EXPEDICIÓN DE COLON.
DESCUBRIMIENTO DE LAS BAHAMAS,
CUBA Y HAITÍ
OBJETIVO DE LA PRIMERA EXPEDICIÓN
p Hay muchos libros que tratan del objetivo inmediato que Colón perseguía en su primera expedición. Entre los historiadores, un grupo de escépticos niega que Colón se hubiera propuesto en 1492 llegar a Asia [33•9 , basándose en la interpretación puramente casuística de dos importantes documentos: el convenio de los reyes con Colón y la "cédula acreditativa de la concesión de títulos" a éste. La cuestión es que en estos documentos no se menciona ni Asia, ni parte alguna de este continente, ni nombres geográficos en general. Por el contrario, el fin de la expedición se formula con expresiones intencionadamente confusas: "Por cuanto vos Cristóbal Colón vades por nuestro mandado a descobrir ’ é ganar con ciertas fustas nuestras, e con nuestras gentes ciertas islas, é tierra-firme en la mar Océana.. .” Pero fórmula tan indeterminada se explica por completo precisamente porque en esos documentos, suscritos por los monarcas españoles, no se podían mencionar "las Indias”, ya que, por las bulas anteriores del Papa, confirmadas en 1497 por Castilla en su tratado con Portugal, el descubrimiento de nuevas tierras al sur de las islas Canarias y "hasta los indios" se concedía a Portugal. Por eso Colón, pasadas las islas Canarias, tomó rumbo derecho a occidente, y no al sur, desde la isla de Hierro.
p Si nos fijamos en los documentos oficiales, hay que subrayar, ante todo, que la inconcreta mención de un continente podía referirse sólo a Asia: según la noción que se tenía en la antigüedad y en la Edad Media, al otro lado del océano, al oeste de Europa, en el hemisferio boreal, no podía haber otro continente que Asia. Siguiendo, hay que apoyarse en el artículo del convenio en que se ofrece la posible relación de mercancías que los reyes—y el propio Colón—esperaban encontrar en ultramar: "perlas, piedras preciosas, oro, plata, especiería é otras cualesquiera cosas é mercaderías...” Todas estas 34 mercancías de la tradición geográfica medieval se atribuían a "las Indias”.
p No es de suponer que la misión directa fuese el descubrimiento de islas legendarias. La del Brasil se ligaba en la Edad Media con el palo brasil, y esta madera tintórea no se menciona en los documentos. La “Antilia” estaba relacionada con la leyenda de los seis obispos que habían huido allá. Si hubiera existido, habría estado gobernada por soberanos cristianos, y los reyes españoles no podían conceder de jure a nadie el derecho a “adquirir” ese territorio para Castilla y afianzar su gobierno a perpetuidad para los descendientes de Colón. Según la tradición católica, podían donarse únicamente países no cristianos.
p Es asimismo indudable que la tripulación de la primera flotilla de Colón había sido enrolada sólo con el fin de entablar relaciones comerciales con un país no cristiano (acaso musulmán), y no para conquistar un país extenso; mas no se excluía, sin embargo, la posibilidad de “adquirir” algunas islas. La flotilla, por lo visto, no estaba predestinada para grandes .operaciones de conquista, pues era demasiado débil su armamento, muy escasa su tripulación y no había militares profesionales. Tampoco era el fin de la expedición propagar la fe, pese a las afirmaciones posteriores de Colón. Por el contrario, a bordo de las carabelas no navegaba ningún sacerdote ni fraile, pero había un hebreo bautizado, traductor, que conocía algo de árabe, es decir, el lenguaje ritual de los musulmanes; esta lengua no hacía falta en las islas de “Brasil”, “Antilia”, etc., pero podía ser de utilidad en "las Indias”, que traficaban con los países musulmanes.
p De manera que los reyes y Colón pretendían entablar relaciones comerciales con las Indias, y lo más verosímil es que fueran precisamente las Indias el objetivo fundamental de la primera expedición. El hecho de que Colón anunciara, a su regreso a España, que había descubierto a occidente "las Indias”, y trajera indios de allá, no es una invención posterior. Colón, según él mismo confesó, había estado donde lo habían enviado y donde él mismo había querido ir, y había hecho lo que debió de hacer. Esta opinión la compartían los iniciadores y participantes de la primera expedición. Así se explica la inmediata organización de la segunda, a gran escala ya. Entonces casi no había escépticos en España: aparecieron más tarde.
La primera expedición de Colón está descrita en su Diario del primer viaje; para ser más exactos, en los apuntes del diario perdido de Colón, hechos por Bartolomé de Las Casas.
35PRIMERA TRAVESÍA DEL OCÉANO ATLÁNTICO
Las tres carabelas de Colón zarparon el 3 de agosto de 1492. Junto a las islas Canarias se notó que la Pinta hacía agua. A causa de la reparación, la flotilla no se alejó de la isla Gomera hasta el 6 de septiembre de 1492.
p Los tres días primeros había una calma casi chicha, pero luego un viento de popa empujó las carabelas a occidente con tanta rapidez que los marineros tardaron poco en perder de vista la fierra, y muchos se amilanaron. Colón comprendía que la desazón de los marineros iría en aumento conforme se fueran alejando de la patria y decidió anotar en el libro de a bordo y anunciar a la tripulación datos menguados de la distancia recorrida y anotar los datos verdaderos en su diario privado. Al otro día (10 de septiembre) apuntó en el diario que habían avanzado en veinticuatro horas sesenta leguas, pero que las había contado por cuarenta y ocho "porque no se asombrase la gente”. En las siguientes páginas del diario hay también muchas anotaciones semejantes.
p El 16 de septiembre "comenzaron a ver muchas manadas de yerba muy verde que poco había, según le parecía, que se había desapegado de tierra”. No obstante, las carabelas avanzaron tres semanas a occidente a través de aquella extraña superficie acuática, en la que a veces, "en amaneciendo hallaron tanta yerba que parecía ser la mar cuajada de ella”. Echaron la sonda varias veces, pero no alcanzaron el fondo. Así se descubrió el mar de los Sargazos, extensión de agua cubierta de algas flotantes en la 36 zona subtropical del océano, dentro del anillo formado por las corrientes marinas. Los primeros días, las carabelas, arrastradas por vientos de popa, se deslizaban ligeras entre las algas; pero luego, durante varios días de calma, apenas avanzaron algo.
A principios de octubre, los marineros y los oficiales exigían con más y más insistencia que Colón cambiase de rumbo; hasta este momento había seguido derecho a Poniente. Por último, el 7 de octubre cedió, probablemente por temor de una rebelión. Pasaron tres días más, y "aquí la gente ya no lo podía sufrir: quejábase del largo viage”. El Almirante tranquilizó algo a los marineros, convenciéndolos de que estaban muy cerca de la meta y recordándoles cuan lejos estaban de la patria. A unos los convencía y a otros les prometía recompensas.
DESCUBRIMIENTO DE LAS BAHAMAS CENTRALES
p El 11 de octubre todo denotaba, sin ningún género de dudas, que había tierra cerca. Los marineros estaban muy excitados.
p A las dos de la madrugada del 12 de octubre de 1492 Rodrigo Triana, marinero de la Pinta, que iba en cabeza de la flotilla, gritó que a lo lejos se divisaba tierra. Desde la. Pinta se dio el aviso con salvas. En las tres carabelas se arriaron las velas y se esperó con impaciencia el amanecer. Por la mañana se vio la tierra, que Colón caracterizó así en la anotación del 13 de octubre: "Esta isla es bien grande y muy llana y de árboles muy verdes, y muchas aguas, y una laguna en medio muy grande, sin ninguna montaña”. Treinta y tres días había durado la travesía del Atlántico desde Gomera a esta isla. Arriaron los botes. Colón—ahora ya como Almirante de la mar Océana y virrey—, desembarcó en la orilla con los dos capitanes Pinzones, un notario y un interventor real, ’enarboló la bandera de Castilla y tomó oficialmente posesión de la isla, levantándose acta notarial del hecho.
p Los españoles vieron en la isla gente desnuda. Colón describió así el primer encuentro con los indígenas (arruacos), que veinte o treinta años después serían totalmente exterminados por los colonizadores: "Les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor con que hobieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los cuales después venían a las barcas de los navios adonde nos estábamos, nadando y nos traían papagayos y hilo de algodón en ovillos y azagayas, y otras cosas muchas, y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos, como cuentecillas de vidrio y cascabeles. En fin, todo tomaban y daban 37 de aquello que tenían de buena voluntad. Mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mugeres, aunque no vide mas de una farto moza, y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vide de edad de más de treinta años: muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos, y muy buenas caras: los cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de caballos, é cortos: los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos de tras que traen largos, que jamas cortan: dellos se pintan de prieto, y ellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos, y dellos se pintan de blanco, y dellos de colorado, y dellos de lo que fallan, y dellos se pintan las caras, y dellos todo el cuerpo, y dellos solos los ojos, y dellos solo el nariz. Ellos no traen armas ni las cognocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo, y se cortaban con ignorancia. No tienen algún fierro”.
p En la isla regalaron a Colón "unas hojas secas que debe ser cosa muy apreciada entre ellos" (es la primera noticia que se tiene del tabaco). Los aborígenes llamaban su isla Guanahaní, pero Colón le puso el nombre cristiano de San Salvador, que hoy es el de una de las Bahamas, sitas a 24° de latitud norte. Mas no hay plena seguridad de que Colón desembarcara por primera vez precisamente en la isla que hoy lleva el nombre de San Salvador. Se mencionan otros cinco lugares de su posible desembarco; todos ellos están en la parte exterior, oriental, de la cadena del archipiélago de las Bahamas, entre los 24°25’ y los 22° de latitud norte, y, por consiguiente, cambia el supuesto rumbo de la flotilla desde Guanahaní a Cuba.
p Colón advirtió las piezas de oro que algunos isleños llevaban en la nariz. Al parecer, el oro lo recibían de otra parte, del sur. A partir de este momento, el Almirante no ceja de mencionar en su diario: "no puedo errar con el ayuda de nuestro Señor que yo no le falle adonde nace”. Los españoles dieron la vuelta en barcas a Guanahaní y vieron algunos poblados. A lo lejos se divisaban otras islas, y Colón se convenció de que había descubierto un archipiélago.
p Los habitantes visitaban los navios en canoas hechas de troncos de árboles de distinto tamaño que podían llevar desde una hasta cuarenta o cuarenta y cinco personas. "Remaban con una pala como de fornero, y anda á maravilla”.
Para encontrar el camino a las islas meridionales, "donde nace" el oro, Colón mandó llevar a varios indios, que habían subido a las carabelas. Siguiendo sus indicaciones, avanzaron poco a poco al sur. Colón puso a una pequeña isla, al suroeste de 38 Guanahaní, el nombre de Santa María de la Concepción (Run Cay). Y la siguiente isla, de mayor tamaño, fue denominada Fernandina (Long Island). Los indios de esta isla, que ayudaron a llenar los barriles de agua, parecieron a Colón "algún tanto más doméstica gente, y de tracto, y más sotiles" que los habitantes de Guanahaní. "Y aun en esta isla—escribió—vide paños de algodón fechos como mantillos, y la gente más dispuesta, y las mugeres traen por delante su cuerpo una cosita de algodón que escasamente les cobija su natura...” "Y sus camas y paramentos de cosas son como redes de algodón" (las hamacas). Pero los españoles no hallaron en la isla ni indicios de yacimientos de oro, aunque siguieron viendo a indios que llevaban de adorno piezas de oro.
La flotilla navegó unas dos semanas entre las islas Bahamas. Colón vio allí muchas plantas desconocidas con extrañas flores y frutos. En las anotaciones del 15 y 16 de octubre hizo una entusiástica descripción de la naturaleza del archipiélago que descubrió, en la que recalcó la variedad de plantas. Pero entre éstas no encontró las valiosas plantas que él conocía y de las que llevaba muestras. Maravillábalo el no ver ni "ovejas, ni cabras ni otra ninguna bestia”. La última de las Bahamas, en la que desembarcaron los españoles, fue denominada Isabela (Crooked)
LA COSTA NORORIENTAL DE CUBA, HAITÍ
Y EL NAUFRAGIO DE LA "SANTA MARÍA"
Los marineros se enteraron por los indios de que al sur estaba la "isla de Cuba, á donde oi desta gente que era muy grande y de gran trato”. Allá puso rumbo Colón, y el 28 de octubre "entró en un rio muy hermoso" (posiblemente fuera la 39 bahía de Gibara, al noreste de Cuba). Por los ademanes de los aborígenes, Colón comprendió que aquella tierra era tan grande que no se podía costear con las naves ni en veinte días. Entonces creyó que se hallaba en una de las penínsulas de Asia oriental. Mas allí no había ni ciudades ricas, ni reyes, ni oro, ni especias.
p La flotilla avanzó algo a occidente, a lo largo de la costa septentrional de Cuba. A veces se divisaban pequeños poblados = de arruacos. En un lugar, el Almirante Colón mandó desembarcar a dos de sus hombres y encontrar en el interior del país al soberano, para entablar relaciones con él. Uno de los mensajeros hablaba el árabe. Pero en aquel asombroso país nadie entendía "ni siquiera" el árabe. Tras de alejarse algo de la costa, los mensajeros encontraron poblaciones con viviendas grandes [39•10 , rodeadas de campos cultivados; sólo una planta de aquéllas conocían los europeos: el algodonero. En las moradas vieron fardos de algodón; las mujeres tejían con él telas toscas y redes. Los hombres y las mujeres que salieron al encuentro de los mensajeros llevaban "un tizón en la mano, yerbas para tomar sus sahumerios que acostumbraban”. Así vieron los europeos por primera vez cómo se usaba el tabaco, y los cultivos desconocidos resultaron ser el maíz, la patata y el tabaco.
p Las carabelas de Colón necesitaban de nuevo una reparación, y la flotilla fondeó en la costa nororiental de Cuba durante unas dos semanas. Cuando se acabó de reparar las carabelas, Colón 40 navegó, costeando al noroeste, según la versión tradicional, hasta las islas del Jardín del Rey (Camagüey).
p Cuba estaba muy poco poblada. La subsiguiente navegación a occidente parecía no tener sentido. Colón creyó que había llegado casualmente a la parte más pobre de China; en cambio, al este de China debía estar la riquísima isla del Japón. Y Colón tomó el rumbo opuesto.
p Ahora iba a lo largo de la costa de Cuba rumbo sudeste. El 20 de noviembre Martín Alonso Pinzón desapareció con la Pinta. Colón sospechó una traición: supuso que Martín Alonso quería descubrir para sí la próxima isla “Babeke”, donde la gente recogía el oro en la misma orilla. Siguió lentamente, unas dos semanas, en dirección oriental hasta que llegó a un punto de la costa donde, desviándose al sur, tomó rumbo sudoeste, es decir, llegó al extremo oriental de Cuba (cabo Maisí [40•11 ).
p El 5 de diciembre, luego de algunas vacilaciones, Colón tomó rumbo sudeste, cruzó el Paso de los Vientos y el 6 de diciembre se aproximó a tierra, de la que ya había reunido datos entre los cubanos, que la describieron como una isla rica y grande. Era Haití, que Colón denominó La Española, pues allí, a lo largo de la costa "hay unas vegas las mas hermosas del mundo y cuasi semejables á las tierras de Castilla, antes estas tienen ventaja”. Avanzando a lo largo de la costa septentrional de Haití, descubrió de paso la isla Tortuga, pero no desembarcó en ella.
p Los marineros de Colón vieron que los habitantes de La Española llevaban finas placas de oro y pequeños lingotes. La "fiebre del oro" atacó a los marineros. En el diario de Colón aparecieron las primeras anotaciones de robos: "porque como fuesen tan francos los indios, y los españoles tan codiciosos y desmedidos, que no les basta que por un cabo de agujeta y aun por un pedazo de vidrio y descudilla y por otras cosas de no nada les daban los indios cuanto querían; pero aunque sin dalles algo selo querrían todo haber y tomar.. .” (apunte del 22 de diciembre).
El 25 de diciembre, debido a un descuido del oficial de guardia, la Santa María encalló. Con la ayuda de los indios se logró retirar de la carabela todo el cargamento de valor, los cañones y las provisiones. En la pequeña Niña no cabían todos, y Colón decidió dejar en la orilla a parte de los hombres y se apresuró a regresar a España en la Niña.
41 |.Tortuga C.San Nocolás
s LA DISFAMO LA (Kspañola)
Treinta y nueve españoles se quedaron voluntarios en La Española, pues les pareció allí la vida muy venturosa y esperaban encontrar mucho oro. Colón mandó construir un fuerte con los restos de la Santa María, lo artilló con los cañones retirados de la carabela y dejó a sus hombres provisiones para un año. Este primer poblado europeo en el Nuevo Mundo, aparecido como consecuencia del naufragio, ocurrido en el día de Navidad, recibió el nombre de Navidad.
EL REGRESO A ESPAÑA
p El 4 de enero de 1493 Colón se hizo a la mar, y al cabo de dos días encontró a la Pinta cerca de la costa septentrional de La Española. Martín Alonso Pinzón aseguró al Almirante Colón "que se había partido del contra de su voluntad" [41•12 . Colón fingió creerlo, pues no lo podía castigar, ya que la tripulación de la Pinta estaba de su lado, y la Niña la mandaba su hermano; "no era tiempo de entender en castigo”. Las dos naves hacían agua, y todos querían volver cuanto antes a la patria. El 16 de enero la Niña y la Pinta salieron al océano. Las primeras cuatro semanas de navegación transcurrieron sin novedad. El 12 de febrero se levantó una tempestad. En la noche del 14 de febrero la Niña perdió de vista a la Pinta. "Salido el sol fue mayor el viento, y la mar cruzando mas terrible... Ninguno pensaba escapar, teniéndose todos por perdidos, según la terrible tormenta que padecían. . .” Al amanecer del quinto día de la tempestad, cuando el viento amainó algo, los marineros vieron tierra, y Colón determinó exactamente que se encontraban junto a las Azores. Pero pasaron tres días más antes de que la Niña lograse anclar frente a la isla de Santa María. Al cabo de unos días, después de que la Niña abandonó las Azores, empezó otra tempestad que llevó la nave a la costa portuguesa, cerca de Lisboa.
42p El 15 de marzo de 1493 Colón condujo la Niña al puerto de Palos. El mismo día llegó la Pinta. Martín Alonso Pinzón murió días después de su retorno a la patria.
p Colón trajo a España la venturosa nueva de que había descubierto tierras en occidente. Trajo algún oro y a varios isleños, aún no vistos en Europa, que empezaron a ser llamados indios. Trajo asimismo plantas exóticas, frutos y plumas de pájaros desconocidos. Para conservar el monopolio de su descubrimiento, el genovés anotó también datos erróneos en el libro de a bordo durante la travesía de vuelta.
p La breve noticia de los resultados de la primera expedición, primera del gran descubrimiento que luego recorrió toda Europa en decenas de traducciones, la dictó Colón, estando aún en las islas Azores, en forma de carta a Luis Santángel, uno de quienes financiaron la expedición, o a Gabriel Sánchez, tesorero de la corona de Aragón. Está fechada el 15 de febrero de 1493. En esta carta Colón adjudicó por primera vez el término de “Indias” a las tierras descubiertas de ultramar, y a sus habitantes los llamó indios, errónea denominación que, sin embargo, entró en todas las lenguas europeas y se refiere a todos los aborígenes americanos.
“En treinta y tres días—escribió Colón—pasé de las islas de Canaria á las Indias con la armada que los ilustrísimos rey é reyna nuestros señores me dieron, donde yo fallé muy muchas islas pobladas con gente sin número. .. á la primera que yo fallé puse nombre "San Salvador"... los indios la llaman Guanahaní”. En los documentos oficiales españoles, los términos de "Indias" e “indios” se emplearon por primera vez en la nueva acepción en las Instrucciones del rey y de la reyna a Cristóbal Colón del 29 de mayo de 1493. En el siglo XVI, cuando se puso en claro que Colón no había descubierto las “Indias” asiáticas, sino América, el Nuevo Mundo, en la literatura europea y en los mapas se afianzaron los términos de "Indias orientales" e "Indias occidentales”. En los documentos oficiales españoles y en la literatura, el término de "Indias" para las posesiones españolas en América se utilizó hasta el fin del período colonial.
Notes
[33•9] El fundador de la escuela de los escépticos del siglo XX es Enrique Vignaud, autor de Historia crítica de la gran empresa de Cristóbal Colón (1911) y de otros trabajos “anticolombinos”.
[39•10] Las viviendas de los cubanos eran de ramas y cañas. Eran a menudo muy grandes; cabían en ellas centenares de personas.
[40•11] Colón lo denominó cabo Alfa y Omega (a juicio de los comentaristas, el comienzo de Asia, yendo desde oriente, y el fin, yendo desde occidente).
[41•12] Según supone S. E. Morrison, Martín Alonso Pinzón fue a parar a la isla Gran Inagua (al norte del Paso de los Vientos), una de las mayores Bahamas, donde no había ni una pepita de oro, y no a la “Babeke”.