigantesco Amazonas. Sus aguas convertían la parte oceánica de la desembocadura en un mar dulce, denominación que Pinzón dio a este mar. Los marineros, utilizando un primitivo instrumento, no dieron con el agua salada delante de las islas del delta más que a la profundidad de 12 metros.

p Costeando desde la desembocadura del Amazonas hacia el noroeste, Pinzón llegó a Guayana, visitada ya (él no lo sabía) por la expedición de Hojeda. Pero él ya había descubierto unos 3.000 kilómetros de costa oriental del nuevo continente. Cruzó luego el golfo de Paria y se dirigió hacia La Española a lo largo de la cadena de las Pequeñas Antillas, descubriendo de paso la isla de Tobago.

p Pinzón no vio en las nuevas tierras ninguna fuente de ingresos y fue hacia las islas Bahamas en busca de esclavos. En esa navegación se desencadenó un huracán y se fueron a pique dos naves. Las otras dos volvieron a Palos a fines de septiembre de 1500 con una insignificante carga de palo brasil. En consecuencia, Pinzón se arruinó, y los acreedores le incoaron un proceso que duró varios años.

p En diciembre de 1499 zarparon del puerto de Palos las dos naves de la expedición de Diego de Lepe. Eligió también el rumbo sudoeste y alcanzó no más tarde de abril de 1500 el saliente oriental del nuevo continente, siguió hacia el Mediodía hasta el grado 10 de latitud sur, poco más o menos, y vio que la costa se prolongaba hacia el sudoeste. Los españoles tomaron oficialmente posesión del nuevo territorio. Al no hallar en él nada de valor, Lepe tornó hacia el norte y el noroeste y se dedicó a capturar esclavos en las islas del delta del Amazonas. Pero, aleccionados por la amarga experiencia del encuentro con los marineros de Pinzón, los indios le ofrecieron tal resistencia que Lepe hubo de replegarse tras de perder a once hombres. También lo recibieron a mano armada en el golfo de Paria, pero aquí “vencieron” los españoles. Cargaron las naves con los indios capturados y los vendieron en España, adonde arribaron en el otoño del mismo año de 1500. Lepe trazó en el mapa, que adjuntó a la cuenta rendida, el litoral levantino descubierto del nuevo continente.

Así, entre 1498 y 1500 empezaron a surgir, como de la bruma, los contornos septentrional y oriental del nuevo continente. Resultó que gran parte de él se hallaba al sur del Ecuador; por consiguiente, en modo alguno podía ser Asia, que se encuentra íntegramente en el hemisferio boreal. Sin embargo, los españoles no 71 lograron afianzarse en el oriente del nuevo mundo: poco después de Pinzón y Lepe desembarcaron allí (en el mismo año de 1500) los portugueses (véase el capítulo 9).

NAVEGACIÓN DE BASTIDAS. LA CAZA
DE "CANÍBALES"

p El notario de Sevilla Rodrigo de Bastidas consiguió permiso para armar dos naves. De piloto tomó a Juan de la Cosa. En 1501 navegó a lo largo de la costa meridional del mar Caribe hacia occidente mucho más allá que Hojeda y exploró unos 1.000 kilómetros de costa desconocida, desde la península de Goajira, que él dobló el primero, hasta el istmo de Panamá, por el grado 78, poco más o menos, de longitud oeste. Fue asimismo el primero en ver en tierra firme un macizo montañoso cubierto de nieves perpetuas  [71•24  y descubrió tras él las desembocaduras del caudaloso Magdalena y del Sinú, que desaguan en el golfo de Morrosquillo. Navegó por el golfo de Darién, que se adentra entre tierra firme y el istmo, culminando así el descubrimiento, iniciado por Colón en 1498, de la costa septentrional del nuevo continente. Mediante sustracciones y cambios, se hizo con una inmensidad de oro, perlas y palo brasil y capturó junto al río Magdalena a muchos esclavos caribes.

p A principios de 1502 Bastidas se vio obligado a desembarcar en La Española y abandonar allí sus naves, que habían quedado inservibles. Bobadilla lo mandó detener y torturar, lo acusó de tratos ilícitos y lo entregó a los tribunales de Castilla. Pero Bastidas pintó a los caribes de Magdalena como antropófagos tan sanguinarios, que fue absuelto y recibió incluso una elevada pensión en premio de sus descubrimientos. Por decreto real de 1503 se permitió matar y reducir a la esclavitud a los “caníbales”.

Del permiso se aprovecharon en seguida los hermanos Luis y Cristóbal Guerra, quienes armaron cuatro naves, y Juan de la Cosa, que armó tres naves con dinero propio. Ambas flotillas se unieron tras el Magdalena y empezaron la caza de caribes. Causando un sinfín de muertes, capturaron unos seiscientos esclavos y robaron mucho oro. En busca de este precioso metal, de la Cosa hizo también una incursión a la costa panameña del golfo de Darién. Pero luego empezaron a llover calamidades sobre los tratantes de esclavos. Falleció Cristóbal Guerra, naufragó Luis Guerra en su nave y quedaron inutilizadas y fueron abandonadas 72 otras tres naves. Luego de ocho meses de penurias en la orilla del golfo de Darién, de los doscientos y pico españoles salvaron la vida cien nada más. Por lo visto, perecieron todos los esclavos capturados. Los españoles supervivientes fueron en dos pequeñas naves y en barcas a Jamaica, donde murieron unos sesenta más. A fines de 1507 volvieron a España sólo cuarenta hombres al mando de la Cosa.

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Notes

[71•24]   Sierra Nevada de Santa Marta con la cumbre de 5.774 m de altura.