VESPUGIO Y EL ORIGEN
DEL NOMBRE
“AMERICA"
DATOS BIOGRÁFICOS DE AMERICO VESPUCIO
p Hasta hoy sigue discutiéndose en torno al año de nacimiento de Vespucio y, por eso, se dice a menudo vagamente que nació entre 1451 y 1454. En el libro bautismal en que fue registrado se dice que el niño Américo Mateo Vespucio fue bautizado en Florencia el 18 de marzo de 1454 (hecho el cálculo para poner la fecha en correspondencia con nuestro calendario).
p Como no cabe suponer que en la Florencia del siglo XV transcurrieran muchos meses entre el nacimiento y el bautizo de un niño, y menos aún años, lo más probable es que Américo naciera en el mismo año de 1454.
p Era hijo de un notario, no asistió a ninguna escuela y recibió instrucción en casa de un tío suyo, sacerdote. Otro tío, jurisconsulto y diplomático, lo llevó a París en su compañía cuando fue enviado a esta capital con una misión especial (1479-1480).
p En los años 80 Américo se colocó de empleado del banquero Lorenzo di Pier de Médicis. Cumpliendo encargos de su amo, tuvo tratos frecuentes con los representantes de la casa de Médicis en ciudades españolas.
p En 1492 se trasladó a Sevilla y entró al servicio de su compatriota Juanoto Berardi, quien, por lo visto, operaba en gran medida con fondos de Médicis. En casa de Berardi, que fue uno de los financiadores de la primera expedición de Colón, Américo conoció al genovés. He aquí cómo hablaba Colón de Américo en la carta del 5 de febrero de 1505 a su hijo Diego: ”. . .Fablé con Amérigo Vespuchy. .. el cual va allá... El siempre tuvo deseo de me hacer placer: es mucho hombre de bien: la fortuna le ha sido contraria como á otros muchos. . . El va determinado de hacer por mí todo lo á él que fuere posible.
p Quizás no supiera el genovés que Vespucio participó activamente desde 1495, como socio, y desde 1496, como empleado de Berardi, en el aparejo de las expediciones que partían para la India española en contra del tratado de la Corona con Colón: Fernando e Isabel no se consideraban ligados por las cláusulas de este convenio. O tal vez Colón lo supiera, pero opinase que "el 97 negocio es el negocio" y comprendiese que sus fracasos se debían a las intrigas de sus influyentes enemigos y a la política de los "reyes católicos" y no a las operaciones financieras de Berardi. Pues esta casa comercial estaba interesada en el éxito de la empresa de Colón, ya que había invertido en ella un capital considerable.
p Los historiadores se hacen un mar de conjeturas, tratando de adivinar dónde se encontraba y qué hacía Américo en 1497 y 1498.
p Lo más probable es que estuviera en Sevilla, lo mismo que antes, aparejando barcos, y que con los fondos facilitados por su mediación, Alonso de Hojeda organizase la expedición a la Costa de las Perlas. No hay motivos para dudar de que Américo participase en 1499 y 1500 en esta expedición. No más tarde de 1501 pasó al servicio de Portugal, y hasta 1504 tomó parte en una, y es posible que en dos expediciones portuguesas que costearon el Nuevo Mundo por el hemisferio austral.
p En 1504 el florentino tornó a España. En 1505 obtuvo la ciudadanía castellana "por los servicios que ha prestado y aún prestará a la Corona de Castilla”. Esta expresión dio pie a los adversarios inconciliables de Vespucio para acusarle de haber ido a Portugal como agente secreto de Castilla y de haber navegado en barcos portugueses a las costas del Brasil con fines de espionaje.
p De nuevo vuelven a hacer conjeturas los historiadores en torno a qué hacía Vespucio entre los años 1505 y 1507.
p La actividad de Américo se esclarece definitivamente el 22 de marzo de 1508, cuando es designado para el cargo, recién fundado, de piloto mayor de Castilla. Sus obligaciones fundamentales estribaban en examinar a los pretendientes al título de piloto y entregarles las patentes; cuidar de la composición de los globos y cartas de marear; levantar un mapa gubernamental secreto con los datos que traían los capitanes de las naves españolas de la India occidental. Para cumplir esas obligaciones hacía falta, sin duda, elevada competencia, y después de la muerte de Américo Vespucio (22 de febrero de 1512) se nombró piloto mayor de Castilla a Juan Solís, uno de los navegantes españoles más duchos de aquel tiempo, y cuando éste pereció en La Plata (1516), a Sebastián Cabot. No obstante, estos dos últimos guiaron durante sus años de servicio como pilotos mayores flotillas enteras, en tanto que Vespucio estuvo exento de tales misiones.
p No hay pruebas indiscutibles de que Américo Vespucio fuera el organizador o el jefe de alguna expedición. Tampoco hay pruebas 98 convincentes de que fuera, al menos, capitán de algún barco. Se desconocen, salvo una excepción [98•35 , las funciones que ejercía durante sus navegaciones. Sólo en un caso se sabe a ciencia cierta bajo las órdenes de quién navegaba. La mayoría de los historiadores duda de si efectuó realmente algunas de las navegaciones por él relatadas. ¿Cómo pudo ocurrir que se denominara en honor de Américo el doble continente occidental?
p La fama mundial de Vespucio se basa en dos cartas dudosas, escritas en 1503 y 1504, traducidas poco después a varias lenguas y publicadas por entonces en varios países. Los originales no nos han llegado. La primera carta estaba dirigida a Lorenzo di Pier Francisco de Mediéis. Américo escribía en ella al banquero sobre una navegación, realizada en 1501-1502, cuando él estaba al servicio de Portugal. La segunda carta, fechada el 4 de septiembre de 1504, estaba dirigida, por lo visto, al linajudo florentino Fiero Soderini, compañero de la infancia de Vespucio. En esta carta Américo describió cuatro navegación e s, en las que, al parecer, participó desde 1497 hasta 1504. Las dos primeras, al servicio de España; y las otras dos, al de Portugal. Respecto a la primera navegación escribió que fue invitado por el rey Fernando a “ayudar” en la empresa. En cuanto a la segunda, dio la callada por respuesta. De las otras dos no dijo sino que se encontró "a las órdenes de capitanes”. Vespucio dio pocos datos geográficos o de navegación. En cambio describió de manera viva y amena, con gran talento literario, el cielo estrellado del hemisferio austral, la naturaleza de las tierras descubiertas y el aspecto y la vida de los indígenas.
Por aquel entonces era muy grande el interés de los europeos aficionados a la lectura por los descubrimientos, y, salvo raras excepciones, no se publicaban las cuentas rendidas de los viajes de los navegantes españoles. Por eso tuvo tanto éxito la pintoresca descripción de las "cuatro navegaciones" del florentino por las costas occidentales del Océano Atlántico.
“PRIMERA"
NAVEGACIÓN DE VESPUCIO
p Vespucio escribió de la "p r i m e r a n a v e g a c i ó n" en la carta a Soderini que una expedición de cuatro naves zarpó de Cádiz en mayo de 1497 y estuvo anclada ocho días junto a las 99 islas Canarias. Al cabo de 27 a 37 días (según distintas variantes), se divisó tierra a unos 4.500 kilómetros al sudoeste de las Canarias. Vespucio dio también las coordenadas de la tierra divisada, correspondientes a la costa de Centroamérica, cerca del golfo de Honduras, suponiendo que hubiera sabido calcular bien la latitud. Pero eso es totalmente inverosímil: en el único caso que se ha podido comprobar, se equivocó ¡en 19o!
p En la nueva tierra Vespucio vio "una población á manera de lugar ó villa, colocada sobre las aguas, como Venecia": se trataba de cuarenta y cuatro palafitos de madera que se comunicaban mediante pasarelas levadizas. Los habitantes eran gente esbelta, de mediana estatura, y "su carne" tiraba "a roja como el pelo de los leones”. Los españoles capturaron en una escaramuza a varios y levaron anclas hacia otro país, situado a los 23° de latitud norte. De allí siguieron hacia el noroeste, luego navegaron de 4.000 a 5.000 kilómetros por delante de una costa sinuosa, desembarcando a menudo, cambiando bagatelas por oro, hasta que en julio de 1498 arribaron "a un puerto, el mejor del mundo”. En todo ese tiempo, los españoles reunieron poco oro y no vieron ni piedras preciosas ni especias. La reparación de los barcos les llevó un mes. Mientras tanto, los indígenas residentes cerca del puerto se hicieron muy amigos de los europeos y recabaron su ayuda contra los antropófagos que emprendían incursiones a su país. Terminada la reparación, los españoles tomaron rumbo a las islas de los Caníbales, llevando a indígenas como guías. Al cabo de una semana, tras de haber recorrido 500 kilómetros, desembarcaron en una de las islas de los Caníbales y entablaron victorioso combate con gran muchedumbre de indígenas y capturaron a muchos prisioneros. La expedición tornó a España en octubre de 1498 con doscientos veintidós cautivos que fueron vendidos en Cádiz.
La inmensa mayoría de los historiadores estiman que Vespucio no navegó una sola vez a la India occidental en 1497-1498. La cuestión se reduce a lo siguiente: ¿se atribuyó intencionadamente Vespucio la primera visita, es decir, el descubrimiento del nuevo continente en 1497, un año antes de la tercera expedición de Colón, o resultó así independientemente de su voluntad? En los siglos XVII y XVIII casi todos los historiadores optaban por creer que Américo era un embustero consciente que pretendía atribuirse la gloria de Colón de haber descubierto el nuevo continente. Sólo a comienzos del siglo XIX Alejandro de Humboldt, primero en su Estudio crítico 100 de la historia de la geografía del Nuevo Continente, y luego en El Cosmos, intentó rehabilitar a Vespucio.
p Las pruebas de Humboldt se resumían a lo siguiente: 1. Antes de los años 30 del siglo XVI no hacían ninguna acusación al florentino ni siquiera los herederos y los amigos de Colón. 2. No se puede imputar a Vespucio que incurriera en contradicciones, tergiversara los hechos, equivocara y embrollara las fechas de sus cartas, ya que él no publicó nada y no pudo cuidarse de las ediciones hechas fuera de España. 3. El tribunal a que apelaron los herederos de Colón contra la Corona española debió haber fallado sobre las partes del Nuevo Mundo a que ellos tenían derecho como resultado de los verdaderos descubrimientos del genovés. Los testigos de la Corona buscaron por todos los puertos españoles, pero no se les ocurrió citar a Vespucio, pese a que varias publicaciones extranjeras le atribuían ya la gloria de haber descubierto el nuevo continente un año antes que Colón. Humboldt hace hincapié en que la renuncia de la Corona al testimonio más importante contra Colón hubiera sido inexplicable si Vespucio se hubiera vanagloriado alguna vez de que él había visitado el nuevo continente en 1497 y si por aquel entonces se hubiera concedido importancia a las "fechas equivocadas y a las erratas" en las ediciones extranjeras de sus cartas.
p En los años 60 del siglo XIX hubo, sin embargo, un historiador del Brasil, el alemán Francisco Adolfo de Varnhagen, que fue mucho más lejos que Humboldt en la rehabilitación de Vespucio. Humboldt procuraba demostrar únicamente que Américo no fue 101 un truhán. Varnhagen, en cambio, dedicó parte de su vida a demostrar que el florentino realizó efectivamente entre 1497 y 1504 las cuatro navegaciones de que escribió a Soderini. Y precisamente en 1497 y 1498 él, Américo, surcó por primera vez el mar Caribe al sur de las Grandes Antillas, desembarcó en varios puntos del continente, recorrió todo el litoral del golfo de México y, tras de salir al Océano Atlántico, costeó la tierra firme del norte "hasta el mejor puerto del mundo”. Varnhagen supuso primero que tan encomiástica opinión se refería a la bahía de Chesapeake (38° de lat. N.), pero luego hizo una concesión y descendió casi diez grados al sur, deteniéndose en la zona del cabo Cañaveral (hoy Kennedy), a los 28°27’ de latitud norte. Poco importa que sólo "un navegante poco familiarizado con buenos puertos" pudiera haber denominado "el mejor puerto del mundo" el próximo al cabo Cañaveral (John Fiske).
p Hacer esa travesía significa recorrer, por lo menos, 6.000 kilómetros (hacia el cabo de Kennedy), o sea, mucho más que desde Gibraltar hasta Suez por la costa africana. Según Varnhagen y sus adeptos, Vespucio hizo en 1497 y 1498—a las órdenes de Vicente Pinzón y Juan Solís—un viaje marítimo, bordeando una tierra occidental que, ’por sus dimensiones, podía ser únicamente tierra firme a ojos de cualquier navegante ducho en cosmografía de fines del siglo XV.
p Si hubiera sido Asia oriental, es de suponer que los resultados de la expedición debieran haber interesado mucho al Gobierno español, ya que esa parte recién descubierta de Asia se encontraba indiscutiblemente al oeste del "meridiano del Papa”, y Portugal no podía pretender a ella. Pero la "primera expedición" de Vespucio, realizada bajo bandera española, de cuyos resultados estaban obligados a rendir inmediatamente cuenta sus participantes, no dejó en España el menor rastro: ni un documento, ni una relación de los contemporáneos, ni un mapa, excepto los muy dudosos de Juan de la Cosa (1500?) y Cantino (1502?). Parece ser que el propio Vespucio habló de la expedición descubridora de todo un continente al norte del mar Caribe sólo seis años después del gran descubrimiento, en 1504, en la carta a Soderini.
p ¿Cómo intentan explicar la indiferencia de los españoles a los resultados de la “primera” expedición de Américo Vespucio los defensores de su prioridad en el descubrimiento del continente occidental?
p “La expedición no descubrió nada que pudiera ser de importancia para España—escribió con toda seriedad el norteamericano John Fiske, apologista de Vespucio—, si bien no pasó inadvertida, 102 como se ha afirmado erróneamente a menudo.. ," [102•36 El hecho de que la expedición de Vespucio de 1497 y 1498 la advirtiera alguien, a pesar de todo, en Europa, está reflejado, a juicio de Fiske, en los dos enigmáticos mapas antemencionados. En ellos Cuba está señalada convencionalmente como una isla, pese a que ello quedó demostrado definitivamente sólo por la expedición de Ocampo en 1508. Y "el mapa de Cantino, además de presentar a Cuba como una isla, limitada al oeste por una costa hipotética, pinta... gran parte del litoral estadounidense, incluidos los dos lados de la península de Florida, indicado todo como costa visitada, con diversos pormenores, golfos, cabos y, además, veintidós denominaciones de lugares... Estos nombres son una prueba incontestable de que dicha parte del mapa está copiada de un mapa español... Todo ello es indicio de que parte de la costa de los EE.UU. fue descubierta y llevada al mapa por los navegantes españoles antes de noviembre de 1502. ..”
p Débese indicar aquí que la costa de los EE.UU. está señalada en el mapa de la Cosa como descubierta por marinos ingleses, y no españoles. Y la "ficticia Florida" del mapa de Cantino es un cabo que penetra en el mar al noroeste del supuesto extremo de Isabela (así se llama Cuba en este mapa), lo que no corresponde en absoluto a la realidad.
p ¿Y cómo entender lo de los barcos mercantes indios que navegaban a lo largo de la costa occidental del mar Mediterráneo Americano? (Como sabemos, Colón encontró uno de esos barcos en 1502 cerca de la costa de Honduras.) ¿Cómo pudo suceder que ni navegantes tan expertos como Pinzón y Solís, ni una persona tan observadora como Vespucio, no vieran junto a las costas de Yucatán y México ninguna huella de la cultura de los mayas y los aztecas, que admiraron a los primeros españoles que visitaron realmente estas costas (1517-1518)? La respuesta que da a estas embarazosas preguntas es digna de un leguleyo.
p “Puede parecer extraño—prosigue Fiske—que Pinzón y Solís no encontraran templos piramidales ni otros vestigios de semicivilización en la costa de Yucatán... Pero todo aquel que haya navegado a lo largo de las costas con distintos tiempos sabe cuan fácil es que las cosas escapen de la atención de uno en una ocasión, en tanto que en otras saltan a la vista...”
Lo dicho es suficiente para considerar que la noticia atribuida a Vespucio sobre su navegación en 1497 y 1498 es una burda 103 invención. Por el contrario, hoy nadie duda de que en 1499 y 1500 Américo navegó realmente junto a las costas del continente de ultramar, pero no del septentrional sino del meridional, y que se hallaba a las órdenes de Alonso de Hojeda.
“TERCERA"
NAVEGACIÓN DE VESPUCIO
p Hay que señalar, por otra parte, que ni la inventada " primera navegación" ni el relato de la "segunda navegación”, cuando la expedición de Hojeda descubrió un trecho enorme de la costa norte del nuevo continente, produjeron gran impresión en los lectores. Dio fama mundial a Vespucio su "tercera navegac i ó n”, cuando descubrió el Nuevo Mundo ante los ojos de sus contemporáneos.
p Cuando la nave, enviada por Cabral, arribó en 1500 a Lisboa con la noticia del descubrimiento de la "isla de Vera Cruz”, en Portugal no se concedió gran importancia a este descubrimiento. Nadie se imaginaba entonces que la isla tuviera alguna relación con la "India de Colón”, ya que estaba relativamente cerca de África occidental. Como ya hemos dicho, para explorar esta tierra fueron enviadas tres naves. No se sabe quién las mandaba. Américo navegaba, si es que navegaba, probablemente como astrónomo. Del descubrimiento de las costas del Brasil entre los 5° y los 25° de latitud sur por esta anónima expedición hemos hablado en el capítulo 10. Aquí nos detendremos en los aspectos que caracterizan al propio Vespucio y la impresión que produjeron sus cartas.
p Vespucio describió a los pobladores ribereños como feroces caníbales. El siguiente fragmento de su carta muestra con qué medios excitaba la imaginación de los lectores, sin detenerse ante las invenciones más indecorosas:
p “No tienen ni ley ni fe alguna ... no tienen bienes propios, porque todo es común, no tienen ni reyno ni provincias; no tienen rey: no obedecen á ninguno... habitan en común... Son gente belicosa y muy cruel. .. y cuando combaten, lo hacen con mucha crueldad... La carne que comen, sobre todo la común, es carne humana, y en el modo que se dirá... Uno me ha confesado que se ha comido de esa carne más de 200 cuerpos... Hemos visto en sus casas carne humana puesta al humo, y mucha...”
p Américo describió encantado la naturaleza del nuevo país: su clima suave, los inmensos árboles con olorosas flores, las aromáticas hierbas, las coloridas plumas de los pájaros. En pocas 104 palabras, describió el "País de los Papagayos" como un paraíso terrenal.
p Parece ser que las naves arribaron el 15 de febrero de 1502 a los 32° de latitud sur. Allí los capitanes portugueses entregaron por unanimidad a Vespucio el mando de toda la expedición. Entonces él dejó la costa y cruzó el océano en dirección sudeste. Las noches iban siendo más y más largas. A comienzos de abril, la noche duraba 15 horas. Las naves alcanzaron presuntamente los 52° de latitud sur. Durante una tempestad de cuatro días se divisó la sombría costa de una tierra. Los portugueses navegaron por delante de ella a unos 100 kilómetros de distancia, pero no podían desembarcar debido a la niebla y la ventisca. Empezó el invierno, los marinos doblaron al norte y, pasados treinta y tres días, arribaron a Guinea. Allí prendieron fuego a uno de sus barcos, que estaba destartalado. Los otros dos tornaron a Portugal en septiembre de 1502.
p Así, además de participar en los descubrimientos de las costas del Brasil, confirmados por los mapas de principios del siglo XVI (hasta los 25° de lat. S.), Vespucio se atribuyó el mando de la primera navegación por aguas australes. Es de lamentar que de esta navegación se sepa sólo por las cartas del propio Vespucio, que despiertan grandes dudas. ¿Cómo sucedió, por ejemplo, que los capitanes portugueses pusieran unánimemente por jefe de ellos a un extranjero sin posición determinada? ¿Con qué fin se dirigieron a la parte meridional del océano? ¿A qué tierra llegaron a los 52° de latitud sur (sería a la Georgia Austral)? ¿Cómo pudo recorrer la tripulación fatigada, en navios viejos, cerca de 7.000 kilómetros hasta Guinea, de sur a norte, en treinta y tres días? A los contemporáneos de Vespucio no les preocupaban esas cuestiones. Ante ellos se abrió realmente un mundo nuevo.
p Américo declaró en la carta a Mediéis (1503): "Estas tierras deben llamarse Nuevo Mundo. ..La mayoría de los autores antiguos es de la opinión de que al sur del Ecuador no hay ningún continente. .. Y si algunos de ellos afirmaban que existía alguno, lo creían deshabitado. Pero mi última navegación ha demostrado que esa opinión suya es errónea... ya que en las zonas meridionales he encontrado un continente poblado más densamente de personas y animales que nuestra Europa, Asia o África, y, además, el clima es más templado y agradable que en cualquiera de los países que conocemos.. .”
La "cuarta navegación" de Vespucio en 1503 y 1504 (¿mandada por Gonzalo Coelho?) queda descrita más arriba. Esta 105 expedición fracasó, y fue precisamente después de este fracaso cuando Américo Vespucio pasó de nuevo a servir a España.
ORIGEN DEL NOMBRE
"AMERICA"
p En la ciudad de Saint-Dié, en Lorena, a comienzos del siglo XVI se fundó un círculo geográfico integrado por varios sabios jóvenes. Uno de ellos, Martín Waldseemüller, escribió la breve obra Introducción a la Cosmografía, editada en 1507 con dos cartas de Vespucio traducidas al latín. En el librito de Waldseemüller se encuentra por primera vez el nombre d e "A m é r i c a”. Tras de recordar que los “antiguos” dividían la tierra habitada en tres partes: Europa, Asia y África, que " recibieron sus denominaciones de nombres de mujeres”, Waldseemüller escribió: "Pero hoy estas partes del mundo están más exploradas, y ha sido descubierta la cuarta parte por Américo Vespucio. .. y no veo por qué, quién y con qué derecho podría prohibir llamar esta parte del mundo país de Américo o América”. Es poco probable que, con esa declaración, Waldseemüller quisiera empequeñecer en algo la gloria de Colón. El creía, lo mismo que otros geógrafos de comienzos del siglo XVI, que Colón y Vespucio habían descubierto tierras nuevas en distintas partes del mundo. Colón había ampliado la exploración del Viejo Mundo: Asia tropical del Este. Vespucio, por el contrario, "había descubierto la cuarta parte del mundo”, el Nuevo Mundo, desconocido por los “antiguos”, continente que se extendía a ambos lados del Ecuador, lo mismo que África, pero separado de ésta por el Océano Atlántico.
p El círculo geográfico de Saint-Dié acogió las cartas de Vespucio como una noticia sobre el descubrimiento de un continente nuevo. Y si se trataba de un descubrimiento, había que darle nombre, “bautizarlo”; y el libro de Waldseemüller puede ser considerado como "testimonio del bautizo" de este continente con el nombre de América.
Los cartógrafos fueron esta vez más prudentes que los geógrafos. En el mapa del mundo de Jan Reiss, de 1508, aún no aparece el nombre de “América”. El continente recién descubierto se llama "Tierra de la Santa Cruz" o Mundo Nuevo. Pero el librito de Waldseemüller se reeditó varias veces y se difundió mucho por los países de Europa occidental. No tardaron en aparecer varios mapas en los que el nuevo continente lleva el nombre de “América”. Una de las representaciones más viejas del continente con
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la inscripción de “América” se da en el globo de Juan Schoner de 1515, en el que la tierra descubierta en 1498 por Colón junto al golfo de Paria lleva el nombre de “Parias” y está dibujada como una isla grande, separada del Japón por un estrecho, al oeste, y del continente de América, al sur. A su vez, América está separada de la fabulosa tierra austral "Países del Brasil" por otro estrecho al sur. Casi al mismo tiempo que el globo aparecieron mapas en los que el continente, de contornos parecidos a los dibujados por Schoner, se llama América. Hacia los años 20 del siglo XVI fueron apareciendo numerosos mapas de éstos en todos los países europeos, excepto España. Pero todos ellos presentan un
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rasgo común: América se denomina sólo continente austral.
p La idea de que las tierras situadas más al norte del mar Caribe constituyen parte de otro continente, también “nuevo” y también "desconocido de los antiguos”, fue posterior, cuando se descubrió la "mar del Sur" (Océano Pacífico) y españoles y franceses bordearon las costas meridionales y orientales de América del Norte, es decir, no antes de los años 20 del siglo XVI. Por cierto, se conserva un espléndido mapa, impreso en la ciudad polaca de Cracovia en 1512 (anexo a la introducción a una edición de Ptolomeo). Lo levantó Jan Stobnitza, quien unió con un istmo los continentes septentrional y meridional, trazando las costas occidentales, aún desconocidas, con líneas rectas convencionales. Tras ellas colocó un océano que se extendía desde el Círculo Polar Ártico, hasta los 40°, por lo menos, de latitud sur. Diez grados al oeste de la costa convencional está la isla Cipango (Japón). Por consiguiente, Jan Stobnitza dibujó en su mapa el nuevo continente doble como una barrera que impedía llegar a Asia, y no como parte de Asia. Para sortear esta barrera había que rodear, por lo visto, el Nuevo Mundo por el norte (a los 60° de lat. N.); ésta 108 fue la primera indicación cartográfica de la existencia de un p a s o noroccidental desde el océano Occidental (Atlántico) al Oriental.
p Fuera este mapa resultado de una genial conjetura o de un feliz descuido del autor, el caso es que no debió influir en la cartografía de aquella época. Los contornos del doble continente, basados en descubrimientos reales, aparecieron en copioso número sólo después de la navegación del italiano Giovanni da Verrazano, al servicio de Francia, quien exploró la costa oriental del continente nórdico entre los 34° y los 46° de latitud norte (1524).
p El primero que extendió la denominación de América al continente septentrional fue el famoso cartógrafo flamenco Gerhard Mercator. En su mapa, publicado en 1538, escribió respectivamente "Parte meridional de América" y "Parte septentrional de América”. Y en 1541, Mercator dividió la palabra América en dos partes: colocó las tres primeras letras "Am e" en el continente del norte, y las otras cuatro "r i c a" en el del sur.
p Desde la segunda mitad del siglo XVI el nombre de “América” fue adoptado para los dos continentes en muchos otros globos y mapas, excepto los españoles. Asi, la gloria de Américo Vespucio se fue propagando más y más, en tanto que se empezaba a olvidar a Colón. Únicamente los españoles y los italianos (y no todos) seguían escribiendo “Indias”, "India occidental”, "Nuevo Mundo”, etc.
p La injusticia de la nueva denominación provocó una reacción natural. El propio Schóner, que echá_a rodar la denominación de “América” en su globo de 1515, acusó posteriormente a Vespucio de fraude intencionado. Esa misma acusación la hizo a mediados del siglo XVI Las Casas en la Historia general de las Indias., comenzada en 1527 y terminada en 1559. "Los amargos reproches están bizarramente mezclados en esta obra con el elogio—escribió Humboldt—. Se ve cómo crecen el odio y la sospecha en la medida que se acrecienta el renombre del navegante florentino. . .”
Y Humboldt, que estudió profundamente esta cuestión, da en El Cosmos la siguiente conclusión: "En cuanto a la denominación de un gran continente. . . se presenta como un monumento de la injusticia de los hombres. Es natural que se atribuya en última instancia la causa de esta injusticia a quien parecía ser el más interesado en cometerla. El estudio de los documentos ha probado que ningún hecho fidedigno confirma esta suposición. La denominación de América nació en un país alejado (de España) y por 109 una concurrencia de circunstancias que parecen descartar hasta la sospecha de influencia por parte de Vespucio. .. La concurrencia de circunstancias fortuitas le ha dado una celebridad cuyo peso, en tres siglos, ha gravitado sobre su memoria, ya que daba pie para cargar de tintas negras su carácter. Es una situación muy poco frecuente en la historia de los infortunios humanos. Es el ejemplo de un vilipendio moral que crece con la celebridad del nombre”.
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