DE LOS BANCOS, PRONUNCIADO
EN LA SESIÓN DEL COMITÉ EJECUTIVO
CENTRAL DE TODA RUSIA
EL 14 (27) DE DICIEMBRE DE 1917
ACTA DE LA REUNIÓN
p El orador que me ha precedido en el uso de la palabra ha intentado asustarnos, diciendo que vamos hacia el hundimiento seguro y hacia el abismo seguro. Pero esas intimidaciones no son nuevas para nosotros. El mismo periódico que expresa el punto de vista de la fracción a que pertenece el orador—Nóvaya Zhizn—decía en vísperas de los días de Octubre que de nuestra revolución no resultaría nada, excepto pogromos y motines anarquistas. Por eso, las afirmaciones de que marchamos por un camino falso son el reflejo de la psicología burguesa, con la que no pueden romper ni siquiera gentes no interesadas. (Gritos de los internacionalistas: "¡Demagogia!”) No, esto no es demagogia; en cambio, vuestras constantes divagaciones acerca del hacha, eso sí que es demagogia auténtica.
p Todas las medidas que contiene el decreto w* son exclusivamente la verdadera garantía del control.
p Habláis de la complejidad del aparato, de su fragilidad y de lo complicado de la cuestión. Es una verdad elemental, conocida por todos. Si esa verdad se utiliza únicamente para frenar todas las iniciativas socialistas, nosotros decimos que quien emprende ese camino es un demagogo, un demagogo pernicioso.
p Queremos comenzar la revisión de las cajas de caudales, pero se nos dice en nombre de los sabios especialistas que en ellas no hay más que documentos y valores. ¿Qué habrá de malo, entonces, en que las controlen los representantes del pueblo?
p Si es así, ¿por qué se esconden esos sabios especialistas criticones? Ante todas las decisiones del Soviet nos declaran que están de acuerdo, pero sólo en principio. Es el sistema de los intelectuales burgueses, de todos los conciliadores, que con su constante acuerdo en principio y su desacuerdo en la práctica lo echan a perder todo.
Si sois tan expertos e instruidos en todos los asuntos, ¿por qué
530 no nos ayudáis, por qué en nuestro difícil camino sólo encontramos sabotaje por vuestra parte?p Arrancáis de una acertada teoría científica, pero nosotros consideramos que la teoría es la fundamentación de las acciones emprendidas para estar seguros de ellas, y no para sentir un miedo mortal. Naturalmente, las iniciativas son difíciles, y con frecuencia nos acercamos a cosas frágiles; sin embargo, hemos sabido, sabemos y sabremos salir airosos en esos asuntos.
p Si los libros sirvieran únicamente como freno y temor eterno a todo paso nuevo, carecerían de valor.
p Nadie, a excepción de los socialistas utopistas, ha afirmado que se pueda vencer sin resistencia, sin dictadura del proletariado y sin dejar caer la mano de hierro sobre el viejo mundo.
p Vosotros habéis aceptado también en principio esta dictadura, pero cuando se traduce al ruso esa palabra y se la denomina "mano de hierro”, aplicándola en la práctica, advertís que el asunto es frágil y embrollado.
p Os negáis obstinadamente a ver que esa mano de hierro, al destruir, construye. Nuestra ventaja indiscutible consiste en que pasamos del principio a los hechos.
p Para llevar a la práctica el control, llamamos a los banqueros y convenimos con ellos unas medidas, que aceptaron, a fin de, conservando el pleno control y la rendición de cuentas, recibir créditos. Pero entre los empleados de banca surgieron hombres que sienten como suyos los intereses del pueblo y nos dijeron: "Les engañan, apresúrense a cortar su actividad criminal, orientada directamente a perjudicarlos”. Y nos apresuramos.
p Sabemos que es una medida compleja. Nadie de nosotros, ni siquiera los que tienen conocimientos económicos, se comprometería a llevarla a la práctica. Llamaremos a los especialistas dedicados a esos asuntos, pero sólo cuando tengamos las llaves en la mano. Entonces sabremos incluso encontrar asesores entre los ex millonarios. Quienes deseen trabajar serán recibidos con los brazos abiertos, siempre que no se convierta en letra muerta cualquier iniciativa revolucionaria: no picaremos en ese anzuelo. Las palabras "dictadura del proletariado" las pronunciamos en serio y la llevaremos a la práctica.
p Queríamos seguir el camino del acuerdo con los bancos y les dimos créditos para subsidiar las empresas, pero ellos emprendieron un sabotaje de proporciones inauditas y la práctica nos llevó a ejercer el control con otras medidas.
p El camarada eserista de izquierda ha dicho que ellos votarán en principio a favor de la inmediata nacionalización de los bancos para, después, determinar las medidas prácticas en el plazo más 531 breve. Mas eso es un error, pues nuestro proyecto contiene únicamente principios. El Consejo Superior de Economía Nacional está esperando va para discutirlos, pero la no aprobación del decreto conducirá en el acto a que los bancos adopten todas las medidas para desorganizar al máximo la economía.
p La aprobación del decreto es inaplazable, pues de otro modo nos hundirán la resistencia y el sabotaje. (Aplausos que se transforman en ovación.)
p Publicado el 29 (16) de diciembre de 1917 en el núm. 216 de “Pravda” v en el núm. 253 de "/zi’c.s/ui del (*EC’.
Notes
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