[1] Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1977/LOC22AE/20091118/099.tx" Emacs-Time-stamp: "2010-01-22 18:18:33" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2009.11.18) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ [BEGIN] ~ [2] ~ [3]

OBRAS COMPLETAS

TOMO XXII

V. I. LENIN

[4] ~ [5] __TITLE__ V. I. LENIN
OBRAS COMPLETAS
(Akal)
TOMO XXII __TEXTFILE_BORN__ 2009-11-18T19:07:09-0800 __TRANSMARKUP__ "Y. Sverdlov" __SUBTITLE__ Junio de 1914 - setiembre de 1915 __PUBL__ Akal Editor [6] __COPYRIGHT__ AKAL EDITOR, 1977.
Lorenza Correa, 13. Madrid-20.
Teléfonos 450 02 17 - 450 02 87.
~
I. S. B. N. Obras Completas: 84-3364071-0.
I. S. B. N. Tomo Tomo XXIL 84-7339-284-1.
Depósito legal: M. 28.208-1977.
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Impreso en España. Printed in Spain.
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Impreso en: Técnicas Gráficas, S. L.
Las Matas, 5. Madrid-29. [7] __ALPHA_LVL1__ PRÓLOGO

El tomo XXII contiene los trabajos escritos por Lenin entre junio de 1914 y setiembre de 1915. En estos escritos Lenin levanta la bandera de la lucha contra la guerra imperialista y el socialchovinismo internacional, y establece los fundamentos de la teoría y de la táctica del partido bolchevique sobre los problemas de la guerra, la paz y la revolución.

Un grupo de trabajos: Las tareas de la socialdemocracia revolucionaria en la guerra europea, La guerra europea y el socialismo internacional, La guerra y la socialdemocracia de Rusia, La derrota de su propio gobierno en la guerra imperialista, El socialismo y la guerra, tiene como principal finalidad dar una apreciación de la guerra, y definir las tareas que deben afrontar el partido del proletariado y el movimiento obrero internacional.

Una parte considerable de este volumen está constituida por escritos que denuncian el socialchovinismo y el centrismo internacionales y revelan las causas que produjeron la bancarrota de la II Internacional. Entre ellos figuran: La bancarrota de la II Internacional, La lucha contra el socialchovinismo, La situación y las tareas de la Internacional Socialista.

Varios trabajos de este tomo están dirigidos principalmente contra el socialchovinismo en Rusia: Los Südekum rusos, Bajo una bandera ajena, De la situación interna de la socialdemocracia de Rusia, etc.

En el artículo La consigna de los Estados Unidos de Europa, que fue escrito en agosto de 1915, Lenin formula su genial tesis sobre la posibilidad de la victoria del socialismo inicialmente en varios países, o aun en un solo país.

Este tomo contiene también el trabajo de Lenin titulado Carlos 8 Marx, que da una concisa pero exhaustiva caracterización de la doctrina de Marx.

Además, se incluyen por primera vez en este volumen varios escritos, entre ellos: Resolución del CC del POSDR, La oposición polaca en la Reunión de Bruselas, Plan para el artículo "La revolución y la guerra", La consigna de trasformar la guerra imperialista en guerra civil, Plan para el folleto "La guerra europea y el socialismo europeo", Al autor del Canto del petrel.

[9] __ALPHA_LVL1__ INFORME DEL CC DEL POSDR A LA REUNIÓN
DE BRUSELAS E INSTRUCCIONES A LA
DELEGACIÓN DEL CC
^^1^^ __ALPHA_LVL2__ [introduction.]

Escrito el 23-30 de junio (6-13 de julio) de 1914.

Publicado por primera vez en 1929, en las ediciones 2» y 3« de las Obras de V. I. Lenin, tomo XVII.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

[10] ~ [11]

Aprovecho la oportunidad, antes de rendir el informe^^2^^ en nombre del CC del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, para cumplir el agradable deber de expresar---también en su nombre--- nuestro profundo agradecimiento al camarada Vandervelde, presidente del Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional, por visitar nuestro país y por la vinculación personal que estableció con los dirigentes del movimiento obrero de San Petersburgo. Agradecemos particularmente al camarada Vandervelde haber sido el primero en establecer un contacto directo entre los miembros destacados de la Internacional y los obreros con conciencia de clase y los dirigentes obreros de Rusia, y también por haber publicado en,1a prensa socialista del extranjero (nos referimos a Le Peuple y L'Humanité) datos objetivos sobre el movimiento obrero de Rusia, datos obtenidos en la fuente de las redacciones de periódicos de tres tendencias: ``pravdista'' (es decir, de nuestro partido), ``liquidacionista'' y de la de los ``eseristas''.

Subdividiré mi informe sobre la unidad de la socialdemocracia rusa en las cuatro partes siguientes: 1) primero expondré el fondo de las discrepancias más importantes entre los socialdemócratas; 2) luego expondré datos que se refieren al movimiento obrero de masas en Rusia y que comprueban la línea de nuestro partido por la experiencia de este movimiento; en la parte 3) explicaré cómo la línea y la posición de nuestros adversarios ha sido comprobada por esa misma experiencia de trabajo. Por último, 4), formularé en nombre del CC del POSDR, proposiciones concretas, positivas y prácticas acerca de la unidad.

__ALPHA_LVL2__ I

Existen dos opiniones fundamentales en cuanto a lo que actualmente sucede en la socialdemocracia rusa.

Una de ellas, expuesta por Rosa Luxemburgo en su propuesta 12 del año pasado (diciembre de 1913) al Buró Socialista Internacional y que comparten tanto los liquidadores como los grupos que los defienden, es la siguiente: en Rusia impera el ``caos'' de la lucha divisionista entre multitud de grupos, de los cuales el peor, el que más fomenta la escisión, es el'``leninista''. En la realidad las discrepancias no excluyen en modo alguno la posibilidad de trabajar en común. La unidad debe alcanzarse por el acuerdo o el compromiso de todas las tendencias y fracciones.

La otra opinión, que nosotros compartimos, sostiene que en Rusia no hay nada parecido al "caos de la lucha divisionista". Sólo existe la lucha contra los liquidadores.; y sólo en esa lucha se^ forma el auténtico partido socialdemócrata obrero, que ya ha unificado a la aplastante mayoría, a los 4/5 de los obreros con conciencia de claíe de Rusia. El partido ilegal, en el cual la mayoría de los obreros de Rusia están organizados, ha sido representado por las conferencias y reuniones de enero de 1912, y febrero y verano de 1913. Su publicación legal es el periódico Pravda (yétité); de ahí la denominación de pravdistas. Esta es la opinión que, entre otras, expresó aquel obrero de Petersburgo cuando en el banquete al que asistió el camarada Vandervelde en San Petersburgo dijo que los obreros de las fábricas de la ciudad estaban unidos, y que fuera de esa unidad de los obreros sólo había "Estados mayores generales sin ejército''.

Paso a la segunda parte de mi informe, a la exposición de los datos objetivos que demuestran lo correcto de nuestro punto de vista. Me detendré ahora en la esencia del liquidacionismo.

El grupo de liquidadores fue excluido formalmente del partido en la Conferencia del POSDR de enero de 1912, aun cuando el problema del liquidacionismo había sido planteado por nuestro partido mucho antes. La conferencia del POSDR de toda Rusia, que se realizó en diciembre de 1908, aprobó una resolución precisa y formal,'que era obligatoria para todo el partido y que condenaba sin reservas el liquidacionismo. En esa resolución el liquidacionismo es definido como sigue:

(El liquidacionismo es) "el intento de cierta parte de los intelectuales del partido de liquidar la organización existente del POSDR y de sustituirla por una agrupación informe, que tenga cabida, a toda costa, dentro de los marcos de la legalidad, aunque esta última se logre al precio de una renuncia abierta al programa, a la táctica y a las tradiciones del partido''.

__PARAGRAPH_PAUSE__ [13] 099-1.jpg

Manuscrito de V I

romano reducido.

[14] ~ [15] __PARAGRAPH_CONT__

Vemos, pues, que ya en 1908 el liquidacionismo fue formalmente declarado y reconocido como una tendencia intelectual y que su esencia consiste en la renuncia al partido ilegal, en el remplazo de éste o en la prédica de su remplazo por un partido legal.

La reunión plenaria del CC de enero de 1910 condenó de nuevo por unanimidad al liquidacionismo como una " manifestación de la influencia de la burguesía sobre el proletariado".

Vemos, pues, cuan errónea es la opinión de que nuestras discrepancias con los liquidadores serían menos profundas, de menor significación que las que existen entre los llamados radicales y - moderados en la Europa occidental. ¡ ¡De ningún partido de la Europa occidental, lo que se dice de ninguno se hallará una sola resolución general contra personas que quisieran disolver el partido y sustituirlo por uno nuevo!!

En ninguna parte de la Europa occidental se ha planteado ni puede plantearse la cuestión de si es admisible llevar el título de miembro de un partido y al mismo tiempo promover la disolución de ese partido sosteniendo que ese partido es inútil e innecesario y que debe ser sustituido por otro partido. En ninguna parte de la Europa occidental se ha presentado el problema, como ocurre en nuestro país, de la existencia misma del partido, la razón de ser del partido.

No se trata de una discrepancia respecto de la organización, de cómo debe ser estructurado el partido, sino de una divergencia acerca de la razón de ser del partido. Aquí no se puede hablar siquiera de ninguna conciliación, ningún acuerdo ni ningún compromiso.

Nosotros no habríamos podido organizar nuestro partido (en sus 4/5), y no podemos proseguir esa organización a menos que combatamos resueltamente a los literatos que en la prensa legal luchan contra la ``clandestinidad'' (es decir, contra el partido ilegal), a la que declaran un "mal", cuyo abandono justifican y exaltan y que preconizan la formación de un "partido abierto''.

Nuestro partido, en la Rusia de hoy donde ni siquiera el partido de los liberales más moderados es legal, puede existir únicamente como partido ilegal. Veamos en qué consiste lo original, lo peculiar de nuestra situación, que recuerda un tanto la de los 16 socialdemócratas alemanes bajo la ley de excepción~^^*^^ (aunque los alemanes disfrutaban entonces de una legalidad cien veces mayor cpie la que hay en Rusia). Nuestro partido obrero socialdemócrata ilegal está integrado por organizaciones obreras ilegales (denominadas a menudo ``células''), que están rodeadas por una red más o menos densa de asociaciones obreras legales (cajas de seguros sociales, sindicatos, asociaciones educativas, deportivas, de templanza, etc.). La cantidad de asociaciones legales es mayor en la capital; en provincias a menudo éstas no existen.

Algunas de las organizaciones ilegales son bastante amplias, otras, son muy restringidas, y en algunos casos se reducen sólo a ``delegados''^^**^^.

Las asociaciones legales~sirven, en cierta medida, como protección para las organizaciones ilegales, y para una amplia propaganda legal entre las masas de la idea de la cohesión de la clase obrera. Unificar en el plano nacional a las organizaciones dirigentes de la clase obrera, crear un centro (CC), aprobar resoluciones precisas del partido sobre todos los problemas, son desde luego cosas totalmente ilegales y que exigen el mayor secreto y la confianza de los obreros probados y de avanzada.

Quien se manifiesta en la prensa legal contra la `` clandestinidad'' o por el "partido abierto", desorganiza nuestro partido; a esa gente no podemos considerarla sino como enemigos irreconciliables de nuestro partido.

La negación de la ``clandestinidad'' va unida, como es lógico, a la negación de la táctica revolucionaria y a la defensa del reformismo. Rusia atraviesa la época de las revoluciones burguesas. En Rusia hasta los burgueses más moderados, los ``kadetes'' y los ``octubristas'', están hoy sin duda descontentos del gobierno. Pero todos ellos son enemigos de la revolución, nos odian por `` demagogos'', porque, como en 1905, intentamos llevar de nuevo las masas a las barricadas. Todos ellos, burgueses, auspician sólo _-_-_

^^*^^ Véase V. I. Lenin, Obras completas, Buenos Aires, Ed. Cartago, 2* ed., 1969, t. IV, nota 34. (Ed.)

^^**^^ Delegados: obreros de vanguardia a quienes se elegía para establecer contacto vivo y permanente entre el CC y los grupos socialdemócratas locales, así como ¿ara hacer más flexible la dirección del trabajo local en los grandes centros del movimiento obrero. La tarea de crear un sistema de delegados fue planteada en la reunión de Cracovia, de 1913, del CC del PÓSDR. (Ed.)

17 ``reformas", y propagan entre las masas la idea, profundamente perniciosa para ellas, de que las reformas son compatibles con la actual monarquía zarista.

Nuestra táctica es distinta. Nosotros aprovechamos cualquier reforma (por ejemplo, los seguros sociales) y cualquier asociación legal. Pero las aprovechamos para desarrollar la conciencia revolucionaria de las masas y la lucha revolucionaria de las masas. Y en Rusia, donde hasta ahora se carece de libertad política, estas palabras tienen hoy para nosotros un significado mucho más directo que en Europa. Nuestro partido dirige huelgas revolucionarias, que en Rusia crecen como en ningún otro sitio del mundo. Tomemos, por ejemplo, el mes de mayo solamente. En mayo de 1912, 64.000 y en mayo de 1914, 99.000 trabajadores participaron en huelgas económicas.

En las huelgas políticas participaron 364.000 en 1912 y 647.000 en 1914. La combinación de la lucha política y la económica genera la huelga revolucionaria, y ésta, que conmueve a millones de campesinos, los educa para la revolución. Nuestro partido realiza una campaña de mítines revolucionarios y de demostraciones callejeras revolucionarias. A tal efecto, nuestro partido difunde manifiestos revolucionarios y un periódico ilegal, su Órgano Central. Sirven de vínculo ideológico para toda esta labor de propaganda y agitación entre las masas las consignas aprobadas por los organismos superiores de nuestro partido: 1) jornada de ocho horas; 2) confiscación de las tierras de los terratenientes y 3) república democrática. Dada la situación actual de Rusia, de falta total de derechos, de completa arbitrariedad, dado que la monarquía zarista pisotea todas las leyes, sólo estas consignas son capaces de vincular verdaderamente toda la propaganda y agitación del partido, de orientarla de modo que signifique un apoyo real para el movimiento revolucionario de la clase obrera.

Nos divierte oír decir a los liquidadores que, por ejemplo, nos oponemos a la "libertad de asociación", pues además de subrayar el significado de este punto de nuestro programa en una resolución especial de la Conferencia de enero de 1912, hemos utilizado en la práctica los restringidos derechos de asociación (por ejemplo, de las cajas de seguros sociales) con diez veces más éxito que los liquidadores. Pero cuando la gente escribe en la prensa legal que las consignas de confiscación de la tierra y de 18 la república no pueden servir corno objeto de agitación entre las masas, nosotros declaramos que es imposible hablar siquiera de unidad de nuestro partido con esa gente y con ese grupo de literatos.

Como en esta primera parte de mi informe me proponía exponer el fondo de nuestras discrepancias, me limito a las anotadas, recordando que en la cuarta parte, al hacer referencia a las proposiciones prácticas, serán enumeradas exactamente todas las trasgresiones de los liquidadores al programa y a las resoluciones del partido.

No me detendré a detallar la historia de la separación de los liquidadores de nuestro partido ilegal, del POSDR. Señalaré sólo los tres períodos principales de esta historia.

Período I: desde el otoño de 1908 a enero de 1910. El partido combate el liquidacionismo medíante resoluciones del partido, precisas y oficiales, que lo condenan.

Período II: desde enero de 1910 a enero de 1912. Los liquidadores entorpecen el restablecimiento del CC del partido, los liquidadores destruyen el CC del partido y disuelven lo último que quedaba de él, la comisión técnica del "Buró del CC en el extranjero"^^*^^. Entonces, los comités del partido en Rusia, con el fin de reconstituir el partido, forman la "Comisión de Organización de Rusia" (otoño de 1911)^^**^^. Ésta convoca la Conferencia de enero de 1912, la cual reconstruye el partido, elige el CC y expulsa del partido al grupo de liquidadores.

Período III: desde enero de 1912 hasta el presente. Lo esencial de este período es que los obreros con conciencia de clase de Rusia, con una mayoría de 4/5, se unen sólidamente en torno de las resoluciones y organismos instituidos por la Conferencia de enero de 1912.

Paso ahora a la segunda parte de mi informe, a analizar en qué situación se halla nuestro partido y en qué situación los _-_-_

^^*^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XVII, nota 10. (Ed.)

^^**^^ La Comisión de Organización de Rusia fue creada para convocar la conferencia partidaria de toda Rusia, por resolución de los miembros del CC del POSDR en la Reunión de junio de 1911. Se constituyó a fines de setiembre en la reunión de representantes de las organizaciones locales del partido, y funcionó, hasta la inauguración de la VI Conferencia (de Praga) del POSDR de toda Rusia. Véase más detalles en ob. cit., t. XVII, nota 14. (Ed.)

19 liquidadores, desde el punto de vista del movimiento obrero de masas en Rusia. Trataré de esclarecer en qué medida la experiencia del movimiento de masas ha confirmado la línea de nuestro partido o la de los liquidadores.

__ALPHA_LVL2__ II

El 22 de abril de 1912, según el antiguo calendario, comenzó a publicarse en Rusia el diario obrero Pravda, que pudo aparecer gracias a la reconstitución del partido en la Conferencia de enero de ese año y que aplica (a menudo con reticencias, siempre incompletas) las resoluciones de esta conferencia. Claró está, nunca mencionamos en ninguna prensa, las conexiones ilegales existentes entre la Conferencia ilegal del partido de enero de 1912 y el CC que ella eligió con el periódico legal Pravda. Desde setiembre de 1912 comenzó a publicarse Luch---ahora Nasha Rábóchaia Gazeta---, periódico liquidacionista rival. Más tarde, en otoño de ese año, se celebraron las elecciones a la IV Duma del Estado. En 1913 empezó a regir en Rusia la nueva ley de seguros, que implantó las cajas de asistencia médica para obreros. Por último, los sindicatos legales, pese a las duras persecuciones del gobierno, que repetidamente los cierra, vuelven a aparecer.

No es difícil comprender que todas estas manifestaciones del movimiento obrero de masas---en particular los diarios de ambas tendencias---proporcionan una formidable cantidad de datos objetivos, públicos, de fácil comprobación. Consideramos que es nuestro deber protestar enérgicamente, ante el Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional, contra la costumbre de los liquidadores y de sus defensores en el extranjero de hacer afirmaciones gratuitas, aseveraciones y frases declamatorias, en tanto ignoran los hechos objetivos del movimiento obrero de masas en Rusia.

Precisamente estos hechos han robustecido en nosotros la convicción absoluta de que nuestra línea es justa.

En enero de 1912 se reunió la Conferencia del POSDR, que reconstituyó el partido ilegal. Los liquidadores y los grapitos en el extranjero (sin exceptuar a Plejánov) la recibieron con insultos. ¿Y los obreros en Rusia?

20

Éstas se celebraron en el otoño de 1912. Si en la III Duma, entre los diputados de la curia obrera, los de nuestra tendencia representaban el 50 por ciento (4 sobre 8), en la IV Duma los diputados de la curia obrera por el partido fueron 6 sobre 9, es decir, el 67 por ciento. Ello demuestra que la masa obrera se puso del lado del partido y rechazó el liquidacionismo. Y si ahora los seis miembros de la Duma que se inclinan hacia el liquidacionismo desean verdaderamente la unidad con los diputados del partido, con el grupo obrero socialdemócrata ruso de la Duma, estamos obligados a señalar que es condición para la unidad el reconocimiento de que los diputados se atendrán a la voluntad de la mayoría de los obreros.

Prosigamos. Los diarios son instrumento importante para la organización de la clase obrera. Ellos contienen mucho material que prueba esto. Por ejemplo, los datos sobre el número de aportes de los grupos obreros. Ambos diarios, el pravdista (es decir del partido) y el liquidacionista publican informes sobre los aportes en dinero de los grupos obreros. Estos informes son el mejor índice imaginable---público y legal---, sobre el grado de organización real de las masas obreras.

En la Europa occidental, donde los partidos socialistas son legales, el número de afiliados es conocido por todos y sirve siempre como base al analizar el movimiento obrero organizado.

En Rusia no hay un partido abierto, legal. Las organizaciones del partido son ilegales, secretas, ``clandestinas'', como decimos nosotros. Pero un índice indirecto---y además certero---del estado de esas organizaciones es el número de los aportes en dinero de los grupos obreros.

Estos datos han sido publicados abierta y regularmente en ambos periódicos, desde hace más de dos años en el nuestro y alrededor de año y medio en el de los liquidadores, y si alguna inexactitud o error se producía, inmediatamente surgía la protesta por parte de los obreros mismos. Por lo que estos datos son absolutamente veraces y son el mejor índice público y legal del estado de organización de las masas obreras.

El hecho de que nuestros liquidadores y los grupitos que los defienden en el extranjero se empeñen en no tomar en consideración estos datos, en no comentarlos en su prensa, es para nuestros obreros sólo una manifestación del deseo de defraudar la voluntad de la mayoría de los obreros, es falta de buena fe.

21

He aquí los datos correspondientes a todo el año 1913. El número de aportes de grupos obreros para los pravdistas fue de 2.18yparaxlos liquidadores, de 661. En 1914 (hasta el 13 de mayo) los pravdistas tuvieron el aporte de 2.873 grupos obreros y los liquidadores 671. Esto significa que el porcentaje de los grupos obreros organizados por los pravdistas fue del 77 por ciento en 1913 y del 81 por ciento en 1914.

A partir de 1912 los pravdistas publican estos datos regularmente, invitan a comprobarlos, afirman que son objetivos y llaman a los amigos verdaderos (y no falsos) de la ``unidad'' a reconocer abierta y honradamente la voluntad de la mayoría de los obreros. Sin ello, todas las conversaciones sobre la unidad son pura hipocresía.

Después que los liquidadores han estado combatiendo al partido durante un año y medio, los obreros con conciencia de clase de Rusia, han aprobado por una mayoría de 4/5 la línea ``pravdista'', y demostrado su fidelidad a la ``clandestinidad'' y a la táctica revolucionaria. Lo que nosotros esperamos de los liquidadores y sus amigos, no son frases sobre la ``unidad'' contra la voluntad del partido, sino una declaración franca sobre si ¿desean o no, en fin de cuentas, reconocer esta voluntad de la inmensa mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia?

Es fácil hacer afirmaciones sin contenido. En cambio es muy difícil organizar un auténtico periódico obrero, que es sostenido realmente por los obreros. Los camaradas extranjeros, que tienen todos mayor experiencia que nosotros, lo saben. Un verdadero periódico obrero, es decir, mantenido con dinero de los obreros, un periódico que siga la línea del partido, es un enorme aparato de organización.

¿Y qué nos muestran los datos? Los datos objetivos nos muestran que Pravda es un periódico verdaderamente obrero, mientras que el periódico de los liquidadores, que niega la `` clandestinidad'', es decir, el partido, es en los hechos, tanto por sus ideas como por el origen de sus recursos, un periódico burgués.

Desde el 1 de enero al 13 de mayo de 1914, ambos periódicos, como siempre, publicaron informes sobre las colectas de dinero; de ellos nuestro órgano hizo un balance. Este es el resultado. Pravda reunió 21.584 rublos 11 kopeks, de los cuales 18.934 rublos 10 kopeks corresponden a grupos obreros. Quiere decir 22 que el 87 por ciento procede de colectas de los obreros organizados y sólo el 13 por ciento de la burguesía.

Los liquidadores, en cambio, han recaudado 12.055 rublos 89 kopeks, de los que 5.296 rublos 12 kopeks proceden de grupos, de obreros, es decir, menos de la mitad, sólo el 44 por ciento. Los liquidadores reciben más de la mitad del dinero de la burguesía.

Por lo demás, toda la prensa burguesa liberal elogia a diario a los liquidadores, los ayuda a defraudar la voluntad de la mayoría de los obreros y estimula su reformismo y su negación de la clandestinidad.

Como ejemplo de la actividad de los grupos en el extranjero citaré el periódico Edinstvo del camarada Plejánov, el diputado Buriánov y otros. Tengo ante mí tres números de este periódico, el primero del 18 de mayo y el tercero del 15 de junio de ese año. De los informes surge que alguien dio para el periódico, por mediación del camarada Olguin que vive en el extranjero, 1.000 rublos; que las colectas en el extranjero ascienden a 207 rublos 52 kopeks. Seis (¡seis!) grupos de obreros entregaron 60 rublos.

¡¡Y este periódico, que en Rusia.cuenta con el apoyo de seis grupos obreros, llama a los obreros a desoír las resoluciones del partido, al que califica de ``divisioriista''!! El partido que en dos años y medio ha unido a 5.600 grupos de obreros en torno de las resoluciones formuladas con precisión, de las tres conferencias ilegales de 1912 y 1913, es ``divisionista''. Y el grupo de Plejánov, que ha unificado en Rusia a seis grupos obreros y reunido en el extranjero 1.200 rublos para defraudar la voluntad de los obreros rusos, es, entiéndase bien, ¡¡un grupo ``unificador''!!

Plejánov acusa a los demás de fraccionismo, como si no fuera fraccionismo recaudar en forma especial dinero para un grupo especial y llamar a los obreros a no cumplir las resoluciones de una mayoría de 4/5.

En cuanto a nosotros, decimos abiertamente que el comportamiento del grupo de Plejánov es un modelo de desorganización. La conducta de Plejánov es la misma que si Mehring, en Alemania, organizase seis grupos de obreros y en un periódico especial llamase a los socialdemócratas alemanes a desoír al partido que se hubiera escindido, supongamos, de los polacos.

Plejánov y nosotros hablamos un lenguaje distinto. Nosotros llamamos consolidación de los 4/5 de los obremos de Rusia a la 23 verdadera unidad y no a la de palabra. Y llamamos desorganización a la lucha de los grupos en el extranjero, financiada con dinero reunido en el extranjero, contra la mayoría de los obreros rusos.

Según los datos obtenidos en San Petersburgo y publicados por el camarada Vandervelde, Pravda tiene una circulación de 40.000 ejemplares, mientras que el periódico de los liquidadores tiene una de 16.000. Pravda cubre sus gastos y es mantenida por los obreros, en tanto que el de los liquidadores es mantenido por aquellos que nuestro periódico denomina amigos ricos procedentes de la burguesía.

Hacemos entrega al Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional de los informes financieros publicados en ambos periódicos; para los camaradas del extranjero, que saben que un periódico obrero es un problema serio, esto será mejor que las afirmaciones, promesas, declaraciones e insultos contra los `` leninistas''.

Nosotros preguntamos a los liquidadores si seguirán negándose a admitir el hecho objetivo de que el periódico de su grupo es en la práctica una empresa burguesa destinada a predicar el abandono de la clandestinidad y a defraudar la voluntad de la, mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia.

Si es así, todo cuanto digan sobre la ``unidad'' seguirá mereciendo las burlas airadas de nuestros obreros.

Quien en serio desee la unidad debe reconocer sinceramente cuan errada es en su totalidad la línea de los liquidadores, lo que quedó demostrado, tanto por las resoluciones del partido, a partir de 1908, como por la experiencia de dos años y medio de lucha de las masas obreras.

Prosigamos. Aquí están los datos objetivos sobre las elecciones de los obreros a las instituciones de seguros. Nosotros rechazamos, por liberal, todo cuanto se diga sobre reformas políticas, constitucionales en la actual Rusia de los zares, pero las reformas auténticas, como la de seguros, las utilizamos en los hechos y no de palabra. Todo el grupo obrero de la institución central de seguros está formado por pravdistas, es decir, por obreros que han condenado y rechazado el liquidacionismo. En las elecciones para integrarlo, sobre 57 delegados, 47 eran pravdistas, es decir, el 82 por ciento. En las elecciones para la institución de seguros de la 24 capital, de San Petersbnrgo, írabo 37 delegados pravdistas y 7 liquidadores, es decñv un 84 por ciento de pravdistas.

Lo mismo sucede en los sindicatos. Guando los camaradas de otros países oyen hablar a los socialdemócratas rusos en el extranjero sobre el "caos de la lucha de fracciones" en Rusia (como lo hacen Rosa LuxCmburgo, Plejánov, Trotski y otros) deben pensar que en nuestro país el movimiento obrero está dividido.

Nada de eso.

En Rusia no hay sindicatos paralelos. Tanto en San Petersburgo como en Moscú, los sindicatos son únicos. Ello es así porque en estos sindicatos hay una absoluta preponderancia de los pravdistas.

Ni uno solo de los 13 sindicatos de Moscú es liquidacionista.

De los 20 sindicatos de San Petersburgo, registrados en nuestro Calendario Obrero con indicación del número de afiliados, solos los de dibujantes industriales, empleados de farmacia y de oficinas y la mitad de los afiliados del sindicato de obreros gráficos son liquidacionistas. En todos los otros sindicatos, el metalúrgico, el textil, el de sastres, el de la madera, el de empleados de comercio, etc., es absoluto el predominio de los pravdistas.

Y nosotros decimos abiertamente: si los liquidadores no están dispuestos a modificar drásticamente toda su táctica y poner fin a su desorganizadora lucha contra la mayoría organizada de los obreros con conciencia de clase de Rusia, dejen de hablar de ``unidad''.

Pravda exalta diariamente la clandestinidad, aunque sólo sea con alusiones, censura a quienes reniegan de ella. Y los obreros siguen a su Pravda.

Hagamos un balance de la prensa ilegal que se edita en el extranjero. Después de la conferencia de agosto de 1912 de los liquidadores nuestro partido publicó, hasta junio de 1914, cinco números de un periódico ilegal, guía político; los liquidadores, cero y los socialistas revolucionarios, nueve. No están incluidos los manifiestos impresos en Rusia, manifiestos que sirven para la agitación revolucionaria en huelgas, mítines y demostraciones.

En esos cinco números se encontrarán mencionadas 44 organizaciones ilegales de nuestro partido; los liquidadores, cero; los socialistas revolucionarios, 21 (sobre todo estudiantes y campesinos).

25

Finalmente, cuando en octubre de 1913 se formó en la Duma el grupo obrero autónomo socialdemócrata ruso que, a diferencia del de los liquidadores, quería cumplir la voluntad de la mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia, y no burlarla, ambos periódicos publicaron resoluciones de obreros de todos los rincones del país en favor de uno u otro grupo, del partido o liquidacionistas. El números de firmas que apareció publicado fue de 6.722 en favor del grupo ``pravdista'', es decir, del grupo del partido en la Duma, y 2.985 en favor del liquidacionista ( incluyendo 1.086 firmas de los obreros del Bund y 719 del Cáucaso). Los liquidadores, por lo tanto, con todos sus aliados, lograron reunir menos de un tercio.

Tales son, brevemente resumidos, los datos objetivos que oponemos a las afirmaciones gratuitas de los liquidadores. Estos datos objetivos sobre el movimiento de masas dé la clase obrera de Rusia durante dos años y medio demuestran de manera concluyente, a través de la experiencia de los obreros con conciencia de clase, que nuestra línea partidaria es correcta.

Debo hacer aquí una digresión y referirme a un caso concreto para mostrar por qué en nuestro país no se puede hablar de ``unidad'' y ni siquiera de ``paz'' con el actual periódico de los actuales liquidadores.

Es un caso sumamente importante, que aclara la actitud de los liquidadores hacia el trabajo ilegal de nuestro partido, y por eso pido a los camaradas particular atención.

Se sabe que a partir de 1912 la huelga revolucionaria de masas se desarrolla en Rusia con gran éxito. Los fabricantes trataron de anlicar contra ella el lock-out. Con objeto de trazar la línea de conducta del partido frente a esa medida de lucha, la conferencia de febrero de 1913 (adviértase la fecha: ¡1913!) de nuestro partido elaboró y publicó ilegalniente una resolución.

En esa resolución (pág. 11 de la publicación ilegal) se plantea abiertamente "la tarea inmediata de organizar demostraciones revolucionarias callejeras". Recomiéndase también abiertamente (en la misma página) "buscar nuevas formas de lucha para hacer frente al lock-out, por ejemplo, la huelga italiana^^*^^, y sustituir las huelgas políticas por mítines revolucionarios y demostraciones revolucionarias callejeras''.

_-_-_

~^^*^^ Huelga de brazos caídos. (Ed.)

26

Esto ocurría, lo repetimos, en febrero de 1913, o sea, medio año después de la conferencia de agosto de los liquidadores (1912), de esa misma conferencia que aseguraba a todo el mundo que los liquidadores no estaban contra la clandestinidad. Ni en ese medio año, de agosto de 1912 a febrero de 1913, ni durante el año siguiente, de febrero de 1913 a febrero de 1914, hubo resolución alguna del Bloque de agosto sobre este problema. ¡ ¡ Absolutamente ninguna!! Pero sigamos.

El 20 de marzo de 1914, los fabricantes de San Petersburgo deciden responder a las huelgas con el lock-out. En un solo día 70.000 hombres son dejados en la calle.

La organización ilegal de San Petersburgo de nuestro partido, el "Comité de San Petersburgo del POSDR", de conformidad con la resolución del partido, resuelve responder al lock-out con una demostración revolucionaria el día 4 de abril, aniversario de las matanzas del Lena.

Se edita un volante clandestino, que tengo aquí, ante mí. Lo firma el "Comité de San Petersburgo del POSDR". En él se. reproducen las consignas del partido (república y confiscación de la tierra), y termina con estas palabras:

``Camaradas: Acudan a la Avenida Nevs'ki el 4 de abril a las 11 de la mañana.''

Como es de suponer, un periódico legal como Pravda no podía reproducir, ni siquiera hacer referencia alguna como tal a ese volante.

¿Qué hacer? ¿Cómo expresar, para los lectores obreros, por lo menos para los más concientes políticamente y avanzados, la idea de que era necesario apoyar el llamamiento ilegal a una demostración ilegal, revolucionaria? Había que recurrir, como lo hacemos de continuo, a las alusiones.

Pues bien, el mismo día de la demostración, el viernes 4 de abril de 1914, aparece en nuestro periódico (Put Pravdi, núm. 54) un artículo editorial sin firma, con el modesto título de "Sobre las formas del movimiento obrero"^^*^^. En dicho artículo se habla abiertamente de la "resolución formal de los marxistas de febrero de 1913" y se alude a la demostración de carácter revolucionario con las palabras siguientes:

_-_-_

^^*^^ Véase V. I. Lenin, ob. cu., t. XXI. (Ed.)

27

``Los obreros con conciencia de clase conocen muy bien algunas formas concretas de ascenso [de ascenso de las formas de lucha], comprobadas históricamente en repetidas ocasiones y que sólo resultan `incomprensibles' y `extrañas' para los liquidadores." (Put Pravdi, 1914, riúm. 54.)

La policía rusa y los fiscales no comprendieron la alusión. Pero los obreros con conciencia de clase sí la comprendieron.

La demostración se realizó. De ella hablaron todos los periódicos burgueses en sus ediciones vespertinas del 4 de abril. Entonces, al día siguiente, 5 de abril, nuestro periódico (véase Put Pravdi, núm. 55) citó fragmentos de periódicos burgueses, en los que se decía que "en los últimos días gran cantidad de volantes firmados por el Comité de San Petersburgo del POSDR, fueron distribuidos entre los obreros, invitando a una demostración para el 4 de abril, aniversario de los acontecimientos del Lena''.

Nuestro periódico no podía ser procesado por haber publicado tal cita, tomada de periódicos burgueses. Y así resultó que se cumplió la decisión del partido ilegal: fue organizada una demostración revolucionaria y esa labor fue respaldada por un pe- riódico legal, leído por cuarenta mil obreros.

¿Qué hicieron entre tanto los liquidadores?

Según dije ya, en los seis meses que van desde agosto de 1912 a febrero de 1913 ni durante todo el año que siguió apareció ninguna resolución ilegal emanada del bloque de agosto.

Nadie oyó hablar en San Petersburgo de ningún llamamiento ilegal de los liquidadores para el 4 de abril; tampoco los periódicos burgueses se refirieron a ello. Hay que decir, por otra parte, que el testimonio de los periódicos burgueses es muy importante, pues cuando los volantes se distribuyen realmente en cantidad masiva, la prensa burguesa siempre se entera de ello y lo comenta. Y al contrario, si se distribuyen en cantidad insignificante, las masas no se enteran y los periódicos burgueses no dicen nada.

Así, pues, los liquidadores nada hicieron para organizar la demostración revolucionaria del 4 de abril. Se mantuvieron al margen.

Además, al hablar de la demostración al día siguiente, el periódico legal de los liquidadores

¡¡no recoge las noticias de los periódicos burgueses sobre la distribución de los volantes firmados por el Comité de San Petersburgo de nuestro partido!!

28

Esto es monstruoso, pero es así. Agrego aquí el ejemplar del periódico liquidacionista del 5 de abril de 1914 (Siévernaia Rabóchaia Gazefa, núm. 48) para denunciar este hecho ante el Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional.

Piénsese solamente en lo que esto significa. Gente que declama que desea la ``unidad'' con nuestro partido, gente que quiere llamarse socialdemócrata oculta a los obreros la existencia de la organización ilegal de nuestro partido, del Comité de San Petersburgo del POSDR, así como sus volantes revolucionarios, ilegales, clandestinos y la demostración que éste ha organizado para el 4 de abril de 1914.

[Gente que declama sobre la ``unidad'' con nuestro partido y no reproduce de los periódicos burgueses las, noticias sobre la difusión en masa de volantes clandestinos suscritos por el Comité de San Petersburgo de nuestro partido!

Los camaradas de los partidos de otros países pueden comprender así por qué el problema de la clandestinidad tiene para nosotros una itnportancia tan vital y cardinal.

Pero hay más todavía. Una semana después, el 11 de abril de 1914, en el periódico liquidacionista (Siévernaia Rabóchaia Gazeta, núm. 51) apareció un artículo en el cual el autor se burla precisamente del artículo de Pravda del 4 de abril, el día de la demostración, que hacía referencia a las "formas superiores" de lucha; se burla porque Pravda

¡¡"expresó sus ideas en una forma difícil de comprender"!!

Piénsese solamente ¡¡el periódico legal de los liquidadores, de los que censuran e injurian sin descanso la clandestinidad, se burla de nuestro periódico legal, que deseoso de ayudar a la clandestinidad, lo hace sólo en forma de alusiones!!

Y por esa alusión de nuestro periódico a las "formas superiores", es decir, a la demostración revolucionaria organizada por el Comité de San Petersburgo de nuestro partido, los liquidadores, públicamente, en su periódico, en ese mismo artículo ¡¡nos tildan de ``aventureros'', de "aventureros sin ninguna clase de principios", de ``anarcosindicalistas'' que "provocan a. los obreros"!!

Tengo en mi poder todos los documentos, el volante del Comité de San Petersburgo, nuestro periódico y el de los liquidadores. Los camaradas a quienes esto interese pueden pedir la traducción íntegra de dichos documentos.

En nombre del CC de nuestro partido y de la inmensa 29 mayoría de los obreros socialdemócratas organizados de Rusia, declaro: ¡¡No puede haber ni ``unidad'' ni ``paz'' con semejante grupo de liquidadores, mientras exista semejante periódico!!

No podemos realizar nuestro trabajo revolucionario entre las masas en ``unidad'' con tal periódico.

__ALPHA_LVL2__ III

Paso ahora a la tercera parte de mi informe. Habiendo examinado la experiencia del movimiento obrero de masas en Rusia, que ha venido a confirmar nuestra línea, quiero analizar la experiencia de nuestros adversarios.

Nuestros adversarios, tanto los liquidadores y los grupitos en el extranjero como el de Plejánov, gustan injuriarnos diciendo que somos ``usurpadores''. Ellos repitieron esas calumnias en las páginas de Vorwarts en marzo de 1912. ¡¡Pero Vorwarts no nos dio una oportunidad para responder!! Veamos qué sentido político pueden tener estas acusaciones de que somos ``usurpadores''.

He dicho ya que la Conferencia de 1912 fue convocada por la "Comisión de Organización de Rusia", formada por los comités del partido en Rusia después que los liquidadores destruyeron el viejo CC. Consideramos un mérito nuestro ese restablecimiento del partido ilegal, y la mayoría de los obreros de Rusia así lo han reconocido.

Pero admitamos por un instante que nuestros numerosos adversarios (numerosos en opinión de los grupitos de intelectuales y del extranjero) tienen razón. Supongamos que somos `` usurpadores'', ``divisionistas'', etc. En este caso, ¿no era natural esperar que nuestros adversarios probaran, no sólo con palabras sino con la experiencia de su actividad y de su unidad, que estamos equivocados?

Si no teníamos razón al afirmar que la única manera de organizar el partido era luchar contra los liquidadores, ¿no era de esperar que los grupos y organizaciones que discrepaban con nosotros demostraran con la experiencia de su actividad que la unidad con los liquidadores era posible?

Pero la experiencia de nuestros adversarios muestra esto. En enero de 1912, nuestro partido ilegal quedó reconstituido por 30 nuestra Conferencia, en la que estuvo representada la mayoría de las organizaciones de Rusia.

En marzo de 1912 se unían en las páginas de Vorwarts, para insultarnos:

los liquidadores,
el Bund,
los letones,
los polacos,
los ``trotskistas''
y los de ``Vperiod''.

Parecen muchas ``tendencias'' y ``grupos'', ¿verdad? ¡¡Qué fácil hubiera sido para ellos dar con su unidad un buen ejemplo a los obreros de Rusia!!

Pero cuando empezaron los preparativos para la conferencia "de agosto" de los liquidadores, resultó que nuestros adversarios no lograban ponerse de acuerdo.

Los polacos y Plejánov llegaron a negarse a participar en la conferencia "de agosto" de los liquidadores.

¿Por qué?

¡¡¡Porque no podían ponerse de acuerdo ni siquiera sobre el concepto de miembro del partido!!!

Por eso cuando el grupo de Plejánov o Rosa Luxemburgo o cualquier otro asegure para sí mismo y para los demás que es posible unirse a los liquidadores, nuestra respuesta será: queridos camaradas, intenten ustedes mismos ``unirse'' con' los liquidadores en la definición de miembro del partido, no de palabra, sino en la práctica.

Prosigamos. Los de ``Vperiod'' acudieron a la Conferencia de agosto, pero se retiraron de ella con una expresión de protesta y denunciándola como una ficción.

Entonces, en febrero de 1914, un año y medio después de la "Conferencia de agosto" de los liquidadores, se reunió el Congreso del partido letón. Los letones apoyaron siempre la ``unidad''. Los obreros letones querían trabajar con los liquidadores, y así lo demostraron, no con palabras, sino con hechos, con su experiencia.

Y al cabo de un año y medio de experiencia, los letones, sin abandonar su estricta neutralidad, declaraban en su Congreso que abandonaban el bloque de agosto, pues~

31

~como dice la resolución del congreso letón:~

``El intento de los conciliadores de unirse a cualquier precio con los liquidadores [conferencia de agosto de 1912] ha sido inútil, y los propios unificadores han caído bajo la dependencia política e ideológica de los liquidadores.''

Si alguien más desea hacer la "experiencia de unirse a los liquidadores", que lo haga. Nosotros, por nuestra parte, declaramos que mientras los liquidadores no abandonen decididamente su línea liquidácionista, toda unión con ellos es absolutamente imposible.

Para terminar, también el grupo de Trotski y el de los caucasianos dirigidos por An y varios otros liquidadores (por ejemplo, ``Eme-Ele'') se han desprendido virtualmente del Bloque de agosto y han fundado una revista propia, Bórbá. Ésta no tiene ningún vínculo con los obreros, pero con su existencia misma, con su crítica del oportunismo de los liquidadores y su separación de estos, la revista del grupo de ex liquidadores demuestra con hechos, con la experiencia, que la unidad con los liquidadores es imposible.

La unidad sólo es posible si los liquidadores están dispuestos a romper decididamente con toda su táctica y a dejar de ser liquidadores.

Paso ahora a exponer las condiciones precisas, formales para tal ``unidad''.

__ALPHA_LVL2__ IV

Las siguientes son las condiciones prácticas y concretas formuladas por nuestro CC, que harían posible para nuestro partido la ``unidad'' con los liquidadores.

Primera condición:

1. Las resoluciones generales del partido, de diciembre de 1908 y enero de 1910, sobre el liquidacionismo han quedado confirmadas en forma definitiva y sin reservas precisamente en cuanto se refiere al liquidacionismo.

Para que esta confirmación sea comprendida por todos los obreros con conciencia de clase de Rusia como algo realmente serio y definitivo, y, de la misma manera, para impedir que se produzcan equívocos de ninguna clase se declara pasible de censura e imposible de tolerar en las filas del POSDR ilegal quien 32 actúe (en particular en la prensa legal) contra la ``clandestinidad'', es decir, contra la organización ilegal, quien la califique de `` cadáver'', declare que no existe y que su restauración es una utopía reaccionaria, etc.; en una palabra, aquel que, de un modo <* de otro, rebaje el papel y el significado de la ``clandestinidad''.

Se declara pasible de censura e imposible de tolerar en las filas del partido ilegal quien actúe (particularmente en la prensa legal) contra la "propaganda de la prensa ilegal". Al partido ilegal sólo puede pertenecer quien ayude, sinceramente y con todas sus energías, al desarrollo de la prensa ilegal, de las proclamas ilegales, etc.

Se declara pasible de censura e imposible de tolerar en las filas del partido ilegal quien propugne, sea en la forma que fuere, en la Rusia actual, el partido obrero ``abierto'' (es decir, legal), pues ello significaría objetivamente un partido obrero zarista monárquico; quien lance la consigna del "partido abierto" o de la lucha" por él.

Se declara pasible de censura e imposible de tolerar en las filas del partido ilegal quien actúe en la forma que fuere ( particularmente en la prensa legal) contra las huelgas revolucionarias de masas (es decir, contra las huelgas en las que se combinan la lucha económica y política y la agitación revolucionaria), contra los mítines revolucionarios y las demostraciones callejeras. Entre esos ataques intolerables al trabajo revolucionario del partido que dirige las huelgas y demostraciones, se encuentra, por ejemplo, la condenación, en la prensa legal, al "frenesí huelguístico" de los obreros o a las "formas superiores de lucha" (---seudónimo legal de demostraciones).

Se declara que la revista Nasha Zaríá y el periódico Nasha Rabóchaia Gazeta han incurrido en las desviaciones indicadas de la línea socialdemócrata y caído bajo la "influencia burguesa''.

2. Se declara que es pasible de censura y que no puede ser miembro del partido ilegal quien en la forma que fuere ( particularmente en la prensa legal) califique de impropias o de poco adecuadas para la agitación entre las masas las consignas de república' democrática y de confiscación de las tierras de los terratenientes, consignas que figuran en el programa de nuestro partido y que tienen singular actualidad en la Rusia actual donde la monarquía zarista ha convertido en una burla al pueblo el reconocimiento formal de la Constitución por el zar.

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Se declara que, vista la masiva difusión que la prensa liberal hace entre las masas de las ideas del reformismo, de la idea de la conciliación de la libertad política con la monarquía del zar, y de que^^1^^ el derrocamiento revolucionario del zarismo es innecesario, perjudicial y pecaminoso; en vista de esto, la agitación por una reforma constitucional como la libertad de asociación, debe realizarse, y realizarse en gran escala, con la clara conciencia de que la clase obrera es hostil a la propaganda de los reformistas liberales; y esta agitación debe estar combinada estrechamente con la explicación y difusión de la consigna de la república, como consigna de la presión revolucionaria de las masas contra la monarquía zarista.

3. Se declara que es absolutamente inadmisible e incompatible con la pertenencia al partido, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, formar un bloque o alianza con otro partido.

Se declara que el bloque del Bund y los liquidadores con el "PSP liewicza", partido no socialdemócrata, formado contra la voluntad y sin el consentimiento de la socialdemocracia polaca y sin una resolución del congreso del POSDR, entra en la categoría de los bloques prohibidos.

El diputado Jagiello, como miembro de un partido no socialdemócrata, sólo puede adherir al grupo de nuestro partido en la Duma, pero no como miembro de este grupo.

4. Se declara que en cada ciudad y en cada localidad debe existir sólo una organización socialdemócrata unida, que agrupe a los obreros de todas las nacionalidades y realice su actividad en todos los idiomas del proletariado local.

Se condena el separatismo nacional judío del Bund, que, contrariamente a la resolución del Congreso de Estocolmo del POSDR de 1906, confirmada por la Conferencia de diciembre de 1908, se niega hasta ahora a llevar a la- práctica el principio de la unidad internacional de los obreros socialdemócratas en cada lugar, principio que tan brillantemente ha sido probado en el Cáucaso desde 1898^^*^^.

_-_-_

~^^*^^ Las organizaciones socialdemócratas bolcheviques del Cáucaso fueron creadas sobre la base de los principios del internacionalismo, y agrupaban a los proletarios de vanguardia de diversas nacionalidades. Lenin tenía un elevado concepto sobre la actividad de esas organizaciones y muchas veces las destacó como ejemplo de unidad de los obreros de todas las nacionalidades. (Ed.)

34

5. Se declara que la reivindicación de la "autonomía cultural nacional", que divide a los obreros por nacionalidades y predica un sutil nacionalismo, rechazada por resolución formal del II Congreso del POSDR (1903), contradice el programa del partido (lo mismo que el seudónimo de autonomía cultural nacional que se enuncia como "creación de instituciones que garanticen el libre desarrollo nacional").

Todas las resoluciones de las organizaciones locales, nacionales o especiales de nuestro partido (incluido el grupo de la Duina) que admitan el principio de la autonomía cultural nacional son anuladas y su renovación, si no media resolución del congreso del POSDR, se declara incompatible con la pertenencia al partido.

6. Todas las organizaciones del partido, todas sus publicaciones, en todos los idiomas, deben llamar urgentemente a todos los obreros socialdemócratas de todos los matices a realizar inmediatamente la unidad por abajo, es decir, a formar células, organizaciones y grupos socialdemócratas ilegales en todos los lugares o a ingresar en esas organizaciones allí donde ya existen. Atento a ello se rechaza de plano el principio de federación o de igualdad de derechos de todas las ``tendencias'', y sólo se reconoce el principio de la leal subordinación de la minoría a la mayoría. El número de aportes en dinero de los grupos obreros para los periódicos de las diferentes orientaciones será tomado en la prensa legal, a partir de 1913, como el índice más exacto, aunque aproximado, de la correlación de fuerzas de las diferentes tendencias del movimiento obrero. Por esta razón dicha cifra se dará a conocer en todas las publicaciones del partido, todas las cuales recomendarán a todos los socialdemócratas de todas las localidades que se guíen siempre por esos datos en su labor práctica, hasta la realización de un nuevo congreso del POSDR.

Con respecto a determinar quién es miembro del partido, se declara que sólo puede ser considerado como tal el que forma parte de una célula, grupo u otra organización ilegal ( organización local, de fábrica, distrital o del grupo socialdemócrata en las asociaciones legales, es lo mismo) y realiza un trabajo ilegal para organizar reuniones, discutir las resoluciones del partido y distribuir las publicaciones ilegales.

Todos los grupos y ``tendencias'' están obligados a lanzar en seguida llamamientos ilegales, claros y definidos al respecto.

7. La existencia en una misma ciudad o localidad de dos 35 periódicos rivales, es reconocida como absolutamente inadmisible. La minoría tiene derecho a debatir ante todo el partido las discrepancias en cuanto al programa,- la táctica y la organización en una revista de discusión, especialmente publicada a tal efecto, pero no a escribir en un periódico rival, desorganizando las acciones y las resoluciones de la mayoría.

Dado que el periódico liquidacionista de San Petersburgo, que se sostiene principalmente con dinero burgués, y no proletario, se publica contra la voluntad conocida e indudable^^*^^ de la mayoría de los obreros socialdemócratas con conciencia de clase de San Petersburgo y que con su prédica de desconocimiento de la voluntad de la mayoría introduce una extrema desorganización, declara necesario clausurar inmediatamente dicho periódico, a la vez que se crea la revista de discusión.

8. Se confirma totalmente y sin reservas la resolución del II Congreso (1903), así como la del Congreso de Londres de 1907, sobre el carácter democraticoburgués de la tendencia de los populistas en general, incluido el partido de los socialistas revolucionarios.

Todo bloque, alianza o acuerdo provisional entre una parte de los socialdemócratas y los socialistas revolucionarios (o los populistas en general) contra otra parte de los socialdemócratas, están absolutamente prohibidos.

Se condena francamente y sin reservas a los liquidadores de San Petersburgo, quienes ni siquiera en su propia "conferencia de agosto" proclamaron ninguna línea nueva de la socialdernocracia hacia los socialistas revolucionarios, establecieron y establecen, contra la inmensa mayoría de los obreros socialdemócratas de San Petersburgo, bloques y acuerdos con los socialistas revolucionarios para las elecciones a los organismos de seguro social.

_-_-_

^^*^^ En su periódico (NasJia Rabócliaia Gazeta, núm. 34, del 13-- VI1914), los liquidadores estiman la relativa proporción de pravdistas eri un 72 por ciento y en un 28 por ciento la de liquidadores, en San Petersburgo. Este peregrino cálculo está basado, no en el número de grupos obreros, sino en los rublos aportados tanto por los obreros como por la burguesía, de manera que 10.000 obreros que entreguen a razón de 10 kopeks son equiparados a un burgués que entregó 1.000 rublos. En la realidad, del 1 de enero al 13 de mayo de 1914, el número de aportes de los grupos de obreros ha sido en San Petersburgo de 2.024 entre los pravdistas y 308 entre los liquidadores, o sea, el 86 y el 14 por ciento.

36

Se declara inadmisible el bloque de escritores de los más destacados liquidadores y los destacados socialdemócratas de los grupitos que defienden el liquidacionismo (Plejánov, Trotski y otros) con log socialistas revolucionarios, quienes en la revista Sovremiénftík de San Petersburgo sostienen que "en todo caso los viejos agrupamientos han sido liquidados" y que "no es posible establecer dónde termina el marxismo y dónde empieza el populismo" (Sovremiénnik, núm. 7, pág. 76).

Los escritores que deseen ser miembros del partido socialdemócrata pero que colaboran en esa publicación no sólo por la necesidad de buscar un salario en publicaciones burguesas, son invitados a retirar su colaboración de esa revista y a anunciarlo así públicamente.

9. En vista de la grave desorganización introducida en el movimiento obrero de Rusia por la labor de los grupitos separados y aislados en el extranjero, que actúan sin mandato de ninguna organización del partido de Rusia y sin acuerdo alguno con esta organización, se declara necesario plantear y disponer que todos los grupos en el extranjero, sin excepción alguna, sólo podrán comunicarse con las organizaciones que actúan en Rusia a través del CC del partido.

Los grupos del extranjero que no se subordinen al organismo central ruso de actividad socialdemócrata, o sea, al Comité Central, y que causan desorganización comunicándose con Rusia por encima del CC, no podrán usar el nombre del POSDR.

Una revista socialdemócrata de discusión debe crearse en el extranjero con fondos allí recaudados, para discutir sin trabas y sin censura los problemas relativos al programa, la táctica y la organización.

Es preciso confirmar y llevar a la práctica sin restricción alguna la resolución de los estatutos del partido (§ 3) que dice que sólo "la organización convalidada por el partido tiene derecho a editar publicaciones del partido''.

10. La resolución aprobada por unanimidad por el CC en Londres (a comienzos de enero de 1908), es considerada absolutamente obligatoria para todos los socialdemócratas, y dice:

``La más intensa actividad de los socialdemócratas en el movimiento sindical es impuesta por la actual situación y debe ser realizada de acuerdo con el espíritu de las resoluciones de 37 Londres^^*^^ y de Stuttgart^^**^^, es decir, nunca en el espíritu de reconocer que los sindicatos son neutrales o apartidistas, sino, por el contrario, en el espíritu del esfuerzo tenaz para establecer la más estrecha vinculación entre los sindicatos y el partido socialdemócrata.

Se declara que los intentos de realizar agitación en los sindicatos contra el POSDR ilegal son incompatibles con la pertenencia al partido.

Los liquidadores se comprometen a abstenerse de llamar a la insubordinación a las direcciones sindicales, a someterse lealmente a la mayoría marxista de los sindicatos y a no organizar en ningún caso sindicatos separatistas paralelos.

Lo mismo se aplicará a las actividades en las asociaciones obreras de cualquier tipo, clubes, etc.

Todos los socialdemócratas están obligados a formar parte de las células socialdemócratas ilegales dentro de cada sindicato, asociación cultural, etc. Las resoluciones del partido ilegal son obligatorias para estas células.

Se declara que todos los socialdemócratas están obligados a luchar contra la separación de los sindicatos por nacionalidad.

11. Son inadmisibles las manifestaciones en la prensa contra la representación en las instituciones de seguros elegida por los obreros de San Petersburgo (Consejo de seguro social de toda Rusia, Delegación de la capital, etc.) y las exhortaciones a no someterse a sus resoluciones, etc. Se declara obligatorio el programa de seguro social aprobado por esta representación obrera.

La revista Strajovanie Rabóchij~^^***^^ , que rivaliza con el órgano oficial de la representación obrera en las instituciones de seguros (Voprosi Strajovania), será clausurada.

12. Los socialdemócratas del Cáucaso deben reconocer inadmisible la agitación en favor de la autonomía cultural nacional, rechazada por el programa del POSDR.

Los socialdemócratas del Cáucaso deben comprometerse a no violar el principio de la organización internacional unida en cada _-_-_

^^*^^ Es decir, del Congreso de Londres del POSDR, de 1907.

^^**^^ Es decir, del Congreso Socialista Internacional de Stuttgart, de 1907.

^^***^^ Strajovanie Rabóchij ("El seguro social para los obreros"): revista de los mencheviques liquidadores; se publicó en Petersburgo desde 1912 hasta 1918. (Ed.)

38 ciudad, y a no adoptar el principio, en ningún caso, ni en la organización política ni en la sindical, de dividir a los obreros por nacionalidades.

13. Los seis diputados de la Duma del Estado (grupo de Chjeídze), así como el diputado Buriánov, deben reconocer todas las condiciones antes expuestas.

El grupo de Chjeídze debe declarar, desde la tribuna de la Duma, que, de conformidad con el programa de los socialdemócratas de Rusia, retira su apoyo a la "autonomía cultural nacional" (y su seudónimo de ``instituciones'', etc.).

El grupo de Chjeídze debe reconocer la dirección del Comité Central del partido, elegido en la Conferencia de enero de 1912, la obligatoriedad de atenerse a todas las resoluciones del partido y también el derecho de veto del Comité Central.

__--_--_--__

Tales son las condiciones de acuerdo con las cuales el CC de nuestro partido considera posible realizar la unidad y toma a su cargo el comienzo de la campaña en favor de la unidad. Consideramos absolutamente imposible tener ninguna relación o contacto con el grupo de liquidadores que publican Nasha Zaríá y Nasha Rabóchaia Gazeta, mientras persistan en su actual táctica. Consideramos como ficciones a todos los demás grupos, tendencias, fracciones y organismos que defienden a los liquidadores o que preconizan la unidad o el compromiso con ellos, desde el punto de vista de su existencia política real en el movimiento de los obreros de Rusia.

Declaramos que alimentar a la clase obrera de Rusia con afirmaciones verbales y promesas de que la unidad con el grupo de liquidadores es posible y fácil significa prestar un pésimo servicio a la causa y hacer pasar las frases como realidad.

Por eso hacemos la siguiente proposición práctica.

Desde hace un año está planteada en nuestro partido la convocatoria del congreso del partido. Así se lo anunció en las resoluciones de la Conferencia del verano de 1913, convocada por el CC del POSDR. Ahora, el plan de convocar él congreso está ya próximo a realizarse. Es probable que en un futuro cercano, en seguida después del Congreso de Viena o inclusive coincidiendo con él, se celebre el congreso de nuestro partido. Pedimos a los 39 camaradas que, como es lógico, no se anuncie ni se hable de ello. Si los arrestos son muy numerosos, es posible que se celebre una conferencia en vez del congreso.

Ahora bien, aun negándonos a dar algún paso que nos acerque al grupo de liquidadores o a sus defensores, hasta tanto no hayan sido aceptadas las condiciones señaladas, proponemos a todos los grupos tendencias y fracciones que---a diferencia de nosotros---consideran posible la unidad, la paz o el compromiso con el actual grupo de liquidadores, con su táctica presente tal cual es, les proponemos que se aproveche el Congreso de Viena para organizar la discusión formal, en común, de nuestras condiciones.

Que quienes preconizan la paz o el compromiso con los liquidadores no se limiten a esa prédica, que demuestren con hechos que la unidad es posible con los actuales liquidadores.

Nosotros, por nuestra parte, nos sentiríamos muy satisfechos si pudiéramos informar a los representantes de los 4/5 de los obreros de Rusia, en un congreso o conferencia de nuestro partido, de los resultados de una reunión del grupo de los liquidadores con todos los grupos que los defienden.

14. Para terminar, debo referirme a otro punto que, si bien es muy desagradable, es imposible eludir en un intercambio leal y sincero de opiniones sobre la unidad de los socialdemócratas en Rusia.

Se trata de lo siguiente.

En su prensa, nuestros adversarios, los liquidadores, realizan una encarnizada campaña personal contra varios miembros de nuestro partido, a quienes acusan públicamente y ante las masas de un cúmulo de acciones deshonestas, cobardes y criminales, o se hacen eco en su periódico de ``rumores'' sobre acciones de este tipo. La prensa de nuestro partido responde a esos ataques tildando, franca y abiertamente, de calumniadores a los liquidadores ---y en particular a dos de sus dirigentes, Dan y Mártov---, en nombre del CC de nuestro partido.

No es difícil imaginar el grado de desorganización y desmoralización que los liquidadores están sembrando entre las masas con semejante ``campaña'', a la que nosotros hemos respondido y responderemos siempre según el principio: á corsaire, corsaire et demi^^*^^. Señalaremos brevemente cuatro ejemplos:

_-_-_

~^^*^^ En francés en el original. (Ed.)

40

1. En 1911 L. Mártov publicó en París el folleto: ¿Salvadores o destructores?, dedicado principalmente a acusar a Lenin de acciones deshonestas y de delitos comunes. Mártov envió la traducción alemana de este folleto a Kautsky, quien entonces estaba actuando como arbitro en un problema en discusión en la socialdemocracia rusa. En una carta a Lunacharski (del grupo `` Vperiod''), Kautsky calificó este folleto de Mártov de ``repugnante'', calificativo al que Plejánov dio estado público en la prensa socialdemócrata rusa. En la actualidad el periódico de los liquidadores ha comenzado a dar a conocer gradualmente, en forma de alusiones, el contenido de dicho folleto entre los lectores rusos.

2. Desde 1913 hasta el presente, el periódico de los liquidadores ha estado acusando constantemente a Danski, miembro de nuestro partido, funcionario de las instituciones de seguro social, de deshonestidad. El pretexto para esta acusación es que Danski presta servicios en una organización patronal, empresaria, que sirve a la burguesía. Nuestro partido, representado por varios organismos (Redacción de Pravda y de la revista Prosvesctyenie, Grupo obrero socialdemócrata ruso de la Duma del Estado, algunos sindicatos, etc.), examinó estas acusaciones y puso en claro que paulatinamente Danski había ido dejando de trabajar al servicio de los patronos, y estaba al servicio del movimiento obrero, en un principio como colaborador anónimo de Pravda. Cuando Danski ingresó definitivamente en nuestro partido, se le propuso, en cumplimiento de resoluciones partidarias, que se alejara totalmente de la organización patronal, cosa que cumplió, dejando el empleo. En nombre del CC repito que nuestro partido lo ' considera un camarada honesto y no permitirá que nadie manche impunemente su honor. Nuestra prensa, al acusar a los liquidadores de calumniar a Danski, señaló que, en este caso, los liquidadores eran particularmente deshonestos, porque el propio Mártov escribe permanentemente para un periódico burgués con diferentes seudónimos (aquí diré todo: Egórov en Kíevskaia Misl), y entre los colaboradores más cercanos del periódico liquidacionista, Ezhov ha prestado servicios en un sindicato empresario y Ermanski los ha prestado o sigue prestando.

3. Un miembro de la Duma, Malinovski, de pronto dejó la Duma y renunció sin dar ninguna explicación. Nuestros obreros reunieron los organismos dirigentes locales y centrales y lo expulsaron del partido, considerando su renuncia sin consultar en $1 41 cuerpo colegiado como una actitud desorganizadora, como una deserción de su puesto de lucha. El periódico de los liquidadores comenzó entonces a publicar rumores anónimos acerca de que Malinovski era un agente provocador y exigió una investigación conjunta de todos los diferentes grupos. Nuestro CC declaró que respondía por Malinovski, que había investigado los rumores y estaba convencido de que eran una calumnia infame de Dan y Mártov. El CC rechazó la propuesta de formar una comisión común con los liquidadores y, siguiendo la opinión expresada por los representantes de 10 sindicatos de Moscú, denunció como calumniadores a los que se atrevían a publicar en la prensa `` rumores'' anónimos sobre agentes provocadores en vez de hacerlos llegar por vías orgánicas, ya a nuestro CC, ya al suyo (``CO''), al Bund o a los grupos colectivos que confían en los liquidadores, a fin de someter los rumores al examen de los cuerpos colegiados y organismos responsables. Búrtsiev manifestó que no creía en los rumores. La comisión investigadora de nuestro CC declaró que publicaría los hechos sobre quienes hacían circular esos rumores. Yo sólo puedo añadir que esos rumores eran propagados por los liquidadores.

4. Hace unos días, el periódico liquidacionista publicó una carta abierta de Alexinski, que fue diputado de la II Duma, acusando de traidor al camarada Antónov, miembro de nuestro partido que había cumplido, una condena a presidio. Pero la conducta del camarada Antónov fue reconocida como intachable, tanto por la comisión especial de compañeros de prisión como por resolución del CC del partido, adoptada en 1907-1908, en Finlandia, cuando los mencheviques (es decir, los liquidadores actuales) y todas las "organizaciones nacionales" estaban representadas en el Comité Central. La respuesta de nuestra prensa fue otra vez la de acusar a Dan y Mártov de propagar calumnias.

Siguiendo instrucciones del CC debo someter al Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional una propuesta práctica al respecto. Nosotros vemos en los métodos de los liquidadores un peculiar método de lucha política al que recurren los hombres que han sido excluidos del partido. Por lo tanto, no confiamos en - que las cosas puedan ``corregirse'' con sentencias morales. Sin embargo, como los organismos que encubren a los liquidadores (el ``CO'' y el Bund, por ejemplo, y también Trotski), así como los numerosos grupos en el extranjero (entre ellos Plejánov), nos 42 hablan de "unidad" ce i esos liquidadores, nosotros, ante el Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional, proponemos lo siguiente:

que declaren abierta y públicamente, sin rodeos, si aprueban o no la ``campaña'' de los liquidadores sobre los cuatro puntos enumerados (a los cuales, estamos seguros, los liquidadores agregarán otros 44).

Si no la aprueban, que lo sepan los obreros de Rusia.

Si la aprueban, que todos los grupos que nos proponen la ``unidad'' o el compromiso con los liquidadores elijan una comisión conjunta y redacten una acusación fundada, concreta y abierta de acciones deshonestas contra ciertos miembros de nuestro partido. Nosotros presentaremos esta acusación al congreso de nuestro partido, invitaremos a los representantes de la comisión de todos los grupos que defienden a los liquidadores a que acudan a nuestro congreso y presenten allí sus pruebas.

Consideramos nuestro deber declarar que si esto no se hace, se robustecerá la opinión ya imperante en las filas de nuestro partido, de que todos los grupos que defienden la ``unidad'' con los liquidadores apoyan tácitamente a los calumniadores.

En nombre de la mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia defenderemos la organización de nuestro partido de los desorganizadores, y no reconoceremos otra defensa que la que hemos empleado, y que hemos enumerado antes. (Sin mencionar los tribunales burgueses, a los cuales recurriremos en la primera oportunidad.)

He terminado el informe que se me había encomendado presentar en nombre del CC del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Me permitiré resumirlo en dos breves tesis:

En su aspecto formal la situación es la que sigue. Nuestro partido, reconstituido en la Conferencia de enero de 1912 a pesar de la resistencia del grupo de los liquidadores, excluyó a estos de sus filas. Después de esto, después de dos años y medio del movimiento, la inmensa mayoría de los obreros con conciencia de clase de Rusia ha aprobado la línea de nuestro partido. Tenemos, pues, todas las razones para estar convencidos, más firmemente que antes, que nuestra línea es correcta y no nos apartaremos de ella. Si los liquidadores y los grupos que los defienden desean que anulemos la resolución por la cual se excluye a aquellos del partido, nuestro CC está dispuesto a llevar al congreso de nuestro partido 43 la proposición pertinente y a defenderla sólo en base a las condiciones que he enumerado.

En el aspecto material, es decir, en lo referente al fondo del problema, la situación es esta. Rusia atraviesa un período de revoluciones burguesas, durante las cuales grupitos inestables de intelectuales se inclinan a veces a considerarse socialdemócratas o a apoyar la tendencia oportunista dentro de la socialdemocracia, contra la que nuestro partido viene combatiendo desde hace veinte años (``economismo'' de 1895 a 1902; ``menchevismo'' de 1903 a 1908 y ``liquidacionismo'' de 1908 a 1914).

La experiencia del Bloque de agosto (1912) de los liquidadores y su desintegración han probado que los liquidadores y sus defensores son absolutamente incapaces de formar ningún partido u organización. Sólo en la lucha contra esos grupos se forma y puede formarse un verdadero partido socialdemócrata obrero en Rusia, partido que ya ahora, a pesar de las tremendas dificultades, ha unido a 8/10 partes de los obreros con conciencia de clase ( contando sólo a los socialdemócratas) o a 7/10 partes (contando a socialdemócratas y socialistas revolucionarios).

[44] __ALPHA_LVL2__ Anexos
INSTRUCCIONES __ALPHA_LVL3__ I. NOTAS PRIVÉES^^*^^

Con respecto a la relación que tienen con la ``unidad'' los datos sobre la mayoría o minoría de los obreros que en Rusia siguen a los pravdistas o, más exactamente, son pravdistas, hay que señalar:

1. Si un partido o grupo presenta definida y concretamente un programa o tácticas con los que nuestro partido no puede estar de acuerdo en principio, entonces la cuestión sobre una mayoría no es naturalmente lo que cuenta. Por ejemplo, si el partido de los socialistas revolucionarios (populistas de izquierda), cuyo programa y tácticas difieren del nuestro, ganase a la mayoría de los obreros de Rusia, esto no nos haría renunciar en modo alguno a nuestra línea. Lo mismo en lo que se refiere a la negación abierta y definida de la ``clandestinidad'' (= partido ilegal) en la Rusia actual.

Sin embargo, ciertos grupos de socialdemócratas y algunos de los liquidadores afirman que no hay discrepancias de principio irreconciliables entre nosotros. A esos grupos y personas tenemos que señalarles su inconsecuencia si se niegan a someterse a la mayoría.

2. Estamos convencidos de que nuestra línea táctica y de organización es correcta, ante todo por nuestros largos años de conocimiento con el movimiento obrero socialdemócrata de Rusia y por nuestra participación en él, así como por nuestras _-_-_

^^*^^ En francés en el original. (Ed.)

45 __RUNNING_HEADER__ INSTRUCCIONES convicciones teóricas marxistas. Pero sostenemos la opinión de que la experiencia del movimiento obrero de masas no es en modo alguno menos importante que la teoría, y que sólo esta experiencia puede servirnos como seria comprobación de nuestros principios. "La teoría, amigo mío, es gris, pero el árbol de la vida es eternamente verde" (Fausto). De ahí que después de dos años y medio de lucha con los liquidadores y sus aliados, 4/5 de los obreros con conciencia de clase se hayan manifestado en faVor del ``pravdismo'', lo que fortalece nuestra convicción de que nuestra línea es correcta y hace esta convicción inquebrantable.

3. En Rusia, casi cada grupo o ``fracción'' (según la antigua denominación) acusa al otro de no ser obrero, sino intelectual burgués. Consideramos esta acusación o, mejor dicho, argumento, esta referencia a la importancia social de uno u otro grupo, extraordinariamente importante en principio. Pero, justamente porque lo consideramos extraordinariamente importante, estimamos nuestro deber no hacer una apreciación gratuita sobre la importancia social de otros grupos, sino corroborar esas apreciaciones nuestras con hechos objetivos. Pues los hechos objetivos demuestran irrevocable e irrefutablemente que sólo el pravdismo es una tendencia obrera en Rusia, en tanto que el liquidacionismo y el eserismo son en los hechos tendencias intelectuales burguesas.

__ALPHA_LVL3__ II. NOTAS PRIVÉES

Si se intentara (lo mismo da que sea alguien del BSI o uno de los adversarios) ``rechazar'' o dejar de lado los datos sobre nuestra mayoría, que son datos objetivos, debemos pedir la palabra para hacer una formal declaración en nombre de toda la delegación, y plantear una protesta formal de la naturaleza siguiente:

Protestamos categóricamente contra la declaración (o tentativas, indicaciones, etc.) de que nuestros datos objetivos acerca de a quien siguen en su inmensa mayoría los obreros con conciencia de clase de Rusia no podrían ser examinados por el Comité Ejecutivo, porque no han sido comprobados por éste (o no se refieren al problema de la unidad). Consideramos, por el contrario, que es de interés indudable para toda la Internacional 46 y voluntad claramente expresada por el BSI en una resolución (diciiianbre de 1913) obtener la información más completa, exacta y documentada sobre el estado real del movimiento obrero de Rusia,

Consideramos que nuestros adversarios, que conocían la resolución de diciembre del BSI, han faltado a su deber al no haber reunido todavía datos objetivos sobre el movimiento obrero en Rusia.

Declaramos que después del exitoso viaje del camarada Vandervelde a Rusia no cabe la menor duda de que el Comité Ejecutivo del BSI tendría pleno derecho a dirigir, a través del camarada Vandervelde una carta abierta a las redacciones de todos los periódicos obreros (o que desean serlo) de Rusia y a todos los miembros de dirección de todas las asociaciones obreras legales del país, para reunir, de fuente directa, datos que muestren cómo los obreros con conciencia de clase de Rusia están divididos en pravdistas, liquidadores, eseristas (populistas de izquierda) y otras tendencias.

Sin esos datos objetivos, las manifestaciones subjetivas de los representantes de los diversos ``grupos'' carecen en absoluto de valor.

__ALPHA_LVL3__ III. NO INCLUIR EN EL INFORME

A juzgar por algunas manifestaciones fragmentarias de los liquidadores en el Congreso letón y por alusiones de la prensa, el proyecto de un "congreso general" constituye uno de los planes fraudulentos ``unificadores'' que aquéllos preparan.

Este proyecto, claramente destinado a engañar a los extranjeros crédulos, consiste aproximadamente en lo siguiente: o bien se elige un comité de organización ``federativo'' para convocar el congreso general, o bien el CC de nuestro partido se `` completa'' con representantes de alguna de las organizaciones liquidacionistas para convocar ese congreso.

Este plan, cualquiera sea la forma en que se presente, es del todo inaceptable para nosotros, y si de una manera u otra sale a la superficie en la ``conferencia'' de Bruselas, .la delegación del CC tendrá que declarar:

47

No podemos emprender paso alguno, sea el que fuere, en favor de un congreso general, de una federación, ni aceptar el menor acercamiento, así sea ínfimo, hasta tanto el grupo de liquidadores no satisfaga las condiciones que hemos expuesto. De otro modo, si no es después del cumplimiento por ellos de estas condiciones, nos es imposible depositar la más mínima confianza en el grupo de los liquidadores, que está excluido del partido y que prosigue a diario en su periódico la labor de desorganización.

Depositar confianza en este grupo, por nuestra parte, significaría estimularlo a continuar su labor desorganizadora. Exigimos, apoyándonos en las resoluciones de nuestros congresos, conferencias y del CC, el cese de tales actividades de los liquidadores, como conditio sine qua non^^*^^ para la ``paz''.

El hecho de que los liquidadores sean encubiertos por grupos u organizaciones que formalmente no han sido excluidos del partido (por ejemplo, el Bund, el Buró Regional del Cáucaso o los ``seis'' diputados, etc.) no cambia en absoluto la cuestión. Desde el punto de vista del trabajo en Rusia sólo una cosa interesa realmente, y es que este grupo de liquidadores y su periódico llama a violar la voluntad de la mayoría.

Que el Bund, los ``seis'' diputados de Chjeídze y demás, o el Comité Regional del Cáucaso, Trotski, el CO, o quienes sean, si quieren acercarse a nosotros, comiencen por conseguir que el grupo de liquidadores acepte nuestras condiciones, o que lo condenen enérgicamente y rompan con él. Sin ello no puede hablarse siquiera del más pequeño paso que signifique de nuestra parte una muestra de confianza en el grupo de liquidadores.

Que quienes quieren de verdad la unidad de la socialdemocracia de Rusia no se hagan ilusiones ni se dejen ganar por afirmaciones subjetivas, promesas, etc. El camino para llegar a la unidad es uno, sólo uno: impulsar a la minoría, que se retiró del partido ilegal, que lo desorganiza y que atenta contra el trabajo y la voluntad de la mayoría, a que ponga fin a esa práctica suya y demuestre con hechos el deseo de respetar la voluntad de la mayoría.

De nada valdrá estimular, sea en la forma que fuere, directa o indirectamente, la conducta actual del grupo de liquidadores;

_-_-_

~^^*^^ Condición imprescindible. (Ed.)

48 tampoco infundirle esperanzas en la posibilidad de una `` federación'', ``conciliación'', "congreso general" o ``acercamiento'', etc. con él, hasta tanto no ponga fin a sus actividades presentes y no se subordine en los hechos a la voluntad de la mayoría. El partido de los obreros socialdemócratas de Rusia, que agrupa a 4/5 de los obreros con conciencia de clase, no permitirá que se atente contra su voluntad.

Esos grupos u organismos que tratan de ``persuadir'' a los suyos y a los demás de que los liquidadores no son tan malos (Bund, CO, Comité Regional del Cáucasp) deben comprender que necesitamos hechos, no palabras. Que ellos, si confían en los liquidadores, organicen con éstos su congreso, presenten allí nuestras condiciones, logren de los liquidadores una respuesta favorable y «1 cumplimiento en los hechos de esas condiciones. Veremos los resultados, aguardaremos los hechos, pero no creemos en las promesas.

Después de cumplidas realmente nuestras condiciones, y sólo después de ello, serán posibles el congreso general y los preparativos para realizarlo.

Los camaradas socialistas extranjeros cometen a veces .un grave error, cuando, creyendo ayudar a la unidad, infunden a. los liquidadores la esperanza de que trabajaremos con ellos, sin que cambien radical y completamente su conducta, sin que se subordinen a la voluntad de la mayoría. Esa táctica, en lugar de ayudar a la unidad, se reduce, objetivamente, a una ayuda a los divisionistas.

Nuestro proyecto, pacte d'unité^^*^^ (acuerdo de unidad), constituye nuestras condiciones, y ni siquiera puede hablarse de gestión alguna en favor de un acercamiento en tanto los liquidadores no suscriban este acuerdo, en tanto no lo cumplan en los hechos.

__ALPHA_LVL3__ IV

Acerca de la demostración del 4-IV-1914^^**^^. 1) Estaba todavía en Petersburgo cuando pedí que enviaran (a nombre de Popov) el núm. 18 de Stóikaia Misl (socialista revolucionario) y _-_-_

^^*^^ En francés en el original. (Ed.)

^^**^^ Véase el presente tomo, págs. 26-29. (Ed.)

49 los periódicos burgueses 4 y 5. IV. 1914. Si llegan, hay que aprovecharlos para completar los documentos del informe.

Nosotros no afirmamos que los liquidadores nunca hayan editado volantes. Existió el de mayo de 1913 (de Viena); en 1914, la gente de San Petersburgo dice que no hubo. Dicen haber tenido uno sobre la huelga.

Pero uno de los casos típicos de sabotaje del trabajo ilegal es el 4-IV-1914.

Si Plejánov o Rubanóvich desean preguntar si nosotros votaremos en favor de su asistencia, yo respondería: "Votaríamos en contra, porque Rubanóvich no es socialdemócrata y Plejánov nada representa en Rusia. Pero como nuestro informe ataca abiertamente al grupo de Plejánov y a la tendencia de Rubanóvich, no queremos votar en contra y nos abstendremos".

__--_--_--__

¿Garantías para la minoría?, nos preguntarán.

``No; no podemos discutir garantías de ninguna clase ni con el grupo de liquidadores expulsados del Partido, ni acerca de este grupo. Nosotros mismos exigimos garantías de los liquidadores y sus amigos.''

__--_--_--__

N. B.: espíritu general de nuestras condiciones: lucha contra el abandono del viejo partido, CONTRA EL VIRAJE HACIA UN PARTIDO NUEVO. Nous ne marchons pas!^^*^^ Véase Axelrod sobre 'la reforma, o, más bien...,la revolución en el partido"~^^**^^._

N.B.

¡ ¡ ¡Quien escribe así resulta ridículo si se lamenta de la división!!!

¿Es legítimo el "POSD de RUSIA" sin nacionalidades no rusas?

j¡]Lo es, puesto que fue de Rusia de 1898 a 1903, sin polacos ni letones, y de 1903 a 1906, sin polacos, letones ni el Bund!!!

_-_-_

^^*^^ En francés en el original ("No estamos de acuerdo"). (Ed.)

^^**^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit,, t. XVIII, págs. 231-242. (Ed.)

50

Nosotros no hemos excluido a las nacionalidades; ellas mismas se fueron debido a los liquidadores. Tant pis pour eux!!^^*^^

__--_--_--__

Luchar por todos los medios para que se publiquen las actas de la conferencia. Presentar una protesta escrita si hay rechazo (en caso de rechazo total, exigir que nuestras resoluciones sean publicadas----nosotros las publicaremos de todos modos---así como también las contrarresoluciones [además, el Comité Ejecutivo puede suprimir "lo personal"]).

Tenemos una sola finalidad: obligar a los liquidadores -f- el Bund + el PSP -j- Plejánov a formular contrarresoluciones y contrapropuestas. Nosotros por nada ni en nada estamos de acuerdo, y nos retiramos con la promesa de someter a nuestro congreso las ``contrapropuestas'' de los queridos camaradas.

Lo más importante es subrayar (mejor en la respuesta) que nuestras ``condiciones'' han sido, EN LO FUNDAMENTAL, publicadas hace tiempo por los obreros. Envío a Popov los correspondientes números de Pravda.

¿Qué régimen de trabajo es deseable a nuestro parecer para la reunión de Bruselas?

Primero, los informes de todas las organizaciones y grupos, lo cual llevará bastante tiempo. Luego, breves comentarios seguidos de una formulación de propuestas concretas hechas por todas las organizaciones y grupos.

Cuando todos los asistentes a la reunión hayan formulado sus propuestas concretas, cada uno opinará si considera esas propuestas una base para posibles nuevos pasos hacía un acercamiento o _-_-_

^^*^^ En francés en el original ("Tanto peor para ellos"). (Ed.)

51 conversaciones de acercamiento, o si considera esto imposible, podrá hacer llegar todas las propuestas a su organización.

Está claro que nosotros, por nuestra parte, en todo caso, no aceptaremos las propuestas de los liquidadores, el Bund, Rosa y Plejánov (como tampoco las de Kautsky y Vandervelde) y las trasmitiremos a nuestro congreso o conferencia.

Nuestra tarea se limitará a exponer lo más claramente posible nuestras condiciones, tomar nota de las ``suyas'' y marcharnos.

Puede preguntársenos si nuestras condiciones son un ultimátum. No. Veremos nué contrapropuestas nos hacen antes de decir si aceptamos continuar sobre esta base, o no (dar tiemno a todos, pedir a todos que hagan contrapropuestas sobre todos los problemas, y marcharnos. Voilá notre programme!~^^*^^).

¿Separar los asuntos polacos de los rusos? Opino que debemos estar contra la separación. Pediremos consejo a nuestro polaco.

Es evidente que se esforzarán ñor atacarnos de todas maneras debido a nuestras ``monstruosas'' exigencias. Nosotros nos remitiremos tranquilamente a las resoluciones de nuestras conferencias y reuniones, y a las resoluciones sobre la unidad de los petersburgueses, moscovitas, caucasianos, etc. Les enviaré una recopilación. Nosotros resumimos las opiniones de nuestras organizaciones. Si no quieren tenerlas en cuenta, allá ellos. Nous ríy pouvons ríen^^**^^.

De acuerdo con lo que dice el periódico liquidacionista, Vandervelde tanteó el terreno en Petersburgo para saber si aceptaríamos que el Comité Ejecutivo actuara, no como intermediario sino como arbitro, es decir, como ``juez'' definitivo en nuestras discrepancias.

.

La respuesta es esta: cuando en 1905 Bebel propuso^^3^^ lo mismo, nuestro Congreso no lo aceptó; agradeció pero manifestó que éramos un partido autónomo. Creo que hoy nuestro congreso dará la misma respuesta. (Por lo menos tal es la opinión del CC.)

Sobre las ``calumnias'' es posible que ``ellos'' propongan el retiro general de todas las acusaciones. ¡Pedir que se vote! Nosotros estamos" en contra. Aunque llevaremos su proposición _-_-_

^^*^^ En francés en el original. ("¡He ahí nuestro programa!") (Ed.)

^^**^^ En francés en el original. ("Nada podemos hacer.") (Ed.)

52 a nuestro congreso. (Se van a llevar un buen chasco si presentan y aprueban esa propuesta.) [[Nosotros no comparamos la culpa de quien propaga una calumnia con la actitud de quien llama al calumniador por su nombre.]]

En general, es indudable que ``ellos'' buscarán siempre fórmulas intermedias", de ``conciliación''. Nosotros indicaremos que eso se intento hacer con nosotros en enero de 1910 y con los letones en agosto de 1912, y no lo repetiremos. Que la reunión se divida en dos campos bien definidos: quiénes estiman posible el acercamiento con los liquidadores de hoy y quienes, sin un camino radical en la táctica y la conducta de los liquidadores no están dispuestos a un acercamiento.

B Hay que tomar cuidadosa nota de las fórmulas " conciliadoras (esto es lo más importante), luego criticarlas ligeramente y---•---rechazar todo.

[53] __ALPHA_LVL1__ CÓMO RESPONDIERON LOS OBREROS A LA FORMACIÓN
DEL GRUPO OBRERO SOCIALDEMÓCRATA DE
RUSIA EN LA DUMA DEL ESTADO^^4^^ __ALPHA_LVL2__ [introduction.]

Era natural que la lucha abierta con los liquidadores se desatara con mayor fuerza que nunca con la formación, en la Duma del Estado, del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia independiente. Era difícil imaginar una excusa más conveniente y plausible para que los liquidadores del partido (y sus defensores abiertos y solapados) gritaran sobre la ``unidad''. Desde el enfoque pequeñoburgués, todo el problema se reduciría a que uno o dos grupos en la Duma quieren llamarse socialdemócratas. Pero el pequeño burgués es incapaz de comprender qué voluntad cumple uno u otro grupo, cuáles son las resoluciones aprobadas por la mayoría organizada y políticamente conciente de la clase obrera, o qué es la ``clandestinidad'', y en realidad teme profundizar en estos problemas.

Por eso, si en algún asunto los liquidadores podían contar con la simpatía de los pequeños burgueses y filisteos, quienes gustosos habrían ignorado a cierto ``partido'', era precisamente en el de la llamada ``división'' del grupo socialdemócrata de la Duma. Los clamores de los pequeños burgueses deseosos de llamarse socialdemócratas jamás fueron tan estruendosos y lastimeros. La notoriedad del incidente facilitó en especial modo que los obreros y el público participaran en su valoración; Pravda, por su parte, unió su voz a la del periódico liquidacionista y exhortó al proletariado políticamente conciente a manifestar su opinión.

Cartas, declaraciones y resoluciones de los obreros comenzaron a llenar las columnas de ambos periódicos.

Han pasado ya muchos meses desde que se formó (fines de octubre de 1913) el Grupo Obrero Socialdemócrata' de Rusia 54

independiente. En ambos periódicos terminó ya la campaña de resoluciones en favor de los ``seis'' (Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia) y de los ``siete'' (liquidadores).

¿Cuáles son sus resultados?

A este respecto veamos, ante todo, la siguiente declaración del señor L. Mártov en el núm. 10-11 de Nasha Zaríá:

¿Cómo ha recibido el proletariado la división del grupo de la Duma, al que estaba acostumbrado a considerar como un todo único? Sobre ello es difícil [!??] juzgar en base a la información de la prensa. Algo más de diez mil obreros han opinado sobre este problema en Nóvaia Rabóchaia Gazeta y en Za Pravdu. De ellos, algo más de la mitad [la cursiva es nuestra] aprobó la acción de los ``seis''. Pero el significado de esta preponderancia disminuye [¡atención!] porque se han manifestado contra la división y, por lo tanto, en favor de la mayoría del grupo socialdemócrata, gr?.n número de grupos de partido, entre ellos algunos que cuentan con una cantidad relativamente considerable de obreros [N. Z., 1913, núm. 10-11, pág. 97].

¡He ahí el razonamiento completo del señor Mártov, que claramente muestra, por milésima vez, sus métodos para deformar la verdad, fiel imitación de los de Burenin^^*^^! ¡¡"Algo más de la mitad"!! ¿Es posible expresarse más vagamente? Tanto 51 como 99 de 100 serían apenas "algo más de la mitad''.

¿Cómo puede ser ``disminuida'' la preponderancia por el hecho de que hay gran número de grupos de partido? En primer término, no se dan cifras: por "gran número" cualquiera puede entender lo que le guste; la fórmula ha sido deliberadamente inventada por el señor Mártov para encubrir la verdad. En segundo término---y esto es lo más importante---, si en un gran número de grupos supuestamente de partido la parte obrera es la menor, está claro que son grupos ficticios. Porque sólo el lector totalmente desprevenido o poco atento creerá al señor L. Mártov que podría existir un grupo no ficticio incapaz de reunir para el periódico los votos de todos los obreros que representa tratándose de un problema trascendental y candente.

El señor Mártov se ha pasado de listo. Admite, no sólo que la mayoría de los obreros ha condenado a la parte liquidacionista del grupo socialdemócrata, a los ``siete'', sino también que los _-_-_

^^*^^ Lenin denomina "métodos de Burenin" a los métodos deshonestos de polémica, propíos de Burenin, colaborador de Nótxríe Vremia, periódico centurionegrista y monárquico, fEd.)

55 __RUNNING_HEADER__ CÓMO RESPONDIERON LOS OBREROS A LA FORMACIÓN ... señores liquidadores pretenden tener grupos ficticios en los que no hay obreros.

Al tiempo que reconoce la derrota, el señor Mártov---a la manera de Burenin---intenta ocultar las dimensiones de esa derrota con una referencia a ``grupos'' ficticios. Y ese es el nudo del asunto. ¡Sobre esas dimensiones se publicaron ya cifras concretas, que se comunicaron a los amigos de Mártov en la reunión del Buró Socialista Internacional el 1 (14) de diciembre de 1913! ¿Por qué los liquidadores no han dicho ni una vez una sola palabra en la prensa acerca de esas cifras? ¿Será porque no tienen la conciencia limpia?

Esas cifras eran el balance hasta el 20 de noviembre de 1913. Se tomaron únicamente las firmas que figuraban en las presentaciones de los obreros, es decir, los datos más exactos, nunca, por nada, puestos en tela de juicio. El balance señalaba: 4.850 firmas en favor de los ``seis'' y un total de 2.539 (de ellas 1.086 del Bund y 636 del Cáucaso) en favor de los liquidadores, o sea, de los ``siete''.

¡Piénsese ahora cómo hay que calificar los métodos de un escritor que trata de convencer a la gente de que la preponderancia de los adversarios del liquidacionismo ``disminuye'' por el "gran número" de grupos (ficticios), los cuales, todos juntos, sólo pudieron reunir en Rusia entera un tercio de la totalidad de los obreros intervinientes!

Damos a continuación los datos sobre el número de firmas que aparecen en las resoluciones incuestionables que publicaron ambos periódicos durante toda la campaña (que terminó a comienzos de enero):

Número de firmas en las resoluciones y declaraciones publicadas

En favor de

En favor de
los "seis"

los "siete"
(por -el

(por los Total
partido)

liquidadores)
San Petersburgo Resto de Rusia .
Cáucaso .......
Bund .........
.......... 5.003

621 5.624
.......... 1.511

559 2.070
.......... 208

719 927
.....---

1.086 1.088
Total
6.722
2.985
9.707

56

A causa del increíble descaro con que repiten afirmaciones falsas, totalmente gratuitas, imposibles de verificar, los liquidadores han confundido hasta tal punto a quienes leen sus obras que nunca insistiremos lo suficiente sobre el significado de las cifras mencionadas. Éstas han sido tomadas de ambos periódicos rivales, y cualquier persona que sepa leer puede comprobar nuestros cálculos o hacer sus propios cálculos.

Estas cifras proporcionan, en general, un panorama extraordinariamente instructivo de la situación del partido de los marxistas en Rusia. Ningún partido político de Rusia, literalmente ninguno puede mostrar en todo el período de la contrarrevolución en general, y en 1913 en particular, semejante referéndum abierto y de masas, que abarque a todos sus miembros, sobre un problema trascendental de su vida interna. Ni uno solo de los partidos que disfrutan de legalidad en Rusia, ni uno solo de los partidos liberales y democráticos, ricos y que disponen de infinidad de fuerzas intelectuales y órganos de prensa de todo tipo, ha hecho lo que hizo el partido de la clase obrera, el partido de los proletarios desposeídos, empujados a la clandestinidad, que sostienen con monedas su pequeño periódico.

El partido obrero ha mostrado a todos los partidos de Rusia un ejemplo de cómo la masa de los afiliados podría ser incorporada a la discusión abierta y profunda de las cuestiones en litigio. Los liberales y filisteos de todos los partidos, de todas las edades y todos los tipos, tienen afición a lamentar las ``divisiones'' en la socialdemocracia. Estos bienaventurados no tienen idea de que sin lucha es imposible imponer la voluntad de la mayoría, y si la voluntad de la mayoría no se impone ni hablarse puede de partidismo ni, en general, siquiera de una acción política organizada.

Los tontos llaman ``unidad'' a un ``orden'' bajo el cual 13 diputados de la Duma actúan contra la voluntad de la mayoría de los obreros marxistas organizados y con conciencia de clase de Rusia, llamando ``división'' al hecho de que seis diputados de la Duma formen un grupo independiente en la Duma, de acuerdo con la voluntad de la mayoría de esos obreros y para aplicar esa voluntad.

¿No resultan ridículos esos tontos? ¿No son dignos acaso de desprecio?

Para todos, excepto para aquellos que desean engañar a los obreros, resultará claro ahora que la ponderada ``unidad'''de los 57 trece diputados (de la que charlan los liquidadores y conciliadores) era un fraude contra la voluntad del partido, una burla a la voluntad de la mayoría de los obreros.

Y viceversa. Enfoquemos el problema desde otro aspecto. Nadie que no haya perdido la razón intentará dudar de que en el verano de 1913 se realizó una conferencia de marxistas (muy poco abierta), cuya resolución, aprobada por el organismo dirigente del partido, se convirtió en voluntad y decisión del partido. Esta resolución exigía la actuación independiente de los ``seis''^^*^^. ¿Ustedes impugnan esa conferencia, señores liquidadores y conciliadores, la llaman pequeño círculo, heterogéneo, de ficción, etc.? ¡Muy bien! Pero esa impugnación es sólo expresión de impotencia, pues los hechos objetivos son irrebatibles: de acuerdo con la resolución de ese ``círculo'' 2/3 de los obreros políticamente concientes de Rusia se han puesto unánimemente de pie en favor de la conferencia, en favor de que se cumpla su voluntad.

• Esto es lo que se llama un partido, señores que hablan sandeces sobre la ``unidad'', que en la práctica entienden por ``unidad'' autorizar a los liquidadores a que defrauden la voluntad del partido.

Obsérvese que con dos órganos diarios rivales era imposible que nadie impidiera expresar su opinión a un solo obrero políticamente conciente deseoso de hacerlo. Y resultó que apoya a los liquidadores menos de un tercio, sin contar con que en la suma total de los votos de los liquidadores, más de la mitad corresponde al Bund y al Cáucaso. En el resumen estadístico de firmas que mencionamos casi no entraron los obreros letones (que dieron 98 firmas en favor de los seis y 70 por los liquidadores, en tanto que de los obreros letones que votaron sobre este problema, pero sin firmar, 863 lo hicieron por los ``seis'' y 347 por los liquidadores); tampoco se computan ninguno de más de 800 obreros socialdemócratas polacos, que votaron también por los ``seis'' sin firmar (en la misma situación se encuentran unos 400 de la `` liewicza'', que votaron por los liquidadores).

_-_-_

^^*^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XX, "Resoluciones de la Reunión del CC del POSDR con funcionarios del partido, del verano de 1913, § El grupo spcialdemócrata de la Durna". (Ed.)

58 __ALPHA_LVL2__ ¿QUÉ NOS DICE LA EXPERIENCIA DEL PRIMER TRIMESTRE
DE ACTIVIDAD DE LOS DOS GRUPOS?

No podemos detenernos aquí en el contenido político de esa actividad. Mal que nos pese tendremos que dejar para otra ocasión el interesantísimo punto de cuánto ha ganado ahora la actividad de los seis desde el punto de vista de que las exigencias, las interpelaciones, opiniones y voluntad de la mayoría de los obreros sea proclamada desde la tribuna de la Duma. Sólo señalaremos brevemente que en sus discursos del 4 de marzo de 1914, Badáiev y Malinovski, representantes de los seis en la Duma del Estado, formularon por primera vez la cuestión de la libertad de prensa, no de manera liberal sino de una manera digna del proletariado; mientras que los liquidadores, tanto en los círculos literarios y en las columnas de sus periódicos, como en los discursos pronunciados en la Duma por sus ``siete'', se enredaron en el tema de manera puramente liberal. Se puede leer en Siévernaia Rabochala Gazeta de fecha reciente como es el 13 de marzo, página 2, "que la propaganda sobre la prensa ilegal sólo contribuye a debilitar la lucha de los obreros por su prensa legal". Ya hemos hablado en este volumen en repetidas ocasiones, y volveremos a hacerlo más 'de una vez, hasta qué punto era necesaria, por principio, la formación en la Duma del Estado de un Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia independiente, para combatir tan vergonzosas declaraciones y opiniones, propias de renegados, como la que acabamos de citar.

Por el momento nos fijamos la más modesta tarea de llamar la atención del lector sobre la prueba ``externa'', valga la expresión, que muestra en qué se ha convertido en seguida el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia de la Duma, a diferencia de los siete liquidadores.

Cada grupo publica en su periódico los informes de su tesorero sobre las sumas de dinero que pasan por las manos del grupo dado. Estas sumas, destinadas a auxiliar a los camaradas presos o en el exilio, a ayudar a huelguistas de distintas fábricas y sectores de la industria y a otras diversas necesidades del movimiento obrero, descubren ante nosotros los más variados aspectos de la vida obrera, muestran con elocuencia---con cifras precisas, 59 irrebatibles e imparciales---cuál es el vínculo de uno u otro grupo de la Duma con el movimiento obrero.

El 'último informe de este tipo abarca en ambos periódicos y para ambos grupos hasta el 21 de enero de 1914. Es decir, tenemos sólo informes de tres meses durante los cuales los dos grupos han existido separadamente: desde fines de octubre hasta fines de enero. El siguiente es el resumen de los informes de ambos grupos durante ese trimestre:

Las colectas que pasaron por manos de los grupos, representan:

Sumas

De procedencia:

Número
totales

no obrera

obrera de grupos
de obreros
1) A través del Grupo Obrero Sociald. de
Rusia ........... 6.173 r.---
71 r. 31 k. 6.101 r. 69 k, 719
2) A través del grupo
sociald........... 2.212 r. 78 k. 765 r. 80 k. 1.446 r. 98 k. 94*

* Los datos han sido calculados en el texto solamente hasta el 12 de enero de 1914 (a partir de la formación del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia, es decir, desde fines de octubre de 1913).

Consideramos deber exponer aquí datos más completos, según cálculos del camarada V. A. T., para todo el tiempo trascurrido desde que se formó el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia, hasta junio de 1914.

Las siguientes son las cantidades (en rublos) recaudadas (para auxiliar a los camaradas presos o en el exilio) las cuales, de acuerdo con los informes de los periódicos marxistas y liquidacionistas, han pasado por manos de los dos grupos de la Duma, entre octubre de 1913 y junio 6 de 1914.

De procedencia:

'Número de
Total

no obrera

obrera

grupos
de obreros
A través del Grupo
Obrero Sociald. de
Rusia.......... 12.891 r. 24 k. 828 r. 63 k. 12.062 r. 61 k. 1.295
A través del grupo
sociald......... 6.114 r. 87 k. 2.828 r. 04 k. 3.286 r. 83 k. 215

En el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia un 6 por ciento ^ del total de la suma no procede de obreros, y en el grupo liquidacionista (`` socialdemócrata''), un 46 por ciento. El número de grupos obreros que se dirigieron al Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia asciende al 85,7 por ciento del total (1.295 sobre 1.510); al grupo ``socialdemócrata'', al 14,3 por ciento del total.

60

Estas áridas cifras dan un panorama extraordinariamente llamativo de los vínculos orgánicos y de la actividad toda de ambos grupos. El número de grupos de obreros que durante el primer trimestre se han dirigido al grupo de los liquidadores es casi ocho veces menor que el de los que acudieron al grupo partidario.

Por el contrario, para el grupo de los liquidadores, la suma de lo reunido de procedencia no obrera^^*^^ es diez veces mayor: 765 rublos contra 71. Para el grupo del partido el dinero no procedente de obreros^^**^^ constituye un uno por ciento del total (71 rublos sobre 6.173). Respecto del grupo de los liquidadores, el treinta y cuatro por ciento del total (765 rublos sobre 2.213).

Estas cifras permiten al público, en general, que está alejado de la actividad de los grupos de la Duma, considerar con exactitud y meditar detenidamente sobre ciertos hechos que quienes la siguen de cerca conocen por mil ``pequeneces'' de cada día; veamos:

---Que el grupo de los liquidadores (los siete) es un grupo sin obreros;

---Que el grupo de los liquidadores tiene con los círculos no obreros vínculos treinta veces mayores que el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia.

Estos hechos fueron señalados hace ya tiempo y desde diversos ángulos. El periódico liberal Riech calificó acertadamente al grupo de los liquidadores de grupo de ``intelectuales'', y toda la prensa liberal lo confirmó reiteradas veces. Plejánov señaló hace tiempo que los liquidadores habían acumulado buen número de elementos oportunistas pequeñoburgueses, además del señor Potrésov. Los numerosos colaboradores de periódicos liberales entre los liquidadores y viceversa (Enzis, Egórov, St. Nóvich, E. Smirnov, Ántid Oto, Neviedomski, Lvov-Rogachevski, Cherevanin~^^***^^ y otros' muchos) han sido señalados ya por Ptit Pravdi. '

Por su verdadera significación social, los liquidadores son una rama del partido liberal burgués; existen para difundir entre los _-_-_

~^^*^^ y

^^**^^ Entran aquí las recaudaciones procedentes de particulares, más las del extranjero y de estudiantes.

^^***^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., ``Biografías'', tomo complementario 3. (Ed.)

61 proletarios las ideas de la política obrera liberal y para defraudar la voluntad de la mayoría de los obreros organizados y políticamente concientes de Rusia.

Escrito en marzo-abril de 1914; los agregados a los cuadros datan de junio de 1914.

Publicado en 1914, en la recopilación Marxismo y liquidacionismo, parte II. Ed. Priboi, San Petersburgo.

Se publica de acuerdo con el texto de la recopilación.

[62] __ALPHA_LVL1__ ¡CLARIDAD ANTE TODO!
(Sobre la unidad)
1. GENTE QUE TIENE DOS OPINIONES

¿Puede hablarse en serio con gente que es a las claras incapaz de tomar en serio los problemas serios? ¡Es difícil, camaradas, muy difícil! No obstante, el problema de que cierta gente no sabe hablar en serio es de por sí tan serio, que no se corre riesgo cuando se examinan inclusive las respuestas no serias a él.

Este serio problema es el que se refiere a la unidad del movimiento obrero ruso. Los colaboradores de Edinstvo son gente incapaz de tratar seriamente este problema.

Ahí va el primer ejemplo. El núm. 4 de Edinstvo publica una entrevista con el diputado Chjeídze. La Redacción de Edinstvo confía en que dicha entrevista "ayudará a la unificación de la clase obrera rusa". Muy bien. Pero veamos lo que dijo Chjeídze sobre los problemas de organización y de táctica que interesan a los obreros rusos.

Chjeídze se expresó así: "Por mi parte comparto por completo los puntos de vista que sobre táctica y organización ha desarrollado últimamente en la prensa el camarada An''.

¿Y qué puntos de vista desarrolló últimamente en la prensa el camarada An?

¿Qué afirmó, por ejemplo, sobre las opiniones de los de ``Luch'', o liquidadores, para decirlo de otro modo?

An---destacado menchevique y enemigo del ``pravdismo''--- ha expuesto "últimamente en la prensa" el punto de vista de que 'los liquidadores están tomando rumbo a las reformas", que sus puntos de vista sobre la clandestinidad, las huelgas, las "consignas 63 __RUNNING_HEADER__ ¡CLARIDAD ANTE TODO! íntegras" y otras cosas están íntimamente vinculados con su reformismo general; que si los obreros hubiesen escuchado sus consejos, entonces los obreros de las provincias tendrían que haberse abstenido de hacer huelgas, etc.

Estas opiniones significan que An empezaba a librarse del lastre del liquidacionismo, y ese comienzo de liberación contó con nuestro aplauso.

Chjeídze dice ahora que comparte "por completo" los puntos de vista de An. Resulta agradable escucharlo. Un conocimiento de la naturaleza del liquidacionismo y la renuncia sin rodeos a él marca el comienzo de la sabiduría, ¿no es así? Y nosotros estaríamos dispuestos a aplaudir la clarividencia del diputado Chjeídze, que tanto se ha hecho esperar, sobre el papel del liquidacionismo como tendencia.

Pero los problemas serios hay que tomarlos en serio, y por eso resulta conveniente guiarse, no sólo por lo que declara Chjeídze en Edinstvo, sino también por lo que hace.

La respuesta del grupo socialdemócrata de la Duma (del que Chjeídze es presidente) al grupo obrero socialdemócrata ruso, acerca de las condiciones de unidad propuestas por este último, podía ser de enorme importancia para la causa de la unidad.

Esa respuesta apareció no hace mucho en el núm. 2 de Nasha Rabóchaia Gazeta como un llamamiento a los obreros.

En dicho llamamiento, el diputado Chjeídze y sus correligionarios responden, entre otros, al problema de su actitud hacia el liquidacionismo, representado por el órgano de este último, que era entonces Siévernaia Rabóchaia Gazeta.

En cuanto al marxista Siévernaia Rabóchaia Gazeta---escriben el diputado Chjeídze y sus amigos---, nuestra actitud hacia él está determinada por nuestra solidaridad total con su orientación.

Tenemos, pues, que en un llamamiento oficial a los obreros el diputado Chjeídze manifiesta su "solidaridad total" con la tendencia del periódico liquidacionista, mientras que en la entrevista publicada en Edinstvo asegura que "comparte por completo" el punto de vista de An, quien critica ese periódico como órgano de los reformistas, los cuales desempeñan el papel de perjudicial freno en el actual movimiento obrero.

64

¿Es esto tolerable? ¿Significa una actitud seria hacia un problema serio? ¿Puede el diputado Chjeídze decir algo serio sobre la unidad con los liquidadores si él mismo, con una diferencia de dos meses, se las ha ingeniado para expresar sobre los liquidadores dos criterios diametralmente opuestos?

Sin embargo, es probable---se nos dirá---que cuando se escribió la "Respuesta pública del grupo socialdemócrata" Chjeídze no conociera las opiniones de An y por eso no podía ver claro aún el significado del liquidacionismo.

Pero, ¡ay!, esto no'se ajusta a la verdad, pues el artículo.de An apareció mucho antes que la "Respuesta pública''.

Hay que tener en cuenta otra cosa.

A los pocos días de la publicación del artículo de An, L. M., en Siévernaia' Rabóchaia Gazeta, defendía enérgicamente a los liquidadores, a raíz de la crítica de An. ¿Y Chjeídze? ¿Pronunció . una sola palabra en defensa de las opiniones que, según resulta ahora, "comparte por completo"? No, Chjeídze guardó silencio, mientras el diputado Tuliakov, su compañero de grupo, elige ese preciso momento para iniciarse como editor de Nasha Rabóchaia Gazeta...

Insistimos: ¿es tolerable que el presidente del grupo socialdemócrata asuma tal actitud ante un problema que preocupa a las grandes masas obreras, que se ha discutido varias veces en reuniones, conferencias, etc.? ¿Se puede hallar en Chjeídze una respuesta al problema de la unidad? ¿No se ha suplantado aquí el problema de la unidad por consideraciones de diplomacia estrecha para salvar a los liquidadores?

Esta es la desdicha común a todos nuestros ``unificadores'': no tienen una respuesta, clara a los problemas que demandan solución; ellos mismos no saben lo que quieren.

Una cosa queda clara en sus artículos: han decidido salvar a los liquidadores, eludiendo para ello la claridad y la precisión en el planteamiento y solución de los problemas.

Claridad y precisión es para los liquidadores lo más peligroso en estos momentos. Ya volveremos a tener ocasión de convencernos de ello al pasar a otros artículos de Edinstvo.

Pero los obreros quieren claridad y la conseguirán, pues no .quieren basar la unidad de su organización en la diplomacia y los 65 equívocos, sino en la estimación exacta de la significación política de las diversas ``tendencias''. Los hombres que en estos problemas tienen dos o hasta más opiniones son malos consejeros.

Trudovaia Pravda, núm. 30, 2 de julio de 1914.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

[66] __ALPHA_LVL1__ CONCLUSIONES PARA EL DÍA DE LA PRENSA OBRERA^^6^^
(Del informe de "Put Pravdi'') __ALPHA_LVL2__ [introduction.]

Sólo ahora podernos resumir el resultado aproximado del 22 de abril, "Día de la prensa obrera''.

La fecha del segundo aniversario de Pravda se convirtió en día de revisión de las fuerzas marxistas.

Todos los obreros políticamente concientes acudieron ese día en ayuda de sus publicaciones obreras, por lo que, kopek a kopek, se han reunido cientos, y miles de rublos.

Sólo el 14 de junio, en el núm. 15 de Trudovaia Frauda, apareció la última lista de cantidades recaudadas el día de la prensa obrera, El "día de la prensa" se prolongó casi dos meses.

``Más vale tarde que nunca", escribían muchos camaradas que enviaron su aporte después del 22 de abril.

La cantidad de resoluciones que recibió la Redacción fue tal, que enumerarlas siquiera---no ya publicarlas todas---resultó de todo punto de vista imposible.

Pero han cumplido su misión, nos han persuadido de que estamos en el buen camino y que la inmensa mayoría de los obreros adhiere a las consignas del marxismo consecuente.

Como se sabe, el día del segundo aniversario de los periódicos de la tendencia ``pravdista'' fue declarado por los liquidadores "día áe la prensa" también para su periódico. Mucho ruido armaron entonces para demostrar su derecho a adherir al día de la prensa el mismo 22 de abril. Ya entonces propusieron la federación, sugiriendo dividir las recaudaciones por partes iguales. El 22 de abril mostró que era demasiado pronto para que el periódico liquidacionista hablara de ``federación'' y de "igualdad de derechos''.

Los obreros de la ciudad de Petersburgo rechazaron de plano 67 __RUNNING_HEADER__ CONCLUSIONES PARA EL DÍA DE LA PRENSA OBRERA las "colectas comunes". Este llamamiento del periódico liquidacionista encontró cierto eco sólo entre parte de los estudiantes y en algunas fábricas de provincias.

Las sumas de las colectas comunes prácticamente no incidieron en el resultado total de las aportaciones para el día de la prensa. Nasha Rabóchaia Gazeta, en su núm. 34, del 13 de junio, hizo ya un intento de comparar las aportaciones destinadas a su periódico y a Put Pravdi. Y decimos intento porque es totalmente imposible admitir esa comparación como definitiva y completa. Si quisiéramos obtener de Nasha Rabóchaia Gazeta una comparación cabal, tendríamos que esperar hasta fin de siglo, pues a los liquidadores les resulta muy conveniente manejar cifras globales, sin entrar en detalles acerca de esas sumas, sin aclarar de quién procede el dinero.

De ahí que la tarea de estudiar en detalle los informes de los liquidadores también deberá correr por nuestra cuenta.

Nasha Rabóchaia Gazeta llega a conclusiones muy reconfortantes: 1) los ``pravdistas'' cuentan con el apoyo de algo menos que 3/5 de los obreros políticamente concientes de Rusia; 2) que los ``pravdistas'' predominan fuertemente sólo en Petersburgo, mientras que en provincias, al contrario, predominan los partidarios de Nasha Rabóchaia Gazeta.

Ante todo tenemos que hacer un pequeño agregado a la suma definitiva de nuestras colectas, las que Nasha Rabóchaia Gazeta toma del número de Trudovaia Pravda del 11 de junio. Allí figuraba el resultado al 1 de junio, pero como Nasha Rabóchaia Gazeta da el balance de las suyas al 10 de junio, nosotros, para que la comparación sea correcta, incluimos además el balance de las sumas entradas del 1 al 10 de junio, que apareció el 14 de junio en el núm. 15 de nuestro periódico. Además, los resúmenes al 10 de junio no eran del todo exactos, puesto que ciertas pequeñas contribuciones del resto de Rusia habían sido incluidas en el total de Petersburgo.

Después de hacer estas correcciones, obtenemos las siguientes sumas definitivas, que son las que utilizaremos en todo este trabajo:

68

Petersburgo .....................

11.680 r.

96 k.
Resto de Rusia ..................

6.325 r.

28 k.
Extranjero.......................

104 r.

97 k.
Total.............. 18.111 r. 21 k.


Cifras correspondientes a las aportaciones para Nasha Piabóchaia Gazeta
Petersburgo ..................... 4.446 r. 13 k.
Resto de Rusia .................. 6.409 r. 12 k.
Extranjero....................... 946 r. 55 k.
Total.............. 11.801 r. 80 k.

A primera vista la diferencia no es tan importante, y parece confirmar que, en efecto, 2/5 de los obreros políticamente concientes siguen a Nasha Rabóchaia Gazeta. Pero basta descomponer estas cifras en aportaciones de origen obrero y no obrero, para que el panorama cambie por completo.

Al llamado de Put Pravdi, con motivo del "día de la prensa obrera", respondieron en toda Rusia:

1.915 grupos obreros, que reunieron para el fondo del periódico 16.163 rublos 71 kopeks.

Al llamado de Siéternaia Rabóchaia Gazeta respondieron:

588 grupos obreros, que reunieron 5.651 rublos 78 kopeks.

Put Pravdi recibió de sectores no obreros 1.842 rublos 53 kopeks; Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 6.062 rublos 0,2 kopeks, es decir, más que de los obreros.

Estas cifras de lo recaudado para el día de la prensa obrera nos revelan el mismo panorama que observábamos al hacer el cálculo de las colectas y grupos a partir del 1 de enero de 1914. Del total de grupos de obreros que respondieron al "día de la prensa obrera", sólo poco más de 1/5 corresponden al periódico liquidacionista. Y eso que los liquidadores hicieron todo lo posible para cambiar la correlación de fuerzas a su favor con motivo del día de la prensa obrera. No-lo consiguieron. Cuatro quintas partes de los obreros políticamente concientes siguen al pravdismo; este hecho, establecido en base a las Cifras correspondientes a los dos años de vida de los periódicos legales, ha sido confirmado por el día de la prensa obrera.

Analicemos la situación en Petersburgo y en provincias. En la capital el número de colectas (grupos) para el periódico 69 pravdista fue de 1.276, con 10.762 rublos 46 kopeks; para el liquidacionista, de 224, con 2.306 rublos 27 kopeks. La diferencia es tan notoria, que ni los liquidadores se atreven a negar la preponderancia de los ``pravdistas'' entre el proletariado más avanzado, decidido, organizado y políticamente experimentado de la capital. Pero tienen pretensiones en provincias.

En provincias---escribía Nasha Ra^yócliaia Gazefa---- observamos un fenómeno contrario al de Petersburgo; Siévernaia Rabóchaia Gazeta reunió allí más que el órgano pravdista.

Este es un pequeño ejemplo de engaño, oue recomendamos especialmente a la atención de los camarades obreros. Lo que es cierto es cierto:.los pravdistas han recaudado en provincias 6.325 rublos 28 kopeks y los liquidadores 6.409 rublos J2 kopeks, i Más! ¿No es así? Sin embargo estaría bien echar un vistazo a las cifras siguientes.

De provincias llegaron al •periódico pravdista 5,^01 rublos 25 kopeks de 639 grupos de obreros y 924 rublos 0,3 k ;pe!cs que no son de obreros!

El periódico liciuidncionista, en cambio, de 3G4 cruces de obreros, recibió 3.345 rublos 51 kopeks, y 3004 rublos 89 k``p'',ks de 78 grupos no obreros e individuales.

Sí, los liquidadores predominan irdudribleme te e-n ivov' •>- cias, pero no entre los obreros, sino entre "amigas y simpatizantes" acaudalados.

Los liquidadores proceden de manera fren sencilla: -ra^a demostrar su ``preporderancia'' en provincias han unido a los kopeks de los obreros las grandes sumas aportadas por s"s amigos burgueses, y de este modo han ``ap'astado" a les pravdistas!

Puede ser que la maniobra sea hábil, pero, bue os señores, con esto demuestran, no su preponderancia en p-ov:ncÍ3s si"o so^^1^^ o que están no menos divorciados de los obvercs de b. irovi~- cia que de les de Petersburgo.

Cuando se crea una prensa obrera y un organismo cbrero, hay que tener en cuenta, se puede y se debe tener en cuenta, no los capitales de los ``amigos'' ricos, sino sólo la actividad de los propios obreros.

El hecho de que para crear un diario obrero y un organismo 70 obrero los liquidadores hayan recibido de quienes no son obreros casi tanto como de los que lo son (5.115 rublos y 5.651) es. en nuestra opinión, no una ventaja, sino una desventaja: es una prueba más de los fuertes lazos que el liquidacionismo mantiene con los círculos intelectuales burgueses.

Nosotros, por nuestra parte, estamos orgullosos de que nuestro "fondo de hierro" esté casi totalmente integrado por kopeks de los obreros, quienes en el curso de 6 semanas han reunido para su periódico más de 16.000 rublos.

¿Cómo se descompone esta suma? ¿Obreros de qué oficios y de cuáles zonas y en qué medida han contribuido a fundar un periódico marxista consecuente?

La respuesta está dada por el cuadro siguiente, que es, a la vez, el documento que mejor caracteriza el estado actual del movimiento obrero.

He aquí el cuadro de las contribuciones para Put Pravdi por rama de la producción (oficio). [Véase el cuadro en pág. 71. Ed.] A la cabeza, se entiende, van los metalúrgicos. ¡Salud camaradas!

__ALPHA_LVL2__ DE PETERSBURGO

Durante los últimos años Petersburgo ha estado a la cabeza del movimiento obrero. Mientras el proletariado de algunos (ahora ya no muchos) lugares de provincias no ha podido aun despertar del letargo de 1907-1911, y en otras partes recién ha emprendido los primeros pasos para ponerse a la altura del proletariado de Petersburgo, este último ha desplegado una actividad enorme, y como un sensible barómetro, ha reaccionado ante todos los acontecimientos que tienen relación con el movimiento obrero. El proletariado de Petersburgo figura en el primer puesto, cosa que Siévernaia Rabóchaia Gazeta difícilmente se atreverá a negar.

Y así es cómo respondió el proletariado de Petersburgo al "día de la prensa obrera''.

Las colectas para Put Pravdi abarcaron a 1.276 grupos, que recogieron 10.762 rublos 46 kopeks; para Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 224 grupos aportaron 2.306 rublos 27 kopeks.

Teniendo en cuenta el número de grupos, los liquidadores en __PARAGRAPH_PAUSE__ 71 San Petersburgí 3 1 Vowneias Grupos Rublos Kop. Grupos Rublos ... Kop. Metalúrgicos ...... 393 5.304 95 108 1.319 02 Madereros ..... 116 1.014 73 24 172 10 Gráficos ......... 113 966 34 37 236 47 Ferroviarios ...... 24 165 93 34 345 24 Empleados de co- mercio ........ 59 238 11 18 132 76 Mozos de tabernas 27 107 58 3 68 73 Sastres .......... 49 203 21 28 245 82 Del cuero ........ 36- 271 50 5 23 89 Electricistas ...... 31 275 35 6 39 76 Textiles ......... 41 303 88 24 130 32 Empresas municipa- les (tranvías, etc.) 32 340 93 11 132 14 Construcción ..... 12 57 14 4 15 71 Plomeros ........ 10 27 10 1 3 ._.-,.-. Trabajos de orfe- brería ..... ..... 29 128 45 2 16 50 Panaderos ........ 39 124 06 11 28 60 Mineros ......... --- --- --- 14 71 44 Org. obreras ..... 9 79 97 9 112 04 Pintores ......... 12 50 20 3 14 60 Encurtidos ....... 8 31 45 2 5 63 Ind. químicas .... 22 92 59 6 32 04 Carroceros ....... 16 78 62 1 5 ____ Confiteros ....... 12 79 76 3 14 25 Cartoneros ....... 5 13 45 . ____ __ __ Tabaqueros ...... 12 83 63 . __ _ Petroleros de Bakú --- --- ____ 12 83 98 Empleados (oficinas, etc.) .......... 38 273 11 18 123 65 Deportados ....... --- '--- --- 23 67 72 Servicio doméstico (porteros) ...... 12 27 90 ------ ____ ____ Oficios varios y sin determinar ..... 99 422 52 232 1.960 84 Total ...... 1.276^^*^^ • 10.762 46 639 5.401 25 _-_-_

^^*^^ El total no coincide. Es evidente que en la lista de los grupos de Petersburgo se ha deslizado un error en la fuente documental. (Ed.)

72 __PARAGRAPH_CONT__ el movimiento obrero de Petersburgo son apoyados no por 1/5 sino por 1/7 de los obreros polít'camente concientes, y lo que recibieron de ellos es poco más de 1/6 de la suma reunida por los pravdistas.

Estos datos muestran aue la mayor uarte del proletariado de Peter<-burgo, míe marcha a k cabeza del movimiento obrero, ha dado la escalda a los liquidadores y defiende las viejas consignas no reducidas.

Hasta entre los obreros gráficos, único refugio con que cuentan los liquidadores entre los obreros organizados, se ha recaudado casi cinco veces más para la prensa ``pravdista'' que para la liquidacionista (966 rublos 34 koneks para Put Pravdi, contra 201 rublos 21 kopeks para Siévernaia Rabóchaia Gazeta}.

Lo mismo se muestra por las colectas entre los metalúrgicos. Para Put Pravdi se han recogido 5.075 rublos 49 kopeks, y para Siévernaia Rabóchaia Gazeta 1.283 rublos 66 kopeks. De nuevo 4 veces más; cuando existía el sindicato esto fue confirmado por los constantes fracasos de los liquidadores en las elecciones, en las intervenciones en las asambleas generales, etc.

En otros oficios. de Petersburgo, la posición de los liquidadores es peor todavía. Mientras que el gremio de los madereros ha dado a Put Pravdi 1.014 rublos 73 kopeks, Siévernaia Rabóchaia Gazeta no recibió de ellos más que 38 rublos 14 kopeks^^*^^.

Más de una vez las publicaciones liquidacionistas han proclamado que sólo las masas más ignorantes, que no comprenden los serios problemas del movimiento siguen a Pravda. En el cuadernillo de junio de Nasha Zariá que acaba de salir, un muy celoso liquidador, el señor A. Góriev, afirma que las colectas y resoluciones en favor de Pravda "proceden de capas de obreros que por primera vez en la historia del movimiento obrero ruso se sienten atraídos a la-esfera de los intereses y controversias de la socialdemocracia", de una juventud ignorante, no conciente políticamente y de obreros atrasados.

¿Se atreverán los señores liquidadores a incluir en esas "capas" _-_-_

^^*^^ Nos excusamos por adelantado ante Siévernaia Rabóchaia Gazeta si al revisar sus informes hemos pasado por alto un taller o dos en los que no se especifica el oficio. Esto no habría ocurrido si Siévernaia Rabóchaia Gazeta ordenase más en detalle sus datos.

73 a los metalúrgicos y gráficos, que siempre figuraron en las primeras filas del movimiento obrero? Claro que el señor Góriev no tiene en absoluto pruebas que respalden su afirmación, que parte de deducciones subjetivas. Que se quede con ellas. Nosotros, por nuestra parte, hemos demostrado con cifras irrebatibles que también entre los oficios avanzados, como son los gráficos y meta' úrgicos de Petersburgo, los liquidadores constituyen apenas una quinta parte.

No podemos dar aquí cifras comparativas de lo recaudado en todos los oficios restantes, pues ello ocuparía demasiado es^ic-'o. Por esa razón consignaremos los datos generales de todos ellos.

Excepto los oficios enumerados, Put Pravdi recibió de obreros 3.700 rublos y Siévernaia Rabóchaia Gazeta 500 (en cifras redondas). Se trata de contribuciones de empleados de comercio, sastres, obreros del cuero, textiles, panaderos, etc., de obreros de la pequeña industria.

También entre ellos Put Pravdi ha reunido 7 veces más que Siévernaia Rabóchaia Gazeta. No hay un solo oficio que haya dado a ésta más que a aquélla. Hasta los empleados de oficinas y funcionarios entregaron a Put Pravdi 273 rublos 11 kopeks mientras que los empleados de oficina y los empleados de comercio juntos daban a Siévernaia Rabóchaia Gazeta (según datos de ésta) 262 rublos 32 kopeks. Los empleados de comercio entregaron a Put Pravdi 238 rublos 11 kopeks.

Daremos aun una lista de las empresas que más activamente apoyaron a su periódico obrero:

'

1) Fábrica Novi Aivaz, 791 rublos 37 kopeks (para Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 464 rublos 67 kopeks); 2) fábrica Putílov, 335 rublos 46 kopeks (para Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 59 rublos • 38 kopeks); 3) fábrica metalúrgica de San Petersburgo, 273 rub'os 36 kopeks (a Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 116 rublos 92 kopeks); 4) fábrica de tubos, 243 rublos 80 kopeks (a Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 113 rublos 41 kopeks); 5) Siemens-Schukert, 229 rublos 26 kopeks; 6) fábrica Ericsson, 228 rublos 82 kopeks (a Siévernaia Rahóchaia Gazeta, 55 rublos 13 kopeks); 7) Parviaineh, 183 rublos 93 kopeks; 8) fábrica Stari Lessner, 168 rublos 30 kopeks; 9) fábrica Franco-Rusa, 148 rublos 82 kopeks; 10) fábrica Novi Lessner, 116 rublos 25 kopeks; 11) fábrica de cables, 112 74 rublos 62 kopeks 12} Siemens-Halske, 104 rublos 30 kopeks; 13) fábrica Obújov, 91 rublos 0,2 kopeks; 14) Casa de Moneda, 79 rublos 12 kopeks (a Siévernaia Rabóchaia Gazeta, 54 rublos)^^*^^.

Trudovafa Pravda, núms. 30 y 31, 2 y 3 de julio de 1914

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

_-_-_

^^*^^ Al final del artículo hay una nota de la Redacción que dice: "Conr tinuará", a pesar de lo cual en los números siguientes no se publicó la continuación. El 8 (21) de julio de 1914 el diario fue clausurado. Este artículo apareció en Trudovaia Praoda del 4 de julio, y al día siguiente el periódico sacó una "Fe de erratas", en la que señalaba que "en el número de ayer, en el artículo 'Conclusiones para el día de la prensa obrera', donde dice '79 rublos, 12 kopeks', debe decir '133 rublos, 32 kopeks'". (Ed.)

[75] __ALPHA_LVL1__ RESOLUCIÓN DEL CC DEL POSDR

El CC felicita a la delegación del CC ante la Reunión de Bruselas por la capacidad y energía con que defendió la línea del partido. Solicita al cuerpo colegiado de delegados que elija a un representante para que informe en el congreso o conferencia del POSDR de agosto de 1914.

Escrita el 5 ó 6 (18 ó 19) de julio de 1914.

Publicada por primera vez en 1958, en la revista Istorícheski Arjiv, núm. 6.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

[76] __ALPHA_LVL1__ LA OPOSICIÓN POLACA EN LA REUNIÓN
DE BRUSELAS^^*^^

En la Reunión de Bruselas los opositores polacos, con Maletski a la cabeza, se pusieron de parte de los liquidadores. Las palabras de esta gente difieren de sus actos. Esperemos los resultados del bloque "del tres de julio", de Alexinski, Plejánov y los liquidadores. No hay mejor comprobación que la de la experiencia.

Escrito después del 5 (18) de julio de 1914. ,

Se publica por primera vez de acuerdo con el manuscrito.

_-_-_

~^^*^^ Esta nota estaba destinada al diario Trudovaia Frauda. Al margen de la hoja donde fue escrita, Lenin agregó la siguiente observación dirigida a la Redacción: "Publiquen esto en un tipo pequeño, sin ninguna respuesta a la carta de ellos; no hay para qué publicar nada; que se dirijan a sus nuevos 'hermanos de bloque"". La nota no se publicó porque el periódico fue clausurado el 8 (21) de julio de 1914. (Ed.)

[77] __ALPHA_LVL1__ LA OPOSICIÓN SOCIALDEMÓCRATA
POLACA EN LA ENCRUCIJADA

El hecho de que la oposición socialdemócrata polaca se ubicara en el campo de los liquidadores, durante la Reunión de Bruselas, fue una sorpresa para mucha gente del partido y la conmovió muy dolorosamente. Se la creía tan cerca de los pravdistas como los letones. ¡¡Y de pronto, mientras los letones no abandonan su puesto contra los liquidadores, los socialdemócratas polacos traicionan!!

¿Qué ocurre?

Que entre los socialdemócratas polacos hay dos tendencias: unos quieren desplazar a Tyszka y Rosa Luxemburgo para continuar ellos mismos la política de aquél. Es la política de la diplomacia sin principios y del ``juego'' entre bolcheviques y mencheviques, entre el partido y sus liquidadores. Hoy votan por unos, mañana por otros. Con el pretexto de ``imparcialidad'', traicionan sucesivamente a todos y trafican con "ventajas y privilegios" para sí. Los puntos de tipo federativo que aparecen en el acuerdo de Estocolmo (1906) de los socialdemócratas polacos y de Rusia^^*^^ son un cómodo instrumento para esta sucia política, en la que Tyszka y Rosa Luxemburgo son maestros.

La otra tendencia está por la ruptura total con los liquidadores, el federalismo y el ``juego'' de tipo ``pendular'' entre las dos partes beligerantes; a favor de una sincera y estrecha unión con los pravdistas, con el partido.

En Bruselas ha vencido la primera tendencia entre los _-_-_

^^*^^ Se refiere a las condiciones para la unión de la Socialdcmocracia de Polonia y Lituania con el POSDR, aprobadas en el IV Congreso (de Unificación) del POSDR, realizado en Estocolmo en 1906. (Ed.)

78 socialdemócratas polacos. Es natural que, por nuestra parte, sintamos una inevitable total desconfianza respecto de los socialdemócratas .polacos. Veremos si la segunda tendencia logra cohesionarse, enarbolar la bandera clara, precisa y definida de una política consecuente y fiel a los principios, de una política que no vaya sólo contra el círculo de Tyszka, sino también contra la esencia de los métodos de éste. No es necesario decir que la unificación del proletariado socialdemócrata polaco sólo es posible sobre la base de esta política.

Los pasos que se emprendan para llegar a tal unificación pondrán definitivamente al descubierto la verdad sobre la situación real en la socialdemocracia polaca y definirán así nuestra actitud hacia ella.

Escrito después del 7 (20) de julio de 1914.

Publicado por primera vez en 1937, en Léninski Sbórnik, XXX.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

[79] __ALPHA_LVL1__ PLAN PARA EL ARTÍCULO LA REVOLUCIÓN
Y LA GUERRA^^6^^

La revolución y la guerra

I. «) VII jornadas 1914 vs. I. 1905

1. pendones - barricadas

2. Gapón - organización socialdemócrata ilegal

3. consigna en boga - 3 pilares

4. actitud ingenua - lucha tenaz

5. final organizado
con una consigna determinada J Kiévskaia Misl

[ Rússkoie Slovo

II. Consigna de huelga e insurrección armada (el imbécil L. V. en el periódico de Plejánov).

III. Guerra de Austria y Servia vs. guerra europea.

IV. Militarismo, imperialismo. Las armas disparan solas. Guerra a la guerra
resolución de Jaurés vs. Guesde
experiencia de los obreros de Rusia.
La mejor guerra a la guerra: la revolución.

80

1. Jornadas de julio vs. 9,1.

2. Crisis política oct.

22-IV.

Rasputin
hambre.

3. Crece el movimiento y aumentan las consignas.

4. Liquidacionismo barrido y grupitos del extranjero.

5. Guerra de Austria contra Servia.

6. Imperialismo y militarismo.

7. Guerra a la guerra.

8. Situación" mundial y tareas del proletariado de Rusia.

Escrito entre el 15 y 18 (28 31) de julio de 1914.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

[81] __ALPHA_LVL1__ RESPUESTA A UN ARTICULO DE
LEIPZIGER VOLKSZEITUNG^^*^^

En el número 157 de Leipziger Volkszeitung del 11 de julio apareció un artículo con la firma Z. L., titulado "Acerca de la unidad en Rusia". La insuficiente objetividad del autor del artículo nos obliga a llamar la atención de los camaradas alemanes sobre ciertos hechos. Para mayor claridad, acompañamos un cuadro que publicó Frauda^^**^^.

Recaudaciones para los periódicos monistas (``pravdistas'') y ``liquidacionistas'' en S. Petersburgo desde el 1 de enero hasta el 13 de mayo de 1914
Pravdistas

Liauidacionistas
Nfde colectas
Cantidad reunida
Nvde colectas
Cantidad reunida
Grupos de obreros . . . Grupos no obreros . . . De ellos: Grupos de estudiantes y jóvenes ...........
2.873 713

54

18.934,10 2.650,01

65092

671 453

45

5.296,12 6.759,77
630,22
Grupos de ``partidarios'', ``amigos'' etc. . . .

42

458,82

54

2.450,60

33 12529 30

186 12

Aportaciones indiv. . . . Sin indicar procedencia Del extranjero .......

531 43 10
1.046,62 318,57 49,79
266 24 34
1.608,32 175,34 1.709,17
Total .......

3.586
21.584,11
1.124
12.055,89

_-_-_

~^^*^^ Leipziger Volkszeitung ("La gaceta popular de Leipzig"): periódico de la socialdemocracia alemana. Se publicó desde 1894 hasta 1933. Hasta la primera guerra mundial fue el órgano del ala izquierda de la socialdemocracia alemana. Durante varios años su director fue F. .Mehring, con la colaboración de R. Luxemburgo, I. Marchlewski y otros. El artículo de Lenin se publicó con el siguiente título, puesto por la Redacción: "Objeciones. Lo que nos escriben". (Ed.)

^^**^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XXI, "La clase obrera y la prensa obrera". (Ed.)

82

1. Nosotros hemos indicado con exactitud entre qué fechas se realizó el cálculo (desde el 1 de enero al 13 de mayo de 1914). Los liquidadores no indican fechas. ¿En tal caso sería honesto comparar hechos que son incomparables y que no son fidedignos?

2. Los propios liquidadores han manifestado y hecho público en la prensa (núm. 34 de Nasha Rabóchaia Gazeta) que cuentan con un total de 948 grupos, es decir, que incluyen no sólo a los grupos de obreros. Mientras tanto, en nuestra estadística se dice con claridad que las cifras 2.873 y 671 se refieren sólo a los grupos de obreros. Nuestro cuadro indica el número total de grupos, y esa cifra no coincide con la de los grupos de obreros. ¿Es honesto silenciarlo?

3. En nuestro periódico se decía que nosotros indicábamos, para ambos periódicos, los aportes de los grupos de obreros y que carecíamos de información acerca de si había aportes reiterados de unos mismos grupos. Los datos son iguales para ambos periódicos. ¡Es absolutamente incomprensible cómo el honrado crítico pudo encontrar aquí algún ``error'' nuestro!

4. Nosotros consignábamos datos paralelos, es decir, correspondientes a un mismo período para ambos periódicos, y las informaciones de los dos periódicos fueron ordenadas por el mismo procedimiento.

Los liquidadores no dan datos paralelos, con lo que violan las normas más elementales, generalmente admitidas, de todo trabajo estadístico. Quien se interese por este problema no tiene más que adquirir los dos periódicos y comprobar nuestros datos.

Estamos convencidos de que ninguna persona objetiva podrá calificar de honestos los métodos de ``crítica'' de Z. L.

Leipzíger Volkszeittmg, rn 165, 21 de julio de 1914.

Firmado: La Redacción Pracda.

de~

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

[83] __ALPHA_LVL1__ LAS TAREAS DE LA SOCIALDEMOCRACIA
REVOLUCIONARIA EN LA GUERRA EUROPEA^^7^^ __ALPHA_LVL2__ LA SOCIALDEMOCRACIA DE RUSIA Y LA GUERRA EUROPEA

Hemos sabido de fuentes muy -fidedignas que los dirigentes del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia celebraron recientemente una conferencia sobre el problema de la guerra europea. Esta conferencia no tuvo carácter del todo oficial, ya que el Comité Central del POSDR no ha podido reunirse aún debido a los arrestos en masa y las persecuciones sin precedentes del gobierno zarista. Pero sabemos muy bien que esta conferencia expresó realmente las opiniones de los círculos más influyentes del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia.

La conferencia adoptó la siguiente resolución, que reproducimos íntegramente, como documento:

__ALPHA_LVL2__ RESOLUCIÓN DE UN GRUPO DE SOCIALDEMÓCRATAS

1) La guerra europea y mundial tiene un carácter burgués, imperialista y dinástico claramente definido. La lucha por los mercados y por el saqueo de países ajenos, el afán de reprimir el movimiento revolucionario del proletariado y de la democracia en el orden interno, y el afán de engañar, dividir y aniquilar a los proletarios de todos los países, lanzando a los esclavos asalariados de una naciói contra los esclavos asalariados de otra, en beneficio de la burguesía: ese es el único contenido real y significación de la .guerra.

2) La conducta de los dirigentes del partido Socialdemócrata alemán, el más fuerte e influyente de los partidos de la II 84 ínternacional (1889-1914), que han votado el presupuesto de guerra y repetido la fraseología chovinista burguesa de los junkers prusianos y de la burguesía, es una traición abierta al socialismo^^8^^. Esta conducta de los dirigentes del partido socialdemócrata alemán no puede justificarse en ningún caso, ni siquiera suponiendo que el partido fuera muy débil o que existiera la necesidad de someterse temporalmente a la voluntad de la mayoría burguesa de la nación. En los hechos, en la presente situación, este partido ha seguido una política nacional-liberal.

3) Idéntica condenación merece la conducta de los dirigentes de los partidos socialdemócratas belga y francés, que al entrar en los ministerios burgueses^^9^^ han traicionado al socialismo.

4) La traición al socialismo de la mayoría de los dirigentes de la II Internacional (1889-1914), revela la bancarrota ideológica y política de esa Internacional. La causa básica de dicha bancarrota es la preponderancia en ella, del oportunismo pequeñoburgués, cuya esencia burguesa y el peligro que representa señalaron hace mucho los mejores representantes del proletariado revolucionario de todos los países. Los oportunistas---al negar la revolución socialista para remplazaría por el reformismo burgués; al negar la lucha de clases y la necesidad de trasformarla, llegado el caso, en guerra civil, y al predicar la colaboración entre las clases; al preconizar el chovinismo burgués, escudándose en el patriotismo y en la defensa de la patria y desconocer o negar la verdad fundamental, ya expuesta en el Manifiesto del Partido Comunista^^*^^, de que los obreros no tienen patria; al limitarse, en la lucha contra el militarismo, a un punto de vista sentimental pequeñoburgués, en lugar de admitir la necesidad de la guerra revolucionaria de los proletarios de todos los países contra la burguesía de todos los países al convertir la necesaria utilización del parlamentarismo burgués y la legalidad burguesa en un fetiche de esa legalidad, olvidando que, en épocas de crisis, hay que recurrir a las formas ilegales de organización y de agitación---- estaban preparando hace mucho la bancarrota de la II Internacional. Uno de los órganos de prensa internacionales del oportunismo, la __PARAGRAPH_PAUSE__ _-_-_

^^*^^ Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1957, págs. 9-35. (Ed.)

[85]

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__CAPTION__ Manuscrito de la introducción a las tesis de V. I. Lenin
Las tareas de la socialdemocracia en la guerra europea, 1914.
Tamaño reducido. [86] ~ 87 __PARAGRAPH_CONT__ Revista mensual socialista^^*^^ alemana, que desde hace tiempo ha adoptado una posición nacional-liberal, celebra hoy, con toda razón, su victoria sobre el socialismo europeo. El llamado `` centro'' del partido socialdemócrata alemán y de otros partidos socialdemócratas, ha capitulado cobardemente en los hechos ante los oportunistas. La futura Internacional deberá abordar la tarea de desembarazar definitiva y resueltamente al socialismo de esta corriente burguesa.

5) Entre los sofismas burgueses y chovinistas con los que más engañan a las masas los partidos burgueses y los gobiernos de las dos principales naciones rivales del continente---Alemania y Francia---y que repiten, tanto los oportunistas socialistas declarados cuanto los embozados que se arrastran como esclavos tras la burguesía, es preciso señalar y estigmatizar sobre todo los siguientes :

los burgueses alemanes mienten cuando se remiten a la defensa de la patria, a la lucha contra el zarismo, a la defensa del libre desarrollo cultural y nacional, pues ha sido siempre política de los junkers prusianos, con Guillermo a la cabeza, y de la gran burguesía alemana defender la monarquía zarista y, cualquiera sea el desenlace de la guerra, no ahorrarán esfuerzos para apoyarla; mienten porque, en la realidad, la burguesía austríaca ha emprendido contra Servia una campaña de rapiña, porque la burguesía alemana oprime a los daneses, a los polacos y a los franceses de Alsacia y Lorena, al tiempo que lleva, contra Bélgica y Francia, una guerra de rapiña con vistas a saquear a pueblos más ricos y más libres, desencadenando la ofensiva en el momento que le pareció más propicio para utilizar los últimos perfeccionamientos de la técnica militar de que dispone; y en vísperas de la aplicación del llamado gran programa militar de Rusia.

También mienten los burgueses franceses cuando, exactamente del mismo modo, alegan defensa de la patria y demás, porque en la realidad defienden a países más atrasados en lo que se refiere a la técnica capitalista y que se desarrollan con más lentitud, sirviéndose de sus miles de millones para contratar a las bandas _-_-_

~^^*^^ "Revista mensual socialista" (Sozialistische Monatshefte): órgano principal de los oportunistas alemanes y uno de los voceros del revisionismo internacional; apareció en Berlín desde 1893 hasta 1933. Durante la Primera Guerra mundial adoptó una posición socialchovinista. (Ed.)

88 centurionegristas del zarismo ruso y emplearlas en una guerra de rapiña, es decir, para el saqueo de las tierras austríacas y alemanas. Por lo que hace a las crueldades y a la barbarie de la guerra, ninguno de los dos grupos de naciones beligerantes tiene nada que envidiar al otro.

6) La socialdemocracia de Rusia antepone, como tarea de primer orden, la lucha sin cuartel y sin reservas contra el chovinismo gran ruso y monárquico zarista, y contra el engaño de su defensa por los liberales rusos, los kadetes^^10^^, un sector de los populistas y los demás partidos burgueses^^*^^. Desde el punto de vista de la clase obrera y de las masas trabajadoras de todos los pueblos de Rusia, el mal menor sería la derrota de la monarquía zarista y de sus ejércitos, que oprimen a Polonia, a Ucrania y a varios otros pueblos de Rusia y que excitan las discordias nacionales, a fin de reforzar el yugo de los gran rusos sobre las otras nacionalidades y de fortalecer el gobierno bárbaro y reaccionario de la monarquía zarista.

7) Las consignas actuales de la socialdemocracia deben ser: en primer lugar, una detallada propaganda, que abarque tanto a la tropa como al teatro de las operaciones militares, sobre la revolución socialista y la necesidad de dirigir las armas, no contra los propios hermanos, los esclavos asalariados de otros países, sino contra los gobiernos y partidos reaccionarios y burgueses de todos los países. La necesidad imprescindible de organizar células y grupos ilegales en los ejércitos de todas las naciones, para realizar esa propaganda en todos los idiomas. La lucha sin cuartel contra el chovinismo y el ``patriotismo'' de los pequeños burgueses y de los burgueses de todos los países sin excepción. En la lucha contra los dirigentes de la actual Internacional, que han traicionado al socialismo, es necesario apelar a la conciencia revolucionaria de las masas, que soportan todo el peso de la guerra y que son en la mayoría de los casos hostiles al oportunismo y al chovinismo;

~en segundo lugar, como consigna inmediata, propaganda por repúblicas alemana, polaca, rusa, etc., y por la trasformación de _-_-_

^^*^^ Se refiere a los partidos Socialista Revolucionario, Socialista Popular y "Grupo del Trabajo" (véase V. I. Lenín, ob. cit., t. II, nota 37; t. III, nota 8 y nota 9, respectivamente), la mayoría de cuyos miembros se colocó en la posición socialchovinísta durante la guerra imperialista. (Ed.)

89 todos los Estados europeos en Estados Unidos republicanos de Europa^^*^^;

~en tercer lugar y particularmente, la lucha contra la monarquía zarista y contra el chovinismo gran ruso y paneslavista y la defensa de la revolución en Rusia, así como de la liberación y la autodeterminación de los pueblos oprimidos por Rusia, unida a las consignas inmediatas de república democrática, confiscación de tierras de los terratenientes y jornada de ocho horas.

Un grupo de socialdernócratas, miembros del POSDR

Escrito no después del 24 de agosto (6 de setiembre) de 1914.

Publicado íntegramente por primera vez en 1929, en las 2» y 3* ediciones de las Obras de V. I, Lenin, t. XVIII; la introducción, en 1948, en la 4* edición de las Obras, t. XXI.

Se publica de acuerdo con la copia escrita por N. K. Krúpskaia, revisada y corregida por V. I. Lenin; la introducción de acuerdo con el manuscrito.

_-_-_

^^*^^ Sobre la consigna "los Estados Unidos de Europa" véase el presente tomo, págs. 252-258 y 446-450. (E'd.)

[90] __ALPHA_LVL1__ LA GUERRA EUROPEA Y EL SOCIALISMO
INTERNACIONAL

Lo más penoso para un socialista no son los horrores de la guerra---siempre estamos en favor de la "santa guerra dltutti gli opressi per la, conquista delle loro patrie!^^*^^---, sino los horrores de la traición de los dirigentes del socialismo de nuestro tiempo, los horrores de la bancarrota de la II Internacional.

¿Acaso no es traición, en la socialdemocracia, cuando vemos el sorprendente cambio de frente (después de la declaración de guerra por Alemania) de los socialistas alemanes; sus frases falsas sobre la guerra de liberación contra el zarismo, su olvido del impeperialismo alemán, su olvido del saqueo de Servia; los intereses burgueses de la guerra contra Inglaterra, etc., etc.^^**^^? ¡¡ Patriotas, chovinistas, votan por el presupuesto!!

¿No cometen acaso idéntica traición los socialistas franceses y belgas? Ellos desenmascaran muy bien al imperialismo alemán, pero, por desgracia, ¡su ceguera es asombrosa cuando se trata del imperialismo inglés, francés o, sobre todo, del bárbaro imperialismo ruso! ¿No advierten el hecho vergonzoso de que, por décadas, la burguesía francesa ha estado pagando miles de millones para sobornar a las bandas centurionegristas del zarismo ruso, que el zarismo aplasta a la mayoría de los pueblos no rusos de Rusia, saquea a Polonia, oprime a los obreros y campesinos gran rusos, etc.?

En tiempos como estos, un socialista se siente reconfortado cuando lee cómo Acanti!^^***^^, con valentía y franqueza, dice la _-_-_

~^^*^^ "¡Guerra santa de todos los oprimidos por la conquista de sus patrias!" (Ed.)

~^^**^^ Así en el original. (Ed.)

^^***^^ Avantü: periódico oficial del Partido Socialista Italiano, fundado en diciembre de 1896 en Roma. En los años de la guerra imperialista tuvo __NOTE__ Footnote cont. on page 91. 91 __RUNNING_HEADER__ LA GUERRA EUROPEA Y EL SOCIALISMO INTERNACIONAL amarga verdad a Südekum, a los socialistas alemanes de que son imperialistas, o sea, chovinistas. Más reconfortados aun nos sentimos con el artículo de Zibordi (Avanti! del 2 de setiembre), que denuncia, además del chovinismo alemán y austríaco (lo cual es, después de todo, ventajoso para la burguesía italiana), el chovinismo francés, ¡jque considera esta guerra como la guerra de la burguesía de todos los países!!

La posición de Avanti! y el artículo de Zibordi---| lo mismo que la resolución del grupo de socialdemócratas revolucionarios (en una reciente conferencia realizada en uno de los países escandinavos)~^^*^^ |---nos muestran lo que hay de correcto y de no correcto en la frase habitual sobre la bancarrota de la II Internacional. Esta frase la repiten con maligna alegría los burgueses y los oportunistas ("riformisti di destra'')^^**^^ y, con amargura, los socialistas (Volksrecht^^11^^ de Zurich y Bremer Bürger-Zeitung^^12^^). ¡¡En esa frase hay gran parte de verdad!! La bancarrota de los dirigentes y de la mayoría de los partidos de la actual Internacional es un hecho. (Véase Vorwarts^^***^^, Wiener Arbeiter-Zeitungls, Hamburger Ec7io1Sbis versus.L'Humanité, y los llamamientos de los socialistas belgas y franceses^^14^^ ver sus la ``respuesta'' de la Vor stand alemana.) ¡¡¡Las MASAS no se han pronunciado aún!!!

Pero Zibordi tiene mil veces razón cuando dice: no es que la "dottrina é sbagliata", ni tampoco el "rimedio" del socialismo lo que es "errato", sino "semplicemente non erano in dose bastante", "gli altri sociálisti non sonó 'abbastanza socialisti "^^****^^.

No es el socialismo el que ha sufrido la bancarrota en la bancarrota de la Internacional europea actual, sino un socialismo insuficiente, es decir, el oportunismo y el reformismo. Es esta la ``tendencia'', que existe en todas partes, en todos los países y que

_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 90. posiciones internacionalistas inconsecuentes y mantuvo relaciones con los reformistas. En 1926 fue clausurado por el gobierno fascista de Mussolini pero continuó apareciendo irregularmente en el exterior. Desde 1943 se edita nuevamente en Roma. En la actualidad es el órgano central del Partido Socialista de Italia. (Ed.)

~^^*^^ Véase el presente tomo, págs. 83-89. (Ed.)

^^**^^ "Reformistas de derecha". (Ed.)

^^***^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. IV, nota 35. (Ed.)

^^****^^ No es que la "doctrina sea falsa", ni el ``remedio'' del socialismo ``erróneo'', sino que "simplemente su dosis no era suficiente", "y los otros socialistas no son 'suficientemente socialistas' ". (Ed.)

92 tan acusadamente expresan en Italia Bissolati y Cía., la que ha sufrido una bancarrota, es ella la que ha enseñado durante años a olvidar la lucha de clases, etc., etc., de la resolución^^*^^.

Zibordi tiene razón cuando ve la falta principal de los socialistas europeos en el hecho de que ellos "cercano nobolitare ion postumi motívi la loro incapacita a prevenire, la loro necessitá di partecipare al macello", de que ellos "preferisce fingiré di fare per amere ció ch'é [el socialismo europeo] costretto a fare per forzó", de que los socialistas "solidarizzarono ciascuno con la propria nazione, col Governo borghese della propria nazione [...] in una misura da formare una delusione per noi [y para todos los socialistas no oportunistas] e un compiacimento per tutti i non socialisti d''Italia"^^**^^ (y no sólo de Italia, sino de todos los países: véase, por ejemplo, el liberalismo ruso).

Aun admitiendo la total incapacita, la incapacidad, la impotencia de los socialistas europeos, la conducta de sus dirigentes es una traición y una infamia; los obreros han ido a la matanza, ¿ y los dirigentes? ¡¡¡Votan por y entran en el ministerio!!! Aun ante una total impotencia, habrían debido votar contra, no entrar en el ministerio, no decir infamias chovinistas, no solidarizarse con su ``nación'', no defender a ``su'' burguesía, sino denunciar sus vilezas.

Pues burguesía e imperialistas hay en todas partes, en todas partes se realizan innobles preparativos para la matanza: si el zarismo ruso (el más reaccionario de todos) es particularmente infame y bárbaro, el imperialismo alemán también es monárquico, se guía por objetivos dinásticos feudales y su grosera burguesía es menos libre que en Francia. Los socialdemócratas rusos tenían razón al decir que, para ellos, la derrota del zarismo es el mal menor, que su enemigo directo es, ante todo, el chovinismo gran _-_-_

^^*^^ Se trata de la resolución aprobada en la Reunión bolchevique realizada en Berna (véase el presente tomo, págs. 83-89. (Ed.)

^^**^^ "Tratan de justificar a posteriori, con argumentos plausibles, su incapacidad para conjurar la guerra, su necesidad de participar en ella"; de que "prefieren aparentar que hacen de buen grado lo que [el socialismo europeo] se ve obligado a hacer por fuerza"; de que los socialistas "se han solidarizado cada uno con su propia nación, con el gobierno burgués de su propia nación [.. . ] hasta el punto de significar una desilusión para nosotros [y para todos los socialistas no oportunistas] y de complacer a todos los no socialistas de Italia". (Ed.)

93 ruso, y que los socialistas (no oportunistas) de cada país debían considerar su enemigo principal a ``su'' chovinismo (``patrio'').

¿Pero, es cierto que la "incapacita" es total? ¿Será así? ¿ Pucilare?^^*^^ Heldentod^^**^^ y muerte infame?? in vantaggio di un'altra patria??^^***^^ ¡¡No siempre!! Era posible tomar la iniciativa; era obligatorio. La propaganda ilegal y la guerra civil serían más honradas, serían obligatorias para los socialistas (esto preconizan los socialistas rusos).

Por ejemplo, se consuelan con la ilusión dé que la guerra cesará, se arreglará... ¡¡No!! Para que la bancarrota de la Internacional actual (1889-1914) no sea la bancarrota del socialismo, para que las masas no le den la espalda, para evitar el dominio del anarquismo y el sindicalismo (tan vergonzoso como en Francia), hay que mirar la verdad cara a cara. Cualquiera sea el vencedor, Europa se halla amenazada por un recrudecimiento del chovinismo, por los que buscan la "revanche", etc. El militarismo alemán o el gran ruso alientan un contrachovinismo, etc., etc.

Nuestro deber es sacar la conclusión de que ese oportunismo, ese reformismo tan solemnemente proclamado en Italia (y tan firmemente cortado por los camaradas italianos^^15^^) está en completa bancarrota, y ...^^****^^

N. B. intercalar: la actitud desdeñosa, despectiva de Neue Zeit hacia los socialistas italianos y Avantü: ¡¡¡concesiones al oportunismo!!! "Justamente el centro.''

[ El llamado ``centro'' = lacayos de los oportunistas. [

Escrito a fines de agosto-- setiembre de 1914.

Publicado por primera vez el 1 de agosto de 1929, en Pracda, . núm. 174.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

_-_-_

~^^*^^ ¿Fusilar? (Ed.)

^^**^^ Muerte heroica. (Ed.)

^^***^^ ¿¿En beneficio de otra patria?? (Ed.)

^^****^^ Al llegar aqui se interrumpe el manuscrito. Las dos frases que siguen son anotaciones al margen. (Ed.)

[94] __ALPHA_LVL1__ PLAN PARA EL FOLLETO LA GUERRA EUROPEA
Y EL SOCIALISMO EUROPEO^^*^^

2.

La guerra europea y el socialismo europeo

Carácter de la guerra: imperialismo (como fundamental).

Imperialismo, como última etapa del desarrollo del capitalismo.

e Guerra nacional: unir el territorio na-

_.

.11 cional como base para el desarrollo~

Guerras nacionales al dd italismo barrer los vestigios comienzo de la época J precapFitalistas.

burguesa vs. guerras imperialistas al final de aquélla.

Guerra imperialista: están demasiado apretados en la nave capitalista que

se hunde, hay que desplazar a otros y demorar el fin del capitalismo.

3. La prolongada (30 a 40 años) preparación diplomática de la guerra: es ``natural'', ``esperada'' (están ``desacostumbrados'': Adler en la última sesión del Buró Socialista Internacional~^^**^^).

_-_-_

~^^*^^ Lenin comenzó a trabajar en el plan para este folleto en cuanto llegó a Berna, pero a pesar de haber reunido gran cantidad de materiales no pudo escribirlo. No obstante, los aprovechó en gran medida para sus informes y artículos que se publicaron en Sotsial-Demokrat, así como para el trabajo El socialismo y la guerra. Véase el presente tomo, págs. 399-445. El guión publicado en este volumen es completo. (Ed.)

^^**^^ Se trata de la intervención de V. Adler en la sesión del Buró Socialista Internacional realizada en Bruselas el 29 de julio de 1914, a la que Lenin se refiere en el artículo Chovinismo muerto y socaÜismo vico; véase el presente tomo, pág. 195. (Ed.)

95 __RUNNING_HEADER__ PLAN PABA EL FOLLETO LA GUERRA EUROPEA . . .

4. Carácter accesorio de la guerra nacional (Servia) en la guerra actual.

5. La burguesía aprovecha las tradiciones de la guerra nacional: "La patrie", Luzzatti.

6. La ``patria''. Cita del Manifiesto comunista. Análisis de la misma.

7. («) Los obreros no tienen patria. (/?) PRIMERO dentro~

de los límites de la
nación -----------> cf. las guerras de 1790-1814, 1859,
1866, 1870.

La guerra actual de la India o China contra Japón ((eventuell))

(Y) y ni siquiera en el sentido burgués.

(8) La liberación es imposible sin los esfuerzos
conjuntos de los proletarios. (E) Derrumbe de las barreras nacionales.

(H. Wendel en "Nene Zeit", 1914, N 19,

Actitud ante esta verdad: los oportunistas defienden el nacionalismo (Jaurés en L'Armée Nouvelle)...^^*^^

S. 843; está a favor de Jaurés)^^**^^.

Vacilaciones en la Internacional: ¿guerra defensiva y ofensiva o "punto de vista de los intereses proletarios''?

Citas de antiguas declaraciones de Bebel y otros, y silencio sobre la resolución de 1912. Manifiesto de Basilea («) citas del de Stuttgart

(/?) amenaza de guerra civil (1871 y 1905)

(Y) "delito"

10.

11.

_-_-_

^^*^^ Alude al libro de J. Jaurés L'organisation socidliste de la France. L'Armée Nouvelle, editado en París, en 1911. (Ed.)

^^**^^ Se refiere al artículo de H. Wendel ``Jaurés'', publicado en Die Neue Zeit, núm. 19, del 21 de agosto de 1914. (Ed.)

96

12. "Calamidades de Ja ¿nvasión"---sofisma (Kautsky)... "á la Tolstoi"

=íd.

``Problema práctico: victoria o derrota dd país

propio" = sofisma^^18^^.

Todo estp se reduce al problema de los dos .campos.

¿Pero cuáles son esos 2 campos? ¿Naciones o clases?

¿Qué pierden los obreros con la patria? Lo "eterno"

en la patria.

Patria, como Estado burgués y sus fronteras; patria,

como idioma, territorio, etc.

13. Comportamiento de los socialistas con respecto a la guerra actual:

Antes de la guerra: H. Wendel en Neue Zeit. 1914 N 18''.

id. "Vorwarts"

Le,ipziger Volkszeitung sobre la guerra contra el "zarismo"

id. ``Vorwarts''^^18^^

97

16. Socialistas franceses y belgas.

¿Reprimen? Por eso,

¿¿es ministro bur-

gués??

Vandervelde. Guesde. (¿Autoridades?) ¿ Votación de los créditos?

¿Qué hacer? Predicar y preparar la guerra civil. I ¡No convertirse en ministros, sino -en propagandistas ilegales!!

Chovinismo de Vaillant y Cía. en L'Humaniié^^24^^. Compére-Morel, sobre 1792^^25^^ y ...

... los rusos en Polonia.

El despreciable G. Hervé y los anarcosindicalistas20 ``Democracia'' ¿¿y la alianza con el zar??

17. Los socialistas ingleses
Hyndman y la actitud de la prensa socialdemócrata alemana hacia él, antes de la guerra^^27^^.
Kair-Hardie y MacDonald.
La lucha contra el chovinismo de su propio país. El militarismo prusiano,' ¿y Egipto? ¿y el sometimiento de las mujeres?
Participación en el reclutamiento.

18. Socialdemócratas alemanes. Lo principal. Hegemonía de la Internacional. "A quien se le pide mucho"...

El discurso de Haase. .. Justificación de la
guerra^^28^^.

Votación de los créditos---- ¡traición!

``Zarismo." ¡¡Sofisma y mentira!!

¡¡Mentira burguesa!! Bernstein en Vonciirts sobre Engels (1859 )...^^29^^

Engels 1890^^30^^ (contra Mehring)31 Hamburger Echo vs. Vorwarts^.

19. Chovinismo feroz vs. chovinismo tedioso e hipócrita.

20. R. Fisher y lo que le respondieron^^33^^. (Defiende la violación de la neutralidad de Bél-

14.

Después de la guerra: los servios los socialistas.

¿invasión? ¿ sometimiento?

pág. 10 délas citas.

15.

Los socialde- / retirarse de la sala\ mócratas rusos 1 no significa influir j \ (cf. Fischer)^^19^^. /

Ad. 15.

¿¿``Voluntarios'' rusos en París??

(1) -Declaración de los socialistas rusos.

(2) „

de Leder y Cía.^^20^^

Golos, núm. 9^^*^^.

Posición de Plejánov III Sovremiénnoie Slovo extractos^^21^^. III Golos núm. 3 (15-IX)^^22^^

Smirnov (E) y P. Máslov^^23^^

_-_-_

^^*^^ En Golos, núm. 9 (22 de setiembre de 1914), se publicó el texto de la declaración socialchovinista de los socialistas polacos, firmada por Leder, Kon, Zenenbaum y otros. (Ed.)

98

Sozialistische Monatshefte: justificación moral de la
violación de la neutralidad de Bélgica^^*^^.

21.

Dos tendencias en el socialismo alemán K.
Liebknecht (Golos, núm. 12~^^34^^ y periódicos ingleses). Bremer Bürger Zeitung^^36^^---Mehring---Halle^^36^^

(tímidas protestas ...)

22.

Bancarrota de ( la Internacional

- Bremer Bürger ~\ Zeitung^ Mehring periódicos~

Sobre la bancarrota > de la Internacional

^ SUIZOS

J

Volksrecht^^**^^

Polémica de los franceses con los alemanes~

Manifiesto de los franceses y los belgas (¿Buró Internacional?)^^***^^. "Punto de vista del gobierno entre los franceses"

(¿¿y entre los alemanes??)

``Internacional,

reconstituida y~

liberada de los~

tránsfugas.''

``Internacional, liberada de los tránsfugas." (Golos, núm. 12)^^****^^

La bancarrota de la Internacional es embellecida.

Vandervelde y Kaustky "El cuclillo y el gallo" "Ambos tienen razón" "kleinmütige Freunde"??^^*****^^

NB

socialdemócratas. Métodos de Vorioürts

El viaje de Südekum^^38^^. Los intereses de la burguesía francesa y de la alemana.

24.

Causas de la bancarrota de la Internacional: oportunismo.

_-_-_

~^^*^^ Lenin cita una expresión del artículo de I. Bloch, "La socialdemocracia y la guerra", publicado en Sozialistische Monatshefte, núm. 16. (Ed.)

^^**^^ Se refiere al artículo "Dos Internacionales", publicado en Volksrecht, núm. 211, del 11 de setiembre de 1914. (Ed.)

^^***^^ Se trata del llamamiento de las delegaciones francesa y belga del BSI al pueblo alemán. Véase el presente tomo, nota 14. (Ed.)

^^****^^ Se ref¡ere a la carta de -L. Mártov a G. Hervé aparecida en Golos, núm. 12, del 25 de setiembre de 1914. (Ed.)

^^*****^^ Amigos cobardes. (Ed.)

99

Stuttgart 1907.
Reunión de la izquierda en 1910, en Copenhague^^39^^.

25. Las ideas de los oportunistas y su conducta actual

/ de la resolución danesa 1

{ sobre el oportunismo^^40^^. /

26. ¿Toda la Internacional? ¡¡¡No!!! Los servios.

Kair-Hardie La respuesta a Fischer.
Elementos de la tercera Internacional.
Autoridades: ¿¿Kautsky, Guesde, Vandervelde??
(posición respecto de las autoridades)...

27. Oportunismo vs. ``centro'' en la Internacional. ' Sozialistische Monatshefte.

lúa mayoría de los periódicos

Hipocresía o embellecimiento.

23.

. Kautsky.

28. ¿Paz contra la guerra o guerra civil contra la guerra nacional? (La paz de los oportunistas que se unen a la burguesía.)

``Una paz generosa"---consigna de los radicales pequeñoburgueses, de la pequeña burguesía (cf. Trevelyan & Cía., en Inglaterra^^*^^).

cf. con extractos de Frankfurter Zeitung^^41^^.

29. Trasformación de la guerra nacional en guerra civil 1871 1905

Carácter histórico de esa trasformación.

"Weg Zur Machí" y la " aspiración al derrocamiento".

_-_-_

^^*^^ Ch. F. Trevelyan, secretario parlamentario del ministerio de Instrucción Pública de Inglaterra, manifestó---en una carta abierta a sus electores--- que en la guerra imperialista los intereses de su país estaban en primer lugar, y que esos intereses eran la paz. (Ed.)

__ALPHA_LVL0__ The End. [END] 100 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1977/LOC22AE/20091118/199.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2009.11.19) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+

V. I. LENIN

I'LAX PARA. EL FOLLETO LA GUERRA EUROPEA

101

Una cosa es la rapidez de esa trasformación, otra, la orientación hacia ella.

El movimiento revolucionario---y el fracaso de la miserable diplomacia del ``centro'''.

Contra K. Kautsky y Cía. sobre el `` patriotismo'' de los obreros en Rusia. Golas, núm. 18, columna 1 y núm. 19, columna 4*. ("W. C. Modell 70")ft*

no renunciar a la organización legal, pero no limitarse a ella.

33 bis. Objetivos reaccionarios de la guerra "Krcnz Zcitung'^^4^^" y "Nóvoie Vrcinid".

¿El ``pesimismo'' cíe MacDonald?'11

E. Smirnov en Rússkic Viédomosti, núm. 202. Nacionalismo en Rusia. SDP y los socialistas revolucionarios. ``Voluntarios'': ver § 15.

30. Legalidad e ile- Riga y el Cgalidad de las sia (la reacorganizaciones. "Rússkoie Zn

Comparación con las tropas.

30 bis. Vorwarts y la Lucha de clases.

Agudización del nacionalismo. ¿.La última guerra?

34. Orientación del trabajo: vc>- (í) No votar los créditos. Es lación de los créditos---- el

una traición.

trompeta en la guerra.

(2) Contra los chovinistas del

país propio.

(3) No limitarse a la organización legal.

(4) No olvidar el manifiesto de Basilea sobre el peligro de guerra civil.

35. Puede pasar aún medio siglo de esclavitud hasta la revolución socialista ¿pero qué dejará nuestra época, qué aportaremos nosotros? ¿¿Desprecio a los oportunistas y traidores o preparación de la guerra civil??

Mártov en el núm. 21 de Galos

todavía no es posible la consigna dé la Comuna:

¿¡¡aislarse de las amplias masas populares!!?*

31. Volkskrieg*** ¡Sí! Pero de aquí surgen otras conclusio-

nes.

199-1.jpg

las milicias no son sólo para la

defensa.

¡¡Viva la guerra y los 42cm!!****

32. Frank y ``Op/erfod'' * * * s *

•.. ."desde el punto de vista socialdemócrata".. . 32 .bis. La guerra puso al descubierto todas las debilidades de los gobiernos y de los partidos socialistas.

33. Las .calamidades de la guerra y sus consecuencias.

Kserito m setK'iiii)ri'-O(.'tui>iv <lr 1914.

Publicad/ por primera vez en 1930, en Léninski Sbórnik, XIV.

Se publica de acuerdo con manuscrito.

* Lenin se refiere al articulo de K. Kautsky "Perspectivas para la paz",- cuyos extractos fueron reproducidos en Galos, núms. 18 y 19 del 2 y 3 de octubre de .1914. (Ed.)

°* Se refiere a la nota intitulada "W. C. Modell 70", aparecida en Vorwarts, núm. 227, del 21 de agosto de 1914. (Ed.)

*** Guerra del pueblo. (Ed.)

«9*0 indudablemente se refiere al arma de 42 cm. lanzada en Alemania por las fábricas Krupp, y empleada por primera vez en la guerra de 1914. (Ed.) «ase» prank v "ei sacrificio de su vida". (Ed.)

* Se reíiere al artículo "¡Silencio, eunucos!", aparecido en Golas, núm. 21, del 6 de octubre de 1914, donde se afirmaba que en las condiciones imperantes en Alemania, cercada por las tropas rusas, la socialdemocracia se habría desacreditado si hubiera "lanzado el grito de guerra de la Comuna revolucionaria", que la habría aislado de las amplias masas. (Ed.)

[103]

C6KUI3

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M. Gabriel.

GveU-Monin X 27

__NOTE__ Weird: no LVL1 in text on page 103, just cover page.

Anuncio de la conferencia de V. I. Lenin

__ALPHA_LVL1__ La guerra
europea y el socialismo
.

2 (15) de octubre de 1914.
Tamaño reducido

[104] ~ [105]

Ha estallado la guerra europea, guerra que durante décadas prepararon los gobiernos y partidos burgueses de todos los países. El aumento de los armamentos, la agudización extrema de la lucha por los mercados en la fase moderna, imperialista, de desarrollo del capitalismo en los países avanzados y los intereses dinásticos de las monarquías más atrasadas del oriente europeo debían conducir inevitablemente, y así ocurrió, a esta guerra. Anexarse tierras y sojuzgar a naciones extrañas, arruinar a la nación competidora, saquear sus riquezas, desviar la atención de las masas trabaja-- doras de las crisis políticas internas de Rusia, Alemania, Inglaterra y otros países, desunir a los obreros, seducirlos con el nacionalismo, exterminar su vanguardia con el fin de debilitar el movimiento revolucionario del proletariado: he ahí el único y verdadero contenido de la guerra actual, su significado y sentido.

La socialdemocracia tiene, ante todo, el deber de poner al descubierto este verdadero significado de la guerra y desenmascarar sin piedad la mentira, los engaños y las frases ``patrióticas''' que difunden las clases dominantes, los terratenientes y la burguesía, en defensa de la guerra.

Al frente de un grupo de naciones beligerantes se encuentra la burguesía alemana. Ella trata de engañar a la clase obrera y a las masas trabajadoras, asegurando que hace la guerra por la defensa de la patria, la libertad y la cultura; por la emancipación de los pueblos oprimidos por el zarismo, por la destrucción del reaccionario régimen zarista. Pero en los hechos esta misma burguesía, que se inclina como lacayo ante los junkers prusianos, encabezados por Guillermo II, ha sido siempre la aliada más fiel del zarismo y la enemiga del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos de Rusia. En los hechos, esta burguesía, junto con los junkers, empeñará todos sus esfuerzos, cualquiera sea el desenlace de la guerra, en sostener la monarquía zarista en Rusia, contra la revolución.

106 __RUNNING_HEADER__ LA GUERRA Y LA SOCIALDEMOCRACIA DE RUSIA

En los hechos la burguesía alemana ha emprendido una campaña de rapiña conüa Servia, con el objeto de sojuzgarla y de ahogar la revolución nacional de los eslavos del sur, al tiempo que dirige la mayor parte de sus fuerzas militares contra países más libres, como Bélgica y Francia, para despojar a un competidor más rico. Con la fábula de que la guerra es, por su parte, defensiva, la burguesía alemana ha elegido, en verdad, en lo que a ella concierne, el momento más favorable para la guerra, para utilizar los últimos perfeccionamientos de que dispone en cuanto a técnica militar y anticiparse a los nuevos armamentos, ya proyectados y previstos por Rusia y Francia.

El otro grupo de naciones beligerantes está encabezado por la burguesía inglesa y francesa, que trata de engañar a la clase obrera y a-las masas trabajadoras asegurando que está librando una guerra por la defensa de la patria, la libertad y la civilización y contra el militarismo y el despotismo de Alemania. Pero en realidad, esta burguesía ha gastado hace tiempo miles de millones para contratar las tropas del zarismo ruso, la más reaccionaria y bárbara monarquía de Europa, y prepararlas para atacar a Alemania.

En los hechos, el objetivo de la lucha de la burguesía inglesa y francesa es apoderarse de las colonias alemanas y arruinar a la nación competidora, cuyo desarrollo económico ha sido mucho más rápido. Y para ese noble objetivo, las naciones ``avanzadas'' y ``democráticas'' están ayudando al zarismo salvaje a oprimir aun más a Polonia, Ucrania, etc., y a estrangular mejor a la revolución en Rusia.

. En cuanto a los saqueos, atrocidades e infinitas crueldades de la guerra, ninguno de los grupos de países beligerantes es inferior al otro. Sin embargo, para engañar al proletariado y apartar su atención de la única auténtica guerra de liberación, es decir, de la guerra civil contra la burguesía, tanto la de "su propio" país cuanto la de los países ``extranjeros'', para ese elevado fin, la burguesía de cada país trata de enaltecer, con falsas frases sobre el patriotismo, el significado de ``su'' guerra nacional, asegurando que aspira a derrotar al enemigo, no para saquear y anexarse territorios, sino para `liberar'' a todos los demás pueblos, a excepción del suyo propio.

Pero cuanto más empeño ponen los. gobiernos y la burguesía de todos los países para dividir a los obreros e incitar a unos con-

tra otros, cuanto más ferozmente sé aplica para ese elevado fin el sistema de estado de guerra y de la censura militar (que inclusive ahora, en tiempos de guerra, persigue mucho más al «nemigo ``interior'' que al exterior), más imperioso es el deber del proletariado políticamente conciente de defender su cohesión de clase, su internacionalismo y sus convicciones socialistas frente al desenfrenado chovinismo de la ``patriótica'' camarilla burguesa de todos los países. Para los obreros políticamente concientes, declinar esta misión significaría renunciar a todas sus aspiraciones de libertad y democracia, para no hablar ya de sus aspiraciones socialistas. Con la más profunda amargura comprobamos que los partidos socialistas de los países europeos más importantes no han cumplido esta misión suya, y que la conducta de los dirigentes de dichos partidos---especialmente del alemán---linda con la traición franca a la causa del socialismo. En este momento de trascendental importancia para la historia del mundo, la mayoría de ]os dirigentes de la actual Internacional, de la II Internacional Socialista (1889-1914), están tratando de sustituir el socialismo por el nacionalismo. Debido a su comportamiento, los partidos obreros de esos países no se han opuesto a la conducta criminal de sus gobiernos; por el contrario, han exhortado a la clase obrera a identificar su posición con la de los gobiernos imperialistas. Los dirigentes de la Internacional han cometido un acto de traición al socialismo votando los créditos de guerra, reiterando las consignas chovinistas (``patrióticas'') de la burguesía de "sus propios" países, justificando y defendiendo la guerra, integrando los gobiernos burgueses de los países beligerantes, etc., etc. Los jefes socialistas más influyentes, así como los órganos más prestigiosos de la prensa socialista de la Europa actual han adoptado una posición burguesa chovinista y liberal, que nada tiene de socialista. La responsabilidad por esta deshonra del socialismo recae primero sobre los socildemócratas alemanes, que constituían el partido más poderoso y más influyente de la II Internacional. Pero tampoco puede justificarse la conducta de los socialistas franceses, que aceptan carteras ministeriales en el gobierno de esa misma burguesía que traicionó a su patria y se unió con Bisrnarck para aplastar a la Comuna.

Los socialdemócratas alemanes y austríacos intentan justificar su apoyo a la guerra con el pretexto de que así luchan contra el zarismo ruso. Nosotros, los socialdemócratas rusos, declaramos

108

V. I. LENIN

LA GUERRA Y LA SOCIALDEMOCRACIA DE RUSIA

109

que consideramos semejante justificación puro engaño. En nuestro país el movimiento revolucionario contra el zarismo ha adquirido de nuevo enormes proporciones durante los últimos años. Ese movimiento ha sido siempre encabezado por la clase obrera de Rusia. Las huelgas políticas de millones de trabajadores de estos últimos años se han realizado bajo la consigna del derrocamiento del zarismo y la exigencia de la república democrática. No hace mucho, en vísperas de la guerra y durante su visita a Nicolás II, el presidente de la República Francesa, Poincaré, pudo ver con sus propios ojos en las calles de Petersburgo, las barricadas levantadas por los obreros rusos. El proletariado ruso no escatimó sacrificio alguno para liberar a la humanidad entera de la ignominia de la monarquía zarista. Pero, sin embargo, debemos decir que si algo puede aplazar, en ciertas condiciones, la caída del zarismo, si algo puede ayudar al zarismo en la lucha contra toda la democracia rusa, ese algo es la guerra actual, que ha puesto al servicio de los objetivos reaccionarios del zarismo el oro de la burguesía inglesa, francesa y rusa. Y que, si algo puede dificultar la lucha revolucionaria de la clase obrera de Rusia contra el zarismo, ese algo es la conducta de los dirigentes de la sociáldemocracia alemana y austríaca, que la prensa chovinista de Rusia no cesa de mostrarnos como un ejemplo. •

Aun admitiendo que la socialdemocracia alemana haya sido tan débil como para verse obligada a renunciar a toda acción revolucionaria, aun así, no debió haberse incorporado al campo chovinista ni haber cometido actos que dieran motivo a los socialistas italianos para decir, con toda razón, que los dirigentes socialdemócratas alemanes deshonran la bandera de la Internacional proletaria.

Nuestro partido, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, ha hecho ya y seguirá haciendo enormes sacrificios con motivo de la guerra. Nuestra prensa obrera legal ha sido destruida en su totalidad. La mayoría de los sindicatos han sido clausurados y gran número de camaradas nuestros arrestados y deportados. Pero nuestra representación parlamentaria---el grupo obrero socialdemócrata de Rusia en la Duma del Estado---consideró que era su deber, imperativo deber socialista, no votar los créditos de guerra y hasta abandonar la sala de sesiones de la Duina como1 expresión aun más enérgica de protesta; consideró su deber con-

denar como imperialista* la política de los gobiernos europeos. Y pese a la acrecentada opresión del gobierno zarista, .los obreros socialdemócratas de Rusia publican ya los primeros llamamientos ilegales contra la guerra^^4^^*^^0^^, cumpliendo así su deber para con la democracia y la Internacional.

Mientras la bancarrota de la II Internacional ha producido un vivo sentimiento de vergüenza en los militantes de la socialdemocracia revolucionaria---representados por la minoría de los socialdemócratas alemanes y de los mejores socialdemócratas de los países neutrales---; mientras los socialistas de Inglaterra y de Francia han levantado su voz contra el chovinismo de la mayoría de los partidos socialdemócratas; mientras los oportunistas, representados, por ejemplo, por la revista alemana Cuadernos mensuales socialistas ("Sozialistische Monatshefte"), que ha mantenido largo tiempo una posición nacional liberal, celebran con razón su victoria sobre el socialismo europeo, el peor servicio posible ha sido rendido al proletariado por aquellos que vacilan entre el oportunismo y la socialdemocracia revolucionaria (como el ``centro'' en el partido socialdemócrata alemán), por aquellos que tratan de silenciar la bancarrota de la II Internacional o disimularla con frases diplomáticas.

Por el contrario, hay que reconocer francamente esta bancarrota y comprender sus causas, para poder organizar una nueva unión socialista más firme de los obreros de todos los países.

~^^0^^ En cuanto comenzó la guerra, el Comité de Petersburgo de los bolcheviques publicó un volante en el que llamaba a los obreros y soldados a organizarse para luchar contra la guerra y la autocracia, y enunciaba las siguientes consignas: "¡Abajo la monarquía autocrática!", "¡Viva la República democrática!". En agosto el Comité lanzó ilegalmente otro llamamiento contra la guerra, en el que exhortaba al pueblo a organizarse y abastecerse de armas. (Ed.)

``Al comenzar la guerra los diputados bolcheviques a la IV Duma del Estado, A. Badáiev, M. K. Muránov, G. I. Petrovski, F. N. Samóilov y N. R. Shágov, se pronunciaron decididamente por la defensa de los intereses de la clase obrera. Llevando a la práctica la línea del partido se negaron a votar los empréstitos al zarismo destinados a fines bélicos; en sus intervenciones desenmascararon el carácter imperialista, antipopular de la guerra; esclarecieron a los obreros sobre la verdad de la guerra y los exhortaron a luchar contra el zarismo, la burguesía y los terratenientes. Por su actividad revolucionaria fueron procesados durante la guerra y desterrados a Siberia. Véase el presente tomo, págs. 260-268. (Ed.)

110

V. I. LENIN

LA GUEBBA Y UA. SOCTALDEMOCRACIA DE RUSIA

111

Los oportunistas han hecho fracasar los acuerdos de los Congresos de Stuttgart*, Copenhague** y Basilea***, que obligaban a los socialistas de todos los países a combatir el chovinismo en todas y cualesquiera condiciones, que los obligaban a responder a cualquier guerra iniciada por la burguesía y los gobiernos con una defensa más firme de la guerra civil y de la revolución social. La bancarrota de la II Internacional es la bancarrota del oportunismo, que se fue desarrollando a causa de las peculiaridades de una época histórica pasada (la llamada ``pacífica'') y que durante los últimos años llegó, prácticamente, a dominar la Internacional. Los oportunistas preparaban desde hace tiempo esta bancarrota: negaban la revolución socialista y la remplazaban por el reformismo burgués; negaban la lucha de clases y su ineludible trasformación, en determinados momentos, en guerra civil y propugnaban la colaboración de clases; con el pretexto del patriotismo y de defensa de la patria predicaban el chovinismo burgués e ignoraban o negaban la verdad fundamental del socialismo, expuesta ya en el Manifiesto Comunista, de que los obreros no tienen patria; en la lucha contra el militarismo se limitaban a un punto de vista sentimental pequeñoburgués, en vez de reconocer la necesidad de la guerra revolucionaria de los proletarios de todos los países contra la burguesía de todos los países; ante la necesidad de utilizar el parlamentarismo burgués y la legalidad burguesa, hacían un fetiche de esa legalidad, olvidando que las formas ilegales de organización y agitación son indispensables en las épocas de crisis. La corriente anarcosindicalista---concepción igualmente burguesa y hostil al punto de vista proletario, es decir, marxista---, ``apéndice'' natural del oportunismo, se ha manifestado de manera no menos bochornosa por la repetición presuntuosa de las consignas del chovinismo, durante la presente crisis.

Las tareas del socialismo en la actualidad no pueden ser cumplidas, y una real unidad internacional de los obreros no puede ser lograda, sin una decisiva ruptura con el oportunismo, sin explicar a las masas lo inevitable de este fracaso del oportunismo.

La primera tarea de los socialdemócratas de cada país es, ante todo, luchar contra el chovinismo de ese país. En Rusia, este

'* Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XIII, nota 8. (Ed.) '•* íd., ibíd., t. XVI, nota 16. (Ed) *•* Id., ibíd., t. XVIII, nota 35. (Ed.)

chovinismo ha envuelto por entero al liberalismo burgués (los ``kadetes'') y a parte de los populistas, incluyendo a los eseristas y a los socialdemócratas de ``derecha''. (Hay que estigmatizar en especial las actitudes chovinistas de, por ejemplo, E. Smirnov, P. Máslov y J. Plejánov, que la prensa ``patriótica'' burguesa recoge y utiliza ampliamente.) •

En la presente situación, desde el punto de vista del proletariado internacional, no se puede determinar la derrota de cuál de los dos grupos de naciones beligerantes significaría el mal menor para el socialismo. Pero para nosotros, socialdemócratas rusos, no cabe la menor duda de que, desde el punto de vista de la clase obrera y de las masas trabajadoras de todos los pueblos de Rusia, el mal menor sería la derrota de la monarquía zarista, del gobierno más reaccionario y bárbaro, que oprime al mayor número de naciones y a la mayor masa de la población de Europa y Asia. La consigna política inmediata de los socialdemócratas de Europa debe ser la formación de los Estados Unidos de Europa republicanos; aunque a diferencia de la burguesía, que está dispuesta a ``prometer'' lo que se quiera con tal de arrastrar al proletariado a la corriente general del chovinismo, los socialdemócratas explicarán cuan falsa y absurda resulta esa consigna sin derrocar revolucionariamente las monarquías alemana, austríaca y rusa. En Rusia, en razón del mayor atraso de este país que todavía no ha llevado a término su revolución burguesa, las tareas de la socialdemocracia deben llenar, como antes, las tres condiciones fundamentales de una trasformación democrática consecuente: república democrática (con plena igualdad de derechos y autodeterminación para todas las naciones), confiscación de las tierras de los terratenientes y jornada de ocho horas. Pero en todos los países avanzados la guerra ha puesto a la orden del día la consigna de la revolución socialista, consigna que es tanto más apremiante cuanto más pesan las cargas de la guerra sobre los hombros del proletariado, cuanto más activo tenga que ser su papel en la reconstrucción de Europa después de los horrores de la barbarie ``patriótica'' actual, en medio de los gigantescos progresos técnicos del gran capitalismo. La burguesía utiliza las leyes de tiempos de guerra para amordazar por completo al pro-. letariado, lo que hace imperativo que éste cree formas ilegales de agitación y organización. Allá ellos, los oportunistas, si `` protegen'' las organizaciones légales al precio de la traición a sus con-

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V. I. L E N I N

vicciones^ los socialdemócratas revolucionarios utilizarán los conocimientos prácticos de organización y las vinculaciones de la clase obrera para crear formas ilegales de lucha por el socialismo, que respondan a una época de crisis, y para unir estrechamente a los obreros, no con la burguesía chovinista de sus respectivos países, sino con los obreros de todos los países. La Internacional proletaria no ha muerto ni morirá. Sean cuales fueren los escollos, las masas obreras crearán una nueva internacional. El triunfo actual del oportunismo es efímero. Cuanto mayor sea el número de víctimas de la guerra, tanto más clara aparecerá ante las masas obreras la traición de los oportunistas a la causa obrera, la necesidad de volver las armas contra los gobiernos y la burguesía de cada país.

La trasformación de la actual guerra imperialista en guerra civil es la única consigna proletaria correcta, testimoniada por la experiencia de la Comuna, propuesta por la resolución de Basilea (1912) y que se deduce de todas las condiciones de la guerra imperialista entre los países burgueses altamente desarrollados. Por grandes que parezcan, en determinado momento, las dificultades de esta trasformación, los socialistas nunca renunciarán al trabajo de preparación sistemático, tenaz y consecuente en este sentido, pues la guerra es un hecho.

Sólo por este camino el proletariado podrá romper su dependencia de la burguesía chovinista y. en una u otra forma, más o menos rápida, podrá dar los pasos decisivos hacia la verdadera libertad de los pueblos, hacia el socialismo.

¡Viva la fraternidad internacional de los obreros contra el chovinismo y el patriotismo de la burguesía de todos los países!

¡Viva la Internacional proletaria, libre del oportunismo!

El Comité Central del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia.

[113] __ALPHA_LVL1__ LA CONSIGNA DE TRASFORMAR LA GUERRA
IMPERIALISTA EN GUERRA CIVIL^^*^^

La única consigna proletaria justa es la de trasformar la actual guerra imperialista en guerra civil. Tal trasformación surge de todas las condiciones objetivas inherentes a la actual catástrofe bélica y sólo mediante la agitación y la propaganda sistemática en esta dirección podrán los partidos obreros cumplir las obligaciones que asumieron en Basilea.

Esta es la única táctica auténticamente revolucionaria de la clase obrera, que .corresponde a las condiciones de la nueva época histórica.

Escrito no antes de setiembre ie 1914.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

* Este documento fue escrito en hoja aparte, entre signos que indicaban que era un agregado. El Instituto de Marxismo Leninismo no dispone de datos precisos respecto del artículo al que corresponde; al parecer se trata de una variante agregada al manifiesto del CC del POSDR intitulado La guerra y la sociddemocracia de Rusia, o alguna de las resoluciones aprobadas por los bolcheviques sobre la guerra. (Ed.)

[114] __ALPHA_LVL1__ UN COMENTARIO ACERCA DEL INFORME DE PLEJÁNOV
"LA ACTITUD DE LOS SOCIALISTAS HACIA LA GUERRA"

28 DE SETIEMBRE (11 DE OCTUBRE) DE 1914* Breve resumen periodístico

``Nuestras tesis, elaboradas por el CC del partido---comenzó diciendo el camarada Lenin---, fueron enviadas a los italianos, y muchas de ellas, lamentablemente no todas, figuran en la Resolución de Lugano.''^^46^^

La primera parte de la exposición de Plejánov, en la que éste caracterizó la traición de los socialdemócratas alemanes, agradó mucho al oponente, pero no se puede decir lo mismo de la segunda parte, en la que Plejánov intentó justificar en un todo la posición de los socialistas franceses.

¿Cómo es posible defender al socialismo francés, que ha llamado a los italianos a hacer la guerra? Hasta en las resoluciones excesivamente elásticas de la II Internacional resulta difícil encontrar pasajes que justifiquen semejante llamamiento.

La guerra actual ha mostrado qué inmensa oleada oportunista ha surgido de las profundidades del socialismo europeo. Para rehabilitarse, los oportunistas europeos trataron de recurrir al viejo y conocido argumento de la "integridad de la organización". Los

~^^9^^ La reunión en la que J. Plejánov presentó su informe fue organizada por el grupo menchevique local. En los debates intervino solamente Lenin. El comentario sobre la reunión, el informe de Plejánov y la intervención de Lenin se publicaron en el diario menchevique Galos, núms. 31, 32 y 33, del 18, 20 y 21 de octubre de 1914, de acuerdo con los apuntes tomados por el corresponsal del diario, quien firmó "I. K.". Se conservaron los apuntes de Lenin sobre el informe, las palabras de clausura de Plejánov, y las anotaciones de Lenin para su propia intervención. (Ed.)

UN COMENTARIO ACERCA DEL INFORME DE PLEJÁNOV . . . 115

ortodoxos alemanes han renunciado a su posición, para mantener la unidad formal del partido. El camarada Lenin señaló siempre el oportunismo que se oculta en semejante planteo del problema, luchó siempre contra el espíritu de conciliación, transigente en los principios. Todas las resoluciones de Vandervelde y de Kautsky adolecieron de esa tendencia oportunista a atenuar las contradicciones evidentes. Kautsky llegó en su artículo Sobre la guerra* hasta justificar a todo el mundo, pues declaró que todos tienen razón desde su punto de vista, porque estiman subjetivamente que se encuentran en peligro y juzgan subjetivamente que su derecho a la existencia ha sido pisoteado. Por cierto que semejante estado de ánimo era más comprensible entre los franceses, desde el punto de vista de la psicología del momento, del humanitarismo, y por lo tanto más simpático, pero de todos modos el socialismo no puede razonar partiendo sólo del temor a la agresión, y es preciso decir con franqueza que en el comportamiento de los franceses había más chovinismo que socialismo.

Plejánov, continuó Lenin, critica a los camaradás que afirman que es imposible establecer quién atacó primero. En opinión del oponente la actual guerra no es en absoluto algo accidental, que depende de tal o cual agresión, sino que ha sido preparada por todas las condiciones del desarrollo de la sociedad burguesa. Ha sido pronosticada hace tiempo, exactamente en esa combinación, exactamente por esa línea. El Congreso de Basilea habló de ella con claridad v llegó inclusive a prever que Servia serviría de pretexto para el conflicto.

El camarada Lenin explicó luego en qué consiste el deber de los socialistas durante la guerra. Sólo cuando luchan contra la embriaguez chovinista de su país, cumplen los socialdemócratas con su deber. Y el mejor ejemplo de ese deber cumplido lo dan los socialdemócratas servios^^47^^.

El proletariado, sin olvidar las palabras de Marx de que 'los obreros no tienen patria", no debe participar en la defensa de los antiguos marcos de los Estados burgueses, sino crear los nuevos marcos de las repúblicas socialistas, cosa que las grandes masas

~^^0^^ Lenin se refiere al artículo de Kautsky "La socialdemocracia durante la guerra", publicado en el primer número del órgano teórico de la socialdemocracia alemana, Die Neue Zeit, del 2 de octubre de 1914. (Ed.)

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V. I. LEXIN

del proletariado, guiadas por su seguro instinto, no dejarán de entender. Lo que ocurre hoy en Europa no es otra cosa que una especulación con los peores y al mismo tiempo más arraigados prejuicios. "Nuestra tarea es---declaró Lenin---, en lugar de nadar a favor de la corriente, trasformar la guerra nacional, falsamente nacional, en una batalla decisiva del proletariado contra las clases dirigentes.''

Después de criticar más adelante la incorporación de los socialistas a los ministerios, Lenin señaló la responsabilidad que cabe a los socialistas que se solidarizan con todos los actos del gobierno.

"Vale más irse a un país neutral y desde allí decir la verdad; vale más hablar al proletariado con libertad e independencia, que convertirse en ministro"; con estas palabras concluyó el oponente su breve discurso.

[117] __ALPHA_LVL1__ INFORME SOBRE EL TEMA "EL PROLETARIADO
Y LA GUERRA"

1 (14) DE OCTUBRE DE 1914« Reseña periodística

El conferenciante dividió su informe en dos partes: explicación del carácter de esta guerra y actitud hacia ella de los socialistas. Para un marxista la premisa indispensable para decidir su actitud hacia la guerra, es poner en claro su carácter. Ello requiere, ante todo, determinar cuáles son las condiciones objetivas y la situación goncreta de la guerra. Es preciso ubicarla en la situación histórica en que se produce, y sólo entonces será posible definir la propia actitud hacia ella. De lo contrario, en lugar de un enfoque materialista, se hará un enfoque ecléctico del problema.

Según la situación histórica, la correlación de las clases y demás, la actitud hacia la guerra tiene que ser diferente en las diferentes épocas. Es absurdo renunciar de una vez para siempre, por principio, a la participación en la guerra. Es absurdo, por otra parte, dividir las guerras en defensivas y ofensivas. En 1848 Marx odiaba a Rusia porque en esa época la democracia no podía vencer y desarrollarse en Alemania ni unificar el país en una unidad nacional única, mientras el puño reaccionario de la Rusia atrasada pesase sobre ella.

Para determinar la propia actitud frente a esta guerra, es preciso entender qué la distingue de las anteriores, cuáles son sus particularidades.

¿Lo ha explicado la burguesía? No. No sólo, no lo ha hecho, sino que en ningún caso lo hará. A juzgar por lo que sucede entre los socialistas, se podría pensar que tampoco ellos tienen noción del carácter distintivo de esta guerra.

Galos, núm. 33, 21 de octubre de 1914.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

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V. I. LENIN

INFORME SOBRE EL TEMA "EL PROLETARIADO Y LA GUERRA"

119

Y sin embargo los socialistas la explicaron muy bien y la previeron. Más aun, en ningún discurso de un diputado socialista, en ningún artículo de un publicista socialista falta esa explicación. Y ésta es tan sencilla, que se diría que no se le presta atención, en tanto que es la que da la clave para una correcta actitud hacía esta guerra.

La guerra actual es imperialista: este es su carácter fundamental.

Para explicarlo es preciso examinar qué fueron las guerras precedentes y qué es una guerra imperialista.

Lenin se detuvo bastante en detalle en las características de las guerras de fines del siglo xvín y de todo el siglo xrx. Todas ellas fueron guerras nacionales, que acompañaron y favorecieron la creación de Estados nacionales.

Esas guerras señalaron la destrucción del feudalismo y fueron expresión de la lucha de la nueva sociedad burguesa contra la sociedad feudal. El Estado nacional fue una fase necesaria en el desarrollo del capitalismo. La lucha por la autodeterminación de las naciones, por su independencia, por la libertad de idioma, por la representación popular servía a ese objetivo: la formación de Estados nacionales, terreno este necesario, en determinada etapa del capitalismo, para el desarrollo de las fuerzas productivas. Tal fue el carácter de las guerras, desde la gran Revolución Francesa hasta las guerras de Italia y Prusia.

Este objetivo de las guerras nacionales fue cumplido, o por la propia democracia, o con la ayuda de Bismarck, independientemente de la voluntad y la conciencia de los que participaron en ellas. Para el triunfo de la civilización moderna, para el pleno florecimiento del capitalismo, para atraer a todo el pueblo y a todas las naciones al capitalismo: he ahí para qué sirvieron las guerras nacionales, las guerras del comienzo del capitalismo.

Otra cosa es la guerra imperialista. Y en esto no hubo divergencias entre los socialistas de todos los países y de todas las tendencias. En todos los congresos, siempre que se discutieron las resoluciones sobre la actitud hacia una posible guerra, todos concordaron en que esa guerra sería imperialista. Todos los países europeos han alcanzado ya el mismo grado de desarrollo capitalista, han dado ya todo cuanto puede dar el capitalismo. El capitalismo ha alcanzado ya su forma superior, y ya no exporta mercancías, sino capitales. Comienza a resultarle estrecha su en-

voltura nacional; y hoy se lucha por los últimos espacios libres del globo. Así como las guerras nacionales de los siglos xvni y xix señalaron los comienzos del capitalismo, así las guerras imperialistas indican su fin.

Las postrimerías del siglo xrx y los comienzos del xx están totalmente impregnados por la política imperialista.

El imperialismo es lo que pone un sello absolutamente particular a la guerra actual, lo que la distingue de todas las anteriores.

Sólo si examinamos esta guerra en su situación histórica distintiva, cosa obligatoria para un marxista, podremos determinar nuestra actitud hacia ella. De otro modo operaremos con nociones y argumentos antiguos, aplicables a otra situación, a una situación antigua. A tales nociones envejecidas pertenecen la de patria y la diferenciación mencionada entre guerras defensivas y

ofensivas.

Por cierto que en el cuadro de la realidad viva existen también hoy manchas del antiguo tinte. Así, entre todos los países beligerantes, los servios son los únicos que luchan todavía por su existencia nacional. Tampoco en la India y en China los proletarios políticamente concientes podrían seguir otro camino que el nacional, porque sus países no se han constituido aún en Estados nacionales. Si China tuviera que lanzarse para ello a una guerra ofensiva, sólo simpatía sentiríamos por ella, pues se trataría, objetivamente, de una guerra progresista. Del mismo modo exactamente podía Marx, en 1848, defender una guerra ofensiva contra

Rusia.

La política imperialista es, pues, lo que caracteriza el fin del siglo xrx y el comienzo del xx.

El imperialismo es un estado del capitalismo en el que éste, después de realizar todo cuanto le era posible, marcha a la decadencia. Es una época peculiar, no en la conciencia de los socialistas, sino en los hechos reales. La lucha se realiza por el reparto de los pedazos que restan. Esta es la última tarea histórica del capitalismo. No podemos decir cuánto tiempo durará esta época. Quizás haya varias de estas guerras, pero es preciso tener clara noción de que no son de ninguna manera las de antes y que, por consiguiente, se han modificado las tareas que se plantean a los

socialistas.

Para cumplir con esas nuevas tareas, el partido proletario

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V. I. LEN1N

puede necesitar en adelante una organización de tipo totalmente diferente.

En su folleto Weg zur Machí*, donde estudia detallada y atentamente los fenómenos económicos y extrae de ellos conclusiones con suma prudencia, Kautsky señala que entramos en una fase que nada tiene de similar con el desarrollo gradual y pacífico anterior.

t

Resulta difícil decir ahora cuál debe ser la nueva forma de organización correspondiente a esta fase. Es claro sin embargo que, dadas sus nuevas tareas,, el proletariado tendrá que crear nuevas organizaciones o modificar las antiguas. Cuanto más absurdo es el temor de perjudicar la propia organización, que se manifestó tan claramente entre los socialdemócratas alemanes, tanto más absurdo es ese legalismo a cualquier precio. Sabemos que el comité "de Petersburgo ha publicado una hojita ilegal contra la guerra; la del Cáucaso y otras varias organizaciones rusas hicieron lo propio. Es indudable que se puede hacer lo mismo en el extranjero sin romper los vínculos.

La legalidad es desde luego algo sumamente valioso, y no en vano decía Engels: "¡Señores burgueses, sean ustedes los primeros en violar su propia legalidad!" Es posible que lo que ahora ocurre sirva de enseñanza a los socialdemócratas alemanes, pues el gobierno, que alardeó siempre de su respeto por la legalidad, la ha violado en toda la línea sin turbarse. A este respecto puede resultar provechosa la grosera ordenanza que el comandante de Berlín obligó a publicar en la primera plana de Vorwarts "". Sin embargo, el propio Vorwarts, después de haber renegado, por temor a la clausura, de la lucha de clases y prometido no mencionarla hasta el final de la guerra, ha firmado su sentencia de muer-

~^^0^^ El camino hacia el poder. (Ed.)

~^^00^^ El 27 de setiembre de 1914 Vorwarts publicó el artículo "Alemania y el extranjero", donde se expresaba tímidamente la idea de que los obreros alemanes y franceses habían sido arrastrados a la guerra contra su voluntad. Con motivo de ese artículo el general Von Kesse], comandante del distrito de Brandenburgo prohibió la aparición del periódico. La Redacción del periódico (Haase y Fisher) pidió que se anulara la prohibición. Kessel accedió, imponiendo la condición de que Vorwarts "no se refiriese más a los temas del odio de clases y la lucha de clases". La Redacción aceptó la condición, y el 1 de octubre el periódico volvió a salir, publicando la resolución del general Kessel en la primera página, en la cual anulaba la sanción impuesta al periódico. (Ed.)

[121] __ALPHA_LVL1__ PROYECTO DEL TERCER PUNTO DE LA RESOLUCIÓN
EL ÓRGANO CENTRAL Y EL NUEVO PERIÓDICO
APROBADA EN LA CONFERENCIA DE SECCIONES
DEL POSDR EN EL EXTRANJERO^^62^^

3. A la vez que expresa su adhesión a la idea de hacer más frecuente en el futuro la aparición del OC y de editar un diario popular bajo la dirección del OC, la Conferencia considera posible encarar la nueva publicación una vez asegurada la tarea fundamental: la correcta organización del Órgano Central.

La Conferencia llama a todos los camaradas del extranjero a iniciar de inmediato un enérgico trabajo en ese sentido, en particular a prestar un apoyo más sistemático al OC con los materiales impresos vinculados con la organización de reuniones de colaboradores, etc.

Escrito entr& el 14 y el 19 de febrero (27 de febrero y 4 de marzo) de 1915.

Publicado en 1915 en volante hectografiado, con el título Conferencia de organizaciones del POSDR en el extranjero.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

INFORME SOBRE EL TEMA "EL PROLETARIADO Y LA GUERRA"

[122] __ALPHA_LVL1__ ¿QUÉ HA DEMOSTRADO EL PROCESO CONTRA
EL GRUPO OSDR? 123 te. Ha muerto, como dijo bien Golos de París, que es en la actualidad el mejor periódico socialista de Europa. A causa de lo frecuentes y pronunciadas que fueron mis divergencias con Mártov, me veo en el deber de señalar con tanta mayor claridad que él actúa ahora tal y como debe hacerlo un socialdemócrata. Critica a su gobierno, denuncia a su burguesía, agravia a sus ministros. En cuanto a los socialistas que, luego de haber depuesto las armas ante su gobierno, se dedican a denunciar y a cubrir de insultos a los ministros y a las clases dirigentes de otro país, desempeñan el papel de escritores burgueses. Y el propio Südekum actúa objetivamente como agente del gobierno alemán, así como otros actúan en relación con los aliados franco-rusos.

Los socialistas que no advierten que esta es una guerra imperialista, que no la analizan históricamente, nada entenderán de ella; son capaces de imaginarla como algo puerilmente ingenuo, como si alguien durante la noche tomara al otro del cuello, por lo que a los vecinos les toca salvar a la víctima del ataque o bien encerrarse "bajo llave" (expresión de Plejánov) por temor a la pelea.

No nos dejaremos engañar, ni permitiremos que los consejeros burgueses expliquen de modo tan simplista la guerra, diciendo que se vivía en paz, que alguien atacó y el otro se defiende.

El camarada Lenin leyó un pasaje del artículo de Luzzatti aparecido en un periódico italiano. En ese artículo el político italiano se regocija de que el gran vencedor de la guerra sea... la patria, la idea de patria, y repite: hay que recordar lo que decía Cicerón, que "la mayor calamidad es la guerra civil''.

Esto es lo que han logrado los burgueses, esto es lo que más los emociona, los alegra, lo que les ha costado enormes recursos y esfuerzos. Se afanan por convencernos de que es esa misma antigua y corriente guerra nacional.

Pero no es así. La era de las guerras nacionales ha terminado. Estamos ante una guerra imperialista, y la tarea de los socialistas consiste en trasformar la guerra ``nacional'' en civil.

Todos nosotros esperábamos esta guerra imperialista, nos preparábamos para ella. Y si es así, no tiene ninguna, importancia saber quién atacó; todos se preparaban para la guerra, pero atacó quien calculó que el momento le era más favorable.

Luego el camarada Lenin pasó a definir la noción de ``patria'' desde el punto de vista socialista.

El proceso seguido por un tribunal zarista, contra cinco miembros del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia y otros seis socialdemócratas, arrestados en la Conferencia que se realizó cerca de Petrogrado el 4 de noviembre de 19146R, ha finalizado. Todos han sido condenados a ser deportados. Los periódicos legales han publicado informaciones sobre el proceso, después que la censura suprimió los pasajes desagradables para el zarismo y los patriotas. Los "enemigos internos" han sido rápidamente castigados y, salvo los salvajes aullidos de una nube de chovinistas burgueses, a los que hacen coro un puñado de socialchovinistas, riada se ve ni se escucha que afecte a la superficie de la vida pública.

¿Qué ha probado el proceso contra el grupo OSDR?

En primer lugar, mostró que este destacamento de avanzada de la socialdemocracia de Rusia no tuvo la suficiente firmeza ante el tribunal. Los acusados persiguieron el objetivo de dificultar al fiscal la tarea de descubrir quién era miembro del CC de Rusia y quién era representante del partido, encargado de mantener la vinculación de éste con las organizaciones obreras. Este propósito se logró. Para evitar que se lo malogre en el futuro, es necesario utilizar ante el tribunal el método recomendado oficialmente desde hace tiempo por el partido: negarse a declarar. Pero tratar de probar la solidaridad con el socialpatriota señor lordanski, como hizo Rózenfeld, o en desacuerdo con el Comité Central, es un método equivocado y, desde el punto de vista de un socialdemócrata revolucionario, inadmisible.

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V. I. LENIN

Esta noción está clara y exactamente definida en el Manifiesto Comunista, en brillantes páginas que la experiencia permitió comprobar y justificar plenamente. Lenin leyó el pasaje del Manifiesto Comunista en el que se analiza la noción de patria como categoría histórica, correspondiente a determinada etapa del desarrollo de la sociedad y que luego se torna superfina. El proletariado no puede amar lo que no posee. El proletariado no tiene patria. ¿Cuáles son las tareas de los socialistas en la actual guerra? El camarada Lenin dio lectura a la resolución de Stuttgart, ratificada y completada más tarde en Copenhague y Basilea. En ella se hace clara mención a los métodos de lucha de los socialistas contra las tendencias que se inclinan por la guerra -y a las obligaciones que a aquéllos caben respecto de una guerra que ya ha estallado. Los ejemplos de la revolución rusa y de la Comuna de París definen esas obligaciones. La resolución- de Stuttgart fue redactada cuidadosamente, de modo de prever todas las posibles leyes penales, pero la tarea está claramente indicada. La Comuna de París es la guerra civil. En qué forma, cuándo y dónde, es otro problema, pero la orientación do nuestro trabajo está trazada con claridad.

El camarada Lenin examinó después, desde este punto de vista, las posiciones reales de los socialistas de los distintos países. Aparte de los servios, los rusos cumplieron con su deber, como lo hace notar el periódico italiano Avanti!; lo cumple Kair Hardie, que denuncia la política de Edward Grey.

Una vez que la guerra ha comenzado es imposible salir de ella. Hay que participar en ella y realizar la propia obra de socialista. En la guerra la gente piensa y reflexiona quizá mucho más que "en casa". Hay que participar en ella y organizar allí al proletariado con vistas al objetivo final, porque es una utopía pensar que el proletariado marchará hacia él por un camino pacífico. Es imposible pasar del capitalismo al socialismo sin quebrar los marcos nacionales, como lo fue pasar del feudalismo al capitalismo sin las ideas nacionales.

[125] __ALPHA_LVL1__ LA SITUACIÓN Y LAS TAREAS DE LA
INTERNACIONAL SOCIALISTA^^49^^

Lo más penoso de la crisis actual es que la mayoría de los representantes oficiales del socialismo europeo ha sucumbido al nacionalismo burgués y al chovinismo. No en vano los periódicos burgueses de todos los países, ora se burlan de ellos, ora los elogian con indulgencia. Y para quien quiera seguir siendo socialista no hay tarea más importante que la de explicar las causas de la crisis socialista y analizar las tareas de la Internacional.

Hay gente que teme reconocer que la crisis o, más exactamente, la bancarrota de la II Internacional es la bancarrota del oportunismo.

,*' (

Se hace referencia, por ejemplo, a la unanimidad entre los socialistas franceses, y al hecho de que los viejos grupos en el socialismo hayan supuestamente cambiado su posición en cuanto a la actitud hacia la guerra. Pero esas referencias son falsas.

La defensa de la. colaboración de clases, el abandono de Ja idea de la revolución socialista y de los métodos revolucionarios de lucha; la adaptación al nacionalismo burgués, el olvido del carácter históricamente transitorio de las fronteras de la nacionalidad y de la patria, la trasformación de la legalidad burguesa en un fetiche, el rechazo del punto de vista de clase y de la lucha de clases por temor a apartar de sí a "las amplias masas de la población" (léase: la pequeña burguesía): tales son, sin duda, los fundamentos ideológicos del oportunismo. Sobre esta misma base se ha desarrollado también el actual estado de ánimo chovinista y patriótico de la mayoría de los dirigentes de la II Internacional. Observadores que representan los más diversos puntos de vista, han señalado hace mucho que los oportunistas predominan de hecho entre los dirigentes de la II Internacional. La guerra no ha hecho más que poner al descubierto, con particular rapidez y-

Golas, núms. 37 y 38, 25 y de octubre de 1914.

27

Se publica de acuerdo con el

texto del periódico.

126

V. I. L ENIN

LA SITUACIÓN Y LAS TABEAS DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA 127

nos acuerdos comerciales, mientras que el zarismo probablemente ni con la fuerza de la espada, ni con el kntct, ni las horcas, asfixió y asfixia la vida económica, política y nacional de las 9/10 partes de la población de Rusia!) ¡¡Ellos tratan de justificar a los socialistas que integran los gobiernos reaccionarios burgueses y aprueban, hoy, los créditos de guerra, mañana, nuevos armamentos!! Plejánov, que encubre su chovinismo ruso con una posición francófila, ha caído en el nacionalismo, igual que Alexinski. A juzgar por Galos de París, Mártov es, de toda esta compañía, el que mantiene una actitud más decente, que se opone al chovinismo tanto alemán como francés, que se alza contra Vonoarts, contra el señor Hyndman y contra Máslov, aun cuando teme tomar una actitud decidida contra el oportunismo internacional como un todo y contra su defensor "más influyente", el ``centro'' de la socialdemocracia alemana. Las tentativas de presentar el servicio voluntario en el ejército como realización de tareas socialistas (véase la declaración del grupo de voluntarios rusos en París, de los socialdemócratas y socialistas revolucionarios, así como de los socialdemócratas polacos, Leder y otros) sólo han sido defendidas por Plejánov. La mayoría del grupo de París de nuestro partido ha condenado esas tentativas. Los lectores podrán ver cuál es la posición del Comité Central de nuestro partido en el editorial de este número*. Para evitar equívocos, los siguientes hechos relatan la historia de los puntos de vista de nuestro partido y su formulación debe constar aquí: venciendo las inmensas dificultades que entrañaba el restablecimiento de los contactos orgánicos interrumpidos por la guerra, un grupo de miembros de nuestro partido elaboró primero las ``tesis'', y del 6 al 8 de diciembre del nuevo calendario las hizo circular entre los camaradas. Después las entregó, por medio de los socialdemócratas suizos, a dos participantes de la conferencia ítalo-suiza de Lugano (el 27 de setiembre). Sólo a mediados de octubre se logró restablecer el contacto y formular el punto de vista del CC del partido. El editorial del presente número constituye la versión definitiva de las ``tesis''.

Tal es, en breves palabras, la situación en la socialdemocracia de Europa y de Rusia. La bancarrota de la Internacional es un hecho. La polémica en la prensa entre los socialistas franceses y

agudeza, las verdaderas proporciones de ese predominio. No es nada sorprendente que la extraordinaria agudización de la crisis haya provocado una serie de cambios de posición en los viejos grupos. En líneas generales, sin embargo, esos cambios sólo afectaron a individuos. Las tendencias dentro del socialismo han seguido siendo las mismas.

Entre los socialistas franceses no existe completa unanimidad. El propio Vaillant, que junto con Guesde, Plejánov, Hervé y otros sigue una línea chovinista, se ha visto obligado a reconocer que recibe cartas de protesta de socialistas franceses, los que señalan que la guerra es una guerra imperialista y que la burguesía francesa no es menos culpable que las demás de ella. No hay que olvidar que, además del oportunismo triunfante, también la censura militar acalla esas protestas. Entre los ingleses, el grupo de Hyndman (socialdemócratas ingleses; Partido Socialista Británico) ha caído por completo en el chovinismo, al igual que la mayoría de los jefes semiliberales de las trade-unions. MacDonald y Kair Hardie, del oportunista Partido Laborista Independiente, ofrecen resistencia al chovinismo. En la realidad, es una excepción a la regla. Aunque algunos socialdemócratas revolucionarios, que desde hacía tiempo luchaban contra Hyndman, han abandonado ahora las filas del Partido Socialista Británico. El cuadro entre los alemanes es claro: los oportunistas han triunfado; están alborozados, "a sus anchas". El ``centro'', con Kautsky a la cabeza, se ha lanzado por la pendiente del oportunismo y lo defiende con argumentos singularmente hipócritas, viles y fatuos. De los medios socialdemócratas revolucionarios llegan las protestas de Mehring, Pannekoek y K. Liebknecht y de varias voces anónimas de Alemania y de la Suiza alemana. En Italia también es claro el alineamiento: los oportunistas extremos, Bissolati y Cía., están en favor de la ``patria'', en favor de Guesde-Vaillant-Plejánov-Hervé. Los socialdemócratas revolucionarios (el "partido socialista"), con Avanti! a la cabeza, luchan contra el chovinismo y desenmascaran el carácter burgués e interesado de los llamados a la guerra, y encuentran el apoyo de la inmensa mayoría de los obreros progresistas. En Rusia, los oportunistas extremos del campo de los liquidadores ya han alzado su voz en defensa del chovinismo, tanto 'en conferencias como en la prensa. P. Máslov y E. Smirnov defienden el zarismo con el pretexto de la defensa de la patria. (¡ Alemania, vea usted, amenaza "con la fuerza de la espada" imponer-

~^^0^^ V飻se el presente tomo, págs. 103-112. (Ed.)

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I. L E N I N

LA SITUACIÓN Y LAS TAREAS DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA

129

quier nacionalidad serán por primera vez satisfechas en la unidad internacional, a condición de que las barreras nacionales actuales sean derribadas. A los intentos de la burguesía contemporánea de dividir y desunir a los obreros con hipócritas llamados a la "defensa de la patria", los obreros políticamente concientes responderátticon nuevos y reiterados esfuerzos para unir a los obreros de las diversas naciones en la lucha por derrocar el dominio de la burguesía de todas las naciones.

La burguesía trata de engañar a las masas, ocultando el saqueo imperialista con la vieja ideología de la "guerra nacional". Este engaño es señalado por el proletariado, el cual ha proclamado la consigna de trasformar la guerra imperialista en guerra civil. Esta fue precisamente la consigna señalada por las resoluciones de Stuttgart y Basilea, que previeron, a propósito, no la guerra er> general, sino justamente la guerra actual, y que en lugar de hablar de "defensa de la patria" hablaban de "acelerar el hundimiento del capitalismo", de utilizar con este fin la crisis provocada por la guerra y de seguir el ejemplo de la Comuna. La Comuna fue la trasformación de una guerra entre naciones en una guerra civil.

Por supuesto, dicha trasformación no es fácil, ni puede ser realizada "porque así lo deseen" determinados partidos. Esta trasformación, sin embargo, es inherente a las condiciones objetivas del capitalismo en general y a la época final del capitalismo en particular. Y es en esta dirección, y sólo en esta dirección, que los socialistas deben actuar. No votar los créditos de guerra, no alentar el chovinismo en su ``propio'' país (ni en los países aliados), luchar en primer lugar contra el chovinismo de la ``propia'' burguesía, no limitarse a las formas legales de lucha cuando ha estallado la crisis y la burguesía misma ha anulado la legalidad que ella creó: esta es la línea de acción que conduce a la guerra civil y que desembocará en guerra civil en un momento o en otro de la conflagración que abarca a toda Europa.

La guerra no es una casualidad ni un ``pecado'', como creen los sacerdotes cristianos (que no son peores que los oportunistas en la prédica del patriotismo, el humanitarismo y la paz), sino una etapa inevitable del capitalismo, una forma tan legítima del modo de vida capitalista, como lo es la paz. La guerra de nuestros días es una guerra del pueblo. De esta verdad se deduce no que haya

alemanes, lo ha demostrado en forma terminante. Así lo han reconocido, no sólo los socialdemócratas de izquierda (Mehring y Bremer Bürger-Zeitung"), sino también los órganos moderados de la prensa suiza (Volksrecht). La tentativa de Kautsky de paliar esta bancarrota es una medrosa escapatoria. Esta bancarrota es la bancarrota del propio oportunismo, que se ha encontrado prisionero de la burguesía.

La posición de la burguesía es clara. No lo es menos qué los oportunistas están simplemente repitiendo los argumentos burgueses. A lo expuesto en el editorial debemos agregar, tal vez, sólo una referencia a las burlonas palabras de Nene Zeit que sugieren que el internacionalismo consistiría en que los obreros de un país disparasen contra los de otro por la defensa de la patria.

El problema de la patria, contestaremos a los oportunistas, no puede plantearse pasando por alto el carácter histórico concreto de la presente guerra. Esta es una guerra imperialista, es decir, una guerra de la época del capitalismo más desarrollado, de la época final del capitalismo. La clase obrera debe primero "constituirse en nación", dice el Manifiesto comunista, poniendo de relieve los límites y las condiciones de nuestro reconocimiento de la nacionalidad y de la patria, corno formas esenciales del régimen burgués y, por consiguiente, también de la patria burguesa. Los oportunistas desfiguran esta verdad al extender a la época final del capitalismo aquello que es verdad para la época de su surgimiento. Ahora bien, con relación a la última época y a las tareas del proletariado en la lucha para destruir, no ya el feudalismo, sino el capitalismo, el Manifiesto comunista dice de manera clara y precisa que "los obreros no tienen patria". Se comprende por qué los oportunistas temen aceptar esta proposición del socialismo, temen inclusive, en la mayoría de los casos, tenerla en cuenta abiertamente. El movimiento socialista no puede triunfar dentro de los viejos marcos de la patria; crea nuevas y superiores formas de sociedad humana, en las que las legítimas necesidades y las progresistas aspiraciones de las masas trabajadoras de

s Se trata de la protesta de F. Mehring, quien denunció a los socialchovinistas que, para justificar su política de traición, se remitían al artículo de F. Engels "El socialismo en Alemania". La protesta fue publicada en Bremer Bürger-Zeitung, núm. 214 del 14 de setiembre de 1914. (Ed.)

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V. I. LENIN

LA SITUACIÓN Y LAS TABEAS DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA 131

revolucionaria contra los gobiernos capitalistas, para la guerra civil contra la burguesía de todos los países por la conquista del poder político y por la victoria del socialismo!

que seguir la corriente ``popular'' del chovinismo, sino que las contradicciones de clase que dividen a las naciones continúan existiendo en tiempos de guerra, y se manifiestan en las condiciones de la guerra. Negarse a prestar'el servicio militar, las huelgas contra la guerra, etc., son una simple tontería, un pobre y cobarde sueño de lucha inerme contra la burguesía armada, una queja acerca de la destrucción del capitalismo sin una encarnizada guerra civil o varias guerras. Es deber de cada socialista realizar propaganda en favor de la lucha de clases también entre las tropas; en la época del choque armado imperialista de la burguesía de todas las naciones, la tarea encaminada a trasformar la guerra de los pueblos en guerra civil es la única actividad socialista. ¡Abajo los necios lamentos sentimentales de los popes sobre la "paz a toda costa"! ¡En alto la bandera de la guerra civil! El imperialismo se ha jugado a una carta los destinos de la civilización europea: si no se produce una serie de revoluciones victoriosas, a esta guerra no tardarán en seguir otras; la historia de que será la "última guerra" es una fábula vacía y peligrosa, ``mitología'' pequeñoburguesa (según la acertada expresión de Goíos^^50^^). La bandera proletaria de la guerra civil, si no hoy, mañana---si no durante la guerra actual, después de ella---, si no en esta guerra, en la que próximamente seguirá, aglutinará en torno de sí, no sólo a cientos de miles de obreros políticamente concientes, también a millones de semiproletarios y pequeñoburgueses, engañados hoy por el chovinismo, pero a quienes los horrores de la guerra no sólo los intimidarán y abatirán, sino que también los esclarecerán, enseñarán, despertarán, organizarán, templarán y prepararán para la guerra contra la burguesía, tanto del ``propio'' país como de los países ``extranjeros''.

La II Internacional ha muerto vencida por el oportunismo. ¡Abajo el oportunismo y viva la III Internacional depurada, no sólo de los ``tránsfugas'' (como desea Golas), sino también del oportunismo!

La II Internacional ha dado su aporte a la útil labor preparatoria de organización previa de las masas proletarias durante el largo período ``pacífico'' de la más cruel esclavitud capitalista y del más rápido progreso del capitalismo en el último tercio del siglo xix y comienzos del xx. ¡Ante la III Internacional está la tarea de organizar las fuerzas del proletariado para la ofensiva

Sotsid-Demokrai, núm. 33, 1 de noviembre de 1914.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico, cotejado con el manuscrito.

[133] __ALPHA_LVL1__ CARLOS MARX
(BREVE ESBOZO BIOGRÁFICO
CON UNA EXPOSICIÓN
DEL MARXISMO
)^^51^^ __ALPHA_LVL2__ PRÓLOGO

Escrito de julio a noviembre de

Se publica de acuerdo con el

1914. Se publicó reducido, en

manuscrito, cotejado con el texto

1915, en el Diccionario Encielo-

del folleto. pédico Granat, 7* edición, t. 28.

Firmado: V. Ilín.

El prólogo se publicó en 1918 en el folleto: N. Lenin, Carlos Marx, Moscú, ed. Priboi.

[134] ~ [135] __NOTE__ LVL2 was here.

Este artículo sobre Carlos Marx que hoy aparece como separata, fue escrito en 1913 (si mal no recuerdo) para el Diccionario Granat. Una bibliografía bastante detallada sobre Marx, de preferencia de origen extranjero, estaba agregada al artículo. Esta ha sido omitida en la presente edición. Además, los editores del diccionario, por su parte, teniendo en cuenta la censura, suprimieron el final del artículo sobre Marx, en donde se exponía su táctica revolucionaria. Por desgracia no me ha sido posible reproducir aquí dicho final, pues el borrador ha quedado entre mis papeles, en Cracovia o en Suiza. Sólo recuerdo que al final del artículo citaba, entre otras cosas, el pasaje de la carta de Marx a Engels del 16.IV. 1856, donde aquél decía: "Todo el asunto dependerá en Alemania de la posibilidad de respaldar la revolución proletaria con una segunda edición de la Guerra Campesina. Entonces todo andará magníficamente"^^0^^. Esto es lo que nuestros mencheviques, que ahora han terminado por traicionar completamente al socialismo, por desertar al campo de la burguesía, no comprendieron desde 1905.

N. Lenin

Moscú, 14. V, 1918.

* Véase Carlos Marx y Federico Engels: Correspondencia, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1957, pág. 66. (Ed.)

[136] __ALPHA_LVL2__ [introduction.]

Garios Marx nació según el nuevo calendario el 5 de mayo de 1818 en Tréveris (ciudad de la Prusia renana). Su padre era un abogado judío, convertido en 1824 al protestantismo. La familia, de posición acomodada, era culta, pero no revolucionaria. Después de terminar en Tréveris sus estudios en el gimnasio, Marx ingresó en la universidad, primero en Bonn y luego en Berlín; estudió ciencias jurídicas, pero sobre todo historia y filosofía. En 1841 terminó sus estudios con la presentación de una tesis sobre la filosofía de Epicu,ro. En aqud entonces, Marx era todavía un idealista hegeliano por sus concepciones. En Berlín adhirió al círculo de los "hegelianos de izquierda" (Bruno Bauer y otros), que se esforzaban por sacar conclusiones ateas y revolucionarias de la filosofía de Hegel.

Terminados sus estudios universitarios, Marx se trasladó a Bonn con la intención de convertirse en profesor. Sin embargo, la política reaccionaria del gobierno, que en 1832 había privado de su cátedra a Ludwig Feuerbach y en 1836 se había negado nuevamente a admitirlo en la universidad, que en 1841 privó al joven profesor Bruno Bauer del derecho de dictar conferencias en Bonn, obligó a Marx a renunciar a la carrera docente. En aquella época las ideas de los hegelianos de izquierda progresaban muy rápidamente en Alemania. Ludwig Feuerbach, sobre todo desde 1836, comenzó a criticar la teología y a orientarse hacia el materialismo, el que en 1841 (con La esencia del cristianismo) prevaleció en él por completo; en 1843 aparece, pues, su obra Principios de la filosofía del futuro. "Hay que haber vivido la influencia liberadora" de estos libros, escribía Engels años más tarde, refiriéndose a esas obras de Feuerbach. "Nosotros [es decir los hegelianos de izquierda, entre ellos Marx] en el acto nos hicimos partidarios de Feuerbach."0 Por aquel entonces, algunos burgueses radicales renanos, que te-

* Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1957, "Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana", pág. 690. (Ed.)

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CARLOS MARX

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Primera página

del manuscrito

' de V. I. Lenin.

Carlos Marx.

Julio-noviembre

de 1914.

nían puntos de contacto con los hegelianos de izquierda, fundaron en Colonia un periódico de oposición, La gaceta renana (cuyo primer número salió el 1 de enero de 1842). Se propuso a Marx y a' Bruno Bauer que fueran sus principales colaboradores; en octubre de 1842 Marx se convirtió en el redactor en jefe del periódico y se trasladó de Bonn a Colonia. Bajo la dirección de Marx, la tendencia democrática revolucionaria del periódico fue acentuándose, y el gobierno lo sometió primero a una doble y luego a una triple censura, para decidir más tarde, el 1 de enero de 1843, cerrarlo definitivamente. Marx se vio obligado a dejar la Redacción antes de esa fecha, sin que su salida lograse tampoco salvar al periódico, que dejó de publicarse en marzo de 1843. Entre los artículos más importantes de Marx que publicó La gaceta renana, Engels menciona, además de los que citamos más adelante (véase la Bibliografía^^0^^), el que se refiere a la situación de los campesinos vitivinicultores del valle del Mosela. La labor periodística mostró a Marx que sus conocimientos de economía política eran insuficientes, por lo que se dedicó a su estudio.

En 1843, Marx se casó en Kreuznach con Jenny von Westphalen, amiga de la infancia, con quien se había comprometido cuando todavía era estudiante. Su esposa pertenecía a una reaccionaria familia aristocrática de Prusia. Su hermano mayor fue ministro del Interior de Prusia durante una de las épocas más reaccionarias, desde 1850 hasta 1858. En el otoño de 1843, Marx se trasladó a París con el propósito de editar en el extranjero una revista de tendencia radical, junto con Arnold Ruge (1802-1880; hegeliano de izquierda; encarcelado de 1825 a 1830; emigrado desde 1848 y partidario de Bismarck entre 1866 y 1870). De esta revista, Anales franco-alemanes, sólo apareció el primer fascículo. Dejó de publicarse por las dificultades con que tropezó su difusión secreta en Alemania y por discrepancias con Ruge. Los artículos de Marx en esta revista lo muestran ya como el revolucionario que pregona "la crítica despiadada de todo cuanto existe" y, en especial 'la crítica de las armas"**, y que apela a las masas y al proletariado.

* Véase el presente tomo, págs. 173-183. (Ed.)

** Se hace referencia a una afirmación de Marx en su obra " Contribución a la critica de la filosofía del Derecho, de Hegel", Sobre la religión, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1959, pág. 45. (Ed.)

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CAHLOS MARX

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EB setiembre dt> 1844 llegó por unos, días a París Federico Engels, quien desde entonces se convirtió en el amigo más íntimo de Marx. Los dos tomaron parte activísima en la vida, febril por entonces, de los grupos revolucionarios de París (especial importancia tenía en ese momento la doctrina de Proudhon, a la que Marx hizo trizas resueltamente en Miseria de la filosofía, 1847) y, sosteniendo una vigorosa lucha contra las diversas doctrinas: del socialismo pequeñoburgués, elaboraron la teoría y la táctica del socialismo proletario revolucionario o comunismo (marxismo). Véanse los trabajos de Marx de esta época, 1844-1848, en la Bibliografía. En 1845, por el insistente pedido del gobierno prusiano, Marx fue expulsado de París como revolucionario peligroso. Se trasladó a Bruselas. En la primavera de 1847, Marx y Engels se incorporaron a una sociedad secreta de propaganda, llamada la Liga 'de los Comunistas, en cuyo II Congreso (noviembre de 1847, en Londres) tuvieron destacada participación y por encargo del cual escribieron el famoso Manifiesto del Partido Comunista, que apareció en febrero de 1848. En esta obra se traza, con brillante y genial claridad, la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente, aplicado también al campo de la vida social; la dialéctica, como la doctrina más completa y profunda acerca del desarrollo; la teoría de la lucha de clases y de la histórica misión universal del proletariado, creador de la nueva sociedad, la sociedad comunista.

Cuando estalló la revolución de febrero de 1848, Marx fue expulsado'de Bélgica. Se trasladó nuevamente a París, y desde allí, después de la revolución de marzo*, marchó a Alemania, a Colonia. Desde el 1 de junio de 1848 hasta el 19 de mayo de 1849 se publicó en esta ciudad la Nueva gaceta renana, de la que Marx fue redactor en jefe. El curso de los acontecimientos revolucionarios de 1848 a 1849 fue una brillante confirmación de la nueva teoría, del mismo modo que los posteriores movimientosproletarios y democráticos de todos los países del mundo. La contrarrevolución triunfante comenzó por entregar a Marx a la justicia (resultó absuelto el 9 de febrero de 1849), para terminar expulsándolo de Alemania (16 de mayo de 1849). Marx se diri-

gió primero a París; fue expulsado también de allí después de la manifestación del 13 de junio de 1849"; y partió entonces para Londres, donde residió hasta su muerte.

Las condiciones de vida en el exilio eran en extremo duras, como lo revela muy bien la correspondencia que mantuvieron Marx y Engels (editada en 1913)B2. La miseria asfixiaba literalmente a Marx y a su familia; de no haber tenido la constante y abnegada ayuda económica de Engels, Marx no sólo no hubiera podido acabar El capital, sino que habría sucumbido inevitablemente por la necesidad. Además, las doctrinas y tendencias predominantes del socialismo pequeñoburgués, en general no proletario, obligaron a Marx a una lucha permanente e implacable, al rechazo, en ocasiones, de los ataques (Herr Vogt) personales más furiosos y salvajes. Marx, que se mantuvo al margen de los círculos dé emigrados, elaboró su teoría materialista en varios trabajos históricos (véase la Bibliografía) y dedicó su esfuerzo principal al estudio de la economía política. Con sus obras Contribución a la crítica de la. economía política (1859) y El capital (t. I, 1867), revolucionó esta ciencia (véase más adelante la doctrina de Marx).

La reanimación de los movimientos democráticos a fines de la década del 50 y de la década del 60, llevó de nuevo a Marx a la actividad práctica. En 1864 (el 28 de setiembre) se fundó en Londres la famosa I Internacional, la "Asociación Internacional de los Trabajadores". Marx fue el alma de la Asociación, el autor de su primer Llamamiento y de gran número de resoluciones, declaraciones y manifiestos. Junto con la unificación del movimiento obrero de los diferentes países, con su esfuerzo por encauzar hacia la acción común las diversas formas de socialismo no proletario, premarxista (Mazzini, Proudhon, Bakunin, el tradeunionismo liberal inglés, las vacilaciones lassalleanas hacia la derecha en Alemania, etc.), con la lucha contra las teorías de todas estas sectas y escuelas, Marx fue forjando la táctica única de la lucha proletaria de la clase obrera en los distintos países. Después de la caída de la Comuna de París (1871), de la cual Marx hizo (en

* Se trata de la demostración popular en París, organizada por la ``montaña'', partido de la burguesía media, como protesta por la violación de la constitución puesta en vigencia por la revolución de 1848, que no fue respetada por el presidente y la mayoría de la asamblea constituyente. La demostración fue disuelta por el gobierno. (Ed.)

* Se trata de la revolución burguesa en Alemania y en Austria, iniciada en marzo de 1848. (Ed.)

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CARLOS

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La guerra eiofi en Francia, 1871) un tan profundo, certero, brillante, eficaz y revolucionario análisis, y producida la división de la Internacional, provocada por los bakuninistas, la existencia de ésta en Europa se tornó imposible. Después del congf eso de La Haya (1872), Marx hizo que el Consejo General de la Internacional se trasladase a Nueva York. La I Internacional había cumplido su misión histórica y dejaba paso a una época de crecimiento incomparablemente mayor del movimiento obrero en todos los países del mundo, a la época de su crecimiento en extensión, de creación de partidos obreros socialistas de masas en cada Estado

nacional.

El intenso trabajo en la Internacional y sus ocupaciones teóricas aun más intensas, minaron definitivamente la salud de Marx. Continuó trabajando en su relaboración de la economía política y para terminar Eí capital, recopilando multitud de nuevos documentos y estudiando varios idiomas (entre ellos el ruso). Sin embargo, la enfermedad le impidió concluir El capital.

El 2 de diciembre de 1881 murió su esposa, y el 14 de marzo de 1883 Marx se quedó dormido apaciblemente para siempre en su sillón. Está enterrado, junto a su esposa; en el cementerio londinense de Highgate. Varios hijos de Marx murieron en la infancia en Londres, cuando la familia sufrió duras necesidades. Tres hijas se casaron con socialistas de Inglaterra y Francia: Eleonora Eveling, Laura Lafargue y Jenny Longuet. Un hijo de ésta última es miembro del partido socialista francés.

__ALPHA_LVL2__ LA DOCTRINA DE MARX

El marxismo es el sistema de las ideas y concepciones de Marx. Marx continuó y dio genial cima a las tres principales corrientes ideológicas del siglo xix, representadas por los tres países más avanzados de la humanidad: la filosofía clásica alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo francés, vinculado con las teorías revolucionarias francesas en su conjunto. La admirable coherencia y la integridad de las concepciones de Marx, reconocida hasta por sus adversarios, que constituyen en conjunto el materialismo moderno y el socialismo cient''fico moderno como teoría y programa del movimiento obrero de todos los países civilizados del mundo, nos obliga a hacer un breve bosquejo de su

concepción del mundo en general* antes de exponer el contenido principal del marxismo, es decir la doctrina económica de Marx.

El materialismo filosófico

A partir de 1844-1845, años en que se formaron sus concepciones, Marx fue un materialista, y en particular un partidario de L. Feuerbach, cuyos aspectos débiles vio después en la insuficiente consecuencia y amplitud de su materialismo. Para Marx, la importancia histórica universal de Feuerbach, "que hizo época", residía en su ruptura decidida con el idealismo de Hegel y en su proclamación del materialismo, que ya "en el siglo xvm, sobre todo en Francia, representaba la lucha, no sólo contra las instituciones políticas existentes y al mismo tiempo contra la religión y la teología, sino también [... ] contra la metafísica en general" (•en el sentido de "especulación ebria", a diferencia de la "filosofía sobria" (La sagrada familia, en La herencia literaria). "Para Hegel ---escribió Marx---, el proceso del pensamiento, el cual, bajo el nombre de idea, él hasta trasforma en un sujeto independiente, es el demiurgo [hacedor, creador] de lo real [...]. Para mí, por el contrario, lo ideal no es más que lo material trasladado a la cabeza del hombre y trasformado en ella." (El capital, I, epílogo a la 2^ ed.)* En plena correspondencia con esta filosofía materialista de Marx, F. Engels escribió al exponerla en su Anti-Dühring (véase)---obra cuyo manuscrito conoció Marx---: "... La unidad del mundo no existe en su ser, sino en su materialidad, que es demostrada [... ] por un largo y penoso desarrollo de la filosofía y.de las ciencias naturales [...]. El movimiento es la forma de existencia de la materia. Jamás, ni en parte alguna, ha existido ni puede existir materia sin movimiento, movimiento sin materia [...]. Si se plantea el problema [...] qué son y de dónde proceden el pensamiento y el conocimiento, vemos que son productos del cerebro humano y que el mismo hombre es un producto de la naturaleza, que se ha desarrollado en un determinado ambiente natural y junto con éste. Se sobrentiende, en virtud de ello, que los productos del cerebro humano, que en última instancia

•Véase C. Marx, El capital, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1956, t. I, pág. 14. (Ed.)

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son también productos de la naturaleza, no contradicen el resto de las interconexiones de la naturaleza, sino qué están en correspondencia con ellas." "Hegel era un idealista, es decir que para él los pensamientos de nuestra cabeza no erá\) reflejos [Abbilder, esto es imágenes, pero a veces Engels habla de ``impresiones''] más o menos abstractos de los objetos y procesos de la realidad, sino, que por el contrario, los objetos y su desarrollo eran para Hegel, reflejos de una idea existente no se sabe dónde, antes de que existiese el mundo." En Ludwíg Feuerbach, obra en la que F. Engels expone sus ideas y las de Marx sobre la filosofía de Feuerbach, y cuyo original envió a la imprenta después de revisar un viejo manuscrito suyo y de Marx, de 1844-1845, sobre Hegel, Feuerbach y la concepción materialista de la historia, Engels escribe: "El gran problema fundamental de toda filosofía, especialmente la actual, es el problema de la relación entre el pensar y el ser, entre el espíritu y la naturaleza [...]. Qué precede a qué: el espíritu a la naturaleza, o la naturaleza al espíritu [...]. Los filósofos se dividieron en dos grandes campos, según la contestación que diesen a esta pregunta. Los que afirmaban que el espíritu existió antes que la naturaleza y que por lo tanto, reconocían, de una u otra manera, la creación del mundo [...], constituyeron el campo del idealismo. Los que consideraban la naturaleza como principio fundamental, adhirieron a distintas escuelas del materialismo." Todo otro empleo de los conceptos (filosóficos) de idealismo y materialismo sólo inducen a confusión. Marx rechazó enérgicamente, no sólo el idealismo---vinculado siempre, de un modo u otro, a la religión---, sino también el punto de vista de Hume y Kant tan difundido en nuestros días, el agnosticismo, el criticismo y el positivismo en sus diferentes formas, pues consideraba esa filosofía una concesión ``reaccionaria'' al idealismo y, en el mejor de los casos, una "manera vergonzante de aceptar subrepticiamente el materialismo y negarlo en público"*. Consúltese a este respecto, además de las obras citadas de Engels y Marx, la carta de este último a Engels, del 12 de diciembre de 1866, en la que Marx, al mencionar como "más materialista" que de costumbre una declaración del conocido materialista T. Huxley y su reconocimiento de que "como observamos y pensamos realmente

~^^0^^ Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., id., ibíd., pág. 691. (Ed.)

nunca podemos abandonar el terreno del materialismo", le reprocha que deje una ``brecha'' al agnosticismo, al humismo. Es de destacar en particular la opinión de Marx .respecto de la relación entre libertad y necesidad: "La necesidad es ciega en tanto no es conciente. La libertad es la conciencia de la necesidad" ( Engels en Anti-Dühring) = reconocimiento de la existencia de leyes objetivas en la naturaleza y de la trasformación dialéctica de la necesidad en libertad (junto con la trasformación de la "cosa er sí" no conocida, pero cognoscible, en "cosa para nosotros", de la "esencia de las cosas", en ``fenómenos''). El defecto fundamental del ``viejo'' materialismo, incluido el de Feuerbach (y con mayor razón aun el del materialismo ``vulgar'' de Büchner, Vogt y Moleschott) consistía, según Marx y Engels: 1) en que ese materialismo era "predominantemente mecanicista" y no tenía en cuenta los últimos progresos de la química y de la biología (a lo que cabría agregar en nuestros días la teoría eléctrica de la materia); 2) en que el viejo materialismo era no histórico, no dialéctico (metaf ísico, en el senada de antidialéctico) y no aplicaba consecuente y exhaustivamente la idea del desarrollo; 3) en que concebía la "esencia del hombre" en forma abstracta, y no como el "conjunto de las relaciones sociales" (concreta e históricamente determinadas), por cuya razón se limitaban a ``explicar'' el mundo cuando en realidad se trata de ``trasformarlo''; es decir, que no comprendían la importancia de la "actividad práctica revolucionaria''.

La dialéctica

La dialéctica hegeliana, por ser la doctrina más completa, más rica en contenido y más profunda acerca del desarrollo, constituyó para Marx y Engels la mayor conquista de la filosofía clásica alemana. Consideraban toda otra formulación del principio del desarrollo, de la evolución, unilateral y pobre de contenido, deformadora y mutiladora de la marcha real del desarrollo (a menudo bajo la forma de saltos, catástrofes, revoluciones) en la naturaleza y en la sociedad. "Marx y yo fuimos casi los únicos que nos planteamos la tarea de salvar [del descalabro del idealismo, incluido el hegelianismo] la dialéctica conciente para traerla a la concepción materialista de la naturaleza." "La naturaleza^^1^^ es la confirmación de la dialécíica, y las propias ciencias naturales

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modernas muestran que esta confirmación---que acumula a diario copioso material y que demuestra que las cosas trascurren, en última instancia, en la naturaleza dialécticamente, no metafísicamente---es extraordinariamente rica" (¡escrito antes del descubrimiento del radio, los electrones, la trasformación de los elementos, etc.!).

``La gran idea fundamental---escribe Engels---de que el mundo no se compone de un conjunto de objetos terminados y acabados, sino que representa un conjunto de procesos, en el que los objetos que parecen inmutables, al igual que sus imágenes mentales en nuestra cabeza, los conceptos, están en continuo cambio, ya surgen, ya desaparecen; esta gran idea fundamental se encuentra ya tan arraigada desde Hegel en la conciencia común, qué apenas habrá alguien que la discuta en su forma general. Pero una cosa es reconocerla de palabra y otra aplicarla en cada caso particular y en cada campo de investigación." "Para la filosofía dialéctica no existe nada establecido de una vez para siempre, nada absoluto, sagrado. En todo ve lo que hay de transitorio, y no deja en pie más que el proceso ininterrumpido de surgimiento y desaparición, el ascenso infinito de lo inferior a lo superior. Ella misma es sólo mero reflejo de ese proceso en el cerebro pensante." Así, pues, la dialéctica es, según Marx, "la ciencia de las leyes generales del movimiento, tanto del mundo exterior como del pensamiento humano"*.

Este aspecto revolucionario de la filosofía de Hegel es el que Marx recogió y desarrolló. El materialismo dialéctico "no necesita de ninguna filosofía situada por encima de las demás ciencias". De la filosofía precedente queda 'la ciencia del pensamiento, y de sus leyes: la lógica formal y la dialéctica". Y la dialéctica, tal como la concibe Marx, y también según Hegel> abarca lo que hoy se llama teoría del conocimiento o gnoseológía, la que también debe enfocar su objeto desde el punto de vista histórico, estudiando y generalizando el origen y el desarrollo del conocimiento, la transición del no conocimiento al conocimiento.

En nuestro tiempo, la idea del desarrollo, de la evolución, ha penetrado casi por entero en la conciencia social pero por otros

caminos, no a través de la filosofía de Hegel. Sin embargo, esta idea, tal como la formularon Marx y Engels, apoyándose en Hegel, es mucho más completa, mucho más rica en contenido que la idea corriente de evolución. Es un desarrollo que, al parecer, repite etapas ya recorridas, pero las repite de otro modo, sobre una base superior ("la negación de la negación"), un desarrollo, por decirlo así, en espiral y no en línea recta; un desarrollo a saltos, catastrófico, revolucionario; "rupturas en la continuidad", la trasformación de cantidad en calidad, impulsos internos hacia el desarrollo originados por la contradicción, el conflicto de las diversas fuerzas y tendencias que actúan sobre determinado cuerpo o dentro de los límites de un fenómeno dado o dentro de una sociedad dada; la interdependencia, la conexión estrecha e indisoluble de todos los aspectos de cada fenómeno (la historia, por su lado, descubre de continuo nuevos aspectos), una conexión que da un proceso de movimiento único y universal, sujeto a leyes: tales son algunos rasgos de la dialéctica, como una doctrina del desarrollo que es más rica que la convencional. (Véase la carta de Marx a Engels del 8 de enero de 1868, en la que ridiculiza las "rígidas tricotomías" de Stein, que sería absurdo confundir con dialéctica materialista.)

La concepción materialista de la historia

La verificación de lo inconsecuente, incompleto y unilateral del viejo materialismo convenció a Marx de la necesidad de "poner la ciencia de la sociedad en consonancia con la base materialista y reconstruirla sobre esta base"*. Dado que el materialismo en general explica la conciencia a partir del ser, y no a la inversa, cuando se lo aplicaba a la vida social de la humanidad el materialismo requería que la conciencia social se explicase a partir del ser social. "La tecnología---dice Marx (El capital, t. I)---- descubre .la relación activa del hombre con la naturaleza, el proceso inmediato de producción por el cual sustenta su vida, y, a la vez, también sus condiciones sociales de vida y las representaciones espirituales que de ellas se derivan." En el prólogo a su Contribución a la crítica de la economía política, Marx formula acaba-

* Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., id., ibíd.. pág. 695. (Ed.)

* Véase C. Marx y F. Engels, ób. ctt., id., ibíd., págs. 703 y 687. (Ed.)

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damente las tesis fundamentales del materialismo hecho extensivo a la sociedad humana y a su historia. He aquí sus palabras:

``En la producción social de su vida los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada etapa del desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. "El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se erige una superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social el que determina su conciencia. En una etapa dada de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas de ellas. Y comienza así una época de revolución social. Con el cambio de la base económica, se trasforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se analizan esas trasformaciones, es preciso distinguir siempre entre la trasformación material de las condiciones económicas de producción, que puede ser determinada con la precisión de las ciencias naturales, y la jurídica, política, religiosa, estética o filosófica; en resumen, de las formas ideológicas en las cuales los hombres toman conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo.

``Así como no podemos juzgar a un individuo por lo que piensa de sí mismo, tampoco podemos juzgar estas épocas de trasformación por su propia conciencia. Por el contrario, esta conciencia debe ser explicada por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción..." "A grandes rasgos, los modos de producción asiático, antiguo, feudal y el moderno burgués pueden ser señalados como épocas progresistas en la formación económica de la sociedad." (Véase la breve formulación que da Marx en la carta a Engels del 7 de julio de 1866: "Nuestra teoría

de que la organización del trabajo está determinada por los medios de producción".)*

El descubrimiento de la concepción materialista de la historia o, mejor dicho la consecuente continuación, la extensión del materialismo al dominio de los fenómenos sociales, superó los dos defectos fundamentales de las anteriores teorías de la historia. En primer lugar, esas teorías consideraban, en el mejor de los casos, sólo los motivos ideológicos de la actividad histórica de los hombres, sin investigar el origen de esos motivos, sin captar las leyes objetivas que rigen el desarrollo del sistema de las relaciones sociales, sin tener en'cuenta las raíces de éstas en el grado de desarrollo de la producción material; en segundo lugar, las teorías anteriores no abarcaban precisamente las acciones de las masas de la población, mientras que el materialismo histórico permitió estudiar por primera vez con exactitud histórico natural las condiciones sociales de la vida de las masas y los cambios en esas condiciones. La ``sociología'' y la historiografía anteriores a Marx proporcionaban, en el mejor de los casos, una acumulación de hechos desnudos, recopilados fragmentariamente, y la descripción de aspectos aislados del proceso histórico. El marxismo indicó el camino para un estudio global y completo del proceso de aparición, desarrollo y decadencia de las formaciones.económico sociales, al enfocar el conjunto de todas las tendencias contradictorias, al reducirlas a las condiciones, perfectamente determinables, de vida y de producción de las distintas clases de la sociedad, al eliminar el subjetivismo y la arbitrariedad en la elección de las distintas ideas ``dominantes'', o en su interpretación, al poner de relieve, que, sin excepción, todas las ideas y todas las diversas tendencias se originan en la condición de las fuerzas productivas materiales. Los propios hombres crean su historia, pero qué determina los motivos de los hombres y en particular de las masas humanas, qué jprovoca los choques de ideas y aspiraciones contradictorias; cuál es el resultado de todos estos choques en las masas de las sociedades humanas; cuáles son las condiciones objetivas de producción de la vida material que forman la base de toda la actividad histórica de los hombres, cuál la ley de desarrollo de esas condiciones; a todo ello prestó atención Marx e

'* Véase C. Marx y F. Engels, Correspondencia, ed. cit., pág. 145. (Ed.)

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indicó el camino para el estudio científico de la historia, como proceso único, regido por leyes en toda su inmensa variedad y su carácter contradictorio.

lueión Francesa, la historia de Europa puso al descubierto en varios países, con particular evidencia, este real trasfondo de los acontecimientos, la lucha de clases, Y ya la época de la Restauración promovió en Francia a algunos historiadores (Thierry, Guizot, Mignet y Thiers) que, al generalizar los acontecimientos, no pudieron dejar de reconocer que la lucha de clases era la clave para la comprensión de toda la historia francesa. La época moderna, por su parte, la época del triunfo completo de la burguesía, de las instituciones representativas, del sufragio amplio (cuando no universal), de la prensa diaria, barata, que llega a las masas, etc.; la época de las poderosas asociaciones obreras y empresarias cada vez más vastas, etc., muestra con mayor evidencia todavía (aunque a veces en forma muy unilateral, ``pacífica'' y `` constitucional'') que la lucha de clases es la fuerza motriz de los acontecimientos, El siguiente pasaje del Manifiesto Comunista nos revela lo que Marx exigía de la ciencia social en cuanto al análisis objetivo de la situación de cada clase en la sociedad moderna, en relación con el análisis de las condiciones de desarrollo de cada clase: "De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar. Las capas medias---el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano y el campesino---luchan todas ellas contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias. No son, pues, revolucionarias, sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarias, ya que pretenden volver atrás la rueda de la historia. Son revolucionarias únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, cuando abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado." En una serie de obras históricas (véase la Bibliografía), Marx nos ha legado brillantes y profundos ejemplos de historiografía materialista, de análisis de la situación de cada clase en particular y a veces de los diferentes grupos o capas que existen en una clase, mostrando con claridad por qué y cómo "toda lucha de clases es una lucha política". El pasaje que citamos ilustra cuan intrincada es la red de las relaciones sociales y de los niveles de transición de una clase a otra,.

La lucha de clases

Es notorio que en una sociedad dada las aspiraciones de algunos de sus integrantes son opuestas a las de otros, que la vida social está llena de contradicciones, que la historia nos muestra la lucha entre pueblos y sociedades, así como dentro de ellas mismas; además, la sucesión de períodos de revolución y de reacción, de paz y de guerra, de estancamiento y de rápido progreso o decadencia. El marxismo nos ha dado el hilo conductor que permite descubrir las leyes que gobiernan este aparente laberinto y caos, a saber: la teoría de la lucha de clases. Sólo el estudio •del conjunto de las aspiraciones de todos los miembros de una sociedad o de un grupo de sociedades, puede conducir a una definición científica del resultado de esas aspiraciones. Ahora bien, la fuente de la que brotan esas aspiraciones contradictorias son las diferencias de posición y de condiciones de vida de las clases en las que se divide cada sociedad. "La historia de todas las socie•dades que han existido hasta nuestros días---dice Marx en el Manifiesto Comunista (exceptuando la historia de la comunidad primitiva, añade más tarde Engels)---es la historia de la lucha •de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos se enfrentaron en secular antagonismo unos con otros, mantuvieron una lucha constante, ya velada ya abierta; lucha que •siempre terminó con la reconstrucción revolucionaria del edificio social o el hundimiento general de las clases contendientes [...]. La moderna sociedad burguesa, que ha brotado de las ruinas de la sociedad feudal, no ha terminado con las contradicciones de •clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha, por otras nuevas. Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones dé clase. Toda la socie•dad va dividiéndose cada vez más en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado." Desde los tiempos de la Gran Revo-

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•del pasado al porvenir, que Marx analiza para determinar toda la resultante del desarrollo histórico.

La doctrina económica de Marx es la más profunda, más •completa y detallada confirmación y aplicación de su teoría.

__ALPHA_LVL2__ LA DOCTRINA ECONÓMICA DE MARX

``Pero la finalidad de esta obra---dice Marx en el prólogo a El capital---es, en efecto, descubrir la ley económica que mueve la sociedad moderna"*, es decir, la sociedad capitalista, burguesa. El estudio de las relaciones de producción de una socie•dad dada, históricamente determinada, en su aparición, desarrollo y decadencia: tal es el contenido de la doctrina económica de Marx. En la sociedad capitalista la producción de mercancías es predominante y, por eso, el análisis de Marx comienza con el .análisis de la mercancía.

b)S se equiparan entre sí en el proceso del cambio. Por lo tanto, lo que es común a todas las mercancías no es el trabajo concreto de una determinada rama de producción, no es un solo tipo de trabajo, sino el trabajo humano abstracto, el trabajo humano en general. Toda la fuerza de trabajo de una sociedad dada, representada en la suma del valor de todas las mercancías, es una y la niisma fuerza humana de trabajo; así lo demuestran miles de millones de hechos del cambio. Por consiguiente, cada mercancía en particular sólo representa determinada parte del tiempo de trabajo socialmente necesario. La magnitud del valor es determinada por la cantidad de trabajo socialmente necesario o por el fiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía dada o un valor de uso dado. "Al equiparar sus diversos productos entre sí durante el cambio, los hombres equiparan entre sí los diversos tipos de trabajo que realizan. No lo saben pero lo hacen." El valor es, como dijo un viejo economista, una relación entre dos personas; sólo debió añadir: una relación encubiertapor una envoltura material. Sólo se puede comprender qué es el valor si se parte del sistema de relaciones sociales de producción de una formación social históricamente determinada, relaciones que se manifiestan en el fenómeno masivo del cambio, repetido miles de millones de veces. "Como valores, las mercancías son sólo cantidades determinadas de tiempo de trabajo condensado." Después de analizar en detalle el doble carácter del trabajo materializado en las mercancías, Marx pasa al análisis de la forma del valor y del dinero. Con ello se propone como meta fundamental estudiar el origen de la forma monetaria del valor, estudiar el proceso histórico de desenvolvimiento del cambio, comenzando por los actos aislados y fortuitos de trueque ("forma simple, aislada o fortuita del valor", en que la cantidad dada de una mercancía se cambia por la cantidad dada de otra mercancía) hasta dar con la forma universal del valor, cuando varias mercancías diferentes se cambian por una misma determinada mercancía, y llegar a la forma monetaria del valor, en la que el oro es esa mercancía determinada, el equivalente universal. El dinero, producto supremo del desarrollo del cambio y de la producción de mercancías, desvanece, oculta el carácter social de los trabajos individuales, el vínculo social existente entre los diversos productores unidos por el mercado. Marx somete a un análisis extraordinariamente detallado las diversas funciones del dinero, y es de

El valor

La mercancía es en primer lugar una cosa que satisface alguna necesidad humana; en segundo lugar, una cosa que puede^^1^^ cambiarse por otra cosa. La utilidad de una cosa hace de ella u» valor de uso. El valor de cambio (o, simplemente, valor), es, ante todo, la relación, la proporción en que se cambia cierto número de valores de uso de una clase por cierto número de valores de uso de otra clase. La experiencia diaria nos muestra que, a través de millones, de miles de millones de esos actos de intercambio, se equiparan constantemente, unos con otros, todo género de valores de uso, los más diversos e incomparables entre sí. ¿Qué tienen en común esos diversos objetos, que constantemente son equiparados entre sí en determinado sistema de relaciones sociales? Lo común entre ellos es que todos son productos del trabajo. Al cambiar los productos, los hombres equiparan los más diversos tipos de trabajo. La producción de mercancías es un sistema de relaciones sociales en el cual los distintos productores crean divers.os productos (división social del trabajo), y en el cual todos esos produc-

~^^0^^ Véase C. Marx, El capital, Buenos Aires, ed. cit., 1956, t. I, pág. 7. (Ed.)

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especial importancia señalar que también en este caso (como, en general, en los primeros capítulos de El capital) la forma abstracta de la exposición, que a veces parece puramente deductiva, es en la realidad la relaboración de un gigantesco material documental sobre la historia del desarrollo del cambio y de la producción mercantil. "El dinero presupone cierto nivel del cambio de mercancías. Las diversas formas del dinero---simple equivalente de mercancías o medio de circulación, o medio de pago, de atesoramiento o dinero mundial---señalan, según el distinto volumen o predominio relativo de tal o cual función, fases muy distintas del proceso social de producción" (El capital, I).

mantenimiento del obrero y su familia). El dueño del dinero que compra la fuerza de trabajo tiene derecho a consumirla, es decir, a obligarla a trabajar durante el día entero, por ejemplo, doce horas. Ahora bien, durante seis horas (tiempo de trabajo `` necesario'') el obrero crea un producto suficiente para cubrir los gastos de su mantenimiento, y durante las seis horas restantes (tiempo de trabajo ``adicional'') crea un producto ``adicional'' no retribuido por el capitalista, que es la plusvalía. Por consiguiente, desde el punto de vista del proceso de la producción, en el capital hay que distinguir dos partes: capital constante, invertido en medios de producción (máquinas, instrumentos de trabajo, materias primas, etc.)---y cuyo valor se trasfiere sin cambios (de una vez o en partes) al producto terminado---; y capital variable, invertido en fuerza de trabajo. El valor de este capital no permanece invariable, sino que se acrecienta en el proceso del trabajo, al crear la plusvalía. Por lo tanto, para expresar el grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, hay que comparar la plusvalía, no con todo el capital, sino sólo con el capital variable. La cuota de plusvalía, como llama Marx a esta relación, será, pues, en nuestro ejemplo de 6: 6, es decir, del 100 por ciento.

Las premisas históricas para la aparición del capital son: en primer lugar, la acumulación de cierta suma de dinero en manos de ciertas personas, cuando existe un nivel general de desarrollo relativamente alto de la producción de mercancías; en segundo lugar, la existencia de obreros ``libres'' en un doble sentido---libres de todas las trabas o restricciones impuestas a la venta de la fuerza de trabajo, y libres de tierra y, en general, de medios de producción---, de obreros desposeídos, de obreros ``proletarios'' que nada tienen para subsistir, excepto la venta de la fuerza de trabajo.

Hay dos métodos principales para poder incrementar la plusvalía: mediante la prolongación de la jornada de trabajo (" plusvalía absoluta") y mediante la reducción del tiempo de trabajo necesario ("plusvalía relativa"). En su análisis del primer método, Marx describe el impresionante cuadro de la lucha de la clase obrera por la reducción de la jornada de trabajo y de la intervención del poder estatal para prolongarla (siglos xrv a xvn) y para reducirla (legislación fabril del siglo xrx). Desde la aparición de El capital, la historia del movimiento obrero de todos los países civilizados ha aportado miles y miles de nuevos hechos que ilustran este cuadro.

La plusvalía

Al alcanzar la producción de mercancías determinado grado de desarrollo, el dinero se convierte en capital. La fórmula de la circulación de mercancías era: M (mercancía)---D (dinero)---M (mercancía), o sea, venta de una mercancía para comprar otra. Por el contrario, la fórmula general del capital es D---M---D, o sea, la compra para la venta (con ganancia). Marx llama plusvalía a este incremento del valor primitivo del dinero lanzado a la circulación. Que el dinero lanzado a la circulación capitalista ``crece'', es un hecho conocido por todo el mundo. Y precisamente ese ``crecimiento'' convierte el dinero en capital, como relación social, peculiar, históricamente determinada de la producción. La plusvalía no puede brotar de la circulación de mercancías, pues ésta sólo conoce el intercambio de equivalentes; tampoco puede provenir de un alza de los precios, pues las pérdidas y las ganancias recíprocas de vendedores y compradores se equilibrarían; se trata de un fenómeno masivo, común, social, y no de un fenómeno individual. Para obtener plusvalía "el dueño del dinero necesita encontrar en el mercado una mercancía cuyo valor de uso posea la propiedad peculiar de ser fuente de valor", una mercancía cuyo proceso de uso sea, al mismo tiempo, proceso de creación de valor. Y esta mercancía existe: es la fuerza de trabajo del hombre. Su uso es trabajo y el trabajo crea valor. El dueño del dinero compra la fuerza de trabajo por su valor, valor que es determinado, como el de cualquier otra mercancía, por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción (es decir, por el costo del

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En el análisis de la producción de la plusvalía relativa, Marx investiga las tres etapas históricas fundamentales de la elevación de la productividad del trabajo en el capitalismo: 1) la cooperación simple; 2) la división del trabajo y la manufuctura; 3) las máquinas y la gran industria. La profundidad con que Marx ha revelado los rasgos básicos, típicos del desarrollo del capitalismo, queda evidenciada, entre otras cosas, por estudios sobre la llamada industria de los kustares en Rusia, que dan un riquísimo material para ilustrar las dos primeras etapas de las tres mencionadas. En cuanto al efecto revolucionario que produjo la gran industria maquinizada---que Marx describió en 1867---, el medio siglo trascurrido desde entonces ha venido a ponerlo de manifiesto en toda una serie de países ``nuevos'' (Rusia, Japón y otros).

Prosigamos. El análisis que hace Marx de la acumulación del capital, es decir, de la trasformación de una parte de la plusvalía en capital, de su empleo, no para satisfacer las necesidades personales o los caprichos del capitalismo, sino para una nueva producción, es en gran medida importante y nuevo. Marx mostró lo erróneo de toda la economía política clásica anterior (desde Adam Smith), que suponía que toda la plusvalía que es convertida en capital pasa al capital variable, cuando en la realidad se descompone en medios de producción y en el capital variable. En el proceso de desarrollo del capitalismo y de su trasformación en socialismo tiene enorme importancia la mayor rapidez con que crece la parte del capital constante (del capital total) respecto de la parte del capital variable.

Al acelerar el desplazamiento de los obreros por la máquina, al producir riqueza en un polo y miseria en el otro, la acumulación del capital genera también el llamado "ejército obrero de reserva", el "excedente relativo" de obreros o "superpoblación capitalista", que reviste las más diversas formas y permite al capital ampliar la producción con extraordinaria rapidez. Esta posibilidad, relacionada con el crédito y con la acumulación de capital en medios de producción, nos da, entre otras cosas, la clave para comprender las crisis de superproducción, que ocurren periódicamente en los países capitalistas, primero cada diez años como término medio, y luego con intervalos mayores y menos precisos. De la acumulación del capital sobre la base del capitalismo hay que distinguir la llamada acumulación primitiva: separación violenta del trabajador de los medios de producción, expulsión del

campesino de la tierra, robo de las tierras de la comunidad rural, sistema de colonias y deudas del Estado, impuestos proteccionistas, etc. La "acumulación primitiva" crea en un polo el proletario `libre'' y en el otro el dueño del dinero, el capitalista.

Marx caracteriza la "tendencia histórica a la acumulación capitalista" con las famosas palabras siguientes: "La expropiación del productor directo se lleva a cabo con el más despiadado vandalismo y bajo el acicate de las pasiones más infames, más sucias, más mezquinas y más desenfrenadas. La propiedad privada fruto del propio trabajo [del campesino y el artesano], y basada, por decirlo así, en la compenetración del trabajador individual e independiente con sus instrumentos y medios de trabajo, es desplazada por la propiedad privada capitalista, basada en la explotación de la fuerza de trabajo ajena, aunque formalmente libre [...]. Ahora no se trata ya de expropiar al obrero que tiene una economía independiente, sino de expropiar al capitalista explotador de numerosos obreros. Esta expropiación la lleva a cabo el juego de las leyes inmanentes a la propia producción capitalista, por medio de la centralización de los capitales. Cada capitalista quita de en medio a otros muchos. Paralelamente con esta centralización del capital o expropiación de muchos capitalistas por unos pocos, se desarrolla en una escala cada vez mayor la forma cooperativa del proceso del trabajo, la aplicación técnica conciente de la ciencia, la explotación sistemática de la tierra, la trasformación de los medios de trabajo en medios de trabajo utilizables sólo colectivamente, la economía de todos los medios de producción al ser empleados como medios de producción de un trabajo combinado, social, el entrelazamiento de todos los pueblos en la red del mercado mundial y, como consecuencia de esto, el carácter internacional del régimen capitalista. Conforme disminuye progresivamente el número de magnates del capital que usurpan y monopolizan todos los beneficios de este proceso de trasformación, crece la masa de la miseria, de la opresión, de la esclavitud, de la degeneración, de la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera, que es aleccionada, unificada y organizada por el mecanismo del propio proceso capitalista de producción. El monopolio del capital se convierte en traba del modo de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que son ya incompatibles con su envoltura capita-

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lista. Esta envoltura estalla. Le llega la hora a la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados"* (El capital, t. I).

También nuevo y de suma importancia es el análisis, que Marx hace más adelante, en el tomo II de El capital, de la reproducción del capital, social considerado en conjunto. Tampoco en este caso toma Marx un fenómeno individual, sino masivo; no toma sólo una parte de la economía de la sociedad, sino toda la economía en su conjunto. Rectificando el error ya mencionado de los clásicos, Marx divide la producción social en dos grandes secciones: I) producción de los medios de producción y II) producción de artículos de consumo, y analiza en detalle, con cifras que pone como ejemplo, la circulación del capital social en su conjunto, tanto en la reproducción de dimensiones anteriores como en la acumulación. En el tomo III de El capital, en base a la ley del valor, se resuelve el problema de la formación de la cuota media de ganancia. Marx dio, en la ciencia económica, el gran paso adelante al tomar, en el análisis de los fenómenos económicos masivos, el conjunto de la economía social, en lugar de tomar casos aislados o de la superficie visible de la competencia, a lo que se limita con frecuencia la economía política vulgar o la actual "teoría de la utilidad máxima". Marx analiza primero el origen de la plusvalía y después continúa considerando cómo se descompone en ganancia, interés y renta del suelo. La ganancia es la relación de la plusvalía con todo el capital invertido en una empresa. El capital con una "alta composición orgánica" (es decir, en el cual el capital constante predomina sobre el variable en proporciones superiores al promedio social) arroja una cuota de ganancia inferior a la cuota media. El capital con una "baja composición orgánica", arroja una cuota de ganancia superior a la media. La competencia entre los capitales, el libre paso de éstos de una rama de producción a otra, reduce en ambos casos la cuota de ganancia a la cuota media. La suma de los valores de todas las mercancías de una sociedad dada coincide con la suma de los precios de las mercancías; pero en las distintas empresas y en las diversas ramas de la producción, las mercancías, bajo la presión de la competencia, no se venden por su valor, sino

~^^0^^ Véase C. Marx, El capital, ed. cit., t. I, págs. 610-611. (Ed.)

por el precio de producción, que es igual al capital invertido más la ganancia media.

Por lo tanto, Marx explica cabalmente el hecho notorio e indiscutible de que los precios difieren de los valores y de que las ganancias se nivelan en base a la ley del valor, pues la suma de los valores de todas las mercancías coincide con la suma de los precios. Sin embargo, la reducción del valor (social) a los precios (individuales) no se realiza de modo simple, ni directo, sino por un camino muy complejo: es perfectamente natural que en una sociedad de productores aislados de mercancías, que están vinculados sólo por el mercado, la ley que rige esa sociedad no pueda manifestarse más que como una ley media, social, de masas, con desviaciones individuales en uno u otro sentido que se compensan mutuamente.

Un aumento en la productividad del trabajo implica un cre^- cimiento más rápido del capital constante comparado con el variable. Y dado que la creación de plusvalía es una función de capital variable solamente, se comprende que la cuota de ganancia (o sea, la relación de la plusvalía con todo el capital, y no sólo con su parte variable) tienda a bajar. Marx analiza en detalle esa tendencia, así como varias circunstancias que la ocultan o contrarrestan. Sin detenernos a exponer las^^1^^ partes extraordinariar mente interesantes del tomo III, que estudian el capital usurario, comercial y financiero, pasaremos a lo esencial, a la teoría de la renta del suelo. Debido a lo -limitado de la superficie de la tierra, que en los países capitalistas es ocupada enteramente por propietarios aislados, el precio de producción de los productos agrícolas, en lugar de determinarse por los gastos de producción en los terrenos de calidad media, se determina por los de calidad inferior; tampoco se determina por las condiciones medias de entrega en el mercado, sino por las peores. La diferencia entre estelprecio y el precio de producción en las tierras mejores (o en condiciones más favorables) da una diferencia o renta diferencial. Analizando esto en detalle, mostrando cómo surge la diferente fertilidad del suelo y la diferente magnitud del capital invertido en la tierra, Marx reveló totalmente (véase también la Teoría de la plusvalía, en la cual la crítica a Rodberts merece una atención especial) el error de Ricardo, quien consideraba que la renta diferencial sólo se obtiene cuando hay una sucesiva transición de las tierras mejores a las peores. Por el contrario, hay también transiciones

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inversas: tierras de una clase se convierten en tierras de otra clase (debido a los progresos de la técnica agrícola, a la expansión de las ciudades, etc.), y la famosa "ley del rendimiento decreciente del suelo", que carga sobre la naturaleza los defectos, las limitaciones y contradicciones del capitalismo, es profundamente errónea. Además, k nivelación de ganancias en todas las ramas de la industria y de la economía nacional en general presupone la plena libertad de competencia, el libre paso de capital de una rama de producción a otra. Sin embargo, la propiedad privada sobre el suelo crea monopolio, el cual estorba ese libre paso. En virtud de ese monopolio, los productos de la agricultura, la que se distingue por una más baja composición del capital y, en consecuencia, por una cuota de ganancia individual más alta, no entran en el proceso totalmente libre de nivelación de la cuota de ganancia. Como un monopolista, el propietario de la tierra puede mantener el precio por encima del nivel medio, y este precio de monopolio crea la renta absoluta. La renta diferencial no puede suprimirse mientras exista el capitalismo; en cambio la renta absoluta puede serlo; por ejemplo, por la nacionalización de la tierra, convirtiéndola en propiedad del Estado. Esto minaría el monopolio de los propietarios privados, y significaría la más consecuente y más plena aplicación de la libre competencia en la agricultura. Por eso los burgueses radicales, señala Marx, han planteado más de una vez en la historia esta reivindicación burguesa progresista de la nacionalización de la tierra, que asusta, sin embargo, a la mayor parte de la burguesía, pues ``afecta'' demasiado de cerca a otro monopolio muy importante y ``sensible'' en nuestros días: el monopolio de los medios de producción en general. (El propio Marx expone en un admirable lenguaje popular, conciso y claro, su teoría de la ganancia media sobre el capital y de la renta absoluta del suelo, en la carta a Engels del 2 de agosto de 1862. Véase Correspondencia, t. III, págs. 77-81; véase también la carta del 9 de agosto de 1862, id., págs. 86-87)*. Con referencia a la historia de la renta del suelo es también importante señalar el análisis de Marx mostrando la trasformación de la renta en trabajo (cuando el campesino crea el plusproducto trabajando en la hacienda del terrateniente) en renta natural o renta en especie (cuando el cam-

* Véase C. Marx y F. Engels, Correspondencia, ed. cit., págs. 93-96 y 98-99. (Ed.)

pesino crea el plusproducto en su propia tierra, entregándolo al terrateniente bajo una "coerción extraeconómica"), después en renta en dinero (que es la misma renta en especie convertida en dinero, el obrok* de la antigua Rus, en virtud del desarrollo de la producción de mercancías) y, finalmente, en renta capitalista, cuando en lugar del campesino aparece el empresario en la agricultura, quien se ocupa de ella con ayuda del trabajo ásala* riado. En relación con este análisis de la "génesis de la renta capitalista del suelo", hay que señalar una serie de profundas ideas de Marx (de especial importancia para los países atrasados, como Rusia) acerca de la evolución del capitalismo en la agricultura. "La trasformación de la renta natural en renta en dinero va, además, no sólo necesariamente acompañada, sino incluso anticipada por la formación de una clase de jornaleros desposeídos, que se contratan por dinero. Durante el período de nacimiento de dicha clase, en que ésta sólo aparece en forma esporádica, va desarrollándose, por lo tanto, necesariamente, en los campesinos más ricos y sujetos a obrok, la costumbre de explotar por su cuenta a trabajadores agrícolas asalariados, del mismo modo que ya en la época feudal los campesinos vasallos más ricos tenían a su servicio a otros vasallos. Esto va permitiéndoles acumular poco a poco cierta fortuna y convertirse en futuros capitalistas. De este modo va formándose entre los antiguos poseedores de la tierra que la trabajaban por su cuenta, un semillero de arrendatarios capitalistas, cuyo desarrollo se halla condicionado por el desarrollo general de la producción capitalista fuera del campo..." (El capital, t. III^^2^^, 332) **. "La expropiación, el desahucio de una parte de la población rural no sólo `libera' para el capital industrial a los obreros, sus medios de vida y sus materiales de trabajo, sino que además crea el mercado interior." (El capital, t. P, 778)"**. A su vez, la depauperación y la ruina de la población rural influyen, en la creación del ejército obrero de reserva para el Capital. En todo país capitalista "una parte de la población rural se encuentra constantemente en trance de trasformarse en población urbana o manufacturera [es decir, no agrícola]. Esta fuente de superpo-

~^^0^^ Tributo en dinero o en especie que el campesino pagaba al terrateniente en la época de la servidumbre. (Ed.)

`` Véase C. Marx, El capital, t. III, ed. cit., págs. 676-677. (Ed.) «" Id., ibíd., t. I, pág. 599. (Ed.)

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blación relativa fluctúa constantemente [...]. El obrero agrícola se ve constantemente reducido al salario mínimo y vive siempre con un pie en el pantano del pauperismo" (El capital, I^^2^^, 668) *. La propiedad privada del campesino sobre la tierra que cultiva es la base de la pequeña producción y la condición para que ésta florezca y adquiera forma clásica. Pero esa pequeña producción sólo es compatible con los estrechos límites primitivos de la producción y de la sociedad. Bajo el capitalismo "la explotación de los campesinos difiere de la explotación del proletariado industrial sólo por la forma. El explotador es el mismo: el capital. Individualmente, los capitalistas explotan a los campesinos individuales a través de la hipoteca y de la usura; la clase capitalista explota a la clase campesina por medio de los impuestos del Estado" (La lucha de clase en Francia)^^91^^". "La parcela del campesino sólo es ya el pretexto que permite al capitalista extraer de la tierra ganancia, interés y renta, dejando al agricultor que se las arregle para sacar como pueda su salario" (El Dieciocho Brumaria)***. Es habitual que el campesino hasta entregue a la sociedad capitalista, es decir, a la clase capitalista, una parte de su salario, descendiendo "al nivel del arrendatario irlandés, aunque en apariencia es un propietario privado" (La lucha de clase en Francia)"^^0^^**. ¿Cuál es "una de las causas por las que en los países en que predomina la pequeña propiedad campesina, el trigo se cotice a precio más bajo que en los países en que impera el modo capitalista de producción"? (El capital, t. III^^2^^, 340) **»»*. Es que el'campesino entrega gratuitamente a la sociedad (es decir» a la clase capitalista) una parte del plusproducto. "Estos bajos precios [del trigo y los demás productos agrícolas] son, pues, un resultado de la pobreza de los productores y no, ni mucho menos, consecuencia de la productividad de su trabajo" (El capital, t. III^^2^^, 340) ******. Bajo el capitalismo, la pequeña propiedad agraria, forma normal de la pequeña producción, se envilece, se des-

truye y desaparece. "La pequeña propiedad agraria, por su propia naturaleza, es incompatible con el desarrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo, con las formas sociales del trabajo, con la concentración social de los capitales, con la ganadería en gran escala y con la aplicación progresiva de la ciencia. La usura y el sistema de impuestos tienen, necesariamente, que arruinar en todas partes a la pequeña propiedad. El capital invertido en la compra de la tierra e's sustraído al cultivo de ésta. Dispersión infinita de los medios de producción y aislamiento de los productores mismos. [Las cooperativas, es decir, las asociaciones de pequeños campesinos, que cumplen un papel burgués extraordinariamente progresista, sólo atenúan esta tendencia, sin llegar a suprimirla; además, no debe olvidarse que estas cooperativas dan mucho a los campesinos acomodados y muy poco o casi nada a la masa de campesinos pobres; tan poco, que las propias asociaciones terminan por explotar trabajo asalariado.] Inmenso derroche de fuerzas humanas; empeoramiento progresivo de las condiciones de producción y el encarecimiento de los medios de producción es una ley necesaria de la pequeña propiedad de la tierra"*. En la agricultura, lo mismo que en la industria, el capitalismo sólo trasforma el proceso de producción a costa del "martirologio de los productores". "La dispersión de los obreros del campo en grandes superficies vence su fuerza de resistencia, al paso que la concentración robustece la fuerza de resistencia de los obreros de la ciudad. Al igual que en la industria actual, en la moderna agricultura capitalista el aumento de la fuerza productiva del trabajo y la más rápida movilización del trabajo se consiguen a costa de destruir y agotar la propia fuerza de trabajo. Además, todos los progresos realizados por la agricultura capitalista no son solamente progresos en el arte de esquilmar al obrero, sino también en el arte de esquilmar la tierra [.. . ] Por lo tanto, la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción, minando al mismo tiempo las fuentes de toda riqueza: la tierra y el hombre" (El capital, I, fin del capítulo 13)se.

~^^0^^ íd., ibíd., pág. 517. (Ed.)

** Véase C. Marx, "La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850", en C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, ed. cit., pág. 139. (Ed.)

*** Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, ed. cit., "El Dieciocho Bramado de Luis Bonaparte", pág. 218. (Ed.)

**«» Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., id., ibíd. (Ed.) «**»» c. Marx, El capital, ed. cit., t. III, pág. 682. (Ed.) *«*««* Id., ibíd. (Ed.)

Véase C. Marx, ob. cit., t. III, pág. 683. (Ed.)

C. Marx, El capital, ed. cit., t. I, págs. 400-401. (Ed.)

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El socialismo

Por lo que antecede se ve que Marx deduce la inevitabilidad de la trasformación de la sociedad capitalista en socialista única y exclusivamente de la ley económica del desarrollo de la sociedad moderna. La socialización del trabajo, que avanza; con rapidez creciente en miles de formas, y que se ha manifestado con especial evidencia, durante el medio siglo trascurrido desde la muerte de Marx, en el crecimiento de la gran producción, los cártels, los sindicatos y los trusts capitalistas, así como en el gigantesco crecimiento del volumen y el poderío del capital financiero, es la base material más importante del advenimiento inevitable del socialismo. El motor intelectual y moral de esta trasformación, su ejecutor físico es el proletariado, educado por el propio capitalismo. Es inevitable que la lucha del proletariado contra la burguesía---que se manifiesta en diversas formas, de contenido siempre más rico---se convierta en lucha política, orientada a conquistar el poder político ("dictadura del proletariado"). Al socializarse la producción es inevitable que los medios de producción pasen a ser propiedad de la sociedad, que se produzca "la expropiación de los expropiadores". La enorme elevación de la productividad del trabajo, la reducción de la jornada de trabajo y la sustitución de los vestigios, de las ruinas de la pequeña producción, primitiva y desperdigada por el trabajo colectivo perfeccionado: tales son las conclusiones directas de esa transición. El capitalismo rompe de modo definitivo el vínculo de la agricultura con la industria, pero con su elevado desarrollo prepara, a la vez, nuevos elementos de ese vínculo, de unión de la industria con la agricultura sobre la base de la aplicación conciente de la ciencia y la combinación del trabajo colectivo, de una nueva migración de la población (acaba, tanto con el retraso del campo, con el aislamiento del mundo y con el embrutecimiento, cuanto también con la concentración antinatural de gigantescas masas humanas en las grandes ciudades). Las formas superiores del capitalismo actual preparan nuevas relaciones familiares, nuevas condiciones para la mujer y para la educación de las nuevas generaciones: el trabajo de las mujeres y los niños, y la disolución de la familia patriarcal por el capitalismo, revisten inevitablemente en la sociedad moderna las formas más espantosas, desastro-.

sas y repulsivas. No obstante, 'la gran industria, al asignar a la mujer, al joven y al niño de ambos sexos un papel decisivo en los procesos socialmente organizados de la producción, arrancándolos con ello de la órbita doméstica, crea las nuevas bases económicas para una forma superior de familia y de relaciones entre ambos sexos. Tan necio es, naturalmente, considerar absoluta la forma cristiano germánica de la familia, como lo sería atribuir ese carácter a la forma romana antigua, a la antigua forma griega o a la forma oriental, entre las cuales hay, por lo demás, un lazo de continuidad histórica. Y no es menos evidente que la existencia de un personal obrero combinado, en el que entran individuos de ambos sexos y de las más diversas edades, es hoy, en su forma capitalista primitiva y brutal, en que el obrero existe para el proceso de producción y no éste para el obrero, fuente pestilente de corrupción y esclavitud; en condiciones adecuadas debe convertirse, por el contrario, en fuente de desarrollo humano" (El capital, t, I, final del cap. 13) *. El sistema fabril nos muestra "el germen de la educación del porvenir en la que se combinará para todos los niños a partir de cierta edad el trabajo productivo con la enseñanza y la gimnasia, no sólo como método para intensificar la producción social, sino también como el único método que permite producir hombres plenamente desarrollados" (lugar citado). En ese mismo plano histórico plantea el socialismo de Marx los problemas de la nacionalidad y del Estado, y no sé limita a una explicación del pasado, sino que prevé además sin temores el porvenir y la audaz actividad práctica encaminada a su realización. Las naciones son producto inevitable y forma inevitable de la época burguesa de desarrollo de la sociedad. Y la clase obrera no podía fortalecerse, alcanzar su madurez y formarse sin "organizarse dentro de la nación", sin ser ``nacional'' ("aunque de ningún modo en el sentido burgués"). Pero el desarrollo del capitalismo derriba de más en más las barreras nacionales, acaba con el aislamiento nacional y en lugar de los antagonismos nacionales plantea los de clase. Por eso es una verdad innegable que en los países capitalistas desarrollados "los obreros no tienen patria" y que la "acción común" de los obreros, al menos en los países civilizados, "es una de las primeras con-

Véase C. Marx, El capital, ed. cit., t. I, págs, 389-390. (Ed.)

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diciones de la emancipación del proletariado" (Manifiesto Comunista)'*. El Estado, esa violencia organizada, surgió inevitablemente en determinada fase del desarrollo social, cuando la sociedad se dividió en clases antagónicas y su existencia se hubiera hecho imposible sin un ``poder'' situado, en apariencia, por encima de la sociedad y hasta cierto punto separado de ella. El Estado, que surge de las contradicciones de clase, se convierte en "el Estado de la clase más poderosa, de la clase económicamente dominante, que, con ayuda de él, se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para someter y explotar a la clase oprimida. Así, el Estado de la antigüeu dad era, ante todo, el Estado de los esclavistas, para tener sometidos a los esclavos; el Estado feudal eja el órgano de que se valía la nobleza para tener sujetos a los campesinos siervos, y el moderno Estado representativo es el instrumento de que se sirve el capital para explotar el trabajo asalariado" (Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y él Estado, obra en la que el autor expone sus propias ideas y las de Marx). Ni siquiera la república democrática, la forma más libre y progresista del Estado burgués, elimina de ningún modo este hecho; lo único que hace es variar su forma (vínculos del gobierno con la Bolsa, corrupción---directa o indirecta---de los funcionarios y de la prensa, etc.). El socialismo, llevando a la supresión de las clases, lleva por eso mismo a la supresión del Estado. "El primer acto---- escribe Engels en el Anti-Dühring---en que el Estado se manifiesta efectivamente como representante de toda la sociedad, la expropiación de los medios de producción en beneficio de toda la sociedad, es a la par su último acto independiente como Estado. La intervención del poder del Estado en las relaciones sociales se hará superflua en un campo tras otro de la vida social y cesará: por sí misma. El gobierno sobre las personas será sustituido por la administración de las cosas y por la dirección del proceso de producción. El Estado no será `abolido'; se extinguirá." "La sociedad que reorganice la producción sobre la base de una asociación de productores libres e iguales, enviará la máquina del Estado al lugar que entonces le ha de corresponder: al museo de

* Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, ed. cit., "Manifiesto del Partido Comunista", pág. 26. (Ed.)

antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce" (Engels, en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado} *.

Por último, en relación con el problema de la actitud del socialismo de Marx hacia los pequeños campesinos, que seguirán existiendo en la época de la expropiación de los expropiadores, debemos referirnos a una declaración de Engels, que expresa las ideas de Marx: "Cuando tengamos en nuestras manos el poder estatal, no podremos pensar en expropiar violentamente a los pequeños campesinos (con indemnización o sin ella), como nos veremos precisados a hacer con los grandes terratenientes. Con respecto a los pequeños campesinos, nuestra misión consistirá, ante todo, en convertir su producción individual y su propiedad privada en cooperativa, no de modo violento, sino mediante el ejemplo y ofreciéndoles la ayuda social para este fin. Y entonces es indudable que dispondremos de suficientes medios para demostrar al pequeño campesino todas las ventajas de semejante paso, ventajas que le deben ser explicadas desde ahora"** (Engels, El problema agrario en Occidente, ed. de Alexéieva, pág. 17; la trad. rusa contiene errores. Véase el original en Neue Zeit) ess.

La táctica de la lucha de clase del proletariado

Después de explicar, ya en los años 1844-1845, uno de los defectos fundamentales del antiguo materialismo, que consiste en su incapacidad para comprender las condiciones de la actividad revolucionaria práctica y para apreciar su importancia, durante toda su vida, Marx dedicó constante atención, tanto a los trabajos teóricos, como a los problemas tácticos de la lucha de clase del proletariado. Todas las obras de Marx, y en particular los cuatro volúmenes de su correspondencia con Engels, publicada en 1913, proporcionan a este respecto una documentación copiosísima. Estos documentos distan mucho de estar debidamente recopilados, sistematizados, estudiados y analizados. Por eso tendremos que limitarnos aquí sólo a algunas observaciones muy generales y bre-

~^^0^^ Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., ed. cit., "El origen de la familia...", pág. 659. (Ed.)

*s Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., ed. cit., "El problema campesino en Francia y Alemania", pág. 736. (Ed.)

""'Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., pág. 736. (Ed.)

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ves, subrayando que el materialismo, despojado de este aspecto, era justamente para Marx un materialismo a medias, unilateral, sin vida. Marx trazó el objetivo fundamental de la táctica del proletariado en rigurosa consonancia con todas las premisas de su concepción materialista dialéctica del mundo. Sólo si se tiene en cuenta en forma objetiva el conjunto de las relaciones mutuas de todas las clases, sin excepción, de una sociedad dada y, por lo tanto, también el grado objetivo de desarrollo de esta sociedad, lo mismo que las relaciones mutuas entre ella y otras sociedades, es posible disponer de una base para una táctica correcta de la clase de vanguardia. Ello permite examinar todas las clases y todos los países de modo dinámico, no estático; es decir, no en estado inmóvil, sino en movimiento (cuyas leyes emanan de las condiciones económicas de vida de cada clase). A su vez, el movimiento se estudia, no sólo desde el punto de vista del pasado, sino también del porvenir y, además, nunca con el criterio vulgar de los ``evolucionistas'', que sólo ven los cambios lentos, sino dialécticamente: "En desarrollos históricos de tal magnitud, veinte años equivalen a un día---escribía Marx a Engels---, aun cuando en el futuro puedan venir días en los que estén corporizados veinte años." (Correspondencia, t. III, pág. 127.)* La táctica del proletariado debe tener presente en cada etapa de desarrollo, en cada situación, esta dialéctica objetivamente inevitable de la historia humana; por una parte, aprovechando las épocas de estancamiento político o de desarrollo "a paso de tortuga, el llamado ``pacífico'', para desarrollar la conciencia, la fuerza y la capacidad combativa de la clase de avanzada, y por otra parte, encauzando toda esta labor de aprovechamiento hacia el "objetivo finaF del movimiento de dicha clase, capacitándola para resolver prácticamente las grandes tareas en los grandes días "que concentran en sí veinte años". Sobre esta cuestión hay dos apreciaciones de Marx que tienen gran imoortancia: una, de Miseria de la filoso? fia, a propósito de la lucha económica y las organizaciones económicas del proletariado; otra, del Manifiesto Comunista, a propósito de sus tareas políticas. La primera dice así: "La gran industria concentra en un solo lugar a mucha gente que no se conoce entre sí. La competencia divide sus intereses. Pero la de-

* Véase C. Marx y F. Engels, Correspondencia, ed. cit, pág. 105. (Ed.)

fensa de su salario, es decir, este interés común frente a su patrono, los une en una idea común de resistencia, de coalición [... ] Las coaliciones, al principio aisladas, forman grupos y la defensa de sus asociaciones frente al capital, siempre unido, acaba siendo para los obreros más necesaria que la defensa de sus salarios [... ] En esta lucha, que es una verdadera guerra civil, se van aglutinando y desarrollando todos los elementos para la batalla futura. Al llegar a este punto, la coalición adquiere un carácter político." He aquí, ante nosotros, el programa y la táctica de la lucha económica y del movimiento sindical para varias décadas, para toda la larga época durante la cual el proletariado prepara sus fuerzas "para la batalla futura". Compárese esto con las numerosas menciones de Marx y Engels al ejemplo del movimiento obrero inglés, mostrando cómo la ``prosperidad'' industrial da lugar a intentos de "comprar al proletariado" ( Correspondencia con Engels, t. I, pág. 136) y de apartarlo de la lucha; como esta prosperidad en general "desmoraliza a los obreros" (II, 218); cómo "se aburguesa" el proletariado inglés y cómo "la más burguesa de las naciones [Inglaterra] aspira, aparentemente, a tener al final, junto con la burguesía, una aristocracia burguesa y un proletariado burgués" (t. II, 290); cómo desaparece en él la "energía revolucionaria" (III, 124); cómo será necesario esperar más o menos tiempo hasta que "los obreros ingleses se libren de su aparente infección burguesa" (III, 127); cómo al movimiento obrero inglés le falta "el ardor de los carlistas" (1866; III, 305); cómo los dirigentes de los obreros ingleses se forman según tipo medio "entre burgués radical y obrero" (habla de Holyoake, t. IV, 209); cómo, en virtud del monopolio de Inglaterra y en tanto no reviente ese monopolio, "no hay nada que hacer con el obrero inglés" (IV, 433). La táctica de la lucha económica en relación con la marcha general (y con el desenlace) del movimiento obrero se examina aquí desde un punto de vista admirablemente amplio, universal, dialéctico y verdaderamente revolucionario.

El Manifiesto Comunista estableció la tesis fundamental del marxismo sobre la táctica de la lucha política: "Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero al mismo tiempo defienden también, dentro del movimiento actual, el porvenir de este movimiento."* En nom-

f Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, ed. cit., pág. 34. (Ed.)

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bre de ello, en 1848, Marx apoyó en Polonia al partido de la " revolución agraria", es decir, al "partido que efectuó en 1846 la insurrección de Cracovia"*. En Alemania, Marx apoyó en 1848 y 1849 a los demócratas revolucionarios extremos, y jamás se retractó después de lo que entonces dijo en materia de táctica. La burguesía alemana era para él un elemento "inclinado desde el primer instante a traicionar al pueblo [sólo la alianza con los campesinos hubiera permitido a la burguesía alcanzar plenamente sus objetivos] y a llegar a un compromiso con los representantes coronados de la vieja sociedad". Veamos el análisis completo hecho por Marx de la posición de clase de la burguesía alemana en la época de la revolución democraticoburguesa, análisis que es, entre otras cosas, un modelo de materialismo que enfoca a la sociedad en movimiento y, por cierto, no sólo desde el ángulo del movimiento hacia atrás: ".. .sin fe en sí misma y sin fe en el pueblo; gruñendo contra los de arriba y temblando ante los de abajo; [.. . ] intimidada por la tempestad mundial; [.. . ] sin energía en ningún sentido y plagiando a todos; [.. . ] sin iniciativa; [. . . ] un viejo maldito que está condenado a dirigir y a desviar, en su propio interés senil, los primeros impulsos juveniles de un pueblo robusto [...]" (Nueva gaceta renana, 1848; véase La herencia literaria, t. III, pág. 212) **. Unos veinte años después, en carta dirigida a Engels (III, 224), decía Marx que la revolución de 1848 había fracasado porque la burguesía prefirió la paz con esclavitud a la sola prespectiva de luchar por la libertad. Cuando se cerró el período revolucionario de 1848-1849, Marx se opuso a cualquier intento de jugar a la revolución (lucha contra Schapper y Willich), y exigió capacidad para trabajar en la época de una nueva fase de preparación, supuestamente "pácífi-

• '* Se refiere a la insurrección democrática de liberación nacional en Cracovia, que desde 1815 fue controlada en conjunto por Austria, Prusia y Rusia. En el curso de la misma los insurrectos crearon un gobierno nacional que publicó un manifiesto aboliendo las obligaciones feudales y prometiendo entregar a los campesinos la tierra en propiedad, sin indemnización. En otros llamamientos anunció la creación de talleres nacionales con salarios más elevados, la implantación de la igualdad de los ciudadanos. Pero al poco tiempo la insurrección fue aplastada. "La revolución de Cracovia---señalaba Marx--- fue un notable ejemplo para toda Europa, que identificó la causa nacional con la causa de la democracia y de la liberación de la clase oprimida." (Ed.)

** Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., ed. cit., "La burguesía y la contrarrevolución", pág. 39'. (Ed.)

ca", de nuevas revoluciones. Por la apreciación que sigue acerca de la situación de Alemania en los tiempos de la más cerrada reacción, en 1856, se ve con qué espíritu exigía Marx que se realizara esa labor: "Todo el asunto dependerá en Alemania de la posibilidad de respaldar la revolución proletaria con una segunda edición de la guerra campesina" (Correspondencia con Engels, t. II, pág. 108) *. Mientras la revolución democrática ( burguesa) en Alemania estaba incompleta, Marx concentró toda su atención en la táctica del proletariado socialista, en desarrollar la energía democrática de los campesinos. Opinaba que Lassalle había cometido, "objetivamente, una traición al movimiento obrero en beneficio de Prusia" (III, 210), entre otras cosas porque se mostraba demasiado indulgente con los terratenientes y el nacionalismo prusiano. "En un país agrario---escribía Engels en 1865, en un cambio de impresiones con Marx a propósito de una proyectada intervención conjunta en la prensa---es una cobardía atacar únicamente a la burguesía en nombre del proletariado industrial, olvidando la patriarcal 'explotación a palos' de los obreros rurales por parte de la nobleza feudal" (t. III, 217). En el período que va de 1864 a 1870, cuando tocaba a su fin la época en que culminó la revolución democraticoburguesa en Alemania, la época en que las clases explotadoras de Prusia y Austria luchaban por dar cima de un modo u otro a la revolución desde arriba, Marx, que condenó a Lassalle por sus coqueterías con Bismarck, llamó asimismo la atención de Liebknecht, que había caído en la ``austrofilia'' y asumido la defensa del particularismo. Marx exigía una táctica revolucionaria que fuera tan implacable en la lucha contra Bismarck como contra los austrófilos, .una táctica que no se adaptara al ``vencedor'', al junker prusiano, sino que reanudase inmediatamente la lucha revolucionaria contra él, también en la situación creada por las victorias militares de Prusia ( Correspondencia con Engels, III, 134, 136, 147, 179, 204, 210, 215, 418, 437, 440-441). En el famoso llamamiento de la Internacional del 9 de setiembre de 1870 Marx prevenía al proletariado francés contra un alzamiento inoportuno; no obstante, en 1871, cuando éste a pesar de todo se produjo, acogió con entusiasmo la iniciativa revolucionaria de las masas que "tomaban el cielo

Víase C. Marx y F. Engels, Correspondencia, erl. cit., pág. 66. (Ed.,

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por asalto" (carta du Marx a Kugelmann). En esta situación, como en muchas otras, la derrota de la acción revolucionaria representaba, desde el punto de vista del materialismo dialéctico de Marx, un mal menor en la marcha general y en el desenlace de la lucha proletaria, que el abandono de las posiciones conquistadas, que la capitulación sin lucha. Esta capitulación habría desmoralizado al proletariado y disminuido su combatividad. Marx, que apreciaba en todo su valor el empleo de los medios legales de lucha en los períodos de estancamiento político y de dominio de la legalidad burguesa, condenó severamente, en 1877 y 1878, después de promulgarse la ley de excepción contra los socialistas*, las "frases revolucionarias" de un Most; aunque se lanzó quizá más severo aun contra el oportunismo que por entonces se había adueñado temporalmente del partido socialdemócrata oficial, que no había sabido dar pruebas inmediatas de firmeza, decisión, espíritu revolucionario y disposición a pasar a la lucha ilegal en respuesta a la ley.de excepción (Cartas de Marx a Engels, IV, 397, 404, 418, 422 y 424. Véanse también las cartas a Sorge).

[173] __ALPHA_LVL2__ BIBLIOGRAFÍA

Las obras y las cartas de Marx no se han publicado hasta ahora en edición completa. Al ruso se han traducido más obras de Marx que a cualquier otro idioma. La lista de obras que damos a continuación sigue un orden cronológico. La tesis de Marx sobre la filosofía de Epicuro (que figura en la edición postuma de La herencia literaria, véase más adelante) data de 1841. En esta tesis, Marx sustenta todavía un punto de vista totalmente idealista-hegeliano. De 1842 son sus artículos de La Gaceta Renana (de Colonia), sobre todo su crítica de los debates en el sexto Landtag renano sobre la libertad de prensa, luego lo referente a las leyes sobre el robo de madera en los bosques; más adelante: donde defiende la posición de que la política debe desembarazarse de la teología, y otros (integran en parte La herencia literaria). En ellos se advierte el paso de Marx del idealismo al materialismo y del democratismo revolucionario al comunismo. En 1844 aparecen en París los Anales franco-alemanes, bajo la dirección de Marx y de Amoldo Ruge, donde ese paso se opera en forma definitiva. Son de destacar, en especial, los artículos de Marx: Introducción a la crítica de la filosofía del Derecho de Hegel ( además de figurar en La herencia literaria está publicado en folleto aparte) y Sobre la cuestión judía (ibídem; folleto de Ed. Znanie, núm. 210 de la Biblioteca económica). En 1845, Marx y Engels publicaron conjuntamente (en Francfort del Meno) el folleto La Sagrada Familia. Contra Bruno Bauer ij Cía. (en La herencia literaria-, existen también en ruso dos ediciones en folleto aparte, de Ed. Novi Golos, San Petersburgo, 1906, y de Viéstnik Znamia, San Petersburgo, 1907). Las tesis de Marx sobre Feuerbach ( publicadas .como apéndice del folleto de F. Engels, Ludwig Feuerbach; hay traducción rusa) datan de la primavera de 1845. Entre 1845 y 1847 Marx escribió varios artículos (en su mayor parte

* Véase V. I. Lenin, ób cu., t. IV. nota 34. (Ed.)

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BIBLIOGBAFÍA

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no recopilados, reditados ni traducidos al ruso) para-los periódicos: Vorwarts, editado en París; Brüsseler Deutsche Zeitung (1847), Das Westphalische Dampfboat (Bielefeld, 1845-1848) y Der Gesellschaftsspiegel (1846, Elberfeld). De 1847 es la obra fundamental de Marx contra Proudhon, que se publica en Bruselas y París: Miseria de la filosofía. Respuesta a la "Filosofía de la miseria" del señor Proudhon (hay tres ediciones en ruso de Novi Mir, una de G. Lvovich, una de Alexéieva y otra de Prosveschenie, todas ellas de 1905-1906). En 1848 se publica en Bruselas el Discurso sobre el librecambio (hay traducción rusa), y después aparece en Londres, en colaboración con F. Engels, el célebre Manifiesto del Partido Comunista, traducido a casi todos los idiomas de Europa y a parte de los de otros países del mundo (en ruso hay alrededor de ocho ediciones, de 1905-1906: Mólot, Kólokol, Alexéieva, etc., la mayor parte confiscadas, y con diferentes títulos: El Manifiesto Comunista, Sobre el comunismo, Las clases sociales y el comunismo, Capitalismo y comunismo, Filosofía de la historia; la traducción íntegra y más exacta de esta obra, así como de otras obras de Marx, puede encontrarse en las ediciones del extranjero, la mayor parte del grupo "Emancipación del Trabajo"). Del 1° de junio de 1848 al 19 de mayo de 1849 se publicó en Colonia la Nueva gaceta renana, de la que Marx fue su virtual redactor jefe. Los numerosos artículos de Marx que publicó este periódico, que es hasta hoy el órgano mejor, no superado del proletariado revolucionario, no han sido recopilados ni reditados en su totalidad. Los más importantes figuran en La herencia literaria. Los artículos de Marx Trabajo asalariado y capital, que publicó el periódico, se editaron más de una vez en folleto aparte (cuatro ediciones rusas: de Kozman, Mólot, Miagkov y Lvovich, 1905-1906). Del mismo periódico: Los liberales en el poder (Ed. Znanie, Bibl. Económica, núm. 272, San Petersburgo, 1906). En 1849 Marx publicó en Colonia Dos procesos políticos (dos discursos de Marx ante el jurado, que lo absolvió, para defenderse de los cargos de haber violado la ley de prensa y haber incitado a la resistencia armada contra el gobierno. Cinco ediciones rusas en 1905-1906: de Alexéieva, Mólot, Miagkov, Znanie, Novi Mir). En 1850 Marx editó en Hamburgo seis números de la revista Nueva Gaceta Renana, cuyos artículos más importantes figuran en La herencia literaria. Son dignos de mención especial los reditados por Engels en 1895, en folleto: La lucha de

clase en Francia de 1848 a 1850 (traducción rusa, ed. M. Malij, Bibl. núms. 59-60; también en la Recopilación de trabajos históricos, trad. de Bazárov y Stepánov, ed. Skirmunt, San Petersburgo, 1906; véase también: Pensamientos y opiniones sobre la vida en el siglo XX, San Petersburgo, 1912). En 1852 apareció en Nueva York el folleto de Marx El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte (traducción rusa en las recopilaciones que acabamos de citar). Ese mismo año en Londres Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia (trad. rusa: El proceso de los comuneros de Colonia, núm. 43 de la Biblioteca popular científica, San Petersburgo, 1906, 28 de octubre). De agosto de 1851 a 1862*, Marx fue colaborador permanente del periódico neoyorquino ``Tribuna'' (The New York Tribune), donde muchos de sus artículos aparecieron sin firma, como artículos de la Redacción. Hay que destacar en especial los artículos Revolución y contrarrevolución en Alemania, reditados en traducción alemana después de la muerte de Marx y de Engels (traducción rusa en dos recopilaciones: versiones de Bazárov y Stepánov y, posteriormente, cinco ediciones en folleto aparte en 1905-1906: de Alexéieva, Obschéstviennoi Polzi, Novi Mir, Vsilobschi Biblioteca y Mólot). Algunos de los artículos de Marx publicados en Tribuna fueron editados en 1856, en Londres, como folleto, por ejemplo, el artículo sobre Palmerston "Revelaciones sobre la historia diplomática del siglo XVHI" (sobre la constante e interesada dependencia de los ministros ingleses del Partido Liberal respecto de Rusia), etc. Después de la muerte de Marx, su hija Eleonora Eveling publicó una serie de los artículos de Tribuna sobre el problema de Oriente, titulados The Eastern Question, London 1897 ("La cuestión de Oriente"). Parte está traducida al ruso: La guerra y la revolución, fascículo I. Marx y Engels: Artículos inéditos (1852, 1853, 1854), Jarkov, 1919. (Bibl. Nasha Misl.) Desde fines de 1854 y durante el año 1855 Marx colaboró con el periódico Neue Oder-Zeitung, y en 1861-1862 en el periódico vienes Presse. Estos

* En su artículo sobre Marx publicado por Handworterbuch der Staatswissenschaften, Bd. 6, S. 603 ("Diccionario de Ciencias Políticas", t. 6, pág. 603. [Ed.]), Engels indica erróneamente 1853-1860, y el mismo error comete Bernstein en su artículo sobre Marx aparecido en la 11» edición de la Enciclopedia Británica, 1911. Véase la correspondencia de Marx y de Engels, editada en 1913.

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BIBLIOGHAFÍA

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artículos no han sido reunidos, y sólo una parte apareció en Neue, Zeit, así como muchas cartas de Marx. Los mismo puede decirse de los artículos de Marx para el periódico Das Volk (Londres, 1859), sobre la historia diplomática de la guerra de Italia de 1859. En 1859 apareció en Berlín la obra de Marx Contribución a la crítica de la economía política (traducción rusa, Moscú, 1896, bajo la dirección de Manuílov; y San Petersburgo, 1907, traducción de Rumiántsev). En 1860 se publicó en Londres el folleto de Marx Herr Vogt ("El señor Vogt").

En 1864 apareció en Londres el Manifiesto de la Asociación Internacional de los Trabajadores, que escribió Marx (hay traducción rusa). Marx fue autor de numerosos manifiestos, llamamientos y resoluciones del Consejo General de la Internacional. Todo este material está lejos todavía de haber sido estudiado; ni siquiera está recopilado. El primer intento en este sentido es el libro de G. Jekk La Internacional (traducción rusa, San Petersburgo, 1906, Ed. Znanie), el que incluye, además, algunas cartas de Marx y proyectos de resolución que le pertenecen. Entre los documentos de la Internacional que escribió Marx figura el manifiesto del Consejo General sobre la Comuna de París, publicado en 1871 en Londres, en folleto, con el título de La guerra civil en Francia (trad. rusa bajo la dirección de Lenin, Ed. Mólot y otras). Del período 1862-1874 data la correspondencia de Marx con Kugelmann, que era miembro de la Internacional (dos ediciones en ruso, una en trad. de A. Goikhbarg y otra al cuidado de Lenin). En 1867 apareció en Hamburgo la obra fundamental de Marx: El capital. Crítica de la economía política, T. I. Los tomos II y III fueron publicados por Engels después de la muerte de Marx, en 1885 y 1894. Traducciones rusas: t. I, cinco ediciones (dos en trad. de Danielsón, en 1872 y 1898; dos en trad. de E. A. Gúrvich y L. M. Zak, bajo la dirección de Struve; la 1? en 1899 y la 2? en 1905, una bajo la dirección de Bazárov y Stepánov). Los tomos II y III aparecieron en traducción de Danielsón (la menos satisfactoria) y traducidos bajo la dirección de Bazárov y Stepánov (la mejor). En 1876 Marx participó en la elaboración del libro de Engels Anti-Dühring (Herrn Eugen Dührings Umwalzung der Wissenschaft), cuyo manuscrito revisó íntegro y escribió todo el capítulo sobre la historia de la economía política.

Más tarde, después de la muerte de Marx, fueron publicadas sus siguientes obras: Crítica del programa de Gotha (San Peters-

burgo, 1906; en alemán, en Neue Zeit, 1890-1891, núm. 18), Salario, precio y ganancia (informe presentado el 26 de junio de 1865, Neue Zeit, XVI, 1897/98, trad. rusa en ed. Mólot, 1906, y Lvovich, 1905), La herencia literaria de C. Marx, F. Engels y F. Lassaile,

3 tomos, Stuttgart, 1902 (traducción rusa bajo la dirección de Axelrod y otros, 2 tomos, San Petersburgo, 1908. El tomo I salió también bajo la dirección de E. Gúrvich, Moscú, 1907. Las cartas de Lassaile a Marx se editaron aparte y figuran en La herencia literaria), Cartas de C. Marx, F. Engels y otros a Sorge (dos ediciones en ruso; una al cuidado de Axelrod y otra con prólogo de Lenin, ed. Daugue), Teorías de la plusvalía, 3 tomos, en cuatro partes, Stuttgart, 1905-1910; manuscrito del cuarto tomo de El capital, editado por Kautsky (sólo el tomo primero se tradujo al ruso, ~6n tres ediciones: San Petersburgo, 1906, bajo la dirección de Plejánov; Kíev, 1906 bajo la dirección de Zhelesnov; Kíev, 1907, bajo la dirección de Tuchapski). En 1913 aparecieron en Stuttgart

4 grandes volúmenes de la Correspondencia de C. Marx y F. Engels, que contienen 1.386 cartas escritas entre setiembre de 1844 y el 10 de enero de 1883, y proporcionan un abundante material de gran valor para el estudio de la biografía y las concepciones de C. Marx. En 1917 se editaron 2 tomos de Marx y Engels: Artículos de 1852-1862 (en alemán). Para terminar esta relación de las obras de Marx, hay que hacer la salvedad de que ella no comprende algunos artículos menos extensos y ciertas cartas, que aparecieron en su mayor parte en Neue Zeit, Vorwárts y en otras publicaciones periódicas socialdemócratas en idioma alemán; es indudable también que la lista de las traducciones de Marx al ruso, especialmente de los folletos de 1905-1906, tampoco está completa.

La bibliografía sobre Marx y el marxismo es extraordinariamente amplia. Sólo citaremos lo esencial, dividiendo a los autores en tres grupos principales: marxistas, que sustentan en lo fundamental las concepciones de Marx; escritores burgueses, enemigos por principio del marxismo, y revisionistas, que dicen aceptar tal o cual fundamento del marxismo, cuando en los hechos lo remplazan por concepciones burguesas. Como variante específicamente rusa del revisionismo, viene al caso examinar la actitud populista hacia Marx. En su obra Ein Beitrag zur Bibliographie des Marxismus (Archín für Socialwissenschaft und Sozialpolitik, XX, 2. Heft, 1905, S. S. 413-440), W. Sombart cita 300 títulos en una lista que está lejos de ser completa. Puede completarse con-

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BIBLIOGRAFÍA

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soltando los índices correspondientes a los años 1883-1907 y siguientes de Neue Zeit. Véase también Josef Stammhammer: Bibliographie des Sozialismus una Kommunismus. Bd. I-III, Jena (1893-1909). Para una bibliografía más detallada del marxismo, se puede citar además: Bibliographie der Sozialtoissenschaften, Berlín, Jahrgang 1, 1905. u. ff. Consúltese igualmente N. A. Rubakin, Entre Libros (tomo II, 2^ ed.). Aquí sólo citamos lo que es en verdad esencial. Sobre la biografía de Marx, hay que mencionar ante todo los artículos de F. Engels, en Volskalender, editado por Bracke en Braunschweig, en 1878, y en Handworterbuch der Staatswissenschaften, Bd. 6, S. 600-603. W. Liebknecht: Karl Marx, zum Gedachtniss, Nuremberg, 1896. Lafargue: K. Marx, Personliche Erinnerungen. W. Liebknecht: Karl Marx, 2' ed., San Petersburgo, 1906. P. Lafargue: Mis recuerdos sobre C. Marx, Odesa, 1905. (Véase el original Neue Zeit, IX, I.) "En memoria de Carlos Marx", San Petersburgo, 1908, 410 págs., recopilación de artículos de I. Nievzórov, N. Rozhkov, V. Bazárov, I. Steklov, A. Finn-Enotáievski, P. Rumiántsev, K. Renner, H. Roland-Holst, V. Ilín, R. Luxemburgo, G. Zinóviev, I. Kámenev, P. Orlovski y M. Taganski. F. Mehring: Carlos Marx. La extensa biografía de Marx en idioma inglés, escrita por el socialista norteamericano Spargo (Spargo: K. Marx, his life and work, London, 1911) no es satisfactoria. Véase el resumen general de la actividad de Marx en K. Kautsky: Die historische Leistung von K. Marx, Zum 25. Todestag des Meisters, Berlín, 1908; trad. rusa: C. Marx y su importancia histórica, San Petersburgo, 1908. Véase también el folleto popular de Clara Zetkin, K. M., una sein Lebenswerk (1913). Recuerdos sobre Marx: Annenkov, en Viéstnik Evropi, 1880, núm. 4 (y Recuerdos, t. III. Diez años notables, San Petersburgo, 1882) y Karl Schurtz, en Rússkoie Bogatstvo, 1906, núm. 12; M. Kovalevski, en Viéstnik Evropi, 1909, VI y ss.

Sobre la filosofía del marxismo y el materialismo histórico, la mejor exposición es la de J. V. Plejánov: En veinte años, San Petersburgo, 1909, 3?- ed.; De la defensa al ataque, San Petersburgo, 1910; Cuestiones fundamentales del marxismo, San Petersburgo, 1908; Crítica de nuestros críticos, San Petersburgo, 1906; Sobre él problema de la concepción monista de la historia, San Petersburgo, 1908 y otras obras. Antonio Labriola: Sobre la concepción materialista de la historia, San Petersburgo, 1898. Del mismo autor: Materialismo histórico y filosofía, San Petersburgo, 1906.

F. Mehring: Sobre el materialismo histórico, San Petersburgo, 1906 (dos ediciones: de Prosveschenie y Mólot). Del mismo autor: La leyenda de Lessing, San Petersburgo 1908 (Znanie). Véase también Sh. Andler (no marxista), El Manifiesto Comunista. Historia, introducción y comentarios, San Petersburgo, 1906. Consúltese igualmente El materialismo histórico, San Petersburgo, 1908, recopilación de artículos de Engels, Kautsky, Lafargue y muchos otros. L. Axelrod: Ensayos filosóficos. Respuesta a las críticas filosóficas del materialismo histórico, San Petersburgo, 1906. Las desafortunadas desviaciones de Dietzgen respecto del marxismo encuentran un defensor especial en E. Untermann, Die logischen Mangel des engeren Marxismus, München, 1910 (753 págs.; trabajo voluminoso, pero poco serio). Hugo Riekes: "Die philosophische Wurzel des Marxismus", en Zeitschrift für die gesamte Staatswissenschaft, 62, Jahrgang, 1906, 3. Heft, S. 407-432; interesante trabajo de un adversario de las concepciones marxistas que muestra la coherencia filosófica de ellas desde el punto de vista del materialismo. Benno Erdmann: "Die philosophischen Voraussetzungen der materialistischen Geschichtsauffassung", en Jahrbuch für Gesetzgebung, Verwáltung und Volkswirtschaft (Schmolkrs Jahrbuch), 1907, 3. Heft. S. 1-56, formulación muy útil de ciertas tesis fundamentales del materialismo filosófico de Marx, y recopilación de las objeciones formuladas desde el punto de. vista corriente del kantismo y del agnosticismo en general. R. Stammler: Wirtschaft und Recht nach der materialistischen Geschichtsauffassung, 2^ ed., Leipzig, 1906 ( kantiano). Woltmann: El materialismo histórico, trad. rusa, 1901 (también kantiano). Vorlander, Kant y Marx, San Petersburgo, 1909 (ídem). Consúltese también la polémica entre Bogdánov, V. Bazárov, etc. (Ensayos sobre la filosofía del marxismo, San Petersburgo, 1908. A. Bogdánov: El ocaso de un gran fetichismo, Moscú, 1909, y otras obras) y V. Ilín (Materialismo y empiriocriticismo, Moscú, 1909). Sobre el problema del materialismo histórico y la ética: K. Kautsky: La ética y la concepción materialista de la historia, San Petersburgo, 1906, y otros numerosos trabajos de Kautsky. También de Boudin: Das theoretische System von K. Marx, Stuttg, 1909 (L. Boudin: El sistema teórico de C. Marx a la luz de la crítica moderna, trad. del inglés al cuidado de V. Zásúlich, San Petersburgo, 1908). Hermann Gorter: Der historische Materialismus, 1909. Entre las obras de los adversarios

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BIBLIOGRAFÍA

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del marxismo, citaremos: Tugán-Baranovski: Los fundamentos teóricos del marxismo, San Petersburgo, 1907. S. Prokopóvich: Contribución a la crítica de Marx, San Petersburgo, 1901. Janunacher: Das philosophisch'dkonomische System des Marxismus ( Leipzig, 1910, 730 págs. recopilación de citas). W. Sombart: El socialismo y el movimiento social en el siglo XIX, San Petersburgo. Max Adler (kantiano): Kausalitat und Teleologie (Wien, 1909, Marx-Studien) y Marx ais Denker.

Es digna de atención la obra del idealista hegeliano Giov. Gentile: La philosophia di Marx (Pisa, 1899). El autor señala algunos aspectos importantes de la dialéctica materialista de Marx, que escapan habitualmente a la atención de los kantianos, positivistas, etc., y Lévy: Feuerbach, que habla de uno de los principales precursores filosóficos de Marx. Una útil recopilación de citas de varias obras de Marx puede encontrarse en Chernishov, Vademécum del marxista, San Petersburgo (Dielo), 1908. Sobre la doctrina económica de Marx: K. Kautsky, La doctrina económica de Marx (numerosas ediciones rusas). Del mismo autor: La cuestión agraria, El programa de Erfurt y numerosos folletos. Véase también Bernstein: La doctrina económica de Marx. El tomo III de El capital (trad. rusa, 1905); Gabriel Deville: El capital (exposición del tomo I de El capital, trad. rusa, 1907). E. David, autor de El socialismo y la agricultura (trad. rusa, San Petersburgo, 1902), es lo que se llama entre los marxistas un representante del revisionismo en el problema agrario. Véase la crítica del revisionismo en V. Ilín: Él problema agrario, 1? parte, San Petersburgo, .1908. Consúltese también de V. Ilín: El desarrollo del capitalismo en Rusia, 2^ ed., San Petersburgo, 1908 y, del mismo autor: Estudios y artículos económicos, San Petersburgo, 1899. V. Ilín: Nuevos datos sobre las leyes de desarrollo del capitalismo en la agricultura, fase. I, 1917. En Compére Morel: La question agraire et le so<cialisme en France, París, 1912 (455 págs.), se encontrará la aplicación de las ideas de Marx, con ciertas desviaciones, a los datos más recientes sobre las relaciones agrarias en Francia. Véase el desarrollo posterior de las ideas económicas de Marx aplicadas a los fenómenos más recientes de la vida económica, en Hilferding: El capital financiero, San Petersburgo, 1911 (véase la rectificación de los errores esenciales en los puntos de vista del autor acerca de la teoría del valor por Kautsky, en Neue Zeit: Gola, Papier und Ware ["Oro, papel moneda y mercancía"], 30, T; 1912, S. 837,

V. Ilín: El imperialismo, última etapa del capitalismo, 1917. P. Máslov: El problema agrario (2 tomos) y Teoría del desarrollo de la economía nacional (San Petersburgo, 1910); en los puntos esenciales se desvía del marxismo. Véase la crítica a algunas de estas desviaciones en el artículo de Kautsky " Malthusianismo y socialismo", en Neue Zeit, XXIX, 1, 1911.

Hay una crítica de la doctrina económica de Marx desde el punto de vista de la teoría de la "utilidad límite", muy difundida entre los profesores burgueses, en Bohm-Bawerk: Zum Abschluss des Marxschen Systemms (Berlín, 1896, en "Staatswiss. Arbeiten", Festgabe für K. Knies). Existe una traducción rusa: San Petersburgo, 1897, La teoría de Marx y su crítica, y del mismo autor, Kapital und Kapitalzins, 2? ed., Insbr., 1900-1902, dos tomos (Capital y ganancia, San" Petersburgo, 1909). Véase también: Riekes: Wert und Tauschwert (1899); V. Bortkiewicz: Wertrechnung u. Preisrechnung im Marxschen System (Archiv f. Sozialw., 1906-1907); Leo v. Buch: Über die Elemente d. polit. Okonomie. 1. Th. Die Intensitat d. Arbeit, Wert u. Preis (también editado en ruso). La crítica de Bohm-Bawerk, analizada desde un punto de vista marxista: Hilferding: Bohm-Batoerks Marx-Kritik ( MarxStudien, Bd. I. Wien, 1904) y en artículos más breves de Neue Zeit.

Consúltese el problema de las dos tendencias principales en la interpretación y el desarrollo del marxismo---la ``revisionista'' y la radical (``ortodoxa'')---a E. Bernstein, Las premisas del socialismo y las tareas de la sociáldemocrdcia (ed. original en alemán, Stuttgart, 1899; trad. rusa, El materialismo histórico, San Petersburgo, 1901. Problemas sociales, Moscú, 1901); véase también del mismo autor: Ensayos sobre la historia y la teoría del socialismo, San Petersburgo, 1902, y la respuesta de K. Kautsky: Bernstein y el programa socialdemócrata (ed. original alemana, Stuttgart, 1899. Traducción rusa: cuatro ediciones 1905-1906). Entre las obras marxistas francesas: Jules Guesde: Quatre ans de lutte des clases, En gardel, Question d'hier et d`aujourd'hui (París, 1911); P. Lafargüe: Le déterminisme économique de K. Marx (París, 1909). Ant. Pannekoek: Zwei Tendenzen in der Árbeiter-Bewegung.

Sobre la teoría marxista de la acumulación del capital, hay una nueva obra de Rosa Luxemburgo: Die Akkumulation des Kaptíals (Berlín, 1913) y un análisis que ella hace de la Ínter-

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BIBLIOGRAFÍA

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pretación incorrecta de la teoría de Marx por Otto Bauer: "Die Akkumulation des Kapitals" (Neue Zeit, 31 t., 1913, I, S. S. 831 u. 862). Eckstéin en Vorwarts, 1913, y Pannekoek: en Bremer Bürger-Zeitung, 1913.

Entre las viejas obras rusas sobre Marx, encontramos: B. Chicherin: "Los socialistas alemanes", en Recopilación de ciencias políticas de Bezobrázov, San Petersburgo, 1888, e Historia de las doctrinas políticas, 5^ parte, Moscú, 1902, pág. 156. Respuesta de Zíber: Los economistas alemanes vistos con los anteojos del señor Chicherin, en Obras, t. II, San Petersburgo, 1900. L. Slonimski: La doctrina económica de Marx, San Petersburgo, 1898. N. Zíber: David Ricardo y C. Marx en sus investigaciones económicosociales, San Petersburgo, 1885, y Obras, 2 tomos, San Petersburgo, 1900. Reseña de El capital por. I. Kaufman (I. k-n) en Viéstnik Evropi, 1872, núm. 5; es de destacar porque en el epílogo a la 2^ ed. de El capital Marx cita los razonamientos de I. k-n, considerándolos una justa exposición de su método materialista dialéctico.

Populistas rusos que han escrito sobre .marxismo: N. K. Mijailovski en Rússkoie Bogatstvo de 1894, húm. 10; de 1895, núms. 1 y 2, reproduc. en la recopilación de sus obras a propósito de las Notas críticas de P. Struve (San Petersburgo, 1894), analizadas desde el punto de vista marxista por K. Tulin (V. Ilín), en Materiales para caracterizar nuestro desarrollo económico (San Petersburgo, 1895, destruidos por la censura) y reproducido en la obra de V. Ilín, En doce años, San Petersburgo, 1908. También entre las obras populistas: V. V.: Nuestras tendencias, San Petersburgo, 1892. Del mismo autor: De los años 70 a 1900, San Petersburgo, 1907. Nicolái-on: Ensayos sobre nuestra economía social después de la reforma, San Petersburgo, 1893. V. Chernov: El marxismo y el problema agrario, San Petersburgo, 1906. Del mismo autor: Estudios filosóficos y sociológicos, San Petersburgo, 1907.

Además de los populistas, mencionaremos también: N. Karéiev: Estudios nuevos y antiguos sobre el materialismo histórico, San Petersburgo, 1896, 2^ ed. en 1913, bajo el título de Crítiáb del materialismo económico. Masarvk: Los fundamentos filosóficos y sociológicos del marxismo, Moscú, 1900. Croce: El materialismo histórico y la economía marxista, San Petersburgo, 1.902.

Para apreciar justamente las ideas de Marx, es indispensable

conocer las obras de su más íntimo compañero y colaborador, Federico Engels. Es imposible comprender el marxismo ni exponerlo de un modo completo sin tener en cuenta todas las obras de Engels.

Véase la crítica de Marx desde el punto de vista del anarquismo en V. Cherkésov: Las doctrinas del marxismo, San Petersburgo, 1905, en dos partes; V. Teker: A manera de libro, Moscú, 1907. Del sindicalista Sorel: Ensayos sociales sobre economía moderna, Moscú, 1908.

UNA VOZ ALEMANA OPINA SOBRE LA GUERRA

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buenos clérigos (Neue Wege, Blátter für i-eligióse Arbeit, 1914, September *).' Ese es el límite de humillación a que hemos llegado: filisteos que creen en Dios llegan a admitir que no estaría mal volver las armas "contra los que arrastran a la guerra", mientras que ``autorizados'' socialdemócratas como Kautsky defienden ``científicamente'' el más vil chovinismo o, como Plejánov, ¡ ¡ califican de ``utopía'' perniciosa la propaganda en favor de la guerra civil contra la burguesía!!

En verdad, si los ``socialdemócratas'' de este jaez quieren ser mayoría y constituir la ``Internacional'' oficial (= asociación para la justificación internacional del chovinismo nacional), ¿no sería mejor renunciar al nombre de ``socialdemócratas'', mancillado y envilecido por ellos, y volver a la antigua denominación marxista de ``comunistas''? Kautsky amenazó con hacerlo, cuando parecía que los oportunistas bernsteinianos * * iban a conquistar oficialmente el partido alemán. Pues bien, lo que en sus labios fue sólo una simple amenaza, podría ser una realidad para otros.

... En una sola noche el panorama del mundo ha cambiado [ • . . ] Cada uno echa la culpa a su vecino. Cada uno dice que se protege, que actúa exclusivamente en legítima defensa. Todos, como verán, no hacen sino defender sus bienes más sagrados, el hogar, la patria [... ] El orgullo nacional y el fervor nacional triunfan [.. . ] Hasta la gran clase obrera internacional [.. . ] acata el mandato nacional y los obreros se aniquilan entre sí en los campos de batalla [.. . ] Nuestra civilización está en bancarrota [.. . ] Escritores de fama en Europa no se avergüenzan de proceder cegados por el furor chovinista [.. . ] Creíamos demasiado que el temor a la ruina económica podía refrenar la locura imperialista [.. . ] Estamos en presencia de una cruda lucha imperialista por la hegemonía mundial. En ninguna parte se ven huellas de que estén en juego grandes ideas, salvo, quizá, la de la caída del minotauro ruso [.. .], del zar y de sus grandes príncipes, que han entregado al verdugo los más nobles hijos de su país [.. . ] ¿Pero no vemos cómo la noble Francia, abanderada de los ideales de libertad, se ha convertido en aliada del zar verdugo? ¿Y la honorable Alemania [.. . ] falta a su palabra y estrangula a la desventurada Bélgica neutral? [.. . ] ¿Cómo terminará todo esto? Si la miseria se vuelve demasiado grande, si domina la desesperación, si el hermano reconoce a su hermano en el uniforme militar del enemigo, tal vez suceda todavía algo completamente inesperado, tal vez las armas se vuelvan contra los que arrastran a la guerra, tal vez los pueblos, a los que se les ha impuesto el odio, lo olviden para unirse de pronto. No quisiéramos hacer profecías, pero si la guerra europea nos acerca un paso más hacia la república social en Europa, esta guerra, después de todo, no será tan insensata, como nos parece hoy.

¿De quién es esta voz? ¿Será, quizá, la de un socialdemócrata alemán? ¡Qué va! Si con Kautsky a la cabeza, están convertidos en "lastimosos charlatanes contrarrevolucionarios", como decía Marx de los socialdemócratas alemanes que, en seguida después de la promulgación de la ley contra los socialistas, se comportaron de acuerdo "con las circunstancias", tal como lo hacen hoy los Haase, Kautsky, Südekum y Cía.

No; hemos tomado esta cita de una revista de demócratas cristianos pequeñoburgueses, que edita en Zurich un grupo de

Sotsial-Demokrat, núm. 34, 5 de diciembre de 1914.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

~^^0^^ "Nuevos caminos, páginas para la propaganda religiosa", 1914, setiembre. (Ed.)

*"* Se refiere a los partidarios y continuadores del socialdemócrata revisionista alemán E. Bernstein, que encabezó la tendencia oportunista surgida en Alemania a fines del siglo xix y denominada---debido a ello--- bernsteinismo. Véase más detalles en V. I. Lenin, ob. cít., t. IV, nota 16. (Ed.)

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AL AUTOR DEL CANTO DEL PETREL

cientes políticamente. Ellos no están aún capacitados para comprender por sí solos muchas cosas, y el nombre de Gorki puede apartarlos del camino. El de Struve no hará desviar a obrero alguno, pero el de Gorki sí.

Y los obreros políticamente concientes, que comprenden cuan falsa y trivial es esta protesta hipócrita contra los "bárbaros alemanes", no pueden dejar de reprochárselo al autor del Canto del petrel. Le dirán: "en el momento difícil y comprometido que hoy vive el proletariado ruso, esperábamos que usted marchara hombro con hombro con sus luchadores de avanzada, ¡nunca con el señor Struve y Cía!''

Todos los obreros políticamente concientes verán con el corazón dolorido la firma de Gorki junto a la de P. Struve, al pie de la protesta clerical-chovinista contra la barbarie alemana*.

En cierta ocasión se hablaba de la obsecuencia de Shaliapin, y Gorki dijo: "no hay que juzgarlo con demasiada severidad: nosotros, los artistas, tenemos una psicología diferente". En otras palabras: el artista actúa a menudo movido por un estado anímico' que adquiere tal fuerza en él que ahoga toda otra consideración.

Sea. Convengamos que no se puede juzgar a Shaliapin con demasiada severidad. Es un artista, y nada más. Es ajeno a la causa del proletariado: hoy, amigo de los obreros, mañana, centurionegrista... de acuerdo con su estado de ánimo.

Pero los obreros se han acostumbrado a considerar a Gorki como uno de los suyos. Siempre han pensado que siente por la causa del proletariado tanta pasión como ellos, que ha puesto su talento al servicio de esta causa.

Por eso le escriben haciéndole llegar sus saludos, por eso su nombre les es tan querido. Y esa fe de los obreros políticamente concientes impone a Gorki una obligación concreta: la de cuidar su buen nombre y no permitir que aparezca al pie de baratas protestas chovinistas que pueden confundir a los obreros poco con-

Sotsial-Demokraf, núm. 34, 5 de liciembre de 1914.

Se publica de acuerdo con texto del periódico.

~^^0^^ Se refiere al "Llamamiento a los escritores, pintores y artistas" redactado en el espíritu de patriotismo burgués y de justificación de la guerra de la Rusia zarista contra Alemania. Llevaba la firma de notables académicos, de los famosos pintores A. Vasnietsov, V. Vasnietsov, K. Korovin, el escultor S. Merkuiov, y de F. Shaliapin y otros destacados artistas teatrales de Moscú; de los escritores M. Gorki, A. Serafímovich, Skitálets y otros; de los directores de revistas Struve, Mijailov, D. Tijomirov y otros. Fue publicado el 28 de setiembre (11 de de octubre) de 1914 en Rússkoie Slovo, núm. 223. (Ed.)

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CHOVINISMO MUERTO Y SOCIALISMO VIVO

(¿Cómo reconstruir la Internacional?)

ligada a la guerra es posible tanto durante la guerra como después de ella. Es imposible determinar con exactitud en qué momento la agudización de las contradicciones de clase conducirá a la re^ volución, pero sí "puedo afirmar con absoluta precisión que una revolución que la guerra lleva consigo habrá de estallar, bien durante la guerra o bien inmediatamente después de ella". Nada más trivial que la teoría de la "integración pacífica en el socialismo". "Nada más erróneo que la opinión de que el conocimiento de la necesidad económica significa un debilitamiento de la voluntad." "La voluntad como deseo de lucha, es determinada: 1) por el precio de esa lucha; 2) por el sentido de la fuerza y 3) por la fuerza real." Cuando se hizo un intento (incidentalmente en Vorwarts) de interpretar el famoso prólogo de Engels a Las luchas de clases en Francia en sentido oportunista, Engels se indignó y llamó ``bochornosa'' la suposición de que él fuera "un pacífico devoto de la legalidad a cualquier precio"*. "Tenemos toda clase de razones para creer que entramos en un período de lucha por el poder del Estado"; que esa lucha puede prolongarse por décadas es algo que no podemos saber, pero "según todas las probabilidades, conducirá en un futuro no lejano a un considerable fortalecimiento del proletariado, si no a su dictadura en Europa . occidental". Los elementos revolucionarios están creciendo: en 1895, de 10 millones de electores alemanes, 6 millones eran proletarios y 3 millones y medio estaban interesados en el mantenimiento de la propiedad privada. ¡En 1907, el número de estos últimos había aumentado en 0,03 millones, mientras el de los primeros crecía en 1.6 millones! Y el "ritmo del avance se vuelve muy rápido tan pronto como se abre un período de agitación revolucionaria". Las contradicciones de clase no se atenúan, por el contrario, sé exacerban, aumenta el costo de la vida, y la rivalidad imperialista y el militarismo son desenfrenados. Se aproxima una "nueva era de revoluciones". La monstruosa elevación de los impuestos "habría conducido, hace ya tiempo, a una guerra, como única alternativa a la revolución [.,.], si no fuera que esta misma alternativa de revolución está más cerca de la guerra que de la paz armada". "La guerra mundial es cada vez más inminente, pero la guerra significa también la

Por décadas, la socialdemocracia alemana fue un modelo para los socialdemócratas de Rusia, hasta algo más que para los del mundo entero. De ahí que no se pueda, como es natural, referirse con conocimiento, es decir, críticamente, al socialpatriotismo o chovinismo ``socialista'' que hay en nuestros días sin precisar debidamente la propia actitud hacia esa socialdemocracia. ¿Qué fue alia, qué es y qué será?

Una respuesta a la primera pregunta puede encontrarse en el folleto de K. Kautsky editado en 1909 y traducido a muchos idiomas europeos, El camino hacia el poder. Conteniendo una completa exposición de las tareas de nuestra época, fue más provechoso para los socialdemócratas alemanes (desde el punto de vista de las esperanzas que despertaban) y además provenía de la pluma del más eminente escritor de la II Internacional. Recordemos este folleto más en detalle; ello será tanto más útil cuanto más a menudo se dejan de lado bochornosamente ahora "las palabras olvidadas''.

La socialdemocracia es un "partido revolucionario" (primera frase del folleto), no sólo en el sentido de que una máquina de vapor es revolucionaria, "también en otro sentido". Aspira a la conquista del poder político por el proletariado, a la dictadura del proletariado. Poniendo en ridículo a "los que dudan de la revolución", Kautsky escribía: "En todo movimiento y levantamiento importantes debemos contar, evidentemente, con la posibilidad de una derrota. Antes de la lucha, sólo un necio puede estar seguro de la victoria". Sin embargo, renunciar a la posibilidad de la victoria sería una "traición abierta a nuestra causa". Una revolución

Véase V. I. Leniri, ob. cu., t. XVI, nota 4. (Ed.)

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revolución". En 1891 Engels tenía razón en temer todavía una revolución prematura en Alemania, pero desde entonces "la situación ha cambiado mucho". El proletariado "ya. no puede hablar de una revolución prematura" (la cursiva es de Kautsky). La pequeña burguesía no es muy segura y cada' día se muestra más hostil al proletariado; sin embargo, durante una época de crisis "puede pasar en masa a nuestro lado". Todo consiste en que la socialdemocracia "se mantenga inquebrantable, fiel a sí misma e intransigente". Es indudable que hemos entrado en un período revolucionario.

Así es como escribió Kautsky hace mucho, mucho tiempo, hace enteramente cinco largos años. Es así cómo era, mejor dicho, lo que prometía ser la socialdemocracia alemana. Esa era la socialdemocracia que se podía y se debía respetar.

Veamos ahora lo que escribe en la actualidad ese mismo Kautsky. Veamos las afirmaciones más importantes de su artículo "La socialdemocracia durante la guerra" (Neue Zeit, núm. 1, 2/X. 1914): "Nuestro partido ha discutido con mucha menos frecuencia el problema de cómo conducirse durante la guerra que el de la manera de impedir la guerra." [. .. ] "Nunca un gobierno es más fuerte, nunca los partidos son más débiles que al comenzar una guerra." "Los tiempos de guerra son los menos propicios para las reflexiones tranquilas." "Hoy el problema práctico es: victoria o derrota del propio gobierno." ¿Puede haber un acuerdo entre los partidos de los países beligerantes para una acción contra la guerra? "Esta clase de cosas nunca había sido planteada. Siempre discutimos esta posibilidad..." Las divergencias entre los socialistas franceses y alemanes "no son de principio [unos y ctros defienden la patria] [... ] Los socialdemócratas de todos los países tienen el misino derecho o la misma obligación de participar en la defensa de la patria: ninguna nación debe reprochar por esto a otra [... ] ¿La Internacional está en bancarrota? ¿Ha renunciado el partido a defender abiertamente sus principios durante la guerra?" (Palabras de Mehring en el mismo número*.) Errónea opinión.. . Nada justifica tal pesimismo... No son divergencias de principio... La unidad de los principios se mantie-

* Se trata del artículo de F. Mehring "Recuerdos sobre la guerra de 1870", publicado en la revista Die Nevé Zeit, núm. 1, del 2 de octubre de 1914. (Ed.)

ne... Infringir las leyes de tiempos de guerra acarrearía " simplemente la prohibición de nuestra prensa". El acatamiento de esas leyes "es una renuncia tan insignificante a la defensa de los principios partidarios, como la actividad similar de nuestra prensa bajo la espada de Damocles de la ley de excepción contra los socialistas''.

Hemos hecho a propósito citas textuales, porque es difícil creer que se puedan escribir semejantes cosas. ¡ ¡ No es fácil hallar en nuestra literatura (si exceptuamos acaso la `literatura'' de los renegados confesos) tanta vulgaridad pagada de sí misma, modo tan vergonzoso... de rehuir la verdad, tantas feas sutilezas para disimular, en general, el abandono más evidente del socialismo, así como de las claras resoluciones internacionales, adoptadas por unanimidad (por ejemplo, en Stuttgart y sobre todo en Basilea), en vista justamente de una guerra europea del carácter de la actual!! Faltaríamos el debido respeto al lector si tomáramos "en serio" los argumentos de Kautsky y tratásemos de ``analizarlos'', porque si bien es cierto que la guerra europea difiere en muchas cosas de un simple y ``pequeño'' pogrom antisemita, los argumentos ``socialistas'' que se emplean para justificar la participación en esta guerra coinciden en un todo con los argumentos `` democráticos'' en favor de la participación en un pogrom antisemita. Los argumentos en defensa de un pogrom no se analizan: se los menciona, simplemente para poner en la picota a los autores ante todos los obreros políticamente concíentes.

¿Mas cómo ha podido ocurrir, se preguntará el lector, que la mayor autoridad de la II Internacional, el hombre cuya pluma defendía las ideas expuestas al comienzo del artículo, haya caído en la posición del "peor renegado"? Esto no puede ser comprendido, respondemos nosotros, sólo por aquel que, tal vez inconcientemente, considere que en el fondo nada ha sucedido de particular, y que no será difícil "resignarse y olvidar", etc., por aquel que ve el problema desde el punto de vista del renegado. Pero quien profese en forma seria y sincera las ideas socialistas, y comparta las opiniones expuestas al comienzo del artículo, no se asombrará de que Vorwarts haya ``muerto'' (expresión de L. Mártov en Galos de París) y de que también haya ``muerto'' Kautsky. No es raro que en una época de grandes conmociones mundiales algunos hombres se hundan. A pesar de sus enormes méritos, Kautsky nunca estuvo entre quienes, durante las grandes crisis, tomaron en se-

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guida una posición marxista militante (recordemos sus vacilaciones a propósito del millerandismo *).

Y ahora precisamente vivimos una época así. "¡Disparen ustedes primero, señores burgueses!", escribía Engels en 1891, cuando (con toda razón) se manifestó en favor de que nosotros, los revolucionarios, en la época del llamado desarrollo constitucional pacífico, utilizáramos la legalidad burguesa. La idea de Engels era de una claridad meridiana: nosotros, los obreros políticamente concientes, seremos los segundos en disparar; ahora, nos conviene aprovechar el momento en que la propia burguesía ha violado la base legal que ha creado para pasar de la boleta electoral a los ``disparos'' (es decir, la guerra civil), nos conviene más utilizar el momento en que la propia burguesía viole la base legal que ha creado. Y al decir, en 1909, que ya no podía haber en Europa una revolución prematura y que la guerra significaba la revolución, Kautsky expresaba la opinión indiscutible de todos los socialdemócratas revolucionarios.

Pero las décadas de la época ``pacífica'' no pasaron sin dejar huella; ellos tenían necesidad de dar lugar al oportunismo en todos los países, y hacerlo predominar entre los ``dirigentes'' parlamentarios, sindicalistas, periodísticos, etc. No hay un solo país en Europa donde, en una forma u otra, no se haya desarrollado una larga y porfiada lucha contra el oportunismo, sostenido de mil modos diferentes por toda la burguesía para corromper y debilitar al proletariado revolucionario. Quince años atrás, al comenzar la controversia de Bernstein, el mismo Kautsky escribió que si el oportunismo de estado de ánimo pasara a convertirse en tendencia, una división podría ser inminente. Entre nosotros, en Rusia, la vieja Isfcra**, que creó el partido socialdemócrata de la clase

obrera, decía en su número 2 de principios de 1901, en el artículo "En el umbral del siglo xx", que la clase revolucionaria del siglo xx tiene (como la burguesía, la clase revolucionaria del siglo xvm), su Girando, y su Montaña^^0^^.

La guerra europea es una tremenda crisis histórica, el comienzo de una nueva época. Como toda crisis, la guerra ha agudizado contradicciones profundamente ocultas y las ha sacado a la luz, desgarrando todos los velos de hipocresía, desechando todo

10 convencional, abatiendo a todas las autoridades corrompidas o a las que ha tocado la corrupción. (Esta es, de paso, la influencia saludable y progresista de cada crisis, influencia que no comprenden sólo los obtusos admiradores de la "evolución pacífica".) La

11 Internacional, que en sus 25 ó 45 años (según se cuente desde 1870 o desde 1889) fue capaz de realizar una labor de suma importancia y utilidad, la de difundir la influencia del socialismo en amplitud y de dar a sus fuerzas una organización previa, inicial y elemental, ha terminado su misión histórica y ha muerto, vencida por el oportunismo más que por los von Kluck. Dejemos ahora que los muertos entierren a los muertos. Dejemos que los que se ocupan de vanos trajines (cuando no de las intrigas de lacayos de chovinistas y oportunistas) "se afanen" ahora por reunir a los Vandervelde y Sembat con Kautsky y Haase, como si se tratase de Iván Ivánich, que después de haber llamado ``ganso'' a Iván Nikíforiche * necesita un amistoso ``empujón'' para acercarse al enemigo. La Internacional no consiste en que se siente en torno de una mesa y escriba una resolución hipócrita y trapacera, gente que piensa que el internacionalismo verdadero consiste en que los socialistas alemanes justifiquen el llamado de la burguesía alemana a disparar contra los obreros franceses, y en que los socialistas franceses justifiquen el llamado de la burguesía francesa a tirar sobre los alemanes ¡¡¡"en nombre de la defensa de la patria"!!! La Internacional existe para acercar mutuamente (primero en el plano ideológico y después, a su debido tiempo, en el orgánico) a hombres capaces de defender en estos días difíciles que vivimos el internacionalismo socialista en los hechos, es decir, capaces de agrupar sus fuerzas y de "disparar en segundo término" contra los go-

" Mfllerandismo: tendencia oportunista que toma su nombre del socialista francés A. E. Millerand, quien en 1899 integró un gobierno francés reaccionario burgués y ayudó a la burguesía a aplicar su política. El millerandismo se discutió en 1900, en el Congreso de la II Internacional en París, donde se aprobó la posición conciliadora propuesta por Kautsky, que condenaba la participación de los socialistas en un gobierno burgués, pero al mismo tiempo la admitía en circunstancias ``extraordinarias''. Los socialistas franceses aprovecharon esta formulación para justificar su intervención en el gobierno de la burguesía imperialista en el período de la guerra imperialista mundial. (Ed.)

*° Véase V. I. Lenin, ob. cu., t. II, nota 38. (Ed.)

* Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. V, nota 37. (Ed.)

``Se alude a los personajes del cuento de N. V. Gogol Cómo lean loánovich discutió con Iván Nikifórovich. (Ed.)

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biernos y las clases dirigentes de su propia patria". La tarea no es fácil, requiere no poca preparación, grandes sacrificios, y costará derrotas. Pero por el hecho mismo de que no es una cosa fácil, es necesario emprenderla sólo con los que quieren realizarla, sin temor a la ruptura total con los chovinistas y con los defensores del socialchovinismo.

Las personas como Pannekoek son las que más contribuyen al sincero, no hipócrita, restablecimiento de una internacional socialista, no chovinista. En un artículo llamado La bancarrota de la Internacional Pannekoek escribió: "Si los dirigentes se reúnen y tratan de zanjar sus divergencias, esto no tendrá ningún sentido"*.

Digamos las cosas tal cual son, de todos modos mañana o pasado la guerra obligará a hacerlo. Hay tres tendencias en el socialismo internacional: 1) los chovinistas, que consecuentemente practican la política del oportunismo; 2) los enemigos consecuentes del oportunismo, que ya comienzan a manifestarse en todos los países (la mayor parte de ellos fueron derrotados por los oportunistas, pero "los ejércitos derrotados aprenden mucho") y que son capaces de realizar un trabajo revolucionario que conduzca a la guerra civil; 3) los desorientados y vacilantes, hoy a remolque de los oportunistas, y cuyos intentos hipócritas---casi científicos y marxistas (¡no es broma!)---de justificar el oportunismo son los que más daño causan al proletariado. Una parte de los que han naufragado en esta tercera corriente puede ser salvada y devuelta al socialismo, pero para ello no hay otra política que la ruptura y división más resuelta con la primera tendencia, con cuantos sean capaces de justificar la votación de los créditos de guerra, la " defensa de la patria", el "acatamiento a las leyes de tiempos de guerra", el respeto a la legalidad y la renuncia a k guerra civil. Sólo aquellos- que siguen esta política están realmente construyendo la Internacional Socialista. Nosotros, por nuestra parte, que hemos establecido contacto con el cuerpo colegiado ruso del CC y con los dirigentes del movimiento obrero de Petrogrado, que hemos cambiado opiniones con ellos y nos hemos convencido de que en lo fundamental existe solidaridad, podemos declarar en

e El artículo de A. Pannekoek "La bancarrota de la Internacional" se publicó el 20, 21 y 22 de octubre de 1914 en el diario socialista suizo Cerner Tagwacht, iiúms. 245, 246 y 247. (Ed.)

nombre de nuestro partido, como Redacción del OC, que sólo el trabajo orientado en esa dirección es un trabajo de partido y socialdemócrata.

La idea de una división en la socialdemocracia alemana parece causar alarma a muchos por su carácter `insólito''. Sin embargo, la situación objetiva da por seguro que o se produce esta cosa insólita (¡ya Adler y Kautsky, en la última reunión del Buró Socialista Internacional^^53^^, en julio de 1914, declararon que no creían en milagros y que por ello tampoco creían en la guerra europea!), o seremos testigos de la dolorosa descomposición de lo que fue en otros tiempos la socialdemocracia alemana. Sólo resta recordar todavía, a título de conclusión, a quienes se han habituado demasiado a ``creer'' en la (antigua) socialdemocracia alemana, que hombres que durante largos años fueron adversarios nuestros en sinnúmero de problemas, se hacen a la idea de tal división; que L. Mártov escribió en Golas: "Vorwarts ha muerto"; que "la socialdemocracia, que proclamó la renuncia a la lucha de clases, habría hecho mejor en reconocer los hechos con franqueza, en disolver temporalmente su organización y suspender la publicación de sus órganos"; que Plejánov dijo en una conferencia, según informa Galos: "Soy adversario decidido de la división; pero si se sacrifican los principios a la integridad de la organización, más vale la división que una falsa unidad". Plejánov decía esto refiriéndose a los radicales alemanes; es decir, ve la paja en el ojo del alemán y no la viga en el propio. Tal es su idiosincrasia, y a ella nos hemos acostumbrado en demasía durante los últimos diez años de radicalismo plejanovista en teoría y de oportunismo en la práctica. De todos modos, es un signo de los tiempos que hasta gente con tales... rarezas en su personalidad se ponga a hablar de división entre los alemanes.

Sotsiál-Demokrat, núm. 35, de diciembre de 1914.

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Se publica de acuerdo con el

texto del periódico.

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EL ORGULLO NACIONAL DE LOS GRAN RUSOS

¡Cuánto se habla, se discute y se alborota hoy sobre la nacionalidad, sobre la patria! Ministros liberales y radicales de Inglaterra, un sinfín de publicistas "de avanzada" de Francia (que han demostrado estar plenamente de acuerdo con los publicistas de la reacción), un enjambre de escritorzuelos oficiales, kadetes y progresistas (inclusive algunos populistas y ``marxistas'') de Rusia ensalzan de mil maneras, todos ellos, la libertad y la independencia de la ``patria'', los grandes principios de independencia nacional. Se hace imposible distinguir dónde termina el venal adulador del verdugo Nicolás Románov o de los torturadores de negros y habitantes de la India, y dónde empieza el vulgar pequeñoburgués que sigue "la corriente", ya sea por estupidez o por falta de carácter. Por lo demás, no tiene importancia. Estamos ante una tendencia ideológica muy amplia y muy profunda, cuyas raíces se enlazan muy sólidamente con los intereses de los señores terratenientes y capitalistas de las naciones de gran potencia. Son decenas, centenares los millones que se invierten por año para propagar las ideas que convienen a esas clases: el molino, que no es pequeño, toma agua de todas partes, empezando por el chovinista convencido Ménshikov y terminando por Plejánov y Máslov, Rubanóvich y Smirnov, Kropotkin y Búrtsiev, chovinistas por oportunismo o por falta de carácter.

Tratemos también nosotros, socialdemócratas gran rusos, de definir nuestra posición ante esta tendencia ideológica. Para nosotros, representantes de una nación de gran potencia del extremo oriental europeo y de una buena parte de Asia, sería indigno olvidar la enorme importancia del problema nacional---en especial en un país al que llaman con razón "cárcel de pueblos"---en un período en que, precisamente en el extremo oriental de Europa y en Asia, el capitalismo despierta a una serie de naciones ``nuevas'',

grandes y pequeñas, a la vida y a la conciencia; en un momento en que la monarquía zarista ha puesto bajo las armas a millones de gran rusos y "no rusos" para ``resolver'' una serie de problemas nacionales de acuerdo con los intereses del Consejóle la Nobleza Unida* y de los Guchkov, los Krestóvnikov, los Dolgorúkov, los Kútler y los Ródichev.

¿Acaso el sentimiento de orgullo nacional es ajeno a nosotros, proletarios políticamente concientes gran rusos? ¡Claro que no! Amamos nuestro idioma y nuestra patria, nuestra labor tiene por encima de todo el fin de elevar a sus masas trabajadoras (es decir, las nueve décimas partes de su población) a la vida conciente de los demócratas y los socialistas. Nada nos duele más que ver y sentir la violencia, la opresión y la burla a que someten a nuestra hermosa patria los verdugos zaristas, los nobles y los capitalistas. Nos orgullecemos de que esa violencia haya provocado resistencia en nuestro medio, entre los gran rusos, que de este medio hayan salido un Radíschev, los decembristas, los revolucionarios raznochintsi de la década del 70; de que la clase obrera gran rusa creara en 1905 el poderoso partido revolucionario de masas y de que el mujik gran ruso empezara al mismo tiempo a convertirse en un demócrata y a barrer al pope y al terrateniente. Recordamos que hace medio siglo el demócrata gran ruso Chernishevski, que consagró su vida a la causa de la revolución, dijo: "Pobre nación, nación de esclavos; de arriba a abajo, todos son esclavos"**. A los gran rusos esclavos francos o encubiertos (esclavos en relación con la monarquía zarista) no les agrada recordar esas palabras. Para nosotros, en cambio, fueron palabras de verdadero amor a la patria, de amor que penaba por la falta de espíritu revolucionario en las masas de la población gran rusa. Entonces no lo había. Ahora, aunque poco, ya existe. El sentimiento de orgullo nacional que nos invade se debe a que la nación gran rusa ha creado también la clase revolucionaria, ha demostrado también que es capaz de dar a la humanidad grandes ejemplos de lucha por la libertad y el socialismo, y no sólo grandes pogroms, hileras de horcas, mazmorras, grandes oleadas de hambre, ejemplos de rastrero servilismo ante los popes, los zares, los terratenientes y los capitalistas.

* Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XII, nota 7. (Ed.) ** Cita un pasaje, Prólogo, la novela de N. G. Chernishevski. (Ed.)

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EL ORGULLO NACIONAL DE LOS GRAN RUSOS

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Por el hecho mismo de ese sentimiento de orgullo nacional que nos invade sentimos un odio particular por nuestro pasado de esclavos (cuando los terratenientes nobles llevaban a la guerra a los campesinos para aplastar la libertad de Hungría, Polonia, Persia y China) y nuestro presente de esclavos, cuando esos mismos terratenientes, auxiliados por los capitalistas, nos llevan a la guerra para estrangular a Polonia y Ucrania, para aplastar el movimiento democrático de Persia y China y para afianzar a la banda de los Románov, Bobrinski y Purishkiévich, que son una afrenta para nuestra dignidad nacional de gran rusos. Nadie tiene la culpa de haber nacido esclavo; pero el esclavo que, además de serle ajenas las aspiraciones a su propia libertad, justifica y embellece su esclavitud (llamando, por ejemplo, al aplastamiento de Polonia, Ucrania, etc., "defensa de la patria" de los gran rusos), es un vil lacayo que provoca un sentimiento legítimo de indignación, desprecio y repugnancia.

``Un pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre"*, decían los más grandes representantes de la democracia consecuente del siglo xrx, Marx y Engels, maestros del proletariado revolucionario. Y nosotros, obreros gran rusos, rebosantes de sentimiento de orgullo nacional, queremos a toda costa una Gran Rusia libre e independiente, autónoma, democrática, republicana, orgullosa, que base las relaciones con sus vecinos en el principio humano de igualdad, y no en el principio feudal de los privilegios, que envilece a una gran nación. Porque la queremos así, decimos: en el siglo xx, en Europa (aunque sea en el extremo oriental de Europa) no se puede "defender la patria" de otro modo que luchando por todos los medios revolucionarios contra la monarquía, los terratenientes y los capitalistas de la propia patria, es decir, contra los peores enemigos de nuestra patria; los gran rusos no pueden "defender la patria" de otro modo que deseando, en cualquier guerra, la derrota del zarismo, como mal menor para las nueve décimas partes de la población de la Gran Rusia, pues el zarismo no sólo oprime económicamente y políticamente a estas nueve décimas partes de la población, sino, que la desmoraliza, humilla, deshonra y prostituye, acostumbrándola a oprimir a otros pueblos y a encubrir su oprobio con frases hipócritas de pretendido patriotismo.

~^^0^^ C. Marx, Literatura de emigrados. (Ed.)

Tal vez se nos objete que, además del zarismo y a su amparo, ha surgido y se ha fortalecido ya otra fuerza histórica, el capitalismo gran ruso, que realiza una labor progresista de centralización económica y de unión de vastas regiones. Pero esta objeción no justifica, sino que acusa con más fuerza aun a nuestros socialistas chovinistas, a los que habría que llamar socialistas del zar y de Purishkiévich (como Marx llamó socialistas del rey de Prusia a los lassalleanos). Supongamos, inclusive, que la historia decide la cuestión en favor del capitalismo gran ruso de gran potencia, en contra de ciento y una pequeñas naciones. No se trata de algo imposible, pues toda la historia del capital es una historia de violencias y saqueos, de sangre y Iodo. Y nosotros no defen.demos a toda costa, naciones pequeñas; en igualdad de otras condiciones, somos decididos partidarios de la centralización y contrarios al ideal pequeñoburgués de las relaciones federativas. No obstante ello, aun en ese caso, en primer lugar, no es cosa nuestra, no es cosa de los demócratas (para no hablar ya de los socialistas ) ayudar a los Románov-Bobrinski-Purishkíévich a estrangular a Ucrania, etc. Bismarck realizó a su modo, al modo junker, una tarea histórica progresista, ¡pero bueno sería el ``marxista'' al que se le ocurriera, basándose en ello, justificar la ayuda socialista a Bismarck! Por lo demás, Bismarck ayudó al desarrollo económico unificando a Jos alemanes dispersos, que eran oprimidos por otros pueblos. En cambio, la prosperidad económica y el rápido desarrollo de la Gran Rusia exigen que se libere al país de la violencia de los gran rusos sobre otros pueblos. Esta es la diferencia que olvidan nuestros admiradores de los casi Bismarck genuinamente rusos.

En segundo lugar, si la historia decide la cuestión en favor del capitalismo gran ruso de gran potencia, de ello se deduce que será tanto mayor el papel socialista del proletariado gran ruso, como principal fuerza motriz de la revolución comunista engendrada por el capitalismo. En cuanto a la revolución del proletariado se requiere una larga educación de los obreros en el espíritu de la más completa igualdad y fraternidad nacionales. Por lo tanto, desde el puntó de vista de los propios intereses del proletariado gran ruso, es indispensable una prolongada educación de las masas en el espíritu de la lucha más resuelta, consecuente, audaz y revolucionaria de defensa de la completa igualdad de derechos y del derecho a la autodeterminación de todas

200 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1977/LOC22AE/20091118/299.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2009.11.19) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+

V. I. LENIN

las naciones oprimidas por los gran rusos. El interés del orgullo nacional (no entendido servilmente) de los gran rusos coincide con el interés socialista del proletariado gran ruso (y de todos los demás proletarios). Nuestro modelo seguirá siendo Marx, quien, después de vivir varias décadas en Inglaterra, se hizo medio inglés y exigía la libertad y la independencia nacional de Irlanda, en interés del movimiento socialista de los obreros ingleses.

Nuestros socialchovinistas domésticos, por su parte, como Plejánov, etc., etc., en el último e hipotético caso que hemos considerado, resultarán traidores, no sólo a su patria, a la Gran Rusia libre y democrática, sino a la hermandad proletaria de todos los pueblos de Rusia, es decir, a la causa del socialismo.

[201] __ALPHA_LVL1__ ¿QUÉ HACER AHORA?

(Las tareas de los partidos obreros con respecto al oportunismo y al socialchoitinismo)

SotsiaL-Demokrat, núm. 35, 12 de diciembre de 1914.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

La tremenda crisis provocada en el socialismo europeo por la guerra mundial originó primero (como ocurre durante las grandes crisis) una enorme confusión; después esbozó toda una serie de nuevos agrupamíentos entre los representantes de las tendencias, matices y opiniones diversos del socialismo; por último, planteó con singular agudeza e insistencia el problema de qué cambios específicos, por lo que toca a las bases de la política socialista, derivan de la crisis e impone la crisis. Estas tres ``fases'' las han vivido también, visiblemente, los socialistas rusos de agosto a diciembre de 1914. Todos sabemos que al principio hubo no poca confusión y que ésta se acentuó debido a las persecuciones zaristas, la conducta de los ``europeos'' y la conmoción provocada por la guerra. En París y en Suiza, donde había el mayor número de emigrados, mayores contactos con Rusia y una mayor libertad, una nueva y definida línea de demarcación entre varias actitudes hacia problemas que suscita la guerra, se estuvo analizando durante setiembre y octubre, en debates, conferencia y periódicos. Puede afirmarse que, a buen seguro, no quedó un solo matiz de ideas en ninguna tendencia (o grupo) del socialismo (o del seudosocialismo) de Rusia que no se viera expresada y evaluada. Todos sintieron que había llegado el momento de las .conclusiones precisas y positivas, capaces de servir de base para una actividad práctica y sistemática, para la propaganda, la agitación, y la organización: la situación se definió y todos emitieron su opinión. ¿Sabremos por fin, entonces, quién está con quién y hacia dónde va cada uno?

El 23 de noviembre, según el nuevo calendario, al día siguiente de publicarse en Petrogrado el comunicado del gobierno

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¿QUÉ HACER AHOKA?

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sobre el arresto del Grupo OSDRM en el Congreso del partido spcialdemócrata sueco, reunido en Estocolmo^^55^^, se produjo un incidente que puso a la orden del día, definitiva y categóricamente, los dos problemas que acabamos de señalar. Nuestros lectores encontrarán más adelante un relato de lo ocurrido, o sea, la traducción íntegra, según el informe oficial socialdemócrata sueco, tanto de los discursos de Belenin (representante del CC) y de Larin (representante del CO*), como de los debates sobre la cuestión planteada por Branting.

Era la primera vez, desde que estalló la guerra, que un representante de nuestro partido, de su CC, se encontraba con un representante del CO liquidacionista, en un congreso de socialistas de un país neutral. ¿Qué características tuvieron sus discursos? Belenin tomó una posición muy clara sobre los problemas graves y difíciles y además importantes para el actual movimiento socialista, y remitiéndose al OC del partido, a Sotsial-Demokrat, hizo la más categórica declaración de guerra al oportunismo y calificó de traición la conducta de los dirigentes socialdemócratas alemanes (y de "muchos otros"). Larin no adoptó posición alguna y eludió por completo con su silencio el fondo de la cuestión, refugiándose tras frases estereotipadas, vacías y viciadas, de esas que aseguran los aplausos de los oportunistas y socialchovinistas de todos los países. En cambio, Belenin guardó absoluto silencio sobre nuestra actitud hacia los demás partidos o grupos socialdemócratas de Rusia como insinuando: nuestra posición es tal; en cuanto a los demás callaremos y aguardaremos hasta ver cómo se

* Comité de Organización (CO): Centro dirigente de los mencheviques, creado en 1912 en la conferencia de agosto de los liquidadores. En los años de la guerra imperialista mundial defendió posiciones socialchovinistas, justificó la guerra por parte del zarismo, defendió el nacionalismo y el chovinismo. Editaba la revista Nasha Zarlá y cuando ésta fue clausurada, Nashe Dielo, más tarde Dielo y el diario Rabóchie Utro, luego Utro. Funcionó hasta las elecciones del CC del partido menchevique, en agosto de 1917. Además del CO que actuaba en Rusia, existió el Secretariado en el Extranjero del CO, integrado por cinco secretarios (P. B. Axelrod, I. S. Astrov-Poviés, I. O. Mártov, A. S. Martínov, S. I. Siemkovski) que sostuvo posiciones próximas al centrismo y, cubriéndose con frases intemacionalistas, en los hechos apoyaba a los socialchovinistas rusos. El Secretariado editó su propio órgano de prensa, Izvestia del Secretariado en el extranjero del CO del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, que se publicó de febrero de 1915 a marzo de 1917. (Ed.)

definen. Larin, por el contrarío, desplegó la bandera de la ``unidad'', vertió una lágrima por "los amargos frutos de la división en Rusia" y describió con vivos colores la labor "de unificación" del CO, que ha unido a Plejánov, a los caucasianos, a los bundistas, a los polacos *, etcétera. Acerca de qué quiso decir Larin aquí ya hablaremos en especial (véase más adelante la nota ¿Qué ``unidad'' ha proclamado Larin?) **. Por el momento nos interesa el problema de principios de la unidad.

Tenemos ante nosotros dos consignas. Una es: guerra a los oportunistas y a los socialchovinistas que son traidores. La otra: unidad en Rusia, sobre todo con Plejánov (que, dicho sea de paso, se comporta entre nosotros exactamente como Südekum^^8^^** entre los alemanes, Hyndman entre los ingleses, etc.). ¿No es evidente que por temor a llamar a las cosas por su nombre Larin se pronunció en el fondo en favor de los oportunistas y de los socialchovinistas?

Pero examinemos, en un plano general, la importancia de la consigna de la ``unidad'' a la luz de los acontecimientos actuales. El arma más poderosa del proletariado en la lucha por la revolución socialista es su unidad. De esta verdad indiscutible resulta, cosa no menos indiscutible, que, cuando al partido del proletariado adhieren en gran número elementos burgueses que pueden obstaculizar la lucha por la revolución socialista, la unidad con esos elementos es perjudicial y arriesgada para la causa del proletariado. Los acontecimientos actuales han mostrado, a propósito, que estaban maduras las condiciones objetivas de una guerra imperialista (es decir, de la que corresponde a la etapa superior y última del capitalismo), por un lado, y que, por el otro, las décadas de la llamada época pacífica acumularon en todos los países de Europa una gran cantidad de estiércol pequeñoburgués, oportunista, dentro de los partidos socialistas. Han pasado cerca ya de quince años desde los tiempos de la famosa ``bernsteiniada'' en Alemania, y en muchos países inclusive más, y desde entonces el

~^^0^^ Se refiere a los mencheviques liquidadores del Caucase, el Bund y los representantes de la Socialdemocracia del Reino de Polonia y Lituania, que apoyaban a los liquidadores. (Ed.)

"" Véase el presente tomo, pág. 210-212. (Ed.)

~^^999^^ El pequeño folleto de Plejánov Sobre la guerra (París, 1914), que acabamos de recibir, confirma con singular evidencia lo que decimos. Volveremos a ocuparnos de este folleto.

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1. LEXIN

¿QUÉ HACER AHORA?

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terminología marxista y rehusando toda clara delimitación en el terreno de los principios. Este tipo de partido ha caducado. Si la guerra termina en 1915, ¿en 1916 habrá alguien entre los socialistas sensatos dispuesto a iniciar una nueva reconstrucción de los partidos obreros con los oportunistas, cuando se sabe por experiencia que en la próxima crisis, sea ésta cual fuere, todos ellos (incluidos todavía los débiles de carácter y los desorientados) estarán en favor de la burguesía, la que encontrará indefectiblemente el pretexto para prohibir que se hable del odio de clase y de la lucha de clase?

El partido italiano fue una excepción para la época de la II Internacional: los oportunistas, con Bissolatí a la cabeza, fueron expulsados del partido. En la presente crisis los resultados fueron excelentes: la gente de las diversas tendencias no engañó a los obreros, no los deslumbre con los vivos colores de la retórica sobre la ``unidad'', cada uno siguió su propio camino. Los oportunistas (y los desertores del partido obrero del tipo de Mussolini) se han ejercitado en el socialchovinismo, exaltando (como Plejánov) a la "heroica Bélgica" y encubriendo así la política de la Italia no heroica, burguesa, deseosa de saquear a Ucrania y a Galitzia... mejor dicho, a Albania, Túnez, etc., etc. Los socialistas, en cambio, han hecho contra ellos la guerra a la guerra y preparado la guerra civil. No idealizamos en absoluto al partido socialista italiano, tampoco podemos garantizar en modo alguno que se mantenga del todo firme si Italia entra en la guerra. No hablamos del futuro de este partido; sólo hablamos ahora del presente. Comprobamos el hecho indiscutible de que los obreros de la mayoría de los países europeos han resultado engañados por la unidad ficticia de los oportunistas y los revolucionarios y de que Italia es una feliz excepción de esta regla, el país donde en este momento no existe semejante engaño. Lo que ha sido una feliz excepción para la II Internacional debe ser y será la regla para la III. Mientras subsista el capitalismo, el proletariado siempre tendrá por vecina a la pequeña burguesía. Sería irrazonable renunciar a establecer a veces alianzas temporales con la pequeña burguesía, pero hoy sólo pueden defender la unidad con ella, la unidad con los oportunistas, los enemigos del proletariado o los embaucadores tradicionales de una época caduca.

La unidad de la lucha proletaria por la revolución socialisia exige ahora, después de 1914, que los partidos obreros procedan

problema del elemento oportunista, extraño en los partidos proletarios, pasó a la orden del día. Será difícil encontrar un solo marxista que no haya reconocido muchas veces y por diferentes motivos que los oportunistas son en efecto un elemento no proletario, hostil a la revolución socialista. Es indudable que este elemento social ha crecido con especial rapidez en los últimos años: son funcionarios de sindicatos obreros legales, parlamentarios y otros intelectuales, que se han adaptado fácil y tranquilamente al movimiento legal de masas; ciertas capas de los obreros mejor retribuidos, de pequeños empleados, etc., etc. La guerra ha mostrado claramente que en un momento de crisis (y la época del imperialismo será inevitablemente una época de crisis de todo tipo) una masa enorme de oportunistas, sostenidos, y en parte directamente -dirigidos por la burguesía (¡esto es de particular importancia!), se pasa al campo de esta última, traiciona al socialismo, perjudica la causa obrera e intenta arruinarla. En cada crisis la burguesía ayudará siempre a los oportunistas y tratará de aplastar a la parte revolucionaria del proletariado, sin detenerse ante nada, y empleando las medidas militares más arbitrarias y más despiadadas. Los oportunistas son enemigos burgueses de la revolución proletaria, quienes, en épocas pacíficas, realizan furtivamente su labor burguesa anidando en los partidos obreros, para aparecer de pronto, en épocas de crisis, como francos aliados de toda la burguesía unificada, desde la conservadora hasta la más radical y democrática, desde la librepensadora hasta la religiosa y clerical. Quien no haya comprendido esta verdad después de los acontecimientos que hemos vivido, se engaña a sí mismo sin remedio y engaña a los obreros. Las deserciones individuales son en este caso inevitables, pero hay que recordar que su importancia está determinada por la existencia de una capa y de una tendencia de oportunistas pequeñoburgueses. Nada significarían los -socialchovinistas Hyndman, Vandervelde, Guesde, Plejánov, Kautsky, si sus desmayados y triviales discursos en defensa del patriotismo burgués no fuesen tomados por capas sociales enteras de oportunistas y por verdaderas nubes de periódicos y políticos burgueses. Típico del partido socialista de la época de la II Internacional fue el que toleró' en sus filas el oportunismo, que se fue acumulando de modo creciente a lo largo de décadas durante el período ``pacífico'', un oportunismo que se mantenía en secreto adaptándose a los obreros revolucionarios, tomando prestarlo de cijos la

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¿QUÉ HACEH AHORA?

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a su separación incondicional de los partidos oportunistas. Lo que entendemos por oportunistas ha quedado dicho claramente en el Manifiesto del CC (núm. 33, La guerra y la socialdemocracia de

Rusia) •.

Ahora bien, veamos qué ocurre en Rusia. ¿Es útil o perjudicial para el movimiento obrero de nuestro país la unidad entre quienes, de uno u otro modo, de manera más o menos consecuente luchan contra el chovinismo, tanto de Purishkiévich cuanto de los kadetes, y quienes, como Máslov, Plejánov y Smirnov, hacen coro a este chovinismo; entre quienes oponen resistencia a la guerra y quienes declaran, como los influyentes autores del ``documento'' (núm. 34) **, que no actúan contra ella? Sólo a los que quieren cerrar los ojos puede resultarles difícil responder a esta pregunta.

La objeción que se puede hacer es que Mártov polemizó con Plejánov en Gólos y que, junto con varios otros amigos y partidarios del CO, combatió el socialchovinismo. No lo negamos, y en el núm. 33 del OC felicitamos abiertamente a Mártov. Nos alegraría mucho si a Mártov no lo "hubieran hecho virar" (véase la nota El viraje de Mártov); desearíamos de veras que la línea del CO fuese una línea decididamente antichovinista. Pero no se trata de nuestros deseos, ni de los deseos de quienquiera que sea. ¿Cuáles son los hechos objetivos? En primer lugar, Larin, el representante oficial del CO, guarda silencio, no se sabe por qué, sobre Gólos, pero nombra al socialchovinista Plejánov, nombra a Axelrod, que ha escrito un artículo (en Bernef Tagwacht) *** para no decir

* Véase el presente tomo, págs. 103-112. .(Ed.)

** Lenin se refiere a la respuesta dada por los liquidadores de Petersburgo (P. P. Máslov, A. N. Potrésov, N. Cherevánin y otros), que se publicó en el núm. 34 de Sotsial-Demokrat, al telegrama de E. Vandervelde en que éste llamaba a los socialdemócratas rusos a no oponerse a la guerra. Los liquidadores justificaban la incorporación de los socialistas belgas, franceses e ingleses en los gobiernos burgueses, aprobaban totalmente la posición de los socialchovinistas y declaraban que en su actividad en Rusia ellos no se oponían a la guerra. (Ed.)

*** Berner Tagwacht ("El centinela de Berna"): diario oficial del Partido Socialdemócrata de Suiza; aparece en Berna desde 1893. Desde 1909 a 1918 su director fue R. Grimm. A comienzos de la guerra imperialista mundial publicó artículos de C. Liebknecht, F. Mehring y otros socialdemócratas de izquierda. Desde 1917 comenzó a apoyar abiertamente a los socialchovinistas. En la actualidad la posición del diario sobre cuestiones fundamentales de política interna y externa coincide con la posición de los diarios burgueses. (Ed.)

una sola palabra concreta. En cuanto a Larin, además de su cargo oficial, está cerca del núcleo influyente de los liquidadores de Rusia, no sólo por razones geográficas. En segundo lugar, veamos la prensa europea. En Francia y Alemania los periódicos guardan silencio sobre Golas, aunque hablan de Rubanóvich, Plejánov y Chjeídze. (En el número del 8 de diciembre, Hamburger Echo, Uno de los órganos más chovinistas de la prensa ``socialdemócrata'' chovinista de Alemania, llama a Chjeídze partidario de Máslov y Plejánov, cosa a la que también algunos periódicos de Rusia hicieron referencia. Se entiende que todos los amigos de los Südekum, que razonan, aprecien en todo su valor el apoyo ideológico que Plejánov presta a los Südekum.) En Rusia, los periódicos burgueses han difundido entre "el pueblo", en millones de ejemplares, la noticia sobre Máslov-Plejánov-Smirnov, sin dar ninguna acerca de la tendencia de Gólos. En tercer lugar, la experiencia de la prensa obrera legal de 1912 a 1914 demostró rotundamente que la fuente de determinada fuerza social y de la influencia de la corriente liquidacionista no está en la clase obrera, sino en la capa democrataburguesa de intelectuales de la que ha salido el grupo fundamental de los escritores legalistas. Tod?. la prensa de Rusia, en correspondencia con las cartas del obrero de Petersburgo (núms. 33 y 35 de Sotsial-Demokrat) y con el ``documento'' (núm. 34), comprueba el espíritu nacionalchovinista de esta capa como capa. Es muy posible que dentro de esta capa se produzcan importantes reagrupamientos individuales, pero es del todo improbable que ella, como capa, no sea ``patriota'' y oportunista.

Tales son los hechos objetivos. Si los tenemos en cuenta y recordamos que es muy ventajoso para todos los partidos burgueses, que desean influir sobre los obreros, tener un ala izquierda para exhibir (sobre todo si no es oficial), debemos reconocer que la idea de la unidad con el CO es una ilusión perjudicial para la causa obrera.

La política del CO---que en la lejana Suecia apareció el 23/XI con declaraciones sobre la unidad con Plejánov y con discursos gratos a los oídos de todos los socialchovinistas, cuando en París y en Suiza ni desde el 13/IX (cuando aparece Gólos) hasta el 23/XI, ni desde el 23/XI hasta la fecha (23/XII) da señales de vida, literalmente ninguna---es muy similar a la peor politi-

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¿QUÉ HACER AHORA?

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quería. En cuanto a las esperanzas de que Otkliki*, anunciado en Zurich, tenga carácter oficial de partido, han quedado desmentidas por la franca declaración que apareció en Berner Tagwacht (del 12/XII) de que el periódico en cuestión no tendrá tal carácter. .'. ** (A propósito: en el núm. 52 de Galos la Redacción declara que, romper ahora con los liquidadores sería el peor de los ``nacionalismos''; esta frase, desprovista de sentido gramatical, tiene sólo el sentido político de que la Redacción de Golas prefiere la unidad con los socialchovinistas al acercamiento con quienes son intransigentes con el socialchovinismo. La Redacción de Golas ha hecho una mala elección.)

Para completar el cuadro, nos quedan por agregar dos palabras sobre el eserista Misl*** de París, que también elogia la ``unidad'', oculta (véase Sotsial-Demokrat, núm. 34) el, socialchovinismo de Rubanóvich, dirigente de su partido, defiende a los oportunistas y ministerialistas franco-belgas, guarda silencio sobre los temas patrióticos del discurso de Kerenski, uno de los trudoviques rusos más de izquierda, y publica trivialidades pequeñoburguesas, increíblemente trilladas, sobre la revisión del marxismo con espíritu .populista y oportunista. Esta actitud de Misl viene a confirmar entera y doblemente lo que decía la resolución de la conferencia de 1913°***, "de verano", del POSDR sobre las eseristas.

Algunos socialistas rusos parecen pensar que el internacionalismo consiste en estar dispuesto a recibir con los brazos abiertos la resolución que se disponen a escribir Plejánov con Südekum, Kautsky con Hervé, Guesde con Hyndman, Vandervelde con Bis-

solatí, etc., sobre la justificación internacional del socialnacionalismo de todos los países. Nos permitimos opinar que el internacionalismo consiste nada más que en aplicar una inequívoca política intemacionalista dentro del propio partido. Junto con los oportunistas y los socialchovinistas es imposible seguir la verdadera política internacional del proletariado, es imposible propugnar la resistencia a la guerra y reunir fuerzas para ello. Pasar en silencio o rehuir esta verdad, amarga pero necesaria para un socialista, es perjudicial, funesto para el movimiento obrero.

Sotsial-Demokrat, núm. 36, 9 de enero de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

* El Comité de Organización de los mencheviques anunció la aparición de su periódico Otkltki (``Ecos''), que no se publicó. (Ed.)

~^^00^^ Se alude a la nota titulada "De los círculos socialdemócratas rusos en el extranjero" que se publicó en el diario Berner Tagwacht, núm. 291, del 12 de diciembre de 1914. (Ed.)

*** Misl ("El pensamiento"): periódico del partido socialista revolucionario. Se publicó en París desde noviembre de 1914 hasta marzo de 1915 bajo la dirección de M. Natanson y V. Chemov. Fue clausurado por disposición del gobierno francés. (Ed.)

**** Lenin se refiere a la resolución sobre Los populistas, aprobada en la Reunión del CC del POSDR con funcionarios del partido, que se celebró del 23, al 1 de octubre (6-14 de octubre) de 1913 en la aldea de Porónin (oerca de Cracovia). Por razones de seguridad esta Reunión fue llamada de oerano o de agosto. (Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XX, págs. 171-187. Ed.)

[210] __ALPHA_LVL1__ ¿QUÉ ``UNIDAD'' PROCLAMÓ LARIN EN
EL CONGRESO SUECO?^^*^^

¿QUÉ ``UNIDAD'' PROCLAMÓ LABJN EN EL CONGRESO SUECO? 211

con la calidad de miembro del partido socialdemócrata también las actitudes opuestas a la clandestinidad, opuestas a la propaganda para la prensa ilegal; en favor del partido legal (o la lucha por él), contra los mítines revolucionarios, etc. (así actuaron Nasha Zariá y Nasha Rabóchaia Gazeta}'"; 2) lo mismo, con referencia a las actitudes contra la consigna de la república, etc.; 3) lo mismo, con referencia a las actitudes contra el bloque con el partido no socialdemócrata de la ``liewicza''; 4) en cada localidad debe existir una organización socialdemócrata única, no dividida por nacionalidades; 5) se rechaza la "autonomía cultural nacional"^^58^^; 6) se exhorta a los obreros a realizar la "unidad por abajo"; sólo puede ser miembro del partido quien integre una organización ilegal; en la prensa legal, el cálculo de la mayoría debe basarse en los datos sobre las cotizaciones de los grupos obreros desde 1913; 7) es inadmisible la existencia de periódicos rivales en una misma ciudad; se suspende la publicación de A/.R.G. y se funda una revista de discusión; 8) se ratifican las resoluciones de los congresos de 1903 y de 1907 sobre el carácter burgués del partido eserista * *; son inadmisibles los acuerdos entre parte del partido socialdemócrata y los eseristas; 9) los grupos en el extranjero se subordinan al CC de Rusia; 10) se ratifica la resolución del CC de Londres (I. 1908) sobre el trabajo en los sindicatos; las células ilegales se consideran indispensables; 11) los ataques al "Consejo de Seguros" * * * y a otras instituciones de seguros son inadmisibles; se clausura la revista Strajovanie Rabochij ****, como órgano competidor; 12) los socialdemócratas del Cáucaso ratificarán en especial los §§ 5 y 4; 13) el grupo de Chjeídze*****_

~^^0^^ Nasha Rabóchaia Gazeta ("Nuestro diario obrero"): periódico de los mencheviques liquidadores; se publicó en Petersburgo de mayo a julio de

1914. (Ed.)

~^^48^^ Se alude a la resolución del II Congreso del POSDR Sobre los socialistas revolucionarios (1903) y a la resolución del V Congreso (Londres) del POSDR Sobre la actitud ante los partidos no proletarios (1907). (Ed.)

*os Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XXI, nota 4. (Ed.) """o Strajocanie Rabóchij ("El seguro social para los obreros"): revista de los mencheviques liquidadores; se. publicó en Petersburgo, desde 1912

a 1918. (Ed.)

e«*ae jj Grupo de Chjeídze (menchevique), en la IV Duina de Estado estaba encabezada por N. Chjeídze. Durante la guerra imperialista mundial el grupo ocupó posiciones centristas, apoyando en la práctica totalmente la política de los socialchovinistas rusos. Lenin criticó sn linea oportunista en

En el discurso suyo antes citado (núm. 36), Larin no podía hacer alusión más que al famoso bloque "del 3 de julio"^^56^^, es decir, a la alianza concertada en Bruselas el 3.VII. 1914 entre el CO, Trotski, Rosa Luxemburgo, Alexinski, Plejánov, los bundistas, los caucasianos, los lituanos, la ``Jiewicza''^^57^^, la oposición polaca, etc. ¿Por qué Larin se limitó a insinuar? Esto es... lo extraño. Creemos que si vive el CO y si vive esa alianza, es perjudicial ocultar la verdad.

El CC de nuestro partido y el CC de los socialdemócratas letones no han participado en esta alianza. Nuestro CC propuso 14 claras condiciones para la unidad, las que el CO y el ``bloque'' no aceptaron, limitándose a expedir una resolución diplomática, evasiva, que no prometía ni significaba en los hechos viraje decisivo alguno en la anterior política liquidacionista. Veamos lo esencial de nuestros 14§§: 1) Las resoluciones de XII de 1908 y de I de 1910 * * sobre el liquidacionismo quedan confirmadas sin duda por el hecho mismo de que se reconoce incompatible

* Este artículo fue escrito por Lenin a raíz de la intervención del menchevique I. Larin, el 23 de noviembre de 1914, en el Congreso del Partido Socialdemócrata Sueco, en Estocolmo. Los 14 puntos de las condiciones de unidad en el POSDR citados por Lenin, fueron tomados del Informe del CC del POSDR a la Reunión de Bruselas e instrucciones a la delegación del CC (véase el presente tomo, págs. 9-52). (Ed.)

** Se refiere a la resolución sobre la presentación de informes, aprobada por la V Conferencia (de toda Rusia) del POSDR, celebrada entre el 21 y el 27 de diciembre de 1908 (3-9 de enero de 1909) en París, y a la resolución "Situación en el partido" adoptada en el Pleno del CC del POSDR que tuvo lugar en París entre el 2 y el 23 de enero (15 de enero - 5 de febrero) de 1910. (Ed.)

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renunciará a la "autonomía cultural nacional" y admitirá las condiciones antes citadas; 14) con respecto a las ``calumnias'' ( Malinovski, Equis, etc.), el CO y sus amigos se retractarán de las acusaciones y calumnias, o bien enviarán un representante al próximo congreso de nuestro partido para defender ante él todas sus acusaciones.

No es difícil comprender que sin estas condiciones, sean cuales fueren las ``promesas'' verbales de renunciar, una y otra vez, al liquidacionismo (como en el Pleno de 1910), nada podría cambiar en absoluto; la ``unidad'' sería una ficción y un reconocimiento de la "igualdad de derechos" de los liquidadores.

La gigantesca crisis del socialismo engendrada por la guerra mundial provocó la enorme tensión de las fuerzas de todos los grupos socialdemócratas y la aspiración de agrupar a todos los que pueden acercarse en los problemas fundamentales de la actitud hacia la guerra. El bloque "del 3 de julio", que Larin alabó (sin atreverse a nombrarlo directamente), ha resultado de prorito una ficción.

Prevenir más y más contra la ``unidad'', que es ficticia cuando en los hechos las divergencias son irrenconciliables.

[213] __ALPHA_LVL1__ LOS SÜDEKUM RUSOS

La palabra ``Südekum'' se ha convertido en un sustantivo común que denota al individuo pagado de sí mismo y sin escrúpulos, oportunista y socialchovinista. El hecho de que todo el mundo hable con desprecio de los Südekum es una buena señal. Pero sólo hay un medio para no caer uno mismo en el chovinismo: contribuir, en la medida de las propias fuerzas, a desenmascarar a los Südekum rusos.

Con su folletito Sobre la guerra, Plejánov se ha puesto definitivamente a la cabeza de ellos. Sus razonamientos son una total sustitución de la dialéctica por la sofística. Acusa sofísticamente al oportunismo alemán para encubrir el oportunismo francés y ruso. A fin de cuentas, que en lugar de luchar contra el oportunismo internacional, resulta que lo apoya. Llora sofísticamente la suerte de Bélgica, en tanto guarda silencio sobre Galitzia. Confunde sofísticamente la época del imperialismo (es decir, la época en que, como lo. reconocen todos los marxistas, maduraron ya las condiciones objetivas del hundimiento del capitalismo y cuando existen ya masas de proletariado socialista) y la época de los movimientos nacionales democraticoburgueses; en otras palabras, confunde una época en la cual ya la destrucción de la patria burguesa por la revolución internacional del proletariado es inminente, y la época de su nacimiento y consolidación. Acusa sofísticamente a la burguesía alemana de haber violado la paz y calla la larga y persistente preparación de la guerra contra ella por parte de la burguesía de la "Triple Entente"^^1^^*. Elude sofísticamente la resolución de Basilea. Remplaza sofísticamente el socialdemocratismo por el nacional liberalismo: da como motivo del

Sotsial-Demokrat, núm. 37, 1 de febrero de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

los artículos El grupo de Chjeídze, él papel que desempeña, ¿Tienen una línea propia el CO y el grupo de Chjeídze? (Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XXIV y XXIII, respectivamente. (Ecl.)

Véns- V. T. T,enm. oh. cit.. t. XVITT, nota 21.

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deseo de que triunfe el zarismo los intereses del desarrollo económico de Rusia, sin rozar siquiera, además, los problemas de las nacionalidades en Rusia, el freno que para su desarrollo económico representa el zarismo, ni el crecimiento relativamente mucho más rápido y más exitoso de las fuerzas productivas en Alemania, etc., etc. El análisis de todos los sofismas de Plejánov requiriría varios artículos, y es difícil determinar si merece la pena analizar muchos de sus ridículos disparates. Detengámonos sólo en un supuesto argumento. En 1870, Engels escribía a Marx que G. Liebknecht se equivocaba al hacer del antibismarckismo su único principio rector. Plejánov se alegró al descubrir esta cita: ¡lo mismo sucede entre nosotros, exclama, con el antizarismo! Pero inténtese remplazar la sofística (es decir, el aferrarse a la semejanza externa de los hechos fuera de los nexos de los acontecimientos) por la dialéctica (es decir, por el estudio de toda la situación concreta de un acontecimiento y de su desarrollo). La unificación de Alemania era necesaria, y Marx siempre lo reconoció así, tanto antes como después de 1848. Todavía en 1859 Engels llamó abiertamente al pueblo alemán a la guerra por la unificación*. Y cuando fracasó la unificación revolucionaria, Bismarck la realizó de modo contrarrevolucionario, a lo junker. El antibismarckismo, como principio único, se convirtió en un absurdo, pues la unificación necesaria se había realizado, era un hecho. ¿Y qué sucede en Rusia? ¿Tuvo nuestro valiente Plejánov la audacia de proclamar de antemano que para el desarrollo de Rusia es preciso, conquistar Galitzia, Constantinopla, Armenia, Persia, etc.? ¿Tendrá la valentía de decirlo hoy? ¿Ha pensado que Alemania tuvo que pasar de la dispersión de los alemanes ( oprimidos tanto por Francia como por Rusia durante los dos primeros tercios del siglo xix) a su unificación, mientras que en Rusia, los gran rusos, más que unificarlas han oprimido a varias otras naciones? Plejánov, que no ha reflexionado sobre ello, se limita a disimular su chovinismo, desfigurando el sentido de lo que escribió Engels en 1870, de la misma manera que Südekum desfigura^ lo que Engels escribió en 1891 sobre la necesidad, para los alemanes, de luchar a muerte contra las tropas aliadas de Francia y Rusia. Con un lenguaje diferente y en diferente situación, el chovi-

nismo es defendido en Nasha Zaríá, núm. 7-8-9. El señor Cherevanin predice la "derrota de Alemania" y llama a lograrla, asegurando que "Europa [!!] se ha sublevado" contra ella. El señor A. Potrésov reprocha a los socialdemócratas alemanes su ``error'' que es "peor que cualquier crimen", etc., asegurando que el militarismo alemán es culpable de "pecados especiales, extraordinarios que "no eran los sueños paneslavistas de ciertos círculos rusos los que constituían una amenaza para la paz europea", etc.

¿No es acaso hacer coro a Purishkiévich y a l'os socialchovinistas cargar las tintas en la prensa legal acerca de la culpa `` extraordinaria'' de Alemania y de la necesidad de su derrota? Acerca de que el militarismo ruso tiene cien veces más pecados `` extraordinarios'', hay que callar, debido al yugo que impone la censura zarista. ¿No debieron acaso, en una situación así, quienes no desean ser chovinistas, por lo menos no hablar de la derrota de Alemania y de sus pecados extraordinarios?

Nasha Zana no se ha limitado a seguir la línea de la "no resistencia a la guerra"; no, cuando propugna con argumentos ``socialdemócratas'' la derrota de Alemania y trata de disculpar a los paneslavistas, lleva directamente agua al molino gran ruso, al chovinismo zarista-purishkievista. Ahora bien, fueron los propios colaboradores de Nasha Zariá, nadie más que ellos, quienes en 1912-1914 realizaron una propaganda masiva del liquidacionismo entre los obreros.

Tomemos, por último, a Axelrod, al que Mártov encubre, defiende y disculpa con tanto enojo y poca fortuna como a los colaboradores de Nasha Zariá.

Los puntos de vista de Axelrod fueron expuestos, con su consentimiento, en los núms. 86 y 87 de Golas *. Son ideas chovinistas. Axelrod defiende la participación de los socialistas franceses y belgas en los ministerios burgueses, valiéndose de los siguientes argumentos: 1) "Para Marx, la necesidad histórica, la cual es a menudo citada ahora inapropiadamente, no significaba una actitud pasiva hacia un mal concreto, en espera de la revolución socialista." ¿Qué confusión es ésta? ¿A qué viene? Todo lo que sucede

~^^0^^ Lenin se refiere a la entrevista que P, Axelrod concedió el 2 de diciembre de 1914 en Zurich a R. Grigóriev, colaborador del periódico Galos, que se publicó en los núms. 86 y 87, del 22 y 23 de diciembre da 1914. (Ed.)

Sr refiere al trnlinjo de F, En.urls FJ Po i/ d Hin. CF.A 1

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LOS SÜDEKUM RUSOS

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en la historia, sucede necesariamente. Esto es el abecé. Los adversarios del socialchovinismo se han remitido, no a la necesidad histórica, sino al carácter imperialista de la guerra. Axelrod finge no haberlo comprendido, no haber comprendido la valoración del "mal concreto" que de ello deriva: la dominación burguesa en todos los países, y la oportunidad de emprender acciones revolucionarias que conduzcan a la "revolución social". Los ``pasivos'' son los socialchovinistas que lo niegan. 2) No se puede "ignorar el problema de quién fue el verdadero instigador" de la guerra, "con lo que ha puesto a todos los países agredidos militarmente ante la necesidad de defender su independencia". Y en la misma página se reconoce que "los imperialistas franceses aspiraban, naturalmente, ¡a provocar la guerra dentro de dos o tres ajíos!" Durante ese tiempo, fíjense bien, ¡¡el proletariado se fortalecería y con él las probabilidades de paz!! Pero nosotros sabemos que en ese intervalo se reforzaría el oportunismo, tan caro a Axelrod, y las probabilidades de una traición suya aun más vil al socialismo. Sabemos que durante décadas, tres bandidos (la burguesía y los gobiernos de Inglaterra, Rusia y Francia) se han armado para saquear a Alemania. ¿Es sorprendente que dos bandidos hayan atacado antes de que los tres tuvieran tiempo de empuñar los nuevos cuchillos que habían encargado? ¿No es acaso un sofisma encubrir con fraseología sobre los ``instigadores'' la `` culpabilidad'' idéntica que cabe a la burguesía de todos los países, como lo reconocieron unánimemente y sin reservas en Basilea todos los socialistas? 3) "Reprochar a los socialistas belgas la defensa de su país" es, "en lugar de marxismo, cinismo". Así precisamente calificó a Marx la actitud de Proudhon ante la insurrección de Polonia (1863). A partir de 1848, Marx habló constantemente acerca del carácter históricamente progresista de la insurrección de Polonia contra el zarismo. Nadie se atrevió a negarlo. Las condiciones concretas consistían en que el problema nacional no estaba resuelto en el este de Europa, es decir, en el carácter democraticoburgués" y no imperialista de la guerra contra el zarismo. Esto es el abecé. Si una actitud hacia la revolución socialista es negativa, sarcástica o negligente (como la que adoptan los Axelrod), entonces no se puede ayudar al ``país'' belga en la concreta guerra actual sino ayudando al zarismo a estrangular a Ucrania. Esto es un hecho. Y es cinismo eludirlo por parte de un socialista ruso. Es

cinismo poner el grito en el cielo cuando se trata de Bélgica y callar a propósito de Galitzia.

¿Qué debían haber hecho, por lo tanto, los socialistas belgas? Si no podían llevar a cabo la revolución social junto con los socialistas franceses, etc., debían someterse a la mayoría de la nación en el momento dado e ir a la guerra. Pero al mismo tiempo que se plegaban a la voluntad de la clase de los esclavistas debían arrojar sobre ella la responsabilidad, no votar los créditos, enviar a Vandervelde no en viajes ministeriales para ver a los explotadores, sino para organizar (junto con los socialdemócratas revolucionarios de todos los países) la propaganda ilegal en favor de la "revolución socialista" y de la guerra civil; había que efectuar también esa labor en el ejército (¡la experiencia ha mostrado que es posible hasta la ``confraternización'' de los obreros-soldados en las trincheras de los ejércitos beligerantes!). Charlar sobre la dialéctica y el marxismo, mientras se muestra poca habilidad para combinar la temporaria necesidad de someterse a la mayoría con la actividad revolucionaria, cualesquiera sean las circunstancias, es burlarse de los obreros y mofarse del socialismo. "¡Ciudadanos de Bélgica! ¡Una terrible desgracia, provocada por la burguesía de todos los países, incluida la de Bélgica, se abate sobre nuestro país! ¿No quieren derrocar esta burguesía, no creen que se pueda apelar a los socialistas alemanes? Estamos en minoría; entonces debo someterme a la voluntad de ustedes y voy a la guerra, pero en la guerra también propiciaré y prepararé la guerra civil de los proletarios de todos los países, porque fuera de ella no hay salvación posible para los campesinos y los obreros de Bélgica y de los demás países!" Por un discurso así un diputado de Bélgica o de Francia, etc., estaría en la cárcel en vez de ocupar el sillón ministerial, pero sería un socialista, no un traidor; y ahora hablarían de él en las trincheras tanto los obreros-soldados de Francia cuanto los de Alemania como de su jefe, y no como de un traidor a la causa obrera. 4) "Mientras existan las patrias, mientras, como actualmente, la vida y el movimiento del proletariado estén encerrados en los marcos de estas patrias, tampoco el proletariado podrá sentir que fuera de ellas existe otro terreno, de naturaleza especial/ internacional; hasta entonces existirá para la clase obrera el problema del patriotismo y de la autodefensa." Las patrias burguesas seguirán existiendo hasta que las destruya la revolución internacional del proletariado. El terreno para ésta ya existe, como

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LOS SÜDEKUM HUSOS

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lo reconoció inclusive Kautsky en 1909, como se lo reconoció unánimemente en Basilea y como lo demuestra hoy un hecho: la profunda simpatía de los obreros de todos los países por los hombres que no votan los créditos de guerra, que no temen las cárceles ni los demás sacrificios que impone toda revolución en virtud de la " necesidad histórica". La frase de Axelrod no es más que un pretexto para rehuir la actividad revolucionaria, es sólo una simple repetición de los argumentos de la burguesía chovinista. 5) Exactamente el mismo sentido tienen sus palabras cuando afirma que la conducta de los alemanes no era una traición, y que su conducta obedece a "un vivo sentimiento, a la conciencia del vínculo orgánico con ese pedazo de tierra, con la patria en que vive y trabaja el proletariado alemán". Pero en la realidad la conducta de los alemanes, como la de Guesde y demás, es una traición indudable, y es indigno encubrirla y asumir su defensa. En la realidad son precisamente las patrias burguesas las que destruyen, desfiguran, rompen y mutilan el "vínculo vivo" entre el obrero alemán y la tierra alemana, al crear un ``vínculo'' entre el esclavo y el esclavista. En la realidad, sólo la destrucción de las patrias burguesas puede dar a los obreros de todos los países el "vínculo con la tierra", la libertad de hablar el idioma nativo, así como el pedazo de pan y los bienes de la cultura. Axelrod no es más que un apologista de la burguesía. 6) Aconsejar a los obreros "prudencia con las acusaciones de oportunismo" a tales "marxistas probados como Guesde", etc., es aconsejarles ser serviles ante los dirigentes. Aprendan ustedes en el ejemplo de la vida toda de Guesde, diremos nosotros a los obreros, salvo en el de su traición abierta al socialismo en 1914. Quizá se hallen circunstancias personales o de otro género que atenúen su culpa, pero no se trata en absoluto de la culpabilidad de los individuos, sino de la significación socialista de los acontecimientos. 7) La referencia a que es `` formalmente'' admisible la participación en un ministerio, pues existe en una resolución un breve punto que hablaría de "casos excepcionalmente importantes"*, equivale a una deshonesta trapisonda de

" Se refiere a la resolución La conquista del poder y la alianza con los partidos burgueses, aprobada por el Congreso de la II Internacional en París (1900) al discutirse el millerandismo. En la resolución, presentada por Kautsky, se decía "que la incorporación de un solo socialista en el gobierno burgués no puede ser considerada como el comienzo normal de la

picapleitos, pues el sentido de este breve punto es, evidentemente, contribuir a la revolución internacional del proletariado, y no contraponerlo a ella. 8) La afirmación de Axelrod de que "la derrota de Rusia, que no puede afectar el desarrollo orgánico del país, ayudaría a liquidar el viejo régimen", es correcta por sí misma, considerada en forma aislada; pero si se la vincula con la justificación de los chovinistas alemanes, no es más que un intento de ganarse el favor de los Südekum. Reconocer las ventajas de la derrota de Rusia y no acusar abiertamente de traición a los socialdemócratas alemanes y austríacos, es, en la realidad, ayudarlos a justificarse, a salir del paso y a engañar a los obreros. El artículo de Axelrod es un prosternarse por partida doble: uno, ante los socialchovinistas alemanes, y otro, ante los socialchovinistas franceses. Ambas actitudes constituyen el modelo típico del socialchovinismo ``ruso-bundista''.

El lector podrá juzgar ahora sobre la coherencia de la Redacción de Galos, la que, al tiempo que publica estos razonamientos más que indignantes de Axelrod, se limita a expresar su desacuerdo con "algunas tesis" suyas, para propugnar después, en el editorial del núm. 96, "la ruptura tajante con los elementos del socialpatriotismo activo". ¿Acaso la Redacción de Galos es tan ingenua o tan distraída que no ve la verdad, que no ve que los argumentos de Axelrod son por entero "elementos del socialpatriotismo activo" (puesto que lo activo de un escritor está en lo que escribe) ? ¿Y no son los colaboradores de Nasha Zana, los señores Cherevanin, A. Potrésov y Cía., elementos del socialpatriotismo activo?

Sotsial-Demokrat, núm. 37, 1 de febrero de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

conquista del poder político sino como un medio de lucha transitorio y excepcional impuesto por circunstancias difíciles". Posteriormente los oportunistas se referían a menudo a ese punto de la resolución para justificar su colaboración con la burguesía, (Ed.)

NOTA "DE LA REDACCIÓN" PARA EL ARTÍCULO "UCRANIA ...'

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liberación de Ucrania"*, cuya actividad nada tiene en común con la socialdemocracia.

Sotsial-Demokrat, núm. 38, 12 de febrero de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

[220] __ALPHA_LVL1__ NOTA "DE LA REDACCIÓN" PARA EL ARTÍCULO
UCRANIA Y LA GUERRA
De la Redacción

El artículo que antecede pertenece a uno de los partidarios más destacados de la tendencia de Dzvin^^0^^, con la cual hace muy poco sostuvimos una áspera polémica. Las divergencias con los escritores de esa tendencia, por nuestra parte, subsisten. No juzgamos correctas las concesiones que hicieron al nacionalismo, consideramos nacionalismo burgués la idea de la "autonomía cultural nacional"; tampoco estamos de acuerdo en que la división en curias nacionales sea la mejor forma de organización del proletariado, ni compartimos los puntos de vista de esa tendencia sobre la diferencia entre ``anacional'', nacional e internacional. Como partidarios del INTERNACIONALISMO consecuente queremos confiar en que el autor del artículo mencionado y sus amigos extraerán las debidas enseñanzas de los acontecimientos de la guerra europea.

En todo caso, tenemos la satisfacción de señalar que, precisamente en estos difíciles momentos, el mencionado grupo de activistas ucranios es el que más cerca se siente de Sotsial-Demokrat. Y los honra haber sabido separarse de la tan mentada "Unión de

* Dztin ("La campana"): revista mensual de tendencia nacionalista y menchevique, editada legalmente en ucranio, en Kíev, desde enero de 1913 hasta mediados de 1914; en total se publicaron 18 números. Entre sus colaboradores se contaban V. Vinichenko, L. lurkévich (Ribalaka), S. Petliura, G. Alexinski, P. Axelrod, L. Trotski y otros. Dejó de aparecer a comienzos de la primera guerra mundial. El autor del artículo "Ucrania y la guerra" fue V. Levinski. (Ed.)

* Unión de Liberación de Ucrania: organización nacionalista burguesa creada por un grupo de nacionalistas burgueses ucranios en 1914, a comienzos de la guerra imperialista mundial. Calculando que la Rusia zarista sería derrotada en la guerra, esta organización se planteaba como tarea separar a Ucrania de Rusia y crear una monarquía terrateniente burguesa ucrania bajo protectorado alemán. (Ed.)

[222] __ALPHA_LVL1__ CÓMO LA POLICÍA Y LOS REACCIONARIOS PROTEGEN
LA UNIDAD DE LA SOCIALDEMOCRACIA ALEMANA

Un periódico socialdemócrata alemán de Gotha, La hoja popular de Gotha, ha publicado en el núm. del 9 de enero un artículo que lleva por título: "La política del grupo parlamentario, socialdemócrata bajo la protección de la policía''.

Los dos primeros días de aplicación de la censura previa---escribe este periódico colocado bajo la agradable tutela de las autoridades militares---, muestran con toda claridad que el poder central se preocupa especialmente de amordazar a los molestos críticos de la política del grupo socialdemócrata de dentro de nuestras filas. Los esfuerzos de la censura tienen por objetivo mantener "la paz interna" del partido socialdemócrata o, dicho en otros términos, proteger a la ``única'', ``cohesionada'' y poderosa socialdemocracia alemana. La socialdemocracia está bajo la. tutela del gobierno: tal es el acontecimiento más importante de la política interior de nuestra ``gran'' época, la época del renacimiento de la nacionalidad alemana.

Hace ya varias semanas que los políticos que ocupan una banca en nuestro grupo socialdemócrata han iniciado una intensa agitación en favor de sus puntos de vista. En varios centros muy importantes del partido encontraron una fuerte oposición. Su propaganda ha provocado entre los obreros un estado de ánimo que no es favorable a quienes votaron los créditos de guerra, sino, justamente, contrario a ellos. Y por esta razón las autoridades militares han tratado de ayudarlos, ya sea aplicando las prohibiciones de la censura, ya sea aboliendo la libertad de reunión. Aquí, en Gotha, el grupo socialdemócrata es ayudado por la censura militar; en Hamburgo, por la conocida prohibición de celebrar reuniones.

El periódico socialdemócrata suizo de Berna * que reproduce este pasaje señala el hecho de que toda una serie de periódicos socialdemócratas de Alemania se hallan sometidos a la censura previa, y añade por su parte:

Así, pues, nada podrá impedir pronto la unanimidad de la prensa alemana. Y si en alguna,parte se intentara alterarla, la dictadura militar

* Se trata del diario Berner Tagivacht, en cuyo núm. 9, del 13 de enero de 1915, en la sección "Crónica del partido", se incluye la nota del Boletín Popular de Gotha citada por Lenin. (Ed.)

CÓMO LA POLICÍA Y LOS REACCIONARIOS PROTEGEN LA UNIDAD . . . 223

terminará con ello rápida y firmemente, basándose en las denuncias directas o indirectas de los ``socialdemócratas'' partidarios de la paz del partido.

¡Los periódicos socialdemócratas oportunistas denuncian, en efecto, directa o indirectamente a los radicales!

Los hechos demuestran, en consecuencia, que teníamos toda la razón cuando escribimos en el núm. 36 de Sotsial-Demokrat: "Los oportunistas son enemigos burgueses de la revolución proletaria [...], para aparecer de pronto en épocas de crisis como francos aliados de toda la burguesía unificada"*. Hoy día, la unidad, como consigna del partido socialdemócrata, significa la unidad con los oportunistas y la subordinación a ellos (o al bloque que forman con la burguesía). Es una consigna que en los hechos ayuda a la policía y a los reaccionarios, que es funesta para el movimiento obrero.

Señalemos, a propósito, la aparición del excelente folleto de Borchardt (en alemán), Antes y después del 4 de agosto de 1914, que lleva el siguiente subtítulo: ¿Ha renegado de sí misma la socialdemocracia alemana? Sí, responde el autor y muestra la flagrante contradicción que existe entre las declaraciones del partido antes del 4 de agosto y la política del "4 de agosto". No retrocederemos ante ningún sacrificio en la guerra a la guerra, decían los socialdemócratas de Alemania (y de otros países) antes del 4 de agosto de 1914. Mas el 28 de setiembre de 1914, Otto Braun, miembro del Comité Central, hablaba de un capital de 20 millones en los periódicos legales y de 11.000 empleados. Las decenas de miles de dirigentes, funcionarios y obreros privilegiados corrompidos por el legalismo, desorganizaron el ejército de millones de hombres del proletariado socialdemócrata.

La lección que debe sacarse de esto rio puede ser más clara: una ruptura resuelta con el chovinismo y el oportunismo. ¡En cambio, los frivolos charlatanes eseristas (I. Gardenin y Cía.) abjuran del marxismo en el frivolo Misl de París, en favor de las ideas pequeñoburguesas! Se ha olvidado el abecé de la economía política y el desarrollo mundial del capitalismo, que no engendra más que una clase revolucionaria, el proletariado. Se han olvidado el cartismo**, junio de 1848***, la Comuna de París, octubre y

* Véase el presente tomo, pág. 201. (Ed.) ** Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XIX, nota 18. (Ed.) °*** Se trata de la insurrección del proletariado de París del 23 al 26 de junio de 1848, en la que participaron entre 40.000 y 45,000 personas v

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V. I. LENIN

diciembre de 1905*. Los obreros sólo pueden marchar hacia su revolución mundial a través de una serie de derrotas y errores, de reveses y debilidades, pero marchan hacia ella. Hay que estar ciego para no ver que la influencia burguesa y pequeñoburguesa sobre el proletariado fue la causa básica y principal, fundamental, de la deshonra y de la bancarrota de la II Internacional en 1914. Y esos parlanchines como Gardenin y Cía. quieren curar al socialismo renegando por completo de su único fundamento históricosocial, la lucha de clase del proletariado, para diluir definitivamente el marxismo en el brebaje filisteo de los intelectuales populistas. En vez de una labor perseverante orientada hacia la ruptura total del movimiento proletariado revolucionario con el oportunismo, se plantea la unión de este movimiento con los oportunistas del tipo de los Ropshin y de los Chernov, ¡¡que eran liberales tirabombas anteayer, que renegaban de su liberalismo ayer y que hoy se deleitan con dulzonas frases burguesas sobre el principio "del trabajo"!! Los Gardenin no son mejores que los Südekum ni los socialistas revolucionarios mejores que los liquidadores: no en vano se han abrazado amorosamente unos y otros en la revista Sovremiénnik^^1^^"*, publicación que defiende un programa de unidad entre los socialdemócratas y los socialistas revolucionarios.

[225] __ALPHA_LVL1__ LA CONFERENCIA DE LONDRES

Trascribimos, extractada, una carta del representante del POSDR:

``Londres, 14 de febrero de 1915. Sólo ayer noche recibí del secretario de la sección británica de la Internacional la dirección de la conferencia; esto en respuesta a mi carta en la que yo le daba mi dirección sin esperar una invitación. Decidí ir, para intentar dar lectura a la declaración. Allí encontré por los eseristas a Rubanóvich [por los socialchovinistas], a Chernov y Brovov por Misl; por el CO estaba Maiski, delegado junto con Mártov, pero este último no se hizo presente; no consiguió pasaporte. Había 11 delegados ingleses [Eair Hardie como presidente, MacDonald y otros], 16 franceses [Sembat, Vaillant y otros], 3 belgas [Vandervelde y otros].

``El presidente abrió la conferencia anunciando que tenía por objeto cambiar opiniones, no tomar resoluciones. Uno de los franceses propuso una enmienda: ¿por qué no consignar en una resolución la opinión de la'mayoría? Y, tácitamente, fue aceptada.

``Orden del día: 1) los derechos de las naciones de Bélgica y Polonia; 2) las colonias; 3) las garantías de paz. Se eligió la comisión de credenciales [Rubanóvich y otros]. Se resolvió que un representante de cada país informase brevemente sobre la actitud hacia la guerra. Tomé la palabra y dejé sentada mi protesta porque no se había invitado al representante oficial de nuestro partido en el Buró Socialista Internacional [el camárada Maxímovich, que desde hace tiempo, ya más de un año, forma parte del BSI, en representación de nuestro partido, y que reside permanentemente en Londres]. El presidente me interrumpió para decir que se había invitado a todos aquellos 'cuyos nombres eran conocidos'. Planteé una segunda protesta porque no se había avisado a los representantes verdaderos. Después me referí a núes-

Sotsial-Demókrat, núm. 39, 3 de marzo de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

se construyeron más de 600 barricadas. La consigna más difundida de los insurrectos fue ¡Viva la República democrática y social! La insurrección fue cruelmente aplastada. Esta insurrección fue el punto culminante del desarrollo de. la revolución de 1848-1849 en Europa. Lenin la calificó de primera guerra civil entre el proletariado y. la burguesía. (Ed.)

* Véase V. I. Lenin, ob. ctt., t. X, nota 12, y t.-XI, nota 23. (Ed.) ** Sovremiénnik ("El contemporáneo"): revista mensual literaria y política; apareció en Petersburgo entre 1911 y 1915. Alrededor de la revista se agruparon los mencheviques liquidadores, los eseristas, los "socialistas populares" y los liberales de izquierda. En un principio desempeñó un destacado papel en la revista A. V. Amfiteátrov; entre 1913 y 1915 la dirigía N. Sujánov (N. N. Gimmer). Entre los colaboradores de la revista se contaban, entre otros, F. I. Dan, E. D. Kuskova, L. Mártov, J. V. Plejánov, S. N. Prokopóvich, V. M. Chernov. La revista no tenía ninguna vinculación con las masas obreras. En 1914 V. I. Lenin, caracterizando la tendencia de la revista, dijo que era "una mezcla de populismo y marxismo". (Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XXI, "La unidad de los obreros y las `tendencias' intelectuales".) En los años de la guerra imperialista mundial la revista sostuvo posiciones socialchovinistas. (Ed.)

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LA CONFERENCIA DE LONDRES

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tro manifiesto [véase en el núm. 33 de Sotsial-Demokrat "La guerra y la socialdemocracia de Rusia"] *, que expone nuestra actitud general hacia la guerra y que fue enviado al BSI. Antes de hablar de condiciones de paz, había que aclarar con qué medios trataremos de obtenerla, y para ello era necesario establecer si existe una base socialdemócrata revolucionaria común, si conferenciábamos como chovinistas, pacifistas o socialdemócratas. Di lectura a nuestra declaración, pero el presidente no me dejó acabar, diciendo que mi posición como delegado aún no estaba clara [...] y que ellos no se habían reunido 'para criticar a los diferentes partidos' [...]. Declaré entonces que continuaría mi discurso después del informe de la comisión de credenciales. [El texto de la declaración que no se nos permitió leer será publicado en nuestro próximo número.]

``Vaillant, Vandervelde, MacDonald y Rubanóvich hicieron breves declaraciones sobre la situación general. Después, de acuerdo con el informe de la comisión de credenciales, se invitó a Maiski a que él mismo decidiera si podía representar individualmente al CO y a mí se me `autorizó' a participar. Agradecí a la conferencia su `amabilidad' y quise continuar la lectura de la declaración, a fin de dejar en claro si podía quedarme. El presidente me interrumpió, diciendo que no me permitía poner `condiciones' a la conferencia. Pedí entonces autorización para informar por qué razones no participaría en la conferencia. Denegada. Permítaseme entonces declarar---dije---que el POSDR no toma parte en la conferencia, y que, acerca de las razones, dejo en manos del presidente una declaración escrita. Recogí mis papeles y me retiré...

``Al presidente de la conferencia se le entregó una nota del presidente del Cojnité Central de la socialdemocraeia letona [ Berzin], en la que éste adhiere por entero a nuestra declaración.''

A los delegados a la conferencia se les prohibió informar a la prensa, pero esta prohibición no se aplicó, naturalmente, a la retirada de la conferencia del cantarada Maxímovich, y Labour Leader, órgano de prensa en el que colabora Kair Hardie, hizo algunos comentarios generales sobre la retirada de Maxímovich y sobre su punto de vista.

Por falta de espacio nos veremos obligados a volver en el próximo número a la Conferencia de Londres y a sus resoluciones. Mientras tanto, señalemos la absoluta inutilidad de sus resoluciones, que no hacen más que encubrir el socialchovinismo.

La representación rusa presenta el cuadro siguiente: el CC y los socialdemócratas letones se oponen resuelta y claramente al socialchovinismo. El CO de los liquidadores se mantiene al margen o se pone en medio del camino. Entre los eseristas, el ``partido'' (Rubanóvich) está por el socialchovinismo, y Misl (Bobrov y Chernov) en una oposición que podremos juzgar cuando conozcamos su declaración.

Sotsial-Demokrat, núm. 39, 3 de marzo de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

* Véase el presente tomo, págs. 103-112. (Ed.)

[229] __ALPHA_LVL1__ LA GUERRA Y LA SOCIALDEMOCRACIA DE RUSIA^^45^^

Escrito antes del 28 de setiembre (11 de octubre) de 1914.

Publicado el 1 de noviembre de 1914 en el periódico Sotsídl-- Demokrat, núm. 33,

Se publica de acuerdo con él texto del periódico, cotejado con la copia manuscrita de N. Krúpskaia, revisada y corregida por V, I. Lenin,

En el primer número de Nashe Dielo* (Petersburgo, enero de 1915) apareció un artículo de tipo programático, muy característico, del señor A. Potrésov: "Entre dos épocas". Como en uno precedente del mismo autor aparecido en otra revista, el presente artículo trae las ideas fundamentales de una tendencia burguesa,integral del pensamiento social en Rusia, a saber, la tendencia liquidacionista, artículo que explica importantes y candentes problemas de actualidad. En rigor, no se trata de artículos, sino del manifiesto de una tendencia determinada, y quien los lea con atención y reflexione sobre su contenido se dará cuenta de que sólo consideraciones fortuitas, es decir, que no tienen nada que ver con intereses puramente literarios, han impedido al autor (y a sus amigos, pues no está solo) expresar sus ideas en la forma más apropiada de una declaración o de un ``credo'' (profesión de fe).

La idea central de A. Potrésov es que la democracia contemporánea se encuentra en el linde de dos épocas, con la particularidad de que la diferencia fundamental entre la antigua época y la nueva consiste en el paso del aislamiento nacional al internacionalismo. Por democracia contemporánea, entiende A. Potrésov la típica de finales del siglo xix y comienzos del xx, a diferencia de la antigua democracia burguesa, característica de fines del xvni y de los dos primeros tercios del siglo xix.

A primera vista parecería que la idea del autor es absolutamente correcta, que estamos ante un adversario de la tendencia nacional liberal que predomina hoy en la democracia contempo-

~^^0^^ Nashe Diela ("Nuestra causa"): órgano mensual de los mencheviques liquidadores; comenzó a publicarse en enero de 1915 en lugar de la revista Nasha Zaríá que había sido prohibida, y fue el órgano principal de los socialchovinistas de Rusia. En sus páginas colaboraron A. N. Potrésov, N. Cherevanin, P. P. Máslbv, E, Maievski y otros. Aparecieron sólo seis números. (Ed.)

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V. I. LENIN

BAJO UNA BANDERA AJENA

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ranea, que el autor es un ``internacionalista'', no un nacional liberal.

¿Acaso asumir la defensa del internacionalismo y atribuir rasgos como la estrechez nacional y el exclusivismo nacional a una época antigua, ya pasada, no es en verdad romper en forma decidida con la ola del nacional liberalismo, con este veneno de la democracia contemporánea o, más exactamente, con sus representantes oficiales?

A primera vista, no sólo puede parecerlo, es casi inevitable que así ocurra. Y sin embargo es un profundo error. El autor conduce su mercancía bajo una bandera ajena. Conciente o inconcientemente---poco importa en este caso---, ha recurrido a una pequeña treta militar, ha izado el pabellón del `` internacionalismo'' con el fin de hacer pasar a su amparo, sin peligro alguno, de contrabando la mercancía del nacional liberalismo. Pues A. Potrésov es el más declarado nacional liberal. Toda la esencia de su artículo (así como de su programa, de su plataforma, de su ``credo'') consiste precisamente en el empleo de esa pequeña treta de guerra, inocente si se quiere, de hacer pasar el oportunismo bajo la bandera del internacionalismo. Es preciso que nos detengamos a explicar esa esencia con todo detalle, ya que se trata de un problema de enorme, de primerísima importancia. Por otra parte, la utilización de una bandera ajena por el señor Potrésov es tanto más peligrosa cuanto que él, además de escudarse tras el principio del ``internacionalismo'', se ampara también bajo el título de partidario de la "metodología marxista". Dicho en otros términos, A. Potrésov quiere ser un verdadero discípulo y portavoz del marxismo, cuando en la práctica remplaza a éste por el nacional liberalismo. A. Potrésov quiere ``rectificar'' a Kautsky, acusándolo de ser ``abogado'', vale decir, defensor del liberalismo del color, ora de una nación, ora de otra, del color de diversas naciones. A. Potrésov quiere oponer el internacionalismo y el marxismo al nacional liberalismo (pues es del todo indudable e indiscutible que Kautsky se ha convertido ahora en un nacional liberal). Pero, en los hechos A. Potrésov opone, al nacional liberalismo multicolor, un nacional liberalismo de un solo color. Ahora bien, el marxismo es hostil---y en -la situación histórica concreta actual, hostil en todos los aspectos---a cualquier nacional liberalismo.

Que ello es efectivamente así, y acerca de por qué es así, hablaremos ahora.

El lector podrá comprender más fácilmente la clave de las desventuras que hicieron que A. Potrésov se encontrara navegando bajo la bandera nacional liberal, si capta el sentido del siguiente pasaje de su artículo:

``... Con todo el temperamento que los caracterizaba [a Marx y a sus camaradas], se lanzaron, a superar el problema, sin importarles cuan complejo fuera; establecieron el diagnóstico del conflicto, trataron de determinar el éxito de cuál de las partes abriría más ancho campo a las posibilidades que, desde su punto de vista, eran más deseables, y, de este modo, establecieron cierta base para elaborar su táctica" (pág. 73, la cursiva es nuestra).

``El éxito de cuál de las partes es más deseable", es lo que debemos determinar, y esto, no desde un punto de vista nacional, sino internacional; he ahí la esencia de la metodología marxista; he ahí lo que Kautsky no indica, convirtiéndose de esta manera, de ``juez'' (de marxista) en ``abogado'' (en nacional liberal). Tal es la idea de A. Potrésov. Él mismo está profundamente convencido de que no actúa como ``abogado'' cuando sostiene que es deseable el éxito de una de las partes (justamente de la suya), sino que se guía por consideraciones verdaderamente internacionales respecto de los pecados ``extraordinarios'' de la otra parte.. .

Tanto Potrésov como Máslov o Plejánov, etc., se guían por consideraciones verdaderamente internacionales, que los llevan a las mismas conclusiones que al primero de los citados... Esto es ingenuo hasta... Pero no nos adelantemos, y acabemos, primero, el análisis puramente teórico del problema.

Marx definió "el éxito de cuál de las partes era más deseable", por ejemplo, en la guerra italiana de 1859. Potrésov se detiene precisamente en ese ejemplo que, "en virtud de ciertas peculiaridades que acusa, tiene para nosotros un interés especial". Por nuestra parte, también estamos de acuerdo en utilizar el ejemplo elegido por A. Potrésov.

Napoleón III declaró la guerra a Austria en 1859, so pretexto de la liberación de Italia, pero, en la realidad, para servir sus intereses dinásticos.

``Detrás de Napoleón III---escribe Potrésov---se dibujaba la silueta de Gorchakov, que acababa de concertar un tratado secreto con el emperador de los franceses." Resulta un cúmulo

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BAJO UNA BANDERA AJENA

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de contradicciones: j or un lado, la monarquía más reaccionaria de Europa, que mantenía a Italia en la opresión, y, por el otro, los representantes de la Italia revolucionaria, incluido hasta Garibaldi, luchando por su liberación al lado del archirreaccionario Napoleón III, etc. "¿No habría sido más sencillo---escribe A. Potrésov--- no caer en el pecado y decir: 'ambos son lo peor? Sin embargo, ni Engels ni Marx, tampoco Lásalle, se dejaron seducir por la `sencillez' de semejante solución, sino que se pusieron a indagar [A. Potrésov quiere decir: a estudiar y a investigar] cuál desenlace del Conflicto podía ofrecer más posibilidades para la causa querida por todos ellos."

A pesar de Lásalle, Marx y Engels opinaron que Prusia debía intervenir. Entre sus consideraciones---según confiesa el propio Potrésov---había algunas "también sobre un posible movimiento nacional en Alemania, como resultado del conflicto con la coalición enemiga, movimiento que se desarrollaría pasando por encima de sus numerosos soberanos; y sobre cuál potencia del concierto europeo representaba el mal principal: la monarquía reaccionaria danubiana u otros eminentes representantes de este concierto''.

Para nosotros no es importante---concluye A. Potrésov--- quién tenía razón, si Marx o Lassalle; lo importante es que todos coincidían en la necesidad de determinar, desde un punto de vista internacional, el éxito de cuál de las partes era más deseable.

Tal es el ejemplo escogido por A. Potrésov, y tal el razonamiento de nuestro autor. Si Marx supo en su época "juzgar los conflictos internacionales" (expresión de A. Potrésov), pese al carácter reaccionario en extremo de los gobiernos de ambas partes beligerantes, también hoy los marxistas están obligados a dar un juicio semejante, arguye Potrésov.

Esta conclusión es una pueril ingenuidad o un burdo engaño, pues se reduce a lo siguiente: puesto que Marx resolvió en 1859 el éxito de cuál burguesía era más de desear, también nosotros, por eso, debemos resolver, más de medio siglo después, exactamente el mismo problema.

A. Potrésov no advierte que para Marx, en 1859 (así como en numerosos casos posteriores), el problema acerca del éxito de cuál de las partes era más deseable" equivalía al del "éxito de cuál burguesía era más deseable". A. Potrésov no advierte que Marx resolvió el problema en cuestión cuando existían induda-

blemente---y además habían pasado al primer plano del proceso histórico en los Estados europeos más importantes---, movimientos de indudable carácter burgués progresista. Hoy, sería ridículo hasta imaginar una burguesía progresista, un movimiento burgués progresista, en, por ejemplo, figuras clave sin duda centrales y de la mayor importancia en el ``concierto'' europeo, como es el caso de Inglaterra y Alemania. La vieja ``democracia'' burguesa de esos Estados claves, que ocupan una posición central e importantísima, se ha vuelto reaccionaria. Ahora bien, el señor A. Potrésov lo ha ``olvidado'' y ha sustituido el punto de vista de la democracia contemporánea (no burguesa) por el de la vieja seudodefnocracia (burguesa). Esta adopción del punto de vista de otra clase, además vieja y caduca, es el más puro oportunismo. Y no hay la menor duda que una actitud como esa no puede ser justificada con un análisis del contenido objetivo del proceso histórico en la vieja época y en la nueva.

La propia burguesía---por ejemplo en Alemania y también, por otra parte, en Inglaterra---se empeña en realizar ese remplazo tal cual lo hace Potrésov; el remplazo de la época imperialista por la de los movimientos progresistas burgueses, nacionales liberadores y democráticos liberadores. A. Potrésov, sin sentido crítico, marcha a remolque de la burguesía. Y ello es tanto más imperdonable, cuanto que el propio A. Potrésov, en el ejemplo que él mismo ha elegido, debía reconocer y señalar el género de consideraciones por las que se guiaron Marx, Engels y Lassalle en una época ya lejana en el tiempo.*

Se trataba, en primer lugar, de consideraciones sobre el movimiento nacional (de Alemania e Italia), sobre el hecho de que se

** Señalemos, de paso, que A Potrésov rehuye resolver quién lenúi razón---Marx o Lassalle---en la valoración de las condiciones de la guerra de 1859. Creemos (pese a Mehring) que Marx estaba en lo justo, que Lassalle era también entontes, como cuando coqueteaba con Bisrnarck, u¡i oportunista. Lassalle se adaptó a la victoria de Prusia y de Bismarck, y a la insuficiente fuerza que tenían los movimientos nacionales democráticos de Italia y Alemania. Por ello se inclinó por la política obrera nacional liberal. Marx, en cambio, estimuló y buscó desarrollar una política independiente, consecuentemente democrática y bostil a la pusilanimidad nacional liberal (la intervención de Prusia contra Napoleón III en 1859 habría impulsado el movimiento popular en Alemania). Lassalle miraba más hacia arriba que hacia abajo: miraba a Bismarck. El ``éxito'' de Bismarck no justifica en absoluto el oportunismo de T.assalTe.

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desarrollara pasando por encima de los "representantes del medioevo"; en segundo lugar, de consideraciones sobre el "mal central" encarnado por las monarquías reaccionarias (austríaca, napoleónica, etc.) en el concierto europeo.

Estas consideraciones son perfectamente claras, indiscutibles. Los marxistas nunca han negado el progreso que representaban los movimientos burgueses de liberación nacional frente a las fuerzas feudales absolutistas. A. Potrésov no puede ignorar que nada parecido existe ni puede existir en los Estados centrales, es decir, en los. Estados rivales principales y más importantes de nuestra época. Tanto en Italia como en Alemania había entonces movimientos populares de tipo nacional liberador que se prolongaron décadas. En aquel entonces, la burguesía occidental no apoyaba financieramente a ciertas entidades estatales; por el contrario, esas entidades constituían el verdadero "mal central". A. Potrésov no puede ignorar •---como él mismo lo reconoce en este artículo---que en nuestra época ni una sola de las demás entidades estatales es ni puede ser el "mal central''.

La burguesía (la alemana, por ejemplo, aunque no sea, en modo alguno, la única), alienta, con fines interesados, la ideología de los movimientos nacionales, tratando de trasplantarla a la época del imperialismo, es decir, totalmente a otra época. Y los oportunistas marchan como siempre a remolque de la burguesía, abandonando el punto de vista de la democracia actual, para adoptar el de la vieja democracia (burguesa). He ahí de lo que pecan en lo fundamental todos los artículos, toda la posición y toda la línea de A. Potrésov y de sus correligionarios liquidadores. Marx y Engels resolvieron el problema del éxito de cuál burguesía era más deseable en la época de la vieja democracia (burguesa), guiándose por la preocupación de desarrollar el movimiento modestamente liberal trasformándolo en impetuoso movimiento democrático. A. Potrésov propugna el nacional liberalismo burgués en la época de la democracia actual (no burguesa), cuando ya no puede hablarse ni en Inglaterra, ni en Alemania, ni en Francia de movimientos burgueses progresistas, ni modestamente liberales ni impetuosamente democráticos. Marx y Engels marchaban delante de su época, de la época de los movimientos progresistas nacionales burgueses, impulsando el avance de estos movimientos y preocupándose de que se desarrollaran pasando "por encima" de los representantes del medioevo.

Como todos los socialchovinistas, A. Potrésov retrocede con respecto a su época, la época de la democracia actual, ya que salta a un punto de vista hace tiempo caduco, muerto y por ello esencialmente falso, al de la vieja democracia (burguesa).

Por ello es enormemente embrollado, enormemente reaccionario el siguiente llamado de A. Potrésov a la democracia:

.. . ¡ No retrocedas, marcha hacia adelante! No hacia el individualismo, sino hacia la conciencia internacional en toda su integridad, en todo su vigor. Hacia adelante significa también, en cierto sentido, hacia atrás: hacia Engels, Marx y Lassalle, hacia su método de apreciar los conflictos internacionales y de incluir también las relaciones entre los Estados en los propósitos generales de la democracia.

A. Potrésov hace retroceder la democracia actual, no "en cierto sentido", sino en todos los sentidos hacia las consignas y la ideología de la vieja democracia burguesa, hacia la dependencia de las masas respecto de la burguesía... El método de Marx consiste, ante todo, en tener en cuenta el contenido objetivo del proceso histórico en el momento concreto dado y en la situación concreta dada, a fin de comprender, ante todo, el movimiento de qué clase es el principal resorte de un posible progreso en esa situación concreta. En aquel tiempo, en 1859, el contenido objetivo del proceso histórico de Europa continental no era el imperialismo, sino los movimientos burgueses de liberación nacional. El resorte principal era el movimiento de la burguesía contra las fuerzas feudales absolutistas. Pero el sabihondo Potrésov, 55 años después, cuando el lugar de los feudales reaccionarios ha sido ocupado por sus congéneres, los magnates del capital financiero de la burguesía decrépita, quiere evaluar los conflictos internacionales desde el punto de vista de la burguesía y no del de la nueva clase*.

A. Potrésov no ha meditado en el alcance de la verdad que expresan estas palabras suyas. Supongamos que dos países combaten entre sí en la época de los movimientos burgueses, nacionales y de liberación. ¿A qué país desear éxito desde el punto

* En la realidad---escribe Potrésov---, precisamente durante este período de supuesto estancamiento ocurrieron colosales procesos moleculares en cada país; también la situación internacional se transformó poco a poco, la política de conquistas coloniales del imperialismo agresivo se ha convertido con creciente evidencia en su factor determinante.

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de vista de la democracia actual? Es evidente que al país cuyo éxito impulse con más fuerza y desarrolle con más ímpetu el movimiento de liberación de la burguesía y quebrante más a fondo el feudalismo. Supongamos después que el factor determinante de la situación histórica objetiva ha cambiado y que el lugar del capital de la época dé liberación nacional, ha sido ocupado por el reaccionario e internacional capital financiero imperialista. El primero posee, pongamos por caso, tres cuartas partes de África y el segundo la cuarta parte. El contenido objetivo de su guerra es el reparto de África. ¿A qué parte habrá que desear éxito? Sería absurdo plantear el problema en los términos anteriores, ya que no tenemos los criterios anteriores de evaluación: el prolongado desarrollo del movimiento burgués de liberación ni el largo proceso de decadencia del feudalismo. No es tarea de la democracia actual ayudar al primero a afirmar sus ``derechos'' sobre las tres cuartas partes de África, ni ayudar al segundo (aunque su desarrollo económico sea más rápido que el del primero) a apropiarse de estas tres cuartas partes.

La democracia actual sólo será fiel a sí misma si no se suma a burguesía imperialista alguna, si declara que "ambas son lo peor" y si desea en cada país el fracaso de la burguesía imperialista. Toda otra solución será en los hechos una solución nacional liberal y no tendrá nada en común con el verdadero internacionalismo.

color, nunca desde el punto de vista del Estado individual (o individualmente nacional), sino verdaderamente internacional... Este razonamiento sería divertido, si no fuera tan... vergonzoso.

A. Potrésov y Cía., al igual que Kautsky, van a remolque de Ja burguesía después de traicionar el punto de vista de la clase que pugnan por representar.

II

A. Potrésov ha titulado su artículo: Entre dos épocas. No cabe duda que vivimos entre dos épocas, y los acontecimientos históricos de enorme importancia que se desarrollan ante nuestros ojos sólo pueden ser comprendidos si se analizan, en primer lugar, las condiciones objetivas del tránsito de una época a otra. Se trata de grandes épocas históricas; en toda época hay y habrá movimientos parciales, particulares, ora de avance, ora de retroceso; hay y habrá desviaciones diversas con respecto al tipo medio y al ritmo medio del movimiento. No podemos saber con qué rapidez y con qué éxito se desarrollarán los diferentes movimientos históricos de una época dada. Pero sí podemos, y lo sabemos, qué clase ocupa el lugar central en tal o cual época, porque determina su contenido principal, la tendencia principial de su desarrollo, las principales particularidades de la situación histórica de la época dada, etc. Sólo sobre esta base, es decir, teniendo en cuenta en primer término los rasgos distintivos fundamentales de las diversas ``épocas'' (y no episodios aislados de la historia de países aislados), podemos trazar correctamente nuestra táctica. Y sólo el conocimiento,de los rasgos fundamentales de una época dada servirá de base para considerar las particularidades más detalladas de tal o cual país.

Es ahí justamente donde está el sofisma fundamental de A. Potrésov y de Kautsky (cuyo artículo aparece en el mismo número de Nashe Dielo) *, o el error histórico fundamental de ambos, el que conduce tanto a uno como a otro a conclusiones nacional liberales, en vez de marxistas.

El hecho es que el ejemplo escogido por A. Potrésov, y que

Que el lector no se deje engañar por la rebuscada terminología de A. Potrésov, con la cual busca ocultar que ha adoptado el punto de vista de la burguesía. Y cuando exclama: "No hacia el individualismo, sino hacia la conciencia internacional en toda su integridad, y en todo su vigor", piensa en contraponer su punto de vista al de Kautsky. Cuando califica de ``individualismo'' la opinión de Kautsky (y de otros como él), alude a que éste trata de ignorar "el éxito de cuál de las partes es más deseable", y justifica el nacional liberalismo de los obreros de cada país `` individual''. Y aquí estamos nosotros, deja entender, A. Potrésov, Cherevanin, Máslov, Plejánov, etc.; apelamos a "la conciencia internacional en toda su integridad y en todo su vigor", porque estamos en favor del nacional liberalismo de un determinado

* Se trata del artículo de K. Kautsky "El internacionalismo y la guerra", publicado en 1915, en la revista Nashe Dielo, núms. 1 y 2. (Ed.)

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tiene un "interés especial" para él---el ejemplo de la campaña de Italia de 1859, así como numerosos ejemplos históricos análogos, citados por Kautsky---, se refiere "precisamente no a esas épocas históricas" "en cuyo linde" vivimos. A la época que iniciamos (o bien que hemos iniciado, pero que se halla en su primer estadio) le daremos el nombre de época actual (o tercera). A aquella de la que acabamos de salir la llamaremos época de ayer (o segunda). A la época de la que A. Potrésov y Kautsky toman sus ejemplos habría que denominarla entonces época de anteayer (o primera). El sofisma escandaloso y la falsedad intolerable de los razonamientos de A. Potrésov y Kautsky provienen precisamente de que sustituyen las condiciones de la época contemporánea (tercera) por las de la época de anteayer (primera).

Expliquémonos.

La división corriente de las épocas históricas, citada con frecuencia en la literatura marxista, repetida reiteradas veces por Kautsky y adoptada por A. Potrésov en su artículo, es la siguiente: 1) 1789-1871; 2) 1871-1914; 3) 1914-? Por supuesto que en este caso los límites, como en general todos los límites, tanto en la naturaleza como en la sociedad, son convencionales y variables, relativos, no absolutos. Y nosotros sólo a título de ejemplo tomamos los hechos históricos más destacados, los que saltan a la vista, como jalones de los grandes movimientos históricos. La primera época, que se extiende desde la Gran Revolución Francesa hasta la guerra franco-prusiana, es la época de ascenso de la burguesía, de su pleno triunfo; de la^^1^^ burguesía en ascenso; es la época de los movimientos democráticos burgueses, en general, y, en particular, de los movimientos nacionales burgueses; la época de rápida quiebra de las caducas instituciones absolutistas feudales. La segunda es la época de dominio total y de declinación de la burguesía, la época de la transición de la burguesía progresista al capital financiero reaccionario y ultrarreaccionario. Es la época en la cual una nueva clase prepara y reúne lentamente fuerzas, la época de la democracia actual. La tercera época, que acaba de comenzar, coloca a la burguesía en la misma ``situación'' en que se hallaron los señores feudales durante la primera época. ,Es la época del imperialismo y, además, de las conmociones imperialistas, derivadas del imperialismo.

Y fue Kautsky, el propio Kautsky, quien en toda una serie de artículos y en su folleto El camino hacia el poder (aparecido

en 1909) dio la definición más cabal de los rasgos fundamentales de la tercera época, que acaba de iniciarse; quien señaló qué diferencia esencial hay entre ésta y la segunda (la de ayer), quien reconoció que las tareas inmediatas, así como las condiciones y las formas de lucha de la democracia actual se han modificado, modificaciones que obedecen a los cambios operados en las condiciones históricas objetivas. Hoy Kautsky quema lo que antes adoraba y cambia de frente de la manera más increíble, más indecente y más desvergonzada. En el folleto citado habla sin rodeos de los síntomas que anuncian la guerra, por lo demás, de . esa misma guerra que en 1914 se convirtió en realidad. Bastaría una simple comparación de ciertos pasajes de ese folleto con lo que hoy escribe Kautsky, para mostrar con plena evidencia que traiciona sus propias convicciones y sus declaraciones más solemnes. Y en este sentido Kautsky no es un caso aislado (y, además, no sólo alemán), sino que es el representante típico de toda una capa superior de la democracia actual, que, en un momento de crisis, se ha pasado al lado de la burguesía.

Todos los ejemplos históricos que han tomado A. Potrésov y Kautsky se refieren a la primera época. Durante las guerras de 1855, 1859, 1864, 1866 y 1870, y también las de 1877 (ruso-turca) y de 1896-1897 (guerras entre Turquía y Grecia, y disturbios en Armenia), los movimientos nacionales burgueses o las `` convulsiones'' en una sociedad burguesa que se liberaba de las diversas formas de feudalismo, constituyeron el contenido objetivo básico de los fenómenos históricos. Entonces no cabía hablar siquiera, en toda una serie de países adelantados, de una acción verdaderamente independiente de la democracia actual y que correspondiese a la época de descomposición y decadencia de la burguesía. La clase principal que en aquel entonces---durante esas guerras y al tiempo que tomaba parte en esas guerras--- marchaba por una línea ascendente y la sola que podía actuar con fuerza demoledora contra las instituciones absolutistas feudales, era la burguesía. En los distintos países, esta burguesía, que estaba representada por diferentes capas de productores de mercancías acomodados, era progresista en diverso grado y, a veces, hasta revolucionaria (por ejemplo, una parte de la italiana en 1859); pero el rasgo común de la época era justamente el carácter progresista de la burguesía, es decir, le faltaba resobyer y culminar su lucha contra el feudalismo. Es muy natural que los elementos

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de la democracia actual---y Marx corno representante de ellos---, guiándose por el principio indiscutible de apoyo a la burguesía progresista (a la burguesía capaz de luchar) contra el feudalismo, tuvieran que resolver entonces el problema acerca del "éxito de cuál de las partes", vale decir, de cuál burguesía era más deseable. El movimiento popular en los principales países afectados por la guerra era entonces un movimiento democrático general, es decir, democraticoburgués, por su contenido económico y de clase. Es muy natural que tampoco fuera posible plantear en aquella época otro problema, salvo el que se refería al éxito de cuál burguesía, frente a cuál combinación, frente al fracaso de cuál de las fuerzas reaccionarias (absolutistas, feudales, que retardaban el ascenso de la burguesía) ofrecía un ``campo'' más amplio a la democracia contemporánea.

Por otra parte, como se ve obligado a reconocerlo el mismo A. Potrésov, lo que guiaba a Marx, cuando ``evaluaba'' los conflictos internacionales motivados por los movimientos burgueses nacionales y de liberación, era el éxito de cuál de las partes ayudaría más al ``desarrollo'' (pág. 74 del artículo de Potrésov) de los movimientos nacionales y, en general, de los movimientos populares del conjunto de la democracia. Esto significa que, durante los conflictos bélicos derivados del ascenso de la burguesía al poder en diversas nacionalidades, a Marx le preocupaba ante todo, como en 1848, la ampliación y acentuación de los movimientos democraticoburgueses mediante la participación de las más vastas y más ``plebeyas'' masas de la pequeña burguesía, en general, y, en particular, del campesinado; por último, de las clases desposeídas. El propio hecho de que Marx tuviera en cuenta la ampliación de la base social del movimiento, su desarrollo, diferenció asimismo, y de manera radical, su táctica democrática consecuente de la táctica de Lassalle, inconsecuente y proclive al entendimiento con los nacional-liberales.

También en la tercera época los conflictos internacionales siguen siendo, por su forma, conflictos internacionales idénticos a los de la primera época, pero su contenido social y de clase cambió de manera radical. La situación histórica objetiva es totalmente distinta.

La lucha del capital en ascenso por la liberación nacional contra el feudalismo, ha sido sustituida por la lucha que libra contra las fuerzas nuevas, el capital financiero más reaccionario,

la lucha de una fuerza caduca y ya vencida en su marcha descendente hacia su decadencia. El marco nacional burgués de los Estados, que fueron durante la primera época un punto de apoyo para el desarrollo de las fuerzas productivas de la humanidad que se liberaban del feudalismo, se ha convertido ahora, en la tercera época, en un obstáculo para el desarrollo posterior de las fuerzas productivas. De clase de avanzada en ascenso, la burguesía se ha trasformado en una clase declinante, decadente, interiormente carcomida y reaccionaria. La clase que está en ascenso es otra clase completamente distinta en amplia escala histórica.

Al repetir el engaño burgués basado en que también hoy el contenido objetivo del proceso histórico sería, supuestamente, el movimiento progresista de la burguesía contra el feudalismo, A. Potrésov y Kautsky han abandonado el punto de vista de esta clase, han retrocedido. Así pues, ya no se puede decir ahora que la democracia actual va a remolque de la burguesía reaccionaría, imperialista, y lo mismo da cuál es el ``color'' de esta burguesía.

La tarea histórica era, objetivamente, en la primera época: cómo debía ``utilizar'' la burguesía progresista, en su lucha contra los principales representantes del feudalismo agonizante, los conflictos internacionales para obtener la mayor ventaja para toda la democracia burguesa mundial, en general. En aquel tiempo, durante esa primera época, hace más de medio siglo, era natural e inevitable que la burguesía subyugada por el feudalismo deseara el fracaso de ``su'' opresor feudal; por otra parte, era muy reducido el número de las principales fortalezas del feudalismo, de las centrales, de las que tenían importancia en toda Europa. Y Marx trató de "hacer una estimación": en qué país, en el presente ambiente concreto (situación), es vital el éxito del movimiento burgués de liberación para volar una fortaleza feudal de importancia en toda Europa.

Hoy, en la tercera época, no quedan fortalezas feudales de importancia europea general. La ``utilización'' es, por supuesto, tarea de la democracia actual, pero esa utilización internacional, a despecho de A. Potrésov y Kautsky, debe estar orientada, no contra capitales financieros nacionales aislados, sino contra el capital financiero internacional. Y no debe hacerlo la clase que estaba en ascenso hace cincuenta o cien años. Entonces se trataba (según la expresión de A. Potrésov) de la "acción internacional" de la democracia burguesa fnás avanzada; hoy es otra clase la que,

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tiene ante sí una tarea similar creada por la historia y que plantea el ordenamiento objetivo de las cosas.

En verdad esto no pudo haber pasado, pues junto con las tendencias señaladas es incuestionable que actuaban otras tendencias contrapuestas: la ``existencia'' de las masas obreras se internacionalizaba---las ciudades atraían más habitantes y se nivelaban las condiciones de vida en las grandes ciudades del mundo entero, el capital se internacionalizaba y en las grandes fábricas la población urbana y rural, tanto nativa como extranjera, se mezclaba, etc.---, las contradicciones de clase se agudizaban; las asociaciones de empresarios ejercían una presión cada vez mayor sobre las uniones obreras; aparecían formas de lucha más agudas y más violentas, como, por ejemplo, las huelgas de masas; crecía el costo de la vida, se hacía insoportable la presión del capital financiero, etc., etc.

En verdad las cosas no fueron así, y eso lo sabíamos de manera cierta. Ni uno solo de los grandes países capitalistas de Europa, literalmente ninguno fue perdonado durante esa época por la lucha entre las dos corrientes contradictorias internas de la democracia coetánea. En cada uno de los grandes países, pese al carácter ``pacífico'', ``estancado'' y somnoliento de la época, esta lucha adoptó a veces las formas más violentas, llegando hasta a provocar divisiones. Estas corrientes contradictorias afectaron, sin excepción, las variadas esferas de la vida y de los problemas de la democracia moderna: actitud hacia la burguesía, alianzas con los liberales, votación para créditos de guerra, actitud hacia la política colonial, las reformas, el carácter de la lucha económica, la neutralidad de los sindicatos y demás.

La "idea universal del desarrollo gradual" no era en modo alguno el estado de ánimo dominante sin excepciones en toda la democracia de esa época, como resulta en Potrésov y Trotski. No; esa idea fue tomando forma en una tendencia determinada, que no pocas veces condujo en la Europa de ese período a la formación de grupos, y en ocasiones hasta a la creación de diverso? partidos de la democracia moderna. Esa corriente tenía sus propios dirigentes, sus órganos de prensa, su política y su particular método de influenciar---y especialmente organizado---a las masas de la población. Más todavía; esa tendencia se apoyaba cada vez más---hasta que acabó por ``apoyarse'' definitivamente, valga la expresión---en los intereses de determinada capa social dentro de la democracia de la época.

La "idea universal del desarrollo gradual" reunió natural-

III

La segunda época, el "lapso de 45 años" (1870-1914) como la llama A. Potrésov, es insuficientemente caracterizada por éste. La insuficiencia se advierte también en la caracterización que Trotski hace del mismo período en su trabajo en alemán, aunque no esté de acuerdo con A. Potrésov en las conclusiones prácticas (esto, claro está, favorece al primero) si bien, por otra parte, es difícil que ambos no adviertan 'la causa de cierta afinidad entre ellos.

Sobre la época que hemos denominado segunda o de ayer, Potrésov escribe:

La limitación a las cuestiones de detalle de la actividad y de la lucha y la idea universal de un desarrollo gradual, esos signos de la época, que algunos han erigido en principios, se convirtieron para otros en hecho habitual y, como tal, un elemento constituyente de su psicología, un matiz de su ideología (pág. 71). Su facultad (se trata de la época) de progresar regularmente y sin precipitación ha tenido dos reversos: primero, ha sido manifiestamente incapaz de adaptarse a los períodos en los que este desarrollo gradual se encontró perturbado y se produjeron toda clase de acontecimientos catastróficos; segundo, se encontró particularmente prisionera en el marco de la acción nacional, del medio nacional (pág. 72). Ni revolución. ni guerras (...) (pág. 70). La democracia tomó un carácter nacional tanto más fácilmente cuanto más se prolongó el período de su "guerra de posiciones" y continuó en escena este período de la historia europea que (...) no ha conocido conflictos internacionales en el corazón de Europa, que ha ignorado por consecuencia las inquietudes fuera de las fronteras de los Estados nacionales, y no se apasionó por intereses en escala europea o mundial (págs. 75-76).

El defecto fundamental en esta caracterización, así como en la que hace Trotski de la misma época, es la renuencia a distinguir y reconocer las profundas contradicciones internas en la democracia moderna, que se ha desarrollado en el terreno descrito. Podría creerse que la democracia coetánea con esta época permaneció como un todo único, que, en general, se impregnó de gradualidad, se nacionalizó, perdió el hábito de las alteraciones a la gradualidad y de las catástrofes, que se tornó mezquina y se cubrió de moho.

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mente, en las filas de esta democracia actual a un numeroso grupo de "compañeros de ruta" pequeñoburgueses; después, particulares pequeñpburgueses aparecieron en la existencia, y. por consecuencia, en la ``orientación'' política de cierta capa de parlamentarios, periodistas y funcionarios sindicales; se formó una clase de burocracia, de aristocracia de la clase obrera más o menos acusada y delimitada.

Tomemos, por ejemplo, la posesión de colonias y la expansión de los dominios coloniales. Estos eran, indudablemente, algunos de los rasgos distintivos de la época descrita y de la mayor parte de los grandes Estados. ¿Qué significó esto desde el punto de vista económico? Una cantidad de superbeneficios y de privilegios especiales para la burguesía, y también, como es indudable, la posibilidad---primero para una reducida minoría de pequeños burgueses, y después para los empleados mejor ubicados, los funcionarios del movimiento obrero, etc.---de recibir unas migajas de estos "pedazos del pastel". Es un hecho incuestionable, reconocido y señalado ya por Marx y Engels, que una minoría insignificante de la clase obrera, de Inglaterra, por ejemplo, ha "hecho uso" de las migajas de las ganancias coloniales y de los privilegios. Mas lo que en su momento fue un fenómeno exclusivamente inglés se ha generalizado en todos los grandes países capitalistas de Europa, a medida que éstos se trasformaban en poseedores de colonias en vasta proporción y, en general, a medida que se desarrollaba y crecía el período imperialista del capitalismo.

En una palabra, la "idea universal del desarrollo gradual" en la segunda época (o época de ayer) originó, no solo cierta " incapacidad para adaptarse a los momentos de alteración de la gradualidad", como cree A. Potrésov; no sólo ciertas inclinaciones ``posibilistas''*, como supone Trotski: engendró una orientación oportunista, que se apoya en cierta capa social que pertenece a la democracia actual y que está vinculada a la burguesía de su ``color'' nacional por los múltiples lazos de los intereses económicos, sociales y políticos comunes; es una orientación franca, abierta, plenamente conciente y sistemáticamente hostil a toda idea sobre la "alteración en el desarrollo gradual''.

* Posibilistas: corriente reformista burguesa en el socialismo francés, que proponía restringir la lucha de los obreros a los límites de lo ``posible'' en el sistema capitalista. (Ed.)

La raíz de toda una serie de errores de Trotski (para no decir nada de A. Potrésov) en el dominio de la táctica y de la organización está precisamente en su temor, falta de deseo o incapacidad para reconocer que existe una completa ``madurez'' de la orientación oportunista, así como una estrechísima e indisoluble relación entre ella y los nacional-liberales (o el social-nacionalismo) de nuestros días. En la práctica, si se niega esa ``madurez'' y esa relación indisoluble, se llega, cuando menos, a la confusión total y a la impotencia ante el azote social-nacionalista (o nacionalliberal ) imperante.

En términos generales, tanto A. Potrésov, Mártov, Axelrod, V. Kosovski (que ha llegado a defender el voto nacional-liberal de los demócratas alemanes en favor de los créditos de guerra), como Trotski niegan el vínculo entre el oportunismo y el socialnacionalismo.

Su principal ``argumento'' es que la antigua división de la democracia "según el oportunismo" no coincide del todo con la división actual de ésta "según el social-nacionalismo". En primer lugar, es un argumento inexacto por lo que toca a los hechos, como veremos en seguida, y, en segundo lugar, es en todo sentido unilateral, incompleto e inconsistente desde el punto de vista de los principios marxistas. Los individuos y los grupos pueden pasar de un campo a otro; esto es no sólo probable, sino hasta inevitable en toda gran ``conmoción'' social; el carácter de determinada tendencia no cambia por ello en absoluto; tampoco cambia el vínculo ideológico de determinadas tendencias ni su significación de dase. Podría parecer que todas estas consideraciones son tan conocidas e indiscutibles, que sería en cierto modo violento insistir demasiado en ellas. Pero los autores mencionados han olvidado precisamente esas consideraciones. La fundamental significación dé clase---o, si se quiere, el contenido económico-social--- del oportunismo consiste en que ciertos elementos de la democracia actual se han pasado (en los hechos, aunque puede ser inconcientemente) del lado de la burguesía en lo que se refiere a numerosos problemas. El oportunismo es la política obrera liberal. A quien se inquiete por la apariencia ``divisionista'' de estas expresiones le aconsejamos que se tome el trabajo de estudiar las opiniones de Marx, Engels y Kautsky (``autoridad'' especialmente cómoda para los enemigos del ``divisionismo'', ¿no es cierto?), aunque sólo sea sobre el oportunismo inglés. No puede

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caber la menor duda de que ese estudio tendrá como resultado el reconocimiento de que existe una coincidencia radical y esencial entre el oportunismo y la política obrera liberal. La significación básica de clase del social-nacionalismo de nuestros días es absolutamente la misma. La idea básica del oportunismo es la alianza o el acercamiento (a veces el acuerdo, el bloque, etc.) entre la burguesía y su antípoda. La idea básica del social-nacionalismo es exactamente la misma. El parentesco ideológieo-político; el vínculo, la identidad inclusive del oportunismo y el social-- nacionalismo no ofrecen duda alguna. Y no son por supuesto los hombres o los grupos lo que debemos tomar como base, sino precisamente el análisis del contenido de clase de las tendencias sociales y el estudio ideológieo-político de sus principips fundamentales, esenciales.

Abordemos el mismo terna desde un ángulo un tanto distinto, preguntándonos de dónde apareció el social-nacionalismo, cómo surgió y se desarrollo, qué le dio importancia y fuerza. Quien no se haya dado respuesta a estas preguntas, no ha comprendido en absoluto el social-nacionalismo y es por lo tanto del todo incapaz de "separarse ideológicamente" de él, aunque jure y perjure que está dispuesto ^a "separarse ideológicamente" del social-- nacinnalismo.

A esas preguntas no puede darse más que una respuesta: el social-nacionalismo surgió del oportunismo, y esto último es el que le dio fuerza. ¿Cómo pudo aparecer "de pronto" el socialnacionalismo? Exactamente de la misma manera que aparece "de pronto" un niño, nueve meses después de haber sido concebido. - Cada una de las numerosas manifestaciones de oportunismo registradas en el curso de toda la segunda época (o la época de ayer) en todos los países europeos fueron arroyuelos que ahora han confluido "de pronto" en el grande aunque; muy poco caudaloso río social-nacionalista (y agreguemos, entre paréntesis, turbio y sucio). Nueve meses después de la concepción, el fruto debe desprenderse de la madre; muchas décadas después de ser concebido el oportunismo, su fruto maduro, el social-nacionalismo deberá .desprenderse de la democracia contemporánea en un plazo más o menos corto (en comparación con las décadas). Por más que grite, se enoje, se enfurezca la variada buena gente, con motivo de las ideas y de los discursos que a ello se refieren, es inevitable

que así ocurra, pues ello deriva del conjunto del desarrollo social de la democracia contemporánea y de la situación objetiva de la tercera época.

*

Pero si la división "según el oportunismo" y la división "según el social-nacionalismo" no coincide totalmente, ¿no demuestra eso que no existe vínculo sustancial entre estos dos hechos?

No lo demuestra, en primer lugar, del mismo modo que el hecho de que algunos representantes aislados de la burguesía de fines del siglo xvrn, se pasaron, unas veces del lado de los señores feudales y otras del lado del pueblo, tampoco demuestra que "no hubo vínculo" entre el crecimiento de la burguesía y la Gran Revolución Francesa de 1789. En segundo lugar, tomado de manera general---y se trata precisamente de lo general---, esa correspondencia existe. Tomemos varios países en lugar de uno solo, por ejemplo, diez países europeos: Alemania, Inglaterra, Francia, Bélgica, Rusia, Italia, Suecia, Suiza, Holanda y Bulgaria. Sólo los tres países en bastardilla parecen ser la excepción; en los demás, las tendencias de los adversarios decididos del oportunismo dieron lugar precisamente a las tendencias hostiles al social-nacionalismo. Comparemos las conocidas Revista mensml y sus opositores en Alemania; Nashe Dielo y sus opositores en Rusia; el partido de Bissolati y sus opositores en Italia; los partidarios de Greulich y de Grimm en Suiza; de Branting y de Hoglund en Suecia; de Troelstra y Pannekoek con Gorter, en Holanda; por último, los `` óbschedieltsi'' y los "tesniákí" en Bulgaria^^60^^. La correspondencia general entre la vieja y la nueva división es un hecho; no obstante ello, la plena correspondencia no suele darse ni siquiera en los fenómenos más elementales de la naturaleza, tal como no existe correspondencia total entre el Volga antes y después de que el Kama vierta sus aguas en él, o tal como no existe un parecido completo entre el niño y sus padres. Inglaterra sólo parece una excepción; en la realidad, antes de la guerra existían en ella dos tendencias principales en torno de dos periódicos, lo que significa la indicación objetiva más verdadera del carácter de masas de una tendencia: El ciudadano *,

~^^0^^ "El ciudadano" (The Daily Citizen): diario oficial del bloque oportunista formado por el Partido Laborista, los fabianos y el Partido Laborista Independiente de Inglaterra. Se publicó en Londres y Manchestev desde 1912 hasta 1915. (Ed.)

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BAJO UNA BANDERA AJENA

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diario de los oportunistas, y El Heraldo cotidiano^^1^^', de los opositores al oportunismo. Ambos periódicos han sido envueltos por la ola de nacionalismo; con todo, la oposición a ello fue expresada por menos de 1/10 de los partidarios del primero y cerca de 3/7 de los partidarios del segundo. El método común de comparación, por el cual únicamente el Partido Socialista Británico es comparado con el Partido Laborista Independiente, es erróneo, porque pasa por alto la existencia de un bloque real de este último, tanto con los fabianose* como con el Partido Laborista***. Por consiguiente, de diez países sólo quedan dos excepciones; pero tampoco en este caso la excepción es total, pues las tendencias no han cambiado de lugar, y lo único que pasó es que la ola envolvió (por causas tan comprensibles que no hay por qué detenerse en ellas) a casi todos los opositores al oportunismo. Esto demuestra sin duda la fuerza de la ola, pero no refuta en modo alguno la coincidencia en toda Europa de la vieja y la nueva división.

Se nos dice que la división "según el oportunismo" es anticuada, que sólo tiene sentido la división en partidarios del internacionalismo y partidarios de la estrechez nacional. Es una opinión profundamente errónea. La noción de "partidario del internacionalismo" carece de todo contenido y de todo sentido si no se la amplía concretamente, y cualquier avance de esa ampliación concreta será una enumeración de los síntomas de hostilidad hacia el oportunismo. La práctica lo probará más aún. El partidario del internacionalismo que no sea el adversario más consecuente y decidido del oportunismo, será un fantasma y nada más. Es posible que algunos hombres de ese tipo se consideren sinceramente ``internacionalistas'', pero hay que juzgar a los hombres, no por lo que piensan de sí mismos, sino por su conducta política, y la conducta política de esos ``internacionalistas'', que no son adversarios consecuentes y decididos del oportunismo, será siempre una ayuda o un apoyo a la tendencia de los nacionalistas. Por otra

parte, los nacionalistas se dicen también ``internacionalistas'' (Kautsky, Lensch, Haenisch, Vandervelde, Hyndman y otros), y además de darse ese nombre, reconocen plenamente que existe un acercamiento, un acuerdo y una fusión internacional entre los hombres que piensan como ellos. Los oportunistas no están contra el ``internacionalismo'', están sólo en favor de la aprobación internacional del oportunismo y del acuerdo internacional de los oportunistas.

* "El heraldo cotidiano" (The Daily Hendd): órgano del Partido Socialista Británico, publicado en Londres desde abril de 1912; a partir de 1922 se convirtió en órgano del Partido Laborista. (Ed.)

** Véase V. I. Lenin, ob cit., t. V, nota 55. En los aftos de la guerra imperialista los fabianos ocuparon una posición socialchovinista. Véase también sobre los fabianos el presente tomo, págs. 357-363. (Ed.) *** Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XV, nota 16. (Ed.)

LA CONFERENCIA DE LAS SECCIONES DEL POSDR . . .

[252] __ALPHA_LVL1__ LA CONFERENCIA DE LAS SECCIONES DEL POSDR
EN EL EXTRANJERO^^61^^

Hace unos días terminó sus trabajos la conferencia de las secciones del POSDR en el extranjero, que se realizó en Suiza. Además de discutir los problemas propios de la emigración, y sobre los cuales trataremos de informar aunque sea brevemente en los próximos números del OC, la conferencia tomó resoluciones acerca de la guerra, problema grave, de palpitante actualidad. Publicamos estas resoluciones a continuación, esperando que sean útiles para todos los socialdemócratas, que buscan seriamente el camino hacia una causa viva y salir del caos actual de opiniones, que se reduce, en el fondo, a reconocer de palabra el internacionalismo y a tender, en la práctica, a la conciliación a cualquier precio, de un modo u otro, con el socialchovinismo. Agreguemos que sobre la consigna de los "Estados Unidos de Europa" la discusión adquirió un carácter político unilateral y se resolvió que el problema quedara pendiente hasta que se discutiese en la prensa su aspecto económico.

RESOLUCIONES DE LA CONFERENCIA

Dentro de los lincamientos del manifiesto del CC, publicado en el núm. 33°, con vistas a dar a la propaganda un carácter más sistemático, la conferencia establece las siguientes tesis:

EL CARÁCTER DE LA GUERRA

La guerra actual tiene un carácter imperialista. Es producto de las condiciones de la época en que el capitalismo ha alcanzado la etapa superior de desarrollo; en que no sólo la exportación de mercancías tiene la rnás esencial importancia, sino también la exportación de capital; en que la cartelización de la producción y la internacionalización de la vida económica han asumido proporciones considerables; en que la política colonial ha conducido al reparto de casi todo el globo terrestre; en que las fuerzas productivas del capitalismo mundial han rebasado el estrecho marco de las divisiones de los Estados nacionales, y en que las condiciones objetivas de la realización del socialismo han madurado por completo.

LA CONSIGNA DE LA "DEFENSA DE LA PATRIA"

La verdadera esencia de la guerra actual reside en la lucha entre Inglaterra, Francia y Alemania por el reparto de las colonias y por el saqueo de los países competidores, y en la aspiración del zarismo y las clases dirigentes de Rusia a apoderarse de Persia, Mongolia, la Turquía asiática, Constantinopla, Galitzia, etc. El elemento nacional en la guerra austro-servia es de una importancia completamente secundaria y no modifica el carácter imperialista general de la guerra.

Toda la historia económica y diplomática de las últimas décadas muestra que ambos grupos de naciones beligerantes han venido preparando de modo sistemático una guerra de este carácter. El problema de qué grupo asestó el primer golpe militar o fue el primero en declarar la guerra no tiene importancia alguna para determinar la táctica de los socialistas. Las frases de ambas partes sobre la defensa de la patria, la resistencia a la invasión enemiga, la guerra defensiva, etc. son sólo engaño al pueblo.

Las guerras verdaderamente nacionales, que tuvieron lugar particularmente entre 1789 y 1871, se basaban en un largo proceso de movimientos nacionales de masas, de lucha contra el absolutismo y el feudalismo, por la eliminación de la opresión nacional y de creación de Estados sobre una base nacional, como premisa para el desarrollo capitalista.

Véase el presente tomo, págs. 103-112. 'Ed.)

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La ideología nacional a que da nacimiento esta época dejó profundas huellas en la masa de la pequeña burguesía y en parte del proletariado. De ello se aprovechan ahora, en una época totalmente diferente, en la época imperialista, los sofistas de la burguesía y los traidores al socialismo que se arrastran tras ellos para dividir a los obreros y apartarlos de sus tareas de clase y de la lucha revolucionaria contra la burguesía.

Hoy son más justas que nunca las palabras del Manifiesto Comunista de que "los obreros no tienen patria". Sólo la lucha internacional del proletariado contra la burguesía puede preservar sus conquistas y abrir a las masas oprimidas el camino hacia un futuro mejor.

el caso de un rápido ritmo de desarrollo revolucionario como en el de una crisis prolongada, será no renunciar a la labor diaria y permanente, ni desdeñar ninguno de los métodos anteriores de la lucha de clases. Su tarea consistirá en encauzar tanto la lucha parlamentaria como la económica contra el oportunismo, en el espíritu de la lucha revolucionaria de las masas.

Como primeros pasos para trasformar la guerra imperialista actual en guerra civil, hay que señalar: 1) la negativa absoluta a votar los créditos de guerra y renuncia a integrar los gobiernos burgueses; 2) la ruptura total con la política de "tregua nacional" (bloc national, Burgfríeden); 3) la creación de una organización ilegal dondequiera que los gobiernos y la burguesía supriman las libertades constitucionales al proclamar el estado de guerra; 4) el apoyo a la confraternización entre los soldados de las naciones beligerantes en las trincheras y en los teatros de operaciones en general; 5) el respaldo a cualquier tipo, en general, de acciones revolucionarias masivas del proletariado.

LAS CONSIGNAS DE LA SOCIALDEMOCRACIA REVOLUCIONARIA

``La trasformación de la actual guerra imperialista en guerra civil es la única consigna proletaria correcta, testimoniada por la experiencia de la Comuna, propuesta por la resolución de Basilea (1912) y que se deduce de todas las condiciones de la guerra imperialista entre los países burgueses altamente desarrollados."*

La guerra civil, a la que llama la socialdemocracia revolucionaria en la época presente, es la lucha del proletariado armado contra la burguesía, por la expropiación de la clase de los capitalistas en los países avanzados, por la revolución democrática en Rusia (república democrática, jornada de trabajo de ocho horas y confiscación de las tierras de los terratenientes), por la república en los países monárquicos atrasados en general, etc.

La espantosa miseria de las masas provocada por la guerra tiene que engendrar estados de ánimo y movimientos revolucionarios. La consigna de la guerra civil debe servir para generalizar y orientar esos sentimientos y movimientos.

En el momento presente la organización de la clase obrera se halla fuertemente dañada.'^^1^^ Sin embargo, la crisis revolucionaria no deja de madurar por ello. Terminada la guerra, las clases dominantes de todos los países redoblarán sus esfuerzos para hacer retroceder largas décadas al movimiento de liberación del proletariado. La tarea de la socialdemocracia revolucionaria, tanto en

EL OPORTUNISMO Y LA BANCARROTA DE LA II INTERNACIONAL

La bancarrota de la II Internacional es la bancarrota del oportunismo socialista. Este último ha crecido como producto de la precedente época ``pacífica'' de desarrollo del movimiento obrero. Esta época enseñó a la clase obrera a utilizar métodos de lucha tan importantes como el parlamentarismo y todas las posibilidades legales, a crear organizaciones económicas y políticas de masas, una prensa obrera amplia, etc. Por otra parte, dicha época engendró una tendencia a negar la lucha de clases y a propugnar la paz social, a negar la revolución socialista, a negar por principio las organizaciones ilegales, a admitir el patriotismo burgués, etc. Ciertas capas de la clase obrera (la burocracia del movimiento obrero y la aristocracia obrera, a cuyas manos iba a dar una reducida parte de los beneficios procedentes de la explotación de las colonias y de la situación privilegiada de sus ``patrias' en el mercado mundial), así como los compañeros de ruta pequeñoburgueses de los partidos socialistas, representaron el principal apoyo social a esas tendencias y fueron vehículo de la influencia burguesa sobre el proletariado.

La funesta influencia del oportunismo quedó sobre todo en

Véase el presente tomo, pág. 112. (Ed.)

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LA CONFERENCIA DE LAS SECCIONES DEL POSDH . . .

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evidencia 'en la política de la mayoría de los partidos socialdemócratas oficiales de la II Internacional durante la guerra. La votación de los créditos de guerra, la participación en los ministerios, la política de "tregua civil" y el rechazo de la organización ilegal, cuando la legalidad era abolida, constituye una violación de los acuerdos más importantes de la Internacional y una traición abierta al socialismo.

para salvaguardar las conquistas del proletariado victorioso en la lucha contra la burguesía.

En el momento actual, la propaganda en favor de la paz que no contenga un llamado a las acciones revolucionarias de masas sirve sólo para sembrar ilusiones, corromper al proletariado inculcándole confianza en el humanitarismo de la burguesía y convertirlo en juguete en manos de la diplomacia secreta de los países beligerantes. Es sobre todo profundamente errónea la idea de que sin una serie de revoluciones es posible la pretendida paz democrática.

LA III INTERNACIONAL

La crisis provocada por la guerra ha revelado la verdadera esencia del oportunismo al mostrarlo como cómplice de la burguesía contra el proletariado. El llamado ``centro'' socialdemócrata,. encabezado por Kautsky, se ha deslizado en los hechos hacia el oportunismo, lo que disimula con una hipócrita y altamente dañina fraseología, con un marxismo falsificado, para parecer imperialismo. La experiencia muestra que en Alemania, por ejemplo, sólo con una decidida oposición a la voluntad de la mayoría de la cúspide dirigente del partido fue posible salir en defensa del punto de vista socialista. La esperanza de reconstituir una Internacional socialista de verdad, sin deslindar totalmente posiciones en el plano orgánico con los oportunistas, sería una ilusión peligrosa.

El POSDR debe apoyar todas las acciones internacionales y revolucionarias de masas del proletariado, esforzándose por acercar a todos los elementos antichovinistas de la Internacional.

LA DERROTA DE LA MONARQUÍA ZARISTA

En todo el país, la lucha contra el propio gobierno que lleva a cabo una guerra imperialista, no debe detenerse ante la posibilidad de la derrota del país como resultado de la agitación revolucionaria. La derrota del ejército gubernamental debilita a ese gobierno, favorece la liberación de las nacionalidades que oprime y facilita la guerra civil contra las clases gobernantes.

Aplicada a Rusia, esta tesis es particularmente justa. La victoria de Rusia provocaría un agudizamiento de la reacción mundial y de la reacción dentro del país, e iría acompañada de un avasallamiento total de los pueblos de las regiones ya anexadas. Por eso, consideramos la derrota de Rusia el mal menor en todas las condiciones.

EL PACIFISMO Y LA CONSIGNA DE LA PAZ

El pacifismo y la propaganda abstracta de la paz son algunas de las formas de engañar a la clase obrera. Bajo el capitalismo, y especialmente en su etapa imperialista, las guerras son inevitables. Por otra parte, sin embargo, los socialdemócratas no pueden dejar de notar el significado positivo de las guerras revolucionarias, es decir, de las guerras no imperialistas, como aquellas que tuvieron lugar, por ejemplo, entre 1789 y 1871 para suprimir la opresión nacional y crear, a partir de los Estados feudales desmembrados, Estados capitalistas nacionales, o las guerras posibles

LA ACTITUD HACIA LOS DEMÁS PARTIDOS Y GRUPOS

La guerra, que ha engendrado una orgía chovinista, ha revelado que, tanto los intelectuales democráticos (populistas), cuanto el partido eserista con la completa inestabilidad de la tendencia de oposición que es expresada en Misl, así como el grupo de mayor importancia de los liquidadores (Nasha Zariá), que cuenta con el respaldo de Plejánov, están todos virtualmente de parte del chovinismo. En la práctica el CO también está de parte del chovinismo---comenzando por el apoyo disimulado que le prestan Larin y Mártov y terminando por la defensa de principio que hace Axelrod de la idea de patriotismo---, y el Bund, en el que predo-

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mina el chovinismo germanófilo*. El bloque de Bruselas (3 de julio de 1914) se ha desintegrado por completo. En cuanto a los elementos que se agrupaban en torno de Nashe Slovo**, están vacilando entre una simpatía platónica por el internacionalismo y la aspiración de unidad a cualquier precio con Nasha Zana y el CO. La misma vacilación manifiesta el grupo socialdemócrata de Chjeídze, que, por un lado, ha expulsado al plejanovista, vale decir, al chovinista, a Mankov, y que por el otro desea encubrir bajo cualquier forma el chovinismo de Plejánov, de Nasha Zariá, de Axelrod, del Bund, etc.

Es tarea del partido obrero socialdemócrata de Rusia fortalecer en lo sucesivo la unidad proletaria forjada en 1912-1914, sobre todo por Pravda^^1^^***, y reconstruir las organizaciones partidarias socialdemócratas de la clase obrera sobre la base de una decisiva' ruptura orgánica con los socialchovinistas. Los acuerdos temporales sólo son posibles con los socialdemócratas que son partidarios de una ruptura orgánica categórica con el CO, con Nasha Zariá y con el Bund.

[259] __ALPHA_LVL1__ BAJO UNA BANDERA AJENA^^59^^

Escrito no más tarde del 19 de febrero (4 de marzo) de 1915.

Publicado el 29 de marzo de 1915 en Sotsial-Demokrat, núm. 40.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

~^^8^^ La posición oficial del Bund con respecto a la guerra fue expresada en el manifiesto del CC del Bund aprobado en noviembre de 1914 y publicado en Informatsionni Listck, núm. 7 (enero de 1915), en donde se exhortaba a luchar por la paz "por medio de una presión organizada sobre los gobiernos de todos los países combatientes". Al referirse al chovinismo germanófilo. V. I. Lenin evidentemente tiene en cuenta el informe de uno de los líderes del Bund, V. Kosovski (M. I. Levinson), en Berna, el 10 de octubre, y su artículo "Leyenda sobre la liberación", en la publicación citada. (Éd.)

`` Nashe Slovo ("Nuestra palabra"): diario menchevique; se publicó en París con la colaboración directa de Trotski desde enero de 1915 hasta setiembre de 1916, en sustitución de Golas. (Ed.)

'«•* Véase V. I, Lenin, ob. cit, t. XVIII, nota 12. (Ed.)

Escrito después de enero do 1915.

Publicado por primera vez en 1917, en la Recopilación, I, de la editorial Priliv, Moscú.

Firmado: N. Konstaiitíntn'.

Se publica de acuerdo con texto de la Recopilación.

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Primera página del periódico Sotsial-Demokrat, núrn. 40,

29 de marzo de 1915, con los artículos de V. I. Lenin:

¿Qué ha demostrado el proceso contra él Grupo OSDR? y

A propósito de la Conferencia de Londres.

Tamaño reducido

¿QUE HA DEMOSTRADO EL PROCESO CONTRA EL GRUPO OSDR? 263

Señalemos que, según informa Dien* (núm. 40)---- carecemos del informe oficial y completo sobre él proceso---, el camarada Petrovski declaró: "En ese mismo período [en noviembre] recibí la resolución del Comité Central [... ] y, además, me dieron resoluciones adoptadas por los obreros de siete lugares referentes a su actitud hacia la guerra, que coincidían con la actitud del Comité Central".

Esta declaración honra a Petrovski. El chovinismo que lo rodeaba era muy acentuado. No es casual que en su diario íntimo Petrovski diga que inclusive Chjeídze, hombre de inclinaciones radicales, hablaba con entusiasmo de la guerra ``liberadora''. Los diputados del Grupo Obrero Socialdemócrata, que se habían opuesto a ese chovinismo cuando estaban en libertad, tenían el deber, durante el juicio, de apartarse del mismo.

El periódico kadete Riech ha ``agradecido'' servilmente al tribunal zarista haber "disipado la leyenda" de que los diputados socialdemócratas deseaban la derrota de las tropas zaristas. Los kadetes aprovechan que los socialdemócratas de Rusia están atados de pies y manos para simular que toman en serio el ``conflicto'' imaginario entre el partido y el grupo parlamentario, asegurando que los acusados declararon sin ningún- temor a los jueces. ¡Oh candidas criaturas! Como si no supieran que en la primera fase del proceso se amenazó a los diputados con someterlos a un consejo de guerra y con la pena de muerte.

Los camaradas debieron negarse a declarar sobre la organización ilegal y, comprendiendo la hora histórica, aprovechar la tribuna pública que les ofrecía el proceso para exponer abiertamente el punto de vista socialdemócrata, hostil, no sólo al zarismo en general, sino también al socialchovinismo de todos los matices.

Poco importa que la prensa gubernamental y burguesa se lance furiosa contra el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia; poco importa que los socialistas revolucionarios, los liquidadores y los socialchovinistas "busquen asirse" con alegría malsana de las manifestaciones de debilidad y del imaginario "desacuerdo con

* Dien ("El día"): diario liberal burgués, editado en Petersburgo desde 1912. Colaboraron en la publicación los mencheviques liquidadores, a cuyas manos pasó totalmente después de la revolución de febrero de 1917. Fue clausurado por el Comité militar revolucionario adjunto al Soviet de Petrogrado el 26 de octubre (8 de noviembre) de 1917. (Ed.)

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¿QUE HA DEMOSTBADO EL PROCESO CONTRA EL GRUPO OSDR?

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el sentido del parlamentarismo ``europeo'' (léase, de lacayo) `` socialista''. Descender, o sea: ayudar a educar y a unir a los explotados y oprimidos; tal fue la consigna promovida por los ejemplos de Muránov y Petrovski.

Y esta consigna adquirirá importancia histórica universal. Ni un solo obrero que piensa querrá para un solo país del mundo esa legalidad del parlamentarismo de la burguesía que satisfacía antes, después de haber sido suprimida dicha legalidad en todos los países avanzados de un solo plumazo y de haber conducido nada más que a la estrechísima virtual alianza de los oportunistas y la burguesía. Quien sueñe con la ``unidad'' de los obreros socialdemócratas revolucionarios y los socialdemócratas legalistas `` europeos'' de ayer y de hoy, nada ha aprendido, todo lo ha olvidado y es en la práctica un aliado de la burguesía y un enemigo del proletariado. Quien no comprendió aún por qué y para qué el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia se separó del grupo socialdemócrata que había transigido con el legalismo y el oportunismo, que se ponga ahora a estudiar el informe del proceso judicial sobre la labor de Muránov y Petrovski. Esta no fue sólo labor de estos dos diputados, y únicamente los ingenuos incorregibles pueden soñar que semejante labor es combinable con la "actitud benévola y tolerante" hacia Nasha Zariá o hacia Siévernaia Rabóchaia Gazeta*, Sovremiénnik, el CO o el Bund.

¿Confía el gobierno intimidar a los obreros porque deporte a Siberia a los miembros del Grupo OSDR? Se equivoca. Los obreros no se asustan, por el contrario, entienden mejor cuáles son sus tareas, las tareas del partido obrero, a diferencia de los liquidadores y socialchovinistas. Los obreros aprenderán a no elegir para la Duma más que a hombres como los miembros del Grupo OSDR, para realizar entre las masas una actividad análoga, aun más amplia y a la vez más encubierta todavía. ¿Piensa el gobierno destruir el "parlamentarismo ilegal" en Rusia? No hará más que reforzar el vínculo del proletariado exclusivamente con este parlamentarismo.

En tercer lugar, y esto es lo más importante, el proceso contra

el Comité Central" (¡de alguna manera tienen que combatirnos, ya que no pueden hacerlo en el terreno de los principios!). El partido del proletariado revolucionario es bastante fuerte para autocriticarse con franaueza, para decir sin rodeos que un error es un error y una debilidad, una debilidad. Los obreros políticamente concientes de Rusia han creado un partido y promovido un destacamento de vanguardia que, durante la guerra mundial y en medio del descalabro general del oportunismo internacional, mostraron mavor capacidad que nadie para cumplir con su deber de socialdemócratas revolucionarios internacionales. El camino que hemos seguido ha sufrido la prueba de la más grave crisis y, una vez más, resultó ser el único justo: marcharemos por él con decisión y firmeza aun mayores, promoveremos nuevos destacamentos de vanguardia v lograremos, no sólo que realicen ese mismo trabajo, sino también que lo lleven con más acierto hasta el fin.

En segundo lugar, el proceso ha revelado un cuadro sin precedentes en el socialismo internacional: que la democracia revolucionaria utiliza el parlamentarismo. Este ejemplo, mejor que cualouier discurso, será una apelación a la inteligencia y al corazón de las masas proletarias, más convincente que cualquier argumento, refutará las tesis de los ooortunistas legalistas y de los parlanchines del anarouismo. El informe de Muránov sobre el trabajo ilegal v las notas de Petrovski quedarán por mucho tiempo como modelo de aauel trabaio de nuestros dinutados, que debimos ocultar cansamente v sobre cuva importancia meditarán ahora todos los obreros políticamente concientes de Rusia con atención siempre creciente. En una época cuando casi todos los diputados `` socialistas'' (¡nerdónese la adulteración de esta palabra!) de Europa resultaron chovinistas o sirvientes de los chovinistas, cuando el famoso ``euroneísmo'' que sedujo a nuestros liberales y liquidadores se vio reducido a un torpe acostumbrarse a una legalidad de esclavos, Rusia SUDO encontrar un partido obrero cuyos diputados, si bien no brillaron por su vana elocuencia, ni por tener ``acceso'' a los, salones burgueses e intelectuales, ni por su habilidad como experimentados abogados o parlamentarios ``europeos'', se destacaron por sus vínculos con las masas obreras, por su labor abnegada entre ellas, por sus funciones modestas, deslucidas, duras, ingratas y, sobre todo, peligrosas de propagandistas y organizadores ilegales. Ascender a una posición más elevada, al nivel de diputado o ministro influyente en la ``sociedad'': tal era, en la realidad,

~^^0^^ Siévernaia Rabóchaía Gazeta ("Periódico obrero del norte"): periódico legal de los mencheviques liquidadores; se publicó en Petersburgo desde el 30 de enero (12 de febrero) al 1 (14) de mayo de 1914. Leniri lo llamaba irónicamente Periódico liquidador del norte. (Ed.)

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¿QUÉ HA DEMOSTRADO EL PROCESO CONTBA EL GRUPO OSDH?

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sí, puede decirse, ``reveló'' mucho de la labor del Grupo OSDR. Las correcciones manuscritas de Petrovski no revelan el más leve matiz de alguna diferencia de opinión.

Los hechos evidencian que ya desde los primeros meses de la guerra la vanguardia políticamente conciente de los obreros de Rusia se agrupó efectivamente en torno del CC y del OC. Por desagradable que pueda resultar a tal o cual ``grupo'' este hecho, es irrefutable. Gracias al proceso, las palabras que se citan en el acta de acusación: "Hay que dirigir las armas, no contra los propios hermanos, los esclavos asalariados de otros países, sino contra los gobiernos y los partidos reaccionarios y burgueses de todos los países", difundirán, han difundido ya por Rusia el llamado al internacionalismo proletario, a la revolución proletaria. Gracias al proceso, la consigna de clase de la vanguardia de los obreros de Rusia llega ahora a las más amplias masas.

El chovinismo general de la burguesía y de una parte de la pequeña burguesía, las vacilaciones de la otra parte y este llamamiento de la clase obrera dan el panorama real, objetivo de nuestras divisiones políticas. Con este cuadro real, y no con los buenos deseos de intelectuales y fundadores de grupitos, hay que relacionar las propias ``perspectivas'', esperanzas y consignas.

,Los periódicos pravdistas y el trabajo "á la Muránov" han forjado la unidad de las 4/5 partes de los obreros políticamente concientes de Rusia. Cerca de 40.000 obreros compraban Pravda y muchos más la leían. Y aunque la guerra, la cárcel, Siberia y el presidio las reduzcan cinco o diez veces, es imposible destruir esta capa. Vive. Está imbuida de espíritu revolucionario y de antichovinismo. Es la única que en medio de las masas populares, en lo más profundo de ellas propaga el internacionalismo de los trabajadores, los explotados, los oprimidos. Es la única que en medio de la desintegración general se ha mantenido de pie. Es la única que conduce a las capas semiproletarias, del sociachovinismo de los kadetes, de los trudoviques, de Plejánov y de Nasha Zariá hacia el socialismo. El juicio contra el Grupo OSDR mostró a toda Rusia su existencia, sus ideas, su actividad y su llamado a la "confraternidad con los esclavos asalariados de otros países''.

Con esta capa hay que trabajar, hay que salvaguardar su

el Grupo OSDR permitió por primera vez en Rusia la difusión amplia de millones de ejemplares de material objetivo sobre el problema más importante, fundamental, esencialísimo de la actitud hacia la guerra de las diversas clases de la sociedad rusa. ¿No es ya suficiente esta charlatanería intelectualista mortalmente aburrida sobre la compatibilidad entre la "defensa de la patria" y el internacionalismo "en principio" (léase, de palabra o hipócrita)? ¿No es hora ya de tomar los hechos que tienen que ver con las clases, es decir, con la vida de millones de seres y no con unas

decenas de héroes de las frases?

• i

Han trascurrido más de seis meses desde que comenzó la guerra. La prensa legal e ilegal de todas las tendencias ha dado su opinión, todos los grupos partidarios de la Duma se han definido; aunque muy insuficiente, es el único índice objetivo de nuestros agrupamientos de clase. El proceso contra el Grupo OSDR y los comentarios de la prensa sirvieron para reunir toda esa documentación. El proceso demostró que los representantes de avanzada del proletariado son en Rusia hostiles, no sólo al chovinismo en general, sino que, en particular, comparten la propia posición de nuestro OC. Los diputados fueron arrestados el 4 de noviembre de 1914. Por consiguiente, realizaron su labor durante más de dos meses. ¿Con quién y cómo? ¿Qué tendencias de la clase obrera reflejaron y expresaron? La respuesta la da el hecho de que las ``tesis'' y Sótsial-Demokrat sirvieron de material para la conferencia y de que el comité de Petrogrado de nuestro partido editara repetidas veces volantes con ese mismo contenido. En la conferencia no hubo otros materiales. Los diputados no se propusieron informar a la conferencia de otras tendencias en la clase obrera, puesto que otras no existían.

¿Puede ser que los miembros del Grupo OSDR hayan expresado sólo la opinión de una minoría de obreros? No tenemos derecho a suponerlo, puesto que durante dos años y medio, desde la primavera de 1912 hasta el otoño de 1914, las 4/5 partes de los obreros políticamente concientes de Rusia se agruparon en torno de Pravda, con la cual estos diputados trabajaron en plena solidaridad ideológica. Esto es un hecho. Cualquier protesta de cierta significación que hubiese surgido entre los obreros contra la posición del CC, habría aparecido expresada en el proyecto o proyectos de resolución. Nada semejante surge del proceso, aunque

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unidad contra los -.ocialchovinistas; este es el único camino por el que el desarrollo del movimiento obrero de Rusia puede orientarse hacia la revolución ^social, en lugar de hacerlo según el tipo nacional-liberal ``europeo''.

Sotsid-Demokrat, núm. 40, 29 de marzo de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

[269] __ALPHA_LVL1__ A PROPÓSITO DE LA CONFERENCIA DE LONDRES

La declaración del camarada Maxímovich, representante del Comité Central del POSDR, que nosotros publicamos, expresa plenamente las opiniones del partido sobre esta conferencia. La prensa burguesa de Francia ha puesto en claro de manera magnífica su importancia como instrumento o maniobra de la burguesía anglo-francesa. Los papeles se distribuyeron así: Le Temps y L'Écho de París* atacaron a los socialistas franceses por sus pretendidas concesiones excesivas al internacionalismo. Estos ataques no fueron más que una maniobra destinada a preparar el terreno para la conocida declaración en el parlamento del primer ministro Viviani, inflamada de agresivo patriotismo. Por otra parte, además, Journal des Debáis** mostró abiertamente las cartas al declarar que en el fondo se trataba de lograr que los socialistas ingleses, con Kair Hard¿e a la cabeza, que hasta entonces estaban contra la guerra y el reclutamiento, votaran por la continuación de la guerra hasta la victoria sobre Alemania. Ello se logró. Es importante. Es el resultado político de haber atraído a los socialistas, tanto ingleses como franceses, al lado de la burguesía anglo-- francesa. Por lo que hace a las frases sobre el internacionalismo, el socialismo, el referéndum, etc., ¡son sólo frases, palabras huecas sin sentido alguno!

No cabe duda de que a los inteligentes reaccionarios de la

* L'Écho de París ("El eco de París"): periódico burgués, muy reaccionario. Se publicó en París desde 1884 hasta 1938. (Ed.)

** Journal des Débats Politiquea et Littéraires ("Revista de debates políticos y literarios"): semanario burgués que se publicó desde 1894 hasta 1934 en París. Lenin alude al artículo "Conferencia de los socialistas en Londres", publicado en el núm. 15 de la revista, el 19 de febrero de 1915. (Ed.)

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A PROPÓSITO DE LA CONFERENCIA DE LONDRES

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burguesía francesa se les ha escapado la cruda verdad. La burguesía anglo-frañcesa, más la burguesía rusa, hace la guerra para arruinar y saquear a Alemania, Austria y Turquía. Ella necesita reclutadores, necesita él acuerdo de los socialistas de que hay que combatir hasta la victoria sobre Alemania; lo demás es vacía e indigna fraseología, prostitución de grandes palabras como socialismo, internacionalismo, etc. En la práctica," marchar tras la burguesía y ayudarla a saquear otros países y de palabra obsequiar a las masas la hipócrita aceptación "del socialismo y de la Internacional": tal es precisamente la culpa mayor del oportunismo y la razón fundamental de la bancarrota de la II Internacional.

Por esta razón, la tarea de los opositores a los socialchovinistas en la Conferencia de Londres era clara: retirarse de la Conferencia en nombre de los claros principios aritichovinistas, sin caer en la germanofilia. ¡¡Pues justamente por motivos chovinistas, y no por otros, los germanófilos se oponen decididos a la Conferencia de Londres!! El camarada Maxímovich cumplió su misión cuando habló en forma terminante de la traición de los socialistas alemanes.

Los bundistas y los partidarios del CO no pueden comprender este hecho tan simple y claro. Los primeros son germanófilos, por el estilo de Kosovski, que justifica abiertamente la votación de los socialdemócratas alemanes en favor de los créditos de guerra (véase Boletín de Información^^9^^ del Bund, núm. 7, enero de 1915, pág. 7, comienzo del § V). La Redacción de este boletín no hizo mención a su desacuerdo con Kosovski (aunque ella recalcó que estaba en desacuerdo con Borísov, defensor del patriotismo ruso). ¡En el manifiesto del CC del Bund (ibídem, pág. 3) no hay una sola alusión clara contra el socialchovinismo!

Los partidarios del CO están por la conciliación entre el chovinismo germanófilo y el francófilo. Así se desprende de las declaraciones de Axelrod (núms. 86 y 87 de Golas y núm. 1 de Noticias del Secret. en el ext. del CO** del 22 de febrero de 1915).

* "Boletín de información de la organización del Bund en el extranjero: se publicó en Ginebra desde junio de 1911 a junio de 1916. Aparecieron sólo 11 números. Para sustituirlo apareció el "Boletín del Comité del Bund en el extranjero". (Ed.)

** Noticias del Secretariado en el extranjero del CO del POSDR: publicación menchevique, editada en Ginebra desde febrero de 1915 hasta marzo de 1917. Aparecieron 10 números. (Ed.)

Cuando la Redacción de Nashe Slovo nos propuso una acción co.mún contra el "socialchovinismo oficial", le respondimos sin rodeos, agregando nuestro proyecto de declaración y remitiéndonos al voto decisivo del camarada Maxímovich, que el CO y el Bund estaban ellos mismos del lado del socialpatriotismo oficial^^64^^.

¿Por qué Nashe Slovo trata de engañarse a sí mismo y a los demás, guardando silencio sobre esto en su editorial del núm. 32? ¿Por qué silencia que nuestro proyecto de declaración hablaba también de la traición de los socialdemócratas alemanes? La declaración de Nashe Slovo ha omitido este importantísimo punto ``fundamental''; ni nosotros ni el camarada Maxímovich podíamos aceptar esa declaración, y no la aceptamos. Por ello no hubo unidad de acción entre el CO y nosotros. ¿¿Por qué, entonces, Nashe Slovo trata de engañarse a sí mismo y a los demás asegurando que existe una base para la unidad de acción??

El "socialpatriotismo oficial" es el mal más grave que sufre el socialismo contemporáneo. Para combatirlo (y no para conciliar con él, no para una ``amnistía'' internacional recíproca sobre este punto) tienen que estar alistadas y reunidas todas las fuerzas. Kautsky y otros han presentado un programa claramente definido de ``amnistía'' y de paz con el socialchovinismo. Nosotros hemos tratado de presentar un programa definido de lucha contra él: véase en especial el núm. 33 de Sotsial-Demokrat y las resoluciones publicadas. Sólo resta desear que Nashe Slovo deje de vacilar entre la "simpatía platónica por el internacionalismo" y la paz con el socialchovinismo, para volcarse hacia algo más definido.

Sotsial-Demokrat, núm. 40, 29 de marzo de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

[272] __ALPHA_LVL1__ UN EJEMPLO QUE ILUSTRA LA CONSIGNA
DE LA GUERRA CIVIL

UN EJEMPLO QUE ILUSTRA LA CONSIGNA DE LA GUERRA OVIL

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vistas a emprender acciones contra la guerra serían imposibles (expresión literal usada por Kautsky en Neue Zeií)!!*

Traten de imaginar que Hyndman, Guesde, Vandervelde, Plejánov, Kautsky, etc., en vez de esa complicidad con la burguesía de la que hoy se ocupan, hubiesen constituido un comité internacional para hacer agitación en favor "de la fraternización y de las tentativas de acercamiento" entre los socialistas de los países beligerantes, tanto "en las trincheras" como entre las tropas en general. ¡Qué resultados se habrían conseguido al cabo de varios meses, si hoy, seis meses después de iniciada la guerra y contra la voluntad de cuantas personalidades, jefes y lumbreras han traicionado al socialismo, aumenta en todas partes la oposición contra los que han votado los créditos de guerra y contra los que aceptaron cargos en los ministerios, y cuando las autoridades militares lanzan amenazas de muerte por la ``fraternización''!

``El problema práctico es uno: la victoria o la derrota del propio país", escribe el lacayo de los oportunistas Kautsky, de acuerdo con Guesde, Plejánov y Cía. Ciertamente, si se olvida el socialismo y la lucha de clases, es verdad. Sin embargo, si no se olvida el socialismo, no es verdad, es otro problema práctico. ¿Hay que morir como esclavo e impotente en una guerra entre esclavistas, o caer en las "tentativas de fraternización" entre esclavos encaminadas a abolir la esclavitud?

He ahí cuál es, en la realidad, el problema ``práctico''.

El 8 de enero del nuevo calendario, los periódicos suizos recibieron desde Berlín el siguiente mensaje:

En los últimos tiempos los periódicos han publicado repetidamente noticias sobre tentativas de alemanes y franceses para entrar en relaciones pacíficas en las trincheras. De acuerdo con Tágliche Rundschau" una orden del ejército, del 29 de diciembre, prohibe la fraternización y, en general, cualquier acercamiento con el enemigo en las trincheras; el incumplimiento de esta orden se castigará como delito de alta traición.

Vemos, pues, que la fraternización y las tentativas de acercamiento son una realidad. Ello inquieta a las autoridades militares alemanas; por lo tanto, le asignan una gran importancia. El diario obrero británico Labour Leader, del 7 de enero de 1915, trae numerosos extractos de periódicos burgueses ingleses que hablan de casos de fraternización entre soldados ingleses y alemanes, que organizaron una "tregua de 48 horas" (para Navidad) y se encontraron amistosamente a medio camino entre las trincheras, etc. Las autoridades militares inglesas prohibieron la fraternización por una orden especial. Y los oportunistas socialistas y sus defensores (¿o lacayos?) aseguraban a los obreros, en la prensa (como Kautsky), con aire de singular suficiencia y con la conciencia tranquila, ¡¡que la censura militar les ahorraría cualquier desmentida, que Jos acuerdos entre los socialistas de los países beligerantes con

Sotsial-Demokrat, núm. 40, 29 de marzo de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

s Tágliche Rundschau ("Análisis diario"): periódico burgués de tendencia nacionalista; se publicó en Berlín desde octubre de 1880. En 1922 fue vendido al Deutsche Allgemeine Zeitung. Desde diciembre de 1924 a 1928 reapareció con el título de Netie Tágliche Rundschau y en 1933 dejó de publicarse. (Ed.)

a Se refiere al artículo de K. Kautsky "La socialdemocracia durante la guerra", publicado en Die Neue Zeit, núm. 1, del 2 de octubre de

1914. (Ed.)

'.

[274] __ALPHA_LVL1__ LOS SOFISMAS DE LOS SOCULOHOVINISTAS 275

LOS SOFISMAS DE LOS SOGIALCHOVINISTAS

un chovinista ruso con un chovinista alemán. Es un método viejo y gastado hasta la vulgaridad, y sólo nos queda señalar que el señor A. Potrésov trata por todos los medios de ocultar y embrollar el sencillo y claro significado de sus palabras.

Los puntos en los cuales están de acuerdo el señor A. Potrésov y Kautsky son lo esencial. Están de acuerdo, por ejemplo, en que "el internacionalismo del proletariado actual es compatible con la defensa de la patria" (K. Kautsky, pág. 34 de la edición alemana de su folleto). El señor A. Potrésov habla de la situación especial del país "que ha sufrido un desastre". Kautsky escribe: "Nada teme más el pueblo que una invasión enemiga [...]. Si la población ve la causa de la guerra, no en su propio gobierno, sino en los pérfidos designios de un Estado vecino---¡y qué Estado no intentará inculcar semejante opinión en la masa de la población a través de la prensa, etc.!---, entonces [•..] en la población entera se encenderá la aspiración unánime de defender las fronteras contra el enemigo [...]. La propia multitud enfurecida mataría a los que intentaran impedir el envío de tropas a la frontera" (K. Kautsky, pág. 33, de un artículo de 1911)*.

Esta es una defensa supuestamente marxista de la idea fundamental de todos los socialchovinistas.

Ya en 1911, cuando descargaba la culpa sobre los "pérfidos designios" de otro país, el propio Kautsky advertía muy bien que el gobierno (y la burguesía) engañaría "al pueblo, a la población, a la multitud". El problema es establecer si apoyar semejante engaño---sea votando los créditos, o con discursos, artículos, etc.--- es compatible o no con el internacionalismo y el socialismo, o si equivale a la política obrera nacional-liberal. Kautsky procede como el más desvergonzado ``abogado'', como el peor sofista, cuando sustituye este problema por el de establecer si es razonable o no "impedir el envío de tropas" en forma ``individual'', contra la voluntad de la mayoría de la población que ha sido engañada por su gobierno. La discusión no gira sobre esto. Esto no es lo esencial. Es necesario disuadir a los pequeños burgueses engañados, y explicarles el engaño. A veces es necesario ir con ellos a la guerra y ser capaces de esperar hasta que ellos hayan hecho su experiencia sobre la guerra. Pero no se trata de eso,

* Se refiere al articulo de K. Kautsky "La guerra y la paz", publicado en Die Neue Zeíi, núm. 30, del 28 de abril dé 1911. (Ed.)

La revista Nashe Dielo (1915, núm. 1), editada en Petrogrado por los liquidadores, publica una traducción del folleto de Kautsky El internacionalismo y la guerra*. Con este motivo, el señor A. Potrésov expresa su desacuerdo con Kautsky, quien, en su opinión, actúa o como ``abogado'' (es decir, un defensor del socíalchovinismo alemán, que rechaza admitir la variedad francorusa de esta tendencia), o como ``juez'' (es decir, un marxista que trata de aplicar imparcialmente el método de Marx).

En la realidad, tanto el señor A. Potrésov como Kautsky, al defender con evidentes sofismas la política obrera nacional-liberal, traicionan en el fondo el marxismo. El señor A. Potrésov trata "de distraer la atención de los lectores de lo esencial y discute con Kautsky cuestiones de detalle. Según el Sr. Potrésov, la ``solución'' del problema de la actitud de la ``democracia'' anglo-francesa (el autor tiene presente la democracia obrera) hacia la guerra es "en general una buena solución" (pág. 69); "ellas [estas democracias] han actuado correctamente", aunque su solución ha sido no tan conciente como "de acuerdo con la solución nacional por una feliz casualidad''.

El sentido de estas palabras es claro: el señor A. Potrésov, bajo la protección de los anglo-franceses está defendiendo el chovinismo ruso, justificando así las tácticas patrióticas usadas por los socialistas de la Triple Entente. A. Potrésov no discute con Kautsky como un marxista podría discutir con un chovinista, sino como

* El trabajo citado de Kautsky fue publicado en Die Neue Zett, núm. 8, del 27 de noviembre de 1914, y en 1915 por la redacción de Vorwarts como folleto. En ruso lo editó Nashe Dielo, núms. 1 y 2, donde apareció también el artículo de Potrésov "Entre dos épocas", que Lenin critica en este trabajo. (Ed.)

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V. I. LENIN

LOS SOFISMAS DE LOS SOCIALCHOVINISTAS

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sino de determinar si puede permitirse que los socialistas participen en el engaño del ``pueblo'' por la burguesía. Kautsky y A. Potrésov justifican ese engaño, pues los dos saben de sobra que en la guerra imperialista de 1914 son igualmente culpables de "pérfidos designios" los gobiernos y la burguesía de todas las `` grandes'' potencias, tanto de Inglaterra, de Francia, de Alemania y de Rusia. De ello habla con claridad, por ejemplo, la resolución de Basilea de 1912.

Es indudable que el ``pueblo'', es decir, la masa de pequeños burgueses y una parte de los obreros engañados, cree en la fábula burguesa de los "pérfidos designios" del enemigo. Pero es deber de los socialdemócratas combatir el engaño, en lugar de mantenerlo. Mucho antes de la guerra, todos los socialdemócratas, en todos los países,, dijeron---y en Basilea lo confirmaron---que cada una de las grandes potencias aspiraba en los hechos a consolidar y extender su dominación sobre las colonias, a oprimir a las naciones pequeñas, etc. La guerra se hace por el reparto de las colonias y por el saqueo de territorios ajenos; los ladrones pelean entre sí, y aludir a la derrota de cualquiera de ellos en el momento dado para presentar el interés de los ladrones cómo el interés del pueblo o de la patria, es una descarada mentira burguesa. Al ``pueblo'' que sufre a consecuencia de la guerra debemos decirle la verdad, y esa verdad consiste en que es imposible ponerse a salvo de las calamidades de la guerra sin derrocar a los gobiernos y a la burguesía de cada país beligerante. Defender a Bélgica mediante la asfixia de Galitzia o Hungría no es "defender la patria''.

Sin embargo, el propio Marx, que condenaba las guerras, como por ejemplo, en 1854-1876, se ubicaba al lado de una de las potencias beligerantes cuando, a pesar de la voluntad de los socialistas, la guerra resultaba un hecho. Tal es el principal contenido, la principal "carta de triunfo" del folleto de Kautsky. Y es también la misma la posición del señor A. Potrésov, quien por ``internacionalismo'' entiende determinar el éxito de quién en la guerra es más deseable o menos dañino, no desde el punto de vista del proletariado nacional, sino del proletariado de todo el mundo. La guerra es llevada a cabo por los gobiernos y la burguesía; el proletariado debe determinar la victoria de cuál gobierno es menos peligroso para los obreros de todo el mundo.

El sofisma de estos razonamientos consiste en que sustituye

un pasado período de la historia por el período presente. Los rasgos fundamentales de las guerras anteriores a las cuales se refiere Kautsky eran los siguientes: 1) las guerras anteriores se hacían para resolver las trasformaciones democraticoburguesas y para derrocar el absolutismo o la opresión extranjera; 2) las condiciones objetivas de la revolución socialista no estaban entonces aún maduras y ningún socialista podía hablar, antes de la guerra, de utilizarla "para precipitar el hundimiento del capitalismo", como lo hacen las resoluciones de Stuttgart (1907) y de Basilea (1912); 3) no había entonces, en los Estados de arabos bandos beligerantes, partidos socialistas en cierta medida fuertes, de masas y templados en una serie de batallas.

En pocas palabras, ¿es de sorprenderse que Marx y los marxistas se limitaran a determinar cuál victoria de la burguesía era menos dañina (o más favorable) para el proletariado internacional, cuando aún no podía hablarse siquiera de un movimiento general del proletariado contra los gobiernos y la burguesía de todos los países beligerantes?

Mucho antes de la guerra y por primera vez en la historia mundial, los socialistas de todos los países beligerantes se reúnen y declaran: utilizaremos la guerra "para precipitar el hundimiento del capitalismo" (1907, resolución de Stuttgart). Por consiguiente, reconocen que las condiciones objetivas para "precipitar el hundimiento", es decir, para la revolución socialista, están maduras. Por consiguiente, amenazan a los gobiernos con la revolución. En Basilea (1912) lo han dicho más claramente aun al referirse a la Comuna y a la revolución de octubre-diciembre de 1905, o sea, a la guerra civil. ¡Los socialistas que amenazaron a los gobiernos con la revolución y llamaron al proletariado a la revolución, cuando estalla la guerra empiezan a hablar de lo que pasó hace medio siglo y a justificar el apoyo de los socialistas a los gobiernos y a la burguesía! El marxista Gorter tiene mil veces razón cuando, en su folleto holandés El imperialismo, la guerra mundial y la socialdemacracia (pág. 84), compara a los ``radicales'' por el estilo de Kautsky con los liberales de 1848, valientes de palabra y traidores en la práctica.

Por décadas, un conflicto entre los elementos socialdemócratas revolucionarios y los oportunistas se fue desarrollando en el socialismo europeo. La crisis ha madurado. La guerra descubrió el absceso. La mayoría de los partidos oficiales ha sido vencida

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V. I. LENIN

por los políticos obreros nacional-liberales, que defienden los privilegios de ``su'' burguesía ``nacional'', del derecho de esa burguesía de tener colonias, de aplastar a las pequeñas naciones, etc. Tanto Kautsky como A. Potrésov encubren, defienden y justifican la política obrera nacional-liberal, en vez de desenmascararla ante el proletariado. He ahí la esencia de los sofismas del socialcho-

vimsmo.

[279] __ALPHA_LVL1__ EL PROBLEMA DE LA UNIFICACIÓN
DE LOS INTERNACIONALISTAS

Por otra parte, el señor A. Potrésov imprudentemente se pronunció sobre esto reconociendo "la inconsistencia de principios de la'fórmula de Stuttgart" (pág. 79). ¡Muy bien! Para el proletariado son preferibles los renegados declarados que los encubiertos. ¡Continúe, señor A. Potrésov; repudiar Stuttgart y Basilea es más honesto!

Kautsky, el diplomático, es más hábil que el señor A. Potrésov. No repudia Stuttgart y Basilea, sólo.;, ¡``sólo''!... cita el manifiesto de Basilea \\omitiendo toda referencia a la revolución!! Por lo visto, la censura molesta tanto a Potrésov como a Kautsky. Por lo visto A. Potrésov y Kautsky están de acuerdo en hablar de la revolución cuando la censura lo permita...

No perdemos la esperanza de que A. Potrésov, Kautsky o sus partidarios propongan remplazar las resoluciones de Stuttgart y Basilea por una más o menos así: "Si a pesar de nuestros esfuerzos la guerra estalla lo mismo, debemos determinar, desde el punto de vista del proletariado internacional, qué es lo más ventajoso para él: que la India sea saqueada por Inglaterra o por Alemania, que los negros de África sean embriagados y desvalijados por los franceses o por los alemanes, que aplasten a Turquía los austroalemanes o los anglo-franco-rusos, que los alemanes asfixien a Bélgica o los rusos a Galitzia, que dividan China los japoneses o los norteamericanos", etc.

La guerra ha provocado una profunda crisis en el conjunto del socialismo internacional. Como toda otra crisis, la actual crisis del socialismo ha revelado más claramente las contradicciones internas que yacen profundamente dentro de él; ha arrancado muchos velos falsos y convencionales y ha mostrado con toda nitidez y precisión qué está putrefacto y caduco en el socialismo, y de qué dependerá su futuro desarrollo y avance hacia la victoria.

Prácticamente todos los socialdemócratas de Rusia entienden que las antiguas divisiones y agrupamientos están, si no envejecidos, al menos sufriendo una modificación. En primer plano está la división a que ha dado lugar el problema fundamental planteado por la guerra, a saber: la división en ``internacionalistas'' y `` socialpatriotas''. Hemos tomado estos términos del editorial de Nashe Slooo, núm. 42, sin detenernos ahora a examinar si sería conveniente completarlos oponiendo socialdemócratas revolucionarios a políticos obreros nacional-liberales.

No se trata de nombres, como es natural: Nashe Slovo ha señalado correctamente la esencia de la principal división de nuestros días. Los internacionalistas---escribe---están "unidos en su negativa actitud hacia el socialpatriotismo, representado por Plejánov..." Y la Redacción invita "a los grupos hoy desunidos" a "ponerse de acuerdo y unirse, aunque sólo sea para una cosa: para expresar la actitud de los socialdemócratas rusos hacia la guerra actual y hacia el socialpatriotismo ruso''.

Además del llamado a través de la prensa, los editores de Nashe Slovo nos han enviado a nosotros y al CO, una carta, pro-, poniendo que, con su participación, se convoque una conferencia para discutir el asunto. En nuestra contestación hablamos de la necesidad de "aclarar algunas cuestiones preliminares para saber

Sotsial-Demokrat, núm. 41, 1 de mayo de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

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restablecimiento de la Internacional", la forma ``unilateral' en que el "periódico Nashe Slovo encara" (estos problemas).

Ya hemos señalado que los puntos de vista de Axelrod, representante oficial del CO, son socialchovinistas. Nashe Slovo no ha contestado a esto ni en la prensa ni en la correspondencia. Hemos señalado que la posición del Bund era la misma, con un ligero predominio hacia el chovinismo germanófilo. La resolución de Nervi es una confirmación efectiva y, aunque indirecta, muy imnortante: la unificación de los internacionalistas exclusivamente se declara perjudicial y divisionista; la cuestión se plantea con una claridad digna de todo reconocimiento.

Más clara aun es la contestación del CO, que expresa sin rodeos, no una actitud solapada hacia el problema, sino una más directa v formal: no hay que reunirse sin los socialpatriotas, sino con ellos.

Debemos agradecer al CO que Iwva confirmado ante Nashe Slovo eme nuestras opiniones sobre el CO eran correctas.

¿Significa esto aue ha fracasado la idea en sí de Nashe Slovo de unificar a los internacionalistas? No. El fracaso de ninguna conferencia detendrá la unificación de los intemacionalistas, ñor cnanto hav solidaridad ideológica v un sincero deseo de luchar contra el socialoatriotismo. La Redacción de Nashe Slovo tiene a su disposición un gran instrumento: un diario. Puede hacer algo muchísimo más práctico y más serio que las conferencias y las declaraciones, a saber: puede invitar a todos los grupos v ponerse ella misma, desde ahora. 1) a elaborar respuestas comnletas. precisas, inequívocas v perfectamente clavas sobre el contenido del internacionalismo C ¡pues también Vandervelde, Kautsky- Pleiánov. Lensch v Haenisch se llaman a sí mismos internacionalistas!), el onortimismo. la bancarrota de la II Internacional, las tareas v los métodos para combatir el socialnatriotismo, etc.; 2) a reunir fuerzas nara una lucha seria por ciertos principios, no sólo en el extranjero, sino, sobre todo en Rusia.

¿Se atrevería, en efecto, alguien a negar que no hay ni puede haber otro camino para la victoria del internacionalismo sobre el socialpatriotismo? ¿Acaso medio siglo de historia de emigración rusa (y treinta años de historia de emigración socialdemócrata) no ha mostrado que cuantas declaraciones, conferencias, etc., se hagan en el extranjero son impotentes, poco serias y ficticias si

si existe entre nosotros solidaridad en lo fundamental". Nos detuvimos ante todo en dos cuestiones previas: 1) ninguna declaración ayudará a desenmascarar a los ``socialpatriotas'' (la Redacción menciona a Plejánov, Alexinski y al conocido grupo de escritores liquidacionistas de Petrogrado, partidarios de la revista X. Y. Z.*), "que falsifican la voluntad del proletariado de avanzada de Rusia" (la expresión es de la Redacción de Nashe Slovo). Es preciso una larga lucha para ello. 2) ¿Qué razones hay para incluir al CO entre los ``internacionalistas''?

Por otra parte, el secretariado del CO en el extranjero nos envió copia de su respuesta a Nashe Slovo, respuesta que se reduce a señalar que está fuera de cuestión la selección "previa" de ciertos grupos y la "exclusión de otros"; y que "deben ser invitados a la reunión los representantes en el extranjero de todos los centros y grupos del partido q"ue asistieron [... ] a la Conferencia de Bruselas del Buró Socialista Internacional antes de la guerra" (carta del 25 de marzo de 1915).

Así, pues, el CO se niega por principio a participar en una reunión de los Intemacionalistas y desea conferenciar también con los socialpatriotas (como se sabe, las tendencias de Plejánov y Alexinski estuvieron representadas en Bruselas). Idéntico es el espíritu de la resolución de los socialdemócratas de Nervi (núm. 53 de Nashe Slovo), aprobada después del informe de lónov (y que expresa con claridad las opiniones de este representante de los elementos más izquierdistas o internacionalistas del Bund) **.

En esta resolución---en general característica y valiosa en alto grado para definir la "línea intermedia" que buscan muchos en el extranjero---se expresa simpatía por los ``principios'' de Nashe Slovo, pero, al mismo tiempo, se expresa desacuerdo con la posición de Nashe Slovo, "que consiste en crear división orgánica, en unir sólo a los socialistas intemacionalistas y defender, la necesidad de divisiones en los partidos socialistas, proletarios, formados a lo largo de la historia". La reunión considera " extremadamente perjudicial para esclarecer las tareas vinculadas con el

~^^0^^ Se refiere a la revista de los mencheviques liquidadores Nasha Zaríá. (Ed.)

*° El bundista lónov (F. Koiguén) expuso su informe sobré el tema Métodos de organización para restablecer la Internacional, en Nervi, Suiza, a fines de marzo de 1915. (Ed.)

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la abierta expresión solamente de esta tendencia, la de Nashe Dielo, Strajovanie Rabochij y Siéverni Galos^^0^^, la de Máslov y

Plejánov?

Una vez más: ¡más desconfianza por las manifestaciones espectaculares y mayor valentía para mirar cara a cara las graves realidades políticas!

no están respaldadas por un movimiento de larga duración de tal o cual capa social en Rusia? ¿Acaso no nos enseña también la guerra actual que todo lo que no está maduro o que comienza a descomponerse, todo lo convencional o diplomático, quedará reducido a polvo al primer choque?

Durante los ocho meses de guerra, todos los centros, grupos, tendencias y matices de opinión socialdemócratas se han reunido ya con quienes pudieron y quisieron: han hecho ya `` declaraciones'', es decir, han expuesto públicamente su opinión. Hoy la tarea es diferente, hay que acercarse a la acción; más desconfianza por las declaraciones y reuniones espectaculares; mayor energía en las precisas respuestas y consejos a los escritores, propagandistas, agitadores y a todos los obreros que meditan, que resulte imposible no comprender dichos consejos; mayúr claridad y decisión en reunir fuerzas para el continuado esfuerzo de hacer realidad esos consejos.

Repetimos que la Redacción de Nashe Slovo tiene muchas posibilidades---¡es un diario!---, y ella tendrá mucho que responder si fracasan en llevar adelante, por lo menos, este "programa mínimo''.

Una observación más: hace exactamente cinco años, en mayo de 1910, señalábamos en nuestra prensa editada en el extranjero un hecho político de la mayor trascendencia, más ``fuerte'' que las reuniones y las declaraciones de muchos de los muy ``fuertes'' centros socialdemócratas, a saber: la formación en Rusia del grupo de escritores legalistas de esa misma revista X. Y. Z. ¿Qué mostraron los hechos durante esos cinco años bastante ricos en acontecimientos en la historia del movimiento obrero de Rusia y de todo el mundo? ¿No mostraron que en Rusia tenemos un cierto núcleo social para agrupar los elementos de un partido obrero nacional-liberal (¡de tipo ``europeo''!)? ¿Qué conclusiones están obligados a sacar todos los socialdemócratas en circunstancias que, con excepción de Voprosi Strajovania^^0^^, nosotros vemos, en Rusia,

* Voprosi Strajovania ("Problemas de seguros sociales"): revista bolchevique legal. Apareció en Petersburgo desde octubre de 1913 hasta marzo de 1918, con intervalos. Luchó no solamente por que se impusieran los seguros para los obreros sino también por las "consignas íntegras" de los bolcheviques: jomada de ocho horas, confiscación de las tierras a los terratenientes y república democrática. En la revista colaboraron los bolcheviques A, N. Vinokúrov, N. A, Skripniki P, I. Stuchka, N. M. Shvérnik y otros. (Ed.)

Sotsial-Demokrat, núm. 41, 1 de mayo de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

* Siévemi Golas ("La Voz del Norte"): semanario menchevique. Se publicó en Petrogrado desde enero a marzo de 1915. (Ed.)

[284] __ALPHA_LVL1__ LOS FILÁNTROPOS BURGUESES Y LA
SOCIALDEMOGRACIA REVOLUCIONARIA 285 __RUNNING_HEADER__ LOS FILÁNTROPOS BURGUESES Y LA SOCIALDEMOCRACTA . . .

La revista de los millonarios ingleses "El economista" (The Economist)*, sigue una línea muy instructiva con respecto a la guerra.^ Los representantes del capital avanzado del país capitalista más viejo y más rico deploran amargamente la guerra y sin cesar hacen votos por la paz. La lectura del The Economist inglés servirá de prueba para convencer de su error a los socialdemócratas que, siguiendo a los oportunistas y a Kautsky, piensan que el programa socialista consiste en predicar la paz. Su programa no es socialista, sino pacifista burgués. Los sueños de paz sin la propaganda en favor de la acción revolucionaria expresan temor ante la guerra y nada tienen en común con el socialismo.

Más aun. El economista inglés está en favor de la paz, precisamente porque teme la revolución. Así, por ejemplo, en su número del 13 de febrero de 1915 leemos lo siguiente:

Los filántropos esperan que la paz signifique una reducción internacional de los armamentos [. . . ] Pero los que saben qué fuerzas dirigen efectivamente a la diplomacia europea no se dejan llevar por ninguna utopía. La perspectiva abierta por la guerra promete revoluciones sangrientas, batallas encarnizadas del trabajo contra el capital, o bien de las masas populares contra las clases dominantes de la Europa continental.

En el número del 27 de marzo de 1915 encontramos otra vez nuevas expresiones de deseos de una paz que garantice la libertad de las nacionalidades, prometida por Edward Grey, etc. Si esta esperanza no se realiza... "la guerra llevará al caos revolucionario. Nadie puede decir dónde empezará este caos ni adonde conducirá

``El economista", The Economist: semanario inglés dedicado a problemas económicos V Políticos. Órgano deja gran burguesía industrial. Se publica en Londres, desdé 1843. (Ed,)

Los millonarios pacifistas ingleses comprenden la política crintemporánea mucho mejor que los oportunistas, los partidarios de Kautsky y otros socialistas por el estilo que suspiran por la paz. Los señores burgueses saben, en primer lugar, que las frases sobre la paz democrática son una utopía huera y tonta, en tanto las antiguas "fuerzas dirigen efectivamente a la diplomacia", es decir, en tanto la clase de los capitalistas no sea expropiada. En segundo lugar, los señores burgueses valoran con sensatez la perspectiva de "revoluciones sangrientas", de "caos revolucionario". La burguesía se imagina siempre la revolución socialista como un "caos revolucionario''.

En la política realista de los países capitalistas, se puede ver que la simpatía por la paz adopta tres formas diferentes.

1) Los millonarios esclarecidos quieren apresurar la paz, porque temen la revolución. Y declaran, juiciosa y verazmente, que bajo el capitalismo la "paz democrática" (sin anexiones, con limitación de los armamentos, etc.) es una utopía.

Esta utopía pequeñoburguesa es defendida por los oportunistas, los partidarios de Kautsky, etc.

2) Las masas populares no esclarecidas (los pequeños burgueses, los semiproletarios, una parte de los obreros, etc.), cuyo deseo de paz es muy vago, expresan así una creciente protesta contra la guerra, y un creciente pero todavía confuso sentimiento revolucionario.

3) La vanguardia esclarecida del proletariado---los socialdemócratas revolucionarios---estudia atentamente los sentimientos de las masas y utiliza su creciente aspiración de paz, no para sostener las vulgares utopías de una paz ``democrática'' bajo el capitalismo; no para alentar las esperanzas en los filántropos, en1 las autoridades, en la burguesía, sino para tornar claro ese confuso sentimiento revolucionario y para---de manera sistemática, con tenacidad y firmeza, apoyándose en la experiencia de las masas y en su estado de ánimo, educándolas con ayuda de miles de hechos de la política anterior a la guerra---demostrar la necesidad de las acciones revolucionarias de masas contra la burguesía y el gobierno del propio país, como único camino que conduce a la democracia y al socialismo.

Sotsúd-Demokrat, núm. 41, 1 de mayo de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

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dades; por ejemplo* con las de Plejánov, de Potrésov (Nashe Dielo), del Bund, de Axelrod y de Kautsky. La resolución promete demasiado, pero nada da; amenaza con romper por completo con todas las variedades, pero teme mencionar siquiera las principales de ellas.

.. .En el parlamento inglés se considera descortesía llamar a un hombre por su nombre, es costumbre hablar solamente de los "nobles lores" y de los "muy honorables diputados de tal o cual distrito". ¡Qué perfectos anglómanos, qué primoroso refinamiento el de estos diplomáticos de Nashe Slovo] ¡Con cuánta elegancia eluden el fondo del problema, con cuánta finura nutren a sus lectores con fórmulas que sirven para disimular sus pensamientos! Hablan de "relaciones amistosas" (¡el verdadero Guizot!, como dice un héroe de Turguéniev)* con todas las organizaciones " siempre y cuando apliquen [...] los principios del internacionalismo revolucionario"... y siguen manteniendo "relaciones amistosas" precisamente con quienes no aplican esos principios.

La "ruptura ideológica" que el grupo de Nashe Slovo pone tanto más énfasis en proclamar cuanto menos desean y pueden realizarla, debe consistir en explicar el origen del socialnacionalismo, la fuente de su fuerza y los medios para combatirlo. Los social-nacionalistas no se dicen ni se consideran social-- nacionalistas. Dirigen todos sus esfuerzos, pues se ven obligados a ello, a buscar un seudónimo tras el cual ocultarse, a cegar a las masas obreras, a borrar las huellas de sus vínculos con el oportunismo, a ocultar su traición, es decir, su paso efectivo al lado de la burguesía, su alianza con los gobiernos y los Estados Mayores. Los social-nacionalistas---apoyándose en esta alianza y ocupando todas las importantes posiciones---alborotan hoy más que nadie sobre la ``unidad'' de los partidos socialdemócratas y acusan de división a los enemigos del oportunismo, como puede verse en la última circular oficial de la dirección (Vorstand) del partido socialdemócrata alemán contra las revistas verdaderamente internacionalistas: Lichtstrahlen ("Rayos de luz")** y Die Internationale ("i,a

Ya hemos señalado (véase el núm. 41 de Sotsial-Demokrat) que Nashe Slovo debe, por lo menos, exponer claramente su plataforma, si quiere que su internacionalismo^^1^^* pueda ser tomado en serio. Como si pensara respondernos, el núm. 85 de Nashe Slovo (9/V) publica la resolución adoptada en una reunión de la Redacción y del Colegio de colaboradores de París de Nashe Slovo, respecto de la cual "dos miembros de la Redacción, aunque concordaron con el contenido general de la resolución, declararon que harían conocer la opinión especial que les merecían los métodos de organización de la política interna partidaria en Rusia"**. Esta resolución es el más extraordinario documento de la confusión y la ineptitud políticas.

La palabra internacionalismo es repetida muchas veces; "la completa ruptura ideológica de todas las variedades del nacionalismo socialista" es mencionada y las resoluciones de Suttgart y de Basilea son citadas. Las intenciones son buenas, sin duda. Sólo... sólo que esto es fraseología, pues es imposible e innecesario tener una realmente ``total'' ruptura de ``todas'' las variedades del social-nacionalismo, lo mismo que es imposible e innecesario tener una lista completa de todas las variedades de la explotación capitalista para ser un enemigo del capitalismo. Pero es necesario y posible tener una inequívoca ruptura con las principales varie-

* Véase el presente tomo, págs. 279--2S3. (Ed.)

** En el núm. 85 de Nashe Slovo se publicó una resolución de la reunión d.e la Redacción y el Colegio de los colaboradores en París de Nashe Slovo, en la que se formuló el punto de vista de la Redacción sobre sus propias tareas y su posición política. Los dos miembros de la Redacción que expusieron su opinión en disidencia fueron V. A. Antónov-Ovséienko y D. Z. Manuilski. (Ed.)

* Se alude al gobernador de la ciudad S., personaje en la novela de I. S. Turguéniev, Humo. (Ed.)

^^9^^ ° Lichtstrahlen ("Rayos de luz"): revista mensual, órgano del grupo de los socialdemócratas de izquierda de Alemania ("Socialistas Intemacionalistas de Alemania"), editada bajo la dirección de Borchardt. Se publicó

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Internacional") *. Estas revistas no tuvieron necesidad de anunciar "relaciones- amistosas" con los revolucionarios, ni el "total divorcio ideológico de todas las variedades del social-- nacionalismo"; comenzaron a separarse directamente de ellas, y de tal manera que "todas las variedades" de oportunistas sin excepción se pusieron frenéticamente a aullar, mostrando con ello que las flechas habían dado en el blanco.

¿Y Nashe Slovo?

Se rebela contra el social-nacionalismo, mientras permanece de rodillas ante él, ya que no desenmascara a los defensores más peligrosos de esta tendencia burguesa (tal corno Kautsky), y en lugar de declarar la guerra al oportunismo guarda silencio sobre él y no emprende ni señala un solo paso efectivo encaminado a librar al socialismo de las bochornosas cadenas patrióticas. Cuan-do Nashe Slovo dice: la unidad no es obligatoria con quienes se han pasado al lado de la burguesía, pero tampoco es obligatorio romper con ellos, en los hechos se entrega a los oportunistas, aunque, sin embargo^ acompaña esto con un gesto tan bello que puede interpretarse tanto como una amenaza terrible para los oportunistas o también como signo de amistad. Lo más probable es que los oportunistas, gente verdaderamente hábil, que sabe apreciar la combinación de la fraseología izquierdista con la práctica moderada, respondieran a la resolución de Nashe Slovo (si se los obligara a ello) más o menos como respondieron los dos miembros de la Redacción: estamos de acuerdo con el "contenido general" (pues no somos en absoluto social-nacionalistas, ¡ni nada parecido!); en cuanto a los métodos de organización de la política interna partidaria", haremos conocer oportunamente "la opinión

en disidencia" que nos merece. Es lo que se llama correr con la liebre y cazar con los perros.

La sutil diplomacia de Nashe Slovo se hizo añicos cuando hubo que hablar de Rusia.

``En las condiciones de la época anterior, la unificación del partido resultó imposible en Rusia", declara la resolución. Léase: la unificación del partido obrero con el grupo de liquidadores legalistas resultó imposible. Esto es un reconocimiento tácito del fracaso del bloque de Bruselas en su tentativa de salvar a los liquidadores. ¿Por qué Nashe Slovo teme reconocerlo abiertamente? ¿Por qué teme explicar con franqueza a los obreros las causas de este fracaso? ¿No será porque el fracaso de este bloque demostró en los hechos la falsedad de la política de todos los participantes del bloque? ¿No será porque Nashe Slovo desea conservar las "relaciones amistosas" con las dos ``variedades'' (dos por lo menos) del social-nacionalismo, a saber: con los bundistas y con el CÓ (con Axelrod), los que han publicado declaraciones en la prensa que prueban sus planes y esperanzas de resucitar el bloque de Bruselas?

``Las nuevas condiciones [... ] minan el terreno sobre el que se sustentaban los antiguos grupos...''

¿No será a la inversa? Lejos de eliminar el liquidacionismo, las nuevas condiciones no han hecho vacilar siquiera su núcleo fundamental (Nasha Zariá), a pesar de todas las vacilaciones personales y cambios de frente. Ellos han ahondado y agravado las divergencias con este núcleo, pues, además de liquidacionista, ¡se convirtió eri social-nacionalista! \Nashe Slovo elude el problema del liquidacionismo, que le resulta desagradable, pues lo viejo estaría---opina---minado por lo nuevo, y guarda silencio sobre el nuevo terreno, social-nacionalista, sobre el que se sustentaba el viejo... liquidacionismo! Argucia de lo más divertida. Nada diremos sobre Nasha Zariá, porque ya no existe; y nada sobre Nashe Dielo, probablemente porque Potrésov, Cherevanin, Máslov y Cía. pueden ser considerados como recién nacidos en materia política...

Pero los redactores de Nashe Slovo desearían considerar como recién nacidos, no sólo a Potrésov y Cía., sino también a sí mismos. Escuchémoslos:

Encarado el hecho de que los grupos divisionistas e interdivisionistas creados en la época anterior sirven todavía en este momento actual de tran-

irregularmente desde 1913 a 1921 en Berlín; contó con la colaboración de Pannekoek, A. Balabánov y otros. (Ed.)

* Die Internationale ("La Internacional"): revista sobre "Problemas de la práctica y la teoría del marxismo" fundada por R. Luxemburgo y F. Mehring. El primer número apareció en abril de 1915, con los artículos de R. Luxemburgo ''El restablecimiento de la Internacional", de F. Mehring "Nuestros maestros y la política de las instancias partidarias", de C. Zetkin "Por la paz" y otros. Se editaba en Dusseldorf con una tirada de 9.000 ejemplares. Las matrices de la revista se enviaban a Berna, a R. Grimm, para que se hiciese una tirada destinada a Suiza y demás países. Reapareció en 1918, después de la revolución de noviembre en Alemania y siguió apareciendo ilegalmente, también durante la dictadura fascista, hasta 1939. (Ed.)

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sición, como de únicos [¡atención!] centros de unificación orgánica---aunque en extremo imperfecta---de los obreros de vanguardia, Nashe Slovo estima que los intereses de su actividad básica para unificar a los internacionalistas excluyen tanto la subordinación orgánica, directa o indirecta, del periódico a uno de los antiguos grupos de partido, como la unificación artificial de sus partidarios en un grupo separado, políticamente opuesto a los antiguos grupos.

¿Qué significa esto? ¿Cómo debe ser tomado? ¡Puesto que las nuevas condiciones están minando los antiguos grupos, reconocemos por lo tanto a los últimos como los únicos reales! Puesto que las nuevas condiciones exigen un nuevo grupo, no sobre principios liquidacionistas, sino sobre el internacionalismo, por lo tanto rechazamos como ``artifical'' cualquier unificación de los internacionalistas. ¡Una verdadera apoteosis de la ineptitud política!

Después de defender durante 200 días el internacionalismo, Nashe Slovo ha reconocido su bancarrota política total: no quiere ni ``subordinarse'' a los antiguos grupos (¿por qué palabra tan impresionante como ``subordinarse''?, ¿por qué no ``adhesión'', `` apoyo'', "solidaridad con"?) ni crear nuevos. Viviremos como antes, en los grupos liquidacionistas, nos ``subordinaremos'' a ellos; en cuanto a Nashe Slovo, que continúe existiendo como un cartel chillón o como un paseo de día de fiesta en los jardines del verbalismo internacionalista. Los escritores de Nashe Slovo escribirán de vez en cuando y los lectores de Nashe Slovo leerán de tanto en tanto.

Durante 200 días hablamos de unificar a los internacionalistas, para llegar sólo a la conclusión de que a nadie absolutamente, ni siquiera a nosotros mismos---los redactores y colaboradores de Nashe Slovo-^- podemos unificar, y declaramos ``artificial'' tal unificación. ¡Qué triunfo para Potrésov, para los bundistas y para Axelrod! Y qué hábil engaño de los obreros: en un lado, las resonantes frases internacionalistas de Nashe Slovo, frases de auténtico espíritu no divisionista, libre de los antiguos y envejecidos grupos; en el otro, los ``únicos'' puntos de unidad, los antiguos grupos ...

La bancarrota ideológica y política, que hoy confirma Nashe Slovo, no es fruto del azar, sino el resultado inevitable.de los vanos intentos de eludir, de palabra, la actual relación de fuerzas. En el movimiento obrero de Rusia, esta relación se reduce a la lucha de la tendencia de los liquidadores y de los social-patriotas (Nashe Dielo) contra ese partido obrero socialdemócrata marxista, resta-

blecido por la conferencia de enero de 1912*, consolidado por las elecciones en la curia obrera para la IV Duina del Estado**, fortalecido por los periódicos pravdistas de 1912-1914 y representado por el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia. Este partido prosiguió la lucha contra la tendencia burguesa del liquidacionismo mediante la lucha contra la tendencia no menos burguesa del socialpatriotísmo. Lo correcto de la línea de este partido, de nuestro partido, ha sido confirmado por la grande e históricamente universal experiencia de la guerra europea y por la experiencia minúscula, en miniatura, del nuevo intento, entre mil, de unificación no divisionista de Nashe Slovo: el intento fue un chasco, lo que confirmó la resolución de la Conferencia de Berna (núm. 40 de Sotsial-Demokrat) sobre los internacionalistas ``platónicos''***. Los verdaderos internacionalistas no querrán integrar ( ocultándolo a los obreros) los antiguos grupos liquidacionistas ni permanecer al margen de todos los grupos. Vendrán a nuestro partido.

Satsial-Demokrat, núm. 42, 21 de mayo de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

* Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XVII, nota 21. (Ed.) ** Id., ibíd., t. XVIII, nota 17. (Ed.) *** Véase el presente tomo, pág. 257-258. (Ed.)

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expresiones más tajantes por el estilo de ``traición'', ``oportunismo'', "renuncia a los ministerios burgueses", etc.

Sin duda la decisión de las delegadas de las organizaciones femeninas agregadas al Comité Central de nuestro partido de mantenerse aisladas, será criticada precisamente desde ese punto de vista.

Basta examinar el problema con más atención y no limitarse a un reconocimiento ``formal'' de una verdad u otra, para darse cuenta de la completa inconsistencia de esa crítica.

En la Conferencia chocaron dos concepciones del mundo, dos valoraciones de la guerra y de las tareas- de la Internacional, dos tácticas de los partidos proletarios. Primera opinión: no hubo bancarrota de la Internacional, no hay obstáculos profundos y graves para el retorno del chovinismo al socialismo, no hay un poderoso "enemigo interno" bajo la forma de oportunismo y no hay por otra parte de éste traición directa, indudable y evidente al socialismo. La conclusión puede ser expresada así: no condenaremos a nadie, concederemos la ``amnistía'' a los que violaron las resoluciones de Stuttgart y Basilea, nos limitaremos al consejo de tomar una orientación más de izquierda y llamar a las masas a realizar demostraciones.

El otro punto de vista es, respecto de los puntos aquí enumerados, totalmente opuesto. Nada es más perjudicial o más desastroso para la causa proletaria que la continuación de la diplomacia dentro del partido hacia los oportunistas y social-chovinistas. La resolución de la mayoría resultó aceptable para las oportunistas y las partidarias de los actuales partidos oficiales, porque está totalmente imbuida de espíritu de diplomacia, de esa diplomacia con la que ciegan a las masas obreras quienes hoy las dirigen, esos mismos social-patriotas oficiales. A las masas obreras se les inculca la idea errónea a todas luces y perjudicial de que los partidos socialdemócratas actuales, con sus direcciones actuales, serían capaces, de cambiar de orientación, para tomar, en lugar de la incorrecta, la correcta.

Pero no es así. Es el más profundo y nefasto error. Los partidos socialdemócratas actuales y sus direcciones son incapaces de cambiar seriamente de orientación. En los hechos todo seguirá como antes, y los deseos de la ``izquierda'' que expresa la resolución de la mayoría seguirán siendo inocentes deseos, como lo comprendieron con certero instinto político las correligionarias del

La Conferencia Socialista Internacional de Mujeres^^65^^ que se clausuró no hace mucho en Berna proporciona el material más interesante y más nuevo sobre este problema de actualidad. Los lectores encontrarán más adelante información acerca de ella y el texto de las resoluciones: la aprobada y la rechazada. En el presente artículo sólo nos proponemos examinar un aspecto del problema.

Las representantes de las organizaciones femeninas agregadas al CO, las mujeres miembros del partido de Troelstra en Holanda, las suizas de las organizaciones que son hostiles a Berner Tagwacht por su izquierdismo supuestamente desmedido; la representante de Francia, que no quería disentir en nada que tuviera cierta importancia con el partido oficial, el cual sostiene, como se sabe, el punto de vista social-chovinista, las inglesas hostiles a la idea de una clara distinción entre el pacifismo y la táctica proletaria revolucionaria, coincidieron todas con las mujeres socialdemócratas alemanas "de izquierda" en una resolución. En desacuerdo con ellas, las representantes de las organizaciones femeninas agregadas al Comité Central de nuestro partido, decidieron mantenerse aisladas antes que participar en semejante bloque.

¿Cuál fue el fondo del desacuerdo? ¿Cuál el significado en el plano de los principios y en el político general de esta divergencia?

A primera vista, la resolución ``intermedia'', que reunió a oportunistas y a parte de la izquierda, parece muy justa y correcta en cuanto a los principios. Reconoce el carácter imperialista de la guerra, condena la idea de la "defensa de la patria", llama a los obreros a organizar demostraciones de masas, etc., etc. Parecería que nuestra resolución sólo se diferencia de ella por algunas

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partido de Troelstra o la dirección actual del partido francés al votar en favor de dicha resolución, El llamado a las masas a realizar demostraciones sólo puede tener alcance práctico, real e importante si es apoyado activamente por las direcciones actuales de los partidos socialdemócratas.

¿Puede esperarse semejante apoyo? Es claro que no. Se sabe que ese llamado, lejos de ser apoyado, encontrará una obstinada oposición (y en gran parte disimulada) por parte de las direcciones.

Si se hubiera hablado francamente a los obreros, éstos sabrían la verdad. Sabrían que para trasformar los deseos de la `` izquierda'' en realidad, es preciso un cambio radical en la orientación de los partidos socialdemócratas, es preciso la lucha más tenaz contra los oportunistas y sus amigos del ``centro''. Ahora, en cambio, se ha adormecido a los obreros con los deseos de la izquierda, renunciando a llamar clara e inequívocamente por su nombre a ese mal que, si no se lo combate, torna irrealizables dichos deseos.

Los diplomáticos caudillos, intermediarios de la política chovinista dentro de los partidos socialdemócratas actuales, utilizarán muy bien la debilidad, la indecisión y la insuficiente claridad de la resolución de la mayoría. Como hábiles parlamentarios se distribuirán entre sí los papeles; unos dirán: los argumentos ``serios'' de Kautsky y Cía. no han sido evaluados ni analizados, discutámoslos en un círculo más amplio. Otros dirán: y bien, ¿no teníamos razón cuando afirmábamos que no hay divergencias profundas, si las partidarias del partido de Troelstra y del partido de Guesde-Sembat coincidieron con las alemanas de izquierda?

La Conferencia de mujeres no debió ayudar a Scheidemann, Haase, Kautsky, Vandervelde, Hyndman, Guesde y Sembat, Plejánov, etc., a adormecer la vigilancia de las masas obreras. Por el contrario, debió despertarlas y declarar una guerra resuelta al oportunismo. Sólo entonces el resultado práctico habría sido no alimentar esperanzas en que los nombrados ``caudillos'' se `` corrigieran'', sino reunir fuerzas con vistas a una lucha difícil y seria.

Tomemos la manera en que los oportunistas y los ``centristas'' violan las resoluciones de Stuttgart y de Basilea. ¡Este es el nudo del problema! Veamos las cosas nítidamente, con claridad, sin diplomacia, tal cual fueron.

La Internacional, previendo la guerra, se reunió y resolvió por unanimidad trabajar---en caso de que estallase---para "precipitar el hundimiento del capitalismo"; trabajar en el espíritu de la

Comuna y de octubre y diciembre de 1905 (¡¡¡palabras textuales de la resolución de Basilea!!!), en el espíritu de considerar un "crimen" que hicieran fuego "los obreros de un país contra los de otro''.

La línea de acción con espíritu internacionalista, proletario y revolucionario está indicada allí con absoluta claridad, con tanta claridad que habría sido imposible, ciñéndose a la legalidad, decirlo más claramente.

Entonces estalló la guerra prevista, y exactamente según la línea anticipada en Basilea. Los partidos oficiales actuaron con un espíritu diametralmente opuesto; no como internacionalistas, sino como nacionalistas; al modo burgués, no proletario; no en forma revolucionaria, sino archioportunista. Cuando decimos a los obreros: se ha cometido una traición abierta a la causa del socialismo, estamos barriendo de un golpe, con estas palabras, todos los pretextos y excusas, y todos los sofismas á la Kautsky y Axelrod, señalando sin equívocos la profundidad e intensidad del mal, llamando claramente a combatirlo y no a transigir con él.

¿Y la resolución de la mayoría? ¡¡¡Ni sombra de condena a los traidores, ni la menor palabra contra el oportunismo, una simple repetición de las ideas de la resolución de Basilea!!! Como si nada importante hubiera ocurrido; ¡ ¡ ¡fue un pequeño error casual y bastará con repetir la vieja resolución; apareció una divergencia superficial que no hace a los principios, bastará con taparla\l\

Pero esto es una burla directa a las resoluciones de la Internacional, una burla a los obreros. En realidad, los socialchovinistas sólo buscan, una simple repetición de las antiguas resoluciones, sólo que nada cambie en realidad. Eso es en esencia, una tácita e hipócritamente disimulada amnistía para los partidarios socialchovinistas de la mayoría de los partidos actuales. Sabemos que existe una "multitud de aficionados" a seguir precisamente ese camino y limitarse a algunas frases de izquierda. Nada tenemos que ver con esa gente. Hemos recorrido y recorreremos otro camino; queremos ayudar al movimiento obrero y a la verdadera organización de un partido obrero de espíritu intransigente respecto del oportunismo y el socialchovinismo.

Es evidente que una parte de las delegadas alemanas temía una resolución clara en todo sentido, por consideraciones que se refieren exclusivamente al ritmo de desarrollo de la lucha contra el chovinismo dentro de un único partido, del propio partido.

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Pero es manifiesto que tales consideraciones estaban fuera de lugar y eran erróneas, ya que la resolución internacional no afectaba en general, ni podía hacerlo, el ritmo ni las condiciones concretas de la lucha contra el socialchovinismo en cada país, dominio en el que la autonomía de cada partido es incuestionable. Era necesario proclamar desde la tribuna internacional la ruptura irrevocable con el socialchovinismo en toda la orientación y en todo el carácter de la actividad socialdemocrata; pero en lugar de esto, la resolución de la mayoría ha repetido una vez más un viejo error, el error de la II Internacional, que ocultaba diplomáticamente el oportunismo y la distancia entre las palabras y los hechos. Lo repetimos: no recorreremos ese camino.

[297] __ALPHA_LVL1__ PROYECTO DE RESOLUCIÓN PARA LA CONFERENCIA
SOCIALISTA INTERNACIONAL DE MUJERES

RESOLUCIÓN PROPUESTA POR LA DELEGACIÓN DEL CC

Esta guerra mundial, que deja a su paso tantos sufrimientos, que ha devastado y arruinado a Bélgica y Galitzia, que ha tronchado la existencia de miles y miles de obreros, es una guerra imperialista, originada en la lucha de las clases dirigentes de diversos países por el reparto de las colonias y la dominación en el mercado mundial, y en intereses dinásticos. Es una continuación natural de la política de clase de los capitalistas y de los gobiernos de todos los países; y por eso, desde el punto de vista socialista, no interesa establecer quién atacó primero.

Esta guerra no responde en absoluto a los intereses de los obreros, pero es un arma de la que se valen las clases gobernantes para romper la solidaridad internacional de los obreros, y para debilitar el movimiento de los obreros y la lucha de clases dentro de cada país. Por la misma razón, la consigna de "defensa de la patria" que proclama la burguesía y corean los oportunistas, no es más que una trampa a la que aquélla recurre para convencer al proletariado de que debe entregar su vida y su sangre en defensa de los intereses burgueses.

Teniendo en cuenta lo que antecede, la Conferencia internacional extraordinaria de mujeres socialistas, apoyándose en la resolución de Stuttgart, que recomienda aprovechar la crisis económica y política provocada por la guerra para levantar al pueblo con el fin de acelerar la caída del régimen capitalista; la resolución de Copenhague, donde se dice que los diputados están obligados a votar contra los créditos de guerra; y la resolución de Basilea, que manifiesta que los obreros consideran un delito disparar unos contra otros, declara que los representantes de la mayoría de los

Suplemento del núm. 42 del periódico Sotsüd-Demokrat, 1 de junio de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del suplemento.

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PROYECTO DE RESOLUCIÓN PARA LA CONFERENCIA SOCIALISTA . . . 299

condiciones objetivas para la producción socialista, que todos los movimientos entran en una nueva etapa, que la actual guerra mundial les impone nuevas y serias obligaciones, que su movimiento puede ser precursor de acciones generales de masas, llamadas a dar nuevo impulso a todo el movimiento socialista y a aproximar la hora de la liberación definitiva. Junto al proletariado, asumiendo la iniciativa en la tarea de organizar demostraciones y manifestaciones revolucionarias, las trabajadoras podrán iniciar una nueva era en la lucha proletaria, en cuyo trascurso el proletariado conquistará el socialismo en los países más avanzados y la república democrática en los más atrasados.

partidos socialistas de los países beligerantes han actuado en completo desacuerdo con esas resoluciones y que, cediendo a la presión de las circunstancias, han cometido una verdadera traición al socialismo, sustituyéndolo por el nacionalismo; afirma que los proletarios de todos los países no tienen otro enemigo que su enemigo de clase, la clase capitalista.

Los espantosos sufrimientos provocados por esta guerra despiertan en todas las mujeres, y particularmente en las mujeres proletarias, fervientes deseos de paz. A la par que declara la guerra a toda guerra imperialista, la Conferencia considera que para que esos deseos de paz puedan trasformarse en una fuerza política candente es preciso que las obreras comprendan bien que las clases acomodadas sólo ambicionan anexiones, conquistas y poder, que en la época imperialista las guerras son inevitables, y que el imperialismo amenaza al mundo con sucesivas guerras si el proletariado no encuentra en sí mismo fuerzas suficientes para poner fin al régimen capitalista, para derribar definitivamente el capitalismo. Si las trabajadoras quieren abreviar los sufrimientos que entraña la época de las guerras imperialistas, es imprescindible que sus ansias de paz se trasformen en indignación y lucha por el socialismo, Sólo por el camino del movimiento revolucionario de masas, con la intensificación ij agudización de la liiclw socialista, las obreras alcanzarán sus objetivos en esta lucha. Por consiguiente, su primera obligación es apoyar a las organizaciones sindicales y socialistas, y romper la tregua civil mediante la lucha contra los créditos de guerra, contra la incorporación a los ministerios burgueses, por medio del apoyo y la propaganda de la confraternización de los soldados en las trincheras de los campos de batalla, mediante la creación de organizaciones ilegales allí donde el gobierno suprima las libertades constitucionales, y, por último, ganando a las masas para que participen en las manifestaciones y movimientos revolucionarios.

La Conferencia internacional de mujeres socialistas exhorta a las obreras de todos los países a sumarse sin demora a esta lucha, a organizaría en el plano internacional y a vincular estrechamente su labor con la de los socialistas de otros países, que, como Liebknecht, combaten el nacionalismo y sostienen una lucha socialista

revolucionaria.

Al mismo tiempo, la Conferencia recuerda a las trabajadoras

Suplemento del núm. 42 de Sotsttd-Demokrat.

1 de junio de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del suplemento.

[300] Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1977/LOC22AE/20091118/399.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2009.11.19) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ __ALPHA_LVL1__ LA BANCARROTA DE LA II INTERNACIONAL™

Escrito entre la segunda quin-

Se publica de acuerdo con el

cena de mayo y la primera de

texto de la revista,

junio de 1915.

Publicado en 1915, en la revista Kommunist, núm. 1-2.

Firmado: N. Lenin.

A veces, se entiende por bancarrota de la Internacional simplemente el aspecto formal de la cuestión, la interrupción de las comunicaciones internacionales entre los partidos socialistas de los países beligerantes, la imposibilidad de reunir una conferencia internacional o el Buró Socialista Internacional, etc. Ese es el punto de vista sustentado por algunos socialistas de los pequeños países neutrales e inclusive, probablemente, de la mayoría de los partidos oficiales de esos países, y también de los oportunistas y sus defensores. En la prensa rusa, y con una franqueza que merece profundo reconocimiento, en el núm. 8 de Informatsionni Listok del Bund, el señor V. Kosovski asumió la defensa de esa posición, sin que la Redacción de Listok, por otra parte, manifestara su desacuerdo con el autor. Es de esperar que la defensa del nacionalismo por el señor Kosovski, que llegó a justificar a los socialdemócratas alemanes que votaron los créditos de guerra, ayudará a muchos obreros a convencerse definitivamente del carácter nacionalista burgués del Bund.

Para los obreros políticamente concientes, el socialismo es una convicción profunda, y no una cómoda mampara para ocultar aspiraciones conciliadoras pequeñoburguesas y-de oposición nacionalista. La bancarrota de la Internacional es para ellos la vergonzosa traición a sus convicciones de la mayoría de los partidos socialdemocratas oficiales, traición a las solemnes declaraciones que contenían los discursos pronunciados en los congresos internacionales de Stuítgárt y Basilea y las resoluciones de estos congresos, etc. Sólo pueden dejar de ver esta traición aquellos que no quieren verla, o les resulta ventajoso no verla. Si formulamos el problema de manera científica, es decir, desde el punto de vista de las relaciones entre las clases de la sociedad contemporánea, deberemos decir que la mayoría de los partidos socialdemocratas, encabezados en primer lugar por el partido más grande e influyente de la II Internacional, el partido alemán, se han puesto de

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parte de su Estudo Mayor general, de su gobierno y de su burguesía, contra el proletariado. Es este un acontecimiento de importancia histórica universal e, inevitablemente, tendremos que detenemos para p3der analizarlo de la. manera más exhaustiva posible. Desde hace tiempo se reconoce que las guerras, con todos los honores y las calamidades que ellas entrañan, traen al menos un beneficio más o me* ^>s importante, porque revelan, desenmascaran y destruyen sin piedad mucho de lo que está descompuesto, caduco, atrofiado en las instituciones humanas. La guerra europea de 1914-1915 ha empezado también a traer indudables beneficios, a la humanidad, al mostrar a la clase de avanzada de los países" civilizados que en sus partidos ha madurado un repulsivo absceso purulento y que algo despide un insoportable hedor de cadáver.

dación de las "palabras olvidadas" del socialismo. Este resolución, que resume la abundantísima literatura de propaganda y agitación que contra la guerra apareció en todos los países, constituye la exposición más precisa y completa, más solemne y formal de las concepciones socialistas sobre la guerra y la táctica respecto de ella. No se puede dejar de calificar como traición el hecho de que ninguna de las personalidades de ayer de la Internacional y del socialchovinismo de hoy, ni Hyndman, ni Guesde, ni Kautsky, ni Plejánov se atrevan a recordar a sus lectores esta resolución. Ellos, o guardan silencio sobre ella o (como Kautsky) mencionan pasajes de secundaria importancia, dejando de lado todo lo que es realmente importante. Las resoluciones más ``izquierdistas'' y archirrevolucionarias, el olvido más desvergonzado o la renuncia a ellas; esa es una de las manifestaciones más llamativas de la bancarrota de la Internacional, y a la vez una de las pruebas más palpables de que hoy sólo la gente cuya ingenuidad sin precedente linda con el deseo astuto de perpetuar la hipocresía de otros tiempos, puede creer que el socialismo puede ser ``corregido'' y "su línea rectificada" sólo por medio de resoluciones.

Podría decirse que ayer todavía, cuando Hyndman, antes de la guerra giró hacia la defensa del imperialismo, todos los socialistas ``respetables'' lo consideraron un maniático desequilibrado de quien nadie hablaba sino con desprecio. Ahora, en cambio, los dirigentes socialdemócratas más destacados de todos los países han caído por completo en las posiciones de Hyndman, y se diferencian entre sí sólo por los matices y el temperamento. Y no tenemos modo alguno de evaluar o caracterizar con alguna expresión parlamentaria la audacia cívica de hombres, como, por ejemplo, los colaboradores de Nashe Slovo, cuando escriben en tono despectivo sobre el ``señor'' Hyndman, y cuando lo hacen sobre el ``camarada'' Kautsky---o callan---con un aire respetuoso (¿o servil?). ¿Es que puede conciliarse esta actitud con el respeto al socialismo, y, en general, a las propias convicciones? Si están convencidos de que el chovinismo de Hyndman es falaz y funesto, ¿no sería mejor dirigir la crítica y los ataques contra el defen-

¿Es un hecho o no que los principales partidos socialistas de Europa han traicionado todas sus convicciones y tareas? Claro está que de ello no gustan hablar ni los propios traidores, ni los que saben a ciencia cierta---o adivinan confusamente---que tendrán que vivir en paz y_ amistad con ellos. Sin embargo, por desagradable que pueda ser para las diversas ``autoridades'' de la II Internacional o para aquellos de los socialdemócratas de Rusia que piensan como,ellos, debemos mirar las cosas cara a cara,_ llamarlas por su nombre y decir a los obreros la verdad.

¿Existen hechos que muestren cómo los partidos socialistas veían sus tareas y su táctica antes de la actual guerra y anticipándose a ella? Existen, sin duda alguna. Está la resolución del Congreso Socialista Internacional de Basilea de 1912, que reproducimos---junto con la resolución del Congreso Socialdemócrata Alemán que se reunió el mismo año en Chemnitz*---como recor-

~^^9^^ Se trata de la resolución del Congreso de Chemnitz de la Socialdemocracia Alemana, sobre el problema del imperialismo y la actitud de los socialistas hacia la guerra aprobada el 20 de setiembre de 1912, en la que se criticaba la política imperialista y se subrayaba la importancia de la lucha por la paz: "El Congreso del Partido declara su voluntad decidida de hacer todo lo posible para establecer la comprensión mutua entre las naciones y conservar la paz. El Congreso del Partido exige que, mediante acuerdos internacionales, se ponga fin a la desenfrenada carrera armamentista que

amenaza la paz y a pasos agigantados empuja a la humanidad a una catástrofe terrible [.•..] El Congreso del partido espera que los miembros del partido pondrán todo su empeño [. . . ] para combatir con más energía contra el imperialismo hasta que éste sea derrocado". (Ed.)

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sor más influyente y más peligroso de esas concepciones, contra Kautsky?

Quizá quien ha expuesto con mayor detalle en los últimos tiempos las ideas de Guesde es un partidario suyo, Charles Dumas, en su folleto Qué paz deseamos. Este "jefe del gabinete de Jules Guesde"---así firma en la portada del folleto---``cita'' por supues^- to las anteriores declaraciones patrióticas de Tos socialistas (como lo hace también con declaraciones análogas el socialchovinista alemán David en su último folleto sobre la defensa de la patria)*, ¡pero no se refiere al manifiesto de Basilea! Sobre el cual también calla Plejánov, al tiempo que con aire de extraordinaria suficiencia pronuncia trivialidades chovinistas. Kautsky procede como Plejánov: al citar el manifiesto de Basilea, omite todos los pasajes revolucionarios (es decir, ¡su contenido esencial!), probablemente con el pretexto de que los prohibe la censura... ¡La policía y las autoridades militares, cuya censura prohibe cualquier referencia a la lucha de clases o de la revolución, han ayudado `` oportunamente'' a los traidores al socialismo!

¿Pero tal vez el manifiesto de Basilea es algo así como un llamamiento insustancial, sin contenido preciso alguno, ni histórico ni táctico, qvie tenga relación indudable con la actual guerra concreta?

Muy por el contrario. En la resolución de Basilea hay menos tono declamatorio vacío que en otras, más contenido concreto. La resolución de Basilea habla de. esa misma guerra que sobrevino, de esos mismos conflictos imperialistas que estallaron en 1914- 1915. En previsión precisamente de la guerra actual, la resolución de Basilea habla de los conflictos por los Balcanes, entre Austria y Servia, por Albania, entre Austria e Italia, etc.; entre Inglaterra y Alemania por los mercados y las colonias en general, de Rusia con Turquía y demás, por Armenia y Constantinopla. Y justamente sobre la guerra actual entre las "grandes potencias de Europa", dice la resolución de Basilea que esa guerra "no puede ser justificada con el más mínimo pretexto de interés nacional, sea cual fuere".

Y si. ahora Plejánov y Kautsky---tomamos a los dos socialistas

~^^0^^ Se refiere al folleto de E. David La socialdemocracia y la defensa de la patria, Berlín. 1915. (Ed.)

prestigiosos más típicos y que nos son bien conocidos porque escriben en ruso o porque son traducidos al ruso por los liquidadores---buscan (con la ayuda de Axelrod) diversas " justificaciones populares" a la guerra (o, mejor dicho, vulgares y corrientes, tomadas de la prensa sensacionalista burguesa); si con aire doctoral y acumulación de falsas citas de Marx se remiten a los `` ejemplos'', a las guerras de 1813 y de 1870 (Plejánov) o a las de 1854- 1871, 1876-1877 y 1897 (Kautsky), ¡en verdad sólo la gente que carece de la menor sombra de convicciones socialistas, de todo asomo de conciencia socialista puede tomar "en serio" semejantes argumentos, no calificarlos de jesuitismo inaudito, de hipocresía y prostitución del socialismo! Dejemos que la dirección del partido alemán (Vorstand) maldiga la nueva revista de Mehring y Rosa Luxemburgo (La Internacional) por su sincera crítica de Kautsky; dejemos que Vandervelde, Plejánov, Hyndman y Cía., con la ayuda de la policía de la "Triple Entente", hagan lo mismo con sus adversarios. Nosotros responderemos simplemente, reimprimiendo el manifiesto de Basilea, que denuncia este viraje de los dirigentes, al que no puede darse otro nombre que el de traición. La resolución de Basilea no habla de la guerra nacional, ni de la guerra del pueblo, de las que hubo ejemplos en Europa y que inclusive fueron típicas del período de 1789-1871; no habla de la guerra revolucionaria---a la que nunca han renunciado los socialdemócratas---, sino de la guerra actual, que se da en el terreno del "imperialismo capitalista" y de los "intereses dinásticos", en el terreno de la "política de conquista" de ambos grupos de potencias beligerantes, tanto del austro-alemán como del anglofranco-ruso. Plejánov, Kautsky y Cía. engañan notoriamente a los obreros cuando repiten la interesada mentira de la burguesía de todos los países, que se desvive por presentar esta guerra imperialista, colonial y de rapiña como ~una guerra del pueblo, una guerra defensiva (para quienquiera que sea) cuando busca ejemplos históricos de guerras no imperialistas para justificar esta

guerra.

El problema del carácter imperialista, expoliador y antiproletario de esta guerra ha salido hace ya tiempo del plano puramente teórico. No sólo teóricamente ha sido valorado ya el imperialismo en todos sus rasgos principales como una lucha de la burguesía agonizante, decrépita y corrupta por el reparto del mundo y la esclavización de las ``pequeñas'' naciones: no sólo se h¡in repetido

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miles de veces estas conclusiones en las innumerables publicaciones periódicas de los socialistas de todos los países; no sólo el francés Delaisi, por ejemplo, representante de una nación ``aliada'' con respecto a nuestro país, en su folleto La guerra que se avecina (¡en 1911!) explicó de manera popular el carácter expoliador de la guerra actual, también con referencia a la burguesía francesa. Hay más todavía. Los representantes de los partidos proletarios de todos los países expresaron en Basilea, unánime y formalmente, su convicción inquebrantable de que la guerra que se avecinaba tendría precisamente carácter imperialista, .y de ello sacaron conclusiones tácticas. Por esta razón, entre otras, debemos rechazar de plano como sofisma, toda referencia a una incorrecta discusión sobre la diferencia entre la táctica nacional y la internacional (véase la última entrevista de Axelrod en los núms. 87 y 90 de Nashe Slovo), etc., etc. Esto es sofistería, pues una cosa es el estudio científico exhaustivo del imperialismo---estudio que no hace más que comenzar y que, por su naturaleza, es tan infinito como la ciencia misma---; y otra cosa son los principios de la táctica socialista contra el imperialismo capitalista, los cuales han sido expuestos en los millones de ejemplares de los periódicos socialdemócratas y en la resolución de la Internacional. Los partidos socialistas no son clubes de discusión, sino organizaciones del proletariado en lucha, y cuando varios batallones se han pasado al enemigo, hay que llamarlos traidores, mancillándolos con ello, sin dejarse ``atrapar'' por discursos hipócritas acerca de que "no todos" comprenden "de igual manera" el imperialismo; de que, por ejemplo, el chovinista Kautsky y el chovinista Cunow, son capaces dé_escribir tomos enteros sobre esto; que el problema "no está suficientemente discutido", etc., etc. El capitalismo nunca será estudiado hasta el fin en todas las manifestaciones de su esencia expoliadora y en todas las pequeñas ramificaciones de su desarrollo histórico y de sus peculiaridades nacionales; los eruditos (y sobre todo los pedantes) nunca dejarán de discutir sobre las cuestiones de detalle. Sería ridículo renunciar, "basándose e¡i ello", a Ja lucha socialista contra el capitalismo, no oponerse a quienes traicionaron esta lucha. Ahora bien, ¿qué otra cosa nos proponen Kautsky, Cunow, Axelrod y otros?

¡Pues nadie ha intentado siquiera hoy, después de iniciada la guerra, analizar la resolución de Basilea y mostrar que no es justa!

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¿O quizá los socialistas sinceros apoyaron la resolución de Basilea pensando que la guerra crearía una situación revolucionaria, mientras que los acontecimientos refutaron sus previsiones y la revolución resultó imposible?

Es con esta sofistería precisamente que Cunow (en su folleto ¿Bancarrota del partido? y en una serie de artículos) trata de justificar su deserción al campo de la burguesía, y bajo la forma de alusiones encontramos ``argumentos'' parecidos en casi todos los socialchovinistas, con Kautsky a la cabeza. Las esperanzas en la ' revolución probaron ser ilusorias, y los marxistas no se dedican a luchar por ilusiones, argumenta Cunow, este discípulo de Struve que, además, no dice palabra sobre las ``ilusiones'' de cuantos suscribieron el Manifiesto de Basilea, sino que, como hombre de acrisolada generosidad, ¡trata de descargar la culpa sobre representantes de la extrema izquierda tales como Pannekoeck y Rádek! Examinemos a fondo el argumento de que los autores del Manifiesto de Basilea suponían sinceramente que estallaría la revolución, pero que los acontecimientos los desmintieron. El Manifiesto de Basilea dice: 1) que la guerra provocará una crisis económica y política; 2) que los obreros condenarán su participación en la guerra como un crimen; que considerarán criminal "disparar unos contra otros en beneficio de los capitalistas, en aras de las ambiciones dinásticas, en aras del cumplimiento de los acuerdos diplomáticos secretos"; que la guerra despierta en los obreros "cólera e indignación"; 3) que es deber de los socialistas aprovechar esta crisis y esta disposición de los obreros para " estimular al pueblo y precipitar el hundimiento del capitalismo"; 4) todos los ``gobiernos''---sin excepción---pueden desencadenar la guerra solamente "corriendo riesgo ellos mismos"; 5) que los gobiernos "temen la revolución proletaria"; 6) que los gobiernos "harían bien en recordar" la Comuna de París (es decir, la guerra civil), la revolución de 1905 en Rusia, etc. Todas estas ideas son perfectamente claras; no son una garantía de que la revolución tendrá lugar, pero ellas subrayan una caracterización exacta de los hechos y de las tendencias. Quien manifieste, a propósito de estas ideas y argumentos, que el comienzo de la revolución anti-

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cipadá probó ser ilusoria, está demostrando no una actitud marxista hacia la revolución, sino struvista, propia de policías renegados. Para un marxista es indiscutible que una revolución es imposible sin una situación revolucionaria, aunque no toda situación revolucionaria conduce a la revolución. ¿Cuáles son, en términos generales, los síntomas distintivos de una situación revolucionaria? Estamos seguros de'no equivocarnos cuando señalamos los siguientes tres síntomas principales: 1) cuando es imposible para las clases gobernantes mantener su dominación sin ningún cambio; cuando hay una crisis, en una u otra forma, entre las "clases altas", una crisis en la política de la clase dominante, que abre una hendidura por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no basta, por lo general, que "los de abajo no quieran" vivir como antes, sino que también es necesario que "los de arriba no puedan vivir" como hasta entonces; 2) cuando los sufrimientos y las necesidades de las clases oprimidas se han hecho más agudos que habitualmente; 3) cuando, como consecuencia de las causas mencionadas, hay una considerable intensificación de la actividad de las masas, las cuales en tiempos ``pacíficos'' se dejan expoliar sin quejas, pero que en tiempos agitados son compelidas, tanto por todas las circunstancias de la crisis como por las mismas "clases altas", a la acción histórica independiente.

Sin estos cambios objetivos, que son independientes de la voluntad, no sólo de determinados grupos y partidos sino también de la voluntad de determinadas clases, una revolución es, por regla general, imposible. El conjunto de estos cambios objetivos es precisamente lo que se llama situación revolucionaria. Tal situación existió en Rusia en 1905 y en todos los períodos revolucionarios en Occidente; también existió en la década del 60 del siglo pasado en Alemania, y en Rusia-en 1859-1861 y en 1879-1880, sin que se produjeran revoluciones en esos momentos. ¿Por qué? Porque la revolución no se produce en cualquier situación revolucionaria; se produce sólo en una situación en la que los cambios objetivos citados son acompañados por un cambio subjetivo, como es la habilidad de la clase revolucionaria para realizar acciones revolucionarias de masas suficientemente fuertes como para destruir (o dislocar) el viejo gobierno, que jamás, ni siquiera en las épocas de crisis ``caerá'' si no se lo "hace caer'.

Tales son los puntos de vista marxistas sobro la revolución.

puntos de vista desarrollados muchas, muchísimas veces y aceptados como indiscutibles por todos los marxistas, y que para nosotros, los rusos, tuvieron clara confirmación en la experiencia de 1905. Cabe preguntarse qué presumía al respecto el Manifiesto de Basilea en 1912 y qué ocurrió en 1914-1915.

Presumía que una situación revolucionaria que es brevemente descripta como "una crisis económica y política", podría aparecer. ¿Se produjo esta situación? Sin duda alguna. El socialchovinista Lensch (que defiende el chovinismo más abierta, más franca y más honestamente que los hipócritas Cunow, Kautsky, Plejánov y Cía.) llegó a decir que "estamos viviendo una revolución peculiar" (pág. 6 de su folleto La socialdemocraoia alemana y la guerra, Berlín, 1915). Una crisis política existe: ningún gobierno está seguro del día de mañana, ni uno solo está protegido contra el peligro de una bancarrota financiera, pérdida de territorio, de que se lo expulse de su país (como fue expulsado el gobierno de Bélgica). Todos los gobiernos están durmiendo sobre un volcán; todos están ellos mismos apelando a las masas para mostrar iniciativa y heroísmo. El régimen político de Europa está estremecido en su totalidad, y nadie, seguramente, negará que hemos entrado (y que cada vez estamos entrando más profundo: escribo esto el día en que Italia declara la guerra) en un período de inmensas conmociones políticas. Cuando, dos meses después de la declaración de guerra, Kautsky escribió (el 2 de octubre de 1914 en Neue Zeit), que "jamás el gobierno es tan fuerte ni los partidos tan débiles como al comienzo de una guerra", no es más que un ejemplo de la falsificación de la ciencia histórica perpetrada por Kautsky para complacer a los Südekum y otros oportunistas. En primer lugar, nunca como en tiempos de guerra, el gobierno necesita tanto del acuerdo a esa dominación de todos los partidos de las clases dominantes y de la subordinación ``pacífica'' de las clases oprimidas; en segundo lugar, aun cuando "al comienzo de una guerra", sobre todo en un país que espera una rápida victoria, el gobierno parezca omnipotente, nadie en el mundo vinculó nunca las esperanzas en una situación revolucionaria exclusivamente, con el instante, del ``comienzo'' de una guerra, y mucho menos identificó lo ``aparente'' con lo real.

Todo el mundo sabía, veía y reconocía que la guerra europea sería una guerra dura en comparación con otras del pasado. La experiencia así lo confirma cada vez más. La guerra se extiende.

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Los cimientos políticos de Europa son sacudidos más y más. Los sufrimientos de las masas son terribles, y los esfuerzos de los gobiernos, de la burguesía y de los oportunistas para silenciar estos sufrimientos fracasan con frecuencia siempre mayor. Las ganancias que obtienen de la guerra ciertos grupos de capitalistas son monstruosamente altas. La agudización de las contradicciones es intensísima. La sorda indignación de las masas, el deseo confuso de las capas oprimidas e ignorantes de una paz favorable (`` democrática''), el comienzo del descontento entre "los de abajo": todo ello son hechos. Y cuanto más se prolonga y se agrava la guerra, con tanto mayor vigor tratan los propios gobiernos de desarrollar ---se ven obligados a ello---la participación activa de las masas, a las que exhortan a un extraordinario esfuerzo superior a lo normal y al sacrificio de sí mismas. La experiencia de la guerra, lo mismo que la de cualquier crisis de la historia, de cualquier gran calamidad o de cualquier período de cambio en la vida del hombre, aturde y quebranta a unos, pero que instruye ij templa a otros; aunque, por lo demás, en la mayoría de los casos de la historia del mundo entero, por su número y su fuerza, estos últimos, salvo algunos casos de decadencia y ruina de uno u otro Estado, representan más que los primeros.

Lejos de terminar ``inmediatamente'' con todos esos sufrimientos y toda esa agudización de las contradicciones, la firma de la paz, en muchos casos, hará más agudos esos sufrimientos, y los hará más evidentes aun para las masas de la población más atrasadas.

En una palabra, una situación revolucionaria es un hecho en la mayor parte de los países avanzados y de las grandes potencias de Europa. En este sentido, los pronósticos del Manifiesto de Basilea han sido plenamente confirmados. Negar esta verdad directa o indirectamente, o ignorarla, como han hecho Cunow, Plejánov, Kautsky y Cía., es faltar gravemente a la verdad, es engañar a la clase obrera y servir a la burguesía. En Sofsial-Demokrat (núms. 34, 40 y 41) citamos hechos que muestran que la gente que teme la revolución, los curas cristianos pequeñoburgueses, los Estados Mayores y los periódicos de los millonarios, se ven obligados a reconocer que hay síntomas de una situación revolucionaria en Europa.

¿Se prolongará mucho tiempo esta situación? ¿Hasta qué punto seguirá agravándose? ¿Terminará en una revolución? No

lo sabemos, nadie puede saberlo. La respuesta sólo podría ser dada por la experiencia del desarrollo del sentimiento revolucionario y de su transición a las acciones revolucionarias de la clase de avanzada, del proletariado. En general, no se puede hablar aquí sobre ``ilusiones'', o su repudio, pues ningún socialista ha asegurado que esta guerra (y no la próxima), que la actual situación revolucionaria (y no la de mañana) provocará una revolución. Lo que se discute es el deber indiscutible y fundamental de todos los socialistas: la de revelar a las masas la existencia de una situación revolucionaria, de explicar su amplitud y su profundidad, despertando la conciencia revolucionaria y la determinación revolucionaria del proletariado, ayudándolo a pasar a las acciones revolucionarias y formar las organizaciones que correspondan a la situación revolucionaria, para trabajar en esta dirección.

Ningún socialista influyente y responsable se ha atrevido nunca a poner en duda que ese es precisamente el deber de los partidos socialistas, y el Manifiesto de Basilea, que no siembra ni alimenta las más mínimas ``ilusiones'', se refiere a esa obligación de los socialistas, y dice: estimular, ``sacudir'' al pueblo (no adormecerlo con su chovinismo, como hacen Plejánov, Axelrod, Kautsky), ``aprovechar'' la'crisis para "precipitar" la bancarrota del capitalismo; inspirarse en los ejemplos de la Comuna y de octubrediciembre de 1905. En el incumplimiento de esta obligación suya por los actuales partidos está su traición, su muerte política, su renuncia a su papel, su paso al lado de la burguesía; •

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¿Pero cómo pudo haber pasado que los más destacados y representativos dirigentes de la II Internacional hayan traicionado al socialismo? Analizaremos este problema en detalle después de examinar primero las tentativas de justificar ``teóricamente'' esta traición. Trataremos de caracterizar las principales teorías del socialchovinismo, de las que podemos considerar representantes a Plejánov (que reitera de preferencia los argumentos de los chovinistas anglo-franceses y de Hyndman y sus nuevos partidarios) y a Kautsky (que ofrece argumentos mucho más ``sutiles'', con su apariencia de mayor profundidad teórica).

Tal vez, la más primitiva de todas es la teoría del "instiga-

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dor". Nos atacan y nos defendemos; los intereses del proletariado exigen la resistencia enérgica a los trasgresores de la paz europea. Esto es simplemente repetición de las declaraciones hechas por todos los gobiernos y de la gritería de toda la prensa burguesa y amarilla del mundo entero. Plejánov hasta embellece esta gastada vulgaridad con su inevitable referencia jesuítica a la ``dialéctica'': para ser capaces de determinar la situación concreta, dice, debemos ante todo encontrar quién instigó y castigarlo; todos los otros problemas podrán esperar hasta que se produzca otra situación (véase el folleto de Plejánov La guerra, París, 1914, y la repetición de sus argumentos por Axelrod en los núms. 86 y 87 de Golos). En la noble empresa de sustituir la dialéctica por la sofistería, Plejánov ha batido una nueva marca. El sofista se apodera de uno entre otros ``argumentos'': fue Hegel quien hace mucho decía, con razón, que en este mundo se pueden encontrar `` argumentos'' absolutamente para todo. La dialéctica exige que un fenómeno social dado se estudie exhaustivamente en su desarrollo, y que lo que parece exterior se reduzca a las fuerzas motrices fundamentales, al desarrollo de las fuerzas productivas y a la lucha de clases. Plejánov se apodera de una cita de la prensa socialdemócrata alemana: los propios alemanes, dice, antes de la guerra reconocieron a Austria y Alemania como instigadores, y ¡basta! En cuanto a los planes de conquista del zarismo con respecto a Galitzia, Armenia, etc., que los socialistas rusos denunciaron muchas veces, Plejánov calla. No hace el menor intento de mencionar siquiera la historia económica y diplomática, aunque sólo sea de las tres últimas décadas, cuando esa historia es una prueba irrefutable de que, precisamente, la anexión de colonias, la expoliación de tierras ajenas, el desplazamiento y la ruina del competidor más afortunado constituyeron el eje principal de la política de ambos grupos de potencias hoy beligerantesB.

Con referencia a la guerra, la tesis fundamental de la dialéctica, que Plejánov tergiversa tan desvergonzadamente, para complacer a la burguesía, dice que "la guerra es una simple continuación de la política por otros [precisamente los violentos] medios". Tal es la fórmula de Clausewitz*, uno de los grandes historiadores militares, cuyas ideas fueron estimuladas ppr Hegel. Y tal fue siempre el punto de vista de Marx y Engels, que consideraban toda guerra como la continuación de la política de las po-

es la lucha de los patriotas franceses y dé los imperialistas ingleses contra las tentativas de Caillaux (en 1911 y 1913) para entenderse con Alemania sobre la base de un acuerdo para el reparto de las esferas de influencia colonial y para la admisión de los valores alemanes en la Bolsa de París. La burguesía inglesa y francesa frustró ese acuerdo (38-40). El objetivo del imperialismo es exportar capital a los países más débiles (74). Los beneficios de ese capital fueron en Inglaterra de 90 a 100 millones de libras esterlinas en 1899 (Giffen) y de 140 millones en 1909 (Paish); agreguemos por nuestra parte que en un reciente discurso Lloyd George estimaba esos beneficios en 200 millones de libras esterlinas, o sea, casi 2 mil millones de rublos. Los sucios manejos y el soborno de la aristocracia turca y las sinecuras para los hijitos en la India y en Egipto: he ahí lo esencial (85-87). Una íntima minoría se beneficia con los armamentos y las guerras, pero tras ellos están la sociedad y los banqueros, en tanto que tras los partidarios de la paz soló está la población desunida (93). Un pacifista que hoy habla de paz y de desarme, mañana prueba ser miembro de un partido que depende por completo de los empresarios de la guerra (161). Si la Triple Entente gana, tomará Marruecos y repartirá Persia; si gana la Triple Alianza, tomará Trípoli, se hará fuerte en Bosnia y sojuzgará a Turquía (167). En marzo de 1906, Londres y París proporcionaron a Rusia miles de millones para ayudar al zarismo a .aplastar el movimiento de liberación (225-228); hoy Inglaterra ayuda a Rusia a ahogar a Persia (229). Rusia instigó la guerra de los Balcanes (230). Nada de esto es nuevo, ¿no es cierto? ¿Todo es público >• notorio, y los periódicos socialdemócratas del mundo entero lo han repetido una y mil veces? En vísperas de la guerra, el burgués británico lo veía con claridad meridiana. ¡Qué absurdo tan indecente, qué intolerable hipocresía, qué mentira almibarada resultan las teorías de Plejánov y Potrésov sobre la culpabilidad de Alemania o las de Kautsky sobre las ``perspectivas'' de desarme y de una paz duradera bajo el capitalismo, frente a estos hechos simples y notorios!

~^^0^^ Karl von Clausewitz, Vom Kriege, Werke, I Bd., S. 28. Cfr. t. III, págs. 139-140: "Todos saben que las guerras son provocadas solamente por las relaciones políticas de los gobiernos y las naciones; pero de ordinario la cosas se presentan de modo tal que parecería que al comienzo de la guerra esas relaciones cesaran y surgiera una situación totalmente diferente, subordinada sólo a sus propias leyes. Nosotros afirmamos lo contrario: la güeña no es más que la continuación de las relaciones políticas con la intervención de otros medios''.

El libro del pacifista inglés Brailsford, que no tiene inconveniente en titularse socialista, La guerra del acero y del oro (Londres, 1914; ¡el libro está fechado en marzo de 1914!), es muy instructivo. El autor comprende perfectamente que, en términos generales, los problemas nacionales han quedado atrás, están resueltos (pág. 35), y que, en la actualidad, ya no se trata de eso, que el "problema típico de la diplomacia contemporánea" (pág. 36) es el ferrocarril de Bagdad, el correspondiente suministro de rieles, Jas minas de Marruecos, etc. El autor considera con razón que mío de los "incidentes más ilustrativos "de la historia reciente de la diplomacia europea"

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tencias dadas, interesadas---y de las distintas clases que existen en ellas----, en un momento dado.

El crudo chovinismo de Plejánov está basado exactamente en la misma posición teórica que el chovinismo más sutil, conciliador hasta el empalago de Kautsky, quien usa los siguientes argumentos cuando bendice la deserción de los socialistas de todos los países al bando de ``sus'' propios capitalistas:

Todos tienen el derecho y el deber de defender su patria; el verdadero internacionalismo consiste en reconocer ese derecho a los socialistas de todas las naciones, incluidas las que están en guerra con mi nación [.. .] (Véase Neue Zeit, 2 de octubre de 1914, y otros trabajos del mismo autor.)

Este razonamiento sin igual es una indecible farsa del socialismo tal, que no habría mejor respuesta para ella que acuñar una medalla con las efigies de Guillermo II y Nicolás II en una cara y las de Plejánov y Kautsky en la otra. El verdadero internacionalismo, como ven, consiste en justificar que los obreros franceses hagan fuego contra los obreros alemanes, en tanto que estos lo hacen sobre los franceses, ¡en nombre de la "defensa de la patria''!

Sin embargo, un examen más atento de las premisas teóricas de los razonamientos de Kautsky, revelará la misma idea que Clausewitz ridiculizó hace unos ochenta años: ¡cuando estalla la guerra cesan todas las relaciones políticas forjadas a lo largo de la historia entre los pueblos y las clases, y surge una situación totalmente diferente! ¡Hay, ``simplemente'', aquellos que atacan y aquellos que se defienden, ``simplemente'' el rechazo de los " enemigos de la patria"! La opresión de numerosas naciones, que constituyen más de la mitad de la población del globo, por las dominantes naciones imperialistas; la rivalidad entre la burguesía de estos países por el reparto del botín y la tendencia del capital a dividir y aplastar el movimiento obrero; todo eso desapareció de pronto del alcance de la vista de Plejánov y de Kautsky, pese a que ellos mismos, antes de la guerra, describieron durante décadas enteras precisamente esa ``política''.

Las falsas referencias a Marx y Engels son en este caso "la carta de triunfo" de los argumentos de los dos caudillos del socialchovinismo: Plejánov recuerda la guerra nacional de Prusia en 1813 y la de Alemania en 1870; mientras Kautsky argumenta, con aire muy científico, que Marx examinó el problema del éxito de cuál de las partes (es decir, de cuál burguesía) era más deseable

en las guerras de 1854-1855, 1859 y 1870-1871, lo mismo que los marxistas respecto de las guerras de 1876-1877 y 1897. Siempre, todos los sofistas han tenido la costumbre de tomar ejemplos que se refieren, evidentemente, a casos no similares por principio. Las guerras del pasado, que se citan como ejemplo, fueron una " continuación de la política" de movimientos nacionales de la burguesía que duraron largos años, movimientos contra un yugo de diferente nacionalidad y contra el absolutismo (turco y ruso). En ese entonces el problema era: el éxito de qué burguesía era preferible; para guerras de ese tipo, los marxistas podían exhortar dé antemano a los pueblos fomentando el odio nacional, como lo hizo Marx en 1848 y, más tarde, cuando llamó a la guerra contra Rusia, y como fomentó Engels en 1859 el odio nacional de los alemanes contra sus opresores, contra Napoleón III y contra el zarismo ruso **. Comparar la "continuación de la política" de lucha contra el feudalismo y el absolutismo, de la política de la burguesía que se liberaba, con la "continuación de la política" de una burguesía caduca, es decir, imperialista, es decir, que ha desvalijado al mundo entero, y reaccionaria, que, en alianza con los señores feudales intenta aplastar al proletariado, equivale a comparar metros con kilogramos. Es como comparar a los "representantes de la burguesía" Robespierre, Garibaldi o Zheliábov con "representantes de la burguesía" tales como Millerand, Salandra o Guchkov. No se puede ser un marxista si no se siente el más profundo respeto por los grandes revolucionarios burgueses, quienes tuvieron un histórico derecho de hablar por sus respectivas ``patrias'' burguesas, y que en la lucha contra el feudalismo incorporaron a decenas de

~^^0^^ A propósito, el señor Gardenin califica en Zhizn como "chovinismo revolucionario", pero chovinismo al fin, la posición de Marx en 1848, en favor de la guerra revolucionaria contra las naciones europeas que, en los hechos, mostraron ser contrarrevolucionarias, a saber: "los eslavos y, sobre todo, ios rusos". Este reproche a Marx revela una vez más el oportunismo (o---sería más exacto decir y--- la inconsecuencia) de este social-- revolucionario "de izquierda". Nosotros, los marxistas, siempre estuvimos y estamos por la guerra revolucionaria contra las naciones contrarrevolucionarias. Por ejemplo, si el socialismo triunfa en América o en Europa en 1920, y Japón y China, pongamos por caso, lanzan entonces confia nosotros---aunque sólo sea al comenzar en el terreno diplomático---a sus Bísmarck, estaremos, con toda seguridad, por la guerra ofensiva revolucionaria contra ellos. ¿Le parece extraño, señor Gardenin? ¡Es que usted es un revolucionario al tipo de Ropshin!

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millones de hombres de las nuevas naciones a una vida civilizada. Y tampoco se puede ser un marxista si no se siente desprecio por la sofistería de Plejánov y de Kautsky, que hablan de "defensa de la patria", cuando los imperialistas alemanes ahogan a Bélgica o cuando los imperialistas de Inglaterra, Francia, Rusia e Italia pactan entre sí para saquear a Austria y Turquía.

Hay otra teoría ``marxista'' del socialchovinismo: el socialismo está basado en el rápido desarrollo del capitalismo; el desarrollo del capitalismo en mi país, y consecuentemente el advenimiento del socialismo, será acelerado por su victoria; la derrota de mi país retardará su desarrollo económico y, por lo tanto, el advenimiento del socialismo. Entre nosotros, desarrolla esta teoría struvista * Plejánov, y entre los alemanes, Lensch y otros. Kautsky discute contra esta teoría grosera, contra Lensch, que la defiende abiertamente, y contra Cunow, que asume su defensa solapada, pero discute sólo para lograr la conciliación entre los socialchovinistas de todos los países sobre la base de una teoría chovinista más sutil, más jesuítica.

No tenemos por qué detenernos mucho tiempo en el análisis de esta grosera teoría. Las Notas críticas de Struve aparecieron en 1894 y, después de veinte años, los socialdemócratas rusos han llegado a conocer a fondo la ``manera'' que tienen los burgueses rusos cultos de hacer pasar sus ideas y deseos con la etiqueta de un ``marxismo'' depurado de espíritu revolucionario. El struvismo no es sólo una tendencia rusa, sino también, como lo muestran con particular evidencia los últimos acontecimientos, la aspiración internacional de los teóricos de la burguesía de matar al marxismo ``ablandándolo'', de ahogarlo echándole los brazos al cuello, reconociendo en apariencia ``todos'' los aspectos y elementos " verdaderamente científicos" del marxismo, salvo su lado ``agitador'', ``demagógico'' y "utópico blanquista". En otros términos: tomar del marxismo todo lo que es aceptable para la burguesía liberal, hasta la lucha por reformas, hasta la lucha de clases (sin dictadura del proletariado), hasta el reconocimiento ``general'' de los "ideales socialistas" y la sustitución del capitalismo por un "régimen nuevo", y dejar de lado ``sólo'' el alma viva del marxismo, ``sólo'' su espíritu revolucionario.

El marxismo es la teoría del movimiento liberador del proletariado. Se comprende, por lo tanto, que los obreros políticamente concientes deban prestar gran atención a cualquier sustitución del marxismo por el struvismo. Las fuerzas motrices de este proceso son múltiples y variadas. Sólo señalaremos las tres principales: 1) El progreso de la ciencia proporciona cada vez más elementos que prueban que Marx tenía razón. Esto hace necesario luchar contra él con hipocresía, sin enfrentar abiertamente los fundamentos del marxismo, reconociéndolo en apariencia, mutilando con sofismas su contenido, convirtiéndolo en un santo ``icono'', inofensivo para la burguesía. 2) El desarrollo del oportunismo en los partidos socialdemócratas contribuye a esa ``relaboración'' del marxismo, que lo adapte para justificar cualquier clase de concesiones al oportunismo. 3) La época del imperialismo es aquella en la cual el mundo es repartido entre las ``grandes'' naciones privilegiadas que oprimen a todas las demás. Las migajas del botín obtenido como resultado de estos privilegios y esta opresión van a parar, sin duda alguna, a ciertas capas de la pequeña burguesía y de la aristocracia de la clase obrera, así como de su burocracia. Estas capas, que constituyen una ínfima minoría del proletariado y de las masas trabajadoras, tienden hacia el ``struvismo'', porque éste les permite justificar su alianza con ``su'' burguesía nacional, contra las masas oprimidas de todas las naciones. Más adelante tendremos que volver sobre ello, al hablar de las causas de la bancarrota de la II Internacional.

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La teoría más sutil del socialchovinismo, la falsificación que más hábilmente se presenta como científica e intemacionalista, es la teoría del ``ultraimperialismo'', expuesta por Kautsky/ Veamos cómo la expone de la manera más clara, más precisa y más nueva su propio autor:

El debilitamiento del movimiento proteccionista en Inglaterra, la reducción de las tarifas aduaneras en Norteamérica, la tendencia hacia el desarme, el rápido descenso de la exportación de capital desde Francia y Alemania en los últimos años anteriores a la guerra y, por fin, el crecienle entrelazamiento internacional de las distintas pandillas del capital financiero, me impulsó, todo ello, a analizar si la política imperialista actual no podrá ser remplazada por una nueva, ullraimperialista, que, en ve/, de la lucha entre

~^^4^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. VIII, nota 9. (Ed.)

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sí de los capitales financieros nacionales, dé lugar a una explotación conjunta del mundo por el capital financiero unido en escala internacional. Esta nueva fase del capitalismo es, en todo caso, concebible. Para establecer si es realizable o no, carecemos todavía de premisas suficientes [Neue Zeit, núm. 5, 30. IV. 1915, pág. 144].

[.. . ] El curso y el desenlace de la guerra actual pueden ser decisivos a este respecto. La guerra puede aplastar por completo los débiles gérmenes del ultraimperialismo, al atizar al extremo el odio nacional también entre los capitalistas financieros, al acrecentar los armamentos y el afán de alcanzarse el uno al otro en este terreno, al hacer inevitable una segunda guerra mundial. Bajo estas condiciones, lo que sostuve en mi folleto El camino hacia el poder podrá ser verdad en proporciones espantosas, aumentará la agudización de las contradicciones de clase y, junto con ello, sobrevendrá la decadencia moral [literalmente: declinación económica, Abivirtschaftung, bancarrota] del capitalismo [.. . ] [Debemos advertir que por esta palabreja rebuscada Kautsky entiende pura y simplemente el ``odio'' hacia el capitalismo por parte de las "capas intermedias que existen entre el proletariado y el capital financiero", a saber: "los intelectuales, los pequeños burgueses e inclusive los pequeños capitalistas"] [.. . ] "Pero la guerra puede terminar de otra jnaanera. Ella puede producir el fortalecimiento de los débiles gérmenes del ultraimperialismo. Sus enseñanzas [¡fíjense bien en esto!] pueden acelerar ese desarrollo que, en tiempos de paz, se haría esperar mucho. Si se llega a esto, a un acuerdo entre las naciones, al desarme, a una paz duradera, las peores causas que antes de la guerra condujeron a la creciente consunción moral del capitalismo, pueden desaparecer". Como es natural, la nueva fase traerá consigo "nuevas calamidades" para el proletariado, "quizás aun peores", pero "por un tiempo" "el ultraimperialismo" "podría instaurar una era de nuevas esperanzas y expectativas dentro de los marcos del capitalismo" (pág. 145).

¿Cómo deducir de esta ``teoría'' una justificación del social-. chovinismo?

De una manera bastante extraña para un ``teórico''. De la siguiente manera:

Líos socialdemócratas alemanes de izquierda dicen que el imperialismo y las guerras que él provoca no obedecen a la casualidad, sino que son un inevitable producto del capitalismo, el cual condujo a la dominación del capital financiero. Por eso es necesario pasar a la lucha revolucionaria de masas, pues la época del desarrollo relativamente pacífico ha quedado atrás. Los socialdemócratas "de derecha" declaran descaradamente: puesto que el imperialismo es ``necesario'', también nosotros debemos ser imperialistas. Kautsky, en papel de ``centro'', trata de conciliar:

La extrema izquierda---escribe en su folleto El Estado nacional, el Estado imperialista y la unión de los Estados (Nuremberg, 1915)---quiere ``contraponer'' al inevitable imperialismo el socialismo, es decir, "no sólo la

propaganda en su fayor que desde hace medio siglo venimos contraponiendo a todas las formas de dominación capitalista, sino la realización inmediata del socialismo. Esto parece muy radical, pero lo único que puede hacer es empujar al campo del imperialismo a todos los que no creen en la realización práctica inmediata del socialismo" (pág. 17, .la cursiva es nuestra).

Guarido habla de la realización inmediata del socialismo, Kautsky ``realiza'' una deformación, aprovechándose de que en Alemania, sobre todo bajo el régimen de la censura militar, no se puede hablar de acciones revolucionarias. Kautsky sabe muy bien que la izquierda exige del partido una propaganda y preparación inmediatas de acciones revolucionarias, pero de ningún modo "la realización práctica inmediata del socialismo''.

De la necesidad del imperialismo, la izquierda deduce la ne-, cesidad de acciones revolucionarias. Sin embargo, la "teoría del ultraimperialismo" sirve a Kaustky para justificar a los oportunistas, presentar la situación de tal manera para crear la impresión de que ellos no se han pasado del lado de la burguesía sino simplemente "no creen" que el socialismo pueda concretarse de inmediato, y esperan que una nueva ``era'' de desarme y paz duradera se realice. Esta ``teoría'' se reduce, y sólo puede reducirse, a que Kautsky explote la esperanza de una nueva era pacífica del capitalismo para justificar la adhesión de los oportunistas y de los partidos socialdemócratas oficiales a la burguesía y su renuncia a la táctica revolucionaria (es decir, proletaria) durante la turbulenta era actual, ¡pese "a las solemnes declaraciones de la resolución de Basilea!

Obsérvese que.Kautsky con eso no solamente no manifiesta que la nueva fase deriva y debe ser resultado de determinadas circunstancias y condiciones, sino que manifiesta, lisa y llanamente, por el contrario: todavía no puedo resolver siquiera el problema de si la nueva fase es "realizable" o no. En efecto, consideremos esas ``tendencias'' hacia la nueva era, que han sido señaladas por Kautsky. ¡Es asombroso que el autor haya incluido entre los hechos económicos la "tendencia hacia el desarme"! Esto significa que,' detrás de inocentes charlas e ilusiones pequeñoburguesas, Kautsky trata de esconder hechos indiscutibles que no se ajustan en absoluto a la teoría de la atenuación de las contradicciones. El `` ultraimperialismo'' de Kautsky---digamos de paso que el término no expresa ni mucho menos lo que el autor quiere decir---implica una tremenda atenuación de las contradicciones del capitalismo.

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Se nos habla del "debilitamiento del proteccionismo en Inglaterra y en Norteamérica". ¿Pero, dónde está, entonces, aunque sea la menor tendencia hacia la nueva era? El proteccionismo norteamericano está debilitado, pero subsiste, como subsisten los privilegios, las tarifas preferenciales de las colonias inglesas en beneficio de Inglaterra. Recordemos ahora en qué condiciones se produjo el paso de la época precedente, ``pacífica'', del capitalismo a la actual, la imperialista: en que la libre competencia cedió paso a las uniones monopolistas de los capitalistas y en que todo el globo terrestre quedó repartido. Es evidente que ambos hechos (y factores) tienen en verdad alcance mundial: el libre comercio y la competencia pacífica fueron posibles e indispensables mientras el capital pudo aumentar sin obstáculos sus colonias y apoderarse de tierras no ocupadas en África, etc.; además, la concentración del capital todavía era débil, no había aún empresas monopolistas, es decir, lo bastante grandes como para dominar una rama íntegra de la industria. La aparición y el crecimiento de esas empresas monopolistas (este proceso ni en Inglaterra ni en Norteamérica se ha detenido, ¿no es así?; ni siquiera Kautsky se atreverá a negar que la guerra lo ha-acelerado y acentuado) hacen imposible la libre competencia anterior y minan el terreno en que ella se asienta, en tanto que la división del globo obliga a pasar de la expansión pacífica a la lucha armada por el reparto de las colonias y las esferas de influencia. Es ridículo, asimismo, pensar que el debilitamiento del proteccionismo en dos países puede cambiar algo las cosas en este aspecto.

En seguida, una reducción de la exportación de capital en dos países durante varios años. Estos dos países, Francia y Alemania, tenían en el extranjero, en 1912---según la estadística, por ejemplo, de Harms---, capitales por un monto aproximado de 35 mil millones de marcos (cerca de 17 mil millones de rublos) cada uno, en tanto que Inglaterra tenía, ella sola, el doble*. El aumen-

to de la exportación de capitales nunca fue, no podía ser uniforme bajo él capitalismo. •'KautsRy no puede ni hacer mención a que la acumulación del capital haya disminuido o i que la capacidad del mercado interno haya cambiado coiiiiderai lemente, a consecuencia, por ejemplo, de-,un sensible mejoramiento de la situación de las masas. En .estas condiciones, el hecho de que en dos países haya descendido la exportación de capitales durante algunos años no permite deducir en absoluto el advenimiecto de una nueva -era. "El creciente entrelazamiento internacional de las distintas pandillas del capital financiero." Esta es la única tendencia verdaderamente general e indudable, y no de unos años y de dos países, sino del mundo entero, del capitalismo en su conjunto. ¿Pero por qué ha de derivar de esto la tendencia hacia el desarme y no hacia el rearme, como hasta ahora? Tomemos cualquiera de las firmas mundiales "de cañones" (y, en general, de las que producen equipos militares), por ejemplo, ArmjL'ong. No hace mucho, la publicación inglesa The Economist i'del 1 de mayo de 1915) informó que las ganancias de esta firma ^e habían elevado, de 606 mfl libras esterlinas (alrededor de 6 millones de rublos) en a905-1906;"á 856 en 1913 y a 940 (9 millo.^ de rublos) en 1914. El entrelazamiento del capital financiero eí. " <uí muy pronunciado y crece de continuo; capitalistas alemanes __ articipan" en los nego.c.ips de' la firma inglesa; firmas inglesas construyen submarinos paya Austria, -etc. El capital entrelazado internacionalmeiite hace magníficos .negocios con Jos armamentos y las guerras. Pero deducir la tendencia económica hacia el desarme como resultado de la combinación y entrelazamiento de los diversos capitales de cada nación en un todo único.internacional, equivale a sustituir la agravación real de las contradicciones de clase por los buenos deseos pequeñoburgueses de • atenuación de esas contradicciones.

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* Véase cíe Bernhard Harms, fróbleme der Weltwirtschaft, Jena, 1912 [Problemas de la economía mundial. (Ed.)]; George Paish, "Great Britain Capital Investments in Colonies, etc.", en Journal of the Royal Statíst. Soc. ["Las inversiones de capitales británicos en las colonias", en la Revista de la Red Sociedad de Estadística. (Ed.)], vol. LXXIV, 1910-1911, pág. 167. Lloyd George, en un discurso que pronunció a principios de 1915, estimó los capitales ingleses en el extranjero eri 4 mil millones de libras esterlinas, es decir, en cerca de 80 mil millones de marcos

Kautsky habla con cabal espíritu filisteo de las ``lecciones'' de la guerra, presentándolas a la luz de un aborrecimiento moral ante ¿as calamidades que causa. Veamos, por ejemplo, sus argumentos en el folleto El Estado nacional, etc.

No hay duda ni requiere demostración el hecho dé que existen capas jnteresadas vivamente en la paz mundial y en el desarme. Los pequeños

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burgueses y

los pequeños campesinos, e inclusive muchos capitalistas e

intelectuales,

no están vinculados al imperialismo por intereses más fuertes

que el daño

que sufren estas capas debido a la guerra y los armamentos (Pag. 21),

¡Esto fue escrito en febrero de 1915! Los hechos muestran que todas las clases poseedoras, incluidos los pequeños burgueses y los ``intelectuales'', se han unido totalmente al imperialismo, pero . Kautsky, ni más ni menos como el hombre enfundado y con aire de extraordinaria suficiencia, mediante palabras melosas, hace caso omiso de los hechos. En vez de juzgar los intereses de la pequeña burguesía por su conducta, los juzga por las palabras de algunos pequeños burgueses, pese a que éstas quedan desmentidas por sus actos a cada paso. Es exactamente igual que si juzgásemos los ``intereses'' de la burguesía en general, no por sus actos, sino por los discursos rebosantes de amor de los sacerdotes burgueses, que juran y perjuran que el régimen actual está imbuido de los ideales del cristianismo. Kautsky aplica el marxismo de modo tal que lo vacía de todo su contenido, y queda sola la palabreja ``interés'' en una especie de significado sobrenatural y espiritualista, pues en lugar de tener en cuenta la economía real, se atiende a los piadosos deseos del bien común.

El marxismo juzga los ``intereses'' de acuerdo con las contradicciones de clase y con la lucha de clases, que ^e manifiestan en millones de hechos de la vida diaria. La pequeña burguesía sueña con la atenuación de las contradicciones, charla acerca de ello, usando los ``argumentos'' de que su agudización acarrearía "graves consecuencias". El imperialismo es la subordinación de -todas las capas de las clases poseedoras al capital financiero y el reparto del mundo entre cinco o seis ``grandes'' potencias, la mayoría de las cuales participa hoy día en la guerra. El reparto del mundo por las grandes potencias significa que todas sus capas poseedoras están interesadas en poseer colonias y zonas de influencia, en oprimir naciones ajenas, en obtener puestos más o menos lucrativos y de privilegio relacionados con la pertenencia a una ``gran'' potencia y una nación opresora*.

Es imposible seguir viviendo al viejo estilo, en condiciones relativamente civilizadas, tranquilas, pacíficas, de un capitalismo que se desarrolla llanamente y se propaga gradualmente a nuevos países, pues ha comenzado una nueva época. El capital financiero desaloja y desalojará por completo a un país determinado del conjunto de las grandes potencias, le arrebatará sus colonias y sus zonas de influencia (como amenaza hacerlo Alemania al lanzarse a la guerra contra Inglaterra) y privará de sus privilegios e ingresos suplementarios a la pequeña burguesía de la "gran potencia". Así lo ha demostrado la guerra. Y a ello condujo en efecto la agudización de las contradicciones, agudización reconocida desde hace tiempo por todo el mundo, incluyendo al propio Kautsky en su folleto El camino hacia el poder.

Ahora, cuando el conflicto-armado por los privilegios de gran potencia se ha convertido en realidad, Kautsky quiere persuadir a los capitalistas y a la pequeña burguesía de que la guerra es horrible, mientras que el desarme es beneficioso; exactamente de la misma manera---y exactamente con los mismos resultados---con que el sacerdote cristiano quiere convencer desde el pulpito a los capitalistas de que el amor al prójimo es un mandamiento divino, una aspiración del alma y una ley moral de la civilización. Lo que Kautsky llama tendencias económicas al ``ultrairnperialismo'', es, en fin de cuentas, el intento pequeñoburgués de convencer a los financieros de que no hagan el mal.

¿Exportación de capitales? Pero más capital es exportado a los países independientes, como por ejemplo a Estados Unidos de Norteamérica, que a las colonias. ¿La conquista de colonias? Pero si ya están todas conquistadas, y casi todas ellas se esfuerzan por

a Inglaterra 130 mil millones de francos, a Estados Unidos de América 115, a Francia 100, y a Alemania 75; es decir a estas cuatro potencias correspondían 420 mil millones de francos, q sea más de la mitad de la suma total. Esto nos permite ver cuan enormes son las ventajas y los privilegios de las naciones imperialistas avanzadas, de las grandes potencias, que han dejado atrás a los otros pueblos que oprimen y saquean. (Dr. Ernst Schultze, "Das franzósísche Kapilal in Russland" en Fínanz-Archiv, Berlin, 1915, Jahrg. 32, S. 127 jDr. E. Schultze, "El capital francés en Rusia" en Archivos financieros, Berlín, 1915, año 32 de edición, pág. 127. (Ed.)]. Para las grandes potencias la "defensa de la patria" es la defensa del derecho al botín que proporciona la rapiña en naciones ajenas. En Rusia, como es sabido, el imperialismo capitalista es más débil, pero en cambio es más fuerte el imperialismo militar-feudal.

~^^0^^ E. Schultze informa que hacia 1915 se calculaba la suma de los valores existentes en el mundo en 732 mil millones de francos, incluidos !os .empréstitos de Estado y de los municipios, las hipotecas, las acciones de las compañías comerciales e industriales, etc. De esta suma correspondían

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liberarse: "La India puede dejar de ser una posesión inglesa, pero como imperio íntegro, nunca caerá bajo otra dominación extraña" (pág. 49 del folleto citado). "Todo intento de cualquier Estado capitalista industrial de adquirir para sí un imperio colonial suficiente para hacerlo independiente de otros países con respecto a la obtención de materias primas, puede determinar que todos los otros Estados capitalistas se unan contra él y lo envuelvan en interminables guerras agotadoras, sin acercarlo más a su objetivo. Esta política sería el camino más seguro para llevar a la bancarrota toda la vida económica del Estado" (págs. 72-73).

¿No es esto una tentativa filistea de convencer a los financieros a renunciar al imperialismo? Cualquier intento de asustar a los capitalistas con la perspectiva de bancarrota es como aconsejar a los bolsistas que no especulen en la Bolsa, porque "muchos pierden así toda su fortuna". El capital gana con la bancarrota del capitalista rival o de la nación rival, pues en esa forma el capital concentra aun más; por eso, cuanto más aguda y ``estrecha'' es la competencia económica, es decir, el impulso económico del competidor hacia la bancarrota, tanto más fuerte es la tendencia de los capitalistas a agregar presión militar para empujar hacia la bancarrota al rival. Cuanto menos países haya a los cuales pueda ser exportado capital tan ventajosamente como a las colonias y a los países dependientes, como Turquía, por ejemplo---pues en estos casos el financiero obtiene un triple beneficio en comparación con el capital exportado a un país libre, independiente y civilizado como Estados Unidos de América---, tanto más encarnizada es la lucha por el sometimiento y el reparto de Turquía, China y demás. Esto es lo que revela la teoría económica de la época del capital financiero y del imperialismo. Esto es lo que revelan los hechos. Kautsky, en cambio, trasforma todo en una gastada `` moraleja'' pequeñoburguesa: no vale la pena, dice, acalorarse demasiado y mucho menos hacer la guerra por el reparto, d"e Turquía o la conquista de la India, pues "de todos modos no será por mucho tiempo"; sería mejor también desarrollar el capitalismo de manera pacífica... Por supuesto, sería mejor aun desarrollar el capitalismo y ampliar el mercado mediante la elevación de los salarios, cosa perfectamente ``concebible''; y exhortar en este sentido a los financieros es el tema más apropiado para el sermón de un sacerdote... ¡El buen Kautsky casi ha convencido y persuadido por completo a los financieros alemanes, de que no vale la

pena luchar contra Inglaterra por las colonias, pues de todos modos éstas se liberarán muy pronto!...

El aumento de las exportaciones e importaciones de Inglaterra con Egipto, desde 1872 hasta 1912 inclusive, fue proporcionalmente más débil que el conjunto de las exportaciones e importaciones inglesas. Moraleja del ``marxista'' Kautsky: "No tenemos fundamento alguno para suponer que, sin la ocupación militar de Egipto, el comercio con este país habría aumentado menos bajo la influencia del simple peso de los factores económicos" (pág. 72), Las "tendencias del capital a la expansión" "pueden realizarse mejor por la democracia pacífica que por los métodos violentos del imperialismo" (pág. 70).

jQué análisis tan admirablemente serio, científico y `` marxista''! ¡Kautsky ha ``corregido'' de modo magnífico esta historia insensata; ha ``demostrado'' que ninguna necesidad tenían los ingleses de arrebatar Egipto a los franceses y que los financieros alemanes no tenían, decididamente, por qué iniciar la guerra ni ••' organizar la campaña turca, ni recurrir a otras medidas, para expulsar de Egipto a los ingleses! Todo esto es sólo un malentendido', nada más; los ingleses no han comprendido todavía que "lo mejor de todo" es renunciar al uso de la violencia contra Egipto y pasar (¡con vistas al aumento de la exportación de capitales á la Kautsky!) a la "democracia pacífica''.

Claro que creer que la libertad de comercio suprimiría por completo las contradicciones económicas engendradas por el capitalismo era una ilusión de los librecambistas burgueses. Ni la libertad de comercio, ni la democracia pueden acabar con ellas. Pero en todos los aspectos nos interesa que estas contradicciones sean superadas por formas de lucha que impongan a las masas trabajadoras un, mínimo de sacrificios y de sufrimientos (pág. 73) ...

¡Dios nos guarde! ¡Lo que hay que oir, Señor! ¿Qué es un filisteo?---se preguntaba Lassalle, y respondía con el aforismo del bien conocido poeta: "El filisteo es una tripa vacía, rellena de cobardía y de esperanza en la misericordia de Dios"*.

Kautsky ha prostituido el marxismo hasta un extremo inaudito y se ha convertido en un verdadero sacerdote, que trata de convencer a los capitalistas que adopten la democracia pacífica, y llama a esto dialéctica: si al principio hubo libre comercio y des-

Estos versos son tlel gran poeta alemán J. W. Goethe. (Ed.)

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pues se llegó a los monopolios y al imperialismo, ¿por qué no podrá ser el ``ultraimperialismo'' y, entonces, libre comercio de nuevo? El sacerdote consuela a las masas oprimidas describiéndoles las bondades de ese ``ultraimperialismo'', ¡aunque ni tan siquiera tiene el coraje de decir cómo puede ser ``realizable''! Feuerbach señaló, con razón, a los que defendían la religión con el argumento de que consuela al hombre, el carácter reaccionario de esos tipos de consuelo: quien consuela al esclavo, en vez de impulsarlo a sublevarse contra la esclavitud, ayuda a los esclavistas.

Todas las clases opresoras sin excepción necesitan de dos funciones sociales, para salvaguardar su dominio: la del verdugo y la del sacerdote. La función del verdugo para aplastar la protesta y la indignación de los oprimidos. El sacerdote para consolar a los oprimidos, pintarles la perspectiva (cosa muy cómoda cuando no se garantiza que esa perspectiva sea ``realizable'') de que los sufrimientos y sacrificios serán menos duros si no se afecta la dominación de clase, y lograr así que se resignen a esa dominación, quitarles la costumbre de la acción revolucionaria, minar su estado de ánimo revolucionario y destruir su determinación revolucionaria. Kautsky convirtió al marxismo en la teoría contrarrevolucionaria rnás horrible y más estúpida, en el más bajo clericalismo.

En 1909, en su folleto El camino hacia el poder, Kautsky reconoce la agravación---que nadie ha refutado y que es irrefutable^^1^^---de las contradicciones del capitalismo, la aproximación de una época de guerras y de revoluciones, de un nuevo '"período revolucionario". No puede haber, dice él, revolución ``prematura'' y tilda como "una traición directa a nuestra causa" cualquier negativa a contar con la posibilidad de una victoria en una insurrección, aunque antes de comenzar la lucha la posibilidad de la derrota tampoco puede ser negada.

Pero se inició la guerra. Las contradicciones se ahondaron aun más. Los sufrimientos de las masas alcanzaron tremaÉidas proporciones. La guerra se prolonga y su campo de acción se amplía sin cesar. Kautsky escribe folleto tras folleto, se somete dócilmente a las disposiciones del censor, no da informaciones acerca del saqueo de territorios y de ios horrores de la guerra; acerca de las ganancias escandalosas de los proveedores de armamentos;, acerca de la carestía de la vida y de la "esclavitud militar" de los obreros movilizados; pero en cambio conforta y con-

forta al proletariado: lo conforta con los ejemplos de las guerras en las cuales la burguesía era revolucionaria o progresista, cuando el "propio Marx" deseaba el triunfo de tal o cual burguesía; lo conforta con hileras y columnas de cifras que demuestran la `` posibilidad'' de un capitalismo sin colonias ni saqueos, sin guerras ni armamentos, y que prueban las ventajas de la "democracia pacífica". Como no se atreve a negar que los sufrimientos de las masas se agravan ni que crece ante nuestros propios ojos una situación revolucionaria (¡de eso no se puede hablar! lo prohibe la censura....), Kautsky, en su servilismo ante la burguesía y los oportunistas, describe la ``perspectiva'' (aunque no garantiza que sea ``realizable'') de formas de lucha en una nueva etapa, que requerirán "menos sacrificios y menos sufrimientos"... Franz Mehring y Rosa Luxemburgo están bien en lo cierto cuando califican por esta causa a Kautsky de prostituta (Müdchen für alie).

En agosto de 1905 existió en Rusia una situación revolucionaria. El zar prometió convocar la "Duma de Buliguin" para `` consolar'' a las masas exaltadas*. El régimen del parlamento consultivo propuesto por Buliguin podría ser llamado ``ultrabsolutismo'' si se puede llamar ``ultraimperialismo'' la renuncia de los financieros a los armamentos y su acuerdo en favor de una "paz duradera". Supongamos por un momento que mañana un centenar de los más grandes financieros del mundo, ``entrelazados'' en cientos de empresas colosales, prometen a los pueblos que estarán por el desarme, después de la guerra (suponemos esto por un momento, para sacar las conclusiones políticas de la tonta pequeña , teoría de Kautsky). Hasta si sucediera así, se cometería una clara traición al proletariado al disuadirlo de realizar acciones revolucionarias, sin las cuales todas las promesas, todas las buenas perspectivas son un espejismo.

La guerra no sólo proporcionó a la clase de los capitalistas ganancias fabulosas y magníficas perspectivas para nuevos saqueos (Turquía, China, etc.), nuevos encargos multimillonarios y nue-

*, Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XI, nota 4. (Ed.)

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vos empréstitos e intereses más elsevados. Pero no es todo. Le reportó también grandes ventajas políticas, pues dividió y corrompió al proletariado. Kautsky ayuda a esa corrupción y.consagra esa división internacional de los proletarios en lucha, \en nombre de la unidad con los oportunistas de ``su'' nación, con los Südekum! Y todavía hay gente que no, comprende que la consigna de unidad de los viejos partidos significa la ``unidad'' del proletariado nacional con su burguesía nacional y la división del proletariado de las diferentes naciones...

``La guerra actual no es sólo criatura del imperialismo, sino también de la revolución rusa." Ya en 1904, él, Kautsky había previsto que la revolución rusa reviviría el paneslavismo en una nueva forma, que "una Rusia democrática debería, inevitablemente, encender en los eslavos austríacos y turcos un fuerte deseo de lograr su independencia nacional [...] Entonces el problema polaco también debería plantearse con agudeza [... ] Austria se disgregaría de por sí, porque con la caída del zarismo se rompería el círculo de hierro que hoy ata todavía a los elementos que tienden a enfrentarse unos con otros [el propio Kautsky toma ahora esta cita de su artículo de 1904]... La revolución rusa [.. . ] dio un nuevo y vigoroso impulso a las aspiraciones nacionales de Oriente, agregando los problemas de Asia a los de Europa. Todos estos problemas, se están manifestando tumultuosamente durante la guerra actual, y están adquiriendo una importancia doblemente decisiva para el estado de ánimo de las masas populares, comprendidas, asimismo, las proletarias, mientras que en las clases dominantes prevalecen las tendencias imperialistas" (pág. 273, la cursiva es nuestra).

¡Este es otro ejemplo de prostitución del marxismo! Puesto que una "Rusia democrática" encendería las aspiraciones a la libertad en las naciones del este de Europa (lo cual es indiscutible), por este motivo la guerra actual, que no libera a ninguna nación y que, cualquiera sea su desenlace, esclaviza a muchas, no es una guerra ``puramente'' imperialista. Puesto que la "bancarrota del zarismo" significaría la desintegración de Austria debido a su estructura nacional no democrática, por este motivo el zarismo contrarrevolucionario temporalmente fortalecido, al saquear a Austria y ejercer una opresión aun mayor sobre las naciones que la integran, le ha dado a la "guerra actual" un carácter no puramente imperialista, sino, en cierto grado, un carácter nacional. Puesto que las "clases dominantes" engañan a los torpes pequeños burgueses y a los campesinos atrasados con cuentos sobre los objetivos nacionales de la guerra imperialista, por este motivo, un hombre de ciencia, una autoridad en ``marxismo'', un representante de la II Internacional, tiene autoridad para hacer que las masas acepten este engaño mediante la siguiente ``fórmula'': las clases dominantes revelan tendencias imperialistas, mientras el ``pueblo'' y las masas proletarias revelan aspiraciones ``nacionales''.

¡La dialéctica se convierte en la más ruin y más infame sofistería! En la guerra presente el elemento nacional está representado sólo por la guerra de Servia contra Austria (lo cual por cierto fue señalado por la Resolución de la Conferencia de Berna de nuestro partido) *. Es sólo en Servia y entre los servios que

* Véase el presente tomo, pág. 253. (Ed.)

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Las líneas anteriores ya estaban escritas cuando Neue Zeit, núm. 9 del 28 de mayo, apareció con los argumentos finales de Kautsky sobre la "bancarrota de la socialdemocracia" (§ 7 de su respuesta a Cunow). Kautsky ha reunido y resumido todos los viejos sofismas, y uno nuevo, en defensa del socialchovinismo:

Es simplemente falso decir que la guerra es puramente imperialista y que cuando estalló, la alternativa era: imperialismo o socialismo; que los partidos socialistas y las masas proletarias de Alemania, Francia y, en muchos aspectos, también de Inglaterra, irreflexiblemente, atendiendo sólo al llamado de un puñado de parlamentarios, se arrojaron en brazos del imperialismo, traicionaron el socialismo y provocaron así una bancarrota sin precedentes en toda la historia.

Un nuevo sofisma y un nuevo engaño a los obreros: como verán, ¡la guerra no es ``puramente'' imperialista!

Las vacilaciones de Kautsky respecto del carácter y la significación, de la guerra actual son asombrosas; además, este dirigente de partido elude siempre las claras y formales declaraciones de los Congresos de Basilea y de Chemnitz, con la misma prudencia con que el ladrón evita volver al lugar de su último robo. En el folleto El Estado nacional, etc., escrito en febrero de 1915, Kautsky afirmaba que la guerra "es, en fin de cuentas, imperialista" (pág. 64). Ahora hace una nueva reserva: no es puramente -imperialista, ¿Y qué es, entonces, además?

¡Resulta qu& también es una guerra nacional! Veamos cómo llega a esta monstruosa conclusión Kautsky mediante la siguiente seudodialéctica ``plejanovista'':

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podemos encontrar , in movimiento de liberación nacional, de antigua data, que abarca a millones de "masas populares" y cuya `` continuación'' es la guerra de Servia contra Austria. Si esta guerra fuera una guerra aislada, es decir, si no estuviera conectada con la guerra europea general, con los afanes de lucro y de rapiña de Inglaterra, Rusia, etc., sería deber de todos los socialistas desear que la burguesía servia tuviera éxito; esta es la única conclusión justa y absolutamente necesaria que se debe extraer del elemento nacional de la guerra presente. ¡Sin embargo esta es la conclusión que el sofista Kautsky, quien está hoy al servicio de.la burguesía de Austria, clericales y militares, no ha sacado!

Prosigamos. La dialéctica de Marx, como la última palabra en el método evolucionista científico, excluye cualquier análisis aislado de un propósito, es decir, unilateral y monstruosamente deformado. En la guerra servio-austríaca, el factor nacional no tiene ni puede tener ninguna importancia seria en la guerra general europea. Alemania, si triunfa, aplastará a Bélgica, aun una parte más de Polonia, quizá parte de Francia, etc. Si triunfa Rusia, ahogará a Galitzia, aun una parte más de Polonia, a Armenia, etc. Si la guerra termina en un ``empate'', continuará la vieja opresión nacional. Para Servia, es decir, para una centésima parte de los que participan en la guerra actual, ésta es " continuación de la política" del movimiento burgués de liberación. Para el 99 por ciento la guerra es continuación de la política imperialista, es decir, de la envejecida burguesía, capaz de corromper, pero no de emancipar a las naciones. Al ``liberar'' a Servia, la Triple Entente vende los intereses de la libertad servia al imperialismo italiano a cambio de su ayuda en el saqueo de Austria.

Todo esto es público y notorio y todo ha sido descaradamente tergiversado por Kautsky, con el fin de justificar a los oportunistas. No existen, no pueden existir en la naturaleza ni en la sociedad fenómenos ``puros'', tal como nos enseña precisamente la dialéctica de Marx, que muestra que el propio concepto de pureza indica una cierta, estrechez y unilateralidad del conocimiento humano, el cual no puede abarcar plenamente un objeto en toda su complejidad y totalidad. En el mundo no hay ni puede haber capitalismo ``puro''; siempre se halla mezclado con elementos feudales, pequeñoburgueses o algo así. Por eso, si alguien recuerda que la guerra no es ``puramente'' imperialista, cuando estamos discutiendo el escandaloso engaño de las "masas populares" por

los imperia'istas, que deliberadamente ocultan, con fraseología ``nacional'', us objetivos de franca rapiña, entonces esa persona es, o un infinitamente torpe pedante, o un leguleyo y embustero. Todo consiste en que Kautsky mantiene el engaño ájel jjjteblo por los imperialistas cuando asegura que "para las masa's populares, comprendidas, asimismo, las masas proletarias", los problemas nacionales son "de importancia decisiva", mientras que para las clases dominantes los factores decisivos son las "tendencias imperialistas" (pág. 273), y cuando ``refuerza'' esta afirmación con una referencia seudodialéctica a la "infinita variedad de la realidad" (pág. 274). Ciertamente, la realidad es infinitamente variada. ¡Esto es una verdad absoluta! Pero también es igualmente cierto que en esta infinita variedad hay dos fuerzas principales y fundamentales: el sostén objetivo de la guerra es la "continuación de la política" del imperialismo, es decir, del saqueo de naciones ajenas por la burguesía decrépita de las "grandes naciones" (y por sus gobiernos), mientras que la ideología ``subjetiva'' dominante consiste en la fraseología ``nacional'' que son divulgadas para embotar a las masas.

El viejo sofisma de Kautsky, repetido una y otra vez, que "al estallar la guerra" la ``izquierda'' veía la situación como si existiera una alternativa entre imperialismo o socialismo, ya ha sido analizado. Es esta una desvergonzada tergiversación de la verdad, pues Kautsky sabe muy bien que la izquierda planteó otra alternativa: o la incorporación del partido al saqueo y al engaño imperialistas, o la propaganda y la preparación de acciones revolucionarias. Kautsky sabe también que sólo la censura lo protege de que la ``izquierda'' denuncie en Alemania la absurda fábula que su servilismo hacia los Südekum le hace difundir.

En cuanto a las relaciones entre las "masas proletarias" y el "puñado de parlamentarios", Kautsky adelanta aquí una de las objeciones más gastadas:

Dejemos a un lado a los alemanes para no abogar por nosotros mismos, ¿pero quién podrá afirmar en serio que hombres como Vaillant y Guesde, Hyndman y PJejánov se han convertido de buenas a primeras en imperialistas y han traicionado el socialismo? Dejemos a un lado a los parlamentarios y a las ``instancias''.. . [Kautsky alude evidentemente a la revista La Internacional de Rosa Luxemburgo-y Franz Mehring, donde se cubre de merecido desprecio la política de las instancias, es decir, de los círculos oficiales dirigentes del partido socialdemócrata alemán, su Comité Central---"vorstqnd"---, su grupo parlamentario, etc. 1 . . . ¿pero quién se atreverá a afirmar que para

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cuatro millones de proletarios alemanés políticamente concientes basta una simple orden de un puñado de parlamentarios para que giren en redondo hacia la derecha en, 24 horas, contrariando abiertamente sus objetivos de ayer? Si fuese cierto, ello sería evidencia, naturalmente, de una terrible bancarrota, no sólo de-nuestro partido, sirio también de las masas [cursiva de Kautsky]. Si la masa fuéra~un rebaño de ovejas con tan poco carácter, no nos quedaría más que dejarnos enterrar (pág. 274).

KarI Kautsky, la alta autoridad política y científica,, se ha enterrado ya a sí mismo a causa de su conducta y su colección de lamentables engaños. Quien no lo comprenda, o por lo menos no lo sienta así, está perdido para el socialismo; por eso, Mehring, Rosa Luxemburgo y sus partidarios han adoptado en La Internacional el único tono justo para tratar a Kautsky y Cía. como a los sujetos más despreciables.

Basta pensar que los únicos que podían expresar con cierta libertad su actitud hacia la guerra (es decir, sin ser simplemente detenidos y arrastrados a un cuartel, y sin correr el riesgo de ser fusilados) era "el puñado de parlamentarios" (que tenían libertad para votar, ajustándose a derecho, y que podían haber votado perfectamente en contra. Aun en Rusia, ninguno sufría malos tratos, ataques, ni siquiera arresto),, el puñado de funcionarios, periodistas, etc. ¡Y ahora Kautsky pone noblemente sobre las masas la traición y la falta de carácter de esa capa social, de cuyos vínculos con la táctica y la ideología del oportunismo el -propitr^Kautsky escribió decenas de veces durante varios años! Es exigencia primordial y básica de la investigación científica en general y de la dialéctica de Marx oen particular, que el escritor examine los vínculos- de la actual lucha de tendencias en el socialismo. ----entre la tendencia que habla, que grita y alborota sobre la traición, y la-tendencia que no la ve;---y la lucha anterior que se prolongó décadas enteras. Kautsky ni lo menciona, no está siquiera dispuesto a plantear el problema de las tendencias y comentes. ¡Hasta ahora existían tendencias, hoy ya no! Hoy, no hay más que famosos nombres de ``autoridades'' que la gente servil usa como carta de triunfo. Para lo-que resulta muy conveniente para uno referirse al otro y encubrirse ajnigablemente los ``pepadillos'', pues la norma es: cada uno ayuda a los suyos. Cónío' puede hablarse de oportunismo, exclamó L. Mávtov en un informe en Berna (véase Sotsial-Demokrat, núm. 36), cuando están... Guesde, Plejánov y Kautsky! Hay que ser más prudentes con la

acusación de oportunismo a homares como Guesde, escribió Axelrod (en Golas, núms. 86 y 87). No voy a defeaderme---dice Kautsky,,haciéndoles coro, en Berlín---, pero... ¡Vaillant y Guesde, Hyndman y Plejánov! El cuclillo elogia al galló porque éste elogia al cuclillo.

En sus escritos, Kautsky ha revelado tan servil celo de lacayo, que ha llegado a adular hasta a Hyndman, a quien hace aparecer como si apenas ayer se hubiera pasado al imperialismo. Sin embargo, en el propio Nene Zeit y en decenas de periódicos socialdemócratas de todo el mundo se había hablado ya, durante muchos años, del imperialismo de Hyndman. Si a Kautsky le interesara de buena fe la biografía política de las personas que menciona, debería hacer memoria y preguntarse si esa biografía no contiene indicios y acontecírríientos que prepararon, no "en un día", sino durante décadas el paso al imperialismo; si' Vaillant no se entregó a la influencia dé los partidarios de Jaurés * y Plejánov a la de los mencheviques o liquidadores; si la tendencia de Guesde no agonizó públicamente en la revista guesdista El socialismo^^1^^**, ese modelo de apocamiento y mediocridad, incapaz de adoptar una posición independiente ante un solo problema importante; si Kautsky no dio pruebas (añadiremos esto para aquellos que lo igualan también---y con toda razón---a Hyndman y Plejánov) de falta de energía en el problema del millerandismo, al comienzo de la lucha contra el bernsteinismo, etc.

Pero Kautsky no mostró el más leve interés por el estudio científico de la biografía de esos dirigentes. No intenta siquiera examinar si estos dirigentes se defienden ahora con sus propios argumentos o repitiendo los argumentos de los oportunistas y de los burgueses; si las acciones de estos dirigentes han adquirido importancia política seria como resultado de la particular influencia que ellos ejercen o a consecuencia de su adhesión a una tendencia extraña, verdaderamente ``influyente'' y apoyada por una organización militar, a saber, la tendencia burguesa. Kautsky no intenta siquiera estudiar el problema; sólo le-preocupa tirar tierra a los ojos de las masas,, aturdirías con el relumbrón de nombres

^^0^^ Véase V. I. Lenin, ob. dt., t. V, nota 54. (Ed.)

** "El socialismo" (Le Socüdisme), revista que se publicó desde 1907 hasta junio de 1914 en París, editada y dirigida por el socialista J. Guesde. (Ed.)

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prestigiosos e impedirles que planteen claramente y analicen en todos sus aspectos el problema en debate*.

. . .Una masa de cuatro millones de seres, por orden de un puñado de parlamentarios, giró en redondo a la derecha...

Cada palabra pronunciada aquí es una mentira. La organización del partido alemán no tenía cuatro millones, sino un millón, y la voluntad común de esta organización de masas (como la de toda organización) la expresaba sólo su centro político único, el ``puñado'' que traicionó al socialismo. A este puñado se lo consultó, se lo invitó a votar, pudo votar, escribir artículos, etc. Las masas, en cambio, no fueron consultadas. Además de no permitírseles votar, "se las dividió y se las persiguió, no "por orden" alguna del puñado de parlamentarios, sino de las autoridades militares. La organización militar existía; en ella no se había producido la traición de los dirigentes, ella convocó a la ``masa'' de uno en uno para plantear el ultimátum: decide entre incorporarte a filas (por consejo de tus propios dirigentes) o el fusilamiento. La masa no podía actuar organizadamente, pues su organización, creada de antemano, y encarnada en el ``puñado'' de los Legien, Kautsky y Scheidemann, había traicionado a la masa, y para crear una nueva organización se requiere tiempo y se requiere la decisión de deshacerse de la organización vieja, descompuesta y envejecida.

Kautsky trata de derrotar a sus adversarios, los de la izquierda, atribuyéndoles un absurdo: estos plantearían las cosas de modo tal que, en ``respuesta'' a la guerra, las ``masas'' debían hacer la revolución "en 24 horas" e implantar el ``socialismo'' contra el imperialismo, pues en caso contrario, las ``masas'' darían pruebas de

``falta de carácter y cometerían una traición". Pero esto no es más que un disparate, con el que hasta ahora los autores de burdos libelos burgueses y policíacos "han derrotado" a los revolucionarios, y que ahora saca a relucir Kautsky. Los adversarios de izquierda de Kautsky saben muy bien que es imposible ``hacer'' la revolución, que las revoluciones se desarrollan de las crisis y de los virajes históricos objetivamente maduros (es decir, independientemente de la voluntad de los partidos y de las clases); que las masas, cuando carecen de organización, están privadas de una voluntad única y que la lucha contra la poderosa organización terrorista militar de los Estados centralizados es una empresa difícil y larga. Ante la traición de sus dirigentes en el momento crítico, las masas nada podían hacer; pero este ``puñado'' de dirigentes sí podía, perfectamente, y debía votar contra los créditos, actuar contra la "tregua civil" y la justificación de la guerra, manifestarse en favor de la derrota de sus gobiernos, dar forma a un aparato internacional de propaganda de la confraternización en las trin,- cheras, organizar publicaciones ilegales* que preconizaran la necesidad de pasar a las acciones revolucionarias, etc.

Kautsky sabe muy bien que las ``izquierdas'' de Alemania piensan precisamente en esas acciones o, mejor dicho, en acciones de ese tipo y que, bajo un régimen de censura militar, no pueden hablar de ello en forma franca y abierta. El afán de defender a toda costa a los oportunistas lleva a Kautsky a la vileza sin precedentes de escudarse en los censores militares para atribuir a las izquierdas un disparate evidente, seguro de que los censores lo protegerán para que no sea desenmascarado.

* La alusión de Kautsky a Vaillant y a Guesde, a Hyndman y a Plejánov, resulta también característica en otro aspecto. Los imperialistas declarados como Lensch y Haenisch (para no hablar ya de los oportunistas) se remiten precisamente a Hyndman y Plejánov para justificar su propia política. Y tienen derecho a hacerlo, y dicen la verdad, en lo que se refiere a que ésta es, en efecto, una misma política. Kautsky, por su parte, habla con desdén de Lensch y de Haenisch, de esos radicales que se han pasado al imperialismo. Kaustky agradece a dios no parecerse a esos pecadores, no estar de acuerdo con ellos y seguir siendo---¡va en serio!---un revolucionario. Pero en los hechos la posición de Kautsky es la misma. El chovinista hipócrita Kautsky, con sus empalagosas frases, es mucho más repulsivo que los chovinistas simplones, David y Heine, Lensch y Haenisch.

~^^0^^ A propósito. Para esto no era preciso en modo alguno cerrar todos los _ periódicos socialdemócratas, en respuesta a la prohibición de escribir sobre el odio de clase y la lucha de clases. Aceptar la condición de no escribir sobre ello, como lo hizo Vorwarts, fue una infamia y una cobardía. Vorwarts ha muerto así políticamente. L. Mártov tenía razón cuando lo dijo. Se podía, sin embargo, haber conservado los periódicos legales declarando que no eran de partido ni socialdemócratas, sino que estaban, simplemente, al servicio de las necesidades técnicas de parte de los obreros, es decir, que eran periódicos no políticos. ¿Por qué habría de ser imposible publicar literatura socialdemócrata ilegal, con una evaluación de la guerra, y otra obrera legal, sin esa evaluación, que no mintiera sino que guardase silencio sobre la verdad?

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Hay un problema científico y político fundamental que Kautsky elude deliberadamente recurriendo a toda clase de subterfugios, con lo que proporciona inmenso placer a los oportunistas, y que consiste en aclarar cómo han podido traicionar al socialismo los representantes más eminentes de la II Internacional.

Como es natural, no debemos plantear esto con relación a la biografía personal de una u otra figura de prestigio. Sus f aturesbiógrafos tendrán que analizar también las cosas desde este aspecto, pero lo que hoy interesa al movimiento socialista no es esto en absoluto, sino el estudio del origen histórico de las condiciones, la importancia y la fuerza de la tendencia socialchovinista. I) ¿De dónde procede el socialchovinismb? 2) ¿Qué le ha dado fuerza? 3) ¿Cómo hay que luchar contra él? Sólo así puede plantearse el problema en un terreno serio, ya que atribuir los hechos a `` personalidades'' equivale, en la práctica, a una simple escapatoria, una sutileza de sofista.

Para contestar a la primera pregunta debemos ver, en primer lugar, si el contenido ideológico y político del socialchbvinisrno está vinculado con alguna de las tendencias anteriores del socialismo, y en segundo lugar, desde el punto de vista de las actuales divisiones políticas, qué relación guarda la presente división de los socialistas en adversarios y defensores del socialchovinismo con las divisiones que la precedieron históricamente.

Por socialchovinismo entendemos la aceptación de la idea de defensa de la patria en la guerra imperialista actual, la justificación de la alianza de los socialistas con la burguesía y con los gobiernos de ``sus'' países en esta guerra, la negativa a propugnar. y apoyar las- acciones revolucionarias del proletariado contra ``su'', propia burguesía, etc. Es del todo evidente que el contenido ideológico y político esencial del socialchovinismo coincide totalmente con las bases del oportunismo. Estas constituyen una y la misma tendencia. En las condiciones de-la guerra de 1914-1915 el oportunismo engendra precisamente el socialchovinismo. Lo principal en el oportunismo es la idea de colaboración de clases. La guerra , lleva esta idea a su culminación, añadiendo, por lo demás, a sus:; factores y estímulos ordinarios muchos otros extraordinarios, obli-' gando a la masa de mentalidad pequeñoburguesa, dispersa, por

medio de amenazas y violencias especiales, a colaborar con la burguesía. Es evidente que esta circunstancia amplía el círculo de los partidarios del--oportunismo,-con lo que queda bien explicado el paso de muchos radicales de ayer a este campo.

El oportunismo, significa sacrificar los intereses vitales de las masas por los intereses temporarios de una insignificante minoría de obreros o, dicho en otros términos, la alianza de una parte de los obreros y la burguesía contra la masa del proletariado. La guerra ha hecho esta alianza especialmente evidente y forzosa. El oportunismo es producto de las peculiaridades de la época de desarrollo del capitalismo que abarca décadas, cuando la existencia relativamente pacífica y culta '``aburguesó'' a una capa de obreros privilegiados, le proporcionó migajas de los beneficios de su capital, del capital nacional, y la mantuvo al margen de las calamidades, los sufrimientos y la disposición revolucionaria de la masa empobrecida y miserable- La guerra imperialista es la continuación directa y la culminación de ese estado de cosas, porque es una guerra por los privilegios de las naciones que son grandes potencias, por el reparto de las colonias entre ellas y por ejercer su dominio sobre las .demás naciones. Defender y consolidar su situación privilegiada de "capa superior"~de pequeños burgueses o de. aristocracia (y de burocracia) de la clase obrera: tal es la continuación natural, en tiempos de guerra, de las esperanzas oportunistas pequeñoburguesas y de la táctica correspondiente; tal es la base económica del social imperialismo de nuestros días*. Y ;

* Algunos ejemplos de la gran importancia que los imperialistas y los burgueses atribuyen a los privilegios nacionales y de "gran potencia" como medio para dividir a los obreros y apartarlos del socialismo. En su obra La Gran Roma y la Gran Bretaña (Oxford, 1912), el imperialista inglés Lucas reconoce que en el Imperio británico moderno los hombres de color no gozan de igualdad de derechos (págs. 96-97), e insiste en señalar que "en nuestro Imperio, los obreros blancos que trabajan al lado de los obreros de color no se comportan como camaradas, sino que el obrero blanco es más bien el capataz de aquéllos" (98). Erwin Belger, ex secretario de la Liga Imperial contra los socialdemócratas, en el folleto La socíaldemocracia después de la guerra (1915), elogia la conducta de los socialdemócratas, los que deben convertirse---declara---en un "partido puramente obrero" (•43), ``nacional'', en un "partido obrero alemán" (45) sin ideas " internacionalistas utópicas", ``revolucionarias'' (44). En una obra sobre las inversiones de capitales en el extranjero (1907), el imperialista alemán Sartorius von Waltershausen^^67^^ censura a los socialdemócratas alemanes por ignorar el "bien de la nación" (438), que consiste en la conquista de colonias, y

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como es natural, la fuerza de la costumbre, la rutina de una evolución relativamente ``pacífica''^ los prejuicios nacionales, el temor a los virajes bruscos y la falta de fe en estos, todo ello ha desempeñado el papel de circunstancias complementarías que reforzaron tanto el oportunismo cuanto la conciliación hipócrita y cobarde con él, supuestamente sólo por algún tiempo, supuestamente sólo por causas y motivos especiales. La guerra modificó la fisonomía de un oportunismo cultivado durante décadas, lo elevó a un nivel superior, aumentó el número y la variedad de sus matices, multiplicó las filas de sus partidarios, enriqueció sus argumentos con un cúmulo de nuevos sofismas y fundió, por así decirlo, muchos nuevos arroyos y arroyuelos con la corriente principal del oportunismo, pero la corriente principal no desapareció. Al contrario. El socialchovinismo es el oportunismo, que ha madurado hasta a tal punto aue este absceso burgués no puede seguir existiendo como hasta ahora en los partidos socialistas.

Aquellos que no quieren ver la relación estrechísima e indisoluble entre el socialchovinismo y el oportunismo se aferran a hechos y ``casos'' aislados, afirmando que tal oportunista se ha convertido en intemacionalista y que tal radical se ha vuelto chovinista. Pero esto es directamente un argumento poco serio respecto del desarrollo de las tendencias. En primer lugar, la base económica del chovinismo y el oportunismo en el movimiento obrero es la misma: la alianza de las poco numerosas capas superiores del proletariado y de la pequeña burguesía---que aprovechan las migajas de los privilegios de ``su'' capital nacional---con-

ensalza a los obreros ingleses por su ``realismo''; por ejemplo, por su lucha ~ contra la inmigración. El diplomático alemán Ruedorffer, en el libro que trata las bases de la política mundial^^68^^, subraya el hecho umversalmente conocido de que la internacionalización del capital no elimina en absoluto la intensa lucha de los capitales nacionales por el poder, por la influencia, por la "mayoría de las acciones" (161), y señala que los obreros se ven arrastrados por esta intensa lucha (175). El libro lleva fecha de octubre de 1913, y el autor habla con toda claridad de los "intereses del capital" (157) como causa de las guerras moderrias; de que el problema de la "tendencia nacional" se ha convertido en la ``clave'' del socialismo (176) y de que los gobiernos no tienen por qué temer las manifestaciones intemacionalistas de los socialdemócratas (177), quienes, en la práctica, se tornan cada vez más nacionales (103, 110 y 176). El socialismo internacional triunfará si arranca a los obreros de la influencia nacional, pues sólo con la violencia nada se consigue, pero será derrotado si prevalece el sentimiento nacional (173-174).

tra la masa de proletarios, la masa de trabajadores y de oprimidos en general. En segundo lugar, el contenido ideológico político de ambas corrientes es el mismo. En tercer lugar, en líneas generales, la antigua división, propia de la época de la II Internacional (1889-1914), de los socialistas en una tendencia oportunista y otra revolucionaria, corresponde a la nueva división en chovinistas e internacionalistas.

Para convencerse de que esta última tesis es cierta, recordemos que la ciencia social (como toda ciencia en general) se ocupa de fenómenos de masas y no de hechos singulares. Tomemos 10 países europeos: Alemania, Inglaterra, Rusia, Italia, Holanda, Suecia, Bulgaria, Suiza, Francia y Bélgica. En los 8 primeros, la nueva división de los socialistas (de acuerdo con el internacionalismo) corresponde a la vieia división (de acuerdo con el oportunismo) : en Alemania, el baluarte del oportunismo, la revista Cuadernos mensuales socialistas ("Sozialistische Monatshefte") se ha convertido en baluarte del chovinismo. Las ideas del internacionalismo tienen el apoyo de la extrema izquierda. En Inglaterra, en el Partido Socialista británico cerca de 3/7 son internacionalistas (66 votos en favor de la resolución internacionalista y 84 en contra, según el último recuento), mientras que en el bloque de los oportunistas (Partido Laborista -(- Fabianos -(- Partido Laborista Independiente) hay menos de 1/7 de internacionalistas*. En Rusia, la revista liquidacionista Nasha Zariá, núcleo fundamental de los oportunistas, se ha convertido en el núcleo fundamental de los chovinistas. Plejánov y Alexinski hacen mucho ruido, pero nosotros sabemos, por los cinco años de experiencia (1910-1914), de que son incapaces de realizar una propaganda sistemática entre las masas en Rusia. El núcleo principal de los internacionalistas es en Rusia el ``pravdismo'' y el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia en la Duina, como representante de los obreros de avanzada que reconstruyeron el partido en enero de 1912.

En Italia, el partido de Bissolati y Cía., que era netamente

* El "Partido Laborista Independiente" sólo es habitualmente comparado con el "Partido Socialista Británico". Esto es un error. Debe tomarse en cuenta lo esencial, no las formas de organización. Veamos los diarios: había dos; de ellos, uno (Daily Herald) pertenecía al Partido Socialista Británico y el otro (Daily citizen) al bloque de los oportunistas. Los diarios hacen el trabajo efectivo de propaganda, de agitación v organización.

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oportunista, se ha vuelto chovinista. El internacionalismo está representado por el partido obrero. Las masas obreras están por este partido; los oportunistas, los parlamentarios y los pequeños burgueses están en favor del chovinismo. Durante varios meses una elección libre pudo realizarse y realmente se realizó, en Italia, no por casualidad, sino de acuerdo con la diferente situación de clase de los proletarios de base y de las capas pequeñpbürguesas.

En Holanda el partido oportunista de Troelstra se reconcilió con el chovinismo en general (no hay que dejarse engañar por el odio especial que los pequeños burgueses de este país, igual que los grandes, sienten por Alemania, capaz, cosa muy probable, de ``devorarlos''). El partido marxista encabezado por Gorter y Pannekoek ha dado internacionalistas consecuentes, sinceros, ardientes y convencidos. En Suecia, el dirigente oportunista Branting se indigna porque se acusa de traición a los socialistas alemanes, y el jefe de la izquierda, Hoglund, afirma que tal es el punto de vista de algunos de sus partidarios (véase el núm. 36 de SotsialDemokrat). En Bulgaria, los adversarios del oportunismo, los ``tesniakí'', acusan a los socialdemócratas alemanes en su revista (Tiempos nuevos)* de "haber cometido una villanía". En Suiza, los partidarios, del oportunista Greulich se inclinan a justificar a los socialderriCTcratas alemanes (véase su órgano de prensa, El derecho del pueblo, que aparece en Zurich), en tanto que los partidarios de R. Grimm, hombre mucho más radical, han hecho del periódico de Berna (Berner Tagwacht) el órgano de los alemanes de izquierda. Sólo dos de los diez países, Francia y Bélgica, constituyen una excepción, aunque también se observa en este caso, si no exactamente falta de internacionalistas, que éstos están en extremo debilitados y abatidos (en parte por razones perfectamente comprensibles); no olvidemos que el propio Vaillant con-

fesaba en L'Humanité haber recibido de sus lectores cartas de tendencia internacionalista, ¡ninguna de las cuales publicó íntegra! En general, si se consideran las corrientes y las tendencias, no se puede dejar de reconocer que fue precisamente el ala oportunista del socialismo europeo la que traicionó al socialismo y desertó al chovinismo. ¿Cuál es el origen de su fuerza, de su aparente omnipotencia en los partidos oficiales? Ahora que él mismo está envuelto, Kautsky, que sabe plantear muy bien los problemas históricos, especialmente con referencia a la antigua Roma y a Otros temas por el estilo no demasiado vinculados con problemas de nuestros tiempos, pretende hipócritamente no entender. Pero el problema no puede ser más claro. Lo que ha dado a los oportunistas y a los chovinistas una fuerza gigantesca es su alianza con la burguesía, con los gobiernos y los Estados Mayores. En Rusia se olvida esto con mucha frecuencia, y se considera que los oportunistas son una. parte de los partidos socialistas, que siempre hubo y habrá en ellos dos alas extremas, que todo se reduce a evitar los ``extremismos''» etc., etc., como dicen todas las sentencias filisteas. En la realidad, la pertenencia formal de los oportunista^-a los partidos obreros no excluye en absoluto que sean---- objetivamente---un destacamento político de la burguesía, vehículos de su influencia, agentes de ésta en el movimiento obrero. Cuando el oportunista Südekum, famoso a la manera de Eróstrato, demostró convincentemente esta verdad social y de clase, mucha buena gente se quedó aturdida. Los socialistas franceses y Plejánov empezaron a señalar con el dedo a Südekum, aunque hubiera bastado con que Vandervelde, Sembat y Plejánov se' mirasen al espejo para ver en él precisamente a Südekum con una fisonomía nacional un tanto modificada. Los miembros del Comité Central alemán ( vorstand) que elogian a Kautsky y son elogiados por él, se apresuraron a declarar prudente, modesta y cortésmente (sin nombrar a Südekum) que estaban "en desacuerdo" con la línea de Südekum.

Esto es ridículo, pues en los hechos, en la política práctica del partido socialdemócrata alemán, Südekum resultó por sí solo más fuerte en el momento decisivo, que un centenar de Haase y. de Kautsky (como Nasha Zariá, que por sí sola resultó más fuerte que todas las tendencias del bloque de Bruselas que temían romper con ella).

¿Por qué? Justamente porque detrás de Südekum están la burguesía, el gobierno y el Estado Mayor de una gran potencia,

~^^0^^ "Tiempos Nuevos" (Novo Vreme): revista teórica y científica del ala revolucionaria de la Socialdemocracia- Búlgara (los tesniakí), fundada por Blagóiev en 1897 en Plovdiv; posteriormente se trasladó a Sofía. Desde 1903 la revista pasó a ser el órgano del Partido Obrero Socialdémócrata Búlgaro (de los tesniakí). Se publicó hasta febrero de 1916. Volvió a aparecer en 1919. El director de la revista fue Blagóiev; entre sus colaboradores figuraban G. Georgiev, G. Kirkov, J. Kabakchiev, .V. Kolarov, T. Petrov y otros. En 1923 la revista fue clausurada por el gobierno .reaccionario búlgaro. Desde 1947 es la publicación teórica mensual del CC del Partido .Comunista Búlgaro. (Ed.)

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que apoyan de mil maneras la política de Südekum, mientras que la política de sus adversarios es reprimida por todos los medios, incluidos la cárcel y el fusilamiento. La prensa burguesa difunde en millones de ejemplares las palabras de Südekum (así como las de Vandervelde, Sembat y Plejánov), en tanto que es imposible enterarse en la prensa legal de lo que dicen sus adversarios, ¡pues en el mundo hay censura militar!

*

Todos están de acuerdo en que el oportunismo no es un fenómeno casual, un pecado, un error ni la traición de individuos aislados; es el producto social de toda una época histórica. Pero no todos meditan sobre la importancia de esta verdad. El oportunismo es el fruto del legalismo. Los partidos obreros de la época que va de 1889 a 1914 debían aprovechar la legalidad burguesa. Cuando se produjo la crisis fue preciso pasar a la actividad ilegal (paso que sólo puede efectuarse mediante una energía y una resolución extraordinarias, combinadas con innumerables estratagemas). Un sólo Südekum es suficiente para evitar la adopción de métodos ilegales porque, hablando en un lenguaje histórico filosófico, tiene tras suyo todo el "viejo mundo" y porque él, Südekum, siempre ha revelado, siempre revelará a la burguesía todos los planes de lucha de su enemigo de clase, hablando en el lenguaje de la política práctica.

Es un hecho que en su totalidad el partido socialdernócrata alemán (y esto es válido para los franceses y demás) hace sólo le que agrada a Südekum, o lo que puede ser tolerado por él. Ninguna otra cosa puede hacerse legalmente. Cuanto de honrado y verdaderamente socialista se haga en el Partido Socialdemócrata alemán, se lo hace contra sus centros, al margen de su CC y de su OC; se lo hace violando la disciplina orgánica, se lo hace actuando de manera divisionista, en nombre de nuevos centros anónimos de un nuevo partido, como es anónimo, por ejemplo, el llamado de los hombres "de izquierda" alemanes que publicó Berner Tagwacht el 31 de mayo de este año*. Crece, se fortalece y organiza, en efecto, un nuevo partido verdaderamente obrero, verdaderamente socialdemócrata revolucionario, distinto del viejo y

...,-i . :^:jf*á

" Se trata del llamamiento escrito por C. Liebknecht El enemigo principal en el propio país, publicado en Berner Tagwacht, núm. 123, del 31 de mayo de 1915, con el título de Ein kraftiger Máhnruf. (Ed.}

descompuesto partido nacional liberal de los Legien-- SüdekumKautsky-Haase-Scheidemann y Cía.''

De ahí la profunda verdad histórica que el oportunista Monitor dejó escapar por descuido en el conservador Anuario prusiano", cuando manifestó que sería perjudicial para los oportunistas (léase: para la burguesía) que la socialdemocracia actual evolucionase hacia la derecha, pues entonces los obreros se apartarían de ella. Los oportunistas (y la burguesía) tienen necesidad precisamente del partido actual, que combina el ala derecha e izquierda y está representado en forma oficial por Kautsky, un hombre capaz de conciliar cualquier cosa con expresiones corteses "enteramente marxistas". En palabras, para el pueblo, para las masas, para los obreros: socialismo y revolucionarismo; en los hechos, südekunismo, es decir, unión con la burguesía ante cualquier crisis seria. Decimos de cualquier crisis, porque no sólo en tiempos de guerra, sino también en cualquier huelga política seria, tanto la Alemania ``feudal'' como la "libre y parlamentaria" Inglaterra, o Francia impondrán inmediatamente la ley marcial con uno u otro nombre. 'Nadie que esté en su sano juicio y tenga buena memoria podrá dudar de ello.

De aquí se desprende la respuesta al problema antes planteado: ¿cómo luchar contra el socialchovinismo? El socialchivinismo es el oportunismo que ha madurado hasta tal punto, que hasta tal punto se ha fortalecido y envalentonado durante la prolongada época de capitalismo relativamente ``pacífico''; que hasta tal pun-

* Lo que ocurrió antes de la histórica votación del 4 de agosto es sumamente característico. El partido oficial echó sobre ello el manto de la hipocresía oficial: la .mayoría decidió y todos votaron, como un solo hombre, por. Pero en la revista Die Internationale, Stróbel denunció esta hipocresía y reveló la verdad. Los diputados socialdemócratas estaban divididos en dos grupos, que se presentaron con un ultimátum preparado, es decir, con una resolución disidente, o sea, divisionista. Un grupo, el de los oportunistas ---unas 30 personas---, decidió, en cualquier caso, votar a favor: el otro, el cicla izquierda---unas 15 personas---resolvió---con menos firmeza---votar en contra. Cuando el ``centro'' o el ``pantano'', que no tenía posición firme, votó con los oportunistas, la izquierda se vio totalmente derrotada y... ¡se sometió! La ``unidad'' de la socialdemocracia alemana es pura hipocresía, y encubre en los hechos la sumisión inevitable a los ultimátum de los oportunistas.

*° "Anuario prusiano" (Preussische Jahrbücher): revista mensual conservadora dedicada a cuestiones de política, historia y literatura. Se publicó en Berlín desde 1858 a 1935. (Ed.)

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to se ha definido en el plano ideológico político y que ha establecido un vínculo tan estrecho con la burguesía y los gobiernos, que ya es imposible tolerar la existencia de semejante tendencia dentro de los partidos obreros socialdemócratas. Endebles y delgadas suelas pueden ser suficientemente buenas para caminar por las calles urbanizadas de una pequeña ciudad de provincia, pero para subir a una montaña son indispensables suelas gruesas y bien claveteadas. En Europa, el socialismo ya ha rebasado la etapa relativamente pacífica y limitada a los estrechos marcos nacionales. Con la guerra de 1914-1915 entró en la etapa de las acciones revolucionarias, y sin duda alguna ha llegado el momento de la ruptura completa con el oportunismo, de su expulsión de los partidos obreros.

Naturalmente, de esta definición de las tareas que la nueva época del desarrollo mundial del socialismo asigna a éste, no se puede todavía deducir directamente con qué rapidez y bajo qué formas se separarán los partidos obreros socialdemócratas revolucionarios de los partidos oportunistas pequeñoburgueses. Pero sí se deduce la necesidad de comprender con claridad que esa separación es inevitable y que hay. que orientar justamente en este sentido toda la política de los partidos obreros. La guerra de 1914-1915 marca un viraje tan grande en la historia, que la actitud hacia el oportunismo no puede seguir siendo la de antes. Es imposible dar por no ocurrido aquello que pasó; imposible borrar de la conciencia de los obreros, ni de la experiencia de la burguesía ni de las conquistas políticas de nuestra época, en general, el hecho de que los oportunistas, en un momento de crisis, constituyeron el núcleo de los elementos que, en los partidos obreros, se pusieron del lado de la burguesía. Antes de la guerra, el oportunismo---hablamos en una escala general europea---se encontraba, por así decir, en su juventud. Con la guerra ha llegado definitivamente a la edad viril, y ya no es posible devolverle su ``inocencia'' y juventud. Ha madurado una capa social íntegra de parlamentarios, de periodistas, de funcionarios del movimiento obrero, de empleados privilegiados y de ciertas capas intermedias del proletariado, que se ha amalgamado con su burguesía nacional, y a la que esta burguesía supo valorar y ``adaptar''. No es posible volver atrás o detener la rueda de la historia; se puede y se debe marchar adelante sin temor, pasar de las organizaciones preparatorias, legales, de la clase obrera, que son prisioneras del

oportunismo, a las organizaciones revolucionarias, que saben no limitarse a la legalidad, y son capaces de protegerse de la traición deí oportunismo; a las organizaciones del proletariado que inicia la "lucha por el poder", la lucha por el derrocamiento de la burguesía.

Por ello es evidente, entre otras cosas, cuan' erróneo es el punto de vista de quienes oscurecen la propia conciencia y la de los obreros preguntándose cómo hacer con cada personalidad destacada de la II Internacional, con Guesde, Pléjanov, Kautsky, etc. En la realidad no hay problema: si estos hombres no comprenden las nuevas tareas, tendrán que quedarse al margen o seguir, como hasta ahora, prisioneros de los oportunistas. Y si se liberan de esta ``prisión'', es poco probable que haya obstáculos políticos para su retorno al campo de los revolucionarios. En todo caso, es absurdo sustituir el problema de la lucha entre tendencias y del cambio de épocas del movimiento obrero por el del papel de algunas personalidades.

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Las organizaciones legales de masas de la clase obrera son, quizás, el rasgo característico más importante de los partidos socialistas de la época de la II Internacional. Las más poderosas eran las del partido alemán, y fue allí donde la guerra de 1914-1915 creó la más aguda crisis y planteó la cuestión de manera más tajante. Es evidente que la iniciación de acciones revolucionarias significaba la disolución por parte de la policía, de las organizaciones legales; y el viejo partido, desde Legien hasta Kautsky inclusive, sacrificó los objetivos revolucionarios del proletariado para salvar las actuales organizaciones legales. Por mucho que se lo niegue, los hechos así lo prueban. El derecho del proletariado a la revolución fue vendido por el plato de lentejas de las organizaciones autorizadas por la ley policíaca vigente.

Tomemos el folleto de Karl Legien, dirigente de los sindicatos socialdemócratas de Alemania,.¿Por qué los funcionarios sindicales deben participar más en la vida interna del partido? (Berlín, 1915). Es el informe que el autor presentó el 27 de enero de 1915 en una reunión de funcionarios del movimiento sindicáL Durante su informe Legien dio lectura a un documento muy interesante, que reprodujo en su folleto y que de otro modo la censura militar

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nunca habría dejado pasar. Este documento, presentado como "materiales para los asesores del distrito de Niederbarnim" ( suburbio de Berlín), es una exposición de los puntos de vista de los socialdemócratas alemanes de izquierda, de su protesta contra el partido. Los socialdemócratas revolucionarios---se dice en el documento---no previeron ni podían prever un factor, a saber:

Que toda la fuerza organizada del partido socialdemócrata alemán y de los sindicatos se puso de parte del gobierno de guerra; toda esta fuerza fue utilizada para aplastar la energía revolucionaría de las masas (pág. 34 del folleto de Legien).

Esto es una verdad indudable. También es cierta la siguiente afirmación de ese mismo documento:

El voto del grupo socialdemócrata, del 4 de agosto, prueba que una diferente actitud---por profundamente arraigada que estuviera en las masas--- no podría "haberse mantenido bajo la dirección de un partido probado. Podría haberse mantenido sólo contra la voluntad de las instancias del partido, sólo a condición de que se venciera la resistencia del partido y de los sindicatos (ibídem).

Esto es una verdad indudable.

Si el grupo socialdemócrata hubiera cumplido su deber el 4 de agosto, es probable que, entonces, la forma exterior de la organización hubiese sido destruida, pero el espíritu habría permanecido, el espíritu que animó al partido durante la ley de excepción y que le ayudó a superar todas las dificultades (ibídem).

En el folleto de Legien se señala que el grupo de ``caudillos'' que él reunió para hacerles oír su informe y que se califican de dirigentes y funcionarios sindicales, rieron a carcajadas cuando escucharon eso. Les parecía ridicula la idea de que es posible y necesario crear organizaciones revolucionarias ilegales (como bajo la vigencia de la ley de excepción) en un momento de crisis. Y Legien, como el más fiel perro de presa de la burguesía, se golpeó el pecho y exclamó:

Es evidente que se trata de una idea anarquista: destrozar las organizaciones para forzar a las masas a resolver el problema. No tengo la menor duda de que es una idea anarquista.

``¡Exactamente!", gritaron a coro (ibíd., pág. 37) los lacayos de la burguesía que se dicen dirigentes de las organizaciones socialdemócratas de la clase obrera.

Un cuadro muy edificante. Esta gente está tan corrompida y embrutecida por la legalidad burguesa, que ni siquiera puede comprender la necesidad de otras organizaciones, de organizaciones ilegales que dirijan la lucha revolucionaria. Esta gente ha llegado hasta imaginar .que los gremios legales, que existen con autorización de la policía, constituirían un límite que no se puede pasar y que, en general, se puede concebir el mantenimiento de esos gremios, en una época de crisis, ¡como gremios dirigentes^. He ahí la dialéctica viva del oportunismo: el crecimiento corriente de los gremios legales, la costumbre corriente de los filisteos obtusos pero concienzudos de limitarse a llevar libros de contabilidad, dio por resultado que, en un momento de crisis, esos concienzudos • pequeños burgueses se convirtieran en entregadores, en traidores, y ahogaran la anergía revolucionaria de las masas. Y esto no es casual. Es necesario pasar a la organización revolucionaria; lo exige una situación histórica modificada; lo reclama la época de las acciones revolucionarias del proletariado; pero este tránsito sólo puede efectuarse pasando por encima de los viejos dirigentes, de los que han ahogado esa energía revolucionaria; pasando por encima del viejo partido, por medio de su destrucción.

Claro está que los pequeños burgueses contrarrevolucionarios claman: "¡es anarquismo!"; el oportunista E. David clamaba también acerca del ``anarquismo'' cuando censuraba a Karl Liebknecht. Al parecer, en Alemania no quedan más socialistas honrados que esos dirigentes a los que los oportunistas reprochan su anarquismo. ..

Tomemos el ejército moderno. Es un buen ejemplo de organización. Y esta organización es buena únicamente porque es flexible y capaz, al mismo tiempo, de dotar a millones de hombres de una voluntad única. Hoy estos millones de hombres están en sus casas, en diferentes rincones del país. Mañana, cuando sea ordenada una movilización, se reunirán en los puntos señalados. Hoy permanecen en las trincheras, en las que a veces pasan meses enteros. Mañana, en otro orden, se lanzarán al ataque. Hoy hacen maravillas ocultándose de las balas y de la metralla. Mañana harán maravillas en el combate abierto. Hoy sus destacamentos de vanguardia colocan minas bajo tierra; mañana avanzarán decenas de

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verstas siguiendo las indicaciones de los aviadores que sobrevuelan la tierra. Esto es lo que se llama una organización, cuando en nombre de un objetivo, millones de hombres, animados por una misma voluntad, cambian la forma de sus relaciones y dé su acción, cambian el lugar y los métodos de actividad y cambian los instrumentos y las armas de acuerdo con las circunstancias cambiantes y las exigencias de la lucha.

Lo mismo puede decirse de la lucha de la clase obrera contra la burguesía. Hoy no hay una situación revolucionaria, no existen condiciones para que haya agitación en las masas, para intensificar sürgráob de actividad; hoy pusieron en tus manos la boleta electoral: tórnala, aprende a organizarte para usarla corrió un arma contra tus enemigos, no como medio para enviar al parlamento, a cargos protegidos, a hombres que se aferran a la banca por temor a la cárcel.' Mañana te quitarán la boleta electoral y pondrán en tus manos un fusil y un espléndido cañón de tiro rápido, última palabra de la técnica: toma entonces estas armas de muerte y destrucción, no escuches a los sentimentales a quienes nada les cae bien, temerosos de la guerra; hay todavía mucho en el mundo que debe ser destruido a sangre y fuego para la emancipación de la clase obrera. Y si en las masas crecen la ira y la desesperación, si existe una situación revolucionaria, prepárate para crear nuevas organizaciones y usar esas .armas de muerte y destrucción tan útiles, contra tu gobierno y tu propia burguesía.

Ciertamente, esto no es fácil. Esto requiere arduas actividades preparatorias. Esto exige duros sacrificios. Es un nuevo aspecto de la organización y de la lucha que hay que aprender también, pero no hay ciencia sin errores ni derrotas. Este aspecto de la lucha de clases está en la misma relación de la participación en las elecciones, como un ataque contra la fortaleza; está en la misma relación de las maniobras, marchas o permanencia en las trincheras. En la historia, este aspecto de la lucha está muy pocas veces a la orden del día, aunque su significación y sus consecuencias se extienden a décadas enteras. Los días en que tales métodos de lucha pueden y deben ser empleados equivalen a veintenas de años de otras épocas históricas.

.. .Comparemos a K. Kautsky con K. Legien:

• Mientras el partido fue pequeño---escribe Kautsky---, cualquier protesta contra la guerra era, desde el punto de vista de la propaganda, un acto valiente [,. .]; la conducta de los camaradas rusos y servios mereció en estos

últimos tiempos el reconocimiento general. Cuanto más fuerte se torna el partido, tanto más se entrelazan en los motivos de sus resoluciones las consideraciones propagandísticas con el cálculo de las consecuencias prácticas, tanto más difícil resulta dar en igual medida lo que corresponde a los motivos 'de uno y otro género, aunque, por otra parte, no se pueden despreciar unos ni otros. Por eso, cuanto más fuertes somos, tanto más fácilmente surgen divergencias entre nosotros ante cualquier siuación nueva y complicada (El internacionalismo y la guerra, pág. 30).

Estos argumentos de Kautsky sólo se diferencian de los argumentos de Legien por su hipocresía y cobardía. En el fondo, Kautsky apoya y justifica la infame renuncia de los Legien a la actividad revolucionaria, pero lo hace disimuladamente, sin definirse claramente, haciendo insinuaciones, limitándose a prosternarse, tanto ante Legien como ante la conducta revolucionaria de los rusos. Nosotros, los rusos, estamos acostumbrados a ver este tipo de actitudes hacia los revolucionarios sólo entre los liberales: los liberales siempre están dispuestos a reconocer la `` valentía'' de los revolucionarios, pero, al mismo tiempo, por nada del mundo reniegan de su táctica archioportunista. Los revolucionarios que se respetan no aceptarán las "expresiones de reconocimiento" de Kautsky. Al contrario, rechazarán con indignación tal planteo del problema. Si es cierto que no existía una situación ¡•evolucionaría, y que la propaganda de las acciones revolucionarias no era obligatoria, entonces la conducta de los rusos y de los servios era errónea, entonces su táctica era equivocada. Sería bueno que caballeros como Legien y Kautsky tuvieran al menos la valentía de la propia opinión, que lo dijeran abiertamente.

Pero si la táctica de los socialistas rusos y servios merece ``reconocimiento'', entonces es erróneo, es criminal justificar la táctica opuesta de los partidos ``fuertes'', del alemán, el francés, cíe. Con la expresión intencionadamente vaga de "consecuencias prácticas", Kautsky ha ocultado la simple verdad de que los partidos grandes y fuertes temieron la disolución de sus organizaciones, la incautación de sus fondos y el arresto de sus dirigentes por el gobierno. Lo que quiere decir que Kautsky, mediante consideraciones acerca de las desagradables "consecuencias prácticas" de la táctica revolucionaria, justifica la traición al socialismo. •¿No es esto prostituir el marxismo?

Nos hubieran detenido, declaró en Berlín, según afirman, en una asamblea obrera, uno de los diputados socialdemócratas que

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votaron el 4 de agosto en favor de los créditos. Y los obreros le respondieron a gritos: "¿Y qué habría habido de malo en ello?''

A falta de otra señal para trasmitir a las masas obreras de Alemania y de Francia el espíritu revolucionario y la idea de la necesidad de preparar las acciones revolucionarias, el arresto de un diputado por un discurso audaz habría desempeñado un papel útil como llamamiento a unificar en la labor revolucionaria a los proletarios de los diversos países. Esa unificación no es fácil: razón de más para que los diputados, que desde lo alto de su posición tienen una visión de conjunto de la política, tomaran la iniciativa.

Es indiscutible que no sólo durante la guerra, sino siempre que se agrave la situación política, para no hablar ya de cualesquiera acciones revolucionarias de masas, el gobierno del país burgués más libre amenazará siempre con disolver las organizaciones legales, con incautarse de las cajas, con arrestar a los dirigentes y con otras "consecuencias prácticas" por el estilo. ¿Qué hacer, entonces? ¿Justificar por ello a los oportunistas, como hace Kautslcy? Eso sería consagrar la trasformación de los partidos socialdemócratas en partidos obreros nacional-liberales.

Para un socialista la conclusión puede ser sólo una: el legalismo puro, el solo lesralismo de los partidos ``europeos'' ha caducado y se ha convertido, en virtud del desarrollo del capitalismo de la etapa preimperialista, en la base de la política obrera burguesa. Es preciso oue se lo complete con la creación de una base ilegal, de una organización ilegal, de una labor socialdemócrata ilegal, sin por ello abandonar ninguna posición legal. Cómo, exactamente, debe hacerse, lo dirá la experiencia, siempre que haya deseos de emprender este camino, siempre que se tenga conciencia de su necesidad. Los socialdemócratas revolucionarios de Rusia mostraron en 1912-1914 que este problema puede ser resuelto. El diputado obrero Muránov---que fue quien mejor se comportó ante el tribuna] y al que el zarismo envió a Siberia---dio pruebas evidentes de que, además del parlamentarismo ministeriable (que abarca desde Henderson, Sembart v Vandervelde hasta Südekum V Sch'eidemann, que son también del todo, del todo `` ministeriables'', ¡sólo que no los dejan pasar de la antesala!), existe asimismoel parlamentarismo ilegal ij revolucionario. Dejemos a los Kosovski y los Potrésov extasiarse ante el parlamentarismo ``europeo'' de los

lacayos o se conformen, con él, nosotros nunca nos cansaremos de repetir a los obreros que ese legalismo, que esa socialdemocracia de los Legien, los Kautsky y los Scheidemann sólo merece desprecio.

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Resumamos.

La bancarrota de la II Internacional se ha expresado con el mayor relieve en la escandalosa traición de la mayoría de los partidos socialdemócratas oficiales de Europa a sus convicciones y a sus solemnes resoluciones de Stuttgart y Basilea. Pero esta bancarrota, que marca el triunfo total del oportunismo, la trasformación de los partidos socialdemócratas en partidos obreros nacional liberales, no es más que el resultado de toda la época histórica de la II Internacional de fines del siglo xix y comienzos del xx. Las condiciones objetivas de esta época de transición ---desde la culminación de las revoluciones burguesas y nacionales en la Europa occidental hasta el comienzo de las revoluciones socialistas---engendraron y alimentaron el oportunismo. En unos países europeos observamos durante ese período la división del movimiento obrero y socialista, que se produce, en general, siguiendo la línea del oportunismo (Inglaterra, Italia, Holanda, Bulgaria y Rusia); en otros, hay una lucha larga y tenaz de tendencias que sigue la misma línea (Alemania, Francia, Bélgica, Suecia y Suiza). La crisis creada por la gran guerra arrancó los velos, barrió las convenciones, descubrió el absceso hace tiempo maduro y mostró al oportunismo en su verdadero papel de aliado de la burguesía. Se ha hecho necesario que este elemento quede separado de manera total, orgánica, de los partidos obreros. La época del imperialismo no permite la convivencia en un mismo partido de los hombres de vanguardia del proletariado revolucionario y de la aristocracia semipequeñoburguesa de la clase obrera, que aprovecha las migajas de los de la situación de "gran potencia" de su "propia nación". La vieja teoría que presenta al oportunismo como un "matiz legítimo" dentro de un partido único, ajeno a los `` extremos'', es hoy el peor engaño a los obreros y el peor obstáculo para el movimiento obrero. El oportunismo franco, que provoca el repudio inmediato de la masa obrera, no es tan terrible ni perjudicial como la teoría del justo término medio, que justifica la

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práctica oportunista con palabrerío marxista, que recurre a incontables sofismas para demostrar que las acciones revolucionarias son inoportunas, etc. Kautsky, que es el representante más eminente de esta teoría y, al mismo tiempo, la figura más autorizada de la II Internacional, se ha mostrado como un consumado hipócrita y como un maestro en el arte de prostituir el marxismo. No han quedado, en el partido alemán, entre sus millones de hombres, socialdemócratas honrados, políticamente concientes y revolucionarios, que no se aparten con indignación de esa ``autoridad'' defendida con ardor por los Südekum y los Scheidemann.

Las masas proletarias, de las cuales, probablemente, las 9/10 partes de la antigua capa dirigente se apartó para acercarse a la burguesía, se encontraron divididas e impotentes ante el desenfreno del chovinismo, ante la opresión de la situación militar y de la censura militar. Es inevitable, sin embargo, que la situación revolucionaria objetiva que produjo la guerra y que se extiende y ahonda sin cesar, engendre sentimientos revolucionarios, temple e instruya a los proletarios mejores y más políticamente concientes. No se trata sólo de una posibilidad, sino que crece día a día la perspectiva de que se produzca un cambio rápido en el estado de ánimo de las masas, similar al que derivó en Rusia, a comienzos de 1905, de la ``gaponada''*, cuando en unos pocos meses, a veces en semanas, surgió de las capas proletarias atrasadas un ejército de millones de hombres que siguió a la vanguardia revolucionaria del proletariado. Es imposible saber si en seguida, después de esta guerra, durante ella, etc., se desarrollará un poderoso movimiento revolucionario, pero de todos modos sólo la labor que se realice en esta dirección merece llamarse socialista. La consigna que generaliza y orienta esta labor, la consigna que contribuye a unir y cohesionar a quienes desean ayudar a la lucha revolucionaria del proletariado, contra el propio gobierno y contra la propia burguesía, es la consigna de la guerra civil.

En Rusia, la separación completa de los elementos proletarios socialdemócratas revolucionarios respecto de los elementos pequeñoburgueses oportunistas ha sido preparada por toda la historia del movimiento obrero. Y prestan a éste el peor de los servicios

quienes vuelven la espalda a esta historia y declaman confra el ``divisionismo'', con lo cual se privan de-la posibilidad dte comprender el verdadero proceso de formación del partido proletario en Rusia, que se fue creando en una lucha de largos años contra las distintas variedades del oportunismo. De todas las ``grandes'' potencias que toman parte en la presente guerra, en estos últimos tiempos sólo Rusia ha vivido una revolución: su contenido burgués, unido al papel decisivo del proletariado, tenía que dar lugar a la división entre las tendencias burguesas y proletarias en el movimiento obrero. Durante todo un período de casi veinte años (de 1894 a 1914) que ha existido la social democracia rusa como una organización ligada al movimiento obrero de masas (y no solo corno una tendencia ideológica como en 1883-1894), existió una lucha entre la tendencia revolucionaria proletaria y la tendencia oportunista pequeñoburguesa. El ``economismo'' de 1894-1902 fue, sin duda alguna, una tendencia de este último carácter*. Muchos de los argumentos y los rasgos de su ideología---la deformación ``struvista'' del marxismo, las referencias a la ``masa'' para justificar el oportunismo, etc.---nos recuerdan asombrosamente el actual marxismo envilecido de Kautsky, Cunow, Plejánov y demás. Sería una tarea muy útil recordar a la actual generación de socialdemócratas el viejo periódico Rabóchaia M¿sie* y Rabócheie DieZo*", a modo de paralelo con el Kautsky de nuestros días.

El ``menchevismo'' del período siguiente (1903-1908) fue el sucesor directo del ``economismo'', no sólo en el terreno ideológico, sino también en el orgánico. Durante la revolución rusa su táctica significó objetivamente la supeditación del proletariado a la burguesía liberal y expresó las tendencias oportunistas pequeñoburguesas. Cuando en el período siguiente (1908-1914) el torrente

* Lenin critica el ``economismo'' en los siguientes trabajos: "Protesta de los socialdemócratas de Rusia", "Una tendencia retrógrada en la socialdemocracia rusa", "A propósito de la 'profession de foi'" (ob. cu., t. IV, págs. 169-184, 260-291, 292-302) y "Conversación con los defensores del `economismo'" (Id. ibíd., t. V, págs. 366-373) y termina la derrota ideológica de esa tendencia en "¿Qué hacer?" (Id. ibíd., t. V, págs. 401-572). La Iskra leninista desempeñó un importante papel en la lucha contra el `` economismo''. Véase más detalles en ob. cit., t. II, nota 35. (Ed.)

"" Rabóchaia Misl ("El pensamiento obrero"): editado por un grupo de ``economistas'' en Rusia. Salió desde octubre de 1897 hasta diciembre de 1902; sus colaboradores fueron K. M. Tajtariov y otros. *ss Véase V. I Lenin, ob. cit., t. IV, nota 14. (Ed.)

* Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XII, nota 13. (Ed.)

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principal de la tendencia menchevique dio nacimiento al liquidacionismo, el carácter de clase de esta tendencia se hizo tan evidente, que los mejores representantes del menchevismo no dejaron de protestar contra la política del grupo de Nasha Zariá. ¡Y este grupo---el único que durante los últimos 5 ó 6 años realizó una labor sistemática entre las masas contra el partido revolucionario marxista de la clase obrera---resultó socialchovinísta en la guerra de 1914-1915! Y ello en un país donde la autocracia está viva, donde la revolución burguesa no ha culminado aún ni de lejos, y donde el 43 por ciento de la población oprime a una mayoría de naciones "no rusas". El tipo de desarrollo ``europeo'' en que ciertas capas de la pequeña burguesía, sobre todo los intelectuales, y una parte insignificante de la aristocrac ; obrera pueden ``gozar'' de los privilegios que la situación de "gran potencia" de ``su'' nación les proporciona, tenía que manifestarse también en Rusia.

La clase obrera y el partido obrero socialdemócrata de Rusia han sido preparados por toda su historia para una táctica `` internacionalista'', es decir, para una táctica auténtica y sistemáticamente revolucionaria.

[357] __ALPHA_LVL1__ EL PACIFISMO INGLÉS Y LA AVERSIÓN INGLESA
POR LA TEORÍA

En Inglaterra la libertad política ha estado hasta ahora infinitamente más extendida que en otros países de Europa. La burguesía de este país, más que cualquier otra, está acostumbrada a gobernar y sabe hacerlo. Las relaciones entre las clases están más desarrolladas y, en muchos aspectos, son más claras que en los demás Estados. La ausencia del servicio militar obligatorio hace que el pueblo se sienta más libre en lo que respecta a su actitud hacia la guerra, en el sentido de que todo ciudadano tiene la libertad de negarse a ingresar en el ejército, por lo que el gobierno (en Inglaterra el gobierno tiene el más depurado aspecto de una comisión de administración de los asuntos de la burguesía) se ve obligado a empeñar los mayores esfuerzos para fomentar el entusiasmo ``popular'' por la guerra; este objetivo, por lo demás, sería totalmente inalcanzable sin un cambio radical de las leyes vigentes, si la masa proletaria no estuviera completamente desorganizada y desmoralizada por una política liberal, es decir burguesa, de una minoría de obreros mejor ubicados, calificados y agrupados en sindicatos. Las trade-unions inglesas cuentan en su filas con alrededor de 1/5 parte de los obreros asalariados. Muchos de los dirigentes de estas trade-unions son liberales, y ya hace tiempo que Marx los llamó agentes de la burguesía.

Todas estas particularidades de Inglaterra nos ayudan, por un lado, a comprender más fácilmente la esencia del socialchovinismo actual, pues esta esencia es idéntica en los países autocrátícos y en los democráticos, en los países militaristas y en los que no conpcen el servicio militar obligatorio; por otro lado, nos ayudan a apreciar, basándonos en hechos, qué significa ese compromiso con el socialchovínismo, que se expresa, por ejemplo, en la exaltación de la consigna de paz, etc.

P. S. Este artículo estaba ya compuesto cuando apareció en los periódicos el ``manifiesto'' obra de Kautsky y Haase, en compañía de Bernstein, quienes, dándose cuenta de que las masas evolucionan hacia la- izquierda, están ahora dispuestos a `` conciliar'' con la izquierda, claro que al precio de mantener la ``paz'' con los Südekum*. ¡En verdad, Madchen für alie!

* Lenin se refiere al manifiesto firmado por E. Bernstein, G. Haase y K. Kautsky, y publicado en ruso en Nashe Slovo, núm. 123, del 25 de junio de 1915. Lo criticó en sus artículos y cartas. (Ed.)

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EL PACIFISMO INGLÉS Y LA AVERSIÓN INGLESA POR LA TEORÍA 359

tuosísimos padres de familia; su hipocresía se debe a que, objetivamente, su situación social es falsa, ya que aunque aparentan representar al proletariado revolucionario, en la realidad son agentes que introducen en el proletariado las ideas burguesas, chovinistas.

Los fabianos son más sinceros y honestos que Kautsky y Cía., pues nunca han prometido tomar partido por la revolución; pero, desde el punto de vista político, unos y otros son iguales. ,:

La libertad política ``ancestral'' de Inglaterra, y el desarrollo alcanzado, en general, por su vida política y, en particular, por su burguesía, han hecho que en el país los diversos matices de opinión burguesa hallaran rápida, fácil y libremente nueva expresión en las nuevas organizaciones políticas. Una de esas organizaciones es la "Unión de control democrático" (Union of Democratic Control). Su secretario y tesorero es E. D. Morel, también colaborador permanente en la actualidad del órgano central del Partido Laborista Independiente, Labour Leader. Este sujeto fue durante algunos años candidato del partido liberal en el distrito de Birkenhead. Cuando Morel, en seguida después de la guerra se puso contra la guerra, poco después de su estallido, la Comisión de la Asociación liberal de Birkenhead le notificó, por carta del 2 de octubre de 1914, que en adelante su candidatura no sería aceptable para los liberales, es decir, simplemente fue excluido del partido. Morel respondió el 14 de octubre con una carta que más tarde reprodujo en forma de folleto con el título de The oittbreak of the war ("Cómo estalló la guerra"). En este folleto, así como en otros varios artículos, Morel denuncia a su gobierno, demostrando que son falsas las argumentaciones de que la violación de la neutralidad de Bélgica es la causa de la guerra, o de que su objetivo es la destrucción del imperialismo prusiano, etc., etc. Morel defiende el programa de la "Unión de control democrático", que contempla la paz, el desarme, el derecho de todas las regiones a decidir su destino por plebiscito y a ejercer un control democrático sobre la política exterior.

Todo ello prueba que, como individuo, hay que agradecer a Morel su sincera simpatía por la democracia, que haya vueito la espalda a la burguesía chovinista para ponerse de parte de la ' burguesía pacifista. Cuando Morel demuestra con hechos que «u gobierno, al afirmar que no existían tratados secretos, aunque los había, engañó al pueblo; que la burguesía inglesa era plenamente

La expresión más acabada del oportunismo y de la política obrera liberal es, sin duda alguna, la "Sociedad Fabiana". El lector puede mirar un poco la correspondencia de Marx y Engels con Sorge (de ella hay dos ediciones eri ruso) *, y allí podrá encontrar la brillante definición que de esa sociedad hace Engels, quien califica a los señores Sidney Webb y Cía. de pandilla de bribones burgueses, que desean corromper a los obreros, que desean ejercer sobre ellos una influencia contrarrevolucionaria. Puede asegurarse que ningún dirigente más o menos responsable e influyente de la II Internacional ha intentado nunca, no sólo refutar esta apreciación de Engels, sino ni siquiera poner en duda que sea justa.

Pero dejemos por un instante las teorías y comparemos ahora los hechos. Veremos que, durante la guerra, la conducta de los f abianos (véase, por ejemplo, su semanario The New Statesman) * * y del partido socialdemócrata alemán, incluyendo a Kautsky, es exactamente idéntica; la misma defensa directa e indirecta del socialchovinismo; la misma forma en que esa defensa se une con la disposición a murmurar las frases dulzonas, humanitarias y que se dicen de izquierda, de todo tipr sobre la paz, el desarme, etc., etc.

El hecho está a la vista, y por más que a muchos les resulte desagradable, la conclusión que hay que extraer de él, inevitable e indiscutiblemente, es: en la realidad, Kautsky inclusive, los dirigentes del actual partido socialdemócrata alemán son, tal cual calificó Engels a los fabianos hace ya tiempo, agentes de la burguesía. En el fondo, en la política efectiva nada cambia porque los fabianos desconozcan el marxismo y Kautsky y Cía. lo `` reconozcan''; eso sólo demuestra que en ciertos autores, políticos y demás, el marxismo se ha trasformado en struvismo. Su hipocresía no es un defecto personal, en algunos casos ellos pueden ser vir-

* Se lefiere a las siguientes ediciones: 1) Cartas de J. F. Becker, J. Dietzgen, F. Engels, C. Man y otros a F. A. Sorge y otros. Prólogo de N. Lenin, San Petersburgo, ediciones de P. G. Daugue, 1907; 2) Cartas de C. Marx, F. Engels y otros a F. Sorge y otros. Con un prólogo de P. Axelvod y bajo su dirección, San Petersburgo, ediciones de la Biblioteca Obschéstvennaia Polza, 1908. (Ed.)

~^^00^^ The New Statesman ("El nuevo estadista"): revista semanal de la "Sociedad Fabiana" fundada en Londres en 1913. Desde 1931 aparece con el título The New Statesman and Nation ("El nuevo estadista y la Nación"). Actualmente es el vocero del ala izquierda del Partido Laborista. (Ed.)

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EL PACIFISMO INGLÉS Y LA AVERSIÓN INGLESA POR LA TEORÍA. 361

y la guerra*, que apareció antes de la guerra editado por el periódico chovinista Clarion. El folleto contiene un ``manifiesto'' contra la guerra del socialista norteamericano Upton Sinclair y la respuesta a éste del chovinista Robert Blatchford, que desde hace tiempo sustenta el punto de vista imperialista de Hyndman.

Sinclair es socialista por sentimientos, sin formación teórica. Indignado por la guerra que se avecina, y buscando la salvación en el socialismo, plantea el problema ``francamente''.

Se nos dice---escribe Sinclair---que el movimiento socialista es todavía demasiado débil y que debemos esperar una evolución. Pero la evolución se produce en el corazón de los hombres; nosotros somos los instrumentos de la evolución, y si no luchamos no habrá evolución alguna. Se nos dice que nuestro movimiento [contra la guerra] será aplastado; pero declaro estar profundamente convencido de que el aplastamiento de cualquier perturbación que, por razones altamente humanitarias, se proponga impedir la guerra, sería la más grande victoria alcanzada nunca por el socialismo, porque estremecería la conciencia del mundo civilizado y sacudiría a los obreros del mundo entero como nada en la historia los ha sacudido aún. No seamos demasiado pusilánimes respecto de nuestro movimiento, ni demos demasiada importancia al número y a la apariencia exterior de la fuerza. Mil hombres, animados de una fe y de una decisión ardientes, son más fuertes que un millón de hombres que se han vuelto cautelosos y respetables. Y para el movimiento socialista no hay mayor peligro que el de convertirse en una institución arraigada.

Como se puede ver, es una advertencia ingenua, no meditada desde el punto de vista teórico, pero profundamente justa con respecto al envilecimiento del socialismo, y un llamado a la lucha revolucionaria.

¿Y qué contesta Blatchford a Sinclair?

Que los intereses capitalistas y militaristas provocan la guerra, es cierto, dice. Y yo, no menos que cualquier otro socialista, aspiro a la paz y a que el capitalismo sea vencido por el socialismo. Pero Sinclair no logrará convencerme ni suprimirá los hechos con "frases bellas y retóricas". "Los hechos, amigo Sinclair, son porfiados, y el peligro alemán es un hecho." • Ni nosotros ni los socialistas alemanes estamos en condiciones de impedir la guerra. Sinclair exagera fuera de toda medida nuestras fuerzas. No estamos unidos, carecemos de dinero, armas "y disciplina". Lo único que podemos

* Socidtsm and wat. The Clarion Press, 44, Warship Street London. E. C.

conciente, ya en 1887, de que en caso de guerra entre Alemania y Francia, era inevitable que la neutralidad de Bélgica fuera violada y que se oponía resueltamente a la idea de una intervención (¡entonces Alemania no era todavía un competidor peligroso!); que los militaristas franceses, como el coronel Boucher, en varias obras publicadas antes de la guerra, confesaban sin rodeos los planes de guerra ofensiva de Francia y Rusia contra Alemania; que en 1911 el coronel Repington, conocida autoridad militar de Inglaterra, reconoció públicamente en la prensa que el aumento de los armamentos en Rusia después de 1905 constituía una amenaza para Alemania, sólo nos resta admitir que con Morel nos hallamos ante un burgués de honradez y audacia extraordinarias, que no teme romper con su partido.

Pero, a pesar de todo, hay que reconocer que es un burgués que habla sobre la paz y el desarme con una cantidad de frases vacías, pues sin las acciones revolucionarias del proletariado no puede hablarse siquiera de una paz democrática ni de desarme. Y Morel, que acaba de romper con los liberales por el problema de la guerra actual, sigue siendo un liberal en todos los demás problemas económicos y políticos. ¿Por qué, entonces, en Alemania, cuando Kautsky encubre con formas marxistas esas mismas frases burguesas sobre la paz y el desarme, se ve en ello un mérito, en lugar de hipocresía suya? Sólo el débil desarrollo de las relaciones políticas y la falta de libertad política impiden en Alemania que se forme, tan rápida y fácilmente como en Inglaterra, una liga burguesa en favor de la paz y del desarme con el programa de Kautsky.

Reconozcamos, entonces, la verdad de que Kautsky está en la posición de un pacifista burgués y no de un socialdemócrata revolucionario.

Los acontecimientos que estamos viviendo son bastante importantes como para que tengamos el valor de reconocer la verdad, "mal que a alguien le pese''.

Con su aversión por las teorías abstractas y el espíritu práctico de que se enorgullecen, los ingleses plantean con frecuencia los problemas políticos más directamente, con lo cual ayudan a que los socialistas de otros países puedan descubrir el contenido real bajo la envoltura de cualquier fraseología (incluyendo la ``marxista''). En este aspecto es instructivo el folleto El socialismo

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EL PACIFISMO INGLÉS Y LA AVERSIÓN INGLESA POR LA TEORÍA 363

cialismo y meditar a fondo sobre los problemas que ésta plantea. He ahí lo que se puede concluir de las relaciones existentes en Inglaterra, las que, sin palabras marxistas, nos hablan de la esencia marxista del asunto.

hacer es ayudar al g> bierno británico a aumentar su flota, ya que no hay ni puede haber otra garantía de paz.

Ni antes ni después de la guerra los chovinistas de Europa continental hablaron con tanta franqueza. En vez de la franqueza, en Alemania impera la hipocresía de Kautsky y el juego de sofismas; lo mismo sucede con Plejánóv. Por eso mismo es aleccionador observar las relaciones existentes en un país más desarrollado. Ahí nadie se deja engañar con sofismas ni con la caricatura de marxismo. Los problemas se plantean más abierta y verazmente. Aprendamos, pues, de los ``avanzados'' ingleses.

El llamamiento de Sinclair, aunque sea en el fondo profundamente justo, revela la ingenuidad de su autor, ingenuidad que obedece a que él desconoce el medio siglo de desarrollo del socialismo de masas y la lucha de tendencias dentro del socialismo; desconoce las condiciones en que crecen las acciones revolucionarias cuando existe una situación revolucionaria objetiva y una organización revolucionaria. Esto no puede ser remplazado por el ``sentimiento''. Tampoco se puede eludir con la retórica la dura e implacable lucha de las poderosas tendencias del socialismo, la oportunista y la revolucionaria.

Blatchford habla sin rodeos y revela el argumento recóndito de los kautskianos y Cía., que temen decir la verdad. Todavía Asomos débiles, y eso es todo, dice Blatchford. Pero con su franqueza revela, pone al desnudó su oportunismo, su chovinismo. Salta en el acto a la vista que está al servicio de la burguesía y de los oportunistas. Y él mismo, que reconoce la "debilidad' del socialismo, lo debilita propugnando una política antisocialista, burguesa.

Lo mismo que Sinclair, pero en sentido inverso, como un cobarde y no como un combatiente, como traidor y no como un "audaz insensato", ignora también las condiciones en que se forma una situación revolucionaria.

Mas por sus conclusiones prácticas, por su política (renuncia a las acciones revolucionarias, a preconizarlas y a prepararlas), Blatchford, que es un chovinista vulgar, coincide totalmente, con Píejánov y Kautsky.

En nuestros días, las palabras marxistas sirven para encubrir la renuncia total al marxismo; para ser marxista hay que denunciar la "hipocresía marxista" de los jefes de la II Internacional, hay que encarar sin temor la lucha de las dos tendencias del so-

Escrito en junio de 1915.

Publicado por primera vez el 27 de julio 'de 1924 en el periódico Pravda, núm. 169.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

[364] __ALPHA_LVL1__ CÓMO SE COMBINA EL SERVILISMO ANTE
LA REACCIÓN CON JUGAR
A LA DEMOCRACIA 365 __RUNNING_HEADER__ CÓMO SE COMBINA EL SERVILISMO ANTE LA REACCIÓN . . .

``La reunificación de la Galitzia oriental es objeto hace ya tiempo de las aspiraciones de uno de los partidos políticos rusos, que cuenta con el respaldo de un partido político de Galitzia, el llamado de los `moscófilos'" (49). ¡Eso es, justamente! "Uno de los partidos rusos" es el partido más reaccionario, el de los Purishkíévich y Cía., el partido de los partidarios de la servidumbre que encabeza el zarismo. Este ``partido''---el zarismo, los Purishkiévich, etc.---viene intrigando desde hace mucho en Galitzia, Armenia v demás, sin escatimar millones para sobornar a los `` moscófilos'' y sin detenerse ante ningún crimen en aras del noble fin de la ``reunificación''. La guerra es la "continuación de la política" de este partido. La guerra ha tenido el mérito de arrojar a un lado todas las convenciones, de desgarrar todos los velos y de hacer que el pueblo viera con sus propios ojos toda la verdad: el mantenimiento de la monarquía zarista implica la necesidad de sacrificar millones de vidas humanas (y miles de millones de los dineros del pueblo) para esclavizar a otros pueblos. En la práctica, el partido kadete apoyó esa misma política, se puso a su servicio.

Esta verdad es desagradable para el intelectual liberal, que se considera humanitario, amante de la libertad, democrático, y que siente profunda indignación ante la ``calumnia'' de que es un servidor de Purishkíévich. La guerra ha mostrado, no obstante, que esa ``calumnia'' es la verdad más evidente.

Veamos otros artículos de la recopilación:

``... Nuestro porvenir sólo podrá ser feliz y luminoso cuando la política internacional se base en principios de equidad. La fe en la vida, en su valor, será, a la vez, el triunfo de la paz" [215] ".. .La mujer rusa, y con ella toda la humanidad que piensa..." espera que "cuando se acuerde la paz, todos los Estados beligerantes [.. . ] firmen en ese mismo momento un tratado en virtud del cual, en adelante, todos los malentendidos internacionales... [¡he ahí la palabra más justa!; ¡sólo se trata de ``malentendidos'' entre Estados, nada más!]... se resolverán por arbitraje" (216)...

``La mujer rusa, qué representa al pueblo, llevará a éste las ideas del amor cristiano y de la hermandad entre los pueblos" (216).. . (aquí la censura ha suprimido una línea y media, probablemente expresiones extra ``humanitarias'', como libertad, igualdad y fraternidad...)... "Quien sepa que el autor de estas líneas menos que nadie puede ser sospechado de nacionalismo, no tiene necesidad de ser convencido de que las ideas desarrolladas aquí no tienen en modo alguno, nada en común con cualquier clase de exclusivismo nacional".. . [83] "Sólo ahoig^ihemos comprendido y sentido

La recopiMción kadete, Qué espera Rusia de la guerra ( retrogrado, 1915), es una publicación muy útil para conocer la política de los intelectuales liberales. Es bastante sabido cuan chovinistas se han vuelto nuestros kadetes y liberales; en el presente número de nuestra revista* se dedica un artículo especial a este problema. De todos modos, la reunión de las obras que aparecen en la citada recopilación, que pertenecen a kadetes diversos, sobre diversos temas relacionados con la guerra, son una muestra muy elocuente del papel que desempeñan, no sólo el partido kadete, sino también, en general, los intelectuales liberales, en la política imperialista moderna.

La función específica de esa intelectualidad y de ese partido es ocultar la reacción y el imperialismo con todo género de frases democráticas, promesas, sofismas y engaños. El artículo principal de la recopilación Las adquisiciones territoriales de Rusia, pertenece al señor Miliukov, dirigente de los kadetes. En él era imposible no exponer la esencia de la guerra actual por lo que toca a Rusia: la aspiración de conquistar Galitzia, de arrebatar a Austria y Alemania una parte de Polonia; a Turquía, Constantinopla, el estrecho y Armenia. Como cubierta democrática se habla de "los pueblos eslavos", los intereses de las "pequeñas nacionalidades" y la "amenaza para la paz europea" que parte de Alemania. Sólo muy de pasada y casi sin querer, el señor Miliukov suelta la verdad en una frase:

* Evidentemente se refiere a la revista Kommunist, que estaba en

preparación en esa fecha. (Ed.)

V. I. LENIN

CÓMO SE COMBINA EL SERVILISMO ANTE LA REACCIÓN . . .

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realmente qwe lo que puede amenazarnos en las guerras actuales no es la pérdida de las colonias, por valiosas que éstas sean para nosotros, ni el fracaso en la liberación de otros pueblos, sino la desintegración del Estado

grupo político ruso que tiene existencia real (entre toda esta gente) y, en revista y periódico, ha enseñado y enseña a los obreros el oportunismo, el nacionalismo y la no resistencia a la guerra. Es así cómo "se practica esto''.

mismo

(147).

¡Veamos, examinemos detenidamente cómo se practica estol ¡Aprendamos 'cómo se conduce en política un supuesto partido democrático, es decir, cómo conduce a las Inasasl

Para servir a la clase de los Puriskiévich, hay que ayudarla en 'los momentos decisivos de la historia (en los momentos en que se cumplen militarmente los objetivos de esta clase) o bien "no oponerse a la guerra". Y, al mismo tiempo, hay que consolar al ``pueblo'', a la ``masa'', a la ``democracia'', con buenas palabras: justicia, paz,, liberación nacional, arbitraje de los conflictos internacionales, fraternidad entre los pueblos, libertad, reformas, democracia, sufragio universal, etc. ¡Y además es preciso golpearse el pecho, jurar y perjurar que ``nosotros'', "menos que nadie, podemos ser sospechados de nacionalismo"; que ``nuestras'' ideas se caracterizan por que "no pueden en modo alguno ser imputadas a un exclusivismo nacional, sea el que fuere", y que luchamos únicamente contra la "desintegración del Estado"! Es así corno "se practica esto''.

Es así cómo se conducen en política los intelectuales liberales ...

Exactamente de la misma manera, en el fondo, pero en otro medio y bajo una forma apenas modificada, se conducen los políticos obreros liberales, empezando por Nasha Zariá, que enseña al Anieblo y al proletariado a "no oponerse a la guerra", continuando con Nashe Dielo, que se solidariza con las ideas de los señores Potrésov y Cía. (núm. 2, pág. 19), y de Plejánov (núm. 2, pág. 103), y reproduce sin ninguna objeción los pensamientos análogos de Axelrod (núm. 2, págs. 107-110), pasando después por Semkovski, que lucha contra la ``desintegración'' en Nashe Slovo y en Izvestia del CO, y terminando por la fracción de Chjeídze y el CO, que con el Bund se oponen unánimemente a :la ``división'' (con el grupo de Nashe Dielo). Todos ellos están también en favor de la fraternidad entre los obreros, de la paz, del internacionalismo, de lo que sea, dispuestos a firmar lo que se quiera, a renunciar millones de veces al ``nacionalismo'', con esta sola ``pequeña'' condición: no romper la ``unidad'' con el i'mico

Escrito en. junio de 1915.

Publicado por primera vez en enero de 1925, en la revista En el camino de Lenin (número especial de la revista Sputnik Kommunista).

Firmado: N. Lenin.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

[368] __ALPHA_LVL1__ EL PRINCIPAL TRABAJO DEL OPORTUNISMO
ALEMÁN SOBRE LA GUERRA 369

EL PRINCIPAL TRABAJO DEL OPORTUNISMO ALEMÁN . . .

del movimiento obrero, haya podido convertirse en uno de los numerosos dirigentes del partido, tan oportunistas como él, eii diputado e inclusive en miembro de la dirección (vorstand) del grupo parlamentario socialdemócrata alemán, hace pensar seriamente en qué antiguo, cuan profundo e intenso es el proceso de descomposición de la socialdemocracia alemana.

El libro de David no tiene ningún valor científico, pues el autor ni siquiera puede o quiere plantear un problema, el que se refiere a cómo las principales clases de la sociedad actual han preparado, cultivado y formado, durante décadas, su actitud actual hacia la guerra, practicando determinada política, cuyas raíces arrancan de determinados intereses de clase. Al autor le es totalmente ajena hasta la idea de que sin investigarlo es inútil hablar de la actitud marxista hacia la guerra, y que sólo esa investigación puede servir de base para estudiar la ideología de las diferentes clases en relación con la guerra, David es un abogado de la política obrera liberal, que adapta toda su exposición y todos sus argumentos a la tarea de influir sobre los oyentes de la clase obrera, ocultándole a ésta los puntos débiles de su posición, para hacer aceptable para los obreros la táctica liberal y sofocar los instintos revolucionarios del proletariado---con el mayor número posible de instructivos ejemplos sobre la "táctica de los socialistas en los Estados occidentales" (título del capítulo VII del libro de David), etc., etc.

Por esta razón, todo el interés ideológico de la obra de David se reduce a analizar cómo la burguesía debe hablar a los obreros para influir sobre ellos. Desde este punto de vista (el único justo), la esencia ideológica de la posición de E. David se reduce a la tesis siguiente: "significación de nuestro voto [por los créditos de guerra] '= no por la guerra sino contra la derrota" (pág. 3, índice y numerosos pasajes del libro). Tal es el leit motiv de toda la obra de David. Y a esto son ``ajustados'' también los ejemplos de la actitud de Marx, Engels y Lassalle hacia las guerras nacionales de Alemania (cap. II), los datos sobre "la gigantesca política de conquista de las potencias de la Triple Entente" (cap. IV), la historia diplomática de la guerra (cap. V), que, en base al intercambio de telegramas oficiales de vísperas de la guerra, etc., ridículo por lo insignificante y tan ridículo, asimismo, por la falta de seriedad, lleva a disculpar a Alemania. Un capítulo especial (VI), titulado La magnitud del peligro, contiere reflexiones y

El libro de Eduard David La socialdemocracia en la guerra mundial (Berlín, ed. Vorwarts, 1915) ofrece un buen resumen de los^ hechos y argumentos relacionados con la táctica del partido socialdemócrata oficial de Alemania en la guerra actual. Nada nuevo hay en él para los que siguen la prensa oportunista y, en general, las publicaciones socialdemócratas alemanas. El libro es sin embargo muy útil, y no sólo como guía. Quien quiera meditar seriamente sobre la bancarrota de la socialdemocracia alemana, con su trascendencia histórica mundial; quien de veras quiera comprender cómo y por qué el partido de vanguardia de la socialdemocracia se ha convertido "de pronto" (aparentemente de pronto) en un partido de lacayos de la burguesía alemana y de los junkers; quien quiera penetrar a fondo en el sentido de los sofismas corrientes que sirven para justificar y disimular esta bancarrota no encontrará aburrido el aburrido libro de E. David. En el fondo, hay en este autor cierta unidad de ideas y la convicción de un político obrero liberal, de lo que no hay un ápice, por ejemplo, en el hipócrita y ``veleta'' Kautsky.

David es enteramente oportunista, un antiguo colaborador del Nashe Dielo alemán, Cuadernos Mensuales Socialistas, y autor de un voluminoso libro sobre el problema agrario, sin un asomo de socialismo ni de marxismo*. El solo hecho de que semejante sujeto, que ha consagrado su vida entera a la corrupción burguesa

~^^0^^ Se refiere al libro de E. David El socialismo y la agricultura, editado en Berlín en 1903. V. I. Lenin definió este libro como "la obra fundamental del revisionismo en el problema agrario" y lo criticó duramente en sus trabajos sobre la cuestión agraria. (Ed.)

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EL PRINCIPAL TRABAJO DEL OPORTUNISMO ALEMÁN . .

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datos sobre la superioridad de las fuerzas de la, Triple Entente, sobre el carácter reaccionario del zarismo, etc. David, por supuesto, está enteramente por la paz, y termina el prólogo de su libro, fechado el 1 de mayo de 1915, con la consigna "¡Paz en la tierra!" David se considera por supuesto, un internacionalista: la socialdemocracia alemana, dice, "no traicionó el espíritu de la Internacional" (8): ella "luchó contra la venenosa semilla del odio entre los pueblos" (8) y "desde el primer día de la guerra se declaró dispuesta por principio a la paz tan pronto como la seguridad del país esté asegurada" (8).

El libro de David es una muestra muy elocuente de que los burgueses liberales (y sus agentes dentro del movimiento obrero, es decir, los oportunistas) están dispuestos, para influir sobre los obreros y sobre las masas en general, a reafirmar cuantas veces se quiera su internacionalismo, su aceptación de la consigna de la paz, su renuncia a los fines de conquista de la guerra, su condena del chovinismo, etc., etc. Todo lo que se quiera, excepto las acciones revolucionarias contra su propio gobierno; todo lo que se quiera, con tal de que "se esté contra la derrota". Y en la realidad esta ideología es, en efecto, empleando lenguaje matemático, necesaria y suficiente para engañar a los obreros: proponerles menos es imposible, pues no se puede arrastrar a las masas tras sí sin prometerles una paz justa, sin asustarlas con la amenaza de una invasión, sin jurar fidelidad al internacionalismo; más no es necesario proponer, pues eso---es decir, la conquista de colonias, la anexión de territorios ajenos, el saqueo de los países vencidos, la obtención de tratados comerciales ventajosos, etc.^- no lo hará la burguesía liberal directamente, sino la camarilla imperialistamilitarista, militar-gubernamental después de la guerra.

Los papeles están bien distribuidos: mientras el gobierno y la camarilla militar, con el apoyo de los multimillonarios y de los "hombres de negocios" burgueses, hacen la guerra, los liberales consuelan y engañan a las masas con la ideología nacional de la defensa de la guerra, con promesas de una paz democrática, etc. La ideología de los burgueses liberales, humanitarios y pacifistas es también la de E. David, como asimismo la de los oportunistas rusos del CO, que luchan contra lo deseable de una derrota, contra la desintegración -de Rusia, por la consigna de la paz, etc. La otra táctica, la de principios, no liberal, empieza sólo allí donde comienza la ruptura resuelta con toda clase de justifica-

ciones a participar en la guerra, donde se sigue efectwamewte una política de propaganda y preparación de acciones revolucionarias, durante la guerra y con la total explotación de las dificultades que ésta crea, contra el propio gobierno, David se acerca a esta frontera, a la verdadera frontera entre la política burguesa y la proletaria, pero sólo se acerca para hacer Desaparecer un tema desagradable. Recuerda varias veces el Manifiesto de Basilea, pero pasa por alto cuidadosamente todos sus pasajes revolucionarios; recuerda cómo Vaillant, en Basilea, llamaba a "la 'huelga militar y a la revolución social" (pág. 119), pero sólo para defen-. derse a sí mismo con el ejemplo del chovinista Vaillant y no para citar ni analizar las directivas revolucionarias de la resolución misma del Congreso de Basilea.

David reproduce una parte bastante considerable del Manifiesto de nuestro CC, inclusive su consigna fundamental, la trasformación de la guerra imperialista en guerra civil, pero sólo para declarar que esta táctica, ``rusa'', es una ``locura'' y una "burda distorsión de las resoluciones de la Internacional" (169 y 172). Esto es herveísmo, dice (pág. 176): el libro de Hervé "contiene toda la teoría de Lenin, Luxemburgo, Radek, Pannekoek, etc." ¿No habrá ``herveísmo'', estimadísimo David, en los pasajes revolucionarios de la resolución de Basilea y del Manifiesto Comunista? Para David es tan desagradable recordar este último como para Semkovski recordar el nombré de nuestra revista, que se lo trae a la memoria. David está convencido de que la tesis del Manifiesto Comunista, según la cual "los obreros no tienen patria", ha sido "refutada hace tiempo" (pág. 176 y otras). En cuanto al problema de las nacionalidades, David nos ofrece un capítulo íntegro, que sirve de conclusión, con el más trivial disparate burgués sobre la "ley biológica de la diferenciación" (!!), etc.

Internacional no significa antinacional; estamos por el derecho de las naciones a la autodeterminación y contra la violencia ejercida sobre las naciones débiles, asegura David, sin comprender (o, mejor dicho, fingiendo no comprender) que el hecho de justificar la participación en la guerra imperialista, el hecho de lanzar en esta guerra la consigna "contra la derrota" significa ser un político, además de antisocialista, también antinacional. Pues la guerra imperialista actual es la guerra de las naciones que son grandes potencias (=que oprimen a numerosas otras naciones) hecha con el propósito de oprimir a nuevas naciones. En la guerra imperia-

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V. I. LENIN

lista no hay otro modo de ser ``nacional'' que ser político socialista, es decir, no hay otro modo que reconocer el derecho de las naciones oprimidas a liberarse, a separarse de las grandes potencias que las oprimen. En la época del imperialismo no hay más salvación para la mayoría de las naciones del mundo que la acción revolucionaria del proletariado de las naciones que son grandes potencias, que la acción revolucionaria que rebase el marco de la nacionalidad, que rompa ese marco, que derroque a la burguesía internacional. Mientras no se la derroque seguirán existiendo esas naciones grandes potencias, es decir, continuará la opresión de las nueve décimas partes de las naciones del mundo. En cambio si se la derroca se acelerará en enorme proporción la caída de las barreras nacionales, sean éstas las que fueren, sin que por ello disminuya, antes al contrario, con lo que aumentará en millones de veces la ``diferenciación'' de la humanidad en lo que hace a riqueza y variedad de la vida espiritual y de las tendencias, aspiraciones y matices ideológicos.

[373] __ALPHA_LVL1__ PROYECTO DE RESOLUCIÓN DE LOS
SOCIALDEMÓCRATAS DE IZQUIERDA EN LA PRIMERA
CONFERENCIA SOCIALISTA INTERNACIONAL^^69^^

La guerra actual ha sido engendrada por el imperialismo. El capitalismo llega así a su etapa superior. Las fuerzas productivas de la sociedad y el volumen del capital han rebasado los estrechos límites de los diferentes Estados nacionales. De ahí la tendencia de las grandes potencias a esclavizar a otras naciones y a conquistar colonias como fuentes de materias primas y mercados para la exportación de capitales. El mundo entero forma un organismo económico único y todo él se halla repartido entre un puñado de grandes potencias. Las condiciones objetivas del socialismo han llegado a su plena madurez, y la guerra actual es una guerra entre capitalistas por los privilegios y monopolios que pudieran retardar la bancarrota del capitalismo.

A la vez que aspiran a liberar al trabajo del yugo del capital y defienden la fraternidad universal de los obreros, los socialistas luchan contra toda forma de opresión y desigualdad en los derechos de las naciones. En la época en que la burguesía era progresista y en que, históricamente, estaba a la orden del día el derrocamiento del régimen feudal, del absolutismo y del yugo extranjero, los socialistas, que fueron siempre los demócratas más consecuentes y más resueltos, admitían en este sentido, y sólo en este sentido, la "defensa de la patria". Y también hoy, si estallara en el este de Europa o en las colonias, una guerra de las naciones oprimidas contra sus opresoras, las grandes potencias, todas las simpatías de los socialistas estarían de parte de los oprimidos. Pero la guerra actual es el fruto de una. época histórica totalmente distinta, de tina época en que la burguesía antes progre-

Escrito en juniojulío de 1915.

Publicado por primera vez el 27 de julio de 1924, en Pravda, núm. 169.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

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PROYECTO DE RESOLUCIÓN PE LOS SOCIALDEMÓCRATAS . . .

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y d socialehovinismo declarados (la mayoría de los partidos socialdemócratas de Francia, Alemania y Austria, Hyndman, los fabianos y los tradeunionistas en Inglaterra, Rubanóvich, Plejánov y Nasha Zariá en Rusia, etc.), así como contra el llamado ``centro'', que ha entregado las posiciones del marxismo a los chovinistas. El Manifiesto de Basilea, adoptado unánimemente en 1912 por los socialistas del mundo entero, en previsión de que estallara entre las grandes potencias una guerra precisamente como la que se desarrolla en la actualidad, reconocía en forma categórica el carácter imperialista y reaccionario de esa guerra, declaraba que consideraba un crimen el que los obreros de un país disparasen contra los de otros y proclamaba la inminencia de la revolución proletaria, justamente en relación con esa guerra. Y en efecto, la guerra crea una situación revolucionaria; suscita un estado de ánimo revolucionario y una agitación revolucionaria en las masas y lleva por doquier, a la mejor parte del proletariado, a la comprensión del carácter funesto del oportunismo, a la vez que agudiza la lucha contra este último. El creciente anhelo de paz expresa la decepción de las masas trabajadoras por el fracaso de las mentiras burguesas sobre la defensa de la patria, y el comienzo del despertar de la conciencia revolucionaria de las masas. Aprovechando este estado de ánimo para su agitación revolucionaria, y sin detenerse en esta labor de agitación ante la idea de la derrota de ``su'' patria, los socialistas no engañarán al pueblo con la esperanza de una paz próxima medianamente sólida, de una paz democrática, que excluya la opresión de las naciones, con la esperanza de un desarme, etc., sin necesidad de un derrocamiento revolucionario de los gobiernos actuales. Sólo la revolución social del proletariado abrirá el camino de la paz y de la libertad de las naciones.

La guerra imperialista inaugura la era de la revolución social. Todas las condiciones objetivas de la época actual ponen a la orden del día la lucha revolucionaria de masas del proletariado. Los socialistas---sin renunciar a ninguno de los medios de lucha legal de la clase obrera---tienen la obligación de subordinarse a esta tarea vital y esencial; tienen el deber de elevar la conciencia revolucionaria de los obreros, de unirlos en una lucha revolucionaria internacional, de apoyar e impulsar toda acción revolucionaria y de tratar de trasformar la guerra imperialista entre los

sísta se ha vuelto reaccionaria. Vista desde el ángulo de los dos grupos de potencias beligerantes, se trata de una guerra entre esclavistas por el mantenimiento y reforzamiento de la esclavitud: por un nuevo reparto de las colonias, por el ``derecho'' a oprimir a otras naciones, por los privilegios y monopolios que dan al capital la posición de gran potencia y por la perpetuación de la esclavitud asalariada mediante la división de los obreros de diferentes países y su aplastamiento reaccionario. Por esta razón, los discursos sobre la "defensa de la patria" que pronuncian ambos grupos beligerantes representan un engaño al pueblo por la burguesía. Ni la victoria de uno de los grupos, cualquiera sea, ni la vuelta al statu quo pueden salvaguardar la libertad de la mayoría de las naciones del mundo contra la opresión imperialista que ejerce sobre ellas un puñado de grandes potencias, ni garantizar a la clase obrera siquiera sus modestas conquistas culturales de hoy. La época del capitalismo relativamente pacífico ha pasado para siempre. El imperialismo significa para la clase obrera una inaudita agudización de la lucha de clases, miseria, desocupación, carestía dé la vida, yugo de los trusts, militarismo y, a la par con todo ello, la reacción política que recrudece en todos los países, inclusive los más libres.

La verdadera significación de la consigna "defensa de la patria" en la guerra actual es la defensa del ``derecho'' de la `` propia'' burguesía, nacional a oprimir a otras naciones; es la política obrera nacional-liberal; es la alianza de una ínfima parte de obreros privilegidos con "su propia" burguesía nacional, contra la masa de proletarios y de explotados. Los socialistas que siguen esa política son de hecho chovinistas, socialchovinistas. La política que consiste en votar los créditos de guerra, en formar parte de los ministerios, la política de la Burgfrieden*, etc., es una traición al socialismo. El oportunismo, engendrado por las condiciones de una época ``pacífica'' ya pasada, está maduro para una ruptura total con el socialismo y se ha convertido en un enemigo declarado del movimiento de liberación del proletariado. La clase obrera no puede alcanzar sus objetivos, de significación histórica universal, si TÍO libra la lucha más resuelta contra el oportunismo

Tregua civil. (Ed.)

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pueblos en una guerra civil de las clases oprimidas contra sus opresores, en una guerra por la expropiación de la clase de los capitalistas, por la conquista del poder político por el proletariado, en una guerra por la realización del socialismo.

Escrito antes del 13 (26) de julio de 1915.

Publicado por primera vez en 1930, en Léninski Sbómik, XIV.

Se publica de acuerdo con el mamíscrito.

[377] __ALPHA_LVL1__ LA DERROTA DE SU PROPIO GOBIERNO
EN LA GUERRA IMPERIALISTA

Durante una guerra reaccionaria, una clase revolucionaria no puede más que desear la derrota de su gobierno.

Esto es un axioma que sólo pueden discutir los partidarios concientes o los lacayos impotentes de los socialchovinistas. Entre los primeros figura, por ejemplo, Semkovski, del CO (núm. 2 de su Izvestia}; entre los segundos, Trotski y Bukvoied, y, en Alemania, Kautsky. Desear la derrota de Rusia, escribe Trotski, es "una concesión, que nada provoca ni justifica, a la metodología política del socialpatriotismo, que sustituye la lucha revolucionaria contra la guerra y contra las condiciones que la han engendrado, con una orientación extremadamente arbitraria en las condiciones actuales, que sigue la línea del mal menor" (núm. 105 de Nashe Slovo).

Este es un ejemplo de las frases ampulosas con las que Trotski justifica siempre el oportunismo. Una "lucha revolucionaria contra la guerra" es una de esas exclamaciones vacías y sin contenido en las que son maestros los héroes de la II Internacional, si no se entienden por ellas las acciones revolucionarias contra su propio gobierno también en tiempos de guerra. Basta pensar un instante para comprenderlo así. Pero las acciones revolucionarias durante la guerra, contra el propio gobierno, significan indudable e indiscutiblemente, no sólo el deseo de su derrota, sino también la contribución práctica a esa derrota. (Señalemos al "lector sagaz": esto no significa "volar puentes", organizar infructuosas huelgas en las industrias de guerra, ni, en general, ayudar al gobierno a que inflija una derrota a los revolucionarios.)

Trotski, que se escuda tras las frases, se ahoga en un vaso de agua. Cree que desear la derrota de Rusia significa desear la victoria de Alemania (Bukvoied y Semkovski expresan más irán-

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V. I. LENIN

LA DERROTA DE SU PROPIO GOBIERNO EN LA GUERRA . . .

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camente este ``pensamiento''---mejor dicho, esta necesidad de pensamiento---, que comparten con Trotski). ¡Pero Trotski ve en esto "la metodología del socialpatriotismo"! Para ayudar a la gente que no es capaz de pensar por sí misma, la resolución de Berna (Sotsiol-Demokrat, núm. 40) pone en claro que, en todos los países imperialistas, el proletariado debe desear ahora la derrota de su propio gobierno*. Bukvoied y Trotski han preferido eludir esta verdad; «n cambio Semkovski (un oportunista que presta a la clase obrera más servicios que todos los demás por la repetición franca e ingenua de la sabiduría burguesa) "mete gentilmente la pata" diciendo: esto es absurdo, pues sólo Alemania o Rusia pueden vencer (núm. 2 de Izvestia).

Tomemos el ejemplo de la Comuna. Alemania venció a Francia, ¡¡pero tos obreros fueron vencidos por Bismarck y Thiersü Si Bukvoied y Trotski inflexionaran, comprenderían que etios adoptan el punto de vista de la guerra <Ae fes gobiernos y de la burguesía, es decir, q»e se arrastran ante la "metodología política del sooialpatriotisaio", para emplear el lenguaje rebuscado de Trotski. La revolución en tiempos de guerra significa la guerra civil, y la trasformación de la guerra -de los gobiernos en guerra civil, por una parte, es facilitada por los -reveses militares (``derrotas'') de los gobiernos; por otra parre, es imposible aspirar de verdad a esa trasformación si no se contribuye, al mismo tiempo, a la derrota. Por eso los chovinistas (con el CO y el grupo de Chjeídze) se niegan por todos los medios a aceptar la ``consigna'' de la derrota, pues es la única consigna que hace un llamado consecuente a las acciones revolucionarias contra su propio gobierno durante la guerra. Sin estas acciones no valen nada los millones de frases ultrarrevolucionarias sobre la lucha contra "la guerra y las condiciones, etc.''.

Quien quiera refutar en serio la ``consigna'' de la derrota de su propio gobierno en la guerra imperialista, debe demostrar una de estas tres cosas: 1) que la guerra de 1914-1915 no es reaccionaria; 2) que la revolución como consecuencia de ella es imposible; o 3) que el acuerdo y la colaboración de los movimientos revolucionarios de todos los países beligerantes son imposibles. Esta última consideración tiene gran importancia para Rusia, pues-

to que es el país más atrasado y en él la revalncMm; socialista es directamente imposible. Por osa misma» razón los: sacialtífimócrar tas rusos han delbido ser los primeros ea apareeei» "teórica y prácticamente" con la ``consigna'' de la derrotai Y* el gobierno zarista* estaba bien en lo cierto cuando dijo que la agitarían. deL Gftip» Obrero Socialdemócrata de Rusia era el útóaa ejemplo e» 1» I» ternacional de oposición no limitada al parlamento, sino de agitación verdaderamente revolucionaria éntrelas masas contea el propio gobierno, y que esta agitación, debilitaba el "poderío militar" de Rusia y contribuía a su derrota. Esto e» UH hecho, y es poaír inteligente querer ignorarlo.

Los adversarios de la consigna de la denote tienen miecbsr pura y simplemente de sí mismos, porque no se ateevea a mirar cara a cara el hecho evidentísimo de que la agitación EevohjEWJ»- naria contra el gobierno está- íntimamente vinculada eeír la aymtea su derrota.

¿Es posible el acuerdo y la colaboración entre el movimiento revolucionario de Rusia---entendido como democratícoburgíjéft--- y el movimiento socialista de Occidente? De ello no ha dudado en los últimos diez años ningún socialista en sus manifestaciones públicas, y el movimiento que se produjo en el proletariade au&- tríaeo después del 17 de octubre de 1905^^70^^ demostró con heaihas esa posibilidad.

Pregúntese a cualquier socialdemócrata que se diga intemafcionalista si -simpatiza con un acuerdo de* los soeialdemóerseta» de los diversos países beligerantes, para realizar acciones revohicie.- narias comunes contra todos los gobiernos beligerantes. Mucho» responderán que eso es imposible; así respondié Kautsky (Neue Zeit, 2 de octubre de 1914), lo que es demostración cabal de su socialchovinismo. Porque, por una parte, es una mentira- evidente, flagrante, que contradice hechos bien conocidos y el Maaifiesto de Basüea. Y, por otra parte, si fuera verdad, ¡los oportunistas tendrían razón en muchos aspectos!

Muchos darán su aprobación con ello. En tal caso, les diremos: si esa aprobación no es hipócrita, es ridículo pensar ($ae en la guerra y para la guerra se requiera un acuerdo "en debida farma": como ¡elección de representantes, entrevista, firma de u» convenio, fijación del día y la hora! Sólo los Sernkovski son cafetees de pensar así. Se puede llegar al acuerda sobre accionas, revolucionarias, aunque sea en un país, para no hablar ya de varios,

Véase el presente tomo, pág. 257. (Ed.)

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sólo mediante la fuerza del ejemplo de acciones revolucionarias serias, sólo emprendiéndolas y desarrollándolas. Pero es imposible, una vez más, emprenderías si no se desea la derrota, si no se contribuye a la derrota. La trasformación de la guerra imperialista en guerra civil no puede ser ``hecha'', como tampoco puede ``hacerse'' la revolución; esa trasformación deriva de un conjunto infinitamente diverso de fenómenos, aspectos, rasgos, propiedades y consecuencias de la guerra imperialista. Y ello es imposible sin sucesivos fracasos y reveses militares de los gobiernos a los que golpean sus propias masas oprimidas.

Renunciar a la consigna de la derrota es convertir el propio espíritu revolucionario en una frase vacía o en pura hipocresía. ¿Y con qué se nos propone remplazar la consigna de la derrota? Con la consigna "ni victoria ni derrota" (Semkovski, en el núm. 2 de Izvestia. Del mismo modo que el CO íntegro, en el núm. 1). ¡Esto no es otra cosa que una paráfrasis de la consigna de "defensa de la patria"! ¡Es un simple traslado del problema al plano de la guerra de los gobiernos (que, según esta consigna, deben conservar su antigua situación, "mantener sus posiciones") y no al de la lucha de las clases oprimidas contra sus gobiernos! Es justificar el -chovinismo de todas las naciones imperialistas, cuyas burguesías están siempre dispuestas a afirmar---según dicen al pueblo---que ``sólo'' luchan "contra la derrota". "El sentido de nuestra votación del 4 de agosto es: no por la guerra, sino contra la derrota", escribe en su libro E. David, líder de los oportunistas. Los "del CO", junto con Bukvoied y Trotski, al defender la consigna ¡ni victoria ni derrota!, se sitúan en idéntico plano que David. Si pensamos en esta consigna, veremos que significa la " tregua civil", la renuncia a la lucha clasista de la clase oprimida en todos los países beligerantes, pues la lucha clasista es imposible si no se golpea a la ``propia'' burguesía y al ``propio'' gobierno; al mismo tiempo, golpear durante la guerra al propio gobierno es (¡para conocimiento de Bukvoied!) delito de alta traición, es contribuir a la derrota del propio país. Quien acepte la consigna "ni victoria ni derrota", sólo está hipócritamente por la lucha clasista, por la "ruptura de la tregua civil", y en los hechos abjura de la política independiente, proletaria, pues subordina el proletariado de todos los países beligerantes a una tarea enteramente burguesa: preservar de la derrota a determinados gobiernos imperialistas. La única política que significa de verdad, no de palabra, romper

la "tregua civil", reconocer la lucha de clase, es aquella en que el proletariado saca provecho de las dificultades de su gobierno y de su burguesía para derrocarlos. Y esto es imposible de alcanzar, a esto es imposible aspirar, si no se desea la derrota del propio gobierno y no se contribuye a esa derrota.

Cuando los socialdemócratas italianos, ante la guerra, -- plantearon el problema de la huelga general, la burguesía les contestó, con toda razón desde su punto de vista: será alta traición y se los tratará como a traidores. Y es cierto, tan cierto como que la fraternización en las trincheras es también alta traición. Quien escribe contra la "alta traición", como Bukvoied, o contra la " disgregación de Rusia", como Semkovski, lo hace desde un punto de vista burgués, no proletario. El proletario no puede asestar un golpe de clase a su gobierno ni tender (de verdad) la mano a su hermano, al proletario de un país ``extranjero'' en guerra con `` nosotros'', sin cometer un "delito de alta traición", sin contribuir a la derrota ni ayudar a la disgregación de una ``gran'' potencia imperialista, "la suya''?

Quien está por la consigna "ni victoria ni derrota" es un chovinista conciente o inconciente; en el mejor de los casos, es un pequeño burgués conciliador, pero, de todos modos, un enemigo de la política proletaria, un partidario de los gobiernos actuales, de las clases dominantes actuales.

Veamos ahora la cuestión bajo otro aspecto. La guerra no puede dejar de suscitar en las masas los sentimientos más tumultuosos, que perturban el estado soñoliento habitual del modo de pensar de la masa. Y no puede haber táctica revolucionaria, si ésta no responde a esos sentimientos nuevos y tumultuosos.

¿Cuáles son las principales manifestaciones de esos sentimientos tumultuosos? 1) El horror y la desesperanza. De ahí, el fortalecimiento de la religión: las iglesias se llenan de nuevo, para regocijo de los reaccionarios. "Allí donde hay dolor, está la religión", dice el ultrarreaccionario Barres. Y tiene razón. 2) El odio al ``enemigo'', sentimiento avivado especialmente por la burguesía (no sólo por los sacerdotes) y ventajoso sólo para ella desde el punto de vista económico y político. 3) El odio al propio gobierno y a la propia burguesía, sentimiento de todos los obreros políticamente concientes, que comprenden, por una parte, que la guerra es la "continuación de la política" del imperialismo y que responden a ella con la ``continuación'' de su odio por el propio

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enemigo de clase; y, por la otra, que, sin revolución contra el propio gobierno, la "guerra a la guerra" es una frase trivial. Es imposible despertar el odio hacia el propio gobierno y hacia la propia burguesía, si no se desea su derrota; es imposible, asimismo, ser adversario no hipócrita de la "tregua civil" (---"paz de clase"), ¡¡si no se estimula el odio por el propio gobierno y por la propia burguesía!!

Los partidarios de la consigna "ni victoria ni derrota" están en los hechos de parte de la burguesía y de los oportunistas, ya que "no creen" en la posibilidad de acciones revolucionarias internacionales de la clase obrera contra sus propios gobiernos, ni quieren contribuir al desarrollo de esas acciones, tarea sin duda difícil, pero la única digna de un proletario, la única socialista. Y el proletariado de la más atrasada de las grandes potencias beligerantes, sobre todo ante la vergonzosa traición de los socialdemócratas alemanes y franceses, debió actuar, a través de su partido, con una táctica revolucionaria, que es del todo inaplicable si no "se contribuye a la derrota" del propio gobierno, pero que es la única que conduce a la revolución europea, a la paz sólida del socialismo y a librar a la humanidad de los horrores, calamidades, brutalidades y ferocidades que hoy imperan.

[383] __ALPHA_LVL1__ SITUACIÓN EN LA SOCIALDEMOCRACIA
DE RUSIA

En el segundo número de Izvestia del CO y de Nashe Dielo se aclara esta situación en forma sumamente ilustrativa y elocuente. Ambas publicaciones siguen con paso firme, cada una a su modo, de acuerdo con el lugar donde aparecen y a su misión política, sus esfuerzos para reforzar el socialchovinismo.

Nashe Dielo, además de no informar sobre ninguna divergencia ni matiz alguno en la Redacción, además de no hacer la menor alusión contra el ``potresovismo'', por el contrario, en una declaración especial "de la Redacción" (pág. 19) se solidariza con él, y dice que el ``internacionalismo'' requiere una "orientación en la situación internacional", para resolver cuál es la burguesía cuyo éxito es más deseable para el proletariado en la guerra actual. Esto Significa que, en lo fundamental y esencial, toda la Redacción es socialchovinista. Además, es sólo en matices de socialchovinismo que la Redacción discrepa con Kautsky, cuyo folleto enteramente dedicado a justificar el socialchovinismo internacional, es elogiado por la Redacción que lo califica de ``brillante'', ``exhaustivo'' y " teóricamente valioso". Quien no quiera cerrar los ojos, tendrá que ver que la Redacción de Nashe Dielo, en primer lugar, consagra así el chovinismo ruso y, en segundo lugar, está dispuesta a conceder ``amnistía'' al socialchovinismo internacional y a conciliar con él.

En la sección "Por Rusia y en el extranjero" se exponen las ideas de Plejánov y de Axelrod, entre los cuales la Redacción no establece (con toda razón) diferencia alguna. En una nota especial, una vez más escrita en nombre de la Redacción (pág. 103), se declara que las opiniones de Plejánov "coinciden en muchos aspectos con las de Nashe Dielo".

La situación no puede ser más clara. La ``corriente'' legalista, que encarna Naslie Dielo, y que, gracias a los miles de lazos que

Sotsied-Demokrat, núm. 43, 26 de julio de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

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V. I. LENIN

SITUACIÓN EN LA SOCIALDEMOCRACIA DE RUSIA

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la unen con la burguesía liberal, es la única del "bloque de Bruselas" que tuvo en Rusia existencia real entre 1910 y 1915, se ha consolidado plenamente y culminado su desarrollo oportunista, reforzando con éxito el liquidacionismo con el socialchovinismo. El verdadero programa del grupo que fue excluido de nuestro partido en enero de 1912 se ha enriquecido con un nuevo punto, de suma importancia: la difusión entre la clase obrera de ideas que se reducen a la necesidad de proteger y reforzar, aunque sea a costa de guerras, las ventajas y los privilegios de gran potencia de los terratenientes y la burguesía gran rusos.

Ocultar esta realidad política con frases "de izquierda" y con una pretendida ideología socialdemócrata: tal es el verdadero sentido político de la actividad legal del grupo de Chjeídze y de la ilegal del CO. En el plano ideológico, la consigna "ni victoria ni derrota"; en el plano práctico, la lucha contra el ``divisionismo'', que impregna absolutamente todos los artículos del iiúm. 2 de Izvestia, en especial los de Mártov, lóriov y Mashinadze: he ahí el programa práctico de ``paz''---completamente justo (desde el punto de vista de los oportunistas)---con Nashe Dielo y Plejánov. Léase la carta del "otrora revolucionario" señor Alexinski, en el núm. 143 de Risch (del 27 de mayo de 1915) sobre la "defensa del país" como "tarea de la democracia", y se verá que este celoso paje del actual chovinista Plejánov acepta íntegramente la consigna "ni victoria ni derrota". Esta es precisamente la consigna común a Plejánov, Nashe Dielo, Axelrod y Kosovski, Mártov y Semkovski, entre los cuales seguirán existiendo, sin duda (¡oh, sin duda!)., "matices legítimos" y "divergencias parciales". Toda esta congregación está de acuerdo ideológicamente en lo principal y básico, ya que acepta como terreno común "ni victoria ni derrota" ( digamos, entre paréntesis: ¿de quién? Está claro: \de los gobiernos actuales, de las actuales clases dominantes!) En el plano político práctico están de acuerdo con la consigna de la ``unidad''. Esto significa unidad con "Nashe Dielo", es decir, la aceptación lisa y llana, en los hechos, de que Nashe Dielo continúe como siempre en Rusia, con ayuda del grupo de Chjeídze, realizando una política seria y una labor seria (``seria'' en el sentido burgués) rnlrrlas masas, mientras que en el extranjero y en hi clandestinidad el CO y Cía. se permiten pequeñas reservas "de izquierda", frases casi revolucionarias, etc., etc. No nos haremos ilusiones: el bloque :le Bruselas, que se desintegró de golpe y que demostró ron ?l!o

que en él no había más que hipocresía, resulta por esta causa muy apropiado para ocultar una situación políticamente descompuesta. En julio de 1914 sirvió para ocultar a Nasha Zariá y Siévernaia Rabóchaia Gazeta, mediante resoluciones casi de izquierda que a nada comprometían. En julio de 1915, no hay todavía " entrevista amistosa" ni ``protocolo'', pero sí acuerdo de principio entre los principales ``actores'' para ocultar en común el socialchovinismo de Nashe Dielo, de Plejánov y Axelrod, por medio de una u otra frase también casi de izquierda. Ha pasado un año, un año importante y duro para la historia de Europa. Se ha puesto al descubierto que el absceso de la política obrera nacional-liberal ahogó a la mayoría de los partidos socialdemócratas europeos y está en plena madurez también en el liquidacionismo; entre tanto, los ``amigos'', como los músicos de El cuarteto de Krílov, sólo han cambiado de sitio para entonar de nuevo a coro su discordante canción: ¡unidad, unidad... (con Nashe Dielo)\

El ejemplo de Nashe Slovo de París es muy ilustrativo para los partidarios sinceros de la ``unidad''. El núm. 2 de Izvestia del CO asestó un golpe mortal a Nashe Slovo, y ahora su muerte ( política o ``física'', poco importa) es sólo cuestión de tiempo. Izvestia del CO, núm. 2, ha ``matado'' a Nashe Slovo declarando con simplicidad que Mártov (quien se encontró a sí mismo como miembro del Secretariado del CO, evidentemente cooptado "por unanimidad" por Semkovski y Axelrod, ante su consentimiento de no repetir más frases irreflexivas sobre la ``muerte'' de Vorwarts) y "una buena mitad de los colaboradores de Nashe Slovo, adheridos orgánicamente al CO", comprueban su error, de que sólo por `` ingenuidad'' (Mártov en el papel de ingénu^^9^^, ¡no está mal!) ellos consideraron a Nashe Slovo como "el órgano general de los internacionalistas rusos", cuando en los hechos era un órgano `` divisionista'', ``fraccionista'' (Semkovski añade por su parte: `` anarcosindicalista''), que "trataba de justificarse ante el Sotsial-Demokrat leninista''.

Tres elementos de Nashe Slovo, que durante siete u ocho meses se han aliado en vano, son públicamente conocidos: 1) dos miembros de izquierda de la Redacción (núm. 107 de Nashe Slovo), que simpatizan sinceramente con el internacionalismo y se

En francés en eJ original. (Ed.)

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SITUACION EN LA SOCIALDEMOCRACIA DE KUSIA

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inclinan hacia Sotsial-Demokrat (véase la resolución de saludo que les dirigió el grupo de París de nuestro partido en el núm. 122 de Nashe Slovo); 2) Mártov y los "del CO" (la "buena mitad"); 3) Trotski, que, como siempre, por principio en nada está de acuerdo con los socialchovinistas, aunque en la práctica lo esté en todo (gracias, entre otras cosas, a la "feliz mediación"---me parece que así se dice en lenguaje diplomático---del grupo de Chjeídze).

Ante los partidarios sinceros de la unidad se plantea este problema: ¿por qué fracasó y se dividió Nashe Slovo? Comúnmente, las divisiones se explican por el misantrópico ``divisionismo'' de los perversos `leninistas'' (artículos de Semkovski en el núm. 2 de Izvestia; de Axelrod, en Nashe Slovo, etc., etc.). Mas por la sencilla razón de que esta gente perversa nunca colaboró en Nashe Slovo, mal podía dividir o apartarse.

¿Qué pasa, entonces? ¿Es algo casual? ¿O será que la unidad de los obreros socialdemócratas con los que difunden la influencia burguesa de Nashe Dielo (que son en los hechos agentes de \st burguesía liberal y chovinista) es imposible y perjudicial?

Que. piensen acerca de ello los partidarios de la ``unidad''.

En la socialdemocracia europea, en circunstancias y en forma algo distintas, Kautsky y Haase, junto con el propio Bernstein, se manifiestan ahora por la ``unidad''. Como sienten que las masas se izquierdizan, estas ``prestigiosas'' figuras proponen la paz a los socialdemócratas de izquierda, con la tácita condición de.la paz con los Südekum. La abjuración de palabra de la "política del 4 de agosto", ciertas frases que a nada comprometen (y que, en algunos aspectos, no son desventajosas ni siquiera para Hindenburg y Joffre) sobre la ``paz'' (la consigna de paz resulta apropiada para esto), para tapar la división entre la política nacional-liberal y la obrera socialdernócrata; la condena platónica de las anexiones, etc.; tal es, más o menos, el programa de Kautsky y Bernstein, al que estarían dispuestos a sumarse los socialchovinistas franceses, como puede verse por ciertas alusiones de L'Humanité. . Los ingleses del "Partido Laborista Independiente", como es natural, apoyarán unánimes esa amnistía al socialchovinismo, encubierta con sinnúmeras reverencias hacia la izquierda. Los "del GO" y Trotski parecen estar predestinados ahora a colgarse de los faldones de Kautsky y de Bernstein.

Consideramos una comedia este viraje hacia la izquierda del dirigente de los oportunistas y del dirigente de los chovinistas hi-

pócritas del campo ``radical'', con la que se intenta salvar lo que está podrido en la socialdemocracia con reverencias hacia la izquierda, a fin de fortalecer, en la práctica, la política obrera nacional-liberal, al precio de ínfimas concesiones verbales a la `` izquierda''.

La situación objetiva en Europa es tal, que aumenta entre las masas la decepción, el descontento, la protesta; la indignación y un estado de ánimo revolucionario susceptible, en cierto grado de su desarrollo, de trasformarse en acción con una rapidez increíble. En la realidad, el problema se plantea ahora así y sólo así: ayudar al crecimiento y desarrollo de las acciones revolucionarias contra la propia burguesía y el propio gobierno, o bien frenar, ahogar y apaciguar el estado de ánimo revolucionario. Para alcanzar este último fin, los liberales burgueses y los oportunistas recurrirán (y, desde el punto de vista de sus intereses, deben recurrir) a cualquier fraseología de izquierda, a un sinfín de promesas de desarme, de paz y de renuncia a las anexiones, a reformas de cualquier tipo, a todo lo que se quiera, con tal de evitar la ruptura de las masas con sus dirigentes oportunistas y el paso a acciones revolucionarias cada vez más importantes.

No hay que dar crédito a los programas grandilocuentes---- diremos a las masas---, hay que confiar en las propias acciones revolucionarias, de masas, contra el propio gobierno y la propia burguesía y esforzarse por desarrollar esas acciones; fuera de la guerra civil por el socialismo no hay salvación contra la barbarie, no hay posibilidad de progreso en Europa.

P. S. El presente artículo estaba ya preparado cuando recibimos la recopilación del señor Pleiánov, del "otrora revolucionario" G. Alexinski y Cía.: La guerra. ¡Es una colección de sofismas y mentiras de los socialchovinistas, que presentan la guerra de rapiña y más reaccionaria del zarismo, como ``justa'', ``defensiva'', etc.! Recomendamos este vergonzoso ramillete de lacayos del zarismo a quien quiera de verdad comprender las causas de la bancarrota de la II Internacional. Por otra parte, es interesante señalar que estos sinceros socialchovinistas están totalmente satisfechos con Chjeídze y todo su grupo. Con él están asimismo satisfechos el CO, Trotski y Plejánov, Alexinski y Cía., cosa natural, pues el grupo de Chjeídze ha demostrado durante años su aptitud para encubrir a los oportunistas y servirlos.

388

I. LENIX

Los señores Plejánov y Alexinski mienten desvergonzadamente sobre el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia, exiliado ahora en Siberia, Quizá ya no esté lejano el día, sin embargo, en que podamos desmentir con pruebas, a los mentirosos.

Sotsitd-Demokrat, m'un. 43, 26 de julio de 1915.

Se publica de aau'rdo can e) t<;xt:o del periódico.

[389] __ALPHA_LVL1__ CÓMO INTERPRETAR LA CONSIGNA DE LA "PAZ"

El Diario obrero de Viena, órgano central de los socialdemócratas austríacos, publica en su número del 27 de junio de 1915 una declaración muy ilustrativa del periódico gubernamental de Alemania (Norddeutsche Allgemeine Zeitung).

Me refiero al artículo de uno de los oportunistas más conocidos (y más viles) del partido ``socialdemócrata'' de Alemania, Quarck, quien, entre otras cosas, dice: "Nosotros los socialdemócratas alemanes, y nuestros camaradas austríacos, hemos declarado siempre que estamos en un todo dispuestos a establecer contactos [con los socialdemócratas ingleses y franceses] para iniciar negociaciones de paz. El gobierno imperial alemán está informado de ello y no opone el menor obstáculo."

Con motivo de estas manifestaciones, un periódico nacionalliberal de Alemania (Nationallibérale Korrespondenz) escribía que ellas se prestaban a una doble interpretación. Primero: que el gobierno no opone obstáculos a las "actividades políticas internacionales" de los socialdemócratas, puesto que no rebasan los marcos de la legalidad y "no son peligrosas para el Estado". Esto es perfectamente comprensible desde el punto de vista de la "libertad política''.

Segundo: que el gobierno alemán "aprueba, al menos en forma tácita, la propaganda internacional de los socialdemócratas en favor de la paz y que la considera inclusive un medio apropiado para crear la base preliminr para discutir las posibilidades de paz''.

Por supuesto, el periódico nacional-liberal estima que la segunda interpretación es imposible, y el periódico gubernamental se adhiere oficialmente a ella, agregando, además, que "el gobierno nada tiene en común con la propaganda internacional de la paz, y que para ese fin no ha autorizado ni a la socialdemocracia ni a ningún otro intermediario''.

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V. I. LENIN

CÓMO INTERPRETAR LA CONSIGNA DE LA PAZ

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Una farsa edificante, ¿no es cierto? ¿Quién va a creer que el gobierno de Alemania, que prohibió a Vorwarts escribir sobre la lucha de clases, que el gobierno que implantó rigurosas medidas militares contra las reuniones populares e impuso una verdadera "esclavitud militar" a los proletarios: que ese gobierno, por liberalismo "no puso obstáculos" a los señores Quarck y Südekum? ¿Quién va a creer que ese gobierno no mantiene contactos permanentes con esos señores?

¿No es mil veces más verosímil pensar que Quarck ha dicho por descuido la verdad (o sea, que los socialdemócraías alemanes han iniciado la propaganda en favor de la paz por acuerdo directo o indirecto con su gobierno) y que se los ha "desmentido oficialmente" para ocultar la verdad?

Esto sirve de lección a los amantes de las frases que, como Trotski (véase el núm. 105 de Nashe Slovo), defienden contra nosotros la consigna de la paz, pretendiendo, entre otras cosas, que es precisamente bajo esa consigna que "todos los hombres de izquierda" se han unido "para actuar". El gobierno de los junkers ha demostrado que nuestra resolución de Berna (núm. 40 de S. D.) es justa cuando ella dice que la consigna de la paz "que no está acompañada de un llamado a la acción revolucionaria de masas" no puede "sembrar ilusiones" y "convertir al proletariado en juguete en manos de la diplomacia secreta de los países beligerantes" *.

¡Y esto se ha confirmado al pie de la letra!

Dentro de pocos años, la historia de la diplomacia probará que hubo un acuerdo directo o indirecto entre los oportunistas y los gobiernos para charlar sobre la paz, ¡y no sólo en Alemanial La diplomacia oculta estas cosas, pero todo acaba por saberse.

Cuando las izquierdas comenzaron a unirse bajo la consigna de la paz, esto podía ser estimulado, siempre que fuera expresión de un primer paso en la protesta contra los chovinistas; así como expresó el obrero ruso ignorante, en la ``gaponada'', su tímida protesta contra el zar. Pero desde que las izquierdas continúan limitándose todavía a esta consigna (las consignas son asunto de inteligentes dirigentes políticos), son izquierdas aparentes, por lo que en sus resoluciones no hay un ápice de "acción", y son, por lo tanto,

sólo un juguete en manos de los Südekum, Quarck, Sembat, Hyndman, Joffre y Hindenburg.

Quien todavía hoy no comprenda esto, ahora que la consigna de la paz ("que no está acompañada de un llamado a las acciones revolucionarias de las masas") ha sido prostituida por la Conferencia de Viena*, por Bernstein -f- Kautsky y Cía. y por los Scheidemann (Vorstand alemán = CC), es pura y simplemente parte inconciente del engaño socialchovinista del pueblo.

Escrito en julio-agosto de 1915.

Publicado por primera vez en 1924, en la revista Proletárskaia Revolutsia, núm. 5.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

* Se trata de la Conferencia de los socialistas de Alemania y AustriaHungría, celebrada en Viena en abril de 1915, que aprobó la actitud socialchovinista de la dirección de los partidos socialistas de Alemania y Austria justificando la guerra y declaró en sus resoluciones que esta actitud no se contrapone con la solidaridad proletaria y con la cohesión internacional de los obreros en la lucha por la paz. (Ed.)

~^^0^^ Véase el presente tomo, pág. 257. (Ed.)

[392] __ALPHA_LVL1__ EL PROBLEMA DE LA PAZ 393

EL PROBLEMA DE LA PAZ

ciso formular las consignas para explicar a las masas en la propaganda y la agitación la diferencia irreconciliable que existe entre socialismo y capitalismo (imperialismo), y no para conciliar dos clases enemigas y dos políticas hostiles mediante una palabrita ``unificadora'' de las cosas más diversas.

Prosigamos. ¿Es posible unir a los socialistas de los distintos países en base a determinadas condiciones de paz? Si es así, entre esas condiciones debe figurar incuestionablemente el reconocimiento del derecho de todas las naciones a la autodeterminación y la renuncia a cualesquiera ``anexiones'', o sea, a la violación de ese derecho. Pero reconocer ese derecho sólo a algunas naciones significa defender los privilegios de determinadas naciones, es decir, ser un nacionalista y un imperialista, no un socialista. Y si se reconoce este derecho a todas las naciones, no se puede hablar, por ejemplo, sólo de Bélgica, sino que hay que englobar a todos los pueblos oprimidos, tanto en Europa (los irlandeses en Inglaterra, los italianos en Niza, los daneses, etc., en Alemania; el 57 por ciento de la población de Rusia, etc.) como fuera de Europa, es decir, todas las colonias. El camarada A. P. las ha citado muy a propósito. ¡¡Inglaterra, Francia y Alemania tienen una población aproximada de 150 millones de habitantes, y oprimen en las colonias a una población de más de 400 millones de seres!! La esencia de la guerra imperialista, es decir, de la guerra que se hace en defensa de los intereses de los capitalistas, no se limita a la guerra para oprimir a nuevas naciones, al reparto de las colonias; consiste, además, en que la hacen, principalmente, las naciones avanzadas, que oprimen a varios otros pueblos que abarcan a la mayoría de la población del globo.

Los socialdemócratas alemanes que justifican la conquista de Bélgica o que concilian con ella son, en los hechos, imperialistas y nacionalistas, nunca socialdemócratas, ya que defienden el `` derecho'' de la burguesía alemana (y, en parte, también de los obreros alemanes) a oprimir a los belgas, los alsacianos, los daneses, los polacos, los negros en África, etc. En vez de socialistas, son servidores de la burguesía alemana, a la que ayudan a robar otras naciones ajenas. También los socialistas belgas que plantean como única reivindicación liberar e indemnizar a Bélgica, defienden en los hechos una reivindicación de la burguesía belga, que desea continuar saqueando a los 15 millones de habitantes del Congo y obtener concesiones y privilegios en otros países. Los burgue-

El problema de la paz, como programa actual de los socialistas, así como el problema de las condiciones de la paz, relacionado con él, interesan a todos. Imposible pasar por alto el reconocimiento que nos merece el periódico Berner Tagwacht por el intento que apreciamos en él de plantear el problema, no desde el habitual punto de vista nacional pequeñoburgués, sino desde un punto de vista verdaderamente proletario, internacional. La nota de la Redacción que apareció en el núm. 73 (``Friedenssehnsucht'')*, que dice que los socialdemócratas alemanes que desean la paz deben romper (sicli lossagen) con la política del gobierno de los junkers, es magnífica. Son magníficas las manifestaciones del camarada A. P. (núms. 73 y 75) contra "los aires de suficiencia de los charlatanes impotentes" (Wichtigtuerei machtloser Schonredner), que tratan en vano de resolver el problema de la paz desde un punto de vista pequeñoburgués.

Veamos cómo deben plantear este problema los socialistas.

La consigna de la paz puede plantearse en relación con determinadas condiciones de paz, o bien sin condición alguna, como la lucha, no por una paz determinada, sino por la paz en general (Frieden ohne weiters). Es evidente que en este último caso nos hallamos ante una consigna que, además de no ser socialista, carece, en general, por completo de contenido, de sentido. Por la paz en general están sin duda todos, sin exceptuar a Kitchener, Joffre, Hindenburg y Nicolás el Sanguinario, pues cada uno de ellos desea terminar la guerra: el problema consiste en que cada uno pone condiciones de paz imperialistas (es decir, de rapiña y de opresión de pueblos ajenos), que favorecen a ``su'' nación. Es pre-

``Sed de paz". (Ed.)

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V. I. LENIN

EL PROBLEMA DE LA PAZ

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ses belgas han invertido en el extranjero cerca de 3.000 millones de francos; de ahí que en los hechos el "interés nacional" de la "heroica Bélgica" sea proteger los beneficios que reportan esos miles de millones, por medio de cualquier engaño y trapacería. Lo mismo puede decirse---aunque en grado superlativo---de Rusia, Inglaterra, Francia y Japón.

Por consiguiente, si la reivindicación de la libertad de las naciones no es una frase falsa, que oculta el imperialismo y el nacionalismo de unos cuantos países, debe hacerse extensiva a todos los pueblos y a todas las colonias. Esta reivindicación, por otra parte, carece evidentemente de contenido sin una serie de revoluciones en todos los países avanzados. Más todavía: es irrealizable si no triunfa la revolución socialista.

¿Significa esto que los socialistas pueden permanecer indiferentes ante las demandas de paz de masas cada vez más amplias? De ninguna manera. Una cosa son las consignas de la vanguardia políticamente conciente de los obreros; otra, las demandas espontáneas de las masas. El anhelo de paz es uno de los síntomas más importantes de la incipiente desilusión respecto de la mentira burguesa sobre los objetivos `liberadores'' de la guerra, sobre la " defensa de la patria" y demás, que esgrime la clase de los capitalistas para engañar a la plebe. Los socialistas deben prestar la mayor atención a este síntoma. Todos los esfuerzos deben tender a utilizar el estado de ánimo de las masas en favor de la paz. ¿Pero cómo utilizarlo? Reconocer la consigna de paz y repetirla sería tanto como estimular "los aires de suficiencia de los charlatanes impotentes" (y con frecuencia algo peor: hipócritas). Sería engañar al pueblo con la ilusión de que los actuales gobiernos, las actuales clases dirigentes son capaces, sin haber sido ``instruidos'' (o, más exactamente, desalojados) por varias revoluciones, de llegar a una paz que satisfaga en cierta medida a la democracia y a la clase obrera. Nada más peligroso que este engaño. Nada ciega más a los obreros, les inculca la falsa idea de que la contradicción entre el capitalismo y el socialismo es superficial; nada hay que encubra mejor la esclavitud capitalista. No; debemos utilizar el estado de ánimo favorable a la paz para explicar a las masas que los beneficios que esperan de ella son imposibles sin una serie de revoluciones.

Nuestro ideal es la terminación de las guerras, la paz entre los pueblos y el fin de los saqueos y las violencias; y sólo los

sofistas burgueses pueden tratar de seducir con ello a las masas, apartando este ideal de la propaganda inmediata y directa de acciones revolucionarias. El terreno para esa propaganda está preparado, y para llevarla a cabo se necesita romper con los oportunistas, esos aliados de la burguesía que impiden la labor revolucionaria, tanto directa (llegando hasta la delación) como indirectamente.

La consigna de la autodeterminación de las naciones debe ser planteada de igual modo en relación con la época imperialista del capitalismo. No somos partidarios del statu quo, no somos partidarios de la utopía pequeñoburguesa de mantenerse al margen de las grandes guerras. Somos partidarios de la lucha revolucionaria contra el imperialismo, es decir, contra el capitalismo*. El imperialismo consiste precisamente en la tendencia de las naciones que oprimen a varias otras, a ampliar y reforzar esa opresión, a repartir las colonias. Por esta razón, en nuestra época, la clave del problema de la autodeterminación de las naciones reside en la propia conducta de los socialistas de las naciones opresoras. El socialista de una nación opresora (Inglaterra, Francia, Alemania, Japón, Rusia, Estados Unidos, etc.) que no reconoce ni defiende el derecho de las naciones oprimidas a la autodeterminación (es decir, a la libre separación), en realidad no es socialista, sino chovinista.

Sólo este punto de vista permite luchar de manera consecuente, sin hipocresía, contra el imperialismo y plantear el problema nacional (en nuestra época) de modo proletario, no pequeñoburgués. Sólo este punto de vista puede conducir a una aplicación consecuente del principio de luchar contra toda forma de opresión de las naciones; disipa la desconfianza entre los proletarios de las naciones opresoras y de las naciones oprimidas, y conduce a la lucha solidaria, internacional, por la revolución socialista (es decir, por el único régimen en que es realizable la completa igualdad de derecho nacional) y no por la utopía pequeñoburguesa de la libertad de todos los pequeños Estados, en general, bajo el capitalismo.

'

* En el manuscrito hay a continuación una frase tachada: "Pero la propaganda en este sentido, la propaganda verdaderamente revolucionaria es imposible sin un planteo socialista del problema acerca de la autodeterminación de las naciones". (Ed.)

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EL PROBLEMA DE LA PAZ

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Este mismo es el punto de vista de nuestro partido, es decir, de los socialdemócratas de Rusia identificados con el CC. Este mismo era el punto de vista de Marx, quien enseñó al proletariado que "un pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre". Desde este punto de vista es que Marx planteaba la separación de Irlanda de Inglaterra, esto en interés del movimiento de liberación, no sólo de Irlanda, sino especialmente de los obreros ingleses.

Si los socialistas ingleses no reconocen ni defienden el derecho de Irlanda a la separación: los franceses, el de la Niza italiana: los alemanes, el de Alsacía v Lorena, del Schleswig danés v de Polonia: los rusos, el de Polonia, Finlandia, Ucrania, etc.; los polacos el de Ucrania; si todos los socialistas de las ``grandes'' potencias, es decir,, de las potencias que realicen erandes saaueos, no defie^den este mismo derecho nara las colonias, es única y exclusivamente pormie en la práctica son imperialistas y no socialistas. Y e« ridículo hacerse la ilusión de nue la gente eme no defiende "el derecho a la autodeterminación" de las naciones oprimidas y nue pertenece ella misma a las naciones opresoras, es capaz de una política socialista.

En vez de permitir oue los charlatanes hipócritas engañen al pueblo con frases v promesas sobre la posibilidad de una paz demor-ráHca, los socialistas deben exnlicar a las masas la imposibilidad de una paz medianamente democrática sin una serie de revoluciones v sin una lucha revolucionaria en cada país contra el vrovio gobierno. En vez de permitir eme los políticos burgueses encañen a los pueblos con frases sobre la libertad de las naciones, los socialistas deben explicar a las masas de las naciones opresoras aue no tienen perspectiva de liberación si ayudan a oprimir a otras naciones, si no reconocen y defienden el derecho de esas naciones a la autodeterminación, es decir, a la libre separación. Tal es la política socialista, v no imperialista, válida para todos los países, en cuanto al problema de la paz v al problema nacional. Es cierto que esta política es incompatible en su mayor parte con las leyes que castigan los delitos de alta traición; pero también es incompatible con ellas la Resolución de Basilea, que tan vergonzosamente han traicionado casi todos los socialistas de las naciones opresoras.

Hay que elegir: entre el socialismo o el sometimiento a las leyes de los señores Joffre e Hindenburg, entre la lucha révolu-

clonaría o el servilismo ante el imperialismo. No hay término medio. De ahí el enorme daño que causan al proletariado los inventores hipócritas (u obtusos) de la política de la 'línea intermedia''.

Escrito en julio-agosto de 1915.

Firmado: Lenin.

Publicado por primera vez en 1924, en la revista Proletárskaia Revolutsia, núm. 5.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

[399] __ALPHA_LVL1__ EL SOCIALISMO Y LA GUERRA^^71^^
(LA ACTITUD DEL POSDR HACIA LA GUERRA)

Escrito en julio-agosto de 1915.

Se publica de acuerdo con el

Publicado en el otoño de 1915,

texto del folleto.

en Ginebra, corno folleto, por la

Redacción del periódico Sotsial-

Demokrat.

[400] Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1977/LOC22AE/20091118/499.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2009.11.19) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+ ~ [401] __ALPHA_LVL2__ PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN
(PUBLICADA EN EL EXTRANJERO)

Hace ya un año que dura la guerra. Nuestro partido fijó su actitud hacia ella, en su comienzo mismo, en el manifiesto que el CC elaboró en setiembre de 1914 y que se publicó (después de ser distribuido a los miembros del CG y a los representantes responsables de nuestro partido en Rusia, y de recibir su conformidad) el 1 de noviembre de 1914 en el núm. 33 de Sotsial-- Demokrat*. Más tarde, en el núm. 40 (29 de marzo de 1915), aparecieron las Resoluciones de la Conferencia de Berna**, con una exposición más precisa de nuestros principios y de nuestra táctica.

En la actualidad, en Rusia, crece visiblemente el estado de ánimo revolucionario de las masas. En los otros países se advierten, dondequiera que sea, síntomas del mismo fenómeno, pese a que la mayoría de los partidos socialdemócratas oficiales, que se han puesto de parte de sus gobiernos y de su burguesía, ahogan las aspiraciones revolucionarias del proletariado. Tal situación hace que sea particularmente urgente publicar un folleto, para recapitular la táctica socialdemócrata relacionada con la guerra.

A los documentos del partido antes citados, que reditamos íntegros, se han agregado breves aclaraciones, en las que se trata de tener en cuenta los principales argumentos esgrimidos en favor de la táctica burguesa y de la táctica proletaria en publicaciones y en las reuniones del partido.

* Véase el presente tomo, págs. 103-112. (Ed.) "" id. ibíd., 252-258. -(Ed.)

[402] __ALPHA_LVL2__ PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN

El presente folleto fue escrito en el verano de 1915, poco antes de la Conferencia de Zimmerwald. Apareció también en alemán y francés, y lo reprodujo íntegro, en noruego, el periódico de la juventud socialdemócrata noruega. La edición alemana del folleto fue llevada ilegalmente a Alemania---en Berlín, Leipzig, Bremen y otras ciudades---, donde la difundieron ilegalmente la izquierda de Zimmerwald y el grupo de Karl Liebknecht. La edición francesa se imprimió en forma ilegal en París, y la difundieron allí los zimmerwaldistas franceses. De la edición rusa llegaron al país muy contados ejemplares, y en Moscú fue copiada a mano por los obreros.

Hoy publicamos íntegro el folleto, como un documento. El lector no debe olvidar por un momento que fue escrito en agosto de 1915. Tiene que tenerlo en cuenta sobre todo en los pasajes en que se habla de Rusia; de la entonces Rusia zarista, de la Rusia de los Románov...

[403] __NUMERIC_LVL2__ CAPÍTULO I __ALPHA_LVL2__ LOS PRINCIPIOS DEL SOCIALISMO
Y LA GUERRA DE 1914-1915

LA ACTITUD DE LOS SOCIALISTAS HACIA LA GUERRA

Los socialistas han condenado siempre las guerras entre los pueblos como algo bárbaro y feroz. Pero nuestra actitud de principios hacia la guerra es diferente de la de los pacifistas burgueses (partidarios y propagandistas de la paz) y los anarquistas. Nos distinguimos de los primeros en que comprendemos el vínculo inevitable que une a las guerras con la lucha de clases dentro del país, en que comprendemos que es imposible suprimir las guerras si no se suprimen las clases y se instaura el socialismo; asimismo, en que reconocemos sin reservas, como legítimas, progresistas e inevitables, las guerras civiles, es decir, las guerras de la clase oprimida contra la opresora, de los esclavos contra los esclavistas, de los campesinos siervos contra los terratenientes y de los obreros asalariados contra la burguesía. Nosotros, los marxistas, nos diferenciamos tanto de los pacifistas como de los anarquistas en que reconocemos la necesidad de estudiar históricamente (desde el punto de vista del materialismo dialéctico de Marx) cada guerra en particular. La historia sabe de muchas guerras progresistas ---pese a los horrores, las atrocidades, las calamidades y los sufrimientos que toda guerra acarrea inevitablemente---, es decir, útiles para el progreso de la humanidad, porque contribuyeron a destruir instituciones particularmente nocivas y reaccionarias (por ejemplo, la autocracia o la servidumbre), y las formas más bar-

Impreso en el folleto editado en 1918.

Se publica de acuerdo con el texto del folleto.

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V. I. LENIN

EL SOCIALISMO Y LA GUEBRA.

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baras del despotismo en Europa (la turca y la rusa). Por eso hay qué analizar las peculiaridades históricas de esta guerra de hoy.

TIPOS HISTÓRICOS DE GUERRAS DE LOS TIEMPOS MODERNOS

La Gran Revolución Francesa inauguró una nueva época en la historia de la humanidad. Desde entonces y hasta la Comuna de París---desde 1789 hasta 1871---, las guerras de liberación nacional, de carácter progresista burgués, constituyeron uno de los tipos de guerra. Dicho en otros términos: el contenido principal y la significación histórica de esas guerras fueron el derrocamiento del absolutismo y del feudalismo, su quebrantamiento y la supresión del yugo nacional extranjero. Por eso eran guerras progresistas, y todos los demócratas honrados y revolucionarios, así como todos los socialistas, vieron siempre con simpatía, en esas guerras, el triunfo del país (es decir, de la burguesía) que contribuía a derrumbar o a minar los cimientos más peligrosos del feudalismo, del absolutismo y de la opresión de pueblos ajenos. Así, por ejemplo, en las guerras revolucionarias de Francia hubo rapiña y conquista de tierras ajenas por los franceses; sin embargo, ello en nada cambia la significación histórica fundamental de esas guerras, que quebrantaron y conmovieron el feudalismo y el absolutismo en toda la vieja Europa, en la Europa de la servidumbre. Durante la guerra franco-prusiana, Alemania saqueó a Francia, pero ello no modifica la importancia histórica fundamental de esta guerra, que liberó a decenas de millones de alemanes de la desintegración feudal y de la opresión de dos déspotas: el zar ruso y Napoleón III.

siempre en cuenta esos mismos objetivos, que se reducían a la revolución contra el medioveo y la servidumbre. Los socialistas entendieron siempre por guerra ``defensiva'' una guerra "justa" en ese sentido (así se expresó en cierta ocasión W. Liebknecht)*. Sólo en ese sentido los socialistas han admitido, antes y ahora, como legítima, progresista y justa la "defensa de la patria" o la guerra ``defensiva''. Si, por ejemplo, mañana Marruecos declarase la guerra a Francia, la India a Inglaterra, Persia o China a Rusia, etcétera, esas serían guerras ``justas'', ``defensivas'', independientemente de quien atacara primero, y todo socialista vería con simpatía la victoria de los Estados oprimidos, dependientes, menoscabados en sus derechos, sobre las ``grandes'' potencias opresoras, esclavistas y expoliadoras.

Pero imaginemos que un propietario de cien esclavos combate con otro que posee doscientos, por una distribución más `` equitativa'' de los esclavos. Es evidente que emplear en este caso el concepto de guerra ``defensiva'' o de "defensa de la patria" sería falsificar la historia y, en la práctica, un recurso de los hábiles esclavistas, simplemente para engañar a la gente sencilla, a los pequeños burgueses y a la masa ignorante. Así es cómo la burguesía imperialista de hoy, en la guerra actual entre esclavistas, por consolidar e intensificar la esclavitud, engaña también a los pueblos valiéndose de la ideología ``nacional'' y del concepto de defensa de la patria.

LA GUERRA ACTUAL ES UNA GUERRA IMPERIALISTA

Casi todo el mundo reconoce que esta guerra es una guerra imperialista, pero en la mayor parte de los casos se tergiversa este concepto, ya sea aplicándolo a una de las partes o bien dando a entender que, pese a todo, esta guerra podría tener carácter burgués progresista, de liberación nacional. El imperialismo es la etapa superior de desarrollo del capitalismo, recién alcanzada en el siglo xx. Al capitalismo comenzaron a resultarle estrechos los

DIFERENCIAS ENTRE GUERRA OFENSIVA Y GUERRA DEFENSIVA

La época que va de 1789 a 1871 ha dejado huellas profundas y reminiscencias revolucionarias. Antes de que se terminase con el régimen feudal, el absolutismo y el yugo nacional extranjero, no se podía hablar siquiera del desarrollo de la lucha proletaria por el socialismo. Cuando, refiriéndose a las guerras de esa época, los socialistas decían que la guerra ``defensiva'' era legítima, tenían

^^0^^ Se refiere a la intervención de W. Liebknecht en el Congreso de la Soeialdemocraciíi Alemana en Erfürt, en 1891. (Ed.}

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V. I. LENIN

EL SOCIALISMO Y LA GUERRA

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viejos Estados nacionales, sin cuya formación no habría podido derrocar al feudalismo. El capitalismo ha desarrollado la concentración hasta tal punto, que los sindicatos, trusts y asociaciones de capitalistas multimillonarios se han apoderado de ramas enteras de la industria, y casi todo el globo terrestre ha sido repartido entre estos "señores del capital", o en la forma de colonias o por medio de los miles de hilos de la explotación financiera en los que están enredados los países extranjeros. La libertad de comercio y la libre competencia han sido sustituidas por la tendencia hacia el monopolio, a la conquista de territorios para invertir capitales y como fuentes de materias primas, etc. De liberador de naciones, que lo fue en la luqha contra el feudalismo, el capitalismo en su etapa imperialista se ha convertido en el más grande opresor de naciones. El capitalismo, que era progresista, se ha vuelto reaccionario; ha desarrollado tanto las fuerzas productivas, que la humanidad, si no pasa al socialismo, tendrá que soportar años, e inclusive décadas, la lucha armada de las ``grandes'' potencias por el mantenimiento artificial del capitalismo por medio de las colonias, los monopolios, los privilegios y las opresiones nacionales de todo tipo.

REPARTO DEL MUNDO ENTRE LAS ESCLAVISTAS

GRANDES" POTENCIAS

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393,5 33,2 55,5 12,3 19,2 9,7

0,3 5,4 0,5 0,5 0,4 9,4

46,5 136,2 39,6 64,9 53,0 97,0

33,8 22,8 11,1 3,4 0,7 9,7

440,0 169,4 95,1 77,2 72,2 106,7

Francia ...... 0,9 6,0

Alemania ....------ Japón .......------

Estados Unidos •------

Total de las seis

``grandes" potencias ....... 40,4 273,8

65,0

523,4

16,5

437,2

81,5

960,6

Colonias que no

pertenecen a las

grandes poten-

cias (sino a

Bélgica, Holán*

da y otros Estados) .......

9,9

45,3

9,9

45,3

Tres países "se-

micoloniales"

(Turquía, China y Persia) . .

14,5

361,2

Total ....

105,9

1.367,1

Demás Estados y países ....

28,0

289,9

T---3_ .1 _,1_V,, t-.^.arfTQ la-r^or

rt-n loe i

-ptrinnps

nolares

;)

133.9

1.657,0

LA GUERRA ENTRE LOS MAS GRANDES ESCLAVISTAS

POR LA CONSERVACIÓN Y FORTALECIMIENTO

DE LA ESCLAVITUD

Los datos fidedignos que citamos, sobre el reparto del mundo entre las llamadas ``grandes'' potencias (es decir, que han tenido éxito en el gran saqueo), permiten explicar qué significa el imperialismo:

Esto evidencia que los pueblos que de 1789 a 1871 fueron los primeros en luchar por la libertad, se han convertido hoy, después de 1876, debido a un capitalismo altamente desarrollado y "más que maduro", en los opresores y esclavizadores de la mayoría de la población y de las naciones del globo. Entre 1876 y 1914 seis ``grandes'' potencias se apoderaron a sangre y fuego de 25 millones

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V. I. LENIN

EL SOCIALISMO Y LA GUEBBA

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de kilómetros cuadrados, ¡es decir, una superficie dos veces y media mayor que la de toda Europa! Seis potencias subyugan a una población de más de quinientos millones (523) de habitantes en las colonias. Por cada 4 habitantes de las ``grandes'' potencias hay 5 habitantes en ``sus'' colonias. Y es notorio que las colonias han sido conquistadas a sangre y fuego, que el trato a sus pobladores es brutal, que se los explota de mil maneras (mediante la exportación de capitales, concesiones, etc.; el engaño en la venta de mercancías, el sometimiento a las autoridades de la nación ``dominante'', etcétera y otras cosas por el estilo). La burguesía anglo-francesa engaña al pueblo cuando afirma que hace la guerra por la libertad de los pueblos y de Bélgica: en la realidad ella hace la guerra para conservar las colonias excesivamente saqueadas. Los imperialistas alemanes devolverían en seguida la libertad a Bélgica y demás, si los ingleses y franceses repartiesen `` amistosamente'' con ellos sus colonias. Lo característico de la situación actual consiste en que la guerra en el continente decide la suerte de las colonias. Desde el punto de vista de la equidad burguesa y de la libertad nacional (o del derecho de las naciones a la existencia), Alemania tendría sin duda razón contra Inglaterra y Francia, ya que ha sido ``defraudada'' con las colonias, y sus enemigos oprimen a muchísimas más naciones que ella, en tanto que en Austria, su aliada, los sojuzgados eslavos gozan ciertamente de más libertad que en la Rusia zarista, esa verdadera "cárcel de pueblos". Pero la propia Alemania no lucha por la liberación de las naciones, sino por su sojuzgamiento. Y no es tarea de socialistas ayudar a un bandido más joven y más vigoroso (Alemania) a desvalijar a otros bandidos más viejos y más cebados. Los socialistas deben utilizar la lucha entre los bandidos para derrotarlos a todos. Para ello los socialistas deben, ante todo, decir la verdad al pueblo, o sea, que esta guerra es, en un triple sentido, una guerra entre esclavistas para reforzar la esclavitud. En primer lugar, es una guerra para consolidar la esclavitud de las colonias mediante su reparto más ``equitativo'' y su explotación posterior más ``coordinada''; en segundo lugar, para reforzar el yugo de las ``grandes'' potencias, que pesa sobre las naciones ajenas, pues tanto Austria como Rusia (y ésta mucho más y mucho peor que aquélla) sólo se mantienen gracias a ese yugo, que refuerzan con la guerra; en tercer lugar, para fortalecer y prolongar la esclavitud asalariada, pues el proletariado está dividido y agobiado, en

tanto los capitalistas salen ganando, pues se enriquecen con la guerra, excitan los prejuicios nacionales e intensifican la reacción, que se ha agudizado en todos los países, aun en los más libres y republicanos.

``LA GUERRA ES LA CONTINUACIÓN DE LA POLÍTICA POR OTROS MEDIOS"

(A SABER: POR LA VIOLENCIA)

Esta famosa tesis pertenece a Clausewitz^^0^^, uno de los hombres que ha escrito con mayor profundidad sobre temas militares. Con toda razón, los marxistas siempre han considerado esta tesis como la base teórica de las ideas sobre la importancia de cada guerra en particular. Justamente desde este punto de vista, Marx y Engels examinaron siempre las diferentes guerras.

Apliqúese esta tesis a la guerra actual. Se verá que durante décadas, casi medio siglo, los gobiernos y las clases dominantes de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Austria y Rusia siguieron una política de saqueo de las colonias, de opresión de naciones ajenas y de supresión del movimiento de la clase obrera. Esta es la política, sólo ésta, que se continúa en la guerra actual. En especial, tanto en Austria como en Rusia, la política de tiempos de paz, al igual que la de tiempos de guerra, consiste en esclavizar a las naciones y no en liberarlas. Por el contrario, en China, Persia, India y demás países dependientes se asiste en las últimas décadas a una política de despertar de decenas y centenares de millones de hombres u. la vida nacional, de liberación de éstos del yugo de las ``grandes'' potencias reaccionarias. Sobre este terreno histórico, la guerra puede tener también hoy carácter progresista burgués, nacional-liberador.

Basta considerar la guerra actual como continuación de la política de las ``grandes'' potencias y de las clases fundamentales que las integran, para advertir en seguida cuan escandalosamente antihistórica, falsa e hipócrita es la opinión de que en la guerra actual podría justificarse la idea de la "defensa de la patria''.

~^^0^^ K. Clausewitz, Sobre la guerra. (Ed.)

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EL SOCIALISMO Y LA GUERRA

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EL EJEMPLO DE BÉLGICA

A los socialchovinistas de la Triple (hoy cuádruple) Entente* (en Rusia, Plejánov y Cía.) les gusta sobre todo invocar el ejemplo de Bélgica. Pero este ejemplo habla contra ellos. Los imperialistas alemanes han violado sin pudor la neutralidad de Bélgica, como han hecho siempre y en todas partes los Estados beligerantes que, cuando es necesario, pisotean todos los tratados y obligaciones. Supongamos que todos los Estados que tienen interés en respetar los tratados internacionales declararan la guerra a Alemania para exigir que se liberase y se indemnizase a Bélgica.. En este caso, la simpatía de los socialistas estaría, como es natural, del lado de los enemigos de Alemania. Sin embargo, el hecho es que la "Triple (y Cuádruple) Entente" hace la guerra no por Bélgica, cosa perfectamente conocida y que sólo los hipócritas tratan de ocultar. Inglaterra saquea las colonias de Alemania y Turquía; Rusia hace lo propio con Galitzia y Turquía; Francia procura conseguir Alsacia-Lorena y hasta la orilla izquierda del Rin; con Italia se ha firmado un tratado para el reparto del botín (Albania y el Asia menor), y con Bulgaria y Rumania se está también en regateos por el reparto del botín. ¡En el terreno de la guerra actual entre los gobiernos actuales es imposible ayudar a Bélgica más que ayudando a estrangular a Austria o a Turquía, etc.! ¿¿Qué tiene que hacer aquí la "defensa de la patria"?? He ahí el carácter peculiar de la guerra imperialista, de la guerra entre gobiernos burgueses reaccionarios, que se han sobrevivido históricamente, destinada a sojuzgar a otras naciones. Quien justifica la participación en esta guerra, contribuye a perpetuar la opresión imperialista de las naciones. Quien preconiza la utilización de las dificultades actuales de los gobiernos, para luchar por la revolución social, defiende la libertad real de todas las naciones sin excepción, que sólo es realizable bajo el socialismo.

¿POR QUÉ COMBATE RUSIA?

En Rusia, el imperialismo capitalista de tipo moderno se ha puesto plenamente de manifiesto en la política del zarismo con respecto a Persia, Manchuria y Mongolia; pero lo que en general predomina en Rusia es el imperialismo militar y feudal. En ninguna parte del mundo está tan oprimida la mayoría de la población como en Rusia: los gran rusos sólo constituyen el 43 por ciento de la población, es decir, menos de la mitad, y el resto de los habitantes, por no ser rusos, carece de derechos. De los 170 millones de habitantes que tiene Rusia, cerca de 100 millones están oprimidos y privados de derechos. El zarismo hace la guerra para apoderarse de Galitzia y ahogar definitivamente la libertad de los ucranios; para apoderarse de Armenia, Constantinopla, etc. El zarismo ve en la guerra un medio para distraer la atención del creciente descontento que reina en el país y aplastar el movimiento revolucionario en ascenso. Hoy, por cada dos gran rusos, hay en Rusia de dos a tres "no rusos" privados de derechos: por medio de la guerra el zarismo busca aumentar el número de las naciones a las que Rusia oprime, consolidar la opresión que sufren y, de ese modo, hacer que fracase la lucha por la libertad de los propios gran rusos. La posibilidad de oprimir y desvalijar a pueblos ajenos agrava el estancamiento económico, pues la fuente de ganancias es a menudo, en vez del desarrollo de las fuerzas productivas, la explotación semifeudal de los "no rusos". Por lo tanto, en lo que a Rusia se refiere, la guerra se distingue por un contenido profundamente reaccionario y un carácter antiliberador.

¿QUÉ ES EL SOCIALCHOVINISMO?

El socialchovinismo sustenta la idea de la "defensa de la patria" en la guerra actual. Esta idea lleva, lógicamente, a abandonar la lucha de clases durante la guerra, conceder los créditos de guerra, etc. En los hechos los socialchovinistas siguen una política antiproletaria, burguesa, pues en la realidad no propugnan la "defensa de la patria" para combatir el yugo extranjero, sino el ``derecho'' de una u otra ``gran'' potencia a saquear las colonias y a oprimir pueblos ajenos. Los socialchovinistas repiten el engaño burgués destinado al pueblo de que la guerra tendría

* Cuádruple Entente: unión imperialista de Inglaterra, Francia, Rusia B Italia, constituida en 1915, después que Italia abandonó la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia) y se unió al otro bloque imperialista, la Triple Entente (formada en 1907). (Ed.)

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como objetivo la defensa de la libertad y la existencia de las naciones, con lo cual apoyan a la burguesía, contra el proletariado. Son socialchovinistas, tanto los que justifican y exaltan a los gobiernos y a la burguesía de uno de los grupos de potencias beligerantes, como los que, a semejanza de Kautsky, reconocen a los socialistas de todas las potencias beligerantes el mismo derecho a "defender la patria". El socialchovinismo, que representa en la práctica la defensa de los privilegios, las ventajas, el derecho a rapiñar y a expoliar de la ``propia'' burguesía imperialista (o de cualquier burguesía, en general), constituye una traición completa a todas las convicciones socialistas y a la resolución del Congreso Socialista Internacional de Basilea.

ción de la "defensa de la patria", su aprobación de los créditos, su integración en los ministerios, etcétera, es una directa traición al socialismo, sólo explicable, como veremos más adelante, por el triunfo del oportunismo y de la política obrera nacional-liberal en la mayoría de los partidos europeos.

LAS FALSAS REFERENCIAS A MARX Y A ENGELS

Los socialchovinistas rusos (dirigidos por Plejánov) hacen referencia a la táctica de Marx en la guerra de 1870; los alemanes (por el estilo de Lensch, David y Cía.), a la declaración de Engels en 1891 de que, en caso de guerra contra Rusia y Francia unidas, sería deber de los alemanes defender su patria; por último, los socialchovinistas del tipo de Kautsky, que quieren conciliar y legitimar el chovinismo internacional, se refieren al hecho de que Marx y Engels, si bien condenan la guerra, no obstante, desde 1854-1855 hasta 1870-1871 y en 1876-1877, siempre se pusieron de parte de uno u otro Estado beligerante, una vez que la guerra había estallado.

Todas estas referencias son una indignante distorsión de las ideas de Marx y Engels en interés de la burguesía y de los oportunistas, de la misma manera que los escritos de los anarquistas Guillaume y Cía. tergiversan las ideas de Marx y Engels para justificar el anarquismo. La guerra de 1870-1871 fue, por parte de Alemania, una guerra históricamente progresista, hasta la derrota de Napoleón III, pues éste oprimió a Alemania durante largos años junto con el zar, manteniendo en ella la dispersión . feudal. Pero en cuanto la guerra se trasformó en el saqueo de Francia (anexión de Alsacia-Lorena), Marx y Engels condenaron resueltamente a los alemanes. A propósito, al iniciarse esa guerra Marx y Engels aprobaron la negativa de Bebel y Liebknecht a votar los créditos y aconsejaron a los socialdemócratas no mezclarse con la burguesía, sino defender los intereses independientes, de clase, del proletariado. Extender la apreciación sobre esa guerra progresista burguesa y de liberación nacional a la guerra imperialista moderna es burlarse de la verdad. Lo mismo puede decirse---y con mayor vigencia aun---de la guerra de 1854-1855 y de todas las guerras del siglo xix, cuando ni el imperialismo moderno, ni las condiciones objetivas maduras para el socialismo,

EL MANIFIESTO DE BASILEA

El Manifiesto sobre la guerra, aprobado por unanimidad en Basilea, en 1912, se refiere precisamente a la guerra entre Inglaterra y Alemania, con sus aliados actuales, que estalló en 1914. El Manifiesto declara con franqueza que ningún interés popular puede justificar una guerra semejante, "en favor de las ganancias de los capitalistas y por conveniencias dinásticas", basada en la política imperialista, expoliadora, de las grandes potencias. El Manifiesto declara en forma expresa que la guerra es peligrosa "para los gobiernos" (para todos sin excepción), hace notar el temor que éstos sienten por la "revolución proletaria" y pone como ejemplos, en clarísima definición, la Comuna de 1871 y los meses de octubre a diciembre de 1905, es decir, el ejemplo de la revolución y de la guerra civil. Así, pues, el Manifiesto de Basilea establece para la guerra actual la táctica de la lucha revolucionaria de los obreros, contra sus gobiernos, en escala internacional; la táctica de la revolución proletaria. El Manifiesto de Basilea repite las palabras de la Resolución de Stuttgart de que, en caso de estallar la guerra, los socialistas deben utilizar la "crisis económica y política" que ella crea para "precipitar la caída del capitalismo", es decir, utilizar las dificultades que la guerra causa a los gobiernos y la indignación que despierta en las masas para la revolución socialista.

La política de los socialchovinistas, su justificación de la guerra desde puntos de vista de liberación burguesa, su acepta-

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EL SOCIALISMO Y LA GUEBBA

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ni los partidos socialistas de masas existían en todos los países beligerantes; es decir, cuando no se daban esas condiciones de las que el Manifiesto de Basilea deducía la táctica de la "revolución proletaria" en relación con la guerra entre las grandes potencias. Quien hoy se remite a la actitud de Marx hacia las guerras de la época de la burguesía progresista y olvida las palabras de Marx: "los obreros no tienen patria"---palabras que se refieren precisamente a la época de la burguesía reaccionaria y caduca, a la época de la revolución socialista---, tergiversa sin pudor a Marx y remplaza el punto de vista socialista por uno burgués.

burguesa se trasformó por este hecho en servilismo a su servicio; crearon la pequeña capa de la burocracia y aristocracia de la clase obrera e incorporaron a las filas de los partidos socialdemócratas a muchos "compañeros de ruta" pequeñoburgueses.

La guerra aceleró ese desarrollo, convirtiendo el oportunismo en socialchovinismo, convirtiendo la alianza secreta de los oportunistas con la burguesía en franca alianza. Además, las autoridades militares implantaron en todas partes la ley marcial y amordazaron a la masa obrera, cuyos viejos dirigentes se pusieron casi sin excepción de parte de la burguesía.

La base económica del oportunismo y del socialchovinismo es una y la misma: los intereses de una capa ínfima de obreros privilegiados y de la pequeña burguesía, que defienden su situación de privilegio y su ``derecho'' a las migajas de los beneficios que obtiene ``su'' burguesía nacional del saqueo de naciones ajenas, de las ventajas que da a aquélla su situación de gran potencia, etc.

El contenido ideológico y político del oportunismo y del socialchovinismo es uno y el mismo: la colaboración de las clases en vez de la lucha entre ellas, la renuncia a los medios revolucionarios de lucha y la ayuda a ``su'' gobierno en la difícil situación por la que atraviesa, en lugar de la utilización de sus dificultades para la revolución. Si se toma el conjunto de los países europeos, sin detenerse en las personalidades aisladas (aunque se trate de las más prestigiosas), resultará que esa tendencia oportunista se ha convertido en el principal baluarte del socialchovinismo, en tanto que del campo revolucionario se levanta en casi todas partes una protesta más o menos consecuente contra ella. Y si se toma, por ejemplo, el agrupamiento por tendencias en el Congreso Socialista Internacional de Stuttgart, en 1907, se verá que el marxismo internacional estuvo contra el imperialismo, mientras que el oportunismo internacional estaba ya entonces en su favor.

LA BANCARROTA DE LA II INTERNACIONAL

Los socialistas del mundo entero declararon solemnemente en Basilea en 1912, que consideraban ``criminal'', la empresa más reaccionaria de todos los gobiernos, la guerra europea que se avecinaba, la que debía precipitar la caída del capitalismo, provocando inevitablemente la revolución contra él. Llegó la guerra y estalló la crisis. En lugar de la táctica revolucionaria, la mayoría de los partidos socialdemócratas siguió una táctica reaccionaria, poniéndose de parte de sus gobiernos y de su burguesía. Esta traición al socialismo significa la bancarrota de la II Internacional (1889-1914), y nosotros debemos comprender qué provocó esta bancarrota, qué engendró al socialchovinismo y qué le dio fuerza.

EL SOCIALCHOVINISMO ES LA CULMINACIÓN DEL OPORTUNISMO

Durante toda la época de la II Internacional y en todas partes, dentro de los partidos socialdemócratas lucharon entre sí el ala revolucionaria y el ala oportunista. En varios países (Inglaterra, Italia, Holanda y Bulgaria) se produjo la división, por esta línea. Ningún marxista dudaba de que el oportunismo expresa la política burguesa en el movimiento obrero, expresa los intereses de la pequeña burguesía y de la alianza de una ínfima parte de los obreros aburguesados con "su" burguesía, contra los intereses de las masas de los proletarios, de las masas de los oprimidos.

Las condiciones objetivas de fines del siglo xix reforzaron en especial medida el oportunismo, la utilización de. la legalidad

LA UNIDAD CON LOS OPORTUNISTAS SIGNIFICA LA ALIANZA

DE LOS OBREROS CON ``SU'' BURGUESÍA NACIONAL

Y LA DIVISIÓN DE LA CLASE OBRERA

REVOLUCIONARIA INTERNACIONAL

En el pasado, antes de la guerra, el oportunismo fue considerado a menudo como un legítimo, aunque ``clivisionista'' y `` ex'', componente del Partido Socmldemócrata. La guerra ha

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mostrado que esto ya no será posible en el futuro. El oportunismo ha ``madurado'' y ha llevado hasta las últimas consecuencias su papel de emisario de la burguesía en el movimiento obrero. La unidad con los oportunistas se ha vuelto pura hipocresía, ejemplificada en el partido socialdemócrata alemán. En todas las grandes ocasiones (como, por ejemplo, la votación del 4 de agosto), los oportunistas presentan su ultimátum y logran imponerlo gracias a sus múltiples vínculos con la burguesía, a que tienen la mayoría en las direcciones de los sindicatos, etc. La unidad con los oportunistas significa hoy, en los hechos, la subordinación de la clase obrera a ``su'' burguesía nacional, la alianza con ella para oprimir a naciones ajenas y para luchar por los privilegios de gran potencia, lo que representa la división del proletariado revolucionario de -todos los países.

Por dura que en algunos casos sea la lucha contra los oportunistas que dominan en muchas organizaciones, y sean cuales fueren en los distintos países las peculiaridades del proceso para depurar de oportunistas a los partidos obreros, dicho proceso es inevitable y fecundo. El socialismo reformista agoniza; el socialismo que renace "será revolucionario, intransigente e insurreccional", según acertada expresión del socialista francés Paul Golay*.

EL "K A U T S K I S M O"

Kautsky, la más alta autoridad de la II Internacional, es el más típico y más claro ejemplo de cómo el reconocimiento verbal del marxismo ha llevado en la práctica a trasformarlo en `` struvismo'' o en ``brentanismo''**. Plejánov nos ofrece otro ejemplo de ello. Mediante sofismas evidentes, se extirpa del marxismo su vivo espíritu revolucionario, y se admite en él todo, excepto los métodos revolucionarios de lucha, la propaganda y preparación de esos métodos; y la educación de las masas en ese sentido. Despreciando todo principio, Kautsky ``concilia'' el pensamiento fun-

damental del socialchovinismo, la aceptación de la defensa de la patria en la guerra actual, con una supuesta concesión a la izquierda, bajo la forma de abstención al votarse los créditos, con la manifestación verbal de una postura oposicionista, etc. Kautsky, que en 1905 escribió un volumen íntegro sobre la inminencia de una época de revoluciones y sobre los vínculos de la guerra con la revolución; Kautsky, que en 1912 suscribió el Manifiesto de Basilea sobre la utilización revolucionaria de la guerra inminente, trata ahora por todos los medios de justificar y embellecer el socialchovinismo, y, como Plejánov, se une a la burguesía para ridiculizar cualquier idea de revolución, cualquier paso tendiente a la lucha revolucionaria directa.

La clase obrera no puede cumplir su misión histórica en el mundo si no declara la guerra sin cuartel a esa reincidencia, a esa cobardía, a ese servilismo ante el oportunismo, a esa increíble vulgarización de las teorías del marxismo. El kautskismo no es accidental, es el producto social de las contradicciones en la II Internacional, una combinación de la fidelidad de palabra al marxismo con la subordinación, en los hechos, al oportunismo.

Esta falsedad fundamental del ``kautskismo'' se manifiesta de diferentes formas en los diferentes países. En Holanda, RolandHolst, a la vez que rechaza la idea de la defensa de la patria, aboga por la unidad con el partido de los oportunistas. En Rusia, Trotski, que también rechaza esa idea, defiende asimismo la unidad con el grupo oportunista y chovinista de Nasha Zara. En Rumania, Rakovski, que ha declarado la guerra al oportunismo como culpable de la bancarrota de la II Internacional, se muestra, al mismo tiempo, dispuesto a aceptar como legítima la defensa de la patria. Todo esto son manifestaciones del mal que los marxistas holandeses (Gorter y Pannekoek) han llamado "radicalismo pasivo", y que en teoría se reduce a suplantar el marxismo revolucionario por el eclecticismo y en la práctica al servilismo o la impotencia ante el oportunismo.

* El 11 de marzo de 1915 en Lausana el socialista francés Paul Golay dictó una conferencia sobre El socialismo que muere y el socialismo que debe renacer. En el mismo año editó el folleto Le socialisme qui meurt et le socialisme que droit renaítre. Lausana 1915. Véase más detalles sobre este folleto en el presente tomo, págs. 453-464. (Ed.)

eo Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. V, nota 86. (Ed.)

LA CONSIGNA DE LOS MARXIoTAS ES LA CONSIGNA DE LA SOCIALDEMOCRACIA REVOLUCIONARIA

Es indudable que la guerra ha Breado la más grave de las crisis y acentuado increíblemente la miseria de las masas. El carácter reaccionario de esta guerra, la mentira desvergonzada de

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ÉL SOCIALISMO Y LA GUERRA

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la burguesía de todos los países, que oculta sus propósitos rapaces con la ideología ``nacional'', están, sobre la base de una situación revolucionaria objetiva, creando inevitablemente estados de ánimo revolucionarios en las masas. Nuestro deber es ayudar a que se adquiera conciencia de esos estados de ánimo, o a profundizarlos y darles forma. Sólo la consigna de la trasformación de la guerra imperialista en guerra civil, es expresión acertada de esta tarea, y cualquier lucha de clase consecuente durante la guerra, cualquier táctica seria de "acciones de masas" conduce fatalmente a ello. Es imposible determinar si el poderoso movimiento revolucionario estallará con motivo de la primera o de la segunda guerra imperialista de las grandes potencias, si estallará en su trascurso o después de ella, pero de todos modos nuestro deber ineludible es trabajar sistemática y firmemente en esa dirección.

El Manifiesto de Basilea se refiere en forma expresa al ejemplo de la Comuna de París, es decir, a la trasformación de la guerra de los gobiernos en guerra civil. Hace medio siglo el proletariado era demasiado débil, las condiciones objetivas del socialismo no estaban aún maduras, no podía haber coordinación ni cooperación entre los movimientos revolucionarios de todos los países beligerantes, y el entusiasmo de parte de los obreros de París por la "ideología nacional" (tradición de 1792) fue manifestación de su debilidad pequeñoburguesa, como lo señaló Marx en la oportunidad, y una de las causas del fracaso de la Comuna. Medio siglo después de ésta han desaparecido las condiciones que debilitaron a la revolución de entonces, y hoy sería imperdonable que un socialista admitiera que se renunciase a actuar en el mismo espíritu de los comuneros de París.

apoyo que el socialchovinismo recibe de toda la prensa socialdemócrata y de todas las autoridades de la II Internacional, fueron posibles casos de confraternización, ello nos muestra hasta qué punto se podría abreviar la actual guerra criminal, reaccionaria y esclavista y organizar el movimiento revolucionario internacional, si aunque sólo fuera los socialistas de izquierda de los países beligerantes realizaran en este sentido un trabajo sistemático.

IMPORTANCIA DE LA ORGANIZACIÓN ILEGAL

Los anarquistas más notables del mundo entero se han deshonrado por su socialchovinismo en esta guerra, no menos que los oportunistas (en el espíritu de Plejánov y de Kautsky). Uno de los resultados útiles de esta guerra será sin duda que ella acabará, a la vez, con el oportunismo y el anarquismo.

Sin renunciar en ningún caso y en ninguna circunstancia a aprovechar la menor posibilidad legal para organizar a las masas y propagar el socialismo, los partidos socialdemócratas deben romper con el servilismo ante la legalidad. "Disparen primero, señores burgueses", escribía Engels, refiriéndose precisamente a la guerra civil y a la necesidad de que nosotros violemos la legalidad después de que la haya violado la burguesía. La crisis mostró que la burguesía la viola en tocios los países, inclusive en los más libres, y que no se puede llevar las masas a la revolución si no se crea una organización ilegal que propague, discuta, valore y prepare los medios revolucionarios de lucha. Así, en Alemania, cuanto de honesto realizan los socialistas, se hace contra el vil oportunismo y el hipócrita ``kautskismo'', y se hace, precisamente, de manera ilegal. En Inglaterra son condenados a presidio por imprimir llamamientos a no incorporarse a filas.

Considerar compatible con la pertenencia al partido socialdemócrata la negativa a utilizar métodos ilegales de propaganda y la ridiculización de éstos en la prensa legal es una traición al socialismo.

EL EJEMPLO DE LA CONFRATERNIZACIÓN EN LAS TRINCHERAS

Los periódicos burgueses de todos los países beligerantes han citado ejemplos de confraternización entre los soldados de las naciones en guerra hasta en las trincheras. Y los decretos draconianos dictados por las autoridades militares (de Alemania y de Inglaterra) contra dicha confraternización demuestran que los gobiernos y la burguesía le concedieron gran importancia. Si, a pesar del dominio total del oportunismo en la dirección de los partidos 'socialdemócratas de la Europa occidental y a pesar del

LA DERROTA DEL ``PROPIO'' GOBIERNO EN LA GUERRA IMPERIALISTA

Los partidarios de la victoria del propio gobierno en la presente guerra, lo mismo que los partidarios de la consigna "ni

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victoria ni derrota", adhieren unos y otros al punto de vista del socialchovinismo. Una clase revolucionaria no puede dejar de desear la derrota de su gobierno en una guerra reaccionaria y no puede dejar de ver que las últimas derrotas militares pueden facilitar su caída. Sólo el burgués, que cree que la guerra iniciada por los gobiernos terminará indefectiblemente como guerra entre gobiernos, y que así lo desea, encuentra ``ridicula'' o ``absurda'' la idea de que los socialistas de todos los países beligerantes manifiesten que desean la derrota de todos ``sus''' gobiernos. Por el contrario, esa posición correspondería justamente al pensamiento más íntimo de todo obrero políticamente conciente y estaría en la línea de nuestra actividad encaminada a trasformar la guerra imperialista en guerra civil.

Es indudable que la seria labor de agitación contra la guerra de una parte de los socialistas ingleses, alemanes y rusos "debilitó el poderío militar" de los respectivos gobiernos, pero tal agitación fue mérito de los socialistas. Estos deben explicar a las masas que para ellas no hay salvación fuera del derrocamiento revolucionario de ``sus'' gobiernos y que las dificultades con que tropiezan esos gobiernos en la guerra actual deben ser utilizadas para ese fin.

EL DERECHO DE LAS NACIONES A LA AUTODETERMINACIÓN

El engaño del pueblo más ampliamente empleado por la burguesía consiste en ocultar sus propósitos rapaces usando la idea de la "liberación nacional". Los ingleses prometen la libertad a Bélgica; los alemanes, a Polonia, etc. Pero en la realidad, como hemos visto, esta es una guerra entre los opresores de la mayoría de las naciones del mundo para afianzar y extender su opresión-

Los socialistas no pueden alcanzar su elevado objetivo si no luchan contra cualquier tipo de opresión de las naciones. Por ello deben plantear la exigencia expresa de que los partidos socialdernócratas de los países opresores (sobre todo de las llamadas ``grandes'' potencias) reconozcan y defiendan el derecho de las naciones oprimidas a la autodeterminación, en lo que hace al sentido político de la palabra, es decir, el derecho a la separación política. El socialista de una gran potencia o de una nación qut posee colonias que no defiende este derecho, es un chovinista.

La defensa de este derecho no estimula la formación de pequeños Estados, por el contrario, conduce a que se constituyan, del modo más libre, rnás decidido y por lo tanto más amplio y universal, grandes Estados o federaciones de Estados que son más ventajosos para las masas y más adecuados para el desarrollo económico.

A su vez, los socialistas de las naciones oprimidas deben luchar sin reservas por la completa unidad (incluida la unidad orgánica) de los obreros de las nacionalidades oprimidas y de las opresoras. La idea de la separación jurídica entre una y otra nación (la llamada "autonomía cultural nacional" de Bauer y Renner) es una idea reaccionaria.

El imperialismo es la época de la constantemente creciente opresión de las naciones del mundo entero por un puñado de ``grandes'' potencias; es, por eso, imposible luchar por la revolución socialista internacional contra el imperialismo a menos que se ^conozca el derecho de las naciones a la autodeterminación. "No puede ser libre un pueblo que oprime a otros pueblos" (Marx y Engels). Un proletariado que acepta la menor violencia de ``su'' nación sobre otras naciones, no puede ser socialista.

EL PACIFISMO Y LA CONSIGNA DE LA PAZ

El estado de ánimo de las masas por la paz expresa con frecuencia un comienzo de protesta, de indignación y de toma de conciencia del carácter reaccionario de la guerra. Es deber de todos los socialdernócratas utilizar ese estado de ánimo. Estos participarán con el mayor entusiasmo en cualquier movimiento y en cualquier demostración en este sentido, pero no engañarán al pueblo haciéndole creer que si no existe movimiento revolucionario se puede alcanzar la paz sin anexiones, sin opresión de las naciones, sin saqueos, sin gérmenes de nuevas guerras entre los gobiernos y las clases dominantes actuales. Semejante engaño al pueblo convendría sólo a la diplomacia secreta de los gobiernos beligerantes y a sus planes contrarrevolucionarios. Quien desee una paz firme y democrática, debe estar por la guerra civil contra los gobiernos y la burguesía.

[422] __NUMERIC_LVL2__ CAPÍTULO II __ALPHA_LVL2__ LAS CLASES Y LOS PARTIDOS EN RUSIA

LA BURGUESÍA Y LA GUERRA

En un aspecto el gobierno ruso no ha quedado atrás de sus colegas auropeos: como ellos, ha sabido engañar en gran escala a ``su'' pueblo. También en Rusia se ha puesto en marcha un enorme y monstruoso aparato de mentiras y sutilezas para contaminar con el chovinismo a las masas, para dar la impresión de que el gobierno zarista está empeñado en una guerra ``justa'', de que defiende desinteresadamente a sus "hermanos eslavos", etc.

La clase de los terratenientes y las altas esferas de la burguesía comercial e industrial apoyan con entusiasmo la política belicista del gobierno del zar. Esperan, con justa razón, que el reparto de la herencia turca y austríaca les proporcione colosales beneficios materiales y privilegios. En muchos de sus congresos han saboreado ya por anticipado las ganancias que afluirían a sus bolsillos si triunfase el ejército zarista. Además, los reaccionarios comprenden muy bien que si hay algo que todavía puede aplazar la caída de la monarquía de los Románov y detener una nueva revolución en Rusia eso es sólo una guerra exterior victoriosa para el zar.

Amplias capas de la burguesía urbana ``inedia'', de la intelectualidad burguesa, de representantes de las profesiones liberales, etc., estuvieron también contaminadas----por lo menos al principio de la guerra---con el chovinismo. El partido de la burguesía liberal de Rusia---los kadetes---apoyó íntegra e incondicional - mente al gobierno zarista. En materia de política exterior, hace ya tiempo que los^ kadetes son el partido del gobierno. El paneslavismo, mediante el cual la diplomacia zarista realizó más de

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LAS CLASES Y LOS PARTIDOS EN RUSIA

una vez sus grandiosos fraudes políticos, se ha convertido en la ideología oficial de los kadetes. El liberalismo ruso ha degenerado en nacional liberalismo. Rivaliza en ``patriotismo'' con las Centurias Negras, vota siempre de buen grado por el militarismo, el poderío naval, etc. En el campo del liberalismo ruso se observa un fenómeno similar al de Alemania en la década del 70, cuando el liberalismo `librepensador'' se desintegró, dando lugar a que se desprendiera de él el partido nacional-liberal. La burguesía liberal rusa ha emprendido definitivamente el camino de la contrarrevolución. El punto de vista del POSDR en este terreno ha quedado plenamente confirmado. La realidad echó por tierra la idea de nuestros oportunistas de que el liberalismo ruso es aún la fuerza motriz de la revolución en Rusia.

La camarilla gobernante ha logrado también, con ayuda de la prensa burguesa, del clero, etc., provocar un estado de ánimo chovinista entre los campesinos. Con el regreso de los soldados del campo de batalla, el estado de ánimo cambiará sin duda en el campo, y no en favor de la monarquía zarista. Los partidos democraticoburgueses que tienen puntos de contacto con los campesinos tampoco han resistido la ola de chovinismo. El partido de los trudoviques se negó en la Duina del Estado a votar los créditos de guerra. Pero su dirigente Kérenski hizo una declaración ``patriótica'' que le hace perfectamente el juego a la monarquía. Toda la prensa legal de los ``populistas'' ha seguido, en general, los pasos de los liberales. Hasta el ala izquierda de la democracia burguesa---el llamado partido socialista revolucionario, afiliado al Buró Socialista Internacional---ha nadado en favor de la misma corriente. Las intervenciones del representante de este partido en el BSI, señor Rubánovich, son las de un socialchovinista declarado. La mitad de los delegados dé ese partido a la conferencia de los socialistas de la ``Entente'' en Londres, votó una resolución chovinista (la otra mitad se abstuvo). En la prensa ilegal de los socialistas revolucionarios (el periódico Novosti* y demás) predominan los chovinistas. Los revolucionarios "de extracción burguesa", es decir, los revolucionarios burgueses, no están vinculados con la clase obrera, han sufrido el más cruel

* Nóvasti (``Novedades''): periódico del partido eserista. Se publicó en París desde agosto de 1914 hasta mayo de 1915. (Ed.)

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de los descalabros en esta guerra. La triste suerte de Kropotkin, Búrtsjev. y Rubánovich es sumamente ilustrativa.

dad. Los liquidadores (el partido de los oportunistas, dirigido por Axelrod, Potrésov, Cherevanin, Máslov y otros) no contaban antes de la guerra con un apoyo serio de las masas obreras. A la IV Duma del Estado fueron elegidos seis diputados obreros, todos adversarios del liquidacionismo. La circulación de la prensa obrera legal de Petrogrado y Moscú, así como las colectas de fondos para ella, fueron prueba irrefutable de que las 4/5 partes de los obreros políticamente concientes están contra el oportunismo y el liquidacionismo.

Al comenzar la guerra, el gobierno zarista arrestó y deportó a miles y miles de obreros de avanzada, miembros de nuestro POSDR ilegal. Este hecho, unido a la implantación de la ley marcial en el país y a la clausura de nuestros periódicos, etc., contuvo el movimiento. Pero nuestro partido continúa, a pesar de todo, su labor revolucionaria ilegal. En Petrogrado, el comité de nuestro partido publica el periódico ilegal Proletarski Galos*.

Los artículos del Órgano Central Sotsial-Demokrat, que se edita en el extranjero, se reimprimen en Petrogrado y se envían a las provincias. Se publican programas ilegales que se difunden también en los cuarteles. En las afueras de la ciudad, en lugares apartados, se realizan reuniones obreras ilegales. En los últimos tiempos han estallado en Petrogrado grandes huelgas de obreros metalúrgicos. Con este motivo, nuestro Comité de Petrogrado ha editado varios manifiestos dirigidos a los obreros.

LA CLASE OBRERA Y LA GUERRA

El proletariado es la única clase en Rusia a la que nadie ha sido capaz de infestar con chovinismo. Algunos excesos cometidos al comienzo de la guerra no afectaron sino a las capas de obreros más atrasados'. La participación de los obreros en los desórdenes ocurridos en Moscú contra los alemanes ha sido muy exagerada. En general, la clase obrera en Rusia ha probado ser inmune al chovinismo.

La explicación se encuentra en la situación revolucionaria existente en el país y en las condiciones generales de vida del proletariado ruso.

Los años 1912-1914 marcaron el comienzo de un nuevo y grandioso ascenso revolucionario en Rusia. Fuimos testigos nuevamente de un vasto movimiento "huelguístico, sin precedentes en el mundo. Según los cálculos más modestos, la huelga revolucionaria de masas abarcó en 1913 a un millón y medio de participantes, para pasar en 1914 los dos millones y aproximarse al nivel de 1905. En vísperas de la guerra, en Petersburgo los acontecimientos llevaron ya a los primeros combates de barricadas.

El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, ilegal, cumplió su deber ante la Internacional. La bandera del internacionalismo no tembló en sus manos. Nuestro partido ha roto orgánicamente, hace tiempo, con los grupos y elementos oportunistas. Los grilletes del oportunismo y del "legalismo a cualquier precio" no ataron de pies y manos a nuestro partido. Y esta circunstancia le permitió cumplir su deber revolucionario, de la misma manera que la división con el partido oportunista de Bissolati ayudó también a los carnaradas italianos.

La situación general en nuestro país no favorece que el oportunismo ``socialista'' se propague entre las masas obreras. Hay en Rusia muchos matices de oportunismo y reformismo entre los intelectuales, en la pequeña burguesía, etc. Pero representa una ínfima minoría en las capas de obreros políticamente activos. La capa de obreros y empleados privilegiados es entre nosotros muy débil. No pudo crearse entre nosotros el fetichismo de la legali-

EL GRUPO OBRERO SOCIALDEMÓCRATA DE RUSIA EN LA DUMA DEL ESTADO, Y LA GUERRA

En 1913 tuvo lugar una división entre los diputados socialdemócratas de la Duma del Estado. De un lado quedaron siete partidarios del oportunismo, dirigidos por Chjeídze, que habían sido elegidos por siete provincias no proletarias, donde el número total de obreros era de 214.000. Del otro, seis diputados, todos

^^9^^ Proletarski Golas ("Voz proletaria"): publicación clandestina, vocero del Comité de Petrogrado del POSDR. Se publicó desde febrero de 1915 hasta diciembre de 1916; aparecieron cuatro números. El último número fue confiscado por la policía y se logró salvar una ínfima cantidad de ejemplares. En el primer número se incluyó el Manifiesto del CC del POSDR La guerra y la socialdemocracia de Rusia. {Ed.)

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ellos de la curia obrera, elegidos por los centros industriales más importantes de Rusia, en los que había 1.008.000 obreros.

El motivo principal de divergencia fue: la táctica del marxismo revolucionario o la táctica del reformismo oportunista. En la práctica, la divergencia se manifestó sobre todo en el terreno de la actividad exíraparlamentaria entre las masas. Dicha labor, si los que la llevaban a cabo querían mantenerse en un plano revolucionario, debía realizarse en Rusia ilegalmente. El grupo de Chjeídze permaneció como el aliado más fiel de los liquidadores, que rechazaban el trabajo ilegal, a los que defendió en cuanta conversación con los obreros, en cuanta reunión hubo. De ahí la división. Los seis diputados formaron el grupo OSDR. Un año de trabajo, mostró que, sin lugar a dudas, es apoyado por la aplastante mayoría de los obreros rusos.

Cuando comenzó la guerra la divergencia alcanzó gran relieve. El grupo de Chjeídze se limitó al terreno parlamentario. No votó en favor de los créditos, porque si hubiera procedido de otra manera habría provocado entre los obreros una tempested de indignación contra él. (Hemos visto que en Rusia ni siquiera los pequeñoburgueses trudoviques votaron por los créditos.) Mas tampoco dejó sentada su protesta contra el socialchovinismo.

El Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia, que expresaba la línea política de nuestro partido, no procedió así. Llevó la protesta contra la guerra al corazón mismo de la clase obrera; hateo propaganda contra el imperialismo entre la gran masa de los proletarios rusos.

Y encontró muy comprensivo eco por parte de los obreros, lo que asustó al gobierno y lo obligó, en flagrante violación de sus propias leyes, a arrestar a nuestros camaradas diputados y condenarlos a confinamiento de por vida en Siberia. Ya en el primer comunicado oficial sobre el arresto de nuestros camaradas, el gobierno zarista escribía:

Algunos miembros de las asociaciones socialderriócratas, que se han planteado como' norte de su actividad hacer vacilar el poderío militar de Rusia, por medio de la agitación contra la guerra, por medio de proclamas clandestinas y propaganda oral, han adoptado a este respecto una posición muy especial.

Al famoso llamamiento de Vandervelde de suspender `` temporalmente'' la lucha contra el zarismo :---ahora se sabe, por las

declaraciones del emisario del zar en Rélgica, príncipe Kudasbov, que Vandervelde no elaboró solo dicho llamamiento, sino en colaboración con el mencionado enviado zarista---, sólo nuestro partido dio una respuesta negativa, a través de su CC. El centra' dirigente de los liquidadores se mostró de acuerdo con Vandervelde y declaró oficialmente en la prensa que "con su actividad no se opondría a la guerra".

La principal acusación, hecha por el gobierno zarista a nuestros camaradas diputados, fue haber distribuido entre los obreros esta respuesta negativa a Vandervelde.

Durante el proceso, el procurador zarista, señor Nenarókomov, puso a los socialistas alemanes y franceses como ejemplos a nuestros camaradas. "Los socialdemócratas alemanes---dijo---han votado los créditos de guerra y se han mostrado amigos del gobierno. Así procedieron los socialdemócratas alemanes, pero no los tristes caballeros de la socialdemocracia rusa [... ] Los socialistas de Bélgica y Francia dejaron de lado amistosamente sus disensiones con otras clases, dejaron de lado las diferencias de partido, y se reunieron sin vacilación bajo la bandera." Sin embargo, los integrantes del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia, que se subordinaron a las directivas del CC del partido, no obraron de ese modo...

El proceso puso de manifiesto el imponente cuadro del amplio trabajo ilegal de agitación contra la guerra, realizado por nuestro partido entre las masas proletarias. El tribunal zarista no logró desde luego, ni con mucho, ``descubrir'' toda la actividad de nuestros camaradas en este dominio. Pero lo que se reveló mostró cuánto se hizo en el breve lapso de unos meses.

Durante el juicio se dieron a conocer los manifiestos ilegales de nuestros grupos y comités contra la guerra y en favor de la táctica internacional. Los miembros del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia estaban en contacto con los obreros políticamente concientes de toda Rusia y se esforzaron, en la medida de sus fuerzas, en ayudarlos a juzgar la guerra desde el punto de vista del marxismo.

El camarada Muránov, diputado por los obreros de la provincia de Jarkov, declaró en el juicio:

``Comprendí que el pueblo no me envió a la Duma del Estado para apoltronarme en mi banca, y viajé a las localidades para conocer el estado de ánimo de la oíase obrera." Reconoció tam-

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bien en el juicio que había sido agitador ilegal de nuestro partido y organizado un comité obrero en los Urales, en la fábrica de Verjneistsk, y en otros lugares. El proceso mostró que desde el comienzo de la guerra, los integrantes del Grupo OSDR habían recorrido, con fines de propaganda, casi toda Rusia, que Muránov, Petrovski, Badáiev y otros habían organizado numerosas asambleas obreras en las cuales se adoptaron resoluciones contra la guerra, etc.

El gobierno zarista amenazó a los acusados con la pena de muerte. E',sto hizo que, en el curso mismo del proceso, no todos se mostraran tan valientes como el camarada Muránov. Trataron de crear dificultades para su condena a los procuradores zaristas. Esto lo utilizan hoy de manera indigna los socialchovinistas rusos, para hacer-que se desvanezca el problema de fondo: ¿qué clase de parlamentarismo necesita la clase obrera?

Südekum y Heine, Sembat y Vaillant, Bissolati y Mussolini, Chjeídze y Plejánov aceptan el parlamentarismo. También lo aceptan nuestros camaradas del Grupo OSDR, así como los camaradas búlgaros e italianos que han roto con los chovinistas. Pero hay parlamentarismo y parlamentarismo. Unos utilizan la arena parlamentaria para hacer méritos ante sus gobiernos o, en el mejor de los casos, para lavarse las manos, como el grupo de Chjeídze. Otros utilizan el parlamentarismo para permanecer como revolucionarios hasta las últimas consecuencias, para cumplir su deber de socialistas e internacionalistas, aun en las circunstancias más difíciles. La actividad parlamentaria de los unos conduce a los cargos ministeriales, la de los otros, a la cárcel, al confinamiento, a presidio. Los unos sirven a la burguesía; los otros, al proletariado. Los unos son socialimperialistas; los otros, marxistas revolucionarios.

__NUMERIC_LVL2__ CAPÍTULO III __ALPHA_LVL2__ EL RESTABLECIMIENTO DE LA INTERNACIONAL

¿Cómo restablecer la Internacional? Antes, digamos algunas palabras acerca de cómo no debe ser restablecida.

EL MÉTODO DE LOS SOCIALCHOVINISTAS Y DEL"CENTRO"

Los socialchovinistas de todos los países son ¡oh, grandes `` internacionalistas''! Desde el momento mismo en que estalló la guerra están abrumadoramente preocupados por la Internacional. Por un lado, nos aseguran que los rumores de que la Internacional está en bancarrota son ``exagerados''; que en la realidad, nada extraordinario ha pasado. Veamos un poco a Kautsky: la Internacional es, simplemente, "un instrumento de tiempos de paz", y es natural que en tiempos de guerra no estuviera del todo a la altura de las circunstancias. Por otro lado, los socialchovinistas de todos los países han encontrado un medio muy sencillo---y lo que es más importante, internacional---para salir de la situación creada. Ese medio no es complicado: basta esperar el final de la guerra; hasta tanto, los socialistas deben defender en cada país su ``patria'' y apoyar a ``sus'' gobiernos; y cuando termine la guerra, se ``amnistiarán'' unos a otros, reconocerán que todos tenían razón, que en tiempos de paz vivimos como hermanos, pero que en tiempos de guerra---según fundamentos explícitos de ciertas resoluciones---llamamos a los obreros alemanes a exterminar a sus hermanos franceses y viceversa.

En este punto están igualmente de acuerdo tanto Kautsky, como Plejánov, Víctor Adler y Heine. Víctor Adler escribe que

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``cuando hayan pasado estos tiempos difíciles, nuestro primer deber será no reprocharnos mutuamente cada menudencia"*. Kautsky afirma que "hasta ahora, en ninguna parte han alzado la voz los socialistas serios, como para hacernos temer" por la suerte de la Internacional. Plejánov dice que "es desagradable estrechar la ,1x13110 [de los socialdemócratas alemanes], tinta en sangre de inocentes asesinados". Pero a renglón seguido propone la `` amnistía'': "será muy conveniente en este caso---escribe---someter el corazón a la razón. En nombre de su gran causa, la Internacional deberá tener en cuenta hasta las expresiones tardías de pesar". En Soziálistísche Monatshefte, Heine califica de "viril y orgullosa" la ' conducta de Vandervelde, y la pone como ejemplo a los izquierdistas alemanes**.

En una palabra, cuando la guerra termine habrá que nombrar una comisión formada por Kautsky y Plejánov, Vandervelde y Adler, los que en un abrir y cerrar de ojos expedirán una resolución ``unánime'' en el espíritu de amnistía mutua. La controversia se esfumará felizmente. En vez de ayudar a los obreros a comprender lo que ha pasado, se los engañará con una aparente `` unidad'' en el papel. La unión de los socialchovinistas y de los hipócritas de todos los países se denominará restablecimiento de la Internacional.

No hay por qué cerrar los ojos: el peligro de semejante `` restablecimiento'' es muy grande. Los socialchovinistas de todos los países están interesados en ello en idéntica medida. En idéntica medida quieren que las propias masas obreras de sus países no se orienten en este problema: socialismo o nacionalismo. Todos ellos están en idéntica medida interesados en encubrirse mutuamente los pecados. Todos ellos tienen que proponer lo que propone Kautsky, el virtuoso de la hipocresía ``internacional''.

Entre tanto el peligro no se comprende debidamente. En un año de guerra hemos presenciado varias tentativas de restablecer los vínculos internacionales. No hablemos de las conferencias de Londres y de Viena a las que asistieron determinados chovi-

* Cita el artículo de V. Adler "Rayo de esperanza", publicado en Árbeiter Zeitung, núm. 45 del 14 de febrero de 1915. (Ed.)

** Se refiere al artículo de V. Heine "La socialdemocracia alemana y el pueblo alemán", publicado en Soziálistische Monatshefte, núm. 13, del 8 de julio de 1915. (Ed.)

rustas con el propósito de ayudar a los Estados Mayores y a la burguesía de sus ``patrias''. Nos referimos a las conferencias de Lugano y de Copenhague*, a la Conferencia Internacional de Mujeres y a la Conferencia Internacional de la Juventud^^72^^. Estas reuniones estuvieron animadas de los mejores deseos, pero no vieron en absoluto el peligro señalado. No trazaron la línea de combate de los internacionalistas. No mostraron al proletariado el riesgo al que lo expone el método socialchovinista de `` restablecimiento'' de la Internacional. En el mejor de los casos, se limitaron a repetir las viejas resoluciones, sin indicar a los obreros que si no se lucha contra los socialchovinistas la causa del socialismo no tiene perspectivas. En el mejor de los casos, no avanzaron un solo paso.

LA SITUACIÓN EN LA OPOSICIÓN

No cabe la menor duda de que la situación en la oposición socíaldemócrata alemana tiene enorme interés para todos los internacionalistas. La socialdemocracia alemana oficial, que era el partido más fuerte, el partido dirigente de la II Internacional, asestó el golpe más sensible a la organización internacional de los obreros. Pero también en la socialdemocracia alemana resultó más poderosa la oposición. Fue en el primero de los grandes partidos europeos donde los camaradas, que habían permanecido fieles a la bandera del socialismo, hicieron oír su estentórea protesta. Hemos leído con alegría las revistas Lichtstrahlen y Die Internationale. Y con mayor alegría aun nos hemos enterado de la difusión en Alemania de numerosos llamamientos revolucionarios ilegales, como, por ejemplo: "El enemigo principal está dentro del propio país". Ello nos dice que el espíritu del socialismo está vivo entre los obreros alemanes, que en Alemania hay todavía hombres capaces de defender el marxismo revolucionario.

* Conferencia de Copenhague: Conferencia de los socialistas de los países neutrales celebrada en Copenhague entre el 17 y el 18 de enero de 1915. Participaron representantes de los partidos socialistas de Suiza, Dinamarca, Noruega y Holanda. Aprobó una resolución en la que se proponía a los diputados socialdemócratas de los parlamentos de los países neutrales que exigieran a sus gobiernos que actuaran de intermediarios entre los países combatientes para acelerar el restablecimiento de la paz. (Ed)

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La división en el movimiento socialista de hoy día, se ha revelado agudamente en la socialdemocracia alemana. En ella aparecen tres tendencias bien definidas: los oportunistas chovinistas, que en ninguna parte han llegado a tal grado de degradación y apostasía como en Alemania; el ``centro'' kautskista, que se mostró totalmente incapaz de desempeñar cualquier otro papel salvo el de lacayo de los oportunistas, y la izquierda, que representa a los únicos socialdemócratas de Alemania.

Como es natural, lo que más nos interesa es la situación en la izquierda alemana. En ella vemos a nuestros camaradas, la esperanza de todos los elementos internacionalistas.

¿Cuál es, pues, esa situación?

La revista Die Internationale tenía completa razón cuando afirmó que en la izquierda alemana todo está todavía en proceso de fermentación, que deben producirse aún grandes reagrupamientos y que dentro de ella hay elementos más decididos y menos decididos.

A nosotros, internacionalistas rusos, no nos anima la más mínima pretensión de interferir en los asuntos internos de nuestros camaradas de la izquierda alemana. Comprendemos que sólo ellos mismos son de verdad competentes para determinar sus métodos de lucha contra los oportunistas, de acuerdo con las condiciones de tiempo y lugar. Consideramos que sólo nos asiste el derecho, y el deber, de decir con franqueza qué opinión nos merece la situación.

Estamos convencidos de que el autor del editorial de la revista Die Internationale tenía plena razón al afirmar que el ``centro'' kautskista ocasiona más daño a la causa del marxismo que el socialchovinismo declarado. Quien trate ahora de borrar las divergencias, quien, bajo una apariencia de marxismo, haga ahora a los obreros la defensa de lo que predica el kautskismo, adormece a los obreros y es más peligroso que los Südekum y los Heme, que plantean el problema de frente y obligan a los obreros a orientarse.

La ``fronda''* contra las "instancias superiores", que Kautsky

y Haase se permiten en los últimos tiempos, a nadie debe engañar. Las divergencias entre ellos y los Scheidemann no son divergencias de principio. Los unos consideran que Hindenburg y Mackensen han vencido ya y que ahora pueden permitirse el lujo de protestar contra las anexiones. Los otros estiman que Hindenburg y Mackensen no han vencido aún, y que por lo tanto hay que "mantenerse firmes hasta el fin''.

El kautskismo sólo en apariencia lucha contra las "instancias superiores", y con el propósito de hacer que se esfume después de la guerra, a los ojos de los obreros, la discusión de principios y escamotear el asunto con una ampulosa resolución---la mil y tantas---de vago espíritu ``izquierdista'', para lo que son verdaderos maestros los diplomáticos de la II Internacional.

Es perfectamente comprensible que en su difícil lucha contra las "instancias superiores", la oposición alemana deba aprovechar también esta fronda sin principios del kautskismo. Ahora bien, la actitud negativa hacia el neokautskismo debe ser siempre la piedra de toque para todo internacionalista. Sólo es verdadero internacionalista quien combate el kautskismo, quien comprende que el ``centro'' sigue siendo, desde el punto de vista de los principios, inclusive después del aparente viraje de sus dirigentes, aliado de los chovinistas y de los oportunistas.

Nuestra actitud hacia cualesquiera elementos vacilantes de la Internacional tiene enorme importancia. Estos elementos---de preferencia socialistas de matiz pacifista---existen tanto en los países neutrales como en algunos países beligerantes (por ejemplo, en Inglaterra, el Partido Laborista Independiente). Estos elementos pueden ser nuestros compañeros de ruta. Es indispensable un acercamiento con ellos, contra los socialchovinistas. Mas es preciso recordar que son únicamente compañeros de ruta y que en lo principal y en lo básico no nos acompañarán en el. restablecimiento de la Internacional, que, por el contrario, nos enfrentarán y seguirán a Kautsky, Scheidemann, Vandervelde y Sembat. En las conferencias internacionales es imposible limitar el propio programa a lo que es aceptable para estos elementos. De proceder así. caeríamos nosotros mismos prisioneros de los pacifistas vacilantes. Ello ocurrió, por ejemplo, en la Conferencia Internacional de Mujeres, de Berna. En ella, la delegación alemana, que se atuvo al punto de vista de la camarada Clara Zetkin, desempeñó virtualmente el papel de ``centro''. La conferencia de mujeres

* Fronda: movimiento contra el absolutismo impulsado por sectores de la burguesía y de la nobleza en Francia, en el siglo XVIII. Por extensión, en la terminología política, dícese de las personas o grupos políticos que manifiestan oposición por simple espíritu de disconformidad o contradicción. (Ed.)

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sólo dijo lo que era aceptable para las delegadas del partido oportunista holandés de Troelstra y para las del ILP (Partido Laborista Independiente), el que---no lo olvidemos---votó a favor de la resolución de Vandervelde en la conferencia de Londres de los chovinistas de la ``Entente''. Dejamos expresado el gran respeto que nos merece el ILP por su valiente lucha contra el gobierno inglés durante la guerra. Pero sabemos que este partido nunca se ha situado, tampoco se sitúa hoy, en el terreno del marxismo. Y consideramos que la tarea principal de la oposición socialdemócrata en el momento actual es alzar la bandera del marxismo revolucionario, decir a los obreros con firmeza y claridad qué pensamos de las guerras imperialistas y lanzar la consigna de acciones revolucionarias de masas, o sea, de trasformación de la época de las guerras.imperialistas en el comienzo de una época de guerras civiles.

A pesar de todo, en muchos países hay elementos socialdemócratas revolucionarios. Los hay en Alemania, en Rusia, en Escandinavia (la influyente tendencia que representa el camarada Hoglund), en los Balcanes (el partido de los ``tesniakí'' búlgaros), en Italia, en Inglaterra (una parte del Partido Socialista Británico), en Francia (el propio Vaillant reconoció en L'Humanité que había recibido cartas de protesta de intemacionalistas, aunque no publicó íntegra una sola de ellas), en Holanda (los tribunistas *), etc. Y la tarea del día es unir a estos elementos marxistas ---por poco numerosos que sean al principio---, en recordar en su nombre las hoy olvidadas palabras del verdadero socialismo y exhortar a los obreros de todos los países a que rompan con los chovinistas y se agrupen bajo la antigua bandera del marxismo. Las deliberaciones referentes a los llamados programas de ``acción'' se han limitado hasta ahora a la Simple proclamación d¿l programa más o menos completo del pacifismo a secas. El marxismo no es pacifismo. Es necesario luchar por la cesación, lo

* Tríbunistas: miembros del Partido Socialdemócrata Holandés cuya publicación oficial era el diario Tribuna. Sus líderes fueron D. Wijakoop, H. Gorter, A. Pannekoek, H. Roland-Holst. No constituían un partido revolucionario consecuente, pero representaban el ala izquierda del movimiento obrero en Holanda y durante la guerra imperialista mundial defendían en lo fundamental posiciones internacionalistas. En 1918 formaron él Partido Comunista de Holanda. (Ed.)

más rápido posible, de la guerra. Pero la reivindicación de la ``paz'' sólo adquiere sentido proletario cuando se llama a la lucha revolucionaria. Sin una serie de revoluciones, la pretendida paz democrática es una utopía pequeñoburguesa. El único verdadero programa de acción sería un programa marxista, que diese a las masas una respuesta cabal y clara acerca de lo ocurrido, que explicase qué es el imperialismo y cómo se debe luchar contra él; que declarase sin rodeos que el oportunismo ha llevado a la II Internacional a la bancarrota y que llamase abiertamente a organizar una Internacional marxista sin los oportunistas y contra los oportunistas. Sólo un programa así, que demostrase que tenemos fe en nosotros mismos, que tenemos fe en el marxismo; que declaramos al oportunismo una guerra de vida o muerte, nos aseguraría, más tarde o más temprano, la simpatía de las genuinas masas proletarias.

EL PARTIDO OBRERO SOCIALDEMÓCRATA DE RUSIA Y LA III INTERNACIONAL

El POSDR hace tiempo que se separó de sus oportunistas. Los oportunistas rusos se han vuelto ahora, además, chovinistas. Esto no hace más que reafirmarnos en la.opinión de que la división con ellos era necesaria en bien del socialismo. Estamos convencidos de que las actuales divergencias entre los socialdemócratas y los socialchovinistas no son en modo alguno menores que las que existían entre socialistas y anarquistas al separarse los primeros de los segundos.

El oportunista Monitor dice bien en Preussische ]ahrbücher que la unidad actual es ventajosa para los oportunistas y para la burguesía, ya que obliga a la izquierda a someterse a los chovinistas e impide a los obreros orientarse en las discusiones y crear el propio partido, verdaderamente obrero y verdaderamente socialista. Tenemos la profunda convicción de que en la situación actual la causa- de la división con los oportunistas y los chovinistas es-el primer deber de un revolucionario, de la misma manera que la división con los amarillos, los antisemitas, los sindicatos obreros liberales, etc., fue necesaria para educar con mayor rapidez a los obreros rezagados y atraerlos. & las, filas del partido soeialclemócrata.

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Según nuestra opinión, la III Internacional debiera fundarse precisamente sobre esta base revolucionaria. Para nuestro partido no existe el problema de si es oportuna la ruptura con los sociaichovinistas. Ya lo ha resuelto de manera irrevocable. Para él sólo existe ahora el saber si ello es realizable en un futuro cercano, en escala internacional.

Ni qué hablar que para hacer realidad la organización marxista internacional es preciso que en los distintos países exista disposición a crear partidos marxistas independientes. Alemania, por ser el país donde el movimiento obrero es más antiguo y poderoso, tiene importancia decisiva. El futuro cercano dirá si ya han madurado las condiciones para crear la nueva Internacional marxista. Si es así, nuestro partido ingresará con alegría en esa III Internacional, depurada de oportunismo y chovinismo. Si no es así, dirá que esa depuración exige todavía una evolución más o menos larga. Y entonces nuestro partido constituirá la oposición extrema dentro de la antigua Internacional, hasta que se cree en los diferentes países la base necesaria para una comunidad internacional de los obreros que se sitúe en el terreno del marxismo revolucionario.

No sabemos, ni podemos saber, cómo se desarrollarán las cosas en los próximos años en el plano internacional. Pero lo que sabemos a ciencia cierta y de lo que estamos firmemente convencidos es que nuestro partido, en nuestro país, entre nuestro proletariado trabajará sin desmayos en la dirección anotada y que toda su actividad diaria hará que sé cree la sección rusa de la Internacional marxista.

Tampoco faltan en Rusia socialchovinistas declarados ni grupos del ``centro''. Esa gente luchará contra la creación de una Internacional marxista. Sabemos que Plejánov está en la misma posición de principios que Südekum, al que desde ya tiende la mano. Sabemos que el llamado "Comité de Organización", dirigido por Axelrod, defiende el kautskismo en el suelo ruso. Bajo la forma de unidad de la clase obrera, esta gente preconiza la unidad con los oportunistas y, por su conducto, con la burguesía. Pero cuanto conocemos sobre el presente del movimiento obrero en Rusia nos da la plena seguridad de que el proletariado políticamente conciente de Rusia seguirá estando, como hasta ahora, con nuestro partido.

[437] __NUMERIC_LVL2__ CAPÍTULO IV __ALPHA_LVL2__ HISTORIA DE LA DIVISIÓN Y SITUACIÓN ACTUAL
EN LA SOCIALDEMOCRACIA RUSA

La táctica del POSDR con respecto a la guerra, expuesta anteriormente, es el resultado inevitable del desarrollo de treinta años de la socialdemocracia de Rusia. No se puede comprender bien esta táctica, como tampoco la situación actual de la socialdemocracia en nuestro país, si no se conoce la historia de nuestro partido. He ahí por qué debemos recordar también aquí al lector los hechos fundamentales de esa historia.

La socialdemocracia surgió, como tendencia ideológica, en 1883, cuando el grupo "Emancipación del Trabajo"* expuso por primera vez en forma sistemática, en el extranjero, las ideas socialdemócratas aplicadas a Rusia. Hasta el comienzo de la década del 90, la socialdemocracia siguió siendo en Rusia una tendencia ideológica, sin nexos con el movimiento obrero de masas. A principios de la década del 90, el ascenso social, la agitación y el movimiento huelguístico de los obreros hicieron de la socialdemocracia una fuerza política activa, vinculada indisolublemente con la lucha (tanto económica como política) de la clase obrera. En esa misma época se inició la división de la socialdemocracia en ``economistas'' e ``iskristas''.

LOS ``ECONOMISTAS'' Y LA VIEJA ISKRA (1894-1903)

El ``economismo'' fue una tendencia oportunista de la socialdemocracia rusa. Sn esencia política se reducía al programa si-

* Véase V. I. Lenin, ob. ctt., t. IV, nota 1.5. CErf.)

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HISTOBIA DE LA DIVISIÓN Y SITUACIÓN ACTUAL . . .

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guíente: "a los obreros, la lucha económica; a los liberales, la lucha política". Su principal apoyo teórico fue el llamado "marxismo legal" o ``struvismo'', que ``admitía'' un ``marxismo'' depurado por completo de espíritu revolucionario y adaptado a las necesidades de la burguesía liberal. Los ``economistas'', que alegaban el atraso de la masa de los obreros en Rusia, que deseaban "marchar con la masa", limitaban los objetivos y el alcance del movimiento obrero a la lucha económica y al apoyo político al liberalismo, sin plantearse tareas políticas independientes ni tarea revolucionaria alguna.

La vieja Iskra (1900-1903) condujo victoriosamente la lucha contra el ``economismo'', en nombre de los principios de la social.democracia revolucionaria.-' Lo mejor del proletariado políticamente conciente estuvo con Iskra. Varios años antes de la revolucjón, la socialdemocracia presentó el programa más consecuente e intransigente. Y la lucha de clases, la acción de las masas en el curso de la revolución de 1905 confirmaron ese programa. Los ``economistas'' se adaptaban al atraso de las masas. Iskra educó a una vanguardia de los obreros, capaz de hacer avanzar a las masas. Todos los argumentos que hoy utilizan los socialchovinistas (sobre la necesidad de tener en cuenta a las masas, sobre el carácter progresista del imperialismo, sobre las ``ilusiones'' de los revolucionarios, etc.) han sido ya empleados por los economistas. Los socialdemócratas rusos, hace veinte años, conocieron la modificación oportunista del marxismo en ``struvismo''.

democráticos a la lucha revolucionaria, pese a las vacilaciones y traiciones del liberalismo. Y las masas obreras, como lo reconocieron más de una vez los propios mencheviques, marcharon durante la revolución, en todas las acciones importantes, con los

bolcheviques.

La revolución de 1905 puso a prueba, robusteció, profundizó y templó en Rusia la táctica socialdemócrata revolucionaria sin concesiones. La acción abierta de las clases y de los partidos puso de manifiesto reiteradas veces los vínculos que unían al oportunismo socialdemócrata (al ``menchevismo'') con el liberalismo.

EL MARXISMO Y EL LIQUIDACIONISMO (1908-1914)

La época contrarrevolucionaria puso otra vez a la orden del día, en forma totalmente nueva, el problema de la táctica oportunista y la táctica revolucionaria de la socialdemocracia. El cauce principal del menchevismo, a despecho de las protestas de muchos de sus mejores representantes, dio nacimiento a la tendencia liquidacionista, al rechazo de la lucha por una nueva revolución en Rusia, de la organización y la actividad ilegales; a las burlas despectivas a propósito de la ``clandestinidad'', de la consigna de la república, etc. El grupo de publicistas ``legales'' de la revista Nasha Zariá (señores Potrésov, Cherevanin. etc.) constituyó un núcleo independiente del viejo partido socialdemócrata, núcleo al que la burguesía liberal rusa, que deseaba apartar a los obreros de la lucha revolucionaría, sostenía,-ensalzaba y mimaba de mil ma-

EL MENCHEVISMO Y EL BOLCHEVISMO (1903-1908)

La revolución democraticoburguesa dio lugar, en la socialdemocracia, a una nueva lucha de tendencias que fue prolongación directa de la anterior. El ``economismo'' adquirió la forma de ``menchevismo''. La defensa de la táctica revolucionaria de la vieja Iskra dio origen al ``bolchevismo''.

En los turbulentos años de 1905 a 1907, el menchevismo era una tendencia oportunista que apoyaban los burgueses liberales y que llevaba las tendencias de la burguesía liberal al movimiento obrero. Su esencia consistió en adaptar la lucha de la clase obrera al liberalismo. El bolchevismo, por el contrario, planteó como tarea a los obreros socialdemócratas incorporar los campesinos

:IS.

Este grupo de oportunistas fue excluido del partido por la Conferencia del POSDR de enero de 1912, que reconstruyó el partido, pese a la feroz resistencia de numerosos grupos y grupitos formados en el extranjero. Durante más de dos años ( comienzos de 1912 y mediados de 1914) se desarrolló una lucha tenaz entre los dos partidos socialdemócratas: el CC, elegido en enero de 1912, y el "Comité de Organización", que no reconocía la Conferencia de enero y quería reconstruir el partido de otro modo, manteniendo la unidad con el grupo de Nasha Zariá. Entre los dos diarios obreros (Pravda y Lucha, y sus sucesores) y los dos

~^^8^^ Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XVIII, nota 19. (Ed.)

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pravdistas y de 661 entre los liquidadores. Desde el 1 de enero de 1913 hasta el 13 de mayo de 1914 se obtuvieron los totales siguientes: 5.054 aportes de grupos obreros para los ``pravdistas'' (es decir, para nuestro partido) y 1.332, o sea, el 20,8 por ciento para los liquidadores.

EL MARXISMO Y EL SOCIALCHOVINISMO (1914-1915)

La gran guerra europea de 1914-1915 ha permitido a todos los socialdemócratas europeos, entre ellos a los rusos, comprobar su táctica durante una crisis de proporciones mundiales. El carácter reaccionario, expoliador y esclavista de la guerra es infinitamente más evidente de parte del zarismo que de parte de los demás gobiernos. ¡Y sin embargo, el grupo fundamental de los liquidadores (el único que, fuera de nosotros y gracias a sus vínculos con los liberales, ejerce importante influencia en Rusia) ha virado hacia el socialchovinismo! Dado el monopolio de la legalidad del que gozaba desde hacía bastante tiempo, este grupo de Nasha Zana propagó entre las masas la idea de "no resistencia a la guerra", la de desear la victoria de la Triple (hoy cuádruple) Entente, de imputar al imperialismo germano "pecados que exceden toda medida", etc. Plejánov, que desde 1903 había dado múltiples pruebas de su extrema incoherencia política y de su paso a las posiciones oportunistas, adoptó en forma aun más tajante esa misma actitud, lo que le valió los elogios del conjunto de la prensa burguesa de Rusia. Plejánov descendió hasta el punto de declarar que de parte del zarismo la guerra era justa, ¡¡y en una entrevista que publicaron los periódicos gubernamentales de Italia instó a este país a entrar en la guerra!!

Por lo tanto resultó plenamente confirmado que nuestra evaluación de la tendencia liquidacionista y la exclusión del principal grupo de liquidadores de las filas de nuestro partido era justa. El programa real de los liquidadores y el significado real de su orientación no se limita hoy al oportunismo en general, consiste en que ellos, además, asumen la defensa de los privilegios de gran potencia y de las ventajas de los terratenientes y de la burguesía gran rusos. Es la orientación de la política obrera nacional-liberal. Es la alianza de parte de los radicales pequeñoburgueses y de una ínfima parte de obreros privilegiados con ``su'' burguesía nacional y contra, la masa del proletariado,

grupos socialdemócratas de la IV Duma del Estado (el "Grupo OSDR" de los pravdistas o marxistas, y el "grupo socialdemócrata" de los liquidadores, con Chjeídze a la cabeza) se entabló una •porfiada lucha.

Los ``pravdistas'', que salieron en defensa de la fidelidad a los legados revolucionarios del partido, que apoyaron el ascenso ya iniciado del movimiento obrero (sobre todo después de la primavera de 1912), que combinaron la organización legal con la ilegal, la prensa con la agitación, unieron en torno suyo a la aplastante mayoría de la clase obrera políticamente conciente, en tanto los liquidadores, que actuaban como fuerza política sólo por medio del grupo de Nasha Zana, se apoyaron en el pródigo respaldo de los elementos liberales burgueses.

El dinero que públicamente aportaban los grupos obreros a los periódicos de ambos partidos, y que era en aquella época la forma de la cuota de afiliados de los socialdemócratas que se ajustaba a las condiciones de Rusia (la única forma legal posible, la que todos podían controlar libremente), confirmó sin lugar a dudas la fuente proletaria de la fuerza y la influencia de los `` pravdistas'' (marxistas) y la liberal burguesa de la de los liquidadores (y de su ``CO''). Veamos unos breves datos sobre estos aportes, de los que informa en detalle el libro Marxismo y liquidacionismo° y, en forma abreviada, el periódico socialdemócrata alemán Leipziger Volkszeitung del 21 de julio de 1914.

Número y monto de los aportes para los diarios socialdemócratas de Petersburgo---marxistas (pravdistas) y liquidadores--- entre el 1 de enero y el 13 de mayo de 1914:

De grupos obreros .. . De grupos no obreros

Pravdistas

Núm. de

Total

aportes en rublos

2.873

18.934

713

2.650

Liquidador e s

Núm. de Total

aportes en rublos

671

5.296

453

6.760

Así, pues, nuestro partido agrupó en 1914 a las 4/5 partes de los obreros políticamente eoncientes de Rusia en torno de la táctica socialdemócrata revolucionaria. Durante todo el año 1913, el número de aportes de los grupos obreros fue de 2.181 entre los

c Id. ibíd.. t. XXI, nota 1. (Ed.)

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LA SITUACIÓN ACTUAL EN LA SOCIALDEMOCRACIA RUSA

Como ya hemos dicho, ni los liquidadores, ni los varios grupos del extranjero (Plejánov, Alexinski, Trotski y demás), ni los llamados socialdemócratas ``nacionales'' (es decir, no gran rusos) reconocen nuestra Conferencia de enero de 1912. Entre los innumerables improperios que se nos han prodigado, la acusación más frecuente contra nosotros fue la de ``usurpación'' y de `` divisionismo''. Como respuesta a ello dimos cifras exactas y susceptibles de comprobación objetiva, que demuestran que nuestro partido agrupaba a las 4/5 partes de los obreros políticamente concientes de Rusia. Y esto no es poca cosa, dadas las dificultades del trabajo ilegal en una época de contrarrevolución.

Si la ``unidad'' era posible en Rusia sobre la base de la táctica socialdemócrata, sin excluir al grupo de Nasha Zariá, ¿por qué no la realizaban nuestros numerosos adversarios, al menos entre ellos? Desde enero de 1912 han pasado tres años y medio, y durante este período nuestros adversarios no pudieron crear, a pesar de todos sus deseos, un partido socialdemócrata dirigido contra nosotros. Este hecho es la mejor defensa de nuestro partido.

Toda la historia de los grupos socialdemócratas que combaten a nuestro partido es una historia de descomposición y disgregación. En marzo de 1912, todos sin excepción se ``unificaron'' para injuriarnos. Pero ya en agosto de 1912, año en que se constituyó contra nosotros el llamado "bloque de agosto", comenzó la disgregación entre ellos*. Una parte de los grupos se separó, pero no pudieron crear un partido ni un CC. Formaron únicamente el CO "para restablecer la unidad". Aunque, en la realidad, ese CO resultó ser una débil defensa para el grupo liquidacionista en Rusia. Durante el período íntegro de gran ascenso del movimiento obrero en Rusia y de las huelgas de masas de 1912-1914, el único grupo de todo el "bloque de agosto" que trabajó entre las masas siguió siendo el de Nasha Zariá, cuya fuetza reside en sus vinculaciones

con los liberales. Y a principios de 1914, se retiraron formalmente del "bloque de agosto" los socialdemócratas letones (los socialdemócratas polacos no formaban parte de él), mientras que Trotski, uno de los dirigentes del bloque, lo abandonó, aunque no formalmente, y creó una vez más su grupo aparte. En julio de 1914, en la Conferencia de Bruselas, de la que participaron el Comité Ejecutivo del BSI, Kautsky y Vandervelde, se constituyó contra nosotros el llamado "bloque de Bruselas", que no integraban los letones y del que acto seguido se separaron los socialdemócratas polacos, la oposición. Cuando estalló la guerra, el bloque se des-. integró. Nasha Zariá, Plejánov, Alexinski y el dirigente de los socialdemócratas del Cáucaso, An*, se han convertido públicamente en socialchovinistas, que propugnan como deseable la derrota de Alemania. El CO y el Bund asumen la defensa de los socialchovinistas y de las bases del socialchovinismo. El grupo de Chjeídze, aunque votó contra los créditos de guerra (en Rusia hasta los demócratas burgueses, los trudoviques, votaron en contra), sigue siendo fiel aliado de Nasha Zariá. Nuestros furiosos socialchovinistas, Plejánov, Alexinski y Cía., se sienten muy satisfechos del grupo Chjeídze. En París se funda el periódico Nasha Slovo (antes Golas), principalmente con la colaboración de Mártov y Trotski, deseosos de conjugar la defensa platónica del internacionalismo con la reivindicación absoluta de la unidad con Nasha Zariá, el CO o el grupo de Chjeídze. Después de 250 números, el periódico se ha visto obligado a reconocer su propia desintegración: una parte de su Redacción se inclina hacia nuestro partido; Mártov permanece fiel al CO, que censura públicamente el ``anarquismo'' de Nashe Slovo (de la misma manera que los oportunistas en Alemania, David y Cía., Internationale Korrespondenz*'*', Legien y Cía., acusan de anarquismo al camarada Liebknecht); Trotski anuncia su ruptura con el CO, pero desea marchar con el grupo de Chjeídze. Veamos ahora el programa y la táctica del grupo Chjeídze, expuestos por uno de sus dirigen-

* Bloque de agosto: bloque antipartidario de liquidadores, trotskistas y demás oportunistas organizado contra los bolcheviques. El organizador del bloque fue Trotski. Se había constituido en la conferencia de representantes de grupos y tendencias antipartidarias, celebrada en agosto de 1912 en Viena. Véase más detalles en ob. cit., t. XVIII, nota 16. (Ed.)

* An: N. Zhordania. Véase V. I. Lenin, ob. cit., ``Biografías'', tomo complementario 3. (Ed.)

°* Internationale Korrespondenz ("Correspondencia internacional"): semanario de los socialchovinistas alemanes. Se publicó en Berlín, desde fines de setiembre de 1914 hasta el 1 de octubre de 1918. (Ed.)

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HISTORIA DE LA DIVISIÓN Y SITUACIÓN ACTUAL

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tes. En el número 5 de 1915 de Sovremienni Afir", revista que sigue la orientación de Plejánov y de Alexinski, escribe Chjenkeli:

Decir que la socialdemocracia alemana estaba en condiciones de impedir la intervención militar de su país y que no lo hizo, significa desear ocultamente que no sólo ella, sino también su patria, agonizaran en las barricadas, o mirar los objetos que nos rodean a través del telescopio anarquista**.

En estas breves líneas se expresa toda la esencia del socialchovinismo: la justificación de principios de la "defensa de la patria" en la guerra actual y las burlas---con permiso de los censores militares---a la prédica y la preparación de la revolución. No se trata en absoluto de si la socialdemocracia alemana estaba en condiciones de impedir la guerra, como tampoco de si los revolucionarios pueden garantizar, en general, el triunfo de la revolución. Todo consiste en proceder como socialistas o, literalmente, `` agonizar'' en brazos de la burguesía imperialista.

LAS TAREAS DE NUESTRO PARTIDO

La socialdemocracia surgió en Rusia antes de la revolución democraticoburguesa (1905) en el país y se fortaleció durante la revolución y la contrarrevolución. El atraso de Rusia explica la extraordinaria abundancia de tendencias y matices del oportunismo pequeñoburgués entre nosotros, en tanto que la influencia del marxismo en Europa y la solidez de los partidos socialdemócratas legales antes de la guerra, hicieron de nuestros ejemplares liberales casi admiradores de la teoría y de la socialdemocracia `` razonables'', ``europeas'' (no revolucionarias), ``marxistas'' ``legales''. La

clase obrera no podía constituir en Rusia su partido más que en una lucha resuelta, de treinta años, contra todas las variedades del oportunismo. La experiencia de la guerra mundial, que produjo la vergonzosa bancarrota del oportunismo europeo y reforzó la alianza de nuestros nacional-liberales con el liquidacionismo socialchovinista, torna más firme en nosotros la convicción de que nuestro partido debe transitar, también en adelante, ese mismo camino revolucionario consecuente.

* Sovremienni Mir ("El mundo actual"): revista mensual, literaria, científica y política, publicada en Petersburgo desde octubre de 1906 hasta 1918. Sus colaboradores más consecuentes eran mencheviques, y entre ellos estaba J. Plejánov; los bolcheviques participaron también en la revista en el período en que formaron un bloque con los partidarios de Plejánov, y a comienzos de 1914. Durante la primera guerra mundial la publicación fue vocero de los socialchovinistas. (Ed.)

vt> S. M., núm. 5, 1915, pág. 148. Trotski ha declarado recientemente que considera misión suya realzar la autoridad del grupo de Chjeídze en la Internacional. Es indudable que Chjenkeli, por su parte, empleará tanta energía como él para realzar la autoridad de Trotski en la Internacional-. . .

[446] __ALPHA_LVL1__ LA CONSIGNA DE LOS ESTADOS
UNIDOS DE EUROPA 447

LA CONSIGNA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE EUROPA

de'la lucha de clase más enconada, de guerra civil, de revoluciones y contrarrevoluciones.

Pero si la consigna de los Estados Unidos republicanos de Europa, formulada en relación con el derrocamiento revolucionario de las tres monarquías más reaccionarias de Europa, encabezadas por la rusa, es absolutamente inobjetable como consigna política, queda aun el importantísimo problema del contenido y el significado económico de esta consigna. Desde el punto de vista de las condiciones económicas del imperialismo, es decir, de la exportación de capital y del reparto del mundo entre las potencias coloniales ``avanzadas'' y ``civilizadas'', los Estados Unidos de Europa, bajo el capitalismo, son o bien imposibles o reaccionarios.

El capital se ha hecho internacional y monopolista. El mundo está repartido entre un puñado de grandes potencias, es decir, de potencias que prosperan con el gran saqueo y con la opresión de las naciones. Cuatro grandes potencias de Europa: Inglaterra, Francia, Rusia y Alemania, con una población de 250 a 300 millones de habitantes y una superficie de cerca de 7 millones de kilómetros cuadrados, poseen colonias con una población de casi quinientos millones (494,5 millones), con una superficie de 64,6 millones de kilómetros cuadrados, es decir, casi la mitad de la superficie del globo (133 millones de kilómetros cuadrados sin contar las regiones polares). Añádanse a ello tres Estados asiáticos: China, Turquía y Persia, actualmente despedazados por los bandoleros que hacen una guerra ``liberadora'', a saber: Japón, Rusia, Inglaterra y Francia. Aquellos tres Estados asiáticos, a los que se puede calificar de semicolonias (en la realidad, son ahora colonias en sus nueve décimas partes) tienen 360 millones de habitantes y una superficie de 14,5 millones de kilómetros cuadrados (es decir, casi un 50 por ciento más que la superficie de toda Europa).

Además, Inglaterra, Francia y Alemania han invertido en el extranjero un capital no inferior a los 70.000 millones de rublos. Para recibir la ``legítima'' rentita que proporciona esa bonita suma ---una rentita de más de 3.000 millones de rublos por año---están los comités nacionales de millonarios, llamados gobiernos, dotados de ejércitos y de marinas de guerra, que ``colocan'' en las colonias y semicolonias a los hijitos y a los hermanitos del "señor Bi-

En Sotsial-Demokmt, núm. 40 informamos que la conferencia de las secciones de nuestro partido en el extranjero había decidido aplazar lo relativo a la consigna de los "Estados Unidos de Europa" hasta tanto se discutiera en la prensa el aspecto económico del problema*.

La discusión sobre este problema adquirió en nuestra Conferencia un carácter político unilateral. Quizás ello se debió, en parte, a que en el Manifiesto del Comité Central dicha consigna fue directamente formulada como política ("la consigna política inmediata...", se dice); además, no sólo se proponían los Estados Unidos republicanos de Europa, sino, que se subrayaba en especial que "sin el derrocamiento revolucionario de las monarquías alemana, austríaca y rusa", la consigna es absurda y falsa.

Sería totalmente erróneo objetar tal planteo del problema en los marcos de una valoración política de la mencionada consigna, por ejemplo, estimar que empaña o debilita, etc., la consigna de la revolución socialista. Las trasformaciones políticas en sentido verdaderamente democrático, y con mayor razón las revoluciones políticas, en ningún caso, nunca, cualesquiera sean las circunstancias, pueden empañar o debilitar la consigna de la revolución socialista. Por el contrario, siempre la aproximan, amplían su base e incorporan a la lucha socialista nuevas capas de la pequeña burguesía y de las masas semiproletarias. Y, por otra parte, las revoluciones políticas son inevitables en el curso de la revolución socialista, a la que no debe considerarse un acto único, sino una época de violentas conmociones políticas y económicas,

* Véase el presente tomo, pág. 252. (Ed.)

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V. I. LENIN

LA CONSIGNA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE EUROPA

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llón" como virreyes, cónsules, embajadores, funcionarios de todo género, sacerdotes y demás sanguijuelas.

Así está organizado, en la época del desarrollo superior del capitalismo, el despojo de cerca de mil millones de habitantes de la tierra por un puñado de grandes potencias. Bajo el capitalismo no puede existir otro tipo de organización. ¿Que se renuncie a las colonias, a las "esferas de influencia" o a la exportación de capitales? Pensar en ello sería descender al nivel del curita que domingo tras domingo predica a los ricos la grandeza del cristianismo y les aconseja dar a los pobres... bueno, si no unos cuantos miles de millones, al menos algunos centenares de rublos al año.

Bajo el capitalismo, los Estados Unidos de Europa son lo mismo que un acuerdo sobre el reparto de las colonias. Pero bajo el capitalismo el reparto no puede tener otra base ni otro principio que la fuerza. El multimillonario no puede repartir con alguien la "renta nacional" de un país capitalista más que en una proporción: "según el capital" (y, además, con el agregado de que el capital más considerable reciba más de lo que le corresponde). El capitalismo es la propiedad privada sobre los medios de producción y la anarquía de la producción. Predicar una distribución ``justa'' de la renta sobre esa base es proudhonismo, necedad de pequeñoburgués y filisteo. No puede haber otra distribución que la que se hace "de acuerdo con la fuerza". Ahora bien, la fuerza se modifica en el curso del desarrollo económico. Después de 1871, Alemania se fortaleció tres o cuatro veces más rápidamente que Inglaterra y Francia; Japón diez veces más rápidamente que Rusia. Para medir la fuerza real de un Estado capitalista, no hay ni puede haber otro medio que la guerra. La guerra no está en contradicción con la base de la propiedad privada, es el desarrollo directo e inevitable de esas bases. Bajo el capitalismo es imposible el crecimiento económico parejo de cada empresa y de cada Estado. Bajo el capitalismo no hay más recursos para restablecer de tiempo en tiempo el equilibrio roto que las crisis en la industria y las guerras en la política.

Por supuesto que los acuerdos temporales entre los capitalistas y entre las potencias son posibles. En este sentido también lo son los Estados Unidos de Europa, como acuerdo entre los capitalistas europeos... ¿sobre qué? Sólo la forma de aplastar en común el socialismo en Europa y defender en común las colonias

de las que se han apoderado por la violencia, contra Japón y Norteamérica, cuyos intereses se hallan gravemente lesionados por el actual reparto de colonias y que en el curso de los últimos cincuenta años se han fortalecido de modo muchísimo más rápido que la Europa monárquica, atrasada, que, de vieja, ha entrado en descomposición. Si se le compara con Estados Unidos de América, Europa en conjunto representa el estancamiento económico. Sobre la base económica actual, es decir, bajo el capitalismo, los Estados Unidos de Europa serían una organización de la reacción para detener el desarrollo más rápido de Norteamérica. Los tiempos en los que la causa de la democracia y la causa del socialismo se vinculaban sólo a Europa han pasado para no volver.

Los Estados Unidos del mundo (y no de Europa) son la fqi:ma estatal de unificación y libertad de las naciones que nosotros vinculamos con el socialismo, hasta tanto la victoria total del comunismo no conduzca a la desaparición definitiva de todo Estado, incluido el Estado democrático. Como consigna independiente es dudoso, sin embargo, que la consigna de los Estados Unidos del mundo sea justa; en primer lugar, porque se la une al socialismo y, en segundo lugar, porque podría dar pie a interpretaciones erróneas sobre la imposibilidad de la victoria del socialismo en un solo país y sobre la actitud de ese país hacia los demás.

La desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta del capitalismo. De ahí que la victoria del socialismo sea posible primero en unos pocos países capitalistas e inclusive en un solo país, en forma aislada. El proletariado victorioso de ese país, después de expropiar a los capitalistas y de organizar dentro de él la producción socialista, se alzaría contra el resto del mundo capitalista, atrayendo a su lado a las clases oprimidas de los demás países, provocando en ellos la insurrección contra los capitalistas y empleando, en caso necesario, hasta la fuerza militar contra las clases explotadoras y sus Estados. La forma política de la sociedad en la que triunfa el proletariado, derro.ando a la burguesía, será la república democrática, que centralizará de modo creciente las fuerzas del proletariado de la nación o de las naciones de que se trate en la lucha contra los Estados que no hayan pasado todavía al socialismo. La supresión de las clases es imposible sin la dictadura de la clase oprimida, del proetariado. La libre unión de las naciones bajo el socialismo es

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V. 1. L E N IN

imposible sin una lucha más o menos larga y tenaz de las repúblicas socialistas contra los Estados atrasados.

He ahí en virtud de qué razones---resultado de las numerosas discusiones que sobre el problema hubo en la Conferencia de las secciones del POSDR en el extranjero y después de la conferencia---la Redacción del OC llegó a la conclusión de que la consigna de los Estados Unidos de Europa es incorrecta.

[451] __ALPHA_LVL1__ NOTA DE LA REDACCIÓN DE SOTSIAL-DEMOKRAT
AL MANIFIESTO DEL CC DEL POSDR SOBRE
LA GUERRA

Sotsial-Demokrat, núm. 44, 23 de agosto de 1915.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico.

SOBRE LA CONSIGNA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE EUROPA*^^1^^

La reivindicación de los Estados Unidos de Europa, tal como la formula el manifiesto del CC---acompañada de un llamado a derrocar las monarquías de Rusia, Austria y Alemania---, se distingue de la interpretación" pacifista de esta consigna por Kautsky y demás.

'El número 44 del OC de nuestro partido, Sotsial-Demokrat, publicó un artículo editorial en el que se demuestra la falsedad económica de la consigna de los "Estados Unidos de Europa"**.

Se trata, o bien de una reivindicación---irrealizable bajo el capitalismo---que supone una planificación de la economía mundial, cuando.gxiste el reparto de las colonias, de las esferas de influencia, etcétera, entre diferentes países. O se trata, si no, de una consigna reaccionaria, que representa la alianza temporal de

~^^8^^ Esta nota para el Manifiesto del CC del POSDR La guerra y la tsocialdemocracia de Rusia fue escrita por Lenin a raíz de la preparación del folleto El socialismo tj la guerra. Su intención era publicar un suplemento con el Manifiesto, la resolución de la Conferencia de las secciones del POSDR en el extranjero, realizada en Berna, y la Resolución de la Conferencia de Poronin del CC de POSDR con funcionarios del partido (1913) sobre el problema nacional. En una carta a V. A. Karpinski, dirigida a Ginebra donde se componía el folleto, Lenin escribe sobre esta nota: "La nota para el Manifiesto que acompaño, debe ser incorporada al folleto [...]. [Al párrafo del Manifiesto del CC (núm. 33 de Sotsial-Demokrat) en que se habla de los Estados Unidos de Europa]. De acuerdo con las indicaciones de Lenin la nota fue publicada. (Ed.)

"" Véase el presente tomo, pág. 446-450. (Ed.)

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I. LENIN

las grandes potencias de Europa para sojuzgar mejor a las colonias y despojar a Japón y Norteamérica, cuyo desarrollo es más rápido.

Escrito en agosto de 1915.

Publicado en agosto de 1915, en el folleto El socialismo y la guerra, editado en Ginebra por Ja Redacción de Sotsial-Demokrat.

Se publica de acuerdo con el texto del folleto.

[453] __ALPHA_LVL1__ PROYECTO DE RESOLUCIÓN DE LA IZQUIERDA
DE ZIMMERWALD

La guerra actual ha sido engendrada por el imperialismo. El capitalismo ha llegado ya a su etapa superior. Las fuerzas productivas de la sociedad y el volumen del capital han rebasado los estrechos límites de los diferentes Estados nacionales. De ahí la tendencia de las grandes potencias a esclavizar a otras naciones y a apoderarse de colonias como fuentes de materias primas y esferas de inversión de capital. El mundo entero se funde en un organismo económico único; se halla repartido entre un puñado de grandes potencias. Las condiciones objetivas para el socialismo han alcanzado plena madurez, y la guerra actual es una guerra entre capitalistas por los privilegios y monopolios que pudieran retardar la caída del capitalismo.

Los socialistas, que aspiran a liberar al trabajo del yugo del capital y defienden la solidaridad universal de los obreros, luchan, al misino tiempo, contra toda forma de opresión y desigualdad de las naciones. Cuando la burguesía era una clase progresista e, históricamente, estaba a la orden del día el derrocamiento del feudalismo, del absolutismo y de la opresión por otras naciones, los socialistas, que fueron siempre los demócratas más consecuentes y más resueltos, admitían en el sentido indicado por esos objetivos, y sólo en ese sentido, la "defensa de la patria". También hoy, si estallara en el este de Europa o en las colonias, una guerra de las naciones oprimidas contra las grandes potencias opresoras, las simpatías de los socialistas estarían enteramente de parte de los . oprimidos.

Pero la guerra de hoy ha sido engendrada por un período histórico totalmente distinto, en el cual la burguesía, antes clase progresista, -se ha vuelto reaccionaria. Vista desde el ángulo de

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V. I. LENIN

los dos grupos beligerantes, esta guerra es una guerra entre esclavistas por el mantenimiento y extensión de la esclavitud; es una guerra por un nuevo reparto de las colonias, por el ``derecho'' de oprimir a otras naciones, por los privilegios y monopolios que da al capital la posición de gran potencia y por la perpetuación de la esclavitud asalariada mediante la división de los obreros de diferentes países y su aplastamiento por la reacción. Por esta razón, todas las frases sobre la "defensa de la patria" que pronuncian ambos grupos beligerantes representan un engaño del pueblo por parte de la burguesía. Ni la victoria de uno de los grupos, cualquiera sea, ni la vuelta al statu quo pueden proteger la libertad de la mayoría de las naciones del mundo contra la opresión imperialista que ejerce un puñado de grandes potencias, ni garantizar a la clase obrera siquiera sus modestas conquistas culturales de hoy. El período del capitalismo relativamente pacífico ha pasado para siempre. El imperialismo ha significado para la clase obrera una inaudita agudización de la lucha de clases, miseria, desempleo, elevación del costo de la vida, reforzamiento de la opresión de los trusts, militarismo y la reacción política que se intensifica en todos los países, incluso los'más libres.

En verdad, la consigna de la "defensa de la patria" en la guerra actual equivale a la defensa del ``derecho'' de la ``propia'' burguesía nacional a oprimir a otras naciones; es en realidad una política obrera nacional-liberal, una alianza entre una ínfima parte de obreros privilegiados y "su propia" burguesía nacional, contra la masa de los proletarios y los explotados. Los socialistas que siguen esa política son en los hechos chovinistas, socialchovinistas. La política de votar los créditos de guerra, de entrar en los ministerios, de la Burgfrieden*, etc., es una traición al socialismo. El oportunismo, engendrado por las condiciones del período `` pacífico'', período que ha llegado a su término, ha madurado ahora hasta un punto que exige una ruptura con el socialismo; se ha convertido en un enemigo declarado del movimiento de liberación del proletariado. La clase obrera no puede alcanzar sus objetivos de importancia histórica mundial, si no libra la lucha más decidida contra el oportunismo y el socialchovinismo manifiestos

PROYECTO DE RESOLUCIÓN DE LA IZQUIERDA DE ZIMMERWALD

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(la mayoría en los partidos socialdemócratas de Francia, Alemania y Austria; Hyndman, los fabianos y los tradeunionistas en Inglaterra; Rubanóvich, Plejánov y Nasha Zariá en Rusia, etc.), así como contra el llamado ``centro'', que ha entregado las posiciones marxistas a los chovinistas.

El Manifiesto de Rasilea, adoptado unánimemente en 1912 por los socialistas del mundo entero, en previsión de que estallara entre las grandes potencias una guerra precisamente como la que ha estallado en la actualidad, reconocía en forma categórica el carácter imperialista y reaccionario de esa guerra, declaraba que consideraba un crimen el que los obreros de un país disparasen contra los de otro país, y proclamaba la proximidad de la revolución proletaria, en relación con esa misma guerra. Y en efecto, la guerra crea una situación revolucionaria, suscita sentimientos revolucionarios y una agitación revolucionaria en las masas, despierta en la mejor parte del proletariado la comprensión del carácter funesto del oportunismo, y agudiza la lucha contra este último. El anhelo de paz que crece en las masas expresa su decepción, el fracaso de la mentira burguesa sobre la defensa de la patria y el despertar de su conciencia revolucionaria. Al aprovechar ese estado de ánimo para su agitación revolucionaria, y sin detenerse en esa labor de agitación ante la idea de la derrota de ``su'' patria, los socialistas no engañarán al pueblo con la esperanza de que existe la posibilidad de una paz próxima medianamente sólida, de una paz democrática, que excluya la opresión de las^naciones, con la esperanza de un desarme, etc., sin el derrocamiento revolucionario de los gobiernos actuales. Sólo la revolución social del proletariado abrirá el camino hacia la paz y la libertad de las naciones.

La guerra imperialista anuncia la era de la revolución social. Todas las condiciones objetivas de la época actual han puesto a la orderi del día la lucha revolucionaria de masas del proletariado. Los socialistas---sin renunciar a ninguno de los medios de lucha legal de la clase obrera---tienen la obligación de subordinar todos y cada uno de esos medios a esta tarea inmediata y esencial; tienen el deber de desarrollar la conciencia revolucionaria de los obreros, de unirlos en la lucha revolucionaria internacional, de apoyar e impulsar toda acción revolucionaria y hacer todo lo posible por trasfonnar la guerra imperialista entre los pueblos en

* Tregua civil. (Ed.)

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una guerra civil de las clases oprimidas contra sus opresoras, en una guerra por la expropiación de la clase de los capitalistas, por la conquista del poder político por el proletariado, en una guerra por la realización del socialismo.

Escrito antes del 20 de agosto (2 de setiembre) de 1915.

Publicado por primera vez en 1930, en Léninski Sbórnik, XIV

Se publica de acuerdo con oJ manuscrito.

[457] __ALPHA_LVL1__ LA VOZ DE UN SOCIALISTA FRANCÉS HONESTO^^*^^

En la Suiza francesa, donde el chovinismo francófilo es tal vez un poco menos violento que en Francia, se ha escuchado la voz de un socialista honesto. En nuestros cobardes tiempos esto es todo un acontecimiento. Debemos prestar tanta más atención a esta voz por cuanto nos hallamos, en el presente caso, ante un socialista típicamente francés, o más bien latino, puesto que los italianos, por ejemplo, tienen el mismo temperamento y el mismo modo de pensar.

Se trata de un pequeño folleto de Paul Golay, redactor jefe de un modesto periódico socialista que se publica en Lausana. El autor dio una conferencia en esa ciudad, el 11 de marzo de 1915, sobre el tema El socialismo que muere y el socialismo que debe renacer, conferencia que fue editada más tarde en folleto aparte**.

``El 1 de agosto de 1914 estalló la guerra. Durante las semanas que precedieron y siguieron a esta fecha que ahora es famosa, millones de hombres esperaban." Así comienza el autor. Millones de homares, dice, esperaban saber si las resoluciones y las declaraciones de los dirigentes del socialismo conducirían a una " formidable insurrección que arrastre en su torbellino a los gobiernos criminales". Pero las esperanzas de millones de hombres se vieron defraudadas. "Como camaradas", dice Golay, nos empeñábamos en justificar a los socialistas con el argumento de que "la guerra se había producido inesperadamente, como un relámpago", y que estaban mal informados, pero estas excusas no nos satisfacían.

* Este artículo se publicó en setiembre de 1915 en la revista Kommttnist, núm. 1-2. (Ed.)

** Paul Golay, Le socialisme qui meurt et le socialisme qui doit renaítre, Lausanne, 1915, 22 págs., precio 15 céntimos. En vente á l'Admínistration du ``Grutléen'', Maison du Peuple, Lausanne.

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``Nos sentíamos mal, como si nuestra conciencia se hubiese hürrdido en las sucias aguas de la ambigüedad y de la mentira." El lector podrá deducir de esto que Golay es sincero, cualidad casi extraordinaria en nuestros días.

Golay evoca las "tradiciones revolucionarias" del proletariado. Comprende muy bien que "cada situación exige necesariamente una acción adecuada", nos recuerda que 'las situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales. A grandes males, grandes remedios".. Evoca "las resoluciones de los congresos", que "se dirigen de un modo directo a las masas y las incitan a una acción revolucionaria e insurreccional". Cita después los pasajes correspondientes de las Resoluciones de Stuttgart y Basilea^^78^^. El autor subraya que "estas diversas resoluciones no contienen ningún argumento sobre la guerra defensiva y ofensiva; por ccrflsiguiente, no proponen ninguna táctica nacionalista especial que remplace los principios fundamentales comúnmente admitidos''.

Al llegar a este punto el lector comprende que Golay no es sólo un socialista sincero, sino también un socialista convencido y honesto, ¡cualidad absolutamente excepcional entre los dirigentes de la II Internacional!

... El proletariado fue felicitado por los jefes militares, y la prensa burguesa alabó en términos calurosos la resurrección de lo que ella llamó "el alma de la nación". Esta resurrección nos ha costado tres millones de

cadáveres.

Y sin embargo, jamás una organización obrera había alcanzado un número tan elevado de cotizantes; nunca ha habido tal abundancia de parlamentarios, una prensa tan magníficamente organizada. Y jamás ha habido una causa tan horrible, contra la que fuera necesario sublevarse. ¿ •

En circunstancias tan trágicas, cuando está en juego la vida de millones

do hombres, todas las acciones revolucionarias son, no sólo admisibles, sino

legítimas. Son más que legítimas: son sagradas. El deber imperioso del

. proletariado exigía intentar lo imposible para ahorrar a nuestra generación

los acontecimientos que están anegando en sangre a Europa.

No lia habido medidas enérgicas, ni intentos de revuelta, nada que llevara a una insurrección. . .

. . . Nuestros adversarios gritan sobre la bancarrota del socialismo. Van demasiado aprisa. Sin embargo, ¿quién se atreverá a afirmar que están completamente equivocados? Lo que está muriendo en este momento no es el socialismo en general, sino una variedad de socialismo, un socialismo dulzón, sin espíritu idealista ni pasión, con aires de funcionario gubernamental y barriga de un respetable padre de familia; un socialismo sin audacia ni locuras, aficionado a la estadística, metido hasta las orejas en amistosos acuerdos con el capitalismo; un socialismo preocupado exclusivamente por las reformas; un socialismo que ha vendido su derecho a la primogenitura

por un plato de lentejas; un socialismo que regula la impaciencia del pueblo a fin de ayudar a la burguesía, una especie de freno automático de la audaz acción proletaria.

Este socialismo, que amenaza contaminar a toda la Internacional, es en cierta medida el responsable de la impotencia que se nos reprocha.

En otros pasajes del folleto, Golay habla sin rodeos del " socialismo reformista" y del ``oportunismo'' como de una deformación del socialismo.

Al referirse a esa deformación, al admitir la "responsabilidad común" que corresponde al proletariado de todos los países beligerantes, y al subrayar que "esta responsabilidad cae sobre la cabeza de los dirigentes, en quienes las masas confiaban y de quienes esperaban una consigna", Golay pone de ejemplo, con toda razón, al socialismo alemán, "el mejor organizado, el mejor formado y el más adoctrinado" para mostrar "su fuerza numérica y su debilidad revolucionaria''.

Animada de fervor revolucionario, la socialdemocracia habría podido oponer a las empresas militaristas una resistencia bastante precisa y tenaz para arrastrar tras sí, por esta única vía de salvación, al proletariado de los demás, países de la Europa central.

... El socialismo alemán gozaba de gran influencia en la Internacional. ' Pudo haber hecho más que todos los demás partidos. De él se esperaba el máximo esfuerzo. Pero el número no significa nada si las energías individuales son paralizadas por una disciplina demasiado rigurosa o si los `` caudillos'' se valen de su influencia para la obtención del menor esfuerzo. [ Mientras que la segunda parte de esta frase es justa, la primera es falsa: la disciplina es una cosa magnífica y necesaria; por ejemplo, la disciplina de un partido que excluya a los oportunistas y a los enemigos de la acción revolucionar ja.] El proletariado alemán, debido a sus caudillos responsables, obedeció el llamado de la camarilla militar [. . . ] las otras secciones de la Internacional tuvieron miedo y se comportaron de la misma manera ¡en Francia, dos socialistas creyeron necesario participar en el gobierno burgués! Y de este modo, varios meses después de haberse declarado solemnemente en un Congreso que los socialistas consideraban un crimen que unos disparasen sobre otros, millones de obreros se incorporaron al ejército y comenzaron a cometer ese crimen con tanta tenacidad y ardor, que la burguesía y los gobiernos capitalistas- les expresaron reiteradas veces su agradecimiento.

Pero Golay no se limita a censurar implacablemente al " socialismo que muere". Demuestra también que comprende a la perfección a qué se debe esa muerte y cuál es el tipo de socialismo que debe sustituir al que muere. "Las masas obreras de cada país ---escribe---se someten en cierta medida a la influencia de las

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ideas que se hallan difundidas en los medios burgueses." " Cuando Bernstein formuló una especie de reformismo democrático al que daba el nombre de revisionismo"... "Kautsky lo aplastó con ayuda de hechos apropiados". "Pero una vez salvadas las apariencias, el partido siguió aplicando como hasta entonces su 'política realista'. El partido socialdemócrata se convirtió en lo que es hoy. Una excelente organización. Un cuerpo vigoroso del que se hr, escapado el alma." Pero estas tendencias no sólo se manifiestan en la socialdemocracia alemana, sino también en todas las secciones de la Internacional. El "creciente número de funcionarios" acarrea ciertas consecuencias; la atención se concentra con exclusividad en la regularidad de las cotizaciones; las huelgas se consideran "manifestaciones que tienen por objeto lograr mejores condiciones para el acuerdo" con los capitalistas. Se adquiere el hábito de vincular los intereses de los obreros con los de los capitalistas, de "supeditar la suerte de los obreros a la del propio capitalismo" y de "desear el desarrollo intensivo de `su' industria `nacional' en detrimento de la industria extranjera''.

R. Schmiedt, diputado al Reichstag, dice en uno de sus artículos que la reglamentación de las condiciones de trabajo por los sindicatos es también ventajosa para los capitalistas, pues "pone orden y estabilidad en la vida económica", "facilita los cálculos de los capitalistas e impide la competencia desleal''.

Al citar estas palabras, Golay exclama:

¡Así, pues, el movimiento sindical debe considerar como un honor hacer más estables los beneficios capitalistas! ¿Acaso el objetivo del socialismo es el de exigir, en el marco de la sociedad capitalista, el máximo de,,ventajas compatibles con la existencia del régimen capitalista mismo? Si es así, estamos ante la abjuración de todos los principios. El proletariado no aspira a fortalecer el régimen capitalista, ni a obtener condiciones mínimas favorables para el trabajo asalariado, sino a eliminar el sistema de la propiedad privada y a destruir el sistema del trabajo asalariado.

.. . Los secretarios de las grandes organizaciones se convierten en personajes. En el movimiento político, los diputados, los escritores, los científicos, los abogados, todos aquellos que, junto con su ciencia, traen ciertas ambiciones personales gozan de una influencia que es a veces peligrosa.

La poderosa organización de los sindicatos y la solidez de sus cajas han desarrollado en sus miembros un espíritu de corporación. Ahora bien, uno de los aspectos negativos del movimiento sindical, que en esencia es reformista, consiste en que se mejora la situación de diversas categorías de obreros asalariados, colocando a unas por encima de otras. Esto destruye su unidad fundamental y crea en los más favorecidos un recelo que los empuja a veces a. temer un ``movimiento'' que pueda socavar su situación.

su caja y su activo. Así, pues, surge una especie de división entre las diversas categorías del proletariado, categorías creadas artificialmente por el movimiento sindical mismo.

Esto no es un argumento, por supuesto, contra las organizaciones fuertes, dice el autor, previendo sin duda los razona•^nientos de ciertos ``críticos''. Sólo demuestra la necesidad de que haya ``espíritu'', ``entusiasmo'', en las organizaciones.

¿Cuáles son los rasgos esenciales que deben caracterizar al socialismo de mañana? Será internacional, intransigente y rebelde.

``La intransigencia es una fuerza", dioe Golay con razón, al mismo tiempo que invita al lector a echar una mirada a "la historia de las doctrinas". "¿Cuándo ejercieron una influencia? ¿Guando estaban amansadas por las autoridades o cuando eran intransigentes? ¿Cuándo perdió su valor el cristianismo? ¿No fue cuando Constantino le prometió beneficios y le ofreció, en vez de persecuciones y ejecuciones, el uniforme con galones dorados de servidores de la corte?. ..

``Un filósofo francés ha dicho: las ideas muertas son las que se presentan elegantemente vestidas, sin acritud ni audacia. Están muertas porque han entrado en la circulación general y forman parte del caudal intelectual ordinario del gran ejército de los filisteos. Las ideas vigorosas son las que chocan y escandalizan, provocan la indignación, la ira y la irritación de unos, al mismo tiempo que el entusiasmo de otros." El autor considera necesario -recordar esta verdad a los socialistas de hoy, en los cuales falta con suma frecuencia toda "convicción apasionada"; "no creen en nada", dice, "ni en las reformas que tardan en llegar, ni en una revolución que no ha llegado todavía''.

La intransigencia, la propensión a la rebelión, dice el autor "no conducen al ensueño, sino, por el contrario, a la acción. Un socialista no desdeñará ninguna forma de acción. Sabrá encontrar nuevas formas que respondan a las exigencias y las condiciones del momento [. .. ] Exige reformas inmediatas; las obtiene, no mediante discusiones ociosas con el enemigo, sino que las arranca como una concesión hecha por una burguesía intimidada por el entusiasmo y la audacia de las masas''.

Después de la más descarada vulgari/ación del marxismo y de la degradación del socialismo por Plejánov, Kautsky y Cía., es

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una idea muy profunda y la única justa, al margen de la cual todas las frases sobre el internacionalismo, el espíritu revolucionario y el marxismo, no son más que tonterías y, lo más frecuentemente, pura hipocresía. Pero esta idea, la idea de la guerra civil, debía haber sido desarrollada y convertida en el punto central de la táctica; en cambio, Golay se limita a enunciarla. Esto es mucho i ."para nuestros tiempos", pero es insuficiente desde el punto de vista de las exigencias de,la lucha revolucionaria del proletariado. Así, por ejemplo, Golay plantea de modo muy estrecho el problema de la revolución como respuesta a la guerra si así puede decirse. No tiene en cuenta el hecho de que, aunque no se ha dado a la guerra una respuesta revolucionaria, la guerra misma ha comenzado a enseñar y enseña a las masas la lección de revolución, al crear una situación revolucionaria, al ampliarla y profundizarla.

El segundo defecto de Golay lo ilustra mejor el siguiente argumento que encontramos en su folleto:

No culpamos a nadie. La Internacional, para renacer, necesita que un espíritu fraternal anime a las diversas secciones; pero es lícito afirmar que ante la gran tarea que le impuso la burguesía capitalista en julio y agosto de 1914, el socialismo reformista, centralizado!' [?] y jerárquico ofreció un lamentable espectáculo.

``No culpamos a nadie"... ¡Este es su error, camarada Golay! Usted mismo ha reconocido que "el socialismo que muere" está ligado a las ideas burguesas (lo cual significa que lo alimenta y sostiene la burguesía), a cierta tendencia ideológica existente en el socialismo (el ``reformismo''), a los intereses y a la situación particular de ciertas capas (parlamentarios, funcionarios, intelectuales, algunos sectores o grupos privilegiados de obreros, etc). Y de esto se saca necesariamente una conclusión que usted no extrae. Las personas ``mueren'' de una muerte a la que se llama natural; pero las tendencias ideológicas y políticas no pueden morir así. De la misma manera que la burguesía no morirá mientras no sea derrocada, una tendencia alimentada y sostenida por la burguesía, y que expresa los intereses de un grupito de intelectuales y de miembros de la aristocracia obrera que han entrado en alianza con la burguesía, no morirá si no se la ``mata'', es decir, si no es derrocada, si no se la priva de toda su influencia sobre él proletariado socialista. Esta tendencia es fuerte por sus vínculos

un verdadero alivio espiritual leer el folleto de Golay. Sin em- s bargo, debemos señalar en él dos defectos.

Primero. Comp la mayoría de los socialistas de los países latinos, sin exceptuar a los guesdistas actuales, Golay no presta suficiente atención a la ``doctrina'', es decir, a la teoría del socialismo. Siente por el marxismo cierta prevención, que puede explicarse, aunque no justificarse, por el actual predominio de la peoí" caricatura del marxismo en las obras de Kautsky, en Die Ñeue Zeit y en los alemanes en general. Quien, como Golay, ha reconocido la necesidad de la muerte del socialismo reformista y del renacimiento de un socialismo revolucionario, ``rebelde'', es decir, quien comprende y propugna la necesidad de una insurrección y es capaz de prepararse para ella y de prepararla con seriedad, está en los hechos mil veces más cerca del marxismo que esos señores que se conocen de memoria los ``textos'', pero que ahora se dedican (en Die Neue Zeit, por ejemplo) a justificar el socialchovinismo, cualquiera sea su forma, incluyendo la qué dice que hoy es preciso ``reconciliarse'' con el chovinista CC (vorstand) y "olvidar el pasado''.

Pero por explicable que sea, desde un "punto de vista- humano", el desdén que siente Golay por el marxismo, y por más que se lo pueda eximir de la responsabilidad, la cual puede recaer sobre la tendencia moribunda o muerta de los marxistas franceses (guesdistas), esa responsabilidad existe. El más" poderoso movimiento de liberación de la clase oprimida, la clase más revolucionaria de la historia, es imposible sin una teoría revolucionaria. Esa teoría no puede ser inventada. Nace de la suma de la experiencia revolucionaria y el pensamiento revolucionario de todos los países del mundo. Tal teoría se ha desarrollado en la segunda mitad del siglo xix. Se llama marxismo. No se puede ser socialista ni socialdemócrata revolucionario sin participar, en la medida de las fuerzas, en la elaboración y aplicación de esa teoría, y, en nuestros días, sin sostener una lucha implacable contraja mutilación a que la someten Plejánov, Kautsky y Cía.

De la falta de atención por la teoría derivan los ataques erróneos o apresurados de Golay, por ejemplo, contra el centralismo o la disciplina en general, contra el "materialismo histórico", que, a su modo de ver, no es bastante ``idealista'', etc. De ahí también su sorprendente reticencia en cuanto al problema de las consignas. Por ejemplo, la exigencia de que el socialismo sea ``rebelde'' es

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con la burguesía. Debido a condiciones objetivas del período `` pacífico'' de 1871 a 1914, se ha convertido en una especie de capa dominante y parasitaria en el movimiento obrero.

En tales condiciones, es nuestro deber no sólo ``culpar'', sino llamar la atención, desenmascarar implacablemente esa capa parasitaria, derrocarla y desalojarla de sus posiciones, destruir su ``unidad'' con el movimiento obrero, pues en realidad esa "unidad"( sólo significa la unidad del proletariado con la burguesía nacional y una división en el proletariado internacional, la unidad de los lacayos y una división entre los revolucionarios.

``La intransigencia es una fuerza", dice justamente Golay; él reclama que "el socialismo que debe renacer" sea intransigente. ¿Pero para la burguesía no es lo mismo que el proletariado transija con ella directa o indirectamente, por medio de sus partidarios burgueses, defensores o agentes dentro del movimiento obrero, es decir, por medio de los oportunistas? ¡Esto último resulta hasta más ventajoso para la burguesía, ya que le garantiza una influencia más firme sobre los obreros!

Golay tiene mil veces razón cuando dice que hay un socialismo que muere y un socialismo que debe renacer; pero esta muerte y este renacimiento implican precisamente una lucha implacable contra la tendencia del oportunismo, y no sólo una lucha ideológica, sino la extirpación de ese tumor monstruoso de los partidos obreros, la expulsión de esas organizaciones de ciertos representantes de esta táctica, extraña al proletariado, y una total ruptura con ellos. Ellos no morirán física ni políticamente, pero los obreros romperán con ellos, los arrojarán al basural de los servidores de la burguesía y con el ejemplo de su corrupción educarán a una nueva generación, o más exactamente, a nuevos ejércitos del proletariado, capaces de una insurrección.

[465] __ALPHA_LVL1__ IMPERIALISMO Y SOCIALISMO EN ITALIA
NOTA

Para aclarar los problemas que se plantean al socialismo como resultado de la guerra imperialista actual, es útil echar una mirada a los diferentes países europeos, para aprender a distinguir en el cuadro de conjunto, por un lado, las modificaciones y detalles nacionales, y por otro, lo principal y esencial. La distancia permite ver las cosas con más claridad. Cuanto menor es el parecido entre Italia y Rusia, tanto más interesante es comparar, en algunos aspectos, imperialismo y socialismo en los dos^países.

En esta nota sólo nos proponemos llamar la atención sobre los materiales que, acerca de este tema, aparecen en los libros siguientes, publicados después del estallido de la guerra: El imperialismo italiano, del profesor burgués Roberto Michels, e ¿ Internacionalismo o nacionalismo de clase? (El proletariado italiano y la guerra europea), del socialista T. Barboni*. El charlatán Michels, que se muestra aquí tan superficial como en sus otros escritos, apenas toca el aspecto económico del imperialismo. Sin embargo, en su libro ha recogido un material valioso sobre el origen del imperialismo italiano, y sobre lo que constituye la esencia de la época actual y que se manifiesta con particular evidencia en Italia, a saber: la transición del período de las guerras de liberación nacional al período de las guerras imperialistas expoliadoras y reaccionarias. La Italia revolucionaria democrática, es decir, la Italia revolucionaria burguesa, la Italia que se sacudió el yugo

Kommunist, núms. 1-2, 1915. Firmado: N. Lenin,

Se publica de acuerdo con el texto de la revista.

~^^0^^ Roberto Michels, U imperialismo italiano, Milano, 1914. T. Barboni, Internazionalismo o Nazionalismo di Classe? (ñ proletariato d'Italia e la guerra europea}. Edito dall'autore a Campione d'lntelvi (provincia di Como), 1915.

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de Austria, la Italia de los tiempos de Garibaldi, se está trasformando defitivamente, ante nuestros propios ojos, en una Italia que oprime a otros pueblos y saquea a Turquía y Austria, en la Italia de una burguesía cruda, repulsivamente reaccionaria y rapaz, a la que se le hace agua la boca ante la perspectiva de participar en el botín. Como cualquier profesor respetable, Michels considera, por supuesto, que su servilismo ante la burguesía es " objetivismo científico" y llama a esta participación en el botín "el reparto de la parte del mundo que aún queda en manos de pueblos débiles" (pág. 179). Rechaza despectivamente como `` utópico'' el punto de vista de los socialistas que se oponen a toda política colonial, y repite los argumentos de quienes creen que "Italia debía haber sido la segunda potencia colonial", segunda sólo después de Inglaterra, por su densidad de población y la intensidad de su movimiento emigratorio. Michels refuta, con una referencia a Inglaterra, el argumento de que el 40 por ciento del pueblo italiano es'analfabeto y de que, aun hoy, se producen motines provocados por las epidemias de cólera, etc. ¿Acaso no era Inglaterra, en la primera mitad del siglo xix, un país de una pobreza incomparable, de masas obreras humilladas, diezmadas por el hambre y el alcoholismo, de miseria, de suciedad espantosa en los barrios pobres de las ciudades, cuando la burguesía inglesa estaba poniendo tan exitosamente las bases de su actual poderío colonial? Es necesario reconocer que, desde el punto de vista burgués, este razonamiento es inobjetable. La política colonial y el imperialismo no son de ninguna manera desviaciones patológicas pero curables del capitalismo (como piensan los filisteos, y Kautsky entre ellos); son una consecuencia inevitable de las bases mismas del capitalismo. La competencia entre las diversas empresas conduce inevitablemente a ser arruinado o arruinar a otros; la competencia entre las diversas empresas plantea esta única alternativa: quedarse a la zaga y arriesgarse constantemente a trasformarse en una segunda Bélgica, o bien arruinar y conquistar a otros países, abriéndose así paso para ocupar un lugar entre las `` grandes'' potencias.

Al imperialismo italiano se le ha llamado el "imperialismo de los pobres" (Yimperialismo della pavera gente), a. causa de la pobreza del país y de la extrema miseria de la multitud de emigrantes italianos. El chovinista italiano Arturo Labriola, que sólo se distingue de su antiguo adversario J. Plejánov en que puso en evi-

dencia un poco antes su socialchovinismo, al que llegó después de pasar por un semianarquismo pequeñoburgués y no por el oportunismo pequeñoburgués, escribió lo siguiente en su folleto sobre la guerra de Tripolitania (en 1912):

``... Está claro que luchamos, no sólo contra los turcos [... ] sino también contra las intrigas, las amenazas, el dinero y los ejércitos de la Europa plutocrática, que no puede tolerar que las naciones pequeñas se atrevan a hacer el menor gesto o a decir la menor palabra que comprometa su hegemonía de hierro" (pág. 92). El dirigente de los nacionalistas italianos, Corradini, declaraba en la misma época: "Como el socialismo fue un medio para liberar al proletariado de la burguesía, el nacionalismo será para nosotros, italianos, un medio para liberarnos de los franceses, los alemanes, los ingleses, los americanos del norte y del sur, que son

nuestra burguesía.''

Cualquier país que posea más colonias, capital y ejércitos que el ``nuestro'', ``nos'' priva de ciertos privilegios, de ciertos beneficios o superbeneficios. Igual que entre distintos capitalistas los superbeneficios van a aquel cuyas máquinas son superiores al promedio, o a quien es dueño cíe ciertos monopolios, .así también entre las naciones, aquella que está económicamente en mejores condiciones es la que obtiene superbeneficios. Es cuestión de la burguesía luchar por obtener privilegios y ventajas para su capital nacional, y engañar al pueblo o a la gente sencilla (con ayuda de Labriola y de Plejánov), haciendo pasar una guerra de liberación nacional como la lucha imperialista por el ``derecho'' de

expoliar a otros.

Antes de la guerra de Tripolitania, Italia no expoliaba a otras naciones, al menos en gran escala. ¿No es esto un ultraje intolerable al orgullo nacional? Los italianos viven oprimidos y humillados en comparación con otras naciones. En la década del 70 del siglo pasado, el número de italianos emigrados ascendía a unos 100.000 por año; ahora ese número oscila entre 1/2 y un millón. Todos estos emigrados son gente muy pobre, a la que el hambre, en el sentido literal de la palabra, expulsa de su país. Ellos abastecen de mano de obra las ramas de la industria en las que los salarios son más bajos; esta masa vive en los barrios más superpoblados, más pobres y sucios de las ciudades de Europa y América. El número de italianos que viven en el extranjero se elevó de un millón en 1881 a cinco millones y medio en 1910. con la particu-

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laridad de que en su mayor parte se encuentran en los países ricos y ``grandes'', para los cuales los italianos son la masa trabajadora más ruda y ``sucia'', miserable e indefensa. Veamos cuáles son los principales países que utilizan la barata mano de obra italiana: Francia, 400 mil italianos en 1910 (240 mil en 1881); Suiza, 135 mil (41) (se da entre paréntesis la cifra en miles para 1881); Austria, 80 mil (40); Alemania, 180 mil (7); Estados Unidos de América, 1.779.000 (170); Brasil, 1.500.000 (82); Argentina, 1.000.000 (254). La ``gloriosa'' Francia, que hace 125 años luchó por la libertad, y que por esa razón llama guerra de liberación a la guerra que hoy sostiene por su "derecho colonial" de esclavista, así como por los de Inglaterra, aloja en zonas que son verdaderos ghettos a centenares de miles de obreros italianos. La gentuza pequeñoburguesa de esta ``gran'' nación procura alejarse todo lo que puede de estos seres, y los insulta y humilla por todos los medios posibles. A los italianos se los llama despectivamente `` macaroni'' (el lector gran ruso recordará la cantidad de apodos despectivos dados en nuestro país a los no rusos que no han nacido con el derecho a los nobles privilegios de nación dominante, quienes sirven a los Purishkiévich para oprimir tanto a los gran rusos como a los demás pueblos de Rusia). Francia, esa gran nación, concluyó en 1896 un tratado con Italia, ¡en virtud del cual esta última se comprometía a no aumentar el número de escuelas italianas en Túnez! Desde entonces, la población italiana en Túnez ha aumentado seis veces. En Túnez hay 105.000 italianos contra 35.000 franceses, pero entre los primeros sólo hay 1.167 propietarios agrícolas, que poseen en total 83.000 hectáreas, mientras que los últimos incluyen 2.395 terratenientes que han saqueado en ``su'' colonia 700.000 hectáreas. ¿Entonces, cómo podemos estar en desacuerdo con Labriola y otros ``plejanovistas'' italianos cuando dicen que Italia tiene ``derecho'' a tener su colonia en Trípoli, a oprimir a los eslavos en Dalmacia, a participar en el reparto del Asia menor, etc.?*

Así como Plejánov apoya la guerra rusa de `liberación'' contra las pretensiones de Alemania de convertir a Rusia en una colonia, así el dirigente del partido reformista, Leónidas Bissolati, ha vociferado contra 'la invasión de Italia por el capital extranjero" (pág. 97): capital alemán en Lombardía; inglés en Sicilia, francés en Piacentino, belga en las compañías de tranvías, etc., etc., etc,

La cuestión se ha planteado enérgicamente, y no puede dejar de reconocerse que la guerra europea ha prestado un inmenso servicio a la humanidad, planteando hoy a centenares de millones de hombres de diferentes nacionalidades la alternativa siguiente: o bien defender, con el fusil o la pluma, de manera directa o indirecta, en cualquier forma, los privilegios de nación dominante y nacionales en general, así como las prerrogativas o las pretensiones de ``su'' burguesía, es decir, ser partidario o lacayo de ella; o bien aprovechar cualquier lucha, y sobre todo la lucha armada por los privilegios de nación dominante, para desenmascarar y derrocar a todos los gobiernos, en primer lugar al propio, por medio de la acción revolucionaria del proletariado internacionalmente unido. No hay término medio, o, dicho de otro modo: el intento de adoptar una posición intermedia significa en los hechos ponerse subrepticiamente de parte de la burguesía imperialista.

Todo el folleto de Barboni está dedicado, en esencia, a disimular ese acto. Barboni pasa como un internacionalista, exactamente como nuestro señor Potrésov; sostiene que, desde el punto de vista internacionalista, es necesario determinar los triunfos de

moderados "modificaron su línea", escribe Michels, son esencialmente patrióticos. "A pesar de la antigua aversión teórica a la política colonial, los obreros industriales, y aun más las capas no calificadas, combatieron contra los turcos con perfecta disciplina y obediencia, contrariamente a todas las previsiones. Esa conducta servil hacia la política del gobierno merecía una recompensa para inducir al proletariado a seguir marchando por este nuevo camino. Y en efecto, el presidente del Consejo de Ministros declaró en el parlamento que, con su conducta patriótica en los campos de batalla de Libia, el obrero italiano había demostrado al país que había alcanzado la más alta etapa de madurez política. Quienes son capaces de sacrificar su vida por una noble causa son igualmente capaces de defender los intereses del país como electores y por lo tanto tienen derecho a que el Estado los considere dignos de gozar de plenos derechos políticos" (pág. 177). ¡Qué bien hablan los ministros italianos! Pero aun lo hacen mejor los socialdemócratas ``radicales'' alemanes, que repiten este razonamiento servil; "Hemos cumplido `nuestro' deber al ayudarlos a ustedes a saquear a otros países, y ahora `ustedes' no quieren concedernos el sufragio universal en Pnisia...''.

° Es altamente instructivo señalar la relación que existe entre la trasfomiación de Italia en un país imperialista y la aprobación de una reforma electoral por el gobierno. Dicha reforma elevó el número de electores de 3.219.000 a 8.562.000, es decir, ``casi'' implantó el sufragio universal. Antes de la guerra de Tripolitania, Giolitti, que llevó a cabo la reforma, se oponía resueltamente a ella. "Los motivos por los cuales el gobierno" y los partidos

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IMPERIALISMO Y SOCIALISMO EN ITALIA

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V. I. LENIN

qué parte serán ventajosos o menos perjudiciales para el proletariado y, como es natural, resuelve esta cuestión contra... Austria y Alemania. En un espíritu perfectamente kautskiano, Barboni propone al Partido Socialista Italiano que proclame solemnemente la solidaridad de los obreros de todos los países---por supuesto, de los países beligerantes en primer lugar---, que proclame su convicción internacionalista, un programa de paz basado en el desarme y la independencia nacional de todas las naciones, que prevea la creación de una "liga de todas las naciones con el fin de garantizar mutuamente su integridad e independencia" (pág. 126). Y justamente en nombre de estos principios declara Barboni que el militarismo es un fenómeno ``parasitario'' y de ningún modo `` necesario'' bajo el capitalismo; que Alemania y Austria están impregnadas de "imperialismo militarista"; que su política agresiva ha sido "una constante amenaza para la paz europea"; que Alemania "ha rechazado siempre las propuestas de limitación de los armamentos hechas por Rusia [sícü] e Inglaterra", etc., etc., ¡y que el Partido Socialista de Italia debe pronunciarse oportunamente, por la intervención de Italia en favor de la Triple Entente! *

Queda por saber en virtud de qué principios el imperialismo burgués de Inglaterra es preferible al de Alemania que se ha desarrollado económicamente en el siglo xx, con más rapidez que los demás países europeos, y se ha visto muy ``agraviada'' en el reparto de las colonias. Inglaterra, en cambio se ha desarrollado con lentitud mucho mayor; ha expoliado a una multitud de colonias, en las que, lejos de Europa, aplica con frecuencia métodos de opresión no menos feroces que los empleados por los alemanes. Con su enorme riqueza, enrola a millones de soldados de diferentes potencias continentales para expoliarla Austria, a Turquía, etc. En esencia, el internacionalismo de Barboni, como el de Kautsky, se reduce á una defensa verbal de los principios socialistas, pero, escudándose en esa hipocresía, defiende en los hechos a la propia burguesía, a la burguesía italiana. No puede dejar de señalarse que Barboni, que ha publicado su libro en la libre Suiza (cuya censura sólo suprimió la mitad de una línea, en la página 75, que contenía sin duda una crítica a Austria), no ha estimado necesario mencionar, a lo largo de 143 páginas, los principios fundamentales del Manifiesto de Basilea, o analizarlos honestamente. En cambio

``Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XVIII, nota 21. (Ed.)

nuestro Barboni cita con profunda simpatía (pág. 103) a dos ex revolucionarios rusos, a los cuales toda la burguesía francófila hace ahora gran publicidad: el pequeñoburgués anarquista Kropotkin y el socialdemócrata filisteo Plejánov. ¡Y no es para menos! En esencia, los sofismas de Plejánov no difieren de los de Barboni. Pero la libertad política que existe en Italia permite develar con más facilidad estos sofismas y desenmascarar con mayor claridad la verdadera posición de Barboni, como agente de la burguesía en el campo obrero.

Barboni lamenta la "ausencia de un verdadero y efectivo espíritu revolucionario" en la socialdemocracia alemana (lo mismo que Plejánov); saluda calurosamente a Karl Liebknecht (como lo saludan los socialchovinistas franceses, que no ven la viga en su propio ojo); pero declara con decisión que "no podemos hablar de la bancarrota de la Internacional" (pág. 92) y que los alemanes "no traicionaron el espíritu de la Internacional" (pág. 111), puesto que obraron con la ``sincera'' convicción de estar defendiendo a su patria. Y Barboni declara, con tono hipócrita, igual que Kautsky, pero con mezcla de verbosidad latina, que la Internacional está dispuesta (después de la victoria sobre Alemania...) "a perdonar a-los alemanes un instante de desconfianza, de la misma manera que Cristo perdonó a Pedro, a curar con el olvido las profundas heridas causadas por un imperialismo militarista y a tender la mano para concluir una paz digna y fraternal" (pág. 113). ¡¡Qué cuadro más conmovedor: Barboni y Kautsky---quizá con la colaboración de nuestros Kosovski y Axelrod---se perdonan

mutuamente!!

Barboni, que está muy contento con Kautsky y Guesde, con Plejánov y Kropotkin, está descontento con su partido socialista obrero de Italia. Se quefa de que en este partido, que antes de la guerra tuvo la suerte de desembarazarse de los reformistas Bissolati y Cía., se ha creado, vean ustedes, una "atmósfera irrespirable" (pág. 7) para quienes, como Barboni, no están de acuerdo con la consigna de la "neutralidad absoluta" (es decir, con la lucha resuelta contra los que están, en favor de la participación de Italia en la guerra). El pobre Barboni se queja con amargura de que a hombres como él se los califique en el Partido Socialista Obrero Italiano de ``intelectuales'', de "individuos que han perdido contacto con las masas", "gente que procede de la burguesía", que ha "salido del recto camino del socialismo y del internacionalismo"

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V. I. LE NI NT

IMPERIAUSMO Y SOCIALISMO EN ITALIA

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(pág. 7). "Nuestro partido", dice indignado Barboni, "se ocupa más de fanatizar a las masas que de educarlas" (pág. 4).

¡Viejo estribillo! ¡Es la variante italiana de la conocida cantinela de los liquidadores y oportunistas rusos contra la `` demagogia'' de los malvados bolcheviques, que "azuzan" a las masas contra los amados socialistas de Nasha Zariá, del Comité de Organización y del grupo parlamentario de Chjeídze! Pero qué confesión más invalorable la de este socialchovinista italiano reconociendo que en el único país donde se pudo discutir libremente, durante varios meses, las plataformas de los socialchovinistas y de los internacionalistas revolucionarios, fueron precisamente las masas obreras, el proletariado con conciencia de dase, quienes se han puesto de parte de los últimos, en tanto que los intelectuales pequeñoburgueses y los oportunistas se han agrupado en torno de los primeros.

La neutralidad es un egoísmo estrecho, una incomprensión de la situación internacional; es una infamia con respecto a Bélgica y una ``ausencia'', y "los ausentes siempre se equivocan", dice Barboni, por completo en el espíritu de Plejánov y Axelrod. Pero como en Italia existen dos partidos legales, uno reformista y el otro un partido obrero socialdemócrata, y como en ese país no se puede engañar a la opinión pública tapando la desnudez de los señores Potrésov, Cherevanín, Levitski y Cía. con la hoja de parra del grupo parlamentario de Chjeídze o del Comité de Organización, Barboni reconoce con franqueza lo siguiente:

Desde este punto cíe vista, encuentro más revolucicmarismo en la actividad de los socialistas reformistas, que han comprendido con toda rapidez la enorme importancia de tal cambio en la situación política [a consecuencia de la victoria sobre el militarismo alemán] para la futura lucha anticapitalista, y que cíe modo perfectamente consecuente han abogado por la causa de la Triple Entente, que en la táctica de Jos socialistas revolucionarios oficiales, que, corno tortugas, se han ocultado bajo el caparazón de la neutralidad absoluta (pág. 81).

A propósito de esta valiosa confesión, sólo nos queda hacer votos por que algún camarada familiarizado con el movimiento italiano recoja y analice sistemáticamente el inmenso -e interesantísimo material proporcionado por los dos partidos de Italia, a fin de saber qué capas sociales, qué elementos, con qué ayuda y con qué argumentos, han defendido la política revolucionaria del pro-

letariado, por una parte, y el servilismo ante la burguesía imperialista italiana, por la otra. Cuanto más abundante sea el material que se recoja en diferentes países, con más claridad verán los obreros con conciencia de clase la verdad sobre las causas y la importancia de la bancarrota de la II Internacional.

Para terminar, señalemos que Barboni, teniendo ante sí un partido obrero, se empeña en emplear sofismas para especular con el instinto revolucionario de los obreros. Describe a los socialistas internacionalistas de Italia, hostiles a una guerra que en realidad se hace en beneficio de los intereses imperialistas de la burguesía italiana, como partidarios de una abstención cobarde y movidos por el deseo egoísta de escapar a los horrores de la guerra. "Un pueblo educado en el temor a los horrores de la guerra, quizá tendrá miedo también a los horrores de la revolución" (pág. 83). Junto con esta detestable tentativa de insinuarse como revolucionario, encontramos una burda y provechosa referencia a las `` claras'' palabras del ministro Balandra, quien dijo que "el orden será mantenido cueste lo que cueste", y que los intentos de declarar una huelga general contra la movilización sólo provocaría una "matanza inútil". "No hemos podido impedir la guerra de Libia (de Tripolitania), menos aun podremos impedir la. guerra contra Austria" (pág. 82).

Como Kautsky, Cunow y todos los demás oportunistas, Barboni deliberadamente atribuye a los revolucionarios, con la ruin intención de engañar a cierta parte de las masas, el plan estúpido de "frustrar la guerra" ``rápidamente'' y dejarse matar a tiros en el momento más conveniente para la burguesía. Con ello trata de rehuir la tarea planteada claramente en Stuttgart y Basilea: aprovechar la crisis revolucionaria para realizar una propaganda revolucionaria sistemática y prepararse para una acción revolucionaria de masas. Barboni ve con toda claridad que Europa vive un período revolucionario.

``. . . Hay un punto en el que creo necesario insistir, aun a riesgo de importunar al lector, ya que sin esclarecerlo no se puede apreciar acertadamente la situación política actual: el período en que vivimos es un período catastrófico, un período de acción, en el cual no se trata de proponer ideas, formular programas o trazar una línea de conducta política para el futuro, sino de aplicar una fuerza viva y activa a fin de alcanzar resultados en pocos meses y tal vez en algunas semanas. En esas condiciones no se trata de filosofar sobre el porvenir del movimiento proletario, sino de consolidar el punto de vista del proletariado ante la situación actual" (págs. 87-88).

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1, L E N IN

¡Otro sofisma con apariencia de revolucionarismo! 44 años después de la Comuna, después de haber trabajado casi medio siglo en unir y preparar las fuerzas de las masas, la clase revolucionaria de Europa debe pensar, en el actual momento, en que Europa vive un período catastrófico, cuál es el camino para llegar a ser más rápidamente el lacayo de su burguesía nacional, para ayudarla a saquear, a violar, arruinar y conquistar pueblos ajenos, y no para desplegar inmediatamente una propaganda revolucionaria de masas y prepararse para la acción revolucionaria.

[475] __ALPHA_LVL1__ LLAMAMIENTO SOBRE LA GUERRA

Kommunist, núms. 1-2, 1915. Firmado: Ñ. Lenin.

Se publica de acuerdo con el texto de la revista.

Camaradas obreros:

Hace ya más de un año que dura la guerra europea. Según todas las apariencias, durará aun mucho más, porque si Alemania está mejor preparada y es ahora más fuerte, la Cuádruple Entente (Rusia, Inglaterra,.Francia e Italia) tiene, en cambio, más hombres y dinero, y además recibe libremente material bélico del país más rico del mundo, Estados Unidos de América.

¿Pero por qué se libra esta guerra que ocasiona a la humanidad calamidades y sufrimientos inauditos? El gobierno y la burguesía de cada país beligerante gastan millones de rublos en libros y revistas con el fin de descargar la culpa sobre el adversario, atizar en el pueblo un furioso odio contra el enemigo, sin detener • ante ninguna mentira que pueda presentarlos como parte qv ^ ha sido víctima de una agresión injusta y que ahora "se defiende". En realidad, esta es una guerra entre dos grupos de grandes potencias rapaces, y se libra por el reparto de las colonias, por el sometimiento de otras naciones, por los beneficios y privilegios en el mercado mundial. Esta es una guerra en extremo reaccionaria, una guerra de los esclavistas modernos por el mantenimiento y reforzamiento de la esclavitud capitalista. Inglaterra y Francia mienten cuando aseguran que combaten por la libertad de Bélgica. En realidad, han preparado la guerra desde mucho tiempo atrás, y la hacen para desvalijar a Alemania y despojarla de sus colonias; han firmado un tratado con Italia y Rusia para saquear y repartir a Turquía y Austria. La monarquía zarista de • Rusia libra una guerra de rapiña con el fin de apoderarse de Galitzia, arrebatar territorios a Turquía, esclavizar a Persia, Mongolia, etc. Alemania libra la guerra con el propósito de arrebatar las colonias a Inglaterra, Bélgica y Francia. Ya sea que triunfe Alemania o que triunfe Rusia, o que se produzca un ``empate'', de

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V. I. LENIN

LLAMAMIENTO SOBRE LA GUERRA

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todos modos la guerra aportará a la humanidad nueva opresión para centenares y centenares de millones de hombres en las colonias, en Persia, Turquía y China, una nueva esclavización de naciones y nuevas cadenas para la clase obrera de todos los países. ¿Cuáles son las tareas de la clase obrera con respecto a esta guerra? A este interrogante ya ha dado respuesta la Resolución del Congreso Socialista Internacional de Basilea (1912). aprobada por unanimidad por los socialistas del mundo entero. Esta Resolución se aprobó previendo precisamente una guerra como la que estalló en 1914. Esta Resolución dice que la guerra es reaccionaria, que es preparada en interés de las "ganancias capitalistas", que los obreros consideran "un crimen que unos disparen contra otros", que la guerra conducirá a la "revolución proletaria", que el ejemplo para la táctica obrera es el señalado por la Comuna de París de 1871, y por octubre-diciembre de 1905 en Rusia, es decir, la revolución.

Todos los obreros con conciencia de clase de Rusia están de parte del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia en la Duma, cuyos miembros (Petrovski, Badáiev, Muránov, Samóilov y Shágov), han sido deportados por el zar a Siberia por realizar propaganda revolucionaria contra la guerra y contra el gobierno^^74^^. Sólo esa propaganda revolucionaria y esa actividad revolucionaria, tendientes a sublevar a las masas, pueden salvar a la humanidad de los horrores de la guerra actual y de las guerras futuras. Sólo el derrocamiento revolucionario de los gobiernos burgueses, en primer lugar, del más reaccionario, más feroz y bárbaro de todos, el gobierno zarista, abrirá el camino hacia el socialismo y hacia la paz entre los pueblos.

Mienten los servidores concientes o inconcientes de la burguesía cuando quieren convencer al pueblo de que el derrocamiento revolucionario de la monarquía zarista sólo puede conducir a la victoria y el fortalecimiento de la monarquía reaccionaria alemana y de la burguesía alemana. Aunque los dirigentes de los socialistas alemanes, al igual que muchos de los socialistas más destacados de Rusia, se han puesto del lado de ``su'' burguesía y ayudan a engañar al pueblo con fábulas acerca de una guerra ``defensiva'', crecen la protesta y la indignación de las masas obreras de Alemania contra su gobierno. Los socialistas alemanes que no se han pasado al lado de la burguesía han declarado en la prensa que consideran ``heroica'' la táctica del Grupo Obrero So-

cialdemócrata de Rusia, En Alemania aparecen ilegalmente llamamientos contra la guerra y contra el gobierno. Decenas y centenares de los mejores socialistas alemanes, entre ellos Clara Zetkin, conocida representante del movimiento obrero femenino, han sido arrojados a la cárcel por el gobierno por realizar propaganda revolucionaria. En todos los países beligerantes sin excepción crece la indignación de las masas obreras, y el ejemplo de actividad revolucionaria que dan los socialdemócratas de Rusia---y. con mayor razón aun cualquier éxito de la revolución en Rusia---hará avanzar necesariamente la gran causa del socialismo, de la victoria del proletariado sobre los sangrientos explotadores burgueses. La guerra llena los bolsillos de los capitalistas a los cuales afluye el oro del tesoro público de las grandes potencias europeas. La guerra despierta una cólera ciega contra el enemigo, la burguesía pone todo su empeño en orientar por esos cauces la indignación del pueblo para apartar su atención del enemigo principal: el gobierno y las clases dirigentes de su propio país. Pero la guerra, a la vez que provoca interminables calamidades y sufrimientos a las masas trabajadoras, esclarece y templa a los mejores representantes de la clase obrera. Si debemos morir, que sea luchando por nuestra propia causa, por la causa de los obreros, por la revolución socialista, y no por los intereses de los capitalistas, los terratenientes y los zares: tal es lo que ve y siente todo obrero con conciencia de clase. Y por difícil que sea ahora la labor socialdemócrata revolucionaria, esta labor puede realizarse. Progresa en el mundo entero, y sólo en ella reside la salvación.

¡Abajo la monarquía zarista, que ha arrastrado a Rusia a una guerra criminal y que oprime a los pueblos! ¡Viva la fraternidad mundial de los obreros! ¡Viva la revolución internacional del proletariado!

Escrito en agosto de 1915.

Publicado por primera vez el 21 de enero de 1928 en Pravda, núm. 18.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

[478] __ALPHA_LVL1__ AGRADECIDOS POR LA FRANQUEZA 479

AGRADECIDOS POR LA FRANQUEZA

acusa a los socialdemócratas franceses defiende a los socialdemócratas alemanes por la aprobación de los créditos de guerra. Un tal W. (págs. 11-12 del núm. 8) defiende al señor Kosovski contra la ``acusación'' de chovinismo, asegurando que no puede haber chovinismo germanófilo en una organización que actúa en Rusia. ¿Quizás el señor V. Kosovski explique al Sr. W. por qué un burgués ucranio o polaco en Rusia, danés o alsaciano en Francia, o irlandés en Inglaterra a menudo revelan un chovinismo hostil a las naciones que los oprimen?

.. . La insustancial idea de que sería necesario crear una Internacional formada por "socialdemócratas internacionalistas". . . [con] elementos de oposición rebuscados al azar de todos los partidos socialistas [. . . ] La Internacional sólo puede ser reconstituida con los mismos elementos que la formaron hasta-ahora [. . .] La Internacional reconstituida no será la ``tercera'', como lo desea un puñado de sectarios y de expertos en divisionismos, sino que seguirá siendo la misma segunda Internacional, que no ha muerto, y que sólo se encuentra paralizada temporalmente por la catástrofe mundial.. .

Esto es lo que escribe el señor V. Kosovski, en el núm. 8 de Informíltsionni Listok del Bund. Estamos profundamente agradecidos por la franqueza que muestra este bundista, quien no es por cierto de los más inteligentes. No es la primera vez que defiende el oportunismo con una sinceridad poco agradable para los diplomáticos del Bund. Pero hoy todavía ayudará en la lucha contra el oportunismo, revelando a los obreros cuan desesperadamente lejos está el Bund del socialismo proletario. El señor V. Kosovski no ve el vínculo entre el oportunismo y el socialchovinismo. Para percibir ese vínculo, tendría que formularse las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las ideas fundamentales de una y otra tendencia? ¿Cuál ha sido la evolución del oportunismo en Europa en las últimas décadas? ¿Cuál es la actitud hacia el socialchovinismo manifestada por el ala revolucionaria y el ala oportunista en una serie de países europeos, por ejemplo, en Rusia, Alemania, Bélgica, Francia, Inglaterra, Italia, Suecia, Suiza, Holanda y Bulgaria?

¿Ha pensado en esto el señor V. Kosovski? Si hubiera tratado de responder por lo menos a la primera pregunta, habría advertido, fácilmente su error.

Y a propósito: en Infonnatsionni Listok, núm. 7, el señor V. TCoso^ ski ha exhibido un chovinismo germanófilo, pues cuando

Escrito durante el verano de 1915.

Publicado por primera vez en 1931 en Léninski Sbórnik, XVII.

Se publica de acuerdo con el manuscrito.

[480] __ALPHA_LVL1__ A LA COMISIÓN SOCIALISTA INTERNACIONAL (ISK)^^75^^ 481

A LA COMISIÓN SOCIALISTA INTERNACIONAL (iSK)

obrero europeo, sólo puede hacer comprender gradualmente a las masas ambos aspectos de la cuestión; pero la tarea de la ISK, así como de los partidos adheridos a ella, es precisamente ayudar a que se produzca esa comprensión. Sin esperar que suceda lo imposible---la unificación rápida de todos sobre la base de ideas aceptadas por todos y formuladas con nitidez---, debemos procurar una definición precisa de las corrientes y tendencias fundamentales existentes en el socialismo internacionalista actual, y, además, debemos lograr que las masas obreras conozcan esas tendencias, las discutan en todos sus aspectos y las comprueben con la experiencia de su actividad práctica. A nuestro juicio, la ISK debería considerar esto como su tarea principal.

2. La carta del 25 He setiembre define las tareas del proletariado, o como la lucha por la paz (si la guerra continúa), o como la "formulación concreta y detallada del punto de vista internacional del proletariado sobre los diferentes programas y propuestas de paz" ("den internationalen Standpunkt des Proletariats zu den verschiedenen Friedensvorschlagen una Programmen Konkret una ins einzelne gehena zu umschreiberí"). A este respecto, se subraya en especial el problema nacional ( AlsaciaLorena, Polonia, Armenia, etc.).

Creemos que los dos documentos aprobados unánimemente por la Conferencia celebrada del 5 al 8 de setiembre, a saber: el Manifiesto y la "Resolución de Solidaridad" (`` Sympathieerklarung''), expresan la idea de que la lucha por la paz está ligada a la lucha por el socialismo ("la lucha por la paz [... ] es la lucha por el socialismo": "dieser Kampf ist der Kampf [.. .] für den Sozialismtis", dice el Manifiesto), "a una lucha de clase proletaria intransigente" ("'unversohnlicher proletarischer Klassenkampf"; el texto de la Resolución que votó la Conferencia dice lucha de clase ``revolucionaria'' y no ``intransigente''. Si el cambio se hizo por razones de legalidad, el sentido no debía haberse cambiado). La Resolución de Solidaridad habla abiertamente de la necesidad y de la "promesa solemne", proclamada por la Conferencia, de " despertar el espíritu revolucionario en las masas del proletariado internacional''.

Si no está ligada a la lucha de clase revolucionaria del proletariado, la lucha por la paz se reduce a una frase pacifista de burgueses sentimentales o que engañan al pueblo.

No debemos ni podemos adoptar actitudes de "hombres de

Queridos camaradas:

Acusamos recibo de la carta de ustedes, fechada el 25 de setiembre y les expresamos toda nuestra simpatía por el plan de crear una "comisión ampliada" internacional permanente ( erweiterte Kommission) en Berna. Convencidos de que las demás organizaciones adheridas a la ISK están de acuerdo con este plan, designamos a Zinóviev como miembro de esa comisión ampliada en representación del Comité Central del POSDR y como suplentes o adjuntos (suppléant, stellvertreter) 1) a la camarada Petrova* y 2) al camarada Lenin. Dirección para los contactos: Herrn Radomislsky (bei Fr. Aschwanden). Hertenstein (Ks. Luzern). Schweiz**.

Continuemos. En cuanto a las demás cuestiones que plantean en la carta del 25 de setiembre, opinamos lo siguiente:

1. Estamos totalmente de acuerdo con ustedes en que los "puntos de vista generales" ("állgemeine Gesichtspunkte"), establecidos por la Conferencia celebrada del 5 al 8 de setiembre^^78^^, son ``insuficientes'' ("nicht genügen"). Es una necesidad imperiosa desarrollar aun más estos principios, y en forma mucho más detallada y especificada. Y ello es necesario, tanto desde el punto de vista de los principios como estrictamente práctico, pues realizar la unidad de acción en escala internacional exige a la vez claridad en los enfoques ideológicos fundamentales y una definición precisa de todos los métodos prácticos de acción. No cabe duda de que la gran crisis que sufre Europa en su conjunto y el movimiento

* Petrova: Inessa Armand. (Ed.)

** Si. Radomislsky (en casa de la Sra. Aschwanden). Hertenstein ( Cantón de Lucerna). Suiza. (Ed.)

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A LA COMISIÓN SOCIALISTA INTERNACIONAL (iSK)

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Estado" y elaborar programas ``concretos'' de paz. Por el contrario, debemos explicar a las masas el carácter ilusorio de todas las esperanzas de una paz democrática (sin anexiones, violencias ni saqueos), si no se desarrolla la lucha de clase revolucionaria. Dijimos a las masas con firmeza, claridad y decisión, al comienzo mismo del Manifiesto, que la causa de la guerra es el imperialismo y que el imperialismo significa la ``esclavización'' de las naciones, de todas las naciones del mundo, por un puñado de " grandes potencias". Por lo tanto, debemos ayudar a las masas a abatir al imperialismo, pues sin abatirlo es imposible una paz sin anexiones. Naturalmente, la lucha por abatir al imperialismo es difícil, pero las masas deben conocer la verdad sobre esta lucha difícil y sin embargo necesaria. Las masas no deben ser adormecidas por las esperanzas de que la paz es posible sin abatir al imperialismo.

3. Partiendo de estas consideraciones, proponemos:

incluir en la orden del día de las próximas reuniones de la comisión ampliada (para elaborar, o un resumen y publicar tesis, o proyectos de resolución), y posteriormente en la orden del día de la próxima conferencia internacional (para adoptar una resolución definitiva) las siguientes cuestiones:

a) vinculación entre la lucha por la paz y la acción revolucionaria de masas, o la lucha de clase revolucionaria del proletariado;

b) autodeterminación de las naciones;

c) vinculación entre el socialpatriotismo y el oportunismo.

Subrayamos que el Manifiesto aprobado por la Conferencia aborda en detalle todas estas cuestiones, que desde el punto de vista de los principios y de la práctica tienen una significación vital, y que no se puede concebir ni un solo paso práctico de la lucha proletaria sin que estas cuestiones se planteen a los socialistas y a los sindicalistas.

El examen de estos problemas es necesario precisamente para promover la lucha de masas por la paz, por la 'autodeterminación de las naciones, por el socialismo, y contra "las mentiras de los capitalistas" (palabras del Manifiesto) sobre la "defensa de la patria" en la guerra actual.

Si, como se señala con razón en la carta del 25 de setiembre, la culpa o la desgracia de la II Internacional consiste en la vaguedad y en el desarrollo incompleto de problemas importantes, nuestra tarea consiste precisamente en ayudar a las masas a plantearse esos problemas con claridad y a resolverlos con exactitud.

4. Con respecto a la publicación de un boletín en tres idiomas, la experiencia ha demostrado, a nuestra opinión, que este proyecto no es oportuno. Dicha publicación, si es mensual, costará de dos a tres mil francos al año, y no es fácil juntar esa suma. Ahora bien, dos periódicos suizos, Berner Tagwacht y La Sentinelle*, publican casi todo lo que trae el boletín. Proponemos a la ISK:

tratar de llegar a un acuerdo con las Redacciones de los periódicos citados y con algún periódico de Norteamérica para que publiquen el boletín, así como todos los comunicados y documentos de la ISK (ya sea textualmente, en nombre de la ISK, o aparte, como suplementos).

Esto no sólo será más barato, sino que además permitirá que se informe muchísimo mejor, más completamente y con más frecuencia a la clase obrera acerca de las actividades de la ISK. A nosotros nos interesa que los comunicados de la ISK sean leídos por la mayor cantidad de obreros y que todos sus proyectos de resolución sean publicados para que sean conocidos por los obreros y ayudarlos a fijar su actitud hacia la guerra.

Esperamos que no habrá objeciones a la necesidad de publicar tanto el proyecto de resolución (12 delegados contra 19, o sea, 40 por ciento del total, votaron por su aceptación) como la carta de un eminente socialista alemán** (omitiendo su nombre y todo lo que no se relacione con la táctica).

* La Sentinelle ("El centinela"): diario oficial de Ja organización del cantón de Neuchátel (Suiza francesa) de la Socialdemocracia Suiza. Fundado en Chaux-de-Fonds en 1890, no se editó de 1906 a 1910. En los años de la primera guerra mundial el periódico mantuvo una posición internacionalista. El 13 de noviembre de 1914, en el núm. 265, fue publicado un resumen del Manifiesto del CC del POSDR "La guerra y la Socialdemocracia de Rusia". Este periódico sigue publicándose. (Ed.)

** V. I. Lenin se refiere a la carta de K. Liebknecht del 2 de setiembre de 1915, enviada a la Conferencia Socialista Internacional de Zimmerwald y que quedó sin publicar en aquel entonces. K. Liebknecht no pudo participar

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Esperamos que la ISK reciba sistemática información de los diferentes países sobre las persecuciones y detenciones por la participación en la lucha contra la guerra, sobre la marcha de la lucha de clase contra la guerra, la confraternización en las trincheras, la clausura de periódicos, la prohibición de publicar llamamientos en favor de la paz, etc. Esperamos también que todas estas informaciones puedan aparecer con regularidad en nombre de la ISK, en los periódicos citados,

El acuerdo con un diario o un semanario norteamericano podría gestionarlo, quizá, la camarada Kollontai, que trabaja en Nashe Slovo y otros periódicos socialdemócratas, y que acaba de salir precisamente hacia Norteamérica para dictar conferencias. Podríamos ponernos en contacto con Kollontai o proporcionar su dirección.

5. Con respecto a la forma de representación de los sectores de los partidos (sobre todo, los de Alemania y Francia, y quizá también de Inglaterra), proponemos:

que la ISK sugiera a los camaradas de esos partidos que discutan si no sería conveniente la constitución de grupos con distintos nombres, cuyos llamamientos a las masas (en forma de proclamas, resoluciones, etc.) fueran publicados por la ISK con la indicación de que pertenecen a uno u otro grupo.

Si se sigue este método, en primer lugar, las masas podrían estar al tanto, pese a la censura militar, de la táctica y las ideas de los internacionalistas; en segundo lugar, sería posible percibir el desarrollo y los éxitos alcanzados en la propaganda de las ideas intemacionalistas, a medida que las reuniones de los obreros, sus organizaciones, etc., aprobasen resoluciones de apoyo a tal o cual grupo; en tercer lugar, sería posible que se expresaran diferentes matices de opinión (es decir, en Inglaterra, los del BSP, su mi-

noria y el ILP"; en Francia, el de los socialistas, como Bourderon y otros, el de los sindicalistas, como Merrheim y otros; en Alemania, como ha comprobado la Conferencia, existen diversos matices dentro de la oposición).

Se sobrentiende que estos grupos, como indica la carta del 25 de setiembre, no constituirán unidades orgánicas distintas, sino que existirían dentro de las viejas organizaciones sólo con vistas a sus contactos con la ISK y a la propaganda de la lucha por la paz.

Estos grupos estarían representados en la "comisión ampliada" y en las conferencias.

6. Sobre el número de miembros en la "comisión ampliada" y el sistema de votación, proponemos lo siguiente:

no limitar el número de miembros a un máximo de 3, sino introducir en cambio, para los pequeños grupos, un sistema de fracciones en ¡as votaciones (1/2, 1/3, etc.)

Esto sería conveniente, pues privar de representación a grupos que tienen sus matices de opinión propios, es imposible y sería perjudicial para el desarrollo y la prapaganda entre las masas de los principios establecidos en el Manifiesto.

7. En cuanto al peligro de que la "comisión ampliada" adquiera un "carácter ruso-polaco", creemos que este temor de los camaradas (por desagradable que sea para los rusos) es legítimo, puesto que es posible la representación de grupos emigrados sin vínculos serios con Rusia. A nuestro juicio, sólo deben estar representados las organizaciones y grupos que hayan demostrado durante tres años de actividad por lo menos, su capacidad para representar un movimiento dentro de Rusia. Proponemos que la ISK estudie y establezca ese principio, y que se dirija asimismo a todos los grupos pidiéndoles que envíen informaciones y cifras sobre su actividad en Rusia.

8. Finalmente, aprovechamos la ocasión para señalar una inexactitud aparecida en el núm. 1 del Boletín** y pedir que sea

s A comienzos de la primera güeña mundial el Partido Laborista Independiente de Inglaterra difundió un manifiesto contra la guerra pero, al poco tiempo, tomó posiciones socialchovinistas. Véase más datos en V. I. Lenin, ob. cu,, t. XIII, nota 11. (Ed.)

** Lenin se refiere al Boletín de la Comisión Socialista Internacional en Berna, vocero de la Unión de Zimmerwald. El Boletín se publicó desde setiembre de 1915 hasta enero de 1917, en inglés, francés y alemán. En

personalmente en esta Conferencia porque a comienzos de 1915 fue movilizado como soldado raso e incorporado al ejército alemán. En su carta, Liebknecht exhortaba'a los delegados no a la "tregua civil", sino a la guerra civil, a la solidaridad internacional de los socialistas de todos los países beligerantes en la lucha contra la guerra imperialista y a romper con los socialchovinistas. La mayoría de los participantes de la Conferencia recibió calurosamente la carta de K. Liebknecht. (Ed.)

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rectificada en el núm. 2 (o en Berner Tagwacht y en La Sentinelle). En el Bol. núm. 1, pág. 7, col. 1, al comienzo, se dice que el proyecto de resolución fue firmado por el Comité Central, los socialdemócratas polacos (Landesvorstand)*, los letones, suecos y noruegos. En esta enumeración se ha omitido:

un delegado alemán (cuyo nombre no se da por razones obvias) y uno suizo, Platten.

Escrito no antes del 12 (25) de

Se publica de acvierdo con el

setiembre de 1915.

manuscrito.

Publicado por primera vez en 1925, en Pravda, núm. 203.

[487] __ALPHA_LVL1__ NOTAS [488] ~ [489]

total aparecieron seis números. En el núm. 3 (29 de febrero de 1916) fue publicado íntegro el documento "Para la Conferencia del 24 de abril de 1916, Proposiciones de la delegación" y en el núm. 4 (22 de abril) " Proposición del CC del POSDR a la Segunda Conferencia Socialista", redactados por Lenin. (Ed.)

* Dirección central del partido. (Ed.)

~^^1^^ Reunión de "unificación^^1^^ de Bruselas: fue convocada por el Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional de acuerdo con la Resolución tomada en la sesión de diciembre de 1913 del Buró Socialista Internacional. Tuvo lugar entre el 16 y el 18 de julio de 1914. Estaban, representados: el CC del POSDR (bolchevique); el Comité de Organización (menchevique) con las organizaciones que se plegaron a éste (del Comité regional del Cáucaso) y el grupo ``Borbá'' (trotskista), el grupo socialdemócrata de la Duma (menchevique), el grupo de Plejánov ``Edinstvo'', el grupo ``Vperiod'', el Bund, la Socialdemocracia del Territorio Letón; la socialdemocracia de Lituania; los socialdemócratas polacos; la oposición socialdemócrata polaca; el Partido Socialista Polaco (``Liewicza'').

Lenin y los bolcheviques comprendían los verdaderos objetivos perseguidos por la Reunión de Bruselas; sin embargo, negarse a participar en ella no hubiera sido comprendido por los obreros de Rusia, y para los oportunistas rusos e internacionales hubiera sido motivo demagógico para acusar a los bolcheviques de romper la unidad. Por ello el CC del POSDR mandó a la Reunión su delegación compuesta por: Inessa Armand (Petrova), M. F. Vladimirski (Kamski), I. F. Popov (Pávlov). Lenin preparó cuidadosamente a la delegación del CC, escribió el informe y las instrucciones detalladas; le garantizó los materiales indispensables, documentos y datos concretos que desenmascaraban la auténtica fisonomía de los oportunisas rusos y de sus inspiradores.

(

Durante su estadía en Poronin, Lenin asumió la dirección de la delegación del CC, que mantenía con él la más estrecha vinculación. Además de la frecuente correspondencia, le enviaban a diario las actas de la Reunión, escritas por los miembros de la delegación y en casos de urgencia, telegramas. Previendo el desarrollo de la Reunión, Lenin instruyó a la delegación del CC para que pasara a la ofensiva, que recordara permanentemente y defendiera la Resolución aprobada en la sesión de diciembre, según la cual el Comité Ejecutivo del Buró Socialista Internacional era un intermediario y no juez. "Nadie tiene derecho a imponernos la voluntad ajena"---, escribió a la delegación.

Desde el comienzo mismo de los debates se libró una enconada lucha de los bolcheviques contra los oportunistas de Rusia y los internacionales. Al inaugurar la Reunión, Huysmans advirtió que al BSI no le interesaba el problema sobre qué grupo o tendencia en Rusia es más fuerte o más débil. Esto, dijo, es una estadística que no tiene relación con la unificación. Los bolcheviques protestaron, declarando que presentaban al Buró Socialista Internacional el resumen de las estadísticas objetivas de datos relacionados con la verdadera fuerza de la tendencia marxista, de la liqui-

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NOTAS

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dacíoqista y otras, e invitaban a todas las demás delegaciones a proporcionar sus cifras para comparar. La protesta de los bolcheviques fue rechazada por Vandervelde, Kautsky, Plejánov, Axelrod y Alexinski. Vandervelde declaró que la Internacional no permitiría que todo se tradujera a cifras y discusiones sobre la mayoría. Los defensores extranjeros de los liquidadores se esforzaron por darles la oportunidad de presentar afirmaciones no fundamentadas, desconociendo los datos objetivos del movimiento obrero de masas en Rusia.

A propuesta de Kautsky la Reunión ratificó la siguiente orden del día: 1) divergencias programáticas; 2) divergencias tácticas; 3) problema de organización. Violando el acuerdo de que la Reunión debía limitarse sólo a realizar un intercambio de opiniones, Vandervelde advirtió que se aprobarían resoluciones sobre los tres puntos de la orden del día. Guiándose por las indicaciones de Lenin la delegación 'del CC propuso que se escucharan los informes de las delegaciones y las condiciones concretas que cada una de ellas considerara indispensables para garantizar la unidad. Gracias a la insistencia de los bolcheviques se resolvió apartarse de la orden del día adoptada y pasar a los informes sobre los problemas en discusión, y que las delegaciones formulasen las condiciones concretas para la unificación.

El punto central de la labor se concentró en el informe preparado por Lenin para el CC del POSDR, que leyó Inessa Armand, en francés, en la sesión matutina del 17 de julio. Los dirigentes del BSI no permitieron que se leyera el texto íntegro del informe, por cuya razón Armand se vio obligada a exponer sólo una parte y pasar luego a las condiciones de unidad. El planteamiento del problema de principio de las condiciones de unidad formuladas por Lenin fue recibido con indignación por los oportunistas. Plejánov declaró que no eran condiciones de unidad sino "artículos de un nuevo código penaF'. Mártov, Alexinski, lónov, Semkovski y otros gritaban que el informe del CC caracterizaba la " intolerancia de los leninistas", que los ``leninistas'' no tenían derecho a llamarse ``bolcheviques'', que las ``condiciones'' eran una "burla , a la Internacional", etc.

Vandervelde y otros profirieron amenazas, esperanzados en asustar a los bolcheviques, sin escatimar las ofensas. Se llegó al punto de hacer correr la voz, con apoyo de Vandervelde y Kautsky, de que Lenin se ocultaba en Bruselas. La delegación del CC comunicó esto a Vladímir Ilich quien inmediatamente envió a los dirigentes de la Reunión un telegrama solicitando le mandaran a su dirección materiales relacionados con el viaje de Vandervelde a Petrogrado. Así quedó claro que el lugar de residencia de Lenin era Poronin y a la vez se desemascaró a quienes difundieron la calumnia.

Defendiendo a los liquidadores, los dirigentes del BSI recibieron con gran nerviosismo las proposiciones concretas de los bolcheviques sobre las condiciones'de unidad, Kautsky declaró que era un "código penal", una "bofetada, imponerles el suicidio". Vandervelde amenazó diciendo que aún cuando estas condiciones fuesen aprobadas en Rusia, la Internacional no permitiría que las pusieran en práctica.

En nombre del BSI, Kautsky propuso una resolución sobre la unificación del POSDR en la que se afirmaba que en la socialdemocracia de

Rusia no existían divergencias graves que fuesen un obstáculo para la unidad. A Kautsky lo apoyaron él CO y Plejánov, que se lanzaron enfurecidos contra la delegación del CC y Lenin. Rosa Luxemburgo adoptó una posición errónea, defendiendo junto con Plejánov, Vandervelde, Kautsky y otros la unificación de bolcheviques y mencheviques. Como la aprobación de una resolución excedía los poderes de la Reunión, los bolcheviques y los socialdemócratas letones se negaron a participar en la votación. Pero por mayoría de votos la resolución del BSI fue aceptada. La oposición polaca, que al iniciarse la Reunión compartía la posición de los bolcheviques y los socialdemócratas letones, votó por la resolución. (Véase el presente tomo, págs. 76 y 77-78.)

Los bolcheviques, dirigidos por Lenin, se negaron a subordinarse a las resoluciones de la Reunión de Bruselas. El intento de los dirigentes oportunistas de la II Internacional de liquidar el partido bolchevique fue desbaratado. Lenin, los bolcheviques, desenmascararon ante el proletariado internacional los verdaderos objetivos de los dirigentes de la II Internacional que se hacían pasar por pacíficos componedores. Por la hábil y enérgica defensa de la línea del partido, el Comité Central expresó su agradecimiento a la delegación del CC en la Reunión de Bru- - selas. (Véase el presente tomo, pág. 75.)

En una reunión especial realizada posteriormente los liquidadores, trotskistas, los de ``Vperiod'', plejanovistas, bundistas y representantes de la Organización Regional del Cáucaso constituyeron un bloque contra los bolcheviques. El bloque (del 3 de julio) de Bruselas fue una máscara para tratar de cubrir la situación política de todos sus participantes; la rápida disgregación del bloque demostró la hipocresía de la política de los ``unificadores'' del POSDR en Rusia y en la Europa occidental. 9.

~^^2^^ Informe del CC del POSDR: se conservó en dos manuscritos ( incompletos). Uno de Lenin y otro, una copia hecha por E. V. Krúpskaia, madre de N. K. Krúpskaia y corregida por Vladímir Ilich. Se conservaron también las anotaciones de V. I. Lenin, instrucciones para la delegación del CC en la Reunión; "Notas pricées", "No incluir en el informe" y cartas sobre este problema. Estos documentos muestran la lucha de Lenin contra el oportunismo de Rusia y el oportunismo internacional. En el informe se hace una síntesis de toda una época en el desarrollo del bolchevismo, el período de la reacción y los años del nuevo ascenso revolucionario.

La dirección de la II Internacional, preocupada por el triunfo de los bolcheviques sobre todas las tendencias y grupos oportunistas en el movimiento obrero de Rusia, se apresuró a intervenir en ayuda de los últimos. Con este fin fue convocada la Reunión de Bruselas dedicad;! supuestamente "a un intercambio de opiniones" sobre la posibilidad de restablecer la unidad dentro del POSDR. Con el pretexto de restablecer la paz dentro del POSDR los dirigentes de la Internacional habían tramado un plan para liquidar al partido bolchevique independiente, al partido de nuevo tipo que combatía irreconciliablemente al oportunismo en el movimiento obrero ruso e internacional.

Mucho antes de la Reunión los dirigentes de la Internacional acordaron en secreto actuar en común con los liquidadores contra los bolche-

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viques. Durante su estadía en Petersburgo en el verano de 1914, el presidente del BSI, E. Vandervelde, mantuvo conversaciones con los mencheviques liquidadores sobre el carácter de la futura Reunión. Vandervelde aseguró a los liquidadores que gozarían de su apoyo y convino con ellos que el BSI actuaría no como intermediario, sino como arbitro en las divergencias de fondo entre bolcheviques y mencheviques y aprobaría determinadas resoluciones. Vandervelde advirtió a Mártov que no se proponía hablar con los bolcheviques para que éstos no percibiesen que su intención era "ponerlos entre la espada y la pared". "Esto, le dijo confidencialmente Vandervelde a Mártov, hay que diferirlo hasta una conversación oficial." Después de su encuentro con Vandervelde, Mártov comunicó a Axelrod que había hecho un buen trabajo en el sentido de "preparación psicológica" de los dirigentes de la Internacional para la Reunión de Bruselas. 11.

~^^3^^ El 3 de febrero de 1905 Bebel escribió a Lenin en nombre de la socialdemocracia alemana, proponiéndole que se organizaran tribunales arbitrales con "el fin de terminar con la lucha interna del POSDR y solicitando que ¡os presidiera. En su respuesta a Bebel del 7 de febrero Lenin rechazó la proposición, declarando que carecía de atribuciones para resolver este problema, y que el ofrecimiento podía ser trasladado exclusivamente al Congreso del partido. El Buró de los Comités de la Mayoría también dio una respuesta negativa a A. Bebe], publicada en el diario Vperiod, núm. 11 del 23 (10) de marzo de 1905, subrayando que la lucha dentro de la socialdemocracia rusa no tiene "carácter personal, o en caso extremo, carácter de grupo", sino que es un "choque de ideas políticas". Poi ello, el único que tiene derecho a resolver esta cuestión es el Congreso del partido y no un tribunal. En la Reunión no hubo un informe especial sobre la carta de A. Bebel, a pesar de que la Redacción de Vperiod propuso discutirla. No obstante, los delegados informantes rechazaron la proposición de A. Bebel y confirmaron la opinión expuesta en la carta del Buró de los Comités de la Mayoría. La respuesta del BCM fue apoyada también por las organizaciones locales. 57.

Cómo respondieron los obreros a la formación del Grupo Obrero ^ acialdemócrata de Rima en la Duina del Estado: artículo escrito por Lenin como complemento de su trabajo "Materiales para la historia de la formación del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia en la Duina", trascripto del diario 7.a Praodu para la recopilación Marxismo i/ liquidacionismo, paite II. Después de haber escrito en marzo-abril de 1914 el presente artículo V. ]. Lenin redactó, c'n el mes de junio, un agregado con nuevas cifras relativas a las recaudaciones para los diarios marxistas y liquidadores que pasaron por manos del grupo de la Diima (véase el presente tomo, pág. 60). El artículo tiene varios materiales preparatorios. En el Archivo Central del Partido del Instituto de Marxismo Leninismo adjunto al CC del PCUS se conservan los manuscritos de V. I. Lenin con los datos relativos al número de firmas de los ``seis'' bolcheviques y los ``siete'' mencheviques, listas de las recaudaciones que pasaron por el Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia y el grupo Socialdemócrata desde octubre de 1913 al 6 (19) de jimio de 1911 53.

~^^5^^ Día de la prensa obrera: se hizo coincidir su proclamación con el segundo aniversario del diario Frauda, cuyo primer número apareció el 22 de abril (5 de mayo) de 1912.

El 21 de marzo (3 de abril) de 1914 en el diario Put Pravdi, núm. 42, se publicó una carta abierta firmada por un "Grupo de pravdistas" que invitaba a declarar el 22 de abril (5 de mayo) de 1914 como Día de la prensa obrera en honor a la aparición del diario bolchevique.

En relación con la proclamación del día de la prensa, el CC del POSDR aprobó una resolución de dirigirse con un llamamiento a los activistas del movimiento obrero internacional y a los obreros de Rusia. Este llamamiento para colaborar en el número aniversario del diario se envió a través de las secciones bolcheviques en Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y otros países a los representantes de los partidos socialistas, a los sindicatos y órganos de la prensa obrera. Por disposición de la Redacción de Put Praüdi fue firmado por G. I. Petrovski, miembro de la Duma del Estado.

El grupo bolchevique de la IV Duma del Estado dio a conocer un llamado "A todos los obreros y obreras, a los amigos de la prensa obrera". Todos los miembros del grupo entregaron al diario el jornal de un día.

En cada número, la Redacción de Put Prat;di exhortaba a los diarios y revistas obreros marxistas, a los círculos obreros, a los grupos y organizaciones a participar activamente en la preparación y realización del Día de la prensa, día de la solidaridad obrera, a apoyar al diario recopilando materiales para el número aniversario, recaudando fondos por medio de la donación de un día o de medio día de jornales, de la conquista de nuevos suscritores. Las exhortaciones de Put Pravdi. eran reproducidas por otros diarios y revistas bolcheviques.

Los obreros de Rusia respondieron calurosamente al llamado del partido. El segundo aniversario de'Pracda fue festejado por los bolcheviques bajo la consigna de la posterior consolidación y ampliación de su vinculación con las masas obreras y el aumento de los fondos del diario. Lenin señalaba que la celebración del segundo aniversario del diario se convirtió en día del balance de las fuerzas marxistas. Además de Pracda festejaron este día los diarios y revistas marxistas legales: Prosveschenie, Voprosi Stra/ovania, Metallist, Rabótnitsa, Zariá Povohhia y otros. Al Día de la prensa obrera respondieron alrededor de 2.000 grupos obreros recaudando para las finanzas de Pravda más de 16.000 rublos. Mientras que los liquidadores tuvieron el apoyo sólo de 588 grupos- que reunieron 5.650 rublos.

El 22 de abril (5 de mayo) se publicó en Put Pravdi un telegrama de V. I. Lenin en el cual saludó calurosamente al diario en su aniversario deseando a. la prensa obrera futuros éxitos, y solicitó se incluyera un día de su salario en el fondo de finanzas del diario.

El número aniversario de Pravda apareció con 130.000 ejemplares. Se publicaron los saludos del Buró Socialista Internacional, de la Comisión General de Sindicatos de Alemania, de los partidos socialistas y de la Redacción de muchos diarios y revistas de Inglaterra, Holanda, Noruega, Suiza, Italia, Bélgica. También se publicó un artículo de Keir Hardie, "El progreso mundial", escrito especialmente para Ptit Prncdi. El conocido

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dramaturgo inglés Bernard Shaw también hizo llegar su saludo al diario. El número aniversario tenía un carácter auténticamente ¡Internacional.

El mismo día, en forma de folleto apareció Rabochi, nútn. 1, dedicado a la historia de la prensa obrera en Rusia y en el cual se publicaron los artículos de Lenin: "De la historia de la prensa obrera en Rusia" y "Nuestras tareas". (Véase V. I. Lenin, ob cit., t. XXI.)

En el XI Congreso del Partido, realizado en 1922, se aprobó instaurar como Día de la prensa de toda Rusia la fecha del" décimo aniver. sario de la aparición de Pravda. Desde entonces el 5 de mayo se festeja regularmente como Día de la Prensa. 66,

~^^6^^ El plan publicado da una idea del contenido del artículo "La revolución y la guerra" que V. I. Lenin se proponía escribir paja el núm. 33 de Sotsial-Demokrat, Órgano Central del .partido. El plan fue escrito en julio de 1914, después del comienzo de la guerra entre Austria y Servia.

La crisis revolucionaria que maduraba en Rusia en vísperas de la guerra se manifestó con especial fuerza en los días de julio de 1914. Lenin comparaba los días de julio con enero de 1905, señalando a su vez el crecimiento del movimiento revolucionario de masas, dirigido por el partido proletario ilegal, la aparición de consignas que servirían para lograr la unificación ideológica en el trabajo de agitación y propaganda del partido. La lucha revolucionaria se desarrollaba bajo las siguientes consignas: jornada laboral de ocho horas, confiscación de la tierra a los terratenientes y república democrática.

Resultó evidente, según al plan, que Lenin analizaba el poderoso crecimiento del movimiento revolucionario en Rusia en estrecha vinculación con la situación internacional, que en el artículo La revolución y la guerra se proponía explicar las tareas del proletariado de Rusia derivadas de la situación mundial. 79.

T El presente documento, que ha pasado a la historia con el nombre de Tesis sobre la guerra, fue el primero en definir la posición del partido bolchevique y de la socialdemocracia revolucionaria internacional con respecto a la guerra imperialista mundial. Estas tesis fueron planeadas detenidamente por V. I. Lenin en los primeros días de la guerra y escritas a comienzos de setiembre de 1914.

El 6 de setiembre (nuevo calendario) de 1914, el día siguiente de su llegada de Poronin (Austria-Hungría) a Berna (Suiza), Lenin intervino en la reunión del grupo de bolcheviques emigrados en Berna con un informe sobre la guerra, donde expuso y esclareció los conceptos formulados en las Tesis sobre la guerra. En esta reunión participaron I. F. Armand, N. K. Krúpskaia, el diputado a la IV Duma del Estado F. N. Samóilov, V. M. Kaspárov, G. L. Shklovski y otros. Las tesis de V. I. Lenin fueron sometidas a minuciosa discusión y adoptadas como resolución por la Reunión. Las tesis, firmadas por "Un grupo de socialdemócratas, miembros del POSDR", fueron enviadas a los demás grupos de las secciones bolcheviques en el extranjero. Para despistar a la policía en la copia escrita por N. K. Krúpskaia, V. I. Lenin escribió "Copia del manifiesto publicado en" Dinamarca". Sobre otro ejemplar puede leerse la nota: "Copia del llamamiento publicado en Rusia". Las tesis furron

enviadas a Rusia con F. N. Samóilov, para ser discutidas por los miembros del CC que se encontraban en Rusia, por el grupo bolchevique en la IV Duma del Estado y por las organizaciones del partido. En Rusia tuvieron amplia difusión. Fueron discutidas en Petrogrado, Moscú, Ivánovo-Vosnesensk, Nizhni-Nóvgorod, Vologdá, Krasnoiarsk, Kíev, Ekaterinoslav, 'Jarkov, Bakú, Tiflís y otras ciudades.

A través de los socialdemócratas suizos las tesis fueron entregadas también a la Conferencia de los socialistas suizos e italianos que tuvo lugar en Lugano (Suiza), el 27 de setiembre de 1914; algunas de sus conclusiones se incluyeron en la resolución de la Conferencia.

Con el fin de que tuviesen mayor difusión, las tesis se iban a editar como resolución de la Reunión de los bolcheviques de Berna en un boletín especial. Para ello V. I. Lenin escribió una introducción a las tesis. Al poco tiempo se decidió, sin embargo, que en lugar de editar las tesis se publicara un manifiesto, también en nombre de un grupo de miembros del POSDR bajo el título La guerra y la socialdemocracia de Rusia. El manifiesto fue escrito por Lenin en base a sus tesis; "En vez de las tesis no muy fáciles de leer---escribió V. I. Lenin a V. A. Karpinski, en octubre de 1914---, hemos resuelto editar el Manifiesto adiunto". En una copia del Manifiesto que se conserva en el Archivo Central del Partido del Instituto de Marxismo Leninismo adjunto al CC del PCUS, hay una nota al final: "P. D. El presente llamamiento ha sido editado por el grupo escandinavo de miembros del POSDR, que reconocen la dirección del CC y que han tomado como base las tesis de la Reunión en Dinamarca de la socialdemocracia de Rusia y se Jian convencido por sus relaciones con destacados socialdemócratas rusos de que las tesis expresan verdaderamente la opinión'del partido.''

En octubre de 1914, cuando el manifiesto se encontraba en imprenta compuesto cómo boletín, Lenin recibió de Rusia un comunicado informándole la aprobación de las tesis sobre la guerra por el sector ruso del CC, por el Grupo OSDR y las organizaciones partidarias. Se había resuelto editar el Manifiesto en nombre del CC del POSDR. Como en ese momento se dio la posibilidad de reanudar la publicación de SotsialDemokrat, Órgano Central del POSDR, se resolvió no editar el Manifiesto como boletín especial sino incluirlo en el primer número del periódico. Al comunicar esta resolución V. I. Lenin escribió a V. A. Karpinski el 17 de octubre de 1914 a Ginebra, donde debía editarse el Sotsial-Demokrat: "Para el lunes le enviaremos algunas correcciones de poca importancia al Manifiesto y la firma modificada (ya que, después de habernos puesto en contacto con Rusia ya podemos actuar oficialmente)". El manifiesto titulado: "La guerra y la socialdemocracia de Rusia", firmado "Comité Central del Partido Obrero Soeialdemócrata de Rusia", fue publicado como editorial en el Órgano Central del POSDR, el diario Sotsial-Demokrat, núm. 33 del 1 de noviembre de 1914. (Véase el presente tomo, págs. 103-112.) 83.

~^^8^^ El 4 de agosto de 1914 el grupo socialdemócrata votó junto con los representantes burgueses la concesión al gobierno del Kaiser de un empréstito de 5.000 millones que serían destinados a la industria bélica; se aprobaba así la política imperialista de Guillermo II. Como pudo com-

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probarse más tarde, los socialdemócratas de izquierda, al discutir esta cuestión dentro del grupo socialdemócrata, antes de la reuni/ín del Reichstag, estaban en contra de otorgarle al gobierno créditos para la guerra, pero se subordinaron a la resolución de la mayoría oportunista del gupo socialdemócrata y votaron por el empréstito. En nombre de todo el grupo socialdemócrata H. Haase leyó la siguiente declaración: "Nos encontramos ante el hecho indudable de la guerra. Nos amenazan las calamidades de los ataques enemigos; debemos ahora votar no por la guerra o contra ésta, sino resolver el problema de asignar los recursos necesarios para la defensa del país." La declaración terminaba con el compromiso de los socialdemócratas "de votar los empréstitos para los fines requeridos". 84.

~^^8^^ Los dirigentes oportunistas de los socialistas belgas adoptaron una posición socialchovinista aún antes del comienzo de la guerra. En la Reunión del Consejo General del Partido Obrero Belga, el 2 de agosto de 1914, después de discutir la cuestión de la amenaza de la guerra, se tomó la resolución de negarse a realizar demostraciones callejeras, entre éstas la demostración convocada para el 3 de agosto, y se encargó a los diputados socialistas al parlamento que votaran por el empréstito para fines bélicos. Al día siguiente la dirección del Partido Obrero Belga se dirigió al pueblo con un llamamiento chovinista de apoyo a la guerra. En la Cámara los diputados socialistas votaron unánimemente por el empréstito para fines bélicos. El dirigente de los socialistas belgas y presidente del Buró Socialista Internacional de la II Internacional, E. Vandervelde, entró a formar parte del gobierno belga, como ministro de Justicia.

La misma línea siguieron los dirigentes del Partido Socialista de Francia. En la reunión del partido en París, el 2 de agosto de 1914, uno de los dirigentes de los socialistas, E. Vaillant, que anteriormente exigía responder a la guerra desatada por la burguesía con una huelga general, hizo un exaltado informe chovinista, declarando que si la guerra se desencadena "los socialistas cumplirán su deber ante la patria, ante la república y la revolución". El 4 de agosto los socialistas votaron por unanimidad en el Parlamento el empréstito para fines bélicos, la implantación del estado de guerra y la censura militar, es decir, la prohibición de huelgas, reuniones, etc. A fines de agosto los socialistas J. Guesde y M. Sembat, y poco tiempo después A. Thomas, integraron el gobierno imperialista de Francia (en el ministerio de la "Defensa Nacional"). En los ministerios y organismos estatales los socialistas y dirigentes de los sindicatos comenzaron a colaborar activamente con la burguesía en la conducción de la guerra. 84.

~^^10^^ Kadetes: miembros del Partido Demócrata Constitucionalista, el partido más importante de la burguesía monárquica y liberal de Rusia. Fue fundado en octubre de 1905 y lo integraban gente de la burguesía, activistas de los zemstvos (terratenientes) e intelectuales. Sus dirigentes más destacados fueron P. Miliukov, S. Múromtsev, V. Maklákov, A. Shingariov, P. Struve, F. Ródichev, etc.

Los kadetes desempeñaron un activo papel en la preparación de Rusia para la guerra; apoyaban incondicionalmente la política de con-

quista del gobierno con el fin de enriquecerse con los pedidos de armamentos, fortalecer la posición de la burguesía y aplastar el movimiento revolucionario nacional. A comienzos de la guerra imperialista lanzaron la consigna "¡Guerra hasta la victoria final!" En 1915, cuando las tropas zaristas fueron derrotadas en el frente y dentro del país se había agudizado la crisis revolucionaria, los representantes kadetes en la Duma del Estado, encabezados por P. Miliukov, formaron un bloque `` progresista'' con otros sectores de la burguesía y los terratenientes, cuyo fin era impedir la revolución, mantener la monarquía y llevar la guerra "hasta la victorial final". Participaron activamente cu la creación de los Comités de la industria de guerra. 88.

~^^11^^ Volksrecht ("El derecho del pueblo"): periódico del Partido Socialdemócrata de Suiza; se publicó en Zurich desde 1898. Durante la guerra imperialista mundial (1914-1918) el diario publicó artículos de los socialdemócratas de izquierda. En el mismo fueron publicados los artículos de V. I. Lenin: "Doce breves tesis sobre la forma en que Greulich justifica la defensa de la patria", "Las tareas del POSDR en la revolución rusa", "Maniobras de los chovinistas republicanos", (Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. XXIV y otros). 91.

~^^12^^ Bremer Bürger-Zcitung ("Periódico de los ciudadanos de Bremer"): periódico socialdemócrata que apareció desde 1890 a 1919; hasta 1916 fue dirigido por los socialdemócratas de izquierda, más tarde pasó a manos de los socialchovinistas. 97.

13 Wiener Arbeiter Zeitung ("Periódico obrero de Viena"): órgano central de la socialdemocracia austríaca, fundado por V. Adler en 1889 en Viena. Durante la guerra imperialista mundial adoptó una posición socialchovinista. Lenin lo llamó diario de los "traidores vieneses al socialismo". En 1934 fue clausurado. Volvió a publicarse en 1945, como órgano central del Partido Socialista de Austria. 91.

13 bis Hamburger Echo ("El eco de Hamburgo"): periódico oficial de la organización en Hamburgo del Partido Socialdemócrata Alemán; se fundó en 1875 con el nombre de Hamburg-Altonaer Volksblatt ("Boletín popular de Hamburgo-Altona"); desde 1887 hasta la fecha se publica con el título del encabezamiento. Durante la guerra imperialista adoptó una posición socialchovinista. En marzo de 1933 fue clausurado por el gobierno nazi y reapareció en abril de 1946. 9-7.

i* Llamamiento de las delegaciones francesa y belga del Buró Socialista Internacional al pueblo alemán; fue publicado en L'Humanité, núm. 3.794 del 6 de setiembre de 1914. En él los socialistas belgas y franceses denunciaban al gobierno alemán por sus aspiraciones de conquista y a los soldados alemanes por las atrocidades cometidas en las regiones ocupadas. El 10 de setiembre la dirección del Partido Socialdemócrata Alemán publicó en Vorwcirts, núm. 247, vina protesta contra este llamamiento. Con este motivo, se inició en la prensa una polémica entre los socialchovinistas franceses y alemanes en la cual ambos se esforzaron por justi-

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NOTAS

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ficar la participación en la guerra de sus propios gobiernos y culpar a los gobiernos de otros países. 91.

~^^16^^ Partido Socialista Italiano: fue fundado en 1892. Desde ese momento se desencadena una aguda lucha ideológica entre dos tendencias, la oportunista y la revolucionaría, sobre cuestiones de política y táctica del partido. En 1912, en el Congreso de Reggio Emilia, por insistencia de los de izquierda fueron expulsados del partido los reformistas más abiertos, partidarios de la guerra y de la colaboración con el gobierno y la burguesía (Bonomi y Bissolati). Desde el comienzo de la guerra imperialista mundial y hasta la intervención de Italia en ésta, el Partido Socialista Italiano se pronunció contra la guerra, formulando la consigna " Contra la güeña, por la neutralidad". En diciembre de 1914 fue expulsado del. partido un grupo de renegados (Mussolini y otros), que defendía la política imperialista de la burguesía y se pronunciaba por la guerra. Los socialistas italianos realizaron junto con los socialistas suizos una Conferencia en Lugano (1914), participaron activamente en las conferencias socialistas internacionales de Zimmerwald (1915) y Kienthal (1916). Sin embargo, en lo fundamental, el Partido Socialista Italiano adoptó posiciones centristas. En mayo de 1915, cuando Italia participa en la guerra como aliada de la Entente, el Partido Socialista Italiano se negó a luchar contra la guerra imperialista y formuló la consigna: "Ni participar en la •guerra, ni sabotearla", lo que en la práctica significaba el apoyo a la guerra. 93.

1(i V. I. Lenin cita una frase del artículo de K. Kautsky "La socialdemocracia durante la guerra", publicado en Die Neue Zeit, núm. 1 del 2 de octubre cíe 1914. Lenin critica este artículo en su trabajo Chovinismo muerto y socialismo vioo. (Véase el presente tomo, págs.'188-195.) 96.

~^^17^^ Se trata del artículo de F. Wendel "Europa amenazada por un incendio", publicado en Die Neue Zeit, núm. 18 del 31 de julio de 1914. 96.

~^^18^^ Se alude al artículo ``Ultimátum'', publicado en Vorwarts, núm. 200 del 25 de julio de 1914; a la nota "Tiranos homicidas sospechosos", publicado en e] suplemento del Leipziger Volkszeitung, núm. 174 del 31 de julio de 1914 y al artículo "La lucha contra el zarismo", publicado en Vorwarts, núm. 209 del 3 de agosto de 1914. 96.

~^^111^^ Se trata del artículo de R. Fisher ``Vándalos'', publicado en Volksrecht, núm. 206 del 5 de setiembre de 1914. 96.

~u A comienzos de la guerra, una parte de los miembros del Comité de Organizaciones del POSDR en el extranjero que se encontraba en París y una parte de los miembros de la Sección de París de los bolcheviques, N. I. Sapozhkov (Kuznietsov), A. V. Britman (Antónov) y otros, junto con los mencheviques y eseristas hicieron una declaración en nombre de los "republicanos rusos" que se publicó en la prensa francesa, marchándose luego al frente. En L'Humanité se publicó asimismo una declaración de los socialdemócratas polacos voluntarios. 96.

~^^21^^ Sovremiénnoie Slovo: periódico que editaron los kadetes en Petersburgo desde 1907 a 1918. Se trata de las citas que Lenin toma del artículo "}. V. Pleijánov y la guerra", publicado en el núm. 2.374 de este periódico, del 23 de agosto (5 de setiembre) de 1914. 96.

~^^22^^ V. I. Lenin se refiere a la sección "Extractos de artículos" del periódico Golas ("La voz"), núm. 3 del 15 de setiembre de 1914 donde se trascribe un párrafo del artículo socialchovinista de Haecker "Notre devoir", publicado en L'Humanité núm. 3.802, del 14 de setiembre de 1914. En el artículo se justificaba la política socialchovinista de la dirección del Partido Socialista de Francia en la guerra imperialista, su renuncia a la lucha de clases y se declaraba que cuando finalizara la guerra los socialistas franceses cumplirían con su deber socialista. Junto con este artículo la Redacción del diario publicó un editorial confirmando que el diario Vorivarts y J. V. Plejánov ocupaban idéntica posición. 96.

~^^23^^ V. I. Lenin se refiere al artículo de L. Smimov (Gurévich) "La guerra y la democracia europea", publicado en el diario Rússkie Viédomosti, núm. 202 del 3 (16) de setiembre de 1914 y a la carta de P. Máslov a la Redacción de este diario, publicada con el título "La guerra y los acuerdos comerciales", en el núm. 207 del 10 (23) de setiembre de 1914. 96.

~^^24^^ Se hace referencia al artículo de E. Vaillant "Doctrinarios formales", escrito a raíz de las cartas de socialistas que recibió Vaillant criticando su posición socialchovinista. Fue publicado como editorial en L'Humanité. núm. 3.827 del 9 de octubre de 1914. 97.

~^^25^^ Se alude al artículo de Compére-Morel "Los comisarios del pueblo", que se publicó en L'Humanité, núm. 3.788 del 31 de agosto de 1914. 97.

~^^28^^ Se trata de los artículos de G. Hervé donde defiende y justifica la alianza de la Francia republicana con la Rusia zarista, afirmando que Francia no resistiría la guerra sin una alianza con el zar, y que con la ayuda de Inglaterra y de Italia democrática, el zarismo podría mejorar. 97.

~^^27^^ Ya antes de la gvierra, H. Hyndman defendió abiertamente el imperialismo y fue severamente criticado por la socialdemocracia alemana -y su periódico Die Neue Zeit. 97.

~^^28^^ Se refiere a la declaración socialchovinista del grupo socialdemócrata, leída por el socialista H. Haase en el Reichstag el 4 de agosto de 1914 durante la votación de los créditos de guerra. 97.

~^^29^^ Se refiere al artículo de E. Bernstein "Ajuste de cuentas con Rusia", publicado en Vorwarts, núm. 232 del 26 de agosto de 1914. En este artículo el autor reproduce arbitrariamente párrafos de la obra de F. Engels Sabaya, Niza y el Rin, en los que se habla del peligro de la alianza francorusa para Alemania, para justificar la política oportunista de la dirección de la socialdemocracia alemana en la guerra imperialista. 97.

500 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1977/LOC22AE/20091118/526.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2010.01.22) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ __ENDNOTE_MARKER_STYLE__ [0-9]+

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NOTAS

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~^^30^^ Se alude al artículo de Engels "El socialismo en Alemania", publicado en la revista Die Neue Zeit, núm. 19, tomo 1, 1891-1892, que los socialchovinistas alemanes trataron de utilizar para justificar su posición oportunista en la guerra imperialista. 97.

~^^31^^ Se tiene en cuenta la protesta de F. Mehring, quien desenmascara los intentos de los socialchovinistas alemanes de justificar, con citas de Engels, su política oportunista durante la guerra imperialista. 97.

~^^32^^ En el Hamburger Echo, núm. 211, del 10 de setiembre de 1914, se había publicado el artículo "Una aclaración indispensable", en el que se tergiversaba el artículo de Engels El socialismo en Alemania con el fin de justificar la posición socialchovinista de la dirección de la socialdemocracia alemana.

En Vorwarts, núm. 249, del 12 de setiembre de 1914, se publicó el artículo "Punto de vista de los socialistas italianos". 97.

~^^33^^ Se refiere al artículo del socialchovinista alemán R. Fisher ``Vándalos'', publicado en Volksrecht, núm. 206 del 5 de setiembre de 1914, y a la respuesta a dicho artículo, "Carta de un socialista alemán". Por lo visto la carta estaba destinada al Berner Tagioacht. Se ha conservado un extracto de la carta hecho por V. I. Lenin con la siguiente nota en los márgenes: "((págs. 1-7)) (copia dactilográfica para la Redacción, de Berner Tagioacht)". Pero la carta no fue publicada en este diario. Algunos pasajes de la ``Carta'' aparecieron como editorial en el diario Grütlianer, núms. 213 y 214, del 13 y 14 de setiembre de 1914, con el título "La socialdemocracia y la guerra". 97.

~^^34^^ En el periódico Golas, núm. 12 del 25 de setiembre de 1914, en la sección "Extractos de artículos" se trascribió la carta de K. Liebknecht aparecida en el diario Bremer Bürger-Zeüung que explicaba el problema de la votación del grupo socialdemócrata para los créditos de guerra en el Reichstag. 98.

~^^85^^ Se refiere a la protesta de los socialdemócratas de izquierda publicada en el Bremer Bürger-Zeüung, núm. 214, del 14 de setiembre de 1914,y y al artículo "Obligaciones partidarias", publicado en el diario socialdemócrata Volksblatt, núm. 220 del 19 de setiembre, de 1914, en los que se expresaba la protesta contra la política socialchovinista de la dirección del Partido Socialdemócrata Alemán, y se declaraba que no todos los socialdemócratas comparten la opinión de la dirección, subrayándose e! anhelo de alcanzar la solidaridad internacional. 98.

:!G Se alude a la posición tomada por el diario socialdemócrata alemán Volksblatt que se editaba en Halle, el cual criticó la política socialchovinista de la dirección del Partido Socialdemócrata Alemán y apeló a la solidaridad internacional. 98.

~^^37^^ Se refiere al artículo "La bancarrota de la Internacional", publicado en Bremer Biirgcr-ZeHung, núm. 211 di-1 10 de setiembre de 1914. fifí'

~^^38^^ Se refiere al viaje a Italia de uno de los dirigentes del Partido Socialdemócrata Alemán, el exaltado socialchovinista Albert Südekum, quien cumplía ese viaje con una misión que le había confiado la Dirección del Partido Socialdemócrata Alemán. La entrevista de Südekum con los socialistas italianos fue publicada en Avanti! y luego reproducida en diversos periódicos socialistas. En ruso la publicó la revista menchevique Nasha Zariá núms. 7-8-9, de 1914. 98.

~^^39^^ Reunión de los socialdemócratas de izquierda: fue realizada por iniciativa de V. I. Lenin durante el Congreso de Copenhague. En el plan del folleto La guerra europea y el socialismo europeo Lenin enumera los participantes de la reunión: por Francia asistieron J. Guesde y Ch. Ráppoport; por Héigica L. de Brouckére; por Alemania Rosa Luxemburgo y E. Wurm; por Polonia J. Marchlewski (Karski); por España P. Iglesias; por Austria A. firaun; por Rusia V. I. Lenin, J. V. Plejánov y otros. 99.

~^^40^^ Resolución danesa: Lenin llama así a la Resolución Las tareas de la socialdemocracia revolucionaria en la guerra europea, aprobada sobre la base del informe de V. I. Lenin en la Reunión de los bolcheviques en Berna. Para despistar a la policía en un ejemplar de este documento se escribió: "Copia del manifiesto publicado en Dinamarca". (Véanse más detalles en la nota 7 del presente tomo). 99.

~^^41^^ Frankfurter Zeitung, núm. 254, del 13 de setiembre de 1914, publicó el artículo de F. Oppenheimer "El nuevo Rin y la nueva Cartago". 99.

~^^42^^ Rússkoie Znamia ("Bandera rusa"): diario centurionegrista; órgano de la "Unión del Pueblo Ruso", se publicó en Petersburgo, desde 1905 a 1917. Lenin se refiere al editorial del núm. 105, del 30 de agosto de 1914, donde se hablaba de los volantes del Comité del POSDR de Retrogrado. 100.

~^^43^^ Kreuz Zeitung ("Gaceta cruzada"): nombre con que se conocía el periódico alemán reaccionario Neue Preussische Zeitung ("Nuevo diario prusiano"), que tenía una cruz en el título. Este diario, órgano de los conservadores alemanes, se publicó en Berlín desde 1848 a 1939. Desde 1911 se llamó Neue Preussische (Kreuz) Zeitung, desde 1932 Kreuz-Zeitung. 101. '

~^^44^^ V. I. Lenin se refería a la sección "Extractos de artículos", de Golas, núm. 14 del 27 de setiembre de 1914, donde se aclaraba la posición de los socialistas ingleses y se reproducían pasajes de artículos de Keir Hardie y Mac Donald. Según la nota, "Mac Donald manifiesta demasiado pesimismo en la apreciación de las consecuencias de la presente guerra". 101.

~^^45^^ La guerra y la socialdemocracia de Rusia: este manifiesto fue el primer documento oficial del CC del POSDR que expresaba la actitud del partido bolchevique hacia la guerra imperialista mundial que había comenzado. Fue publicado el 1 de noviembre de 1914 como editorial del núm. 33 del Órgano Central del POSDR, Sotsial-Demokrat, aparecido con una tirada de 1500 ejemplares. El manifiesto tuvo amplia difusión en Rusia

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NOTAS

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y en el exterior. El número citado del diario fue distribuido por las secciones bolcheviques en el exterior y en Rusia, prestó gran ayuda a las organizaciones locales del partido y les sirvió de guía para la acción. El obrero bolchevique de Petrogrado, Cám. Kondrátiev, que organizó durante la guerra el trabajo ilegal en uno de los distritos de la capital, escribió más tarde en sus recuerdos, sobre «"la grandiosa impresión" que causó el núm. 33 del Sotsial-Demokrat en la organización bolchevique de Petersburgo. Esta noticia, recibida en Petersburgo a comienzos de noviembre, escribe Kondrátiev, "fue para nosotros mía nueva corriente viva que nos alentó y nos reanimó, que encendió en nuestros corazones un deseo irrefistible de avanzar sin detenernos ante ningún obstáculo [. . .] Recuerdo que .ese número se leyó tanto y pasó por tantas manos, que por último fue imposible descifrar las letras porque el papel estaba muy ajado". El manifiesto del CC del POSDR fue enviado al Buró Socialista Internacional (órgano ejecutivo de la II Internacional) y a algunos periódicos socialistas de Inglaterra, Alemania, Francia, Suecia, Suiza, como documento oficial, que exponía la actitud del POSDR hacia la-guerra. El 13 de noviembre cíe 1914, el Manifiesto fue publicado, algo resumido, en el núm. 265 del periódico socialista La Sentinelle, editado en Suiza (La Ohaux-de-Fonds) y que había adoptado posiciones internacionalistas. Por indicación de V. I. Lenin el * Manifiesto se envió a la conferencia de los socialistas de los países neutrales.

En Rusia, el texto completo del Manifiesto fue publicado en el periódico bolchevique Proletarski Galos núm. 1, editado por el Comité de Petrogrado del POSDR, en febrero de 1915. Las tesis y consignas más importantes del partido, proclaniadas-en el Manifiesto, fueron reproducidas en volantes bolcheviques que se editaron en numerosos grandes centros industriales de Rusia. 103.

> La Resolución de Lugano: fue aprobada en la Conferencia conjunta de socialistas italianos y suizos, que tuvo lugar el 27 de setiembre de 1914 en Lugano (Suiza). En la labor de la Conferencia participaron: por Italia, D. Serrati, C. Lazzari, O. Morgari, F. Turati, D. _Modigliani, A. Ba^ labánova y otros; por Suiza participaron R. Grimm, P. Pflüger y otros. ' Fue la primera conferencia de socialistas realizada durante la guerra, donde se intentó restablecer las vinculaciones internacionales.

;

Con el fin de que los delegados a la Conferencia conocieran íá actitud de los bolcheviques hacia la guerra imperialista, les fueron trasmitidas (por intermedio de los socialdemócratas suizos) las tesis de V. I. Leninsobre la guerra. Algunas conclusiones de estas tesis fueron incorporadas a la .resolución de la Conferencia.

La Conferencia señaló que la guerra mundial es una "consecuencia de. la política imperialista de las grandes potencias" y constituye una "lucha capitalista por la conquista de nuevos mercados en países ajenos [. . . ] un intento criminal de destruir el movimiento del proletariado y la socialdemocracia". En la Resolución se señalaba igualmente que "algunos grupos de la clase obrera se dejaron influenciar por las corrientes chovinistas" y que es obligación de los socialistas defender el principio de unidad del proletariado internacional. Pero la Conferencia no apoyó las consignas bolcheviques sobre la trasformación de la guerra imperialista en

guerra civil, la derrota del gobierno ``propio'' en la guerra, no se declaró por la ruptura decidida con los socialchovinistas. La Conferencia se limitó a llamar a los socialistas a luchar por todos los medios contra la posterior ampliación de la guerra a otros países y propuso a los socialistas de los países neutrales que exhortaran a sus gobiernos "a iniciar negociaciones diplomáticas entre los gobiernos de los países beligerantes con el fin de lograr el cese inmediato de la inhumana matanza". La Conferencia encargó a la dirección del Partido Socialdemócrata Suizo que organizara conjuntamente con los miembros de la dirección del Partido Socialista Italiano la convocatoria del congreso de los socialistas de los países neutrales para discutir la situación internacional. 114.

~^^47^^ El Partido Socialdemócrata Servio: fue fundado en el año 1903. Desde ese momento su ala revolucionaria encabezada por R. Drágovich y D. Tútsovich se pronunció contra los oportunistas. El Partido Socialdemócrata Servio combatió contra la burguesía de su país y los planes de conquista del imperialismo internacional en los Balcanes. Fue quien propuso la convocatoria de la conferencia de los partidos socialdemócratas de los países de los Balcanes realizada en 1909. Cuando comenzó la guerra imperialista mundial, los socialdemócratas servios adoptaron una posición internacionalista, sus diputados en la skúpschina (parlamento) votaron contra los empréstitos de guerra.

En abril de 1919, por iniciativa del Partido Socialdemócrata Servio, fue convocado en Belgrado el congreso de unificación de los partidos socialdemócratas de Yugoslavia que integraron, con excepción de los socialdemócratas eslovenos, un único Partido Obrero Socialista de Yugoslavia (de los comunistas). El Congreso resolvió que el nuevo partido formase parte de la III Internacional, la Internacional Comunista. 115.

~^^18^^ El proletariado ij la guerra: informe leído por V. I. Lenin en Lausana el 1 (14) de octubre de 1914, dos días después de que en esa misma ciudad J. V. Plejánov pronunciara una conferencia defendiendo la posición socialchovinista cíe los dirigentes socialdemócratas de los países que integraban la coalición anglo-francesa. El texto del informe de Lenin no se ha conservado: por ello se publica aquí, lo mismo que eu las ediciones anteriores, de acuerdo con los apuntes del corresponsal del periódico Galos. En las notas sobre este informe publicadas en Golos, núms. 37 y 38 del 25 y 27 de octubre de 1914, con la firma de "I. K.", se señala que 'VI informe de Lenin tuvo lugar con gran concurrencia de público''.

Al día siguiente, el 2 (15) de octubre, V. I. Lenin pronunció en Ginebra el informe La guerra europea y el socialismo, cuyo texto tampoco se conservó; y para el cual Lenin utilizó, evidentemente, materiales que había preparado para el Plan para el folleto "La guerra europea y el socialismo europeo" (Véase el presente tomo; págs. 94-102). 117.

~^^48^^ La situación y las tareas de la Internacional Socialista: aitículo que se publicó el 1 de noviembre de 1914, en Sotsial-Dcmokrat, núm. 33, periódico ilegal, órgano central del POSDR que apareció desde febrero de 1908 hasta enero de 1917; después de las fracasadas tentativas de publicar el periódico en Rusia, su edición fue trasladada al exterior: los núms.

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NOTAS

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2 al 32 (del 9 de febrero de 1909 a diciembre de 1913) aparecieron en París; los núms. 33 al 58 (de noviembre de 1914 a enero de 1917) en Ginebra. En total se publicaron 58 números, de los cuales 5 tenían un suplemento. Desde diciembre de 1911 Sotsial-Demokrat fue dirigido por V. I. Lenin. En el periódico se publicaron más de 80 artículos y notas de Lenin.

Durante los difíciles años de la reacción y en el período del nuevo ascenso del movimiento revolucionario, Sotsial-Demokrat desempeñó un importante papel en la lucha que libraron los bolcheviques contra los liquidadores, trotskistas y otzovistas por conservar el partido marxista ilegal, fortalecer su unidad y asegurar sus vinculaciones con las masas.

Después del núm. 32, aparecido el 15 (28) de diciembre de 1913, la edición del diario se interrumpió transitoriamente y fue reanudada durante la guerra imperialista mundial. En setiembre de 1914, inmediatamente después de su llegada a Suiza, Lenin desplegó una gran actividad para reanudar la edición del periódico. El 1 de noviembre de 1914 apareció el núm. 33 del periódico y a pesar de las dificultades ocasionadas por la guerra, siguió publicándose regularmente. Lenin encaraba todos los problemas de la edición del periódico; determinaba el contenido de cada número, revisaba los materiales y se ocupaba de todo lo relacionado con la presentación y la impresión.

Durante la guerra imperialista mundial el periódico desempeñó un papel extraordinario en la lucha contra el oportunismo internacional, el nacionalismo y el chovinismo, en la divulgación de las consignas bolcheviques, en despertar a la clase obrera y a las masas trabajadoras para luchar contra la guerra imperialista y sus instigadores, contra la autocracia y el capitalismo. En Sotsial-Demokrat se esclarecían los problemas más importantes del movimiento obrero revolucionario, se desentrañaban los objetivos imperialistas do la guerra, se desenmascaraban las frases hipócritas y las acciones oportunistas de los socialchovinistas y centristas, se indicaba el único camino justo de la Jucha revolucionaria del proletariado en las condiciones de la guerra imperialista. En sus páginas se publicó el artículo de Lenin "Sobre la consigna de los Estados Unidos de Europa" (véase el presente tomo, págs. 446-450) en el que planteó por primera vez la tesis de que era posible que el socialismo triunfara inicialmente, en un solo país. La amplia difusión de Sotsial-Demokrat en Rusia y Ia> reproducción de sus artículos más importantes en los periódicos bolcheviques locales contribuyeron al esclarecimiento político y la educación internacional del proletariado de Rusia, así como a preparar a las masas para la revolución.

Sotsial-Demokrat desempeñó un importante papel para cohesionar a los elementos intemacionalistas de la socialdemocracia internacional. Superando todos los obstáculos provocados por el estado de guerra, llegaba a muchos países. Una prueba de su difusión e influencia son las recaudaciones de fondos y los festejos en celebración del número cincuenta, así como los saludos que llegaron a la Redacción desde ParíSj Londres, Lyon, Zurich, Ginebra, Lausana, Rema, La Chaux-de-Fonds, Copenhague, Chicago, Toulouse, Genova, Nueva York, Oslo, Estocolmo, Glasgow y de otras ciudades.

Al referirse al meritorio servicio prestado por la publicación durante

la primera guerra mundial, Lenin escribió más tarde que el estudio de los artículos publicados en el periódico "es algo que no debe dejar de hacer ningún obrero con conciencia política, que quiera comprender la evolución de las ideas de la revolución socialista internacional y su primera victoria, lograda el 25 de octubre de 1917". Véase su trabajo Prólogo a la Recopilación "Contra la corriente". 125.

B0 Golas ("La voz"): periódico menchevique; apareció en París desde setiembre de 1914 a enero de 1915. L. Trotski era dirigente del diario. Los primeros cinco números aparecieron con el título de Nash Golas ("Nuestra voz"). El periódico tenía una posición centrista. En los primeros días de la guerra imperialista mundial publicó artículos de L. Mártov contra los socialchovinistas. A este período pertenecen los comentarios positivos de Lenin sobre la actividad del diario. Después del viraje de Mártov hacia la derecha, el diario asumió cada vez más la defensa de los socialchovinistas. "prefiere la unidad con los socialchovinistas al acercamiento con quienes son intransigentes con el socialchovinismo". (Véase el presente tomo, pág. 208.) Desde enero de 1915 en lugar de Galos comenzó a aparecer Nashe Slovo. 130.

~^^61^^ Carlos Marx (Breve esbozo biográfico con una exposición del marxismo): articulo escrito por Lenin para el Diccionario Enciclopédico Granat, el más popular de aquel entonces en Rusia. En el prólogo que escribió cuando este artículo fue editado en folleto aparte en 1918, Lenin recuerda haberlo, escrito en 1913. En la práctica lo comenzó en la primavera de 1914 en Poronin, pero como se encontraba muy ocupado en la actividad de dirección del partido y del diario Praüda, tuvo que interrumpirlo. En su carta a la dirección de la Editorial Granat, del 8 (21) de julio de 1914 escribe: "Siento muchísimo tener que comunicarle que una serie de circunstancias excepcionales e imprevistas [....] me han obligado a interrumpir a poco de iniciado el artículo que había comenzado a escribir sobre Marx, y después de una serie de intentos fracasados para encontrar el tiempo necesario para llevarlo adelante, me veo obligado a llegar a la conclusión de que no podré realizar este trabajo antes del otoño. Les presento mis más sinceras excusas y expreso la esperanza de que la Redacción de su Editorial, que tan útil labor está desarrollando, logre encontrar otro marxista que pueda entregarles ese artículo dentro del plazo convenido." El secretario de Redacción de la Editorial Granat respondió a Lenin el 12 (25) de julio: "Su carta de hoy que equivale casi a negarse a escribir- el artículo sobre Marx y el marxismo, nos causó gran confusión [.. . ] Revisando no solamente nombres rusos sino también extranjeros, no encontramos otro autor. Le rogamos que se haga cargo del artículo. Puede ser que al reflexionar sobre la gran importancia que su artículo puede tener en la actualidad para los lectores democráticos del Diccionario, las consideraciones que en un principio determinaron su aceptación seguirán siendo decisivas y harán que Ud. mantenga su promesa. Estamos dispuestos a otorgarle las siguientes facilidades: a darle un plazo considerablemente mayor, hasta el 15 de agosto y a eliminar, si Ud. lo considera conveniente, el problema del valor de cambio, que podría esperar un poco. Podríamos demorar unas semanas más también con la

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bibliografía. Quisiéramos pedirle otra vez más con toda vehemencia que Ud. no renuncie, y que considere, como nosotros que este artículo es de gran valor y muy necesario." (Del Archivo Central del Partido, Instituto de Marxismo Leninismo adjunto el CC del PCUS.)

Lenin aceptó continuar el artículo pero muy pronto comenzó la guerra y fue an-estado por las autoridades austríacas. Sólo en setiembre al trasladarse a Berna pudo retomar el trabajo, que terminó en la primera mitad de noviembre. En su carta a la Redacción de la Editorial Granat, del 4 (17) de noviembre escribía: "Le he enviado con fecha de hoy, en paquete certificado, el artículo para el Diccionario, sobre Marx y el marxismo. No soy yo el llamado a juzgar hasta qué punto habré logrado resolver la difícil tarea de condensar la exposición en unas 75.000 letras, aproximadamente. Indicaré que me fue preciso resumir tremendamente la bibliografía (la cifra máxima de 15.000 letras se me comunicó con carácter imperativo) y me vi obligado a seleccionar lo esencial de las diferentes tendencias (predominando naturalmente, las favorables a Marx)." El artículo apareció incompleto en 1915, en el tomo 28 del Diccionario Enciclopédico (7* edición) con la firma V. Ilín. En virtud de la censura, la Redacción suprimió dos capítulos: "El socialismo" y "La táctica de la lucha de clase del proletariado", e introdujo una serie de modificaciones en el texto. El final se publicó como agregado, con el título "Bibliografía del marxismo''.

En 1918 el trabajo fue publicado por la editorial Priboi, como folleto, con el texto del Diccionario Enciclopédico, pero sin la "Bibliografía del marxismo". Para esta edición Lenin escribió un prólogo que se incluye en el presente tomo.

El texto íntegro, de acuerdo con el manuscrito, se publicó por primera vez en 1925 en la Recopilación de V. I. Lenin, Marx, Engels y el marxismo, editado por el Instituto Lenin adjunto al CC del PCUS. 133.

: Lenin se refiere a la edición de la Correspondencia de Marx y Engels, aparecida en Alemania en setiembre de 1913 en cuatro tomos bajo el título Correspondencia entre Federico Engels y Carlos Marx desde 18,44 a 1883, editada por A. Bebel y E. Bernstein. Cuatro tomos, Stuttgart, 19Í3. La Correspondencia de Marx y Engels, que incluye más de 1.500 cartas, es una importantísima parte integrante de su herencia teórica. Junto con valiosos datos biográficos contiene riquísimo material que muestra ia actividad teórica y organizativa de los fundadores del comunismo científico. Lenin estudió profundamente la correspondencia de Marx y Engels. En el Archivo Central del Partido, Instituto de Marxismo Leninismo adjunto al CC del PCUS, se conserva un voluminoso cuaderno manuscrito (76 hojas) de Lenin conteniendo un resumen de la edición de cuatro tomos de la Correspondencia, un extracto de las cartas de Marx y Engels más importantes en el aspecto teórico y un breve índice temático para el resumen. Se conservaron también los cuatro tomos de la Correspondencia con las anotaciones de Lenin en el texto y en los márgenes hechas con lápices de color. Eenin utilizó durante muchos años el resumen de la Correspondencia como fuente literaria y lo aprovechó en una serie de obras como El derecho de las naciones a la autodeterminación, Carlos Marx, El imperialismo, etapa superior del capitalismo,

El imperialismo y la división del socialismo, El Estado y la revolución, El ``izquierdismo'', enfermedad infantil del comunismo y otras.

En 1959 el manuscrito de Lenin que contenía los materiales sobre la Correspondencia fue editado por el Instituto de Marxismo Leninismo adjunto al CC del PCUS en un libro titulado Resumen de la Correspondencia entre C. Marx y F. Engels de 1844 a 1883. 141.

~^^53^^ Buró Socialista Internacional (BSI): organismo ejecutivo e informativo permanente de la II Internacional. La resolución sobre su creación se aprobó en el Congreso de París-de la II Internacional (1900). La sede del Buró Socialista Internacional fue la ciudad de Bruselas. Estaba integrado por dos delegados de cada partido nacional, tenía que reunirse cuatro veces por año y en el lapso intermedio el Comité Ejecutivo del Partido Obrero Belga se encargaba de la dirección del trabajo del Buró. El presidente fue E. Vandervelde y el secretario K. Huysmans. Desde 1905 Lenin representó al POSDR en este organismo. En 1912, la VI Conferencia (de Praga) del partido de toda Rusia eligió nuevamente a V. I. Lenin como representante del POSDR en el BSI. En junio de 1914, por sugerencia de Lenin, M. M. Litvínov fue designado representante del CC del POSDR en el BSI.

La última reunión del BSI a que se refiere Lenin, tuvo lugar en Bruselas, el 29 de julio de 1914, a raíz de la guerra declarada por Austria-Hungría a Servia. Con el comienzo de la guerra imperialista mundial este organismo se trasformó en instrumento de los socialchovinistas, Su sede fue trasladada a La Haya y su actividad, dirigida por Huysmans. 195.

~^^3^^* Los diputados bolcheviques a la IV Duma del Estado fueron encarcelados en la noche del 6 (19) de noviembre de 1914, siendo la causa directa del arresto precisamente su participación en la Conferencia, convocada por ellos en la aldea de Ozerki, cerca de Petrogrado, y realizada del 2 al 4 (15-17) de noviembre de 1914. Además de los diputados bolcheviques a la IV Duma del Estado, participaban representantes de las organizaciones bolcheviques de Petrogrado, Ivánovo-Vosnesensk, Jarkov y. Riga.

El 4 (17) de noviembre, cuando la conferencia recién había terminado su labor, apareció en Ozerki la policía, que estaba enterada del lugar de la reunión por un provocador. Durante el allanamiento, a los bolcheviques diputados G. I. Petrovski, A. E. Badáiev y otros, les fueron secuestrados las tesis sobre la guerra de Lenin y el Sotsial-Demokrat núm. 33, con el Manifiesto del CC del POSDR La Guerra y la Socialdemocracia de Rusia. Todos los participantes en la conferencia fueron detenidos, excepto los diputados bolcheviques que evitaron el arresto alegando su inmunidad como parlamentarios. Pero a los dos días también ellos fueron arrestados, procesados y deportados a Siberia' Oriental. Lenin dedicó a los resultados del proceso contra los diputados bolcheviques un artículo especial, "Qué ha demostrado el proceso contra el Grupo OSDR". (Véase el presente tomo, págs. 260-268, publicado en Sotsial-Demokrat, núm. 40, del 29 de marzo de 1915.) 202.

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~^^53^^ Congreso del Partido Socialdemócrala Sueco: tuvo lugar en Estocolmo oí 23 de noviembre de Ir. 1.4. El punto central que trató el Congreso fue la actitud hacia la guerra. El saludo del CC del POSDR al Congreso fue llevado por A. G. Shliápnikov, quien leyó una declaración con un llamamiento a la lucha contra la guerra imperialista y criticando la traición de los dirigentes de la socialdemocracia alemana y de los partidos socialistas de otros países que se habían inclinado hacia el socialchovinismo. Con tal motivo, intervino K. I. Brauting, dirigente del ala derecha de la socialdemocracia sueca, para expresar su pesar por la crítica que se hacía de la socialdemocracia alemana en la declaración, y manifestó que no "correspondía que el Congreso de los socialdemócratas suecos criticara a otros partidos". Contra esa opinión intervino Z. Hoglund, que encabezaba la socialdemocracia de izquierda sueca, para señalar que muchos socialdemócratas suecos compartían la opinión del CC del POSDR. No obstante, el Congreso aprobó por mayoría la proposición de Brantiug. Por el Comité de Organización menchevique intervino en el Congreso

; I. Larin. En Sotsúd-Demokrat núm. 36, del 9 de enero de 1915, se publicó un informe sobre la labor del Congreso. 202.

~^^58^^ Bloque "del 3 de julio" o bloque de Bruselas: se formó contra los bolcheviques en una reunión especial realizada por los liquidadores, trotskistas, representantes del grupo ``Vperiod'', del de Plejánov, del Bund y del Comité Regional del Cáucaso después de la Reunión de ``unificación'' de Bruselas que inauguró su labor el 3 (16) de julio de 1914. (Véase, además, el presente tomo, nota 1.) 270.

~^^87^^ ``Liewicza'': ala izquierda del Partido Socialista Polaco (PSP), partido socialista reformista, que se constituyó en grupo independiente en 1906 después de la división del mismo. La ``Liewicza'' no rechazó totalmente el nacionalismo, y repudió una serie de reivindicaciones nacionalistas del PSP así como los métodos terroristas de lucha. En los problemas de táctica coincidía con los mencheviques liquidadores rusos y se unía con ellos para luchar contra el bolchevismo. En la Reunión de Bruselas su representante adhirió al bloque de los mencheviques contra los bolcheviques. Bajo la influencia del partido bolchevique y también por la presión de la SDRPyL (Socialdemocracia del Reino de Polonia y Lituania), la ``Liewicza'' pasó poco a poco a ocupar posiciones consecuentemente revolucionarias. En los años de la guerra imperialista mundial una gran parte de este partido adoptó posiciones internacionalistas. En. diciembre de 1918 se unió a la SDRPyL y formó el Partido Obrero Comunista de Polonia (así se llamó hasta 1925 el Partido Comunista de Polonia). 210.

~^^08^^ Autonomía cultural nacional: programa antimarxista nacionalista burgués para resolver el problema nacional, elaborado por los socialdemócratas austríacos O. Bauer y K. Renner y aprobado por el Partido Socialdemóerata Austríaco y demás partidos de la II Internacional. Este programa rechazaba el derecho de las naciones a la autodeterminación, hasta llegar a la separación, dividía a los obreros según las nacionalidades y destruía la unidad internacional del proletariado; facilitaba la penetración de las ideas del nacionalismo burgués entre los proletarios y campesinos tra-

bajadores, los distraía de la lucha contra las clases explotadoras de su propia nación, de la tarea de realizar trasformaciones democráticas consecuentes en el Estado en su conjunto. Los mencheviques liquidadores y los bundistas de Rusia se pronunciaron contra el punto fundamental del programa bolchevique para resolver el problema nacional: "el derecho de las naciones a la autodeterminación", y en cambio exigían la " autonomía cultural nacional". Lenin criticó severamente la reivindicación de "autonomía cultural nacional" en sus trabajos "Notas críticas sobre el problema nacional", "El derecho de las naciones a la autodeterminación" (ob. cit., t. XX y t. XXI) y en otros. 211.

a!> Bajo una bandera ajena: artículo escrito por Lenin para una recopilación marxista legal que se iba a editar en Rusia en 1915. La recopilación fue confiscada por la censura zarista y se publicó sólo después de la revolución de febrero, tal cual había quedado después de la censura.

La recopilación fue publicada en marzo de 1917 en Moscú por la editorial Priliv en primera edición. Contenía los siguientes artículos: de V. I. Lenin "Bajo una bandera ajena" (firmado H. Konstantínov), de I. M. Sverdlov "División en la socialdemocracia alemana" (firmado A. Mijailóvich), de V. P. Noguin, "La guerra y la situación económica de la clase obrera" (firmado M. Fabrichni), de M. S. Olminski "Planes de los liberales rusos" y otros. 229.

~^^60^^ Obschedieltsi (conocidos también con el nombre de socialistas ``amplios''): tendencia oportunista en el Partido Socialdemóerata Búlgaro, que publicaba desde 1900 la revista Obscho Dielo ("La causa común"). Después de la división en el X Congreso del Partido Socialdemóerata (1903, en la ciudad de Russé) formaron el partido Socialdemóerata Reformista Búlgaro (de los socialistas ``amplios''). Durante la guerra imperialista mundial (1914-1918) adoptaron una posición chovinista.

En 1942 el ala de izquierda del Partido Socialdemóerata Búlgaro se incorporó al Frente Patrio creado bajo la dirección del Partido Comunista. Después de depurar sus filas de elementos extraños se fusionó, en agosto de 1948, con el Partido Comunista sobre la base ideológica y los principios de organización del marxismo leninismo. El Partido Comunista de Bulgaria pasó a llamarse Partido Obrero Búlgaro (de los comunistas).

Tesniakí (los ``estrechos''): tendencia revolucionaria en el Partido Soeialdemócrata Búlgaro que constituyó en 1903 el Partido Socialdemóerata Obrero Búlgaro. D. Blagóiev fue fundador y dirigente de los fesniakí; más tarde fueron dirigidos por los discípulos de Blagóiev: J. Dimítrov, V. Kolarov y otros. En 1914-1918 los tesniakí se pronunciaron contra la guerra imperialista. En 1919 pasaron a formar parte de la III Internacional Comunista y fundaron el Partido Comunista de Bulgaria, trasforinado posteriormente en el Partido Obrero Búlgaro (de los comunistas). 249.

(11 Conferencia de las secciones del POSDR en el extranjero: se celebró en Berna, del 14 al 19 de febrero (27 de febrero al 4 de marzo) de 1915. Fue convocada por iniciativa de V. I. Lenin y tuvo la importancia c]e

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una conferencia bolchevique de todo el partido, puesto que durante la guerra era imposible convocar un congreso o una conferencia de toda Rusia del POSDR.

Asistieron a la Conferencia representantes del CC del POSDR, del periódico Sotsíal-Demokrat, Órgano Central del POSDR, de la organización socialdemócrata femenina, de las secciones del POSDR en el extranjero (de París, Zurich, Berna, Lausana, Ginebra, Londres), así como del grupo de Baugy. En la Conferencia estuvieron presentes: V. I. Lenin, N. K. Krúpskaia, I. F. Annand, V. M. Kaspárov, G. L. Schklovski, F. Ilin, N. V. Krilenko, I. Kóronblíum, M. M. Jaritónov, G. I. Bélenki, G. E. Zinóviev, N. I. Bujarin y otros. Como invitados, participaron todos los miembros de la sección de Berna, algunos de Lausana y del grupo de Baugy. Lenin fue delegado del, CC y del Órgano Central del POSDR. Dirigió todo el trabajo de la Conferencia.

La orden del día fue la siguiente: 1) informes de las organizaciones locales; 2) la guerra y las tareas del partido (actitud hacia los demás grupos políticos); 3) tareas de las organizaciones en el extranjero ( actitud hacia las acciones y actividades comunes de los diversos grupos); .4) el Órgano Central y el nuevo periódico; 5) actitud hacia los problemas de las ``colonias'' (problemas de las ``colonias'' de emigrados); 6) elección del Comité de las organizaciones en el extranjero; 7) varios. El punto fundamental de la orden del día de la Conferencia fue el problema de la guerra y las tareas del partido, sobre el que hizo su informe V. I. Lenin.

En el informe Lenin desarrolló las tesis del- manifiesto del CC del POSDR La guerra y la socialdemocracia de Rusia. Como lo demostraban las resoluciones de la sección de Montpellier y especialmente del grupo de Baugy, adoptadas antes de la Conferencia, algunos miembros de las secciones bolcheviques rio comprendían el planteo leninista sobre el problema de la guerra civil, se oponían a la consigna de derrocar al gobierno ``propio'', proclamaban la consigna de la paz, no reconocían la necesidad ni la importancia de luchar contra el centrismo. Durante la discusión y los debates estos problemas fueron aclarados y las tesis leninistas fueron apoyadas unánimemente. Sólo Bujarin insistió en las tesis erróneas de la Resolución del grupo de Baugy, estaba en contra de las consignas de Lenin sobre el partido y la socialdemocracia internacional. En sus tesis, que Lenin caracterizó más tarde como el "colmo de lo disparatado, una vergüenza, semíanarquismo", Bujarin se oponía al derecho de las naciones a la autodeterminación y, en general, al programa mínimo, declarando que son ``contrarias'' a la revolución socialista. Pero en la Conferencia nadie apoyó las tesis de Bujarin.

Provocó una acalorada discusión la cuestión de la consigna de los Estados Unidos de Europa. Como escribe Lenin en el prólogo de las resoluciones de la Conferencia, la discusión adquirió un carácter político unilateral y se resolvió que el problema quedara pendiente hasta que se discutiese en la prensa su aspecto económico. Pero no hubo una amplia discusión en la prensa de la consigna de los Estados Unidos de Europa. Con la publicación en Sotsial-Demokrat, núm. 40, del artículo dé Lenin "La consigna de los Estados Unidos de Europa" (véase el

presente tomo, págs. 446-450) donde explicaba lo erróneo de esta consigna, puso punto final al problema.

En las resoluciones, adoptadas de acuerdo con el informe de Lenin, la Conferencia de Berna determinó las tareas y la táctica del partido bolchevique en las condiciones de la guerra imperialista.

Se aprobaron también las siguientes resoluciones: "Tareas de las organizaciones del POSDR en el extranjero", "Actitud hacia los problemas de las colonias" y "Acerca de las colectas para el Órgano Central". Con relación al intento del grupo de Baugy de organizar su diario, separado del Órgano Central del POSDR, la Conferencia planteó el problema "El Órgano Central y el nuevo periódico". En la resolución sobre este problema la Conferencia declaró su total solidaridad con la orientación ideológica del Órgano Central y con su posición frente a la guerra y subrayó que era indispensable que el periódico apareciese con más regularidad. En el punto 3 (véase el presente tomo, pág. 280), escrito por Lenin, se decía que la Conferencia exhorta a los miembros de las secciones del extranjero a apoyar sistemáticamente al Órgano Central. En el agregado de esta resolución, que no se dio a conocer, la Conferencia señaló que no era conveniente que el grupo de Baugy editara un periódico propio y exhortó a cohesionar todas las fuerzas partidarias alrededor de las empresas comunes de todo el partido, señaladas en las resoluciones de la Conferencia. La Conferencia eligió a los nuevos miembros del Comité de las organizaciones del partido en el extranjero.

Lenin se expresó elogiosamente sobre la importancia de la Conferencia de Berna y se esforzó para lograr la mayor difusión de sus resoluciones las que, como señaló, expresaban con precisión los principios y la táctica del partido. Todas las resoluciones fundamentales de la Conferencia, con el prólogo escrito por Lenin, fueron publicadas en Sotsíal-Demokrat y como suplemento, en el folletoe*de V. I. Lenin "El socialismo y la guerra" (véase el presente tomo, págs. 399-445), editado en ruso y alemán. Las resoluciones fueron editadas también en francés como boletín, que se distribuyó entre los delegados de la Conferencia Socialista de Zimmerwald y fue enviada a los elementos de izquierda de la sociaídemocracia internacional. 252.

~^^62^^ El Órgano Central y el nuevo periódico: problema planteado en la Conferencia de las secciones del POSDR en el extranjero en Berna con relación a la tentativa por parte de algunas organizaciones del POSDR en el extranjero (el grupo de Baugy, la sección de París) de organizar la publicación de su propio periódico local separado del Órgano Central. Lenin se enteró accidentalmente por una carta de I. F. Armand de la tentativa del grupo de Baugy (N. I. Bujarin, E. F. Rozmiróvich, N. V. Krilenko). En las condiciones de la época de. guerra, debido a la gran limitación de fondos y de la falta de colaboradores, así como por la necesidad de establecer una comunicación más estrecha entre los bolcheviques y de discutir en forma conjunta los problemas más importantes, Lenin consideraba inoportuno que se editaran diarios locales y propuso que se modificara el tercer punto del proyecto de resolución sobre este problema, presentado a discusión en la Conferencia, moción que fue aceptada, aprobándose el tercer punto redactado por Lenin. 259.

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~^^63^^ El proceso contra los diputados bolcheviques a la IV Duma del Estado (A. E. Badáiev, M. K, Muránov, G. I. Petrovski, F. N. Samóilov) y otros socialdemócratas que participaron en la Conferencia ilegal del partido en Ozerkí, tuvo lugar el 10 (23) de febrero de 1915. La causa se vio ante el Tribunal Especial de Petrogrado. La acusación se hacía sobre la base del artículo 102 (participación en organizaciones que se plantean el derrocamiento del régimen gubernamental existente). El principal testimonio de la acusación contra los diputados fueron las tesis de Lenin "Las tareas de la socialdemocracia revolucionaria en la guerra europea" y el manifiesto del CC del POSDR "La guerra y la socialdemocracia de Rusia" (véase el presente tomo, págs. 83-89 y 103-112) que la policía les encontró durante el allanamiento y que se publicaron en Sotsial-Demokrat.

Los cinco diputados bolcheviques fueron procesados y desterrados a la aldea de Turuján (Siberia Oriental). La noticia sobre el proceso del Grupo Obrero Socialdemócrata de la Duma se publicó en el diario Dien núms. 40-43 del 11-14 de febrero de 1915 con el título "Proceso a los diputados". 260.

M Poco antes de la Conferencia de Londres de los socialistas de los países de la Entente, realizada el 14 de febrero de 1915, la Redacción de Naslie Slovo envió una carta a P. B. Axelrod (Comité de Organización) y a V. I. Lenin (CC del POSDR) con la propuesta de organizar la acción común de los elementos intemacionalistas del POSDR en la próxima conferencia.

En su respuesta a la Redacción de Nashe Slovo, del 9 de febrero de 1915, Lenin informa que el CC del POSDR acepta la proposición de discutir un plan de acción común, expone el proyecto de la declaración que se daría a conocer en la conferencia de Londres, y sobre cuya base él consideraba posible un acuerdo, y señala la posición socialchovinista del Comité de Organización menchevique y del Bund. La Redacción de Nashe Slovo no estuvo de acr---Jo con el proyecto de declaración de los bolcheviques y elaboró su propia declaración, asumiendo la defensa de la posición del Comité de Organización y del Bund. La declaración de Nashe Slovo se publicó en el núm. 26 del periódico, del 27 de febrero de 1915. 271.

~^^03^^ Conferencia Socialista Internacional de Mujeres: se celebró en Berna del 26 al 28 de marzo de 1915. Fue convocada por iniciativa de la organización en el extranjero de la revista Rabótnitsa ("La obrera"), con la participación de Clara Zetkin, que en aquel momento era presidente del Buró Internacional de Mujeres Socialistas. Toda la labor preparatoria para la convocatoria de la conferencia fue realizada por I. F. Armand, N. K. Krúpskaia y otras, con la dirección de V. I. Lenin. "Ilich se entregó con toda pasión a reunir fuerzas para la lucha por el frente internacional---escribía más tarde N. K. Krúpskaia---. No es una desgracia que seamos pocos [dijo Ilich en cierta ocasión] llegaremos a ser millones. Él preparó también nuestra resolución para la Conferencia de Mujeres de Berna y seguía atentamente toda su labor" (N. K. Krúpskaia, Recuerdos sobre Lenin). Las autoridades obstaculizaron por todos

los medios el viaje de las delegadas a Suiza, les negaban el pasaporte para salir del país y los dirigentes oportunistas de los partidos socialistas amenazaban expulsar del partido a las delegadas. Asistieron 29 delegadas de las organizaciones femeninas de Inglaterra, Alemania, Holanda, Francia, Polonia, Rusia, Suiza. La delegación rusa estaba compuesta por siete personas: 4 por el CC del POSDR (Armand, Krúpskaia y otras) y tres por el Comité de Organización.

La mayoría de las delegadas a la Conferencia estaban influidas por los centristas y por ello, en lugar de discutir las tareas socialistas comunes vinculadas con la guerra, la Conferencia limitó su labor a debatir el informe de C. Zetkin Las acciones intemacionalistas de las mujeres socialistas por la paz. Esta resolución fue elaborada por C. Zetkin con la participación de "las delegadas de Inglaterra y Holanda y tenía un carácter centrista. Las representantes del CC del POSDR llevaron a la Conferencia un proyecto de resolución, escrito por Lenin, que señalaba a las mujeres socialistas el camino revolucionario para luchar contra la guerra y el oportunismo internacional. En defensa de este proyecto intervino I. F. Armand. La Conferencia aprobó la resolución elaborada por C. Zetkin.

Lenin definió a la Conferencia como un intento positivo de restablecer las vinculaciones internacionales y trataba de aprovecharlas para cohesionar a los elementos internacionalistas que ocupaban posiciones revolucionarias. Pero, como él mismo lo señaló más tarde, ésta y otras conferencias internacionales que se llevaron a cabo en ese período animadas de los mejores deseos, "no trazaron la línea de combate de los internacionalistas", "se limitaron a repetir viejas resoluciones" y "en el mejor de los casos avanzaron un solo paso" (véase el presente tomo, pág. 431).

Los materiales de esta Conferencia se publicaron en el Suplemento de Sotsial-Demokrat, núm. 42, del 1 de junio de 1915. 292.

uli La Bancarrota de la II Internacional: artículo que se publicó en la revista Kommunist, núm. 12, de setiembre de 1915.

La revista Kommunist fue organizada por Lenin y editada por la Redacción de Sotsial-Demokrat. conjuntamente con G. L. Piatakov y E. B. Bosh, quienes financiaban la edición. Su Redacción estaba integrada también por N. I. Bujarin. Apareció solamente un número (doble), donde se publicaron además de este trabajo dos artículos más de V. I. Lenin, "La voz de un socialista francés honesto" e "Imperialismo y socialismo en Italia" (véase el presente tomo, págs. 453-464 y 465-474). El plan para la edición de la revista fue elaborado por Lenin en la primavera de 1915. Bajo su dirección se celebró la reunión de organización de la Redacción. Lenin trató de que Kommunist fuera el órgano de los socialdemócratas de izquierda, pero muy pronto se revelaron serias divergencias en la Redacción con Bujarin; Piatakov y Bosh, que se agudizaron después de la aparición del número doble de la revista. El grupo Bujarin, Piatakov y Bosh se colocó en posición incorrecta en lo referente a una serie de problemas de principio del programa y la táctica del partido, es decir sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación, las reivindicaciones democráticas y el programa mínimo

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en general, y, otras, intentó utilizar la revista para sus fines divisionistas. Dentro de la Redacción Lenin combatió a ese grupo, desenmascaró sus puntos de vista antibolcheviques y sus actitudes divisionistas, criticó duramente la posición conciliadora de Zinóviev y Shliápnikov respecto de este grupo.

Teniendo en cuenta la conducta antipartidaria del grupo, la Redacción de Sotsúd-Demokrat por sugerencia de Lenin declaró que consideraba imposible seguir publicando la revista. El Buró del CC en Rusia, al recibir la comunicación sobre las divergencias existentes dentro de la Redacción, declaró su total solidaridad con el Órgano Central, Sotsial-Demokrat, y expresó el deseo de "que todas las publicaciones del CC siguieran una estricta y firme orientación ideológica en total concordancia con la línea adoptada por el CC desde el comienzo de la guerra". Desde octubre de 1916, la Redacción de Sotsial-Demokrat comenzó .a publicar Sbómik Sotsial-Demokrata. 301.

~^^67^^ Se trata del libro de A. Sartorius von Waltershausen El sistema económico de la inversión de capitales en <H extranjero, Berlín, 1907. 339.

~^^68^^ Se refiere al libro de Ruedorffer (Riezler) K. Rasgos fundamentales de la actual política mundial, que apareció en Berlín en 1913. 340.

~^^69^^ El presente documento fue escrito con motivo de la preparación de la primera conferencia socialista internacional, que fue convocada por iniciativa de los socialistas italianos y suizos, en el verano de 1915. La labor para la organización de la conferencia fue dirigida por R. Grimm, que ocupaba posiciones centristas. El 11 de julio de 1915 R. Grimm convocó en Berna una reunión previa (Vorkonferenz) donde además de Grimm, que intervino como representante de la Redacción del Berner Tagwacht, asistieron representantes del Partido Socialista Italiano, de la SDRPyL, del Comité de Organización y del CC del POSDR. En esta reunión se puso en evidencia que haciéndose pasar por internacionalista, R. Grimm trataba de lograr una mayoría centrista para que esa tendencia predominara.

La reunión previa no resolvió ni siquiera el problema de la representación en la conferencia y tuvo que limitarse a aprobar una resolución fijando la realización de una segunda reunión, estableciéndose que la fecha para la misma sería el 7 de agosto. Al poco tiempo R. Grimm la aplazó para el 20 de agosto, y por último no se realizó.

Lenin había previsto que en la conferencia los partidarios de Kautsky y los internacionalistas inconsecuentes constituirían la mayoría, y "que se propondrán dar. al asunto un giro tal [...] que en un momento determinado sólo se formulase un programa [.. . ] de extenuación, de rechazo de la lucha, un programa para apartar a los obreros de la revolución, un programa para apaciguar a los obreros con frases izquierdistas". A pesar de ello consideraba indispensable que el partido de los bolcheviques participara en la conferencia y planteó la tarea de cohesionar por anticipado a los socialistas de izquierda de los diversos países para que presentasen en la conferencia un proyecto único de resolución (o declaración) -con una declaración clara, completa y exacta de sus principios.

``A nuestro juicio, escribía V. I. Lenin, las izquierdas deben presentar una declaración ideológica conjunta: 1) condenando indefectiblemente a los socialchovinistas y los oportunistas; 2) con un plan de acciones revolucionarias (hablar de guerra civil o acción revolucionaria de las masas no es tan importante); 3) pronunciarse contra la consigna de la 'defensa de la patria', etc.''

Lenin realizó una enorme labor preparatoria para la conferencia; mantuvo correspondencia con los socialistas de izquierda sobre el problema de elaborar una declaración común, les expuso la posición del partido bolchevique. En julio escribió el Proyecto de resolución de la izquierda que se publicó para la conferencia socialista internacional y que envió a las izquierdas de los diversos países, con el pedido de que hicieran sus observaciones y propuestas. Posteriormente, como resultado de la correspondencia y las entrevistas con la izquierda, fue elaborado otro proyecto de resolución que se llevó a la conferencia realizada en Zimmerwald entre el 5 y el 8 de setiembre de 1915. 373.

-'O Se trata del manifiesto zarista publicado el 17 (30) de octubre de 1905 con promesas de otorgar "libertades ciudadanas" y convocar una "Duma del Estado con funciones legislativas". Este manifiesto fue una concesión arrancada por la lucha revolucionaria al zarismo pero no definía de ningún modo los destinos de la revolución, como afirmaban los liberales y mencheviques. Los bolcheviques desenmascararon toda la falsedad del manifiesto zarista y llamaron a continuar la lucha para derrocar a la autocracia.

La primera revolución rusa tuvo gran influencia sobre el movimiento obrero de otros países, en particular en Austria-Hungría. La noticia de que el zar se vio obligado a hacer concesiones y publicar un manifiesto con promesas de ``libertades'' desempeñó, como lo señaló Lenin, "un papel decisivo en el triunfo definitivo del derecho de sufragio universal en Austria" (véase ob. cit., t. XXIV, "Informe sobre la revolución de 1905"). En Viena y demás centros industriales de Austria-Hungría se celebraron grandiosas demostraciones. En Praga se levantaron barricadas. Como resultado en Austria se instituyó el derecho de sufragio universal. 379.

« El socialismo y la guerra (La actitud del POSDR hacia la guerra): es un trabajo planeado por Lenin con motivo de la preparación de la primera conferencia socialista internacional. En su elaboración participó Zinóviev, pero en lo fundamental fue escrito por Lenin. A él pertenece también la redacción general del folleto.

Lenin calificó su trabajo como "comentarios de las resoluciones de nuestro partido, es decir una aclaración popular de éstas". Como consideraba una tarea muy importante aprovechar la primera conferencia socialista internacional convocada en Zimmerwald para cohesionar a los elementos de la izquierda de la socialdemocracia internacional en torno a posiciones revolucionarias, Lenin puso todo su empeño en que el folleto estuviese publicado para el momento de la conferencia.

El trabajo se publicó en vísperas de ella como un pequeño folleto en ruso y alemán y fue distribuido entre los asistentes. Al final del fo-

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Heto, como suplemento, se agregaron el manifiesto del CC del POSDR "La guerra y la socialdemocracia de Rusia", el artículo "Conferencia de las secciones del POSDR en el extranjero" con las resoluciones publicadas en Sotsial-Demokrat y la Resolución sobre el problema nacional aprobada en octubre de 1913 en la conferencia de Poronin del CC del POSDR con los funcionarios del partido. Después de la conferencia de Zimmerwald el folleto se publicó en francés en Francia. El texto íntegro también se publicó en noruego, en el órgano de los socialdemócratas de izquierda noruegos. Al mismo tiempo, Lenin hizo varios intentos para que se editase en .Norteamérica en inglés, pero esto no se concretó.

'ro

Lenin atribuía enorme' importancia a la mayor difusión posible de1 este trabajo. Después de la revolución de febrero de 1917 en Rusia, Lenin reclamaba insistentemente que se reeditaran en Petrogrado, " aunque fuese con el título De la historia de los últimos años del zarismo", el diario Sotsial-Demokrat, el folleto El socialismo y la guerra, la revista Kommunist y Sbornik Sotsial-Demokrata.

El trabajo apareció como folleto en Petrogrado en 1918 en una edición del Soviet de Petrogrado de diputados obreros y soldados, y tuvo amplia difusión. En ediciones separadas se publicó en muchos idiomas. 399.

~^^72^^ Conferencia Socialista Internacional de la Juventud: se celebró del 4 al 6 de abril de 1915 en Berna; asistieron representantes de las organizaciones juveniles de 10 países: Bulgaria, Alemania, Holanda, Dinamarca, Italia, Noruega, Polonia, Rusia, Suiza y Suecia. El punto fundamental de la orden del día fue "La guerra y las tareas de las organizaciones juveniles socialistas". La organización y preparación de la Conferencia trascurrió bajo la influencia del centrista R. Grimm, cosa que predeterminó los resultados de su labor. Con el propósito de aprovechar la Conferencia para cohesionar a los elementos internacionalistas de la juventud, el CC del POSDR envió sus representantes (I. F. Armand y G. I. Safárov). La delegación del CC del POSDR elevó a consideración de la Conferencia el proyecto de resolución que contenía las tesis fundamentales del partido bolchevique con respecto a la guerra. Este proyecto estaba basado en el que escribió Lenin para la Conferencia Socialista Internacional de Mujeres (véase el presente tomo, págs. 297-299). Pero la Conferencia adoptó una resolución de orientación centrista.

En una carta sobre esta Conferencia dirigida a A. M. Kollontai escribía N. K. Krúpskaia: "Allí había muchos elementos de la izquierda (holandeses, noruegos, alemanes, búlgaros, polacos) pero no se produjo ningún acercamiento. Los instigaban sistemáticamente contra los rusos y cuando la delegación rusa del CC comenzó a insistir en la necesidad de discutir en conjunto la resolución, les retiraron el uso de la palabra, que ya se les había concedido, y sólo después de que se retiraron, el público de la izquierda protestó; hicieron volver a los rusos pero de todos modos la discusión no se hizo, y en cambio la resolución fue escrita por Grimm y Balabánova." (Del Archivo Central del Par-ido en el Instituto de Marxismo Leninismo adjunto al CC del PCUS.)

La Conferencia eligió un Buró Internacional de la Juventud Socia-

lista y aprobó editar un órgano internacional de la juventud socialista, la revista La Internacional de la juventud, y celebrar anualmente el día internacional de la juventud. 431.

~^^73^^ Resolución de Stuttgart sobre El militarismo y los conflictos internacionales: fue aprobada por el Congreso Socialista Internacional de Stuttgart, celebrado desde el 18 al 24 de agosto de 1907 (VII Congreso de la II Internacional). A propuesta de V. I. Lenin se incorporó a la Resolución la siguiente tesis de principio: "En caso de que se desencadene la guerra ellos [la clase obrera de los diversos países y sus representantes en los parlamentos. Ed.] deben [...] tratar por todos los medios de aprovechar la crisis económica y política provocada por la guerra para despertar a las masas populares y acelerar la caída de la dominación de la clase capitalista" (Proletari núm. 17 del 20 de octubre de 1907, pág. 6). Sobre el Congreso véase el artículo de V. I. Lenin "El Congreso socialista internacional de Stuttgart", ob. cit., t. XIII, págs. 74-81 y 82-93.

Resolución de Basilea: manifiesto sobre la guerra aprobado por el Congreso Extraordinario Socialista Internacional de Basilea, celebrado entre el 24-25 de noviembre de 1912. El Manifiesto alertaba a los pueblos sobre el pelig •• de la guerra imperialista mundial que se avecinaba, ponía de relieve los fines de rapiña de esta guerra y llamaba a los obreros de todos los países a desplegar una lucha decidida por la paz, contra las amenazas de guerra, a "contraponer al imperialismo capitalista el poderío de la solidaridad del proletariado internacional". Para el caso de desencadenarse una guerra imperialista el Manifiesto recomendaba a los socialistas aprovechar la crisis económica y política provocada por la guerra para luchar por la revolución socialista. 458.

~^^74^^ Al comenzar la primera guerra mundial (1914-1918) los miembros del Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia en la IV Duma del Estado, bolcheviques Badáiev, M.- K. Muránov, G. I. Petrovski, F. N. Samóilov, N. R. Shágov, se pronunciaron decididamente por la defensa de los intereses de la clase obrera. De acuerdo con la línea del partido se negaron a votar por los créditos de guerra al zarismo, desenmascararon el carácter imperialista, antipopular de la guerra. Esclarecían a los obreros la verdad sobre la guerra, los exhortaban a luchar contra el zarismo, la burguesía y los terratenientes. (Véase además el presente tomo, nota 54.) 476.

~^^75^^ Comisión Socialista Internacional (ISK, Internationale Sozialistische Cornission) de Berna: organismo ejecutivo de la Unión de Zimmerwald, creado durante la Conferencia de Zimmerwald (5-8 de setiembre de 1915). La Comisión Socialista Internacional estaba integrada por los centristas R. Grimm, O. Morgary, C. H. Naine y como traductora Balabánova. En el informe oficial sobre la Conferencia publicado en el núm. 1 del Boletín de la Comisión Socialista Internacional, el 21 de setiembre de 1915 se decía: "Este secretariado no deberá remplazar, de ninguna manera, al Buró Socialista Internacional existente, sino que deberá disolverse en cuanto este último pueda desempeñar el papel que se le asignó". En el ejemplar del informe que se conserva en el Archivo

518

V. I. LENIN

NOTAS

519

Central del Partido del Instituto de. Marxismo Leninismo adjunto al CC del PCUS esta frase fue subrayada por V. I. Lenin y al margen se lee "Kein Beschluss darüber" (No hubo una resolución sobre esto). Es decir, que esta resolución no fue tornada por la Unión de Zimmerwald sino por la Comisión Socialista Internacional después de la Conferencia. Poco después de la conferencia de Zimmerwald se formó, por sugerencia de R. Grimm, la Comisión Socialista Internacional ampliada, que fue integrada por representantes de todos los partidos adheridos a las resoluciones de la Conferencia de Zimmerwald. En representación del CC del POSDR intervinieron en ese organismo V. I. Lenin, I. Armand, G. Zinóviev. Su órgano oficial fue el Boletín ya citado, que se publicó en francés e inglés desde setiembre de 1915 hasta enero de 1917, y que editó 6 números en total. En el núm, 3 (febrero de 1916) se publicó un artículo con el titulo "Proposición de los camaradas alemanes", cue contenía las tesis del grupo ``Internacional'' donde se definía la posición de los socialdemócratas alemanes de izquierda en lo referente a los problemas teóricos y políticos más importantes del período de la guerra imperialista. 480.

~^^76^^ Se refiere a la Primera Conferencia Socialista Internacional de 7. immerwald que se celebró entre el 5 y el 8 de setiembre de 1915. Esta Conferencia fue convocada por iniciativa de los socialistas italianos y suizos.

Lenin llamó a la Conferencia de Zimmerwald primer paso en el desarrollo del movimiento internacional contra la guerra. Asistieron a la misma 38 delegados de 11 países de Europa: Alemania, Francia, Italia, Rusia, Polonia, Rumania, Rulgaria, Suecia, Noruega, Holanda, Suiza. Los partidos más grandes de la II Internacional, el Partido Socialdemócrata Alemán y el Partido Socialista de Francia, no estuvieron representados oficialmente en la Conferencia. Diez delegados representaban las tres diferentes tendencias de la oposición en la Socialdemocracia Alemana, de Francia asistieron elementos de la oposición en el movimiento sindical. Enviaron también sus delegados los socialistas de la Federación de los Balcanes, la oposición de la Socialdemocracia Sueca y la Liga de la Juventud de Noruega, los socialistas de izquierda de Holanda, la dirección regional de la Socialdemocracia del reino de Polonia y Lituania. La mayoría de los delegados defendía posiciones centristas.

V. I. Lenin y G. E. Zinóviev representaron en la Conferencia al Comité Central del POSDR. Estuvieron presentes también P. B. Axelrod y L. Mártov (por el CO menchevique del POSDR) y V. M. Chernov y M. A. Natanson (por el Partido de los Socialistas Revolucionarios).

La Conferencia discutió los siguientes puntos: 1) informes de los representantes de los diferentes países; 2) .declaración conjunta de los representantes de Alemania y Francia; 3) proposición de la izquierda de Zimmerwald sobre la aprobación de una resolución de principios; 4) aprobación del manifiesto; 5) elecciones a la Comisión Socialista Internacional; 6) aprobación de una Resolución de solidaridad con las víctimas de la guerra y los perseguidos.

En la Conferencia hubo una aguda discusión entre los revolucionarios internacionalistas dirigidos por V. I. Lenin y la mayoría kautskista, cuyo dirigente era el socialdemócrata alemán G. Ledebour. La

Conferencia adoptó el Manifiesto elaborado por la comisión, conocido como llamamiento "A los proletarios de Europa". La mayoría de la Conferencia rechazó el proyecto de resolución propuesto por la izquierda sobre la guerra y las tareas de los socialdemócratas y el proyecto de manifiesto. No obstante, en el Manifiesto aprobado, gracias- a 'la ' insistencia de V. I. Lenin se logró introducir una serie de postulados fundamentales del marxismo revolucionario. Además, la Conferencia Suscribió la declaración conjunta de la delegación alemana y francesa, una resolución de solidaridad con las víctimas de la guerra y los combatientes perseguidos por su actividad política, eligió la Comisión Socialista Internacional.

V. I. Lenin participó activamente en la labor de la Conferencia: intervino con informes, intercambió notas con los delegados durante las sesiones, discutió con ellos en los intervalos, convenciéndolos de la necesidad de luchar decididamente contra el sócialchovínismo.•• Ya antes de la Conferencia, en agosto de 1915, tratando de obtener la más amplia representación posible de verdaderos internacionalistas de izquierda que para aquel entonces se iban diferenciando en los partidos socialistas, Lenin realizó una enorme labor preparatoria y fue a la 'Conferencia con un programa de cohesión de la izquierda contra el soctalehovinismo y el centrismo, elaborado minuciosamente. En sus cartas a los internacionalistas de izquierda de Europa (D. Blagóiev, D. Wijnkoop y otros) expuso los principios fundamentales de la declaración conjunta de la izquierda: condena del socialchovinismo y del centrismo, rechazo categórico de las consignas de "defensa de la patria" en la guerra imperialista y de "tregua civil", propaganda de las acciones revolucionarias.

En vísperas de la inauguración de la Conferencia de Zimmerwald (entre el 2 y el 4 de setiembre) se celebró una reunión de los delegados rusos y polacos en la que se discutieron el "Proyecto de resolución de la izquierda de Zimmerwald" escrito por Lenin y el proyecto de resolución propuesto por Radek y criticado por Lenin ya antes de la reunión. Después de la discusión se resolvió proponer a la Conferencia de Zimmerwald el proyecto de K. Radek, corregido teniendo en cuenta las críticas de V. I. Lenin. El 4 de setiembre Lenin intervino en una reunión especial de delegados de izquierda de la Conferencia de Zimmerwald con un informe sobre el carácter de la guerra mundial y la táctica de la Socialdemocracia internacional. Los postulados fundamentales alrededor de los que se concretaba la cohesión de los internacionalistas de izquierda en el movimiento revolucionario Internacional, «ran las tesis elaboradas por el partido bolchevique sobre cuestiones referentes a la guerra, la paz y la revolución y, en primer término, el Manifiesto leninista del CC del POSDR sobre la guerra y las Resoluciones de la Conferencia de Berna de las secciones bolcheviques en el extranjero, traducidas por aquel entonces a los demás idiomas.

En la primera Conferencia Socialista Internacional, la izquierda de Zimmerwald estaba formada por ocho personas en representación de organizaciones y particulares: el CC del POSDR encabezado por V. I. Lenin, la dirección regional de la Socialdemocracia del Reino de Polonia y Lituania, el CC de la Socialdemocracia del Territorio Letón, Z. Hóglund (de la oposición sueca), T. Nerman (de la oposición noruega), F. Platten

520

I. I. E N I N

(de Suiza), I. Borchardt, delegado del grupo de los "Socialistas Internacionales de Alemania". Durante la labor de la Conferencia se creó el Buró de la izquierda de Zimznervvald presidido por V. I. Lenin. La única posición justa, consecuente hasta el fin, dentro del grupo de la izquierda de Zhnmerwald, fue sostenida por los bolcheviques y por V. I. Lenin. Dentro de la izquierda de Zimmerwald, Lenin tuvo que desplegar una amplia labor y lucha contra K. Radek, que intentó dividir el movimiento de la izquierda de Zimmerwald.

La izquierda de Zimmerwald realizó un gran trabajo para organizar a los partidos internacionalistas en los países de Europa y América. En seguida después de la conferencia de Zimmerwald se publicó en alemán el folleto Internationale Flugblátter ("Boletines internacionales"), núm. 1, conteniendo los documentos y proposiciones de la izquierda de Zimmerwald a la Conferencia. El folleto se tradujo a otros .idiomas. En enero de 1916 la izquierda de Zimmerwald comenzó a editar su revista teórica Vorbote.

V. I. Lenin opinó sobre la Conferencia de Zimmerwald y la táctica de los bolcheviques en ella, en sus artículos: "Un primer paso" y "Los marxistas revolucionarios en la Conferencia Socialista Internacional" ( véase ob. cu., t. XXIII). 480.

ÍNDICE

PRÓLOGO ...............................................----- 7~

INFORME DEL CC DEL POSDR A LA REUNIÓN DE BRUSELAS
E INSTRUCCIONES A LA DELEGACIÓN DEL CC.......... 9~

I >..................................................... 11~~

II....................................................... 19~~

III...................................................... 29~~

IV...................................................... 31~~

Anexos. INSTRUCCIONES................................. 44~~

I. NOTAS PRIVÉES .................................... 44~~

II. NOTAS PRIVÉES .................................... 45~~

III. NO INCLUIR EN EL INFORME...................... 46~~

IV...................................................... 48~~

CÓMO RESPONDIERON LOS OBREROS A LA FORMACIÓN DEL GRUPO OBRERO SOCIALDEMÓCRATA DE RUSIA EN LA
DUMA DEL ESTADO..................................... 53~

¿Qué nos dice la experiencia del primer trimestre de actividad de
los dos grupos? ........................................... 58~~

¡CLARIDAD ANTE TODO! (Sobre la unidad).................... 62~

1. Gente que tiene dos opiniones ........................... 62~~

CONCLUSIONES PARA EL DÍA DE LA PRENSA OBRERA (Del
informe de "Put Pravdi") ................................... 66~

De Petersburgo ........................................... 70~~

RESOLUCIÓN DEL CC DEL POSDR.......................... 75~

LA OPOSICIÓN POLACA EN LA REUNIÓN DE BRUSELAS..... 76~

LA OPOSICIÓN SOCIALDEMÓCRATA POLACA EN LA ENCRUCIJADA ................................................. 77~

PLAN PARA EL ARTICULO LA REVOLUCIÓN Y LA GUERRA ... 79~

i..........;............................................ 79~~

2 ....................................................... 80~~

RESPUESTA A UN ARTICULO DE LEIPZIGER VOLKSZEITUNG 81~

LAS TAREAS DE LA SOCIALDEMOCRACIA REVOLUCIONARIA
EN LA GUERRA EUROPEA............................... 83~

Resolución de un grupo de socialdemócratas .................. 83~~

V. I. LKNIN

ÍNDICE

PÁG.

LA GUERRA EUROPEA Y EL SOCIALISMO INTERNACIONAL . . 90~

PLAN PARA EL FOLLETO LA GUERRA EUROPEA Y EL SOCIALISMO EUROPEO ....................................... 94~

LA GUERRA Y LA SOCIALDEMOCRACIA DE RUSIA........... 103

LA CONSIGNA DE TRASFORMAR LA GUERRA IMPERIALISTA
EN GUERRA CIVIL..................................___ 113

UN COMENTARIO ACERCA DEL INFORME DE PLEJÁNOV "LA ACTITUD DE LOS SOCIALISTAS HACIA LA GUERRA", 28 DE SETIEMBRE (11 DE OCTUBRE) DE 1914. Breve resumen periodístico ................................................. 114

INFORME SOBRE EL TEMA "EL PROLETARIADO Y LA GUERRA"

1 (14) DE OCTUBRE DE 1914. Reseña periodística......... 117

LA SITUACIÓN Y LAS TAREAS DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA .....:............................................ 125

CARLOS MARX (BREVE ESBOZO BIOGRÁFICO CON UNA EXPOSICIÓN DEL MARXISMO)................................ 133

Prólogo .................................................. 135

La doctrina de Marx...................................... 142

El materialismo filosófico .............................. 143

La dialéctica ....:...'.................................. 145

La concepción materialista de la historia ................. 147

La lucha de clases ........-............................ 150

La doctrina económica de Marx ............................. 152

El valor ............................................. 152

La plusvalía .......................................... 154

El socialismo ......................................... 164

La táctica de la lucha de clase del proletariado............ 167

Bibliografía............................................... 173

UNA VOZ ALEMANA OPINA SOBRE LA GUERRA .............. 184

AL AUTOR DEL CANTO DEL PETREL ........................ 186

CHOVINISMO MUERTO Y SOCIALISMO VIVO (¿Cómo reconstruir

la Internacional?) ......................................... 188

EL ORGULLO NACIONAL DE LOS GRAN RUSOS.............. 196

¿QUÉ HACER AHORA? (Las tareas de los partidos obreros con respecto al oportunismo y el socialchovinismo) .................;

201

.¿QUÉ ``UNIDAD'' PROCLAMÓ LARIN EN EL CONGRESO SUECO?

210

LOS SÜDEKUM RUSOS......................................

213

NOTA "DE LA REDACCIÓN" PARA EL ARTICULO UCRANIA Y

LA GUERRA. De la Redacción ............................

220

O5MO LA POLICÍA Y LOS REACCIONARIOS PROTEGEN LA

UNIDAD DE LA SOCIALDEMOCRACIA ALEMANA ........

222

LA CONFERENCIA DE LONDRES ............................

225

BAJO UNA BANDERA AJENA ................................

229

I......................................................

233

II.......................................................

239

III......................................................

244

LA CONFERENCIA DE LAS SECCIONES DEL POSDR EN EL

EXTRANJERO............................................

252

Resoluciones de la Conferencia..............................

252

El carácter de la guerra ...................................

253

La consigna de la "defensa de la patria" .....................

253

Las consignas de la socialdemocracia revolucionaria............

254

El oportunismo y la bancarrota de la II Internacional ..........

255

La III Internacional .......................................

256

El pacifismo y la consigna de la paz.....-i...................

256

La derrota de la monarquía zarista ..........................

257

La actitud hacia los otros partidos y ¿rupos ..................

257

PROYECTO DEL TERCER PUNTO DE LA RESOLUCIÓN EL ÓRGANO CENTRAL Y EL NUEVO PERIÓDICO APROBADA EN LA CONFERENCIA DE SECCIONES DEL POSDR EN EL

EXTRANJERO ...........................................

259

¿QUÉ HA DEMOSTRADO EL PROCESO CONTRA EL GRUPO

OSDR?..................................................

260

A PROPÓSITO DE LA CONFERENCIA DE LONDRES ..........

269

UN EJEMPLO QUE ILUSTRA LA CONSIGNA DE LA GUERRA

CIVIL ...................................................

272

LOS SOFISMAS DE LOS SOCIALCHOVINISTAS ................

274

EL PROBLEMA DE LA UNIFICACIÓN DE LOS INTERNACIONA-

LISTAS ..................................................

279

LOS FILÁNTROPOS BURGUESES Y LA SOCIALDEMOCRACIA

REVOLUCIONARIA ......................................

284

LA BANCARROTA DEL INTERNACIONALISMO PLATÓNICO ...

286

LA LUCHA CONTRA EL SOCIALCHOVINISMO.................

292

PROYECTO DE RESOLUCIÓN PARA LA CONFERENCIA SOCIALISTA INTERNACIONAL DE MUJERES...................

297

LA BANCARROTA DE LA II INTERNACIONAL.................

301

I.....................................................

304

II .... .„................................................

309

III . . .. .'................................................

313

IV.....................................................

319

V.....................................................

323

VI.....................................................

330

524

ÍNDICE

525

V. I. LENIN

PAG.

VII.....................................................

338

VIII.....................................................

347

IX.....................................................

353

EL PACIFISMO INGLÉS Y LA AVERSIÓN INGLESA POR LA

TEORÍA .................................................

357

CÓMO SE COMBINA EL SERVILISMO ANTE LA REACCIÓN CON

JUGAR A LA DEMOCRACIA ..............................

364

EL PRINCIPAL TRABAJO DEL OPORTUNISMO ALEMÁN SOBRE

LA GUERRA ............................................

368

PROYECTO DE RESOLUCIÓN DE LOS SOCIALDEMÓCRATAS DE IZQUIERDA EN LA PRIMERA CONFERENCIA SOCIALISTA INTERNACIONAL........................................- 373

LA DERROTA DE SU PROPIO GOBIERNO EN LA GUERRA IMPERIALISTA . . =............................................

377

SITUACIÓN EN LA SOCIALDEMOCRACIA DE RUSIA ..........

383

CÓMO INTERPRETAR LA CONSIGNA DE LA ``PAZ''............

389

EL PROBLEMA DE LA PAZ . .'................................

392

EL SOCIALISMO Y LA GUERRA (La actitud del POSDR hada la

guerra) ..................................................

399

Prólogo a la primera edición (publicada en el extranjero) .......

401

Prólogo a la segunda edición ................................

402

Capítulo I. LOS PRINCIPIOS DEL SOCIALISMO Y LA

GUERRA DE 1914-1915...............................

403

La actitud de los socialistas hacia la guerra...................

403

Tipos históricos de las guerras de los nuevos tiempos ...........

404

Diferencia entre guerra ofensiva y guerra defensiva ............

404

La guerra actual es una guerra imperialista...................

405

La guerra entre los más grandes esclavistas por la conservación y

fortalecimiento de la esclavitud .........................

406

``La guerra es la continuación de la política por otros medios" (a

saber: por la violencia)...............................

409

El ejemplo de Bélgica .....................................

410

¿Por qué combate Rusia? ...................................

411

¿Qué es el socialchovinismo? ...............................

411

El Manifiesto de Basilea ...................................

412

Las falsas referencias a Marx y a Engels......................

413

La bancarrota de la II Internacional.........................

414

El socialchovinismo es la culminación del oportunismo..........

414

La unidad con los oportunistas significa la alianza de los obreros con ``su'' burguesía nacional y la división de la clase obrera

revolucionaria internacional .............................

415

El ``kautskismo'' .........................................

416

La consigna de los marxistes es la consigna de la socialdemocracia

revolucionaria .........................................

417

El ejemplo de la confraternización en las trincheras............

418

Importancia de la organización ilegal.........................

419

La derrota del ``propio'' gobierno en la guerra imperialista......

419

El pacifismo y la consigna de la paz.........................

420

El derecho de las naciones a la autodeterminación .............

421

Capítulo II. LAS CLASES Y LOS PARTIDOS EN RUSIA.....

422

La burguesía y la guerra...................................

422

La clase obrera y la guerra.................................

424

El Grupo Obrero Socialdemócrata de Rusia en la Duma del Estado,

y la guerra ...........................................

425

Capítulo III. EL RESTABLECIMIENTO DE LA INTERNACIONAL ................................................

429

El método de los socialchovinistas y del ``centro'' ..............

429

La situación en la oposición................................

431

El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia y la III Internacional

435

Capítulo IV. HISTORIA DE LA DIVISIÓN Y SITUACIÓN

ACTUAL EN LA SOCIALDEMOCRACIA RUSA .............

437

Los ``economistas'' y la vieja Mra (1894-1903) ................

437

El menchevismo y el bolchevismo (1903-1908)................

438

El marxismo y el liquidacionismo (1908-1914) ................

439

El marxismo y el socialchovinismo (1914-1915) ...............

441

La situación actual en la socialdemocracia rusa ................

442

Las tareas de nuestro partido...............................

444

LA CONSIGNA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE EUROPA.......

446

NOTA DE LA REDACCIÓN DE SOTSIAL-DEMOKRAT AL MANIFIESTO DEL CC DEL POSDR SOBRE LA GUERRA.........

451

PROYECTO DE RESOLUCIÓN DE LA IZQUIERDA DE ZIMMER-

WALD ..................................................

453

LA VOZ DE UN SOCIALISTA FRANCÉS HONESTO.............

453

IMPERIALISMO Y SOCIALISMO EN ITALIA (Nota) ............

465

LLAMAMIENTO SOBRE LA GUERRA .........................

475

AGRADECIDOS POR LA FRANQUEZA ........................

478

A LA COMISIÓN SOCIALISTA INTERNACIONAL (ISK) ........

480

NOTAS......................................................

487

526

V. I. LENIN

ILUSTRACIONES

Manuscrito de V. I. Lenin del plan y tesis del Informe del CC del

POSDR a la Reunión de Bruselas. Junio de 1914.............. 13

Manuscrito de la introducción a las tesis de V. I. Lenin Las tareas

de la socialdemocTacia en la guerra europea. 1914 ............. 85

Anuncio de la Conferencia de V. I. Lenin La guerra europea y el

socialismo. 2 (15) de octubre de 1914 ....................... 121

Primera página del manuscrito de V. I. Lenin Carlos Marx. Julio-

noviembre de 1914........................................ 138

Primera página del periódico Sotsial-Demokrat, núm. 40, 29 de marzo de 1915, con los artículos de V. I. Lenin "¿Qué ha demostrado el proceso contra el Grupo OSDR?" y "A propósito de la Conferencia de Londres" .................................. 261

OBRAS COMPLETAS

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\ U.

``" Enofnoí XXII coiEífíene"iós~trába]ós escritos por Eenin entre junio de 1914 y setiembre de 1915. En estos escritos Lenin levanta la bandera de la lucha contra la guerra imperialista ^ el socialchovinismo internacional, y establece los fundamentos de la teoría y de la táctica del partido bolchevique sobre los problemas de la guerra, la paz y la revolución.

Un grupo de trabajos: Las tareas de la socialdemocracia revolucionaria en la guerra europea, La guerra europea y el socialismo internacional, La guerra tj la socialdemocracia de Rusia, La derrota de su propio gobierno en la guerra imperialista, El socialismo tj la guerra, tiene como principal finalidad dar una apreciación de la guerra, y definir las tareas que deben afrontar el partido del proletariado y el movimiento obrero internacional.

Una parte considerable de este volumen está constituida por escritos que denuncian el socialchovinismo y el centrismo internacionales y revelan las causas que produjeron la bancarrota de la II Internacional. Entre ellos figuran: La bancarrota de la II Internacional, La lucha contra el socialchovinismo, La situación y las tareas de la Internacional Socialista,

Varios trabajos de este tomo están dirigidos principalmente contra el socialchovinismo en Rusia: Los Südekum rusos, Bajo una bandera ajena, De la situación interna de la socialdemocracia de Rusia, etc.

En el artículo La consigna de los Estados Unidos de Europa, que fue escrito en agosto de 1915, Lenin formula su genial tesis sobre la posibilidad de la victoria del socialismo inicialmente en varios países, o aun en un solo país.

AKAL EDíTOR