DEL LITORAL DEL BRASIL
HASTA EL 25°
DE LATITUD SUR
REACCIÓN DEL GOBIERNO PORTUGUÉS
A LA NOTICIA DEL DESCUBRIMIENTO DE LA
“ISLA DE VERA CRUZ"
p
Así pues, Cabral y Caminha enviaron el 1 de mayo de 1500
a Manuel I la noticia de su descubrimiento. "
p Claro que no se entiende por qué esa noticia hubiese de escandalizar a Europa ni por qué Manuel I hubiera de tener tantos miramientos con los nervios de Europa. Pues el concepto de "tierra firme" ya se había empleado muchas veces en los documentos portugueses cuando los reyes donaban a sus hidalgos en el hemisferio boreal, donde se encuentra, como es sabido, Europa, "la isla, islas o tierra firme" que encontrasen. Y que los reyes portugueses no se proponían hacer secreto de aquellos descubrimientos se ve aunque sólo sea porque en la "primera expedición exploradora" de la recién descubierta isla-continente participó el italiano Américo Vespucio, que acababa de abandonar el servicio al rey de España para pasar al de Portugal.
p Por este sospechoso extranjero que, dicho sea de paso, volvió sin ningún obstáculo a España, donde ocupó un cargo importante en la marina, se enteró Europa de la segunda navegación portuguesa al continente occidental. Vespucio o el editor de su cartas estimaba que aquélla fue la "tercera navegación”. Examinaremos su trascendencia geográfica universal en el capítulo 12. Aquí expondremos únicamente la probable marcha de la expedición 81 según se desprende de las cartas de Vespucio (única fuente, si bien no muy segura) y de varios mapas.
p La cuestión es que las fuentes portuguesas no hablan de la nueva expedición. Y de la reacción de Manuel I al descubrimiento de Cabral no se sabe sino que el rey lo puso en conocimiento de los otros monarcas.
Y no nos habríamos enterado del posterior proceder del Gobierno portugués con relación a la “isla” descubierta de no haber sido por la vanilocuencia de Vespucio y la publicación en los años siguientes de unos mapas en los que estaba trazada parte de la costa del Brasil con el nombre de "Santa Cruz" [81•31 o "País de los Papagayos" y las denominaciones de varios ríos, cabos y bahías. Por fortuna para los historiadores, los portugueses, igual que los españoles, solían poner a los territorios descubiertos nombres de santos. Teniendo en cuenta esta circunstancia y contrastando los escasísimos datos de las cartas de Vespucio con los mapas del Brasil del primer decenio del siglo XVI, Adolfo Varnhagen determinó la marcha consecutiva del descubrimiento de la línea costera del continente meridional por los portugueses entre 1501 y 1502. Investigadores posteriores de esta cuestión precisaron en algunos aspectos los cálculos de Varnhagen. Todo lo demás no pasa de conjeturas.
LA EXPEDICIÓN PORTUGUESA DE 1501 A 1502
p Así, mediado mayo (?) de 1501, una flotilla de tres (?) embarcaciones, bajo el mando de no se sabe quién (tal vez Gaspar de Lemos), con la participación probable, mas no demostrada, de Américo Vespucio, que desempeñaba no se sabe qué cargo, ^arpó de Lisboa rumbo a las islas de Cabo Verde. En la segunda década de junio (?) siguió navegando por el hemisferio austral y, tras una travesía de nueve semanas (?), durante casi cinco de las cuales aguantó tempestades (¡en la zona de las calmas chichas!), arribó a una extensa tierra el 7 de agosto de 1501 o varios días después.
Luego de una travesía tan larga se necesitaba, como es natural, una reparación de las naves y descanso para las tripulaciones. No obstante, las naves estuvieron fondeadas junto al primer cabo 82 brasileño sólo una semana, y eso porque se habían perdido dos marineros y los estuvieron esperando y buscando.
p Renunciaron al descanso en el lugar del primer desembarco, debido a la hostilidad de los indígenas, que, parece ser, mataron a un joven y dispararon varias flechas contra los forasteros. Tan inusitada conducta se explica porque en este preciso lugar de la costa del Brasil habían estado uno o dos años antes que los portugueses las expediciones de Pinzón y de Lepe.
p Hasta dicho punto, casi todo despierta dudas. Pero más al sur, entre los 5° y los 25° de latitud sur, todos los trechos recorridos por la expedición están fechados con exactitud merced a los santorales católicos. (A continuación se da entre paréntesis el día de uno u otro santo.)
p El punto más septentrional, indicado en los mapas del primer decenio del siglo XVI, que tocó en 1501 la expedición portuguesa, fue el cabo de San Roque (16 de agosto), situado en el extremo oriental del continente, indudablemente—incluso para aquellos tiempos—al este de la línea de demarcación de 1494; por consiguiente, debió pertenecer sin discusión a Portugal. Las coordenadas del cabo de San Roque son 5°25’ de latitud sur y 35° 15’ de longitud oeste.
p Ahora se puede responder a la pregunta de Rocha Pombo (véase el comienzo de este capítulo): ¿por qué la expedición portuguesa de 1501 no fue a "descubrir tierras" a la latitud de Porto Seguro (16°25’ de lat. S.), sino a "doscientas leguas al norte”, es decir, 11° más cerca del Ecuador, si desconocí a que se trataba de un territorio enorme? Pues, sencillamente, porque entonces los portugueses no pensaban siquiera explorar más allá de los 16° de latitud sur la “isla” cuya costa había recorrido Cabral sólo a lo 83 largo de varias decenas de kilómetros. Es cosa documentalmente probada que Pinzón y Lepe tornaron a España ya en el otoño de 1500 tras de haber descubierto justamente ese extremo del continente, al que se acercaron los portugueses en agosto de 1501, a la misma latitud. Es más que probable que Manuel I supiera a principios de 1501 que en el hemisferio austral, al otro lado del océano, no lejos relativamente de África, en la franja subecuatorial, hubiera un extenso territorio; pero lo sabía no por boca de los navegantes portugueses, sino de los espías portugueses afincados en puertos españoles o en la corte española.
p Desde el cabo de San Roque comenzó la navegación hacia el sur, bordeando la costa. El siguiente punto inscrito en el mapa fue el cabo San Agustín (28 de agosto), que, por lo visto, debe identificarse con el cabo Branco (6°50’ de lat. S., 34°50’ de long. O.), extremo oriental de la tierra firme. Por cierto, Vespucio indica que está a 8° de latitud sur, pero en su tiempo el error de un grado y aún más en las mediciones geográficas era algo corriente.
p Las naves estuvieron ancladas allí un mes, y luego, tomando rumbo al sudoeste, pasaron a fines de septiembre por delante de las desembocaduras de unos ríos pequeños que descienden de la sierra Borborema: el San Miguel (29 de septiembre) y el San Jerónimo (30 de septiembre), y cuatro días después se acercaron a la desembocadura de un río grande, el San Francisco (4 de octubre). Las coordenadas de la desembocadura del río (pontal do Manguinha) son 10°30’ de latitud sur y 36°30’ de longitud oeste. Al siguiente lugar de importancia, la bahía de Todos los Santos (1 de noviembre), arribó la expedición cuatro semanas después. Está a 12°52’ de latitud sur y 38°34’ de longitud oeste y es la única bahía grande a estas latitudes. Los colonos posteriores le concedieron tanta importancia que la denominaron simplemente Bahía, con mayúscula. En estas zonas meridionales los portugueses no podían quejarse de la hostilidad de los indios, convincente testimonio de que recibían la primera visita de europeos.
p Desde Bahía, el litoral desciende recto al sur. Los marineros pasaron Porto Seguro de largo, probablemente sin verlo siquiera, y alcanzaron la desembocadura del Santa Lucía (13 de diciembre); por lo visto, es el río Doce, tras el cual la costa vuelve a torcer al sudoeste. Doblaron el cabo de San Thomé (21 de diciembre) y viraron bruscamente al oeste. Se les ofreció una majestuosa bahía que tomaron por la desembocadura de un río, y como estaban ya a comienzos de enero de 1502, la denominaron Río 84 de Janeiro (22°54’ de lat. S., 43°13’ de long. O.). Actualmente, tan inadecuado nombre ha quedado sólo para la que fue capital del Brasil, y a la bahía, en la que desaguan varios riachuelos, le han devuelto la antigua denominación india de Guanabara.
p Luego las naves avanzaron cien kilómetros a occidente hasta la bahía de Angrados Reis (6 de enero), donde la costa se inclina hacia el sudoeste. La expedición cruzó el trópico de Capricornio, y el 22 de enero alcanzó el islote de San Vicente (23°56’ de lat. S. y 46°20’ de long. O.).
p El “bautismo” de las costas del continente parece ser que terminó ahí: en los mapas más antiguos de la "Tierra de la Santa Cruz" la línea costera se interrumpe a unos doscientos kilómetros al sudoeste de San Vicente y se lee la última inscripción de Rio di Cananor (hoy Cananari, 25° de lat. S. y 48°10’ de long. O.), nombre evidentemente pagano. Bien es verdad que Vespucio escribió que el 15 de febrero de 1502 llegó a lo largo de la costa hasta el grado 32 de latitud sur, pero esta afirmación no está confirmada por otros testimonios, y los mapas, como vemos, la refutan.
Por otra parte, lo hecho, sin ningún género de dudas, por esta anónima expedición portuguesa de 1501 y 1502, fue un gran adelanto geográfico incluso para aquella época: se descubrió y dibujó en el mapa, aunque de manera muy primitiva, el contorno de la costa de la nueva tierra comprendida entre los paralelos 5 y 25 de latitud sur, desde el cabo de San Roque hasta Cananari, a lo largo de más de tres mil kilómetros. En los años siguientes, este descubrimiento portugués estaría ligado con los descubrimientos de las expediciones españolas de 1498-1502 que exploraron los litorales nororiental y septentrional de la nueva tierra. Podía ser únicamente una tierra firme de ultramar, desconocida totalmente antes y enclavada en su mayor parte en el hemisferio austral; por lo tanto, no tenía nada que ver con Asia oriental.
COMIENZOS DEL TRAFICO CON EL PALO.BRASIL
Y PRIMEROS COLONOS EUROPEOS EN EL BRASIL
p En la "Tierra de la Santa Cruz" abunda un árbol rojo de calidad parecida al que, como sabemos, denominaban ya en el siglo XII palo brasil, y empezaron a navegar para allá no sólo los portugueses, sino también mercaderes de otros países europeos. El gobierno portugués consideraba contrabandistas a los extranjeros, pero no mostró síntomas de alarma hasta que ese contrabando cobró grandes proporciones. Los historiadores portugueses afirman que el iniciador del tráfico con la madera tintórea 85 del Brasil, que posteriormente, después de fundarse la ciudad de Pernambuco (Recife), empezó a llamarse de Pernambuco, fue Coelho, y los historiadores franceses afirman que fue Gonneville.
p En mayo o junio de 1503 zarpó de Lisboa una flotilla al mando de Gonzalo Coelho. Uno de los seis navios iba capitaneado, según confesión propia, por Américo Vespucio, quien no lo refirió todo, ni tampoco, igual que siempre, con mucha veracidad, sobre la marcha de esta expedición, sin mencionar, claro está, el nombre de su capitán. Algunas circunstancias relacionadas con la navegación de Coelho se conocen por las crónicas portuguesas. El fin propuesto era llegar a la ciudad de Malaca, y parece ser que los portugueses se proponían ir allá por la ruta occidental, doblando por el sur la "Tierra de la Santa Cruz”.
p Coelho tomó rumbo sudeste desde las islas de Cabo Verde hacia Sierra Leone. ¡Extraño rumbo para quien se proponía arribar a Malaca sin doblar el cabo de Buena Esperanza! Además, ¿qtié podría mover a los portugueses a buscar allí la ruta occidental? Eso podría haberles reportado alguna ventaja únicamente en el caso de que esa ruta fuera mucho más corta que la oriental, a través del Océano Indico. Pero, en ese caso, quien la encontrase no podía hacer sin perjudicar a los portugueses, pues demostraría que el mercado principal de las especias, Malaca, y las "islas de la especiería" o Molucas debían pertenecer no a Portugal, sino a España, puesto que se encontraban al oeste de la línea de demarcación [85•32 . La búsqueda de esa ruta podía favorecer sólo a España, lo que posteriormente se demostró con la suerte que corrió el proyecto de Magallanes.
p La flotilla de Coelho se acercaba ya a Sierra Leone, pero los vientos contrarios le impidieron fondear junto a la costa. Cuatro días después Coelho viró al lado opuesto, al sudoeste. Las naves cruzaron el Ecuador y cerca de los 3°50’ de latitud sur y 32°23’ de longitud oeste divisaron una pequeña isla rocosa no señalada en las cartas de marear. Fue el segundo descubrimiento de la isla. Poco antes había dado con ella un tal Fernando de Noronha y la recibió en donación del rey de Portugal.
p Allí la nave capitana encalló y naufragó, pero la tripulación se salvó íntegra. Vespucio fue a la isla en una barca con cuatro o cinco tripulantes en busca de un fondeadero seguro, pero sólo arribó tras él una nave, y eso pasada una semana. Así ocurrió que Vespucio llegó inopinadamente a ser el primer explorador de la 86 isla Fernando de Noronha, antes deshabitada, donde había " innumerables pájaros marinos y terrestres, tan mansos que sin recelo alguno se dejaban coger con la mano”.
p Cuatro naves de la flotilla de Coelho siguieron adelante, hacia la "Tierra de la Santa Cruz”, acordando reunirse en Bahía. La quinta nave, a cuyo bordo iba Vespucio, arribó a Bahía, pero esperó allí en vano dos meses y medio a las otras. Entonces el capitán recorrió la costa del continente hacia el sur. A los 18° de latitud sur, o sea, en la zona de Porto Seguro, construyó un fuerte y dejó allí a un grupo de hombres de la naufragada nave capitana con provisiones para medio año: fue el primer ejemplo de colonización casual, en grupo, del Brasil. La nave permaneció fondeada allí unos cinco meses, y parte de la tripulación se adentró durante ese tiempo unos doscientos o doscientos cincuenta kilómetros en el país. Esta fue la primera exploración de la Gran Grada de la Meseta del Brasil por los portugueses en la zona de la Serra dos Aimorés.
p A comienzos de abril de 1504 zarpó la nave con un cargamento de palo brasil, y a mediados de junio del mismo año arribó a Lisboa.
p Es poco lo que se sabe de Gonzalo Coelho después del naufragio. Arribó a la "Tierra de la Santa Cruz”, recorrió por mar su costa y perdió otras dos naves en circunstancias no esclarecidas. Pasó unos dos años en la bahía de Río de Janeiro. En 1506 cargó las dos naves restantes con palo brasil y regresó a Lisboa, donde lo daban por perdido.
p Los historiadores franceses del siglo XIX Pascal AvezacMacaya y Paul Gaffarel dicen que el primer comerciante con el palo brasil fue uno de los marineros de Normandía que iban a fines del siglo XV y comienzos del XVI a Guinea "por especias”. Se llamaba Paulmier de Gonneville y era natural de Honfleur, pequeña población en la desembocadura del Sena. Es posible que Gonneville fuera a África occidental en busca de malagueta, sustitutivo de la pimienta, pero también es posible que navegara a la captura de las especias que traían de la India en sus bodegas las embarcaciones portuguesas. Lo mismo que en toda una serie de casos análogos, los cronistas escribieron que Gonneville fue "desviado a occidente por una tempestad" y se vio casualmente en la costa del Brasil. No logró hallar aquí especias valiosas, pero llevó a su patria palo brasil (1503-1504). Después de Gonneville fueron ya directamente a las costas brasileñas compatriotas suyos, normandos también de Honfleur y Dieppe. Así descubrieron los franceses la ruta a este país que sus políticos y negociantes, varios 87 decenios después, empezaron a llamar "Francia Ecuatorial”.
p Después del retorno de Coelho, Lisboa no dio en veinte años ningún paso para colonizar el Brasil. Procuró únicamente dar la impresión de que custodiaba las aguas territoriales, enviando con irregularidad allá barcos guardacostas. De hecho, durante el primer cuarto del siglo XVI Brasil fue, a ojos de las potencias marítimas rivales de Europa occidental, "un territorio de nadie”. Además, los agentes de los mercaderes portugueses convivían perfectamente allí con los extranjeros que acudían.
p El aumento del comercio del palo brasil dio lugar a que los capitanes de los barcos mercantes y los traficantes con dicha madera tintórea denominaran Brasil, y no "Tierra de la Santa Cruz”, el suelo donde crecía este árbol. Según A. Varnhagen, dicha denominación aparece por primera vez, documentalmente recogida, en uno de los diarios de a bordo portugueses de 1511, y ya en el siglo XVII desplazó totalmente del lenguaje corriente la denominación oficial de "Provincia de la Santa Cruz”.
Desde comienzos del siglo XVI fue estableciéndose algún que otro europeo casual en la costa brasileña. Después de los dos delincuentes que Cabral dejó allí, estableciéronse en el Brasil los compañeros de ruta de Coelho cuya nave zozobró. Pero quienes más a menudo se quedaban en la costa eran marinos y soldados desertores de los barcos que arribaban o cruzaban por allí y luego se hacían pasar por náufragos [87•33 . Mientras eran pocos, entablaban relaciones de buena vecindad con los indígenas, se casaban con indias, y sus hijos pusieron comienzo al grupo mestizo típico del período colonial del Brasil que recibió el nombre de mamelucos.
Notes
[81•31] Manuel I no tardó en cambiar el nombre de "Vera Cruz" por el de "Santa Cruz”. Al participar a los reyes de España el descubrimiento, escribió: "La tierra de la Santa Cruz es muy cómoda y necesaria para las comunicaciones con la India, pues él (Cabral) reparó allí sus naves y tomó agua" (M. Navarrete, Colección de documentos. .., t. 3).
[85•32] Dio este convincente argumento hace ya cien años Osear Peschel (en la Historia de la época de los descubrimientos).
[87•33] "Los capitanes de las naves tenían que andarse con mucho cuidado y no permitir a las tripulaciones que desembarcaran para evitar que los marineros se evadiesen" (Rocha Pombo).