[1] Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1977/LOC22AE/20091118/099.tx" Emacs-Time-stamp: "2010-01-22 18:18:33" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2009.11.18) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ [BEGIN] ~ [2] ~ [3]
OBRAS COMPLETAS
TOMO XXII
V. I. LENIN
[4] ~ [5] __TITLE__ V. I. LENINEl tomo XXII contiene los trabajos escritos por Lenin entre junio de 1914 y setiembre de 1915. En estos escritos Lenin levanta la bandera de la lucha contra la guerra imperialista y el socialchovinismo internacional, y establece los fundamentos de la teoría y de la táctica del partido bolchevique sobre los problemas de la guerra, la paz y la revolución.
Un grupo de trabajos: Las tareas de la socialdemocracia revolucionaria en la guerra europea, La guerra europea y el socialismo internacional, La guerra y la socialdemocracia de Rusia, La derrota de su propio gobierno en la guerra imperialista, El socialismo y la guerra, tiene como principal finalidad dar una apreciación de la guerra, y definir las tareas que deben afrontar el partido del proletariado y el movimiento obrero internacional.
Una parte considerable de este volumen está constituida por escritos que denuncian el socialchovinismo y el centrismo internacionales y revelan las causas que produjeron la bancarrota de la II Internacional. Entre ellos figuran: La bancarrota de la II Internacional, La lucha contra el socialchovinismo, La situación y las tareas de la Internacional Socialista.
Varios trabajos de este tomo están dirigidos principalmente contra el socialchovinismo en Rusia: Los Südekum rusos, Bajo una bandera ajena, De la situación interna de la socialdemocracia de Rusia, etc.
En el artículo La consigna de los Estados Unidos de Europa, que fue escrito en agosto de 1915, Lenin formula su genial tesis sobre la posibilidad de la victoria del socialismo inicialmente en varios países, o aun en un solo país.
Este tomo contiene también el trabajo de Lenin titulado Carlos 8 Marx, que da una concisa pero exhaustiva caracterización de la doctrina de Marx.
Además, se incluyen por primera vez en este volumen varios escritos, entre ellos: Resolución del CC del POSDR, La oposición polaca en la Reunión de Bruselas, Plan para el artículo "La revolución y la guerra", La consigna de trasformar la guerra imperialista en guerra civil, Plan para el folleto "La guerra europea y el socialismo europeo", Al autor del Canto del petrel.
[9] __ALPHA_LVL1__ INFORME DEL CC DEL POSDR A LA REUNIÓNEscrito el 23-30 de junio (6-13 de julio) de 1914.
Publicado por primera vez en 1929, en las ediciones 2» y 3« de las Obras de V. I. Lenin, tomo XVII.
Se publica de acuerdo con el manuscrito.
[10] ~ [11]Aprovecho la oportunidad, antes de rendir el informe^^2^^ en nombre del CC del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, para cumplir el agradable deber de expresar---también en su nombre--- nuestro profundo agradecimiento al camarada Vandervelde, presidente del Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional, por visitar nuestro país y por la vinculación personal que estableció con los dirigentes del movimiento obrero de San Petersburgo. Agradecemos particularmente al camarada Vandervelde haber sido el primero en establecer un contacto directo entre los miembros destacados de la Internacional y los obreros con conciencia de clase y los dirigentes obreros de Rusia, y también por haber publicado en,1a prensa socialista del extranjero (nos referimos a Le Peuple y L'Humanité) datos objetivos sobre el movimiento obrero de Rusia, datos obtenidos en la fuente de las redacciones de periódicos de tres tendencias: ``pravdista'' (es decir, de nuestro partido), ``liquidacionista'' y de la de los ``eseristas''.
Subdividiré mi informe sobre la unidad de la socialdemocracia rusa en las cuatro partes siguientes: 1) primero expondré el fondo de las discrepancias más importantes entre los socialdemócratas; 2) luego expondré datos que se refieren al movimiento obrero de masas en Rusia y que comprueban la línea de nuestro partido por la experiencia de este movimiento; en la parte 3) explicaré cómo la línea y la posición de nuestros adversarios ha sido comprobada por esa misma experiencia de trabajo. Por último, 4), formularé en nombre del CC del POSDR, proposiciones concretas, positivas y prácticas acerca de la unidad.
__ALPHA_LVL2__ IExisten dos opiniones fundamentales en cuanto a lo que actualmente sucede en la socialdemocracia rusa.
Una de ellas, expuesta por Rosa Luxemburgo en su propuesta 12 del año pasado (diciembre de 1913) al Buró Socialista Internacional y que comparten tanto los liquidadores como los grupos que los defienden, es la siguiente: en Rusia impera el ``caos'' de la lucha divisionista entre multitud de grupos, de los cuales el peor, el que más fomenta la escisión, es el'``leninista''. En la realidad las discrepancias no excluyen en modo alguno la posibilidad de trabajar en común. La unidad debe alcanzarse por el acuerdo o el compromiso de todas las tendencias y fracciones.
La otra opinión, que nosotros compartimos, sostiene que en Rusia no hay nada parecido al "caos de la lucha divisionista". Sólo existe la lucha contra los liquidadores.; y sólo en esa lucha se^ forma el auténtico partido socialdemócrata obrero, que ya ha unificado a la aplastante mayoría, a los 4/5 de los obreros con conciencia de claíe de Rusia. El partido ilegal, en el cual la mayoría de los obreros de Rusia están organizados, ha sido representado por las conferencias y reuniones de enero de 1912, y febrero y verano de 1913. Su publicación legal es el periódico Pravda (yétité); de ahí la denominación de pravdistas. Esta es la opinión que, entre otras, expresó aquel obrero de Petersburgo cuando en el banquete al que asistió el camarada Vandervelde en San Petersburgo dijo que los obreros de las fábricas de la ciudad estaban unidos, y que fuera de esa unidad de los obreros sólo había "Estados mayores generales sin ejército''.
Paso a la segunda parte de mi informe, a la exposición de los datos objetivos que demuestran lo correcto de nuestro punto de vista. Me detendré ahora en la esencia del liquidacionismo.
El grupo de liquidadores fue excluido formalmente del partido en la Conferencia del POSDR de enero de 1912, aun cuando el problema del liquidacionismo había sido planteado por nuestro partido mucho antes. La conferencia del POSDR de toda Rusia, que se realizó en diciembre de 1908, aprobó una resolución precisa y formal,'que era obligatoria para todo el partido y que condenaba sin reservas el liquidacionismo. En esa resolución el liquidacionismo es definido como sigue:
(El liquidacionismo es) "el intento de cierta parte de los intelectuales del partido de liquidar la organización existente del POSDR y de sustituirla por una agrupación informe, que tenga cabida, a toda costa, dentro de los marcos de la legalidad, aunque esta última se logre al precio de una renuncia abierta al programa, a la táctica y a las tradiciones del partido''.
__PARAGRAPH_PAUSE__ [13]
Manuscrito de V I
romano reducido.
[14] ~ [15] __PARAGRAPH_CONT__Vemos, pues, que ya en 1908 el liquidacionismo fue formalmente declarado y reconocido como una tendencia intelectual y que su esencia consiste en la renuncia al partido ilegal, en el remplazo de éste o en la prédica de su remplazo por un partido legal.
La reunión plenaria del CC de enero de 1910 condenó de nuevo por unanimidad al liquidacionismo como una " manifestación de la influencia de la burguesía sobre el proletariado".
Vemos, pues, cuan errónea es la opinión de que nuestras discrepancias con los liquidadores serían menos profundas, de menor significación que las que existen entre los llamados radicales y - moderados en la Europa occidental. ¡ ¡De ningún partido de la Europa occidental, lo que se dice de ninguno se hallará una sola resolución general contra personas que quisieran disolver el partido y sustituirlo por uno nuevo!!
En ninguna parte de la Europa occidental se ha planteado ni puede plantearse la cuestión de si es admisible llevar el título de miembro de un partido y al mismo tiempo promover la disolución de ese partido sosteniendo que ese partido es inútil e innecesario y que debe ser sustituido por otro partido. En ninguna parte de la Europa occidental se ha presentado el problema, como ocurre en nuestro país, de la existencia misma del partido, la razón de ser del partido.
No se trata de una discrepancia respecto de la organización, de cómo debe ser estructurado el partido, sino de una divergencia acerca de la razón de ser del partido. Aquí no se puede hablar siquiera de ninguna conciliación, ningún acuerdo ni ningún compromiso.
Nosotros no habríamos podido organizar nuestro partido (en sus 4/5), y no podemos proseguir esa organización a menos que combatamos resueltamente a los literatos que en la prensa legal luchan contra la ``clandestinidad'' (es decir, contra el partido ilegal), a la que declaran un "mal", cuyo abandono justifican y exaltan y que preconizan la formación de un "partido abierto''.
Nuestro partido, en la Rusia de hoy donde ni siquiera el partido de los liberales más moderados es legal, puede existir únicamente como partido ilegal. Veamos en qué consiste lo original, lo peculiar de nuestra situación, que recuerda un tanto la de los 16 socialdemócratas alemanes bajo la ley de excepción~^^*^^ (aunque los alemanes disfrutaban entonces de una legalidad cien veces mayor cpie la que hay en Rusia). Nuestro partido obrero socialdemócrata ilegal está integrado por organizaciones obreras ilegales (denominadas a menudo ``células''), que están rodeadas por una red más o menos densa de asociaciones obreras legales (cajas de seguros sociales, sindicatos, asociaciones educativas, deportivas, de templanza, etc.). La cantidad de asociaciones legales es mayor en la capital; en provincias a menudo éstas no existen.
Algunas de las organizaciones ilegales son bastante amplias, otras, son muy restringidas, y en algunos casos se reducen sólo a ``delegados''^^**^^.
Las asociaciones legales~sirven, en cierta medida, como protección para las organizaciones ilegales, y para una amplia propaganda legal entre las masas de la idea de la cohesión de la clase obrera. Unificar en el plano nacional a las organizaciones dirigentes de la clase obrera, crear un centro (CC), aprobar resoluciones precisas del partido sobre todos los problemas, son desde luego cosas totalmente ilegales y que exigen el mayor secreto y la confianza de los obreros probados y de avanzada.
Quien se manifiesta en la prensa legal contra la `` clandestinidad'' o por el "partido abierto", desorganiza nuestro partido; a esa gente no podemos considerarla sino como enemigos irreconciliables de nuestro partido.
La negación de la ``clandestinidad'' va unida, como es lógico, a la negación de la táctica revolucionaria y a la defensa del reformismo. Rusia atraviesa la época de las revoluciones burguesas. En Rusia hasta los burgueses más moderados, los ``kadetes'' y los ``octubristas'', están hoy sin duda descontentos del gobierno. Pero todos ellos son enemigos de la revolución, nos odian por `` demagogos'', porque, como en 1905, intentamos llevar de nuevo las masas a las barricadas. Todos ellos, burgueses, auspician sólo _-_-_
^^*^^ Véase V. I. Lenin, Obras completas, Buenos Aires, Ed. Cartago, 2* ed., 1969, t. IV, nota 34. (Ed.)
^^**^^ Delegados: obreros de vanguardia a quienes se elegía para establecer contacto vivo y permanente entre el CC y los grupos socialdemócratas locales, así como ¿ara hacer más flexible la dirección del trabajo local en los grandes centros del movimiento obrero. La tarea de crear un sistema de delegados fue planteada en la reunión de Cracovia, de 1913, del CC del PÓSDR. (Ed.)
17 ``reformas", y propagan entre las masas la idea, profundamente perniciosa para ellas, de que las reformas son compatibles con la actual monarquía zarista.Nuestra táctica es distinta. Nosotros aprovechamos cualquier reforma (por ejemplo, los seguros sociales) y cualquier asociación legal. Pero las aprovechamos para desarrollar la conciencia revolucionaria de las masas y la lucha revolucionaria de las masas. Y en Rusia, donde hasta ahora se carece de libertad política, estas palabras tienen hoy para nosotros un significado mucho más directo que en Europa. Nuestro partido dirige huelgas revolucionarias, que en Rusia crecen como en ningún otro sitio del mundo. Tomemos, por ejemplo, el mes de mayo solamente. En mayo de 1912, 64.000 y en mayo de 1914, 99.000 trabajadores participaron en huelgas económicas.
En las huelgas políticas participaron 364.000 en 1912 y 647.000 en 1914. La combinación de la lucha política y la económica genera la huelga revolucionaria, y ésta, que conmueve a millones de campesinos, los educa para la revolución. Nuestro partido realiza una campaña de mítines revolucionarios y de demostraciones callejeras revolucionarias. A tal efecto, nuestro partido difunde manifiestos revolucionarios y un periódico ilegal, su Órgano Central. Sirven de vínculo ideológico para toda esta labor de propaganda y agitación entre las masas las consignas aprobadas por los organismos superiores de nuestro partido: 1) jornada de ocho horas; 2) confiscación de las tierras de los terratenientes y 3) república democrática. Dada la situación actual de Rusia, de falta total de derechos, de completa arbitrariedad, dado que la monarquía zarista pisotea todas las leyes, sólo estas consignas son capaces de vincular verdaderamente toda la propaganda y agitación del partido, de orientarla de modo que signifique un apoyo real para el movimiento revolucionario de la clase obrera.
Nos divierte oír decir a los liquidadores que, por ejemplo, nos oponemos a la "libertad de asociación", pues además de subrayar el significado de este punto de nuestro programa en una resolución especial de la Conferencia de enero de 1912, hemos utilizado en la práctica los restringidos derechos de asociación (por ejemplo, de las cajas de seguros sociales) con diez veces más éxito que los liquidadores. Pero cuando la gente escribe en la prensa legal que las consignas de confiscación de la tierra y de 18 la república no pueden servir corno objeto de agitación entre las masas, nosotros declaramos que es imposible hablar siquiera de unidad de nuestro partido con esa gente y con ese grupo de literatos.
Como en esta primera parte de mi informe me proponía exponer el fondo de nuestras discrepancias, me limito a las anotadas, recordando que en la cuarta parte, al hacer referencia a las proposiciones prácticas, serán enumeradas exactamente todas las trasgresiones de los liquidadores al programa y a las resoluciones del partido.
No me detendré a detallar la historia de la separación de los liquidadores de nuestro partido ilegal, del POSDR. Señalaré sólo los tres períodos principales de esta historia.
Período I: desde el otoño de 1908 a enero de 1910. El partido combate el liquidacionismo medíante resoluciones del partido, precisas y oficiales, que lo condenan.
Período II: desde enero de 1910 a enero de 1912. Los liquidadores entorpecen el restablecimiento del CC del partido, los liquidadores destruyen el CC del partido y disuelven lo último que quedaba de él, la comisión técnica del "Buró del CC en el extranjero"^^*^^. Entonces, los comités del partido en Rusia, con el fin de reconstituir el partido, forman la "Comisión de Organización de Rusia" (otoño de 1911)^^**^^. Ésta convoca la Conferencia de enero de 1912, la cual reconstruye el partido, elige el CC y expulsa del partido al grupo de liquidadores.
Período III: desde enero de 1912 hasta el presente. Lo esencial de este período es que los obreros con conciencia de clase de Rusia, con una mayoría de 4/5, se unen sólidamente en torno de las resoluciones y organismos instituidos por la Conferencia de enero de 1912.
Paso ahora a la segunda parte de mi informe, a analizar en qué situación se halla nuestro partido y en qué situación los _-_-_
^^*^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XVII, nota 10. (Ed.)
^^**^^ La Comisión de Organización de Rusia fue creada para convocar la conferencia partidaria de toda Rusia, por resolución de los miembros del CC del POSDR en la Reunión de junio de 1911. Se constituyó a fines de setiembre en la reunión de representantes de las organizaciones locales del partido, y funcionó, hasta la inauguración de la VI Conferencia (de Praga) del POSDR de toda Rusia. Véase más detalles en ob. cit., t. XVII, nota 14. (Ed.)
19 liquidadores, desde el punto de vista del movimiento obrero de masas en Rusia. Trataré de esclarecer en qué medida la experiencia del movimiento de masas ha confirmado la línea de nuestro partido o la de los liquidadores. __ALPHA_LVL2__ IIEl 22 de abril de 1912, según el antiguo calendario, comenzó a publicarse en Rusia el diario obrero Pravda, que pudo aparecer gracias a la reconstitución del partido en la Conferencia de enero de ese año y que aplica (a menudo con reticencias, siempre incompletas) las resoluciones de esta conferencia. Claró está, nunca mencionamos en ninguna prensa, las conexiones ilegales existentes entre la Conferencia ilegal del partido de enero de 1912 y el CC que ella eligió con el periódico legal Pravda. Desde setiembre de 1912 comenzó a publicarse Luch---ahora Nasha Rábóchaia Gazeta---, periódico liquidacionista rival. Más tarde, en otoño de ese año, se celebraron las elecciones a la IV Duma del Estado. En 1913 empezó a regir en Rusia la nueva ley de seguros, que implantó las cajas de asistencia médica para obreros. Por último, los sindicatos legales, pese a las duras persecuciones del gobierno, que repetidamente los cierra, vuelven a aparecer.
No es difícil comprender que todas estas manifestaciones del movimiento obrero de masas---en particular los diarios de ambas tendencias---proporcionan una formidable cantidad de datos objetivos, públicos, de fácil comprobación. Consideramos que es nuestro deber protestar enérgicamente, ante el Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional, contra la costumbre de los liquidadores y de sus defensores en el extranjero de hacer afirmaciones gratuitas, aseveraciones y frases declamatorias, en tanto ignoran los hechos objetivos del movimiento obrero de masas en Rusia.
Precisamente estos hechos han robustecido en nosotros la convicción absoluta de que nuestra línea es justa.
En enero de 1912 se reunió la Conferencia del POSDR, que reconstituyó el partido ilegal. Los liquidadores y los grapitos en el extranjero (sin exceptuar a Plejánov) la recibieron con insultos. ¿Y los obreros en Rusia?
20Éstas se celebraron en el otoño de 1912. Si en la III Duma, entre los diputados de la curia obrera, los de nuestra tendencia representaban el 50 por ciento (4 sobre 8), en la IV Duma los diputados de la curia obrera por el partido fueron 6 sobre 9, es decir, el 67 por ciento. Ello demuestra que la masa obrera se puso del lado del partido y rechazó el liquidacionismo. Y si ahora los seis miembros de la Duma que se inclinan hacia el liquidacionismo desean verdaderamente la unidad con los diputados del partido, con el grupo obrero socialdemócrata ruso de la Duma, estamos obligados a señalar que es condición para la unidad el reconocimiento de que los diputados se atendrán a la voluntad de la mayoría de los obreros.
Prosigamos. Los diarios son instrumento importante para la organización de la clase obrera. Ellos contienen mucho material que prueba esto. Por ejemplo, los datos sobre el número de aportes de los grupos obreros. Ambos diarios, el pravdista (es decir del partido) y el liquidacionista publican informes sobre los aportes en dinero de los grupos obreros. Estos informes son el mejor índice imaginable---público y legal---, sobre el grado de organización real de las masas obreras.
En la Europa occidental, donde los partidos socialistas son legales, el número de afiliados es conocido por todos y sirve siempre como base al analizar el movimiento obrero organizado.
En Rusia no hay un partido abierto, legal. Las organizaciones del partido son ilegales, secretas, ``clandestinas'', como decimos nosotros. Pero un índice indirecto---y además certero---del estado de esas organizaciones es el número de los aportes en dinero de los grupos obreros.
Estos datos han sido publicados abierta y regularmente en ambos periódicos, desde hace más de dos años en el nuestro y alrededor de año y medio en el de los liquidadores, y si alguna inexactitud o error se producía, inmediatamente surgía la protesta por parte de los obreros mismos. Por lo que estos datos son absolutamente veraces y son el mejor índice público y legal del estado de organización de las masas obreras.
El hecho de que nuestros liquidadores y los grupitos que los defienden en el extranjero se empeñen en no tomar en consideración estos datos, en no comentarlos en su prensa, es para nuestros obreros sólo una manifestación del deseo de defraudar la voluntad de la mayoría de los obreros, es falta de buena fe.
21He aquí los datos correspondientes a todo el año 1913. El número de aportes de grupos obreros para los pravdistas fue de 2.18yparaxlos liquidadores, de 661. En 1914 (hasta el 13 de mayo) los pravdistas tuvieron el aporte de 2.873 grupos obreros y los liquidadores 671. Esto significa que el porcentaje de los grupos obreros organizados por los pravdistas fue del 77 por ciento en 1913 y del 81 por ciento en 1914.
A partir de 1912 los pravdistas publican estos datos regularmente, invitan a comprobarlos, afirman que son objetivos y llaman a los amigos verdaderos (y no falsos) de la ``unidad'' a reconocer abierta y honradamente la voluntad de la mayoría de los obreros. Sin ello, todas las conversaciones sobre la unidad son pura hipocresía.
Después que los liquidadores han estado combatiendo al partido durante un año y medio, los obreros con conciencia de clase de Rusia, han aprobado por una mayoría de 4/5 la línea ``pravdista'', y demostrado su fidelidad a la ``clandestinidad'' y a la táctica revolucionaria. Lo que nosotros esperamos de los liquidadores y sus amigos, no son frases sobre la ``unidad'' contra la voluntad del partido, sino una declaración franca sobre si ¿desean o no, en fin de cuentas, reconocer esta voluntad de la inmensa mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia?
Es fácil hacer afirmaciones sin contenido. En cambio es muy difícil organizar un auténtico periódico obrero, que es sostenido realmente por los obreros. Los camaradas extranjeros, que tienen todos mayor experiencia que nosotros, lo saben. Un verdadero periódico obrero, es decir, mantenido con dinero de los obreros, un periódico que siga la línea del partido, es un enorme aparato de organización.
¿Y qué nos muestran los datos? Los datos objetivos nos muestran que Pravda es un periódico verdaderamente obrero, mientras que el periódico de los liquidadores, que niega la `` clandestinidad'', es decir, el partido, es en los hechos, tanto por sus ideas como por el origen de sus recursos, un periódico burgués.
Desde el 1 de enero al 13 de mayo de 1914, ambos periódicos, como siempre, publicaron informes sobre las colectas de dinero; de ellos nuestro órgano hizo un balance. Este es el resultado. Pravda reunió 21.584 rublos 11 kopeks, de los cuales 18.934 rublos 10 kopeks corresponden a grupos obreros. Quiere decir 22 que el 87 por ciento procede de colectas de los obreros organizados y sólo el 13 por ciento de la burguesía.
Los liquidadores, en cambio, han recaudado 12.055 rublos 89 kopeks, de los que 5.296 rublos 12 kopeks proceden de grupos, de obreros, es decir, menos de la mitad, sólo el 44 por ciento. Los liquidadores reciben más de la mitad del dinero de la burguesía.
Por lo demás, toda la prensa burguesa liberal elogia a diario a los liquidadores, los ayuda a defraudar la voluntad de la mayoría de los obreros y estimula su reformismo y su negación de la clandestinidad.
Como ejemplo de la actividad de los grupos en el extranjero citaré el periódico Edinstvo del camarada Plejánov, el diputado Buriánov y otros. Tengo ante mí tres números de este periódico, el primero del 18 de mayo y el tercero del 15 de junio de ese año. De los informes surge que alguien dio para el periódico, por mediación del camarada Olguin que vive en el extranjero, 1.000 rublos; que las colectas en el extranjero ascienden a 207 rublos 52 kopeks. Seis (¡seis!) grupos de obreros entregaron 60 rublos.
¡¡Y este periódico, que en Rusia.cuenta con el apoyo de seis grupos obreros, llama a los obreros a desoír las resoluciones del partido, al que califica de ``divisioriista''!! El partido que en dos años y medio ha unido a 5.600 grupos de obreros en torno de las resoluciones formuladas con precisión, de las tres conferencias ilegales de 1912 y 1913, es ``divisionista''. Y el grupo de Plejánov, que ha unificado en Rusia a seis grupos obreros y reunido en el extranjero 1.200 rublos para defraudar la voluntad de los obreros rusos, es, entiéndase bien, ¡¡un grupo ``unificador''!!
Plejánov acusa a los demás de fraccionismo, como si no fuera fraccionismo recaudar en forma especial dinero para un grupo especial y llamar a los obreros a no cumplir las resoluciones de una mayoría de 4/5.
En cuanto a nosotros, decimos abiertamente que el comportamiento del grupo de Plejánov es un modelo de desorganización. La conducta de Plejánov es la misma que si Mehring, en Alemania, organizase seis grupos de obreros y en un periódico especial llamase a los socialdemócratas alemanes a desoír al partido que se hubiera escindido, supongamos, de los polacos.
Plejánov y nosotros hablamos un lenguaje distinto. Nosotros llamamos consolidación de los 4/5 de los obremos de Rusia a la 23 verdadera unidad y no a la de palabra. Y llamamos desorganización a la lucha de los grupos en el extranjero, financiada con dinero reunido en el extranjero, contra la mayoría de los obreros rusos.
Según los datos obtenidos en San Petersburgo y publicados por el camarada Vandervelde, Pravda tiene una circulación de 40.000 ejemplares, mientras que el periódico de los liquidadores tiene una de 16.000. Pravda cubre sus gastos y es mantenida por los obreros, en tanto que el de los liquidadores es mantenido por aquellos que nuestro periódico denomina amigos ricos procedentes de la burguesía.
Hacemos entrega al Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional de los informes financieros publicados en ambos periódicos; para los camaradas del extranjero, que saben que un periódico obrero es un problema serio, esto será mejor que las afirmaciones, promesas, declaraciones e insultos contra los `` leninistas''.
Nosotros preguntamos a los liquidadores si seguirán negándose a admitir el hecho objetivo de que el periódico de su grupo es en la práctica una empresa burguesa destinada a predicar el abandono de la clandestinidad y a defraudar la voluntad de la, mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia.
Si es así, todo cuanto digan sobre la ``unidad'' seguirá mereciendo las burlas airadas de nuestros obreros.
Quien en serio desee la unidad debe reconocer sinceramente cuan errada es en su totalidad la línea de los liquidadores, lo que quedó demostrado, tanto por las resoluciones del partido, a partir de 1908, como por la experiencia de dos años y medio de lucha de las masas obreras.
Prosigamos. Aquí están los datos objetivos sobre las elecciones de los obreros a las instituciones de seguros. Nosotros rechazamos, por liberal, todo cuanto se diga sobre reformas políticas, constitucionales en la actual Rusia de los zares, pero las reformas auténticas, como la de seguros, las utilizamos en los hechos y no de palabra. Todo el grupo obrero de la institución central de seguros está formado por pravdistas, es decir, por obreros que han condenado y rechazado el liquidacionismo. En las elecciones para integrarlo, sobre 57 delegados, 47 eran pravdistas, es decir, el 82 por ciento. En las elecciones para la institución de seguros de la 24 capital, de San Petersbnrgo, írabo 37 delegados pravdistas y 7 liquidadores, es decñv un 84 por ciento de pravdistas.
Lo mismo sucede en los sindicatos. Guando los camaradas de otros países oyen hablar a los socialdemócratas rusos en el extranjero sobre el "caos de la lucha de fracciones" en Rusia (como lo hacen Rosa LuxCmburgo, Plejánov, Trotski y otros) deben pensar que en nuestro país el movimiento obrero está dividido.
Nada de eso.
En Rusia no hay sindicatos paralelos. Tanto en San Petersburgo como en Moscú, los sindicatos son únicos. Ello es así porque en estos sindicatos hay una absoluta preponderancia de los pravdistas.
Ni uno solo de los 13 sindicatos de Moscú es liquidacionista.
De los 20 sindicatos de San Petersburgo, registrados en nuestro Calendario Obrero con indicación del número de afiliados, solos los de dibujantes industriales, empleados de farmacia y de oficinas y la mitad de los afiliados del sindicato de obreros gráficos son liquidacionistas. En todos los otros sindicatos, el metalúrgico, el textil, el de sastres, el de la madera, el de empleados de comercio, etc., es absoluto el predominio de los pravdistas.
Y nosotros decimos abiertamente: si los liquidadores no están dispuestos a modificar drásticamente toda su táctica y poner fin a su desorganizadora lucha contra la mayoría organizada de los obreros con conciencia de clase de Rusia, dejen de hablar de ``unidad''.
Pravda exalta diariamente la clandestinidad, aunque sólo sea con alusiones, censura a quienes reniegan de ella. Y los obreros siguen a su Pravda.
Hagamos un balance de la prensa ilegal que se edita en el extranjero. Después de la conferencia de agosto de 1912 de los liquidadores nuestro partido publicó, hasta junio de 1914, cinco números de un periódico ilegal, guía político; los liquidadores, cero y los socialistas revolucionarios, nueve. No están incluidos los manifiestos impresos en Rusia, manifiestos que sirven para la agitación revolucionaria en huelgas, mítines y demostraciones.
En esos cinco números se encontrarán mencionadas 44 organizaciones ilegales de nuestro partido; los liquidadores, cero; los socialistas revolucionarios, 21 (sobre todo estudiantes y campesinos).
25Finalmente, cuando en octubre de 1913 se formó en la Duma el grupo obrero autónomo socialdemócrata ruso que, a diferencia del de los liquidadores, quería cumplir la voluntad de la mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia, y no burlarla, ambos periódicos publicaron resoluciones de obreros de todos los rincones del país en favor de uno u otro grupo, del partido o liquidacionistas. El números de firmas que apareció publicado fue de 6.722 en favor del grupo ``pravdista'', es decir, del grupo del partido en la Duma, y 2.985 en favor del liquidacionista ( incluyendo 1.086 firmas de los obreros del Bund y 719 del Cáucaso). Los liquidadores, por lo tanto, con todos sus aliados, lograron reunir menos de un tercio.
Tales son, brevemente resumidos, los datos objetivos que oponemos a las afirmaciones gratuitas de los liquidadores. Estos datos objetivos sobre el movimiento de masas dé la clase obrera de Rusia durante dos años y medio demuestran de manera concluyente, a través de la experiencia de los obreros con conciencia de clase, que nuestra línea partidaria es correcta.
Debo hacer aquí una digresión y referirme a un caso concreto para mostrar por qué en nuestro país no se puede hablar de ``unidad'' y ni siquiera de ``paz'' con el actual periódico de los actuales liquidadores.
Es un caso sumamente importante, que aclara la actitud de los liquidadores hacia el trabajo ilegal de nuestro partido, y por eso pido a los camaradas particular atención.
Se sabe que a partir de 1912 la huelga revolucionaria de masas se desarrolla en Rusia con gran éxito. Los fabricantes trataron de anlicar contra ella el lock-out. Con objeto de trazar la línea de conducta del partido frente a esa medida de lucha, la conferencia de febrero de 1913 (adviértase la fecha: ¡1913!) de nuestro partido elaboró y publicó ilegalniente una resolución.
En esa resolución (pág. 11 de la publicación ilegal) se plantea abiertamente "la tarea inmediata de organizar demostraciones revolucionarias callejeras". Recomiéndase también abiertamente (en la misma página) "buscar nuevas formas de lucha para hacer frente al lock-out, por ejemplo, la huelga italiana^^*^^, y sustituir las huelgas políticas por mítines revolucionarios y demostraciones revolucionarias callejeras''.
_-_-_~^^*^^ Huelga de brazos caídos. (Ed.)
26Esto ocurría, lo repetimos, en febrero de 1913, o sea, medio año después de la conferencia de agosto de los liquidadores (1912), de esa misma conferencia que aseguraba a todo el mundo que los liquidadores no estaban contra la clandestinidad. Ni en ese medio año, de agosto de 1912 a febrero de 1913, ni durante el año siguiente, de febrero de 1913 a febrero de 1914, hubo resolución alguna del Bloque de agosto sobre este problema. ¡ ¡ Absolutamente ninguna!! Pero sigamos.
El 20 de marzo de 1914, los fabricantes de San Petersburgo deciden responder a las huelgas con el lock-out. En un solo día 70.000 hombres son dejados en la calle.
La organización ilegal de San Petersburgo de nuestro partido, el "Comité de San Petersburgo del POSDR", de conformidad con la resolución del partido, resuelve responder al lock-out con una demostración revolucionaria el día 4 de abril, aniversario de las matanzas del Lena.
Se edita un volante clandestino, que tengo aquí, ante mí. Lo firma el "Comité de San Petersburgo del POSDR". En él se. reproducen las consignas del partido (república y confiscación de la tierra), y termina con estas palabras:
``Camaradas: Acudan a la Avenida Nevs'ki el 4 de abril a las 11 de la mañana.''
Como es de suponer, un periódico legal como Pravda no podía reproducir, ni siquiera hacer referencia alguna como tal a ese volante.
¿Qué hacer? ¿Cómo expresar, para los lectores obreros, por lo menos para los más concientes políticamente y avanzados, la idea de que era necesario apoyar el llamamiento ilegal a una demostración ilegal, revolucionaria? Había que recurrir, como lo hacemos de continuo, a las alusiones.
Pues bien, el mismo día de la demostración, el viernes 4 de abril de 1914, aparece en nuestro periódico (Put Pravdi, núm. 54) un artículo editorial sin firma, con el modesto título de "Sobre las formas del movimiento obrero"^^*^^. En dicho artículo se habla abiertamente de la "resolución formal de los marxistas de febrero de 1913" y se alude a la demostración de carácter revolucionario con las palabras siguientes:
_-_-_^^*^^ Véase V. I. Lenin, ob. cu., t. XXI. (Ed.)
27``Los obreros con conciencia de clase conocen muy bien algunas formas concretas de ascenso [de ascenso de las formas de lucha], comprobadas históricamente en repetidas ocasiones y que sólo resultan `incomprensibles' y `extrañas' para los liquidadores." (Put Pravdi, 1914, riúm. 54.)
La policía rusa y los fiscales no comprendieron la alusión. Pero los obreros con conciencia de clase sí la comprendieron.
La demostración se realizó. De ella hablaron todos los periódicos burgueses en sus ediciones vespertinas del 4 de abril. Entonces, al día siguiente, 5 de abril, nuestro periódico (véase Put Pravdi, núm. 55) citó fragmentos de periódicos burgueses, en los que se decía que "en los últimos días gran cantidad de volantes firmados por el Comité de San Petersburgo del POSDR, fueron distribuidos entre los obreros, invitando a una demostración para el 4 de abril, aniversario de los acontecimientos del Lena''.
Nuestro periódico no podía ser procesado por haber publicado tal cita, tomada de periódicos burgueses. Y así resultó que se cumplió la decisión del partido ilegal: fue organizada una demostración revolucionaria y esa labor fue respaldada por un pe- riódico legal, leído por cuarenta mil obreros.
¿Qué hicieron entre tanto los liquidadores?
Según dije ya, en los seis meses que van desde agosto de 1912 a febrero de 1913 ni durante todo el año que siguió apareció ninguna resolución ilegal emanada del bloque de agosto.
Nadie oyó hablar en San Petersburgo de ningún llamamiento ilegal de los liquidadores para el 4 de abril; tampoco los periódicos burgueses se refirieron a ello. Hay que decir, por otra parte, que el testimonio de los periódicos burgueses es muy importante, pues cuando los volantes se distribuyen realmente en cantidad masiva, la prensa burguesa siempre se entera de ello y lo comenta. Y al contrario, si se distribuyen en cantidad insignificante, las masas no se enteran y los periódicos burgueses no dicen nada.
Así, pues, los liquidadores nada hicieron para organizar la demostración revolucionaria del 4 de abril. Se mantuvieron al margen.
Además, al hablar de la demostración al día siguiente, el periódico legal de los liquidadores
¡¡no recoge las noticias de los periódicos burgueses sobre la distribución de los volantes firmados por el Comité de San Petersburgo de nuestro partido!!
28Esto es monstruoso, pero es así. Agrego aquí el ejemplar del periódico liquidacionista del 5 de abril de 1914 (Siévernaia Rabóchaia Gazefa, núm. 48) para denunciar este hecho ante el Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional.
Piénsese solamente en lo que esto significa. Gente que declama que desea la ``unidad'' con nuestro partido, gente que quiere llamarse socialdemócrata oculta a los obreros la existencia de la organización ilegal de nuestro partido, del Comité de San Petersburgo del POSDR, así como sus volantes revolucionarios, ilegales, clandestinos y la demostración que éste ha organizado para el 4 de abril de 1914.
[Gente que declama sobre la ``unidad'' con nuestro partido y no reproduce de los periódicos burgueses las, noticias sobre la difusión en masa de volantes clandestinos suscritos por el Comité de San Petersburgo de nuestro partido!
Los camaradas de los partidos de otros países pueden comprender así por qué el problema de la clandestinidad tiene para nosotros una itnportancia tan vital y cardinal.
Pero hay más todavía. Una semana después, el 11 de abril de 1914, en el periódico liquidacionista (Siévernaia Rabóchaia Gazeta, núm. 51) apareció un artículo en el cual el autor se burla precisamente del artículo de Pravda del 4 de abril, el día de la demostración, que hacía referencia a las "formas superiores" de lucha; se burla porque Pravda
¡¡"expresó sus ideas en una forma difícil de comprender"!!
Piénsese solamente ¡¡el periódico legal de los liquidadores, de los que censuran e injurian sin descanso la clandestinidad, se burla de nuestro periódico legal, que deseoso de ayudar a la clandestinidad, lo hace sólo en forma de alusiones!!
Y por esa alusión de nuestro periódico a las "formas superiores", es decir, a la demostración revolucionaria organizada por el Comité de San Petersburgo de nuestro partido, los liquidadores, públicamente, en su periódico, en ese mismo artículo ¡¡nos tildan de ``aventureros'', de "aventureros sin ninguna clase de principios", de ``anarcosindicalistas'' que "provocan a. los obreros"!!
Tengo en mi poder todos los documentos, el volante del Comité de San Petersburgo, nuestro periódico y el de los liquidadores. Los camaradas a quienes esto interese pueden pedir la traducción íntegra de dichos documentos.
En nombre del CC de nuestro partido y de la inmensa 29 mayoría de los obreros socialdemócratas organizados de Rusia, declaro: ¡¡No puede haber ni ``unidad'' ni ``paz'' con semejante grupo de liquidadores, mientras exista semejante periódico!!
No podemos realizar nuestro trabajo revolucionario entre las masas en ``unidad'' con tal periódico.
__ALPHA_LVL2__ IIIPaso ahora a la tercera parte de mi informe. Habiendo examinado la experiencia del movimiento obrero de masas en Rusia, que ha venido a confirmar nuestra línea, quiero analizar la experiencia de nuestros adversarios.
Nuestros adversarios, tanto los liquidadores y los grupitos en el extranjero como el de Plejánov, gustan injuriarnos diciendo que somos ``usurpadores''. Ellos repitieron esas calumnias en las páginas de Vorwarts en marzo de 1912. ¡¡Pero Vorwarts no nos dio una oportunidad para responder!! Veamos qué sentido político pueden tener estas acusaciones de que somos ``usurpadores''.
He dicho ya que la Conferencia de 1912 fue convocada por la "Comisión de Organización de Rusia", formada por los comités del partido en Rusia después que los liquidadores destruyeron el viejo CC. Consideramos un mérito nuestro ese restablecimiento del partido ilegal, y la mayoría de los obreros de Rusia así lo han reconocido.
Pero admitamos por un instante que nuestros numerosos adversarios (numerosos en opinión de los grupitos de intelectuales y del extranjero) tienen razón. Supongamos que somos `` usurpadores'', ``divisionistas'', etc. En este caso, ¿no era natural esperar que nuestros adversarios probaran, no sólo con palabras sino con la experiencia de su actividad y de su unidad, que estamos equivocados?
Si no teníamos razón al afirmar que la única manera de organizar el partido era luchar contra los liquidadores, ¿no era de esperar que los grupos y organizaciones que discrepaban con nosotros demostraran con la experiencia de su actividad que la unidad con los liquidadores era posible?
Pero la experiencia de nuestros adversarios muestra esto. En enero de 1912, nuestro partido ilegal quedó reconstituido por 30 nuestra Conferencia, en la que estuvo representada la mayoría de las organizaciones de Rusia.
En marzo de 1912 se unían en las páginas de Vorwarts, para insultarnos:
los liquidadores,
el Bund,
los letones,
los polacos,
los ``trotskistas''
y los de ``Vperiod''.
Parecen muchas ``tendencias'' y ``grupos'', ¿verdad? ¡¡Qué fácil hubiera sido para ellos dar con su unidad un buen ejemplo a los obreros de Rusia!!
Pero cuando empezaron los preparativos para la conferencia "de agosto" de los liquidadores, resultó que nuestros adversarios no lograban ponerse de acuerdo.
Los polacos y Plejánov llegaron a negarse a participar en la conferencia "de agosto" de los liquidadores.
¿Por qué?
¡¡¡Porque no podían ponerse de acuerdo ni siquiera sobre el concepto de miembro del partido!!!
Por eso cuando el grupo de Plejánov o Rosa Luxemburgo o cualquier otro asegure para sí mismo y para los demás que es posible unirse a los liquidadores, nuestra respuesta será: queridos camaradas, intenten ustedes mismos ``unirse'' con' los liquidadores en la definición de miembro del partido, no de palabra, sino en la práctica.
Prosigamos. Los de ``Vperiod'' acudieron a la Conferencia de agosto, pero se retiraron de ella con una expresión de protesta y denunciándola como una ficción.
Entonces, en febrero de 1914, un año y medio después de la "Conferencia de agosto" de los liquidadores, se reunió el Congreso del partido letón. Los letones apoyaron siempre la ``unidad''. Los obreros letones querían trabajar con los liquidadores, y así lo demostraron, no con palabras, sino con hechos, con su experiencia.
Y al cabo de un año y medio de experiencia, los letones, sin abandonar su estricta neutralidad, declaraban en su Congreso que abandonaban el bloque de agosto, pues~
31~como dice la resolución del congreso letón:~
``El intento de los conciliadores de unirse a cualquier precio con los liquidadores [conferencia de agosto de 1912] ha sido inútil, y los propios unificadores han caído bajo la dependencia política e ideológica de los liquidadores.''
Si alguien más desea hacer la "experiencia de unirse a los liquidadores", que lo haga. Nosotros, por nuestra parte, declaramos que mientras los liquidadores no abandonen decididamente su línea liquidácionista, toda unión con ellos es absolutamente imposible.
Para terminar, también el grupo de Trotski y el de los caucasianos dirigidos por An y varios otros liquidadores (por ejemplo, ``Eme-Ele'') se han desprendido virtualmente del Bloque de agosto y han fundado una revista propia, Bórbá. Ésta no tiene ningún vínculo con los obreros, pero con su existencia misma, con su crítica del oportunismo de los liquidadores y su separación de estos, la revista del grupo de ex liquidadores demuestra con hechos, con la experiencia, que la unidad con los liquidadores es imposible.
La unidad sólo es posible si los liquidadores están dispuestos a romper decididamente con toda su táctica y a dejar de ser liquidadores.
Paso ahora a exponer las condiciones precisas, formales para tal ``unidad''.
__ALPHA_LVL2__ IVLas siguientes son las condiciones prácticas y concretas formuladas por nuestro CC, que harían posible para nuestro partido la ``unidad'' con los liquidadores.
Primera condición:
1. Las resoluciones generales del partido, de diciembre de 1908 y enero de 1910, sobre el liquidacionismo han quedado confirmadas en forma definitiva y sin reservas precisamente en cuanto se refiere al liquidacionismo.
Para que esta confirmación sea comprendida por todos los obreros con conciencia de clase de Rusia como algo realmente serio y definitivo, y, de la misma manera, para impedir que se produzcan equívocos de ninguna clase se declara pasible de censura e imposible de tolerar en las filas del POSDR ilegal quien 32 actúe (en particular en la prensa legal) contra la ``clandestinidad'', es decir, contra la organización ilegal, quien la califique de `` cadáver'', declare que no existe y que su restauración es una utopía reaccionaria, etc.; en una palabra, aquel que, de un modo <* de otro, rebaje el papel y el significado de la ``clandestinidad''.
Se declara pasible de censura e imposible de tolerar en las filas del partido ilegal quien actúe (particularmente en la prensa legal) contra la "propaganda de la prensa ilegal". Al partido ilegal sólo puede pertenecer quien ayude, sinceramente y con todas sus energías, al desarrollo de la prensa ilegal, de las proclamas ilegales, etc.
Se declara pasible de censura e imposible de tolerar en las filas del partido ilegal quien propugne, sea en la forma que fuere, en la Rusia actual, el partido obrero ``abierto'' (es decir, legal), pues ello significaría objetivamente un partido obrero zarista monárquico; quien lance la consigna del "partido abierto" o de la lucha" por él.
Se declara pasible de censura e imposible de tolerar en las filas del partido ilegal quien actúe en la forma que fuere ( particularmente en la prensa legal) contra las huelgas revolucionarias de masas (es decir, contra las huelgas en las que se combinan la lucha económica y política y la agitación revolucionaria), contra los mítines revolucionarios y las demostraciones callejeras. Entre esos ataques intolerables al trabajo revolucionario del partido que dirige las huelgas y demostraciones, se encuentra, por ejemplo, la condenación, en la prensa legal, al "frenesí huelguístico" de los obreros o a las "formas superiores de lucha" (---seudónimo legal de demostraciones).
Se declara que la revista Nasha Zaríá y el periódico Nasha Rabóchaia Gazeta han incurrido en las desviaciones indicadas de la línea socialdemócrata y caído bajo la "influencia burguesa''.
2. Se declara que es pasible de censura y que no puede ser miembro del partido ilegal quien en la forma que fuere ( particularmente en la prensa legal) califique de impropias o de poco adecuadas para la agitación entre las masas las consignas de república' democrática y de confiscación de las tierras de los terratenientes, consignas que figuran en el programa de nuestro partido y que tienen singular actualidad en la Rusia actual donde la monarquía zarista ha convertido en una burla al pueblo el reconocimiento formal de la Constitución por el zar.
33Se declara que, vista la masiva difusión que la prensa liberal hace entre las masas de las ideas del reformismo, de la idea de la conciliación de la libertad política con la monarquía del zar, y de que^^1^^ el derrocamiento revolucionario del zarismo es innecesario, perjudicial y pecaminoso; en vista de esto, la agitación por una reforma constitucional como la libertad de asociación, debe realizarse, y realizarse en gran escala, con la clara conciencia de que la clase obrera es hostil a la propaganda de los reformistas liberales; y esta agitación debe estar combinada estrechamente con la explicación y difusión de la consigna de la república, como consigna de la presión revolucionaria de las masas contra la monarquía zarista.
3. Se declara que es absolutamente inadmisible e incompatible con la pertenencia al partido, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, formar un bloque o alianza con otro partido.
Se declara que el bloque del Bund y los liquidadores con el "PSP liewicza", partido no socialdemócrata, formado contra la voluntad y sin el consentimiento de la socialdemocracia polaca y sin una resolución del congreso del POSDR, entra en la categoría de los bloques prohibidos.
El diputado Jagiello, como miembro de un partido no socialdemócrata, sólo puede adherir al grupo de nuestro partido en la Duma, pero no como miembro de este grupo.
4. Se declara que en cada ciudad y en cada localidad debe existir sólo una organización socialdemócrata unida, que agrupe a los obreros de todas las nacionalidades y realice su actividad en todos los idiomas del proletariado local.
Se condena el separatismo nacional judío del Bund, que, contrariamente a la resolución del Congreso de Estocolmo del POSDR de 1906, confirmada por la Conferencia de diciembre de 1908, se niega hasta ahora a llevar a la- práctica el principio de la unidad internacional de los obreros socialdemócratas en cada lugar, principio que tan brillantemente ha sido probado en el Cáucaso desde 1898^^*^^.
_-_-_~^^*^^ Las organizaciones socialdemócratas bolcheviques del Cáucaso fueron creadas sobre la base de los principios del internacionalismo, y agrupaban a los proletarios de vanguardia de diversas nacionalidades. Lenin tenía un elevado concepto sobre la actividad de esas organizaciones y muchas veces las destacó como ejemplo de unidad de los obreros de todas las nacionalidades. (Ed.)
345. Se declara que la reivindicación de la "autonomía cultural nacional", que divide a los obreros por nacionalidades y predica un sutil nacionalismo, rechazada por resolución formal del II Congreso del POSDR (1903), contradice el programa del partido (lo mismo que el seudónimo de autonomía cultural nacional que se enuncia como "creación de instituciones que garanticen el libre desarrollo nacional").
Todas las resoluciones de las organizaciones locales, nacionales o especiales de nuestro partido (incluido el grupo de la Duina) que admitan el principio de la autonomía cultural nacional son anuladas y su renovación, si no media resolución del congreso del POSDR, se declara incompatible con la pertenencia al partido.
6. Todas las organizaciones del partido, todas sus publicaciones, en todos los idiomas, deben llamar urgentemente a todos los obreros socialdemócratas de todos los matices a realizar inmediatamente la unidad por abajo, es decir, a formar células, organizaciones y grupos socialdemócratas ilegales en todos los lugares o a ingresar en esas organizaciones allí donde ya existen. Atento a ello se rechaza de plano el principio de federación o de igualdad de derechos de todas las ``tendencias'', y sólo se reconoce el principio de la leal subordinación de la minoría a la mayoría. El número de aportes en dinero de los grupos obreros para los periódicos de las diferentes orientaciones será tomado en la prensa legal, a partir de 1913, como el índice más exacto, aunque aproximado, de la correlación de fuerzas de las diferentes tendencias del movimiento obrero. Por esta razón dicha cifra se dará a conocer en todas las publicaciones del partido, todas las cuales recomendarán a todos los socialdemócratas de todas las localidades que se guíen siempre por esos datos en su labor práctica, hasta la realización de un nuevo congreso del POSDR.
Con respecto a determinar quién es miembro del partido, se declara que sólo puede ser considerado como tal el que forma parte de una célula, grupo u otra organización ilegal ( organización local, de fábrica, distrital o del grupo socialdemócrata en las asociaciones legales, es lo mismo) y realiza un trabajo ilegal para organizar reuniones, discutir las resoluciones del partido y distribuir las publicaciones ilegales.
Todos los grupos y ``tendencias'' están obligados a lanzar en seguida llamamientos ilegales, claros y definidos al respecto.
7. La existencia en una misma ciudad o localidad de dos 35 periódicos rivales, es reconocida como absolutamente inadmisible. La minoría tiene derecho a debatir ante todo el partido las discrepancias en cuanto al programa,- la táctica y la organización en una revista de discusión, especialmente publicada a tal efecto, pero no a escribir en un periódico rival, desorganizando las acciones y las resoluciones de la mayoría.
Dado que el periódico liquidacionista de San Petersburgo, que se sostiene principalmente con dinero burgués, y no proletario, se publica contra la voluntad conocida e indudable^^*^^ de la mayoría de los obreros socialdemócratas con conciencia de clase de San Petersburgo y que con su prédica de desconocimiento de la voluntad de la mayoría introduce una extrema desorganización, declara necesario clausurar inmediatamente dicho periódico, a la vez que se crea la revista de discusión.
8. Se confirma totalmente y sin reservas la resolución del II Congreso (1903), así como la del Congreso de Londres de 1907, sobre el carácter democraticoburgués de la tendencia de los populistas en general, incluido el partido de los socialistas revolucionarios.
Todo bloque, alianza o acuerdo provisional entre una parte de los socialdemócratas y los socialistas revolucionarios (o los populistas en general) contra otra parte de los socialdemócratas, están absolutamente prohibidos.
Se condena francamente y sin reservas a los liquidadores de San Petersburgo, quienes ni siquiera en su propia "conferencia de agosto" proclamaron ninguna línea nueva de la socialdernocracia hacia los socialistas revolucionarios, establecieron y establecen, contra la inmensa mayoría de los obreros socialdemócratas de San Petersburgo, bloques y acuerdos con los socialistas revolucionarios para las elecciones a los organismos de seguro social.
_-_-_^^*^^ En su periódico (NasJia Rabócliaia Gazeta, núm. 34, del 13-- VI1914), los liquidadores estiman la relativa proporción de pravdistas eri un 72 por ciento y en un 28 por ciento la de liquidadores, en San Petersburgo. Este peregrino cálculo está basado, no en el número de grupos obreros, sino en los rublos aportados tanto por los obreros como por la burguesía, de manera que 10.000 obreros que entreguen a razón de 10 kopeks son equiparados a un burgués que entregó 1.000 rublos. En la realidad, del 1 de enero al 13 de mayo de 1914, el número de aportes de los grupos de obreros ha sido en San Petersburgo de 2.024 entre los pravdistas y 308 entre los liquidadores, o sea, el 86 y el 14 por ciento.
36Se declara inadmisible el bloque de escritores de los más destacados liquidadores y los destacados socialdemócratas de los grupitos que defienden el liquidacionismo (Plejánov, Trotski y otros) con log socialistas revolucionarios, quienes en la revista Sovremiénftík de San Petersburgo sostienen que "en todo caso los viejos agrupamientos han sido liquidados" y que "no es posible establecer dónde termina el marxismo y dónde empieza el populismo" (Sovremiénnik, núm. 7, pág. 76).
Los escritores que deseen ser miembros del partido socialdemócrata pero que colaboran en esa publicación no sólo por la necesidad de buscar un salario en publicaciones burguesas, son invitados a retirar su colaboración de esa revista y a anunciarlo así públicamente.
9. En vista de la grave desorganización introducida en el movimiento obrero de Rusia por la labor de los grupitos separados y aislados en el extranjero, que actúan sin mandato de ninguna organización del partido de Rusia y sin acuerdo alguno con esta organización, se declara necesario plantear y disponer que todos los grupos en el extranjero, sin excepción alguna, sólo podrán comunicarse con las organizaciones que actúan en Rusia a través del CC del partido.
Los grupos del extranjero que no se subordinen al organismo central ruso de actividad socialdemócrata, o sea, al Comité Central, y que causan desorganización comunicándose con Rusia por encima del CC, no podrán usar el nombre del POSDR.
Una revista socialdemócrata de discusión debe crearse en el extranjero con fondos allí recaudados, para discutir sin trabas y sin censura los problemas relativos al programa, la táctica y la organización.
Es preciso confirmar y llevar a la práctica sin restricción alguna la resolución de los estatutos del partido (§ 3) que dice que sólo "la organización convalidada por el partido tiene derecho a editar publicaciones del partido''.
10. La resolución aprobada por unanimidad por el CC en Londres (a comienzos de enero de 1908), es considerada absolutamente obligatoria para todos los socialdemócratas, y dice:
``La más intensa actividad de los socialdemócratas en el movimiento sindical es impuesta por la actual situación y debe ser realizada de acuerdo con el espíritu de las resoluciones de 37 Londres^^*^^ y de Stuttgart^^**^^, es decir, nunca en el espíritu de reconocer que los sindicatos son neutrales o apartidistas, sino, por el contrario, en el espíritu del esfuerzo tenaz para establecer la más estrecha vinculación entre los sindicatos y el partido socialdemócrata.
Se declara que los intentos de realizar agitación en los sindicatos contra el POSDR ilegal son incompatibles con la pertenencia al partido.
Los liquidadores se comprometen a abstenerse de llamar a la insubordinación a las direcciones sindicales, a someterse lealmente a la mayoría marxista de los sindicatos y a no organizar en ningún caso sindicatos separatistas paralelos.
Lo mismo se aplicará a las actividades en las asociaciones obreras de cualquier tipo, clubes, etc.
Todos los socialdemócratas están obligados a formar parte de las células socialdemócratas ilegales dentro de cada sindicato, asociación cultural, etc. Las resoluciones del partido ilegal son obligatorias para estas células.
Se declara que todos los socialdemócratas están obligados a luchar contra la separación de los sindicatos por nacionalidad.
11. Son inadmisibles las manifestaciones en la prensa contra la representación en las instituciones de seguros elegida por los obreros de San Petersburgo (Consejo de seguro social de toda Rusia, Delegación de la capital, etc.) y las exhortaciones a no someterse a sus resoluciones, etc. Se declara obligatorio el programa de seguro social aprobado por esta representación obrera.
La revista Strajovanie Rabóchij~^^***^^ , que rivaliza con el órgano oficial de la representación obrera en las instituciones de seguros (Voprosi Strajovania), será clausurada.
12. Los socialdemócratas del Cáucaso deben reconocer inadmisible la agitación en favor de la autonomía cultural nacional, rechazada por el programa del POSDR.
Los socialdemócratas del Cáucaso deben comprometerse a no violar el principio de la organización internacional unida en cada _-_-_
^^*^^ Es decir, del Congreso de Londres del POSDR, de 1907.
^^**^^ Es decir, del Congreso Socialista Internacional de Stuttgart, de 1907.
^^***^^ Strajovanie Rabóchij ("El seguro social para los obreros"): revista de los mencheviques liquidadores; se publicó en Petersburgo desde 1912 hasta 1918. (Ed.)
38 ciudad, y a no adoptar el principio, en ningún caso, ni en la organización política ni en la sindical, de dividir a los obreros por nacionalidades.13. Los seis diputados de la Duma del Estado (grupo de Chjeídze), así como el diputado Buriánov, deben reconocer todas las condiciones antes expuestas.
El grupo de Chjeídze debe declarar, desde la tribuna de la Duma, que, de conformidad con el programa de los socialdemócratas de Rusia, retira su apoyo a la "autonomía cultural nacional" (y su seudónimo de ``instituciones'', etc.).
El grupo de Chjeídze debe reconocer la dirección del Comité Central del partido, elegido en la Conferencia de enero de 1912, la obligatoriedad de atenerse a todas las resoluciones del partido y también el derecho de veto del Comité Central.
__--_--_--__Tales son las condiciones de acuerdo con las cuales el CC de nuestro partido considera posible realizar la unidad y toma a su cargo el comienzo de la campaña en favor de la unidad. Consideramos absolutamente imposible tener ninguna relación o contacto con el grupo de liquidadores que publican Nasha Zaríá y Nasha Rabóchaia Gazeta, mientras persistan en su actual táctica. Consideramos como ficciones a todos los demás grupos, tendencias, fracciones y organismos que defienden a los liquidadores o que preconizan la unidad o el compromiso con ellos, desde el punto de vista de su existencia política real en el movimiento de los obreros de Rusia.
Declaramos que alimentar a la clase obrera de Rusia con afirmaciones verbales y promesas de que la unidad con el grupo de liquidadores es posible y fácil significa prestar un pésimo servicio a la causa y hacer pasar las frases como realidad.
Por eso hacemos la siguiente proposición práctica.
Desde hace un año está planteada en nuestro partido la convocatoria del congreso del partido. Así se lo anunció en las resoluciones de la Conferencia del verano de 1913, convocada por el CC del POSDR. Ahora, el plan de convocar él congreso está ya próximo a realizarse. Es probable que en un futuro cercano, en seguida después del Congreso de Viena o inclusive coincidiendo con él, se celebre el congreso de nuestro partido. Pedimos a los 39 camaradas que, como es lógico, no se anuncie ni se hable de ello. Si los arrestos son muy numerosos, es posible que se celebre una conferencia en vez del congreso.
Ahora bien, aun negándonos a dar algún paso que nos acerque al grupo de liquidadores o a sus defensores, hasta tanto no hayan sido aceptadas las condiciones señaladas, proponemos a todos los grupos tendencias y fracciones que---a diferencia de nosotros---consideran posible la unidad, la paz o el compromiso con el actual grupo de liquidadores, con su táctica presente tal cual es, les proponemos que se aproveche el Congreso de Viena para organizar la discusión formal, en común, de nuestras condiciones.
Que quienes preconizan la paz o el compromiso con los liquidadores no se limiten a esa prédica, que demuestren con hechos que la unidad es posible con los actuales liquidadores.
Nosotros, por nuestra parte, nos sentiríamos muy satisfechos si pudiéramos informar a los representantes de los 4/5 de los obreros de Rusia, en un congreso o conferencia de nuestro partido, de los resultados de una reunión del grupo de los liquidadores con todos los grupos que los defienden.
14. Para terminar, debo referirme a otro punto que, si bien es muy desagradable, es imposible eludir en un intercambio leal y sincero de opiniones sobre la unidad de los socialdemócratas en Rusia.
Se trata de lo siguiente.
En su prensa, nuestros adversarios, los liquidadores, realizan una encarnizada campaña personal contra varios miembros de nuestro partido, a quienes acusan públicamente y ante las masas de un cúmulo de acciones deshonestas, cobardes y criminales, o se hacen eco en su periódico de ``rumores'' sobre acciones de este tipo. La prensa de nuestro partido responde a esos ataques tildando, franca y abiertamente, de calumniadores a los liquidadores ---y en particular a dos de sus dirigentes, Dan y Mártov---, en nombre del CC de nuestro partido.
No es difícil imaginar el grado de desorganización y desmoralización que los liquidadores están sembrando entre las masas con semejante ``campaña'', a la que nosotros hemos respondido y responderemos siempre según el principio: á corsaire, corsaire et demi^^*^^. Señalaremos brevemente cuatro ejemplos:
_-_-_~^^*^^ En francés en el original. (Ed.)
401. En 1911 L. Mártov publicó en París el folleto: ¿Salvadores o destructores?, dedicado principalmente a acusar a Lenin de acciones deshonestas y de delitos comunes. Mártov envió la traducción alemana de este folleto a Kautsky, quien entonces estaba actuando como arbitro en un problema en discusión en la socialdemocracia rusa. En una carta a Lunacharski (del grupo `` Vperiod''), Kautsky calificó este folleto de Mártov de ``repugnante'', calificativo al que Plejánov dio estado público en la prensa socialdemócrata rusa. En la actualidad el periódico de los liquidadores ha comenzado a dar a conocer gradualmente, en forma de alusiones, el contenido de dicho folleto entre los lectores rusos.
2. Desde 1913 hasta el presente, el periódico de los liquidadores ha estado acusando constantemente a Danski, miembro de nuestro partido, funcionario de las instituciones de seguro social, de deshonestidad. El pretexto para esta acusación es que Danski presta servicios en una organización patronal, empresaria, que sirve a la burguesía. Nuestro partido, representado por varios organismos (Redacción de Pravda y de la revista Prosvesctyenie, Grupo obrero socialdemócrata ruso de la Duma del Estado, algunos sindicatos, etc.), examinó estas acusaciones y puso en claro que paulatinamente Danski había ido dejando de trabajar al servicio de los patronos, y estaba al servicio del movimiento obrero, en un principio como colaborador anónimo de Pravda. Cuando Danski ingresó definitivamente en nuestro partido, se le propuso, en cumplimiento de resoluciones partidarias, que se alejara totalmente de la organización patronal, cosa que cumplió, dejando el empleo. En nombre del CC repito que nuestro partido lo ' considera un camarada honesto y no permitirá que nadie manche impunemente su honor. Nuestra prensa, al acusar a los liquidadores de calumniar a Danski, señaló que, en este caso, los liquidadores eran particularmente deshonestos, porque el propio Mártov escribe permanentemente para un periódico burgués con diferentes seudónimos (aquí diré todo: Egórov en Kíevskaia Misl), y entre los colaboradores más cercanos del periódico liquidacionista, Ezhov ha prestado servicios en un sindicato empresario y Ermanski los ha prestado o sigue prestando.
3. Un miembro de la Duma, Malinovski, de pronto dejó la Duma y renunció sin dar ninguna explicación. Nuestros obreros reunieron los organismos dirigentes locales y centrales y lo expulsaron del partido, considerando su renuncia sin consultar en $1 41 cuerpo colegiado como una actitud desorganizadora, como una deserción de su puesto de lucha. El periódico de los liquidadores comenzó entonces a publicar rumores anónimos acerca de que Malinovski era un agente provocador y exigió una investigación conjunta de todos los diferentes grupos. Nuestro CC declaró que respondía por Malinovski, que había investigado los rumores y estaba convencido de que eran una calumnia infame de Dan y Mártov. El CC rechazó la propuesta de formar una comisión común con los liquidadores y, siguiendo la opinión expresada por los representantes de 10 sindicatos de Moscú, denunció como calumniadores a los que se atrevían a publicar en la prensa `` rumores'' anónimos sobre agentes provocadores en vez de hacerlos llegar por vías orgánicas, ya a nuestro CC, ya al suyo (``CO''), al Bund o a los grupos colectivos que confían en los liquidadores, a fin de someter los rumores al examen de los cuerpos colegiados y organismos responsables. Búrtsiev manifestó que no creía en los rumores. La comisión investigadora de nuestro CC declaró que publicaría los hechos sobre quienes hacían circular esos rumores. Yo sólo puedo añadir que esos rumores eran propagados por los liquidadores.
4. Hace unos días, el periódico liquidacionista publicó una carta abierta de Alexinski, que fue diputado de la II Duma, acusando de traidor al camarada Antónov, miembro de nuestro partido que había cumplido, una condena a presidio. Pero la conducta del camarada Antónov fue reconocida como intachable, tanto por la comisión especial de compañeros de prisión como por resolución del CC del partido, adoptada en 1907-1908, en Finlandia, cuando los mencheviques (es decir, los liquidadores actuales) y todas las "organizaciones nacionales" estaban representadas en el Comité Central. La respuesta de nuestra prensa fue otra vez la de acusar a Dan y Mártov de propagar calumnias.
Siguiendo instrucciones del CC debo someter al Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional una propuesta práctica al respecto. Nosotros vemos en los métodos de los liquidadores un peculiar método de lucha política al que recurren los hombres que han sido excluidos del partido. Por lo tanto, no confiamos en - que las cosas puedan ``corregirse'' con sentencias morales. Sin embargo, como los organismos que encubren a los liquidadores (el ``CO'' y el Bund, por ejemplo, y también Trotski), así como los numerosos grupos en el extranjero (entre ellos Plejánov), nos 42 hablan de "unidad" ce i esos liquidadores, nosotros, ante el Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional, proponemos lo siguiente:
que declaren abierta y públicamente, sin rodeos, si aprueban o no la ``campaña'' de los liquidadores sobre los cuatro puntos enumerados (a los cuales, estamos seguros, los liquidadores agregarán otros 44).
Si no la aprueban, que lo sepan los obreros de Rusia.
Si la aprueban, que todos los grupos que nos proponen la ``unidad'' o el compromiso con los liquidadores elijan una comisión conjunta y redacten una acusación fundada, concreta y abierta de acciones deshonestas contra ciertos miembros de nuestro partido. Nosotros presentaremos esta acusación al congreso de nuestro partido, invitaremos a los representantes de la comisión de todos los grupos que defienden a los liquidadores a que acudan a nuestro congreso y presenten allí sus pruebas.
Consideramos nuestro deber declarar que si esto no se hace, se robustecerá la opinión ya imperante en las filas de nuestro partido, de que todos los grupos que defienden la ``unidad'' con los liquidadores apoyan tácitamente a los calumniadores.
En nombre de la mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia defenderemos la organización de nuestro partido de los desorganizadores, y no reconoceremos otra defensa que la que hemos empleado, y que hemos enumerado antes. (Sin mencionar los tribunales burgueses, a los cuales recurriremos en la primera oportunidad.)
He terminado el informe que se me había encomendado presentar en nombre del CC del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Me permitiré resumirlo en dos breves tesis:
En su aspecto formal la situación es la que sigue. Nuestro partido, reconstituido en la Conferencia de enero de 1912 a pesar de la resistencia del grupo de los liquidadores, excluyó a estos de sus filas. Después de esto, después de dos años y medio del movimiento, la inmensa mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia ha aprobado la línea de nuestro partido. Tenemos, pues, todas las razones para estar convencidos, más firmemente que antes, que nuestra línea es correcta y no nos apartaremos de ella. Si los liquidadores y los grupos que los defienden desean que anulemos la resolución por la cual se excluye a aquellos del partido, nuestro CC está dispuesto a llevar al congreso de nuestro partido 43 la proposición pertinente y a defenderla sólo en base a las condiciones que he enumerado.
En el aspecto material, es decir, en lo referente al fondo del problema, la situación es esta. Rusia atraviesa un período de revoluciones burguesas, durante las cuales grupitos inestables de intelectuales se inclinan a veces a considerarse socialdemócratas o a apoyar la tendencia oportunista dentro de la socialdemocracia, contra la que nuestro partido viene combatiendo desde hace veinte años (``economismo'' de 1895 a 1902; ``menchevismo'' de 1903 a 1908 y ``liquidacionismo'' de 1908 a 1914).
La experiencia del Bloque de agosto (1912) de los liquidadores y su desintegración han probado que los liquidadores y sus defensores son absolutamente incapaces de formar ningún partido u organización. Sólo en la lucha contra esos grupos se forma y puede formarse un verdadero partido socialdemócrata obrero en Rusia, partido que ya ahora, a pesar de las tremendas dificultades, ha unido a 8/10 partes de los obreros con conciencia de clase ( contando sólo a los socialdemócratas) o a 7/10 partes (contando a socialdemócratas y socialistas revolucionarios).
[44] __ALPHA_LVL2__ AnexosCon respecto a la relación que tienen con la ``unidad'' los datos sobre la mayoría o minoría de los obreros que en Rusia siguen a los pravdistas o, más exactamente, son pravdistas, hay que señalar:
1. Si un partido o grupo presenta definida y concretamente un programa o tácticas con los que nuestro partido no puede estar de acuerdo en principio, entonces la cuestión sobre una mayoría no es naturalmente lo que cuenta. Por ejemplo, si el partido de los socialistas revolucionarios (populistas de izquierda), cuyo programa y tácticas difieren del nuestro, ganase a la mayoría de los obreros de Rusia, esto no nos haría renunciar en modo alguno a nuestra línea. Lo mismo en lo que se refiere a la negación abierta y definida de la ``clandestinidad'' (= partido ilegal) en la Rusia actual.
Sin embargo, ciertos grupos de socialdemócratas y algunos de los liquidadores afirman que no hay discrepancias de principio irreconciliables entre nosotros. A esos grupos y personas tenemos que señalarles su inconsecuencia si se niegan a someterse a la mayoría.
2. Estamos convencidos de que nuestra línea táctica y de organización es correcta, ante todo por nuestros largos años de conocimiento con el movimiento obrero socialdemócrata de Rusia y por nuestra participación en él, así como por nuestras _-_-_
^^*^^ En francés en el original. (Ed.)
45 __RUNNING_HEADER__ INSTRUCCIONES convicciones teóricas marxistas. Pero sostenemos la opinión de que la experiencia del movimiento obrero de masas no es en modo alguno menos importante que la teoría, y que sólo esta experiencia puede servirnos como seria comprobación de nuestros principios. "La teoría, amigo mío, es gris, pero el árbol de la vida es eternamente verde" (Fausto). De ahí que después de dos años y medio de lucha con los liquidadores y sus aliados, 4/5 de los obreros con conciencia de clase se hayan manifestado en faVor del ``pravdismo'', lo que fortalece nuestra convicción de que nuestra línea es correcta y hace esta convicción inquebrantable.3. En Rusia, casi cada grupo o ``fracción'' (según la antigua denominación) acusa al otro de no ser obrero, sino intelectual burgués. Consideramos esta acusación o, mejor dicho, argumento, esta referencia a la importancia social de uno u otro grupo, extraordinariamente importante en principio. Pero, justamente porque lo consideramos extraordinariamente importante, estimamos nuestro deber no hacer una apreciación gratuita sobre la importancia social de otros grupos, sino corroborar esas apreciaciones nuestras con hechos objetivos. Pues los hechos objetivos demuestran irrevocable e irrefutablemente que sólo el pravdismo es una tendencia obrera en Rusia, en tanto que el liquidacionismo y el eserismo son en los hechos tendencias intelectuales burguesas.
__ALPHA_LVL3__ II. NOTAS PRIVÉESSi se intentara (lo mismo da que sea alguien del BSI o uno de los adversarios) ``rechazar'' o dejar de lado los datos sobre nuestra mayoría, que son datos objetivos, debemos pedir la palabra para hacer una formal declaración en nombre de toda la delegación, y plantear una protesta formal de la naturaleza siguiente:
Protestamos categóricamente contra la declaración (o tentativas, indicaciones, etc.) de que nuestros datos objetivos acerca de a quien siguen en su inmensa mayoría los obreros con conciencia de clase de Rusia no podrían ser examinados por el Comité Ejecutivo, porque no han sido comprobados por éste (o no se refieren al problema de la unidad). Consideramos, por el contrario, que es de interés indudable para toda la Internacional 46 y voluntad claramente expresada por el BSI en una resolución (diciiianbre de 1913) obtener la información más completa, exacta y documentada sobre el estado real del movimiento obrero de Rusia,
Consideramos que nuestros adversarios, que conocían la resolución de diciembre del BSI, han faltado a su deber al no haber reunido todavía datos objetivos sobre el movimiento obrero en Rusia.
Declaramos que después del exitoso viaje del camarada Vandervelde a Rusia no cabe la menor duda de que el Comité Ejecutivo del BSI tendría pleno derecho a dirigir, a través del camarada Vandervelde una carta abierta a las redacciones de todos los periódicos obreros (o que desean serlo) de Rusia y a todos los miembros de dirección de todas las asociaciones obreras legales del país, para reunir, de fuente directa, datos que muestren cómo los obreros con conciencia de clase de Rusia están divididos en pravdistas, liquidadores, eseristas (populistas de izquierda) y otras tendencias.
Sin esos datos objetivos, las manifestaciones subjetivas de los representantes de los diversos ``grupos'' carecen en absoluto de valor.
__ALPHA_LVL3__ III. NO INCLUIR EN EL INFORMEA juzgar por algunas manifestaciones fragmentarias de los liquidadores en el Congreso letón y por alusiones de la prensa, el proyecto de un "congreso general" constituye uno de los planes fraudulentos ``unificadores'' que aquéllos preparan.
Este proyecto, claramente destinado a engañar a los extranjeros crédulos, consiste aproximadamente en lo siguiente: o bien se elige un comité de organización ``federativo'' para convocar el congreso general, o bien el CC de nuestro partido se `` completa'' con representantes de alguna de las organizaciones liquidacionistas para convocar ese congreso.
Este plan, cualquiera sea la forma en que se presente, es del todo inaceptable para nosotros, y si de una manera u otra sale a la superficie en la ``conferencia'' de Bruselas, .la delegación del CC tendrá que declarar:
47No podemos emprender paso alguno, sea el que fuere, en favor de un congreso general, de una federación, ni aceptar el menor acercamiento, así sea ínfimo, hasta tanto el grupo de liquidadores no satisfaga las condiciones que hemos expuesto. De otro modo, si no es después del cumplimiento por ellos de estas condiciones, nos es imposible depositar la más mínima confianza en el grupo de los liquidadores, que está excluido del partido y que prosigue a diario en su periódico la labor de desorganización.
Depositar confianza en este grupo, por nuestra parte, significaría estimularlo a continuar su labor desorganizadora. Exigimos, apoyándonos en las resoluciones de nuestros congresos, conferencias y del CC, el cese de tales actividades de los liquidadores, como conditio sine qua non^^*^^ para la ``paz''.
El hecho de que los liquidadores sean encubiertos por grupos u organizaciones que formalmente no han sido excluidos del partido (por ejemplo, el Bund, el Buró Regional del Cáucaso o los ``seis'' diputados, etc.) no cambia en absoluto la cuestión. Desde el punto de vista del trabajo en Rusia sólo una cosa interesa realmente, y es que este grupo de liquidadores y su periódico llama a violar la voluntad de la mayoría.
Que el Bund, los ``seis'' diputados de Chjeídze y demás, o el Comité Regional del Cáucaso, Trotski, el CO, o quienes sean, si quieren acercarse a nosotros, comiencen por conseguir que el grupo de liquidadores acepte nuestras condiciones, o que lo condenen enérgicamente y rompan con él. Sin ello no puede hablarse siquiera del más pequeño paso que signifique de nuestra parte una muestra de confianza en el grupo de liquidadores.
Que quienes quieren de verdad la unidad de la socialdemocracia de Rusia no se hagan ilusiones ni se dejen ganar por afirmaciones subjetivas, promesas, etc. El camino para llegar a la unidad es uno, sólo uno: impulsar a la minoría, que se retiró del partido ilegal, que lo desorganiza y que atenta contra el trabajo y la voluntad de la mayoría, a que ponga fin a esa práctica suya y demuestre con hechos el deseo de respetar la voluntad de la mayoría.
De nada valdrá estimular, sea en la forma que fuere, directa o indirectamente, la conducta actual del grupo de liquidadores;
_-_-_~^^*^^ Condición imprescindible. (Ed.)
48 tampoco infundirle esperanzas en la posibilidad de una `` federación'', ``conciliación'', "congreso general" o ``acercamiento'', etc. con él, hasta tanto no ponga fin a sus actividades presentes y no se subordine en los hechos a la voluntad de la mayoría. El partido de los obreros socialdemócratas de Rusia, que agrupa a 4/5 de los obreros con conciencia de clase, no permitirá que se atente contra su voluntad.Esos grupos u organismos que tratan de ``persuadir'' a los suyos y a los demás de que los liquidadores no son tan malos (Bund, CO, Comité Regional del Cáucasp) deben comprender que necesitamos hechos, no palabras. Que ellos, si confían en los liquidadores, organicen con éstos su congreso, presenten allí nuestras condiciones, logren de los liquidadores una respuesta favorable y «1 cumplimiento en los hechos de esas condiciones. Veremos los resultados, aguardaremos los hechos, pero no creemos en las promesas.
Después de cumplidas realmente nuestras condiciones, y sólo después de ello, serán posibles el congreso general y los preparativos para realizarlo.
Los camaradas socialistas extranjeros cometen a veces .un grave error, cuando, creyendo ayudar a la unidad, infunden a. los liquidadores la esperanza de que trabajaremos con ellos, sin que cambien radical y completamente su conducta, sin que se subordinen a la voluntad de la mayoría. Esa táctica, en lugar de ayudar a la unidad, se reduce, objetivamente, a una ayuda a los divisionistas.
Nuestro proyecto, pacte d'unité^^*^^ (acuerdo de unidad), constituye nuestras condiciones, y ni siquiera puede hablarse de gestión alguna en favor de un acercamiento en tanto los liquidadores no suscriban este acuerdo, en tanto no lo cumplan en los hechos.
__ALPHA_LVL3__ IVAcerca de la demostración del 4-IV-1914^^**^^. 1) Estaba todavía en Petersburgo cuando pedí que enviaran (a nombre de Popov) el núm. 18 de Stóikaia Misl (socialista revolucionario) y _-_-_
^^*^^ En francés en el original. (Ed.)
^^**^^ Véase el presente tomo, págs. 26-29. (Ed.)
49 los periódicos burgueses 4 y 5. IV. 1914. Si llegan, hay que aprovecharlos para completar los documentos del informe.Nosotros no afirmamos que los liquidadores nunca hayan editado volantes. Existió el de mayo de 1913 (de Viena); en 1914, la gente de San Petersburgo dice que no hubo. Dicen haber tenido uno sobre la huelga.
Pero uno de los casos típicos de sabotaje del trabajo ilegal es el 4-IV-1914.
Si Plejánov o Rubanóvich desean preguntar si nosotros votaremos en favor de su asistencia, yo respondería: "Votaríamos en contra, porque Rubanóvich no es socialdemócrata y Plejánov nada representa en Rusia. Pero como nuestro informe ataca abiertamente al grupo de Plejánov y a la tendencia de Rubanóvich, no queremos votar en contra y nos abstendremos".
__--_--_--__¿Garantías para la minoría?, nos preguntarán.
``No; no podemos discutir garantías de ninguna clase ni con el grupo de liquidadores expulsados del Partido, ni acerca de este grupo. Nosotros mismos exigimos garantías de los liquidadores y sus amigos.''
__--_--_--__N. B.: espíritu general de nuestras condiciones: lucha contra el abandono del viejo partido, CONTRA EL VIRAJE HACIA UN PARTIDO NUEVO. Nous ne marchons pas!^^*^^ Véase Axelrod sobre 'la reforma, o, más bien...,la revolución en el partido"~^^**^^._
N.B.
¡ ¡ ¡Quien escribe así resulta ridículo si se lamenta de la división!!!
¿Es legítimo el "POSD de RUSIA" sin nacionalidades no rusas?
j¡]Lo es, puesto que fue de Rusia de 1898 a 1903, sin polacos ni letones, y de 1903 a 1906, sin polacos, letones ni el Bund!!!
_-_-_^^*^^ En francés en el original ("No estamos de acuerdo"). (Ed.)
^^**^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit,, t. XVIII, págs. 231-242. (Ed.)
50Nosotros no hemos excluido a las nacionalidades; ellas mismas se fueron debido a los liquidadores. Tant pis pour eux!!^^*^^
__--_--_--__Luchar por todos los medios para que se publiquen las actas de la conferencia. Presentar una protesta escrita si hay rechazo (en caso de rechazo total, exigir que nuestras resoluciones sean publicadas----nosotros las publicaremos de todos modos---así como también las contrarresoluciones [además, el Comité Ejecutivo puede suprimir "lo personal"]).
Tenemos una sola finalidad: obligar a los liquidadores -f- el Bund + el PSP -j- Plejánov a formular contrarresoluciones y contrapropuestas. Nosotros por nada ni en nada estamos de acuerdo, y nos retiramos con la promesa de someter a nuestro congreso las ``contrapropuestas'' de los queridos camaradas.
Lo más importante es subrayar (mejor en la respuesta) que nuestras ``condiciones'' han sido, EN LO FUNDAMENTAL, publicadas hace tiempo por los obreros. Envío a Popov los correspondientes números de Pravda.
¿Qué régimen de trabajo es deseable a nuestro parecer para la reunión de Bruselas?
Primero, los informes de todas las organizaciones y grupos, lo cual llevará bastante tiempo. Luego, breves comentarios seguidos de una formulación de propuestas concretas hechas por todas las organizaciones y grupos.
Cuando todos los asistentes a la reunión hayan formulado sus propuestas concretas, cada uno opinará si considera esas propuestas una base para posibles nuevos pasos hacía un acercamiento o _-_-_
^^*^^ En francés en el original ("Tanto peor para ellos"). (Ed.)
51 conversaciones de acercamiento, o si considera esto imposible, podrá hacer llegar todas las propuestas a su organización.Está claro que nosotros, por nuestra parte, en todo caso, no aceptaremos las propuestas de los liquidadores, el Bund, Rosa y Plejánov (como tampoco las de Kautsky y Vandervelde) y las trasmitiremos a nuestro congreso o conferencia.
Nuestra tarea se limitará a exponer lo más claramente posible nuestras condiciones, tomar nota de las ``suyas'' y marcharnos.
Puede preguntársenos si nuestras condiciones son un ultimátum. No. Veremos nué contrapropuestas nos hacen antes de decir si aceptamos continuar sobre esta base, o no (dar tiemno a todos, pedir a todos que hagan contrapropuestas sobre todos los problemas, y marcharnos. Voilá notre programme!~^^*^^).
¿Separar los asuntos polacos de los rusos? Opino que debemos estar contra la separación. Pediremos consejo a nuestro polaco.
Es evidente que se esforzarán ñor atacarnos de todas maneras debido a nuestras ``monstruosas'' exigencias. Nosotros nos remitiremos tranquilamente a las resoluciones de nuestras conferencias y reuniones, y a las resoluciones sobre la unidad de los petersburgueses, moscovitas, caucasianos, etc. Les enviaré una recopilación. Nosotros resumimos las opiniones de nuestras organizaciones. Si no quieren tenerlas en cuenta, allá ellos. Nous ríy pouvons ríen^^**^^.
De acuerdo con lo que dice el periódico liquidacionista, Vandervelde tanteó el terreno en Petersburgo para saber si aceptaríamos que el Comité Ejecutivo actuara, no como intermediario sino como arbitro, es decir, como ``juez'' definitivo en nuestras discrepancias.
.
La respuesta es esta: cuando en 1905 Bebel propuso^^3^^ lo mismo, nuestro Congreso no lo aceptó; agradeció pero manifestó que éramos un partido autónomo. Creo que hoy nuestro congreso dará la misma respuesta. (Por lo menos tal es la opinión del CC.)
Sobre las ``calumnias'' es posible que ``ellos'' propongan el retiro general de todas las acusaciones. ¡Pedir que se vote! Nosotros estamos" en contra. Aunque llevaremos su proposición _-_-_
^^*^^ En francés en el original. ("¡He ahí nuestro programa!") (Ed.)
^^**^^ En francés en el original. ("Nada podemos hacer.") (Ed.)
52 a nuestro congreso. (Se van a llevar un buen chasco si presentan y aprueban esa propuesta.) [[Nosotros no comparamos la culpa de quien propaga una calumnia con la actitud de quien llama al calumniador por su nombre.]]En general, es indudable que ``ellos'' buscarán siempre fórmulas intermedias", de ``conciliación''. Nosotros indicaremos que eso se intento hacer con nosotros en enero de 1910 y con los letones en agosto de 1912, y no lo repetiremos. Que la reunión se divida en dos campos bien definidos: quiénes estiman posible el acercamiento con los liquidadores de hoy y quienes, sin un camino radical en la táctica y la conducta de los liquidadores no están dispuestos a un acercamiento.
B Hay que tomar cuidadosa nota de las fórmulas " conciliadoras (esto es lo más importante), luego criticarlas ligeramente y---•---rechazar todo.
[53] __ALPHA_LVL1__ CÓMO RESPONDIERON LOS OBREROS A LA FORMACIÓNEra natural que la lucha abierta con los liquidadores se desatara con mayor fuerza que nunca con la formación, en la Duma del Estado, del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia independiente. Era difícil imaginar una excusa más conveniente y plausible para que los liquidadores del partido (y sus defensores abiertos y solapados) gritaran sobre la ``unidad''. Desde el enfoque pequeñoburgués, todo el problema se reduciría a que uno o dos grupos en la Duma quieren llamarse socialdemócratas. Pero el pequeño burgués es incapaz de comprender qué voluntad cumple uno u otro grupo, cuáles son las resoluciones aprobadas por la mayoría organizada y políticamente conciente de la clase obrera, o qué es la ``clandestinidad'', y en realidad teme profundizar en estos problemas.
Por eso, si en algún asunto los liquidadores podían contar con la simpatía de los pequeños burgueses y filisteos, quienes gustosos habrían ignorado a cierto ``partido'', era precisamente en el de la llamada ``división'' del grupo socialdemócrata de la Duma. Los clamores de los pequeños burgueses deseosos de llamarse socialdemócratas jamás fueron tan estruendosos y lastimeros. La notoriedad del incidente facilitó en especial modo que los obreros y el público participaran en su valoración; Pravda, por su parte, unió su voz a la del periódico liquidacionista y exhortó al proletariado políticamente conciente a manifestar su opinión.
Cartas, declaraciones y resoluciones de los obreros comenzaron a llenar las columnas de ambos periódicos.
Han pasado ya muchos meses desde que se formó (fines de octubre de 1913) el Grupo Obrero Socialdemócrata' de Rusia 54
independiente. En ambos periódicos terminó ya la campaña de resoluciones en favor de los ``seis'' (Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia) y de los ``siete'' (liquidadores).
¿Cuáles son sus resultados?
A este respecto veamos, ante todo, la siguiente declaración del señor L. Mártov en el núm. 10-11 de Nasha Zaríá:
¿Cómo ha recibido el proletariado la división del grupo de la Duma, al que estaba acostumbrado a considerar como un todo único? Sobre ello es difícil [!??] juzgar en base a la información de la prensa. Algo más de diez mil obreros han opinado sobre este problema en Nóvaia Rabóchaia Gazeta y en Za Pravdu. De ellos, algo más de la mitad [la cursiva es nuestra] aprobó la acción de los ``seis''. Pero el significado de esta preponderancia disminuye [¡atención!] porque se han manifestado contra la división y, por lo tanto, en favor de la mayoría del grupo socialdemócrata, gr?.n número de grupos de partido, entre ellos algunos que cuentan con una cantidad relativamente considerable de obreros [N. Z., 1913, núm. 10-11, pág. 97].
¡He ahí el razonamiento completo del señor Mártov, que claramente muestra, por milésima vez, sus métodos para deformar la verdad, fiel imitación de los de Burenin^^*^^! ¡¡"Algo más de la mitad"!! ¿Es posible expresarse más vagamente? Tanto 51 como 99 de 100 serían apenas "algo más de la mitad''.
¿Cómo puede ser ``disminuida'' la preponderancia por el hecho de que hay gran número de grupos de partido? En primer término, no se dan cifras: por "gran número" cualquiera puede entender lo que le guste; la fórmula ha sido deliberadamente inventada por el señor Mártov para encubrir la verdad. En segundo término---y esto es lo más importante---, si en un gran número de grupos supuestamente de partido la parte obrera es la menor, está claro que son grupos ficticios. Porque sólo el lector totalmente desprevenido o poco atento creerá al señor L. Mártov que podría existir un grupo no ficticio incapaz de reunir para el periódico los votos de todos los obreros que representa tratándose de un problema trascendental y candente.
El señor Mártov se ha pasado de listo. Admite, no sólo que la mayoría de los obreros ha condenado a la parte liquidacionista del grupo socialdemócrata, a los ``siete'', sino también que los _-_-_
^^*^^ Lenin denomina "métodos de Burenin" a los métodos deshonestos de polémica, propíos de Burenin, colaborador de Nótxríe Vremia, periódico centurionegrista y monárquico, fEd.)
55 __RUNNING_HEADER__ CÓMO RESPONDIERON LOS OBREROS A LA FORMACIÓN ... señores liquidadores pretenden tener grupos ficticios en los que no hay obreros.Al tiempo que reconoce la derrota, el señor Mártov---a la manera de Burenin---intenta ocultar las dimensiones de esa derrota con una referencia a ``grupos'' ficticios. Y ese es el nudo del asunto. ¡Sobre esas dimensiones se publicaron ya cifras concretas, que se comunicaron a los amigos de Mártov en la reunión del Buró Socialista Internacional el 1 (14) de diciembre de 1913! ¿Por qué los liquidadores no han dicho ni una vez una sola palabra en la prensa acerca de esas cifras? ¿Será porque no tienen la conciencia limpia?
Esas cifras eran el balance hasta el 20 de noviembre de 1913. Se tomaron únicamente las firmas que figuraban en las presentaciones de los obreros, es decir, los datos más exactos, nunca, por nada, puestos en tela de juicio. El balance señalaba: 4.850 firmas en favor de los ``seis'' y un total de 2.539 (de ellas 1.086 del Bund y 636 del Cáucaso) en favor de los liquidadores, o sea, de los ``siete''.
¡Piénsese ahora cómo hay que calificar los métodos de un escritor que trata de convencer a la gente de que la preponderancia de los adversarios del liquidacionismo ``disminuye'' por el "gran número" de grupos (ficticios), los cuales, todos juntos, sólo pudieron reunir en Rusia entera un tercio de la totalidad de los obreros intervinientes!
Damos a continuación los datos sobre el número de firmas que aparecen en las resoluciones incuestionables que publicaron ambos periódicos durante toda la campaña (que terminó a comienzos de enero):
Número de firmas en las resoluciones y declaraciones publicadas
En favor de
En favor de
los "seis"
los "siete"
(por -el
(por los Total
partido)
liquidadores)
San Petersburgo
Resto de Rusia .
Cáucaso .......
Bund .........
.......... 5.003
621 5.624
.......... 1.511
559 2.070
.......... 208
719 927
.....---
1.086 1.088
Total
6.722
2.985
9.707
A causa del increíble descaro con que repiten afirmaciones falsas, totalmente gratuitas, imposibles de verificar, los liquidadores han confundido hasta tal punto a quienes leen sus obras que nunca insistiremos lo suficiente sobre el significado de las cifras mencionadas. Éstas han sido tomadas de ambos periódicos rivales, y cualquier persona que sepa leer puede comprobar nuestros cálculos o hacer sus propios cálculos.
Estas cifras proporcionan, en general, un panorama extraordinariamente instructivo de la situación del partido de los marxistas en Rusia. Ningún partido político de Rusia, literalmente ninguno puede mostrar en todo el período de la contrarrevolución en general, y en 1913 en particular, semejante referéndum abierto y de masas, que abarque a todos sus miembros, sobre un problema trascendental de su vida interna. Ni uno solo de los partidos que disfrutan de legalidad en Rusia, ni uno solo de los partidos liberales y democráticos, ricos y que disponen de infinidad de fuerzas intelectuales y órganos de prensa de todo tipo, ha hecho lo que hizo el partido de la clase obrera, el partido de los proletarios desposeídos, empujados a la clandestinidad, que sostienen con monedas su pequeño periódico.
El partido obrero ha mostrado a todos los partidos de Rusia un ejemplo de cómo la masa de los afiliados podría ser incorporada a la discusión abierta y profunda de las cuestiones en litigio. Los liberales y filisteos de todos los partidos, de todas las edades y todos los tipos, tienen afición a lamentar las ``divisiones'' en la socialdemocracia. Estos bienaventurados no tienen idea de que sin lucha es imposible imponer la voluntad de la mayoría, y si la voluntad de la mayoría no se impone ni hablarse puede de partidismo ni, en general, siquiera de una acción política organizada.
Los tontos llaman ``unidad'' a un ``orden'' bajo el cual 13 diputados de la Duma actúan contra la voluntad de la mayoría de los obreros marxistas organizados y con conciencia de clase de Rusia, llamando ``división'' al hecho de que seis diputados de la Duma formen un grupo independiente en la Duma, de acuerdo con la voluntad de la mayoría de esos obreros y para aplicar esa voluntad.
¿No resultan ridículos esos tontos? ¿No son dignos acaso de desprecio?
Para todos, excepto para aquellos que desean engañar a los obreros, resultará claro ahora que la ponderada ``unidad'''de los 57 trece diputados (de la que charlan los liquidadores y conciliadores) era un fraude contra la voluntad del partido, una burla a la voluntad de la mayoría de los obreros.
Y viceversa. Enfoquemos el problema desde otro aspecto. Nadie que no haya perdido la razón intentará dudar de que en el verano de 1913 se realizó una conferencia de marxistas (muy poco abierta), cuya resolución, aprobada por el organismo dirigente del partido, se convirtió en voluntad y decisión del partido. Esta resolución exigía la actuación independiente de los ``seis''^^*^^. ¿Ustedes impugnan esa conferencia, señores liquidadores y conciliadores, la llaman pequeño círculo, heterogéneo, de ficción, etc.? ¡Muy bien! Pero esa impugnación es sólo expresión de impotencia, pues los hechos objetivos son irrebatibles: de acuerdo con la resolución de ese ``círculo'' 2/3 de los obreros políticamente concientes de Rusia se han puesto unánimemente de pie en favor de la conferencia, en favor de que se cumpla su voluntad.
• Esto es lo que se llama un partido, señores que hablan sandeces sobre la ``unidad'', que en la práctica entienden por ``unidad'' autorizar a los liquidadores a que defrauden la voluntad del partido.
Obsérvese que con dos órganos diarios rivales era imposible que nadie impidiera expresar su opinión a un solo obrero políticamente conciente deseoso de hacerlo. Y resultó que apoya a los liquidadores menos de un tercio, sin contar con que en la suma total de los votos de los liquidadores, más de la mitad corresponde al Bund y al Cáucaso. En el resumen estadístico de firmas que mencionamos casi no entraron los obreros letones (que dieron 98 firmas en favor de los seis y 70 por los liquidadores, en tanto que de los obreros letones que votaron sobre este problema, pero sin firmar, 863 lo hicieron por los ``seis'' y 347 por los liquidadores); tampoco se computan ninguno de más de 800 obreros socialdemócratas polacos, que votaron también por los ``seis'' sin firmar (en la misma situación se encuentran unos 400 de la `` liewicza'', que votaron por los liquidadores).
_-_-_^^*^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XX, "Resoluciones de la Reunión del CC del POSDR con funcionarios del partido, del verano de 1913, § El grupo spcialdemócrata de la Durna". (Ed.)
58 __ALPHA_LVL2__ ¿QUÉ NOS DICE LA EXPERIENCIA DEL PRIMER TRIMESTRENo podemos detenernos aquí en el contenido político de esa actividad. Mal que nos pese tendremos que dejar para otra ocasión el interesantísimo punto de cuánto ha ganado ahora la actividad de los seis desde el punto de vista de que las exigencias, las interpelaciones, opiniones y voluntad de la mayoría de los obreros sea proclamada desde la tribuna de la Duma. Sólo señalaremos brevemente que en sus discursos del 4 de marzo de 1914, Badáiev y Malinovski, representantes de los seis en la Duma del Estado, formularon por primera vez la cuestión de la libertad de prensa, no de manera liberal sino de una manera digna del proletariado; mientras que los liquidadores, tanto en los círculos literarios y en las columnas de sus periódicos, como en los discursos pronunciados en la Duma por sus ``siete'', se enredaron en el tema de manera puramente liberal. Se puede leer en Siévernaia Rabochala Gazeta de fecha reciente como es el 13 de marzo, página 2, "que la propaganda sobre la prensa ilegal sólo contribuye a debilitar la lucha de los obreros por su prensa legal". Ya hemos hablado en este volumen en repetidas ocasiones, y volveremos a hacerlo más 'de una vez, hasta qué punto era necesaria, por principio, la formación en la Duma del Estado de un Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia independiente, para combatir tan vergonzosas declaraciones y opiniones, propias de renegados, como la que acabamos de citar.
Por el momento nos fijamos la más modesta tarea de llamar la atención del lector sobre la prueba ``externa'', valga la expresión, que muestra en qué se ha convertido en seguida el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia de la Duma, a diferencia de los siete liquidadores.
Cada grupo publica en su periódico los informes de su tesorero sobre las sumas de dinero que pasan por las manos del grupo dado. Estas sumas, destinadas a auxiliar a los camaradas presos o en el exilio, a ayudar a huelguistas de distintas fábricas y sectores de la industria y a otras diversas necesidades del movimiento obrero, descubren ante nosotros los más variados aspectos de la vida obrera, muestran con elocuencia---con cifras precisas, 59 irrebatibles e imparciales---cuál es el vínculo de uno u otro grupo de la Duma con el movimiento obrero.
El 'último informe de este tipo abarca en ambos periódicos y para ambos grupos hasta el 21 de enero de 1914. Es decir, tenemos sólo informes de tres meses durante los cuales los dos grupos han existido separadamente: desde fines de octubre hasta fines de enero. El siguiente es el resumen de los informes de ambos grupos durante ese trimestre:
Las colectas que pasaron por manos de los grupos, representan:
Sumas
De procedencia:
Número
totales
no obrera
obrera de grupos
de obreros
1) A través del Grupo
Obrero Sociald. de
Rusia ........... 6.173 r.---
71 r. 31 k. 6.101 r. 69 k, 719
2) A través del grupo
sociald........... 2.212 r. 78 k. 765 r. 80 k. 1.446 r. 98 k. 94*
* Los datos han sido calculados en el texto solamente hasta el 12 de enero de 1914 (a partir de la formación del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia, es decir, desde fines de octubre de 1913).
Consideramos deber exponer aquí datos más completos, según cálculos del camarada V. A. T., para todo el tiempo trascurrido desde que se formó el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia, hasta junio de 1914.
Las siguientes son las cantidades (en rublos) recaudadas (para auxiliar a los camaradas presos o en el exilio) las cuales, de acuerdo con los informes de los periódicos marxistas y liquidacionistas, han pasado por manos de los dos grupos de la Duma, entre octubre de 1913 y junio 6 de 1914.
De procedencia:
'Número de
Total
no obrera
obrera
grupos
de obreros
A través del Grupo
Obrero Sociald. de
Rusia.......... 12.891 r. 24 k. 828 r. 63 k. 12.062 r. 61 k. 1.295
A través del grupo
sociald......... 6.114 r. 87 k. 2.828 r. 04 k. 3.286 r. 83 k. 215
En el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia un 6 por ciento ^ del total de la suma no procede de obreros, y en el grupo liquidacionista (`` socialdemócrata''), un 46 por ciento. El número de grupos obreros que se dirigieron al Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia asciende al 85,7 por ciento del total (1.295 sobre 1.510); al grupo ``socialdemócrata'', al 14,3 por ciento del total.
60Estas áridas cifras dan un panorama extraordinariamente llamativo de los vínculos orgánicos y de la actividad toda de ambos grupos. El número de grupos de obreros que durante el primer trimestre se han dirigido al grupo de los liquidadores es casi ocho veces menor que el de los que acudieron al grupo partidario.
Por el contrario, para el grupo de los liquidadores, la suma de lo reunido de procedencia no obrera^^*^^ es diez veces mayor: 765 rublos contra 71. Para el grupo del partido el dinero no procedente de obreros^^**^^ constituye un uno por ciento del total (71 rublos sobre 6.173). Respecto del grupo de los liquidadores, el treinta y cuatro por ciento del total (765 rublos sobre 2.213).
Estas cifras permiten al público, en general, que está alejado de la actividad de los grupos de la Duma, considerar con exactitud y meditar detenidamente sobre ciertos hechos que quienes la siguen de cerca conocen por mil ``pequeneces'' de cada día; veamos:
---Que el grupo de los liquidadores (los siete) es un grupo sin obreros;
---Que el grupo de los liquidadores tiene con los círculos no obreros vínculos treinta veces mayores que el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia.
Estos hechos fueron señalados hace ya tiempo y desde diversos ángulos. El periódico liberal Riech calificó acertadamente al grupo de los liquidadores de grupo de ``intelectuales'', y toda la prensa liberal lo confirmó reiteradas veces. Plejánov señaló hace tiempo que los liquidadores habían acumulado buen número de elementos oportunistas pequeñoburgueses, además del señor Potrésov. Los numerosos colaboradores de periódicos liberales entre los liquidadores y viceversa (Enzis, Egórov, St. Nóvich, E. Smirnov, Ántid Oto, Neviedomski, Lvov-Rogachevski, Cherevanin~^^***^^ y otros' muchos) han sido señalados ya por Ptit Pravdi. '
Por su verdadera significación social, los liquidadores son una rama del partido liberal burgués; existen para difundir entre los _-_-_
~^^*^^ y
^^**^^ Entran aquí las recaudaciones procedentes de particulares, más las del extranjero y de estudiantes.
^^***^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., ``Biografías'', tomo complementario 3. (Ed.)
61 proletarios las ideas de la política obrera liberal y para defraudar la voluntad de la mayoría de los obreros organizados y políticamente concientes de Rusia.Escrito en marzo-abril de 1914; los agregados a los cuadros datan de junio de 1914.
Publicado en 1914, en la recopilación Marxismo y liquidacionismo, parte II. Ed. Priboi, San Petersburgo.
Se publica de acuerdo con el texto de la recopilación.
[62] __ALPHA_LVL1__ ¡CLARIDAD ANTE TODO!¿Puede hablarse en serio con gente que es a las claras incapaz de tomar en serio los problemas serios? ¡Es difícil, camaradas, muy difícil! No obstante, el problema de que cierta gente no sabe hablar en serio es de por sí tan serio, que no se corre riesgo cuando se examinan inclusive las respuestas no serias a él.
Este serio problema es el que se refiere a la unidad del movimiento obrero ruso. Los colaboradores de Edinstvo son gente incapaz de tratar seriamente este problema.
Ahí va el primer ejemplo. El núm. 4 de Edinstvo publica una entrevista con el diputado Chjeídze. La Redacción de Edinstvo confía en que dicha entrevista "ayudará a la unificación de la clase obrera rusa". Muy bien. Pero veamos lo que dijo Chjeídze sobre los problemas de organización y de táctica que interesan a los obreros rusos.
Chjeídze se expresó así: "Por mi parte comparto por completo los puntos de vista que sobre táctica y organización ha desarrollado últimamente en la prensa el camarada An''.
¿Y qué puntos de vista desarrolló últimamente en la prensa el camarada An?
¿Qué afirmó, por ejemplo, sobre las opiniones de los de ``Luch'', o liquidadores, para decirlo de otro modo?
An---destacado menchevique y enemigo del ``pravdismo''--- ha expuesto "últimamente en la prensa" el punto de vista de que 'los liquidadores están tomando rumbo a las reformas", que sus puntos de vista sobre la clandestinidad, las huelgas, las "consignas 63 __RUNNING_HEADER__ ¡CLARIDAD ANTE TODO! íntegras" y otras cosas están íntimamente vinculados con su reformismo general; que si los obreros hubiesen escuchado sus consejos, entonces los obreros de las provincias tendrían que haberse abstenido de hacer huelgas, etc.
Estas opiniones significan que An empezaba a librarse del lastre del liquidacionismo, y ese comienzo de liberación contó con nuestro aplauso.
Chjeídze dice ahora que comparte "por completo" los puntos de vista de An. Resulta agradable escucharlo. Un conocimiento de la naturaleza del liquidacionismo y la renuncia sin rodeos a él marca el comienzo de la sabiduría, ¿no es así? Y nosotros estaríamos dispuestos a aplaudir la clarividencia del diputado Chjeídze, que tanto se ha hecho esperar, sobre el papel del liquidacionismo como tendencia.
Pero los problemas serios hay que tomarlos en serio, y por eso resulta conveniente guiarse, no sólo por lo que declara Chjeídze en Edinstvo, sino también por lo que hace.
La respuesta del grupo socialdemócrata de la Duma (del que Chjeídze es presidente) al grupo obrero socialdemócrata ruso, acerca de las condiciones de unidad propuestas por este último, podía ser de enorme importancia para la causa de la unidad.
Esa respuesta apareció no hace mucho en el núm. 2 de Nasha Rabóchaia Gazeta como un llamamiento a los obreros.
En dicho llamamiento, el diputado Chjeídze y sus correligionarios responden, entre otros, al problema de su actitud hacia el liquidacionismo, representado por el órgano de este último, que era entonces Siévernaia Rabóchaia Gazeta.
En cuanto al marxista Siévernaia Rabóchaia Gazeta---escriben el diputado Chjeídze y sus amigos---, nuestra actitud hacia él está determinada por nuestra solidaridad total con su orientación.
Tenemos, pues, que en un llamamiento oficial a los obreros el diputado Chjeídze manifiesta su "solidaridad total" con la tendencia del periódico liquidacionista, mientras que en la entrevista publicada en Edinstvo asegura que "comparte por completo" el punto de vista de An, quien critica ese periódico como órgano de los reformistas, los cuales desempeñan el papel de perjudicial freno en el actual movimiento obrero.
64¿Es esto tolerable? ¿Significa una actitud seria hacia un problema serio? ¿Puede el diputado Chjeídze decir algo serio sobre la unidad con los liquidadores si él mismo, con una diferencia de dos meses, se las ha ingeniado para expresar sobre los liquidadores dos criterios diametralmente opuestos?
Sin embargo, es probable---se nos dirá---que cuando se escribió la "Respuesta pública del grupo socialdemócrata" Chjeídze no conociera las opiniones de An y por eso no podía ver claro aún el significado del liquidacionismo.
Pero, ¡ay!, esto no'se ajusta a la verdad, pues el artículo.de An apareció mucho antes que la "Respuesta pública''.
Hay que tener en cuenta otra cosa.
A los pocos días de la publicación del artículo de An, L. M., en Siévernaia' Rabóchaia Gazeta, defendía enérgicamente a los liquidadores, a raíz de la crítica de An. ¿Y Chjeídze? ¿Pronunció . una sola palabra en defensa de las opiniones que, según resulta ahora, "comparte por completo"? No, Chjeídze guardó silencio, mientras el diputado Tuliakov, su compañero de grupo, elige ese preciso momento para iniciarse como editor de Nasha Rabóchaia Gazeta...
Insistimos: ¿es tolerable que el presidente del grupo socialdemócrata asuma tal actitud ante un problema que preocupa a las grandes masas obreras, que se ha discutido varias veces en reuniones, conferencias, etc.? ¿Se puede hallar en Chjeídze una respuesta al problema de la unidad? ¿No se ha suplantado aquí el problema de la unidad por consideraciones de diplomacia estrecha para salvar a los liquidadores?
Esta es la desdicha común a todos nuestros ``unificadores'': no tienen una respuesta, clara a los problemas que demandan solución; ellos mismos no saben lo que quieren.
Una cosa queda clara en sus artículos: han decidido salvar a los liquidadores, eludiendo para ello la claridad y la precisión en el planteamiento y solución de los problemas.
Claridad y precisión es para los liquidadores lo más peligroso en estos momentos. Ya volveremos a tener ocasión de convencernos de ello al pasar a otros artículos de Edinstvo.
Pero los obreros quieren claridad y la conseguirán, pues no .quieren basar la unidad de su organización en la diplomacia y los 65 equívocos, sino en la estimación exacta de la significación política de las diversas ``tendencias''. Los hombres que en estos problemas tienen dos o hasta más opiniones son malos consejeros.
Trudovaia Pravda, núm. 30, 2 de julio de 1914.
Se publica de acuerdo con el texto del periódico.
[66] __ALPHA_LVL1__ CONCLUSIONES PARA EL DÍA DE LA PRENSA OBRERA^^6^^Sólo ahora podernos resumir el resultado aproximado del 22 de abril, "Día de la prensa obrera''.
La fecha del segundo aniversario de Pravda se convirtió en día de revisión de las fuerzas marxistas.
Todos los obreros políticamente concientes acudieron ese día en ayuda de sus publicaciones obreras, por lo que, kopek a kopek, se han reunido cientos, y miles de rublos.
Sólo el 14 de junio, en el núm. 15 de Trudovaia Frauda, apareció la última lista de cantidades recaudadas el día de la prensa obrera, El "día de la prensa" se prolongó casi dos meses.
``Más vale tarde que nunca", escribían muchos camaradas que enviaron su aporte después del 22 de abril.
La cantidad de resoluciones que recibió la Redacción fue tal, que enumerarlas siquiera---no ya publicarlas todas---resultó de todo punto de vista imposible.
Pero han cumplido su misión, nos han persuadido de que estamos en el buen camino y que la inmensa mayoría de los obreros adhiere a las consignas del marxismo consecuente.
Como se sabe, el día del segundo aniversario de los periódicos de la tendencia ``pravdista'' fue declarado por los liquidadores "día áe la prensa" también para su periódico. Mucho ruido armaron entonces para demostrar su derecho a adherir al día de la prensa el mismo 22 de abril. Ya entonces propusieron la federación, sugiriendo dividir las recaudaciones por partes iguales. El 22 de abril mostró que era demasiado pronto para que el periódico liquidacionista hablara de ``federación'' y de "igualdad de derechos''.
Los obreros de la ciudad de Petersburgo rechazaron de plano 67 __RUNNING_HEADER__ CONCLUSIONES PARA EL DÍA DE LA PRENSA OBRERA las "colectas comunes". Este llamamiento del periódico liquidacionista encontró cierto eco sólo entre parte de los estudiantes y en algunas fábricas de provincias.
Las sumas de las colectas comunes prácticamente no incidieron en el resultado total de las aportaciones para el día de la prensa. Nasha Rabóchaia Gazeta, en su núm. 34, del 13 de junio, hizo ya un intento de comparar las aportaciones destinadas a su periódico y a Put Pravdi. Y decimos intento porque es totalmente imposible admitir esa comparación como definitiva y completa. Si quisiéramos obtener de Nasha Rabóchaia Gazeta una comparación cabal, tendríamos que esperar hasta fin de siglo, pues a los liquidadores les resulta muy conveniente manejar cifras globales, sin entrar en detalles acerca de esas sumas, sin aclarar de quién procede el dinero.
De ahí que la tarea de estudiar en detalle los informes de los liquidadores también deberá correr por nuestra cuenta.
Nasha Rabóchaia Gazeta llega a conclusiones muy reconfortantes: 1) los ``pravdistas'' cuentan con el apoyo de algo menos que 3/5 de los obreros políticamente concientes de Rusia; 2) que los ``pravdistas'' predominan fuertemente sólo en Petersburgo, mientras que en provincias, al contrario, predominan los partidarios de Nasha Rabóchaia Gazeta.
Ante todo tenemos que hacer un pequeño agregado a la suma definitiva de nuestras colectas, las que Nasha Rabóchaia Gazeta toma del número de Trudovaia Pravda del 11 de junio. Allí figuraba el resultado al 1 de junio, pero como Nasha Rabóchaia Gazeta da el balance de las suyas al 10 de junio, nosotros, para que la comparación sea correcta, incluimos además el balance de las sumas entradas del 1 al 10 de junio, que apareció el 14 de junio en el núm. 15 de nuestro periódico. Además, los resúmenes al 10 de junio no eran del todo exactos, puesto que ciertas pequeñas contribuciones del resto de Rusia habían sido incluidas en el total de Petersburgo.
Después de hacer estas correcciones, obtenemos las siguientes sumas definitivas, que son las que utilizaremos en todo este trabajo:
68Petersburgo .....................
11.680 r.
96 k.
Resto de Rusia ..................
6.325 r.
28 k.
Extranjero.......................
104 r.
97 k.
Total.............. 18.111 r. 21 k.
Cifras correspondientes a las aportaciones para
Nasha Piabóchaia Gazeta
Petersburgo ..................... 4.446 r. 13 k.
Resto de Rusia .................. 6.409 r. 12 k.
Extranjero....................... 946 r. 55 k.
Total.............. 11.801 r. 80 k.
A primera vista la diferencia no es tan importante, y parece confirmar que, en efecto, 2/5 de los obreros políticamente concientes siguen a Nasha Rabóchaia Gazeta. Pero basta descomponer estas cifras en aportaciones de origen obrero y no obrero, para que el panorama cambie por completo.
Al llamado de Put Pravdi, con motivo del "día de la prensa obrera", respondieron en toda Rusia:
1.915 grupos obreros, que reunieron para el fondo del periódico 16.163 rublos 71 kopeks.
Al llamado de Siéternaia Rabóchaia Gazeta respondieron:
588 grupos obreros, que reunieron 5.651 rublos 78 kopeks.
Put Pravdi recibió de sectores no obreros 1.842 rublos 53 kopeks; Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 6.062 rublos 0,2 kopeks, es decir, más que de los obreros.
Estas cifras de lo recaudado para el día de la prensa obrera nos revelan el mismo panorama que observábamos al hacer el cálculo de las colectas y grupos a partir del 1 de enero de 1914. Del total de grupos de obreros que respondieron al "día de la prensa obrera", sólo poco más de 1/5 corresponden al periódico liquidacionista. Y eso que los liquidadores hicieron todo lo posible para cambiar la correlación de fuerzas a su favor con motivo del día de la prensa obrera. No-lo consiguieron. Cuatro quintas partes de los obreros políticamente concientes siguen al pravdismo; este hecho, establecido en base a las Cifras correspondientes a los dos años de vida de los periódicos legales, ha sido confirmado por el día de la prensa obrera.
Analicemos la situación en Petersburgo y en provincias. En la capital el número de colectas (grupos) para el periódico 69 pravdista fue de 1.276, con 10.762 rublos 46 kopeks; para el liquidacionista, de 224, con 2.306 rublos 27 kopeks. La diferencia es tan notoria, que ni los liquidadores se atreven a negar la preponderancia de los ``pravdistas'' entre el proletariado más avanzado, decidido, organizado y políticamente experimentado de la capital. Pero tienen pretensiones en provincias.
En provincias---escribía Nasha Ra^yócliaia Gazefa---- observamos un fenómeno contrario al de Petersburgo; Siévernaia Rabóchaia Gazeta reunió allí más que el órgano pravdista.
Este es un pequeño ejemplo de engaño, oue recomendamos especialmente a la atención de los camarades obreros. Lo que es cierto es cierto:.los pravdistas han recaudado en provincias 6.325 rublos 28 kopeks y los liquidadores 6.409 rublos J2 kopeks, i Más! ¿No es así? Sin embargo estaría bien echar un vistazo a las cifras siguientes.
De provincias llegaron al •periódico pravdista 5,^01 rublos 25 kopeks de 639 grupos de obreros y 924 rublos 0,3 k ;pe!cs que no son de obreros!
El periódico liciuidncionista, en cambio, de 3G4 cruces de obreros, recibió 3.345 rublos 51 kopeks, y 3004 rublos 89 k``p'',ks de 78 grupos no obreros e individuales.
Sí, los liquidadores predominan irdudribleme te e-n ivov' •>- cias, pero no entre los obreros, sino entre "amigas y simpatizantes" acaudalados.
Los liquidadores proceden de manera fren sencilla: -ra^a demostrar su ``preporderancia'' en provincias han unido a los kopeks de los obreros las grandes sumas aportadas por s"s amigos burgueses, y de este modo han ``ap'astado" a les pravdistas!
Puede ser que la maniobra sea hábil, pero, bue os señores, con esto demuestran, no su preponderancia en p-ov:ncÍ3s si"o so^^1^^ o que están no menos divorciados de los obvercs de b. irovi~- cia que de les de Petersburgo.
Cuando se crea una prensa obrera y un organismo cbrero, hay que tener en cuenta, se puede y se debe tener en cuenta, no los capitales de los ``amigos'' ricos, sino sólo la actividad de los propios obreros.
El hecho de que para crear un diario obrero y un organismo 70 obrero los liquidadores hayan recibido de quienes no son obreros casi tanto como de los que lo son (5.115 rublos y 5.651) es. en nuestra opinión, no una ventaja, sino una desventaja: es una prueba más de los fuertes lazos que el liquidacionismo mantiene con los círculos intelectuales burgueses.
Nosotros, por nuestra parte, estamos orgullosos de que nuestro "fondo de hierro" esté casi totalmente integrado por kopeks de los obreros, quienes en el curso de 6 semanas han reunido para su periódico más de 16.000 rublos.
¿Cómo se descompone esta suma? ¿Obreros de qué oficios y de cuáles zonas y en qué medida han contribuido a fundar un periódico marxista consecuente?
La respuesta está dada por el cuadro siguiente, que es, a la vez, el documento que mejor caracteriza el estado actual del movimiento obrero.
He aquí el cuadro de las contribuciones para Put Pravdi por rama de la producción (oficio). [Véase el cuadro en pág. 71. Ed.] A la cabeza, se entiende, van los metalúrgicos. ¡Salud camaradas!
__ALPHA_LVL2__ DE PETERSBURGODurante los últimos años Petersburgo ha estado a la cabeza del movimiento obrero. Mientras el proletariado de algunos (ahora ya no muchos) lugares de provincias no ha podido aun despertar del letargo de 1907-1911, y en otras partes recién ha emprendido los primeros pasos para ponerse a la altura del proletariado de Petersburgo, este último ha desplegado una actividad enorme, y como un sensible barómetro, ha reaccionado ante todos los acontecimientos que tienen relación con el movimiento obrero. El proletariado de Petersburgo figura en el primer puesto, cosa que Siévernaia Rabóchaia Gazeta difícilmente se atreverá a negar.
Y así es cómo respondió el proletariado de Petersburgo al "día de la prensa obrera''.
Las colectas para Put Pravdi abarcaron a 1.276 grupos, que recogieron 10.762 rublos 46 kopeks; para Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 224 grupos aportaron 2.306 rublos 27 kopeks.
Teniendo en cuenta el número de grupos, los liquidadores en __PARAGRAPH_PAUSE__ 71 San Petersburgí 3 1 Vowneias Grupos Rublos Kop. Grupos Rublos ... Kop. Metalúrgicos ...... 393 5.304 95 108 1.319 02 Madereros ..... 116 1.014 73 24 172 10 Gráficos ......... 113 966 34 37 236 47 Ferroviarios ...... 24 165 93 34 345 24 Empleados de co- mercio ........ 59 238 11 18 132 76 Mozos de tabernas 27 107 58 3 68 73 Sastres .......... 49 203 21 28 245 82 Del cuero ........ 36- 271 50 5 23 89 Electricistas ...... 31 275 35 6 39 76 Textiles ......... 41 303 88 24 130 32 Empresas municipa- les (tranvías, etc.) 32 340 93 11 132 14 Construcción ..... 12 57 14 4 15 71 Plomeros ........ 10 27 10 1 3 ._.-,.-. Trabajos de orfe- brería ..... ..... 29 128 45 2 16 50 Panaderos ........ 39 124 06 11 28 60 Mineros ......... --- --- --- 14 71 44 Org. obreras ..... 9 79 97 9 112 04 Pintores ......... 12 50 20 3 14 60 Encurtidos ....... 8 31 45 2 5 63 Ind. químicas .... 22 92 59 6 32 04 Carroceros ....... 16 78 62 1 5 ____ Confiteros ....... 12 79 76 3 14 25 Cartoneros ....... 5 13 45 . ____ __ __ Tabaqueros ...... 12 83 63 . __ _ Petroleros de Bakú --- --- ____ 12 83 98 Empleados (oficinas, etc.) .......... 38 273 11 18 123 65 Deportados ....... --- '--- --- 23 67 72 Servicio doméstico (porteros) ...... 12 27 90 ------ ____ ____ Oficios varios y sin determinar ..... 99 422 52 232 1.960 84 Total ...... 1.276^^*^^ • 10.762 46 639 5.401 25 _-_-_
^^*^^ El total no coincide. Es evidente que en la lista de los grupos de Petersburgo se ha deslizado un error en la fuente documental. (Ed.)
72 __PARAGRAPH_CONT__ el movimiento obrero de Petersburgo son apoyados no por 1/5 sino por 1/7 de los obreros polít'camente concientes, y lo que recibieron de ellos es poco más de 1/6 de la suma reunida por los pravdistas.Estos datos muestran aue la mayor uarte del proletariado de Peter<-burgo, míe marcha a k cabeza del movimiento obrero, ha dado la escalda a los liquidadores y defiende las viejas consignas no reducidas.
Hasta entre los obreros gráficos, único refugio con que cuentan los liquidadores entre los obreros organizados, se ha recaudado casi cinco veces más para la prensa ``pravdista'' que para la liquidacionista (966 rublos 34 koneks para Put Pravdi, contra 201 rublos 21 kopeks para Siévernaia Rabóchaia Gazeta}.
Lo mismo se muestra por las colectas entre los metalúrgicos. Para Put Pravdi se han recogido 5.075 rublos 49 kopeks, y para Siévernaia Rabóchaia Gazeta 1.283 rublos 66 kopeks. De nuevo 4 veces más; cuando existía el sindicato esto fue confirmado por los constantes fracasos de los liquidadores en las elecciones, en las intervenciones en las asambleas generales, etc.
En otros oficios. de Petersburgo, la posición de los liquidadores es peor todavía. Mientras que el gremio de los madereros ha dado a Put Pravdi 1.014 rublos 73 kopeks, Siévernaia Rabóchaia Gazeta no recibió de ellos más que 38 rublos 14 kopeks^^*^^.
Más de una vez las publicaciones liquidacionistas han proclamado que sólo las masas más ignorantes, que no comprenden los serios problemas del movimiento siguen a Pravda. En el cuadernillo de junio de Nasha Zariá que acaba de salir, un muy celoso liquidador, el señor A. Góriev, afirma que las colectas y resoluciones en favor de Pravda "proceden de capas de obreros que por primera vez en la historia del movimiento obrero ruso se sienten atraídos a la-esfera de los intereses y controversias de la socialdemocracia", de una juventud ignorante, no conciente políticamente y de obreros atrasados.
¿Se atreverán los señores liquidadores a incluir en esas "capas" _-_-_
^^*^^ Nos excusamos por adelantado ante Siévernaia Rabóchaia Gazeta si al revisar sus informes hemos pasado por alto un taller o dos en los que no se especifica el oficio. Esto no habría ocurrido si Siévernaia Rabóchaia Gazeta ordenase más en detalle sus datos.
73 a los metalúrgicos y gráficos, que siempre figuraron en las primeras filas del movimiento obrero? Claro que el señor Góriev no tiene en absoluto pruebas que respalden su afirmación, que parte de deducciones subjetivas. Que se quede con ellas. Nosotros, por nuestra parte, hemos demostrado con cifras irrebatibles que también entre los oficios avanzados, como son los gráficos y meta' úrgicos de Petersburgo, los liquidadores constituyen apenas una quinta parte.No podemos dar aquí cifras comparativas de lo recaudado en todos los oficios restantes, pues ello ocuparía demasiado es^ic-'o. Por esa razón consignaremos los datos generales de todos ellos.
Excepto los oficios enumerados, Put Pravdi recibió de obreros 3.700 rublos y Siévernaia Rabóchaia Gazeta 500 (en cifras redondas). Se trata de contribuciones de empleados de comercio, sastres, obreros del cuero, textiles, panaderos, etc., de obreros de la pequeña industria.
También entre ellos Put Pravdi ha reunido 7 veces más que Siévernaia Rabóchaia Gazeta. No hay un solo oficio que haya dado a ésta más que a aquélla. Hasta los empleados de oficinas y funcionarios entregaron a Put Pravdi 273 rublos 11 kopeks mientras que los empleados de oficina y los empleados de comercio juntos daban a Siévernaia Rabóchaia Gazeta (según datos de ésta) 262 rublos 32 kopeks. Los empleados de comercio entregaron a Put Pravdi 238 rublos 11 kopeks.
Daremos aun una lista de las empresas que más activamente apoyaron a su periódico obrero:
'
1) Fábrica Novi Aivaz, 791 rublos 37 kopeks (para Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 464 rublos 67 kopeks); 2) fábrica Putílov, 335 rublos 46 kopeks (para Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 59 rublos • 38 kopeks); 3) fábrica metalúrgica de San Petersburgo, 273 rub'os 36 kopeks (a Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 116 rublos 92 kopeks); 4) fábrica de tubos, 243 rublos 80 kopeks (a Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 113 rublos 41 kopeks); 5) Siemens-Schukert, 229 rublos 26 kopeks; 6) fábrica Ericsson, 228 rublos 82 kopeks (a Siévernaia Rahóchaia Gazeta, 55 rublos 13 kopeks); 7) Parviaineh, 183 rublos 93 kopeks; 8) fábrica Stari Lessner, 168 rublos 30 kopeks; 9) fábrica Franco-Rusa, 148 rublos 82 kopeks; 10) fábrica Novi Lessner, 116 rublos 25 kopeks; 11) fábrica de cables, 112 74 rublos 62 kopeks 12} Siemens-Halske, 104 rublos 30 kopeks; 13) fábrica Obújov, 91 rublos 0,2 kopeks; 14) Casa de Moneda, 79 rublos 12 kopeks (a Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 54 rublos)^^*^^.
Trudovafa Pravda, núms. 30 y 31, 2 y 3 de julio de 1914
Se publica de acuerdo con el texto del periódico.
_-_-_^^*^^ Al final del artículo hay una nota de la Redacción que dice: "Conr tinuará", a pesar de lo cual en los números siguientes no se publicó la continuación. El 8 (21) de julio de 1914 el diario fue clausurado. Este artículo apareció en Trudovaia Praoda del 4 de julio, y al día siguiente el periódico sacó una "Fe de erratas", en la que señalaba que "en el número de ayer, en el artículo 'Conclusiones para el día de la prensa obrera', donde dice '79 rublos, 12 kopeks', debe decir '133 rublos, 32 kopeks'". (Ed.)
[75] __ALPHA_LVL1__ RESOLUCIÓN DEL CC DEL POSDREl CC felicita a la delegación del CC ante la Reunión de Bruselas por la capacidad y energía con que defendió la línea del partido. Solicita al cuerpo colegiado de delegados que elija a un representante para que informe en el congreso o conferencia del POSDR de agosto de 1914.
Escrita el 5 ó 6 (18 ó 19) de julio de 1914.
Publicada por primera vez en 1958, en la revista Istorícheski Arjiv, núm. 6.
Se publica de acuerdo con el manuscrito.
[76] __ALPHA_LVL1__ LA OPOSICIÓN POLACA EN LA REUNIÓNEn la Reunión de Bruselas los opositores polacos, con Maletski a la cabeza, se pusieron de parte de los liquidadores. Las palabras de esta gente difieren de sus actos. Esperemos los resultados del bloque "del tres de julio", de Alexinski, Plejánov y los liquidadores. No hay mejor comprobación que la de la experiencia.
Escrito después del 5 (18) de julio de 1914. ,
Se publica por primera vez de acuerdo con el manuscrito.
_-_-_~^^*^^ Esta nota estaba destinada al diario Trudovaia Frauda. Al margen de la hoja donde fue escrita, Lenin agregó la siguiente observación dirigida a la Redacción: "Publiquen esto en un tipo pequeño, sin ninguna respuesta a la carta de ellos; no hay para qué publicar nada; que se dirijan a sus nuevos 'hermanos de bloque"". La nota no se publicó porque el periódico fue clausurado el 8 (21) de julio de 1914. (Ed.)
[77] __ALPHA_LVL1__ LA OPOSICIÓN SOCIALDEMÓCRATAEl hecho de que la oposición socialdemócrata polaca se ubicara en el campo de los liquidadores, durante la Reunión de Bruselas, fue una sorpresa para mucha gente del partido y la conmovió muy dolorosamente. Se la creía tan cerca de los pravdistas como los letones. ¡¡Y de pronto, mientras los letones no abandonan su puesto contra los liquidadores, los socialdemócratas polacos traicionan!!
¿Qué ocurre?
Que entre los socialdemócratas polacos hay dos tendencias: unos quieren desplazar a Tyszka y Rosa Luxemburgo para continuar ellos mismos la política de aquél. Es la política de la diplomacia sin principios y del ``juego'' entre bolcheviques y mencheviques, entre el partido y sus liquidadores. Hoy votan por unos, mañana por otros. Con el pretexto de ``imparcialidad'', traicionan sucesivamente a todos y trafican con "ventajas y privilegios" para sí. Los puntos de tipo federativo que aparecen en el acuerdo de Estocolmo (1906) de los socialdemócratas polacos y de Rusia^^*^^ son un cómodo instrumento para esta sucia política, en la que Tyszka y Rosa Luxemburgo son maestros.
La otra tendencia está por la ruptura total con los liquidadores, el federalismo y el ``juego'' de tipo ``pendular'' entre las dos partes beligerantes; a favor de una sincera y estrecha unión con los pravdistas, con el partido.
En Bruselas ha vencido la primera tendencia entre los _-_-_
^^*^^ Se refiere a las condiciones para la unión de la Socialdcmocracia de Polonia y Lituania con el POSDR, aprobadas en el IV Congreso (de Unificación) del POSDR, realizado en Estocolmo en 1906. (Ed.)
78 socialdemócratas polacos. Es natural que, por nuestra parte, sintamos una inevitable total desconfianza respecto de los socialdemócratas .polacos. Veremos si la segunda tendencia logra cohesionarse, enarbolar la bandera clara, precisa y definida de una política consecuente y fiel a los principios, de una política que no vaya sólo contra el círculo de Tyszka, sino también contra la esencia de los métodos de éste. No es necesario decir que la unificación del proletariado socialdemócrata polaco sólo es posible sobre la base de esta política.Los pasos que se emprendan para llegar a tal unificación pondrán definitivamente al descubierto la verdad sobre la situación real en la socialdemocracia polaca y definirán así nuestra actitud hacia ella.
Escrito después del 7 (20) de julio de 1914.
Publicado por primera vez en 1937, en Léninski Sbórnik, XXX.
Se publica de acuerdo con el manuscrito.
[79] __ALPHA_LVL1__ PLAN PARA EL ARTÍCULO LA REVOLUCIÓNLa revolución y la guerra
I. «) VII jornadas 1914 vs. I. 1905
1. pendones - barricadas
2. Gapón - organización socialdemócrata ilegal
3. consigna en boga - 3 pilares
4. actitud ingenua - lucha tenaz
5. final organizado
con una consigna determinada J Kiévskaia Misl
[ Rússkoie Slovo
II. Consigna de huelga e insurrección armada (el imbécil L. V. en el periódico de Plejánov).
III. Guerra de Austria y Servia vs. guerra europea.
IV. Militarismo, imperialismo.
Las armas disparan solas.
Guerra a la guerra
resolución de Jaurés vs. Guesde
experiencia de los obreros de Rusia.
La mejor guerra a la guerra: la revolución.
1. Jornadas de julio vs. 9,1.
2. Crisis política oct.
22-IV.
Rasputin
hambre.
3. Crece el movimiento y aumentan las consignas.
4. Liquidacionismo barrido y grupitos del extranjero.
5. Guerra de Austria contra Servia.
6. Imperialismo y militarismo.
7. Guerra a la guerra.
8. Situación" mundial y tareas del proletariado de Rusia.
Escrito entre el 15 y 18 (28 31) de julio de 1914.
Se publica de acuerdo con el manuscrito.
[81] __ALPHA_LVL1__ RESPUESTA A UN ARTICULO DEEn el número 157 de Leipziger Volkszeitung del 11 de julio apareció un artículo con la firma Z. L., titulado "Acerca de la unidad en Rusia". La insuficiente objetividad del autor del artículo nos obliga a llamar la atención de los camaradas alemanes sobre ciertos hechos. Para mayor claridad, acompañamos un cuadro que publicó Frauda^^**^^.
Recaudaciones para los periódicos monistas (``pravdistas'')
y ``liquidacionistas'' en S. Petersburgo desde el 1 de enero
hasta el 13 de mayo de 1914
Pravdistas
Liauidacionistas
Nfde
colectas
Cantidad
reunida
Nvde
colectas
Cantidad
reunida
Grupos de obreros . . .
Grupos no obreros . . .
De ellos:
Grupos de estudiantes y
jóvenes ...........
2.873
713
18.934,10 2.650,01
65092671 453
45 5.296,12
6.759,77
630,22
Grupos de ``partidarios'',
``amigos'' etc. . . .
458,82
542.450,60
33 12529 30186 12
Aportaciones indiv. . . . Sin indicar procedencia Del extranjero .......
531
43
10
1.046,62
318,57
49,79
266
24
34
1.608,32
175,34
1.709,17
Total .......
3.586
21.584,11
1.124
12.055,89
~^^*^^ Leipziger Volkszeitung ("La gaceta popular de Leipzig"): periódico de la socialdemocracia alemana. Se publicó desde 1894 hasta 1933. Hasta la primera guerra mundial fue el órgano del ala izquierda de la socialdemocracia alemana. Durante varios años su director fue F. .Mehring, con la colaboración de R. Luxemburgo, I. Marchlewski y otros. El artículo de Lenin se publicó con el siguiente título, puesto por la Redacción: "Objeciones. Lo que nos escriben". (Ed.)
^^**^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XXI, "La clase obrera y la prensa obrera". (Ed.)
821. Nosotros hemos indicado con exactitud entre qué fechas se realizó el cálculo (desde el 1 de enero al 13 de mayo de 1914). Los liquidadores no indican fechas. ¿En tal caso sería honesto comparar hechos que son incomparables y que no son fidedignos?
2. Los propios liquidadores han manifestado y hecho público en la prensa (núm. 34 de Nasha Rabóchaia Gazeta) que cuentan con un total de 948 grupos, es decir, que incluyen no sólo a los grupos de obreros. Mientras tanto, en nuestra estadística se dice con claridad que las cifras 2.873 y 671 se refieren sólo a los grupos de obreros. Nuestro cuadro indica el número total de grupos, y esa cifra no coincide con la de los grupos de obreros. ¿Es honesto silenciarlo?
3. En nuestro periódico se decía que nosotros indicábamos, para ambos periódicos, los aportes de los grupos de obreros y que carecíamos de información acerca de si había aportes reiterados de unos mismos grupos. Los datos son iguales para ambos periódicos. ¡Es absolutamente incomprensible cómo el honrado crítico pudo encontrar aquí algún ``error'' nuestro!
4. Nosotros consignábamos datos paralelos, es decir, correspondientes a un mismo período para ambos periódicos, y las informaciones de los dos periódicos fueron ordenadas por el mismo procedimiento.
Los liquidadores no dan datos paralelos, con lo que violan las normas más elementales, generalmente admitidas, de todo trabajo estadístico. Quien se interese por este problema no tiene más que adquirir los dos periódicos y comprobar nuestros datos.
Estamos convencidos de que ninguna persona objetiva podrá calificar de honestos los métodos de ``crítica'' de Z. L.
Leipzíger Volkszeittmg, rn 165, 21 de julio de 1914.
Firmado: La Redacción Pracda.
de~
Se publica de acuerdo con el texto del periódico.
[83] __ALPHA_LVL1__ LAS TAREAS DE LA SOCIALDEMOCRACIAHemos sabido de fuentes muy -fidedignas que los dirigentes del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia celebraron recientemente una conferencia sobre el problema de la guerra europea. Esta conferencia no tuvo carácter del todo oficial, ya que el Comité Central del POSDR no ha podido reunirse aún debido a los arrestos en masa y las persecuciones sin precedentes del gobierno zarista. Pero sabemos muy bien que esta conferencia expresó realmente las opiniones de los círculos más influyentes del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia.
La conferencia adoptó la siguiente resolución, que reproducimos íntegramente, como documento:
__ALPHA_LVL2__ RESOLUCIÓN DE UN GRUPO DE SOCIALDEMÓCRATAS1) La guerra europea y mundial tiene un carácter burgués, imperialista y dinástico claramente definido. La lucha por los mercados y por el saqueo de países ajenos, el afán de reprimir el movimiento revolucionario del proletariado y de la democracia en el orden interno, y el afán de engañar, dividir y aniquilar a los proletarios de todos los países, lanzando a los esclavos asalariados de una naciói contra los esclavos asalariados de otra, en beneficio de la burguesía: ese es el único contenido real y significación de la .guerra.
2) La conducta de los dirigentes del partido Socialdemócrata alemán, el más fuerte e influyente de los partidos de la II 84 ínternacional (1889-1914), que han votado el presupuesto de guerra y repetido la fraseología chovinista burguesa de los junkers prusianos y de la burguesía, es una traición abierta al socialismo^^8^^. Esta conducta de los dirigentes del partido socialdemócrata alemán no puede justificarse en ningún caso, ni siquiera suponiendo que el partido fuera muy débil o que existiera la necesidad de someterse temporalmente a la voluntad de la mayoría burguesa de la nación. En los hechos, en la presente situación, este partido ha seguido una política nacional-liberal.
3) Idéntica condenación merece la conducta de los dirigentes de los partidos socialdemócratas belga y francés, que al entrar en los ministerios burgueses^^9^^ han traicionado al socialismo.
4) La traición al socialismo de la mayoría de los dirigentes de la II Internacional (1889-1914), revela la bancarrota ideológica y política de esa Internacional. La causa básica de dicha bancarrota es la preponderancia en ella, del oportunismo pequeñoburgués, cuya esencia burguesa y el peligro que representa señalaron hace mucho los mejores representantes del proletariado revolucionario de todos los países. Los oportunistas---al negar la revolución socialista para remplazaría por el reformismo burgués; al negar la lucha de clases y la necesidad de trasformarla, llegado el caso, en guerra civil, y al predicar la colaboración entre las clases; al preconizar el chovinismo burgués, escudándose en el patriotismo y en la defensa de la patria y desconocer o negar la verdad fundamental, ya expuesta en el Manifiesto del Partido Comunista^^*^^, de que los obreros no tienen patria; al limitarse, en la lucha contra el militarismo, a un punto de vista sentimental pequeñoburgués, en lugar de admitir la necesidad de la guerra revolucionaria de los proletarios de todos los países contra la burguesía de todos los países al convertir la necesaria utilización del parlamentarismo burgués y la legalidad burguesa en un fetiche de esa legalidad, olvidando que, en épocas de crisis, hay que recurrir a las formas ilegales de organización y de agitación---- estaban preparando hace mucho la bancarrota de la II Internacional. Uno de los órganos de prensa internacionales del oportunismo, la __PARAGRAPH_PAUSE__ _-_-_
^^*^^ Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1957, págs. 9-35. (Ed.)
[85]^****fe. Ayk«¿yíJ~t*** ffS^Z*
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5) Entre los sofismas burgueses y chovinistas con los que más engañan a las masas los partidos burgueses y los gobiernos de las dos principales naciones rivales del continente---Alemania y Francia---y que repiten, tanto los oportunistas socialistas declarados cuanto los embozados que se arrastran como esclavos tras la burguesía, es preciso señalar y estigmatizar sobre todo los siguientes :
los burgueses alemanes mienten cuando se remiten a la defensa de la patria, a la lucha contra el zarismo, a la defensa del libre desarrollo cultural y nacional, pues ha sido siempre política de los junkers prusianos, con Guillermo a la cabeza, y de la gran burguesía alemana defender la monarquía zarista y, cualquiera sea el desenlace de la guerra, no ahorrarán esfuerzos para apoyarla; mienten porque, en la realidad, la burguesía austríaca ha emprendido contra Servia una campaña de rapiña, porque la burguesía alemana oprime a los daneses, a los polacos y a los franceses de Alsacia y Lorena, al tiempo que lleva, contra Bélgica y Francia, una guerra de rapiña con vistas a saquear a pueblos más ricos y más libres, desencadenando la ofensiva en el momento que le pareció más propicio para utilizar los últimos perfeccionamientos de la técnica militar de que dispone; y en vísperas de la aplicación del llamado gran programa militar de Rusia.
También mienten los burgueses franceses cuando, exactamente del mismo modo, alegan defensa de la patria y demás, porque en la realidad defienden a países más atrasados en lo que se refiere a la técnica capitalista y que se desarrollan con más lentitud, sirviéndose de sus miles de millones para contratar a las bandas _-_-_
~^^*^^ "Revista mensual socialista" (Sozialistische Monatshefte): órgano principal de los oportunistas alemanes y uno de los voceros del revisionismo internacional; apareció en Berlín desde 1893 hasta 1933. Durante la Primera Guerra mundial adoptó una posición socialchovinista. (Ed.)
88 centurionegristas del zarismo ruso y emplearlas en una guerra de rapiña, es decir, para el saqueo de las tierras austríacas y alemanas. Por lo que hace a las crueldades y a la barbarie de la guerra, ninguno de los dos grupos de naciones beligerantes tiene nada que envidiar al otro.6) La socialdemocracia de Rusia antepone, como tarea de primer orden, la lucha sin cuartel y sin reservas contra el chovinismo gran ruso y monárquico zarista, y contra el engaño de su defensa por los liberales rusos, los kadetes^^10^^, un sector de los populistas y los demás partidos burgueses^^*^^. Desde el punto de vista de la clase obrera y de las masas trabajadoras de todos los pueblos de Rusia, el mal menor sería la derrota de la monarquía zarista y de sus ejércitos, que oprimen a Polonia, a Ucrania y a varios otros pueblos de Rusia y que excitan las discordias nacionales, a fin de reforzar el yugo de los gran rusos sobre las otras nacionalidades y de fortalecer el gobierno bárbaro y reaccionario de la monarquía zarista.
7) Las consignas actuales de la socialdemocracia deben ser: en primer lugar, una detallada propaganda, que abarque tanto a la tropa como al teatro de las operaciones militares, sobre la revolución socialista y la necesidad de dirigir las armas, no contra los propios hermanos, los esclavos asalariados de otros países, sino contra los gobiernos y partidos reaccionarios y burgueses de todos los países. La necesidad imprescindible de organizar células y grupos ilegales en los ejércitos de todas las naciones, para realizar esa propaganda en todos los idiomas. La lucha sin cuartel contra el chovinismo y el ``patriotismo'' de los pequeños burgueses y de los burgueses de todos los países sin excepción. En la lucha contra los dirigentes de la actual Internacional, que han traicionado al socialismo, es necesario apelar a la conciencia revolucionaria de las masas, que soportan todo el peso de la guerra y que son en la mayoría de los casos hostiles al oportunismo y al chovinismo;
~en segundo lugar, como consigna inmediata, propaganda por repúblicas alemana, polaca, rusa, etc., y por la trasformación de _-_-_
^^*^^ Se refiere a los partidos Socialista Revolucionario, Socialista Popular y "Grupo del Trabajo" (véase V. I. Lenín, ob. cit., t. II, nota 37; t. III, nota 8 y nota 9, respectivamente), la mayoría de cuyos miembros se colocó en la posición socialchovinísta durante la guerra imperialista. (Ed.)
89 todos los Estados europeos en Estados Unidos republicanos de Europa^^*^^;~en tercer lugar y particularmente, la lucha contra la monarquía zarista y contra el chovinismo gran ruso y paneslavista y la defensa de la revolución en Rusia, así como de la liberación y la autodeterminación de los pueblos oprimidos por Rusia, unida a las consignas inmediatas de república democrática, confiscación de tierras de los terratenientes y jornada de ocho horas.
Un grupo de socialdernócratas, miembros del POSDR
Escrito no después del 24 de agosto (6 de setiembre) de 1914.
Publicado íntegramente por primera vez en 1929, en las 2» y 3* ediciones de las Obras de V. I, Lenin, t. XVIII; la introducción, en 1948, en la 4* edición de las Obras, t. XXI.
Se publica de acuerdo con la copia escrita por N. K. Krúpskaia, revisada y corregida por V. I. Lenin; la introducción de acuerdo con el manuscrito.
_-_-_^^*^^ Sobre la consigna "los Estados Unidos de Europa" véase el presente tomo, págs. 252-258 y 446-450. (E'd.)
[90] __ALPHA_LVL1__ LA GUERRA EUROPEA Y EL SOCIALISMOLo más penoso para un socialista no son los horrores de la guerra---siempre estamos en favor de la "santa guerra dltutti gli opressi per la, conquista delle loro patrie!^^*^^---, sino los horrores de la traición de los dirigentes del socialismo de nuestro tiempo, los horrores de la bancarrota de la II Internacional.
¿Acaso no es traición, en la socialdemocracia, cuando vemos el sorprendente cambio de frente (después de la declaración de guerra por Alemania) de los socialistas alemanes; sus frases falsas sobre la guerra de liberación contra el zarismo, su olvido del impeperialismo alemán, su olvido del saqueo de Servia; los intereses burgueses de la guerra contra Inglaterra, etc., etc.^^**^^? ¡¡ Patriotas, chovinistas, votan por el presupuesto!!
¿No cometen acaso idéntica traición los socialistas franceses y belgas? Ellos desenmascaran muy bien al imperialismo alemán, pero, por desgracia, ¡su ceguera es asombrosa cuando se trata del imperialismo inglés, francés o, sobre todo, del bárbaro imperialismo ruso! ¿No advierten el hecho vergonzoso de que, por décadas, la burguesía francesa ha estado pagando miles de millones para sobornar a las bandas centurionegristas del zarismo ruso, que el zarismo aplasta a la mayoría de los pueblos no rusos de Rusia, saquea a Polonia, oprime a los obreros y campesinos gran rusos, etc.?
En tiempos como estos, un socialista se siente reconfortado cuando lee cómo Acanti!^^***^^, con valentía y franqueza, dice la _-_-_
~^^*^^ "¡Guerra santa de todos los oprimidos por la conquista de sus patrias!" (Ed.)
~^^**^^ Así en el original. (Ed.)
^^***^^ Avantü: periódico oficial del Partido Socialista Italiano, fundado en diciembre de 1896 en Roma. En los años de la guerra imperialista tuvo __NOTE__ Footnote cont. on page 91. 91 __RUNNING_HEADER__ LA GUERRA EUROPEA Y EL SOCIALISMO INTERNACIONAL amarga verdad a Südekum, a los socialistas alemanes de que son imperialistas, o sea, chovinistas. Más reconfortados aun nos sentimos con el artículo de Zibordi (Avanti! del 2 de setiembre), que denuncia, además del chovinismo alemán y austríaco (lo cual es, después de todo, ventajoso para la burguesía italiana), el chovinismo francés, ¡jque considera esta guerra como la guerra de la burguesía de todos los países!!
La posición de Avanti! y el artículo de Zibordi---| lo mismo que la resolución del grupo de socialdemócratas revolucionarios (en una reciente conferencia realizada en uno de los países escandinavos)~^^*^^ |---nos muestran lo que hay de correcto y de no correcto en la frase habitual sobre la bancarrota de la II Internacional. Esta frase la repiten con maligna alegría los burgueses y los oportunistas ("riformisti di destra'')^^**^^ y, con amargura, los socialistas (Volksrecht^^11^^ de Zurich y Bremer Bürger-Zeitung^^12^^). ¡¡En esa frase hay gran parte de verdad!! La bancarrota de los dirigentes y de la mayoría de los partidos de la actual Internacional es un hecho. (Véase Vorwarts^^***^^, Wiener Arbeiter-Zeitungls, Hamburger Ec7io1Sbis versus.L'Humanité, y los llamamientos de los socialistas belgas y franceses^^14^^ ver sus la ``respuesta'' de la Vor stand alemana.) ¡¡¡Las MASAS no se han pronunciado aún!!!
Pero Zibordi tiene mil veces razón cuando dice: no es que la "dottrina é sbagliata", ni tampoco el "rimedio" del socialismo lo que es "errato", sino "semplicemente non erano in dose bastante", "gli altri sociálisti non sonó 'abbastanza socialisti "^^****^^.
No es el socialismo el que ha sufrido la bancarrota en la bancarrota de la Internacional europea actual, sino un socialismo insuficiente, es decir, el oportunismo y el reformismo. Es esta la ``tendencia'', que existe en todas partes, en todos los países y que
_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 90. posiciones internacionalistas inconsecuentes y mantuvo relaciones con los reformistas. En 1926 fue clausurado por el gobierno fascista de Mussolini pero continuó apareciendo irregularmente en el exterior. Desde 1943 se edita nuevamente en Roma. En la actualidad es el órgano central del Partido Socialista de Italia. (Ed.)~^^*^^ Véase el presente tomo, págs. 83-89. (Ed.)
^^**^^ "Reformistas de derecha". (Ed.)
^^***^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. IV, nota 35. (Ed.)
^^****^^ No es que la "doctrina sea falsa", ni el ``remedio'' del socialismo ``erróneo'', sino que "simplemente su dosis no era suficiente", "y los otros socialistas no son 'suficientemente socialistas' ". (Ed.)
92 tan acusadamente expresan en Italia Bissolati y Cía., la que ha sufrido una bancarrota, es ella la que ha enseñado durante años a olvidar la lucha de clases, etc., etc., de la resolución^^*^^.Zibordi tiene razón cuando ve la falta principal de los socialistas europeos en el hecho de que ellos "cercano nobolitare ion postumi motívi la loro incapacita a prevenire, la loro necessitá di partecipare al macello", de que ellos "preferisce fingiré di fare per amere ció ch'é [el socialismo europeo] costretto a fare per forzó", de que los socialistas "solidarizzarono ciascuno con la propria nazione, col Governo borghese della propria nazione [...] in una misura da formare una delusione per noi [y para todos los socialistas no oportunistas] e un compiacimento per tutti i non socialisti d''Italia"^^**^^ (y no sólo de Italia, sino de todos los países: véase, por ejemplo, el liberalismo ruso).
Aun admitiendo la total incapacita, la incapacidad, la impotencia de los socialistas europeos, la conducta de sus dirigentes es una traición y una infamia; los obreros han ido a la matanza, ¿ y los dirigentes? ¡¡¡Votan por y entran en el ministerio!!! Aun ante una total impotencia, habrían debido votar contra, no entrar en el ministerio, no decir infamias chovinistas, no solidarizarse con su ``nación'', no defender a ``su'' burguesía, sino denunciar sus vilezas.
Pues burguesía e imperialistas hay en todas partes, en todas partes se realizan innobles preparativos para la matanza: si el zarismo ruso (el más reaccionario de todos) es particularmente infame y bárbaro, el imperialismo alemán también es monárquico, se guía por objetivos dinásticos feudales y su grosera burguesía es menos libre que en Francia. Los socialdemócratas rusos tenían razón al decir que, para ellos, la derrota del zarismo es el mal menor, que su enemigo directo es, ante todo, el chovinismo gran _-_-_
^^*^^ Se trata de la resolución aprobada en la Reunión bolchevique realizada en Berna (véase el presente tomo, págs. 83-89. (Ed.)
^^**^^ "Tratan de justificar a posteriori, con argumentos plausibles, su incapacidad para conjurar la guerra, su necesidad de participar en ella"; de que "prefieren aparentar que hacen de buen grado lo que [el socialismo europeo] se ve obligado a hacer por fuerza"; de que los socialistas "se han solidarizado cada uno con su propia nación, con el gobierno burgués de su propia nación [.. . ] hasta el punto de significar una desilusión para nosotros [y para todos los socialistas no oportunistas] y de complacer a todos los no socialistas de Italia". (Ed.)
93 ruso, y que los socialistas (no oportunistas) de cada país debían considerar su enemigo principal a ``su'' chovinismo (``patrio'').¿Pero, es cierto que la "incapacita" es total? ¿Será así? ¿ Pucilare?^^*^^ Heldentod^^**^^ y muerte infame?? in vantaggio di un'altra patria??^^***^^ ¡¡No siempre!! Era posible tomar la iniciativa; era obligatorio. La propaganda ilegal y la guerra civil serían más honradas, serían obligatorias para los socialistas (esto preconizan los socialistas rusos).
Por ejemplo, se consuelan con la ilusión dé que la guerra cesará, se arreglará... ¡¡No!! Para que la bancarrota de la Internacional actual (1889-1914) no sea la bancarrota del socialismo, para que las masas no le den la espalda, para evitar el dominio del anarquismo y el sindicalismo (tan vergonzoso como en Francia), hay que mirar la verdad cara a cara. Cualquiera sea el vencedor, Europa se halla amenazada por un recrudecimiento del chovinismo, por los que buscan la "revanche", etc. El militarismo alemán o el gran ruso alientan un contrachovinismo, etc., etc.
Nuestro deber es sacar la conclusión de que ese oportunismo, ese reformismo tan solemnemente proclamado en Italia (y tan firmemente cortado por los camaradas italianos^^15^^) está en completa bancarrota, y ...^^****^^
N. B. intercalar: la actitud desdeñosa, despectiva de Neue Zeit hacia los socialistas italianos y Avantü: ¡¡¡concesiones al oportunismo!!! "Justamente el centro.''
[ El llamado ``centro'' = lacayos de los oportunistas. [
Escrito a fines de agosto-- setiembre de 1914.
Publicado por primera vez el 1 de agosto de 1929, en Pracda, . núm. 174.
Se publica de acuerdo con el manuscrito.
_-_-_~^^*^^ ¿Fusilar? (Ed.)
^^**^^ Muerte heroica. (Ed.)
^^***^^ ¿¿En beneficio de otra patria?? (Ed.)
^^****^^ Al llegar aqui se interrumpe el manuscrito. Las dos frases que siguen son anotaciones al margen. (Ed.)
[94] __ALPHA_LVL1__ PLAN PARA EL FOLLETO LA GUERRA EUROPEA2.
La guerra europea y el socialismo europeo
Carácter de la guerra: imperialismo (como fundamental).
Imperialismo, como última etapa del desarrollo del capitalismo.
e Guerra nacional: unir el territorio na-
_.
.11 cional como base para el desarrollo~
Guerras nacionales al dd italismo barrer los vestigios comienzo de la época J precapFitalistas.
burguesa vs. guerras imperialistas al final de aquélla.
Guerra imperialista: están demasiado apretados en la nave capitalista que
se hunde, hay que desplazar a otros y demorar el fin del capitalismo.
3. La prolongada (30 a 40 años) preparación diplomática de la guerra: es ``natural'', ``esperada'' (están ``desacostumbrados'': Adler en la última sesión del Buró Socialista Internacional~^^**^^).
_-_-_~^^*^^ Lenin comenzó a trabajar en el plan para este folleto en cuanto llegó a Berna, pero a pesar de haber reunido gran cantidad de materiales no pudo escribirlo. No obstante, los aprovechó en gran medida para sus informes y artículos que se publicaron en Sotsial-Demokrat, así como para el trabajo El socialismo y la guerra. Véase el presente tomo, págs. 399-445. El guión publicado en este volumen es completo. (Ed.)
^^**^^ Se trata de la intervención de V. Adler en la sesión del Buró Socialista Internacional realizada en Bruselas el 29 de julio de 1914, a la que Lenin se refiere en el artículo Chovinismo muerto y socaÜismo vico; véase el presente tomo, pág. 195. (Ed.)
95 __RUNNING_HEADER__ PLAN PABA EL FOLLETO LA GUERRA EUROPEA . . .4. Carácter accesorio de la guerra nacional (Servia) en la guerra actual.
5. La burguesía aprovecha las tradiciones de la guerra nacional: "La patrie", Luzzatti.
6. La ``patria''. Cita del Manifiesto comunista. Análisis de la misma.
7. («) Los obreros no tienen patria. (/?) PRIMERO dentro~
de los límites de la
nación -----------> cf. las guerras de 1790-1814, 1859,
1866, 1870.
La guerra actual de la India o China contra Japón ((eventuell))
(Y) y ni siquiera en el sentido burgués.
(8) La liberación es imposible sin los esfuerzos
conjuntos de los proletarios.
(E) Derrumbe de las barreras nacionales.
(H. Wendel en "Nene Zeit", 1914, N 19,
Actitud ante esta verdad: los oportunistas defienden el nacionalismo (Jaurés en L'Armée Nouvelle)...^^*^^
S. 843; está a favor de Jaurés)^^**^^.
Vacilaciones en la Internacional: ¿guerra defensiva y ofensiva o "punto de vista de los intereses proletarios''?
Citas de antiguas declaraciones de Bebel y otros, y silencio sobre la resolución de 1912. Manifiesto de Basilea («) citas del de Stuttgart
(/?) amenaza de guerra civil (1871 y 1905)
(Y) "delito"
10.
11.
_-_-_^^*^^ Alude al libro de J. Jaurés L'organisation socidliste de la France. L'Armée Nouvelle, editado en París, en 1911. (Ed.)
^^**^^ Se refiere al artículo de H. Wendel ``Jaurés'', publicado en Die Neue Zeit, núm. 19, del 21 de agosto de 1914. (Ed.)
9612. "Calamidades de Ja ¿nvasión"---sofisma (Kautsky)... "á la Tolstoi"
=íd.
``Problema práctico: victoria o derrota dd país
propio" = sofisma^^18^^.
Todo estp se reduce al problema de los dos .campos.
¿Pero cuáles son esos 2 campos? ¿Naciones o clases?
¿Qué pierden los obreros con la patria? Lo "eterno"
en la patria.
Patria, como Estado burgués y sus fronteras; patria,
como idioma, territorio, etc.
13. Comportamiento de los socialistas con respecto a la guerra actual:
Antes de la guerra: H. Wendel en Neue Zeit. 1914 N 18''.
id. "Vorwarts"
Le,ipziger Volkszeitung sobre la guerra contra el "zarismo"
id. ``Vorwarts''^^18^^
9716. Socialistas franceses y belgas.
¿Reprimen? Por eso,
¿¿es ministro bur-
gués??
Vandervelde. Guesde. (¿Autoridades?) ¿ Votación de los créditos?
¿Qué hacer? Predicar y preparar la guerra civil. I ¡No convertirse en ministros, sino -en propagandistas ilegales!!
Chovinismo de Vaillant y Cía. en L'Humaniié^^24^^. Compére-Morel, sobre 1792^^25^^ y ...
... los rusos en Polonia.
El despreciable G. Hervé y los anarcosindicalistas20 ``Democracia'' ¿¿y la alianza con el zar??
17. Los socialistas ingleses
Hyndman y la actitud de la prensa
socialdemócrata alemana hacia él, antes de la guerra^^27^^.
Kair-Hardie y MacDonald.
La lucha contra el chovinismo de su propio
país. El militarismo prusiano,' ¿y Egipto?
¿y el sometimiento de las mujeres?
Participación en el reclutamiento.
18. Socialdemócratas alemanes. Lo principal. Hegemonía de la Internacional. "A quien se le pide mucho"...
El discurso de Haase. .. Justificación de la
guerra^^28^^.
Votación de los créditos---- ¡traición!
``Zarismo." ¡¡Sofisma y mentira!!
¡¡Mentira burguesa!! Bernstein en Vonciirts sobre Engels (1859 )...^^29^^
Engels 1890^^30^^ (contra Mehring)31 Hamburger Echo vs. Vorwarts^.
19. Chovinismo feroz vs. chovinismo tedioso e hipócrita.
20. R. Fisher y lo que le respondieron^^33^^. (Defiende la violación de la neutralidad de Bél-
14.
Después de la guerra: los servios los socialistas.
¿invasión? ¿ sometimiento?
pág. 10 délas citas.
15.
Los socialde- / retirarse de la sala\ mócratas rusos 1 no significa influir j \ (cf. Fischer)^^19^^. /
Ad. 15.
¿¿``Voluntarios'' rusos en París??
(1) -Declaración de los socialistas rusos.
(2) „
de Leder y Cía.^^20^^
Golos, núm. 9^^*^^.
Posición de Plejánov III Sovremiénnoie Slovo extractos^^21^^. III Golos núm. 3 (15-IX)^^22^^
Smirnov (E) y P. Máslov^^23^^
_-_-_^^*^^ En Golos, núm. 9 (22 de setiembre de 1914), se publicó el texto de la declaración socialchovinista de los socialistas polacos, firmada por Leder, Kon, Zenenbaum y otros. (Ed.)
98 Sozialistische Monatshefte: justificación moral de la
violación de la neutralidad de Bélgica^^*^^.
21.
Dos tendencias en el socialismo alemán K.
Liebknecht (Golos, núm. 12~^^34^^ y periódicos ingleses).
Bremer Bürger Zeitung^^36^^---Mehring---Halle^^36^^
(tímidas protestas ...)
22.
Bancarrota de ( la Internacional
- Bremer Bürger ~\ Zeitung^ Mehring periódicos~
Sobre la bancarrota > de la Internacional
^ SUIZOS
J
Volksrecht^^**^^
Polémica de los franceses con los alemanes~
Manifiesto de los franceses y los belgas (¿Buró Internacional?)^^***^^. "Punto de vista del gobierno entre los franceses"
(¿¿y entre los alemanes??)
``Internacional,
reconstituida y~
liberada de los~
tránsfugas.''
``Internacional, liberada de los tránsfugas." (Golos, núm. 12)^^****^^
La bancarrota de la Internacional es embellecida.
Vandervelde y Kaustky "El cuclillo y el gallo" "Ambos tienen razón" "kleinmütige Freunde"??^^*****^^
NB
socialdemócratas. Métodos de Vorioürts
El viaje de Südekum^^38^^. Los intereses de la burguesía francesa y de la alemana.
24.
Causas de la bancarrota de la Internacional: oportunismo.
_-_-_~^^*^^ Lenin cita una expresión del artículo de I. Bloch, "La socialdemocracia y la guerra", publicado en Sozialistische Monatshefte, núm. 16. (Ed.)
^^**^^ Se refiere al artículo "Dos Internacionales", publicado en Volksrecht, núm. 211, del 11 de setiembre de 1914. (Ed.)
^^***^^ Se trata del llamamiento de las delegaciones francesa y belga del BSI al pueblo alemán. Véase el presente tomo, nota 14. (Ed.)
^^****^^ Se ref¡ere a la carta de -L. Mártov a G. Hervé aparecida en Golos, núm. 12, del 25 de setiembre de 1914. (Ed.)
^^*****^^ Amigos cobardes. (Ed.)
99 Stuttgart 1907.
Reunión de la izquierda en 1910, en
Copenhague^^39^^.
25. Las ideas de los oportunistas y su conducta actual
/ de la resolución danesa 1
{ sobre el oportunismo^^40^^. /
26. ¿Toda la Internacional? ¡¡¡No!!! Los servios.
Kair-Hardie
La respuesta a Fischer.
Elementos de la tercera Internacional.
Autoridades: ¿¿Kautsky, Guesde,
Vandervelde??
(posición respecto de las autoridades)...
27. Oportunismo vs. ``centro'' en la Internacional. ' Sozialistische Monatshefte.
lúa mayoría de los periódicos
Hipocresía o embellecimiento.
23.
. Kautsky.
28. ¿Paz contra la guerra o guerra civil contra la guerra nacional? (La paz de los oportunistas que se unen a la burguesía.)
``Una paz generosa"---consigna de los radicales pequeñoburgueses, de la pequeña burguesía (cf. Trevelyan & Cía., en Inglaterra^^*^^).
cf. con extractos de Frankfurter Zeitung^^41^^.
29. Trasformación de la guerra nacional en guerra civil 1871 1905
Carácter histórico de esa trasformación.
"Weg Zur Machí" y la " aspiración al derrocamiento".
_-_-_^^*^^ Ch. F. Trevelyan, secretario parlamentario del ministerio de Instrucción Pública de Inglaterra, manifestó---en una carta abierta a sus electores--- que en la guerra imperialista los intereses de su país estaban en primer lugar, y que esos intereses eran la paz. (Ed.)
__ALPHA_LVL0__ The End. [END] 100 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1977/LOC22AE/20091118/199.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2009.11.19) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+V. I. LENIN
I'LAX PARA. EL FOLLETO LA GUERRA EUROPEA
101Una cosa es la rapidez de esa trasformación, otra, la orientación hacia ella.
El movimiento revolucionario---y el fracaso de la miserable diplomacia del ``centro'''.
Contra K. Kautsky y Cía. sobre el `` patriotismo'' de los obreros en Rusia. Golas, núm. 18, columna 1 y núm. 19, columna 4*. ("W. C. Modell 70")ft*
no renunciar a la organización legal, pero no limitarse a ella.
33 bis. Objetivos reaccionarios de la guerra "Krcnz Zcitung'^^4^^" y "Nóvoie Vrcinid".
¿El ``pesimismo'' cíe MacDonald?'11
E. Smirnov en Rússkic Viédomosti, núm. 202. Nacionalismo en Rusia. SDP y los socialistas revolucionarios. ``Voluntarios'': ver § 15.
30. Legalidad e ile- Riga y el Cgalidad de las sia (la reacorganizaciones. "Rússkoie Zn
Comparación con las tropas.
30 bis. Vorwarts y la Lucha de clases.
Agudización del nacionalismo. ¿.La última guerra?
34. Orientación del trabajo: vc>- (í) No votar los créditos. Es lación de los créditos---- el
una traición.
trompeta en la guerra.
(2) Contra los chovinistas del
país propio.
(3) No limitarse a la organización legal.
(4) No olvidar el manifiesto de Basilea sobre el peligro de guerra civil.
35. Puede pasar aún medio siglo de esclavitud hasta la revolución socialista ¿pero qué dejará nuestra época, qué aportaremos nosotros? ¿¿Desprecio a los oportunistas y traidores o preparación de la guerra civil??
Mártov en el núm. 21 de Galos
todavía no es posible la consigna dé la Comuna:
¿¡¡aislarse de las amplias masas populares!!?*
31. Volkskrieg*** ¡Sí! Pero de aquí surgen otras conclusio-
nes.
las milicias no son sólo para la
defensa.
¡¡Viva la guerra y los 42cm!!****
32. Frank y ``Op/erfod'' * * * s *
•.. ."desde el punto de vista socialdemócrata".. . 32 .bis. La guerra puso al descubierto todas las debilidades de los gobiernos y de los partidos socialistas.
33. Las .calamidades de la guerra y sus consecuencias.
Kserito m setK'iiii)ri'-O(.'tui>iv <lr 1914.
Publicad/ por primera vez en 1930, en Léninski Sbórnik, XIV.
Se publica de acuerdo con manuscrito.
* Lenin se refiere al articulo de K. Kautsky "Perspectivas para la paz",- cuyos extractos fueron reproducidos en Galos, núms. 18 y 19 del 2 y 3 de octubre de .1914. (Ed.)
°* Se refiere a la nota intitulada "W. C. Modell 70", aparecida en Vorwarts, núm. 227, del 21 de agosto de 1914. (Ed.)
*** Guerra del pueblo. (Ed.)
«9*0 indudablemente se refiere al arma de 42 cm. lanzada en Alemania por las fábricas Krupp, y empleada por primera vez en la guerra de 1914. (Ed.) «ase» prank v "ei sacrificio de su vida". (Ed.)
* Se reíiere al artículo "¡Silencio, eunucos!", aparecido en Golas, núm. 21, del 6 de octubre de 1914, donde se afirmaba que en las condiciones imperantes en Alemania, cercada por las tropas rusas, la socialdemocracia se habría desacreditado si hubiera "lanzado el grito de guerra de la Comuna revolucionaria", que la habría aislado de las amplias masas. (Ed.)
[103]C6KUI3
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M. Gabriel.
GveU-Monin X 27
__NOTE__ Weird: no LVL1 in text on page 103, just cover page.Anuncio de la conferencia de V. I. Lenin
__ALPHA_LVL1__ La guerra 2 (15) de octubre de 1914.
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Ha estallado la guerra europea, guerra que durante décadas prepararon los gobiernos y partidos burgueses de todos los países. El aumento de los armamentos, la agudización extrema de la lucha por los mercados en la fase moderna, imperialista, de desarrollo del capitalismo en los países avanzados y los intereses dinásticos de las monarquías más atrasadas del oriente europeo debían conducir inevitablemente, y así ocurrió, a esta guerra. Anexarse tierras y sojuzgar a naciones extrañas, arruinar a la nación competidora, saquear sus riquezas, desviar la atención de las masas trabaja-- doras de las crisis políticas internas de Rusia, Alemania, Inglaterra y otros países, desunir a los obreros, seducirlos con el nacionalismo, exterminar su vanguardia con el fin de debilitar el movimiento revolucionario del proletariado: he ahí el único y verdadero contenido de la guerra actual, su significado y sentido.
La socialdemocracia tiene, ante todo, el deber de poner al descubierto este verdadero significado de la guerra y desenmascarar sin piedad la mentira, los engaños y las frases ``patrióticas''' que difunden las clases dominantes, los terratenientes y la burguesía, en defensa de la guerra.
Al frente de un grupo de naciones beligerantes se encuentra la burguesía alemana. Ella trata de engañar a la clase obrera y a las masas trabajadoras, asegurando que hace la guerra por la defensa de la patria, la libertad y la cultura; por la emancipación de los pueblos oprimidos por el zarismo, por la destrucción del reaccionario régimen zarista. Pero en los hechos esta misma burguesía, que se inclina como lacayo ante los junkers prusianos, encabezados por Guillermo II, ha sido siempre la aliada más fiel del zarismo y la enemiga del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos de Rusia. En los hechos, esta burguesía, junto con los junkers, empeñará todos sus esfuerzos, cualquiera sea el desenlace de la guerra, en sostener la monarquía zarista en Rusia, contra la revolución.
106 __RUNNING_HEADER__ LA GUERRA Y LA SOCIALDEMOCRACIA DE RUSIAEn los hechos la burguesía alemana ha emprendido una campaña de rapiña conüa Servia, con el objeto de sojuzgarla y de ahogar la revolución nacional de los eslavos del sur, al tiempo que dirige la mayor parte de sus fuerzas militares contra países más libres, como Bélgica y Francia, para despojar a un competidor más rico. Con la fábula de que la guerra es, por su parte, defensiva, la burguesía alemana ha elegido, en verdad, en lo que a ella concierne, el momento más favorable para la guerra, para utilizar los últimos perfeccionamientos de que dispone en cuanto a técnica militar y anticiparse a los nuevos armamentos, ya proyectados y previstos por Rusia y Francia.
El otro grupo de naciones beligerantes está encabezado por la burguesía inglesa y francesa, que trata de engañar a la clase obrera y a-las masas trabajadoras asegurando que está librando una guerra por la defensa de la patria, la libertad y la civilización y contra el militarismo y el despotismo de Alemania. Pero en realidad, esta burguesía ha gastado hace tiempo miles de millones para contratar las tropas del zarismo ruso, la más reaccionaria y bárbara monarquía de Europa, y prepararlas para atacar a Alemania.
En los hechos, el objetivo de la lucha de la burguesía inglesa y francesa es apoderarse de las colonias alemanas y arruinar a la nación competidora, cuyo desarrollo económico ha sido mucho más rápido. Y para ese noble objetivo, las naciones ``avanzadas'' y ``democráticas'' están ayudando al zarismo salvaje a oprimir aun más a Polonia, Ucrania, etc., y a estrangular mejor a la revolución en Rusia.
. En cuanto a los saqueos, atrocidades e infinitas crueldades de la guerra, ninguno de los grupos de países beligerantes es inferior al otro. Sin embargo, para engañar al proletariado y apartar su atención de la única auténtica guerra de liberación, es decir, de la guerra civil contra la burguesía, tanto la de "su propio" país cuanto la de los países ``extranjeros'', para ese elevado fin, la burguesía de cada país trata de enaltecer, con falsas frases sobre el patriotismo, el significado de ``su'' guerra nacional, asegurando que aspira a derrotar al enemigo, no para saquear y anexarse territorios, sino para `liberar'' a todos los demás pueblos, a excepción del suyo propio.
Pero cuanto más empeño ponen los. gobiernos y la burguesía de todos los países para dividir a los obreros e incitar a unos con-
tra otros, cuanto más ferozmente sé aplica para ese elevado fin el sistema de estado de guerra y de la censura militar (que inclusive ahora, en tiempos de guerra, persigue mucho más al «nemigo ``interior'' que al exterior), más imperioso es el deber del proletariado políticamente conciente de defender su cohesión de clase, su internacionalismo y sus convicciones socialistas frente al desenfrenado chovinismo de la ``patriótica'' camarilla burguesa de todos los países. Para los obreros políticamente concientes, declinar esta misión significaría renunciar a todas sus aspiraciones de libertad y democracia, para no hablar ya de sus aspiraciones socialistas. Con la más profunda amargura comprobamos que los partidos socialistas de los países europeos más importantes no han cumplido esta misión suya, y que la conducta de los dirigentes de dichos partidos---especialmente del alemán---linda con la traición franca a la causa del socialismo. En este momento de trascendental importancia para la historia del mundo, la mayoría de ]os dirigentes de la actual Internacional, de la II Internacional Socialista (1889-1914), están tratando de sustituir el socialismo por el nacionalismo. Debido a su comportamiento, los partidos obreros de esos países no se han opuesto a la conducta criminal de sus gobiernos; por el contrario, han exhortado a la clase obrera a identificar su posición con la de los gobiernos imperialistas. Los dirigentes de la Internacional han cometido un acto de traición al socialismo votando los créditos de guerra, reiterando las consignas chovinistas (``patrióticas'') de la burguesía de "sus propios" países, justificando y defendiendo la guerra, integrando los gobiernos burgueses de los países beligerantes, etc., etc. Los jefes socialistas más influyentes, así como los órganos más prestigiosos de la prensa socialista de la Europa actual han adoptado una posición burguesa chovinista y liberal, que nada tiene de socialista. La responsabilidad por esta deshonra del socialismo recae primero sobre los socildemócratas alemanes, que constituían el partido más poderoso y más influyente de la II Internacional. Pero tampoco puede justificarse la conducta de los socialistas franceses, que aceptan carteras ministeriales en el gobierno de esa misma burguesía que traicionó a su patria y se unió con Bisrnarck para aplastar a la Comuna.
Los socialdemócratas alemanes y austríacos intentan justificar su apoyo a la guerra con el pretexto de que así luchan contra el zarismo ruso. Nosotros, los socialdemócratas rusos, declaramos
108V. I. LENIN
LA GUERRA Y LA SOCIALDEMOCRACIA DE RUSIA
109que consideramos semejante justificación puro engaño. En nuestro país el movimiento revolucionario contra el zarismo ha adquirido de nuevo enormes proporciones durante los últimos años. Ese movimiento ha sido siempre encabezado por la clase obrera de Rusia. Las huelgas políticas de millones de trabajadores de estos últimos años se han realizado bajo la consigna del derrocamiento del zarismo y la exigencia de la república democrática. No hace mucho, en vísperas de la guerra y durante su visita a Nicolás II, el presidente de la República Francesa, Poincaré, pudo ver con sus propios ojos en las calles de Petersburgo, las barricadas levantadas por los obreros rusos. El proletariado ruso no escatimó sacrificio alguno para liberar a la humanidad entera de la ignominia de la monarquía zarista. Pero, sin embargo, debemos decir que si algo puede aplazar, en ciertas condiciones, la caída del zarismo, si algo puede ayudar al zarismo en la lucha contra toda la democracia rusa, ese algo es la guerra actual, que ha puesto al servicio de los objetivos reaccionarios del zarismo el oro de la burguesía inglesa, francesa y rusa. Y que, si algo puede dificultar la lucha revolucionaria de la clase obrera de Rusia contra el zarismo, ese algo es la conducta de los dirigentes de la sociáldemocracia alemana y austríaca, que la prensa chovinista de Rusia no cesa de mostrarnos como un ejemplo. •
Aun admitiendo que la socialdemocracia alemana haya sido tan débil como para verse obligada a renunciar a toda acción revolucionaria, aun así, no debió haberse incorporado al campo chovinista ni haber cometido actos que dieran motivo a los socialistas italianos para decir, con toda razón, que los dirigentes socialdemócratas alemanes deshonran la bandera de la Internacional proletaria.
Nuestro partido, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, ha hecho ya y seguirá haciendo enormes sacrificios con motivo de la guerra. Nuestra prensa obrera legal ha sido destruida en su totalidad. La mayoría de los sindicatos han sido clausurados y gran número de camaradas nuestros arrestados y deportados. Pero nuestra representación parlamentaria---el grupo obrero socialdemócrata de Rusia en la Duma del Estado---consideró que era su deber, imperativo deber socialista, no votar los créditos de guerra y hasta abandonar la sala de sesiones de la Duina como1 expresión aun más enérgica de protesta; consideró su deber con-
denar como imperialista* la política de los gobiernos europeos. Y pese a la acrecentada opresión del gobierno zarista, .los obreros socialdemócratas de Rusia publican ya los primeros llamamientos ilegales contra la guerra^^4^^*^^0^^, cumpliendo así su deber para con la democracia y la Internacional.
Mientras la bancarrota de la II Internacional ha producido un vivo sentimiento de vergüenza en los militantes de la socialdemocracia revolucionaria---representados por la minoría de los socialdemócratas alemanes y de los mejores socialdemócratas de los países neutrales---; mientras los socialistas de Inglaterra y de Francia han levantado su voz contra el chovinismo de la mayoría de los partidos socialdemócratas; mientras los oportunistas, representados, por ejemplo, por la revista alemana Cuadernos mensuales socialistas ("Sozialistische Monatshefte"), que ha mantenido largo tiempo una posición nacional liberal, celebran con razón su victoria sobre el socialismo europeo, el peor servicio posible ha sido rendido al proletariado por aquellos que vacilan entre el oportunismo y la socialdemocracia revolucionaria (como el ``centro'' en el partido socialdemócrata alemán), por aquellos que tratan de silenciar la bancarrota de la II Internacional o disimularla con frases diplomáticas.
Por el contrario, hay que reconocer francamente esta bancarrota y comprender sus causas, para poder organizar una nueva unión socialista más firme de los obreros de todos los países.
~^^0^^ En cuanto comenzó la guerra, el Comité de Petersburgo de los bolcheviques publicó un volante en el que llamaba a los obreros y soldados a organizarse para luchar contra la guerra y la autocracia, y enunciaba las siguientes consignas: "¡Abajo la monarquía autocrática!", "¡Viva la República democrática!". En agosto el Comité lanzó ilegalmente otro llamamiento contra la guerra, en el que exhortaba al pueblo a organizarse y abastecerse de armas. (Ed.)
``Al comenzar la guerra los diputados bolcheviques a la IV Duma del Estado, A. Badáiev, M. K. Muránov, G. I. Petrovski, F. N. Samóilov y N. R. Shágov, se pronunciaron decididamente por la defensa de los intereses de la clase obrera. Llevando a la práctica la línea del partido se negaron a votar los empréstitos al zarismo destinados a fines bélicos; en sus intervenciones desenmascararon el carácter imperialista, antipopular de la guerra; esclarecieron a los obreros sobre la verdad de la guerra y los exhortaron a luchar contra el zarismo, la burguesía y los terratenientes. Por su actividad revolucionaria fueron procesados durante la guerra y desterrados a Siberia. Véase el presente tomo, págs. 260-268. (Ed.)
110V. I. LENIN
LA GUEBBA Y UA. SOCTALDEMOCRACIA DE RUSIA
111Los oportunistas han hecho fracasar los acuerdos de los Congresos de Stuttgart*, Copenhague** y Basilea***, que obligaban a los socialistas de todos los países a combatir el chovinismo en todas y cualesquiera condiciones, que los obligaban a responder a cualquier guerra iniciada por la burguesía y los gobiernos con una defensa más firme de la guerra civil y de la revolución social. La bancarrota de la II Internacional es la bancarrota del oportunismo, que se fue desarrollando a causa de las peculiaridades de una época histórica pasada (la llamada ``pacífica'') y que durante los últimos años llegó, prácticamente, a dominar la Internacional. Los oportunistas preparaban desde hace tiempo esta bancarrota: negaban la revolución socialista y la remplazaban por el reformismo burgués; negaban la lucha de clases y su ineludible trasformación, en determinados momentos, en guerra civil y propugnaban la colaboración de clases; con el pretexto del patriotismo y de defensa de la patria predicaban el chovinismo burgués e ignoraban o negaban la verdad fundamental del socialismo, expuesta ya en el Manifiesto Comunista, de que los obreros no tienen patria; en la lucha contra el militarismo se limitaban a un punto de vista sentimental pequeñoburgués, en vez de reconocer la necesidad de la guerra revolucionaria de los proletarios de todos los países contra la burguesía de todos los países; ante la necesidad de utilizar el parlamentarismo burgués y la legalidad burguesa, hacían un fetiche de esa legalidad, olvidando que las formas ilegales de organización y agitación son indispensables en las épocas de crisis. La corriente anarcosindicalista---concepción igualmente burguesa y hostil al punto de vista proletario, es decir, marxista---, ``apéndice'' natural del oportunismo, se ha manifestado de manera no menos bochornosa por la repetición presuntuosa de las consignas del chovinismo, durante la presente crisis.
Las tareas del socialismo en la actualidad no pueden ser cumplidas, y una real unidad internacional de los obreros no puede ser lograda, sin una decisiva ruptura con el oportunismo, sin explicar a las masas lo inevitable de este fracaso del oportunismo.
La primera tarea de los socialdemócratas de cada país es, ante todo, luchar contra el chovinismo de ese país. En Rusia, este
'* Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XIII, nota 8. (Ed.) '•* íd., ibíd., t. XVI, nota 16. (Ed) *•* Id., ibíd., t. XVIII, nota 35. (Ed.)
chovinismo ha envuelto por entero al liberalismo burgués (los ``kadetes'') y a parte de los populistas, incluyendo a los eseristas y a los socialdemócratas de ``derecha''. (Hay que estigmatizar en especial las actitudes chovinistas de, por ejemplo, E. Smirnov, P. Máslov y J. Plejánov, que la prensa ``patriótica'' burguesa recoge y utiliza ampliamente.) •
En la presente situación, desde el punto de vista del proletariado internacional, no se puede determinar la derrota de cuál de los dos grupos de naciones beligerantes significaría el mal menor para el socialismo. Pero para nosotros, socialdemócratas rusos, no cabe la menor duda de que, desde el punto de vista de la clase obrera y de las masas trabajadoras de todos los pueblos de Rusia, el mal menor sería la derrota de la monarquía zarista, del gobierno más reaccionario y bárbaro, que oprime al mayor número de naciones y a la mayor masa de la población de Europa y Asia. La consigna política inmediata de los socialdemócratas de Europa debe ser la formación de los Estados Unidos de Europa republicanos; aunque a diferencia de la burguesía, que está dispuesta a ``prometer'' lo que se quiera con tal de arrastrar al proletariado a la corriente general del chovinismo, los socialdemócratas explicarán cuan falsa y absurda resulta esa consigna sin derrocar revolucionariamente las monarquías alemana, austríaca y rusa. En Rusia, en razón del mayor atraso de este país que todavía no ha llevado a término su revolución burguesa, las tareas de la socialdemocracia deben llenar, como antes, las tres condiciones fundamentales de una trasformación democrática consecuente: república democrática (con plena igualdad de derechos y autodeterminación para todas las naciones), confiscación de las tierras de los terratenientes y jornada de ocho horas. Pero en todos los países avanzados la guerra ha puesto a la orden del día la consigna de la revolución socialista, consigna que es tanto más apremiante cuanto más pesan las cargas de la guerra sobre los hombros del proletariado, cuanto más activo tenga que ser su papel en la reconstrucción de Europa después de los horrores de la barbarie ``patriótica'' actual, en medio de los gigantescos progresos técnicos del gran capitalismo. La burguesía utiliza las leyes de tiempos de guerra para amordazar por completo al pro-. letariado, lo que hace imperativo que éste cree formas ilegales de agitación y organización. Allá ellos, los oportunistas, si `` protegen'' las organizaciones légales al precio de la traición a sus con-
112V. I. L E N I N
vicciones^ los socialdemócratas revolucionarios utilizarán los conocimientos prácticos de organización y las vinculaciones de la clase obrera para crear formas ilegales de lucha por el socialismo, que respondan a una época de crisis, y para unir estrechamente a los obreros, no con la burguesía chovinista de sus respectivos países, sino con los obreros de todos los países. La Internacional proletaria no ha muerto ni morirá. Sean cuales fueren los escollos, las masas obreras crearán una nueva internacional. El triunfo actual del oportunismo es efímero. Cuanto mayor sea el número de víctimas de la guerra, tanto más clara aparecerá ante las masas obreras la traición de los oportunistas a la causa obrera, la necesidad de volver las armas contra los gobiernos y la burguesía de cada país.
La trasformación de la actual guerra imperialista en guerra civil es la única consigna proletaria correcta, testimoniada por la experiencia de la Comuna, propuesta por la resolución de Basilea (1912) y que se deduce de todas las condiciones de la guerra imperialista entre los países burgueses altamente desarrollados. Por grandes que parezcan, en determinado momento, las dificultades de esta trasformación, los socialistas nunca renunciarán al trabajo de preparación sistemático, tenaz y consecuente en este sentido, pues la guerra es un hecho.
Sólo por este camino el proletariado podrá romper su dependencia de la burguesía chovinista y. en una u otra forma, más o menos rápida, podrá dar los pasos decisivos hacia la verdadera libertad de los pueblos, hacia el socialismo.
¡Viva la fraternidad internacional de los obreros contra el chovinismo y el patriotismo de la burguesía de todos los países!
¡Viva la Internacional proletaria, libre del oportunismo!
El Comité Central del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia.
[113] __ALPHA_LVL1__ LA CONSIGNA DE TRASFORMAR LA GUERRALa única consigna proletaria justa es la de trasformar la actual guerra imperialista en guerra civil. Tal trasformación surge de todas las condiciones objetivas inherentes a la actual catástrofe bélica y sólo mediante la agitación y la propaganda sistemática en esta dirección podrán los partidos obreros cumplir las obligaciones que asumieron en Basilea.
Esta es la única táctica auténticamente revolucionaria de la clase obrera, que .corresponde a las condiciones de la nueva época histórica.
Escrito no antes de setiembre ie 1914.
Se publica de acuerdo con el manuscrito.
* Este documento fue escrito en hoja aparte, entre signos que indicaban que era un agregado. El Instituto de Marxismo Leninismo no dispone de datos precisos respecto del artículo al que corresponde; al parecer se trata de una variante agregada al manifiesto del CC del POSDR intitulado La guerra y la sociddemocracia de Rusia, o alguna de las resoluciones aprobadas por los bolcheviques sobre la guerra. (Ed.)
[114] __ALPHA_LVL1__ UN COMENTARIO ACERCA DEL INFORME DE PLEJÁNOV28 DE SETIEMBRE (11 DE OCTUBRE) DE 1914* Breve resumen periodístico
``Nuestras tesis, elaboradas por el CC del partido---comenzó diciendo el camarada Lenin---, fueron enviadas a los italianos, y muchas de ellas, lamentablemente no todas, figuran en la Resolución de Lugano.''^^46^^
La primera parte de la exposición de Plejánov, en la que éste caracterizó la traición de los socialdemócratas alemanes, agradó mucho al oponente, pero no se puede decir lo mismo de la segunda parte, en la que Plejánov intentó justificar en un todo la posición de los socialistas franceses.
¿Cómo es posible defender al socialismo francés, que ha llamado a los italianos a hacer la guerra? Hasta en las resoluciones excesivamente elásticas de la II Internacional resulta difícil encontrar pasajes que justifiquen semejante llamamiento.
La guerra actual ha mostrado qué inmensa oleada oportunista ha surgido de las profundidades del socialismo europeo. Para rehabilitarse, los oportunistas europeos trataron de recurrir al viejo y conocido argumento de la "integridad de la organización". Los
~^^9^^ La reunión en la que J. Plejánov presentó su informe fue organizada por el grupo menchevique local. En los debates intervino solamente Lenin. El comentario sobre la reunión, el informe de Plejánov y la intervención de Lenin se publicaron en el diario menchevique Galos, núms. 31, 32 y 33, del 18, 20 y 21 de octubre de 1914, de acuerdo con los apuntes tomados por el corresponsal del diario, quien firmó "I. K.". Se conservaron los apuntes de Lenin sobre el informe, las palabras de clausura de Plejánov, y las anotaciones de Lenin para su propia intervención. (Ed.)
UN COMENTARIO ACERCA DEL INFORME DE PLEJÁNOV . . . 115
ortodoxos alemanes han renunciado a su posición, para mantener la unidad formal del partido. El camarada Lenin señaló siempre el oportunismo que se oculta en semejante planteo del problema, luchó siempre contra el espíritu de conciliación, transigente en los principios. Todas las resoluciones de Vandervelde y de Kautsky adolecieron de esa tendencia oportunista a atenuar las contradicciones evidentes. Kautsky llegó en su artículo Sobre la guerra* hasta justificar a todo el mundo, pues declaró que todos tienen razón desde su punto de vista, porque estiman subjetivamente que se encuentran en peligro y juzgan subjetivamente que su derecho a la existencia ha sido pisoteado. Por cierto que semejante estado de ánimo era más comprensible entre los franceses, desde el punto de vista de la psicología del momento, del humanitarismo, y por lo tanto más simpático, pero de todos modos el socialismo no puede razonar partiendo sólo del temor a la agresión, y es preciso decir con franqueza que en el comportamiento de los franceses había más chovinismo que socialismo.
Plejánov, continuó Lenin, critica a los camaradás que afirman que es imposible establecer quién atacó primero. En opinión del oponente la actual guerra no es en absoluto algo accidental, que depende de tal o cual agresión, sino que ha sido preparada por todas las condiciones del desarrollo de la sociedad burguesa. Ha sido pronosticada hace tiempo, exactamente en esa combinación, exactamente por esa línea. El Congreso de Basilea habló de ella con claridad v llegó inclusive a prever que Servia serviría de pretexto para el conflicto.
El camarada Lenin explicó luego en qué consiste el deber de los socialistas durante la guerra. Sólo cuando luchan contra la embriaguez chovinista de su país, cumplen los socialdemócratas con su deber. Y el mejor ejemplo de ese deber cumplido lo dan los socialdemócratas servios^^47^^.
El proletariado, sin olvidar las palabras de Marx de que 'los obreros no tienen patria", no debe participar en la defensa de los antiguos marcos de los Estados burgueses, sino crear los nuevos marcos de las repúblicas socialistas, cosa que las grandes masas
~^^0^^ Lenin se refiere al artículo de Kautsky "La socialdemocracia durante la guerra", publicado en el primer número del órgano teórico de la socialdemocracia alemana, Die Neue Zeit, del 2 de octubre de 1914. (Ed.)
116V. I. LEXIN
del proletariado, guiadas por su seguro instinto, no dejarán de entender. Lo que ocurre hoy en Europa no es otra cosa que una especulación con los peores y al mismo tiempo más arraigados prejuicios. "Nuestra tarea es---declaró Lenin---, en lugar de nadar a favor de la corriente, trasformar la guerra nacional, falsamente nacional, en una batalla decisiva del proletariado contra las clases dirigentes.''
Después de criticar más adelante la incorporación de los socialistas a los ministerios, Lenin señaló la responsabilidad que cabe a los socialistas que se solidarizan con todos los actos del gobierno.
"Vale más irse a un país neutral y desde allí decir la verdad; vale más hablar al proletariado con libertad e independencia, que convertirse en ministro"; con estas palabras concluyó el oponente su breve discurso.
[117] __ALPHA_LVL1__ INFORME SOBRE EL TEMA "EL PROLETARIADO1 (14) DE OCTUBRE DE 1914« Reseña periodística
El conferenciante dividió su informe en dos partes: explicación del carácter de esta guerra y actitud hacia ella de los socialistas. Para un marxista la premisa indispensable para decidir su actitud hacia la guerra, es poner en claro su carácter. Ello requiere, ante todo, determinar cuáles son las condiciones objetivas y la situación goncreta de la guerra. Es preciso ubicarla en la situación histórica en que se produce, y sólo entonces será posible definir la propia actitud hacia ella. De lo contrario, en lugar de un enfoque materialista, se hará un enfoque ecléctico del problema.
Según la situación histórica, la correlación de las clases y demás, la actitud hacia la guerra tiene que ser diferente en las diferentes épocas. Es absurdo renunciar de una vez para siempre, por principio, a la participación en la guerra. Es absurdo, por otra parte, dividir las guerras en defensivas y ofensivas. En 1848 Marx odiaba a Rusia porque en esa época la democracia no podía vencer y desarrollarse en Alemania ni unificar el país en una unidad nacional única, mientras el puño reaccionario de la Rusia atrasada pesase sobre ella.
Para determinar la propia actitud frente a esta guerra, es preciso entender qué la distingue de las anteriores, cuáles son sus particularidades.
¿Lo ha explicado la burguesía? No. No sólo, no lo ha hecho, sino que en ningún caso lo hará. A juzgar por lo que sucede entre los socialistas, se podría pensar que tampoco ellos tienen noción del carácter distintivo de esta guerra.
Galos, núm. 33, 21 de octubre de 1914.
Se publica de acuerdo con el texto del periódico.
118V. I. LENIN
INFORME SOBRE EL TEMA "EL PROLETARIADO Y LA GUERRA"
119Y sin embargo los socialistas la explicaron muy bien y la previeron. Más aun, en ningún discurso de un diputado socialista, en ningún artículo de un publicista socialista falta esa explicación. Y ésta es tan sencilla, que se diría que no se le presta atención, en tanto que es la que da la clave para una correcta actitud hacía esta guerra.
La guerra actual es imperialista: este es su carácter fundamental.
Para explicarlo es preciso examinar qué fueron las guerras precedentes y qué es una guerra imperialista.
Lenin se detuvo bastante en detalle en las características de las guerras de fines del siglo xvín y de todo el siglo xrx. Todas ellas fueron guerras nacionales, que acompañaron y favorecieron la creación de Estados nacionales.
Esas guerras señalaron la destrucción del feudalismo y fueron expresión de la lucha de la nueva sociedad burguesa contra la sociedad feudal. El Estado nacional fue una fase necesaria en el desarrollo del capitalismo. La lucha por la autodeterminación de las naciones, por su independencia, por la libertad de idioma, por la representación popular servía a ese objetivo: la formación de Estados nacionales, terreno este necesario, en determinada etapa del capitalismo, para el desarrollo de las fuerzas productivas. Tal fue el carácter de las guerras, desde la gran Revolución Francesa hasta las guerras de Italia y Prusia.
Este objetivo de las guerras nacionales fue cumplido, o por la propia democracia, o con la ayuda de Bismarck, independientemente de la voluntad y la conciencia de los que participaron en ellas. Para el triunfo de la civilización moderna, para el pleno florecimiento del capitalismo, para atraer a todo el pueblo y a todas las naciones al capitalismo: he ahí para qué sirvieron las guerras nacionales, las guerras del comienzo del capitalismo.
Otra cosa es la guerra imperialista. Y en esto no hubo divergencias entre los socialistas de todos los países y de todas las tendencias. En todos los congresos, siempre que se discutieron las resoluciones sobre la actitud hacia una posible guerra, todos concordaron en que esa guerra sería imperialista. Todos los países europeos han alcanzado ya el mismo grado de desarrollo capitalista, han dado ya todo cuanto puede dar el capitalismo. El capitalismo ha alcanzado ya su forma superior, y ya no exporta mercancías, sino capitales. Comienza a resultarle estrecha su en-
voltura nacional; y hoy se lucha por los últimos espacios libres del globo. Así como las guerras nacionales de los siglos xvni y xix señalaron los comienzos del capitalismo, así las guerras imperialistas indican su fin.
Las postrimerías del siglo xrx y los comienzos del xx están totalmente impregnados por la política imperialista.
El imperialismo es lo que pone un sello absolutamente particular a la guerra actual, lo que la distingue de todas las anteriores.
Sólo si examinamos esta guerra en su situación histórica distintiva, cosa obligatoria para un marxista, podremos determinar nuestra actitud hacia ella. De otro modo operaremos con nociones y argumentos antiguos, aplicables a otra situación, a una situación antigua. A tales nociones envejecidas pertenecen la de patria y la diferenciación mencionada entre guerras defensivas y
ofensivas.
Por cierto que en el cuadro de la realidad viva existen también hoy manchas del antiguo tinte. Así, entre todos los países beligerantes, los servios son los únicos que luchan todavía por su existencia nacional. Tampoco en la India y en China los proletarios políticamente concientes podrían seguir otro camino que el nacional, porque sus países no se han constituido aún en Estados nacionales. Si China tuviera que lanzarse para ello a una guerra ofensiva, sólo simpatía sentiríamos por ella, pues se trataría, objetivamente, de una guerra progresista. Del mismo modo exactamente podía Marx, en 1848, defender una guerra ofensiva contra
Rusia.
La política imperialista es, pues, lo que caracteriza el fin del siglo xrx y el comienzo del xx.
El imperialismo es un estado del capitalismo en el que éste, después de realizar todo cuanto le era posible, marcha a la decadencia. Es una época peculiar, no en la conciencia de los socialistas, sino en los hechos reales. La lucha se realiza por el reparto de los pedazos que restan. Esta es la última tarea histórica del capitalismo. No podemos decir cuánto tiempo durará esta época. Quizás haya varias de estas guerras, pero es preciso tener clara noción de que no son de ninguna manera las de antes y que, por consiguiente, se han modificado las tareas que se plantean a los
socialistas.
Para cumplir con esas nuevas tareas, el partido proletario
120V. I. LEN1N
puede necesitar en adelante una organización de tipo totalmente diferente.
En su folleto Weg zur Machí*, donde estudia detallada y atentamente los fenómenos económicos y extrae de ellos conclusiones con suma prudencia, Kautsky señala que entramos en una fase que nada tiene de similar con el desarrollo gradual y pacífico anterior.
t
Resulta difícil decir ahora cuál debe ser la nueva forma de organización correspondiente a esta fase. Es claro sin embargo que, dadas sus nuevas tareas,, el proletariado tendrá que crear nuevas organizaciones o modificar las antiguas. Cuanto más absurdo es el temor de perjudicar la propia organización, que se manifestó tan claramente entre los socialdemócratas alemanes, tanto más absurdo es ese legalismo a cualquier precio. Sabemos que el comité "de Petersburgo ha publicado una hojita ilegal contra la guerra; la del Cáucaso y otras varias organizaciones rusas hicieron lo propio. Es indudable que se puede hacer lo mismo en el extranjero sin romper los vínculos.
La legalidad es desde luego algo sumamente valioso, y no en vano decía Engels: "¡Señores burgueses, sean ustedes los primeros en violar su propia legalidad!" Es posible que lo que ahora ocurre sirva de enseñanza a los socialdemócratas alemanes, pues el gobierno, que alardeó siempre de su respeto por la legalidad, la ha violado en toda la línea sin turbarse. A este respecto puede resultar provechosa la grosera ordenanza que el comandante de Berlín obligó a publicar en la primera plana de Vorwarts "". Sin embargo, el propio Vorwarts, después de haber renegado, por temor a la clausura, de la lucha de clases y prometido no mencionarla hasta el final de la guerra, ha firmado su sentencia de muer-
~^^0^^ El camino hacia el poder. (Ed.)
~^^00^^ El 27 de setiembre de 1914 Vorwarts publicó el artículo "Alemania y el extranjero", donde se expresaba tímidamente la idea de que los obreros alemanes y franceses habían sido arrastrados a la guerra contra su voluntad. Con motivo de ese artículo el general Von Kesse], comandante del distrito de Brandenburgo prohibió la aparición del periódico. La Redacción del periódico (Haase y Fisher) pidió que se anulara la prohibición. Kessel accedió, imponiendo la condición de que Vorwarts "no se refiriese más a los temas del odio de clases y la lucha de clases". La Redacción aceptó la condición, y el 1 de octubre el periódico volvió a salir, publicando la resolución del general Kessel en la primera página, en la cual anulaba la sanción impuesta al periódico. (Ed.)
[121] __ALPHA_LVL1__ PROYECTO DEL TERCER PUNTO DE LA RESOLUCIÓN3. A la vez que expresa su adhesión a la idea de hacer más frecuente en el futuro la aparición del OC y de editar un diario popular bajo la dirección del OC, la Conferencia considera posible encarar la nueva publicación una vez asegurada la tarea fundamental: la correcta organización del Órgano Central.
La Conferencia llama a todos los camaradas del extranjero a iniciar de inmediato un enérgico trabajo en ese sentido, en particular a prestar un apoyo más sistemático al OC con los materiales impresos vinculados con la organización de reuniones de colaboradores, etc.
Escrito entr& el 14 y el 19 de febrero (27 de febrero y 4 de marzo) de 1915.
Publicado en 1915 en volante hectografiado, con el título Conferencia de organizaciones del POSDR en el extranjero.
Se publica de acuerdo con el manuscrito.
INFORME SOBRE EL TEMA "EL PROLETARIADO Y LA GUERRA"
[122] __ALPHA_LVL1__ ¿QUÉ HA DEMOSTRADO EL PROCESO CONTRALos socialistas que no advierten que esta es una guerra imperialista, que no la analizan históricamente, nada entenderán de ella; son capaces de imaginarla como algo puerilmente ingenuo, como si alguien durante la noche tomara al otro del cuello, por lo que a los vecinos les toca salvar a la víctima del ataque o bien encerrarse "bajo llave" (expresión de Plejánov) por temor a la pelea.
No nos dejaremos engañar, ni permitiremos que los consejeros burgueses expliquen de modo tan simplista la guerra, diciendo que se vivía en paz, que alguien atacó y el otro se defiende.
El camarada Lenin leyó un pasaje del artículo de Luzzatti aparecido en un periódico italiano. En ese artículo el político italiano se regocija de que el gran vencedor de la guerra sea... la patria, la idea de patria, y repite: hay que recordar lo que decía Cicerón, que "la mayor calamidad es la guerra civil''.
Esto es lo que han logrado los burgueses, esto es lo que más los emociona, los alegra, lo que les ha costado enormes recursos y esfuerzos. Se afanan por convencernos de que es esa misma antigua y corriente guerra nacional.
Pero no es así. La era de las guerras nacionales ha terminado. Estamos ante una guerra imperialista, y la tarea de los socialistas consiste en trasformar la guerra ``nacional'' en civil.
Todos nosotros esperábamos esta guerra imperialista, nos preparábamos para ella. Y si es así, no tiene ninguna, importancia saber quién atacó; todos se preparaban para la guerra, pero atacó quien calculó que el momento le era más favorable.
Luego el camarada Lenin pasó a definir la noción de ``patria'' desde el punto de vista socialista.
El proceso seguido por un tribunal zarista, contra cinco miembros del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia y otros seis socialdemócratas, arrestados en la Conferencia que se realizó cerca de Petrogrado el 4 de noviembre de 19146R, ha finalizado. Todos han sido condenados a ser deportados. Los periódicos legales han publicado informaciones sobre el proceso, después que la censura suprimió los pasajes desagradables para el zarismo y los patriotas. Los "enemigos internos" han sido rápidamente castigados y, salvo los salvajes aullidos de una nube de chovinistas burgueses, a los que hacen coro un puñado de socialchovinistas, riada se ve ni se escucha que afecte a la superficie de la vida pública.
¿Qué ha probado el proceso contra el grupo OSDR?
En primer lugar, mostró que este destacamento de avanzada de la socialdemocracia de Rusia no tuvo la suficiente firmeza ante el tribunal. Los acusados persiguieron el objetivo de dificultar al fiscal la tarea de descubrir quién era miembro del CC de Rusia y quién era representante del partido, encargado de mantener la vinculación de éste con las organizaciones obreras. Este propósito se logró. Para evitar que se lo malogre en el futuro, es necesario utilizar ante el tribunal el método recomendado oficialmente desde hace tiempo por el partido: negarse a declarar. Pero tratar de probar la solidaridad con el socialpatriota señor lordanski, como hizo Rózenfeld, o en desacuerdo con el Comité Central, es un método equivocado y, desde el punto de vista de un socialdemócrata revolucionario, inadmisible.
124V. I. LENIN
Esta noción está clara y exactamente definida en el Manifiesto Comunista, en brillantes páginas que la experiencia permitió comprobar y justificar plenamente. Lenin leyó el pasaje del Manifiesto Comunista en el que se analiza la noción de patria como categoría histórica, correspondiente a determinada etapa del desarrollo de la sociedad y que luego se torna superfina. El proletariado no puede amar lo que no posee. El proletariado no tiene patria. ¿Cuáles son las tareas de los socialistas en la actual guerra? El camarada Lenin dio lectura a la resolución de Stuttgart, ratificada y completada más tarde en Copenhague y Basilea. En ella se hace clara mención a los métodos de lucha de los socialistas contra las tendencias que se inclinan por la guerra -y a las obligaciones que a aquéllos caben respecto de una guerra que ya ha estallado. Los ejemplos de la revolución rusa y de la Comuna de París definen esas obligaciones. La resolución- de Stuttgart fue redactada cuidadosamente, de modo de prever todas las posibles leyes penales, pero la tarea está claramente indicada. La Comuna de París es la guerra civil. En qué forma, cuándo y dónde, es otro problema, pero la orientación do nuestro trabajo está trazada con claridad.
El camarada Lenin examinó después, desde este punto de vista, las posiciones reales de los socialistas de los distintos países. Aparte de los servios, los rusos cumplieron con su deber, como lo hace notar el periódico italiano Avanti!; lo cumple Kair Hardie, que denuncia la política de Edward Grey.
Una vez que la guerra ha comenzado es imposible salir de ella. Hay que participar en ella y realizar la propia obra de socialista. En la guerra la gente piensa y reflexiona quizá mucho más que "en casa". Hay que participar en ella y organizar allí al proletariado con vistas al objetivo final, porque es una utopía pensar que el proletariado marchará hacia él por un camino pacífico. Es imposible pasar del capitalismo al socialismo sin quebrar los marcos nacionales, como lo fue pasar del feudalismo al capitalismo sin las ideas nacionales.
[125] __ALPHA_LVL1__ LA SITUACIÓN Y LAS TAREAS DE LALo más penoso de la crisis actual es que la mayoría de los representantes oficiales del socialismo europeo ha sucumbido al nacionalismo burgués y al chovinismo. No en vano los periódicos burgueses de todos los países, ora se burlan de ellos, ora los elogian con indulgencia. Y para quien quiera seguir siendo socialista no hay tarea más importante que la de explicar las causas de la crisis socialista y analizar las tareas de la Internacional.
Hay gente que teme reconocer que la crisis o, más exactamente, la bancarrota de la II Internacional es la bancarrota del oportunismo.
,*' (
Se hace referencia, por ejemplo, a la unanimidad entre los socialistas franceses, y al hecho de que los viejos grupos en el socialismo hayan supuestamente cambiado su posición en cuanto a la actitud hacia la guerra. Pero esas referencias son falsas.
La defensa de la. colaboración de clases, el abandono de Ja idea de la revolución socialista y de los métodos revolucionarios de lucha; la adaptación al nacionalismo burgués, el olvido del carácter históricamente transitorio de las fronteras de la nacionalidad y de la patria, la trasformación de la legalidad burguesa en un fetiche, el rechazo del punto de vista de clase y de la lucha de clases por temor a apartar de sí a "las amplias masas de la población" (léase: la pequeña burguesía): tales son, sin duda, los fundamentos ideológicos del oportunismo. Sobre esta misma base se ha desarrollado también el actual estado de ánimo chovinista y patriótico de la mayoría de los dirigentes de la II Internacional. Observadores que representan los más diversos puntos de vista, han señalado hace mucho que los oportunistas predominan de hecho entre los dirigentes de la II Internacional. La guerra no ha hecho más que poner al descubierto, con particular rapidez y-
Golas, núms. 37 y 38, 25 y de octubre de 1914.
27
Se publica de acuerdo con el
texto del periódico.
126V. I. L ENIN
LA SITUACIÓN Y LAS TABEAS DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA 127
nos acuerdos comerciales, mientras que el zarismo probablemente ni con la fuerza de la espada, ni con el kntct, ni las horcas, asfixió y asfixia la vida económica, política y nacional de las 9/10 partes de la población de Rusia!) ¡¡Ellos tratan de justificar a los socialistas que integran los gobiernos reaccionarios burgueses y aprueban, hoy, los créditos de guerra, mañana, nuevos armamentos!! Plejánov, que encubre su chovinismo ruso con una posición francófila, ha caído en el nacionalismo, igual que Alexinski. A juzgar por Galos de París, Mártov es, de toda esta compañía, el que mantiene una actitud más decente, que se opone al chovinismo tanto alemán como francés, que se alza contra Vonoarts, contra el señor Hyndman y contra Máslov, aun cuando teme tomar una actitud decidida contra el oportunismo internacional como un todo y contra su defensor "más influyente", el ``centro'' de la socialdemocracia alemana. Las tentativas de presentar el servicio voluntario en el ejército como realización de tareas socialistas (véase la declaración del grupo de voluntarios rusos en París, de los socialdemócratas y socialistas revolucionarios, así como de los socialdemócratas polacos, Leder y otros) sólo han sido defendidas por Plejánov. La mayoría del grupo de París de nuestro partido ha condenado esas tentativas. Los lectores podrán ver cuál es la posición del Comité Central de nuestro partido en el editorial de este número*. Para evitar equívocos, los siguientes hechos relatan la historia de los puntos de vista de nuestro partido y su formulación debe constar aquí: venciendo las inmensas dificultades que entrañaba el restablecimiento de los contactos orgánicos interrumpidos por la guerra, un grupo de miembros de nuestro partido elaboró primero las ``tesis'', y del 6 al 8 de diciembre del nuevo calendario las hizo circular entre los camaradas. Después las entregó, por medio de los socialdemócratas suizos, a dos participantes de la conferencia ítalo-suiza de Lugano (el 27 de setiembre). Sólo a mediados de octubre se logró restablecer el contacto y formular el punto de vista del CC del partido. El editorial del presente número constituye la versión definitiva de las ``tesis''.
Tal es, en breves palabras, la situación en la socialdemocracia de Europa y de Rusia. La bancarrota de la Internacional es un hecho. La polémica en la prensa entre los socialistas franceses y
agudeza, las verdaderas proporciones de ese predominio. No es nada sorprendente que la extraordinaria agudización de la crisis haya provocado una serie de cambios de posición en los viejos grupos. En líneas generales, sin embargo, esos cambios sólo afectaron a individuos. Las tendencias dentro del socialismo han seguido siendo las mismas.
Entre los socialistas franceses no existe completa unanimidad. El propio Vaillant, que junto con Guesde, Plejánov, Hervé y otros sigue una línea chovinista, se ha visto obligado a reconocer que recibe cartas de protesta de socialistas franceses, los que señalan que la guerra es una guerra imperialista y que la burguesía francesa no es menos culpable que las demás de ella. No hay que olvidar que, además del oportunismo triunfante, también la censura militar acalla esas protestas. Entre los ingleses, el grupo de Hyndman (socialdemócratas ingleses; Partido Socialista Británico) ha caído por completo en el chovinismo, al igual que la mayoría de los jefes semiliberales de las trade-unions. MacDonald y Kair Hardie, del oportunista Partido Laborista Independiente, ofrecen resistencia al chovinismo. En la realidad, es una excepción a la regla. Aunque algunos socialdemócratas revolucionarios, que desde hacía tiempo luchaban contra Hyndman, han abandonado ahora las filas del Partido Socialista Británico. El cuadro entre los alemanes es claro: los oportunistas han triunfado; están alborozados, "a sus anchas". El ``centro'', con Kautsky a la cabeza, se ha lanzado por la pendiente del oportunismo y lo defiende con argumentos singularmente hipócritas, viles y fatuos. De los medios socialdemócratas revolucionarios llegan las protestas de Mehring, Pannekoek y K. Liebknecht y de varias voces anónimas de Alemania y de la Suiza alemana. En Italia también es claro el alineamiento: los oportunistas extremos, Bissolati y Cía., están en favor de la ``patria'', en favor de Guesde-Vaillant-Plejánov-Hervé. Los socialdemócratas revolucionarios (el "partido socialista"), con Avanti! a la cabeza, luchan contra el chovinismo y desenmascaran el carácter burgués e interesado de los llamados a la guerra, y encuentran el apoyo de la inmensa mayoría de los obreros progresistas. En Rusia, los oportunistas extremos del campo de los liquidadores ya han alzado su voz en defensa del chovinismo, tanto 'en conferencias como en la prensa. P. Máslov y E. Smirnov defienden el zarismo con el pretexto de la defensa de la patria. (¡ Alemania, vea usted, amenaza "con la fuerza de la espada" imponer-
~^^0^^ V飻se el presente tomo, págs. 103-112. (Ed.)
128I. L E N I N
LA SITUACIÓN Y LAS TAREAS DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA
129
quier nacionalidad serán por primera vez satisfechas en la unidad internacional, a condición de que las barreras nacionales actuales sean derribadas. A los intentos de la burguesía contemporánea de dividir y desunir a los obreros con hipócritas llamados a la "defensa de la patria", los obreros políticamente concientes responderátticon nuevos y reiterados esfuerzos para unir a los obreros de las diversas naciones en la lucha por derrocar el dominio de la burguesía de todas las naciones.
La burguesía trata de engañar a las masas, ocultando el saqueo imperialista con la vieja ideología de la "guerra nacional". Este engaño es señalado por el proletariado, el cual ha proclamado la consigna de trasformar la guerra imperialista en guerra civil. Esta fue precisamente la consigna señalada por las resoluciones de Stuttgart y Basilea, que previeron, a propósito, no la guerra er> general, sino justamente la guerra actual, y que en lugar de hablar de "defensa de la patria" hablaban de "acelerar el hundimiento del capitalismo", de utilizar con este fin la crisis provocada por la guerra y de seguir el ejemplo de la Comuna. La Comuna fue la trasformación de una guerra entre naciones en una guerra civil.
Por supuesto, dicha trasformación no es fácil, ni puede ser realizada "porque así lo deseen" determinados partidos. Esta trasformación, sin embargo, es inherente a las condiciones objetivas del capitalismo en general y a la época final del capitalismo en particular. Y es en esta dirección, y sólo en esta dirección, que los socialistas deben actuar. No votar los créditos de guerra, no alentar el chovinismo en su ``propio'' país (ni en los países aliados), luchar en primer lugar contra el chovinismo de la ``propia'' burguesía, no limitarse a las formas legales de lucha cuando ha estallado la crisis y la burguesía misma ha anulado la legalidad que ella creó: esta es la línea de acción que conduce a la guerra civil y que desembocará en guerra civil en un momento o en otro de la conflagración que abarca a toda Europa.
La guerra no es una casualidad ni un ``pecado'', como creen los sacerdotes cristianos (que no son peores que los oportunistas en la prédica del patriotismo, el humanitarismo y la paz), sino una etapa inevitable del capitalismo, una forma tan legítima del modo de vida capitalista, como lo es la paz. La guerra de nuestros días es una guerra del pueblo. De esta verdad se deduce no que haya
alemanes, lo ha demostrado en forma terminante. Así lo han reconocido, no sólo los socialdemócratas de izquierda (Mehring y Bremer Bürger-Zeitung"), sino también los órganos moderados de la prensa suiza (Volksrecht). La tentativa de Kautsky de paliar esta bancarrota es una medrosa escapatoria. Esta bancarrota es la bancarrota del propio oportunismo, que se ha encontrado prisionero de la burguesía.
La posición de la burguesía es clara. No lo es menos qué los oportunistas están simplemente repitiendo los argumentos burgueses. A lo expuesto en el editorial debemos agregar, tal vez, sólo una referencia a las burlonas palabras de Nene Zeit que sugieren que el internacionalismo consistiría en que los obreros de un país disparasen contra los de otro por la defensa de la patria.
El problema de la patria, contestaremos a los oportunistas, no puede plantearse pasando por alto el carácter histórico concreto de la presente guerra. Esta es una guerra imperialista, es decir, una guerra de la época del capitalismo más desarrollado, de la época final del capitalismo. La clase obrera debe primero "constituirse en nación", dice el Manifiesto comunista, poniendo de relieve los límites y las condiciones de nuestro reconocimiento de la nacionalidad y de la patria, corno formas esenciales del régimen burgués y, por consiguiente, también de la patria burguesa. Los oportunistas desfiguran esta verdad al extender a la época final del capitalismo aquello que es verdad para la época de su surgimiento. Ahora bien, con relación a la última época y a las tareas del proletariado en la lucha para destruir, no ya el feudalismo, sino el capitalismo, el Manifiesto comunista dice de manera clara y precisa que "los obreros no tienen patria". Se comprende por qué los oportunistas temen aceptar esta proposición del socialismo, temen inclusive, en la mayoría de los casos, tenerla en cuenta abiertamente. El movimiento socialista no puede triunfar dentro de los viejos marcos de la patria; crea nuevas y superiores formas de sociedad humana, en las que las legítimas necesidades y las progresistas aspiraciones de las masas trabajadoras de
s Se trata de la protesta de F. Mehring, quien denunció a los socialchovinistas que, para justificar su política de traición, se remitían al artículo de F. Engels "El socialismo en Alemania". La protesta fue publicada en Bremer Bürger-Zeitung, núm. 214 del 14 de setiembre de 1914. (Ed.)
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LA SITUACIÓN Y LAS TABEAS DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA 131
revolucionaria contra los gobiernos capitalistas, para la guerra civil contra la burguesía de todos los países por la conquista del poder político y por la victoria del socialismo!
que seguir la corriente ``popular'' del chovinismo, sino que las contradicciones de clase que dividen a las naciones continúan existiendo en tiempos de guerra, y se manifiestan en las condiciones de la guerra. Negarse a prestar'el servicio militar, las huelgas contra la guerra, etc., son una simple tontería, un pobre y cobarde sueño de lucha inerme contra la burguesía armada, una queja acerca de la destrucción del capitalismo sin una encarnizada guerra civil o varias guerras. Es deber de cada socialista realizar propaganda en favor de la lucha de clases también entre las tropas; en la época del choque armado imperialista de la burguesía de todas las naciones, la tarea encaminada a trasformar la guerra de los pueblos en guerra civil es la única actividad socialista. ¡Abajo los necios lamentos sentimentales de los popes sobre la "paz a toda costa"! ¡En alto la bandera de la guerra civil! El imperialismo se ha jugado a una carta los destinos de la civilización europea: si no se produce una serie de revoluciones victoriosas, a esta guerra no tardarán en seguir otras; la historia de que será la "última guerra" es una fábula vacía y peligrosa, ``mitología'' pequeñoburguesa (según la acertada expresión de Goíos^^50^^). La bandera proletaria de la guerra civil, si no hoy, mañana---si no durante la guerra actual, después de ella---, si no en esta guerra, en la que próximamente seguirá, aglutinará en torno de sí, no sólo a cientos de miles de obreros políticamente concientes, también a millones de semiproletarios y pequeñoburgueses, engañados hoy por el chovinismo, pero a quienes los horrores de la guerra no sólo los intimidarán y abatirán, sino que también los esclarecerán, enseñarán, despertarán, organizarán, templarán y prepararán para la guerra contra la burguesía, tanto del ``propio'' país como de los países ``extranjeros''.
La II Internacional ha muerto vencida por el oportunismo. ¡Abajo el oportunismo y viva la III Internacional depurada, no sólo de los ``tránsfugas'' (como desea Golas), sino también del oportunismo!
La II Internacional ha dado su aporte a la útil labor preparatoria de organización previa de las masas proletarias durante el largo período ``pacífico'' de la más cruel esclavitud capitalista y del más rápido progreso del capitalismo en el último tercio del siglo xix y comienzos del xx. ¡Ante la III Internacional está la tarea de organizar las fuerzas del proletariado para la ofensiva
Sotsid-Demokrai, núm. 33, 1 de noviembre de 1914.
Se publica de acuerdo con el texto del periódico, cotejado con el manuscrito.
[133] __ALPHA_LVL1__ CARLOS MARXEscrito de julio a noviembre de
Se publica de acuerdo con el
1914. Se publicó reducido, en
manuscrito, cotejado con el texto
1915, en el Diccionario Encielo-
del folleto. pédico Granat, 7* edición, t. 28.
Firmado: V. Ilín.
El prólogo se publicó en 1918 en el folleto: N. Lenin, Carlos Marx, Moscú, ed. Priboi.
[134] ~ [135] __NOTE__ LVL2 was here.Este artículo sobre Carlos Marx que hoy aparece como separata, fue escrito en 1913 (si mal no recuerdo) para el Diccionario Granat. Una bibliografía bastante detallada sobre Marx, de preferencia de origen extranjero, estaba agregada al artículo. Esta ha sido omitida en la presente edición. Además, los editores del diccionario, por su parte, teniendo en cuenta la censura, suprimieron el final del artículo sobre Marx, en donde se exponía su táctica revolucionaria. Por desgracia no me ha sido posible reproducir aquí dicho final, pues el borrador ha quedado entre mis papeles, en Cracovia o en Suiza. Sólo recuerdo que al final del artículo citaba, entre otras cosas, el pasaje de la carta de Marx a Engels del 16.IV. 1856, donde aquél decía: "Todo el asunto dependerá en Alemania de la posibilidad de respaldar la revolución proletaria con una segunda edición de la Guerra Campesina. Entonces todo andará magníficamente"^^0^^. Esto es lo que nuestros mencheviques, que ahora han terminado por traicionar completamente al socialismo, por desertar al campo de la burguesía, no comprendieron desde 1905.
N. Lenin
Moscú, 14. V, 1918.
* Véase Carlos Marx y Federico Engels: Correspondencia, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1957, pág. 66. (Ed.)
[136] __ALPHA_LVL2__ [introduction.]Garios Marx nació según el nuevo calendario el 5 de mayo de 1818 en Tréveris (ciudad de la Prusia renana). Su padre era un abogado judío, convertido en 1824 al protestantismo. La familia, de posición acomodada, era culta, pero no revolucionaria. Después de terminar en Tréveris sus estudios en el gimnasio, Marx ingresó en la universidad, primero en Bonn y luego en Berlín; estudió ciencias jurídicas, pero sobre todo historia y filosofía. En 1841 terminó sus estudios con la presentación de una tesis sobre la filosofía de Epicu,ro. En aqud entonces, Marx era todavía un idealista hegeliano por sus concepciones. En Berlín adhirió al círculo de los "hegelianos de izquierda" (Bruno Bauer y otros), que se esforzaban por sacar conclusiones ateas y revolucionarias de la filosofía de Hegel.
Terminados sus estudios universitarios, Marx se trasladó a Bonn con la intención de convertirse en profesor. Sin embargo, la política reaccionaria del gobierno, que en 1832 había privado de su cátedra a Ludwig Feuerbach y en 1836 se había negado nuevamente a admitirlo en la universidad, que en 1841 privó al joven profesor Bruno Bauer del derecho de dictar conferencias en Bonn, obligó a Marx a renunciar a la carrera docente. En aquella época las ideas de los hegelianos de izquierda progresaban muy rápidamente en Alemania. Ludwig Feuerbach, sobre todo desde 1836, comenzó a criticar la teología y a orientarse hacia el materialismo, el que en 1841 (con La esencia del cristianismo) prevaleció en él por completo; en 1843 aparece, pues, su obra Principios de la filosofía del futuro. "Hay que haber vivido la influencia liberadora" de estos libros, escribía Engels años más tarde, refiriéndose a esas obras de Feuerbach. "Nosotros [es decir los hegelianos de izquierda, entre ellos Marx] en el acto nos hicimos partidarios de Feuerbach."0 Por aquel entonces, algunos burgueses radicales renanos, que te-
* Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1957, "Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana", pág. 690. (Ed.)
CARLOS MARX
139Primera página
del manuscrito
' de V. I. Lenin.
Carlos Marx.
Julio-noviembre
de 1914.
nían puntos de contacto con los hegelianos de izquierda, fundaron en Colonia un periódico de oposición, La gaceta renana (cuyo primer número salió el 1 de enero de 1842). Se propuso a Marx y a' Bruno Bauer que fueran sus principales colaboradores; en octubre de 1842 Marx se convirtió en el redactor en jefe del periódico y se trasladó de Bonn a Colonia. Bajo la dirección de Marx, la tendencia democrática revolucionaria del periódico fue acentuándose, y el gobierno lo sometió primero a una doble y luego a una triple censura, para decidir más tarde, el 1 de enero de 1843, cerrarlo definitivamente. Marx se vio obligado a dejar la Redacción antes de esa fecha, sin que su salida lograse tampoco salvar al periódico, que dejó de publicarse en marzo de 1843. Entre los artículos más importantes de Marx que publicó La gaceta renana, Engels menciona, además de los que citamos más adelante (véase la Bibliografía^^0^^), el que se refiere a la situación de los campesinos vitivinicultores del valle del Mosela. La labor periodística mostró a Marx que sus conocimientos de economía política eran insuficientes, por lo que se dedicó a su estudio.
En 1843, Marx se casó en Kreuznach con Jenny von Westphalen, amiga de la infancia, con quien se había comprometido cuando todavía era estudiante. Su esposa pertenecía a una reaccionaria familia aristocrática de Prusia. Su hermano mayor fue ministro del Interior de Prusia durante una de las épocas más reaccionarias, desde 1850 hasta 1858. En el otoño de 1843, Marx se trasladó a París con el propósito de editar en el extranjero una revista de tendencia radical, junto con Arnold Ruge (1802-1880; hegeliano de izquierda; encarcelado de 1825 a 1830; emigrado desde 1848 y partidario de Bismarck entre 1866 y 1870). De esta revista, Anales franco-alemanes, sólo apareció el primer fascículo. Dejó de publicarse por las dificultades con que tropezó su difusión secreta en Alemania y por discrepancias con Ruge. Los artículos de Marx en esta revista lo muestran ya como el revolucionario que pregona "la crítica despiadada de todo cuanto existe" y, en especial 'la crítica de las armas"**, y que apela a las masas y al proletariado.
* Véase el presente tomo, págs. 173-183. (Ed.)
** Se hace referencia a una afirmación de Marx en su obra " Contribución a la critica de la filosofía del Derecho, de Hegel", Sobre la religión, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1959, pág. 45. (Ed.)
140V. I. LENIN
CAHLOS MARX
141EB setiembre dt> 1844 llegó por unos, días a París Federico Engels, quien desde entonces se convirtió en el amigo más íntimo de Marx. Los dos tomaron parte activísima en la vida, febril por entonces, de los grupos revolucionarios de París (especial importancia tenía en ese momento la doctrina de Proudhon, a la que Marx hizo trizas resueltamente en Miseria de la filosofía, 1847) y, sosteniendo una vigorosa lucha contra las diversas doctrinas: del socialismo pequeñoburgués, elaboraron la teoría y la táctica del socialismo proletario revolucionario o comunismo (marxismo). Véanse los trabajos de Marx de esta época, 1844-1848, en la Bibliografía. En 1845, por el insistente pedido del gobierno prusiano, Marx fue expulsado de París como revolucionario peligroso. Se trasladó a Bruselas. En la primavera de 1847, Marx y Engels se incorporaron a una sociedad secreta de propaganda, llamada la Liga 'de los Comunistas, en cuyo II Congreso (noviembre de 1847, en Londres) tuvieron destacada participación y por encargo del cual escribieron el famoso Manifiesto del Partido Comunista, que apareció en febrero de 1848. En esta obra se traza, con brillante y genial claridad, la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente, aplicado también al campo de la vida social; la dialéctica, como la doctrina más completa y profunda acerca del desarrollo; la teoría de la lucha de clases y de la histórica misión universal del proletariado, creador de la nueva sociedad, la sociedad comunista.
Cuando estalló la revolución de febrero de 1848, Marx fue expulsado'de Bélgica. Se trasladó nuevamente a París, y desde allí, después de la revolución de marzo*, marchó a Alemania, a Colonia. Desde el 1 de junio de 1848 hasta el 19 de mayo de 1849 se publicó en esta ciudad la Nueva gaceta renana, de la que Marx fue redactor en jefe. El curso de los acontecimientos revolucionarios de 1848 a 1849 fue una brillante confirmación de la nueva teoría, del mismo modo que los posteriores movimientosproletarios y democráticos de todos los países del mundo. La contrarrevolución triunfante comenzó por entregar a Marx a la justicia (resultó absuelto el 9 de febrero de 1849), para terminar expulsándolo de Alemania (16 de mayo de 1849). Marx se diri-
gió primero a París; fue expulsado también de allí después de la manifestación del 13 de junio de 1849"; y partió entonces para Londres, donde residió hasta su muerte.
Las condiciones de vida en el exilio eran en extremo duras, como lo revela muy bien la correspondencia que mantuvieron Marx y Engels (editada en 1913)B2. La miseria asfixiaba literalmente a Marx y a su familia; de no haber tenido la constante y abnegada ayuda económica de Engels, Marx no sólo no hubiera podido acabar El capital, sino que habría sucumbido inevitablemente por la necesidad. Además, las doctrinas y tendencias predominantes del socialismo pequeñoburgués, en general no proletario, obligaron a Marx a una lucha permanente e implacable, al rechazo, en ocasiones, de los ataques (Herr Vogt) personales más furiosos y salvajes. Marx, que se mantuvo al margen de los círculos dé emigrados, elaboró su teoría materialista en varios trabajos históricos (véase la Bibliografía) y dedicó su esfuerzo principal al estudio de la economía política. Con sus obras Contribución a la crítica de la. economía política (1859) y El capital (t. I, 1867), revolucionó esta ciencia (véase más adelante la doctrina de Marx).
La reanimación de los movimientos democráticos a fines de la década del 50 y de la década del 60, llevó de nuevo a Marx a la actividad práctica. En 1864 (el 28 de setiembre) se fundó en Londres la famosa I Internacional, la "Asociación Internacional de los Trabajadores". Marx fue el alma de la Asociación, el autor de su primer Llamamiento y de gran número de resoluciones, declaraciones y manifiestos. Junto con la unificación del movimiento obrero de los diferentes países, con su esfuerzo por encauzar hacia la acción común las diversas formas de socialismo no proletario, premarxista (Mazzini, Proudhon, Bakunin, el tradeunionismo liberal inglés, las vacilaciones lassalleanas hacia la derecha en Alemania, etc.), con la lucha contra las teorías de todas estas sectas y escuelas, Marx fue forjando la táctica única de la lucha proletaria de la clase obrera en los distintos países. Después de la caída de la Comuna de París (1871), de la cual Marx hizo (en
* Se trata de la demostración popular en París, organizada por la ``montaña'', partido de la burguesía media, como protesta por la violación de la constitución puesta en vigencia por la revolución de 1848, que no fue respetada por el presidente y la mayoría de la asamblea constituyente. La demostración fue disuelta por el gobierno. (Ed.)
* Se trata de la revolución burguesa en Alemania y en Austria, iniciada en marzo de 1848. (Ed.)
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CARLOS
143La guerra eiofi en Francia, 1871) un tan profundo, certero, brillante, eficaz y revolucionario análisis, y producida la división de la Internacional, provocada por los bakuninistas, la existencia de ésta en Europa se tornó imposible. Después del congf eso de La Haya (1872), Marx hizo que el Consejo General de la Internacional se trasladase a Nueva York. La I Internacional había cumplido su misión histórica y dejaba paso a una época de crecimiento incomparablemente mayor del movimiento obrero en todos los países del mundo, a la época de su crecimiento en extensión, de creación de partidos obreros socialistas de masas en cada Estado
nacional.
El intenso trabajo en la Internacional y sus ocupaciones teóricas aun más intensas, minaron definitivamente la salud de Marx. Continuó trabajando en su relaboración de la economía política y para terminar Eí capital, recopilando multitud de nuevos documentos y estudiando varios idiomas (entre ellos el ruso). Sin embargo, la enfermedad le impidió concluir El capital.
El 2 de diciembre de 1881 murió su esposa, y el 14 de marzo de 1883 Marx se quedó dormido apaciblemente para siempre en su sillón. Está enterrado, junto a su esposa; en el cementerio londinense de Highgate. Varios hijos de Marx murieron en la infancia en Londres, cuando la familia sufrió duras necesidades. Tres hijas se casaron con socialistas de Inglaterra y Francia: Eleonora Eveling, Laura Lafargue y Jenny Longuet. Un hijo de ésta última es miembro del partido socialista francés.
__ALPHA_LVL2__ LA DOCTRINA DE MARXEl marxismo es el sistema de las ideas y concepciones de Marx. Marx continuó y dio genial cima a las tres principales corrientes ideológicas del siglo xix, representadas por los tres países más avanzados de la humanidad: la filosofía clásica alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo francés, vinculado con las teorías revolucionarias francesas en su conjunto. La admirable coherencia y la integridad de las concepciones de Marx, reconocida hasta por sus adversarios, que constituyen en conjunto el materialismo moderno y el socialismo cient''fico moderno como teoría y programa del movimiento obrero de todos los países civilizados del mundo, nos obliga a hacer un breve bosquejo de su
concepción del mundo en general* antes de exponer el contenido principal del marxismo, es decir la doctrina económica de Marx.
El materialismo filosófico
A partir de 1844-1845, años en que se formaron sus concepciones, Marx fue un materialista, y en particular un partidario de L. Feuerbach, cuyos aspectos débiles vio después en la insuficiente consecuencia y amplitud de su materialismo. Para Marx, la importancia histórica universal de Feuerbach, "que hizo época", residía en su ruptura decidida con el idealismo de Hegel y en su proclamación del materialismo, que ya "en el siglo xvm, sobre todo en Francia, representaba la lucha, no sólo contra las instituciones políticas existentes y al mismo tiempo contra la religión y la teología, sino también [... ] contra la metafísica en general" (•en el sentido de "especulación ebria", a diferencia de la "filosofía sobria" (La sagrada familia, en La herencia literaria). "Para Hegel ---escribió Marx---, el proceso del pensamiento, el cual, bajo el nombre de idea, él hasta trasforma en un sujeto independiente, es el demiurgo [hacedor, creador] de lo real [...]. Para mí, por el contrario, lo ideal no es más que lo material trasladado a la cabeza del hombre y trasformado en ella." (El capital, I, epílogo a la 2^ ed.)* En plena correspondencia con esta filosofía materialista de Marx, F. Engels escribió al exponerla en su Anti-Dühring (véase)---obra cuyo manuscrito conoció Marx---: "... La unidad del mundo no existe en su ser, sino en su materialidad, que es demostrada [... ] por un largo y penoso desarrollo de la filosofía y.de las ciencias naturales [...]. El movimiento es la forma de existencia de la materia. Jamás, ni en parte alguna, ha existido ni puede existir materia sin movimiento, movimiento sin materia [...]. Si se plantea el problema [...] qué son y de dónde proceden el pensamiento y el conocimiento, vemos que son productos del cerebro humano y que el mismo hombre es un producto de la naturaleza, que se ha desarrollado en un determinado ambiente natural y junto con éste. Se sobrentiende, en virtud de ello, que los productos del cerebro humano, que en última instancia
•Véase C. Marx, El capital, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1956, t. I, pág. 14. (Ed.)
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CARLOS MAHX
145son también productos de la naturaleza, no contradicen el resto de las interconexiones de la naturaleza, sino qué están en correspondencia con ellas." "Hegel era un idealista, es decir que para él los pensamientos de nuestra cabeza no erá\) reflejos [Abbilder, esto es imágenes, pero a veces Engels habla de ``impresiones''] más o menos abstractos de los objetos y procesos de la realidad, sino, que por el contrario, los objetos y su desarrollo eran para Hegel, reflejos de una idea existente no se sabe dónde, antes de que existiese el mundo." En Ludwíg Feuerbach, obra en la que F. Engels expone sus ideas y las de Marx sobre la filosofía de Feuerbach, y cuyo original envió a la imprenta después de revisar un viejo manuscrito suyo y de Marx, de 1844-1845, sobre Hegel, Feuerbach y la concepción materialista de la historia, Engels escribe: "El gran problema fundamental de toda filosofía, especialmente la actual, es el problema de la relación entre el pensar y el ser, entre el espíritu y la naturaleza [...]. Qué precede a qué: el espíritu a la naturaleza, o la naturaleza al espíritu [...]. Los filósofos se dividieron en dos grandes campos, según la contestación que diesen a esta pregunta. Los que afirmaban que el espíritu existió antes que la naturaleza y que por lo tanto, reconocían, de una u otra manera, la creación del mundo [...], constituyeron el campo del idealismo. Los que consideraban la naturaleza como principio fundamental, adhirieron a distintas escuelas del materialismo." Todo otro empleo de los conceptos (filosóficos) de idealismo y materialismo sólo inducen a confusión. Marx rechazó enérgicamente, no sólo el idealismo---vinculado siempre, de un modo u otro, a la religión---, sino también el punto de vista de Hume y Kant tan difundido en nuestros días, el agnosticismo, el criticismo y el positivismo en sus diferentes formas, pues consideraba esa filosofía una concesión ``reaccionaria'' al idealismo y, en el mejor de los casos, una "manera vergonzante de aceptar subrepticiamente el materialismo y negarlo en público"*. Consúltese a este respecto, además de las obras citadas de Engels y Marx, la carta de este último a Engels, del 12 de diciembre de 1866, en la que Marx, al mencionar como "más materialista" que de costumbre una declaración del conocido materialista T. Huxley y su reconocimiento de que "como observamos y pensamos realmente
~^^0^^ Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., id., ibíd., pág. 691. (Ed.)
nunca podemos abandonar el terreno del materialismo", le reprocha que deje una ``brecha'' al agnosticismo, al humismo. Es de destacar en particular la opinión de Marx .respecto de la relación entre libertad y necesidad: "La necesidad es ciega en tanto no es conciente. La libertad es la conciencia de la necesidad" ( Engels en Anti-Dühring) = reconocimiento de la existencia de leyes objetivas en la naturaleza y de la trasformación dialéctica de la necesidad en libertad (junto con la trasformación de la "cosa er sí" no conocida, pero cognoscible, en "cosa para nosotros", de la "esencia de las cosas", en ``fenómenos''). El defecto fundamental del ``viejo'' materialismo, incluido el de Feuerbach (y con mayor razón aun el del materialismo ``vulgar'' de Büchner, Vogt y Moleschott) consistía, según Marx y Engels: 1) en que ese materialismo era "predominantemente mecanicista" y no tenía en cuenta los últimos progresos de la química y de la biología (a lo que cabría agregar en nuestros días la teoría eléctrica de la materia); 2) en que el viejo materialismo era no histórico, no dialéctico (metaf ísico, en el senada de antidialéctico) y no aplicaba consecuente y exhaustivamente la idea del desarrollo; 3) en que concebía la "esencia del hombre" en forma abstracta, y no como el "conjunto de las relaciones sociales" (concreta e históricamente determinadas), por cuya razón se limitaban a ``explicar'' el mundo cuando en realidad se trata de ``trasformarlo''; es decir, que no comprendían la importancia de la "actividad práctica revolucionaria''.
La dialéctica
La dialéctica hegeliana, por ser la doctrina más completa, más rica en contenido y más profunda acerca del desarrollo, constituyó para Marx y Engels la mayor conquista de la filosofía clásica alemana. Consideraban toda otra formulación del principio del desarrollo, de la evolución, unilateral y pobre de contenido, deformadora y mutiladora de la marcha real del desarrollo (a menudo bajo la forma de saltos, catástrofes, revoluciones) en la naturaleza y en la sociedad. "Marx y yo fuimos casi los únicos que nos planteamos la tarea de salvar [del descalabro del idealismo, incluido el hegelianismo] la dialéctica conciente para traerla a la concepción materialista de la naturaleza." "La naturaleza^^1^^ es la confirmación de la dialécíica, y las propias ciencias naturales
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147modernas muestran que esta confirmación---que acumula a diario copioso material y que demuestra que las cosas trascurren, en última instancia, en la naturaleza dialécticamente, no metafísicamente---es extraordinariamente rica" (¡escrito antes del descubrimiento del radio, los electrones, la trasformación de los elementos, etc.!).
``La gran idea fundamental---escribe Engels---de que el mundo no se compone de un conjunto de objetos terminados y acabados, sino que representa un conjunto de procesos, en el que los objetos que parecen inmutables, al igual que sus imágenes mentales en nuestra cabeza, los conceptos, están en continuo cambio, ya surgen, ya desaparecen; esta gran idea fundamental se encuentra ya tan arraigada desde Hegel en la conciencia común, qué apenas habrá alguien que la discuta en su forma general. Pero una cosa es reconocerla de palabra y otra aplicarla en cada caso particular y en cada campo de investigación." "Para la filosofía dialéctica no existe nada establecido de una vez para siempre, nada absoluto, sagrado. En todo ve lo que hay de transitorio, y no deja en pie más que el proceso ininterrumpido de surgimiento y desaparición, el ascenso infinito de lo inferior a lo superior. Ella misma es sólo mero reflejo de ese proceso en el cerebro pensante." Así, pues, la dialéctica es, según Marx, "la ciencia de las leyes generales del movimiento, tanto del mundo exterior como del pensamiento humano"*.
Este aspecto revolucionario de la filosofía de Hegel es el que Marx recogió y desarrolló. El materialismo dialéctico "no necesita de ninguna filosofía situada por encima de las demás ciencias". De la filosofía precedente queda 'la ciencia del pensamiento, y de sus leyes: la lógica formal y la dialéctica". Y la dialéctica, tal como la concibe Marx, y también según Hegel> abarca lo que hoy se llama teoría del conocimiento o gnoseológía, la que también debe enfocar su objeto desde el punto de vista histórico, estudiando y generalizando el origen y el desarrollo del conocimiento, la transición del no conocimiento al conocimiento.
En nuestro tiempo, la idea del desarrollo, de la evolución, ha penetrado casi por entero en la conciencia social pero por otros
caminos, no a través de la filosofía de Hegel. Sin embargo, esta idea, tal como la formularon Marx y Engels, apoyándose en Hegel, es mucho más completa, mucho más rica en contenido que la idea corriente de evolución. Es un desarrollo que, al parecer, repite etapas ya recorridas, pero las repite de otro modo, sobre una base superior ("la negación de la negación"), un desarrollo, por decirlo así, en espiral y no en línea recta; un desarrollo a saltos, catastrófico, revolucionario; "rupturas en la continuidad", la trasformación de cantidad en calidad, impulsos internos hacia el desarrollo originados por la contradicción, el conflicto de las diversas fuerzas y tendencias que actúan sobre determinado cuerpo o dentro de los límites de un fenómeno dado o dentro de una sociedad dada; la interdependencia, la conexión estrecha e indisoluble de todos los aspectos de cada fenómeno (la historia, por su lado, descubre de continuo nuevos aspectos), una conexión que da un proceso de movimiento único y universal, sujeto a leyes: tales son algunos rasgos de la dialéctica, como una doctrina del desarrollo que es más rica que la convencional. (Véase la carta de Marx a Engels del 8 de enero de 1868, en la que ridiculiza las "rígidas tricotomías" de Stein, que sería absurdo confundir con dialéctica materialista.)
La concepción materialista de la historia
La verificación de lo inconsecuente, incompleto y unilateral del viejo materialismo convenció a Marx de la necesidad de "poner la ciencia de la sociedad en consonancia con la base materialista y reconstruirla sobre esta base"*. Dado que el materialismo en general explica la conciencia a partir del ser, y no a la inversa, cuando se lo aplicaba a la vida social de la humanidad el materialismo requería que la conciencia social se explicase a partir del ser social. "La tecnología---dice Marx (El capital, t. I)---- descubre .la relación activa del hombre con la naturaleza, el proceso inmediato de producción por el cual sustenta su vida, y, a la vez, también sus condiciones sociales de vida y las representaciones espirituales que de ellas se derivan." En el prólogo a su Contribución a la crítica de la economía política, Marx formula acaba-
* Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., id., ibíd.. pág. 695. (Ed.)
* Véase C. Marx y F. Engels, ób. ctt., id., ibíd., págs. 703 y 687. (Ed.)
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damente las tesis fundamentales del materialismo hecho extensivo a la sociedad humana y a su historia. He aquí sus palabras:
``En la producción social de su vida los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada etapa del desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. "El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se erige una superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social el que determina su conciencia. En una etapa dada de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas de ellas. Y comienza así una época de revolución social. Con el cambio de la base económica, se trasforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se analizan esas trasformaciones, es preciso distinguir siempre entre la trasformación material de las condiciones económicas de producción, que puede ser determinada con la precisión de las ciencias naturales, y la jurídica, política, religiosa, estética o filosófica; en resumen, de las formas ideológicas en las cuales los hombres toman conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo.
``Así como no podemos juzgar a un individuo por lo que piensa de sí mismo, tampoco podemos juzgar estas épocas de trasformación por su propia conciencia. Por el contrario, esta conciencia debe ser explicada por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción..." "A grandes rasgos, los modos de producción asiático, antiguo, feudal y el moderno burgués pueden ser señalados como épocas progresistas en la formación económica de la sociedad." (Véase la breve formulación que da Marx en la carta a Engels del 7 de julio de 1866: "Nuestra teoría
de que la organización del trabajo está determinada por los medios de producción".)*
El descubrimiento de la concepción materialista de la historia o, mejor dicho la consecuente continuación, la extensión del materialismo al dominio de los fenómenos sociales, superó los dos defectos fundamentales de las anteriores teorías de la historia. En primer lugar, esas teorías consideraban, en el mejor de los casos, sólo los motivos ideológicos de la actividad histórica de los hombres, sin investigar el origen de esos motivos, sin captar las leyes objetivas que rigen el desarrollo del sistema de las relaciones sociales, sin tener en'cuenta las raíces de éstas en el grado de desarrollo de la producción material; en segundo lugar, las teorías anteriores no abarcaban precisamente las acciones de las masas de la población, mientras que el materialismo histórico permitió estudiar por primera vez con exactitud histórico natural las condiciones sociales de la vida de las masas y los cambios en esas condiciones. La ``sociología'' y la historiografía anteriores a Marx proporcionaban, en el mejor de los casos, una acumulación de hechos desnudos, recopilados fragmentariamente, y la descripción de aspectos aislados del proceso histórico. El marxismo indicó el camino para un estudio global y completo del proceso de aparición, desarrollo y decadencia de las formaciones.económico sociales, al enfocar el conjunto de todas las tendencias contradictorias, al reducirlas a las condiciones, perfectamente determinables, de vida y de producción de las distintas clases de la sociedad, al eliminar el subjetivismo y la arbitrariedad en la elección de las distintas ideas ``dominantes'', o en su interpretación, al poner de relieve, que, sin excepción, todas las ideas y todas las diversas tendencias se originan en la condición de las fuerzas productivas materiales. Los propios hombres crean su historia, pero qué determina los motivos de los hombres y en particular de las masas humanas, qué jprovoca los choques de ideas y aspiraciones contradictorias; cuál es el resultado de todos estos choques en las masas de las sociedades humanas; cuáles son las condiciones objetivas de producción de la vida material que forman la base de toda la actividad histórica de los hombres, cuál la ley de desarrollo de esas condiciones; a todo ello prestó atención Marx e
'* Véase C. Marx y F. Engels, Correspondencia, ed. cit., pág. 145. (Ed.)
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CABLOS MARX
151indicó el camino para el estudio científico de la historia, como proceso único, regido por leyes en toda su inmensa variedad y su carácter contradictorio.
lueión Francesa, la historia de Europa puso al descubierto en varios países, con particular evidencia, este real trasfondo de los acontecimientos, la lucha de clases, Y ya la época de la Restauración promovió en Francia a algunos historiadores (Thierry, Guizot, Mignet y Thiers) que, al generalizar los acontecimientos, no pudieron dejar de reconocer que la lucha de clases era la clave para la comprensión de toda la historia francesa. La época moderna, por su parte, la época del triunfo completo de la burguesía, de las instituciones representativas, del sufragio amplio (cuando no universal), de la prensa diaria, barata, que llega a las masas, etc.; la época de las poderosas asociaciones obreras y empresarias cada vez más vastas, etc., muestra con mayor evidencia todavía (aunque a veces en forma muy unilateral, ``pacífica'' y `` constitucional'') que la lucha de clases es la fuerza motriz de los acontecimientos, El siguiente pasaje del Manifiesto Comunista nos revela lo que Marx exigía de la ciencia social en cuanto al análisis objetivo de la situación de cada clase en la sociedad moderna, en relación con el análisis de las condiciones de desarrollo de cada clase: "De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar. Las capas medias---el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano y el campesino---luchan todas ellas contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias. No son, pues, revolucionarias, sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarias, ya que pretenden volver atrás la rueda de la historia. Son revolucionarias únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, cuando abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado." En una serie de obras históricas (véase la Bibliografía), Marx nos ha legado brillantes y profundos ejemplos de historiografía materialista, de análisis de la situación de cada clase en particular y a veces de los diferentes grupos o capas que existen en una clase, mostrando con claridad por qué y cómo "toda lucha de clases es una lucha política". El pasaje que citamos ilustra cuan intrincada es la red de las relaciones sociales y de los niveles de transición de una clase a otra,.
La lucha de clases
Es notorio que en una sociedad dada las aspiraciones de algunos de sus integrantes son opuestas a las de otros, que la vida social está llena de contradicciones, que la historia nos muestra la lucha entre pueblos y sociedades, así como dentro de ellas mismas; además, la sucesión de períodos de revolución y de reacción, de paz y de guerra, de estancamiento y de rápido progreso o decadencia. El marxismo nos ha dado el hilo conductor que permite descubrir las leyes que gobiernan este aparente laberinto y caos, a saber: la teoría de la lucha de clases. Sólo el estudio •del conjunto de las aspiraciones de todos los miembros de una sociedad o de un grupo de sociedades, puede conducir a una definición científica del resultado de esas aspiraciones. Ahora bien, la fuente de la que brotan esas aspiraciones contradictorias son las diferencias de posición y de condiciones de vida de las clases en las que se divide cada sociedad. "La historia de todas las socie•dades que han existido hasta nuestros días---dice Marx en el Manifiesto Comunista (exceptuando la historia de la comunidad primitiva, añade más tarde Engels)---es la historia de la lucha •de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos se enfrentaron en secular antagonismo unos con otros, mantuvieron una lucha constante, ya velada ya abierta; lucha que •siempre terminó con la reconstrucción revolucionaria del edificio social o el hundimiento general de las clases contendientes [...]. La moderna sociedad burguesa, que ha brotado de las ruinas de la sociedad feudal, no ha terminado con las contradicciones de •clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha, por otras nuevas. Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones dé clase. Toda la socie•dad va dividiéndose cada vez más en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado." Desde los tiempos de la Gran Revo-
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•del pasado al porvenir, que Marx analiza para determinar toda la resultante del desarrollo histórico.
La doctrina económica de Marx es la más profunda, más •completa y detallada confirmación y aplicación de su teoría.
__ALPHA_LVL2__ LA DOCTRINA ECONÓMICA DE MARX``Pero la finalidad de esta obra---dice Marx en el prólogo a El capital---es, en efecto, descubrir la ley económica que mueve la sociedad moderna"*, es decir, la sociedad capitalista, burguesa. El estudio de las relaciones de producción de una socie•dad dada, históricamente determinada, en su aparición, desarrollo y decadencia: tal es el contenido de la doctrina económica de Marx. En la sociedad capitalista la producción de mercancías es predominante y, por eso, el análisis de Marx comienza con el .análisis de la mercancía.
b)S se equiparan entre sí en el proceso del cambio. Por lo tanto, lo que es común a todas las mercancías no es el trabajo concreto de una determinada rama de producción, no es un solo tipo de trabajo, sino el trabajo humano abstracto, el trabajo humano en general. Toda la fuerza de trabajo de una sociedad dada, representada en la suma del valor de todas las mercancías, es una y la niisma fuerza humana de trabajo; así lo demuestran miles de millones de hechos del cambio. Por consiguiente, cada mercancía en particular sólo representa determinada parte del tiempo de trabajo socialmente necesario. La magnitud del valor es determinada por la cantidad de trabajo socialmente necesario o por el fiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía dada o un valor de uso dado. "Al equiparar sus diversos productos entre sí durante el cambio, los hombres equiparan entre sí los diversos tipos de trabajo que realizan. No lo saben pero lo hacen." El valor es, como dijo un viejo economista, una relación entre dos personas; sólo debió añadir: una relación encubiertapor una envoltura material. Sólo se puede comprender qué es el valor si se parte del sistema de relaciones sociales de producción de una formación social históricamente determinada, relaciones que se manifiestan en el fenómeno masivo del cambio, repetido miles de millones de veces. "Como valores, las mercancías son sólo cantidades determinadas de tiempo de trabajo condensado." Después de analizar en detalle el doble carácter del trabajo materializado en las mercancías, Marx pasa al análisis de la forma del valor y del dinero. Con ello se propone como meta fundamental estudiar el origen de la forma monetaria del valor, estudiar el proceso histórico de desenvolvimiento del cambio, comenzando por los actos aislados y fortuitos de trueque ("forma simple, aislada o fortuita del valor", en que la cantidad dada de una mercancía se cambia por la cantidad dada de otra mercancía) hasta dar con la forma universal del valor, cuando varias mercancías diferentes se cambian por una misma determinada mercancía, y llegar a la forma monetaria del valor, en la que el oro es esa mercancía determinada, el equivalente universal. El dinero, producto supremo del desarrollo del cambio y de la producción de mercancías, desvanece, oculta el carácter social de los trabajos individuales, el vínculo social existente entre los diversos productores unidos por el mercado. Marx somete a un análisis extraordinariamente detallado las diversas funciones del dinero, y es de
El valor
La mercancía es en primer lugar una cosa que satisface alguna necesidad humana; en segundo lugar, una cosa que puede^^1^^ cambiarse por otra cosa. La utilidad de una cosa hace de ella u» valor de uso. El valor de cambio (o, simplemente, valor), es, ante todo, la relación, la proporción en que se cambia cierto número de valores de uso de una clase por cierto número de valores de uso de otra clase. La experiencia diaria nos muestra que, a través de millones, de miles de millones de esos actos de intercambio, se equiparan constantemente, unos con otros, todo género de valores de uso, los más diversos e incomparables entre sí. ¿Qué tienen en común esos diversos objetos, que constantemente son equiparados entre sí en determinado sistema de relaciones sociales? Lo común entre ellos es que todos son productos del trabajo. Al cambiar los productos, los hombres equiparan los más diversos tipos de trabajo. La producción de mercancías es un sistema de relaciones sociales en el cual los distintos productores crean divers.os productos (división social del trabajo), y en el cual todos esos produc-
~^^0^^ Véase C. Marx, El capital, Buenos Aires, ed. cit., 1956, t. I, pág. 7. (Ed.)
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155especial importancia señalar que también en este caso (como, en general, en los primeros capítulos de El capital) la forma abstracta de la exposición, que a veces parece puramente deductiva, es en la realidad la relaboración de un gigantesco material documental sobre la historia del desarrollo del cambio y de la producción mercantil. "El dinero presupone cierto nivel del cambio de mercancías. Las diversas formas del dinero---simple equivalente de mercancías o medio de circulación, o medio de pago, de atesoramiento o dinero mundial---señalan, según el distinto volumen o predominio relativo de tal o cual función, fases muy distintas del proceso social de producción" (El capital, I).
mantenimiento del obrero y su familia). El dueño del dinero que compra la fuerza de trabajo tiene derecho a consumirla, es decir, a obligarla a trabajar durante el día entero, por ejemplo, doce horas. Ahora bien, durante seis horas (tiempo de trabajo `` necesario'') el obrero crea un producto suficiente para cubrir los gastos de su mantenimiento, y durante las seis horas restantes (tiempo de trabajo ``adicional'') crea un producto ``adicional'' no retribuido por el capitalista, que es la plusvalía. Por consiguiente, desde el punto de vista del proceso de la producción, en el capital hay que distinguir dos partes: capital constante, invertido en medios de producción (máquinas, instrumentos de trabajo, materias primas, etc.)---y cuyo valor se trasfiere sin cambios (de una vez o en partes) al producto terminado---; y capital variable, invertido en fuerza de trabajo. El valor de este capital no permanece invariable, sino que se acrecienta en el proceso del trabajo, al crear la plusvalía. Por lo tanto, para expresar el grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, hay que comparar la plusvalía, no con todo el capital, sino sólo con el capital variable. La cuota de plusvalía, como llama Marx a esta relación, será, pues, en nuestro ejemplo de 6: 6, es decir, del 100 por ciento.
Las premisas históricas para la aparición del capital son: en primer lugar, la acumulación de cierta suma de dinero en manos de ciertas personas, cuando existe un nivel general de desarrollo relativamente alto de la producción de mercancías; en segundo lugar, la existencia de obreros ``libres'' en un doble sentido---libres de todas las trabas o restricciones impuestas a la venta de la fuerza de trabajo, y libres de tierra y, en general, de medios de producción---, de obreros desposeídos, de obreros ``proletarios'' que nada tienen para subsistir, excepto la venta de la fuerza de trabajo.
Hay dos métodos principales para poder incrementar la plusvalía: mediante la prolongación de la jornada de trabajo (" plusvalía absoluta") y mediante la reducción del tiempo de trabajo necesario ("plusvalía relativa"). En su análisis del primer método, Marx describe el impresionante cuadro de la lucha de la clase obrera por la reducción de la jornada de trabajo y de la intervención del poder estatal para prolongarla (siglos xrv a xvn) y para reducirla (legislación fabril del siglo xrx). Desde la aparición de El capital, la historia del movimiento obrero de todos los países civilizados ha aportado miles y miles de nuevos hechos que ilustran este cuadro.
La plusvalía
Al alcanzar la producción de mercancías determinado grado de desarrollo, el dinero se convierte en capital. La fórmula de la circulación de mercancías era: M (mercancía)---D (dinero)---M (mercancía), o sea, venta de una mercancía para comprar otra. Por el contrario, la fórmula general del capital es D---M---D, o sea, la compra para la venta (con ganancia). Marx llama plusvalía a este incremento del valor primitivo del dinero lanzado a la circulación. Que el dinero lanzado a la circulación capitalista ``crece'', es un hecho conocido por todo el mundo. Y precisamente ese ``crecimiento'' convierte el dinero en capital, como relación social, peculiar, históricamente determinada de la producción. La plusvalía no puede brotar de la circulación de mercancías, pues ésta sólo conoce el intercambio de equivalentes; tampoco puede provenir de un alza de los precios, pues las pérdidas y las ganancias recíprocas de vendedores y compradores se equilibrarían; se trata de un fenómeno masivo, común, social, y no de un fenómeno individual. Para obtener plusvalía "el dueño del dinero necesita encontrar en el mercado una mercancía cuyo valor de uso posea la propiedad peculiar de ser fuente de valor", una mercancía cuyo proceso de uso sea, al mismo tiempo, proceso de creación de valor. Y esta mercancía existe: es la fuerza de trabajo del hombre. Su uso es trabajo y el trabajo crea valor. El dueño del dinero compra la fuerza de trabajo por su valor, valor que es determinado, como el de cualquier otra mercancía, por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción (es decir, por el costo del
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157En el análisis de la producción de la plusvalía relativa, Marx investiga las tres etapas históricas fundamentales de la elevación de la productividad del trabajo en el capitalismo: 1) la cooperación simple; 2) la división del trabajo y la manufuctura; 3) las máquinas y la gran industria. La profundidad con que Marx ha revelado los rasgos básicos, típicos del desarrollo del capitalismo, queda evidenciada, entre otras cosas, por estudios sobre la llamada industria de los kustares en Rusia, que dan un riquísimo material para ilustrar las dos primeras etapas de las tres mencionadas. En cuanto al efecto revolucionario que produjo la gran industria maquinizada---que Marx describió en 1867---, el medio siglo trascurrido desde entonces ha venido a ponerlo de manifiesto en toda una serie de países ``nuevos'' (Rusia, Japón y otros).
Prosigamos. El análisis que hace Marx de la acumulación del capital, es decir, de la trasformación de una parte de la plusvalía en capital, de su empleo, no para satisfacer las necesidades personales o los caprichos del capitalismo, sino para una nueva producción, es en gran medida importante y nuevo. Marx mostró lo erróneo de toda la economía política clásica anterior (desde Adam Smith), que suponía que toda la plusvalía que es convertida en capital pasa al capital variable, cuando en la realidad se descompone en medios de producción y en el capital variable. En el proceso de desarrollo del capitalismo y de su trasformación en socialismo tiene enorme importancia la mayor rapidez con que crece la parte del capital constante (del capital total) respecto de la parte del capital variable.
Al acelerar el desplazamiento de los obreros por la máquina, al producir riqueza en un polo y miseria en el otro, la acumulación del capital genera también el llamado "ejército obrero de reserva", el "excedente relativo" de obreros o "superpoblación capitalista", que reviste las más diversas formas y permite al capital ampliar la producción con extraordinaria rapidez. Esta posibilidad, relacionada con el crédito y con la acumulación de capital en medios de producción, nos da, entre otras cosas, la clave para comprender las crisis de superproducción, que ocurren periódicamente en los países capitalistas, primero cada diez años como término medio, y luego con intervalos mayores y menos precisos. De la acumulación del capital sobre la base del capitalismo hay que distinguir la llamada acumulación primitiva: separación violenta del trabajador de los medios de producción, expulsión del
campesino de la tierra, robo de las tierras de la comunidad rural, sistema de colonias y deudas del Estado, impuestos proteccionistas, etc. La "acumulación primitiva" crea en un polo el proletario `libre'' y en el otro el dueño del dinero, el capitalista.
Marx caracteriza la "tendencia histórica a la acumulación capitalista" con las famosas palabras siguientes: "La expropiación del productor directo se lleva a cabo con el más despiadado vandalismo y bajo el acicate de las pasiones más infames, más sucias, más mezquinas y más desenfrenadas. La propiedad privada fruto del propio trabajo [del campesino y el artesano], y basada, por decirlo así, en la compenetración del trabajador individual e independiente con sus instrumentos y medios de trabajo, es desplazada por la propiedad privada capitalista, basada en la explotación de la fuerza de trabajo ajena, aunque formalmente libre [...]. Ahora no se trata ya de expropiar al obrero que tiene una economía independiente, sino de expropiar al capitalista explotador de numerosos obreros. Esta expropiación la lleva a cabo el juego de las leyes inmanentes a la propia producción capitalista, por medio de la centralización de los capitales. Cada capitalista quita de en medio a otros muchos. Paralelamente con esta centralización del capital o expropiación de muchos capitalistas por unos pocos, se desarrolla en una escala cada vez mayor la forma cooperativa del proceso del trabajo, la aplicación técnica conciente de la ciencia, la explotación sistemática de la tierra, la trasformación de los medios de trabajo en medios de trabajo utilizables sólo colectivamente, la economía de todos los medios de producción al ser empleados como medios de producción de un trabajo combinado, social, el entrelazamiento de todos los pueblos en la red del mercado mundial y, como consecuencia de esto, el carácter internacional del régimen capitalista. Conforme disminuye progresivamente el número de magnates del capital que usurpan y monopolizan todos los beneficios de este proceso de trasformación, crece la masa de la miseria, de la opresión, de la esclavitud, de la degeneración, de la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera, que es aleccionada, unificada y organizada por el mecanismo del propio proceso capitalista de producción. El monopolio del capital se convierte en traba del modo de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que son ya incompatibles con su envoltura capita-
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150lista. Esta envoltura estalla. Le llega la hora a la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados"* (El capital, t. I).
También nuevo y de suma importancia es el análisis, que Marx hace más adelante, en el tomo II de El capital, de la reproducción del capital, social considerado en conjunto. Tampoco en este caso toma Marx un fenómeno individual, sino masivo; no toma sólo una parte de la economía de la sociedad, sino toda la economía en su conjunto. Rectificando el error ya mencionado de los clásicos, Marx divide la producción social en dos grandes secciones: I) producción de los medios de producción y II) producción de artículos de consumo, y analiza en detalle, con cifras que pone como ejemplo, la circulación del capital social en su conjunto, tanto en la reproducción de dimensiones anteriores como en la acumulación. En el tomo III de El capital, en base a la ley del valor, se resuelve el problema de la formación de la cuota media de ganancia. Marx dio, en la ciencia económica, el gran paso adelante al tomar, en el análisis de los fenómenos económicos masivos, el conjunto de la economía social, en lugar de tomar casos aislados o de la superficie visible de la competencia, a lo que se limita con frecuencia la economía política vulgar o la actual "teoría de la utilidad máxima". Marx analiza primero el origen de la plusvalía y después continúa considerando cómo se descompone en ganancia, interés y renta del suelo. La ganancia es la relación de la plusvalía con todo el capital invertido en una empresa. El capital con una "alta composición orgánica" (es decir, en el cual el capital constante predomina sobre el variable en proporciones superiores al promedio social) arroja una cuota de ganancia inferior a la cuota media. El capital con una "baja composición orgánica", arroja una cuota de ganancia superior a la media. La competencia entre los capitales, el libre paso de éstos de una rama de producción a otra, reduce en ambos casos la cuota de ganancia a la cuota media. La suma de los valores de todas las mercancías de una sociedad dada coincide con la suma de los precios de las mercancías; pero en las distintas empresas y en las diversas ramas de la producción, las mercancías, bajo la presión de la competencia, no se venden por su valor, sino
~^^0^^ Véase C. Marx, El capital, ed. cit., t. I, págs. 610-611. (Ed.)
por el precio de producción, que es igual al capital invertido más la ganancia media.
Por lo tanto, Marx explica cabalmente el hecho notorio e indiscutible de que los precios difieren de los valores y de que las ganancias se nivelan en base a la ley del valor, pues la suma de los valores de todas las mercancías coincide con la suma de los precios. Sin embargo, la reducción del valor (social) a los precios (individuales) no se realiza de modo simple, ni directo, sino por un camino muy complejo: es perfectamente natural que en una sociedad de productores aislados de mercancías, que están vinculados sólo por el mercado, la ley que rige esa sociedad no pueda manifestarse más que como una ley media, social, de masas, con desviaciones individuales en uno u otro sentido que se compensan mutuamente.
Un aumento en la productividad del trabajo implica un cre^- cimiento más rápido del capital constante comparado con el variable. Y dado que la creación de plusvalía es una función de capital variable solamente, se comprende que la cuota de ganancia (o sea, la relación de la plusvalía con todo el capital, y no sólo con su parte variable) tienda a bajar. Marx analiza en detalle esa tendencia, así como varias circunstancias que la ocultan o contrarrestan. Sin detenernos a exponer las^^1^^ partes extraordinariar mente interesantes del tomo III, que estudian el capital usurario, comercial y financiero, pasaremos a lo esencial, a la teoría de la renta del suelo. Debido a lo -limitado de la superficie de la tierra, que en los países capitalistas es ocupada enteramente por propietarios aislados, el precio de producción de los productos agrícolas, en lugar de determinarse por los gastos de producción en los terrenos de calidad media, se determina por los de calidad inferior; tampoco se determina por las condiciones medias de entrega en el mercado, sino por las peores. La diferencia entre estelprecio y el precio de producción en las tierras mejores (o en condiciones más favorables) da una diferencia o renta diferencial. Analizando esto en detalle, mostrando cómo surge la diferente fertilidad del suelo y la diferente magnitud del capital invertido en la tierra, Marx reveló totalmente (véase también la Teoría de la plusvalía, en la cual la crítica a Rodberts merece una atención especial) el error de Ricardo, quien consideraba que la renta diferencial sólo se obtiene cuando hay una sucesiva transición de las tierras mejores a las peores. Por el contrario, hay también transiciones
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161inversas: tierras de una clase se convierten en tierras de otra clase (debido a los progresos de la técnica agrícola, a la expansión de las ciudades, etc.), y la famosa "ley del rendimiento decreciente del suelo", que carga sobre la naturaleza los defectos, las limitaciones y contradicciones del capitalismo, es profundamente errónea. Además, k nivelación de ganancias en todas las ramas de la industria y de la economía nacional en general presupone la plena libertad de competencia, el libre paso de capital de una rama de producción a otra. Sin embargo, la propiedad privada sobre el suelo crea monopolio, el cual estorba ese libre paso. En virtud de ese monopolio, los productos de la agricultura, la que se distingue por una más baja composición del capital y, en consecuencia, por una cuota de ganancia individual más alta, no entran en el proceso totalmente libre de nivelación de la cuota de ganancia. Como un monopolista, el propietario de la tierra puede mantener el precio por encima del nivel medio, y este precio de monopolio crea la renta absoluta. La renta diferencial no puede suprimirse mientras exista el capitalismo; en cambio la renta absoluta puede serlo; por ejemplo, por la nacionalización de la tierra, convirtiéndola en propiedad del Estado. Esto minaría el monopolio de los propietarios privados, y significaría la más consecuente y más plena aplicación de la libre competencia en la agricultura. Por eso los burgueses radicales, señala Marx, han planteado más de una vez en la historia esta reivindicación burguesa progresista de la nacionalización de la tierra, que asusta, sin embargo, a la mayor parte de la burguesía, pues ``afecta'' demasiado de cerca a otro monopolio muy importante y ``sensible'' en nuestros días: el monopolio de los medios de producción en general. (El propio Marx expone en un admirable lenguaje popular, conciso y claro, su teoría de la ganancia media sobre el capital y de la renta absoluta del suelo, en la carta a Engels del 2 de agosto de 1862. Véase Correspondencia, t. III, págs. 77-81; véase también la carta del 9 de agosto de 1862, id., págs. 86-87)*. Con referencia a la historia de la renta del suelo es también importante señalar el análisis de Marx mostrando la trasformación de la renta en trabajo (cuando el campesino crea el plusproducto trabajando en la hacienda del terrateniente) en renta natural o renta en especie (cuando el cam-
* Véase C. Marx y F. Engels, Correspondencia, ed. cit., págs. 93-96 y 98-99. (Ed.)
pesino crea el plusproducto en su propia tierra, entregándolo al terrateniente bajo una "coerción extraeconómica"), después en renta en dinero (que es la misma renta en especie convertida en dinero, el obrok* de la antigua Rus, en virtud del desarrollo de la producción de mercancías) y, finalmente, en renta capitalista, cuando en lugar del campesino aparece el empresario en la agricultura, quien se ocupa de ella con ayuda del trabajo ásala* riado. En relación con este análisis de la "génesis de la renta capitalista del suelo", hay que señalar una serie de profundas ideas de Marx (de especial importancia para los países atrasados, como Rusia) acerca de la evolución del capitalismo en la agricultura. "La trasformación de la renta natural en renta en dinero va, además, no sólo necesariamente acompañada, sino incluso anticipada por la formación de una clase de jornaleros desposeídos, que se contratan por dinero. Durante el período de nacimiento de dicha clase, en que ésta sólo aparece en forma esporádica, va desarrollándose, por lo tanto, necesariamente, en los campesinos más ricos y sujetos a obrok, la costumbre de explotar por su cuenta a trabajadores agrícolas asalariados, del mismo modo que ya en la época feudal los campesinos vasallos más ricos tenían a su servicio a otros vasallos. Esto va permitiéndoles acumular poco a poco cierta fortuna y convertirse en futuros capitalistas. De este modo va formándose entre los antiguos poseedores de la tierra que la trabajaban por su cuenta, un semillero de arrendatarios capitalistas, cuyo desarrollo se halla condicionado por el desarrollo general de la producción capitalista fuera del campo..." (El capital, t. III^^2^^, 332) **. "La expropiación, el desahucio de una parte de la población rural no sólo `libera' para el capital industrial a los obreros, sus medios de vida y sus materiales de trabajo, sino que además crea el mercado interior." (El capital, t. P, 778)"**. A su vez, la depauperación y la ruina de la población rural influyen, en la creación del ejército obrero de reserva para el Capital. En todo país capitalista "una parte de la población rural se encuentra constantemente en trance de trasformarse en población urbana o manufacturera [es decir, no agrícola]. Esta fuente de superpo-
~^^0^^ Tributo en dinero o en especie que el campesino pagaba al terrateniente en la época de la servidumbre. (Ed.)
`` Véase C. Marx, El capital, t. III, ed. cit., págs. 676-677. (Ed.) «" Id., ibíd., t. I, pág. 599. (Ed.)
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163blación relativa fluctúa constantemente [...]. El obrero agrícola se ve constantemente reducido al salario mínimo y vive siempre con un pie en el pantano del pauperismo" (El capital, I^^2^^, 668) *. La propiedad privada del campesino sobre la tierra que cultiva es la base de la pequeña producción y la condición para que ésta florezca y adquiera forma clásica. Pero esa pequeña producción sólo es compatible con los estrechos límites primitivos de la producción y de la sociedad. Bajo el capitalismo "la explotación de los campesinos difiere de la explotación del proletariado industrial sólo por la forma. El explotador es el mismo: el capital. Individualmente, los capitalistas explotan a los campesinos individuales a través de la hipoteca y de la usura; la clase capitalista explota a la clase campesina por medio de los impuestos del Estado" (La lucha de clase en Francia)^^91^^". "La parcela del campesino sólo es ya el pretexto que permite al capitalista extraer de la tierra ganancia, interés y renta, dejando al agricultor que se las arregle para sacar como pueda su salario" (El Dieciocho Brumaria)***. Es habitual que el campesino hasta entregue a la sociedad capitalista, es decir, a la clase capitalista, una parte de su salario, descendiendo "al nivel del arrendatario irlandés, aunque en apariencia es un propietario privado" (La lucha de clase en Francia)"^^0^^**. ¿Cuál es "una de las causas por las que en los países en que predomina la pequeña propiedad campesina, el trigo se cotice a precio más bajo que en los países en que impera el modo capitalista de producción"? (El capital, t. III^^2^^, 340) **»»*. Es que el'campesino entrega gratuitamente a la sociedad (es decir» a la clase capitalista) una parte del plusproducto. "Estos bajos precios [del trigo y los demás productos agrícolas] son, pues, un resultado de la pobreza de los productores y no, ni mucho menos, consecuencia de la productividad de su trabajo" (El capital, t. III^^2^^, 340) ******. Bajo el capitalismo, la pequeña propiedad agraria, forma normal de la pequeña producción, se envilece, se des-
truye y desaparece. "La pequeña propiedad agraria, por su propia naturaleza, es incompatible con el desarrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo, con las formas sociales del trabajo, con la concentración social de los capitales, con la ganadería en gran escala y con la aplicación progresiva de la ciencia. La usura y el sistema de impuestos tienen, necesariamente, que arruinar en todas partes a la pequeña propiedad. El capital invertido en la compra de la tierra e's sustraído al cultivo de ésta. Dispersión infinita de los medios de producción y aislamiento de los productores mismos. [Las cooperativas, es decir, las asociaciones de pequeños campesinos, que cumplen un papel burgués extraordinariamente progresista, sólo atenúan esta tendencia, sin llegar a suprimirla; además, no debe olvidarse que estas cooperativas dan mucho a los campesinos acomodados y muy poco o casi nada a la masa de campesinos pobres; tan poco, que las propias asociaciones terminan por explotar trabajo asalariado.] Inmenso derroche de fuerzas humanas; empeoramiento progresivo de las condiciones de producción y el encarecimiento de los medios de producción es una ley necesaria de la pequeña propiedad de la tierra"*. En la agricultura, lo mismo que en la industria, el capitalismo sólo trasforma el proceso de producción a costa del "martirologio de los productores". "La dispersión de los obreros del campo en grandes superficies vence su fuerza de resistencia, al paso que la concentración robustece la fuerza de resistencia de los obreros de la ciudad. Al igual que en la industria actual, en la moderna agricultura capitalista el aumento de la fuerza productiva del trabajo y la más rápida movilización del trabajo se consiguen a costa de destruir y agotar la propia fuerza de trabajo. Además, todos los progresos realizados por la agricultura capitalista no son solamente progresos en el arte de esquilmar al obrero, sino también en el arte de esquilmar la tierra [.. . ] Por lo tanto, la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción, minando al mismo tiempo las fuentes de toda riqueza: la tierra y el hombre" (El capital, I, fin del capítulo 13)se.
~^^0^^ íd., ibíd., pág. 517. (Ed.)
** Véase C. Marx, "La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850", en C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, ed. cit., pág. 139. (Ed.)
*** Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, ed. cit., "El Dieciocho Bramado de Luis Bonaparte", pág. 218. (Ed.)
**«» Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., id., ibíd. (Ed.) «**»» c. Marx, El capital, ed. cit., t. III, pág. 682. (Ed.) *«*««* Id., ibíd. (Ed.)
Véase C. Marx, ob. cit., t. III, pág. 683. (Ed.)
C. Marx, El capital, ed. cit., t. I, págs. 400-401. (Ed.)
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CAHLOS MARX
165El socialismo
Por lo que antecede se ve que Marx deduce la inevitabilidad de la trasformación de la sociedad capitalista en socialista única y exclusivamente de la ley económica del desarrollo de la sociedad moderna. La socialización del trabajo, que avanza; con rapidez creciente en miles de formas, y que se ha manifestado con especial evidencia, durante el medio siglo trascurrido desde la muerte de Marx, en el crecimiento de la gran producción, los cártels, los sindicatos y los trusts capitalistas, así como en el gigantesco crecimiento del volumen y el poderío del capital financiero, es la base material más importante del advenimiento inevitable del socialismo. El motor intelectual y moral de esta trasformación, su ejecutor físico es el proletariado, educado por el propio capitalismo. Es inevitable que la lucha del proletariado contra la burguesía---que se manifiesta en diversas formas, de contenido siempre más rico---se convierta en lucha política, orientada a conquistar el poder político ("dictadura del proletariado"). Al socializarse la producción es inevitable que los medios de producción pasen a ser propiedad de la sociedad, que se produzca "la expropiación de los expropiadores". La enorme elevación de la productividad del trabajo, la reducción de la jornada de trabajo y la sustitución de los vestigios, de las ruinas de la pequeña producción, primitiva y desperdigada por el trabajo colectivo perfeccionado: tales son las conclusiones directas de esa transición. El capitalismo rompe de modo definitivo el vínculo de la agricultura con la industria, pero con su elevado desarrollo prepara, a la vez, nuevos elementos de ese vínculo, de unión de la industria con la agricultura sobre la base de la aplicación conciente de la ciencia y la combinación del trabajo colectivo, de una nueva migración de la población (acaba, tanto con el retraso del campo, con el aislamiento del mundo y con el embrutecimiento, cuanto también con la concentración antinatural de gigantescas masas humanas en las grandes ciudades). Las formas superiores del capitalismo actual preparan nuevas relaciones familiares, nuevas condiciones para la mujer y para la educación de las nuevas generaciones: el trabajo de las mujeres y los niños, y la disolución de la familia patriarcal por el capitalismo, revisten inevitablemente en la sociedad moderna las formas más espantosas, desastro-.
sas y repulsivas. No obstante, 'la gran industria, al asignar a la mujer, al joven y al niño de ambos sexos un papel decisivo en los procesos socialmente organizados de la producción, arrancándolos con ello de la órbita doméstica, crea las nuevas bases económicas para una forma superior de familia y de relaciones entre ambos sexos. Tan necio es, naturalmente, considerar absoluta la forma cristiano germánica de la familia, como lo sería atribuir ese carácter a la forma romana antigua, a la antigua forma griega o a la forma oriental, entre las cuales hay, por lo demás, un lazo de continuidad histórica. Y no es menos evidente que la existencia de un personal obrero combinado, en el que entran individuos de ambos sexos y de las más diversas edades, es hoy, en su forma capitalista primitiva y brutal, en que el obrero existe para el proceso de producción y no éste para el obrero, fuente pestilente de corrupción y esclavitud; en condiciones adecuadas debe convertirse, por el contrario, en fuente de desarrollo humano" (El capital, t, I, final del cap. 13) *. El sistema fabril nos muestra "el germen de la educación del porvenir en la que se combinará para todos los niños a partir de cierta edad el trabajo productivo con la enseñanza y la gimnasia, no sólo como método para intensificar la producción social, sino también como el único método que permite producir hombres plenamente desarrollados" (lugar citado). En ese mismo plano histórico plantea el socialismo de Marx los problemas de la nacionalidad y del Estado, y no sé limita a una explicación del pasado, sino que prevé además sin temores el porvenir y la audaz actividad práctica encaminada a su realización. Las naciones son producto inevitable y forma inevitable de la época burguesa de desarrollo de la sociedad. Y la clase obrera no podía fortalecerse, alcanzar su madurez y formarse sin "organizarse dentro de la nación", sin ser ``nacional'' ("aunque de ningún modo en el sentido burgués"). Pero el desarrollo del capitalismo derriba de más en más las barreras nacionales, acaba con el aislamiento nacional y en lugar de los antagonismos nacionales plantea los de clase. Por eso es una verdad innegable que en los países capitalistas desarrollados "los obreros no tienen patria" y que la "acción común" de los obreros, al menos en los países civilizados, "es una de las primeras con-
Véase C. Marx, El capital, ed. cit., t. I, págs, 389-390. (Ed.)
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CARLOS MARX
167diciones de la emancipación del proletariado" (Manifiesto Comunista)'*. El Estado, esa violencia organizada, surgió inevitablemente en determinada fase del desarrollo social, cuando la sociedad se dividió en clases antagónicas y su existencia se hubiera hecho imposible sin un ``poder'' situado, en apariencia, por encima de la sociedad y hasta cierto punto separado de ella. El Estado, que surge de las contradicciones de clase, se convierte en "el Estado de la clase más poderosa, de la clase económicamente dominante, que, con ayuda de él, se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para someter y explotar a la clase oprimida. Así, el Estado de la antigüeu dad era, ante todo, el Estado de los esclavistas, para tener sometidos a los esclavos; el Estado feudal eja el órgano de que se valía la nobleza para tener sujetos a los campesinos siervos, y el moderno Estado representativo es el instrumento de que se sirve el capital para explotar el trabajo asalariado" (Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y él Estado, obra en la que el autor expone sus propias ideas y las de Marx). Ni siquiera la república democrática, la forma más libre y progresista del Estado burgués, elimina de ningún modo este hecho; lo único que hace es variar su forma (vínculos del gobierno con la Bolsa, corrupción---directa o indirecta---de los funcionarios y de la prensa, etc.). El socialismo, llevando a la supresión de las clases, lleva por eso mismo a la supresión del Estado. "El primer acto---- escribe Engels en el Anti-Dühring---en que el Estado se manifiesta efectivamente como representante de toda la sociedad, la expropiación de los medios de producción en beneficio de toda la sociedad, es a la par su último acto independiente como Estado. La intervención del poder del Estado en las relaciones sociales se hará superflua en un campo tras otro de la vida social y cesará: por sí misma. El gobierno sobre las personas será sustituido por la administración de las cosas y por la dirección del proceso de producción. El Estado no será `abolido'; se extinguirá." "La sociedad que reorganice la producción sobre la base de una asociación de productores libres e iguales, enviará la máquina del Estado al lugar que entonces le ha de corresponder: al museo de
* Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, ed. cit., "Manifiesto del Partido Comunista", pág. 26. (Ed.)
antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce" (Engels, en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado} *.
Por último, en relación con el problema de la actitud del socialismo de Marx hacia los pequeños campesinos, que seguirán existiendo en la época de la expropiación de los expropiadores, debemos referirnos a una declaración de Engels, que expresa las ideas de Marx: "Cuando tengamos en nuestras manos el poder estatal, no podremos pensar en expropiar violentamente a los pequeños campesinos (con indemnización o sin ella), como nos veremos precisados a hacer con los grandes terratenientes. Con respecto a los pequeños campesinos, nuestra misión consistirá, ante todo, en convertir su producción individual y su propiedad privada en cooperativa, no de modo violento, sino mediante el ejemplo y ofreciéndoles la ayuda social para este fin. Y entonces es indudable que dispondremos de suficientes medios para demostrar al pequeño campesino todas las ventajas de semejante paso, ventajas que le deben ser explicadas desde ahora"** (Engels, El problema agrario en Occidente, ed. de Alexéieva, pág. 17; la trad. rusa contiene errores. Véase el original en Neue Zeit) ess.
La táctica de la lucha de clase del proletariado
Después de explicar, ya en los años 1844-1845, uno de los defectos fundamentales del antiguo materialismo, que consiste en su incapacidad para comprender las condiciones de la actividad revolucionaria práctica y para apreciar su importancia, durante toda su vida, Marx dedicó constante atención, tanto a los trabajos teóricos, como a los problemas tácticos de la lucha de clase del proletariado. Todas las obras de Marx, y en particular los cuatro volúmenes de su correspondencia con Engels, publicada en 1913, proporcionan a este respecto una documentación copiosísima. Estos documentos distan mucho de estar debidamente recopilados, sistematizados, estudiados y analizados. Por eso tendremos que limitarnos aquí sólo a algunas observaciones muy generales y bre-
~^^0^^ Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., ed. cit., "El origen de la familia...", pág. 659. (Ed.)
*s Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., ed. cit., "El problema campesino en Francia y Alemania", pág. 736. (Ed.)
""'Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., pág. 736. (Ed.)
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C A B L O S MARX
189ves, subrayando que el materialismo, despojado de este aspecto, era justamente para Marx un materialismo a medias, unilateral, sin vida. Marx trazó el objetivo fundamental de la táctica del proletariado en rigurosa consonancia con todas las premisas de su concepción materialista dialéctica del mundo. Sólo si se tiene en cuenta en forma objetiva el conjunto de las relaciones mutuas de todas las clases, sin excepción, de una sociedad dada y, por lo tanto, también el grado objetivo de desarrollo de esta sociedad, lo mismo que las relaciones mutuas entre ella y otras sociedades, es posible disponer de una base para una táctica correcta de la clase de vanguardia. Ello permite examinar todas las clases y todos los países de modo dinámico, no estático; es decir, no en estado inmóvil, sino en movimiento (cuyas leyes emanan de las condiciones económicas de vida de cada clase). A su vez, el movimiento se estudia, no sólo desde el punto de vista del pasado, sino también del porvenir y, además, nunca con el criterio vulgar de los ``evolucionistas'', que sólo ven los cambios lentos, sino dialécticamente: "En desarrollos históricos de tal magnitud, veinte años equivalen a un día---escribía Marx a Engels---, aun cuando en el futuro puedan venir días en los que estén corporizados veinte años." (Correspondencia, t. III, pág. 127.)* La táctica del proletariado debe tener presente en cada etapa de desarrollo, en cada situación, esta dialéctica objetivamente inevitable de la historia humana; por una parte, aprovechando las épocas de estancamiento político o de desarrollo "a paso de tortuga, el llamado ``pacífico'', para desarrollar la conciencia, la fuerza y la capacidad combativa de la clase de avanzada, y por otra parte, encauzando toda esta labor de aprovechamiento hacia el "objetivo finaF del movimiento de dicha clase, capacitándola para resolver prácticamente las grandes tareas en los grandes días "que concentran en sí veinte años". Sobre esta cuestión hay dos apreciaciones de Marx que tienen gran imoortancia: una, de Miseria de la filoso? fia, a propósito de la lucha económica y las organizaciones económicas del proletariado; otra, del Manifiesto Comunista, a propósito de sus tareas políticas. La primera dice así: "La gran industria concentra en un solo lugar a mucha gente que no se conoce entre sí. La competencia divide sus intereses. Pero la de-
* Véase C. Marx y F. Engels, Correspondencia, ed. cit, pág. 105. (Ed.)
fensa de su salario, es decir, este interés común frente a su patrono, los une en una idea común de resistencia, de coalición [... ] Las coaliciones, al principio aisladas, forman grupos y la defensa de sus asociaciones frente al capital, siempre unido, acaba siendo para los obreros más necesaria que la defensa de sus salarios [... ] En esta lucha, que es una verdadera guerra civil, se van aglutinando y desarrollando todos los elementos para la batalla futura. Al llegar a este punto, la coalición adquiere un carácter político." He aquí, ante nosotros, el programa y la táctica de la lucha económica y del movimiento sindical para varias décadas, para toda la larga época durante la cual el proletariado prepara sus fuerzas "para la batalla futura". Compárese esto con las numerosas menciones de Marx y Engels al ejemplo del movimiento obrero inglés, mostrando cómo la ``prosperidad'' industrial da lugar a intentos de "comprar al proletariado" ( Correspondencia con Engels, t. I, pág. 136) y de apartarlo de la lucha; como esta prosperidad en general "desmoraliza a los obreros" (II, 218); cómo "se aburguesa" el proletariado inglés y cómo "la más burguesa de las naciones [Inglaterra] aspira, aparentemente, a tener al final, junto con la burguesía, una aristocracia burguesa y un proletariado burgués" (t. II, 290); cómo desaparece en él la "energía revolucionaria" (III, 124); cómo será necesario esperar más o menos tiempo hasta que "los obreros ingleses se libren de su aparente infección burguesa" (III, 127); cómo al movimiento obrero inglés le falta "el ardor de los carlistas" (1866; III, 305); cómo los dirigentes de los obreros ingleses se forman según tipo medio "entre burgués radical y obrero" (habla de Holyoake, t. IV, 209); cómo, en virtud del monopolio de Inglaterra y en tanto no reviente ese monopolio, "no hay nada que hacer con el obrero inglés" (IV, 433). La táctica de la lucha económica en relación con la marcha general (y con el desenlace) del movimiento obrero se examina aquí desde un punto de vista admirablemente amplio, universal, dialéctico y verdaderamente revolucionario.
El Manifiesto Comunista estableció la tesis fundamental del marxismo sobre la táctica de la lucha política: "Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero al mismo tiempo defienden también, dentro del movimiento actual, el porvenir de este movimiento."* En nom-
f Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, ed. cit., pág. 34. (Ed.)
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v. i.
bre de ello, en 1848, Marx apoyó en Polonia al partido de la " revolución agraria", es decir, al "partido que efectuó en 1846 la insurrección de Cracovia"*. En Alemania, Marx apoyó en 1848 y 1849 a los demócratas revolucionarios extremos, y jamás se retractó después de lo que entonces dijo en materia de táctica. La burguesía alemana era para él un elemento "inclinado desde el primer instante a traicionar al pueblo [sólo la alianza con los campesinos hubiera permitido a la burguesía alcanzar plenamente sus objetivos] y a llegar a un compromiso con los representantes coronados de la vieja sociedad". Veamos el análisis completo hecho por Marx de la posición de clase de la burguesía alemana en la época de la revolución democraticoburguesa, análisis que es, entre otras cosas, un modelo de materialismo que enfoca a la sociedad en movimiento y, por cierto, no sólo desde el ángulo del movimiento hacia atrás: ".. .sin fe en sí misma y sin fe en el pueblo; gruñendo contra los de arriba y temblando ante los de abajo; [.. . ] intimidada por la tempestad mundial; [.. . ] sin energía en ningún sentido y plagiando a todos; [.. . ] sin iniciativa; [. . . ] un viejo maldito que está condenado a dirigir y a desviar, en su propio interés senil, los primeros impulsos juveniles de un pueblo robusto [...]" (Nueva gaceta renana, 1848; véase La herencia literaria, t. III, pág. 212) **. Unos veinte años después, en carta dirigida a Engels (III, 224), decía Marx que la revolución de 1848 había fracasado porque la burguesía prefirió la paz con esclavitud a la sola prespectiva de luchar por la libertad. Cuando se cerró el período revolucionario de 1848-1849, Marx se opuso a cualquier intento de jugar a la revolución (lucha contra Schapper y Willich), y exigió capacidad para trabajar en la época de una nueva fase de preparación, supuestamente "pácífi-
• '* Se refiere a la insurrección democrática de liberación nacional en Cracovia, que desde 1815 fue controlada en conjunto por Austria, Prusia y Rusia. En el curso de la misma los insurrectos crearon un gobierno nacional que publicó un manifiesto aboliendo las obligaciones feudales y prometiendo entregar a los campesinos la tierra en propiedad, sin indemnización. En otros llamamientos anunció la creación de talleres nacionales con salarios más elevados, la implantación de la igualdad de los ciudadanos. Pero al poco tiempo la insurrección fue aplastada. "La revolución de Cracovia---señalaba Marx--- fue un notable ejemplo para toda Europa, que identificó la causa nacional con la causa de la democracia y de la liberación de la clase oprimida." (Ed.)
** Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., ed. cit., "La burguesía y la contrarrevolución", pág. 39'. (Ed.)
ca", de nuevas revoluciones. Por la apreciación que sigue acerca de la situación de Alemania en los tiempos de la más cerrada reacción, en 1856, se ve con qué espíritu exigía Marx que se realizara esa labor: "Todo el asunto dependerá en Alemania de la posibilidad de respaldar la revolución proletaria con una segunda edición de la guerra campesina" (Correspondencia con Engels, t. II, pág. 108) *. Mientras la revolución democrática ( burguesa) en Alemania estaba incompleta, Marx concentró toda su atención en la táctica del proletariado socialista, en desarrollar la energía democrática de los campesinos. Opinaba que Lassalle había cometido, "objetivamente, una traición al movimiento obrero en beneficio de Prusia" (III, 210), entre otras cosas porque se mostraba demasiado indulgente con los terratenientes y el nacionalismo prusiano. "En un país agrario---escribía Engels en 1865, en un cambio de impresiones con Marx a propósito de una proyectada intervención conjunta en la prensa---es una cobardía atacar únicamente a la burguesía en nombre del proletariado industrial, olvidando la patriarcal 'explotación a palos' de los obreros rurales por parte de la nobleza feudal" (t. III, 217). En el período que va de 1864 a 1870, cuando tocaba a su fin la época en que culminó la revolución democraticoburguesa en Alemania, la época en que las clases explotadoras de Prusia y Austria luchaban por dar cima de un modo u otro a la revolución desde arriba, Marx, que condenó a Lassalle por sus coqueterías con Bismarck, llamó asimismo la atención de Liebknecht, que había caído en la ``austrofilia'' y asumido la defensa del particularismo. Marx exigía una táctica revolucionaria que fuera tan implacable en la lucha contra Bismarck como contra los austrófilos, .una táctica que no se adaptara al ``vencedor'', al junker prusiano, sino que reanudase inmediatamente la lucha revolucionaria contra él, también en la situación creada por las victorias militares de Prusia ( Correspondencia con Engels, III, 134, 136, 147, 179, 204, 210, 215, 418, 437, 440-441). En el famoso llamamiento de la Internacional del 9 de setiembre de 1870 Marx prevenía al proletariado francés contra un alzamiento inoportuno; no obstante, en 1871, cuando éste a pesar de todo se produjo, acogió con entusiasmo la iniciativa revolucionaria de las masas que "tomaban el cielo
Víase C. Marx y F. Engels, Correspondencia, erl. cit., pág. 66. (Ed.,
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por asalto" (carta du Marx a Kugelmann). En esta situación, como en muchas otras, la derrota de la acción revolucionaria representaba, desde el punto de vista del materialismo dialéctico de Marx, un mal menor en la marcha general y en el desenlace de la lucha proletaria, que el abandono de las posiciones conquistadas, que la capitulación sin lucha. Esta capitulación habría desmoralizado al proletariado y disminuido su combatividad. Marx, que apreciaba en todo su valor el empleo de los medios legales de lucha en los períodos de estancamiento político y de dominio de la legalidad burguesa, condenó severamente, en 1877 y 1878, después de promulgarse la ley de excepción contra los socialistas*, las "frases revolucionarias" de un Most; aunque se lanzó quizá más severo aun contra el oportunismo que por entonces se había adueñado temporalmente del partido socialdemócrata oficial, que no había sabido dar pruebas inmediatas de firmeza, decisión, espíritu revolucionario y disposición a pasar a la lucha ilegal en respuesta a la ley.de excepción (Cartas de Marx a Engels, IV, 397, 404, 418, 422 y 424. Véanse también las cartas a Sorge).
[173] __ALPHA_LVL2__ BIBLIOGRAFÍALas obras y las cartas de Marx no se han publicado hasta ahora en edición completa. Al ruso se han traducido más obras de Marx que a cualquier otro idioma. La lista de obras que damos a continuación sigue un orden cronológico. La tesis de Marx sobre la filosofía de Epicuro (que figura en la edición postuma de La herencia literaria, véase más adelante) data de 1841. En esta tesis, Marx sustenta todavía un punto de vista totalmente idealista-hegeliano. De 1842 son sus artículos de La Gaceta Renana (de Colonia), sobre todo su crítica de los debates en el sexto Landtag renano sobre la libertad de prensa, luego lo referente a las leyes sobre el robo de madera en los bosques; más adelante: donde defiende la posición de que la política debe desembarazarse de la teología, y otros (integran en parte La herencia literaria). En ellos se advierte el paso de Marx del idealismo al materialismo y del democratismo revolucionario al comunismo. En 1844 aparecen en París los Anales franco-alemanes, bajo la dirección de Marx y de Amoldo Ruge, donde ese paso se opera en forma definitiva. Son de destacar, en especial, los artículos de Marx: Introducción a la crítica de la filosofía del Derecho de Hegel ( además de figurar en La herencia literaria está publicado en folleto aparte) y Sobre la cuestión judía (ibídem; folleto de Ed. Znanie, núm. 210 de la Biblioteca económica). En 1845, Marx y Engels publicaron conjuntamente (en Francfort del Meno) el folleto La Sagrada Familia. Contra Bruno Bauer ij Cía. (en La herencia literaria-, existen también en ruso dos ediciones en folleto aparte, de Ed. Novi Golos, San Petersburgo, 1906, y de Viéstnik Znamia, San Petersburgo, 1907). Las tesis de Marx sobre Feuerbach ( publicadas .como apéndice del folleto de F. Engels, Ludwig Feuerbach; hay traducción rusa) datan de la primavera de 1845. Entre 1845 y 1847 Marx escribió varios artículos (en su mayor parte
* Véase V. I. Lenin, ób cu., t. IV. nota 34. (Ed.)
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BIBLIOGBAFÍA
175no recopilados, reditados ni traducidos al ruso) para-los periódicos: Vorwarts, editado en París; Brüsseler Deutsche Zeitung (1847), Das Westphalische Dampfboat (Bielefeld, 1845-1848) y Der Gesellschaftsspiegel (1846, Elberfeld). De 1847 es la obra fundamental de Marx contra Proudhon, que se publica en Bruselas y París: Miseria de la filosofía. Respuesta a la "Filosofía de la miseria" del señor Proudhon (hay tres ediciones en ruso de Novi Mir, una de G. Lvovich, una de Alexéieva y otra de Prosveschenie, todas ellas de 1905-1906). En 1848 se publica en Bruselas el Discurso sobre el librecambio (hay traducción rusa), y después aparece en Londres, en colaboración con F. Engels, el célebre Manifiesto del Partido Comunista, traducido a casi todos los idiomas de Europa y a parte de los de otros países del mundo (en ruso hay alrededor de ocho ediciones, de 1905-1906: Mólot, Kólokol, Alexéieva, etc., la mayor parte confiscadas, y con diferentes títulos: El Manifiesto Comunista, Sobre el comunismo, Las clases sociales y el comunismo, Capitalismo y comunismo, Filosofía de la historia; la traducción íntegra y más exacta de esta obra, así como de otras obras de Marx, puede encontrarse en las ediciones del extranjero, la mayor parte del grupo "Emancipación del Trabajo"). Del 1° de junio de 1848 al 19 de mayo de 1849 se publicó en Colonia la Nueva gaceta renana, de la que Marx fue su virtual redactor jefe. Los numerosos artículos de Marx que publicó este periódico, que es hasta hoy el órgano mejor, no superado del proletariado revolucionario, no han sido recopilados ni reditados en su totalidad. Los más importantes figuran en La herencia literaria. Los artículos de Marx Trabajo asalariado y capital, que publicó el periódico, se editaron más de una vez en folleto aparte (cuatro ediciones rusas: de Kozman, Mólot, Miagkov y Lvovich, 1905-1906). Del mismo periódico: Los liberales en el poder (Ed. Znanie, Bibl. Económica, núm. 272, San Petersburgo, 1906). En 1849 Marx publicó en Colonia Dos procesos políticos (dos discursos de Marx ante el jurado, que lo absolvió, para defenderse de los cargos de haber violado la ley de prensa y haber incitado a la resistencia armada contra el gobierno. Cinco ediciones rusas en 1905-1906: de Alexéieva, Mólot, Miagkov, Znanie, Novi Mir). En 1850 Marx editó en Hamburgo seis números de la revista Nueva Gaceta Renana, cuyos artículos más importantes figuran en La herencia literaria. Son dignos de mención especial los reditados por Engels en 1895, en folleto: La lucha de
clase en Francia de 1848 a 1850 (traducción rusa, ed. M. Malij, Bibl. núms. 59-60; también en la Recopilación de trabajos históricos, trad. de Bazárov y Stepánov, ed. Skirmunt, San Petersburgo, 1906; véase también: Pensamientos y opiniones sobre la vida en el siglo XX, San Petersburgo, 1912). En 1852 apareció en Nueva York el folleto de Marx El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (traducción rusa en las recopilaciones que acabamos de citar). Ese mismo año en Londres Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia (trad. rusa: El proceso de los comuneros de Colonia, núm. 43 de la Biblioteca popular científica, San Petersburgo, 1906, 28 de octubre). De agosto de 1851 a 1862*, Marx fue colaborador permanente del periódico neoyorquino ``Tribuna'' (The New York Tribune), donde muchos de sus artículos aparecieron sin firma, como artículos de la Redacción. Hay que destacar en especial los artículos Revolución y contrarrevolución en Alemania, reditados en traducción alemana después de la muerte de Marx y de Engels (traducción rusa en dos recopilaciones: versiones de Bazárov y Stepánov y, posteriormente, cinco ediciones en folleto aparte en 1905-1906: de Alexéieva, Obschéstviennoi Polzi, Novi Mir, Vsilobschi Biblioteca y Mólot). Algunos de los artículos de Marx publicados en Tribuna fueron editados en 1856, en Londres, como folleto, por ejemplo, el artículo sobre Palmerston "Revelaciones sobre la historia diplomática del siglo XVHI" (sobre la constante e interesada dependencia de los ministros ingleses del Partido Liberal respecto de Rusia), etc. Después de la muerte de Marx, su hija Eleonora Eveling publicó una serie de los artículos de Tribuna sobre el problema de Oriente, titulados The Eastern Question, London 1897 ("La cuestión de Oriente"). Parte está traducida al ruso: La guerra y la revolución, fascículo I. Marx y Engels: Artículos inéditos (1852, 1853, 1854), Jarkov, 1919. (Bibl. Nasha Misl.) Desde fines de 1854 y durante el año 1855 Marx colaboró con el periódico Neue Oder-Zeitung, y en 1861-1862 en el periódico vienes Presse. Estos
* En su artículo sobre Marx publicado por Handworterbuch der Staatswissenschaften, Bd. 6, S. 603 ("Diccionario de Ciencias Políticas", t. 6, pág. 603. [Ed.]), Engels indica erróneamente 1853-1860, y el mismo error comete Bernstein en su artículo sobre Marx aparecido en la 11» edición de la Enciclopedia Británica, 1911. Véase la correspondencia de Marx y de Engels, editada en 1913.
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BIBLIOGHAFÍA
177artículos no han sido reunidos, y sólo una parte apareció en Neue, Zeit, así como muchas cartas de Marx. Los mismo puede decirse de los artículos de Marx para el periódico Das Volk (Londres, 1859), sobre la historia diplomática de la guerra de Italia de 1859. En 1859 apareció en Berlín la obra de Marx Contribución a la crítica de la economía política (traducción rusa, Moscú, 1896, bajo la dirección de Manuílov; y San Petersburgo, 1907, traducción de Rumiántsev). En 1860 se publicó en Londres el folleto de Marx Herr Vogt ("El señor Vogt").
En 1864 apareció en Londres el Manifiesto de la Asociación Internacional de los Trabajadores, que escribió Marx (hay traducción rusa). Marx fue autor de numerosos manifiestos, llamamientos y resoluciones del Consejo General de la Internacional. Todo este material está lejos todavía de haber sido estudiado; ni siquiera está recopilado. El primer intento en este sentido es el libro de G. Jekk La Internacional (traducción rusa, San Petersburgo, 1906, Ed. Znanie), el que incluye, además, algunas cartas de Marx y proyectos de resolución que le pertenecen. Entre los documentos de la Internacional que escribió Marx figura el manifiesto del Consejo General sobre la Comuna de París, publicado en 1871 en Londres, en folleto, con el título de La guerra civil en Francia (trad. rusa bajo la dirección de Lenin, Ed. Mólot y otras). Del período 1862-1874 data la correspondencia de Marx con Kugelmann, que era miembro de la Internacional (dos ediciones en ruso, una en trad. de A. Goikhbarg y otra al cuidado de Lenin). En 1867 apareció en Hamburgo la obra fundamental de Marx: El capital. Crítica de la economía política, T. I. Los tomos II y III fueron publicados por Engels después de la muerte de Marx, en 1885 y 1894. Traducciones rusas: t. I, cinco ediciones (dos en trad. de Danielsón, en 1872 y 1898; dos en trad. de E. A. Gúrvich y L. M. Zak, bajo la dirección de Struve; la 1? en 1899 y la 2? en 1905, una bajo la dirección de Bazárov y Stepánov). Los tomos II y III aparecieron en traducción de Danielsón (la menos satisfactoria) y traducidos bajo la dirección de Bazárov y Stepánov (la mejor). En 1876 Marx participó en la elaboración del libro de Engels Anti-Dühring (Herrn Eugen Dührings Umwalzung der Wissenschaft), cuyo manuscrito revisó íntegro y escribió todo el capítulo sobre la historia de la economía política.
Más tarde, después de la muerte de Marx, fueron publicadas sus siguientes obras: Crítica del programa de Gotha (San Peters-
burgo, 1906; en alemán, en Neue Zeit, 1890-1891, núm. 18), Salario, precio y ganancia (informe presentado el 26 de junio de 1865, Neue Zeit, XVI, 1897/98, trad. rusa en ed. Mólot, 1906, y Lvovich, 1905), La herencia literaria de C. Marx, F. Engels y F. Lassaile,
3 tomos, Stuttgart, 1902 (traducción rusa bajo la dirección de Axelrod y otros, 2 tomos, San Petersburgo, 1908. El tomo I salió también bajo la dirección de E. Gúrvich, Moscú, 1907. Las cartas de Lassaile a Marx se editaron aparte y figuran en La herencia literaria), Cartas de C. Marx, F. Engels y otros a Sorge (dos ediciones en ruso; una al cuidado de Axelrod y otra con prólogo de Lenin, ed. Daugue), Teorías de la plusvalía, 3 tomos, en cuatro partes, Stuttgart, 1905-1910; manuscrito del cuarto tomo de El capital, editado por Kautsky (sólo el tomo primero se tradujo al ruso, ~6n tres ediciones: San Petersburgo, 1906, bajo la dirección de Plejánov; Kíev, 1906 bajo la dirección de Zhelesnov; Kíev, 1907, bajo la dirección de Tuchapski). En 1913 aparecieron en Stuttgart
4 grandes volúmenes de la Correspondencia de C. Marx y F. Engels, que contienen 1.386 cartas escritas entre setiembre de 1844 y el 10 de enero de 1883, y proporcionan un abundante material de gran valor para el estudio de la biografía y las concepciones de C. Marx. En 1917 se editaron 2 tomos de Marx y Engels: Artículos de 1852-1862 (en alemán). Para terminar esta relación de las obras de Marx, hay que hacer la salvedad de que ella no comprende algunos artículos menos extensos y ciertas cartas, que aparecieron en su mayor parte en Neue Zeit, Vorwárts y en otras publicaciones periódicas socialdemócratas en idioma alemán; es indudable también que la lista de las traducciones de Marx al ruso, especialmente de los folletos de 1905-1906, tampoco está completa.
La bibliografía sobre Marx y el marxismo es extraordinariamente amplia. Sólo citaremos lo esencial, dividiendo a los autores en tres grupos principales: marxistas, que sustentan en lo fundamental las concepciones de Marx; escritores burgueses, enemigos por principio del marxismo, y revisionistas, que dicen aceptar tal o cual fundamento del marxismo, cuando en los hechos lo remplazan por concepciones burguesas. Como variante específicamente rusa del revisionismo, viene al caso examinar la actitud populista hacia Marx. En su obra Ein Beitrag zur Bibliographie des Marxismus (Archín für Socialwissenschaft und Sozialpolitik, XX, 2. Heft, 1905, S. S. 413-440), W. Sombart cita 300 títulos en una lista que está lejos de ser completa. Puede completarse con-
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BIBLIOGRAFÍA
179soltando los índices correspondientes a los años 1883-1907 y siguientes de Neue Zeit. Véase también Josef Stammhammer: Bibliographie des Sozialismus una Kommunismus. Bd. I-III, Jena (1893-1909). Para una bibliografía más detallada del marxismo, se puede citar además: Bibliographie der Sozialtoissenschaften, Berlín, Jahrgang 1, 1905. u. ff. Consúltese igualmente N. A. Rubakin, Entre Libros (tomo II, 2^ ed.). Aquí sólo citamos lo que es en verdad esencial. Sobre la biografía de Marx, hay que mencionar ante todo los artículos de F. Engels, en Volskalender, editado por Bracke en Braunschweig, en 1878, y en Handworterbuch der Staatswissenschaften, Bd. 6, S. 600-603. W. Liebknecht: Karl Marx, zum Gedachtniss, Nuremberg, 1896. Lafargue: K. Marx, Personliche Erinnerungen. W. Liebknecht: Karl Marx, 2' ed., San Petersburgo, 1906. P. Lafargue: Mis recuerdos sobre C. Marx, Odesa, 1905. (Véase el original Neue Zeit, IX, I.) "En memoria de Carlos Marx", San Petersburgo, 1908, 410 págs., recopilación de artículos de I. Nievzórov, N. Rozhkov, V. Bazárov, I. Steklov, A. Finn-Enotáievski, P. Rumiántsev, K. Renner, H. Roland-Holst, V. Ilín, R. Luxemburgo, G. Zinóviev, I. Kámenev, P. Orlovski y M. Taganski. F. Mehring: Carlos Marx. La extensa biografía de Marx en idioma inglés, escrita por el socialista norteamericano Spargo (Spargo: K. Marx, his life and work, London, 1911) no es satisfactoria. Véase el resumen general de la actividad de Marx en K. Kautsky: Die historische Leistung von K. Marx, Zum 25. Todestag des Meisters, Berlín, 1908; trad. rusa: C. Marx y su importancia histórica, San Petersburgo, 1908. Véase también el folleto popular de Clara Zetkin, K. M., una sein Lebenswerk (1913). Recuerdos sobre Marx: Annenkov, en Viéstnik Evropi, 1880, núm. 4 (y Recuerdos, t. III. Diez años notables, San Petersburgo, 1882) y Karl Schurtz, en Rússkoie Bogatstvo, 1906, núm. 12; M. Kovalevski, en Viéstnik Evropi, 1909, VI y ss.
Sobre la filosofía del marxismo y el materialismo histórico, la mejor exposición es la de J. V. Plejánov: En veinte años, San Petersburgo, 1909, 3?- ed.; De la defensa al ataque, San Petersburgo, 1910; Cuestiones fundamentales del marxismo, San Petersburgo, 1908; Crítica de nuestros críticos, San Petersburgo, 1906; Sobre él problema de la concepción monista de la historia, San Petersburgo, 1908 y otras obras. Antonio Labriola: Sobre la concepción materialista de la historia, San Petersburgo, 1898. Del mismo autor: Materialismo histórico y filosofía, San Petersburgo, 1906.
F. Mehring: Sobre el materialismo histórico, San Petersburgo, 1906 (dos ediciones: de Prosveschenie y Mólot). Del mismo autor: La leyenda de Lessing, San Petersburgo 1908 (Znanie). Véase también Sh. Andler (no marxista), El Manifiesto Comunista. Historia, introducción y comentarios, San Petersburgo, 1906. Consúltese igualmente El materialismo histórico, San Petersburgo, 1908, recopilación de artículos de Engels, Kautsky, Lafargue y muchos otros. L. Axelrod: Ensayos filosóficos. Respuesta a las críticas filosóficas del materialismo histórico, San Petersburgo, 1906. Las desafortunadas desviaciones de Dietzgen respecto del marxismo encuentran un defensor especial en E. Untermann, Die logischen Mangel des engeren Marxismus, München, 1910 (753 págs.; trabajo voluminoso, pero poco serio). Hugo Riekes: "Die philosophische Wurzel des Marxismus", en Zeitschrift für die gesamte Staatswissenschaft, 62, Jahrgang, 1906, 3. Heft, S. 407-432; interesante trabajo de un adversario de las concepciones marxistas que muestra la coherencia filosófica de ellas desde el punto de vista del materialismo. Benno Erdmann: "Die philosophischen Voraussetzungen der materialistischen Geschichtsauffassung", en Jahrbuch für Gesetzgebung, Verwáltung und Volkswirtschaft (Schmolkrs Jahrbuch), 1907, 3. Heft. S. 1-56, formulación muy útil de ciertas tesis fundamentales del materialismo filosófico de Marx, y recopilación de las objeciones formuladas desde el punto de. vista corriente del kantismo y del agnosticismo en general. R. Stammler: Wirtschaft und Recht nach der materialistischen Geschichtsauffassung, 2^ ed., Leipzig, 1906 ( kantiano). Woltmann: El materialismo histórico, trad. rusa, 1901 (también kantiano). Vorlander, Kant y Marx, San Petersburgo, 1909 (ídem). Consúltese también la polémica entre Bogdánov, V. Bazárov, etc. (Ensayos sobre la filosofía del marxismo, San Petersburgo, 1908. A. Bogdánov: El ocaso de un gran fetichismo, Moscú, 1909, y otras obras) y V. Ilín (Materialismo y empiriocriticismo, Moscú, 1909). Sobre el problema del materialismo histórico y la ética: K. Kautsky: La ética y la concepción materialista de la historia, San Petersburgo, 1906, y otros numerosos trabajos de Kautsky. También de Boudin: Das theoretische System von K. Marx, Stuttg, 1909 (L. Boudin: El sistema teórico de C. Marx a la luz de la crítica moderna, trad. del inglés al cuidado de V. Zásúlich, San Petersburgo, 1908). Hermann Gorter: Der historische Materialismus, 1909. Entre las obras de los adversarios
180V. I. LENIN
BIBLIOGRAFÍA
181del marxismo, citaremos: Tugán-Baranovski: Los fundamentos teóricos del marxismo, San Petersburgo, 1907. S. Prokopóvich: Contribución a la crítica de Marx, San Petersburgo, 1901. Janunacher: Das philosophisch'dkonomische System des Marxismus ( Leipzig, 1910, 730 págs. recopilación de citas). W. Sombart: El socialismo y el movimiento social en el siglo XIX, San Petersburgo. Max Adler (kantiano): Kausalitat und Teleologie (Wien, 1909, Marx-Studien) y Marx ais Denker.
Es digna de atención la obra del idealista hegeliano Giov. Gentile: La philosophia di Marx (Pisa, 1899). El autor señala algunos aspectos importantes de la dialéctica materialista de Marx, que escapan habitualmente a la atención de los kantianos, positivistas, etc., y Lévy: Feuerbach, que habla de uno de los principales precursores filosóficos de Marx. Una útil recopilación de citas de varias obras de Marx puede encontrarse en Chernishov, Vademécum del marxista, San Petersburgo (Dielo), 1908. Sobre la doctrina económica de Marx: K. Kautsky, La doctrina económica de Marx (numerosas ediciones rusas). Del mismo autor: La cuestión agraria, El programa de Erfurt y numerosos folletos. Véase también Bernstein: La doctrina económica de Marx. El tomo III de El capital (trad. rusa, 1905); Gabriel Deville: El capital (exposición del tomo I de El capital, trad. rusa, 1907). E. David, autor de El socialismo y la agricultura (trad. rusa, San Petersburgo, 1902), es lo que se llama entre los marxistas un representante del revisionismo en el problema agrario. Véase la crítica del revisionismo en V. Ilín: Él problema agrario, 1? parte, San Petersburgo, .1908. Consúltese también de V. Ilín: El desarrollo del capitalismo en Rusia, 2^ ed., San Petersburgo, 1908 y, del mismo autor: Estudios y artículos económicos, San Petersburgo, 1899. V. Ilín: Nuevos datos sobre las leyes de desarrollo del capitalismo en la agricultura, fase. I, 1917. En Compére Morel: La question agraire et le so<cialisme en France, París, 1912 (455 págs.), se encontrará la aplicación de las ideas de Marx, con ciertas desviaciones, a los datos más recientes sobre las relaciones agrarias en Francia. Véase el desarrollo posterior de las ideas económicas de Marx aplicadas a los fenómenos más recientes de la vida económica, en Hilferding: El capital financiero, San Petersburgo, 1911 (véase la rectificación de los errores esenciales en los puntos de vista del autor acerca de la teoría del valor por Kautsky, en Neue Zeit: Gola, Papier und Ware ["Oro, papel moneda y mercancía"], 30, T; 1912, S. 837,
V. Ilín: El imperialismo, última etapa del capitalismo, 1917. P. Máslov: El problema agrario (2 tomos) y Teoría del desarrollo de la economía nacional (San Petersburgo, 1910); en los puntos esenciales se desvía del marxismo. Véase la crítica a algunas de estas desviaciones en el artículo de Kautsky " Malthusianismo y socialismo", en Neue Zeit, XXIX, 1, 1911.
Hay una crítica de la doctrina económica de Marx desde el punto de vista de la teoría de la "utilidad límite", muy difundida entre los profesores burgueses, en Bohm-Bawerk: Zum Abschluss des Marxschen Systemms (Berlín, 1896, en "Staatswiss. Arbeiten", Festgabe für K. Knies). Existe una traducción rusa: San Petersburgo, 1897, La teoría de Marx y su crítica, y del mismo autor, Kapital und Kapitalzins, 2? ed., Insbr., 1900-1902, dos tomos (Capital y ganancia, San" Petersburgo, 1909). Véase también: Riekes: Wert und Tauschwert (1899); V. Bortkiewicz: Wertrechnung u. Preisrechnung im Marxschen System (Archiv f. Sozialw., 1906-1907); Leo v. Buch: Über die Elemente d. polit. Okonomie. 1. Th. Die Intensitat d. Arbeit, Wert u. Preis (también editado en ruso). La crítica de Bohm-Bawerk, analizada desde un punto de vista marxista: Hilferding: Bohm-Batoerks Marx-Kritik ( MarxStudien, Bd. I. Wien, 1904) y en artículos más breves de Neue Zeit.
Consúltese el problema de las dos tendencias principales en la interpretación y el desarrollo del marxismo---la ``revisionista'' y la radical (``ortodoxa'')---a E. Bernstein, Las premisas del socialismo y las tareas de la sociáldemocrdcia (ed. original en alemán, Stuttgart, 1899; trad. rusa, El materialismo histórico, San Petersburgo, 1901. Problemas sociales, Moscú, 1901); véase también del mismo autor: Ensayos sobre la historia y la teoría del socialismo, San Petersburgo, 1902, y la respuesta de K. Kautsky: Bernstein y el programa socialdemócrata (ed. original alemana, Stuttgart, 1899. Traducción rusa: cuatro ediciones 1905-1906). Entre las obras marxistas francesas: Jules Guesde: Quatre ans de lutte des clases, En gardel, Question d'hier et d`aujourd'hui (París, 1911); P. Lafargüe: Le déterminisme économique de K. Marx (París, 1909). Ant. Pannekoek: Zwei Tendenzen in der Árbeiter-Bewegung.
Sobre la teoría marxista de la acumulación del capital, hay una nueva obra de Rosa Luxemburgo: Die Akkumulation des Kaptíals (Berlín, 1913) y un análisis que ella hace de la Ínter-
182V. I. LENIN
BIBLIOGRAFÍA
183pretación incorrecta de la teoría de Marx por Otto Bauer: "Die Akkumulation des Kapitals" (Neue Zeit, 31 t., 1913, I, S. S. 831 u. 862). Eckstéin en Vorwarts, 1913, y Pannekoek: en Bremer Bürger-Zeitung, 1913.
Entre las viejas obras rusas sobre Marx, encontramos: B. Chicherin: "Los socialistas alemanes", en Recopilación de ciencias políticas de Bezobrázov, San Petersburgo, 1888, e Historia de las doctrinas políticas, 5^ parte, Moscú, 1902, pág. 156. Respuesta de Zíber: Los economistas alemanes vistos con los anteojos del señor Chicherin, en Obras, t. II, San Petersburgo, 1900. L. Slonimski: La doctrina económica de Marx, San Petersburgo, 1898. N. Zíber: David Ricardo y C. Marx en sus investigaciones económicosociales, San Petersburgo, 1885, y Obras, 2 tomos, San Petersburgo, 1900. Reseña de El capital por. I. Kaufman (I. k-n) en Viéstnik Evropi, 1872, núm. 5; es de destacar porque en el epílogo a la 2^ ed. de El capital Marx cita los razonamientos de I. k-n, considerándolos una justa exposición de su método materialista dialéctico.
Populistas rusos que han escrito sobre .marxismo: N. K. Mijailovski en Rússkoie Bogatstvo de 1894, húm. 10; de 1895, núms. 1 y 2, reproduc. en la recopilación de sus obras a propósito de las Notas críticas de P. Struve (San Petersburgo, 1894), analizadas desde el punto de vista marxista por K. Tulin (V. Ilín), en Materiales para caracterizar nuestro desarrollo económico (San Petersburgo, 1895, destruidos por la censura) y reproducido en la obra de V. Ilín, En doce años, San Petersburgo, 1908. También entre las obras populistas: V. V.: Nuestras tendencias, San Petersburgo, 1892. Del mismo autor: De los años 70 a 1900, San Petersburgo, 1907. Nicolái-on: Ensayos sobre nuestra economía social después de la reforma, San Petersburgo, 1893. V. Chernov: El marxismo y el problema agrario, San Petersburgo, 1906. Del mismo autor: Estudios filosóficos y sociológicos, San Petersburgo, 1907.
Además de los populistas, mencionaremos también: N. Karéiev: Estudios nuevos y antiguos sobre el materialismo histórico, San Petersburgo, 1896, 2^ ed. en 1913, bajo el título de Crítiáb del materialismo económico. Masarvk: Los fundamentos filosóficos y sociológicos del marxismo, Moscú, 1900. Croce: El materialismo histórico y la economía marxista, San Petersburgo, 1.902.
Para apreciar justamente las ideas de Marx, es indispensable
conocer las obras de su más íntimo compañero y colaborador, Federico Engels. Es imposible comprender el marxismo ni exponerlo de un modo completo sin tener en cuenta todas las obras de Engels.
Véase la crítica de Marx desde el punto de vista del anarquismo en V. Cherkésov: Las doctrinas del marxismo, San Petersburgo, 1905, en dos partes; V. Teker: A manera de libro, Moscú, 1907. Del sindicalista Sorel: Ensayos sociales sobre economía moderna, Moscú, 1908.
UNA VOZ ALEMANA OPINA SOBRE LA GUERRA
[184] __ALPHA_LVL1__ UNA VOZ ALEMANA OPINA SOBRE LA GUERRAbuenos clérigos (Neue Wege, Blátter für i-eligióse Arbeit, 1914, September *).' Ese es el límite de humillación a que hemos llegado: filisteos que creen en Dios llegan a admitir que no estaría mal volver las armas "contra los que arrastran a la guerra", mientras que ``autorizados'' socialdemócratas como Kautsky defienden ``científicamente'' el más vil chovinismo o, como Plejánov, ¡ ¡ califican de ``utopía'' perniciosa la propaganda en favor de la guerra civil contra la burguesía!!
En verdad, si los ``socialdemócratas'' de este jaez quieren ser mayoría y constituir la ``Internacional'' oficial (= asociación para la justificación internacional del chovinismo nacional), ¿no sería mejor renunciar al nombre de ``socialdemócratas'', mancillado y envilecido por ellos, y volver a la antigua denominación marxista de ``comunistas''? Kautsky amenazó con hacerlo, cuando parecía que los oportunistas bernsteinianos * * iban a conquistar oficialmente el partido alemán. Pues bien, lo que en sus labios fue sólo una simple amenaza, podría ser una realidad para otros.
... En una sola noche el panorama del mundo ha cambiado [ • . . ] Cada uno echa la culpa a su vecino. Cada uno dice que se protege, que actúa exclusivamente en legítima defensa. Todos, como verán, no hacen sino defender sus bienes más sagrados, el hogar, la patria [... ] El orgullo nacional y el fervor nacional triunfan [.. . ] Hasta la gran clase obrera internacional [.. . ] acata el mandato nacional y los obreros se aniquilan entre sí en los campos de batalla [.. . ] Nuestra civilización está en bancarrota [.. . ] Escritores de fama en Europa no se avergüenzan de proceder cegados por el furor chovinista [.. . ] Creíamos demasiado que el temor a la ruina económica podía refrenar la locura imperialista [.. . ] Estamos en presencia de una cruda lucha imperialista por la hegemonía mundial. En ninguna parte se ven huellas de que estén en juego grandes ideas, salvo, quizá, la de la caída del minotauro ruso [.. .], del zar y de sus grandes príncipes, que han entregado al verdugo los más nobles hijos de su país [.. . ] ¿Pero no vemos cómo la noble Francia, abanderada de los ideales de libertad, se ha convertido en aliada del zar verdugo? ¿Y la honorable Alemania [.. . ] falta a su palabra y estrangula a la desventurada Bélgica neutral? [.. . ] ¿Cómo terminará todo esto? Si la miseria se vuelve demasiado grande, si domina la desesperación, si el hermano reconoce a su hermano en el uniforme militar del enemigo, tal vez suceda todavía algo completamente inesperado, tal vez las armas se vuelvan contra los que arrastran a la guerra, tal vez los pueblos, a los que se les ha impuesto el odio, lo olviden para unirse de pronto. No quisiéramos hacer profecías, pero si la guerra europea nos acerca un paso más hacia la república social en Europa, esta guerra, después de todo, no será tan insensata, como nos parece hoy.
¿De quién es esta voz? ¿Será, quizá, la de un socialdemócrata alemán? ¡Qué va! Si con Kautsky a la cabeza, están convertidos en "lastimosos charlatanes contrarrevolucionarios", como decía Marx de los socialdemócratas alemanes que, en seguida después de la promulgación de la ley contra los socialistas, se comportaron de acuerdo "con las circunstancias", tal como lo hacen hoy los Haase, Kautsky, Südekum y Cía.
No; hemos tomado esta cita de una revista de demócratas cristianos pequeñoburgueses, que edita en Zurich un grupo de
Sotsial-Demokrat, núm. 34, 5 de diciembre de 1914.
Se publica de acuerdo con el texto del periódico.
~^^0^^ "Nuevos caminos, páginas para la propaganda religiosa", 1914, setiembre. (Ed.)
*"* Se refiere a los partidarios y continuadores del socialdemócrata revisionista alemán E. Bernstein, que encabezó la tendencia oportunista surgida en Alemania a fines del siglo xix y denominada---debido a ello--- bernsteinismo. Véase más detalles en V. I. Lenin, ob. cít., t. IV, nota 16. (Ed.)
[186] __ALPHA_LVL1__ AL AUTOR DEL CANTO DEL PETREL 187AL AUTOR DEL CANTO DEL PETREL
cientes políticamente. Ellos no están aún capacitados para comprender por sí solos muchas cosas, y el nombre de Gorki puede apartarlos del camino. El de Struve no hará desviar a obrero alguno, pero el de Gorki sí.
Y los obreros políticamente concientes, que comprenden cuan falsa y trivial es esta protesta hipócrita contra los "bárbaros alemanes", no pueden dejar de reprochárselo al autor del Canto del petrel. Le dirán: "en el momento difícil y comprometido que hoy vive el proletariado ruso, esperábamos que usted marchara hombro con hombro con sus luchadores de avanzada, ¡nunca con el señor Struve y Cía!''
Todos los obreros políticamente concientes verán con el corazón dolorido la firma de Gorki junto a la de P. Struve, al pie de la protesta clerical-chovinista contra la barbarie alemana*.
En cierta ocasión se hablaba de la obsecuencia de Shaliapin, y Gorki dijo: "no hay que juzgarlo con demasiada severidad: nosotros, los artistas, tenemos una psicología diferente". En otras palabras: el artista actúa a menudo movido por un estado anímico' que adquiere tal fuerza en él que ahoga toda otra consideración.
Sea. Convengamos que no se puede juzgar a Shaliapin con demasiada severidad. Es un artista, y nada más. Es ajeno a la causa del proletariado: hoy, amigo de los obreros, mañana, centurionegrista... de acuerdo con su estado de ánimo.
Pero los obreros se han acostumbrado a considerar a Gorki como uno de los suyos. Siempre han pensado que siente por la causa del proletariado tanta pasión como ellos, que ha puesto su talento al servicio de esta causa.
Por eso le escriben haciéndole llegar sus saludos, por eso su nombre les es tan querido. Y esa fe de los obreros políticamente concientes impone a Gorki una obligación concreta: la de cuidar su buen nombre y no permitir que aparezca al pie de baratas protestas chovinistas que pueden confundir a los obreros poco con-
Sotsial-Demokraf, núm. 34, 5 de liciembre de 1914.
Se publica de acuerdo con texto del periódico.
~^^0^^ Se refiere al "Llamamiento a los escritores, pintores y artistas" redactado en el espíritu de patriotismo burgués y de justificación de la guerra de la Rusia zarista contra Alemania. Llevaba la firma de notables académicos, de los famosos pintores A. Vasnietsov, V. Vasnietsov, K. Korovin, el escultor S. Merkuiov, y de F. Shaliapin y otros destacados artistas teatrales de Moscú; de los escritores M. Gorki, A. Serafímovich, Skitálets y otros; de los directores de revistas Struve, Mijailov, D. Tijomirov y otros. Fue publicado el 28 de setiembre (11 de de octubre) de 1914 en Rússkoie Slovo, núm. 223. (Ed.)
[188] __ALPHA_LVL1__ CHOVINISMO MUERTO Y SOCIALISMO VIVO 189CHOVINISMO MUERTO Y SOCIALISMO VIVO
(¿Cómo reconstruir la Internacional?)
ligada a la guerra es posible tanto durante la guerra como después de ella. Es imposible determinar con exactitud en qué momento la agudización de las contradicciones de clase conducirá a la re^ volución, pero sí "puedo afirmar con absoluta precisión que una revolución que la guerra lleva consigo habrá de estallar, bien durante la guerra o bien inmediatamente después de ella". Nada más trivial que la teoría de la "integración pacífica en el socialismo". "Nada más erróneo que la opinión de que el conocimiento de la necesidad económica significa un debilitamiento de la voluntad." "La voluntad como deseo de lucha, es determinada: 1) por el precio de esa lucha; 2) por el sentido de la fuerza y 3) por la fuerza real." Cuando se hizo un intento (incidentalmente en Vorwarts) de interpretar el famoso prólogo de Engels a Las luchas de clases en Francia en sentido oportunista, Engels se indignó y llamó ``bochornosa'' la suposición de que él fuera "un pacífico devoto de la legalidad a cualquier precio"*. "Tenemos toda clase de razones para creer que entramos en un período de lucha por el poder del Estado"; que esa lucha puede prolongarse por décadas es algo que no podemos saber, pero "según todas las probabilidades, conducirá en un futuro no lejano a un considerable fortalecimiento del proletariado, si no a su dictadura en Europa . occidental". Los elementos revolucionarios están creciendo: en 1895, de 10 millones de electores alemanes, 6 millones eran proletarios y 3 millones y medio estaban interesados en el mantenimiento de la propiedad privada. ¡En 1907, el número de estos últimos había aumentado en 0,03 millones, mientras el de los primeros crecía en 1.6 millones! Y el "ritmo del avance se vuelve muy rápido tan pronto como se abre un período de agitación revolucionaria". Las contradicciones de clase no se atenúan, por el contrario, sé exacerban, aumenta el costo de la vida, y la rivalidad imperialista y el militarismo son desenfrenados. Se aproxima una "nueva era de revoluciones". La monstruosa elevación de los impuestos "habría conducido, hace ya tiempo, a una guerra, como única alternativa a la revolución [.,.], si no fuera que esta misma alternativa de revolución está más cerca de la guerra que de la paz armada". "La guerra mundial es cada vez más inminente, pero la guerra significa también la
Por décadas, la socialdemocracia alemana fue un modelo para los socialdemócratas de Rusia, hasta algo más que para los del mundo entero. De ahí que no se pueda, como es natural, referirse con conocimiento, es decir, críticamente, al socialpatriotismo o chovinismo ``socialista'' que hay en nuestros días sin precisar debidamente la propia actitud hacia esa socialdemocracia. ¿Qué fue alia, qué es y qué será?
Una respuesta a la primera pregunta puede encontrarse en el folleto de K. Kautsky editado en 1909 y traducido a muchos idiomas europeos, El camino hacia el poder. Conteniendo una completa exposición de las tareas de nuestra época, fue más provechoso para los socialdemócratas alemanes (desde el punto de vista de las esperanzas que despertaban) y además provenía de la pluma del más eminente escritor de la II Internacional. Recordemos este folleto más en detalle; ello será tanto más útil cuanto más a menudo se dejan de lado bochornosamente ahora "las palabras olvidadas''.
La socialdemocracia es un "partido revolucionario" (primera frase del folleto), no sólo en el sentido de que una máquina de vapor es revolucionaria, "también en otro sentido". Aspira a la conquista del poder político por el proletariado, a la dictadura del proletariado. Poniendo en ridículo a "los que dudan de la revolución", Kautsky escribía: "En todo movimiento y levantamiento importantes debemos contar, evidentemente, con la posibilidad de una derrota. Antes de la lucha, sólo un necio puede estar seguro de la victoria". Sin embargo, renunciar a la posibilidad de la victoria sería una "traición abierta a nuestra causa". Una revolución
Véase V. I. Leniri, ob. cu., t. XVI, nota 4. (Ed.)
190V. 1. LENIN
CHOVINISMO MUERTO Y SOCIALISMO VIVO
191revolución". En 1891 Engels tenía razón en temer todavía una revolución prematura en Alemania, pero desde entonces "la situación ha cambiado mucho". El proletariado "ya. no puede hablar de una revolución prematura" (la cursiva es de Kautsky). La pequeña burguesía no es muy segura y cada' día se muestra más hostil al proletariado; sin embargo, durante una época de crisis "puede pasar en masa a nuestro lado". Todo consiste en que la socialdemocracia "se mantenga inquebrantable, fiel a sí misma e intransigente". Es indudable que hemos entrado en un período revolucionario.
Así es como escribió Kautsky hace mucho, mucho tiempo, hace enteramente cinco largos años. Es así cómo era, mejor dicho, lo que prometía ser la socialdemocracia alemana. Esa era la socialdemocracia que se podía y se debía respetar.
Veamos ahora lo que escribe en la actualidad ese mismo Kautsky. Veamos las afirmaciones más importantes de su artículo "La socialdemocracia durante la guerra" (Neue Zeit, núm. 1, 2/X. 1914): "Nuestro partido ha discutido con mucha menos frecuencia el problema de cómo conducirse durante la guerra que el de la manera de impedir la guerra." [. .. ] "Nunca un gobierno es más fuerte, nunca los partidos son más débiles que al comenzar una guerra." "Los tiempos de guerra son los menos propicios para las reflexiones tranquilas." "Hoy el problema práctico es: victoria o derrota del propio gobierno." ¿Puede haber un acuerdo entre los partidos de los países beligerantes para una acción contra la guerra? "Esta clase de cosas nunca había sido planteada. Siempre discutimos esta posibilidad..." Las divergencias entre los socialistas franceses y alemanes "no son de principio [unos y ctros defienden la patria] [... ] Los socialdemócratas de todos los países tienen el misino derecho o la misma obligación de participar en la defensa de la patria: ninguna nación debe reprochar por esto a otra [... ] ¿La Internacional está en bancarrota? ¿Ha renunciado el partido a defender abiertamente sus principios durante la guerra?" (Palabras de Mehring en el mismo número*.) Errónea opinión.. . Nada justifica tal pesimismo... No son divergencias de principio... La unidad de los principios se mantie-
* Se trata del artículo de F. Mehring "Recuerdos sobre la guerra de 1870", publicado en la revista Die Nevé Zeit, núm. 1, del 2 de octubre de 1914. (Ed.)
ne... Infringir las leyes de tiempos de guerra acarrearía " simplemente la prohibición de nuestra prensa". El acatamiento de esas leyes "es una renuncia tan insignificante a la defensa de los principios partidarios, como la actividad similar de nuestra prensa bajo la espada de Damocles de la ley de excepción contra los socialistas''.
Hemos hecho a propósito citas textuales, porque es difícil creer que se puedan escribir semejantes cosas. ¡ ¡ No es fácil hallar en nuestra literatura (si exceptuamos acaso la `literatura'' de los renegados confesos) tanta vulgaridad pagada de sí misma, modo tan vergonzoso... de rehuir la verdad, tantas feas sutilezas para disimular, en general, el abandono más evidente del socialismo, así como de las claras resoluciones internacionales, adoptadas por unanimidad (por ejemplo, en Stuttgart y sobre todo en Basilea), en vista justamente de una guerra europea del carácter de la actual!! Faltaríamos el debido respeto al lector si tomáramos "en serio" los argumentos de Kautsky y tratásemos de ``analizarlos'', porque si bien es cierto que la guerra europea difiere en muchas cosas de un simple y ``pequeño'' pogrom antisemita, los argumentos ``socialistas'' que se emplean para justificar la participación en esta guerra coinciden en un todo con los argumentos `` democráticos'' en favor de la participación en un pogrom antisemita. Los argumentos en defensa de un pogrom no se analizan: se los menciona, simplemente para poner en la picota a los autores ante todos los obreros políticamente concíentes.
¿Mas cómo ha podido ocurrir, se preguntará el lector, que la mayor autoridad de la II Internacional, el hombre cuya pluma defendía las ideas expuestas al comienzo del artículo, haya caído en la posición del "peor renegado"? Esto no puede ser comprendido, respondemos nosotros, sólo por aquel que, tal vez inconcientemente, considere que en el fondo nada ha sucedido de particular, y que no será difícil "resignarse y olvidar", etc., por aquel que ve el problema desde el punto de vista del renegado. Pero quien profese en forma seria y sincera las ideas socialistas, y comparta las opiniones expuestas al comienzo del artículo, no se asombrará de que Vorwarts haya ``muerto'' (expresión de L. Mártov en Galos de París) y de que también haya ``muerto'' Kautsky. No es raro que en una época de grandes conmociones mundiales algunos hombres se hundan. A pesar de sus enormes méritos, Kautsky nunca estuvo entre quienes, durante las grandes crisis, tomaron en se-
192V. I. LENIN
CHOVINISMO MUERTO Y SOCIALISMO VIVO
193guida una posición marxista militante (recordemos sus vacilaciones a propósito del millerandismo *).
Y ahora precisamente vivimos una época así. "¡Disparen ustedes primero, señores burgueses!", escribía Engels en 1891, cuando (con toda razón) se manifestó en favor de que nosotros, los revolucionarios, en la época del llamado desarrollo constitucional pacífico, utilizáramos la legalidad burguesa. La idea de Engels era de una claridad meridiana: nosotros, los obreros políticamente concientes, seremos los segundos en disparar; ahora, nos conviene aprovechar el momento en que la propia burguesía ha violado la base legal que ha creado para pasar de la boleta electoral a los ``disparos'' (es decir, la guerra civil), nos conviene más utilizar el momento en que la propia burguesía viole la base legal que ha creado. Y al decir, en 1909, que ya no podía haber en Europa una revolución prematura y que la guerra significaba la revolución, Kautsky expresaba la opinión indiscutible de todos los socialdemócratas revolucionarios.
Pero las décadas de la época ``pacífica'' no pasaron sin dejar huella; ellos tenían necesidad de dar lugar al oportunismo en todos los países, y hacerlo predominar entre los ``dirigentes'' parlamentarios, sindicalistas, periodísticos, etc. No hay un solo país en Europa donde, en una forma u otra, no se haya desarrollado una larga y porfiada lucha contra el oportunismo, sostenido de mil modos diferentes por toda la burguesía para corromper y debilitar al proletariado revolucionario. Quince años atrás, al comenzar la controversia de Bernstein, el mismo Kautsky escribió que si el oportunismo de estado de ánimo pasara a convertirse en tendencia, una división podría ser inminente. Entre nosotros, en Rusia, la vieja Isfcra**, que creó el partido socialdemócrata de la clase
obrera, decía en su número 2 de principios de 1901, en el artículo "En el umbral del siglo xx", que la clase revolucionaria del siglo xx tiene (como la burguesía, la clase revolucionaria del siglo xvm), su Girando, y su Montaña^^0^^.
La guerra europea es una tremenda crisis histórica, el comienzo de una nueva época. Como toda crisis, la guerra ha agudizado contradicciones profundamente ocultas y las ha sacado a la luz, desgarrando todos los velos de hipocresía, desechando todo
10 convencional, abatiendo a todas las autoridades corrompidas o a las que ha tocado la corrupción. (Esta es, de paso, la influencia saludable y progresista de cada crisis, influencia que no comprenden sólo los obtusos admiradores de la "evolución pacífica".) La
11 Internacional, que en sus 25 ó 45 años (según se cuente desde 1870 o desde 1889) fue capaz de realizar una labor de suma importancia y utilidad, la de difundir la influencia del socialismo en amplitud y de dar a sus fuerzas una organización previa, inicial y elemental, ha terminado su misión histórica y ha muerto, vencida por el oportunismo más que por los von Kluck. Dejemos ahora que los muertos entierren a los muertos. Dejemos que los que se ocupan de vanos trajines (cuando no de las intrigas de lacayos de chovinistas y oportunistas) "se afanen" ahora por reunir a los Vandervelde y Sembat con Kautsky y Haase, como si se tratase de Iván Ivánich, que después de haber llamado ``ganso'' a Iván Nikíforiche * necesita un amistoso ``empujón'' para acercarse al enemigo. La Internacional no consiste en que se siente en torno de una mesa y escriba una resolución hipócrita y trapacera, gente que piensa que el internacionalismo verdadero consiste en que los socialistas alemanes justifiquen el llamado de la burguesía alemana a disparar contra los obreros franceses, y en que los socialistas franceses justifiquen el llamado de la burguesía francesa a tirar sobre los alemanes ¡¡¡"en nombre de la defensa de la patria"!!! La Internacional existe para acercar mutuamente (primero en el plano ideológico y después, a su debido tiempo, en el orgánico) a hombres capaces de defender en estos días difíciles que vivimos el internacionalismo socialista en los hechos, es decir, capaces de agrupar sus fuerzas y de "disparar en segundo término" contra los go-
" Mfllerandismo: tendencia oportunista que toma su nombre del socialista francés A. E. Millerand, quien en 1899 integró un gobierno francés reaccionario burgués y ayudó a la burguesía a aplicar su política. El millerandismo se discutió en 1900, en el Congreso de la II Internacional en París, donde se aprobó la posición conciliadora propuesta por Kautsky, que condenaba la participación de los socialistas en un gobierno burgués, pero al mismo tiempo la admitía en circunstancias ``extraordinarias''. Los socialistas franceses aprovecharon esta formulación para justificar su intervención en el gobierno de la burguesía imperialista en el período de la guerra imperialista mundial. (Ed.)
*° Véase V. I. Lenin, ob. cu., t. II, nota 38. (Ed.)
* Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. V, nota 37. (Ed.)
``Se alude a los personajes del cuento de N. V. Gogol Cómo lean loánovich discutió con Iván Nikifórovich. (Ed.)
194V. I. LENIN
CHOVINISMO MUERTO Y SOCIALISMO VIVO
195biernos y las clases dirigentes de su propia patria". La tarea no es fácil, requiere no poca preparación, grandes sacrificios, y costará derrotas. Pero por el hecho mismo de que no es una cosa fácil, es necesario emprenderla sólo con los que quieren realizarla, sin temor a la ruptura total con los chovinistas y con los defensores del socialchovinismo.
Las personas como Pannekoek son las que más contribuyen al sincero, no hipócrita, restablecimiento de una internacional socialista, no chovinista. En un artículo llamado La bancarrota de la Internacional Pannekoek escribió: "Si los dirigentes se reúnen y tratan de zanjar sus divergencias, esto no tendrá ningún sentido"*.
Digamos las cosas tal cual son, de todos modos mañana o pasado la guerra obligará a hacerlo. Hay tres tendencias en el socialismo internacional: 1) los chovinistas, que consecuentemente practican la política del oportunismo; 2) los enemigos consecuentes del oportunismo, que ya comienzan a manifestarse en todos los países (la mayor parte de ellos fueron derrotados por los oportunistas, pero "los ejércitos derrotados aprenden mucho") y que son capaces de realizar un trabajo revolucionario que conduzca a la guerra civil; 3) los desorientados y vacilantes, hoy a remolque de los oportunistas, y cuyos intentos hipócritas---casi científicos y marxistas (¡no es broma!)---de justificar el oportunismo son los que más daño causan al proletariado. Una parte de los que han naufragado en esta tercera corriente puede ser salvada y devuelta al socialismo, pero para ello no hay otra política que la ruptura y división más resuelta con la primera tendencia, con cuantos sean capaces de justificar la votación de los créditos de guerra, la " defensa de la patria", el "acatamiento a las leyes de tiempos de guerra", el respeto a la legalidad y la renuncia a k guerra civil. Sólo aquellos- que siguen esta política están realmente construyendo la Internacional Socialista. Nosotros, por nuestra parte, que hemos establecido contacto con el cuerpo colegiado ruso del CC y con los dirigentes del movimiento obrero de Petrogrado, que hemos cambiado opiniones con ellos y nos hemos convencido de que en lo fundamental existe solidaridad, podemos declarar en
e El artículo de A. Pannekoek "La bancarrota de la Internacional" se publicó el 20, 21 y 22 de octubre de 1914 en el diario socialista suizo Cerner Tagwacht, iiúms. 245, 246 y 247. (Ed.)
nombre de nuestro partido, como Redacción del OC, que sólo el trabajo orientado en esa dirección es un trabajo de partido y socialdemócrata.
La idea de una división en la socialdemocracia alemana parece causar alarma a muchos por su carácter `insólito''. Sin embargo, la situación objetiva da por seguro que o se produce esta cosa insólita (¡ya Adler y Kautsky, en la última reunión del Buró Socialista Internacional^^53^^, en julio de 1914, declararon que no creían en milagros y que por ello tampoco creían en la guerra europea!), o seremos testigos de la dolorosa descomposición de lo que fue en otros tiempos la socialdemocracia alemana. Sólo resta recordar todavía, a título de conclusión, a quienes se han habituado demasiado a ``creer'' en la (antigua) socialdemocracia alemana, que hombres que durante largos años fueron adversarios nuestros en sinnúmero de problemas, se hacen a la idea de tal división; que L. Mártov escribió en Golas: "Vorwarts ha muerto"; que "la socialdemocracia, que proclamó la renuncia a la lucha de clases, habría hecho mejor en reconocer los hechos con franqueza, en disolver temporalmente su organización y suspender la publicación de sus órganos"; que Plejánov dijo en una conferencia, según informa Galos: "Soy adversario decidido de la división; pero si se sacrifican los principios a la integridad de la organización, más vale la división que una falsa unidad". Plejánov decía esto refiriéndose a los radicales alemanes; es decir, ve la paja en el ojo del alemán y no la viga en el propio. Tal es su idiosincrasia, y a ella nos hemos acostumbrado en demasía durante los últimos diez años de radicalismo plejanovista en teoría y de oportunismo en la práctica. De todos modos, es un signo de los tiempos que hasta gente con tales... rarezas en su personalidad se ponga a hablar de división entre los alemanes.
Sotsiál-Demokrat, núm. 35, de diciembre de 1914.
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Se publica de acuerdo con el
texto del periódico.
[196] __ALPHA_LVL1__ EL ORGULLO NACIONAL DE LOS GRAN RUSOS 197EL ORGULLO NACIONAL DE LOS GRAN RUSOS
¡Cuánto se habla, se discute y se alborota hoy sobre la nacionalidad, sobre la patria! Ministros liberales y radicales de Inglaterra, un sinfín de publicistas "de avanzada" de Francia (que han demostrado estar plenamente de acuerdo con los publicistas de la reacción), un enjambre de escritorzuelos oficiales, kadetes y progresistas (inclusive algunos populistas y ``marxistas'') de Rusia ensalzan de mil maneras, todos ellos, la libertad y la independencia de la ``patria'', los grandes principios de independencia nacional. Se hace imposible distinguir dónde termina el venal adulador del verdugo Nicolás Románov o de los torturadores de negros y habitantes de la India, y dónde empieza el vulgar pequeñoburgués que sigue "la corriente", ya sea por estupidez o por falta de carácter. Por lo demás, no tiene importancia. Estamos ante una tendencia ideológica muy amplia y muy profunda, cuyas raíces se enlazan muy sólidamente con los intereses de los señores terratenientes y capitalistas de las naciones de gran potencia. Son decenas, centenares los millones que se invierten por año para propagar las ideas que convienen a esas clases: el molino, que no es pequeño, toma agua de todas partes, empezando por el chovinista convencido Ménshikov y terminando por Plejánov y Máslov, Rubanóvich y Smirnov, Kropotkin y Búrtsiev, chovinistas por oportunismo o por falta de carácter.
Tratemos también nosotros, socialdemócratas gran rusos, de definir nuestra posición ante esta tendencia ideológica. Para nosotros, representantes de una nación de gran potencia del extremo oriental europeo y de una buena parte de Asia, sería indigno olvidar la enorme importancia del problema nacional---en especial en un país al que llaman con razón "cárcel de pueblos"---en un período en que, precisamente en el extremo oriental de Europa y en Asia, el capitalismo despierta a una serie de naciones ``nuevas'',
grandes y pequeñas, a la vida y a la conciencia; en un momento en que la monarquía zarista ha puesto bajo las armas a millones de gran rusos y "no rusos" para ``resolver'' una serie de problemas nacionales de acuerdo con los intereses del Consejóle la Nobleza Unida* y de los Guchkov, los Krestóvnikov, los Dolgorúkov, los Kútler y los Ródichev.
¿Acaso el sentimiento de orgullo nacional es ajeno a nosotros, proletarios políticamente concientes gran rusos? ¡Claro que no! Amamos nuestro idioma y nuestra patria, nuestra labor tiene por encima de todo el fin de elevar a sus masas trabajadoras (es decir, las nueve décimas partes de su población) a la vida conciente de los demócratas y los socialistas. Nada nos duele más que ver y sentir la violencia, la opresión y la burla a que someten a nuestra hermosa patria los verdugos zaristas, los nobles y los capitalistas. Nos orgullecemos de que esa violencia haya provocado resistencia en nuestro medio, entre los gran rusos, que de este medio hayan salido un Radíschev, los decembristas, los revolucionarios raznochintsi de la década del 70; de que la clase obrera gran rusa creara en 1905 el poderoso partido revolucionario de masas y de que el mujik gran ruso empezara al mismo tiempo a convertirse en un demócrata y a barrer al pope y al terrateniente. Recordamos que hace medio siglo el demócrata gran ruso Chernishevski, que consagró su vida a la causa de la revolución, dijo: "Pobre nación, nación de esclavos; de arriba a abajo, todos son esclavos"**. A los gran rusos esclavos francos o encubiertos (esclavos en relación con la monarquía zarista) no les agrada recordar esas palabras. Para nosotros, en cambio, fueron palabras de verdadero amor a la patria, de amor que penaba por la falta de espíritu revolucionario en las masas de la población gran rusa. Entonces no lo había. Ahora, aunque poco, ya existe. El sentimiento de orgullo nacional que nos invade se debe a que la nación gran rusa ha creado también la clase revolucionaria, ha demostrado también que es capaz de dar a la humanidad grandes ejemplos de lucha por la libertad y el socialismo, y no sólo grandes pogroms, hileras de horcas, mazmorras, grandes oleadas de hambre, ejemplos de rastrero servilismo ante los popes, los zares, los terratenientes y los capitalistas.
* Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XII, nota 7. (Ed.) ** Cita un pasaje, Prólogo, la novela de N. G. Chernishevski. (Ed.)
198V. l. LENIN
EL ORGULLO NACIONAL DE LOS GRAN RUSOS
199Por el hecho mismo de ese sentimiento de orgullo nacional que nos invade sentimos un odio particular por nuestro pasado de esclavos (cuando los terratenientes nobles llevaban a la guerra a los campesinos para aplastar la libertad de Hungría, Polonia, Persia y China) y nuestro presente de esclavos, cuando esos mismos terratenientes, auxiliados por los capitalistas, nos llevan a la guerra para estrangular a Polonia y Ucrania, para aplastar el movimiento democrático de Persia y China y para afianzar a la banda de los Románov, Bobrinski y Purishkiévich, que son una afrenta para nuestra dignidad nacional de gran rusos. Nadie tiene la culpa de haber nacido esclavo; pero el esclavo que, además de serle ajenas las aspiraciones a su propia libertad, justifica y embellece su esclavitud (llamando, por ejemplo, al aplastamiento de Polonia, Ucrania, etc., "defensa de la patria" de los gran rusos), es un vil lacayo que provoca un sentimiento legítimo de indignación, desprecio y repugnancia.
``Un pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre"*, decían los más grandes representantes de la democracia consecuente del siglo xrx, Marx y Engels, maestros del proletariado revolucionario. Y nosotros, obreros gran rusos, rebosantes de sentimiento de orgullo nacional, queremos a toda costa una Gran Rusia libre e independiente, autónoma, democrática, republicana, orgullosa, que base las relaciones con sus vecinos en el principio humano de igualdad, y no en el principio feudal de los privilegios, que envilece a una gran nación. Porque la queremos así, decimos: en el siglo xx, en Europa (aunque sea en el extremo oriental de Europa) no se puede "defender la patria" de otro modo que luchando por todos los medios revolucionarios contra la monarquía, los terratenientes y los capitalistas de la propia patria, es decir, contra los peores enemigos de nuestra patria; los gran rusos no pueden "defender la patria" de otro modo que deseando, en cualquier guerra, la derrota del zarismo, como mal menor para las nueve décimas partes de la población de la Gran Rusia, pues el zarismo no sólo oprime económicamente y políticamente a estas nueve décimas partes de la población, sino, que la desmoraliza, humilla, deshonra y prostituye, acostumbrándola a oprimir a otros pueblos y a encubrir su oprobio con frases hipócritas de pretendido patriotismo.
~^^0^^ C. Marx, Literatura de emigrados. (Ed.)
Tal vez se nos objete que, además del zarismo y a su amparo, ha surgido y se ha fortalecido ya otra fuerza histórica, el capitalismo gran ruso, que realiza una labor progresista de centralización económica y de unión de vastas regiones. Pero esta objeción no justifica, sino que acusa con más fuerza aun a nuestros socialistas chovinistas, a los que habría que llamar socialistas del zar y de Purishkiévich (como Marx llamó socialistas del rey de Prusia a los lassalleanos). Supongamos, inclusive, que la historia decide la cuestión en favor del capitalismo gran ruso de gran potencia, en contra de ciento y una pequeñas naciones. No se trata de algo imposible, pues toda la historia del capital es una historia de violencias y saqueos, de sangre y Iodo. Y nosotros no defen.demos a toda costa, naciones pequeñas; en igualdad de otras condiciones, somos decididos partidarios de la centralización y contrarios al ideal pequeñoburgués de las relaciones federativas. No obstante ello, aun en ese caso, en primer lugar, no es cosa nuestra, no es cosa de los demócratas (para no hablar ya de los socialistas ) ayudar a los Románov-Bobrinski-Purishkíévich a estrangular a Ucrania, etc. Bismarck realizó a su modo, al modo junker, una tarea histórica progresista, ¡pero bueno sería el ``marxista'' al que se le ocurriera, basándose en ello, justificar la ayuda socialista a Bismarck! Por lo demás, Bismarck ayudó al desarrollo económico unificando a Jos alemanes dispersos, que eran oprimidos por otros pueblos. En cambio, la prosperidad económica y el rápido desarrollo de la Gran Rusia exigen que se libere al país de la violencia de los gran rusos sobre otros pueblos. Esta es la diferencia que olvidan nuestros admiradores de los casi Bismarck genuinamente rusos.
En segundo lugar, si la historia decide la cuestión en favor del capitalismo gran ruso de gran potencia, de ello se deduce que será tanto mayor el papel socialista del proletariado gran ruso, como principal fuerza motriz de la revolución comunista engendrada por el capitalismo. En cuanto a la revolución del proletariado se requiere una larga educación de los obreros en el espíritu de la más completa igualdad y fraternidad nacionales. Por lo tanto, desde el puntó de vista de los propios intereses del proletariado gran ruso, es indispensable una prolongada educación de las masas en el espíritu de la lucha más resuelta, consecuente, audaz y revolucionaria de defensa de la completa igualdad de derechos y del derecho a la autodeterminación de todas