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EL DENOMINADO
REPARTO DEL MUNDO ENTRE
ESPAÑA Y PORTUGAL
 

LAS BULAS PAPALES DE 1493

p La noticia del descubrimiento de la India occidental por Colón no pudo menos de inquietar a los portugueses. A juicio de ellos, se habían violado los derechos que los papas de Roma Nicolás V y Calixto III habían concedido a Portugal en 1452 y 1456, derechos reconocidos por la propia Castilla en 1479 y ratificados por el papa Sixto IV en 1481 de poseer las tierras descubiertas al sur y al este del cabo Bojador "hasta los indios”. Creyérase que la India se les escapaba de las manos. La reina de Castilla y el rey de Portugal defendían sus derechos a las tierras de ultramar. Castilla apelaba al derecho de primer descubridor. Portugal, a las constituciones pontificias precedentes. El único arbitro que podía dirimir pacíficamente el pleito entre los monarcas era el propio Papa.

p Ocupaba a la sazón el sitial pontificio Alejandro VI. No es probable que los portugueses estimaran a este Borgia de origen español (su nombre, antes de ser elegido, era Rodrigo Borja) arbitro imparcial en este litigio. Pero no podían menos de tomar en cuenta su fallo.

p Por la bula ínter caetera, Alejandro VI concedió a Castilla los derechos a las tierras que había descubierto o descubriese en el futuro: "todas las tierras firmes e islas remotas e incógnitas hacia las partes occidentales y en el océano”, que no perteneciesen a ningún soberano cristiano. Dicho de otra manera, este Papa concedió a Castilla en occidente los mismos derechos que otro antecesor suyo había concedido a Portugal al sur y al este.

p Al día siguiente, el 4 de mayo de 1493, se fechó oficialmente otra bula (la segunda ínter caetera). En esta bula el Papa intentó delimitar con mayor exactitud los derechos de Castilla. Donó en posesión eterna a los reyes de Castilla "todas las islas y tierras firmes, descubiertas y por descubrir al oeste y al sur de una línea desde el Polo Ártico.. . hasta el Polo Antartico... Esta línea debe estar a cien leguas al oeste y al sur de cualquiera de las islas vulgarmente llamadas Azores y Cabo Verde”.

Es obvio que la frontera establecida por la segunda bula no se podía trazar en el mapa. Por entonces ya era bien sabido que 44 las Azores estaban mucho más al oeste que las de Cabo Verde. Por cuanto a la expresión "al sur de una línea desde el Polo. . . hasta el Polo”, es decir, al sur del meridiano, es simplemente absurda.

LA LINEA HISPANO-PORTUGUESA
DE DEMARCACIÓN DE 1494

p El fallo papal, con la enmienda del error geográfico respecto a las islas Azores y del evidente absurdo de "al sur del meridiano”, sirvió de base para las negociaciones hispano-portuguesas, que terminaron en el Tratado de Tordesillas del 7 de junio de 1494.

p Los portugueses dudaban ya entonces de que Colón hubiera llegado a Asia vía occidente. También había algunos escépticos en España. Así, nos ha llegado una carta de Pedro Mártir  [44•13 , fechada en 1493, en la que se leen las siguientes frases: "Un tal Colón ha llegado hasta los antípodas occidentales, hasta la costa india, según él mismo cree. Ha descubierto muchas islas; suponen que son precisamente las islas que, en opinión de los cosmógrafos, hay junto a la India, tras el océano Oriental. No lo puedo rebatir, aunque me parece que la magnitud del globo terrestre lleva a otra conclusión”.

p A pesar de todo, los portugueses estaban interesadísimos en seguir sin impedimentos las búsquedas de la ruta marítima directa a la India en torno al Cabo de Buena Esperanza, descubierto por Bartolomé Díaz, y afianzarse en los puntos importantes de esta ruta, tanto conocidos como "por conocer”.

p Los portugueses no insistían en la renuncia completa de los españoles a las navegaciones a ultramar, pero querían trasladar el "meridiano papal" más a occidente. Tras largas discusiones, los españoles hicieron una gran concesión: la línea de demarcación se trazó a 370 leguas  [44•14  al oeste de las islas de Cabo Verde (o sea, fue desplazada a 270 leguas más allá de África).

No se especificaba ninguna isla concreta del archipiélago, pese a que ambas partes sabían que la distancia entre las islas extremas, de Boavista y Santo Antonio, es de más de 40 leguas. Si se 45 toma como punto de partida la isla de Santo Antonio, la más occidental (25°10’ de long. 0.), la línea de demarcación de 1494 debía pasar poco más o menos por el meridiano 43°40’ de longitud oeste: la distancia de un grado de longitud a la altura de Santo Antonio (17° delat. N.) es de unos 106 km. Pero los expertos de 1494 no tenían una noción clara de la magnitud de un grado de longitud ni en el Ecuador, ni aún menos en los paralelos de las islas de Cabo Verde.

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p Mas, por grandes que fueran las divergencias debidas a estas causas (menores de cinco grados y medio), eran insignificantes en comparación con los errores debidos a la ineptitud para determinar por entonces la longitud (por ejemplo, en el globo de Behaim de 1492, la isla de Fogo, que él visitó, está desplazada a catorce grados y medio). Por eso, posteriormente, los expertos de las comisiones hispano-portuguesas que ventilaban los litigios sobre los derechos a una u otra isla o territorio del continente sudamericano y los cartógrafos divergían, al determinar la línea de demarcación, en dieciocho grados: desde el 42° al 60° de longitud oeste.

p El Tratado de Tordesillas evidencia que los españoles, lo mismo que los portugueses, al menos hasta mediados de 1494, no sabían nada del continente de ultramar, sito a varios centenares de leguas al oeste de África. Y aun así, algunos anticolombinos llegan a la conclusión, partiendo de este Tratado, de que los portugueses exigieron desplazar la línea de demarcación 270 leguas .al oeste del "meridiano papal" porque conocían la existencia del Brasil, adonde ya habían navegado antes sus navios. Del fundamento de esta afirmación puede juzgarse por los planteamientos básicos del Tratado de Tordesillas, que aducimos a continuación:

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p “Las altas partes tratantes... otorgaron... que se haga e señale.. . una rraya o linea derecha... del polo Ártico al polo Antartico, que es de norte a sud. .. a trescientas e setenta leguas de las Yslas de Cabo Verde... e que todo lo que hasta aqui se ha fallado e descubierto e de aqui adelante se fallare e descubriere por el dicho señor Rey de Portugal y por sus navios, así yslas, como tierra firme, desde la dicha rraya e linea. . . yendo por la dicha parte del levante dentro de la dicha rraya a la parte del levante, o del norte, o del sul della.. . pertenesca al dicho señor Rey de Portugal e a sus subcesores para sienpre jamas; e que todo lo otro, asi yslas, como tierra firme halladas y por hallar. . . que son o fueren halladas por los dichos señores Rey e Reyna de Castilla e de Aragón e por sus navios, desde la dicha rraya. .. hasia el poniente, o el norte, o el sul della, que todo sea e finque e pertenesca a los dichos señores Rey e Reyna.. . e a sus sub9 esores para sienpre jamas. . . Que de oy en adelante no enbiaran navios algunos, conviene a saber: los dichos señores Rey e Reyna de Castilla... e de Aragón,.. por esta parte de la rraya a la parte de levante aquende de la dicha rraya, que queda para el dicho señor Rey de Portugal..., ni el dicho señor Rey de Portugal a la otra parte de la dicha rraya que queda para los dichos señores Rey e Reyna de Castilla e de Aragón... a descubrir e buscar tierras ni yslas algunas, ni a contratar, ni rrescatar, ni conquistar en manera alguna...”

p Ya en 1495 se exteriorizó la acertada suposición de que la línea de demarcación se hizo únicamente con objeto de que los navios de Castilla pudieran navegar sin obstáculos "para hacer descubrimientos" en la parte occidental, y los portugueses en la oriental, del meridiano establecido. Esta suposición parece también la más verosímil al conocido geógrafo Alejandro Supan: " Probablemente Portugal no aspiraba más que a asegurarse sus rutas marítimas africanas... Seguramente ya se sabía entonces que, para navegar al África del Sur, había que desviarse a occidente a fin de evitar el viento frontal, el alisio del sur. Los portugueses no querían correr el riesgo de cruzar en esa ruta la línea de demarcación. Por eso el meridiano fronterizo entre la esfera portuguesa de intereses—según nos expresamos ahora—al este y la española al oeste se fijó a 370 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde...”

En el Tratado no hay ni indicios de que los portugueses tuvieran en 1494 noticias de las Antillas o de las Bermudas. Pues la Antilla más oriental, la isla de Barbados, está a 60° de longitud oeste, y las Bermudas, cerca del 65° de la misma longitud, o sea, 47 de 15 a 20 grados más allá de la línea que los portugueses lograron negociar. Y la afirmación de que en 1494 ya se conocía el Brasil en Lisboa se refuta por el hecho de que en el Tratado de Tordesillas no hay ninguna cláusula a este respecto; en cambio, en él hay la siguiente concesión a Castilla, ligada con el envío de la segunda expedición de Colón en 1493: "Y como puede ocurrir que los navios de Castilla e Aragón descubran antes del 20 del corriente mes... yslas e tierras firmes a la otra parte de la dicha rraya... otorgaron que para evitar dudas, todo lo que sea descubierto para el 20 de junio por los navios e los hombres de Castilla en el espacio de 250 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde pertenecerán al Rey de Portugal, e las tierras al oeste... pertenecerán al Rey e la Reyna de Castilla...” 250 leguas constituyen, en el paralelo de las islas de Cabo Verde, unos 13° de longitud; por lo tanto, Portugal consintió ceder a Castilla no sólo cualquier isla, sino también la tierra firme que estuviese al oeste del meridiano 38°, con la condición de que Colón la descubriese antes del 20 de junio de 1494. ¡Extraña condescendencia, si en Portugal se hubiera conocido ya la existencia del Brasil!

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Notes

[44•13]   Pedro Mártir es el humanista italiano Pietro Martire d’Anghiera, que residía por entonces en España. Tenía acceso a la corte real y estaba bien informado. Tuvo entrevistas con Colón y otros marinos.

[44•14]   La legua, como medida de longitud en los países románicos, es distinta. En el tratado hispano-portugués mencionado se refiere a distancias marítimas; la legua marítima en los países de la península ibérica tenía la misma magnitud: 5,555 km. 370 leguas son 2.055 km.