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__AUTHOR__
V. I. LENIN
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__NOTE__ Portrait.
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__NOTE__ Somebody's signature.
[5]
__TITLE__
V. I. Lenin
OBRAS COMPLETAS
(Cartago)
Tomo I
__TEXTFILE_BORN__
2006-03-01T10:57:28-0800
__TRANSMARKUP__
"Y. Sverdlov"
__SUBTITLE__
1893--1894
__EDITION__
SEGUNDA EDICIÓN CORREGIDA Y AUMENTADA
__LOGO__ elephant
__PUBL__
Editorial Cartago
[6]
__COPYRIGHT__
Libro de edición Argentina.
Printed ín Argentina.
Hecho el depósito que fija
la Ley 11.723.
© EDITORIAL CARTAGO
Buenos Aires, 1969.
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__ALPHA_LVL1__
SOBRE LA SEGUNDA EDICIÓN ARGENTINA
Esta segunda edición de las Obras completas de V. I. Lenin se basa en lo fundamental en la quinta de la publicación rusa, preparada por el Instituto de Marxismo Leninismo, adjunto al CC del PCUS. Incluye, pues, nuevos materiales y también un conjunto de trabajos que completan la documentación de congresos, conferencias, etc., publicados en los tomos XLIII y XLIV de nuestra primera edición, y que en la presente se han intercalado en los lugares correspondientes de la obra.
Con respecto a la enorme trascendencia de las Obras completas dice la presentación de la quinta edición rusa:
"El contenido ideológico de las Obras es invalorable, porque constituye una fuente inagotable de conocimientos sobre las leyes que rigen el desarrollo social; y sobre los caminos para la construcción del comunismo. Lenin, organizador y jefe del Partido Comunista de la Unión Soviética, y fundador del Estado socialista soviético, desarrolla en sus escritos la doctrina marxista en nuevas condiciones históricas: en la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias, de la transición del capitalismo al comunismo. En sus trabajos sigue desarrollando las tres partes integrantes del marxismo: la filosofía, la economía política y la teoría del comunismo científico. Enriquece el marxismo con nuevas conclusiones y tesis que elabora en forma creadora, en consonancia con la nueva época histórica y con las nuevas tareas que surgen en esta etapa para la clase obrera y su partido. En sus trabajos, de valor imperecedero, da respuesta a todos los problemas fundamentales que la nueva época histórica plantea al proletariado internacional.
''Lenin = __NOTE__ double-close quote at beginning of paragraph in original pages 6--8. crea una doctrina acabada sobre el partido, su papel dirigente, sus principios orgánicos, políticos e ideológicos, su estrategia, su táctica y su política; fundamenta el principio, internacionalmente válido, de la formación de un partido proletario. 8 __RUNNING_HEADER_LEFT__ SOBRE LA SEGUNDA EDICIÓN ARGENTINA Destaca siempre que sin la dirección de un partido marxista de nuevo tipo, dotado de la teoría revolucionaria de vanguardia, la clase obrera no puede cumplir su misión histórica de crear una nueva sociedad, la sociedad comunista.
``En sus escritos se refleia su lucha permanente por la unidad, la inteerridad v la pureza de las filas del partido, por la indisoluble vinculación del partido con las masas, por una rigurosa disciplina de partido, una consecuente aplicación de sus normas orgánicas v de los principios en que se basa su dirección, entre los que destnca el de la labor colectiva como el más importante.
``Lenin fue el primero míe hizo un nrofundo análisis marxista del imperialismo como la última etapa del capitalismo, quien reveló sus insolubles contradicciones. Demuestra que el desarrollo del capitalismo adquiere en su etapa superior un carácter desigual, que se produce a saltos, v extrae una conclusión de trascendencia histórica mundial: en la apoca del imperialismo el socialismo puede triunfar primero en algunos países, e inclusive en un solo naís. Esta genial conclusión fue confirmada en la práctica por la Gran Revolución Socialista de Octubre v por la construcción del socialismo en la URSS, por la edificación del socialismo en los países de democracia popular.
``Al generalizar la experiencia de la Revolución de Octubre v revelar su sumifieacióu internacional. Lenin señala que sus leves v rasgos fundamentales son comunes a la revolución socialista en todos los países. El bolchevismo —escribe— dio la teoría, *>! programa v la táctica para el movimiento comunista mundial \. . .1
``Lenin desarrolla la teoría marxista del Estado, la teoría de la dictadura del proletariado, v destaca que la dictadura del proletariado es lo fundamental en la doctrina de Marx. Sólo es marxiste — afirmii— quien hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado. Define a ésta como el tipo superior de democracia, como una democracia auténticamente popular. En los soviets, creados por la iniciativa revolucionaria de la clase obrera rusa, descubre la forma estatal de la dictadura del proletariado v anticipa que la dictadura proletaria adoptará diversas formas sepan las condiciones históricas concretas de cada país; esta tesis fue brillantemente ratificada por el régimen de democracia popular.
``Elabora el programa para construir el socialismo en la URSS y señala cuáles son los caminos para crear la sociedad comunista. 9 __RUNNING_HEADER_RIGHT__ SOBRE LA SEGUNDA EDICIÓN ARGENTINA El programa de Lenin prevé la industrialización socialista del país, el amplio desarrollo de la industria pesada, la electrificación de todas las ramas de la economía nacional, la reorganización de la agricultura sobre la base de principios socialistas y la realización de la revolución cultural. La aplicación del programa leninista permitió construir el socialismo en nuestro país y trasformar a la URSS en una poderosa potencia socialista industrial y koljosiana.
``En sus trabajos Lenin analiza el problema del papel dirigente del proletariado, de la alianza del proletariado y el campesinado como fuerza decisiva del desarrollo social; esa alianza, en la que corresponde el papel dirigente a la clase obrera, es considerada por Lenin como una prodigiosa fuerza mundial que, orientada por el partido comunista, es capaz de restructurar la sociedad sobre la base de nuevos principios, los principios socialistas.
``Lenin hace un aporte enormemente valioso a la elaboración del problema nacional: en sus trabajos sobre el tema defiende el derecho de las naciones a la autodeterminación, inclusive hasta la separación de las mismas como Estados independientes. Insiste reiteradamente en la necesidad de aplicar en forma consecuente los principios del internacionalismo proletario, de la estrecha alianza de los obreros y campesinos de todas las nacionalidades en la lucha por emanciparse de la opresión social y nacional, la necesidad de combatir implacablemente el nacionalismo y el chovinismo burgués.
``Con su lucha da un ejemplo de cómo se debe luchar sin concesiones contra la ideología burguesa, contra los revisionistas y oportunistas, agentes de la burguesía en el movimiento obrero. Considera que el oportunismo es el principal enemigo dentro del movimiento obrero. Sus escritos reflejan cómo combate a los 'marxistas legales', a los 'economistas', a los mencheviques, los trotskistas, los nacionalistas burgueses y los anarquistas. Esa lucha tiene una enorme significación internacional. A lo largo de sus trabajos puede seguirse asimismo su lucha contra el dogmatismo, contra todo lo que convierte el marxismo en una colección de tesis y fórmulas estáticas, desvinculadas de la vida y de la práctica."
__b_b_b__En la presente edición se agrega cada diez tomos corridos un volumen de biografías de las personalidades que aparecen en los trabajos precedentes; por lo demás, la colección conserva las 10 características de la anterior en cuanto a notas con referencias de publicaciones, grupos políticos y acontecimientos históricos, todas ellas traducidas directamente de la quinta edición rusa. Por otra parte, se lia procedido a una revisión de la traducción para corregir, en la medida en que fueron advertidos, los errores que, a pesar de los recaudos tomados para impedirlo, se deslizaron en la edición anterior.
LOS EDITORES
Octubre de 1969
V. I. LENIN 1890 -- 1891
[11] __RUNNING_HEADER_RIGHT__ ~ __ALPHA_LVL1__ PRÓLOGOEl tomo~I contiene cuatro trabajos (Los nuevos cambios económicos en la vida campesina, 'El llamado problema de los mercados, Quiénes son los ``amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas, El contenido económico del populismo y su crítica en el libro del señor Struve] escritos por V. I. Lenin en 1893 y 1894, durante el período inicial de su actividad revolucionaria, en los primeros años de la lucha por la creación de un partido obrero revolucionario en Rusia.
En estos trabajos, que están dirigidos contra los populistas y los "marxistas legales'', Lenin hace un análisis marxista del sistema económico y social de Rusia a fines del siglo xtx, y formula una serie de principios programáticos y tareas para la lucha revolucionaria del proletariado ruso.
El trabajo El llamado problema de los mercados, escrito por Lenin en el otoño de 1893, constituye un ejemplo de aplicación creadora de la teoría económica de Marx al estudio del sistema económico de Rusia. Su profundo conocimiento de El capital de Marx y la aplicación del método dialéctico permiten a Lenin demostrar que, como resultado de la división social del trabajo, la economía natural de los pequeños productores se trasforma gradualmente en economía mercantil y ésta, a su vez, en economía capitalista; y que esa división del trabajo provoca inevitablemente la diferenciación de clase de los productores y el desarrollo del mercado interno. Refuta de este modo la teoría populista de que el desarrollo capitalista carece de base en Rusia y señala que el capitalismo ya ha llegado a ser el eje de la vida económica del país.
Ocupa lugar importante en este tomo la obra de Lenin Quiénes son los ``amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas, escrita durante la primavera y el verano de 1894. Este 12 __RUNNING_HEADER_LEFT__ SOBRE LA SEGUNDA EDICIÓN ARGENTINA __NOTE__ That _RUNNING_HEADER_LEFT_ is wrong in original. libro de Lenin, que se editó ilegalmente, constituye un verdadero manifiesto del marxismo revolucionario, su documento programático; en él se expone profundamente la concepción científica del mundo, el materialismo dialéctico e histórico, la doctrina económica de Marx y se somete a una amplia crítica las concepciones filosóficas, económicas y políticas de los populistas liberales, su proerama y su táctica. Lenin desenmascara a los teóricos del populismo corno representantes del método subjetivista en sociología, como idealistas que niegan el carácter objetivo de las leyes del desarrollo social y el papel decisivo de las masas en la historia. En fst-i obra Lenin plantea por primera vez a la socialdemocracia rusa la tarea de creaf un partido obrero marxista y formula la tesis de la alianza revolucionaria del proletariado y el campesinado como el principal medio para despojar del poder al zarismo, a los terratenientes y a la burguesía, y crear la sociedad comunista.
Este primer tomo termina con El contenido económico del populismo y su crítica en el libro del señor Struve (Reflejo del marxismo en la literatura burguesa), trabajo que fue escrito por Lenin entre fines de 1894 y principios de 1895. Según palabras del autor es, en muchos aspectos, un resumen de sus trabajos posteriores sobre economía, en particular de su obra El desarrollo del capitalismo en Rusia.
[13] __ALPHA_LVL1__ LOS NUEVOS CAMBIOS ECONÓMICOSEscrito en la primavera de 1893.
Publicado por primera vez en 1923, en la recopilación Para el 25&whatthe; aniversario del I Congreso del partido (1898--1923).
Se publica de acuerdo con el manuscrito.
[14] ~ [15]
Primera página del manuscrito de V. I. Lenin Los nuevos
cambios económicos en la vida campesina, 1893.
Tamaño reducido.
El libro de V.~E. Póstnikov La explotación agrícola en el sur de Rusia (Moscú, año 1891, págs. XXXII-391), publicado hace tres años, constituye una descripción extraordinariamente detallada y minuciosa de la explotación agrícola en las provincias de Táurida, Jersón y Ekaterinoslav, sobre todo de los distritos continentales ( septentrionales) de la provincia de Táurida. Dicha descripción está basada, en primer lugar —y principalmente—, en las investigaciones estadísticas de los = zemstvos~^^*^^ de las tres provincias indicadas; en segundo término, en las observaciones personales del autor realizadas, en parte en su carácter de = funcionario~^^**^^ y, en parte, con la finalidad especial de estudiar la explotación agrícola en los años 1887--1890.
El intento de reunir las investigaciones estadísticas de los zemstvos^^2^^ de una región en un único estudio y de exponer sus resultados en forma sistemática, ofrece de por sí un interés inmenso, ya que esas estadísticas aportan un enorme y detalladísimo material acerca de la situación económica de los campesinos, pero lo hacen en tal forma que para el público estas investigaciones se pierden casi sin dejar huella: las recopilaciones estadísticas son tomos enteros llenos de tablas (ordinariamente a cada distrito se le destina un volumen aparte), cuyo solo resumen por rubros suficientemente amplios y claros, exige estudios especiales. La necesidad de resumir y elaborar los datos estadísticos de los zemstvos se deja sentir hace ya mucho. Con este fin se inició en los últimos tiempos la publicación de los Balances de las estadísticas de los _-_-_
~^^*^^ Zemstvo: = administración local autónoma en las provincias centrales de la Rusia zarista, creada después de la Reforma de 1861. (Ed.)
~^^**^^ El autor fue funcionario del Departamento de tierras en la provincia de Táurida.
18 __RUNNING_HEADER_LEFT__ V. I. LENIN zemstvos. El plan de esta edición; es el siguiente: se toma determinado problema relativo a la hacienda campesina, y se efectúa una investigación especial para resumir todos los datos que al respecto contienen las estadísticas de los zemstvos; se agrupan las cifras referentes a las tierras negras del sur de Rusia y a las tierras no negras del norte, a las provincias exclusivamente agrarias y a aquéllas en que existen industrias artesanales. Con arreglo a este plan se compilaron los dos tomos ya publicados de los Balances, el primero dedicado a la ``comunidad campesina'' (V.~V.), y el segundo, al ``arriendo por los campesinos de tierras que no son nadiel"^^*^^ = (N.~Kárishev)~^^**^^. Permítasenos dudar de que ese procedimiento sea correcto: en primer lugar, es preciso agrupar datos relativos a distintas regiones administrativas que tienen condiciones económicas diferentes (añadamos a esto que la caracterización de cada región por separado ofrece enormes dificultades porque las investigaciones estadísticas de los zemstvos son incompletas y porque han sido omitidos muchos distritos, dificultades que ya se hicieron patentes en el segundo tomo de los Balances; el intento de Kárishev, de ubicar en regiones determinadas los datos que figuran en las estadísticas citadas, no tuvo éxito). En segundo lugar, es absolutamente imposible describir en forma aislada un aspecto concreto de la economía campesina sin referirse a los otros; la separación de uno u otro problema resulta artificial, y se pierde la visión del cuadro en su conjunto. Las tierras que no son nadiel arrendadas por los campesinos son separadas de las tierras de nadiel arrendadas, de los datos generales sobre el agrupamiento económico de los campesinos y sobre la magnitud del área sembrada; sólo se consideran como parte de la agricultura campesina, cuando en realidad a menudo son un modo particular de explotación de la hacienda de propiedad privada. Por ello, me parece que sería preferible resumir los datos de las estadísticas de los _-_-_~^^*^^ Nadiel: = tierra entregada a los campesinos en. usufructo después de la abolición de la servidumbre en Rusia, que se decretó en 1861. Los campesinos no tenían derecho a venderla; era de propiedad comunal y, para su explotación, se distribuía entre los campesinos mediante repartos periódicos. (Ed.)
~^^**^^ Se alude a la recopilación Balance del estudio económico de Rusia según datos de las estadísticas de los zemstvos, t. I. V. V., Moscú, 1892; t. II. El arriendo de tierras que no son nadiel por los campesinos, Dorpat, 1892. Ambos trabajos tienen una orientación liberal-populista. (Ed.)
19 __RUNNING_HEADER_RIGHT__ LOS NUEVOS CAMBIOS ECONÓMICOS zemstvos según las regiones cuyas condiciones económicas sean homogéneas.Al expresar de paso mis ideas sobre el mejor procedimiento para resumir las investigaciones estadísticas de los zemstvos —ideas nacidas de la comparación de los Balances con el libro de Póstnikov--, debo, sin embargo, prevenir que éste no se propuso propiamente hacer un resumen: relega a un segundo plano las cifras y se esfuerza por lograr que su descripción sea exhaustiva y clara.
Dedica casi la misma atención a los problemas de carácter económico y jurídico administrativo (formas de propiedad de la tierra) que a los de índole técnica (lindes; sistema de administración; cosecha), atique se proponía destacar en primer plano los problemas de carácter económico.
"Debo reconocer —dice el señor Póstnikov en el prólogo— que presto menos atención de lo que podría a la técnica de la hacienda campesina, pero obro así porque a mi parecer las condiciones de carácter económico desempeñan en ésta un papel más importante que la técnica. En nuestra prensa [... ] se hace por lo común caso omiso del aspecto económico [... ] Se investigan en forma muy superficial problemas económicos tan fundamentales como lo son para nuestra hacienda campesina el agrario y el de los lindes. El presente libro dedica más espacio a analizar estos problemas, precisamente, y en particular a la cuestión agraria" (Prólogo pág.~IX).
Comparto plenamente el punto de vista del autor en cuanto a la mayor importancia de los problemas económicos respecto de los técnicos, y me propongo dedicar mi artículo a exponer sólo la parte del trabajo del señor Póstnikov en la que somete la explotación agrícola a una investigación político = económica~^^*^^.
El autor caracteriza en el prólogo los puntos principales de esta investigación en los siguientes términos:
``El frecuente empleo que se hace últimamente de las máquinas en la agricultura, y la manifiesta ampliación de las dimensiones de la hacienda entre el sector acomodado del _-_-_
~^^*^^ Tal exposición no me parece superflua, porque el libro del señor Póstnikov, que representa uno de los fenómenos más destacados de nuestra literatura económica de los últimos años, ha pasado casi inadvertido. Tal vez ello se deba, en parte, a que si bien el autor reconoce la gran importancia de los problemas económicos, los presenta de manera excesivamente fragmentaria y recarga la exposición con detalles ajenos al tema.
20 campesinado, abren una nueva fase en nuestra vida agraria, a cuyo desarrollo darán sin duda nuevo impulso las difíciles condiciones económicas del año en curso. La productividad del trabajo de los campesinos y la capacidad laboral de una familia se elevan considerablemente al aumentar las dimensiones de la hacienda y con la utilización de las máquinas, lo que hasta ahora no se había tenido en cuenta al determinar la superficie que puede trabajar una familia campesina [... ]``El empleo de máquinas en la agricultura provoca cambios esenciales en la vida cotidiana: reduce la demanda de mano de obra y hace todavía más sensible para los campesinos la superpoblación existente en nuestro agro, con lo cual contribuye a aumentar el número de familias que, al resultar superfinas para la aldea, se ven obligadas a buscar un salario en otros sitios y en la práctica se trasforman en campesinos sin tierra.
``Al mismo tiempo, la introducción de grandes máquinas para el laboreo de la tierra eleva el nivel de vida de los campesinos a una altura no imaginada hasta ahora, aun con los métodos actuales y el carácter extensivo de la agricultura. Esta circunstancia es la que garantiza la fuerza de los nuevos cambios económicos que se observan en la vida campesina. El objetivo inmediato del presente libro consiste en señalar y esclarecer estos cambios producidos en la vida de los campesinos del sur de Rusia" (Prólogo, pág. X).
Antes de pasar a exponer en qué consisten, a juicio del autor, estos nuevos cambios económicos, debo hacer otras dos reservas.
En primer lugar, se ha señalado ya que Póstnikov presenta datos sobre las provincias de Jersón, Ekaterinoslav y Táurida, pero sólo lo hace con suficiente detalle en lo referente a esta última provincia, y no a toda, por cierto, ya que el autor no proporciona cifras sobre Crimea, cuyas condiciones económicas son un tanto diferentes, y concentra su atención exclusivamente en los tres distritos continentales septentrionales de la provincia de Táurida: el de Berdiansk, el de Melitópol y el del Dniéper. Yo me circunscribiré sólo a los datos de estos tres distritos.
En segundo término, la provincia de Táurida no sólo está poblada por rusos, sino también por alemanes y búlgaros, cuyo número, por cierto, no es grande en comparación con el de los primeros, en el distrito del Dniéper hay 113 hogares de colonos alemanes sobre un total de 19.586 hogares campesinos existentes en el distrito, es decir, el 0,6 por ciento. En el distrito de Melitópol, 21 los hogares de colonos alemanes y búlgaros (1.874 + 285 == ) son 2.159 sobre un total de 34. 978, o sea, el 6,1 por ciento. Y por último, en el distrito de Berdiansk, 7.224 sobre un total de 28.794, o sea, el 25 por ciento. El total de hogares de colonos en los tres distritos es de 9.496 para un total de 83,358, es decir, cerca de 1/9. Por lo tanto, el número de colonos es en general muv insignificante, y en el distrito del Dniéper verdaderamente ínfimo. El autor describe con todo detalle el tipo de explotación agrícola de los colonos, separándolo siempre del ruso. Yo omito todas estas descripciones, y sólo me limito a la actividad agrícola de los campesinos rusos. Es cierto que las cifras comprenden a rusos y alemanes, pero dado lo poco numerosos que son estos últimos, su adición no puede modificar la proporción general, de manera que estos datos bastan para caracterizar el tipo de agricultura de los campesinos rusos. La población rusa de la provincia de Táurida, asentada en esta comarca en los últimos treinta años, sólo se distingue de los campesinos de otras provincias rusas por su mayor prosperidad. El régimen comunal de posesión de la tierra es en estas localidades, según expresión del autor, ``típico y = estable''~^^*^^; en una palabra, omitiendo a los colonos, la actividad agrícola de los campesinos en la provincia de Táurida no ofrece diferencias esenciales respecto del tipo general de la agricultura rusa.
__ALPHA_LVL2__ II``En la actualidad~—dice Póstnikov—,~cualquier pueblo de cierta importancia del sur de Rusia (y probablemente se pueda decir lo mismo de la mayoría de las localidades del país), ofrece tal diversidad en la situación económica de los diferentes grupos de su población, que resulta extraordinariamente difícil hablar de las diferentes aldeas, como de unidades íntegras, y dar el panorama de su nivel de vida utilizando cifras promedio. Tales cifras indicnn la existencia de ciertas condiciones generales que determinan la vida económica de los campesinos, pero no aportan idea alguna sobre la diversidad de los fenómenos económicos en la vida real'' fpág. 106).
_-_-_~^^*^^ La propiedad de la tierra por familia sólo existe en cinco localidades.
22Un poco más adelante, Póstnikov se expresa con mayor precisión aún:
``La diversidad en el nivel económico —dice— torna muy complejo el problema de la prosperidad general de la población. Las personas que han visto de paso las grandes aldeas de la provincia de Táurida extraen por lo común la conclusión de que los campesinos de esas localidades son muy prósperos; ¿pero se puede llamar próspera a una aldea en. la cual la mitad de los campesinos son ricos y la otra mitad vive sumida en constante penuria? ¿Y qué rasgos determinan la mayor o menor prosperidad de una u otra aldea? Es evidente que las cifras promedio que caracterizan la situación de los pobladores de toda una aldea o de un distrito son insuficientes para extraer conclusiones sobre la prosperidad de los campesinos. Sólo se puede Juzgar al respecto por el conjunto de datos, dividiendo la población en grupos'' (pág. 154).
Podría parecer que nada hay de nuevo en el hecho de señalar la diferenciación de los campesinos: se la menciona en casi todas las obras dedicadas a la agricultura en general. Pero lo cierto es que, por lo común, al mencionar este elemento, no se le concede importancia, se considera que no es esencial o inclusive que es fortuito, se estima que es posible hablar sobre el tipo de explotación agrícola caracterizándolo con cifras promedio y se discute la importancia de las diferentes medidas prácticas en relación con todos los campesinos. En el libro de Póstnikov aparece una protesta contra tales puntos de vista. El autor indica (v más de una vez) ``la enorme diversidad de niveles existentes en la situación económica de los diferentes hogares campesinos en el seno de la comunidad" (pág. 323) y combate ``la tendencia a considerar la comunidad campesina como algo íntegro y homogéneo, que es como hasta ahora se lo imagina aún nuestra intelectualidad urbana" (pág. 351). ``En el último decenio, las investigaciones estadísticas de los zemstvos —dice— han revelado que nuestra comunidad rural no es en absoluto homogénea, como creían nuestros autores en la década del 70, y nue en los últimos decenios se produjo en ella una diferenciación de la población en erupos, con el grado más diverso de bienestar económico" (pág. 323).
Póstnikov confirma su opinión con gran cantidad de datos dispersos por todo el libro, y ahora debemos ocuparnos de hacer el resumen sistemático de todos estos datos para comprobar si su 23 juició es correcto y para resolver quién tiene razón: ¿``la intelectualidad urbana'', que considera a los campesinos como algo homogéneo, o Póstnikov, quien afirma que la heterogeneidad es enorme? Y además, ¿qué alcances tiene esa heterogeneidad? ¿Constituye un obstáculo para caracterizar en general la actividad agrícola de los campesinos, desde el punto de vista de la economía política, sólo sobre la base de las cifras promedio? ¿Puede dicha heterogeneidad cambiar la acción y la influencia de las medidas prácticas en relación con las diferentes categorías de campesinos?
Antes de citar las cifras que aportan el material necesario para la solución de estos problemas, es preciso señalar que todos los datos de este género fueron extraídos por Póstnikov de las recopilaciones estadísticas de los zemstvos relativas a la provincia de Táurida. En un principio, al hacer los censos, la estadística de los zemstvos, se limitaba a establecer los datos por comunidades, sin recoger las cifras correspondientes a cada familia campesina. Sin embargo, pronto se advirtió la desigualdad de bienes de las familias y se comenzó a haceii los censos por familia: este fue el primer paso hacia un estudio más profundo de la situación económica de los campesinos. El siguiente fue la introducción de cuadros estadísticos combinados: partiendo de la convicción de que la desigualdad material de los campesinos dentro de la comunidad = rural^^3^^ es más profunda que las diferencias entre las distintas categorías jurídicas de éstos, los estadísticos comenzaron por agrupar todos los índices de la situación económica de los campesinos según determinadas diferencias materiales: por ejemplo, distribuyéndolos en grupos según el número de = desiatinas~^^*^^ sembradas, según el número de cabezas de animales de labor, la cantidad de tierra de nadiel laborable de cada hogar campesino, etc.
La estadística de los zemstvos de Táurida agrupa a los campesinos por el número de desiatinas sembradas. Póstnikov supone que tal agrupamiento ``es acertado" (pág. XII), ya que, ``en las condiciones en que se encuentran las haciendas de los distritos de Táurida, las dimensiones de la superficie cultivada constituyen el signo esencial de la prosperidad económica" (pág. XII). "En el territorio estepario del sur —dice—, el desarrollo de cualquier tipo de actividad _-_-_
~^^*^^ Desiatina: = medida de superficie equivalente a 1,0925ha. (Ed.)
24 no agrícola de los campesinos es por ahora relativamente ínfimo, y la ocupación principal de la inmensa mayoría de la población rural es en el momento presente la agricultura, basada en la siembra de cereales''. ``Según lo demuestran las estadísticas de los zemstvos, en los distritos septentrionales de la provincia de Táurida se ocupa exclusivamente de industrias artesanales el 7,6 por ciento de la población rural nativa, y el 16,3 por ciento tiene alguna ocupación auxiliar, además de explotar su propia hacienda agrícola'' (pág. 108). En efecto, el agrupamiento según las dimensiones de la superficie de siembra es, aun para otras regiones de Rusia, mucho más acertado que las otras bases de clasificación adoptadas por los estadísticos de los zemstvos, como, por ejemplo, el número de desiatinas de tierra de nadiel o de tierra de nadiel laborable por hogar campesino: por una parte, la cantidad de tierra de nadiel no expresa directamente la prosperidad económica de un hogar, pues las dimensiones del nadiel se fijan según el número de varones registrados en el = censo~^^4^^ o varones que realmente hay en la familia y sólo tiene una relación indirecta con la posición económica del dueño, porque, en definitiva, puede ocurrir que el campesino no utilice la tierra ue nadiel, que la entregue en arriendo, o que ni siquiera pueda explotarla por carecer de aperos de labranza. For otra parte, si la ocupación principal de los pobladores es la agricultura, resulta indispensable determinar la superíicie sembrada para calcular la producción, establecer cuánto grano consume el campesino, cuánto compra y cuánto pone en venta, pues, si no se aclaran estos problemas no será posible dilucidar un aspecto muy importante de la economía campesina, no habrá claridad sobre el carácter de su hacienda agrícola, sobre la significación de ésta en comparación con sus ganancias, etc. Por último, es necesario tomar precisamente el área sembrada como base del agrupamiento, para poder así comparar la economía de una familia con las llamadas normas de la propiedad de los campesinos y de su agricultura, con la norma de productos alimenticios (Nahrungsjlactie) y la del trabajo (Arbeitsflache). En una palabra, la ciasiíicación por la superficie sembrada no sólo es acertada, sino mejor y absolutamente imprescindible.Según las dimensiones de la superficie sembrada, las estadísticas de la provincia de Táurida dividen a los campesinos en 6 grupos: 1) los que no siembran; 2) los que siembran hasta 5 25 desiatiñas; 3) de 5 a 10 desiatinas; 4) de 10 a 25; 5) de 25 a 50, y 6) más de 50 desiatinas por hogar. La correlación de estos grupos según la cantidad de familias campesinas en los tres distritos es la siguiente:
% de familias campesinas DISTRITOS Corresponde a cada familia campesina el siguiente promedio de desiatinas en los 3 distritos juntos Berdiansk % Melitópol % Dniéper % Campesinos que no Campes, que siembran hasta 5 des. 12 11,5 11 3,5 „ de 5 a 10 „ 22 21 20 8 „ de 10 a 25 „ 38 39 41,8 16,4 „ de 25 a 50 „ 19 16,6 15,1 34,5 ,, más de 50 „ 3 4,4 3,1 75Las correlaciones generales (estas proporciones corresponden a toda la población, incluidos los alemanes) varían poro si se r\- rluye a los alemanes: así, el autor cálenla que en los distritos de la provincia de Táurida hav en total un 40 por ciento de campesinos aue siembran poco (hasta 10 desiatinas), 40 por ciento que siembran la superficie media (de 10 hasta 25 desiatinas) v 20 por ciento que siembran grandes superficies. La exclusión de los alemanes reduciría la iiltima cifra en 1/6 (16,7 por ciento, esto es, en tot'^1 un 3.3 por ciento menos), elevando correlativamente el número de campesinos aue siembran poco.
Para determinar el grado de heterogeneidad de estos grupos t-oriieiicemos por la propiedad de la tierra v su usufructo.
Póstnilcov da el siguiente cuadro (el autor no calcula los totales de las tres categorías de tierra en él indicadas [pág. 145]);
26 __MISSING__ table[TABLE HERE.]
27``Estas cifras demuestran —dice Póstnikov— que en los distritos de Táurida el grupo más próspero de campesinos no sólo usufructúa un gran nadiel, lo que puede ocurrir como consecuencia de que las familias sean más numerosas, sino que, al mismo tiempo, es el grupo que más tierra compra y arrienda" (pág. 146).
A propósito de esto sólo hay que señalar, a mi parecer, que la ampliación del nadiel, partiendo del grupo inferior hasta llegar al superior, no puede ser explicada totalmente por el aumento del número de miembros de las familias. Póstnikov da el siguiente cuadro sobre dicha composición de las familias por grupos, para los tres distritos:
CORRESPONDE A CADA FAMILIA EN PROMEDIO CAMPESINOS Dist. de Berdiansk Dist. de Melitópol Dist. del Dniéper Personas de ambos sexos Personas que trabajan Personas Personas que trabajan Personas Personas que trabajan Que no siembran 4,5 0,9 4,1 0,9 4,6 1 Que siembran hasta 5 des. 4,9 1,1 4,6 1 4,9 1,1 u de 5 a 10 „ 5,6 1,2 5,3 1,2 5,4 1,2 ti de 10 a 25 „ 7,1 1,6 6,8 1,5 6,3 1,4 t> de 25 a 50 „ 8,2 1,8 8,6 1,9 8,2 1,9 „ más de 50 „ 10,6 2,3 10,8 2,3 10,1 2,3 En todo el distrito 6,6 1,5 6,5 1,5 6,2 1,4Del cuadro se desprende que la cantidad de tierra de nadiel por familia se eleva, del grupo inferior al superior, mucho más rápidamente que la cantidad de personas de ambos sexos y de, personas que trabajan. Ilustremos esto fijando en 100 la cifra correspondiente al grupo inferior del distrito del Dniéper:
28 CAMPESINOS Personas que trabajan Personas de ambos sexos Tierra de nadiel Que no siembran Que siembran hasta 100 100 100 5 des. 86 110 106 „ de 5 a 10 „ 136 120 117 „ de 10 a 25 „ 195 140 137 „ de 25 a 50 „ 259 190 178 ,, más de 50 „ 272 230 219Resulta claro que, además de la composición numérica de la familia, el factor que determina la magnitud del nadiel es la situación económica de la familia.
Si se examinan los datos sobre la cantidad de tierra comprada en los diferentes grupos, vemos que adquieren tierra casi exclusivamente los grupos superiores, con una superficie cultivada mayor de 25 desiatinas, y en primer término los agricultores más grandes, con una superficie cultivada de 75 desiatinas por familia. Por consiguiente, los datos sobre la tierra comprada confirman plenamente la opinión de Póstnikov sobre la heterogeneidad de los grupos campesinos. Por ejemplo, la información que da el autor en la página 147, en el sentido de que "los campesinos de los distritos de la provincia de Táurida han comprado 96.146 desiatinas de fierra'', no caracteriza en absoluto el fenómeno: casi toda esta tierra se encuentra en manos de una minoría insignificante, la que más tierra de nadiel posee, los campesinos ``acomodados'', como dice Póstnikov, que sólo constituyen 1/5 de la población.
Lo mismo cabe decir del arriendo. El cuadro arriba expuesto contiene la cifra total de tierra arrendada, de nadiel y que no es nadiel. Resulta que la cantidad de tierra arrendada aumenta con absoluta regularidad a medida que es más sólida la posición económica de los campesinos, y por consiguiente, cuanta más tierra propia tiene el campesino, más toma en arriendo, con lo cual priva a los grupos más pobres de la que éstos necesitan.
Se debe hacer notar que este fenómeno es general en toda Rusia. Al hacer el balance del arriendo de tierra que no es nadiel 29 por los campesinos en todos los lugares de Rusia estudiados por la estadística de los zemstvos, el profesor Kárishev formula como una ley general la relación directa entre la cantidad de tierra arrendada y la posición económica del = arrendatario~^^*^^.
Por lo demás, Póstnikov da cifras todavía más detalladas acerca de la distribución de los arrendamientos (cíe tierras que no son nadiel y de nadiel conjuntamente) que a continuación reproduzco: [Véase el cuadro en la página 30. Ed.]
También aquí vemos que las cifras promedio no pueden en modo alguno caracterizar los fenómenos: si decimos, por ejemplo que en el distrito del Dniéper recurren al arriendo el 56 por ciento de los campesinos, damos una idea muy incompleta de la situación, porque en los grupos que tienen (como se demostrará más adelante) insuficiente tierra propia, la proporción de arrendatarios es bastante más baja -sólo 25 por ciento en el primer grupo-, mientras que el grupo superior, bien provisto de tierra propia, casi todo toma tierra en arriendo (91 por ciento). La diferencia en cuanto al número de desiatinas tomadas en arriendo por cada familia campesina es aun más considerable: la categoría superior arrienda 30,15 y 24 veces más tierra que la inferior. Es evidente que esto cambia el propio carácter del arrendamiento, dado que en la categoría superior éste es ya una empresa comercial, y en cambio, en la inferior, puede ser una operación motivada por la amarga necesidad. Esta suposición la confirman los datos sobre la renta: resulta que los grupos inferiores pagan una renta más elevada, a veces hasta cuatro veces mayor en comparación con la categoría superior (en el distrito del Dniéper). Es preciso recordar al respecto que el aumento de la renta a medida que disminuye la superficie de tierra arrendada no constituye una particularidad de nuestras regiones del sur: el trabajo de Kárishev demuestra que esta ley tiene un carácter general.
``En los distritos de la provincia de Táurida -dice Póstnikov a propósito de estos datos— toman tierra en arriendo, preferentemente los campesinos acomodados, que poseen suficiente tierra laborable, de nadiel y propias; en particular se puede decir esto en lo que respecta al arriendo de tierras que no son nadiel, es _-_-_
~^^*^^ Balance del estudio económico de Rusia según datos de las estadísticas de los zemstvos, t. II. N. Kárishev. El arriendo de tierras que no son nadiel por los campesinos, Dorpat, 1892, págs. 122, 133 y otras.
30 __MISSING__ table[TABLE HERE.]
31 decir, de tierras de propiedad privada y del fisco, que se encuentran a distancias mayores de los poblados. En realidad, esto es muy natural: para tomar en arriendo las tierras más alejadas, hay que poseer suficientes animales de labor, y los campesinos menos acomodados no tienen aquí ni siquiera los animales necesarios para el laboreo de sus nadiel'' (pág. 148).No hay que creer que semejante distribución de los arriendos depende de que cada campesino alquile la tierra individualmente. La cosa no cambia en absoluto cuando el arriendo lo hace la comunidad, y no cambia por la sencilla razón de que la distribución de la tierra se hace sobre las mismas bases, es decir, ``conforme al dinero".
``Según los libros de contribuciones de la Dirección de Bienes del Estado —dice Póstnikov—, de 133.852 desiatinas de tierras fiscales de los tres distritos entregadas en 1890, en arriendo por contrato, eran usufructuadas por las comunidades campesinas 84. 756 desiatinas de tierras buenas, es decir, cerca de 63 por ciento de la superficie. Pero la tierra arrendada por las comunidades campesinas era usufructuada por un número relativamente pequeño de jefes de familia, que en la mayoría de los casos eran campesinos ricos. El censo por familias campesinas realizado por el zemstvo muestra este hecho con bastante relieve" = (pág.~150)~^^*^^: [Véase el cuadro en la pág. 32. Ed.]
``Así, pues —resume Póstnikov—, en el distrito del Dniéper el grupo de campesinos prósperos usufructuaba más de la mitad de la tierra laborable arrendada; en el de Berdiansk, más de 2/3, y en el de Melitópol, que es donde más tierras fiscales se arrienda, llega a usufructuar más de 4/5 partes de la superficie arrendada. En cambio, el grupo de campesinos más pobres (que siembran hasta 10 desiatinas de tierra laborable) disponía en todos los distritos de no más de 1.938 desiatinas, es decir, de cerca del 4 por ciento de las tierras arrendadas" (pág. 150). A continuación, el autor cita varios ejemplos de distribución desigual de la tierra arrendada por las comunidades pero sería superfino reproducirlos.
_-_-_~^^*^^ Póstnikov no da la última columna de este cuadro (totales de los tres distritos). Anota en el cuadro la siguiente observación: "dadas las condiciones del arrendamiento, los campesinos sólo tienen derecho a laborar 1/3 de la tierra arrendada''. = [En la 5* ed. rusa se aclara que algunos totales del cuadro preparado por Póstnikov fueron corregidos por Lenin de la siguiente manera: 1.453 en lugar de 1.476, 10.057 en lugar de 10.107 y 4.593 en vez de 4.595. Ed.]
32 __MISSING__ table[TABLE HERE.]
33A propósito de las conclusiones de Póstnikov sobre la relación del arriendo de la tierra con la situación económica de los arrendatarios, es en extremo interesante señalar la opinión opuesta, de los funcionarios encardados de 1» estadística de los zemstvos.
Al comienzo del libro, Póstnikov inserta su Artículo: Ln.t eftt"f1í$tiras (Je los zemftvos en fas nrovinciat de. Tnurida, Jc.r?ón ;/ Ekfiterinoxlav (pág. XI a XXXII). En él examina, entre otros trabajos, la Memoria de la provincia cíe Táurica, editada ñor el zemstvo local en 1889. en la cu^l se resumía toda In investí oración. Al examinar la parte de dicho libro dedicada a los arriendos, Póstnikov dice:
``En nuestras provincias del sur v del este, en las nue existen grandes extensiones de tierra, las estadísticas de los zemstvos b^n descubierto una proporción bastante considerable de campesinos acomodados, los cuales, además de poseer un importante nadiel toman en arriendo: bastante más tierra. En este caso, la agricultura no sólo persigue la finalidad de satisfacer las propias necesidades de la familia, sino también la de obtener cierto excedente, ciertos ingresos, gracias a los cuales los campesinos mejoran sus inmuebles, adquieren máquinas v compran tierra. Es un deseo bastante ivitural y por sí mismo nada tiene de reprochable, puesto que no manifiesta aún rasgo alguno del = kulak~^^*^^''. [En efecto, no son kulaks, pero no hay duda de que su actividad contiene elementos de explotación: al tomar en arriendo campos que por su extensión superan en mucho sus necesidades, los campesinos acomodados privan a los pobres de la tierra que necesitan para su sustento: al ampliar las dimensiones de su hacienda, precisan mano de obra suplementaria y recurren a la contratación de peones.] "Pero algunos de los estadísticos de los zemstvos, que por lo visto consideran tales manifestaciones de la vida campesina como algo ilegítimo, tratan de restarles importancia e intentan demostrar que el arriendo de tierra por los campesinos se debe, fundamentalmente, a la necesidad de obtener productos alimenticios, y que si bien los campesinos acomodados toman en arriendo mucha tierra, de todas formas el porcentaje de estos arrendatarios disminuye constantemeiiU- al aumentar las dimensiones del nadiel" (pág. XVII). Para demostrar esta idea, el señor Verner, autor de la Memoria, agrupó según las dimensiones dt- los nadiel a los campesinos de toda _-_-_
~^^*^^ Kulak: = campesino acaudalado que explota al campesino pobre. (Ed.)
34 la provincia de Táurida que ocupaban de uno a dos trabajadores y de dos a tres animales de labor. Resultó que ``a la par con la disminución del área del nadie!, decrece en estricta proporción, el porcentaje de familias arrendatarias, y en proporción menos rigurosa la superficie de tierra arrendada por cada familia campesina" (pág. XVIII). Póstnikov dice, con plena razón, que ese procedimiento nada demuestra, ya que una parte de los campesinos (sólo los que poseen de dos a tres animales de tiro) ha sido agrupada en forma arbitraria, quedando excluidos precisamente los campesinos acomodados; además, no se puede reunir los distritos continentales de la provincia de Táurida y Crimea, pues las condiciones de arriendo son en ellos distintas: en Crimea de 1/2 a 3/4 de la población son campesinos sin tierra (los llamados "desiatímchiki'')~^^*^^~; en los distritos septentrionales, sólo el 3 ó 4 por ciento. En Crimea casi siempre es fácil tomar tierra en arriendo; en los distritos septentrionales resulta a veces imposible. Es interesante señalar que los estadísticos de los zemstvos de otras provincias hicieron análogos intentos (igualmente infructuosos por cierto) de ocultar manifestaciones de la vida campesina tan " ilegítimas" como el arriendo con el objeto de percibir ingresos. (Ver la obra citada de Kárishev.)Por lo tanto, si la distribución de los arriendos de tierras que no son nadiel entre los campesinos demuestra que entre las distintas haciendas existen diferencias no sólo cuantitativas (unas arriendan mucho, otras poco), sino también cualitativas (unas arriendan por necesidad de productos alimenticios, otras con fines comerciales), con mayor motivo hay que decir eso en relación con el arriendo de los nadiel.
``Todos los nadiel arrendados por unos campesinos a otros —dice Póstnikov—, según registra el censo por familias de los años 1884--1886, sumaban 256.716 desiatinas en los tres distritos cíe la provincia de Táurida, lo que constituye 1/4 de todos los nadiel laborables de los campesinos, con la particularidad de que no se incluye aquí la superficie que los campesinos dan en arriendo temporal a los = raznochintsi~^^**^^ afincados en los pueblos, así como a _-_-_
~^^*^^ Derivado de la palabra desiatina. (Ed.)
~^^**^^ Raznochintsi: = en la sociedad rusa de los siglos xvm y xix, intelectuales de variada extracción social (burguesía, clero, campesinado, etc.) que no provenían de la nobleza. Se contaban entre ellos numerosos escritores ( __NOTE__ Footnote cont. on page 35 35 Cherescribientes, maestros, clérigos y demás personas que no forman parte del campesinado y no están sujetas, por consiguiente, a la encuesta del censo por familias. Toda esta masa de tierra es tomada en arriendo casi íntegramente por los campesinos de los grupos acomodados, como lo demuestran las cifras siguientes. El censo registra el número de desiatinas de tierra de nadiel laborable que los campesinos toman en arriendo a sus vecinos:
Campesinos que siembran hasta 10 des. por familia ............................. 16.594 des., o sea 6 % Campesinos que siembran de 10 a 25 des. por familia ............................. 89.526 des., o sea 35 % Campesinos que siembran más de 25 des. por familia .............................. 150.596 des., o sea 59 % Total........ 256.716 des., o sea 100 %La __NOTE__ Missing `` here in original?? mayor parte de esta tierra dada en arriendo y el mayor número de arrendadores corresponden al grupo de campesinos que no siembran, no tienen una hacienda o siembran poco. Así, una parte considerable de los campesinos de los distritos de la provincia de Táurida (aproximadamente 1/3 de la población), en parte por falta de deseo, pero en la: mayoría de los casos por carecer de animales de labor y de los aperos necesarios para trabajar la hacienda, no explota todo su nadiel, lo da en arriendo y con ello aumenta la cantidad de tierra usufructuada por los campesinos más acomodados. La mayoría de los arrendadores pertenecen sin duda alguna a la categoría de campesinos pobres o que se están arruinando" (págs. 136--137).
Confirma lo dicho el cuadro que damos a continuación ``sobre dos distritos de la provincia de Táurida (del de Melitópol, la estadística del zemstvo no facilita datos), que muestra la proporción de campesinos que arriendan su nadiel y la de nadiel laborables entregados por ellos" (pág. 135):
_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 34 nishevski, Dobroliúbov, etc.) que fueron demócratas revolucionarios y apasionados luchadores contra la autocracia. (Ed.) 36 Distrito d ; Berdiansk Dist. del Dniéper CAMPESINOS % de arrenda-- % de nadiel % de arrenda-- % de nadiel dores de nadiel arrendado dores de nadiel arrendado Que no siembran 73 97 80 97,1 Que siembran hasta 5 des. 65 54 30 38,4 „ de 5a 10 „ 46 23,6 23 17,2 „ de 10 a 25 „ 21,5 8,3 16 8,1 „ de 25 a 50 „ 9 2,7 7 2,9 „ más de 50 „ 12,7 6,3 7 13,8 Por distrito ....... 32,7 11,2 25,7 14,9De la propiedad y del usufructo de la tierra por los campesinos, pasemos a la distribución de los bienes. Sobre la cantidad de animales de labor por grupos, Póstnikov presenta los siguientes datos, relativos a los tres distritos juntos:
Corresponde a i~» cada familia campesina, tér-- % de fami-- miji n mpHin lias caren-- CAMPESINOS tes de ani-- Total de caballos Total de bueyes Animales de labor Otro^^*^^ Total*; labor Que no siembran _ __ 0,3 0,8 1,1 80,5 Que siembran hasta 5 des. 6.467 3.082 1,0 1,4 2,4 48,3 „ de 5a 10 „ 25.152 8.924 1,9 2,3 4,2 12,5 „ de 10 a 25 „ 80.517 24.943 3,2 4,1 7,3 1,4 „ de 25 a 50 „ 62.823 19.030 5,8 8,1 13,9 0,1 „ más de 50 „ 21.003 11.648 10,5 19,5 30 0,03 Total ............ 195.962 67.627 3,1 4,5 7,6 _-_-_^^*^^ Traducido a ganado mayor.
37Estas cifras no caracterizan por sí mismas las categorías; esto se hará más adelante, cuando describamos la técnica de la agricultura y agrupemos las categorías económicas de campesinos. Aquí nos limitaremos a señalar que si los clasificamos en grupos según el número de animales de labor que poseen, la diferencia es muy notoria: vemos que los grupos superiores tienen bastante más ganado del que pueden necesitar para cubrir las necesidades de la familia, y en cambio los grupos inferiores tienen tan poco (sobre todo animales de labor), que les resulta imposible explotar independientemente sus haciendas.
Los datos sobre la distribución de los aperos son en todo sentido análogos. ``El censo por familias, que registra el número de arados y buckers~^^*^^ que poseen los campesinos, da las siguientes cifras para toda la población de los distritos'' (pág. 214):
POR CIENTO DE FAMILIAS CAMPESINAS Carentes de aperos de Jabranza Que poseen bucker solamente Que poseen arado y otros aperos Distrito de Berdiansk ..... 33 10 57 Distrito de Melitópol ..... 378 282 34 Distrito del Dniéper ....... 39,3 7 53,7Este cuadro muestra cuan grande es el grupo de campesinos carentes de la posibilidad de explotar independientemente su hacienda. Los siguientes datos del número de aperos correspondientes a cada familia campesina en los distintos grupos, según el área sembrada, dan una idea de cómo están las cosas a este respecto en los grupos superiores:
_-_-_^^*^^ Bucker: = instrumento antiguo para remover la tierra. (Ed.)
38 CAMPESINOS APEROS CORRES!''. A CADA FAMILIA CAMPESINA Distrito de Berdiansk Distrito de Melitópol Distrito del Dniéper Medios de acarreo (carretas, etc.) Aperos de labranza (arados y buckers) Medios de acarreo Aperos de labranza Medios de acarreo Aperos de labranza Campes, que siembran de 5 a 10 des. 0,8 0,5 0,8 0,4 0,8 0,5 „ de 10 a 25 „ 1,2 1,3 1,2 1 1 1 „ de 25 a 50 „ 2,1 2 2 1,6 1,7 1,5 „ más de 50 „ 3,4 3,3 3,2 2,8 2,7 2,4Por el número de aperos, el grupo superior aventaja al inferior (el autor ha omitido el grupo cuya superficie sembrada es menor de 5 desiatinas) en 406 veces; en cuanto a la cantidad de personas que trabajan~^^*^^, supera a ese mismo grupo en 23/12 veces, es decir, en poco menos del doble. De aquí se desprende que el grupo superior debe recurrir a la contratación de peones, en tanto que en el inferior la mitad de las familias carece de aperos de labranza (N. E. Este grupo ``inferior'' es el tercero desde abajo) y, en consecuencia, tampoco puede explotar independientemente su hacienda.
Es natural que las diferencias arriba indicadas en cuanto a la cantidad de tierra y de aperos condicionan asimismo la proporción de superficie sembrada. La cantidad de desiatinas sembradas correspondiente a cada familia campesina de los seis grupos fue indicada más arriba. La superficie total sembrada por los campesinos de la provincia de Táurida se distribuye entre los grupos como sigue:
_-_-_^^*^^ Véase más arriba el cuadro sobre la composición numérica de las familias por grupos.
39 CAMPESINOS Desiatinas de tierra sembrada PORCENTAJES Que siembran hasta 5 des. 34.070 2,4 12 % de la tierra sembrada en poder del 40 % de la población. 38 % de la tierra sembrada en poder del 40 % de la población. 50 % de la tierra sembrada en i poder del 20 % de la pobla-- ! don. „ tle 5 a 10 „ 140.426 9,7 „ de 10 a 25 „ 540.093 37,6 „ de 25 a 50 „ 494.095 34,3 ,, ni as de 50 „ 230.583 16 Total 1 .439.267 100%Estas cifras no necesitan ser comentadas. Sólo cabe agregar ciue Póstnikov considera (pág. 272) que el promedio de superficie sembrada que permite a una familia vivir exclusivamente de la agricultura es de 16 a 18 desiatinas por familia campesina.
__ALPHA_LVL2__ IIIEn el capítulo anterior se expusieron (os datos que caracterizan el grado de prosperidad material de los campesinos y las dimensiones de sus haciendas en los diferentes grupos. Ahora correspondí- aportar los que definen el carácter de la explotación agrícola que practican los campesinos de los distintos grupos, el método y el sistema de explotación de su hacienda.
Detengámonos ante todo en la tesis de Póstnikov que dice que ``la productividad del trabajo de los campesinos y la capacidad laboral de una familia se elevan considerablemente al aumentar las dimensiones de la hacienda y con la ntili/aciún de las máquiiris'' (pág.~X). El autor demuestra esta tesis calculando cuántos trabajadores y animales de labor corresponden a determinada superficie sembrada en los diferentes grupos económicos. Eu este A- ' *i 40 caso resulta imposible utilizar los datos sobre la composición numérica de las familias dado que ``los grupos económicos inferiores dejan disponible a una parte de sus miembros para que trabajen como peones rurales, mientras que los grupos superiores contratan peones" (pág. 114). La estadística del zemstvo de la provincia de Táurida no da el número de peones contratados y de los trabajadores que dejan disponibles las distintas familias, y Póstnikov calcula aproximadamente esa cifra con los datos de la estadística del zemstvo sobre la cantidad de familias campesinas que contratan peones y el número de trabajadores necesarios para determinada superficie de tierra de labor. Reconoce que estos datos no pueden ser del todo exactos, pero considera que su cálculo sólo puede contener algún error importante en lo referente a la composición numérica de las familias en los dos grupos superiores, va que en los restantes la cantidad de peones contratados es pequeña. Quien compare los datos más arriba citados sobre la composición numérica de las familias con el cuadro que sigue podrá comprobar lo acertado de este punto dé vista:
CAMPESINOS r CORRESP. A 100 DES. DE SIEMBRA „. J Siembra por yunta de animales de Personas Trabajadores Cabezas de = ~^^0^^ 17 -1' de labor (con los contratados) Que siembran hasta 5 des. 7,1 des. 28,7 136 28,5 28,2 j> de 5 a 10 „ 8,2 „ 12,9 67 12,6 25 » de 10 a 25 „ 10,2 „ 6,1 41,2 9,3 20 » de 25 a 50 „ 12,5 „ 2,9 25,5 7 16,6 ,, más de 50 „ 14,5 „ 1,3 18 6,8 14 Total 10,9 „ 5,4 36,6 9 18,3 41Si se compara esta última columna con los datos de la composición numérica de las familias, vemos que Póstnikov ha disminuido un tanto el número de trabajadores en los grupos inferiores y lo ha aumentado en los superiores. Como su finalidad era demostrar que al aumentar las dimensiones de la hacienda disminuye el número de trabajadores en determinada superficie sembrada, los cálculos aproximados del autor reducirían esta disminución en lugar de acentuarla.
Después de este cálculo previo, Póstnikov presenta el siguiente cuadro de la correlación entre la superficie sembrada y el número de trabajadores, animales de labor y habitantes correspondientes a los distintos grupos de campesinos (pág. 117):
CAMPESINOS EN LOS TRES DISTRITOS DE LA PROV. DE TAURID/S Tra bajadores Por familia campesina contratados disponibles diferencia Núm. de Núm de personas trabaja. ,de . ? dores familia (con los contratados) 239 247 1.077 1.484 -838 - 1.237 4,3 0,9 4,8 1,0 „ siembran hasta 5 des. „ de 5 a 10 „ 465 4.292 - 3.827 5,2 1,0 „ de 10 a 25 „ 2.846 3.389 ~ -543 6,8 1,6 „ de 25 a 50 „ 6.041 -- + 6.041 8,9 2,4 „ „ más de 50 „ Total .............. 8.241 -- -|- 8.241 13,3 5 18.079 10.242 + 7.837 --``Así, pues, con el aumento de las dimensiones de la hacienda y de la tierra labrantía de los campesinos, los gastos que insume el mantenimiento de las fuerzas de trabajo —hombres y animales—, que son los más importantes en la agricultura, disminuyen progresivamente y en los grupos con grandes superficies sembradas se hacen casi dos veces menores por cada desiatina sembrada que en los que cultivan superficies menores'' (pág. 117).
La tesis de que los gastos para mantener a los trabajadores y el ganado de labor son los predominantes en la agricultura, la 42 confirma el autor, más abajo, con el ejemplo del presupuesto detallado de una hacienda menonita~^^*^^: del total de gastos, el 24,3 por ciento lo constituyen los de la hacienda; el 23,6 los ocasionados por los animales de labor, y el 52,1 por ciento lo que consumen los trabajadores (pág. 284).
Póstnikov atribuye gran importancia a su conclusión de que la productividad del trabajo crece a medida que aumentan las dimensiones de la hacienda (lo que se ve, además, por la cita arriba trascrita, que él inserta en el prólogo), y no se puede dejar de reconocer su real importancia, en primer lugar para el estudio de las condiciones económicas de vida de nuestros campesinos y del tipo de explotación agrícola en los diferentes grupos, y en segundo término para el problema general de la correlación entre el cultivo en grande y en pequeña escala. Este último problema ha sido muy embrollado por numerosos autores, y la causa principal de la confusión consistió en que se comparaban haciendas heterogéneas, situadas en condiciones sociales distintas y que se diferencian entre sí por la propia forma de su explotación; se comparaban, por ejemplo, haciendas cuyos ingresos provienen de la producción agrícola con otras que los obtienen aprovechando la necesidad de tierra que experimentan las demás (por ejemplo, se comparaba la hacienda de los campesinos con la de los terratenientes en la época que siguió inmediatamente a la Reforma de = 1861^^5^^). Póstnikov no incurre en ese error, ni olvida la regla principal de la comparación: los fenómenos comparados deben ser homogéneos.
Para demostrar con mayor detalle su tesis en lo que se refiere a los distritos de la provincia de Táurida, el autor empieza por suministrar los datos de cada distrito por separado, y luego examina aparte la población rusa, y precisamente su grupo más numeroso —los campesinos que fueron siervos del = Estado~^^**^^--- (págs. 273--274):
_-_-_^^*^^ Menonitas: = secta originaria de Europa occidental, que emigró a Rusia a fines del siglo xviii; debe su nombre al holandés Menno Simons (su fundador). Se radicaron fundamentalmente en las provincias de Ekaterinoslav y Táurida. Los colonos de esta secta tenían haciendas prósperas, de tipo kulak. (Ed.)
^^**^^ Campesinos asentados en tierras del Estado en los siglos XVIH y xrx. Además de la prestación personal, estaban obligados a pagar al fisco una renta en dinero y en especie. En 1866 resultaron favorecidos por la Reforma promulgada en 1861. (Ed.)
43 CAMPESINOS DE SUPERFICIE SEMBRADA CORRESPONDIENTE A UNA YUNTA ANIMALES DE LABOR DE Por distritos en general En el grupo de campesinos ex siervos del Estado Berd. Melit. Del Dniéper Berd. Melit. Del Dniéper Que siembran hasta 5 des. 8,9 8,7 4,3 -- -- -- 5 a 10 „ 8,9 8,7 6,8 8,9 9,1 6,8 „ 10 a 25 „ 10,2 10,6 9,7 10,3 10,9 9,6 „ 25 a 50 „ 11,6 12,4 12,3 12,3 12,8 11,9 „ más de 50 „ 13,5 13,8 15,7 13,7 14,3 15 Pror 10,7 11,3 10,1 — — —La conclusión es la misma: ``en una hacienda de pequeñas dimensiones, el número relativo de animales de labor para determinada superficie sembrada es superior en 1K ó 2 veces al correspondiente a una hacienda campesina 'completa'. El censo por familias revela esta misma ley para todos los otros grupos más pequeños: de campesinos ex siervos de terratenientes, arrendatarios, etc., y en todas las zonas de la región, aun en las más pequeñas, como un subdistrito y hasta una aldea" (pág.~274).
La correlación entre las dimensiones del sembrado y los gastos de la hacienda es también desfavorable para las pequeñas explotaciones campesinas en otro tipo de gasto: la conservación de los aperos y el mantenimiento del ganado productivo.
Vimos antes con qué rapidez se eleva el número de unos y otros por familia a medida que pasamos del grupo inferior al superior. Si calculamos los aperos y los animales correspondientes a determinada superficie sembrada, veremos que van disminuyendo en número a medida que pasamos del grupo inferior al superior (pág. 318):
44 CAMPESINOS CORRESPONDEN A CADA 100 DESIATINAS DE SUPERFICIE SEMBRADA Ganado productivo Arados y buckers Carretas Que siembran hasta 5 des. . . 42 cabezas 4,7 10 " de 5 a 10 „ 28,8 5,9 9 )> do 10 a 25 „ 24,9 6,5 7 » de 25 a 50 „ 23,7 „ 4,8 5,7 " „ más de 50 „ 25,8 „ 3,8 4,3 En l¡ 25,5 „ 5,4 6,5``Este cuadro demuestra que, al aumentar la superficie sembrada por familia campesina, disminuyen progresivamente en número los bienes más importantes (los aperos de labranza y los medios de acarreo) correspondientes a determinada superficie sembrada, v por lo tanto, en la hacienda de los grupos superiores los gastos de conservación de los aperos y los medios de acarreo deben ser relativamente menores por desiatina. El grupo con una superficie sembrada de hasta 10 desiatinas por familia constituye en cierto modo una excepción: en comparación posee menos aperos que el que tiene una superficie sembrada de 16 desiatinas por familia, pero ello se debe únicamente a que muchos de sus componentes no trabajan con sus propios aperos, sino con instrumentos de labor alquilados, lo cual no reduce, ni mucho menos, los gastos en ¡meros" (pág. 318).
``La estadística de los zemstvos —dice Póstnikov— demuestra con indiscutible claridad que cuanto mayores sean las dimensiones ríe la hacienda campesina, menos serán los aperos, la mano de obra v los animales de labor necesarios para determinada superficie de tierra laborable" (pág. 162).
``En los capítulos anteriores se demostró —observa más adelante— que en los distritos de la provincia de Táurida este fenómeno se produce en todos los grupos de campesinos y en todas las zonas. Según la estadística de los zemstvos también se manifiesta en las explotaciones campesinas de otras provincias, donde 45 la agricultura constituye igualmente la rama principal de la economía campesina. Así, pues, tiene amplia difusión y adquiere el carácter de una ley de gran importancia económica, ya que debido a ella la agricultura en pequeña escala pierde en gran medida su sentido económico'' (pág.~313).
La última observación de Póstnikov es algo prematura: para demostrar que el desplazamiento de las pequeñas haciendas por las grandes es inevitable, no basta con probar la mayor conveniencia de estas últimas (sus productos son más baratos); es necesario, además, demostrar el predominio de la economía monetaria (más exactamente, la mercantil) sobre la natural, porque en la segunda (en la cual el producto está destinado al consumo del propio productor, y no al mercado) el producto barato no se enfrentará con el caro en el mercado, razón por la cual no podrá desalojarlo. Pero de esto hablaremos con mayor detalle más adelante.
Para demostrar que la ley antes establecida es aplicable a toda Rusia, Póstnikov toma distritos en los cuales las estadísticas de los zemstvos han dividido minuciosamente a los habitantes por grupos económicos, y calcula la superficie cultivada por yunta de animales de labor y por trabajador en los distintos grupos. La conclusión es la misma: "en la hacienda campesina de pequeñas dimensiones la superficie cultivada debe compensar la manutención de fuerzas de trabajo 1 M a 2 veces mayores que en una hacienda de dimensiones más adecuadas" (pág. 316). Esto es cierto tanto para la provincia de Perm (pág. 314) como para la de Vorónezh, para la de Sarátov como para la de Chernígov (pág. 315), por lo cual, indudablemente, Póstnikov ha demostrado que esta lev se extiende a toda Rusia.
Pasemos ahora al problema de ``los ingresos y los gastos" (cap.~IX^^1^^) de los diferentes grupos de haciendas campesinas, y al de la relación de ellos con el mercado:
``En cada hacienda que constituye una unidad independiente —dice Póstnikov—, la superficie consta de las siguientes cuatro partes: una proporciona los productos necesarios para la alimentación de la familia y de los trabajadores que viven en la hacienda: esta es —en el sentido estricto de la palabra— el área alimentaria de la hacienda. Otra parte suministra el forraje para el ganado que trabaja en la hacienda, y puede ser denominada área -forrajera. La tercera la forman las tierras anexas a la casa, caminos, 46 estánques, etc., y el área de cultivo que da las semillas para la siembra; se la puede llamar área de mantenimiento, ya que sirve sin distinción a toda la hacienda. Por último, la cuarta parte produce grano y plantas destinados, al natural o elaborados, al mercado. Esta es el área mercantil o comercial de la hacienda. La división de la superficie total en las cuatro partes indicadas se determina en cada hacienda, no por lo que en ella se cultiva, sino por la finalidad inmediata que se asigna a los cultivos.
``La superficie de la hacienda que se destina a fines comerciales es la que determina sus ingresos pecuniarios: cuanto más extensa sea —y por ende más elevado el valor relativo de los productos que de ella se obtienen—, mayores son las demandas presentadas al mercado por los agricultores y mayor la cantidad de trabajo que el país puede mantener al margen de la agricultura en el ámbito de su mercado; también es mayor la importancia que tiene la agricultura para el país en el aspecto estatal (impositivo) y agrario: crecen asimismo los ingresos netos del agricultor y los recursos de que dispone para realizar inversiones y mejoras en la agricultura" (pág.~257).
Este razonamiento de Póstnikov sería absolutamente justo si se le hiciera una enmienda bastante sustancial: el autor habla de la importancia que el área comercial de la hacienda tiene para el país en general, cuando es evidente que sólo se puede decir eso de un país en el cual la economía monetaria es la predominante, en el que gran parte de los productos adopta la forma de mercancías. Olvidar esta condición, darla por sobrentendida, no efectuar una investigación minuciosa para comprobar en qué grado ello es aplicable al país dado, supondría cometer un error propio de la economía política vulgar.
Destacar el área mercantil de la hacienda en su conjunto es muy importante. Los que pesan en el mercado interior no son, ni mucho menos, los ingresos generales del productor (por los cuales se determina su prosperidad), sino exclusivamente sus ingresos en dinero. El bienestar del productor no significa en modo alguno que posea dinero: el campesino que obtiene de su parcela — aunque la explote dentro de lo^ marcos de la economía natural— todos los productos para abastecer sus necesidades, goza de bienestar, pero no posee dinero; un campesino semíarruinado que sólo saca de su parcela una pequeña parte del cereal que necesita y que obtiene el resto (aunque sea en cantidad menor y de peor calidad) 47 mediante ``ingresos'' ocasionales, suplementarios, no disfruta de bienestar, pero posee recursos monetarios. Está claro, pues, que los razonamientos sobre la importancia de las haciendas campesinas y de su rentabilidad mercantil no tienen valor alguno si no se basan en los cálculos de la parte en dinero de ese ingreso.
Para determinar la extensión de esas cuatro partes de la tierra labrantía de la hacienda en los diferentes grupos, Póstnikov calcula previamente el consumo anual de cereal, tomando en cifras redondas = 2~chétvert~^^*^^ por persona (pág. 259), lo que supone 2/3 de desiatinas de la tierra labrantía total. Después determina el área forrajera en desiatina y media por caballo, y la superficie para semillas en el 6 por ciento de la tierra labrantía, y obtiene los siguientes datos~^^**^^ (pág. 319):
100 des. de tierra labrantía divididas en áreas: 1NG. EN DINEKO CAMPESINOS de man-- forra-- comer-- Por 1 des. de tierra labrantía Por familia teni-- taria ^^)^^era cial miento (En rublos) Que siembran hasta 5 des. 6 90,7 42,3 -39 -- — de 5 a 10 „ 6 44,7 37,5 + 11,8 3,77 30 de 10a 25 „ 6 27,5 30 36,5 11,68 191 de 25 a 50 „ ' 6 17 25 52 16,64 574 » más de 50 „ 6 12 21 61 19,52 1.500``La diferencia arriba señalada en los ingresos monetarios de los diversos grupos —dice Póstnikov— ilustra suficientemente la _-_-_
~^^*^^ Chétvert: antigua medida rusa de capacidad equivalente a 210 litros. (Ed.)
^^**^^ Para determinar los ingresos en dinero, efectuó el siguiente razonamiento: supuso que toda el área comercial se hallaba sembrada con el cereal más caro —trigo—, y como conoce el rendimiento promedio y el precio de éste, calculó las ganancias obtenidas de esa superficie
48 importancia que tienen las dimensiones de las haciendas, pero en la práctica esta diferencia en la rentabilidad de los sembrados de los distintos grupos de campesinos debe ser todavía mayor, pues es de suponer que los grupos superiores obtienen cosechas más abundantes por desiatina y precios más altos por el cereal que venden,``En este cálculo de la rentabilidad no hemos incluido toda la superficie de la hacienda, sino sólo la tierra cultivada, porque no poseemos datos exactos acerca de cómo utilizan las haciendas campesinas de los distritos de la provincia de Táurida el resto de las tierras para los diferentes tipos de ganado; pero como los ingresos en dinero del campesino del sur de Rusia, cuya única ocupación es la agricultura, son determinados casi íntegramente por la superficie que siembra, las cifras presentadas muestran con bastante precisión la diferencia entre los diversos grupos de campesinos en cuanto a dichos ingresos. Evidencian cuan sensiblemente cambian éstos según la dimensión de la superficie sembrada. Una familia que cultive 75 desiatinas, obtendrá por año un ingreso en dinero de hasta 1.500 rublos; la que cultive 34 M desiatinas percibirá 574 por año, y la que disponga de 16/á desiatinas, sólo 191 rublos, La familia que cultive 8 desiatinas no obtendrá más que 30 rublos, es decir, una suma que no le alcanzará para cubrir los gastos pecuniarios de la hacienda sin recurrir a ocupaciones auxiliares. Naturalmente, las cifras expuestas no nos dicen aún qué renta da la hacienda; para conocerla hay que descontar de los ingresos todos los desembolsos monetarios de la familia: pago de impuestos, gastos en aperos, animales de labor e inmuebles, compra de ropa, calzado, etc. Pero estos gastos no crecen en proporción con el aumento de la dimensión de la hacienda. Los gastos para el sostenimiento de la familia aumentan en proporción al número de personas que la componen en tanto que, como lo evidencia el cuadro, el crecimiento de su composición numérica se opera con bastante más lentitud que el aumento de la superficie sembrada en los grupos de campesinos. En cuanto al total de gastos de la hacienda (pago del impuesto sobre la tierra y del arriendo, reparación de las viviendas, dependencias y aperos), aumentan, en todo caso, en forma proporcional a la dimensión de la hacienda, mientras que el ingreso bruto en dinero, como lo muestra el cuadro anterior, crece más que en proporción directa a la dimensión de la superficie sembrada. Además, todos estos gastos de la hacienda son 49 insignificantes si se los compara con la inversión principal: el mantenimiento de la fuerza de trabajo. Así, pues, podemos definir este fenómeno diciendo que en la economía campesina el ingreso neto por desiatina proveniente de la agricultura, decrece progresivamente a medida que disminuye la superficie de la hacienda" (320).
Por los datos que nos ofrece Póstnikov vemos, pues, que, respecto del mercado, la actividad agrícola de los campesinos en los diferentes grupos es esencialmente distinta: los grupos superiores (con más de 25 desiatinas sembradas por familia) realizan ya una explotación de carácter comercial; el cultivo de cereales se hace para percibir ingresos. En los grupos inferiores, por el contrario, el cultivo de la tierra no cubre las necesidades esenciales de la familia (en lo que se refiere a las que cultivan hasta 10 desiatinas); si hiciéramos un cálculo exacto de todos los gastos de la hacienda, hallaríamos, con toda seguridad, que en estos grupos la explotación de las haciendas se realiza con déficit.
Es asimismo muy interesante utilizar los datos proporcionados por Póstnikov para resolver el problema de la relación entre la división del campesinado en diferentes grupos y la amplitud de la demanda del mercado. Sabemos que la amplitud de esta demanda depende de las dimensiones del área comercial, y ésta es mayor a medida que aumentan las dimensiones de la hacienda; pero al mismo tiempo que aumentan las dimensiones de las haciendas de los grupos superiores, disminuyen las dimensiones de las de los grupos inferiores. Por lo que se refiere al número de haciendas, a los grupos inferiores les corresponde el doble que a los superiores: a los primeros les corresponde el 40 por ciento en los distritos de la provincia de Táurida, y a los últimos sólo el 20 por ciento. ¿No resulta, en general, que la diferenciación económica a que nos hemos referido más arriba restringe la amplitud de la demanda del mercado? Hablando con propiedad, y si nos basamos en razonamientos exclusivamente a priori, podemos dar una respuesta negativa a esta pregunta. Lo cierto es que en los grupos inferiores la hacienda es tan pequeña que la agricultura no cubre completamente las necesidades de la familia; para no morir de hambre, las personas que pertenecen a estos grupos inferiores, se ven obligadas a ofrecer su fuerza de trabajo en el mercado, donde su venta los provee de recursos monetarios, y así se compensa (hasta cierto punto) la menor demanda debida a la menor 50 dimensión de sus haciendas. Pero los datos de Póstnikov permiten dar una respuesta más exacta al problema planteado.
Tomemos cualquier superficie de tierra labrantía, digamos 1.600 desiatinas, e imaginémosla distribuida en dos formas: primero entre un campesinado económicamente homogéneo, y luego entre campesinos divididos en diferentes grupos, tal como ocurre en la actualidad en los distritos de la provincia de Táurida. En el primer caso, suponiendo que una hacienda campesina media tenga 16 desiatinas sembradas (como es el caso en los distritos de la provincia de Táurida) tendremos 100 haciendas que cubren plenamente sus necesidades con la agricultura. La demanda al mercado equivaldrá a 191 X 100 = 19.100 rublos. Segundo caso: las 1.600 desiatinas sembradas están distribuidas en forma desigual entre 100 familias, exactamente como está en realidad dividida la tierra labrantía entre los campesinos de los distritos de la provincia de Táurida: 8 familias carece en absoluto de sementeras; 12 cultivan 4 desiatinas cada una; 20, 8 desiatinas cada una; 40, 16 desiatinas cada una; 17, 34 desiatinas cada una y 3, 75 desiatinas (en total 1.583 desiatinas, es decir, todavía un poco menos de 1.600 desiatinas). Con esta distribución, una parte considerable de los campesinos (el 40 por ciento) no estará en condiciones de obtener de su tierra ingresos suficientes para cubrir todas sus necesidades. La amplitud de la demanda monetaria al mercado, teniendo en cuenta sólo las haciendas con más de 5 desiatinas sembradas por familia, será como sigue: (20 X 30) + (40 X 191) + (17 X X 574) -f (3 X L500) = 21.350 rublos. Vemos, pues, que, a pesar de la omisión de 20 familias [que indudablemente también perciben ingresos en dinero, aunque no de la venta de su producción agrícola] y a pesar de la reducción de la superficie cultivada a 1.535 desiatinas, el total de la demanda monetaria al mercado es mayor^^*^^.
Ya se ha dicho que los campesinos de los grupos económicos _-_-_
^^*^^ El manuscrito presenta algunas imprecisiones de cálculo: el total de la superficie sembrada se da como 1.651; el siguiente (demanda), 22.498 rublos, y 1.603 para la superficie sembrada de familias con unas 5 des. de tierra labrantía. Estas imprecisiones no alteraban las conclusiones finales. En la cuarta edición rusa se habían corregido los datos originales tomados por el autor. En Ja presente edición, siguiendo el texto de la quinta edición rusa, se vuelven a dar los cálculos tal como aparecen en el manuscrito. (Ed.)
51 inferiores se ven obligados a vender su fuerza de trabajo; los representantes de los grupos superiores, por el contrario, necesitan comprarla, ya que la mano de obra propia les es insuficiente para el laboreo de su gran superficie sembrada. Ahora debemos examinar con mayor detalle este importante fenómeno. Al parecer, Póstnikov no incluye este fenómeno entre ``los nuevos cambios económicos en la vida campesina" (por lo menos no lo menciona en el prólogo, donde resume los resultados de su investigación), pero dicho fenómeno merece mucha más atención que la introducción de máquinas o la ampliación de las sementeras por los campesjnos ricos.``En los distritos de la provincia de Táurida —diré el autor—, los campesinos m;ís prósperos suelen recurrir en medida considerable a los trabajadores asalariados y explotan en su hacienda una superficie que sobrepasa en mucho la capacidad de trabajo de su familia. Así, en. los tres distritos, el porcentaje de familias, para todas las categorías de campesinos, que recurren al empleo de peones es:
Familias que no siembran ........ ,, „ siembran hasta 5 des. ,, ,, ,, de 5a 10 des. de 10 a 25 „ de 25 a 50 „ 3,8% 2,5 2,6 8,7 34,7 más de 50................ 64,1 Total .............. 12,9$``Estas cifras demuestran que los campesinos acomodados, poseedores de mayores superficies sembradas son, de preferencia, quienes más trabajadores contratan" (pág. 144).
Si se compara los datos antes citados, sobre la composición numérica de las familias por grupos, exceptuando los peones (en los tres distritos por separado) e incluyéndolos (en los tres distritos reunidos), observamos que los agricultores que cultivan de 25 a 50 desiatinas aumentan el número de brazos en sus haciendas, por medio de la contrata, aproximadamente en 1/3 (de 1,8 ó 1,9 trabajadores por familia a 2,4 trabajadores), y los que cultivan más de 50 desiatinas por familia aumentan el número de 52 peones casi en el doble (de 2,3 a 5); y aun en más del doble, según el cálculo del autor, quien considera que deben contratar hasta 8.241 trabajadores (pág. 115), pues disponen de 7.129 miembros de sus propias familias que trabajan. Es evidente que los grupos inferiores deben proporcionar peones a otros en cantidad verdaderamente considerable, por el mero hecho de que la agricultura no puede brindarles suficientes productos para su propio sustento. Por desgracia, no poseemos datos exactos del número de trabajadores que esas haciendas proporcionan. Puede servir de índice indirecto el número de jefes de familia que entregan en arriendo su nadiel: más arriba se trascribe la afirmación de Póstnikov en el sentido de que, en lofí distritos de la provincia de Táurida, cerca de 1/3 de la población no explota todo su nadiel.
__ALPHA_LVL2__ IVLos datos arriba citados evidencian que Póstnikov ha demostrado plenamente su tesis de que en la situación económica de las diferentes familias campesinas se observa una ``gran diversidad'', que no sólo se refiere al grado de bienestar material de los campesinos y a la superficie que cultivan, sino inclusive al tipo de laboreo de los diferentes grupos. Es más; resulta que los términos ``diversidad'' y ``diferenciación" son insuficientes para caracterizar por completo el fenómeno. Si un campesino posee un animal de labor y otro tiene 10, denominamos a esto diferenciación; pero si uno toma en arriendo decenas de desiatinas de tierra, además de su nadiel, que le basta para cubrir sus necesidades, con el exclusivo objeto de extraer un ingreso explotando esas tierras, y con ello priva a otro campesino de la posibilidad de tomar en arriendo la tierra que necesita para alimentar a su familia, entonces es evidente que tenemos ante nosotros algo que es mucho más que diferenciación; este fenómeno debemos denominarlo ``rivalidad'' (pág. 323), ``lucha de intereses económicos" (pág. XXXII). Cuando emplea estos términos, Póstnikov no aprecia debidamente su importancia; tampoco advierte que ni siquiera ellos son suficientes. El arriendo de la tierra de nadiel de que dispone el grupo empobrecido de la población, la contrata como peón del campesino que ha dejado de explotar su propia hacienda, es algo más que una mera rivalidad, es explotación directa.
53Si bien reconocemos la profunda rivalidad económica que existe entre los campesinos de nuestros días, no podemos limitarnos ya a la simple división de éstos en vinas cuantas capas, según los bienes que poseen. Tal división sería suficiente si toda la diversidad de que se hace mención más arriba se resumiera en diferencias cuantitativas. Pero no es así. Si para una parte de los campesinos el objeto de la agricultura consiste en el beneficio comercial y el resultado es un importante ingreso en dinero y para la otra la agricultura no cubre ni siquiera las necesidades perentorias de la familia; si los grupos superiores de campesinos basan el mejoramiento de su hacienda en la ruina de los inferiores; si los campesinos acomodados recurren en considerable medida al trabajo asalariado, y los campesinos pobres se ven obligados a recurrir a la venta de su fuerza de trabajo, éstas son ya, sin duda alguna, diferencias cualitativas, y nuestra tarea debe consistir ahora en agrupar a los campesinos según las diferencias existentes en el propio carácter de su actividad agrícola (entendiendo por este concepto las particularidades económicas y no las técnicas).
Póstnikov ha prestado muy poca atención a estas últimas diferencias; por eso, a pesar de que reconoce la necesidad "de una subdivisión más general de la población en grupos" (pág. 110) v trata de hacerla, no podemos estimar, como veremos en seguida, que su intento haya sido del todo afortunado.
``Para una subdivisión más general de la población en grupos económicos —dice—, recurriremos a¡ otro rasgo que si bien no tiene en todas las zonas una significación económica homogénea, concuerda más con la división en grupos que los propios campesinos hacen entre sí y ha sido registrado también en todos los distritos por los estadísticos de los zemstvos. Esta división se basa en el grado de independencia con que los campesinos explotan su hacienda de acuerdo con el número de animales de labor de que disponen" (pág. 110).
``En la actualidad, los campesinos de la zona del sur de Rusia pueden ser divididos, conforme al grado de su independencia económica y al mismo tiempo, según sus métodos de laboreo, en los tres principales grupos siguientes:
``1) Familias campesinas que poseen la tracción animal necesuria, es decir, suficientes animales para tirar del ararlo o del apero que pueda suplirlo para la labranza, y que trabajan la tierra con animales de labor propios, sin necesidad de alquilarlos 54 ni de trabajar en común~^^*^^. Para tirar del arado o del bucker, estos campesinos disponen de dos, tres o más yuntas de animales de labor y, conforme con ello, en la familia debe haber tres trabajadores adultos, o por lo menos dos, y una persona cuya capacidad de trabajo equivalga a la mitad de la de un adulto.
``2) Campesinos que no poseen suficientes animales de tiro, o asociados, es decir, campesinos que realizan el trabajo agrícola en común por carecer de la cantidad necesaria de animales de bbor para formar tiro propio. Estos campesinos tienen una yunt.i o yunta y media, y en algunos casos dos yuntas de animales de tiro y, de acuerdo con ello, uno o dos trabajadores adultos. Cuando el suelo es duro y es preciso uncir al arado (o al buck'>r) tres yuntas de animales, estos campesinos acoyuntan sus animales aun en el caso de que posean dos yuntas cada uno.
``3) Familias campesinas 'de a pie' o que carecen de animales de tiro, o tienen uno solo (en la mayoría de los casos un caballo, puesto que los bueyes se tienen por lo general de a pares y se uncen en yunta). Estos campesinos labran la tierra con animales alquilados o la entregan en arriendo por una parte de la cosecha y no tienen sementeras propias.
``Esta clasificación de los campesinos según el rasgo económico fundamental de la vida campesina, como es en el presente caso el número de animales de labor y su modo de emnleo. suelen hacerla los propios campesinos. Pero se observan en ellas grandes variaciones, tanto en la delimitación de cada uno de los grupos arriba mencionados, como en su propia división" (pág. 121).
La composición numérica de estos grupos en porcentajes, con relación al número total de familias campesinas, es la siguiente (pág. 125):
u m DISTRITOS Campesinos que trabajan con animales propios Campesinos que acoyuntan animales Campesinos que trabajan con anímalos alquilados Campesino? sin sementaras propios Berdiansk ......... 37 44 fi Melitópol ......... 327 Afí R Del Dniéper ..... 43 o¿ o _-_-_^^*^^ Trabajo en común: sistema empleado desde muy antiguo entre los pobres del campo, que acoyuntaban sus animales de labor y aperos para __NOTE__ Footnote cont. on page 55. 55
Junto ton este cuadro, el autor clasifica las familias campesinas según el número de animales de tiro que poseen, a fin de mostrar cómo están distribuidos los animales en los distritos analizados:
NUMERO DE FAMILIAS I :N % RESPECTO DEL TOTAL DISTRITOS Animales de tiro (por familia) Carentes de 4 ó más animales 263 animales animales de i - i tiro 1 animal Berdiansk ....... 36 2 41 6 72 15 Melitópol ........... 34 4 447 53 15 6 Del Dniéper ........ 443 366 51 14Por consiguiente, en los distritos de la provincia de Táurida cada familia debe disponer de cuatro animales, por lo menos, para tener un tiro completo.
La división que hace Póstnikov no puede considerarse totalmente acertada, ante todo porque dentro de cada uno de estos tres grupos se observan grandes diferencias:
``Dentro del grupo de campesinos que poseen animales de tiro —dice el autor—, hallamos en el sur de Rusia una gran diversidad: los campesinos acomodados tienen en su finca numerosos animales de tiro, mientras que en las de los labradores pobres hay pocos. En el primer grupo, la fuerza de tiro se subdivide a su vez en completa (6-8 y más animales de labor e incompleta (de 4 a 6 animales)... La categoría de los campesinos 'de a pie' presenta igualmente una gran diversidad en lo que se refiere a su situación material" (pág. 124).
Otra desventaja de la división adoptada por Póstnikov consiste en que en las estadísticas de los zemstvos se agrupa a la
_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 54. realizar las faenas agrícolas. En el cap. II de El desarrollo del capitalismo en Rusia, Lenin califica el trabajo en común de "cooperación de las ¡haciendas decadentes, desplazadas por la burguesía campesina" (véase V. I. Lenin, Obras completas, 2. ed. Buenos Aires, Ed. Cartago, 1969, t. III, cap. II, §~1. Ed.). 56 población, como se indicó antes, no por el número de animales de labor, sino de acuerdo con el área sembrada.Por ello, para poder expresar con exactitud la situación material de los diferentes grupos, la clasificación debe hacerse conforme al área sembrada.
Sobre esta base, Póstnikov divide también a la población en tres grupos: pequeños agricultores —con una superficie sembrada de hasta 10 desiatinas o sin sementeras propias; agricultores medios —con un área cultivada de 10 a 25 desiatinas—, y grandes agricultores —con más de 25 desiatinas cultivadas por familia campesina. Al primer grupo lo llama el autor ``pobre''; al segundo, medio, y al tercero acomodado.
Dice, acerca de la composición numérica de estos grupos:
``En general, entre los campesinos de la provincia de Táurida (exceptuados los colonos), los grandes agricultores constituyen cerca de 1/6 del total de las familias campesinas; los medianos,, cerca del 40 por ciento, y los pequeños, junto con los que carecen de sementeras, constituyen algo más del 40 por ciento. En los distritos de Táurida, los grandes agricultores constituyen 1/5 parte de la población total (incluidos los colonos), o sea, cerca del 20 por ciento; los medianos, el 40 por ciento, y los pequeños, junto con los que carecen de sementeras, cerca del 40 por ciento" (pág. 112).
Por consiguiente, la incorporación de los colonos alemanes cambia en escasísima medida la composición de los grupos, de modo que si se opera con los datos generales de todo el distrito no se incurrirá en error.
Ahora, nuestra tarea debe consistir en definir lo más exactamente posible la situación económica de cada uno de estos grupos por separado y en esforzarnos por aclarar de este modo la magnitud y las causas de la rivalidad económica entre el campesinado.
Póstnikov no se planteó esa tarea; por ello los datos que aporta se distinguen por su dispersión, y sus juicios generales acerca de los grupos son poco precisos.
Comencemos por el grupo inferior, el pobre, que abarca 2/5 de la población en los distritos de la provincia de Táurida.
La cantidad de animales de laboreo (instrumento principal de producción en la agricultura) que posee este grupo es el mejor índice para juzgar hasta qué punto es realmente pobre. En los tres distritos de la provincia, del total de animales de labor 57 —263.589— corresponden al grupo inferior 43.625 (pág. 117), es decir, el 17 por ciento, dos veces y un tercio menos que el promedio. Los datos sobre el porcentaje de familias que no tienen animales de laboreo fueron consignados anteriormente (80 por ciento -- 48 por ciento -12 por ciento en las tres subdivisiones del grupo inferior). Basándose en estos datos, Póstnikov extrae la conclusión de que ``la proporción de campesinos que carecen de animales propios sólo es considerable en los grupos sin tierra cultivada o con una superficie sembrada de hasta 10 desiatinas por familia" (pág. 135). En este grupo la superficie cultivada se halla en correspondencia con el número de animales: en tierra propia se siembran 146.114 desiatinas, sobre un total de 962.933 (en los tres distritos), o sea, el 15 por ciento. La adición de las tierras arrendadas aumenta el área sembrada hasta 174.496 desiatinas, pero como al mismo tiempo aumenta el área sembrada de los demás grupos, v en mavor medida que en el inferior, resulta que las sementeras de este último constituyen sólo el 12 por ciento de toda el área sembrada, es decir, que 1/8 de la superficie cultivada corresponde n más de 3/8 de la población. Si recordamos que el autor considera normal (es decir, suficiente para cubrir todas las necesidades de la familia) el promedio de superficie sembrada por campesino de la provincia de Táurida, nos será fácil ver cuan perjudicado sale este grupo con un área sembrada tres veces y un tercio inferior al promedio.
Es muy natural que, en tales condiciones, la agricultura de este grupo se encuentre en un estado lamentable: más arriba vimos íiue del 33 al 39 por ciento de la población en los distritos de Táurida —y por lo tanto la enorme mayoría del grupo inferior—, no posee en absoluto aperos de labranza. La carencia de aperos obliga a los campesinos a abandonar la tierra, a entregar en arriendo su nadiel. Póstnikov considera que el número de los arrendadores ``(con una hacienda sin duda ya completamente arruinada) es rasi 1/3 de la población, es decir, de nuevo una mayoría considerable del grupo de campesinos pobres. Señalemos de paso que este fenómeno de ``venta'' del nadiel (empleando la expresión habitual de los campesinos) ha sido registrado en todas partes, y en proporciones muv considerables, por las estadísticas de los zemstvos. La prensa advirtió este hecho e inventó ya el remedio para combatirlo: la inalienabilidad de los nadiel. Póstnikov objeta, con absoluta razón, que no cree en la eficacia de semejantes medidas, 58 que revelan en sus inventores una fe, burocrática por excelencia, en el poder de lo que decretan las autoridades. ``Es indudable —dice— que la sola prohibición de entregar las tierras en arriendo no suprimirá este fenómeno, con raíces harto profundas en el actual régimen económico de la vida campesina. El campesino que carece de aperos, de animales de labor y recursos para trabajar su propia hacienda, no puede en la práctica usufructuar su nadiel y tiene que arrendarlo ai otros campesinos poseedores de los medios necesarios para su explotación. La prohibición directa de entregar la tierra en arriendo obligará al campesino a hacerlo a escondidas, sin control y probablemente en peores condiciones que ahora para el que facilita la tierra, puesto que si lo hace es porque se ve obligado a ello. Además, para pagar los impuestos atrasados que los campesinos adeudan al fisco, cada vez con más frecuencia entregarán en arriendo su nadiel a través de los tribunales = rurales,^^*^^ y esta forma es la más desfavorable para los campesinos pobres" (pág. 140).
En todo el grupo de campesinos pobres se observa una completa declinación económica.
``En esencia —dice Póstnikov—, los campesinos que no siembran y los que siembran poco y que trabajan sus tierras con animales alquilados no ofrecen gran diferencia en cuanto a su situación económica. Los primeros entregan toda su tierra en arriendo a sus vecinos; los segundos, sólo una parte dé ella, pero tanto unos como otros trabajan como peones en las haciendas de sus vecinos o míen a realizar otros trabajos, por lo general agrícolas, aunque siguen viviendo en su hogar. Por eso, ambas categorías —los que ho sie^mbran y los que siembran poco— pueden ser = analizadas^^1^^ conjuntamente: unos y otros pertenecen al tipo de campesinos que están a punto de perder su hacienda, que en la mayoría de los casos se han arruinado o están arruinándose y carecen de ganado y de los aperos necesarios para explotar su hacienda" (pág. 135).
_-_-_^^*^^ Tribunales rurales: trilninales especiales para los campesinos dependientes del Estado, instituidos en 1838 por decreto. Estaban integrados por el aldeano de más edad que lo presidía, y por dos campesinos elegidos. Como tribunales de primera instancia, ju/gaban los asuntos menores y contravenciones, v condenaban a multas, trabajos forzados y a la pena del azote. I.os tribunales de segunda instancia eran los correspondientes al distrito rural (vólost). En 1858 fueron suprimidos ambos, pero la denominación "tribunales rurales" se conservó para los juzgados rurales. (Ed.)
59``Si las familias que no explotan la tierra son, en la mayoría de los casos, las que ya se han arruinado —dice Póstnikov un poco más adelante—, aquellas que cultivan poco y entregan su tierra en arriendo son candidatas a correr la misma suerte de las primeras. Cualquier mala cosecha o una desgracia casual, como un incendio, la pérdida de los caballos, e,tc., lanza continuamente a una parte de los campesinos de este grupo a la categoría de los que no explotan la tierra y de los peones rurales. El campesino que por cualquier causa se ve privado de sus animales de labor, da el primer paso hacia la ruina. El laboreo de la tierra con animales alquilados tiene mucho de casual y desorganizado, y por lo común, obliga a reducir los cultivos. Las sociedades rurales de ahorro y préstamo le niegan así crédito al mujik, y también se lo niegan sus vecinos [nota: ``en las grandes poblaciones de los distritos de Táurida son muy numerosas las sociedades de ahorro y préstamo, que operan con ayuda de créditos del Banco del Estado, pero sólo los campesinos prósperos y acomodados obtienen préstamos de esas organizaciones"]; cuando logra el mujik conseguir un crédito es, en general, en condiciones más onerosas que el campesino ' pudiente'. '¿Cómo otorgarle un préstamo —dicen los campesinos—, cuando no posee nada?' Y una vez endeudado, a la primera desgracia que le ocurra pierde también la tierra, sobre todo si está atrasado en el pago de los impuestos'' (pág. 139).
El hecho de que el autor inclusive se niegue a contestar a la pregunta de cómo explotan los campesinos pobres sus haciendas, es la mejor prueba de la protunda decadencia de éstas. En el caso de haciendas con una superficie cultivada de menos de 10 desiatinas por familia —dice—, ``la agricultura se encuentra en condiciones harto azarosas para que podarnos encontrar rasgos concretos que la caractericen" (pág. 278).
Las características de la actividad agrícola del grupo inferior antes enunciadas, a pesar de ser numerosas, resultan totalmente insuficientes; todas ellas son de carácter negativo, a pesar de que debe haber también algunas positivas. Todo lo que hemos oído decir hasta ahora es que no se puede incluir a los campesinos de este grupo entre los agricultores independientes, porque sus haciendas se encuentran en plena decadencia; porque la superficie cultivada es en extremo insuficiente, y, por último, porque la explotación de sus haciendas depende del azar: ``Los estadísticos señalan en la descripción del distrito de Bajmut que sólo los campesinos 60 pr\'osperos y acudalados, que disponen de semilla, pueden observar cierto orden en las siembras, mientras que los campesinos pobres siembran lo que tienen, donde y como pueden' (pág. 278). Sin embargo, la existencia de toda esa masa de campesinos incluida en el grupo inferior (en los tres distritos de Táurida, más de 30.000 familias con más de 200.000 personas de ambos sexos) no puede ser casual. Si no obtienen el sustento con su propia hacienda, ¿de qué viven? Principalmente, de la venta de su fuerza de trabajo. Hemos visto ya que Póstnikov decía que los campesinos de este grupo subsisten gracias a su trabajo como peones y a los ingresos obtenidos fuera de su propia hacienda. Como en el sur casi no existen industrias artesanales, estos ingresos proceden en su mayor parte de la agricultura y se reducen, por consiguiente, a la contrata para trabajar en el campo. A fin de demostrar con mayor detalle que justamente la venta de trabajo es el rasgo fundamental de la economía de los campesinos del grupo inferior, examinémoslo ateniéndonos a las categorías en que lo subdividen las estadísticas de los zemstvos. Huelga hablar de los campesinos que no siembran; son peones en el pleno sentido de la palabra. En la segunda categoría tenemos ya a campesinos con un área de cultivo de hasta 5 desiatinas por familia (3,5 desiatinas, término medio). Por la división que anteriormente se hizo de la superficie cultivada en área de mantenimiento, forrajera, alimentaria y comercial, se ve que esa superficie es por completo insuficiente. "El primer grupo, con una superficie sembrada de hasta 5 desiatinas por familia — dice Póstnikov—, no dispone de un área comercial, mercantil; subsiste sólo gracias a los ingresos que obtiene trabajando fuera de su hacienda como peón o por otro medio" (pág. 319). Queda la última categoría: campesinos con un área sembrada de 5 a 10 desiatinas por familia. Se pregunta: ¿qué relación existe entre la actividad agrícola independiente de los campesinos de este grupo y los ``ingresos'' mencionados? Para dar una contestación exacta a esta pregunta, haría falta disponer de unos cuantos presupuestos campesinos típicos correspondientes a los agricultores de este grupo. Póstnikov reconoce plenamente la necesidad y la importancia de los datos sobre los presupuestos, pero señala que, "la recopilación de estos datos es tarea harto difícil, y en muchos casos sencillamente fuera del alcance del estadístico" (pág. 107). Resulta muy difícil admitir esta última observación: los estadísticos de Moscú han reunido algunos presupuestos 61 extraordinariamente interesantes y detallados (véase Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Moscú. Sección de estadística económica ts. VI y VII); en algunos distritos de la provincia de Vorónesh, los datos sobre los presupuestos fueron recogidos, como indica el propio autor, incluso por familias. '
Es muy lamentable que los propios datos de Póstnikov acerca de los presupuestos sean insuficientes en extremo: presenta siete presupuestos de colonos alemanes y sólo uno de un campesino ruso; además, todos los presupuestos corresponden a grandes agricultores (el menor —el del campesino ruso— es de 39 /á desiatinas de tierra sembrada), es decir, a un grupo de cuya situación económica dan una idea bastante clara los datos estadísticos de los zemstvos. Póstnikov lamenta "no haber conseguido reunir durante su viaje gran número de presupuestos campesinos'', y dice que, "en general, no es fácil precisar estos presupuestos. Los campesinos de Táurida proporcionan sus informaciones de carácter económico con bastante sinceridad, pero en la mayoría de los casos ni ellos mismos conocen las cifras exactas de sus ingresos y gastos. Recuerdan con mayor exactitud la cifra total de sus gastos, o de los ingresos y desembolsos más importantes, pero las cifras pequeñas escapan casi siempre a su memoria" (pág. 288). Con todo, sería mejor reunir unos cuantos presupuestos, aunque fuera sin detalles menores, que juntar, como hizo el autor, "hasta 90 descripciones con la apreciación" del estado económico, ya aclarado suficientemente por los censos por hogares que nos ofrecen los zemstvos.
Dada la falta de presupuesto, sólo disponemos de dos clases de datos para determinar el carácter de la economía del grupo que examinamos: en primen lugar, los cálculos de Póstnikov sobre el área sembrada por hogar campesino para la alimentación de una familia media; en segundo lugar, los datos de la división del área cultivada en cuatro partes y del promedio de los gastos en dinero (por familia y año) de los campesinos locales.
Basándose en cálculos detallados sobre la cantidad de desiatinas sembradas necesarias para la alimentación de una familia, para semilla y para forraje, Póstnikov extrae la siguiente conclusión definitiva:
``Una familia campesina de composición numérica y recursos medios, que viva con exclusividad de la agricultura y cierre su presupuesto sin déficit, necesita, en el supuesto de que obtenga 62 cosechas medias, 4 des. para alimentar a las seis personas y media de la familia, 4 /2 para el forraje de tres caballos de tiro, 1 & para semilla y de 6 a, 8 para la venta de grano en el mercado; en total, de 16 a 18 desiatinas de superficie sembrada... El campesino medio de Táurida posee alrededor de 18 des. de superficie sembrada por familia, pero el 40 por ciento de la población de los tres distritos de dicha provincia cultiva menos de 10 des. por familia, y si a pesar de todo puede dedicarse a la agricultura, ello sólo se debe a que obtiene una parte de sus ingresos mediante ganancias suplementarias fuera de la hacienda, y entregando su tierra en arriendo. La situación económica de esta parte de la población es anormal, inestable, a causa de que en la mayoría de los casos no puede guardar reservas para años de mala cosecha" (pág. 272). Puesto que las dimensiones promedio de la superficie cultivada por hogar campesino en el grupo que examinamos es de 8 desiatinas, es decir, menos de la mitad de la necesaria (17 desiatinas), estamos en lo cierto al formular la conclusión de que la mayor parte de los ingresos de los campesinos de este grupo la constituyen los "ingresos suplementarios'', es decir, la venta de su trabajo.
Otro cálculo: según los datos de Póstnikov, arriba expuestos, sobre la distribución del área cultivada, resulta que, de 8 des. sembradas, 0,48 des. se destinan a semilla; 3 a forraje (en este grupo le corresponden, a cada familia 2, y no 3 animales de labor); 3,576 des. para los productos alimenticios que necesita la familia (la composición numérica de ésta es también inferior a la media: cerca de 5 /z personas, y no 6 íí), de modo que para el área comercial queda menos de 1 des. (0,944), la cual, según el autor, proporciona un ingreso de 30 rublos. Pero la suma de los desembolsos que tiene que hacer el campesino de la provincia de Táurida es bastante más elevada. Reunir datos acerca de la magnitud de los gastos pecuniarios, dice el autor, es mucho más fácil que recogerlos sobre los presupuestos, pues los propios campesinos hacen con frecuencia cálculos sobre este particular. Según dichos cálculos resulta que:
``Para una familia de composición numérica media, es decir, formada por el marido, que es quien trabaja, la mujer y 4 hijos pequeños o adolescentes, si cultiva su propia tierra (unas veinte desiatinas) sin recurrir al arriendo, la suma de los gastos monetarios anuales la calculan los campesinos de la provincia de Táurida en 200 a 250 rublos. El total de 150 a 180 rublos es considerado como 63 el gasto mínimo en dinero que debe realizar una familia pequeña, siempre que se abstenga de todo lo superfluo. Un ingreso anual inferior a esta cifra se considera imposible, pues un trabajador agrícola y su mujer ganan en esa localidad, trabajando como peones y con la comida y vivienda asegurados, 120 rublos por año; además, no tienen gastos para el sustento de los animales, conservación de los aperos, etc., y pueden todavía recibir un 'suplemento' de la tierra entregada en arriendo a sus vecinos" (pág. 289). Como el grupo en cuestión es inferior al medio, tomaremos el gasto pecuniario mínimo y no el medio, e inclusive la cifra más baja del mínimo: 150 rublos, que deben obtenerse con los "ingresos suplementarios''. Con esto cálculo, la hacienda propia da al campesino de este grupo (30 + 87,5~^^*^^—) 117,5 rublos y la venta de su trabajo, 120 rublos. Por consiguiente, vemos de nuevo que, con una actividad agrícola independiente, los campesinos de este grupo pueden sólo cubrir menos de la mitad de sus gastos mínimos^^**^^.
El examen del carácter de la economía en todas las subdivisiones del grupo inferior conduce, pues, a la conclusión indudable de que, si bien la mayoría de los campesinos posee pequeñas superficies sembradas, la fuente predominante de sus medios de _-_-_
^^*^^ Las 3 1/2 desiatinas del área alimentaria reportan 25 rublos por desiatina (25X3,5 = 87,5); cálcalo de Póstnikov, pág. 272.
~^^**^^ Los cálculos del señor luzhakov en Rússkaia Misl° núm. 9 del año 1885 ``(Normas de la propiedad agraria popular en Rusia''), confirman plenamente esta conclusión. Considera que para la provincia de Táurida la norma de sustento, o sea, la más baja, en la asignación de tierra de nadie! por hogar es de 9 desiatinas sembradas. Pero el señor luzhakov considera que el nadiel sólo cubre la alimentación con cereales y los impuestos, y sup~bne que el rosto de los gastos lo cubren los ingresos suplementarios. Los presupuestos de las estadísticas de los zemstvos demuestran que los gastos del segundo tipo constituyen más de la mitad del total de los desembolsos. Así, en la provincia de Voróne/h el gasto medio de una familia campesina es de 495,39 rublos, teniendo en cuenta los egresos en especie y en dinero. De esta suma, 109,10 rublos se destinan al sustento del ganado [N. V. luzhakov consigna la alimentación del ganado a cuenta de los prados y otros terrenos auxiliares, y no de la tierra labrantía], 135,80 a la alimentación con productos vegetales y a los impuestos, y 250,49 a los restantes gastos: ropa, aperos, arriendo y diferentes necesidades de la hacienda, etc. [24 presupuestos en la Recopilación de dítton estadístico* del distrito de Ostrogozhsk}. En la provincia de Moscú, el gasto medio anual de una familia es de 348,83 rublos, de los cuales 156,03 se destinan a lu alimentación con cereales y productos derivados y a impuestos, y 192,80 a los restantes gastos. [Promedio de los ocho presupuestos reunidos por los autores de las estadísticas de Moscú, loe. cit.]
64 vida es, sin embargo, la venta de su fuerza de trabajo. Todos los campesinos de este grupo son asalariados más que agricultores independientes.Póstnikov no planteó el problema del carácter de la economía del írrupo inferior y no esclareció la relación entre los insre«os suplementarios y los provenientes de la explotación de la hacienda propia, lo cual constituye un gran defecto de su trabajo. En virtud de ello, deió sin aclarar lo suficiente el fenómeno, extraño a primera vista, de que los campesinos del grupo inferior, que tienen muv poca tierra propia, la descuiden, la entreguen en arriendo: debido a ello dejó de relacionar con el tipo general de la agricultura el importante hecho de que la cantidad de medios de producción (es decir, tierra, animales de labor y aperos de = labranza^^1^^* de que disponen los campesinos del grupo inferior esté por debajo del promedio. Dado que, como hemos visto, el promedio de los medios de producción sólo permite satisfacer las necesidades perpntorias de la familia, los campesinos pobres, como consecuencia de la penuria en que viven, se ven indefectiblemente obligados a buscar medios de producción ajenos para aplicar su trabajo, es decir, a vender sus brazos.
Pasemos al segundo grupo — él medio—, que constituye también el 40 por ciento de la población. A él pertenecen los campesinos con una superficie sembrada de 10 a 25 desiatinas por familia. El término ``medio'' es plenamente aplicable a este grupo, con la reserva, claro está, de que sus medios de producción se encuentran un tanto por debajo (no mucho) del promedio: la superficie sembrada por hogar es de 16,4 desiatinas, mientras el promedio para todos los campesinos es de 17 desiatinns. Ganado: 7,3 cabezas por hogar, mientras el promedio es de 7,6 cabezas ( animales de labor: 3,2; promedio: 3,1). El total de tierra labrantía por hogar es de 17 a 18 desiatinas (de nadiel, comprada y arrendada), con un promedio de 20 a 21 en los tres distritos. La comparación del número de desiatinas cultivadas por hogar con la norma que dio Póstnikov demuestra que la explotación de su propia tierra rinde a este grupo lo estrictamente necesario para su alimentación.
Con estos datos se podría pensar, tal ve/, que la agricultura de los campesinos de este grujió es la más sólida: cubren con ella todos sus gastos; no trabajan para obtener beneficios, sino sólo para satisfacer sus primeras necesidades. Sin embargo, en la práctica vemos precisamente lo contrario: la agricultura de 65 los campesinos de este grupo se distingue por su gran falta de solidez.
Ante todo, en este grupo un promedio de 16 desiatinas de tierra cultivada parece ser suficiente. Por lo tanto, los que poseen de 10 a 16 desiatinas sembradas, no cubren con la agricultura todos sus gastos y se ven obligados también a recurrir a ingresos suplementarios. Por el cálculo aproximado de Póstnikov arriba inserto vemos que este grupo contrasta 2.846 trabajadores, en tanto que salen de él 3.389, es decir, 543 más. Por consiguiente, cerca de la mitad de las haciendas de este grupo no tienen plenamente asegurada su subsistencia.
Además, a cada familia campesina corresponden en él 3.2 animales de labor, mientras que para el tiro se precisan, como hemos visto, 4. Por lo tanto, una parte considerable de los campesinos del grupo no posee los animales necesarios para laborar la tierra y debe recurrir al acoyuntamiento. El número de acoyunteros de este grupo tampoco baja de la mitad; cabe pensar así porque las familias campesinas que poseen un tiro completo son más o menos el 40 por ciento, de las cuales el 20 por ciento forman parte del grupo superior y el 20 por ciento restante del medio, de suerte que no menos de la mitad de este último no posee un tiro completo. Póstnikov no da el número exacto de acoyunteros del grupo. Recurrimos a las recopilaciones de estadísticas de los zemsvos v hallamos los siguientes datos (de dos distritos)~^^*^^: [Véase el cuadro en la pág. 66. ]Ed.]
Así, pues, en ambos distritos la minoría de familias del grupo medio labora la tierra con animales propios: en el distrito de Melitópol, menos de 1/3 de las familias; en el del Dniéper, menos de la mitad. Por consiguiente, el número de campesinos asociados, estimado más arriba para los tres distritos (1/2), es más bien demasiado bajo pero de ninguna manera exagerado. Naturalmente, la imposibilidad de laborar la tierra con animales propios explica va en medida suficiente la inestabilidad de la hacienda; más para aclararlo citaremos la descripción que hace Póstnikov del trabajo en común, aunque es de lamentar que el autor preste tan escasa _-_-_
^^*^^ Recopílacián de dato* extaJíiticos del distrito de Melitópul ( Apéndice al t. I de la Recopilación de la provincia de Táurida). Simferopol, 1885. páp. B 195. Recopilación de (latón estadístico* del distrito del Dniéper (t. TI ie la Recopilación de la provincia de Táurida). Simferopol, 1886, pág. B 123.
66 __MISSING__ table[TABLE HERE.]
67 atención a este fenómeno, interesante en el aspecto económico y en el de la vida práctica diaria.``Para los campesinos que acoyuntan con otros sus animales —dice—, la norma de la superficie de trabajo es más baja [que para los campesinos que trabajan con animales propios] en virtud de la regla de la mecánica según la cual 3 caballos atados a un solo tiro no representan una fuerza de tracción 3 veces superior a la de un solo caballo. Los campesinos asociados pueden vivir en diferentes extremos de la aldea (se unen de preferencia los parientes ); además, el número de parcelas de los dos campesinos (a veces también se unen tres campesinos) es dos veces mayor que el de uno. Todo esto hace que se pierda más tiempo en trasladarse de un parcela a otra. [Nota: "Al hacerse el reparto de tierras, cada familia recibe en un lugar determinado un terreno formado por parcelas contiguas, de acuerdo con el número de personas de que consta, razón por la cual las familias poco numerosas tienen terrenos más pequeños. Las condiciones en que se realiza el trabajo en común en la provincia de Táurida son muy diversas. Al campesino asociado que tiene bucker se le permite trabajar una desiatina más —por ejemplo, a uno 10 y a otro 11 desiatinas— o el que carece de ¡bucker carga con todos los gastos de su reparación durante las faenas. Lo mismo ocurre cuando es desigual la cantidad de ganado acoyuntado: a uno le aran un día más, etc. En el pueblo de Kámenka, el propietario de un bucker percibe de 3 a 6 rublos por la temporada de primavera. Las desavenencias entre los campesinos asociados son por lo general muy frecuentes."] Para ponerse de acuerdo se pierde un tiempo determinado, y a veces ocurre que este acuerdo se rompe antes de finalizar el trabajo. En otros casos, los campesinos asociados no poseen caballos suficientes para el rastrillado; entonces los desenganchan del bucker: unos caballos acarrean agua mientras otros rastrillan. En el pueblo de luskuí me relataron que en muchos casos los campesinos asociados no aran con bucker más de 1 desiatina por día, es decir, la mitad de lo normal" (pág. 233).
A la insuficiencia de animales de labor se une la de aperos de labranza. Según el cuadro antes expuesto, sobre el número de aperos que corresponden por familia en los diferentes grupos, se ve que al grupo medio le corresponde en todos los distritos no menos de 1 apero por familia. Pero en realidad la distribución de los aperos de labranza, inclusive dentro del propio grupo, no es 68 cumplimiento de sus deberes cívicos les hace interrumpir la labor. Si un campesino de estas características va a trabajar a un campo lejano, donde los campesinos acostumbran pasar la semana entera hasta terminar de arar y sembrar, se ve obligado a ir más a menudo a la aldea para ver cómo está su familia" (pág. 278). Estos campesinos (que son la única persona que trabaja en la familia) constituyen la mayoría en el grupo que examinamos, como veremos por el siguiente cuadro que inserta Póstnikov para mostrar el número de trabajadores en las familias de los diversos grupos de agricultores en los tres distritos de la provincia de Táurida (pág. 143).
uniforme. Por desgracia, Póstnikov no aporta datos sobre esta cuestión, y tenemos que recurrir a las recopilaciones estadísticas de los zemstvos. En el distrito del Dniéper, de 8.227 familias campesinas, 1.808 carecen por completo de aperos de labranza; en el de Melitópol, 2.954 sobre 13.789 se hallan en el mismo caso; en el primer distrito, el porcentaje de familias que carecen de aperos es de 21,9, y en el segundo, de 21,4. Es indudable que los campesinos que carecen de aperos de labranza se aproximan por su situación económica al grupo inferior, mientras que los que poseen más de un instrumento de labor se acercan al grupo superior. El número de los que no poseen arados es aun mayor: en el distrito del Dniéper, el 32,5 por ciento y en el de Melitópol, el 65,5. Por último, los campesinos de este grupo poseen ínfima cantidad de segadoras (que tienen gran importancia en la agricultura en el sur de Rusia dada la escasez de braceros para recoger la cosecha a mano y los ``campos largos"~^^*^^ que hacen que se prolongue el acarreo de la mies durante meses enteros): en el distrito del Dniéper hay 20 segadoras en total (1 por cada 400 familias); en el de Melitópol, 178 & (1 por cada 700).
Póstnikov explica como sigue el sistema general de laboreo de los campesinos de este grupo:
``Los campesinos que tienen menos de cuatro animales de tiro acoyuntan indefectiblemente sus animales para el laboreo de la tierra y para la siembra. Los de esta categoría disponen en su familia de una o dos personas que trabajan. La capacidad relativa de trabajo de dichos campesinos disminuye dada la menor dimensión de la hacienda, la necesidad de acoyuntar su ganado y la exigua cantidad de aperos que poseen. Lo más frecuente es que los campesinos asociados hagan la labranza con un pequeño bucker de tres rejas, con el cual se trabaja más lentamente. Si recogen el grano con una máquina alquilada a sus vecinos, sólo pueden disponer de ella cuando éstos han terminado su cosecha. La siega a mano es más lenta, y en ciertos casos exige la contrata de braceros, lo que la encarece. A los campesinos que no tienen familiares aptos para el trabajo, cualquier asunto doméstico de urgencia o el _-_-_
^^*^^ Tierras de nadiel que se extendían a lo largo de muchos kilómetros (25 a 30 en cada dirección), en varias regiones esteparias del sur y el oeste, donde predominaban los poblados grandes, que reunían a centenares de familias campesinas. (Ed.)
69 CAMPESINOS CORRESPONDEN A CADA 100 FAMILIAS: sin varones aptos para el trabajo con 1 familiar apto para el trabajo con 2 familiares aptos para el trabajo con 3 ó más familiares aptos para el trabajo 19 67 11 3 Que siembran hasta 5 des. 9 77,6 11,7 1,7 „ de 5 a 10 „ 4,2 74,8 17,7 3,3 „ de 10 a 25 „ 1,7 59 29 10,3 „ de 25 a 50 „ 1,2 40 35,7 23,1 „ más de 50 ,, Total ............ 0,9 4,3 25 60,6 34,3 24,6 39,8 10,5Por este cuadro puede verse que 3/5 partes de las familias del grupo medio sólo tienen un miembro apto para el trabajo o carecen por completo de él~^^*^^.
Para ilustrar la relación entre el grupo medio y el superior, _-_-_
^^*^^ Para confirmar su tesis sobre las considerables ventajas que tienen para el laboreo de la tierra los campesinos de familia numerosa (es decir, con muchas personas aptas para el trabajo) sobre los que están solos para el trabajo, Póstnikov se remite al conocido libro de Trirógov, La comunidad y los tributos.
70 y la estabilidad de sus haciendas en general, presentemos unos datos extraídos de la Recopilación de datos estadístk'os del distrito del Dniéper, acerca de la distribución entre los grupos de toda la tierra que se encuentra a disposición de los campesinos y, en particular, del área sembrada~^^*^^. Obtenemos el siguiente cuadro: [Véase el cuadro en la pág. 71. Ed.]Por este cuadro se ve que el grupo medio aventajaba a todos en cuanto a la cantidad de tierra de nadiel laborable: en sus manos se encontraba el 46,5 por ciento de la tierra. La escasez de tierra de nadiel obligó a los campesinos a recurrir al arriendo, y gracias a ello el área usufructuada aumentó, por lo general, en más de una vez y media. La cantidad de tierra del grupo medio también aumentó en sentido absoluto, pero disminuyó en sentido relativo: le quedó sólo el 41,2 por ciento de la superficie total y el 43 por ciento del área sembrada; el primer lugar lo ocupó el grupo superior. Por consiguiente, no sólo el inferior, sino también el grupo medio sufre la presión directa del superior, que les arrebata la tierra.
Lo expuesto hasta aquí nos da derecho a caracterizar del siguiente modo la situación económica del grupo medio. Forman parte de él los campesinos que viven exclusivamente de los ingresos provenientes de la tierra que ellos mismos cultivan; la superficie de ésta es casi igual a la superficie media de tierra cultivada de los campesinos locales (o un poca menores) y cubren escasamente las necesidades perentorias de la familia. Pero la insuficiencia de animales de labor y de aperos de labranza, así como su desigual distribución, hacen que la hacienda de los campesinos de este grupo sea inestable, precaria, debido especialmente a la amenazadora tendencia del grupo superior a desplazar a los grupos inferior y medio.
Examinemos el último grupo, el superior, constituido por los campesinos ricos. En los distritos de Táurida pertenece a él 1/5 de la población, con una superficie sembrada de más de 25 _-_-_
^^*^^ Los datos se refieren a todo el distrito del Dniéper, incluyendo las aldeas que no están adscritas a las circunscripciones. Los datos de la columna: ``total de tierra en usufructo" fueron calculados por mí sumando la tierra de nadiel, la arrendada y la comprada, y descontando la entregada en arriendo. Se tomó el distrito del Dniéper porque está habitado casi en su totalidad por rusos.
71 __MISSING__ table[TABLE HERE.]
72 desiatinas por hogar. Más arriba hemos citado datos suficientes que indican hasta qué punto es efectivamente más rico que los otros en animales de labor, en aperos de labranza, en tierra de nadiel, etc. Para demostrar en qué medida los pertenecientes a él son más pudientes que los campesinos medios, basta con facilitar los datos sobre las sementeras: en el distrito del Dniéper, al grupo de campesinos ricos le corresponden por hogar 41,3 desiatinas de superficie sembrada, mientras que el promedio del distrito es de 17,8, es decir, menos de la mitad. En general este aspecto del problema —la mayor prosperidad de los grandes agricultores— ha sido explicado por Póstnikov en forma bastante completa; pero apenas prestó atención a otro problema de bastante mayor significación: el de la importancia que tiene la economía de este grupo en la producción agrícola general del distrito y cuál es (para los otros) el precio de los éxitos del mismo.Lo cierto es que este grupo es muy reducido: en la región más próspera del sur, en la provincia de Táurida, sólo constituye el 20 por ciento de la población. Cabría pensar que su importancia en la economía de toda la comarca no es grande~^^*^^. Pero en realidad observamos justamente lo contrario: en la producción agrícola general, esta minoría acomodada desempeña el papel predominante. Si tomamos el total del área sembrada de los tres distritos de Táurida —1.439.267 desiatinas— veremos que en poder de los campesinos ricos se encuentran 724.678 desiatinas, es decir, más de la mitad. Se sobrentiende que tales cifras están lejos de expresar con exactitud el predominio del grupo superior, puesto que la cosecha de los campesinos acomodados es mucho más abundante que la de los pobres y medios, cuyas haciendas, a juzgar por la definición más arriba expuesta por Póstnikov, no están bien organizadas.
Los campesinos del grupo superior son, pues, los principales productores de cereales, y por eso (cosa que tiene una importancia especial y muy a menudo se olvida) todas las caracterizaciones de la economía agrícola, los juicios sobre las mejoras del agro, etc., se refieren con preferencia y más que nada (a veces hasta de _-_-_
^^*^^ En este error incurre, por ejemplo, el señoi Slonimski, quien en su artículo sobre el libro de Póstnikov dice: "El grupo de campesinos ricos se pierde entre la masa de campesinos pobres, v en algunos sitios parece como si no existiera en absoluto" (Vióstvik = Evropí^^7^^, 1893, n\'um. 3, pág. 307).
73 mañera exclusiva) a la minoría pudiente. Tomemos, por ejemplo, los datos sobre la distribución de los aperos de labranza más perfeccionados.Póstnikov nos dice lo siguiente sobre los aperos del camper sino de la provincia de Táurida:
``Los aperos de los campesinos, salvo ligeras excepciones, son los mismos que los de los colonos alemanes, pero menos variados, en parte de peor calidad y por ello más baratos. Constituye una excepción la parte suroeste del distrito del Dniéper, con una población poco numerosa y desperdigada que conserva hasta ahora los primitivos aperos ucranios, con el pesado arado de madera y la grada de madera con púas de hierro. En el resto de los distritos de Táurida, utilizan por doquier modernos arados de hierro. Junto con el arado, el bucker ocupa un puesto de primera importancia en el laboreo de la tierra, siendo en muchos casos el único apero de labranza que poseen los campesinos. Pero el bucker se utiliza con más frecuencia al mismo tiempo que el arado [... ] Como gradas se emplean en todas partes rastras de madera con púas de hierro. Estas gradas son de dos tipos: las tiradas por dos caballos, que abarcan una franja de 10~pies~^^*^^ de ancho, y las tiradas por un caballo, que miden de ancho más o menos un sazhen~^^**^^ [...] El bucker es un instrumento de tres, cuatro o cinco rejas [... ] A menudo se acopla a su parte anterior una pequeña sembradora, que funciona accionada por la rueda del bucker. Este dispositivo vierte la semilla y el bucker va tapando los surcos. Los campesinos emplean además, aunque no con frecuencia, el rodillo de madera, que sirve para allanar los campos después de efectuada la siembra. Las segadoras se han difundido entre los campesinos, sobre todo en el último decenio. En las aldeas prósperas, según afirman los propios campesinos, casi la mitad de las familias las poseen [... ] Las cortadoras de hierba abundan mucho menos que las segadoras [... ] Asimismo están poco extendidas entre los campesinos las gradas tiradas por caballos y las trilladoras. El uso de las aventadoras es general [... ] Para el trasporte se utilizan exclusivamente carretones alemanes y mazhari~^^***^^, _-_-_
~^^*^^ El pie medía en Rusia 30,5 cm. (Ed.)
^^**^^ Medida rusa de longitud equivalente a tres arshinas ó 2,134m. (Ed.)
^^***^^ Mazhara: largo y pesado carretón campesino con un armazón de varas livianas a ambos lados. (Ed.)
74 que ahora se construyen en muchas aldeas rusas [... ] Para la trilla se emplean en todas partes rodillos de piedra dentados, de mayor o menor tamaño" (págs. 213--215).Para conocer cómo están distribuidos dichos aperos hay que recurrir a las recopilaciones estadísticas de los zemstvos, aunque tampoco sus datos son completos: las estadísticas de Táurida sólo registraban los arados y los bucker, las cortadoras de hierba y segadoras y los carros (es decir, los carretones o los mazhari). Si sumamos los datos de los distritos de Melitópol y del Dniéper veremos que, del total de arados y aperos de labranza ligeros (46.522), el grupo superior poseía 19.987, o sea, el 42,9 por ciento; 23.747 carros sobre 59.478, es decir, el 39,9 por ciento; y por último, 2.841 segadoras y cortadoras de hierba sobre 3.061, o sea, el 92,8 por ciento.
Hemos trascrito más arriba datos demostrativos de que la productividad del trabajo en los grupos superiores de campesinos es considerablemente más elevada que en los inferiores y medios. Veamos ahora las particularidades técnicas que determinan esta peculiaridad de la economía de los grandes agricultores.
``El área de las tierras que los campesinos poseen y usufructúan —dice Póstnikov— determina también, en grado considerable, el sistema y el carácter de la agricultura. Por desgracia, hasta ahora esta dependencia entre una y otra cosa ha sido poco estudiada por nuestros investigadores de la agricultura, quienes en muchos casos siguen considerándolo algo homogéneo en todas las capas de la población rural. Dejaré a un lado el sistema de agricultura e intentaré resumir brevemente estas particularidades de la técnica con que explotan su hacienda los diferentes grupos campesinos, en la medida en que para mí quedaron claras durante mis viajes por los distritos de Táurida.
``Los campesinos que trabajan con animales propios, sin tener que acoyuntar, poseen cuatro, cinco, seis y más animales de labor~^^*^^, y su situación económica ofrece en este sentido una gran diferencia. Un bucker de cuatro rejas exige un tiro de cuatro animales, para uno de cinco rejas hacen falta cinco. Después de arar hay que rastrillar, y si el campesino no posee un caballo de más, no puede rastrillar el campo a medida que va arando, sino después _-_-_
^^*^^ Los del grupo rico tienen de 6 a 10 animales de labor por familia (ver datos anteriores).
75 de que el campo ha sido arado; es decir, cubre las semillas cuando la tierra está ya algo seca, cosa que no favorece la germinación. Si la arada se hace á gran distancia de la aldea y exige el acarreo de agua y pienso, también hay que interrumpir el trabajo si no se posee otro caballo. En todos los casos en que se carece de un equipo completo de animales de tiro, hay pérdida de tiempo y retraso en la siembra. Cuando poseen más bestias de labor y un bucker de muchas rejas, los campesinos realizan su siembra con más rapidez, el buen tiempo se aprovecha mejor y las semillas se cubren con tierra más húmeda. Las ventajas de la técnica en la siembra de primavera las aprovecha el propietario 'completo', que posee en su hacienda 6 o, todavía mejor, 7 animales de labor. Con 7 caballos pueden funcionar a un mismo tiempo un bucker de cinco rejas y dos rastras. Este propietario —dicen los campesinos— 'no hace altos entre faena, y faena'.``Más importante aun es la diferencia en la situación de estos campesinos en el período que sigue a la siega, que es cuando, en caso de buena cosecha, el trabajo de la hacienda campesina requiere que se utilicen al máximo las fuerzas de trabajo. El labrador que posee 6 animales de tiro efectúa la trilla paralelamente al acarreo del cereal y no tiene que hacinarlo, lo cual, como es natural, ahorra tiempo y mano de obra" (pág. 277).
Para completar la descripción del carácter de la economía de estos grandes agricultores señalaremos, además, que la agricultura en el caso de este grupo es una empresa ``comercial'', según hace rotar Póstnikov. Los datos expuestos sobre las dimensiones del área comercial confirman plenamente la caracterización hecha por el autor puesto que la mayor parte del área sembrada —el 52 por ciento de la superficie en las! haciendas con un área de 25 hasta 50 desiatinas y el 61 por ciento en las que tienen un área sembrada de más de 50— produce para el mercado. De ello son asimismo testimonio los ingresos monetarios percibidos: aun el ingreso mínimo del erupo acomodado —574 rublos por hogar— supera en más del doble la suma de los gastos pecuniarios (200 ó 250 rublos), creando así un excedente que se acumula y sirve para la ampliación de la hacienda y su mejora. "Entre los campesinos más acomodados, con un área sembrada superior a 50 desiatinas por hogar'', hasta "una de las ramas de la ganadería —la cría de ovejas de lana ordinaria— adquiere un carácter mercantil'', dice Póstnikov (pág. 188).
76Pasemos ahora a otro problema, estudiado también de un modo insuficiente (apenas si lo toca) por Póstnikov: ¿cómo se reflejan los éxitos económicos de esta minoría sobre la masa de campesinos? Sin duda, en forma absolutamente negativa: los datos arriba expuestos (en especial sobre el arriendo) proporcionan pruebas suficientes de ello, de manera que aquí cabe limitarse tan ^'ólo a hacer un resumen. En los tres distritos de la provincia los campesinos arriendan en total 476.334 desiatinis (de nadiel v que no son nadiel), de las cuales el grupo acomodado toma 298.727, es decir, más de las 3/5 partes (63 por ciento). Al grupo pobre le corresponde sólo el 6 por ciento, al medio, el 31 por ciento. Si se tiene en cuenta que los dos grupos inferiores son los que más necesidad tienen —si bien no exclusivamente— de tomar tierra en arriendo (los datos antes expuestos sobre la distribución de la tierra del distrito del Dniéper entre los grupos campesinos demuestran que al grupo superior casi le basta con la tierra de nadiel laborable para las dimensiones ``normales'' del área sembrada), comprenderemos que ambos grupos tienen que padecer de una enorme escasez de tierra, debido a la ampliación de las sementeras comerciales de los campesinos acomodados.^^*^^
El examen de la distribución del arriendo de las tierras de nadiel, cuyos datos se expuso más arriba, lleva enteramente a las mismas conclusiones. Con el fin de destacar la importancia que tiene para los campesinos de los diferentes grupos el arriendo de tierras de nadiel, citaremos la descripción de este fenómeno hecha en el capítulo IV de la obra de Póstnikov.
``La tierra de nadiel —dice— es en el momento actual objeto de vastas especulaciones entre los campesinos del sur de Rusia. A cuenta de la tierra se reciben préstamos contra entrega de letras de cambio, muy difundidas entre los campesinos de Táurida, con la particularidad de que los ingresos provenientes de la tierra, nuedan para el prestamista hasta que se ha pagado la deuda, la tierra se arrienda o se Vende' por un año, por dos y a plazos más largos, 8, 9 y 11 años, y estos arriendos de las parcelas son certificados oficialmente en las administraciones de las circunscripciones _-_-_
^^*^^ ``El colono alemán oprime al campesino local [. .. J porque lo priva dr la tierra vecinal, que podría tomar en arriendo o comprar'' (pág. 292), dice Póstnikov. Es evidente que, en este aspecto, el campesino ruso acomodado está más cerca del colono alemán que de su compatriota pobre.
77 y de las aldeas. Yo pude ver los domingos y días feriados, en las grandes aldeas, ante los edificios de las administraciones rurales, verdaderos muchedumbres bulliciosas. A mi pregunta sobre el motivo de tal aglomeración, me contestaron que allí, mientras tomaban refrescos, se procedía a la Venta' de las tierras de nadiel, venta que ouedaba registrada en los libros por las autoridades rurales f... ] La Venta' de las tierras de nadiel se realiza, tanto en las aldeas donde la tierra está dividida según el número de personas registradas en cada familia y donde no se hacen redistribuciones radicales de tierra, como en las aldeas donde la tierra está dividida de acuerdo con el número real de miembros de cada familia, v está sujeta a redistribuciones periódicas. Sólo que, en este iiltimo caso, las operaciones se hacen, por lo general, para períodos más cortos, hasta la fecha de la nueva redistribución, que en estos lugares, recientemente y en la mayoría de los casos, la ha determinado por anticipado la decisión de la comunidad sobre la redistribución. En la actualidad, esta negociación de tierras de nadiel en las localidades del sur de Rusia está ligada a los intereses más vitales de los campesinos ricos, tan numerosos aquí, sobre todo ^n los distritos de Táurida. Entre otras cosas, constituye una de las condiciones principales para la agricultura en vasta escala, practicada aquí por los campesinos acomodados de Táurida y que les reporta grandes beneficios económicos. Por ello, dichos campesinos reaccionan hoy con tanta sensibilidad a cualquier cambio en su género de vida que puede privarlos de esta forma de arriendo, barato en la mayoría de los casos, de tierras que, además, están situadas cerca de la aldea'' (pág. 140). Más adelante se relata que la Audiencia del distrito de Melitópol para asuntos de los campesinos~^^*^^ exigió que cada caso de entrega de los nadiel en arriendo se hiciera de conformidad con la decisión de la asamblea rural, cómo afecta esta disposición a los campesinos y cómo su "única consecuencia ha sido, por el momento, la desaparición en los tribunales rurales de los registros de contratos de arriendo, aunque _-_-_^^*^^ Estas audiencias de distrito fueron creadas por el gobierno zarista en 1874 para controlar a los orcanismos de ``administración pública campesina" en las aldeas y distritos rurales. Estaban presididas por representantes de la nobleza y las integraban los jefes de policía, Jueces de paz y presidentes de los consejos de los zemstvos del distrito. Dependían de los organismos provinciales, que dirigían los gobernadores zaristas. (Ed.)
78 es posible que se sigan llevando como libros extraoficiales" (pág. 140).A pesar cíe que arriendan cantidades inmensas de tierra, los campesinos acomodados son casi los únicos compradores de tierras: en el distrito del Dniéper se encuentra en sus manos el 78 ñor cierto de toda la tierra comprada; en el de Melitópol, 42.737 desiptinas sobre un total de 48.099, es decir, el 88 por ciento.
Por último, esa misma categoría de campesinos es la única que utiliza el crédito. Como agreffado a la nota del autor, antes inserta, sobre las cajas rurales del sur, citaremos la siguiente descripción de éstas:
``Las cajas v sociedades rurales de ahorro y préstamo, extendidas noy en algunas zonas del país —son, por eiemplo. muy numerosas en los pueblos de la provincia de Táuridn—, ofrecen su concurso principalmente a los campesinos acomodados. Cabe pensar oue sn avuda es de esencial importancia. Más de una vez he tenido ocasión de escuchar de labios de los campesinos de la provincia, donde funcionan tales sociedades, frases como ésta: ' Gracias a F)ios, ahora nos hemos librado de los judíos'; pero los que así hablan son campesinos acomodados. Los poco pudientes no encuentran fiadores v no utilizan los préstamos" (pág. 368). Tal monopolización del crédito no tiene nada de sorprendente: una transacción crediticia no es otra cosa que una compraventa con pago a l-'rüo plazo. Es muv natural que sólo pueda satisfacer el rmeo ni'íen disponga de medios, v éstos, entre los campesinos del sur de Rusia, sólo los posee la minoría acomodada.
Para completar la descripción de la economía de este grupo, que por los resultados de su actividad productora supera a todos los demás juntos, sólo resta recordar que utiliza "en considerable medida" el trabajo asalariado que se ven obligados a proporcionar los representantes del grupo inferior. Es necesario señalar, al respecto, que hacer un cálculo exacto del trabajo asalariado en la producción agrícola ofrece dificultades inmensas, que, al parecer, aún no han podido vencer nuestras estadísticas de los zemstvos. Como la aericultura no exiffe un trabajo permanente y uniforme durante todo el año, sino sólo un trabajo intenso en períodos concretos, el mero registro de los obreros asalariados permanentes no expresa, ni mucho menos, el grado de explotación del trabajo asalariado, y el recuento de los obreros temporarios (que son con frecuencia trabajadores a destajo) es en extremo difícil. Cuando 79 Póstnikov hace el cálculo aproximado del número de obreros asalariados existentes en cada grupo, toma, como norma de trabajo en el grupo acomodado 15 desiatinas sembradas por trabajador.^^*^^ En el capítulo Vil de su libro, donde el autor examina con detalle cuáles son en realidad las dimensiones del área cultivada, vemos que sólo se alcanza semejante norma allí donde se cosecha a máquina. Sin embargo, ni siquiera en el grupo acomodado es grande la cantidad de segadoras: en el distrito del Dniéper, por ejemplo, corresponde aproximadamente una por cada 10 familias canv pesinas; así que, aun teniendo en cuenta la afirmación del autor de que los propietarios de máquinas, cuando terminan su cosecha, las dan en alquiler, resulta de todas formas que la mayor parte de los campesinos tienen que pasarse sin ellas, y, por consiguiente, contratar braceros. De aquí que el trabajo asalariado se utilice en el grupo superior en mayor proporción de la que calcula el autor, de modo que los elevados ingresos en dinero obteníaos por los campesinos de este grupo representan en grado considerable (si no por entero) ingresos provenientes del capital, en la significación específica que a este término le atribuye la economía política científica.
Resumiendo lo dicho sobre el tercer grupo, obtendremos la siguiente caracterización: los campesinos ricos, cuyos medios de producción son considerablemente superiores al nivel medio y cuyo trabajo se distingue, en virtud de ello, por su gran productividad, son los principales productores agrícolas de toda la región, y predominan sobre los demás grupos; por su carácter, la agricultura de este grupo es comercial, basada en grado muy considerable en la explotación del trabajo asalariado.
Esta breve revista de las diferencias político-económicas existentes en la economía de los tres grupos de la población local se ha basado en la sistematización de los materiales insertos en el libro de Póstnikov sobre la agricultura en el sur de Rusia. Demuestra, a mi parecer, que es absolutamente imposible hacer un estudio de la hacienda campesina (desde el punto de vista de la economía política) sin dividir a los campesinos en grupos. Póstnikov, como _-_-_
^^*^^ Para 1,8 a 2,3 trabajadores este cálculo representa de 27 a 34,5 desiatinas, y los campesinos del grupo acomodado siembran de 34,5 a 75. Por consiguiente, la característica general de este grupo consiste en que las dimensiones de su hacienda superan con mucho la norma de trabajo de la familia.
80 ya se ha señalado, lo reconoce, e inclusive reprocha a las estadísticas de los zemstvos el no hacerlo; les reprocha que sus combinaciones, a pesar de toda la abundancia de cifras, ``no son claras" y que ``los árboles les impiden ver el bosque" (pág. XII). Difícilmente tiene derecho a lanzar semejante reproche, puesto que él mismo no ha hecho una división sistemática de los campesinos en grupos ``claros''; pero lo acertado de su exigencia no deja lugar a dudas. Una vez reconocido que entre las diversas haciendas campesinas se observan diferencias no sólo cuantitativas, sino también cualitativas~^^*^^, se hace absolutamente necesario dividir a los campesinos en grupos que se distingan, no por su ``bienestar'', sino por el carácter económico-social de su agricultura. Permítasenos confiar en que las estadísticas de los zemstvos no demorarán la realización de esta tarea. __ALPHA_LVL2__ VPóstnikov no se limita a señalar la división económica existente entre los campesinos, sino que indica la agudización de este fenómeno:
``En nuestro país —dice— existe por todas partes, y existió en el pasado, la diversidad de bienestar económico en los grupos campesinos, pero en los últimos decenios esta diferenciación de la población campesina comenzó a manifestarse en una forma muy pronunciada, y es evidente que se acrecienta progresivamente" (pág. 130). Las difíciles condiciones económicas de 1891~^^**^^ debían dar —opina el autor— un nuevo impulso a este proceso.
Cabe preguntar: ¿cuáles son las causas de tal fenómeno, que _-_-_
^^*^^ Tipo de explotación de la hacienda: de consumo propio y comercial; carácter de la explotación del trabajo: venta de su fuerza de trabajo como fuente principal para la obtención de los medios de vida, y compra de la fuerza de trabajo como consecuencia necesaria de la ampliación del área sembrada más allá de los límites de la capacidad de trabajo de la familia.
^^**^^ Se alude al hambre de 1891, que fue particularmente agudo en las provincias orientales y surorientales, y por su intensidad superó todas las calamidades naturales análogas sucedidas en el país. Las incontables penurias que ocasionó a los trabajadores los sumió en la miseria y aceleró el proceso de formación del mercado interno para el capitalismo (véase F. Engels, El socialismo en Alemania, y V. I. Lenin, ob. cit.. t. III. cap. II. § XII y cap VIII, § 1). (Ed.)
81 ejerce una influencia tan enorme sobre toda la población campesina?``La provincia de Táurida —dice Póstnikov— es una de las más ricas en tierras en la Rusia europea, con mayor cantidad de tierra de nadiel distribuida entre los campesinos; allí subsiste en todas partes el régimen comunal de posesión de la tierra, con una distribución más o menos equitativa según el número de bocas, y la agricultura constituye la ocupación casi exclusiva de la población rural; sin embargo, en esta misma provincia, según datos del censo por hogares, el 15 por ciento de la población rural no posee animales de labor, y cerca de 1/3 de la población carece de la cantidad suficiente de aperos para el laboreo de su tierra de nadiel" (pág. 106). "¿De qué depende —pregunta el autor— una diferenciación tan grande entre los grupos, y en particular, a qué obedece el hecho de que, siendo la economía exclusivamente agrícola, haya un porcentaje tan elevado de campesinos sin sementeras y sin animales de tiro como el que existe hoy en la zona descrita?" (pág. 130).
Póstnikov se dispone a inquirir la causa de este fenómeno, pero (afortunadamente, no por mucho tiempo) se desorienta por completo y comienza a razonar sobre la ``indolencia'', la " embriaguez'', y aun sobre los incendios y el robo de caballos. A pesar de todo, la conclusión que se puede extraer es que "el aspecto más importante del problema" no reside en estas causas. El desamparo de las familias, es decir, la carencia de trabajadores adultos, tampoco aclara nada: del número total de familias que no cultivan la tierra (es decir, que no tienen sementeras) que existen en los distritos de Táurida, las familias que se encuentran en esas condiciones constituyen sólo el 18 por ciento.
``Las causas principales de la existencia de familias que no cultivan la tierra —concluye el autor— deben ser buscadas en otros factores de la vida económica de los campesinos'' (pág. 134).
Supone que ``entre las causas ya señaladas, que contribuyen a la disminución del cultivo de la tierra entre algunos campesinos, puede considerarse la principal —por desgracia, hasta hoy poco esclarecida por nuestras estadísticas de los zemstvos— la fragmentación de las tierras de nadiel y las limitaciones que sufren los campesinos en lo referente al usufructo de la tierra, la reducción de las dimensiones promedio de la hacienda campesina" (pág. 141). "La causa fundamental de la pobreza económica de Rusia 82 —dice el autor— es la pequeña extensión de las tierras y las haciendas de los campesinos, que no permiten utilizar toda la capacidad de trabajo de la familia" (pág. 341).
Para aclarar esta tesis de Póstnikov —formulada con extrema inexactitud, pues el propio autor dice que las dimensiones medias de una hacienda campesina (17 a. 18 desiatinas de superficie sembrada) son suficientes para que una familia viva a cubierto de toda necesidad y que es imposible hacer una caracterización general, en bloque, de todos los campesinos en relación con las dimensiones de la hacienda—, hay que recordar que más arriba estableció una ley general sobre la elevación de la productividad del trabajo de los campesinos a medida que aumentan las dimensiones de la hacienda. Únicamente en los grupos superiores se logra, según su cálculo, la plena utilización de la mano de obra de la familia (y de los animales de labor): por ejemplo, en los distritos de Táurida, sólo por los campesinos acomodados; la inmensa mayoría de la población "escarba la tierra improductivamente" (pág. 340), derrochando una gran cantidad de fuerzas.
A pesar de que el autor ha demostrado plenamente que la productividad del trabajo depende de las dimensiones de la hacienda y que en los grupos inferiores de campesinos existe una productividad extremadamente baja, no es posible argüir que esta ley (Póstnikov la denomina superpoblación del agro de Rusia, saturación de trabajo en la agricultura) sea la causa de la diferenciación del campesinado: la cuestión es precisamente saber por qué el campesinado se ha dividido en, grupos tan diferentes, y la superpoblación del agro presupone ya tal división; el autor se ha formado el concepto de esa división comparando las pequeñas haciendas con las grandes, así como la rentabilidad de éstas. Por eso no es posible contestar a la pregunta "¿de qué depende la amplia diversidad de los grupos?" diciendo que de la superpoblación del agro. Por lo visto, Póstnikov también lo comprende, sólo que no se plantea en forma concreta la tarea de investigar las causas del fenómeno, por lo que sus observaciones pecan de cierta incoherencia: junto a tesis inacabadas, inexactas, hay también pensamientos justos. Así, por ejemplo, dice:
"No se puede esperar que la lucha encarnizada que se desarrolla actualmente, en la vida rural, en torno de la posesión de la tierra contribuya en el futuro a desarrollar en la población los principios de la comunidad y de la concordia. Y esta lucha no es 83 temporaria, no se debe a condiciones fortuitas [...] A nuestro inicio, no es una lucha de las tradiciones comunales contra el individualismo que se desarrolla en la vida rural, sino una simple lucha de intereses económicos, que ha de terminar con un desenlace frtal para una narte de la población, debido a la escasez de tierra" (pág. XXXII).
``Es obvio —dice en otro lugar— aue, dada la escasez de tierra y las reducidas dimensiones de la hacienda; dado que no hay suficientes ocupaciones auxiliares, no puede existir bienestar entre los campesinos, v todo lo económicamente débil deberá ser excluido de la agricultura campesina, de una u otra forma, tarde o temprano" (pág. 368).
Estas observaciones contienen una respuesta mucho más acertndn a la pregunta; una respuesta aue armoniza plenamente con el fenómeno arriba señalado, de la diferenciación de la población. T,a respuesta es la siguiente: la aparición de una masa de familias campesinas aue no cultivan la tierra v el aumento de su número son determinados por la lucha de intereses económicos entre los campesinos. ¿En qué terreno se realiza esta lucha v con qué medios? Por lo aue se refiere a los medios, lo son no sólo ni tanto el tipo de división de la tierra (como podría pensarse por las observaciones de Póstnikov que acabamos de citar), sino la disminución de los costos de producción, consecuencia del aumento de la dimensión de la hacienda; de ello se ha hablado suficientemente con anterioridad. En cuanto al terreno en que surge la lucha, lo indica ron listante claridad la siguiente observación de Póstnikov:
``Existe un mínimo determinado de área económica, por debaio del cual no puede descender la hacienda campesina, porque entonces se tornaría desventajosa o inclusive imposible de mantener. Para la alimentación de la familia y del ganado [7] es necesario tener en la hacienda un área alimentaria determinada; la hacienda que carece de ingresos adicionales, o que los tiene en nequeña medida, necesita, además, cierta área comercial, el producto de la cual ha de venderse a fin de proporcionar a la familia campesina dinero en efectivo para el pago de los impuestos, para procurarse ropa y calzado, y para los gastos necesarios de la haHenda en aperos de labranza, edificación, etc. Si las dimensiones de la hacienda campesina son inferiores al mínimo mencionado, resulta imposible seguir explotándola. En tal caso, el campesino encontrará más conveniente abandonar la hacienda y convertirse 84 en peón rural, ya que sus gastos serán menores y podrá satisfacer mejor sus necesidades con un ingreso global menor" (pág. 141).
Si por una parte le resulta ventajoso ampliar sus sementeras mucho más allá de los límites de su propia necesidad de cereales, es poroue puede vender su producto. Si por la otra le resulta ventajoso dejar de trabajar sus tierras v convertirse en peón, es porque la satisfacción de la mayor parte de sus necesidades exige dinero, es decir, ventas~^^*^^; y como al vender los productos de su hacienda encuentra un rival en el mercado, con el cual no puede competir, ?ólo le oueda un camino: vender su fuerza de trabajo. En una palabra, el terreno en que se desarrollan los fenómenos arriba descritos es la producción para la venta. La causa fundamental de la aparición de la lucha de intereses económicos entre los campesinos es la existencia de un régimen en el cual el regulador de la producción social es el mercado.
Luecro de la descripción de: ``los nuevos cambios económicos en la vida campesina" y del intento de explicarlos, Póstnikov pasa a exponer las medidas prácticas que deben resolver "el problema ngrario''. No lo seguiremos en este terreno, en primer lugar, poroue ello no entra en el plan del presente artículo; v en segundo término, oorque esta parte de su obra es la más débil. Ello se comprenderá plenamente si se recuerda que hemos observado el "invor número de contradicciones y reticencias precisamente en Vis lugares en que el autor quiso explicar los procesos económicos, y sin una explicación completa y exacta de éstos no se puede ni hablar cíe proponer medidas prácticas.
_-_-_^^*^^ Compárense los datos arriba citados sobre el área alimentaria y el área comercial (los ingresos ¿e estas superficies son los únicos que se destinan a cubrir las necesidades del agricultor y no la de la hacienda, es decir, representan ingresos en el sentido literal de la palabra, y no gastos de producción), así como los datos sobre los gastos monetarios promedio de im campesino de la provincia de Táurida en relación con la cantidad de cereales destinados a la alimentación (2 chétvert por persona, sea cual fuere su sexo).
[85] __ALPHA_LVL1__ EL LLAMADO PROBLEMA DE
Primera página del manuscrito de V. I. Lenin
El llamado problema de los mercados. 1893.
Tamaño reducido.
¿Puede el capitalismo desarrollarse, y desarrollarse plenamente, aquí, en Rusia, donde la masa del pueblo es pobre y continúa empobreciéndose cada vez más? En efecto, para el desarrollo del capitalismo hace falta un amplio mercado interno, en tanto que la ruina del campesinado mina dicho mercado, amenaza con cerrarlo por completo y hace imposible la organización de formas capitalistas. Se dice, es verdad, que al trasformar la economía natural de nuestros productores directos en una economía mercantil, el capitalismo crea su propio mercado, ¿pero podemos admitir siquiera la idea de que sobre los míseros restos de la economía natural de nuestros indigentes campesinos pueda desarrollarse aquí una producción capitalista tan potente como la que vemos en Occidente? ¿No resulta claro, acaso, que el solo empobrecimiento de las masas hace que el capitalismo en nuestro país sea de por sí algo impotente y carente de fundamentos e incapaz de abarcar toda la producción del país y convertirse en la base de nuestra economía social?
Tales son los problemas que a menudo se plantean en nuestras publicaciones en oposición a los marxistas rusos; la idea de la ausencia de mercado es uno de los principales argumentos que suelen esgrimirse contra la posibilidad de aplicar la teoría de Marx en Rusia. A la refutación de este argumento, entre otros, está dedicado el trabajo El problema de los mercados, cuyo contenido pasaremos a analizar.
__ALPHA_LVL2__ IILa hipótesis del ``dominio general y exclusivo de la producción capitalista" sirve al informante de premisa fundamental. A partir cíe esta premisa expone el contenido del capítulo XXI del tomo II 90 de El capital (Sección 3a — Reproducción y circulación del capital social en su conjunto).
Marx se plantea aquí la tarea de investigar de qué modo la producción social repone la parte del producto que sirve para satisfacer las necesidades personales de los obreros y de los capitalistas, y la que sirve para formar los elementos del capital productivo. Por esta razón, si en el tomo I, al investigar la producción v reproducción del capital individual, era posible limitarse al análisis de las partes integrantes del capital y del producto según su valor —[el valor del producto, tal como se muestra en el primer tomo de El capital, se compone de: c (capital constante) -\-v (capital variable) -f- p (plusvalía)]—, aquí ya resulta necesario tomar en consideración la división del producto según su composición material, pues la parte del producto que se compone de los elementos del capital no puede servir para el consumo personal, y viceversa. Por ello Marx divide toda la producción social —y en consecuencia, todo el producto social—, en dos sectores: I) producción de medios de producción, o sea, de elementos del capital productivo —de mercancías destinadas únicamente al consumo productivo—, y II) producción de medios de consumo, o sea, de mercancías destinadas al consumo personal de la clase de los obreros y de la clase de los capitalistas.
Como base para esta investigación se toma el siguiente esquema [las cifras arábigas indican las unidades de valor —millones de rublos, por ejemplo— y las romanas, los sectores antes mencionados de la producción social. La norma de la plusvalía se fija en el 100 por ciento] :
I 4000 c + 1000 v + 1000 p = 6000 { Capital = 7500 } II 2000 c -f 500 u -f- 500 p = 3000 I Producto = 9000 I
Supongamos, para empezar, que se trata de una reproducción simple, es decir, admitamos que la producción no se amplía, sino que se mantiene constantemente en la misma escala; ello significa aue los capitalistas utilizan todo el sobrevalor~^^*^^ en forma improductiva, que lo invierten on necesidades personales y no para la
_-_-_^^*^^ Sobresolar, plusvalía (Melirwert, sogim Marx). En sus trabajos de la década del 90 Lenin empleaba indistintamente ambos términos. Más tarde utiliza exclusivamente plusvalía. (Ed.)
91 acumulación. En tales condiciones resulta evidente, primero, que II 500 v y II 500 p deben ser consumidos por los capitalistas y los obreros de ese mismo sector II, pues dicho producto existe en forma de medios de consumo, destinados a la satisfacción de las necesidades personales. Luego, I 4000 c en su forma natural deben ser consumidos por los capitalistas de ese mismo sector I, pues la condición de invariabilidad de la escala de la producción exige la conservación, para el año siguiente, del mismo capital para la producción de medios de producción; por consiguiente, la reposición de esta parte del capital tampoco representa dificultad alguna: la parte correspondiente del producto, que existe en forma natural de carbón, hierro, máquinas, etc., será intercambiada entre los capitalistas que se ocupan de la producción de medios de producción, y les servirá, como antes, de capital constante. Quedan de este modo I (v + p) y II c. I 1000 v + I 1000 p constituyen el producto que existe en forma de medios de producción, y II 2000 c es el producto en forma de medios de consumo. Los obreros y los capitalistas del sector I (en las condiciones de la reproducción simple, o sea, del consumo íntegro del sobrevalor) deben consumir medios de consumo por valor de 2000 [1000 (o) -f-- 1000 (p)]. Los capitalistas del sector II, para poder continuar la producción en la escala anterior, tienen que adquirir medios de producción por valor de 2000 a fin de reponer su capital constante (2000 II c). De aquí resulta claro que I v -f-1 p deben ser cambiados por II c, porque de otro modo no será posible la producción en la escala anterior. La condición para la reproducción simple es la igualdad entre la suma del capital variable y del sobrevalor del sector I, y el capital constante del sector II: I (v + p) = II c. En otras palabras, se puede formular esta ley así: la suma de toda el valor nuevamente producido en el trascurso del año (en ambos sectores) tiene que ser igual al valor global del producto existente en forma de medios de consumo:En la realidad, se sobrentiende, no puede haber reproducción simple, porque la producción de toda la sociedad no puede permanecer año tras año en la escala anterior, y porque la acumulación es la ley del régimen capitalista. Examinemos, pues, cómo se efectúa la producción social en escala ampliada, o sea, la acumulación. En ésta, sólo una parte del sobrevalor es consumida por los capitalistas para sus necesidades personales; la otra parte, 92 en cambio, se invierte productivamente, es decir, se trasforma c-n elementos del capital productivo para ampliar la producción. Por ello, en la acumulación la igualdad entre 1 (v -f- p) y II c es imposible: es indispensable que I (v-\-p) sea mayor que II c para que una parte del sobrevalor del sector I (I p) no sea cambiada por medios de consumo, sino que sirva para ampliar la producción. Así tenemos:
A. Esquema de la reproducción simple:
I 4000 c + 1000 v + 1000 p = 6000
II 2000 c + 500 v + 500 p = 3000
1 (v + p) = II c.
B. Esquema- inicial de la acumulación:
I 4000 c + 1000 o + 1000 p — 6000
II 1500 c + 750 v + 750 p — 3000
I (v + p) > II c.
Veamos ahora cómo debe desenvolverse la producción social en las condiciones de la acumulación.
Primer año.
I 4000 c + 1000 v + 1000 p = 6000 i Capital = 7.250 ( II 1500 c + 750 v + 750 p - 3000 I Producto = 9.000 /
I (1000 u -|- 500 p) se cambia por II 1500 c (igual que en la reproducción simple).
I 500 p se acumulan, es decir, se destinan a ampliar la producción, y transformándose en capital. Si aceptamos la anterior proporción de capital constante y capital variable tendremos: I 500 p = 400 c + 100 v.
El capital constante adicional (400 c) está contenido en el mismo producto I (su forma natural son los medios de producción), en tanto que el capital variable adicional (100 v) debe ser obtenido de los capitalistas del señor II, los cuales, por consiguiente, tienen que acumular a su vez: cambian parte de su sobrevalor (II 100 p) por medios de producción (I 100 t>) y convierten estos medios de producción en capital constante adicional. En consecuencia, su capital constante aumentará de 1500 c a 1600 c; para ponerlo en acción es indispensable una fuerza de trabajo suplementaria —50 u—, que se extrae, a su vez, del sobrevalor de los capitalistas del sector~II.
93Si agregamos el capital adicional de los sectores 1 y 11 al capital inicial, obtendremos la siguiente distribución del producto:
1 4400 c + 1100 o -f (500 p) = 6000 II 1600 c + 800 v + (600 p) — 3000
El sobrevalor que figura entre paréntesis representa el fondo de consumo de los capitalistas, o sea, la parte de sobrevalor destinada, no a la acumulación, sino a las necesidades personales de los capitalistas.
Si la producción sigue realizándose como antes, obtendremos para el fin de año:
1 4400 c + 1100 u + 1100 p = 6600 Capital = 7900 i II 1600 c + 800 v + 800 p = 3200 \ Producto = 9800 /
I (1100 v -(- 550 p) se cambian por II 1650 c, tomándose los 50 c adicionales de II 800 p [es de notar, que el aumento de c en 50 ocasiona el aumento de ;u en 25].
Luego, 550 I p se acumulan como antes:
550 I p — 440 c + 110 v
i
~~
165 II p - 110 c + 55 v.
Si ahora se agrega al capital inicial el adicional [al I 4400 c agregamos 440 c; al 1 1100 «, 110 v; al II 1600 c,5Qcy 110 o; y al II 800 v, 25 ,t> y 55 v], obtendremos:
I 4840 c + 1210 v + (550 p) = 6600 II 1760 c + 880 v + (560 p) — 3200
Con el subsiguiente movimiento de la producción, tendremos:
I 4840 c + 1210 v + 1210 p = 7260 Capital = 8.690 i II 1760 c + 880 v + 880 p = 3520 (Producto = 10.780 /
y así sucesivamente.
__b_b_b__He aquí, en sus rasgos esenciales, los resultados de las investigaciones de Marx sobre la reproducción del capital social en conjunto. Estos estudios (fuerza es confesarlo) están expuestos aquí en su forma más sucinta: se han omitido muchas cosas analizadas de modo minucioso por Marx, tales como, por ejemplo, la circulación monetaria, la reposición del capital básico que se 94 desgasta poco a poco, etc., pues todo ello no tiene relación directa con el problema que se examina.
__ALPHA_LVL2__ III¿Cuáles son, entonces, las conclusiones que el informante extrae de estas investigaciones de Marx? Por desgracia no formula sus conclusiones de manera completamente precisa y definida, por lo cual debemos extraer nuestras propias deducciones guiándonos por algunas observaciones que no armonizan del todo entre sí. Por ejemplo, leemos:
``Acabamos de ver —manifiesta el autor— de qué modo se efectúa la acumulación, en el sector I, o sea, en la producción de medios de producción para los medios de producción [... ] esta acumulación se realiza independientemente, tanto del movimiento de la producción de artículos de consumo, como del propio consumo personal, sea de quien fuere" (hoja 15/3).
En efecto, no es posible hablar de ``independencia'' de la acumulación respecto de la producción de artículos de consumo, aunque sólo fuere porque para la ampliación de la producción hace falta un nuevo capital variable y, por consiguiente, también artículos de consuma; es probable que con lo expresado, el autor haya querido simplemente subrayar la particularidad del esquema que consiste en que la reproducción de I c —capital constante del sector I— se realiza sin intercambios con el sector II, o sea, que en la sociedad se elabora anualmente, digamos, determinada cantidad de carbón para la extracción de carbón. Se sobrentiende que esta producción (de carbón para la extracción de carbón) se relacionará, a la larga, mediante sucesivos intercambios, con la producción de artículos de consumo; de lo contrario no podrían subsistir, ni los industriales del carbón ni sus obreros.
En otro lugar, el autor se expresa en forma bastante más débil: ``El PRINCIPAL movimiento de la acumulación capitalista — dice— se realiza y se realizaba (con excepción de los períodos iniciales) independientemente de cualesquiera productores directos, independientemente del consumo personal de cualquier capa social de la población'' (hoja~8). Aquí ya sólo se señala el predominio de la producción de medios de producción sobre la producción de objetos de consumo en el desarrollo histórico de 95 capitalismo. Esta referencia se repite una vez más: ``Si para la sociedad capitalista es típico, por un lado, la acumulación para la acumulación, es decir, el consumo productivo, pero no personal, por el otro le es también TÍPICO, precisamente, la producción de medios d? producción para los medios de producción" (hoja 21/2). Si con estas referencias el autor quiso significar que la sociedad caP'talista se diferencia de otras organizaciones económicas anteriores a ella, precisamente por el desarrollo de las máquinas y de todo lo indispensable para su funcionamiento (carbón, hierro, etc.), ello es absolutamente cierto. Por el nivel de la técnica, la <wiedad capitalista es superior a todas las otras, y el progreso de la técnica encuentra su expresión justamente en el hecho de que c>l trabajo humano retrocede cada vez más a un segundo plano frente al de las máquinas.
En vez de dedicarnos a la crítica de las poco claras manifestaciones del autor, será mejor recurrir directamente a Marx y ver si es posible extraer de su teoría la deducción respecto del `` predominio" del sector I sobre el II, y en qué sentido hay que entenderlo.
Del escmema de Marx más arriba citado no es posible extraer deducción alguna acerca del predominio del sector I sobre el II; ambos se desarrollan allí en forma paralela. Pero dicho esquema no toma en consideración, precisamente, el proereso técnico. Tal ro'no lo demostró Marx' en el primer tomo de El capital, el progreso técnico se expresa en que la proporción del capital variable con f v \ respecto al capital constante I ~ 1 disminuye paulatinamente, mientras que en el esquema esa relación es considerada invariable.
Resulta obvio que si se introdujera este cambio en el esquema, ciaría por resultado un más rápido crecimiento de los medios de producción en comparación con los artículos de consumo. Sin embarffo, me parece que no estaría de más presentar aquí este cálculo, primero por razones de claridad, y segundo, para prevenir posibles deducciones erróneas al partir de esa premisa.
[En la tabla que sigue la norma de acumulación es considerada romo invariable; una mitad del sohrovalor so acumula y la otra va para el consumo personal.]
[El esquema que figura a continuación puede ser omitido y pasar directamente a las conclusiones en la página siguiente. La 96 letra a significa el capital adicional destinado a la ampliación de la producción, o sea, la parte acumulativa del sobrevalor.]
I'', i 4000 c+1000 o + 1000 p = 6000... o : (c + ») = 20,0 % 2? año ...... 49 afío ...... a II 60 p = SOc+10»...... I 4450c + 1050v + (500p) = 6000 II 1550 c+ 760t> +(690p)=3000 £do. año) I 4450 c + 1050 v + 1550 p = 6550... II 1550 c+ 760 v + 760 p = 3070....... 1(1050»+ 525p)=II 1575 c II (1550c + 25p) „ 19,2* „ 32,9 * a II i 28 p— 25 c + 3» ...... „ ,, ,, aprox. Vo a I 525 p — 500c + 25» ...... „ „ „ aprox. Vo a II 1 28 p= 25 c+ 3» ..... „ „ „ aprox. V= I 4950c + 1075v + (525p) = 6550 II 1602 c+ 766» + (702 p) = 3070 I 4950 c + 1075 v+ 1075 p = 7100... II 1602 c + 766 » + 766 p = 3134... I (1075 » + = 537^^1^^/. p) = II = 1612^^1^^/» c II (1602 c + 10V> P) , 17,8% , 32,3 % 1 a II 11V>P= 10V»c+ iv....., a I = 537^^1^^/, p = = 517^^1^^/. c + 20 p....... ~ I a II 22 p = 20 c + 2 «............ „ I 5467Vi c + 1095 » + (537V. P) = 7100 II = 1634^^1^^/» c + 769» + (730V« P) = 3134 ,, aprox. Vi2 „ aprox. Vso ,, aprox. Vny así sucesivamente~^^*^^.
_-_-_^^*^^ El esquema de la reproducción ampliada, con el progreso técnico incluido, se ha tomado directamente del manuscrito; aunque hay en él algunas cifras inexactas, ello no afecta el curso del razonamiento ni las conclusiones generales. (Ed.)
97Comparemos ahora las conclusiones que sugiere este esquema en cuanto al acrecentamiento relativo de las diferentes partes del producto social:~^^*^^
año) II 1500 c+ 750» + 750 p = 3000... I (1000 » +500 p) =11 1500 c a I 500p = 450c + 50»........ „ 33,3% „ aprox. V» „ aprox. V» Merlios de producción para medios de Medios de producción nara medios de Medio» de consumo Producto socinT en su conjunto ~ J-S ~ g '3 ~ p* ~ * s él u 2 * a ~ V # a V £ a ¡y 19 año .... 4.000 4.450 4.950 5.467y3 100 2.000 111,25 2.100 123,75 2.150 136,7 2.190 100 3.000 105 3.070 107,5 3.134 109,5 3.172 100 9.000 100 102 9.620 107 104 10.234 114 106 10.828% 120 4»°- II 1634V> c + 769 v + 1095 p = = 7657^^1^^/».. año) I = 5467^^1^^/, c + 1095 v + 769 p = = 3172^^1^^/....De esta manera vemos que la producción de medios de producción para medios de producción es la que más rápidamente aumenta; luego sigue la producción de medios de producción para medios de consumo; finalmente, la más lenta es la producción de medios de consumo. También habríamos podido llegar a este resultado sin las investigaciones de Marx en el tomo II de El capital, basándonos en la ley de que el capital constante tiende a aumentar con más rapidez que el capital variable: la tesis del _-_-_
^^*^^ En la columna ``Medios de producción para medios de consumo'' se da la suma total I (o + p), que incluye la parte destinada a la acumulación. Es necesario tener presente que en el sector I la parte del valor nuevamente creado está encarnada por los instrumentos y materiales, que son medios de producción complementarios (por encima de la reposición) para este sector, pero no son medios de producción para el sector II. La parte de los medios de producción producidos que está destinada al sector II y la que queda en el sector I pueden juzgarse por la magnitud del capital constante, que en la práctica se conserva en funcionamiento durante el año siguiente en ambos sectores.
En el manuscrito se han deslizado dos errores: en lugar de 3.172 X dice 3.172, y en vez de 10.830 dirr 10.828 X, como puede verse en e) esquema incluido en el texto. ( Ed.)
98 más rápido crecimiento de los medios de producción es una simple paráfrasis de esa ley, aplicable a toda producción social.Pero acaso sea menester avanzar un poco más. Si habíamos aceptado que la proporción de v en c -\- v disminuye constantemente, ¿por qué no admitir entonces que u llegue a ser igual a cero, que la misma cantidad de obreros resulte suficiente para una mayor cantidad de medios de producción? Entonces, la parte acumulativa del sobrevalor será agregada directamente al capital constante del sector I, y el aumento de la producción social se efectuará de manera exclusiva a costa de los medios de producción, con absoluto estancamiento del sector~II.^^*^^
Por supuesto, ello significaría abusar de los esquemas, porque tal deducción se basa en suposiciones improbables y por lo tanto resulta incorrecta. ¿Es concebible, acaso, que el progreso técnico, que disminuye la proporción de v a c, encuentre su expresión sólo en el sector I, dejando el sector II completamente estancado? ¿Concuerda acaso con las leyes de la sociedad capitalista —que exige de cada capitalista la ampliación de su empresa bajo amenaza de ruina si no lo hiciera— el que en el sector II no se produzca acumulación alguna?
Así, pues, la única deducción correcta que se puede extraer de estas investigaciones de Marx es la de que en la sociedad capitalista la producción de medios de producción aumenta con más rapidez que la producción de medios de consumo. Como ya se ha dicho, esta deducción es consecuencia directa de la conocida tesis de que la producción capitalista alcanza un nivel técnico _-_-_
~^^*^^ No pretendo significar con esto que semejante fenómeno sea del todo imposible como aislado. Pero aquí no se trata de casos aislados, sino de la ley general del desarrollo de la sociedad capitalista.
A título de aclaración, mostraré en el esquema de qué se trata:
I 4000 c + 1000 v + 1000 p = 6000 II 1500 c + 750 v + 750 p = 3000 I (1000 v + 500 p) = II 1500 c I 500 p se acumulan, incorporándose a I 4000 c: I 4500 c + 1000 c + (500 p) = 6000 II 1500 c+ 750 c+ 750 p =3000 I 4500 c + 1000 v + 1000 /> = 6500 II 1500 c + 750 o + 750 ¡i = 3000 I (1000 v +500 p) =11 1500 c I 500 p se acumulan, como antes, y así sucesivamente. 99 inconmensurablemente más avanzado que la producción de épocas anteriores~^^*^^. Especialmente sobre esta cuestión Marx se expresa con absoluta precisión sólo en un pasaje que confirma plenamente la exactitud de lo que acabamos de formular:``Lo que diferencia a la sociedad capitalista de la de los salvajes no es, como cree Sénior, el privilegio y la peculiaridad del salvaje de gastar su trabajo en forma que no le proporciona productos que pueden trasformarse en renta, es decir, en medios de consumo, sino que la diferencia consiste en lo siguiente,
a) la sociedad capitalista utiliza más [Nota bene] de su tiempo de trabajo anual disponible en la producción de medios de producción (ergo, de capital constante) que no pueden trasformarse en renta en forma de salario o de sobrevalor, sino que sólo pueden funcionar como capital" (Das Kapital, II Bd. Seite 436).
__ALPHA_LVL2__ IVAhora se impone la pregunta: ¿qué tiene que ver la teoría que acabamos de exponer con el ``famoso problema de los mercados"? Esta teoría parte de la hipótesis "del dominio general y exclusivo del sistema capitalista de producción'', mientras que el ``problema'' consiste precisamente en saber si "es posible" en Rusia el pleno desarrollo del capitalismo. Dicha teoría, en efecto, agrega una corrección a la idea habitual sobre el desarrollo del capitalismo, pero es evidente que la explicación de cómo se desarrolla el capitalismo en general no hace avanzar en un ápice la cuestión de la ``posibilidad'' (y la necesidad) del desarrollo del capitalismo en Rusia.
Pero el autor no se limita a exponer la teoría de Marx sobre la marcha de la producción social en su conjunto, organizada a la manera capitalista. Señala la necesidad de distinguir ``dos momentos esencialmente diferentes en la acumulación del _-_-_
^^*^^ Por esta razón la deducción expuesta puede formularse también de otro modo: en la sociedad capitalista el aumento de la producción (y, por ende, del ``mercado'') puede realizarse a expensas del aumento de los artículos de consumo, o —y esto principalmente— debido al progreso de la técnica, o sea, al desplazamiento del trabajo manual por el de la máquina, puesto que el cambio en la relación de v a c expresa precisamente la disminución del papel que desempeña el trabajo manual.
100 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1969/LOC01EC/20060301/199.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2006.03.01) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ capital: = 1) el desarrollo de la producción capitalista en amplitud, cuando abarca esferas ya existentes del trabajo, desplaza la economía natural y se expande a expensas de esta última; y = 2) el desarrollo de la producción capitalista, si cabe la expresión, en profundidad, cuando su ampliación se realiza con independencia de la economía natural, o sea, en las condiciones del dominio general y exclusivo del sistema capitalista de producción''. Sin profundizar, por el momento, en la crítica de esta diferenciación, pasaremos directamente a considerar qué entiende el autor por desarrollo del capitalismo en amplitud: el esclarecimiento de este proceso, que consiste en la suplantación de la economía natural por la capitalista, tiene que mostrarnos de qué modo el capitalismo ruso ``abarcará todo el país".El autor ilustra el desarrollo del capitalismo en amplitud, con el siguiente esquema:
A---capitalistas; W---productores directos; a, ai, an---empresas capitalistas. Las flechas indican el movimiento do las mercancías en su intercambio, c, v, m~^^*^^--- partes componentes del vs-or de las mercancías.
I, II---la forma natural de las mercancías: I---medios de producción, II---medios de consumo.
_-_-_^^*^^ m: significa mehrwert [sobrevalor], o sea, plusvalía. (Ed.)
101``La diferencia esencial que existe entre los sectores A y W ---dice---, consiste en que en A los productores son los capitalistas, que emplean su sobrevalor en forma productiva; en cambio en W figuran los productores directos que consumen en forma improductiva su sobrevalor (me refiero aquí al excedente del valor del producto en relación con el valor de los medios de producción y de los medios de subsistencia indispensables).
``Sigamos las flechas en el esquema y veremos ton facilidad cómo se desarrolla la producción capitalista en A a expensas del consumo en W, absorbiéndolo poco a poco.'' El producto de la empresa capitalista a es enviado a los "productores directos" en forma de artículos de consumo; a cambio de ellos, los "productores directos" devuelven el capital constante (c ) en forma de medios de producción, el capital variable (v ) en forma de medios de consumo y el sobrevalor (p ) en forma de elementos de capital productivo adicional: GI -f- t>!. Este capital sirve para fundar la nueva empresa capitalista a1} que también envía su producto en forma de artículos de consumo a los "productores directos'', y así sucesivamente. "Del esquema citado, sobre el desarrollo del capitalismo en amplitud se infiere que toda la producción se halla en la más estrecha dependencia respecto del consumo en los mercados 'exteriores', del consumo de las masas! (no importa en absoluto, desde el punto de vista general, dónde se hallen estas masas: cerca de los capitalistas o en alguna parte allende el océano). Es evidente, que la ampliación de la producción en A, es decir, el desarrollo del capitalismo en esa dirección, cesará no bien todos los productores directos en W se conviertan en productores de mercancías, pues, tal como lo hemos visto más arriba, la creación de cada nueva empresa (o la ampliación de la vieja) está calculada para abastecer un nuevo círculo de consumidores, de W. La idea corriente---dice el autor al finalizar---acerca de la acumulación capitalista, o sea, de la reproducción capitalista en escala ampliada, se limita sólo a ese punto de vista, no tiene en cuenta el desarrollo capitalista en profundidad, independientemente de cualquiera que sea el país con productores directos, es decir, independientemente de los así llamados mercados exteriores".
De todo lo expuesto, sólo se puede estar de acuerdo con el hecho de que esta idea sobre el desarrollo del capitalismo en amplitud, y el esquema que la ilustra, concuerdan enteramente con las concepciones corrientes de los populistas sobre este particular.
102
En efecto, sería difícil poner más de relieve y mostrar con mayor evidencia de lo que lo hace ese esquema, lo absurdo e incoherente de las concepciones corrientes.
``La idea corriente" siempre consideró a nuestro capitalismo como algo separado del ``orden popular'', como algo que se encuentra apartado de él, exactamente como se expone en el esquema: por él resulta completamente imposible ver en qué consiste el nexo entre esos dos ``sectores'', el capitalista y el del pueblo. ¿Por qué las mercancías despachadas de A encuentran su mercado en W? ¿Qué es lo que produce la trasformación de la economía natural de W en economía mercantil? La opinión corriente jamás dio respuesta a estas preguntas, y consideró el intercambio como algo puramente accidental, y no como determinado sistenw de la economía.
Es más, la concepción corriente nunca dio explicación alguna a las preguntas de dónde y de qué manera surgió nuestro capitalismo, como tampoco lo explica el esquema: el asunto está presentado como si los capitalistas hubiesen venido de alguna parte de afuera, y no del medio mismo de los ``productores directos''. Sigue siendo incomprensible la incógnita en cuanto a de dónde sacan los capitalistas a los ``obreros libres'', indispensables para sus empresas a, fli, etc. Todo el mundo sabe que estos obreros, en realidad, salen precisamente de las filas de ``los productores directos'', pero del esquema no se deduce en absoluto que la producción mercantil, al abarcar el ``sector'' W, creará allí un contingente de obreros libres.
En una palabra, este esquema---exactamente como la concepción corriente---nada explica sobre los fenómenos de nuestro sistema capitalista y por lo tanto, para nada sirve. La finalidad para la cual ha sido ideado, o sea, la explicación de cómo se desarrolla el capitalismo a expensas de la economía natural, abarcando el país entero, no se logra en absoluto, pues, como lo ve el propio informante, ``si hemos de atenernos consecuentemente a la opinión que analizamos, sería menester llegar a la conclusión de que en modo alguno es posible llegar al desarrollo general del modo de producción capitalista".
Después de esto, resulta asombroso, pues, que el propio autor, aunque parcialmente, adhiera a esa misma concepción y diga que ``el capitalismo realmente [?] se desarrollaba en los períodos de su infancia de esa manera tan fácil = [¡¿sic^^1^^?!] [tan fácil 103 porque aquí se apodera de ramas ya existentes de trabajo], y en parte sigue desenvolviéndose en esta dirección aún ahora [??], por cuanto sobre el globo terráqueo existen todavía restos de economía natural y por cuanto crece la población".
En realidad esta no es la manera ``más fácil'' del desarrollo del capitalismo, sino sencillamente la ``manera más fácil de comprender" el proceso, y tan "fácil'', que más vale tildarla de absoluta incomprensión. Los populistas rusos de todos los matices se entretienen aun hoy con estos ``facilísimos'' procedimientos, sin parar mientes jamás en explicar cómo surgió nuestro capitalismo y de qué modo funciona; se conforman con oponer el ``lado enfermo" de nuestro régimen, o sea el capitalismo, al ``lado sano'', es decir, los productores directos, "el pueblo''; lo primero lo colocan a la i/qmVrda y lo segundo a la derecha, y toda esta profundidad de pensamiento la coronan con frases sentimentales acerca de lo que es ''perjudicial" y lo que es ``útil'' para la "convivencia humana
__ALPHA_LVL2__ VPara corregir el citado esquema es indispensable comenzar por aclarar el contenido de Jos conceptos en cuestión. Por producción mercantil se entiende una organización de la economía social en la cual los productos son producidos por productores individuales y aislados, cada uno de los cuales se especializa en la elaboración de determinado producto, de modo que para satisfacer las necesidades sociales le es imprescindible comprar y vender productos (que por esta razón se convierten en mercancías ) en el mercado. Por capitalismo se entiende la etapa de desarrollo de la producción mercantil en la cual no sólo los productos del trabajo humano, sino la misma fuerza de trabajo del hombre se trasforma en mercancía. Por consiguiente, en el desarrollo histórico del capitalismo hay dos momentos importantes: = 1) la trasformación de la economía natural de los productores directos en economía mercantil, y = 2) la trasformación de la economía mercantil en economía capitalista. La primera se efectúa como consecuencia de la aparición de la división social del trabajo: la especialización [N. B.: condición indispensable para la economía mercantil] de los productores individuales y aislados dedicados sólo a una rama de la industria.
104 __MISSING__ table 105 __MISSING__ table 106La segunda se realiza debido a que los productores individuales, al producir cada uno aisladamente sus mercancías para el mercado, se colocan en posición de competidores: cada uno trata de vender más caro y comprar más barato, lo cual necesariamente da por resultado el afianzamiento del fuerte y la caída del débil, el enriquecimiento de la minoría y la ruina de la masa, que conduce a la trasformación de los productores independientes en obreros asalariados, y de muchos establecimientos pequeños en unas pocas empresas grandes. Por lo tanto, el esquema tiene que ser compuesto de tal manera que pueda mostrar estos dos momentos en el desarrollo del capitalismo, más los cambios que origina este desarrollo en el volumen del mercado, es decir, en la cantidad de productos que se convierten en mercancías.
El esquema que se da a continuación~^^*^^ está confeccionado precisamente según ese plan: se ha hecho abstracción de todas las circunstancias accesorias, es decir, que se las considera invariables (tales, por ejemplo, el volumen de la población, la productividad del trabajo y muchas otras), con el objeto de analizar la influencia que ejercen sobre el mercado únicamente aquellos rasgos del desarrollo del capitalismo antes señalados.
Analicemos ahora dicho esquema, que muestra los sucesivos cambios que se operan en el sistema de la economía de una comuna compuesta de seis productores. Figuran en él seis períodos que expresan las etapas de transformación de la economía natural en economía capitalista.
ler. período. Tenemos 6 productores, cada uno de los cuales invierte su trabajo en las 3 ramas de la industria (en A, B y c). El producto resultante (9 para cada productor: a -f- b -f- c = 9) es consumido personalmente en su propia economía. Por lo tanto, es un tipo puro de economía natural; los productos no van al mercado.
2do. período. El productor I varía la productividad de su trabajo: abandona la industria B y el tiempo que antes empleaba en esta rama lo invierte en la industria c. En virtud de tal especialización de un productor, los otros reducen la producción c. puesto que el productor I produjo un excedente con respecto a su propio consumo, y acrecientan la producción B, con el objeto de producir un producto para el productor I. La división de,l trabajo, que _-_-_
^^*^^ Véase las págs. 104--105. (Ed.)
107 acaba de nacer, conduce inevitablemente a la producción mercantil: el productor 1 vende le y compra IB; los demás venden IB (cada uno de los 5 a razón de l/5fo) y compran le (a razón de l/5c cada uno); en el mercado entra una cantidad de producto cuyo valor es de 6. La magnitud del mercado corresponde exactamente al grado de especialización del trabajo social: sólo se ha especializado la producción de c (le = 3) y de B (Ib = 3), es decir, de una novena parte de toda la producción social [18c (---a = &)], y en el mercado entró 1/9 de todo el producto social.Ser. período. La división del trabajo sigue adelante, abarcando totalmente las ramas industriales B y c: tres productores se ocupan sólo de la industria B, y tres se dedican con exclusividad a la industria c. Cada uno vende lo (ó Ib), es decir, 3 unidades de valor, y compran también 3---IB (ó le). Este aumento de la división del trabajo conduce al crecimiento del mercado, al cual llegan ahora ya 18 unidades de valor. La magnitud del mercado corresponde otra vez con toda exactitud al grado de especialización (---división) del trabajo social: se ha especializado la producción de SB y 3c, es decir, 1/3 de la producción social, y entra al mercado 1/3 del producto social.
4to. período. Representa ya la producción capitalista: el proce de trasformación de la producción mercantil en producción capitalista no entró en el esquema; por lo tanto, debe ser descrito por separado.
En el período anterior cada productor actuaba ya como productor mercantil (en las ramas de la industria B y c, las únicas que aquí se tienen en cuenta): cada productor, por separado, aislada e independientemente de los otros, producía para el mercado, cuya magnitud, desde luego, no era conocida por ninguno de ellos. Esta relación entre productores separados, que trabajan para el mercado común, se llama competencia. Se sobrentiende que el equilibrio entre la producción y el consumo (oferta y demanda) se logra, en estas condiciones, sólo después de una serie de fluctuaciones. El productor más hábil, emprendedor y fuerte saldrá más fortalecido aun como resultado de estas fluctuaciones, en tanto que el débil y torpe será aplastado por ellos. El enriquecimiento de unos pocos individuos y el empobrecimiento de la masa: tales son los resultados inevitables de la ley de la competencia. El asunto concluye de tal manera que los productores arruinados pierden su independencia económica y entran a trabajar como 108 obreros asalariados en el establecimiento ampliado de su afortunado competidor. Precisamente esta situación es la que se describe en el esquema. Las ramas industriales B y c, distribuidas antes entre los 6 productores, se han concentrado ahora en manos de 2 (el I v el IV). Los demás trabajan para ellos por el salario, no percibiendo va todo el produ ;to de su trabajo, sino que se les resta el sobrevalor del cual se aj. .opia ahora el patrón [hago recordar que el sobrevalor, según nuestra suposición, es igual a 1'3 del producto, de modo que quien produce 2s (=6) recibirá de su patrón 2/3 del producto, o sea, 4]. Como resultado de ello, obtenemos el aumento de la división del trabajo y, por ende, el incremento del mercado, al cual afluyen ahora 22, pese a que la ``masa'' se ha ``empobrecido'': los productores que se convritieron (parcialmente) en obreros asalariados ya no perciben 9 del total del producto sino 7; 3 los obtienen de su economía independiente (agricultura-- industria A) y 4 del trabajo asalariado (de la producción 2n ó 2c). Estos productores, que ya son más obreros asalariados que patronos independientes, han perdido la posibilidad de aportar al mercado producto alguno de su trabajo, pues su ruina les arrebató los medios de producción, indispensables para la fabricación del producto. Han debido recurrir a ``ocupaciones auxiliares'', es decir, a ofrecer en el mercado su fuerza de trabajo, para comprar, con el dinero obtenido de la venta de esta nueva mercancía, los productos que les son necesarios.
Del esquema surge que los productores II y III, V y VI venden cada uno una fuerza de trabajo igual a 4 unidades de valor, y compran por la misma suma objetos de consumo. Y en cuanto a los productores-capitalistas I y IV, cada uno de ellos produce el equivalente de 21; de ello invierte para consumo propio 10 [3 (=r a) -f 3 (= c ó &) -f- 4 (sobrevalor proveniente de 2c ó 2s)1, y vende 11; en cambio, compra mercaderías por valor de 3 (c ó B ) -f- 8 (fuerza de trabajo).
Es preciso señalar que en este caso no obtenemos una concordancia absoluta entre el grado de especialización del trabajo social (se ha especializado la producción SB v 5c, es decir, por la suma de 30) y la magnitud del mercado (22)---pero esta inexactitud del esquema depende del supuesto de que partimos de la reproducción simple~^^*^^ es decir, de la falta de acumulación---, de donde _-_-_
^^*^^ Esto se refiere igualmente a los períodos 5 y 8.
109 resulta que el sobrevalor quitado a los obreros (a razón de 4 por cada capitalista) es consumido íntegramente en especie. Como en la sociedad capitalista es imposible la ausencia de acumulación, más nbajo daremos la correspondiente rectificación.5to. período. La diferenciación de los productores de rnTcancías se ha extendido también a la industria aerícola (A): los trabajadores asalariados no pueden continuar explotando sus haciendas puesto eme trabajan fundamentalmente en establecimientos industriales de otros, y se arruinan: conservan apenas míseros restos de su economía aerícola, la mitad de su cuantía anterior (que en nuestra suposición era suficiente para cubrir las necesidades de la familia), del mismo modo que la tierra cultivada actual de la enorme masa de nuestros campesinos---``agricultores''---sólo representa lamentables migajas de una agricultura independiente. La industria A comenzó ieualmente a concentrarse en un número reducido de grandes establecimientos. Puesto que el cereal cultivado per los trabajadores asalariados va no alcanza para cubrir sus necesidades, su salario, antes disminuido por la explotación agrícola independiente, aumenta ahora proporcionándole los medios monetarios para la compra de cereal (aunaue en menor escala de la que solía consumir cuando era dueño): ahora el obrero produce por su parte 1 % ( = %a) y compra además 1, obteniendo en total 2K, en lugar de los anteriores 3 (=a}. Los patronos, capitalistas, que agregaron a sus establecimientos industriales la explotación agrícola ampliada, producen ahora a razón de 2A (---6), de los cuales 2 pasan a los obreros en forma de salario vi H /3 a] ---sobrevalor---queda en su poder. El desarrollo del capitalismo, representado en este escmema, es acompañado por el " empobrecimiento" riel ``pueblo'' (los obreros consumen ahora 6/2 en vez de los 7 aue consumían en el 4? período) y por la ampliación del mercado, al cual afluyen ahora 26. "La decadencia de la agricultura" en la mayoría de los productores, lejos de provocar una reducción del mercado de productos agrícolas, provocó la ampliación de éste.
6to. período. Se ha completado la especialización de las tareas, o sea, la división del trabajo social. Todas hs ramas de In. industria se han separado y trasformado en especialidades de productores individuales. Los obreros asalariados han perdido totalmente sus haciendas independientes y subsisten exclusivamente del trabajo asalariado. El resultado es otra vez el mismo: el 110 desarrollo del capitalismo [la explotación agrícola independiente por cuenta propia ha sido totalmente eliminada], "el empobrecimiento de la masa" [pese al aumento del salario, el consumo de los obreros ha descendido de 6 M a 6: ahora producen a razón de 9 (3 a, 3 ib, 3 c) y ceden al patrón 1/3 en calidad de sobre valor], y el continuo incremento del mercado, al cual llegan ahora los 2/3 del producto social (36).
__ALPHA_LVL2__ VIVeamos ahora las conclusiones que surgen del esquema anterior.
La primera conclusión consiste en que el concepto ``mercado'' es totalmente inseparable del concepto de la división social del trabajo, de esta---como dice Marx---``base general de toda producción mercantil" [y por consiguiente---agregamos nosotros---, también de toda producción capitalista]. El ``mercado'' aparece en el momento y lugar en que surgen la división social del trabajo y la producción mercantil. La magnitud del mercado está estrechamente ligada al grado de especialización del trabajo social.
``La mercancía adquiere su forma socialmente reconocida de equivalente general, sólo cuando se convierte en dinero, pero el dinero se halla en el bolsillo ajeno. Para extraerlo de allí, es necesario que la mercancía sea, ante todo, un valor de uso para el poseedor dé ese dinero, y por consiguiente, el trabajo invertido en la producción de esta mercancía debe ser invertido en forma socialmente útil; en otras palabras, debe constituirse en parte de la división social del trabajo. Pero la división del trabajo es un sistema de producción que ha surgido espontáneamente, y cuyos hilos se entrelazaban y continúan entrelazándose a espaldas de los productores de mercancías. Es posible que la mercancía sea el producto de un nuevo tipo de trabajo, destinado a satisfacer una nueva necesidad surgida, o crear, con su aparición por vez primera, una necesidad nueva. Alguna operación particular en el proceso del trabajo---que ayer todavía era una de las tantas junciones del mismo productor de mercancías---, hoy posiblemente se separa de este proceso, se independiza y, justamente en virtud de ello, 111 envía al mercado su producto parcial en calidad de mercancía independiente" (Das Kapital 1 Bd. S. 85~^^*^^. La cursiva es mía).
De esta manera, los límites para el desarrollo del mercado en la sociedad capitalista son determinados por los de la especialización del trabajo. Y esta especialización, por su misma esencia, es infinita del mismo modo que el desarrollo técnico. Para incrementar la productividad del trabajo humano, tendiente, por ejemplo, a la elaboración de alguna parte del producto total, es indispensable que la producción de esa parte se especialice, que se convierta en una producción especial, relacionada con la producción en masa y que, por lo tanto, requiera (y permita) el empleo de máquinas, etc. Eso por un lado. Por el otro, el progreso de la técnica en la sociedad capitalista consiste en la socialización del trabajo, la cual exige indispensablemente que se especialicen las diversas funciones del proceso de producción, que se conviertan de productos fraccionados, aislados, repetidos en cada establecimiento dedicado a esa producción, en socializados, concentrados en un nuevo establecimiento, con miras a satisfacer las necesidades de toda la sociedad. Citaré un ejemplo.
\'Ultimamente, en Estados Unidos de Norteamérica las fábricas de la industria maderera se especializan cada vez más, "surgen plantas para la elaboración exclusiva de mangos de hacha, por ejemplo, o de palos de escoba o de mesas plegadizas [... ] La mecanización sigue adelante, continuamente se inventan nuevas máquinas que simplifican y abaratan determinado aspecto de la producción [... ] Cada rama, la de mueblería, por ejemplo, se convirtió en una especialidad y requiere máquinas y obreros especializados [... ] En la producción de carruajes, las llantas se fabrican en establecimientos especiales de Missouri, Arkansas, Tennessee; los rayos de ruedas se manufacturan en Indiana y Ohio; los cubos de ruedas se hacen en fábricas especiales de Kentucky e Illinois. Todas estas partes sueltas son adquiridas por empresas determinadas, cuya especialidad son las ruedas enteras. De esta manera, una buena decena de establecimientos participan en la fabricación de algún carruaje barato'" (señor Tverskoi, "Diez años en Norteamérica''. Viéstnik Evropi, 1893, 1.---Citado según Nik.---on, página 91, nota~1).
_-_-_^^*^^ Véase C. Marx, El capital, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1956, t. I, pág. 88. (Ed.)
112De esto se desprende hasta qué punto es errónea la aseveración de que en la sociedad capítaJista el crecimiento del mercado provocado por la especializacion del trabajo social, debe terminar ei día en que todos ios productores naturales se conviertan en productores de mercancías. Hace tiempo que la fabricación de carruajes en Rusia se trasiormó en mercantil; sin embargo, las llantas siguen fabricándose aún en cada uno de los establecimientos de carruajes (o de ruedas); la técnica es baja y la producción está fraccionada entre la masa de productores. El progreso de la técnica debe traer aparejada la especializacion de las diferentes partes de Ja producción, su socialización y por consiguiente ly ampliación del mercado.
Aquí corresponde hacer una advertencia. Lo expuesto, en modo alguno conduce; a la negación de la tesis de que una nación capitalista no puede existir sin mercados exteriores. En la producción capitalista el equilibrio entre la producción y el consumo sólo se logra mediante una serie ue fluctuaciones. Cuanto mayor es el volumen de la producción, cuanto más amplio el círculo de consumidores previsto, tanto más fuertes resultan esas fluctuaciones, be comprende, pues, que cuando la producción burguesa alcanza un alto grado de desarrollo, resulta imposible ya contenerla uentro del marco del Estado nacional: la competencia obliga a ios capitalistas a ampliar de continuo su producción y a buscar mercauos en ei exterior para la venta en masa de sus productos. Es evidente que, para una nación capitalista, la necesidad de mercados exteriores afecta tan escasamente la ley por la cual el mercado es una simple expresión de la división social del trabajo en la economía mercantil (y que, por ende, puede crecer tan infinitamente como la misma división ciel trabajo) como las crisis a la ley del valor. Las lamentaciones sobre los mercados aparecieron en las publicaciones rusas solo cuando nuestra producción capitalista logró pleno desarrollo en determinadas ramas (industria textil del algodón, por ejemplo), abarcó casi todo el mercado interior y se concentro en un pequeño número de grandes empresas. La mejor prueba de que precisamente los intereses de nuestra gran industria capitalista son los que sirven de base material para estos comentarios y ``problemas'' sobre mercados, es el hecho de que en nuestras publicaciones nadie ha profetizado aún la ruina de nuestra industria artesanal por falta de ``mercados'', aunque la industria artesanal produce valores por más de mil millones de 113 rublos y trabaja para ese mismo ``pueblo'' empobrecido. Las lamentaciones sobre la ruina de nuestra industria por falta de mercados no son otra cosa que una maniobra apenas disfrazada de nuestros capitalistas, que de esta manera presionan sobre la política, identifican (en modesta confesión de su ``impotencia'') los intereses de su bolsillo con los del ``país'' y son capaces de empujar al gobierno por el camino de la política colonial de conquistas y aun de arrastrarlo a la guerra, en salvaguardia de esos intereses ``del Estado''. ¡Hace falta todo el abismo infinito de la utopia e ingenuidad populistas para confundir las lamentaciones acerca de los mercados---lágrimas de cocodrilo de una burguesía totalmente afianzada y ya ensoberbecida---con una prueba de la ``impotencia'' de nuestro capitalismo!
La segunda conclusión consiste en que el ``empobrecimiento de las masas del pueblo (este miembro iníaltable en toda disquisición populista sobre el mercado), lejos de obstaculizar el desarrollo del capitalismo, expresa su desarrollo, es condición de éste y lo fortalece. El capitalismo necesita del ``obrero libre'', y el empobrecimiento se traduce justamente en que los pequeños productores se convierten en obreros asalariados. Este empobrecimiento de las masas es acompañado por el enriquecimiento de unos potos explotadores; a la ruina y decadencia de los pequeños establecimientos siguen el fortalecimiento y desarrollo de los más grandes; ambos procesos contribuyen a la ampliación del mercado: el campesino ``empobrecido'', que vivía antes de su propia agricultura, vive ahora de un ``salario'', es decir, de la venta de su fuerza de trabajo. Ahora tiene que comprar los artículos de consumo necesarios (aunque en menor cantidad y de peor calidad); por otra parte, los medios de producción de los cuales es liberado este campesino se concentran en manos de una minoría, se convierten i;ii capital, y el producto entra al mercado. Sólo así se explica el fenómeno de que la expropiación en masa de nuestro campesinado en la época que siguió a la reforma haya sido acompañada, no por la reducción, sino por el aumento de la productividad global del país~^^*^^ y el incremento del mercado interno: es del dominio _-_-_
^^*^^ Esto puede parecer discutible, tal vez en lo que atañe a la industria agrícola. ``La producción de cereales está completamente estancada'', dice, por ejemplo, el señor N.-on. Llega a esta conclusión basándose en los datos correspondientes a sólo 8 años (1871--1878). Veamos los datos relativos a un __NOTE__ Footnote cont. on page 114. 114 público el hecho de que la producción de las grandes fábricas y establecimientos afines ha aumentado enormemente, que también se han difundido de manera considerable las industrias de kustares~^^*^^ (tanto éstas como aquéllas trabajan principalmente para el mercado interno); asimismo aumentó la cantidad de cereal que circula en los mercados internos (el desarrollo del comercio de cereales en el interior del país).
La tercera conclusión---sobre el significado de la producción de medios de producción---exige la introducción de una enmienda en el esquema. Como ya se ha señalado, este esquema no pretende en modo alguno presentar todo el proceso del desarrollo capitalista; sólo se desea describir cómo se refleja en el mercado la trasformación de la economía natural en mercantil y de esta _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 113. período más prolongado; el de 8 años, por cierto, es demasiado corto. Comparemos los datos de la década del 60 [Recopilación estadística militar, 1871], de la década del 70 [los datos de N.-on] y de la del 80 [Recopilación de informes de Rusia, 1890]. Esos datos se refieren a 50 provincias de la Rusia europea y comprenden todos los cultivos, inclusive la papa.
Sembrado Cosechado Promedio anual para ¿ U <u & Población (en miles) (en miles de chetverts) menos la u semilla 1864--1866 71.696 100 151.840 100 3.12 61.421 100 (3) (1867) 1871--1878 71.378 99,5 195.021 1284 3,73 76.591 124,7 (8) (1876) 1883--1887 80.293 111,9 254.914 167,8 4,17 85.395 139.0 (5) (1886)~^^*^^ Kustar: este término se emplea por lo común para designar al pequeño productor de mercancías ocupado en la producción doméstica para la venta en el mercado. En sus trabajos hacía notar, sin embargo, la inexactitud y la falta de carácter científico de este término tradicional, ya que significa tanto el productor que trabaja para el mercado como el artesano que lo hace para el consumidor.
A fin de reflejar la diferencia existente entre estos dos grupos de productores, para los cuales el ruso posee términos distintos, se ha resuelto designar en la traducción con la palabra rusa kustar únicamente aquellos que trabajan para el mercado. (Ed.)
115 última en capitalista. Por este motivo se ha hecho abstracción en él de la acumulación. Pero en realidad, la sociedad capitalista no puede existir sin la acumulación, ya que la competencia obliga a cada capitalista, bajo amenaza de ruina, a ampliar su producción. Esa ampliación de la producción está descrita en el esquema: el productor I, por ejemplo, en el trascurso del intervalo entre el = __NOTE__ "3'" is "3" with superscript "o" with a tiny dot under the "o". 3' y = 4^^1^^? períodos, amplió su producción c al triple: de 2c a 6 c; en el pasado solía trabajar él solo en su establecimiento; ahora lo hace con dos obreros asalariados. Resulta claro que esta ampliación de la producción no pudo operarse sin la acumulación: fue necesario levantar un taller especial con espacio para varias personas, adquirir mayor número de instrumentos de producción, comprar materia prima en cantidades mayores, y así sucesivamente. Lo mismo rice para el productor IV, quien ha ampliado la producción B. Esta ampliación de diversos establecimientos, la concentración de la producción, forzosamente tuvo que provocar (o incrementar, lo mismo da) la producción de medios de producción para los capitalistas: máquinas, hierro, carbón, etc. La concentración de la producción elevó la productividad del trabajo, suplantó el trabajo manual por el de la máquina y dejó sin ocupación a cierta cantidad de obreros. Por otro lado, aumentó la producción de estas máquinas y de otros medios de producción, que los capitalistas convertían en capital constante, y que comienza ahora a crecer con mayor rapidez que el capital variable. Si comparásemos, por ejemplo, el período = 4^^1^^? con el 6?, tendríamos que la producción de medios de producción ha crecido en una vez y media (puesto que en el primer caso figuran dos empresas capitalistas que requieren el aumento del capital constante, pero en el último caso ya hay tres): comparando este aumento con el crecimiento de la producción de medios de consumo, obtendríamos el mismo rápido nscenso de la producción de medios de producción, del cual hemos hablado más arriba.Todo el sentido y significado de esta ley del más rápido crecimiento de los medios de producción, consiste precisamente en que el remplazo del trabajo manual por el de las máquinas---en general, el progreso de la técnica de la industria de máquinas--- requiere un desarrollo más intenso de la producción de hierro y carbón, verdaderos "medios de producción para los medios de producción''. Que el autor no ha entendido el sentido de esta ley y que los esquemas del proceso le impidieron ver su verdadero 116 contenido, se desprende con claridad de su declaración: "Vista desde afuera, semejante producción de medios de producción para medios de producción parece totalmente absurda, pero también [; '/('! la acumulación de dinero para el dinero de Pliushldn~^^*^^ era un proceso [?!!] completamente absurdo. Pero ni uno ni otros saben lo que hacen''. Los populistas, se esfuerzan por demostrar lo mismo: lo absurdo del capitalismo ruso, que, según ellos, lleva a la ruina al pueblo sin brindar una organización superior de la producción. Desde luesro, estos son cuentos. En el rempla/o del. trabajo manual por el de las mánuims nada bav de ``absurdo''; al contrario, en ello, precisamente, reside toda la bbor progresista de la técnica humana. A medida que se desarrolla la técnica, el trabajo manual del = liombn^^1^^ so deja a un 1-ulo, remplazado ñor máquinas cada vez más complejas: en la producción general del país ocupan un lugar cada ve/, mavor las máquinas y las materias necr<;ari'\s para su fabricación~^^**^^.
Es necesario completar estas tres conclusiones con otras dos observaciones.
En primer lugar, lo expuesto no niega, en modo alguno, esa "contradicción en el modo capitalista de producción'', a la cual Marx se refiere en los siguientes términos: "Los obreros como compradores de mercancías son importantes para el mercado. Pero la sociedad capitalista tiende a reducir al mínimo el precio que les paga como vendedores de su mercancía, o sea, de su fuerza de tvbnfo''. (Das Kapital, Bd. II. S. 303. núm.~32~^^***^^. Ya se ha dicho más arriba que en la sociedad capitalista tampoco puede deiar de aumentar la parte de la producción social que produce medios de consumo. El desarrollo de la producción de medios de producción sólo relega a segundo plano la contradicción señalada, pero no la _-_-_
^^*^^ Pliushldn, personaje de Almas muertas de Gógol. (Ed
~^^**^^ Por lo tanto, se comprende que no es correcto dividir el desarrollo del capitalismo en desarrollo en amplitud y en profundidad: ambos se realizan igualmente a expensas de la división del trabajo; no existe diferencia ``esencial'' entre los dos momentos. La que realmente existe entre ellos se reduce a las distintas etapas del progreso de la técnica. Las etapas inferiores del desarrollo de la técnica capitalista---la cooperación simple y la manufactura---no conocían todavía la producción de medios de producción para medios de producción: ésta nace y alcanza enorme desarrollo sólo en la etapa superior de la gran industria mecanizada.
^^***^^ Véase C. Marx, oh- cít., t. II, pág. 248. (E.)
117 elimina. Sólo puede ser eliminada con la eliminación del propio modo capitalista de producción. Empero, se sobrentiende que sería completamente absurdo ver en esta contradicción un obstáculo para el pleno desarrollo del capitalismo en Rusia (tal como gustan hacerlo los populistas). Por lo demás, eso ya lo aclara bastante el esquema.En segundo lugar, al analizar la correlación entre el crecimiento del capitalismo y el ``mercado'', es imposible olvidar la indiscutible verdad de que el desarrollo del capitalismo trae consigo, inevitablemente, la elevación del nivel de las necesidades de toda la población y también del proletariado industrial. Esta elevación se forma en general por la aceleración del intercambio de productos, que conduce a contactos más frecuentes entre los habitantes de la ciudad y el campo, de distintos puntos geográficos, etc. Ello es también producto de la unión y concentración del proletariado industrial, que elevan su conciencia y su sentido de la dignidad humana, y le brindan la posibilidad de luchar con éxito contra las tendencias rapaces del régimen capitalista. Esta ley de elevación de las necesidades se hizo sentir con toda su fuerza en la historia de Europa; basta comparar, por ejemplo, al proletariado francés de fines del siglo xvm con el de fines del siglo xix, o al obrero inglés de 1840~^^*^^ con el actual. Esta misma ley está surtiendo su efecto también en Rusia: el rápido desarrollo de la economía mercantil y del capitalismo en la época posterior a la Reforma ocasionó igualmente la elevación del nivel de las necesidades del ``campesinado'': los campesinos comenzaron a vivir con "mavor aseo" (en lo que atañe a la vestimenta, la vivienda, etc.). Que este fenómeno, sin duda alguna progresista, debe ser acreditado al capitalismo ruso y a nada más, se comprueba, aunque sólo sea por el hecho notorio (señalado por todos los investigadores de nuestras industrias artesanales y de la economía campesina en general) de que los campesinos de los centros industriales son mucho más ``aseados'' que los que se dedican únicamente a la agricultura y casi no han sido tocados por el capitalismo. Se entiende que este fenómeno se manifiesta, ante todo y con mayor _-_-_
^^*^^ Véase F. Engels: La situación de la clase obrera en Inglaterra en 1844. Es el estado de la más terrible y mugrienta miseria (en el sentido literal de la palabra), y de la total degradación del sentido de la dignidad humana. [En español véase editorial Futuro, Buenos Aires, 1965. Ed.}
118 facilidad, en la asimilación del aspecto puramente exterior y aparente de la "civilización'', pero sólo reaccionarios empedernidos del tipo del señor V. V. son capaces de deplorar este fenómeno y no ver en él otra cosa que ``decadencia''. __ALPHA_LVL2__ VII __FIX__ Superscripts probably primary and secondary below.Para entender en qué consiste propiamente el "problema de los mercados'', lo mejor sería comparar la concepción populista del proceso con la marxista que ilustran los esquemas = 10 (sobre intercambio entre los capitalistas del sector A, y los productores directos del W) y = 20 (sobre trasformación de la economía natural de seis productores en economía capitalista).
Si tomamos el primer esquema, no podremos explicarnos nada. ¿Por qué se desarrolla el capitalismo? ¿De dónde proviene? Se lo presenta como algo ``accidental'', cuya aparición se atribuye a que "hemos errado el camino"..., o a su ``implantación'' por las autoridades. ¿Por qué "se empobrece la masa"? El esquema tampoco . da respuesta a esto y en lugar de ofrecer una, los populistas se evaden con frases sentimentales sobre el "régimen consagrado por los siglos'', sobre la "desviación del buen camino" y otras bagatelas para las que tan ingenioso se muestra el famoso "método subjetivo en la sociología".
La incapacidad para explicar el capitalismo y la preferencia por las utopías en lugar del estudio y la comprensión de la realidad, conducen a negar el significado y la fuerza del capitalismo. Exactamente como si se tratara de un enfermo desahuciado que no tiene de dónde sacar fuerzas para su mejoría; y aportaríamos al estado de este enfermo un alivio insignificante, apenas perceptible, si dijéramos que está en condiciones de desarrollarse a expensas de la producción de "medios de producción para los medios de producción''. Pues para ello se requiere el desarrollo de la técnica del capitalismo~^^*^^ y ``nosotros vemos" que precisamente es este desarrollo el que falta.
Para ello sería menester que el capitalismo abarcara todo el _-_-_
~^^*^^ Vale decir, el remplazo de pequeñas unidades industriales por grandes, el desplazamiento del trabajo manual por las máquinas.
119 país, pero ``vemos que no es posible, en modo alguno, llegar al desarrollo general del capitalismo".Por el contrario, si aceptamos el segundo esquema, ya no nos parecerá casual el desarrollo del capitalismo, ni el empobrecimiento del pueblo. Ambos son los compañeros inevitables del crecimiento de la economía mercantil basada en la división del trabajo social. El problema del mercado queda totalmente eliminado, porque el mercado no es otra cosa que la expresión de esa división del trabajo y de la producción mercantil. El desarrollo del capitalismo se nos presenta ya, no sólo como posible (lo que en el mejor de los casos~^^*^^ podría haber demostrado el autor), sino como indispensable, porque el progreso de la técnica, debido a que la economía social está basada en la división del trabajo y en la forma mercantil del producto, no puede menos que conducir a la consolidación y al arraigo del capitalismo.
Ahora cabe preguntarse: ¿por qué hay que aceptar precisamente el segundo punto de vista? ¿Y en qué reside lo acertado de tal criterio?
En los hechos de la realidad económica de la Rusia actual. En el segundo esquema el centro de gravedad está en el paso de la economía mercantil a la capitalista, en la diferenciación de los productores de mercancías en capitalistas y proletariado. Y si analizamos los fenómenos de la actual economía social de Rusia, veremos que el lugar principal lo ocupa precisamente la diferenciación de nuestros pequeños productores. Si tomamos a los campesinos-agricultores, veremos, por un lado, campesinos que abandonan en masa la tierra, pierden su independencia económica y se convierten en proletarios, y por el otro campesinos que amplían continuamente su área sembrada y mejoran sus cultivos. Por un lado, campesinos que pierden sus aperos de labranza y su ganado, y por el otro campesinos que introducen herramientas más modernas, empiezan a adquirir máquinas, etc. [Véase V. V.: Tendencias progresistas en la explotación agrícola] Por un lado, campesinos que abandonan sus tierras, venden sus nadiel o los entregan en arriendo; por el otro, campesinos que toman en arriendo tierras de nadiel y se lanzan con avidez a la compra de tierras de propiedad privada. Estos son hechos notorios y desde hace _-_-_
~^^*^^ Es decir, en el caso de que hubiera justipreciado y comprendido corree, tamente el significado de la producción de medios de producción.
120 mucho tiempo establecidos~^^*^^, cuya única explicación se halla en las leyes de la economía mercantil, que también diferencian a nuestro campesinado ``comunal'' en burguesía y proletariado. Si tomamos a los artesanos, nos encontraremos que en la época de la posreforma no sólo surgían nuevas industrias artesanales y se desarrollaban con mayor rapidez las viejas [este fenómeno es el resultado de dicha diferenciación del campesinado agricultor, el resultado de una división social progresiva del = trabajo^^**^^], sino que, además, la masa artesana se depauperaba cada vez más, caía en la miseria y perdía su independencia económica, mientras una insignificante minoría se enriquecía a costa de esa masa, acumulaba enormes capitales, se convertía en intermediaria, tomaba en sus manos las ventas y terminaba por organizar en la enorme mayoría de nuestras industrias de kustares un sistema doméstico de producción en gran escala, de tipo ya totalmente capitalista.La presencia de estas dos tendencias opuestas en el seno de nuestros pequeños productores indica con claridad que el capitalismo y el empobrecimiento de las masas no sólo no se excluyen, sino que, por el contrario, se condicionan recíprocamente, y demuestra en forma irrefutable que el capitalismo constituye hoy la base fundamental de la vida económica de Rusia.
He aquí por qué no resulta una paradoja decir que la respuesta al ``problema de los mercados" está precisamente en la diferenciación del campesinado.
No es posible dejar de observar también que el planteo mismo (tan en boga) del famoso ``problema de los mercados'', oculta una serie de absurdos. La fórmula habitual (véase §~I) se basa directamente en las más inverosímiles hipótesis, tales como que los sistemas económicos de la sociedad pueden ser creados o destruidos por voluntad de determinado grupo de personas, de la `` intelectualidad" o del ``gobierno'' (pues de otro modo no cabría plantearse preguntas como ¿``puede'' el capitalismo desarrollarse? o ¿``debe'' Rusia pasar por el capitalismo?, ¿``conviene'' conservar la comunidad rural?, etc.), que el capitalismo impide el _-_-_
^^*^^ Los propios campesinos calificaron muy acertadamente este proceso de ``descampesinización". [Véase Revista rural de la provincia de Nizhni-- Nóveorod, de 1892. N.-N., 1893, fase. III, págs. 186--187.]
^^**^^ Uno de los mayores errores teóricos del señor Nikolai-on e» «1 de que él ignora este fenómeno.
121 empobrecimiento del pueblo, que el mercado es algo separado e independiente del capitalismo, una especie de condición particular de su desarrollo.Si no se rectifican estos absurdos será imposible resolver el problema.
Supongamos, en efecto, que a la pregunta: ``¿puede desarrollarse el capitalismo en Rusia, cuando la masa del pueblo es pobre y continúa empobreciéndose cada vez más?'', se le ocurriera a alguien contestar del modo siguiente: "sí, puede, poraue el capitalismo no se desarrollará a expensas de los artículos de consumo, sino de los medios de producción''. Es evidente, que tal respuesta se basa en la idea en todo sentido justa de que el crecimiento de la productividad global de una nación capitalista se efectúa principalmente a expensas de los medios de producción (vale decir, más sobre la base de éstos que de los artículos de consumo), pero es i>~>ás evidente aun que semejante respuesta no puede hacer avanzar ni en un ápice la solución del problema, así como es obvio que no puede extraerse una deducción justa de un silogismo cuando es correcta la premisa menor, pero absurda la mayor. Semejante respuesta (lo repito una ve/ más) presupone que el capitalismo se desarrolla, va abarcando todo el país, pasa a una etapa, técnica superior (a la gran industria mecanizada), en tanto que la pregunta se basa precisamente en la negación de la posibilidad del desarrollo capitalista y del remplazo de la pequeña producción por la grande.
El ``problema de los mercados" debe ser trasladado de la esfera de las estériles especulaciones sobre "lo posible" v "lo debido" al terreno de la realidad, al del estudio y la explicación de qué características va adquiriendo el orden económico en Rusia y por qué adquiere precisamente esas características y no otras.
Me limitaré a citar algunos ejemplos extraídos del material que tengo a mi disposición, para mostrar de manera concreta qué clase de datos sirven de base a la exposición precedente.
Para mostrar la diferenciación de los pequeños productores y el hecho de que se produce entre ellos no sólo un proceso de empobrecimiento, sino también de creación (relativamente) de la trran economía burguesa, citaré los datos correspondientes a tres distritos exclusivamente agrícolas de la Rusia europea, que pertenecen a distintas provincias: el del Dniéper en la provincia de Táurida, el distrito de Novouzensk en la provincia de Samara y el 122 distrito de Kámishin en la provincia de Sarátov. Los datos fueron extraídos de las recopilaciones de estadísticas de los zemstvos. A fin de adelantarme a posibles objeciones acerca de que los distritos escogidos carecen de características típicas (en nuestras redones remotas, que casi no conocieron el régimen de servidumbre y cuya población data en gran parte de la época posterior a la reforma, de la época del régimen ``libre'', el proceso de diferenciación marchó, en verdad, a paso mucho más acelerado que en el centro del país), diré lo siguiente:
1) De los tres distritos continentales de la provincia de Táurida, hemos elegido el del Dniéper por ser totalmente ruso [0,6 por ciento de hogares de colonos] y estar poblado por campesinos de las comunidades.
2) Los datos sobre el distrito de Novouzensk se refieren únicamente a la población rusa (comunal) [véase Recopilación de datos estadísticos del distrito de Novouzensk, pág. 432--439. Columna a], con exclusión de los llamados jutoríanie~^^*^^, es decir, de los campesinos comunales que se segregaron de la comunidad para establecerse por cuenta propia en tierras adquiridas o arrendadas. La incorporación de estos representantes directos de una agricultura capitalista~^^**^^ aumentaría considerablemente la diferenciación.
3) Con respecto al distrito de Kámishin se ha tomado en cuenta sólo los datos relativos a la población granrusa (de las comunidades).
En esas Recopilaciones, la clasificación se ha hecho de acuerdo con la cantidad de desiatinas sembradas por familia en el caso del distrito del Dniéper y según la cantidad de animales de laboreo en los otros casos.
En el caso del distrito del Dniéper, el grupo pobre está compuesto por los hogares que no cultivan tierra alguna y los que cultivan hasta 10 desiatinas por familia; en los distritos de _-_-_
^^*^^ Pobladores del jútor, explotación agrícola independiente, pero ubicada dentro de la propiedad del terrateniente. (Ed .)
~^^**^^ En la práctica, 2.294 jutorumie poseen 123.252 desiatinas cultivadas (o sea, un promedio de 53 por agricultor). Emplean 2.662 obreros agrícolas (y 234 obreras). Poseen más de 40.000 caballos y bueyes y una gran cantidad de implementos de labor perfeccionados. Véase Recopilación de datos entadaticos del distrito de Novouzensk, pág. 453.
[123] __MISSING__ Table 124 Novoúzensk y Kámishiri, las familias sin animales de tiro y con uno solo. Al grupo medio peí (mecen: en el distrito del Dniéper las familias con 10 a 25 dcsiatinas d.° tierra labrantía por hogar; en el de Novouzensk, las familias con 2-4 animales de tiro cada una y en el de Kámishin, his que poseen 2-3 animales de tiro cada una. En el grupo próspero están incluidas las familias con más de 25 desiatinas de sementaras (distrito del Dniéper) o con más de 4 animales de tiro (distrito de Novouzensk) y con más de 3 (distrito de Kámishin).De estos datos se desprende claramente que dentro de nuestro campesinado agrícola y comunal tiene lugar no un proceso de empobrecimiento y ruina en general, sino de diferenciación en burguesía y proletariado. Una enorme masa de campesinos (el grupo pobre)---aproximadamente la mitad, término medio---pierde su independencia económica. Les corresponde ahora apenas una ínfima parte del total de la agricultura de los campesinos locales, un 13 por ciento (término medio) del área sembrada; a cada hogar le corresponden 3-4 desiatinas de tierra cultivada. Para tener idea de lo que esto significa, diremos que cada familia campesina de la provincia de Táurida, para poder subsistir exclusivamente de su agricultura independiente, sin recurrir a las llamadas ``ocupaciones auxiliares'', necesitaría disponer de 17 a 18 desiatinas sembradas~^^*^^. Resulta claro que los representantes del grupo pobre se mantienen mucho menos con su propia agricultura que con las ocupaciones auxiliares, o sea, con la venta de su fuerza de trabajo. Y si recurrimos a datos más detallados que caracterizan la situación de los campesinos de este grupo, veremos que éste precisamente es el que provee el mayor contingente de campesinos que abandonan su hacienda, que carecen de aperos de labranza, entregan en arriendo sus nadiel y salen en busca de trabajo. Los campesinos de este grupo representan a nuestro proletariado rural.
Pero por el otro lado, entre estos mismos campesinos comunales se destaca, un grupo en todo sentido diferente y de carácter diametralmente opuesto. Los campesinos del grupo superior poseen sementeras 7-10 veces mayores que las del inferior. Si comparamos estas sementeras (de 23 a 40 desiatinas por familia) con la cantidad ``normal'' de desiatinas sembradas que permiten a una _-_-_
^^*^^ En las provincias de Samara y Sarátov, esta norma es inferior en 1 vez y inedia, debido a que la situación de su población es menos próspera.
125 familia vivir holgadamente de la agricultura, veremos que aquéllos superan a ésta en 2--3 veces. Resulta evidente que este campesinado ya se ocupa de la agricultura con el objeto de obtener ganancias, para comerciar con el cereal. Ahorran sumas considerables y las invierten en el mejoramiento de sus haciendas y de sus cultivos, adquiriendo, por ejemplo, máquinas agrícolas y aperos más perfeccionados. En el distrito de Novouzensk, por ejemplo, el 14 por ciento de las familias posee por lo general aperos agrícolas de mejor calidad; en cuanto a los campesinos del grupo superior, el 42 por ciento de las familias posee esta clase de aperos (de tal modo, a los campesinos del grupo superior corresponde el 75 por ciento del total de familias del distrito que poseen aperos agrícolas perfeccionados) y en sus manos está concentrado el 82 por ciento de los aperos de labranza de calidad que posee el ``campesinado''~^^*^^. Los campesinos de este grupo superior ya no pueden arreglarse con su sola fuerza de trabajo para atender sus cultivos, y por ello recurren a la contratación de obreros. En el distrito de Novouzensk, por ejemplo, el 35 por ciento de las familias del grupo superior tiene obreros asalariados permanentes (sin contar a aquellos que se contratan por temporada, por ejemplo, para la cosecha y otras faenas ); lo mismo sucede en el del Dniéper. En una palabra, los campesinos del grupo superior representan ya, indudablemente, la burguesía. Su fuerza se basa, no ya en la explotación de otros productores (como en el caso de los usureros y ``kulaks''), sino en la organización independiente~^^**^^ de la producción: en manos de este grupo, que constituye apenas 1/5 del campesinado, está concentrada ahora más de la mitad del total de la superficie sembrada [tomo el término medio general de los tres distritos]. Si tenemos en cuenta que la productividad del trabajo (es decir, las cosechas) de estos campesinos es infinitamente superior a la que obtienen los proletarios del grupo inferior, que arañan la tierra, no es posible sustraerse a la conclusión de que la principal fuerza motriz en la producción de cereales es la burguesía rural.¿Qué influencia debía ejercer esta división del campesinado en burguesía y proletariado [los populistas no ven en este proceso _-_-_
~^^*^^ En todo el distrito, el campesinado posee 5.724 herramientas agrícolas perfeccionadas.
^^**^^ También basada, naturalmente, en la expoliación, pero ya no de los productores independientes, sino de los obreros.
126 otra cosa que el ``empobrecimiento de las masas"] sobre la magnitud del ``mercado'', es decir, sobre la magnitud de la parte del cereal que se convierte en mercancía? Es evidente que esa parte debía acrecentarse en grado considerable, porque la cantidad de cereal en manos de los campesinos del grupo superior excedía en mucho sus propias necesidades y se enviaba al mercado. Por otro lado, los miembros del grupo interior debían comprar la parte de cereal que les faltaba con el dinero obtenido de su trabajo asalariado.Para citar datos más precisos, sobre este problema tendremos que recurrir, no ya a las recopilaciones de estadísticas de los zíemstvos, sino a la obra de V. Póstnikov, La explotación agrícola \en el sur de Rusia. Póstnikov describe, según datos de las estadísticas de los zemstvos, la explotación agrícola en tres distritos continentales de la provincia de Táurida (Berdiansk, Melitópol y Dniéper), y la analiza tomando los distintos grupos de campesinos [divididos en 6 categorías de acuerdo con la superficie de tierra labrantía de que disponen: = 1) los que no cultivan tierra alguna; 2) los que cultivan hasta 5 desiatinas; = 3) los que cultivan de 5 a 10; 4) de 10 a 25; = 5) de 25 a 50 y = 6) arriba de 50 desiatinas]. Para examinar la relación de los distintos grupos con el mercado, divide la superficie sembrada de cada hacienda agrícola en 4 partes, a saber: = 1) área de mantenimiento, como denomina Póstnikov a la parte que produce la semilla necesaria para la siembra; = 2) área alimentaria, destinada a producir el sustento necesario para la manutención de la familia y los trabajadores; = 3) área forrajera, destinada a proveer de alimento a los animales de labor y, finalmente, = 4) área comercial o mercantil, que provee el producto que se trasforma en mercancía y es enajenado en el mercado. Se sobrentiende que sólo esta última área proporciona ingresos en dinefo, las demás en especie, es decir, productos que son consumidos en la propia hacienda.
Al hacer el cálculo de la dimensión de cada una de estas áreas en los distintos grupos del campesinado según la cantidad de tierra labrantía de que disponen, Póstnikov nos ofrece el siguiente cuadro:
127 Corresponde por 100 des. de superficie sembrada Ingreso en dinero En 3 dist. de la prov. de Táurida || IBO 3" 81 ¿ 0 § g a »| t-" V"l ~i si ||I ¡1 d cj '5T 8 ``I &| S|| lli il o Ép .1 o ~i o »s 5 !*! ``3 « S £ 1 n c < fe ü en rublos D £--- Con sembrados de hasta 5 des. . . . 6 90,7 42,3 ~-39 34.070 3,5 de 5 a 10 des. . . 6 44,7 37,5 + 11,8 3,77 30 140.426 16.851 8 de 10 a 25 des. . . 6 27,5 30 36,5 11,68 191 540.093 194.433 16,4 de 25 a 50 des. . . fi 17,0 25 52 16,64 574 494.095 256.929 34,5 más de 50 des. . . . fi 12,0 21 61 19,52 1.500 230.583 140.656 75 6 42 1.439.267 608.869 17--18 Observaciones al cuadro:1) Póstnikov no da la penúltima columna; el cálculo es mío.
2) Determina el ingreso en dinero partiendo del supuesto de que toda el área comercial está sembrada con trigo y calculando el promedio del rendimiento de la cosecha y el promedio del precio del cereal.
Estos datos demuestran que cuanto más grande es la hacienda, mayor es su carácter mercaí til y mayor la proporción de cereal que produce para la venta [12--38-52--61 por ciento en los respectivos grupos]. Los principales agricultores, los campesinos de los dos grupos más fuertes (poseen más de la mitad de toda la tierra labrantía), venden más de la mitad de toda su producción agrícola [52 y 61 por ciento].
De no haber existido división del campesinado en burguesía y proletariado, o, en otras palabras, si la superficie de tierra labrantía hubiese estado distribuida entre todos los ``campesinos'' ``equitativamente'', todos los campesinos pertenecerían al grupo medio (el que cultiva de 10 a 25 desiatinas), y al mercado llegaría sólo el 36 por ciento del cereal, es decir, el producto de 518.136 desiatinas bajo cultivo (36 por ciento de 1.439.237 = 518.136). En cambio, tal como se desprende del cuadro, ahora va al mercado el 42 por ciento del cereal, producto de 608.869 desiatinas. De 128 este modo, ``el empobrecimiento de las mnsns'', la completa decadencia de las haciendas del 40 por ciento de los campesinos le] grupo pobre one no cultiva más de 10 desiatinasV la formación del proletariado rural, todo esto condujo a míe se lanzara al mercado el producto del cultivo de 90 MIL desintinas~^^*^^.
En modo alguno ouiero decir nne el crecimiento del " mercado" como consecuencia de la diferenciación del campesinado, quede limitado a esto. I/PÍOS de ello. Hornos visto, por eiemnlo, que los campesinos adnuiercn meiryes herramientas de tribaio, es decir, invierten sus ahorros en la "producción de medios de producción''. Hemos visto que además del cereal, en el marcado apareció otra mercancía: la fuer/a de trabajo humana. No menciono todo esto sólo poroue presento este ejemplo con un propósito limitado y particular: mostrar que el empobrecimiento de las masas aquí, en Rusia, conduce efectivamente a la intencífiración del desarrollo de la economía mercantil y capitalista. Eleeí con toda intención un producto como el cereal, que siempre v en todas partes es el que entra más tarde y con mayor lentitud en la circulación mercantil. Por esa razón se analizan las localidades exclusivamente agrícolas.
Tomaré ahora otro ejemplo, que se refiere a una reción puramente industrial, la provincia de Moscú. Los estadísticos de los /emstvos describen la economía campesina en los tomos VI y VII de la Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Mo.fCii que contienen varios estudios excelentes sobre las industrias de ktistares. Me limitaré a citar un pasaie del capítulo La industria arteffinal de encajes~^^**^^, que explica cómo v por qué causas las industrias artesanales campesinas se desarrollaron con particular rapidez en la época posterior a la Reforma.
La industria del encaje nació en la segunda década del présenle siglo en dos aldeas vecinas pertenecientes a la circunscripción de Vorónov, distrito de Podolsk. "En la década de 1840 empieza a extenderse paulatinamente hacia las otras aldeas vecinas, sin llegar, empero, a abarcar todavía una gran región. Mas a partir de _-_-_
^^*^^ 90.733 desiatinas = 6,3 por ciento de toda la superficie sembrada.
^^**^^ Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Moscú. Sección de estadísticas económicas, tomo VI, fase. II. I.as industrias artesanales de la provincia de Moscú, fase. II, Moscú, 1880,
129 1860, en especial en los últimos 34 años de esa década, se propaga con rapidez a todos los alrededores".De las 32 aldeas en que hoy existe esta industria artesanal surgió:
en 2 de las aldeas en 1820 „ 4 ,....... 1840 „ 5 „ „ „ durante la década de 1860 „ 7 „ „ „ „ los años 1870 a 1875 „ 14 „ „ „ „ „ „ 1876 a 1879``Si ahondamos en las causas que dan origen a tal fenómeno ---dice el autor del estudio---, es decir, al de una propagación extraordinariamente rápida de esa industria artesanal, precisamente en el curso de los últimos años, veremos que, por un lado, las condiciones de vida del campesinado en este lapso empeoraron en grado considerable, y por el otro, las necesidades de la población ---de la parte que se halla en situación más favorable---, han cre^ ciclo notablemente".
En confirmación de lo dicho, el autor extrae de las estadísticas del zemstvo de Moscú los siguientes datos, que presento en forma de cuadro~^^*^^: [Véase el cuadro en la pág. 130. Ed.~\
``Estas cifras---continúa el autor---demuestran con elocuencia que el número total de caballos, vacas y ganado menor en esta circunscripción ha aumentado, pero que este incremento de la prosperidad correspondió a individuos aislados, prácticamente a los pertenecientes a la categoría de los campesinos propietarios de 2-3 y más caballos [. ..] Vemos, en consecuencia, que junto con el aumento del número de campesinos que carecen en absoluto de vacas y caballos crece también el de los que cesan de cultivar la tierra: si se carece de animales, tampoco se dispone de suficiente cantidad de abono; la tierra se agota, no vale la pena seguir cultivándola. Para su propio sustento y el-de su familia, para no morirse de hambre, no basta que en la industria artesanal trabajen sólo los hombres---ellos lo hacían también antes, cuando no tenían faenas rurales que realizar---; es menester que también los otros miembros de la familia busquen una ocupación auxiliar...
``...Los guarismos del cuadro nos muestran también otro _-_-_
^^*^^ Omito los datos sobre distribución de las vacas (la conclusión es la misma) y agrego los porcentajes.
[130] __MISSING__ Table. 131 fenómeno: en esas aldeas y poblados aumentó asimismo el número de personas que poseen 2 ó 3 caballos y vacas. Por lo tanto, la prosperidad de estos campesinos se incrementó, pero al mismo tiempo dijimos que 'todas las mujeres y niños de tal o cual aldea trabajan en la industria artesanal'. ¿Cómo se explica tal fenómeno? Para explicárnoslo tendremos que estudiar cómo viven estas aldeas, conocer más de cerca la situación de las familias, y sólo entonces estaremos tal vez en condiciones de juzgar qué origina este tremendo afán de producir mercancías para la venta.``Desde luego, no nos pondremos aquí a investigar en detalle por qué afortunadas circunstancias comienzan a destacarse poco a poco, en el ambiente campesino, los individuos y familias más fuertes, cuál es el origen de su prosperidad y qué condiciones sociales permiten que esa prosperidad, una vez que aparece, pueda crecer con rapidez y aumentar a tal punto que eleva considerablemente a una parte de los aldeanos por sobre los demás. Para observar este proceso, basta citar una de las manifestaciones más comunes de la vida en la aldea. En una aldea dada, cierto campesino tiene fama entre sus vecinos de hombre sano, fuerte, sobrio y trabajador; posee una familia numerosa, en la cual predominan los hijos varones que se distinguen por su misma fuerza física y buenas costumbres; viven todos juntos, la familia no se ha dividido; reciben un nadiel para 4 ó 5 personas. Es evidente que para cultivar esa parcela no hace falta tanta mano de obra. Así, dos o tres de los hijos trabajan permanentemente en una industria artesanal, en la misma localidad o fuera de ella, y sólo cuando hay que segar el heno abandonan por breve tiempo la industria para ayudar a la familia en las faenas rurales. Los ingresos de todos los miembros de la familia no se fraccionan, sino que van a engrosar el patrimonio común: si existen otras circunstancias favorables, este patrimonio excede considerablemente la suma que se invierte para satisfacer las necesidades de la familia. Aparece el ahorro, gracias al cual la familia puede dedicarse a la industria en mejores condiciones: puede comprar la materia prima en efectivo y de primera mano, y vender el artículo elaborado en el momento oportuno, cuando está en precio, sin recurrir a toda clase de 'intermediarios', comerciantes, etc.
``Surge así la posibilidad de contratar a un obrero, después a
otro, o de entregar trabajo a domicilio a campesinos pobres que
ya no tienen medios para desenvolverse independientemente. Dar
132
das estas y otras circunstancias parecidas, la familia fuerte a que
nos referimos ya está en condiciones de obtener beneficios no sólo
de su trabajo exclusivamente personal. No hablamos aquí, por
supuesto, de aquellos casos en que surgen de tales familias
personajes conocidos con el nombre de kulaks o usureros; sólo examinamos
las manifestaciones más comunes en el medio campesino. Los
cuadros incluidos en el tomo II de la Recopilación y
en el fase. 1
del tomo VI muestran con claridad cómo, a medida que empeora
la situación de una parte del campesinado, en la mayoría de los
casos aumenta la prosperidad de otra pequeña parte de éste, o
de individuos aislados.
``A medida que se extienden las ocupaciones en la industria artesanal, se hace más frecuente el intercambio con el mundo exterior, con la ciudad, en este caso concreto con Moscú, y algunos de los hábitos urbanos penetran poco a poco en la vida de la aldea y se manifiestan, al principio, precisamente en el seno de estas familias más prósperas. Aparece el samovar, la vajilla de vidrio y de loza necesaria, la vestimenta es 'más pulcra'. Mientras que al principio esta mayor pulcritud en el vestir se manifiesta entre los hombres en el hecho de que empiezan a usar botas en lugar del calzado rústico, entre las mujeres el uso de zapatos y botitas constituye la culminación de ese proceso; ella prefiere, antes que nada, los percales de vivos colores y dibujos, los pañuelos, los hermosos chales de lana y otras novedades semejantes...
``...Desde 'tiempos inmemoriales' es costumbre en las familias campesinas rusas que la mujer confeccione la ropa del esposo, la suya propia y la de sus hijos [... ] Cuando cultivaban su propio lino, gastaban menos dinero en la compra de telas y demás elementos necesarios para la vestimenta, y ese dinero lo obtenían con la venta de gallinas, huevos, hongos, bayas, de alguna madeja de hilo sobrante o de un retazo de lienzo que no hacía falta. Todo lo demás se producía en casa. Estas condiciones, es decir, la producción doméstica de todos aquellos artículos que se descontaba debían hacer las campesinas, y el hecho de que en ello empleaban todo su tiempo libre de las faenas agrícolas explican, en este caso, el desarrollo extremadamente lento de la industria doméstica del encaje en las aldeas de la circunscripción de Vorónov. Los encajes eran hechos de preferencia por las jóvenes de las familias más pudientes o más numerosas, donde no era indispensable que todas las manos femeninas disponibles se dedicaran al hilado del lino y 133 al tejido del lienzo. Pero poco a poco los percales e indianas baratos empezaron a desalojar al lienzo. A esto se sumaron otras circunstancias: que la cosecha de lino se perdía o que se le ocurría a la mujer hacerle a su esposo una camisa de percal rojo y para ella un vestido más elegante; y así, paso a paso, la costumbre de tejer en casa distintos lienzos y paños para la confección de la vestimenta campesina va desapareciendo o se reduce al mínimo. Y también el tipo de vestimenta va experimentando cambios, debido en parte a la desaparición paulatina de las telas de producción casera y a su remplazo por las de producción fabril...
``... Esto explica que la mayoría de la población se empeñe en producir mercancías para la venta y emplee en ello inclusive toda la mano de obra infantil".
Este sencillo relato de un atento observador muestra con toda claridad cómo se opera en el seno de nuestra masa campesina el proceso de división del trabajo social, cómo todo eso conduce a la intensificación de la producción mercantil [y, por consiguiente, del mercado] y cómo esta producción mercantil por sí sola, es decir, en virtud de las relaciones en que coloca al productor con respecto al mercado, lleva a trasformar la compra y la venta de la fuerza de trabajo humana en el "fenómeno más común".
__ALPHA_LVL2__ VIIIPara finalizar, tal vez no esté de más ilustrar este discutido problema,---ya demasiado cargado de abstracciones, esquemas y fórmulas, nos parece---con el análisis de la argumentación de uno de los más recientes y destacados representantes de la "concepción corriente".
Me refiero al señor Nikolai-on~^^*^^.
Éste ve el mayor ``obstáculo'' para el desarrollo del capitalismo en Rusia en la ``reducción'' del mercado interno y en la " disminución" del poder adquisitivo del campesinado. La capitalización de las industrias artesanales---dice---ha desalojado a la producción doméstica de artículos; el campesino se ve obligado a comprar su vestimenta. Para obtener el dinero necesario, ha tenido que _-_-_
^^*^^ Se sobrentiende que no se trata aquí de analizar toda su obra---ello requeriría un trabajo especial-, sino sólo uno de sus argumentos preferidos.
134 recurrir al cultivo intensivo de la tierra y, debido a que la superficie del nadiel le resultaba insuficiente, fue ampliando sus cultivos hasta mucho más allá de lo que aconseja una agricultura racional; provocó el alza de los precios de las tierras arrendables hasta límites escandalosos, y terminó arruinándose. El capitalismo se cavó su propia fosa, condujo la "economía popular" a la terrible crisis del año 1891, y... se estancó, falto de base en qué apoyarse y sin fuerzas para continuar "por el camino emprendido''. Conciente de que "nosotros nos hemos desviado del orden popular consagrado por los siglos'', Rusia espera ahora... que las autoridades adopten la disposición de "injertar en las comunidades rurales la gran producción".¿En qué consiste el absurdo de esta teoría "siempre nueva" (para los populistas rusos)?
¿Acaso en el hecho de que su autor no comprende la significación de la "producción de medios de producción para medios de producción"? Claro está que no. El señor Nik-on conoce muy bien esta ley, y recuerda inclusive que se había manifestado también aquí (págs. 186, 203 y 204). Es verdad que gracias a su talento para rebatirsq a sí mismo con sus propias contradicciones, a veces olvida esta ley (ver pág. 123), pero lo cierto es que la rectificación de tales contradicciones no rectificaría en modo alguno el razonamiento fundamental (ya citado) del autor.
El absurdo de su teoría radica en que no sabe cómo explicar nuestro capitalismo y elabora sus razonamientos acerca de éste sobre la base de meras ficciones.
El señor Nik.-on considera ``al campesinado'', que quedó arruinado debido al desplazamiento de la producción doméstica por la fabril, como algo homogéneo, orgánicamente unido, que reaccipna como un solo hombre ante todas las manifestaciones de la vida.
Nada de eso sucede en la realidad. La producción mercantil no habría podido surgir en Rusia si no hubiesen existido separadamente las unidades productoras (los hogares campesinos), y todo el mundo sabe que en la práctica, cada uno de nuestros campesinos trabaja solo y con independencia de los demás, que produce por su cuenta y riesgo los productos que son de su propiedad privada, y que establece en forma individual su relación con el " mercado".
Veamos cuál es la situación en el ``campesinado''.
135``Necesitado de dinero, el campesino aumenta su área de cultivo desmedidamente y se arruina.''
Pero sólo el campesino pudiente, que posee semilla para la siembra y suficiente cantidad de aperos de labranza y animales de labor, está en condiciones de ampliar sus cultivos. En efecto, tales campesinos (y son, como es notorio, la minoría) aumentan sus sementeras e intensifican \:\ agricultura a tal punto, que ya no pueden arreglarse sin ayuda de obreros. En cambio, la mayoría no está en condiciones de satisfacer su necesidad de dinero intensificando la agricultura, pues carece de reservas y de suficientes medios de producción. Para obtener dinero, este campesino sale en busca de una ``ocupación auxiliar'', es decir, lleva al mercado, no va sus productos, sino su fuerza de trabajo. El hecho de trabajar fuera del hogar conduce, como es natural, a la posterior decadencia de la explotación agrícola, y este campesino termina por ceder su nadiel en arriendo a un vecino rico de la misma comunidad, quien así redondea su hacienda. Este último, claro está, no consume personalmente el producto del nuevo nadiel, sino que lo lari/n al merendó. Se produce así el "empobrecimiento del pueblo'', el crecimiento del capitalismo y la ampliación del mercado. Pero eso no es todo. Nuestro campesino rico, ocupado totalmente en su explotación agrícola ampliada, ya no puede producir como antes para su propio consumo, digamos, por ejemplo, calzado: le resulta más ventajoso comprarlo hecho. En lo que respecta al campesino empobrecido, también él debe recurrir a la compra de. calzado: no puede producirlo en su hacienda por la sencilla razón de que ya carece de hacienda propia. Surge la demanda de calzado y la oferta de trigo, que proviene del excedente en manos del campesino enriquecido, cuyo desarrollo económico progresivo tanto enternece al señor V. V. Los vecinos artesanos que producen calzado se hallan de pronto en situación parecida a la de los labradores: para poder comprar el cereal que su decadente hacienda ya no produce en cantidad suficiente, es necesario aumentar la producción. Y de nuevo, naturalmente, sólo puede aumentar su producción el artesano que ha acumulado ahorros, vale decir, el representante de la minoría; éste tiene la posibilidad de contratar a obreros o entregar trabajo a domicilio a los campesinos pobres. La mayoría de los artesanos no puede ni pensar en ampliar sus talleres: se darán por contentos si el enriquecido mayorista les "da trabajo'', o sea, si encuentran comprador para su fuerza de 136 trabajo, que es su única mercancía. De nuevo se produce el empobrecimiento del pueblo, el crecimiento del capitalismo y la ampliación del mercado; se da un nuevo empuje al posterior desarrollo y ahondamiento de la división social del trabajo. ¿Dónde se detendrá este movimiento? Nadie podría decirlo, como tampoco nadie podría decir dónde comenzó. Pero esto carece de importancia. Lo importante es sólo el hecho de que tenemos ante nosotros un proceso único orgánico, vivo, el proceso del desarrollo de la economía mercantil y crecimiento del capitalismo. La ``descampesinización'' de la aldea nos muestra el comienzo de ese proceso, su nacimiento, sus etapas iniciales; el gran capitalismo de las ciudades nos muestra su final, sus tendencias. Inténtese separar estos fenómenos, inténtese considerarlos aislada e independientemente uno del otro, y no se podrá dar coherencia a los razonamientos, no se podrá explicar un fenómeno ni el otro, ni el empobrecimiento del pueblo, ni el crecimiento del capitalismo.
Sin embargo, en estos casos ocurre, las más de las veces, que los autores de tales razonamientos, que no tienen principio ni fin, no pueden explicar el proceso y ponen punto final a la investigación declarando que uno de los dos fenómenos, igualmente incomprensibles para ellos [y, por supuesto, precisamente aquel que contradice al "sentimiento moralmente desarrollado de una personalidad con pensamiento crítico"] es ``absurdo'', ``casual'', "cuelga en el aire".
En realidad, lo único que ``cuelga en el aire" son, por supuesto, sus propios razonamientos.
[137]
Ultima página del manuscrito de V. I. Lenin
El llamado problema de los mercados,
1893.
Tamaño reducido.
[138]
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[139]
__ALPHA_LVL1__
QUIÉNES SON LOS ``AMIGOS DEL PUEBLO'' Y CÓMO
Escrito en la primavera y el verano de 1894.
Publicado por primera vez en 1894, en edición hectografiada.
Se publica de acuerdo con el texto de la edición hectografiada de 1894.
[140]
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[141]
__NOTE__ "Parte I" here in original.
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[143]
Rússkoie Bogatstvo ^^10^^ inició una campaña contra los socialdemócratas. Ya en el núm. 10 del año pasado uno de los directores de dicha revista, el señor N. Mijailovski, anunció una ``polémica'' contra "nuestros llamados marxistas o socialdemócratas"~^^*^^. Más tarde apareció un artículo del señor S. Krivenko, titulado Los francotiradores de la cultura (núm. 12) y otro del señor N. Mijailovski, titulado Literatura y vida (núms. 1 y 2 de R. B. de 1894). En cuanto al concepto que la revista tiene de nuestra realidad económica, fue formulado de un modo más completo en un artículo del señor S. luzhakov: Problemas del desarrollo económico de Rusia (en los núms. 11 y 12). En líneas generales, estos señores, que pretenden representar en su revista las ideas y la táctica de los verdaderos ``amigos del pueblo'', son enemigos jurados de la socialdemocracia. Intentaremos, pues, examinar a fondo a estos ``amigos del pueblo'', la crítica que hacen del marxismo, sus ideas y su, táctica.
El señor N. Mijailovski dedica su atención sobre todo a los fundamentos teóricos del marxismo, y por eso se ocupa en especial del análisis de la concepción materialista de la historia. Después de presentar, en líneas generales, el contenido de las numerosas obras marxistas que exponen esta doctrina, el señor Mijailovski comienza su crítica con el siguiente pasaje:
``Ante todo---dice---surge espontáneamente una pregunta: ¿en qué obra expuso Marx su concepción materialista de la historia? En El capital nos dio un ejemplo de unión de la fuerza lógica con la erudición, con el estudio minucioso, tanto de toda la literatura económica, como de los hechos correspondientes. Exhumó a _-_-_
^^*^^ Se alude al artículo de Mijailovski titulado = Literatura y vida, publicado en el núm. 10, de 1893, de Rússkoie Bogatstvo, que provocó la reacción de los marxistas. Algunas de las cartas que éstos enviaron al autor en respuesta a su artículo aparecieron en la revista Büóie, núm. 23, de 1924. (Ed.)
144 teóricos de las ciencias económicas olvidados hace mucho tiempo o que hoy nadie conoce, y no descuida los detalles más nimios de informes de inspectores de fábricas o de declaraciones formuladas por peritos de üiversas comisiones especiales; en una palabra, examinó una enorme cantidad de materiales documentales, bien para fundamentar sus teorías económicas, bien para ilustrarlas. Si ha creado una concepción 'completamente nueva' del proceso histórico, si ha explicado todo el pasado de la humanidad desde un punto de vista nuevo y ha resumido todas las teorías sobre la filosoíía de la historia existentes hasta entonces, lo hizo, por supuesto, con igual ceio: realmente revisó y sometió a un análisis crítico todas las teorías conocidas del proceso histórico y una gran cantidad de hecnos de la historia universal. El parangón con Darwm, tan corriente en la literatura marxista, conmina aun más esta aseveración. ¿En qué consiste toda la obra de Darwm? En algunas ideas de síntesis, estrechamente vinculadas entre sí, que coronan todo un Mont-Jtílanc ue materiales concretos. ¿Pero donde está la obra pertinente de Marx? No existe. Y no sólo no existe obra semejante ue Marx, sino que no la hay en toda la literatura marxista, pese a toda su amplitud cuantitativa y a su difusión.''Este pasaje es sumamente característico para advertir hasta qué punto son poco comprendidos por el público El capital y Marx. Anonadados por la inmensa fuerza probatoria de lo que expone, hacen reverencias ante Marx, lo alaban, pero al mismo tiempo pasan completamente por alto el contenido fundamental de la doctrina y repiten, como si tal cosa, las viejas cantinelas de la "sociología subjetiva''. No se puede menos que recordar con este motivo el acertadísimo epígrafe que Kautsky eligió para su libro sobre la doctrina económica de Marx:
Wer wird nicht einen Klopstock loben? Doch wird ihn jeder lesen? Nein. Wir wollen weniger erhoben Und fleissiger gelesen sein!~^^*^^
_-_-_^^*^^ ``¿Quién dejará de alabar a Klopstock? ¿Pero lo leerán muchos? No. ¡Nosotros preferimos que nos ensalcen menos, pero que nos lean más!'' ( Lessing). (Ed.)
145¡Exactamente! El señor Mijailovski debería ensalzar menos a Marx y leerlo con mayor aplicación, o mejor, meditar con más seriedad sobre lo que lee.
``En El capital Marx nos dio un ejemplo de unión de la fuerza lógica con la erudición'', dice el señor Mijailovski. Y en esta frase ríos da un ejemplo de unión de una frase brillante con un contenido huero, según ha observado un marxista. Y la observación es en todo sentido justa. En efecto, ¿en qué se manifestó esa fuerza lógica de Marx? ¿Qué resultado dio? Al leer el pasaje del señor Mijailovski, que acabamos de reproducir, se puede creer que toda esta fuerza se concentró en las ``teorías económicas" en el sentido más estricto de la palabra, y en nada más. Y para subrayar aún más los estrechos límites del terreno en que manifestó Marx su fuerza lógica, el señor Mijaiiovski acentúa lo de "los detalles más nimios'', lo de la ``minuciosidad'', lo de los "teóricos que hoy nadie conoce'', etc. Es como si Marx no hubiera aportado a los métodos de construcción de estas teorías nada sustancialmente nuevo, nada digno de ser mencionado, como si hubiese dejado a las ciencias económicas dentro de los mismos límites en que las encontró en las obras de los economistas anteriores, sin ampliarlas, sin aportar una concepción "completamente nueva" de esa ciencia. Pero quien haya leído El capital sabe que esta afirmación está totalmente reñida con la verdad. No se puede menos que recordar con este motivo lo que sobre Marx escribió el señor Mijailovski hace f6 años, cuando polemizaba con ese burgués ramplón, el señor I.~Zhukovski~^^*^^. Acaso eran otros los tiempos entonces, o quizás estaban más frescos los sentimientos; lo cierto es que el tono y el contenido de aquel artículo del señor Mijailovski eran completamente distintos.
`` `El objetivo final de esta obra es demostrar la ley del desarrollo [(en el original: "Das ókonomische Bewegungsgesetz'', es decir, la ley económica del movimiento)] de la sociedad moderna', dice C. Marx en El capital, y se atiene estrictamente a su programa.'' Así opinaba el señor Mijailovski en 1877. Veamos, pues, más de cerca este programa estrictamente coherente, según _-_-_
~^^*^^ Se trata del artículo de Mijailovski, "Carlos Marx enjuiciado por I. Zhukovski'', publicado en Otiéchestviennie Zapiski, núm. 10, octubre de 1877. (Ed.)
146 reconoce el propio crítico. El programa consiste en ``demostrar la ley económica del desarrollo de la sociedad moderna".Esta formulación nos coloca ya frente a varios problemas que exigen ser aclarados. ¿Por qué habla Marx de la sociedad " moderna (modern)'', cuando todos los economistas anteriores a él hablaban de la sociedad en general? ¿En qué sentido emplea la palabra ``moderna'', y cuáles son las características por las que él distingue especialmente esta sociedad moderna? Y luego: ¿qué significa la ley económica del movimiento de la sociedad? Estamos acostumbrados a oír decir a los economistas---esta es, por cierto, una de las ideas preferidas de los publicistas y economistas del medio a que pertenece Rússkoie Bogatstvo--- que sólo la producción de valores se encuentra supeditada a leyes económicas, mientras que la distribución, según ellos, depende de la política, de la forma en que las autoridades, los intelectuales, etc., ejerzan su influencia sobre la sociedad. ¿En qué sentido, pues, habla Marx de la ley económica del movimiento de la sociedad, llamándola, por añadidura, unos renglones más abajo, ``Naturgesetz'', ley natural? ¿Cómo entender esto cuando tantos sociólogos de nuestro país han escrito montones de papel para decir que el campo de los fenómenos! sociales ocupa un lugar aparte del campo de los históriconaturales y que, por lo tanto, para estudiar los primeros es necesario emplear un método completamente especial, el "método subjetivo en la sociología"?
Todas estas dudas surgen de un modo natural e inevitable y, claro está, sólo por crasa ignorancia pueden ser dejadas a un lado cuando se habla de El capital. Para esclarecerlas, citemos previamente un pasaje más del mismo prólogo de El capital, algunas líneas más abajo:
``Mi punto de vista---dice Marx---consiste en que considero el desarrollo de la formación económicosocial como un proceso histórico natural.''~^^*^^
Basta sencillamente comparar, aunque sólo sean estas dos citas del prólogo, para advertir que precisamente esa es la idea fundamental de El capital, aplicada, como hemos visto, con estricta coherencia y con rara fuerza lógica. Señalemos al respecto, ante todo, dos circunstancias: Marx se refiere a una sola "formación _-_-_
^^*^^ Veose C. Marx, ob. ctí., t.~I, pág.~7. (id.)
147 económicosociar, a la capitalista, es decir, afirma haber investigado la ley del desarrollo sólo de esta formación y de ninguna otra. Esto en primer lugar. Y en segundo término, advirtamos los métodos con que elabora Marx sus conclusiones: como vimos unas líneas más arriba, el señor Mijailovski dice que estos métodos consistían en el "estudio minucioso de los correspondientes hechos''.Ahora pasemos a analizar esta idea fundamental de El capital, eme ron tanta habilidad intentó pasar por alto nuestro filósofo snbjetivista. ¿En cnié consiste propiamente el concepto de formación económicosocial v en qué sentido puede y debe considerarse el desarrollo de dicha formación como un proceso histórico natural? E«tos son los interrogantes que ahora se nos plantean. Ya he indicado que desde el punto de vista de los viejos (no para Rusia) economistas v sociólogos, el concento de formación económicosocial es completamente superfino: hablan de la sociedad en general, discuten con los Spencer sobre lo que es la sociedad en general, sobre sus fines v su esencia, etc. En tales disquisiciones, estos sociólogos subjetivistas se apoyan en argumentos por el estilo de los que afirman eme el fin de la sociedad consiste en procurar ventajas para todos sus miembros, v que por ello la justicia exige una organización determinada, v los sistemas que no corresponden a esta organización ideal ``(la sociología debe comenzar por cierta utopía'', dice uno de los autores del método subjetivista, el señor Miiailovsld, lo cual caracteriza perfectamente la naturaleza de sus métodos) son anormales y deben ser eliminados. "El objetivo esencial de la sociología---razona, por ejemplo, el spfior Mijailovski---consiste en el estudio de las condiciones sociales en que tal o cual necesidad de la naturaleza humana es satisfecha.'' Como se ve, a este sociólogo sólo le interesa una sociedad que satisfaga a la naturaleza humana, pero en modo alguno le interesan las formaciones sociales que, por añadidura, pueden estar basadas en fenómenos tan en pugna con la "naturaleza humana" como la esclavización de la mayoría por la minoría. Se ve también que, desde el punto de vista de este sociólogo, ni hablar cabe de considerar el desarrollo de la sociedad como un proceso histórico natural. ``(Al reconocer algo como deseable o indeseable, el sociólogo debe hallar las condiciones necesarias para realizar lo deseable o para eliminar lo indeseable'', "para realizar tales y cuales ideales'', razona el mismo señor Mijailovski). Más avín, ni hablar cabe siquiera de un 148 desarrollo, sino cíe diversas desviaciones de lo ``deseable'', de " defectos'', que se han producido en la historia como consecuencia.. ., como consecuencia de que los hombres no han sido inteligentes, no han sabido comprender bien lo que exige la naturaleza humana, no han sabido hallar las condiciones para realizar estos regímenes racionales. Es evidente que la idea fundamental de Marx sobre el proceso histórico natural de desarrollo de las formaciones económicosociales socava hasta las raíces esa moraleja infantil que pretende llamarse sociología. ¿Pero cómo llegó Marx a esta idea fundamental? Lo hizo separando de los diversos campos de la vida social el de la economía, separando de todas las relaciones sociales las de producción, como relaciones fundamentales, primarias, que determinan todas las demás. El mismo Marx describe el proceso de su razonamiento sobre esta cuestión de la siguiente manera:
``El primer trabajo que emprendí para resolver las dudas que me asaltaron fue una revisión ci '.ica de la filosofía hegeliann del = derecho^^11^^. Este trabajo me llevó a la conclusión de que tanto las relaciones jurídicas como las formas políticas no pueden ser deducidas de razones jurídicas v políticas ni explicadas exclusivamente por ellas; aun menos posible es explicarlas e inferirlas de la llamada evolución general del espíritu humano. Tienen sus raíces exclusivamente en las relaciones materiales de vida, cuvo conjunto resume Hegel, siguiendo el precedente de los escritores ingleses v franceses del siglo xvnr, en la denominición de 'sociedad civil'. Pero la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política. El resultado a que llegué por el estudio de esta última puede resumirse así: en la producción material, los hombres deben establecer determinadas relaciones mutuas, relaciones de producción. Éstas corresponden siempre al grado de desarrollo de la productividad que han alcanzado en determinado momento sus fuerzas económicas. El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la bise real sobre la que se erige la superestructura jurídica v política, v a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. De tal modo, el régimen de producción condiciona los procesos de la vida social, política o puramente espiritual. La existencia de dichos procesos, no sólo no depende de la conciencia del hombre, sino, por el contrario, esta última depende de ellos. Pero en determinada fase del desarrollo de su productividad, las fuerzas chocan con las relaciones de producción establecidas entre los hombres. 149 Como consecuencia, los hombres entran en contradicción con lo que constituye una expresión jurídica de las relaciones de producción, es decir, el régimen de propiedad. Entonces, las relaciones de producción dejan de corresponder a la productividad y comienzan a trabarla. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se modifica más o menos rápidamente toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian estas revoluciones hay que distinguir siempre rigurosamente el cambio material ocurrido en las condiciones de producción, que debe ser verificado con la exactitud propia de las ciencias naturales, y el cambio en las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas y filosóficas: en una palabra, las formas ideológicas que introducen en la conciencia de los hombres la idea del conflicto e implican una lucha latente por resolverlo. Como no podemos juzgar a un individuo por lo que piensa de sí, tampoco podemos juzgar estas épocas de revolución por la conciencia que tienen de sí mismas. Por el contrario, hay que explicar esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las condiciones de producción y las condiciones de productividad [. . .] Examinados en sus rasgos generales, los sistemas de producción asiático, antiguo, feudal y el actual sistema burgués, pueden ser considerados como épocas progresistas en la historia de las formaciones económicas de la sociedad"~^^*^^.
Y esta idea del materialismo en la sociología era una idea genial. vSe entiende que por el momento no era sino una hipótesis, pero una hipótesis que por primera vez hacía posible tratar de un modo rigurosamente científico los problemas históricos v sociales. Hasta entonces, como los sociólogos no sabían descender hasta relaciones tan elementales y primarias como las de producción, empezaban directamente por la investigación y el estudio de las formas político-jurídicas, tropezaban con el hecho de que estas formas surgían de tales o cuales ideas de la humanidad, en un momento dado, y no pasaban de ahí; resultaba como si las relaciones sociales fuesen establecidas concientemente por los hombres, Pero esta conclusión, que halló su expresión completa en la idea de El contrato = socio/^^12^^ (cuyos vestigios se notan mucho en _-_-_
^^*^^ Lenin cita el prólogo de Contribución a la crítica de la economía política en traducción propia. Más adelante, en 1914, en el artículo Carlos Marx, Lenin trascribe la cita en una nueva traducción. (Ed .)
150 todos los sistemas del socialismo utópico), estaba completamente en pugna con todas las observaciones históricas. Jamás ha sucedido, ni sucede, que los miembros de la sociedad se representen el conjunto de las relaciones sociales en que viven como aleo definido, inteffral, penetrado por un principio fundamental: por el contrario, la masa se adapta inconcientemente a esas relaciones, v es tan pobre la idea que de ellas tiene como relaciones sociales hsitóricas especiales, que, por ejemplo, sólo últimamente se lr>lló una explicación de las relaciones de intercambio, en las cuales los hombres han vivido durante muchos siglos. El materialismo ha eliminado esta contradicción, profundizando el análisis hasta lleg^r al origen de estas mismas ideas sociales del hombre, v su conclusión de que el desarrollo de las ideas depende del de las cosas es la única compatible con la psicología científica. Además, también en otro sentido esta hipótesis, por vez primera, ha elevarlo la sociología al prado de ciencia. Ha?ta ahora los sociólogos distinguieron con dificultad, en la complicada red de fenómenos sociales, los fenómenos importantes de los que no lo eran (esta es la raíz del subietivismo en sociología), v no supieron encontrar un criterio objetivo para esta diferenciación. El materialismo proporciona un criterio completamente obietivo, al destacar las relaciones de producción como estructura de la sociedad, v al permitir que se aplique a dichas relaciones el criterio científico general de la repetición, cuva aplicación a la sociología negaban los subjetivistas. Mientras se limitaban a las relaciones sociales ideológicas (es decir, relaciones que antes de establecerse pasan por la conciencia~^^*^^ de los hombres), no podían advertir la repetición y regularidad en los fenómenos sociales de los diversos países, v su ciencia, en el mejor de los casos, se limitaba a describir tales fenómenos, a recopilar materia prima. El análisis de las relaciones sociales materiales (es decir, que se establecen sin pasar por la conciencia de los hombres: al intercambiar productos, éstos contraen relan'on^s de producción, aun sin tener conciencia de que ello constituvr una relación social de producción) permitió inmediatamente observar la repetición v la regularidad, v sintetizar los sistemas de TOS divprsos países en un solo concepto fundamental de -formación wcinJ. Esta síntesis fue la única que permitió pasar de la descripción de _-_-_^^*^^ Se entiende, por supuesto, que se trata siempre de la conciencia de las relaciones sociales y no de otras.
151 los fenómenos sociales (y de su valoración desde el punto de vista del ideal) a su análisis rigurosamente científico, que subraya, por ejemplo, qué diferencia a un país capitalista de otro y estudia qué tienen en común todos ellos.Por último, en tercer lugar, esta hipótesis creó, además, por primera vez, la posibilidad de existencia de una sociología científica, porque sólo reduciendo las relaciones sociales a las de producción, y estas últimas al nivel de las fuerzas productivas, se obtuvo una base firme para representarse el desarrollo de las formaciones sociales como un proceso histórico natural. Y se sobrentiende que sin tal concepción tampoco puede haber ciencia social. (Los subjetivistas, por ejemplo, reconocen que los fenómenos históricos se rigen por leyes, pero no pudieron ver su evolución como un proceso histórico natural, precisamente porque no iban más allá de las ideas y fines sociales del hombre, y no supieron reducir estas ideas y estos fines a las relaciones sociales materiales.)
Y he aquí que Marx, que formuló esta hipótesis en la década del 40, emprende el estudio de materiales documentados (Nota bene). Toma una de las formaciones económicosociales---el sistema de la economía mercantil---y sobre la base de una gigantesca cantidad de datos (que estudió durante no menos de 25 años) proporciona un análisis sumamente minucioso de las leyes que rigen el funcionamiento de esta formación y de su desarrollo. Este análisis se limita exclusivamente a las relaciones de producción existentes entre los miembros de la sociedad: no recurre una sola vez, para explicar las cosas, a los factores que se encuentran fuera de estas relaciones de producción. Marx permite ver cómo se desarrolla la organización mercantil de la economía social, cómo ésta se trasforma en economía capitalista y crea clases antagónicas (ya dentro del marco de las relaciones de producción): la burguesía y el proletariado; cómo dicha economía desarrolla la productividad del trabajo social y aporta con ello un elemento que entra en contradicción inconciliable con los fundamentos de la propia organización capitalista.
Tal es el esqueleto de El capital. Pero el caso es que Marx no se dio por satisfecho con este esqueleto, que no se limitó sólo a la "teoría económica'', en el sentido habitual de la palabra; al explicar la estructura y el desarrollo de una formación social determinada exclusivamente por las relaciones de producción, siempre y en todas partes estudió las superestructuras correspondientes a 152 estas relaciones de producción, cubrió de carne el esqueleto y le inyectó sangre. Por ello obtuvo El capital un éxito tan gigantesco, pues esta obra del ``economista alemán" presentó ante los ojos del lector toda la formación social capitalista como un organismo vivo, con los diversos aspectos de la vida cotidiana, con las manifestaciones sociales reales del antagonismo de clases propio de las relaciones de producción, con su superestructura política burguesa destinada a salvaguardar el dominio de la clase de los capitalistas, con sus ideas burguesas de libertad, igualdad, etc., con sus relaciones familiares burguesas. Ahora se comprende que la comparación con Darwin es en todo sentido exacta: El capital es "algunas ideas de síntesis, estrechamente vinculadas entre sí, que coronan todo un Mont-Blanc de materiales concretos''. Y si el que leyó El capital no advirtió estas ideas de síntesis, la culpa ya no será de Marx, quien hasta en el prólogo, como vimos más arriba, habla de ellas. Más aún, semejante comparación es justa, no sólo en su aspecto exterior (que no se sabe por qué interesó especialmente al señor Mijailovski), sino también en su aspecto interior. Así como Darwin puso fin a la idea de que las diversas especies de animales y plantas no están ligadas entre sí, son casuales, "creadas por Dios" e invariables, y ubicó por primera vez la biología sobre una base completamente científica, estableciendo la variabilidad y la continuidad de las especies, así Marx puso fin a la concepción de la sociedad como una suma mecánica de individuos sujetos a toda clase de cambios por voluntad de las autoridades (o, lo que es lo mismo, por voluntad de la sociedad y de los gobiernos), suma que se produce y cambia casualmente, y ubicó por primera vez la sociología sobre una base científica, al formular el concepto de formación económicosocial como conjunto de determinadas relaciones de producción, al establecer que el desarrollo de estas formaciones constituye un proceso histórico natural.
Ahora, desde la aparición de El capital, la concepción materialista de la historia no es ya una hipótesis, sino una tesis científicamente demostrada; mientras no exista otro intento de explicar en forma científica el funcionamiento y desarrollo de alguna formación social---precisamente de una formación social y no de los fenómenos de la vida cotidiana de un país, o de un pueblo, o aun de una clase, etc.---, otro intento capaz de poner en orden "los hechos correspondientes'', tal como lo supo hacer el materialismo; capaz de dar, asimismo, un cuadro vivo de una formación 153 determinada explicándola de un modo rigurosamente científico; mientras no exista ese intento, la concepción materialista de la historia será sinónimo de ciencia social. El materialismo no es ``una concepción preferentemente científica de la historia'', romo lo cree el señor Mijailovski, sino la única concepción científica de la historia.
Ahora bien, ¿es posible imaginar caso más curioso que el que existan personas que, habiendo leído El capital, no hayan encontrado en él materialismo? ¿Dónde está?, pregunta con sincera perplejidad el señor Mijailovski.
Leyó el Manifiesto comunista y no advirtió que en él se da una explicación materialista de los sistemas contemporáneos--- jurídicos, políticos, familiares, religiosos, filosóficos---, y que inclusive li crítica de las teorías socialistas y comunistas busca y encuentra el oriüen de dichos sistemas en determinadas relaciones de producción.
Levó la Míserifli de Ja Filosofía v no advirtió que el análisis de la sociología de Proudhon se hace allí desde el punto de vista materialista, que la crítica de la solución de los más diversos problom.-is históricos propuestos por Proudhon parte de los principios riel materialismo; que líis propias indicaciones del autor sobre las fuentes en que es preciso buscar los datos para solucionar estos problemas constituyen referencias sobre las relaciones de producción.
Leyó El capital y no advirtió que tenía ante sí un modelo de análisis científico, materialista, de una---y la más compleja--- formación sot ial, un modelo reconocido por todos y por nadie superado. Y he aquí que se sienta y ejercita su poderoso intelecto en este profundo problema: "¿en qué obra expuso Marx su concepción materialista de la historia?''
Quienquiera conozca las obras de Marx podría responderle con otra pregunta: ¿en qué obra no expuso Marx su concepción materialista de la historia? Pero el señor Mijailovski conocerá sin duda las investigaciones materialistas de Marx, sólo cuando éstas estén clasificadas y adecuadamente indicadas en algún sofístico trabajo sobre historia de algún Karéiev~^^*^^ con el membrete: " materialismo económico".
_-_-_^^*^^ N. Karéiev. Véase V. I. Lenin, ob. cit., ``Biografías'', tomo complementario 1. (Ed,)
154Pero lo más curioso de todo es que el señor Mijailovski acusa a Marx de no haber ``analizado [¡sicl] todas las teorías conocidas del proceso histórico''. Esto es ya divertidísimo. ¿Pero en qué consistían las nueve décimas partes de esas teorías? En suposiciones puramente apriorísticas, dogmáticas y abstractas acerca de qué es la sociedad, qué es el progreso, etc. (Cito con toda intención ejemplos afines a la inteligencia y al corazón del señor Mijailovski.) Esas teorías son inservibles por el hecho mismo de su existencia, son inservibles debido a sus métodos básicos, a su carácter total e irremediablemente metafísico. Porque comenzar preguntando qué es la sociedad y qué es el progreso significa comenzar por el final. ¿Cómo se puede llegar a una concepción de la sociedad y el progreso en general, si no se ha estudiado en particular formación social alguna, si no se ha sabido siquiera establecer esa concepción, si no se ha sabido siquiera encarar un estudio serio, un análisis objetivo de cualesquiera de las relaciones sociales? Es el síntoma más evidente de la metafísica por la que comenzaba toda ciencia: cuando no se sabía iniciar el estudio de los hechos, se inventaban a priori teorías generales que siempre eran estériles. El químico metafísico, incapaz todavía de investigar en los hechos los procesos químicos, inventaba teorías sobre la fuerza de la afinidad química. El biólogo metafísico hablaba de lo que eran la vida y la fuerza vital. El psicólogo metafísico razonaba sobre lo que era él alma. El método mismo era absurdo. No se puede razonar sobre el alma sin explicar en particular los procesos psíquicos: el progreso debe consistir aquí precisamente en abandonar las teorías generales y las construcciones filosóficas sobre lo que es el alma, y saber ubicar sobre una base científica el estudio de los hechos que caracterizan tales o cuales procesos psíquicos. Por ello la acusación del señor Mijailovski es exactamente como si un psicólogo metafísico, después de haberse pasado la vida haciendo `` indagaciones" sobre lo que es el alma (sin saber explicar con exactitud ni el más elemental fenómeno psicológico), se pusiese a acusar a un psicólogo científico de no haber revisado todas las teorías conocidas sobre el alma. Él, este psicólogo científico, ha rechazado las teorías filosóficas sobre el alma y empezado directamente por el estudio del sustrato material de los fenómenos psíquicos---los procesos nerviosos---; analizó y explicó, por ejemplo, tales o cuales procesos psíquicos. Y he aquí que nuestro psicólogo metafísico lee este, trabajo, lo alaba por estar bien descritos los procesos y 155 estudiados los hechos, pero queda insatisfecho. ¡Cómo!---se emociona y se agita el filósofo al oír a su alrededor conversaciones sobre la concepción completamente nueva de la psicología aportada por este sabio, sobre el método especial de la psicología científica---, ¿pero en qué obra se expone este método? ¡Pero si en este trabajo hay ``sólo hechos'! ¡No contiene un ápice de revisión "de todas las teorías filosóficas conocidas sobre el alma"! ¡No es en absoluto la obra adecuada!
Del misino modo, por cierto, El capital no es una obra adecuada para el sociólogo metafísico, quien no advierte la esterilidad de los razonamientos apriorísticos sobre lo que es la sociedad, ni comprende que tales métodos, en lugar de contribuir al estudio y explicación del problema, sólo conducen a suplantar el concepto de la sociedad por las ideas burguesas de un mercader inglés o por los ideales filisteos socialistas de un demócrata ruso, y nada más. Precisamente por eso todas estas teorías de la filosofía de la historia surgieron y desaparecieron como pompas de jabón, y fueron, en el mejor de los casos, síntomas de las ideas y relaciones sociales de su tiempo; no hicieron avanzar un solo paso la comprensión, por el hombre, de las relaciones sociales, aunque sólo se tratase de relaciones aisladas, pero reales (y no las que "correspondan a la naturaleza humana''). El paso gigantesco hacia adelante que Marx dio en ese sentido consiste, precisamente, en haber arrojado por la borda todos esos razonamientos sobre la sociedad y el progreso en general, y en haber ofrecido, en cambio, un análisis científico de una sociedad y de un progreso: de la sociedad y el progreso capitalistas. ¡Y el señor Mijailovski lo acusa de haber comenzado por el principio y no por el final, por el análisis de los hechos y no por las conclusiones finales, por el estudio de relaciones sociales particulares, históricamente determinadas, y no por teorías generales sobre lo que son esas relaciones sociales en general! Y pregunta: "¿Dónde está la obra pertinente?" |¡0h, sabihondo, sociólogo subjetivistaü
Si nuestro filósofo subjetivista se hubiera limitado a su perplejidad para decidir en cuál de las obras está fundamentado el materialismo, sólo sería una desgracia a medias. Pero él---a pesar de no haber encontrado en parte alguna, no sólo una fundamentación, sino ni siquiera una exposición de la concepción materialista de la historia (o quizá, precisamente por no haberla encontrado)---, comienza por atribuir a dicha doctrina pretensiones que 156 jamás manifestó. Cita a Blos para demostrar que Marx proclamó una concepción completamente nueva de la historia, y pasa luego a decir con todo descaro que esta teoría pretende haber "explicado a la humanidad su pasado'', haber explicado "todo [¿¡¡sic!!?J el pasado de la humanidad'', etc. ¡Pero si esto es totalmente falso! Dicha teoría sólo pretende explicar la organización social capitalista, y ninguna otra. Si la aplicación del materialismo al análisis y la explicación de una sola formación social dio resultados tan brillantes, es de todo punto de vista natural que el materialismo aplicado a la historia no sea ya una hipótesis, sino una teoría científicamente comprobada; es de todo punta de vista natural que la necesidad de semejante método se extienda también a las demás formaciones sociales, aunque éstas no hayan sido sometidas a un estudio especial de los hechos ni a un análisis detallado, lo mismo que la idea del trasformismo, demostrada con respecto a un número suficiente de hechos, se extiende a todo el campo de la biología, aunque con respecto a algunas especies de animales y plantas no se haya llegado a establecer todavía con exactitud el hecho de su trasformación. Y del mismo modo que el trasformismo está lejos de pretender explicar ``toda'' la historia de la formación de las especies, sino que sólo coloca los métodos de esa explicación en un plano científico, el materialismo aplicado a la historia jamás ha pretendido explicarlo todo, sino sólo indicar, según la expresión de Marx en ¡Eí capital, el "único método científico" de explicar la historia~^^*^^. Puede juzgarse por esto lo ingeniosos, serios y decentes que son los métodos que el señor Mijailovski emplea en su polémica, cuando comienza por tergiversar a Marx, atribuyendo al materialismo aplicado a la historia absurdas pretensiones de "explicarlo todo'', de hallar "la llave de todos los candados de la historia" ((pretensiones que Marx, naturalmente, rechazó al punto y en forma muy mordaz, en su = ``carta''~^^13^^ acerca de los artículos de Mijailovski); ironiza luego a propósito de estas pretensiones inventadas por él mismo, y por último, citando pensamientos exactos de Engels---exactos, porque esta vez nos da una cita y no una paráfrasis---en el sentido de que la economía política, tal como la entienden los materialistas, "está todavía por crearse'', que "todo lo que de ella hemos recibido se limita" a la historia de _-_-_
^^*^^ Véase C. Marx, ob. ctt., t. I, pág. 299, en nota. (Ed.)
157 la sociedad capitalista~^^*^^ ¡extrae la conclusión de que "estas palabras restringen en mucho el campo de acción del materialismo económico"! ¡Qué ilimitada ingenuidad o qué ilimitada presunción debe de tener una persona para pensar que semejantes malabarismos pasarán inadvertidos! ¡Primero tergiversa a Marx, luego ironiza sobre la base de su propia mentira, más tarde cita pensamientos exactos y por último tiene la insolencia de declarar que con éstos se limita el campo de acción del materialismo económico!La categoría y la calidad del malabarismo del señor Mijailovski pueden verse en el ejemplo siguiente: "Marx no las fundamenta en parte alguna"---las bases de la teoría del materialismo económico---, dice el señor Mijailovski. "Es cierto que Marx, junto con Engels, tenía el propósito de escribir una obra sobre la historia de la filosofía y la filosofía de la historia e inclusive la escribió (en 1845--1846), pero esa obra no fue publicada. Engels dice: 'La primera parte de esta = obra~^^14^^ es una exposición de la concepción materialista de la historia, que sólo demuestra cuan insuficientes eran entonces nuestros conocimientos de la historia económica'. De este modo---concluye el señor Mijailovski---, los puntos fundamentales del 'socialismo científico' y de la teoría del materialismo económico fueron descubiertos y más tarde expuestos en el Manifiesto, en una época en que, según propia confesión de uno de sus autores, eran insuficientes los conocimientos que poseían para emprender semejante obra.''
¿Verdad que es graciosa esta crítica? Engels dice que eran escasos sus conocimientos de ``historia'' económica y que, por lo mismo, dejaron de publicar su obra de carácter ``general'' sobre la historia de la filosofía. El señor Mijailovski lo tergiversa de tal modo, que resulta que tenían conocimientos insuficientes "para una obra" como la elaboración de los "puntos fundamentales del socialismo científico'', es decir, de la crítica científica del régimen burgués que ya se había formulado en el Manifiesto. Una de dos: o el señor Mijailovski es incapaz de entender la diferencia que existe entre el intento de abarcar toda la filosofía de la historia y el de explicar científicamente el régimen burgués, o supone que Marx y Engels no tenían conocimientos suficientes para la _-_-_
^^*^^ F. Engels, Anti-Dühring, Sección segunda: Economía política, capítulo I. Objetivo y método. (Ed .)
158 crítica de la economía política. En este caso, el señor Mijailovski comete una crueldad al no darnos a conocer sus opiniones respecto de dicha insuficiencia, sus enmiendas y adiciones. La decisión de Marx y Engels de no publicar la obra históricofilosófica, y de concentrar todas sus fuerzas en el análisis científico de una sola organización social, sólo demuestra un muy alto grado de honradez científica. En cambio, la decisión del señor Mijailovski, de ironizar sobre la base de esta su adulteración, diciendo que Marx y Engels al exponer sus concepciones reconocían la insuficiencia de sus conocimientos para elaborarlas, sólo exhibe métodos polémicos que no atestiguan ni inteligencia ni sentido del decoro.Otros ejemplo más: "En la fundamentación del materialismo económico como teoría histórica---dice el señor Mijailovski---, quien más hizo fue el alter ego de Marx: Engels. Éste tiene un trabajo histórico especial: El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado en relación [im Anschluss] con los conceptos de Morgan. Este 'Anschluss' es notable. El libro del norteamericano Morgan apareció muchos años después que Marx y Engels, de un modo completamente independiente de Morgan, proclamaron las bases del materialismo económico.'' Y luego, dice Mijailovski que "los adeptos del materialismo económico han adherido" a este libro y, además, como en los tiempos prehistóricos no había lucha de clases, introdujeron una ``enmienda'' a la fórmula de la concepción materialista de la historia, y señalaron que paralelamente a la producción de valores materiales es elemento determinante la producción del hombre mismo, es decir, la procreación, que desempeñó un papel preponderante en la época primitiva, cuando la productividad del trabajo estaba aún muy poco desarrollada.
``El gran mérito de Morgan---dice Engels---consiste en haber encontrado en los vínculos gentilicios de los indios norteamericanos la clave para descifrar importantísimos enigmas, no resueltos aún, de la historia antigua griega, romana y germánica.''~^^*^^
``De modo -sentencia sobre este punto el señor Mijailovski--- que a fines de la década del 40 se descubrió y proclamó una concepción completamente nueva, materialista, auténticamente científica de la historia, concepción que ha sido para la ciencia de la _-_-_
^^*^^ Véase C. Marx y F. Engels, Obras escogidas, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1957, pág. 562. (Ed.)
159 historiadlo que la teoría de Danvin para las actuales ciencias naturales.'' Pero esta concepción -repite una vez más el señor Mijailovski- jamás ha sido científicamente fundamentada:``No sólo no fue comprobada en el extenso y variado campo de los hechos \\El capital no es la obra 'pertinente', sólo contiene hechos y estudios minuciosos!], sino que ni siquiera fue suficientemente motivada, aunque sólo sea por la crítica y la exclusión de otros sistemas de la filosofía de la historia.'' El libro de Engels Herrn E. Diilmngs Umwalzung der Wissenschaft~^^*^^ "sólo contiene ingeniosos intentos hechos de paso'', y el señor Mijailovski, por lo tanto, considera posible eludir por completo una gran cantidad de problemas sustanciales tratados en esta obra, a pesar de que esos "ingeniosos intentos" demuestran con gran ingenio la vacuidad de las sociologías que "comienzan por las utopías'', y a pesar de que en dicha obra se somete a una crítica minuciosa la "teoría de la violencia'', según la cual son los regímenes político-jurídicos los que determinan los regímenes económicos; teoría que con tanto tesón defienden los señores que escriben en Rússkoie Bogatstvo. En efpcto, es mucho más fácil, claro está, formular, a propósito de una obra, alguna frase trivial que analizar seriamente aunque sólo sea uno de los problemas resueltos de un modo materialista en dicha obra; además, no hay peligro en hacerlo, puesto que es de suponer que la censura jamás autorizará su traducción, de modo que el señor Mijailovski puede llamarla ingeniosa, sin temer por su propia filosofía subjetiva.
Aun más característica e instructiva (para ilustrar el hecho de que la lengua le ha sido dada al hombre para ocultar sus pensamientos o para dar forma de pensamiento a la vacuidad) es la opinión sobre El capital de Marx. "El capital contiene brillantes páginas de contenido histórico, PERO [un ``pero'' magnífico, que ni siquiera es ``pero'', sino el famoso ``mals'' que traducido al ruso significa: "las orejas no crecen más arriba de la frente"], por el objetivo mismo de la obra, esas páginas están adaptadas a un solo período histórico determinado, y no confirman las tesis fundamentales del materialismo económico, sino simplemente se refieren al aspecto económico de un grupo determinado de fenómenos históricos.''
En otras palabras: El capital ---sólo dedicado al estudio _-_-_
^^*^^ IM subversión de la Hencin por pl señor Dilhring (Anti-Dtíhring). (Ed.)
160 precisámente de la sociedad capitalista---ofrece un análisis materialista de esta sociedad y de sus superestructuras, ``PERO'' el señor Mijailovski prefiere silenciar este análisis: se trata, vean ustedes, de "un solo período'', mientras que el señor Mijailovski quiere englobar todos los períodos, y englobarlos así para no tratar período alguno en particular. Se entiende que para conseguirlo, es decir, para abarcar todos los períodos, sin trotar ninguno a fondo, exista un solo camino: el de los lugares y frases comunes, ``brillantes'' pero vacíos. Y nadie podrá equipararse al señor Mijailovski en el arte de salir del paso con frases. Resulta, pues, que no vale la pena referirse (por separado) al fondo de los estudios de Marx, porque éste "no confirma las tesis fundamentales del materialismo económico, sino simplemente se refiere al aspecto económico de un grupo determinado de fenómenos históricos''. ¡Qué profundidad de pensamiento! ¡"No confirma'', sino que "simplemente se refiere"! ¡Con qué simpleza, en realidad, puede todo problema ser escamoteado con una frase cualquiera! Por ejemplo, cuando Marx señala en forma reiterada cómo las relaciones entre los productores de mercancías forman la base de la igualdad de derechos civiles, del contrato libre y otros fundamentos del Estado ¡urídico, ¿qué es esto?, ¿afirma así el materialismo o ``simplemente'' se refiere a él? Con la modestia que le es propia, nuestro filósofo se abstiene de referirse al fondo del asunto, y extrae directamente conclusiones de sus "ingeniosos intentos" de dar muestras de brillante elocuencia sin decir nadf``No es de extrañar---dice en su conclusión---que, cuarenta años después de la proclamación de la teoría que pretendía explicar la historia universal, la historia antigua de Grecia, Roma y Alemania siga siendo para ella un enigma sin solución; y que la clave para descifrar ese enigma haya sido dada, primero por un hombre completamente ajeno a la teoría del materialismo económico, que no sabía nada de ella; y segundo, con la ayuda de un factor que no es económico. El término 'producción del hombre mismo', es decir, la procreación, término al cual se aferra Engels para conservar aunque sólo sea el vínculo verbal con la fórmula fundamental del materialismo económico, deja una impresión un tanto jocosa. Pero se ve obligado a reconocer que durante muchos siglos la vida de la humanidad no se modeló según esta fórmula.''
¡En realidad, señor Mijailovski, usted polemiza con muy "poco ingenio"! La teoría consistía en que para ``explicar'' la historia 161 hay que buscar las bases, no en las relaciones ideológicas, sino en las relaciones materiales de la sociedad. La falta de datos concretos no permitió aplicar este método al análisis de algunos de los fenómenos más importantes de la historia antigua de Europa, como ser la organización = gentilicia^^15^^, que debido a ello siguió siendo un enigma~^^*^^. Pero he aquí que el abundante material reunido en Norteamérica por Morgan le permite analizar la esencia de la organización gentilicia, y llega a la conclusión de que es necesario buscar la explicación, no en la-; relaciones ideológicas (por ejemplo, en las de carácter jurídico o religioso), sino en las materiales. Es evidente que este hecho confirma brillantemente el método materialista, y nada más. Y cuando el señor Mijailovski, poniendo reparos a esta doctrina, dice que primero halló la clave para estos dificilísimos enigmas históricos un hombre " completamente ajeno" a la teoría del materialismo económico, sólo puede uno preguntarse hasta qué grado las personas no saben distinguir lo que está a su favor cíe lo que les inflige una durísima derrota. En segundo lugar, razona nuestros filósofo, la procreación no es un factor económico. ¿Pero dónde ha leído que Marx o Engels se refieran necesariamente al materialismo económico? Al caracterizar su concepción del mundo, la llaman sencillamente materialismo. Su idea fundamental (expuesta en forma completamente determinada, aunque no sea más que en la cita de Marx dada más arriba) consistía en que las relaciones sociales se dividen en materiales e ideológicas. Las últimas sólo constituyen la superestructuras de las primeras, que se van formando al margen de la voluntad y de la conciencia del hombre, como (resultado) forma de las actividades del hombre destinadas a asegurar su existencia. La explicación de las formas político-jurídicas---dice Marx en la cita dada más arriba---hay que buscarla en las "relaciones materiales de vida''. Y bien, ¿no será que el señor Mijailovski cree que las relaciones referentes a la procreación pertenecen a las relaciones ideológicas? Sus explicaciones sobre este punto son tan características, que vale la pena detenerse en ellas.
_-_-_^^*^^ Tampoco en este caso pierde el señor Mijailovski la ocasión de ironizar: ¿cómo, pues, se compagina la concepción científica de la historia y el enigma de la historia antigua? En cualquier manual puede usted ver, señor Mijailovski, que el problema de la organización gentilicia es de los más difíciles, y que para su explicación se han formulado numerosas teorías.
162``Por más que nos ingeniemos sobre la procreación---dice--- y tratemos de establecer aunque sólo sea una relación verbal entre ella y el materialismo económico; por más que se entrelace, en la complicada red de fenómenos de la vida social, con otros fenómenos, incluyendo los económicos, tiene sus propias raíces fisiológicas y psíquicas. [¡¿Está usted diciendo a criaturitas y lactantes, señor Mijailovski, que la procreación tiene raíces fisiológicas?! ¿A quién pretende embaucar?] Y esto nos recuerda que los teóricos del materialismo económico no sólo no han ajustado sus cuentas con la historia, sino tampoco con la psicología. No cabe la menor duda de que los vínculos gentilicios han perdido su significación en la historia de los países civilizados, pero es dudoso que se pueda afirmar lo mismo, con igual seguridad, en cuanto a las relaciones directamente sexuales y familiares. Se entiende que éstas sufrieron fuertes cambios bajo la presión de la vida, la cual, en general, se hace más compleja, pero con cierta destreza dialéctica se podría demostrar que no sólo las relaciones jurídicas, sino también las propias relaciones económicas, constituyen una superestructura de las sexuales y familiares. No nos ocuparemos de ello, pero indicaremos aunque sólo sea la institución de la herencia.''
Por fin consiguió nuestro filósofo abandonar la región de las frases vacías~^^*^^ y encarar los hechos, hechos determinados, que hacen posible una comprobación y que no permiten ``embaucar'' tan fácilmente en lo que se refiere al fondo del asunto. Veamos, pues, cómo demuestra nuestro crítico de Marx que la institución de la herencia es una superestructura de las relaciones sexuales y familiares. "Se dejan en herencia---razona el señor Mijailovski--- productos de la producción económica. [¡"Productos de la producción económica"! ¡Qué estilo! ¡Qué bien suena! ¡Y qué lenguaje tan elegante!] Y la propia institución de la herencia está condicionada hasta cierto punto por el hecho de existir la competencia económica. Pero ante todo, también se dejan en herencia valores no materiales, lo que se manifiesta en el cuidado de educar a los _-_-_
^^*^^ En realidad, ¿de qué otro modo podría llamarse el método de reprochar a los materialistas el no haber ajustado sus cuentas con la historia, sin intentar, no obstante, analizar literalmente ninguna de las numerosas explicaciones materialistas de los diversos problemas históricos, dadas por los materialistas; o el de afirmar que se podría demostrar, pero que no nos vamos a ocupar de ello?
163 hijos en el espíritu de los padres.'' ¡De modo que la educación de los hijos pasa a la categoría de herencia! Por ejemplo, el Código Civil de Rusia contiene un artículo donde se dice que "los padres deben procurar formar el carácter de sus hijos mediante la educación familiar, contribuyendo a los propósitos del gobierno''. ¿Será eso lo que nuestro filósofo llama institución de la herencia? "Y segundo---aunque nos mantengamos exclusivamente en el terreno económico---, siendo la institución de la herencia inconcebible sin productos de la producción que se trasmiten por herencia, tampoco es concebible sin los productos de la 'procreación'; sin ellos y sin esa compleja e intensa psicología que la acompañan directamente.'' (¡Pero obsérvese el lenguaje: la compleja psicología "acompaña" a los productos de la procreación! ¡Qué maravilla!) ¡De modo que la institución de la herencia es una superestructura de las relaciones familiares y sexuales, porque la herencia es inconcebible sin la procreación! ¡Pero si esto es un verdadero descubrimiento de América! Hasta ahora todo el mundo suponía que la procreación no podía explicar la institución de la herencia así como la necesidad de alimentarse no puede explicar la institución de la propiedad. Hasta hoy todo el mundo creía que si en Rusia, por ejemplo en la época del florecimiento del sistema de los ``pomestie''^^16^^, la tierra no podía trasmitirse por herencia (ya que sólo se la consideraba propiedad condicional), había que buscar la explicación de esto en las particularidades de la organización social de entonces. Por lo visto, el señor Mijailovski supone que se explica, simplemente, porque el estado psíquico que acompañaba a los productos de la procreación de los señores feudales de aquella época se distinguía por su escasa complejidad.Ráspese al "amigo del pueblo"---podemos decir, parafraseando la conocida sentencia---y se encontrará al burgués. En realidad, ¿qué otro sentido pueden tener estas disquisiciones del señor Mijailovski sobre el vínculo de la institución de la herencia con la educación de los niños, con la psicología de la procreación, etc., sino el de que esta institución es tan eterna, necesaria y sagrada como la educación de los niños? Por cierto que el señor Mijailovski procuró dejarse una salida y declara que "la institución de la herencia está condicionada, hasta cierto punto, por el hecho de existir la competencia económica''. Pero esto no es sino un intento de eludir el problema sin dar una respuesta clara, y, además, un intento llevado a cabo con medios incompetentes. ¿Cómo podemos tener 164 en cuenta esta observación cuando nada se nos dice de hasta qué "cierto punto" precisamente depende la herencia de la competencia, ni se aclara para nada cómo precisamente se explica esa relación entre la competencia y la institución de la herencia? En efecto, esta institución presupone la propiedad privada y ésta sólo surge con la aparición del intercambio. Descansa sobre la base de la especialización ya naciente del trabajo social y de la enajenación de los productos en el mercado. Por ejemplo, cuando todos los miembros de la primitiva comunidad indígena americana elaboraban colectivamente los productos que necesitaban, no era posible la propiedad privada. Pero cuando en la comunidad penetró la división del trabajo y sus miembros empezaron a ocuparse por separado en la producción de un objeto cualquiera, vendiéndolo en el mercado, entonces surgió la institución de la propiedad privada como manifestación de ese aislamiento material de los productores de mercancías. Tanto la propiedad privada como la herencia son categorías de regímenes sociales en los que ya se han formado familias separadas poco numerosas (monogámicas) y ha empezado a desarrollarse el intercambio. El ejemplo del señor Mijailovski demuestra justamente lo contrario de lo que él quería demostrar.
¡El señor Mijailovski hace otra referencia a hechos, que también constituye una perla en su género! "En cuanto a los vínculos gentilicios---sigue el señor Mijailovski, corrigiendo el materialismo---, éstos han palidecido en la historia de los pueblos civilizados, en parte, ciertamente, bajo la influencia de las formas de producción [otra vez un subterfugio, sólo que más desacertado aun. ¿Qué clase de formas de producción? ¡Otra frase vacíal], pero en parte se han disuelto en su propia continuación y generalización: en los vínculos nacionales.''
¡De modo que los vínculos nacionales constituyen la continuación y generalización de los vínculos gentilicios! Es evidente que el señor Mijailovski extrae sus conceptos sobre la historia de la sociedad de las mismas fábulas infantiles que se enseña a los escolares. La historia de la sociedad---pregona esta doctrina dogmática---consiste en que al comienzo existía la familia, esa célula de toda sociedad~^^*^^; luego la familia creció hasta formar toda una _-_-_
^^*^^ Idea puramente burguesa: las familias pequeñas, separadas, empezaron a predominar sólo en el régimen burgués; no existían en absoluto en las __NOTE__ Footnote cont. on page 165. 165 tribu, y ésta hasta formar una nación. Si el señor Mijailovski repite este absurdo infantil con aire grave, sólo demuestra---aparte cíe tocio lo demás---qur no tiene la menor idea ni siquiera de la marcha de la historia rusa. Si se puede hablar de vida gentilicia en la antigua Rusia, no cabe duda de que en la Edad Media, en la época de los zares moscovitas, no existían ya los vínculos gentilicios, es decir, que el Estado no se basaba en uniones gentilicias, sino en uniones locales; los terratenientes y los monasterios aceptaban a campesinos de diversos lugares, y las comunidades formadas de este modo constituían uniones puramente territoriales. Pero apenas cabía hablar entonces de vínculos nacionales en el sentido propio de la palabra: el Estado se dividía en ``territorios'' separados algunos de los cuales eran inclusive principados, que conservaban huellas vivas de su anterior autonomía, particularidades de administración y a veces tropas propias (los boyardos locales iban a la guerra al frente de sus propias mesnadas), fronteras aduaneras propias, etc. Sólo el nuevo período de la historia rusa (aproximadamente desde el siglo xvn) se caracteriza por la fusión realmente efectiva de todas estas regiones, territorios y principados en un todo. Pero no fueron motivo de esta fusión los vínculos gentilicios, estimadísimo señor Mijailovski, y ni siquiera su continuación y generalización, sino la intensificación del intercambio entre las regiones, el crecimiento gradual de la circulación de mercancías, la concentración de los pequeños mercados locales en un solo mercado general para toda Rusia. Y como los dirigentes y amos en este proceso fueron los capitalistas comerciantes, la formación de esos vínculos nacionales no podía ser otra cosa que la formación de los vínculos burgueses. El señor Mijailovski contradice su propia afirmación con los dos hechos que él mismo indica, sin proporcionarnos otra cosa que modelos üe trivialidades burguesas: trivialidades, porque explica la institución de la herencia por la procreación y su psicología, y la nacionalidad por los vínculos gentilicios; burguesas, porque confunde las categorías y superestructuras de una formación social históricamente determinada (basada en el intercambio) con categorías tan generales y _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 164. épocas prehistóricas. Nada caracteriza más a un burgués que la aplicación de los rasgos del régimen contemporáneo a todas las épocas y a todos los pueblos.
166 eterñas como la educación de los hijos y los vínculos ``dilectamente'' sexuales.En este sentido es característico que en cuanto nuestro filósofo subjetivista intenta pasar de frases a indicaciones concretas basadas en hechos, se queda empantanado. Y por lo visto se siente a sus anchas en esa situación no tan pulcra: está tranquilamente sentado, acicalándose y salpicando lodo a su alrededor. Se le antoja, por ejemplo, refutar la tesis de que la historia es una serie de episodios de la lucha de clases, y helo ahí declarando, con aire de gran pensador, que eso es un ``extremismo''. Dice: "La Asociación Internacional de los Trabajadores~^^17^^ fundada por Marx, organizada para los fines de la lucha de clases, no impidió que los obreros franceses y alemanes se degollaran y se arruinaran mutuamente'', lo cual, según él, demuestra que el materialismo no ajustó las cuentas "al demonio del amor propio nacional y del odio nacional''. Semejante afirmación demuestra, por parte del crítico, la más crasa incomprensión de que los muy reales intereses de la burguesía comercial e industrial constituyen la base principal de este odio, y que hablar del sentimiento nacional como de un factor independiente sólo significa escamotear la esencia de la cuestión. Por cierto, ya hemos visto cuan profundamente sabia es la concepción que de la nacionalidad tiene nuestro filósofo. El señor Mijailovski sólo sabe hablar de la Internacional en tono irónico, al estilo de Burenin~^^*^^: "Marx era el jefe de la Asociación Internacional de los Trabajadores, que por cierto se ha disuelto pero que renacerá''. Claro que si se ve el nec plus ultra de la solidaridad internacional en el sistema del intercambio ``justo'', como lo hace con trivialidad pequeñoburguesa el cronista de noticias del interior en el núm. 2 de Rússkoie Bogatstvo, y no se entiende que el intercambio, el justo y el injusto, siempre presupone y comprende el dominio de la burguesía, y que sin aniquilar la organización económica basada en el intercambio es imposible terminar con los choques internacionales, comprenderemos por qué se mofa continuamente de la Internacional. Entonces entenderemos que el señor Mijailovski no puede concebir en modo alguno la sencilla verdad de que el único medio de combatir el odio nacional consiste en que la _-_-_
^^*^^ V. Burenin, colaborador del periódico reaccionario Nóvoie Vrémia. Lenin usa este nombre como sinónimo de procedimientos deshonestos en la polémica. (Ed .)
167 clase de los oprimidos se organice y se agrupe estrechamente para luchar contra la clase de Jos opresores en cada país, y que estas organizaciones nacionales de obreros se unan en un solo ejército obrero internacional para luchar contra el capital internacional. En cuanto a que la Internacional no impidió que los obreros se mataran mutuamente, será suficiente recordar al señor Mijailovski los acontecimientos de la Comuna de París, que demostraron la verdadera posición del proletariado organizado frente a las clases dirigentes que hacían la guerra.Lo que más indigna en toda esta polémica del señor Mijailovski son sus métodos. Si no le satisface la táctica de la Internacional, si no comparte las ideas en nombre de las cuales se organizan los obreros europeos, debería, por lo menos, criticarlas abierta y francamente, exponiendo sus puntos de vista sobre una táctica más conveniente o sobre concepciones más acertadas. Pero no hace ninguna objeción precisa ni clara, y se limita lisa y llanamente a esparcir, en una mar de frases, burlas absurdas. ¿Cómo no decir que esto es lodo? Sobre todo teniendo en cuenta que en Rusia no se permite legalmcnte defender las ideas y la táctica de la Internacional. Los mismos métodos emplea el señor Mijailovski para polemizar con los marxistas rusos: sin tomarse la molestia de formular de buena fe y con exactitud tales o cuales tesis de éstos para someterlas a una crítica directa y determinada, prefiere aferrarse a fragmentos de la argumentación marxista oídos al vuelo y deformarlos. Juzgue el lector por sí mismo:
``Marx era demasiado inteligente y demasiado erudito para creer que fue él precisamente quien descubrió la idea de la necesidad histórica y de que los fenómenos sociales se rigen de acuerdo con leyes determinadas [. . . ] En los peldaños más bajos [de la escalera marxista]~^^*^^ no se sabe esto [que "la idea de la necesidad histórica no es una novedad inventada o descubierta por Marx, _-_-_
~^^*^^ A propósito de este término absurdo es preciso observar que el señor Mijailovski destaca especialmente a Marx (demasiado inteligente y demasiado erudito para que nuestro crítico pueda criticar en forma directa y abierta alguna de sus tesis), luego u Engels ``(de una inteligencia no tan creadora" ) y después a personas más o menos independientes, como Kautsky y los otros marxistas. ¿Pero qué significado serio puede tener esta clasificación? Si al crítico no le satisfacen los divulgadores de Marx, ¿quién le impide corregirlos de acuerdo con Marx? No hace nada de eso. Por lo visto, quiso ser ingenioso, pero sólo consiguió ser trivial.
168 sino una verdad establecida ya desde hace mucho"], o por lo menos tienen una idea vaga del gasto de fuerzas y de energías intelectuales hecho durante siglos para establecer dicha verdad.''Claro que semejantes declaraciones pueden en efecto impresionar al público que oye hablar por primera vez del marxismo, v entre este público puede lograrse con facilidad el objetivo del crítico: tergiversar, ironizar y ``triunfar'' (palabra que, según dicen, emplean los colaboradores de Rússkoie BoeflUtvo al comentar los artículos del señor Mijailovski). Quien conozca aunque sea un poco a Marx, verá inmediatamente hasta qué punto es falso y huero semejante método. Se puede no estar de acuerdo con Marx, pero no se puede negar que haya formulado con la más completa precisión aquellas de sus concepciones que constituyen una novedad con respecto a los socialistas anteriores. La novedad consiste en que los socialistas anteriores, para fundamentar sus concepciones, consideraban suficiente demostrar la opresión de las masas bajo el régimen existente, la superioridad de un régimen en el que cada uno reciba lo que hava elaborado, demostrar que tal régimen ideal corresponde a la "naturaleza humana'', al concepto de una vida" racional y moral, etc. Marx entendía cine era imposible conformarse con semejante socialismo. No se limitó a caracterizar el régimen existente, a juzgarlo y condenarlo-, le dio una explicación científica, redujo ese régimen existente, diferente en los distintos Estados de Europa y fuera de ella, a una base común: a la formación social capitalista, cuvas leyes de funcionamiento v desarrollo analizó objetivamente (demostró la necesidad de la explotación en semejante régimen). Tampoco creía posible Marx conformarse con la afirmación de que sólo el régimen socialista corresponde a la naturaleza humana, como sostenían los grandes socialistas utópicos y sus pobres epígonos, los sociólogos subjetivistas. Con el mismo ¡málisis objetivo del régimen capitalista demostró la necesidad de su trasformación en régimen socialista (Todavía volveremos al aspecto de cómo lo demostró Marx v cómo lo refuta el señor Mijailovski.) De aquí que los marxistas hablen con tanta frecuencia de la necesidad. La tergiversación aportada por el señor Mijailovski a este asunto es evidente: ha pasado por alio todo el contenido efectivo de la teoría, toda su esencia, y presenta el problema de tal modo que, según él, tocia la teoría se reduce A una sola palabra, a la ``necesidad'' (que "no puede ser la i'mica base cuando se trata de cuestiones prácticas complejas''), como 169 si la demostración de esta teoría consistiese en que así lo exige la necesidad histórica. En otras palabras, guarda silencio sobre el contenido de la doctrina, se aterra sólo a una de sus reiteradas expresiones y ahora comicn/a nuevamente a ironizar a propósito de la "moneda desgastada" en la que él mismo se empeñó en convertir la doctrina de Marx. Por supuesto, no seguiremos paso a paso estas bufonadas, porque ya los conocemos de sobra. Dejémoslo que haga cabriolas para divertir y complacer al señor Burenin (quien no en vano estimula al señor Mijailovski en Nóvoie \ remuí '''), dejémoslo que después de haber hecho reverencias a Marx siga ladrando desde su rincón: "su polémica con los utopistas y los idealistas es unilateral', es decir, lo es sin necesidad de que los marxistas repitan los argumentos de esa polémica. Estos exabruptos no tienen otra denominación que ladridos, porque no aportan literalmente ni una sola objeción real, determinada, comprobable, a esta polémica: de modo que, aun cuando intervendríamos gustosos en la discusión sobre este tema, pues consideramos esta polémica de suma importancia para la solución de los problemas socialistas rusos, simplemente no podemos contestar a este ladrido y sí sólo encogernos de hombros y decir:
"¡Bravo debe ser el faldero, cuando ladra al elefante!"~^^*^^
No deja de tener interés el razonamiento que el señor Mijailovski agrega a continuación, sobre la necesidad histórica, pues nos descubre, aunque sea en parte, el verdadero caudal ideológico de "nuestro conocido sociólogo" (título del que goza el señor Mijailovski, juntamente con el señor V.~V.~^^**^^, entre los representantes liberales de nuestra "sociedad culta''). Se refiere al ' conflicto entre la idea de la necesidad histórica y la importancia de la actividad individual": los hombres públicos se equivocan al considerarse como actores, siendo así que "se los hace actuar'', que sólo son "títeres movidos desde misteriosos bastidores por las leyes inmanentes de la necesidad histórica''; semejante conclusión, según él, se deduce de esa idea, que él por lo tanto califica de " estéril" y ``difusa''. Es probable que no todos los lectores sepan de dónde tomó el señor Mijailovski toda esta necedad de los títeres, _-_-_
^^*^^ De la fábula del famoso escritor ruso Krilov "El elefante y el faldero''. (Ed.)
^^**^^ V. Vorontsov. Véase V. I. Lenin, ob. cit., "Biografías'', tomo complementario 1. (Ed.)
170 etc. Es que este es uno de los temas preferidos por el filósofo subjetivista: la idea del conflicto entre el determinismo y la moralidad, entre la necesidad histórica y la importancia del individuo. Para ello borroneó un montón de papeles, llenó un abismo con sus absurdas habladurías sentimentales y pequeñoburguesas: para solucionar este conflicto a favor de la moralidad y el papel del individuo. En realidad no existe tal conflicto: lo inventó el señor Mijailovski, temeroso (y no sin razón) de que el determinismo quite terreno a la moralidad pequeñoburguesa por la cual tanto cariño siente. La idea del determinismo que establece la necesidad de los actos del hombre y rechaza la absurda leyenda del libre albedrío, no niega en un ápice la inteligencia ni la conciencia del hombre, como tampoco la valoración de sus acciones. Muy por el contrario, sólo la concepción determinista permite hacer una valoración rigurosa y acertada, sin imputar todo lo imaginable al libre albedrío. Del mismo modo, tampoco la idea de la necesidad histórica menoscaba en nada el papel del individuo en la historia: toda la historia se compone precisamente de acciones de individuos que son indudablemente personalidades. El verdadero problema que surge al valorar la actuación social del individuo consiste en saber qué condiciones aseguran el éxito de esta actividad, qué garantiza que esa actividad no resultará un acto aislado que se pierda en el mar de los actos opuestos. De la misma manera se plantea el problema que resuelven de modo diferente los socialdemócratas y los demás socialistas rusos: ¿cómo la actividad destinada a realizar el régimen socialista debe atraer a las masas para lograr resultados serios? Es evidente que la solución de esta cuestión depende directa e inmediatamente de la idea que se tenga de la agrupación de las fuerzas sociales en Rusia, de la lucha de clases que constituye la realidad rusa; y aquí el señor Mijailovski sólo vuelve a dar rodeos en torno del asunto, sin intentar siquiera plantearlo con exactitud y tratar de darle esta o la otra solución. Como es sabido, la solución socialdemócrata de la cuestión se basa en el concepto de que el régimen económico ruso es considerado como una sociedad burguesa de la cual sólo puede haber una salida, que emana necesariamente de la esencia misma del régimen burgués: la lucha de clases del proletariado contra la burguesía. Es evidente que una crítica seria debería precisamente refutar, bien este concepto de que nuestro régimen es un régimen burgués, bien la concepción de la esencia de dicho régimen y de las leyes de su 171 desarrollo; pero el señor Mijalovski ni piensa en abordar problemas serios. Prefiere escaparse por la tangente con frases sin contenido, diciendo que la necesidad es un concepto demasiado general, etc. ¡Pero toda idea, señor Mijailovski, será un concepto demasiado general, si le sacamos antes, como si se tratara de un arenque ahumado, todo su contenido y luego nos ocupamos sólo de su piel! Esa piel, que oculta problemas realmente graves, y de candente actualidad, es el campo predilecto del señor Mijailovski, quien subraya con especial orgullo, por ejemplo, que "el materialismo económico elude o enfoca de un modo falso el problema de los héroes y de la multitud''. Obsérvese que la cuestión de precisar de qué clases en lucha se trata y sobre qué terreno se va constituyendo la realidad rusa es, por lo visto, para el señor Mijailovski un asunto demasiado general, y lo pasa por alto. En cambio, las relaciones entre el héroe y la multitud---no importa si esta multitud se compone de obreros, campesinos, fabricantes o terratenientes--- le interesan sumamente. Es posible que sean cosas ``interesantes'', pero reprochar a los materialistas que empleen todos sus esfuerzos en resolver los problemas que tienen relación directa con la liberación de la clase trabajadora significa ser aficionado a la ciencia filistea, y nada más. Para concluir su ``crítica'' (?) del materialismo, el señor Mijailovski nos ofrece otro intento de falsear los hechos y un truco más. Afirma que duda de que Engels tenga razón cuando dice que El capital ha sido silenciado por los economistas profesionales~^^*^^ (¡aduciendo como argumento la peregrina afirmación de que en Alemania hay numerosas universidades!), y agrega: "Marx no tenía presente en modo alguno a este círculo de lectores [los obreros] y esperaba algo también de los hombres de ciencia''. Esto es totalmente falso: Marx comprendía muy bien cuan poca imparcialidad y crítica científica podía esperarse de los representantes burgueses de la ciencia, y en el Epílogo a la segunda edición de El capital lo dice con toda claridad: "El hecho de que El capital haya sido tan rápidamente comprendido en amplios círculos de la clase obrera alemana es el mejor premio a mi trabajo. El señor Meyer, que en lo relativo a cuestiones económicas sostiene el punto de vista burgués, formuló en un folleto _-_-_^^*^^ F. Engels: Prefacio a la primera edición de El origen de la familia, la propiedad privada y él Estado (véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., pág. 561). (Ed.)
172 editado durante la guerra franco-prusiana, un pensamiento muy justo: el gran sentido teórico \der grosse theoretvsche Sinn], que se consideraba patrimonio de los alemanes, ha desaparecido por completo entre las llamadas clases cultas de Alemania, pero en cambio renace en la clase obrera.''~^^*^^El truco se refiere una vez más al materialismo, v su estructura es en todo sentido igual a la de la primera falsedad: "La teoría [del materialismo] jamás ha sido científicamente fundamentada ni comprobada''. Tal es la tesis. Y sigue l-i demostración: "Algunas buenas paginas, de contenido histórico, de Engels, Kautsky y otros (como también en el estimado trabajo de Blos) podrían prescindir de la etiqueta del materialismo económico, puesto que [obsérvese: "¡puesto que"!] en la práctica [sic!] se tiene en cuenta en ellas toda la vida social en conjunto, aunque en este acorde prevalece la nota económica''. Conclusión. . . "El materialismo económico no se ha justificado en la ciencia".
¡Procedimiento conocido! Para demostrar la inconsistencia de una teoría, el señor Mijailovski comienza por tergiversarla, atribuyéndole el absurdo propósito de no tomar en consideración todo el conjunto de la vida social, mientras que, muy al contrario, los materialistas (los marxistas) fueron los primeros socialistas que subrayaron la necesidad de analizar, no sólo el aspecto económico, sino todos los aspectos de la vida social~^^**^^; luego hace constar _-_-_
^^*^^Véase C. Marx, oh. cit., t. I, pág. 9. (Ed.}
^^**^^ El capital y la táctica de los socialdemócratas lo ponen de manifiesto con claridad a diferencia de los socialistas anteriores. Marx sostenía abiertamente que no había que limitarse al aspecto económico. En 1843, al elaborar el proyecto de programa de una revista que se editaría [se trata de Deutsch-Franzosische Jahrbücher. (Ed.) Marx escribía a Ruge: "El principio socialista, en conjunto, representa también aquí un solo aspecto [. . . J Nosotros, en cambio, debemos prestar igual atención a otro aspecto, a la existencia teórica del hombre, y por lo tanto hacer objeto de nuestra crítica la religión, la ciencia, etc. [.. . ] Así como la religión constituye el índice de las luchas teóricas de la humanidad, así el Estado político es el índice efe las luchas prácticas de la humanidad. De este modo, el Estado político, dentro de los límites de su forma, expresa sub specie reí publicae [desde el punto de vista político], todas las luchas, necesidades e intereses sociales. Por lo tanto, hacer objeto de crítica el problema político más especial---por ejemplo, la diferencia entre el sistema estamental y el sistema representativo---no significa en modo alguno descender de la hauteur des principes [de la altura de los principios. (Ed.)], pues este problema expresa en el lenguaje político la diferencia entre la dominación del hombre y la dominación de la propiedad privada. De __NOTE__ Footnote cont. on page 173. 173 que ``en la práctica" los materialistas explicaban ``bien'' todo el conjunto de la vida social por el factor económico (cosa que, como es evidente, refuta al autor), y por último llega a la conclusión de que el materialismo ``no se ha justificado''. ¡En cambio, señor Mijailovski, sus trucos están perfectamente justificados!
Estos son todos los recursos de que se vale el señor Mijailovski para ``refutar'' el materialismo. Repito que no se trata de crítica alguna, sino de charlatanería hueca y presuntuosa. Si preguntásemos a cualquiera qué objeciones aduce el señor Mijailovski contra el punto de vista de que las relaciones de producción constituyen la base de las demás; cómo refutó la exactitud de los conceptos de formación social y de proceso histórico natural del desarrollo de estas formaciones elaborados por Marx mediante el método materialista; cómo demostró que son erróneas las explicaciones materialistas de los diversos problemas históricos, aunque sólo sean las que dan los escritores que él cita; si preguntásemos todo esto a cualquiera, la respuesta sería una: no ha refutado nada, no ha opuesto nada y no ha demostrado inexactitud alguna. No hizo más que dar vueltas, tratando de escamotear el fondo del problema con frases y componiendo de paso toda clase de subterfugios absurdos.
Difícilmente puede esperarse algo serio de un crítico como éste, cuando en el núm. 2 de Rússkoie Bogatstvo sigue refutando al marxismo. La diferencia consiste en que su capacidad de inventar trucos se ha agotado ya, y empieza a utilizar los inventados por otros.
Para comenzar, se extiende sobre lo ``complejo'' de la vida social. Tomemos, por ejemplo, dice, el galvanismo; también se relaciona con el materialismo económico, ya que los experimentos de Galvani "hicieron impresión" también a Hegel. [Qué ingenioso! ¡Con el mismo éxito se podría establecer una relación entre el señor Mijailovski y el emperador de China! ¡¿Qué se deduce de todo esto, sino que hay personas que se complacen en decir tonterías?!
``La esencia del curso histórico de las cosas---continúa el señor Mijailovski---, por ser inasequible en general, tampoco ha _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 172. modo que el crítico no sólo puede, sino que debe referirse a estos problemas políticos (que a un socialista de cortos alcances le parecen no merecer atención alguna)".
174 sido comprendida por la doctrina del materialismo económico, aunque, por lo visto, se apoya en dos pilares: en el descubrimiento de las formas de producción e intercambio que lo determinan todo, y en la ineluctabilidad del proceso dialéctico.''¡De modo que los materialistas se apovan en la " ineluctabilidad" del proceso dialéctico! En otras palabras, basan sus teorías sociológicas en las = tríadas~^^19^^ de Hegel. Estamos ante la vulgar acusación de que el marxismo acepta la dialéctica hegeliana, acusación que parecía ya bastante desgastada por los críticos burgueses de Marx. Incapaces de oponer algo sustancial a la doctrina, esos señores se aferraban a la manera de expresarse de Marx, atacabnn la procedencia de su teoría, creyendo poder socavar así su esencia. Y el señor Mijailovski no repara en recurrir a tales métodos. Le sirve de motivo para ello un capítulo de la obra de Enírpls contra Dühring~^^*^^. Al refutar los ataques de Dühring contra la dialéctica de Marx, Engels dice que Marx famas pensó ni remotamente, en ``demostrar'' algo con las tríadas de Hegel; que sólo estudiaba e indagaba el proceso real, y el único criterio de verdad de una teoría era para él su concordancia con la realidad. Y si al hacerlo, dice, resultaba a veces que el desarrollo de algún fenómeno social coincidía con el esquema de Hegel: tesis-- negación-negación de la negación, esto no tiene nada de extraño, porque no es raro en absoluto aue ocurra en la naturaleza. Y Engels empieza a dar ejemnlos del ámbito de la historia natural (el desarrollo de una semilla) v social (cómo, por ejemplo, al principio existió el comunismo primitivo, luego la propiedad privada y más tarde la socialización capitalista del trabajo; o al principio el materialismo primitivo, luego el idealismo v finalmente el materialismo científico, etc.). Para todo el mundo es evidente que el centro de gravedad de la argumentación de Engels es que la misión de los materialistas consiste en describir adecuada y correctamente el verdadero proceso histórico, y que insistir en la dialéctica, recoger ejemplos llamados a demostrar la exactitud de la tríada no son más que vestigios del hegelianismo del cual nació el socialismo científico, vestigios de su modo de expresarse. En efecto, una vez aue se ha declarado categóricamente que es absurdo ``demostrar'' algo con las tríadas, cosa que nadie pensaba _-_-_
^^*^^ Véase F. Engels, Anti-Dühring (Sección primera: Filosofía, capítulo XIII. Dialéctica. Negación de la negación). (Ed .)
175 hacer, ¿qué significado pueden tener los ejemplos de procesos ``dialécticos''? ¿No está claro que se trata sólo de una indicación del origen de la doctrina, y nada más? El mismo señor Mijailovski lo presiente, cuando dice que no debe echarse en cara a la teoría su origen. Pero para ver en los razonamientos de Engels algo más que el origen de la teoría, es evidente que sería necesario demostrar que por lo menos un problema histórico ha sido resuelto por los materialistas, no basándose en los hechos respectivos, sino mediante las tríadas. ¿Probó a demostrarlo el señor Mijailovski? En modo alguno. Por el contrario, él mismo se vio obligado a reconocer que "Marx ha llenado hasta tal punto el esquema dialéctico vacío con un contenido concreto, que se lo puede separar de dicho contenido como se separa la tapa de un recipiente, sin cambiar nada" (luego hablaremos de la excepción que hace aquí el señor Mijailovski, refiriéndose al futuro). Si esto es así, ¿por qué entonces se ocupa el señor Mijailovski con tanta aplicación de la tapa que nada cambia? ¿Por qué dice que los materialistas "se basan" en la incontrovertibilidad del proceso dialéctico? ¿Por qué declara, al combatir esta tapa, que combate contra uno de los ``pilares'' del socialismo científico, siendo esto una completa falsedad?Se sobrentiende que no voy a seguir paso a paso la forma en que el señor Mijailovski analiza los ejemplos de las tríadas, porque, repito, ello nada tiene que ver con el materialismo científico, ni con el marxismo ruso. Sin embargo sería interesante saber qué fundamento tenía el señor Mijailovski para tergiversar de tal modo la actitud de los marxistas hacia la dialéctica. Dos fundamentos: en primer lugar, oyó campanas y no sabe dónde; en segundo lugar, fabricó (o mejor dicho, tomó de Dühring) un subterfugio más.
Ad~1~^^*^^: El señor Mijailovski se encontraba continuamente, al leer la literatura marxista, con el "método dialéctico" en la ciencia social, con el "pensamiento dialéctico'', siempre en la esfera de las cuestiones sociales (la única de que se trata), etc. En su simpleza espiritual (y ojalá fuese sólo simpleza) creyó que este método consistía en resolver todos los problemas sociológicos según las leyes de la tríada hegeliana. Si hubiera abordado el tema con mayor atención, no habría podido dejar de convencerse de lo absurdo de esta concepción. Marx y Engels llamaron método _-_-_
^^*^^ En cuanto al punto 1. (Ed.)
176 dialéctico ---por oposición al metafísico---, sencillamente, al método científico en sociología, consistente en considerar a la sociedad como un organismo vivo, que se halla en continuo desarrollo (y no como algo mecánicamente enlazado y que, por ello, permite toda clase de combinaciones arbitrarias de elementos sociales aislados ) y para cuyo estudio es necesario realizar un análisis objetivo de las relaciones de producción que constituyen una formación social determinada, estudiar las leyes de su funcionamiento y desarrollo. Más abajo procuraremos ilustrar la relación entre el método dialéctico y el metafísico (este último engloba también, sin duda, el método subjetivo en sociología) con argumentos del propio señor Mijaiiovski. Ahora sólo subrayaremos que quienquiera haya leído la definición y descripción del método dialéctico que dan tanto Engelá (en la polémica con Dühring: Del socialismo utópico al socialismo científico) como Marx (en varias notas de El capital y en el Epílogo a la segunda edición, así como en Miseria de la filosofía)~^^*^^ habrá visto que para nada se habla allí de las tríadas de Hegel, y que todo se reduce a considerar la evolución social como un proceso histórico natural del desarrollo de las formaciones económicosociales. Para demostrarlo citaré in extenso la descripción que sobre el método dialéctico da la revista Viéstnik Evropi, en su núm. 5 de 1872 (en el artículo: El punto de vista en Crítica de la economía política de C. Marx)~^^**^^, que Marx cita en el Epílogo a la segunda edición de El capital. Marx dice allí que el método que empleó en El capital no fue bien entendido. ``Los críticos alemanes ponen el grito en el cielo, naturalmente, hablando de la 'sofística hegeliana'''. Y para exponer con mayor claridad su método, trascribe la descripción que de él se hace en dicho artículo: ``Para Marx---se dice allí---sólo una cosa tiene importancia, a saber: encontrar la ley que rige los fenómenos que investiga, y es para él de suma importancia la ley del cambio, del desarrollo de esos fenómenos, de su tránsito de una forma a otra, de un sistema de relaciones sociales a otro. Por lo mismo, _-_-_~^^*^^ Véase la exposición metódica y el desarrollo del método dialéctico marxista en las obras de Lenin, Materialismo y empiriocriticismo, Cuadernos filosóficos, Carlos Marx, y otros. (Ed .)
^^**^^ Este artículo (firmado I. K.-n) de I. Kaufman, profesor de la Universidad de Petersburgo, fue considerado por Marx como una acertada exposición del método dialéctico (véase C. Marx, El capital, ed. cit., t. I, págs. 13-
177 Marx se preocupa de una sola cosa: demostrar por medio de investigaciones científicas exactas la necesidad de determinados sistemas de relaciones sociales y precisar, del modo más acabado posible, los hechos que le sirven de puntos de partida y de apoyo. Para este objeto le basta plenamente con demostrar, a la vez que la necesidad del régimen actual, la necesidad de otro régimen que inevitablemente debe brotar del precedente, independientemente de que los hombres crean o no en esto, que tengan o no conciencia de ello. Marx considera el movimiento social como un proceso histórico natural, sujeto a leyes que no sólo no dependen de la voluntad, la conciencia y los propósitos de los hombres, sino que, por el contrario, determinan su voluntad, su conciencia y sus propósitos. [Tomen nota los señores subjetivistas, que separan la evolución social de la evolución históriconatural, porque el hombre se fija ``objetivos'' concientes y se guía por determinados ideales.] Si el elemento consciente desempeña un papel tan subordinado en la historia de la civilización, se sobrentiende que la crítica de esta misma civilización puede, menos que ninguna otra, basarse en cualquier forma o cualquier resultado de la conciencia. En otras palabras, en modo alguno puede servirle de punto de partida una idea, sino sólo un fenómeno exterior, objetivo. La crítica debe consistir en comparar y confrontar un hecho determinado, no con una idea, sino con otro hecho; lo importante es que los dos hechos sean en todo lo posible investigados con exactitud y que representen, uno con respecto al otro, distintos momentos del desarrollo. Lo más importante es que sean investigados con la misma exactitud todos los estados conocidos, su sucesión y el vínculo entre las diversas etapas del desarrollo. Marx niega por completo la idea de que las leyes de la vida económica sean las mismas para el pasado que para el presente. Por el contrario, cada período histórico tiene sus propias leyes. La vida económica es un fenómeno análogo a la historia del desarrollo en otros campos de la biología. Los economistas anteriores no comprendieron la naturaleza de las leyes económicas, cuando las consideraron análogas a las leyes químicas y físicas. Un análisis más profundo demuestra que los organismos sociales se diferencian tan radicalmente uno del otro como los organismos animales y vegetales. Como el propósito de Marx es investigar desde este punto de vista la organización económica capitalista, formula de un modo estrictamente científico el objetivo que debe 178 proponerse todo estudio exacto de la vida económica. La impoítancia científica de semejante investigación consiste en revelar las leyes especiales (históricas) que rigen el surgimiento, la existencia, el desarrollo y la muerte de un organismo social determinado y su remplazo por otro, por un organismo superior.Tal es la descripción del método dialéctico que Marx eligió entre una infinidad de comentarios sobre El capital, aparecidos en periódicos y revistas, y que tradujo al alemán, porque esta caracterización de su método, según él mismo afirma, es completamente exacta. Cabe preguntar si hay en esta descripción aunque sea una sola palabra sobre las tríadas, las tricotomías, la incontrovertibilidad del proceso dialéctico y otros absurdos semejantes contra los que en forma tan caballeresca sale a batirse el señor Mijailovski. Y Marx, después de esa descripción, dice con toda claridad que su método es "directamente opuesto" al de Hegel. Según éste, el desarrollo de la idea, de acuerdo con las leyes dialécticas de la tríada, determina el desarrollo de la realidad. Sólo en este caso, por supuesto-, puede hablarse de la significación de las tríadas, de la incontrovertibilidad del proceso dialéctico. Por el contrario a mi modo de ver---dice Marx---, "lo ideal no es más que el reflejo de lo material''. Y todo se reduce entonces a una "concepción positiva del presente y de su desarrollo necesario''. Las tríadas quedan así reducidas al papel de la tapa y de la envoltura ``(yo he coqueteado con el lenguaje de Hegel'', dice Marx en el epílogo citado), papel por el cual sólo son capaces de interesarse los filisteos. Pero cabe preguntar: ¿cómo debemos juzgar a un hombre que quiere criticar uno de los ``pilares'' del materialismo científico, es decir, la dialéctica, y se pone a hablar de todo lo que se le ocurre, inclusive de las ranas y de Napoleón, pero no se refiere para nada a lo que es la dialéctica, ni tampoco a si el desarrollo de la sociedad es realmente un proceso histórico natural? ¿Es justa la concepción materialista de las formaciones económicosoeiales como organismos sociales de carácter especial? ¿Son justos los métodos de análisis objetivo de estas formaciones? ¿Es cierto que no son las ideas sociales las que determinan el desarrollo social, sino que éste determina a aquéllas?, etc. ¿Puede decirse que en este caso se trata sólo de incomprensión?
Ád~2: Después de semejante ``crítica'' de la dialéctica, el señor Mijailovski atribuye a Marx esos métodos de demostrar ``mediante'' la tríada de Hegel y, por supuesto, sale desafiante a 179 combatirlos. ``Respecto del futuro---dice---, las leves inmanentes de la sociedad son exclusivamente dialécticas.'' (En ello consiste la excepción mencionada más arriba.) El razonamiento de Marx, de que es inevitable la expropiación de los expropiadores en virtud de las leyes del desarrollo del capitalismo, tiene ``un carácter exclusivamente dialéctico''. El ``ideal'' de Marx sobre la propiedad común de la tierra y del capital, ``en el sentido de su inevitabilidad y de su carácter indudable, se mantiene exclusivamente en el último eslabón de la cadena tricotómica hegeliana".
Este argumento está íntegramente tomado de Dühring, que expuso en su libro Kritixche Oeschiehte (Jer National okononñe und dea Sozialismtts (3-te uíl, 1879. S. 486--487)~^^*^^, pero el señor Mijailovski no menciona para nada a Dühring. ¿Será, entre paréntesis, que ha llegado por sus propios medios a semejante tergiversación de Marx?
Engels dio una magnífica respuesta a Dühring, y como incluye la crítica de Dühring, nos limitaremos a reproducir esa respuesta de Engels.^^**^^ El lector verá que le cuadra plenamente al señor Mijailovski.
`` `Este bosquejo histórico fia génesis de la llamada acumulación originaria del capital en Inglaterra]---dice Dühring^ es, relativamente, la mejor parte riel libro de Marx y lo sería más aún si no se apoyara en las muletas dialécticas, además de las científicas. La negación de la negación de Hegel desempeña p.quí ---a falta de argumentos mejores y más claros---el papel de la comadrona, merced a cuvos servicios el porvenir surge del seno del pasado. La supresión de la propiedad individual que de la manera antes señalada se ha producido desde el siglo xvi, es la primera negación. La seguirá otra, caracterizada como la negación de la negación, y, por lo tanto como restauración de la «propiedad individual» pero en una forma superior, basada en la posesión común de la tierra y de los instrumentos de trabajo. Si a esta nueva «propiedad individual» la llama el señor Marx al mismo tiempo «propiedad social», en ello se refleja precisamente la unidad _-_-_
^^*^^ Historia crítica de la economía nacional y del socialismo (3* edición, 1879, págs. 483--487). (Ed.)
^^**^^ Lenin cita a continuación un pasaje de Anti-Dühríng, en su propia traducción (Sección primera: Filosofía, capítulo XIII. Dialéctica. Negación de la negación). (Ed.)
180 superior hegeliana, en la que la contradicción se supone eliminada [aufgehoben, denominación específica hegeliana], es decir, según el juego de palabras hegeliano, la contradicción es a la vez superada y conservada. __NOTE__ fix! abbyycln inserted a carriage return '. . .La expropiación de los expropiadores`...La expropiación de los expropiadores viene a ser, de este modo, una especie de producto automático de la realidad histórica en sus condiciones materiales exteriores [.. . ] Dudo de que ninguna persona razonable se convenza de la necesidad de la posesión común de la tierra y del capital basándose en su fe en los malabarismos verbales hegelianos al estilo de la negación de la negación. Por lo demás, la nebulosa hibridez de las concepciones de Marx no puede sorprender a nadie que comprenda qué de absurdos es posible urdir con la dialéctica hegeliana como base o, mejor dicho, qué de absurdos deben necesariamente resultar de ello. Para los que no conozcan estas artimañas diré expresamente que la primera negación de Hegel clesemp fía el papel de la idea del pecado original en el catecismo, y la segunda el papel de la unidad superior que conduce a la redención. La lógica de los hechos no puede basarse ya, por cierto, en tales analogías sin sentido tomadas del campo religioso [. . . ] El señor Marx permanece muy contento con el universo nebuloso de su propiedad que es a la vez individual y social, y deja que sus adeptos resuelvan ese profundo enigma dialéctico'. Hasta aquí el señor Dühring.
``De modo que---concluye Engels---, Marx no puede demostrar la necesidad de la revolución social, la necesidad de implantar la propiedad común de la tierra y de los medios de producción fruto del trabajo, sin recurrir a la negación de la negación hegeliana; y porque basa su teoría socialista en estas absurdas analogías tomadas de la religión, llega a la conclusión de que en la sociedad futura habrá propiedad individual y a la vez social, como unidad superior hegeliana de la contradicción eliminada.^^*^^
_-_-_^^*^^ Que semejante formulación de las concepciones de Dühring cuadra plenamente al señor Mijailovski, lo demuestra el siguiente pasaje de su artículo: C. Marx enjuiciado por el señor I. Zhukovski. Al replicar al señor Zhukovsld, quien afirmaba que Marx era un defensor de la propiedad privada, el señor Mijailovski señala este esquema de Marx, explicándolo de la siguiente manera: "El esquema de Marx comprende dos muy conocidos (rucos de la dialéctica hegeliana: en primer lugar, el esquema está construido de acuerdo con las leyes de la tríada hegeliana; en segundo término, la síntesis se basa en la identidad de los contrarios: propiedad individual y __NOTE__ Footnote cont. on page 181. 181
``Dejemos por ahora la negación de la negación y veamos qué es esa 'propiedad individual y a la vez social'. El señor Dühring la llama `nebulosa' y---por extraño que parezca---realmente en esto tiene razón. Por desgracia no es, ni mucho menos, Marx quien cae en °s-\ nebulosa, sino, vina vez más, el propio señor Dühring. . . Al corregir a Marx con arreglo a Hegel, le adjudica una unidad suprior de la propiedad, de la cual Marx no dice una palabra.
``Marx dice: 'Es la negación de la negación. Crea nuevamente la propiedad individual, pero sobre la base de las conquistas de la era capitalista, sobre la base de la cooperación de los trabajadores libres v de su posesión común de la tierra y de los medios de producción producidos por ellos. La trasformación de la propiedad privada v dispersa de los individuos, basada en el trabajo propio, en propiedad capitalista, es, por supuesto, un proceso mucho más largo, difícil y penoso que la trasformación de la propiedad privada capitalista, que en los hechos se basa ya en un proceso social de producción, en propiedad social.' Eso es todo. De modo que el régimen creado por la expropiación de los expropiadores se caracteriza por la restauración de la propiedad individual, pero sobre Ja base de la propiedad social de la tierra y de los medios de producción creados por los propios trabajadores. Para cualquiera que entienda el alemán [y el ruso, señor Mijailovski, porque la traducción es completamente exacta], esto significa que la propiedad social se extiende a la tierra y demás medios de producción, v la propiedad individual a los productos, esto es, a los artículos de consumo. Y para que lo comprendan hasta los niños de seis años, en la página 56 [pág. 30 de la ed. rusa]~^^*^^. Marx supone una 'unión de hombres libres, que trabajan empleando medios de producción comunes y que gastan, en forma planificada, sus fuerzas individuales de trabajo como una única fuerza de trabajo social',
_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 180. social. De modo que aquí la palabra 'individual' tiene un sentido especial, puramente convencional, como elemento del proceso dialéctico, y no se puede basar en ella absolutamente nada''. Esto lo decía un hombre con las mejores intenciones, para defender ante el público ruso al ``sanguíneo'' Marx del burgués señor Zhukovski. ¡Y con estas buenas intenciones, dice que Marx basa su concepción del proceso en ``trucos''! El señor Mijailovski podría deducir de ello umi moraleja que le sería bastante útil: las buenas intenciones no bastan, cualquiera sea el asunto de que se trate.^^*^^ Véase C. Marx, ob. cit., t. I, pág. 67. (Ed.)
182 esto es, una comunidad arganizada de modo socialista, y agrega: 'El producto total del trabajo representa un producto social. Parte de este producto sirve nuevamente como medio de producción. Esta parte sigue siendo propiedad social. Pero otra parte es consumida, como medio de subsistencia, por los miembros de la unión. Es, en consecuencia, necesaria una distribución de esa parte entre ellos'. Esto debe ser bastante claro hasta para el señor Dühring.``La propiedad que es a la vez individual y social, est-> nebulosa hibridez, ese absurdo que surge necesariamente de la dialéctica hegeliana, ese nebuloso universo, ese profundo enigma dialéctico, cuya solución deja Marx a sus adeptos, es, una vez más, una libre creación y un invento del señor Dühring. . .
``Pero---continúa Engels---, ¿qué papel desempeña en Marx la negación de la negación? En la página 791 y siguientes \m ruso, en la pág. 648 y siguientes] expone las conclusiones finales que extrae de las 50 páginas anteriores dedicadas a la investigación económica e histórica de la llamada acumulación originaria del capital. Hasta la era capitalista existía, al menos en Inrrlaterra, la pequeña producción basada en la propiedad privada del trabajador sobre sus medios de producción. La llamada acumulación originaria del capital consistió en este caso en la expropiación de estos productores directos, es decir, en la supresión de la propiedad privada basada en el trabajo de su propietario. Ello fue posible porque la pequeña producción que hemos mencionado sólo es compatible con los estrechos marcos primitivos de la producción V de la sociedad, y en cierto grado de su desarrollo crea ella misma las condiciones materiales de su supresión. Esta supresión, esta trasformación de los medios de producción individuales y dispersos en medios socialmente concentrados, constituye la prehistoria del capital. No bien los trabajadores se convirtieron en proletarios y sus medios de producción en capital; no bien se consolidó el modo capitalista de producción, la socialización posterior del trabajo y la posterior trasformación de la tierra y de los otros medios de producción [en capital], y por lo tanto la posterior expropiación de los propietarios privados, adquiere una nueva forma. 'Ahora ya no es el trabajador que trabaja para sí quien debe ser expropiado, sino el capitalista que explota a numerosos obreros. Esta expropiación se lleva a cabo por el juego de leyes inmanentes de la propia producción capitalista, por la concentración de los 183 capitales. Un capitalista elimina a muchos otros. Paralelamente a esta concentración o expropiación de muchos capitalistas por unos pocos, se desarrolla cada vez en mayor escala la forma cooperativa del proceso del trabajo, la aplicación tecnológica conciente de la ciencia, la explotación metódica de la tierra, la trasformación de los instrumentos de trabajo en medios que sólo pueden ser utilizados en común, la economía de todos los medios de producción, porque se utilizan como medios de producción del trabajo social combinado. Con la reducción constante de los magnates del capital, que usurpan y monopolizan todas las ventajas de este proceso de trasformación, aumenta la suma de miseria, opresión, esclavitud, degradación y explotación; pero con esto aumenta también la rebelión de la clase obrera, que crece constantemente y que se disciplina, unifica y organiza por el mismo mecanismo del proceso capitalista de producción. El capital se convierte en traba del modo de producción que ha surgido y florecido con él y bajo su amparo. La concentración de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que son incompatibles con su envoltura capitalista. Ésta se rompe. Ha llegado la hora de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.'
``Y ahora pregunto yo al lector: ¿dónde están los sutiles arabescos y laberintos dialécticos; dónde la confusión de ideas que reduce a cero todas las diferencias; dónde están los milagros dialécticos para los ortodoxos y los trucos amoldados a la doctrina de Hegel sobre el logos, sin los cuales Marx, a juicio de Dühring, no hubiera podido llevar a cabo su exposición? Marx demuestra históricamente, y lo resume aquí, que así como antes la pequeña producción, con su propio desarrollo, engendró necesariamente las condiciones de su supresión, ahora la producción capitalista ha engendrado ella misma las condiciones materiales que la llevarán a su hundimiento. Tal es el proceso histórico, y si resulta al mismo tiempo dialéctico, eso no es culpa de Marx, por más molesto que esto resulta al señor Dühring.
``Y sólo ahora al poner término a su demostración que se basa en hechos históricos y económicos, continúa Marx: 'El modo capitalista de producción y de apropiación, y, por consiguiente, la propiedad privada capitalista, constituyen la primera negación de la propiedad individual basada en el trabajo del proletariado. Pero la producción capitalista, con la inexorabilidad de una ley 184 natural, engendra su propia negación. Es la negación de la negación', etc. (tal como lo hemos citado más arriba).
``Por lo tanto, al caracterizar este proceso como la negación de la negación, Marx no pretende probar su necesidad histórica. Por el contrario: sólo después de demostrar históricamente que en realidad este proceso en parte se ha realizado ya y en parte debe aún realizarse, lo define además como un proceso que se desarrolla de acuerdo con una ley dialéctica determinada. Eso es todo. De modo que también aquí incurre en pura falsedad el señor Dühring al afirmar que la negación de la negación desempeña en este caso el papel de la comadrona con cuyos servicios el porvenir surge del seno del pasado, o que Marx quiere convencernos de la necesidad de la propiedad común de la tierra y del capital por fe en la ley de la negación de la negación.'' (pág. 125).
Como ve el lector, toda esta magnífica réplica de Engels a Dühring puede aplicársele también íntegra al señor Mijailovski, quien afirma exactamente lo mismo: el porvenir, en Marx, se apoya con exclusividad en el último eslabón de la cadena hegeliana, y sólo por fe se puede llegar a la convicción de que es inevitable.^^*^^
Toda la diferencia entre Dühring y el señor Mijailovski se reduce a las dos siguientes pequeñas cuestiones: en primer lugar, Dühring, aunque no puede hablar de Marx sin echar espuma por la boca, consideró, sin embargo, necesario recordar, más adelante en su Historia, que Marx, en su Epílogo, rechaza en forma categórica la acusación de ser hegeliano. No obstante, el señor Mijailovski omite la definición de Marx (arriba citada), totalmente precisa y clara, de lo que él entiende por método dialéctico.
En segundo lugar, el otro rasgo original del señor Mijailovski consiste en haber concentrado toda su atención en el uso de los _-_-_
^^*^^ No está de más, me parece, señalar al respecto que toda esta explicación de Engels está en el mismo capítulo donde habla de la semilla, de la doctrina de Rousseau y de otros ejemplos del proceso dialéctico. Creo que sería suficiente comparar estos ejemplos con las manifestaciones tan claras y categóricas de Engels (y de Marx, a quien había leído previamente el manuscrito de esa obra), para afirmar que ni siquiera se puede hablar de que se procura demostrar algo con las tríadas o introducir en la descripción del proceso real "los elementos convencionales" de dichas tríadas; parece que esto basta para comprender lo absurdo que es acusar al marxismo de dialéctica hegeliana.
185 tiempos de verbo. ¿Por qué, al hablar del futuro, emplea Marx el presente?---pregunta con aire triunfal nuestro filósofo---. Puede usted, muy respetado crítico, consultar cualquier gramática, y verá que el presente se usa en lugar del futuro cuando este futuro se considera como algo inevitable e indudable. ¿Pero por qué, por qué es indudable?---se inquieta el señor Mijailovski, deseando comunicar una emoción tan fuerte que le permita justificar incluso una tergiversación---. También a esto Marx da una respuesta precisa. Se puede considerar que es insuficiente o inexacta, pero entonces hay que demostrar en qué y por qué precisamente es inexacta, y no decir absurdos sobre el hegelianismo.Hubo tiempos en que el señor Mijailovski no sólo sabía en nué consistía esa respuesta, sino que lo explicaba a los demás. El señor Zhukovski---decía entonces, en 1877---ha podido con razón considerar problemática la concepción de Marx sobre el futuro, pero "no tenía el derecho moral" de eludir la cuestión de la socialización del trabajo, "a la que Marx concede una importancia enorme''. ¡Naturalmente, Zhukovski, en 1877, no tenía el derecho moral de eludir la cuestión, pero sí lo tiene el señor Mijailovski en 1894! ¿A lo mejor porque quod licet Jovi non licet bovi?~^^*^^
No puedo menos que recordar aquí la extraña idea de esta socialización expresada en una oportunidad, en Otiéchestviennie Zapiski^^20^^. En su núm. 7 de 1883, publicó una Carta a la Redacción de cierto señor Postoronni~^^**^^, quien, lo mismo que el señor Mijailovski, consideraba problemática la ``concepción'' de Marx sobre el porvenir.
``En lo fundamental---razonaba aquel señor---la forma social del trabajo, bajo la dominación del capitalismo, se reduce a que unos centenares o miles de obreros pulen, martillan, ajustan, tornean, estiran o realizan una multitud de otras operaciones en un local común. En cuanto al carácter general de este régimen lo expresa perfectamente el adagio: 'Cada uno para sí y Dios para todos'. ¿Qué tiene que ver con ello la forma social de trabajo?''
¡Se ve en seguida que el hombre lo ha comprendido todo! ¡ ¡"La forma social de trabajo" "se reduce" a "trabajar en un local común"!! Y después de exponer ideas tan descabelladas en una de las mejores revistas rusas, nos quieren hacer creer que la parte _-_-_
^^*^^ ``Lo que es lícito para Júpiter, no lo es para el buey.'' (Ed.)
^^**^^ Seudónimo de Mijailovski. (Ed.)
186 teórica de El capital ha sido en general reconocida por la ciencia. Cierto es que como no tenía nada serio que objetar a El capital, la ``ciencia generalmente reconocida" comenzó a hacerle reverencias, pero al mismo tiempo siguió dando pruebas de la ignorancia más crasa y repitiendo las antiguas trivialidades de la economía escolar. Debo detenerme un poco en este asunto, para mostrar al señor Mijailovski en qué consiste el fondo del problema que él, según su costumbre, ha pasado por alto.La socialización del trabajo por la producción capitalista no consiste en absoluto en que se trabaje en un local común (esto es sólo una pequeña parte del proceso), sino en que la concentración del capital va acompañada por la especialización del trabajo social, por la disminución del número de capitalistas en cada rama de la industria y por un aumento de la cantidad de ramas especiales de la industria; en que múltiples procesos de producción dispersos se funden en un solo proceso social de producción. Así, por ejemplo, cuando la industria textil estaba en manos de artesanos, los pequeños productores hilaban y tejían ellos mismos; la industria tenía pocas ramas (estaban fusionadas las operaciones de hilar y tejer). Pero una vez socializada la producción por el capitalismo, aumenta la cantidad de ramas especiales de la industria; se realizan por separado las operaciones de hilar el algodón y tejerlo; la propia especialización y la concentración de la producción originan nuevas ramas: fabricación de maquinaria, extracción de la hulla, etc. En cada rama industrial, ya más especializada, el número de capitalistas es cada vez menor. Esto significa que es cada vez más fuerte el vínculo social que une a los productores entre sí: los productores van uniéndose estrechamente en un bloque único. Cada uno de los pequeños productores aislados realizaba varias operaciones, y, por lo tanto, era relativamente independiente de los demás: por ejemplo, el artesano que sembraba él mismo el lino, lo hilaba y tejía, era casi independiente de los demás. A semejante régimen de pequeños productores de mercancías dispersos (y sólo a semejante régimen) es aplicable el adagio: "Cada uno para sí y Dios para todos'', es decir, la anarquía de las fluctuaciones del mercado. Con el trabajo socializado logrado gracias al capitalismo las cosas son en todo sentido diferentes. El fabricante que produce tejidos depende del que elabora hilados de algodón: este último, del agricultor capitalista productor de algodón, del dueño de las fábricas de maquinaria, 187 del de las minas de hulla, etc., etc. Por consiguiente, ningún capitalista puede prescindir de los demás. Es evidente que el adagio de ``Cada uno para sí" ya no es aplicable a semejante régimen: aquí cada uno trabaja para todos y todos para cada uno (y a Dios no le queda lugar alguno, ni como fantasía celestial, ni como ``Becerro de oro" terrenal). Cambia por completo el carácter del régimen. Cuando existían las pequeñas empresas aisladas, si en alguna de ellas se paralizaba el trabajo, ello afectaba sólo a una cantidad pequeña de miembros de la sociedad, no causaba confusión general y por consiguiente no llamaba la atención de todo el mundo, no daba motivo a una intervención de la sociedad. Pero si semejante paralización ocurre en una gran empresa dedicada a una rama industrial muy especializada y que, por lo tanto, trabaja para casi toda la sociedad y a su vez depende de toda la sociedad (pongo como ejemplo, para mayor claridad, un caso en que la socialización ha llegado a su punto culminante), entonces tiene que paralizarse el trabajo en todas las demás empresas de la sociedad, pues sólo pueden recibir los productos que necesitan de aquella empresa y sólo pueden realizar todas; sus mercancías si pueden disponer de las mercancías de aquélla. Todo el proceso productivo se fusiona de esta manera en un único proceso productivo social, pero al mismo tiempo cada empresa es dirigida por un capitalista, depende de su arbitrio, y los productos sociales pasan a ser propiedad privada suya. ¿No es evidente que la forma de producción entra en contradicción inconciliable con la forma de apropiación? ¿No es evidente que esta última debe adaptarse a la primera, debe convertirse en una forma también social, esto es, socialista? Pero el ingenioso filisteo de Otiéchestviennie Zapiski lo reduce todo al trabajo en un local común. ¡Es en verdad lo quej se llama no dar en el clavol (He descrito sólo el proceso material, sólo el cambio de las relaciones de producción, sin referirme al aspecto social de este proceso, a la unificación, aglutinación y organización de los obreros, pues este es un fenómeno derivado, secundario.)
La razón de que sea aún necesario explicar a los ``demócratas'' rusos cosas tan elementales, está en que se han atascado hasta tal punto en el fango de las ideas pequeñoburguesas, que ni siquiera son capaces de imaginar otro régimen que no sea el de los pequeños burgueses.
Pero volvamos al señor Mijailovski. ¿Qué objeciones hace a 188 los hechos y a los argumentos en que Marx basa su conclusión de que el régimen socialista es inevitable cu virtud de las propias Jeyes de desarrollo del capitalismo? ¿Ha demostrado que, con la organización mercantil de la economía social, no aumenta en realidad la especialización del proceso social de trabajo, la concentración de capitales y empresas, la socialización de todo el proceso de trabajo? No, no ha ofrecido ninguna prueba que refute estos hechos. ¿Hizo tambalear la tesis de que la anarquía, inconciliable con la socialización del trabajo, es un rasgo inherente a la sociedad capitalista? Nada ha dicho sobre esto. ¿Ha demostrado que la unificación del proceso de trabajo de todos los capitalistas en un solo proceso social de trabajo es compatible con la propiedad privada? ¿Demostró que es posible y concebible otra solución de esta contradicción, aparte de la indicada por Marx? No, no dijo ni una palabra sobre esto.
¿En qué se basa, pues, su crítica? En trucos, supercherías y en un torrente de frases, que no son más que simples cascabeles.
Porque no pueden, en realidad, calificarse de otro modo estos métodos, cuando el crítico---después de haber dicho muchas tonterías sobre los sucesivos pasos triples de la historia---, pregunta a Marx, con gran seriedad: ``¿Y después?'', es decir, cuál será el curso de la historia más allá de la última fase del proceso descrita por Marx. No debe olvidarse que Marx, desde el comienzo de su actividad de escritor y revolucionario, dijo con toda precisión lo que exigía de una teoría sociológica: debe dar una idea exacta del proceso real, y nada más (véase, por ejemplo, en el Manifiesto comunista, el criterio de los comunistas sobre la = teoría^^21^^). En El capital observó estrictamente esta exigencia: habiéndose fijado la tarea de analizar de manera científica la formación social capitalista, puso punto final cuando demostró que el desarrollo de esta organización, que en verdad se realiza ante nuestros ojos, sigue una tendencia determinada y que debe sucumbir inevitablemente y convertirse en otra organización, en una organización superior. Pero el señor Mijailovski pasa por alto toda la esencia de la doctrina de Marx, hace su necia pregunta: ``¿Y después?'', y luego agrega con aire profundo: "Debo confesar con franqueza que no veo con toda claridad cual será la respuesta de Engels''. ¡En cambio, nosotros debemos confesar con franqueza, señor Mijailovski, que sí vemos con toda claridad el espíritu y los métodos de semejante ``crítica''!
189O tomemos otro razonamiento: ``En la Edad Media, la propiedad individual de Marx, basada en el trabajo del mismo propietario, no era el único factor, ni el predominante, ni siquiera en el campo de las relaciones económicas. Existían muchos otros fenómenos, pero el método dialéctico en la interpretación de Marx [¿no será en la tergiversación del señor Mijailovski?] no propone volver a ella... Es evidente que todos estos esquemas no representan una imagen de la realidad histórica, ni siquiera de sus proporciones, y sólo satisfacen la inclinación del espíritu humano, de concebir cada objeto en su estado pasado, presente y futuro.'' ¡Inclusive los métodos de sus escamoteos, señor Mijailovski, son monótonos hasta dar náuseas! Primero atribuye al esquema de Marx---que se propone dar una fórmula del proceso real del desarrollo del capitalismo~^^*^^ y nada más---la intención de demostrarlo todo con las tríadas, y luego hace constar que el esquema de Marx no corresponde a ese plan que él mismo le impone (la tercera fase restablece sólo un aspecto de la primera y omite todos los demás), y extrae con mucho desenfado la conclusión de que ``el esquema, evidentemente, no representa una imagen de la realidad histórica"!
¿Es concebible polemizar en serio con este hombre que ( empleando la expresión de Engels sobre Dühring) no es capaz de mencionar una cita exacta, ni siquiera por excepción? ¿Hay alguna base para la discusión cuando se asegura a la gente que el esquema "evidentemente' no corresponde a la realidad y no se hace el menor intento por demostrar de alguna manera su inexactitud?
En lugar de criticar el verdadero contenido de las concepciones marxistas, el señor Mijailovski ejercita su ingenio en las categorías del pasado, el presente y el futuro. Engels, por ejemplo, al retutar las ``verdades eternas' del señor Dühring, dice que ``nos predican actualmente" tres tipos de moral: la cristiana feudal, la burguesa y la proletaria, de modo que el pasado, ej presente _-_-_
~^^*^^ Por lo mismo, se omiten otros rasgos de los regímenes económicos de la Edad Media, porque pertenecen a la formación social del feudalismo, y Marx analiza sólo la formación capitalista. El proceso de desarrollo del capitalismo propiamente dicho comenzó en realidad (por ejemplo, en Inglaterra) a partir del régimen de los pequeños productores de mercancías diseminados, con su propiedad individual basada en el trabajo.
190 y el futuro tienen sus teorías de la moral.^^*^^ El señor Mijailovski opina sobre esto: "Creo que toda esas divisiones triples de la historia en períodos se basan precisamente en las categorías del pasado, el presente y el futuro''. ¡Qué profundidad de pensamiento! ¿Pero quién ignora que al examinar cualquier fenómeno social en el proceso de su desarrollo, siempre se hallarán en él vestigios del pasado, bases del presente y gérmenes del futuro? Pero Engels, por ejemplo, ¿quiso acaso afirmar que la historia de la moral (sólo se refería al ``presente'') se limitaba a los tres momentos indicados, quiso decir que la moral feudal no fue precedida, por ejemplo, por la esclavista y esta última por la moral de la comunidad comunista primitiva? ¡En lugar de criticar seriamente el intento de Engels, de dilucidar las corrientes contemporáneas de las ideas morales explicándolas en forma materialista, el señor Mijailovski nos ofrece la más vacua de las fraseologías!Respecto de estos métodos de ``critica'' del señor Mijailovski, crítica iniciada con la declaración de que no sabe en qué obra se expone la concepción materialista de la historia, quizá sea conveniente recordar que hubo tiempos en que el autor conocía una de estas obras y sabía apreciarla mejor. En 1877 el señor Mijailovski opinaba lo siguiente sobre El capital: "Si se quita a El capital la envoltura pesada, burda e inútil de la dialéctica hegeliana [¡pero qué cosa tan extraña!: ¿por qué en 1877 la " dialéctica hegeliana" era ``inútil'' y en 1894 resulta que el materialismo se basa en "la incontrovertibilidad del proceso dialéctico"?], entonces, al margen de otros méritos de esta obra, veremos en ella un material perfectamente elaborado para resolver el problema general de la relación entre las formas y las condiciones materiales de su existencia, y una magnífica manera de plantear este problema para cierto campo.'' La "relación entre las formas y las condiciones materiales de su existencia" es precisamente el problema de la correlación entre los diversos aspectos de la vida social, de la superestructura de las relaciones sociales ideológicas sobre la base de las relaciones materiales, problema cuya bien conocida solución constituye la doctrina del materialismo. Prosigamos.
``Propiamente dicho, todo El capital [la cursiva es mía] está dedicado a investigar cómo una forma social, una vez surgida, _-_-_
^^*^^ F. Engels, Anti-D-ühríng (Sección primera: Filosofía, capítulo IX. Moral y derecho. Verdades eternas. (Ed.)
191 sigue desarrollándose, consolida sus rasgos típicos, subordinando, asimilando los descubrimientos, los inventos, las mejoras de los métodos de producción, los nuevos mercados, la ciencia misma, obligándolos a trabajar para ella, y cómo, finalmente, dicha forma no puede soportar los nuevos cambios de las condiciones materiales.''¡Qué sorprendente! ¡En 1877 ``todo'' El capital estaba dedicado a la investigación materialista de una forma social determinada (¿en qué consiste el materialismo, sino en la explicación de las formas sociales por las condiciones materiales?), y en 1894 resulta que ni siquiera se sabe eu qué obra hay que buscar la exposición de este materialismo!
En 1877 El capital contenía la ``investigación'' de cómo "una forma [es decir, la forma capitalista, ¿verdad?] no puede soportar los nuevos cambios de las condiciones materiales" (¡tómese nota de esto!), pero en 1894 resulta que no hay investigación alguna y que el convencimiento de que la forma capitalista no puede soportar el desarrollo posterior de las fuerzas productivas ¡se apoya "exclusivamente en un extremo de la tríada hegeliana"! En 1877 el señor Mijailovski decía que "el análisis de las relaciones entre esta forma social y las condiciones materiales de su existencia seguiría siendo siempre [la cursiva es mía] una prueba de la fuerza lógica y de la inmensa erudición del autor'', pero en 1894 declara que la doctrina del materialismo jamás y en parte alguna ha sido comprobada ni fundamentada científicamente.
¡Caso extraño! ¿Qué significa esto en realidad? ¿Qué ha sucedido?
Han sucedido dos cosas: en primer lugar, el socialismo ruso, el socialismo campesino de la década del 70, que ``bufaba'' contra la libertad por su carácter burgués y que luchaba contra los "liberales de frente serena'', empeñados en disimular los antagonismos que encerraba la vida rusa, y que soñaba con una revolución campesina, degeneró completamente y dio lugar a este trivial liberalismo pequeñoburgués que descubre "impresiones alentadoras" en las tendencias progresistas de la agricultura, olvidando que las acompaña (y las < ondiciomi) la expropiación en masa de los campesinos. En segundo lugar, en 1877 el señor Mijailovski se entusiasmó tanto con su tarea de defender al ``sanguíneo'' (es decir, al socialista y al revolucionario) Marx contra sus críticos liberales, que no vio la incompatibilidad del método de Marx con su propio 192 método. Pero he aquí que le explicaron el antagonismo inconciliable que existe entre el materialismo dialéctico y la sociología subjetiva: se lo explicaron los artículos y las obras de Engels; se lo explicaron los socialdemócratas rusos (en las obras de Plejánov encontramos más de una vez observaciones muy certeras, dirigidas al señor Mijailovski), y el señor Mijailovski, en lugar de ponerse a revisar con seriedad el asunto, se desbocó simplemente. En lugar de elogiar a Marx (como lo hizo en 1872 y en 1877)~^^*^^, ladra ahora contra él escudándose tras alabanzas de calidad dudosa, y brama y echa chispas contra los marxistas rusos, que no quieren conformarse con la "defensa de los económicamente más débiles'', con unos depósitos de mercancías y con algunas mejoras en el campo, con muscos y arteles para los kustares y demás bienintencionados ideas filisteas de progreso, sino que quieren seguir siendo " sanguíneos'', partidiarios de la revolución social, y enseñar, dirigir y organizar a los elementos verdaderamente revolucionarios de la sociedad.
Después de esta breve digresión respecto de un pasado remoto, creo que podemos terminar el análisis de la ``crítica'' del señor Mijailovski a la teoría de Marx. Intentemos, pues, hacer un balance y resumir los ``argumentos'' del crítico.
La doctrina que intentó aniquilar se basa, primero, en la concepción materialista de la historia y segundo, en el método dialéctico.
En cuanto a lo primero, el crítico ha declarado, ante todo, que no sabe en qué obra está expuesto el materialismo. Como no encontró en parte alguna esa exposición, se puso a inventar por su cuenta una definición del materialismo. Para dar una idea de las excesivas pretensiones de dicho materialismo, inventó que los materialistas pretenden haber explicado todo el pasado, el presente y el futuro de la humanidad; y cuando más tarde, al confrontar sus afirmaciones con la declaración auténtica de los marxistas, resultó que éstos consideran explicada sólo una formación social, el crítico resolvió que los materialistas restringen el campo de acción del materialismo, con lo cual se refutan a sí mismos. Para dar una _-_-_
^^*^^ Se refiere a los artículos de N. Mijailovski titulados ``A propósito de la edición rusa del libro de Curios Marx" y ``Carlos Marx enjuiciado por I. Zhukovski" (Otiéchestrtenne T.aplskí, m'im. 4, abril de 1872 y núm. 10, octubre de 1877, respectivamente. (Ed. ¡
193 idea de los métodos de elaboración de este materialismo, inventó que los propios materialistas reconocían que les faltaban conocimientos para una obra como la elaboración del socialismo científico, aunque la insuficiencia de conocimientos la reconocían Marx y Engels (en 1845--1846) en lo que se refiere a la historia de la economía en general, y aunque dicha obra, demostración de la insuficiencia de sus conocimientos, jamas fue publicada por ellos. Después de estos preámbulos, nos brinda la crítica en sí: El capital ha quedado reducido a la nada porque se refiere a un solo período, mientras que el critico reclama todos los períodos, y además, porque El capital no afirma el materialismo económico, sino que sólo se refiere a él; por lo visto, son argumentos tan serios y profundos, que obligaron a reconocer que el materialismo jamás había sido científicamente fundamentado. Luego se cita contra el materialismo el hecho de que un hombre completamente ajeno a esta doctrina, que estudió las épocas prehistóricas en un país completamente distinto, ha llegado también a conclusiones materialistas. Para demostrar luego que la procreación ha sido traída por los pelos al materialismo, que sólo se trata de un subterfugio, el crítico empezó a demostrar que las relaciones económicas constituyen una superestructura de las relaciones sexuales y familiares. Las indicaciones que con este motivo nos da tan sabio crítico para aleccionar a los materialistas, nos aportan la profunda verdad de que la herencia es imposible sin la procreación, de que a los productos de esta procreación los "acompaña" una mentalidad complicada y de que los hijos se educan en el espíritu de los padres. De paso nos enteramos también de que los vínculos nacionales constituyen una continuidad y generalización de los vínculos gentilicios. Prosiguiendo sus indagaciones teóricas sobre el materialismo, el crítico observa que el contenido de muchos argumentos de los marxistas consiste en que la opresión y la explotación de las masas son ``necesarias'' bajo el régimen burgués y que este régimen ``necesariamente'' debe trasformarse en socialista, y entonces se apresura a declarar que la necesidad es un concepto demasiado general (si no se dice qué es lo que las personas consideran necesario) y que, por lo tanto, los marxistas son místicos y metafísicos. Asimismo declara el crítico que la polémica de Marx con los idealistas es ``unilateral'', pero sin decir una palabra sobre el punto de vista de estos idealistas en cuanto al método subjetivo y la opinión que tiene de ellos el materialismo dialéctico de Marx. 194En cuanto al segundo pilar del marxismo---el método dialéctico---, bastaba un solo empujón del valiente crítico para derrumbarlo. Y el empujón ha sido muy acertado: el crítico se revolvió y deshizo en esfuerzos increíbles para refutar la idea de que pudiera demostrarse algo con las tríadas, silenciando que el método dialéctico no consiste en absoluto en las tríadas, sino precisamente en la negación de los métodos del idealismo y del subjetivismo en la sociología. Otro empujón iba dirigido en especial contra Marx: con la ayuda del glorioso señor Dühring, el crítico le adjudica a Marx la inverosímil estupidez de demostrar, mediante las tríadas, la necesidad del hundimiento del capitalismo, y luego combate victoriosamente esta estupidez.
¡He aquí la epopeya de los brillantes ``triunfos'' de ``nuestro célebre sociólogo"! ¿Verdad que es muy ``edificante'' (como dice Burenin) contemplar estos triunfos?
No podemos menos que referirnos aquí a otra circunstancia, que no tiene relación directa con la crítica de la doctrina de Marx, pero que es sumamente característica para comprender los ideales del crítico y su concepción de la realidad. Se trata de su actitud hacia el movimiento obrero en Occidente.
Más arriba vimos cómo declara el señor Mijailovski que el materialismo no se ha justificado en la ``ciencia'' (¿quizás en la ciencia de los ``amigos del pueblo" de Alemania?), pero este materialismo---razona el señor Mijailovski---``se difunde, en realidad, con mucha rapidez entre la clase obrera''. ¿Cómo explica este hecho el señor Mijailovski? ``En cuanto al éxito en expansión, por decir así, de que goza el materialismo económico---dice él---, en cuanto a su difusión en una forma críticamente no verificada, el centro de gravedad de este éxito no se encuentra en la ciencia, sino en la práctica de la vida diaria, determinada por las perspectivas del porvenir.'' ¿Qué otro sentido puede tener esta frase torpe sobre la práctica ``determinada'' por las perspectivas del porvenir, como no sea el de que el materialismo se propaga, no por haber explicado con acierto la realidad, sino por haberse apartado de dicha realidad hacia las perspectivas? Y más adelante dice: ``estas perspectivas no exigen de la clase obrera alemana, que las hace suyas, ni de las personas que se preocupan ardientemente por su destino, conocimientos, ni esfuerzo del pensamiento crítico. Sólo exigen fe.''
¡En otras palabras, la amplia difusión del materialismo y de] 195 socialismo científico depende de que esta doctrina promete a los obreros un porvenir mejor! ¡Pero si basta el conocimiento más elemental de la historia del socialismo y del movimiento obrero en Occidente para demostrar todo lo absurdo y falso de esta explicación! Todo el mundo sabe que el socialismo científico no trazó perspectiva alguna del porvenir, sino que se limitó a hacer un análisis del régimen burgués contemporáneo, estudiando las tendencias de desarrollo de la organización social capitalista, y nada más. ``No decimos al mundo---escribía Marx ya en 1843, y luego cumplió estrictamente este programa---, nosotros no decimos al mundo: 'deja de luchar, toda tu lucha no vale nada'; nosotros le damos la verdadera consigna de lucha. Sólo mostramos al mundo por qué lucha realmente: pero la conciencia es una cosa que el mundo debe adquirir, quiéralo o no.''~^^*^^ Todo el mundo sabe, por ejemplo, que El capital, obra principal y fundamental en la que se expone el socialismo científico, se limita a alusiones de carácter muy general sobre el porvenir, que sólo examina los elementos ya existentes, de los que va surgiendo el régimen futuro. En cuanto a perspectivas para el porvenir, todo el mundo sabe que las ofrecían en grado mucho mayor los socialistas anteriores, quienes describían con todo detalle la sociedad futura, ya que deseaban entusiasmar a la humanidad con la imagen de regímenes en que los hombres no tuvieran necesidad de luchar, en los que sus relaciones sociales no se basaran en la explotación, sino en los verdaderos principios del progreso, que se hallan en consonancia con las condiciones de la naturaleza humana. Sin embargo---pese a toda una falange de personas de gran talento que exponían estas ideas, y de socialistas convencidísimos---, sus teorías quedaron al margen de la vida y sus programas al margen de los movimientos políticos populares, hasta que la gran industria mecanizada arrastró a la vorágine de la vida política a las masas de trabajadores proletarios, hasta que se encontró la verdadera consigna de su lucha. Esta consigna fue encontrada por Marx, que ``no es un utopista, sino un sabio severo y, a veces, hasta lacónico" (según opinaba el señor Mijailovski en tiempos remotos, en 1872), y encontrada, no mediante unas perspectivas cualesquiera, sino a través de un análisis científico del régimen burgués contemporáneo, de la explicación de la necesidad de la explotación mientras exista _-_-_
~^^*^^ Lenin cita la carta de C.~Marx a Ruge, de setiembre de 1843. (Ed.)
196
este régimen, del estudio de las leyes de su desarrollo. El señor
Mijailovski, como es natural, puede asegurar a los lectores de
Rússkoie Bogatstvo
que para comprender este análisis no hacen
falta conocimientos, ni esfuerzo de pensamiento, pero ya hemos
visto en su ejemplo mismo (y lo veremos aun en mayor grado
en el caso de su colaborador economista~^^*^^) una incomprensión
tan burda de las verdades más elementales establecidas por dicho
análisis, que semejante declaración, claro está, sólo puede
provocar una sonrisa. Sigue siendo un hecho irrefutable que el
movimiento obrero se extiende y se desarrolla precisamente en los
lugares y en la medida en que se desarrolla la gran industria
capitalista mecanizada; que la doctrina socialista tiene éxito
precisamente cuando deja de argumentar sobre las condiciones
sociales que corresponden a la naturaleza humana y emprende el análisis
materialista de las relaciones sociales contemporáneas, cuando se
pone a explicar la necesidad del actual régimen de explotación.
Después de haber intentado pasar por alto las verdaderas
causas del éxito del materialismo entre los obreros y ofrecido una
caracterización diametralmente opuesta a la verdad sobre la
posición de esta doctrina respecto de las ``perspectivas'', el señor
Mijailovski comienza ahora a burlarse, en la forma más vulgar y filistea,
de las ideas y la táctica del movimiento obrero de Europa
occidental. Como hemos visto, no pudo hallar ni un solo argumento
contra las demostraciones de Marx sobre la inevitabilidad de la
trasformación del régimen capitalista en régimen socialista debido
a la socialización del trabajo. Pero esto no le impide ironizar de
la manera más descarada, diciendo que el ``ejército de los
proletarios" prepara la expropiación de los capitalistas, ``después de lo
cual cesará ya toda lucha de clases, y sobre la tierra reinará la paz
y la dicha para los hombres''. El señor Mijailovski conoce caminos
mucho más sencillos y seguros que éste para realizar el socialismo:
sólo hace falta que los ``amigos del pueblo" indiquen con mayor
detalle los caminos ``claros e inmutables" de la ``evolución
económica deseada'', y entonces, seguramente, ``se llamará" a estos
amigos del pueblo para resolver "los problemas económicos prácticos''
_-_-_
~^^*^^ Lenin se refiere a I. luzhakov, cuyos conceptos políticos y económicos criticó en la segunda parte de Quiénes son los ``amigos del pueblo''. De esa parte no fue hallado el manuscrito, ni tampoco una copia de la edición hectografiada. (Ed.)
197 (véase el artículo del señor luzhakov: Problemas del desarrollo económico de Rn.yia, núm. 11 de Rússkoip Bogatstvo), y mientras tanto... mientras tanto los obreros deben esperar, confiar en los amigos del pueblo y no comenzar, "con infundada seguridad en sí mismos ', a luchar independientemente contra los explotadores. Nuestro autor desea asestar un golpe mortal a esta "infundada seguridad en sí mismos'', y se indigna enfáticamente contra "esta ciencia que casi cabe en un diccionario de bolsillo''. ¡¡Qué horror, en efecto: ciencia, y folletos socialdemócratas que cuestan unas monedas y caben en el bolsillo!! ¿No resulta claro cuan infundada es la seguridad en sí mismos de quienes sólo aprecian la ciencia porque enseña a los explotados a luchar independientemente por su emancipación, a apartarse de toda clase de "amigos del pueblo'', que escamotean el antagonismo de clases, que quieren encargarse ellos mismos de todo este trabajo; las personas que, por lo mismo, exponen esta ciencia en ediciones baratas, que tanto chocan a los filisteos? ¡Cuan diferente sería la situación si los obreros confiaran su suerte a los ``amigos del pueblo''! Éstos les señalarían la ciencia verdadera, expuesta en numerosos tomos, la ciencia universitaria y filistea; les darían a conocer con detalle la organización social que corresponde a la naturaleza humana, siempre que los obreros. . . ¡aceptaran esperar, sin empezar la lucha por su propia cuenta con tan infundada seguridad en sí mismos! __ALPHA_LVL3__ [b]Antes de pasar a la segunda parte de la ``crítica'' del señor Mijailovski, dirigida no ya contra la teoría de Marx en general sino contra la socialdemócratas rusos en particular, debemos hacer cierta digresión. El señor Mijailovski, procediendo como lo hizo al criticar a Marx, lejos de intentar una exposición exacta de su teoría la deformó lisa y llanamente; ahora hace otro tanto, ya que tergiversa de un modo absolutamente impúdico las ideas de los socialdemócratas rusos. Es necesario, pues, restablecer la verdad. El medio más adecuado para hacerlo es comparar las ideas de los socialistas rusos anteriores con las de los socialdemócratas. Expondré las primeras siguiendo un artículo del señor Mijailovski publicado en Rússkaia Misl de 1892, núm. 6, en el cual también se refiere al marxismo; ( y en tono decente---dicho sea como reproche a su modalidad actual---, sin tocar las cuestiones que en la prensa sometida a la censura sólo se pueden tratar al estilo de 198 Burenin, y sin cubrir a los marxistas de toda clase de inmundicias), y expone sus propias opiniones en oposición al marxismo, o, si no en oposición, al menos paralelamente al marxismo. Claro está que no tengo el menor propósito de ofender en nada, ni al señor Mijailovski incluyéndolo entre los socialistas, ni a los socialistas rusos comparándolos con el señor Mijailovski: sólo pienso que la línea de la argumentación de aquéllos y de éste es en el fondo la misma, y la diferencia reside en el grado de firmeza, de franqueza y consistencia de sus convicciones.
En una exposición de las ideas de la revista Otiéchestviennie Zapiski, decía el señor Mijailovski: ``entre los ideales de carácter moral y político incluíamos la propiedad del agricultor sobre la tierra y del productor sobre las herramientas de trabajo''. El punto dei partida, como se ve, es de lo más bien intencionado, rebosante de los mejores deseos... "Las formas medievales de trabajo~^^*^^ que aún subsisten en nuestro país están muy quebrantadas, pero nosotros no veíamos razón alguna para acabar con ellas definitivamente, en beneficio de cualquier doctrina, liberal o no liberal''. ¡Peregrino modo de razonar! Porque una "forma de trabajo" sólo puede quebrantarse cuando es remplazada por alguna otra forma; pero no hallamos en la exposición de nuestro autor (y no podríamos hallarla en ninguno de sus correligionarios) el menor intento de analizar y explicar estas nuevas formas, ni las causas por las cuales las nuevas formas desalojan a las viejas. Más extraña aun es la segunda parte del pasaje: "No vemos razón alguna para acabar con estas formas en beneficio de cualquier doctrina''. ¿De qué medios disponemos ``nosotros'' (es decir los socialistas: véase la reserva hecha más arriba) para ``acabar'' con las formas de trabajo, es decir, para trasformar las relaciones de producción existentes entre los miembros de la sociedad? ¿No es, acaso, absurda la idea de trasformar estas relaciones de acuerdo con una doctrina? Veamos más adelante: "Nuestra tarea no consiste en erigir necesariamente una civilización 'particular' nutrida en nuestras propias fuentes nacionales, pero tampoco en trasplantar a _-_-_
~^^*^^ ``Por formas medievales de trabajo---explica el autor en otro lugar--- no sólo debe entenderse la propiedad comunal de la tierra, las industrias de kustares y la organización en artel. Todas éstas son, indudablemente, formas medievales, pero es preciso agregarles también toda forma de propiedad, sobre la tierra o sobre los instrumentos de producción por parte de los trabajadores.''
199 nuestro terreno, íntegramente, la civilización occidental con todas las contradicciones que la desgarran: hay que recoger lo bueno, venga de donde viniere, y el que sea nuestro o ajeno no es ya asunto de principio, sino de comodidad práctica. Sin duda, esto es tan sencillo, claro y comprensible, que no admite discusión alguna.'' En efecto, ¡qué sencillo! ¡``Recoger'' lo bueno de todas partes, y asunto terminado! De las formas medievales, ``recoger'' el hecho de que los medios de producción pertenezcan al que trabaja, v de las nuevas formas, es decir, de las capitalistas, `` recoger" la libertad, la igualdad, la instrucción y la cultura. ¡Y huelgan palabras! Tenemos en este caso ante los ojos, íntegro, el método subjetivo aplicado a la sociología: comienza por la utopía de que la tierra pertenece al que la cultiva, e indica las condiciones de reali/ación de lo deseable: ``recoger'' lo bueno de aquí y de allí. Este filósofo considera las relaciones sociales desde un punto de vista puramente metafísico, como un simple agregado mecánico de tales o cuales instituciones, un simple encadenamiento mecánico de estos o aquellos fenómenos. Separa uno de estos fenómenos ---el hecho de que la tierra pertenecía al agricultor en las formas medievales---v piensa que se lo puede trasplantar a cualquier otra forma, lo mismo que se pasa un ladrillo de un edificio a otro. Pero esto no es estudiar las relaciones sociales, sino mutilar el material que se estudia. Porque en realidad no existía esa pertenencia de la tierra al agricultor, como fenómeno aislado e independiente, como ustedes lo consideran: sólo es uno de los eslabones de las relaciones de producción entonces existentes y que consistían en que la tierra se hallaba dividida entre los grandes propietarios territoriales, los señores feudales, y en que éstos adjudicaban tierra a los campesinos para explotarlos; de modo que la tierra era algo así como salario en especie: proveía al campesino de los productos necesarios a fin de que éste pudiera producir plusproducto para el terrateniente; proporcionaba los medios para que los campesinos pudieran cumplir con sus tributos en beneficio del señor feudal. ¿Por qué no analiza el autor este sistema de relaciones de producción y se limita a extraer un solo fenómeno, presentándolo así en forma completamente falsa? Porque el autor no sabe tratar los problemas sociales; ni siquiera se propone (repito que utilizo los razonamientos del señor Mijailovski sólo como ejemplo para la crítica de lodo el socialismo ruso) explicar las ``formas de trabajo" que existían entonces, presentarlas como un ~ 200 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1969/LOC01EC/20060301/299.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2006.03.01) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+
sistema dado de relaciones de producción, como determinada
formación social. Para utilizar una expresión de Marx, al autor
le es ajeno el método dialéctico, que impone el deber de
considerar la sociedad como un organismo vivo en su funcionamiento
y desarrollo.
Sin siquiera preguntarse por qué las nuevas formas de trabajo desplazan a las viejas, repite, en su razonamiento sobre estas formas nuevas, exactamente el mismo error. Se contenta con hacer constar que estas formas ``quebrantan'' la pertenencia de la tierra al agricultor, es decir, hablando en términos generales, se expresan en la separación del productor de los medios de producción; se conforma con condenarlo como cosa que no corresponde al ideal. Y de nuevo su razonamiento es completamente absurdo: aisla un fenómeno (la privación de la tierra) y no intenta presentarlo como elemento ya de otro sistema de relaciones de producción, basado en la economía mercantil, que necesariamente engendra la competencia entre los productores de mercancías, la desigualdad, la ruina de unos y el enriquecimiento de otros. Subrava un solo fenómeno, la ruina de las masas, pero deja a un lado otro, el enriquecimiento de la minoría, y se ubica así en una sitnnción que le impide comprender ninguno de los dos fenómenos.
Y todavía dice que semejantes métodos equivalen a ``buscar respuestas a los problemas de la vida revestidos de carne y hueso" (Eússkoie Bogatstvo, núm. 1 de 1894), cuando muy por el contrario, como no sabe ni quiere explicar la realidad, mirarla cara a cara, huve vergonzosamente de estos problemas de la vida con su lucha del pudiente contra el desposeído, al campo de las utopías ingenuas. Y a esto lo llama ``buscar respuestas a los problemas de la vida, planteándolos idealmente en su compleja y candente realidad" (R. B., núm. 1), cuando en la práctica no intentó siquiera analizar ni explicar esta realidad de la vida.
En cambio, nos ofrece una utopía que ha inventado extrayendo del modo más absurdo elementos aislados de las diversas formaciones sociales: algo de la medieval, algo de la ``nueva'', etc. Es claro que una teoría con semejante base forzosamente tenía que quedar al margen de la evolución real de la sociedad, por la sencilla razón de que nuestros utopistas tuvieron que vivir y actuar, no en relaciones sociales formadas por elementos tomados de aquí y de allá, sino en aquellas que determinan las 201 relaciones entre el campesino y el kulak (mujik acomodado), entre el kustar y el acaparador, entre el obrero y el dueño de la fábrica, relaciones que rio comprendieron en absoluto. Las tentativas y los esfuerzos que hicieron para trasformar estas relaciones no comprendidas y adaptarlas a sus ideales, necesariamente tenían que fracasar.
He aquí, en los rasgos más generales, un esbozo de la situación en que se encontraba la cuestión del socialismo en Rusia cuando ``surgieron los marxistas rusos".
Los marxistas comenzaron precisamente por la crítica de los métodos subjetivos de los socialistas anteriores; no se conformaron con hacer constar la explotación y condenarla: quisieron explicarla. Al ver que toda la historia de la Rusia posterior a la Reforma consiste en la ruina de las masas y en el enriquecimiento de una minoría; al observar la gigantesca expropiación de los pequeños productores, paralelamente al progreso técnico que se notaba en todas partes; al ver que estas corrientes opuestas surgen y se afianzan en los lugares y en la medida en que se desarrolla y afianza la economía mercantil, no podían menos que concluir que se trataba de una organización burguesa (capitalista) de la economía social, organización que necesariamente engendra la expropiación y la opresión de las masas. Y esta convicción ya determinaba su programa práctico, que consistía en adherir a esa lucha del proletariado contra la burguesía, a la lucha de las clases desposeídas contra las poseedoras, que constituye el contenido principal de la realidad económica de Rusia, comenzando por la aldea más perdida y terminando por la fábrica moderna más perfeccionada. ¿Pero cómo adherirse? La propia realidad volvió a dictarles la respuesta. El capitalismo había convertido las principales ramas industriales en grandes industrias mecanizadas; al socializar de este modo la producción, había creado las condiciones materiales del nuevo régimen y, al mismo tiempo, una nueva fuerza social: la clase de los obreros de las fábricas y talleres, del proletariado urbano. Sometida a una explotación burguesa que, por su esencia económica, es la misma que sufre toda la población trabajadora de Rusia, esta clase se encuentra, sin embargo, en condiciones especialmente ventajosas en cuanto a su emancipación: nada la liga ya a la vieja sociedad, basada por entero en la explotación; las condiciones mismas de su trabajo y de su vida la organizan, la obligan a reflexionar, le permiten salir a la palestra de la lucha 202 política. Es natural que Jos socialdemócratas hayan puesto toda su atención y todas sus esperanzas en esta clase, que se propongan como programa el desarrollo de su conciencia de clase, que hayan orientado toda su actuación en el sentido de ayudarla a elevarse a la lucha política directa contra el régimen actual y de arrastrar a esa lucha a todo el proletariado ruso.
__ALPHA_LVL3__ [c]Veamos ahora cómo combate el señor Mijailovski a los socialdemócratas. ¿Qué opone a sus concepciones teóricas, a su actuación política socialista?
Nuestro crítico expone del siguiente modo las concepciones teóricas de los marxistas:
``La verdad---según los marxistas, a decir del autor---consiste en que, en virtud de las leyes inmanentes de la necesidad histórica, Rusia desarrollará su propia producción capitalista con todas las contradicciones internas que le son inherentes, devorando los grandes capitales a los pequeños, y mientras tanto el mujik, arrancado de la tierra, se convertirá en un proletario, se unirá, 'se socializará', y todo quedará arreglado a pedir de boca, y no le quedará a la humanidad feliz más trabajo que el de gozar de semejante situación.''
Resulta, pues, que los marxistas no se diferencian en nada de los ``amigos del pueblo" en la manera de concebir la realidad, sino sólo en la forma de imaginarse el porvenir: para nada se ocupan, por lo visto, del presente, sino sólo de ``perspectivas''. No cabe duda de que así es como piensa el señor Mijailovski. Los marxistas, dice, "están completamente seguros de que en sus predicciones del porvenir no hay nada utópico, sino que todo está pesado y medido según las normas estrictas de la ciencia''. Y finalmente, con mayor claridad aún: los marxistas "creen y profesan fe en la inmutabilidad del esquema histórico abstracto".
En una palabra, estamos en presencia de la acusación más trivial y burda que desde hace mucho tiempo emplean contra los marxistas todos los que no pueden oponer nada esencial a sus concepciones. ¡ ¡"Los marxistas profesan fe en la inmutabilidad del esquema histórico abstracto"!!
¡Pero si esto es pura y simplemente mentiras y patrañas!
Ningún marxista ha utilizado nunca, en parte alguna, el argumento de que en Rusia ``debe haber" capitalismo ``porque'' lo ha habido en Occidente, etc. Ningún marxista ha visto jamás en la 203 teoría de Marx una especie de esquema filosófico histórico obligatorio para todos, algo más que la explicación de determinada formación económicosocial. Sólo el filósofo subjetivista señor Mijailovski se ha ingeniado para no comprender a Marx, hasta el punto de ver en su obra una teoría filosófica universal; Marx le contestó con una explicación bien clara, diciéndole que se había equivocado de dirección. Jamás marxista alguno basó sus concepciones socialdemócratas en algo que no fuera la conformidad de la teoría con la realidad y con la historia de determinadas relaciones económicosociáles, esto es, de las relaciones rusas. Y no podía proceder de otro modo, porque el propio fundador del ``marxismo'', Marx, lo exige de la teoría y lo declara con toda precisión y nitidez, haciendo de esta exigencia la piedra angular de toda su doctrina.
Por supuesto, el señor Mijailovski puede dedicarse cuanto quiera a refutar esta declaración de Marx, afirmando que ha oído ``con sus propios oídos" precisamente una profesión de fe en un esquema histórico abstracto. ¿Pero qué nos importa a nosotros, socialdemócratas, o a cualquier otra persona, que el señor Mijailovski haya tenido que oír toda clase de dislates absurdos de sus interlocutores? ¿No demuestra esto tan sólo que el señor Mijailovski elige con gran acierto a sus interlocutores, y nada más? Desde luego, es muy posible que estos ingeniosos interlocutores del ingenioso filósofo se hayan dado el nombre de marxistas, de socialdemócratas, etc. ¿Pero quién ignora el hecho (hace ya tiempo observado) de que hoy cualquier canalla gusta de vestirse de ``rojo''?~^^*^^ Y si el señor Mijailovski es tan perspicaz que no puede distinguir a estos ``disfrazados'' de los verdaderos marxistas, o si ha comprendido tan profundamente a Marx que no advirtió este criterio de toda su doctrina, criterio que Marx destaca insistentemente (la fórmula de "lo que está sucediendo ante nuestros ojos''), esto sólo vuelve a demostrar que el señor Mijailovski carece de inteligencia, y nada más.
En todo caso, puesto que resolvió polemizar en la prensa contra los socialdemócratas, debió tener en cuenta al único grupo de socialistas que lleva desde hace ya tiempo este nombre, de modo _-_-_
~^^*^^ Todo esto lo escribo suponiendo que el señor Mijailovski oyó en realidad profesiones de fe sobre esquemas históricos abstractos, y que no inventó nada. Sin embargo, considero absolutamente necesario hacer esta salvedad: "como meló contaron, te lo cuento".
204
que no es posible confundirlo con otros, y tiene quienes lo
representan en la literatura: Plejánov y su =
círculo^^22^^. Y si hubiera
procedido así---como evidentemente lo habría hecho toda persona
con un mínimo de decencia---, y hubiera consultado aunque sólo
fuese la primera obra socialdemócrata, el libro de Plejánov Nuestras
divergencias,
allí habría visto, en las primeras páginas, una
declaración categórica del autor en nombre de todos los miembros del
círculo.
``En ningún caso queremos cubrir nuestro programa con la autoridad de un gran nombre" (es decir, con la autoridad de Marx). ¿Comprende usted el ruso, señor Mijailovski? ¿Comprende la diferencia que existe entre una profesión de fe en esquemas abstractos y el negar que Marx tenga autoridad alguna para juzgar acerca de los asuntos rusos?
¿Comprende que, al exponer como marxista una opinión cualquiera que tuvo la suerte de oír de sus interlocutores y al dejar a un lado la declaración impresa de un miembro destacado de la socialdemocraoia, hecha en nombre de todo el grupo, no procedió con honradez?
Y más adelante la declaración es más categórica todavía:
``Repito---dice Plejánov---que entre los marxistas más consecuentes pueden surgir discrepancias en lo referente a enjuiciar la realidad rusa actual''; nuestra doctrina es "el primer intento de aplicar esta teoría científica al análisis de relaciones sociales sumamente complicadas y confusas".
Al parecer, es difícil hablar con más claridad: los marxistas, indudablemente, sólo toman de la teoría de Marx los métodos más preciosos, sin los cuales es imposible comprender las relaciones sociales y, por consiguiente, tienen por criterio de su apreciación de estas relaciones, no los esquemas abstractos y otras necedades por el estilo, sino su exactitud y conformidad con la vida real.
¿O bien cree usted que, al hacer tales declaraciones, el autor pensaba en realidad de otro modo? Pero no es así. El asunto de que se ocupaba consistía en saber si "Rusia tiene que pasar por la fase capitalista de desarrollo''. Por consiguiente, estaba formulado de un modo que nada tenía de marxista, sino que coincidía con los métodos subjetivistas de diversos filósofos de nuestro país que ven el criterio de esta necesidad en la política de las autoridades, o en la actividad de la ``sociedad'', o en el ideal de una sociedad "conforme a la naturaleza humana'', y otras sandeces 205 por el estilo. Cabe preguntar ahora: ¿cómo debería responder a semejante pregunta una persona que cree en los esquemas abstractos? Evidentemente, debería hablar de la indiscutibilidad del proceso dialéctico, de la significación filosófica universal de la teoría de Marx, de que es inevitable para cada país, pasar por la fase..., etc., etc.
¿Y cómo respondió Plejánov?
En la única forma en que podía responder un marxista.
Dejó por completo a un lado el problema de lo que debe ser, como cosa superfina, que sólo podía interesar a los subjetivistas, y se refirió exclusivamente a las verdaderas relaciones económicosociales, a su verdadera evolución. Por lo mismo, no dio tampoco una respuesta directa a la pregunta planteada de modo tan desacertado, y en cambio respondió así: "Rusia ha entrado en la senda capitalista".
¡Pero el señor Mijailovski habla con aire de experto sobre la profesión de fe en esquemas históricos abstractos, sobre las leyes inmanentes de la necesidad y sobre otros disparates increíbles! [|Y llama a esto "polémica con los socialdemócratas"!!
Renuncio definitivamente a comprender: si él es un polemista, [¿qué es entonces un charlatán?!
Tampoco podemos dejar de observar, con respecto al razonamiento del señor Mijailovski, citado más arriba, que él expone las concepciones de los socialdemócratas dándoles el sentido de que "Rusia desarrollará su propia producción capitalista''. Es evidente que a juicio de este filósofo no existe en Rusia producción capitalista ``propia''. El autor, por lo visto, comparte la opinión de que el capitalismo ruso se limita a millón y medio de obreros (más adelante volveremos a encontrarnos con esta idea infantil de nuestros ``amigos del pueblo'', que clasifican no se sabe cómo todas las demás formas de explotación del trabajo libre). "Rusia desarrollará su propia producción capitalista con todas las contradicciones internas que le son inherentes, y mientras tanto, el mujik, arrancado de la tierra, se convertirá en un proletario.'' ¡Cuanto más nos adentramos en el bosque, más leña hay! ¿De modo que en Rusia no existen "contradicciones internas"?, es decir, hablando sin circunloquios, ¿no existe la explotación de las masas del pueblo por un puñado de capitalistas, no se arruma la enorme mayoría de la población mientras se enriquece un puñado de individuos? ¿No está ya el mujik separado de la tierra? ¿En qué consiste toda 206 la historia de Rusia después de la reforma, sino en una expropiación de los campesinos en masa, de intensidad jamás vista en parte alguna? Hay que tener gran valor para declarar en público semejantes cosas. Y el señor Mijailovski lo tiene, cuando dice: "Marx operaba con un proletariado ya formado y con un capitalismo va formado, mientras que nosotros todavía tenemos que crearlos''. ¡¿Rusia tiene que crear todavía un proletariado?! En Rusia, tínico país en el que puede verse semejante miseria de las masas, una miseria extrema, y una explotación tan infame de los trabajadores, país que se comparaba (con toda razón) con Inglaterra por la situación de sus pobres; en Rusia, donde el hambre de millones de hombres del pueblo es un fenómeno constante, que existe paralelamente, por ejemplo, a la creciente exportación de cereales, ¡¡en Rusia no hay proletariado!!
¡Creo que el señor Mijailovski merece un monumento en vida, por estas clásicas palabras!~^^*^^
Digamos de paso que más adelante veremos que ésta es una táctica constante, y la más consecuente, de los "amigos del pneblo": consiste en cerrar hipócritamente los ojos ante la insoportable situación de los trabajadores en Rusia y pintarla sólo como " inestnhlp'', de modo que bastarían los esfuerzos de la "sociedad culta" y del gobierno para llevarlo todo al buen camino. Estos paladines creen que con cerrar los ojos ante el hecho de que la situación de Ins masas trabajadoras es mala, no porque "haya perdido estabilidad" sino porque éstas son sometidas al saqueo más infame por parte de un puñado de explotadores; creen que con esconder la cabeza en la arena como los avestruces, para no ver a los explotadores, éstos desaparecerán. Y cuando los socialdemócratas les dicen orne es una cobardía vergonzosa tener miedo de mirar la realidad cara a cara; cuando toman como punto de partida este hecho de la explotación y afirman que su única explicación posible _-_-_
^^*^^ Pero ouizá el señor Mij'ailovsld intente zafarse también en esta ocasión, afirmando que no quiso decir que en Rusia no hay proletariado en general, sino sólo que no hay proletariado capitalista. Si es así, ¿porqué no lo dijo? Pues todo el problema consiste precisamente en saber si el proletariado ruso es un proletariado característico de la organización burguesa o de alguna otra organización de la economía social. ¿Quién tiene la culpa de que. en dos artículos enteros, no haya usted dicho ni una palabra sobre este problema, el vínico serio e importante, y haya preferido charlar sobre toda clase de necedades y llegar a las conclusiones más absurdas?
207 está en la organización burguesa de la sociedad rusa, organización que escinde a la masa del pueblo en proletariado y burguesía, y en el carácter de clase del Estado ruso, que no es más que el órgano de la dominación de esa burguesía, y que, por lo mismo, la única solución consiste en la lucha de clases del proletariado contra la burguesía: ¡¡entonces esos ``amigos del pueblo'' ponen el grito en el cielo y afirman que los socialdemócratas quieren privar al pueblo de la tierra, quieren destruir la organización económica de nuestro pueblol!Llegamos ahora al lugar más indignante de toda esta " polémica'', indecente por no decir más: a la ``crítica'' (?) que el señor Mijailovski hace de la actuación política de los socialdemócratas. Todo el mundo comprende que la actuación de los socialistas y agitadores entre¡ los obreros no puede ser honradamente discutida en nuestra prensa legal y que lo único que en este sentido puede hacer una prensa decente, sometida a la censura, es "mantener un discreto silencio''. El señor Mijailovski ha olvidado esta regla tan elemental y no siente escrúpulos en aprovecharse del monopolio de que goza para dirigirse al público lector, con objeto de cubrir de lodo a los socialistas.
¡Pero ya se encontrarán, fuera del periodismo legal, medios para combatir a este crítico inescrupuloso!
``A mi entender---el señor Mijailovski se hace el ingenuo---, los marxistas rusos pueden ser divididos en tres categorías: marxistas espectadores [observadores impasibles del proceso], marxistas pasivos [que sólo "alivian los dolores del alumbramiento'', "no se interesan por el pueblo arraigado en la tierra y centran su atención y sus esperanzas en los que ya están privados de medios de producción"] y marxistas activos [que insisten lisa y llanamente en la ruina del campo].''
¡¿Qué significa esto?! Porque es imposible que el señor crítico ignore que los marxistas rusos son socialistas que parten del punto de vista de que la realidad de nuestro medio es una sociedad capitalista y la única salida de ella es la lucha de clases del proletariado contra la burguesía.
¿Por qué y sobre qué base los confunde en un todo, con una
vulgaridad absurda? ¿Qué derecho (moral, por supuesto) tiene el
crítico a extender el término de marxistas a personas que no
aceptan las tesis evidentemente más elementales y fundamentales del
marxismo, a personas que nunca ni en parte alguna han actuado
208
como grupo especial, nunca ni en parte alguna han expuesto un
programa suyo especial?
El señor Mijailovski se ha reservado una serie de escapatorias para justificar estos procedimientos indignos.
``Es posible---bromea con la ligereza de un infatuado hombre de mundo---que no sean verdaderos marxistas, pero ellos se consideran tales, y declaran serlo.'' ¿Dónde y cuándo lo han decía rado? ¿En los salones liberales y radicales de Petersburgo? ¿En cartas privadas? Supongamos que así sea. Entonces, ¡siga charlando con ellos en sus salones y en su correspondencia! Pero usted se manifiesta en la prensa y públicamente, contra personas que jamás, y en parte alguna, se han manifestado públicamente (bajo la bandera del marxismo). ¡Y todavía se atreve a declarar que polemiza con los socialdemócratas, sabiendo que este nombre sólo lo lleva un grupo de socialistas revolucionarios y que no se los debe confundir con nadie!~^^*^^
El señor Mijailovski maniobra y se escurre, como un escolar sorprendido in fraganti: yo nada tengo que ver con eso, se esfuerza en demostrar al lector. "Lo he oído con mis propios oídos y lo he visto con mis propios ojos.'' ¡Perfectamente! Creemos de buena gana que sólo tiene ante los ojos a gente vulgar y canallesca. ¿Pero qué tiene que ver eso con nosotros, con los socialdemócratas? ¿Quién ignora que "en los tiempos actuales, cuando" no sólo la actuación socialista, sino cualquier actividad social un tanto independiente y honrada origina una persecución política, por cada persona que realmente trabaja---bajo una u otra bandera: la de "Naródnaia Volia" as, la del marxismo o inclusive, digamos, _-_-_
~^^*^^ Debo detenerme por lo menos en uno de los hechos indicados por el señor Mijailovski. Cualquiera que haya leído su artículo tendrá que aceptar que incluye también al señor Skvortsov (autor del artículo Causas económicas de los años de hambre) entre los ``marxistas''. Y sin embargo este señor no se titula a sí mismo marxista, y sería suficiente el conocimiento más elemental de las obras socialdemócratas para ver que, desde su punto de vista, ese señor es el más insignificante de los burgueses, y nada más. ¡Cómo puede ser marxista si no comprende que el ambiente social para el cual proyecta sus progresos es un ambiente burgués y que, por lo mismo, todas las "mejoras en el cultivo de la tierra'', que realmente se observan aún en la agricultura, significan un progreso burgués que mejora la situación de la minoría y que proletariza a las masas! ¡Cómo puede ser marxista, si no entiende que el Estado al cual se dirige con proyectos es un Estado de clase, sólo capaz de apoyar a la burguesía y de oprimir al proletariado!
209 la del constitucionalismo---, hay varias decenas de charlatanes que encubren con esos nombres su cobardía liberal y quizás algunos, ya verdaderos canallas, que sacan alguna tajada? ¿No es evidente que sólo la más baja de las vilezas sería capaz de responsabilizar a cualquiera de estas tendencias por el hecho de que su bandera sea enlodada (y además, no en público, ni abiertamente) por cualquier canalla? Toda la exposición del señor Mijailovski es una cadena de puras tergiversaciones, desfiguraciones y trucos. Ya vimos más arriba cómo tergiversó por completo las ``verdades'' de las que parten los socialdemócratas, ya vimos que las expuso como jamás las ha expuesto, ni las podía exponer marxista alguno. Y si hubiera expuesto la verdadera concepción que de la realidad rusa tienen los socialdemócratas, no habría podido menos de ver que hay una sola manera de "concordar con ellas": contribuir al desarrollo de la conciencia de clase del proletariado, organizándolo y agrupándolo estrechamente para la lucha política contra el régimen actual. Le ha quedado, entre paréntesis, otro subterfugio más. Con aire de inocencia ofendida, alza farisaicamente los ojos al cielo y deja oír su voz melosa: "Me place mucho escuchar esto, pero no entiendo contra qué protestan (así dice en el núm. 2 de Rússkoie Bogatstvo). Lean con mayor atención mi juicio sobre los marxistas pasivos y verán que yo afirmo: nada puede objetarse desde el punto de vista ético".Esto, claro está, no es otra cosa que volver a rumiar los miserables subterfugios anteriores.
Porque, ¿cómo podría definirse la actitud de un hombre que pretendiese criticar el populismo socialrevolucionario (tomo como ejemplo un período en que aún no se hubiera manifestado otra corriente populista) y que dijera más o menos lo siguiente:
``Los populistas, a mi entender, se subdividen en tres categorías: los populistas consecuentes, que aceptan plenamente las ideas del mujik y, en estricto acuerdo con sus anhelos, hacen un principio general de la práctica de los castigos corporales y de los malos tratos a la mujer y, en general, de toda la política infame del gobierno del knut y del garrote, que, por añadidura, se llamó política popular; sigue luego la categoría de los populistas cobardes, que no se interesan por las opiniones del mujik y sólo intentan trasplantar a Rusia el movimiento revolucionario que le es extraño, por medio de asociaciones, etc., a quienes, dicho sea de paso, nada puede objetarse desde el punto de vista ético, a no ser lo 210 resbaladizo del camino, que puede desviar fácilmente al populista cobarde al campo de los populistas consecuentes y audaces; y por último los populistas audaces, que realizan plenamente los ideales populares del mujik acomodado y por ello se afincan en el campo para llevar la vida de verdaderos kulaks.'' Naturalmente, toda persona decente diría que esto es una burla vulgar y canallesca. Y si, por añadidura, el individuo que tales cosas afirmara no pudiese ser refutado por los populistas en la misma prensa; si, además, las ideas de estos populistas hubiesen sido expuestas hasta entonces sólo en forma clandestina y, por lo mismo, hubiera muchas personas que no tuviesen respecto de ellas un concepto exacto y pudiesen dar fe con facilidad a todo lo que se les dijera acerca de los populistas, todo el mundo estaría de acuerdo en que semejante individuo...
En fin, quizás el propio señor Mijailovski no haya olvidado aún del todo la palabra que cabría poner aquí.
__b_b_b__¡Pero basta ya! Quedan todavía muchas insinuaciones por el estilo en el señor Mijailovski, pero no conozco trabajo más fatigoso, más ingrato y más repugnante que revolver este lodo, recopilar las alusiones dispersas aquí y allá, compararlas y buscar aunque sólo sea una objeción seria.
¡Basta!
Abril de 1894.
[211] __ALPHA_LVL2__ DE LOS EDITORES~^^*^^En el texto del artículo el lector encontrará notas en las cuales se hace referencia a un examen posterior de algunos problemas, cuando en realidad no se efectúa tal examen.
Ello se debe a que el artículo que ofrecemos a la consideración del lector sólo es la primera parte de la respuesta a los artículos de Rússkoie Bogatstvo acerca del marxismo. La falta absoluta de tiempo ha impedido la salida oportuna de este artículo, pero no consideramos posible postergarla más; aun así llevamos dos meses de retraso. Por eso nos decidimos a publicar por ahora el examen de la ``crítica" del señor Mijailovski, sin esperar a terminar la impresión de todo el artículo.
En la segunda y tercera partes en preparación, el lector encontrará, además del examen ofrecido, también el de los puntos de vista económicosociales de los otros jefes de Rússkoie Bogatstvo, los señores luzhakov y S. Krivenko, en relación con un ensayo sobre la realidad económica de Rusia y ``a las ideas y la táctica de los socialdemócratas" que de esa realidad se desprenden.
_-_-_^^*^^ Epílogo de la primera edición de la primera parte de Quiénes son los ``amigos del pueblo'' y cómo luchan contra los socialdemócratas. (Ed.)
[212]
~
[213]
__ALPHA_LVL2__
A PROPÓSITO DE ESTA EDICIÓN~^^*^^
La presente edición es una reproducción exacta de la primera. Como no participamos en absoluto en la elaboración del texto, no nos hemos considerado con derecho a someterlo a modificación alguna y nos hemos limitado únicamente a la labor editorial. El motivo que nos induce a emprender esta labor es la seguridad de que la presente obra contribuirá a cierta reanimación de nuestra propaganda socialdemócrata.
En la creencia de que la disposición a promover esta propaganda debe ser una consecuencia ineludible de las convicciones socialdemócratas, apelamos a todos los que comparten las ideas del autor del presente folleto para que contribuyan con todos los medios (sobre todo, naturalmente, con la reedición) a asegurar la más amplia difusión posible, tanto de la presente obra como de todos los órganos de la propaganda marxista en general. El momento actual es particularmente propicio para esta contribución. Rússkoie Bogatstvo está adquiriendo un tono cada vez más provocador con respecto a nosotros. En un esfuerzo por paralizar la difusión de las ideas socialdemócratas en la sociedad, la revista llegó a acusarnos directamente de indiferencia para con los intereses del proletariado y de insistencia en perseguir la ruina de las masas. Nos atrevemos a pensar que con tales procedimientos la revista sólo se hace daño a sí misma y prepara nuestra victoria. Sin embargo, no hay que olvidar que los calumniadores disponen de todos los medios materiales para la más amplia propaganda de sus calumnias. Tienen una revista con una tirada de _-_-_
^^*^^ Epílogo de la segunda edición de la primera parte, escrito en julio de 1894. ('Ed.)
214 varios millones, tienen a su disposición salas de lectura y bibliotecas. Por eso debemos aplicar todos nuestros esfuerzos para demostrar a nuestros enemigos que aun las ventajas de una situación privilegiada no aseguran siempre el éxito de sus difamaciones. Estamos completamente seguros de que esos esfuerzos no han de faltar.Julio de 1894.
[215] __ALPHA_LVL2__ PARTE III __ALPHA_LVL3__ [a] [216] ~ [217] IIJ 4to rxKot .. KAKI, OHM BOWtOTTj riPOTHBT. v- o u i A« - JIMOKPATOBV. 1804. npo8»»m «jbuo» rpfanu Portada de la parte III de la edición hectografiada del libro
de V. I. Lenin Quiénes son los "amigos del pueblo"
y cómo
luchan contra los socialdemócratas.
1894.
Tamaño reducido.
[218]
~
[219]
Para concluir trabemos conocimiento con otro ``amigo del pueblo'', el señor Krivenko, quien también interviene en la guerra abierta contra los socialdemócratas.
Sin embargo, no analizaremos sus artículos (Los francotiradores de ¡a natura, en el núm. 12 de 1893, y Cartas desde el camino, en el núm. 1 de 1894) como lo hicimos con los de los señores Mijailovski y luzhakov. El examen íntegro de los artículos de estos últimos era completamente necesario para tener una idea clara, en el primer caso del contenido de sus objeciones contra el materialismo y el marxismo en general, y en el segundo, de sus teorías político-económicas. Ahora, para formarse una idea cabal de los ``amigos del pueblo'', tenemos que conocer su táctica, sus proposiciones prácticas, su programa político. Este programa no ha sido expuesto por ellos en ninguna parte, de manera directa, con la misma coherencia y plenitud que sus concepciones teóricas. Por eso me veo obligado a extraerlo de diferentes artículos de una revista, cuyos colaboradores son lo bastante solidarios como para no contradecirse entre sí. Me atendré a los artículos del señor Krivenko arriba citados con preferencia a otros, porque facilitan una mayor cantidad de material, y porque su autor es tan típicamente el hombre práctico y político de la revista como el señor Mijailovski el sociólogo y el señor luzhakov el economista.
Sin embargo, antes de pasar al examen de su programa, es absolutamente necesario detenerse todavía en un punto teórico. Antes vimos cómo el señor luzhakov sale del paso con frases hueras acerca del arriendo de tierras por el pueblo, que sirve de apoyo a la economía popular, etc., cubriendo con ellas su incomprensión de la economía de nuestros campesinos. No se ocupa de las industrias artesanales, y se limita a datos sobre el crecimiento de la gran industrial fabril. Ahora el señor Krivenko repite frases muy similares sobre las industrias de los kustares. Opone de manera directa ``nuestra industria popular'', es decir, la industria de los 220 kustares, a la industria capitalista (núm. 12, págs. 180--181). ``La producción popular [sic!]---dice---surge en la mayoría de los casos de un modo natural'', y la industria capitalista ``se crea generalmente de un modo artificial''. En otro lugar opone la ``pequeña industria popular'' a la ``gran industria, a la industria capitalista''. Si alguien se pregunta en qué consiste la particularidad de la primera, sólo se enterará de que es ``pequeña''~^^*^^ y que los instrumentos de trabajo van unidos al productor (tomo esta última definición del antes citado artículo del señor Mijailovski). Pero esto no determina aún, ni mucho menos, su organización económica, y además es completamente falso. El señor Krivenko dice, por ejemplo, que ``la pequeña industria popular da todavía hoy una suma mucho mayor de producción global y ocupa mayor número de brazos que la gran industria capitalista''. El autor tiene en cuenta, evidentemente, los datos sobre el número de kustares, que llega a 4 millones, y según otro cálculo a 7 millones. ¿Pero quién no sabe que la forma predominante de la economía de nuestras industrias de kustares es el sistema de gran producción basado en el trabajo a domicilio, que la masa de kustares ocupa en la producción una situación en manera alguna independiente, sino completamente dependiente, subordinada; que trabaja, no con su propio material, sino con el del mercader, quien sólo paga al kustar un salario? Los datos sobre el predominio de esta forma han aparecido hasta en las publicaciones legales. Me refiero, por ejemplo, al excelente trabajo del conocido estadístico S. Jarizoménov en el luridíscheski Viéstnik~^^**^^ (año 1883, núms. 11 y 12). Resumiendo los datos publicados acerca de nuestras industrias de kustares radicadas en las provincias centrales, en las que están más desarrolladas, Jarizoménov llega a la conclusión del indiscutible predominio del sistema de gran producción basado en el trabajo a domicilio, es decir, de la forma indudablemente capitalista de industria. ``Al determinar el papel económico de la pequeña industria independiente---dice---, llegamos a estas conclusiones: en la provincia de Moscú, el 86,5 por ciento del giro anual _-_-_
~^^*^^ Sólo puede saberse esto: ``De ella puede desarrollarse una verdadera [sic!] industria popular'', dice el señor Krivenko. Un procedimiento habitual de los ``amigos del pueblo" consiste en decir frases inútiles y sin sentido, en lugar de caracterizar exacta y directamente la realidad.
^^**^^ Iuridíscheski Viéstnik ``(Boletín jurídico''): revista mensual de tendencia liberal burguesa. Se publicó en Moscú, de 1867 a 1892. (Ed.)
221 de las industrias de los kustares lo da el sistema de gran producción basado en el trabajo a domicilio, y sólo el 13,5 por ciento pertenece a la pequeña industria independiente. En los distritos de Alexándrov y Pokrov, de la provincia de Vladímir, el 96 por ciento de la actividad anual de las industrias de kustares recae sobre el sistema de gran producción de manufactura basado en el trabajo a domicilio y sólo el 4 por ciento lo da la pequeña industria independiente.''Por cuanto se sabe, nadie ha intentado refutar estos datos, y no es posible refutarlos. ¿Pues cómo se puede pasar por alto y silenciar estos hechos, llamar ``popular'' a esta industria en oposición a la industria capitalista, y hablar de la posibilidad de que llegue a convertirse en una verdadera industria?
Sólo puede haber una explicación para este manifiesto desconocimiento de los hechos: la tendencia general de los "amigos del pueblo'', como de todos los liberales de Rusia, a diluir el antagonismo de clases, y la explotación del trabajador en Rusia, y a presentar todo esto sólo en forma de simples ``defectos''. Y puede ser, también, que la causa resida por añadidura en un conocimiento tan profundo de la materia como el que manifiesta, por ejemplo, el señor Krivenko al llamar a la "producción cuchillera de Pavlovsk" "producción de carácter semiartesanai''. ¡Es asombroso el grado de tergiversación a que llegan los ``amigos del pueblo''! ¿Cómo se puede aquí hablar de carácter artesanal, cuando los cuchilleros de Pavlovsk trabajan para el mercado y no por encargo? ¿Acaso considera el señor Krivenko como artesanía un sistema según el cual un comerciante encarga artículos al kustar para enviarlos a la feria de Nishni-Nóvgorod? Esto es demasiado ridículo, pero por lo visto así es. En realidad, la producción de cuchillos es (en comparación con las otras producciones de Pavlovsk ) la que menos ha conservado la forma de pequeña industria de los kustares con la (aparente) independencia de los productores: "La producción de cuchillos de mesa y de trabajo~^^*^^---dice N. Annenski---se acerca ya en grado considerable a la fabril, o mejor dicho a la manufactura.'' De los 396 kustares ocupados en la producción de cuchillos de mesa en la provincia de NizhniNóvgorod, sólo 62 (el 16 por ciento) trabajan para el mercado, _-_-_
^^*^^ La más importante de todas produce por valor de 900.000 rublos, mientras la suma total de artículos de Pavlovsk es de 2.750.000 rublos.
222 273 (el 69 por ciento) para un patrono~^^*^^ y 61 (el 15 por ciento) como obreros asalariados. Por consiguiente, sólo 1/6 de los kustares no está sometido directamente a un empresario. Por lo que se refiere a otra rama de la producción de cuchillos, la de navajas (cortaplumas), según palabras del mismo autor, `` ocupa un lugar intermedio entre los cuchillos de mesa y la cerrajería: la mayor parte de los kustares en esta rama trabajan para un patrono, pero al lado de ellos hay todavía bastantes kustares independientes que trabajan para el mercado".En total, en la provincia de Nizhni-Nóvgorod, hay 2.552 kustares que producen este tipo de cuchillos, de los cuales el 48 por ciento (1.236) trabajan para el mercado, el 42 por ciento (1.058) para un patrono, y como obreros asalariados el 10 por ciento (258). Por consiguiente, también aquí los kustares independientes (?) constituyen una minoría. Y sólo en apariencia son independientes, naturalmente, los que trabajan para el mercado, pues en realidad no están menos sometidos por el capital de los mayoristas. Si tomamos los datos acerca de las industrias artesanales de todo el distrito de Gorbátov, provincia de Nizhni-Nóvgorod, donde están ocupados en dichas industrias 21.983 trabajadores, es decir, el 84,5 por ciento de todos los trabajadores existentes~^^**^^, tendremos lo siguiente (en cuanto a la orgnaización económica de las industrias artesanales, sólo poseemos datos exactos referentes a 10.808 trabajadores ocupados en las siguientes industrias: de metales, del cuero, talabartería, fieltro y tejidos de cáñamo): el 35,6 por ciento de los kustares trabajan para el mercado, el 46,7 para un patrono y el 17,7 por ciento son asalariados. Así, pues, también aquí vemos el predominio del sistema de gran producción basado en el trabajo a domicilio, el predominio de relaciones en las cuales el trabajo está esclavizado por el capital.
Si los ``amigos del pueblo'' eluden con tanta libertad semejantes hechos, ello ocurre, además, porque su comprensión del capitalismo no ha pasado de las ideas corrientes y vulgares---- _-_-_
~^^*^^ Es decir, para el comerciante que proporciona material al kustar y le abona por el trabajo un salario corriente.
^^**^^ Los economistas excepcionalistas rusos, que miden el capitalismo ruso por el número de obreros fabriles [sic!], incluyen sin reparo a estos trabajadores y a infinidad de otros semejantes, en la población ocupada en la agricultura y que sufre, no del yugo del capital sino de presiones artificiales ejercidas sobre el "régimen popular" (??!!).
223 capitalista = empresario rico e instruido, que explota un gran establecimiento mecanizado---y no quieren conocer el contenido científico de este concepto. En el capítulo anterior vimos cómo el señor luzhakov hace partir directamente el capitalismo de la industria mecanizada, pasando por alto la cooperación simple y la manufactura. Este es un error muy difundido, que conduce entre otras cosas a desconocer la organización capitalista de nuestras industrias de kustares.Por supuesto, el sistema de gran producción basado en el trabajo a domicilio es una forma capitalista de industria; tenemos aquí todos sus rasgos: economía mercantil en un alto grado de desarrollo, concentración de los medios de producción en manos de determinados individuos, expropiación de la masa de obreros, que no poseen sus propios medios de producción y, por lo mismo, trabajan con los medios de producción de otros, y no para sí, sino para el capitalista. Evidentemente, por su organización, la industria artesanal es capitalismo puro; se diferencia de la gran industria mecanizada en que técnicamente está atrasada (lo que se explica ante todo por el nivel escandalosamente bajo de los salarios) y en que los trabajadores conservan minúsculas haciendas. Esta última circunstancia confunde particularmente a los "amigos del pueblo'', acostumbrados a pensar, como corresponde a verdaderos metafísicos, con contradicciones directas y desnudas: "sí, es sí; no, es no y lo demás, es cosa del diablo".
Si los obreros no poseen tierra, eso es capitalismo; si la poseen no es capitalismo; y ellos se limitan a esta filosofía tranquilizadora, perdiendo de vista toda la organización social de la economía, olvidando el hecho tan conocido de que la posesión de tierra no elimina ni un ápice la miseria espantosa de estos propietarios de tierra, sometidos a la más desvergonzada rapiña por parte de otros propietarios de tierras, ``campesinos'' como ellos.
Por lo visto, tampoco saben que el capitalismo no estaba en condiciones en parte alguna---ya que se hallaba comparativamente en un bajo nivel de desarrollo---de separar por completo al obrero de la tierra. En relación con Europa occidental, Marx estableció la ley de que sólo la gran industria mecanizada expropia definitivamente al obrero. St- comprende, por eso, que el argumento corriente de que no existe capitalismo en nuestro país, puesto que "el pueblo posee tierra'', carece de todo sentido, porque el capitalismo de la cooperación simple y de la manufactura nunca 224 y en parte alguna estuvo vinculado al completo desarraigo del trabajador respecto de la tierra, sin dejar por eso, naturalmente, de ser capitalismo.
Por lo que se refiere a la gran industria mecanizada en Rusia ---y esta forma es adquirida con rapidez por las ramas más grandes e importantes de nuestra industria---, pese a todos los rasgos específicos de nuestro país, tiene la misma propiedad que en el resto del Occidente capitalista, es decir, no tolera ya en absoluto que el obrero conserve ligazón con la tierra. Este hecho lo demostró, por lo demás, Deméntiev~^^*^^ con datos estadísticos precisos, de los cuales (independientemente por completo de Marx) extrajo la conclusión de que la producción mecanizada va ligada indisolublemente al completo desarraigo del trabajador de la tierra. Esta investigación demostró una vez más que Rusia es un país capitalista, que en él los lazos del trabajador con la tierra son tan débiles e ilusorios, y el poderío del propietario (dueño del dinero, mayorista, campesino rico, manufacturero, etc.) tan firme ya, que basta con que la técnica dé un paso más para que el ``campesino'' (?? que vive desde hace mucho tiempo de la venta de su fuerza de trabajo) se convierta en obrero puro~^^**^^. La incomprensión de los ``amigos del pueblo'' en lo referente a la organización económica de las industrias de los kustares no se limita, ni mucho menos, sin embargo, a esto. El concepto que tienen inclusive de industrias en las que no se trabaja "para un patrono'', es tan superficial como su concepto del agricultor (cosa que ya vimos más arriba). Esto, por lo demás, es completamente natural cuando se ponen a juzgar y sentenciar acerca de cuestiones político-económicas señores que, por lo visto, sólo saben que existe en el mundo algo llamado medios de producción que ``pueden'' ir unidos al trabajador, y eso está muy bien, pero que también ``pueden'' estar separados de él, y eso está muy mal. Así no se llega muy lejos.
Hablando de las industrias artesanales que se convierten en capitalistas y de las que no sufren ese proceso (en las que ``puede _-_-_
^^*^^ Se refiere a la obra de E. Demántiev intitulada La fábrica, lo que da a la población y lo que le quita (Moscú, 1893). (Ed .)
^^**^^ El sistema de gran producción basado en el trabajo a domicilio no fólo es un sistema capitalista, sino, además, el peor, ya que en él la expío, tación más intensa del trabajador se combina con la menor posibilidad, para los obreros, de librar la lucha por su emancipación.
225 existir libremente la producción en pequeña escala''), el señor Krivenko señala, entre otras cosas, que en algunas ramas ``los gastos fundamentales de producción" son muy insignificantes, por lo que es posible en ellas la pequeña producción. Como ejemplo presenta la industria ladrillera, en la que el costo de producción puede ser, según él, 15 veces menor que el giro anual de las fábricas.Como ésta es, puede decirse, la única indicación documentada del autor (éste es, lo repito, el rasgo más característico de la sociología subjetiva: el temor a caracterizar y analizar directa y exactamente la realidad, y remontarse con preferencia a la región de los ``ideales''... de la pequeña burguesía), la tomaremos para demostrar hasta qué punto son falsas las ideas de los ``amigos del pueblo" sobre la realidad.
Tenemos una descripción de la industria ladrillera ( fabricación de ladrillos de arcilla blanca) en la estadística económica del zemstvo de Moscú (Recopilación, t. VII, fase. I, parte 2, etc.). Dicha industria está concentrada principalmente en tres subdistritos del distrito de Bogorodsk, donde hay 233 establecimientos con 1.402 obreros (567 obreros familiares^^*^^ =41 por ciento; 835 contratados = 59 por ciento), y con una producción anual de 357.000 rublos. La industria surgió hace mucho tiempo, pero se desarrolló en especial en los últimos 15 años, gracias a la construcrión de un ferrocarril, que facilitó considerablemente la venta en el mercado. Antes de existir el ferrocarril, predominaba la forma de producción familiar, que ahora cede el puesto a la exolotacióh del trabajo asalariado. Esta industria tampoco se halla libre de la dependencia de los pequeños industriales con respecto a los grandes en cuanto a la venta en el mercado: como consecuencia de la ``escasez de medios pecuniarios'', los primeros venden a los últimos el ladrillo en la localidad (a veces en ``bruto'', no cocido) a precios terriblemente reducidos.
Sin embargo, tenemos la posibilidad de conocer también la organización de la industria, no sólo por esta dependencia, sino además por el censo de kustares adjunto al estudio, donde aparecen indicados el número de obreros y la suma de la producción anual de cada establecimiento.
_-_-_^^*^^ Por obreros ``familiares'', en oposición a los contratados, se entiende los trabajadores miembros de la familia de los patronos,
226Para averiguar si es aplicable a esta pequeña industria la ley según la cual la economía mercantil es una economía capitalista, es decir, se trasforma inevitablemente en tal al llegar a determinado grado de desarrollo, debemos comparar el tamaño de los establecimientos: la cuestión consiste precisamente en la relación entre los pequeños y grandes establecimientos según su papel en la producción y según la explotación del trabajo asalariado. Tomando como base el número de obreros, dividiremos los establecimientos de los kustares en tres grupos: I) los establecimientos que tienen de 1 a 5 obreros (se incluyen los familiares y los contratados); II) establecimientos que emplean de 6 a 10 obreros y III) establecimientos con más de 10 obreros.
Examinadas las proporciones de los establecimientos, el personal obrero y la suma de producción en cada grupo, obtenemos los siguientes datos: [Véase el cuadro en la pág. siguiente. Ed.]
Obsérvese este cuadro y se advertirá la organización burguesa o, lo que es lo mismo, la organización capitalista de la industria: a medida que los establecimientos se hacen mayores se eleva la productividad del trabajo~^^*^^ (el grupo medio representa una excepción), al intensificarse la explotación del trabajo asalariado~^^**^^, aumenta la concentración de la producción~^^***^^.
El tercer grupo, que basa casi por entero su economía en el trabajo asalariado, tiene en sus manos---con un 10 por ciento del número total de establecimientos---el 44 por ciento de la suma global de producción.
Esta concentración de los medios de producción en manos de la minoría, concentración ligada a la expropiación de la mayoría (los obreros asalariados), explica precisamente tanto la dependencia de los pequeños productores respecto de los mayoristas (los grandes industriales son en realidad mayoristas), como la opresión del trabajo en esta industria. Vemos, por consiguiente, _-_-_
^^*^^ Un obrero produce al año, en el grupo I, 251 rublos; en el II, 249; en el III, 260.
^^**^^ La proporción de establecimientos que emplean trabajo asalariado en el grupo I es del 25 por ciento, en el II del 90 y en el III del 100 por ciento; la proporción de obreros asalariados es del 19 por ciento, del 58 y del 91 por ciento respectivamente.
^^***^^ En el pnipo I al 72 por ciento de establecimientos corresponde el 34 por ciento de la producción; en el II, al 18, el 22, y en el III, al 10 por ciento, el 44.
227 __MISSING__ Table. 228 que la causa de la expropiación del trabajador y de su explotación reside en las propias relaciones de producción.Los socialistas populistas rusos, como es sabido, se atenían a la opinión contraria, y veían la causa de la opresión del trabajo en las industrias de los kustares, no en las relaciones de producción (a las que se consideraba edificadas sobre un principio tal que excluye la explotación), sino fuera de ellas, en la política, precisamente en la política agraria, tributaria, etc. Cabe preguntar: ¿en qué se basaba y se basa la persistencia de esta opinión, que ahora casi ha adquirido ya la solidez de un prejuicio? ¿No será en el hecho de que predominaba otra idea acerca de las relaciones de producción en las industrias de los kustares? Nada de eso. Esa opinión persiste sólo gracias a la ausencia de todo intento de caracterizar exacta y definidamente los datos, las formas verdaderas de la organización económica; persiste sólo gracias a que no se especifican las relaciones de producción y no se las somete a un análisis particular. En una palabra, persiste sólo porque no se comprende el único método científico de las ciencias sociales, a saber, el método materialista. Ahora se comprenderá, también, el giro de los razonamientos de nuestros viejos socialistas. En cuanto a las industrias de los kustares, atribuyen la causa de la explotación a fenómenos que se encuentran fuera de las relaciones de producción; en cuanto al gran capitalismo, al capitalismo fabril, no podían dejar de ver que allí la causa de la explotación reside precisamente en las relaciones de producción. El resultado era una contradicción inconciliable, una incongruencia, resultaba incomprensible de dónde había podido brotar este gran capitalismo, cuando en las relaciones de producción (¡que además no eran analizadasl) de las industrias de kustares no había nada que fuera de naturaleza capitalista. La conclusión surge naturalmente: como no entienden los vínculos que unen la industria de los kustares y la industria capitalista, oponen la primera a la última como la ``popular'' a la ``artificial''. Aparece la idea de la contradicción entre el capitalismo y nuestro ``régimen popular'', idea que ha adquirido una difusión muy amplia y que hace poco todavía le era brindada al público ruso por el señor Nik.-on en una edición corregida y aumentada. Esta idea persiste sólo por inercia, a pesar de toda su monumental falta de lógica: se juzga el capitalismo fabril por lo que éste es en realidad, y la industria de los kustares por lo que ésta ``puede ser''; se juzga al primero, por el análisis de las relaciones 229 de producción, y a la segunda, sin intentar examinar por separado las relaciones de producción y llevando directamente el asunto a 1 i esfera de la política. Bastará hacer el análisis de estas relaciones de producción y veremos que el ``régimen popular" representa esas mismas relaciones de producción capitalistas, aunque en estada, no desarrollado, embrionario; veremos que si se renuncia al ingenuo prejuicio de considerar a todos los kustares iguales entre .sí y se expresa con exactitud las diferencias que hay en su seno, resultará que la diferencia entre el ``capitalista'' de la fábrica y el ``kustar'' es a veces menor que la que existe entre un ``kustar'' y otro; veremos que el capitalismo representa, no la antítesis del ``régimen popular'', sino su continuación directa, más próxima e inmediata, ij su desarrollo.
Puede ser, por lo demás, que no se encuentre apropiado este ejemplo. Se dirá que en el caso dado es demasiado grande~^^*^^ el porcentaje de obreros asalariados. Pero el caso es que aquí son importantes, no las cifras absolutas, ni mucho menos, sino las relaciones que se manifiestan en ellas, relaciones que por su esencia son burguesas y que no dejan de ser tales, ya sea que su carácter burgués se exprese con fuerza o con debilidad.
Si se quiere, tomaré otro ejemplo---intencionadamente, con un débil carácter burgués---; tomaré (del libro del señor Isáiev sobre las industrias artesanales de la provincia de Moscú) la alfarería, ``una industria puramente doméstica'', según las palabras del señor profesor. Esta industria, por supuesto, puede servir de prototipo de las pequeñas industrias campesinas: su técnica es la más simple, sus instrumentos los más insignificantes, y produce utensilios de uso universal y necesario. Pues bien, gracias al censo de alfareros que muestra las mismas peculiaridades que el ejemplo precedente, tenemos la posibilidad de estudiar también la organización económica de esta industria artesanal, sin duda completamente típica para la enorme cantidad de pequeñas industrias ``populares'' rusas. Dividimos a los kustares en grupos: I) los que tienen de 1 a 3 obreros (se incluyen los familiares y los contratados); II) los que tienen de 4 a 5 obreros; III) los que tienen más de 5 obreros, y hacemos el mismo cálculo:
_-_-_^^*^^ Esto difícilmente será cierto en relación con las industrias artesanales de la provincia de Moscú, pero tal vez es justo por lo que so refiere a las industrias artesanales menos desarrolladas del resto de Rusia.
230 __MISSING__ Table. 231Es evidente que también en esta pequeña industria---y ejemplos tales podríamos aducir cuantos se quisieran---las relaciones son burguesas: vemos la misma diferenciación que surge de la economía mercantil, y además es una diferenciación específicamente capitalista, que lleva a la explotación del trabajo asalariado, explotación que desempeña ya el papel principal en el grupo superior, el cual ha concentrado, con 1/8 de todos los establecimientos y con un 30 por ciento de los obreros, casi 1/3 de toda la producción, con una productividad del trabajo considerablemente superior en comparación con la productividad media. Estas relaciones de producción, ya, por sí solas, explican la aparición y el poder de los mayoristas. Vemos cómo en manos de una minoría que posee los establecimientos más importantes y más rentables, y que recibe del trabajo ajeno un ingreso ``neto'' (en el grupo superior de alfareros, a un establecimiento corresponden 5,5 obreros asalariados) se acumulan ``ahorros'', mientras que la mayoría se arruina, e inclusive los pequeños patronos (sin hablar ya de los obreros asalariados) no tienen lo indispensable para vivir. Lógica e inevitablemente, los últimos serán avasallados por los primeros, y lo serán de un modo inevitable, como consecuencia precisamente del carácter capitalista de las relaciones de producción existentes. Estas relaciones consisten en que el producto del trabajo social, organizado por la economía mercantil, pasa a manos de particulares y en ellas sirve de instrumento de opresión y esclavización del trabajador, sirve de medio de enriquecimiento personal a expensas de la explotación de la masa. Y no se piense que esta explotación, esta opresión, se expresan más débilmente porque el carácter capitalista de las relaciones está todavía débilmente desarrollado y porque es insignificante la acumulación de capital que acompaña a la ruina de los productores. Todo lo contrario. Esto conduce únicamente a formas de explotación más brutales, propias del régimen de servidumbre: conduce a que el capital, como no está todavía en condiciones de subordinar directamente al obrero con la simple compra de su fuer/a de trabajo por el valor de ésta, enreda al trabajador en toda una red de exacciones usurarias, lo sujeta a su dominio con procedimientos de kulak, y como resultado lo despoja, no sólo df la plusvalía, sino también de una enorme parte del salario, y además lo desmoruli/.a privándolo de !tl posibilidad de cambiar de ``patrono'', lo ultraja obligándolo a considerar como un favor el hecho de que le ``da'' (sie!) trabajo. Se 232 comprende que ni un solo obrero consentiría jamás en cambiar su situación por la del kustar ``independiente'' ruso en la industria "auténtica'', ``popular''. Se comprende también que todas las medidas preferidas por los radicales rusos, o no tocan en absoluto la explotación del trabajador y su esclavización por el capital, resultando ser experimentos aislados (arteles), o empeoran la situación de los trabajadores (inalienabilidacl del nadiel) o, finalmente, depuran, desarrollan y consolidan dichas relaciones capitalistas (mejoramiento de la técnica, el crédito, etc.).
Por lo demás, los ``amigos del pueblo'' nunca podrán concebir que en la pequeña industria campesina, con toda su miseria, con las proporciones relativamente insignificantes de los establecimientos y con la bajísima productividad del trabajo, ron la técnica primitiva v el pequeño número de obreros asalariados, haya capitalismo. Ellos no están en modo alguno en condiciones de concebir que el capital es una relación determinada entre los hombres, que sigue siendo tal con un grado mayor o menor de desarrollo de las categorías comparadas. los economistas burgueses nunca han podido comprender esto: siempre impugnaron esta definición del capital. Recuerdo que eu Eú.sskaifí Mi.il uno de ellos, hablando del libro de Zíber~^^*^^ (sobre la teoría de Marx), reprodujo esta definición (del capital como relación), puso signos de exclamación y se indignó profundamente.
Este es el rasgo más característico de los filósofos burgueses: tomar las (alegorías del régimen burgués como eternas v naturales. Por eso, también para el capital emplean tales definiciones, por ejemplo, la de que es trabajo acumulado, que sirve para la producción posterior. Es decir, lo definen como una categoría eterna para la sociedad y escamotean de este modo la formación económica especial, históricamente determinada, en la que este trabajo acumulado, organizado por la economía mercantil, cae en manos de quien no ha trabajado v sirve para la explotación del trabajo ajeno. Por eso vemos en ellos, en lugar de un análisis y estudio de determinado sistema de relaciones de producción, una serie de trivialidades aplicables a todos los regímenes, mezcladas con chuzonerías sentimentales de moral pequeñoburguesa.
Ahora veamos por qué los ``amigos del pueblo'' llaman `` _-_-_
^^*^^ N. Z\'iber. Vóiise V. I. Lrnin, ul>. rit., "Bioiírafias'', lomo complementario 1. (<Fd.}
233 popular" a esta industria, por qué la oponen a la industria capitalista. Sólo porque estos señores son ideólogos de la pequeña burguesía y no están en condiciones de hacerse siquiera a la idea de que estos pequeños productores viven y actúan bajo el sistema de la economía mercantil (razón por la cual yo los llamo pequeños burgueses), y que sus relaciones para con el mercado los escinden necesaria e inevitablemente en burguesía y proletariado. Si intentaran estudiar la organización real de nuestras pequeñas industrias ``populares'', en lugar de hacer frases sobre lo que ``puede'' salir de ellas, entonces veríamos si lograrían encontrar en Rusia muí rama, por poco desarrollada que fuese, de la industria de kustares que no estuviese organizada de una manera capitalista.Y si no están de acuerdo en que los caracteres necesarios y adecuados para este concepto son que una minoría monopoliza los medios de producción, despoja de ellos a la mayoría y explota el trabajo asalariado (hablando en términos generales, la apropiación por individuos particulares del producto del trabajo social organizado por la economía mercantil: he aquí en qué consiste la esencia del capitalismo), entonces tómense la molestia de dar ``su'' definición del capitalismo y ``su'' historia.
En rigor, la organización de nuestras industrias ``populares'' cíe los kustares ofrece una magnífica ilustración para la historia general del desarrollo del capitalismo. Esta organización nos demuestra con claridad su aparición, sus embriones, por ejemplo en forma de cooperación simple (grupo superior en la alfarería); nos demuestra además cómo los ``ahorros'' acumulados en manos de particulares---merced a la economía mercantil---se convierten en capital, monopolizando al principio la venta (``mayoristas'' y comerciantes) como consecuencia de que sólo los dueños de estos ``ahorros'' tienen los fondos necesarios para la venta al por mayor, que les permiten esperar hasta que las mercancías son vendidas en los mercados distantes; cómo luego este capital comercial somete a su dominio a la masa de productores y organiza la manufactura capitalista, el sistema capitalista de gran producción basado en el trabajo a domicilio; cómo, por fin, la ampliación del mercado y el aumento de la competencia conducen a la elevación de la técnica, cómo este capital comercial se convierte en industrial y organiza la gran producción maquinizada. Y cuando este capital, después de fortalecerse y de avasallar a millones de trabajadores 234 y a regiones enteras, comienza directamente y con toda desenvoltura a presionar sobre el gobierno, convirtiéndolo en lacayo suyo, ¡entonces nuestros ingeniosos ``amigos del pueblo'' alzan sus clamores hablando de "implantación del capitalismo'', de su " creación artifician
¡Por cierto que se han dado cuenta un poco tarde!
Así, pues, el señor Krivenko, con sus frases sobre la industria popular, auténtica, justa, etc., ha intentado lisa y llanamente ocultar el hecho de que nuestras industrias de kustares no son más que capitalismo en diferentes grados de su desarrollo. Con estos procedimientos nos hemos familiarizado ya bastante al leer al señor luzhakov, quien en, vez de estudiar la reforma campesina empleó frases vacías sobre la finalidad fundamental del iamoso manifiesto~^^*^^, etc., en vez de estudiar el sistema de arrendamiento lo llamó popular, en vez de analizar cómo se forma el mercado interior del capitalismo se dedicó a filosofar sobre su ruina indefectible por falta de mercados, y así por el estilo.
Para demostrar hasta qué grado deforman los hechos los señores ``amigos del pueblo'', me detendré aun en otro ejemplo~^^**^^. Nuestros íiiosolos subjetivistas nos obsequian tan raramente con referencias exactas de hechos, que sería injusto pasar por alto una de ellas, una de las más exactas que encontramos en ellos, precisamente la referencia que el señor Krivenko (núm. 1 de 1894) hace de los presupuestos campesinos de la provincia de Vorónezh. Aquí podemos convencernos con. claridad con el ejemplo de los datos por ellos elegidos, quiénes tienen una visión más correcta de la realidad, los radicales y ``amigos del pueblo'' rusos o los socialdemócratas rusos.
El estadístico del zemstvo de Vorónezh, señor Scherbina, da como apéndice de su descripción de la explotación agrícola del _-_-_
^^*^^ Se refiere al Manifiesto de abolición del derecho de servidumbre, que el zar Alejandro II firmó el 19 de febrero de 1861. (Ed'.)
^^**^^ Aunque este ejemplo se refiere a la diferenciación de los campesinos, sobre la que ya se ha hablado mucho, considero necesario analizar sus propios datos, para demostrar patentemente qué vil falsedad es afirmar que los socialdemócratas se interesan, no por la realidad, sino por los "pronóstico» del futuro'', y qué métodos de charlatanes emplean los ``amigos del pueblo'' al pasar por alto, en la polémica con nosotros, la esencia de nuestras concepciones y itdir del paso con frases absurdas.
235 distrito de Ostrogozhsk 24 presupuestos de familias campesinas típicas, y los analiza en el texto~^^*^^.El señor Krivenko reproduce este análisis, sin ver, o mejor dicho, sin querer ver que los métodos seguidos en él son completamente inadecuados para formarse una idea acerca de la economía de nuestros agricultores. El hecho es que estos 24 presupuestos describen familias completamente diferentes---prósperas, medias y pobres---, cosa que también señala el propio señor Krivenko (pág. 159), pero éste, como el señor Scherbina, opera simplemente con cifras promedio, que agrupan en un mismo montón muy diferentes tipos de familias v de este modo encubre por completo su diferenciación. Y la diferenciación de nuestro pequeño productor es un hecha general y tan importante (hacia el cual desde hace ya mucho tiempo los socialdemócratas llaman la atención de los socialistas rusos. Ver las obras de Plejánov), que aparece con absoluta claridad inclusive en un número tan reducido de datos como el que ha elegido el señor Krivenko. Al hablar de la actividad agrícola de los campesinos, en lugar de dividir a éstos en categorías según las dimensiones de sus haciendas y el tipo de explotación, los divide, como lo hace el señor Scherbina, en categorías jurídicas de campesinos ex siervos de la gleba en tierras del Estado y de los señores feudales, y dirige toda su atención a la mayor prosperidad de los primeros en comparación con los últimos, y pasa por alto que las diferencias que existen entre los campesinos dentro de una misma categoría son mucho mayores que las rliferonciíis entre las categorías~^^**^^. Para demostrar esto divido estos 24 presupuestos en 3 grupos: a) coloco aparte a 6 campesinos acomodados; después b) 11 campesinos medios (números 7-10, 16--22 de Scherbina) y c) 7 pobres (números 11--15, 23--24 de los _-_-_
^^*^^ Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Vorónezh, t. II, parte II. La agricultura en el distrito de Ostrogozshk. Vorónezh. 1887. Los presupuestos van en los apéndices, págs. 42--49. El análisis se hace en el capítulo XVIII: Composición y presupuestos de familias campesinas.
~^^**^^ Es indudable que la hacienda de un campesino que vive exclusivamente de la agricultura y emplea a un trabajador, difiere por su tipo de la hacienda de un campesino que se ha contratado de peón y que obtiene los 3/5 de sus ingresos trabajando como peón. Y entre estos 24 campesinos hay de los dos tipos. ¡Juzgue el lector qué clase de ``ciencia'' resultará si se agrupa a peones y a campesinos que emplean peones y se opera con un promedio general!
236 presupuestos en el cuadro de Scherbina). El señor Krivenko dice por ejemplo, que los gastos en una hacienda de campesinos que fueron siervos en tierras del Estado suman 541,3 rublos, y en una de campesinos que fueron siervos de terratenientes suman 417,7 rublos. Pierde aquí de vista que estos gastos no son ni remotamente iguales para los distintos campesinos de una y la misma categoría: entre los antiguos siervos en tierras del Estado hay por ejemplo, campesinos que gastan 84,7 rublos y otros que gastan diez veces nMs: 887,4 rublos (aun si dejamos a un lado al colono alemán que gasta 1.456,2 rublos). ¿Qué sentido puede tener un promedio obtenido de la suma de tales magnitudes? Si tomamos la división por categorías hecha por mí, tenemos que entre los campesinos acomodados los gastos por cada hacienda equivalen, término medio, a 855,86 rublos, entre los campesinos medios a 471,61 y entre los campesinos pobres a 223,78 rublos~^^*^^.La proporción es, aproximadamente: 4:2:1.
Prosigamos. El señor Krivenko, siguiendo a Scherbina, da el monto de los gastos para las necesidades personales en las diferentes categorías jurídicas de campesinos: entre los antiguos siervos en tierras del Estado, por ejemplo, los gastos en alimentación vegetal suman al año 13,4 rublos por persona, y entre los antiguos siervos de terratenientes, 12,2. En tanto que según las categorías económicas las cifras dan: a) 17,7; b) 14,5 ye) 13,1. Los gastos por consumo de carne y leche suman---entre los antiguos siervos de terratenientes---5,2 rublos per capita, y entre los antiguos siervos en tierras del Estado 7,7 rublos. Según las categorías: 11,7; 5.8; 3,6. Es evidente que el cálculo por categorías jurídicas sólo encubre las enormes diferencias existentes, y nada más. Es evidente, por eso mismo, que no sirve para nada. Los ingresos de los campesinos antiguos siervos en tierras del Estado son superiores a los de los antiguos siervos de terratenientes en un 53,7 por ciento---dice el señor Krivenko---: promedio general, 539 rublos (de 24 presupuestos), y para las dos categorías más de 600 rublos y cerca de 400 rublos respectivamente. Pero si se los clasifica según su situación económica los ingresos son: a) 1.053,2 rublos; b) 473,8 rublos; e) 202,4 rublos; es decir, las oscilaciones son, no de 3:2, sino de 10:2.
_-_-_~^^*^^ Las oscilaciones en la magnitud de una familia media son mucho menores: a) 7,83, b) 8,36, c) 5,28 personas por familia.
237``El valor de los bienes de las haciendas de los campesinos antiguos siervos en tierras del Estado es de 1.060 rublos, y el de las haciendas de los antiguos siervos de terratenientes es de 635 rublos'', dice el señor Krivenko. Y por categorías^^*^^: a) 1.737,91 rublos; b) 786,42 ye) 363.38 rublos; de nuevo las oscilaciones son, no de 3:2, sino de 10:2. Con su división de los campesinos en categorías jurídicas, al autor le resultó imposible formarse una idea acertada en cuanto a la economía de estos campesinos.
Si consideramos las haciendas de los diferentes tipos de campesinos por su grado de prosperidad, veremos que las familias acomodadas tienen, término medio, 1.053,2 rublos de ingresos y 855,86 de gastos, es decir, un ingreso neto de 197,34 rublos. Una familia media tiene 473,8 rublos de ingresos y 471,61 de gastos, es decir, un ingreso neto de 2,19 rublos por hacienda (esto sin considerar aún el crédito y los atrasos en el pago de impuestos); evidentemente, apenas si posee lo justo para vivir: de 11 haciendas 5 tienen déficit. El grupo inferior, de campesinos pobres, administra su hacienda sencillamente con pérdidas: con ingresos de 202,4 rublos, los gastos son de 223,78, es decir, un déficit de 21,38 rublos~^^**^^. Es evidente que si agrupamos estas haciendas y tomamos el promedio general (ingreso neto de 44,11), desfiguramos por completo la realidad. Dejaremos a un lado en ese caso (como lo hizo el señor Krivenko) el hecho de que los 6 campesinos prósperos que obtienen un ingreso neto emplean peones (8 personas), hecho que revela el tipo de su actividad agrícola (están en vías de convertirse en agricultores capitalistas), que les produce un ingreso neto y los libra casi por completo de la necesidad de recurrir a "industrias artesanales''. Estos propietarios (todos en conjunto) cubren con ayuda de esas industrins tan sólo el 6,5 por ciento de su presupuesto (412 rublos de 6.319,5); además, esas industrias son--- según una indicación del señor Scherbina---tales como el ``acarreo'' _-_-_
^^*^^ Son particularmente grandes las diferencias en cuanto a la posesión de aperos; término medio, el valor de los aperos por cada familia es de 54,83 rublos. Pero entre los campesinos acomodados es dos veces mayor: 111,80 rublos, y entre los campesinos pobres tres veces menor: 16,04 rublos. Entre los campesinos medios, 48,44 rublos.
^^**^^ Es interesante señalar que el presupuesto de los peones rurales---2 de los 7 campesinos pobres---resulta sin déficit: 99 rublos de ingresos y 93,45 de gastos por familia. Uno de los peones recibe del dueño la comida, la ropa y el calzado.
238 o aun el ``comercio de ovejas'', es decir, que no sólo no atestiguan dependencia, sino que, por el contrario, presuponen la explotación de otros (precisamente en el último de los casos citados, la acumulación de ``ahorros'' se convierte en capital comercial). Estos campesinos poseen 4 establecimientos industriales, que les producen 320 rublos (5 por ciento) de ingreso~^^*^^.Otro es el tipo de economía de los campesinos medios: éstos, como hemos visto, apenas si tienen lo justo para vivir. La agricultura no cubre sus necesidades, y el 19 por ciento de sus ingresos los obtienen de las llamadas industrias artesanales. Por el artículo del señor Scherbina sabemos qué clase de industrias son éstas. Se señalan las de 7 campesinos: sólo 2 de ellos ejercen oficios independientes (sastre, y carbonero), los 5 restantes venden su fuerza de trabajo ``(se fue de segador'', "trabaja en una destilería'', "trabaja como jornalero durante la cosecha'', "es pastor'', "trabajó en la finca loe;)!''). Estos ya son mitad campesinos, mitad obreros. Los empleos auxiliares los hacen descuidar su trabajo agrícola, con lo que arrastran su hacienda definitivamente a la ruina.
Por lo que se refiere a los campesinos pobres, realizan la agricultura sencillamente con pérdidas; aumenta todavía más la importancia de las "industrias artesanales" en su presupuesto ( producen el 24 por ciento de los ingresos), y estas industrias (excepto en el caso de un campesino) se reducen casi por completo a la venta de la fuerza de trabajo. En el caso de dos de ellos predominan esas ``industrias'' (trabajo de peones, que les proporciona los 2/3 de sus ingresos).
De aquí resulta claro que estamos en presencia de pequeños productores en proceso de completa diferenciación, cuyos grupos superiores pasan a la burguesía y los inferiores al proletariado. Se comprende que si tomamos los promedios generales, no veremos nada de esto y no tendremos idea alguna de la economía del campo.
Sólo el hecho de operar con estos promedios ficticios ha permitido al autor semejante procedimiento. Para determinar la ubicación de estas haciendas típicas dentro del tipo general de la explotación agrícola de dicho distrito, el señor Scherbina agrupa a los campesinos según el tamaño de sus nadiel, y resulta que _-_-_
^^*^^ Véase el Apéndice I,
239 el grado de prosperidad (término medio) de las 24 haciendas escogidas, es superior aproximadamente en 1/3 a la hacienda tipo del distrito. Este cálculo no puede ser aceptado como satisfactorio, tanto porque entre las 24 haciendas se observan enormes diferencias, como porque el agrupamiento según la superficie de su tierras de nadiel encubre la diferenciación de los campesinos: la tesis del autor, de que "las tierras de nadiel constituyen la causa fundamental de la properidad" del campesino, es completamente errónea. Todos saben que la distribución ``igualitaria'' de la tierra dentro de la comunidad no impide en absoluto a los miembros de ella que carecen de caballos abandonar la tierra, entregarla en arriendo, irse a otros lugares en busca de trabajo y convertirse en proletarios, y a otros que tienen muchos caballos obtener en arriendo grandes cantidades de tierra y hacerse de una gran hacienda, una hacienda rentable. Si tomamos, por ejemplo, nuestros 24 presupuestos, veremos que un campesino rico, que posee 6 desiatinas de tierra de nadiel, obtiene ingresos por un total de 758,5 rublos; un campesino medio, con 7,1 desiatinas, 391,5 rublos, y uno pobre, con 6,9 desiatinas, 109,5 rublos. En general, hemos visto que la proporción de los ingresos en los diferentes grupos equivale a 4:2:1, mientras que la proporción de tierra de nadiel es: 22,1:9,2:8,5 = 2,6:1,08:1. Esto es perfectamente comprensible, porque vemos, por ejemplo, que los campesinos acomodados, que poseen término medio 22,1 desiatinas de tierra de nadiel por familia, toman aun en arriendo 8,8 desiatinas cada uno, mientras que los campesinos medios, que tienen menos tierra de nadiel (9,2 desiatinas), toman en arriendo menos tierra---7,7 desiatinas---y los campesinos pobres, con menos tierra de nadiel (8,5 desiatinas), toman en arriendo no más de 2,8 desiatinas~^^*^^. Por eso cuando el señor Krivenko afirma: "Desgraciadamente, los datos aportados por el señor Scherbina no pueden servir de medida exacta del estado general de cosas, no sólo en la provincia, sino inclusive en el distrito'', lo único que cabe replicar es que no pueden servir de medida sólo cuando se recurre al falso método de calcular con promedios generales (método al que no debió recurrir el señor _-_-_^^*^^ No quiero decir, por fupuesto, que los datos de las 24 haciendas basten por sí solos para refutar la tesis sobre la importancia cardinal de la tierra de nadiel. Pero más arriba hemos ofrecido datos de varios distritos, que refutan por completo dicha = tesis~^^24^^.
240 Krivenko), pero hablando rn general, los datos del señor Scherbina son tan amplios y valiosos, que dan la posibilidad de extraer conclusiones justas, y si el señor Krivenko no ha procedido así, de nada hay que culpar al señor Scherbina.Este último, por ejemplo, en la pág. 197, agrupa a los campesinos, no según la tierra de nadiel, sino según los animales de labor, es decir, un agrupamiento de acuerdo con el índice económico y no con el índice jurídico, y esto nos permite afirmar que las relaciones entre las diferentes categorías de las 24 haciendas típicas son completamente idénticas a las relaciones de los diferentes grupos económicos para todo el distrito.
Este agrupamiento es el = siguiente^^*^^: [Véase el cuadro en la pág. 241. Ed.]
No cabe duda alguna de que los promedios generales de las 24 haciendas típicas están por encima del tipo de economía campesina común al distrito. Pero si en lugar de estos promedios ficticios tomamos las categorías económicas, tendremos posibilidad de establecer una comparación.
Vemos que los peones de las haciendas típicas están en condiciones un tanto inferiores a las de los campesinos sin animales de labor, pero se asemejan mucho a ellos. Los campesinos pobres se asemejan mucho a los que tienen un animal de laboreo (si tienen 0,2 menos de ganado: los campesinos pobres tienen 2,8 y los campesinos con un solo caballo 3; en cambio, tienen algo más de tierra, contando toda, la de nadiel y la arrendada: 12,6 desiatinas contra 10,7). Los campesinos medios se encuentran en condiciones apenas superiores a los campesinos con 2 ó 3 animales de laboreo (tienen algo más de ganadoi y algo menos de tierra), y los campesinos acomodados se asemejan a los que tienen 4 y más bestias de laboreo siendo sus condiciones algo inferiores a las de ellos. Tenemos por lo tanto derecho a extraer la conclusión de que en total en el distrito no menos de 0,1 de los campesinos realizan una explotación agrícola regular y rentable, y no necesitan buscar trabajos auxiliares. (Es importante señalar que estos ingresos se traducen en dinero y, por consiguiente, presuponen una agricultura de carácter mercantil.) La explotación agrícola la realizan, en grado _-_-_
~^^*^^ La comparación de las 24 haciendas típicas con las categorías económicas en todo el distrito fue hecha con los mismos métodos empleados por el señor Scherbina para comparar el promedio de aquéllas con los grupos basados en la superficie de sus tierras de nadiel.
A propósito __NOTE__ Footnote cont. on page 241. 241 __MISSING__ Table. _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 240. de este cuadro __NOTE__ Footnote cont. on page 242. 242 considerable, con la ayuda de trabajadores asalariados: no menos de 1/4 de estas familias tienen peones permanentes, y se desconoce el número de las que además emplean trabajadores temporarios. Además, en el distrito más de la mitad de los campesinos son pobres (hasta 0,6 no tienen caballo o tienen uno solo, 2Q%-\- 31,3%--- 57,3%), que trabajan la tierra con pérdidas y, por consiguiente, se arruinan, viéndose sometidos a una expropiación constante e inexorable. Se ven precisados a vender su fuerza de trabajo, y cerca _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 241. no se puede tampoco dejar de señalar que vemos aquí exactamente ¡o mismo: un aumento de la cantidad de tierra tomada en arriendo a medida que creee el grado de prosperidad, a penar del aumento de la cantidad de tierra de nadiel. Así, pues, con los datos de otro distrito se confirma la falsedad de la idea acerca de la importancia cardinal de la tierra de nadiel. Por el contrario, vemos que la proporción de tierrai de nadiel en el total de tierras en poder de dicho grupo disminuye a medida que aumenta su grado de prosperidad. Si sumamos la tierra de nadiel y la tomada en arriendo, y calculamos el porcentaje que en esta suma corresponde a la tierra de nadiel, obtenemos los siguientes datos por grupos: I) 96,8 X; II) 85%; III) 79,3»; IV) 63,3%. Y este fenómeno es completamente comprensible. Sabemos que con la Reforma liberadora la tierra se convirtió en Kusia en una mercancía. Quien tiene dinero, siempre puede comprar tierra: también la tierra de nadiel hay que comprarla. Se comprende que los campesinos acomodados concentren en sus manos la tierra y que esta concentración se exprese con mayor fuerza en las tierras tomadas en arriendo, como consecuencia de las restricciones medievales puestas a la trasferencia de la tierra de nadiel. Los ``amigos del pueblo'', que están a favor de estas restricciones, no comprenden que lo único que hace esta absurda medida reaccionaria es empeorar la situación de los campe, sinos pobres: arruinados, desprovistos de aperos de labranza, los campesinos en todo caso deben entregar en arriendo la tierra, y la prohibición de este arriendo (o venta) llevará, bien a que la entreguen subrepticiamente y, por consiguiente, en peores condiciones para el arrendatario, bien a que devuelvan gratuitamente la tierra "a la comunidad'', es decir, a ese mismo kulak.
No puedo menos que trascribir aquí el comentario tan profundamente exacto de Gúrvich acerca de esta famosa ``inalienabilidad''.
``Para orientarnos en este asunto, debemos examinar quién es el comprador de la tierra del campesino. Hemos visto que sólo una ínfima parte de los lotes de tierra 'chetvertnáia fue comprada por los comerciantes. Hablando en general, los pequeños lotes vendidos por los nobles son comprados sólo por los campesinos. Por consiguiente, esto afecta únicamente las relaciones entre los campesinos y no los intereses de la nobleza ni los de la clase capitalista. Es muy posible que en semejantes casos el gobierno ruso tenga a bien arrojar una limosna a los populistas. Esta extraña unión [mésalliance] de tutela patriarcal oriental [oriental paternalism] con un monstruoso prohibicionismo socialista de Estado difícilmente dejará de provocar la oposición de aquellos a quienes se quiere favorecer. Como el proceso de diferenciación __NOTE__ Footnote cont. on page 243. 243 de 1/4 de los campesinos vive ya en mucho mayor proporción del trabajo asalariado que de la agricultura. El resto son campesinos medios, que de una u otra forma trabajan la tierra con déficit constante, tienen que buscar ingresos complementarios y por consiguiente no tienen ningún tipo de estabilidad económica.
Me he detenido deliberadamente, con tanto detalle, en estos datos para demostrar hasta qué punto tergiversa la realidad el señor Krivenko. Sin pensarlo mucho, toma promedios generales
_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 242. del campo se opera, evidentemente, en el interior de éste y no fuera de él, la inalienabilidad de la tierra del campesino será apenas un sinónimo de la expropiación sin indemnización de los campesinos pobres en beneficio de los miembros ricos de la comunidad.``Vemos que el porcentaje de emigrantes entre los campesinos chetvertníe"~>, que tenían derecho a enajenar su tierra, era mucho más alto que entre los campesinos ex siervos del Estado que practicaban una agricultura comunal: precisamente en el distrito de Ranenburg (provincia de Riazán) la proporción de emigrantes entre los primeros es del 17 por ciento y entre los segundos del 9 por ciento. En el distrito de Dankov, entre los primeros es del 12 y entre los segundos del 5 por ciento. ¿A qué se debe esta diferencia? Un ejemplo concreto aclarará esto:
``En 1881 una pequeña comunidad de 5 hogares, antiguamente siervos de Grigórov, emigraron de la aldea Biguildino, distrito de Dankov. Vendieron su tierra, 30 desiatinas, a un campesino rico por 1.500 rublos. En su anterior lugar de residencia estos campesinos carecían de medios de subsistencia y la mayoría de ellos trabajaba todo el año como peones (Recopilación de datos estadísticos, parte II, págs. 115, 247). Según datos del señor Grigóriev (La migración campesina de la provincia de Riazán), 300 rublos, precio del lote promedio de tierra de un campesino, que medía 6 desiatinas, era lo suficiente para qvie una familia campesina pudiera empezar a dedicarse a la agricultura en el sur de Siberia. De este modo, un campesino completamente arruinado tendría la posibilidad, vendiendo su lote de tierra comunal, de llegar a ser un agricultor en el nuevo territorio. La veneración de las sagradas costumbres de los antepasados difícilmente podría resistir tal tentación, a no ser por la intervención contraria de la generosísima burocracia.
``Me acusarán, naturalmente, de pesimismo, como me acusaron hace poco por mis puntos de vista sobre la migración de los campesinos (Siéverñi Viéstnik, 1892, núm. 5, artículo de Bogdanovski). Por lo común se razona más o menos así: admitamos que la descripción corresponde exactamente a la realidad tal cual es, pero las consecuencias dañinas de las migraciones se deben no obstante a la situación anormal en que viven los campesinos, y en condiciones normales las objeciones (contra las migraciones) 'no tendrían fuerza''. Por desgracia, sin embargo, estas condiciones realmente 'anormales' se desarrollan de modo espontáneo, y la creación de condiciones 'normales' no está al alcance de quienes simpatizan con los campesinos" (ob. cit., pág. 137). (Aquí y en otras páginas de este volumen V. I. Lenin cita el libro de I. Gúrvich Situación económica de la aldea rusa, publicado en Nueva York en 1892, y en Rusia en 1896. Ed.)
244 y opera con ellos: lógicamente, el resultado no es siquiera una ficción, sino una falsedad incuestionable. Hemos visto, por ejemplo, que los ingresos netos (-)- 197,34) de un camnesino acomodado (de los presupuestos típicos) cubren los déficit de nueve familias de campesinos pobres (---21,38 X 9 = - 192,42), de modo que el 10 por ciento de los campesinos ricos en el distrito no sólo cubrirían los déficits del 57 por ciento de los campesinos pobres, sino que darían cierto excedente. Y el señor Krivenko, que obtiene del presupuesto promedio de 24 haciendas un excedente de 44,14 rublos (y sin crédito y atrasos, 15,97 rublos), habla sólo por eso de la ``declinación'' de los campesinos medios v de los que viven en peores condiciones que éstos. Pero en realidad tal vez se pueda hablar de declinación, sólo en relación con el campesino = medio^^*^^, pues en lo que se refiere a la masa de campesinos pobres observamos ya una expropiación directa, acompañada además por la concentración de los medios de producción en manos de una minoría que posee haciendas relativamente grandes y sólidas.El desconocimiento de esta última circunstancia ha impedido al autor advertir otro rasgo, muy interesante, de los citados presupuestos: éstos demuestran igualmente que la diferenciación de los campesinos crea el mercado interior. Por una parte, al pasar del grupo superior al inferior aumenta la importancia de los ingresos provenientes de las industrias artesanales (6,5, 18,8, 23,6 por ciento del total del presupuesto entre los campesinos acomodados, medios y pobres respectivamente), es decir, principalmente de la venta de fuerza de trabajo. Por otra parte, al pasar de los grupos inferiores a los superiores aumenta el carácter mercantil (más aun: burgués, como hemos visto) de la agricultura, aumenta la proporción de cereal que va al mercado: ingresos de la agricultura por categorías de todos los campesinos: , 3.861,7 , . 3.163,8 689,9 . . 1.774,4 ' ' 899,9 ' ' 175,25 ]•! nnrtn monetaria de los ingresos~^^**^^, que constituye el 45,9, el 28,3, el 25,4 por ciento de la categoría superior a la inferior.
_-_-_^^*^^ Y esto difícilmente será así, porque la declinación supone una pérdida temporal y fortuita de estabilidad, mientras que el campesino medio, como vimos, siempre se encuentra en una situación inestable, al borde de la ruina.
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~^^**^^ Para deducir los ingresos pecuniarios de la agricultura (Scherbína no los da) hubo que recurrir a cálculos bastantes complicados. Del ingreso __NOTE__ Footnote cont. on page 245. 245
Una ve^ más vemos aquí con toda evidencia cómo los medios de producción, de los cuales son privados los campesinos expropiados, se convierten en capital.
Se comprende que el señor Krivenko no podía extraer conclusiones acertadas del material así utilizado, o, por mejor decir, mutilado. Después de describir, de acuerdo con lo que informó un campesino de Nizhni-Nóvgorod, compañero suyo de viaje en el vagón del ferrocarril, el carácter monetario de la economía campesina de aquellos lugares, se ve obligado a llegar a la justa conclusión de que precisamente esa circunstancia, la de la economía mercantil, ``prepara'' ``aptitudes especiales'', engendra una preocupación: ``segarlo (al heno) lo más barato posible'', ``venderlo lo más caro posible" (pág. 156)~^^*^^. Esto sirve de ``escuela'' ``que despierta [¡es cierto!] y perfecciona la capacidad comercial''. ``Se descubren talentos de los que salen los Kolupáiev, Derúnov y otras sanguijuelas~^^**^^, y los tontos e ingenuos quedan atrás, se empobrecen, se arruinan y se convierten en peones rurales" (pág. 156).
Los datos referentes a una provincia agrícola (la de Vorónezh), que se encuentra en condiciones completamente distintas, conducen a las mismas conclusiones. Se diría que la cosa es bastante clara: aparece ante nosotros con nitidez el sistema de la economía mercantil, como fondo principal de la del país en general y de los ``campesinos'' ``de las comunidades" en particular; aparece también el hecho de que la economía mercantil, y precisamente ella, divide al ``pueblo'' y a los ``campesinos'' en proletariado (se arruinan, se _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 244. total proveniente de los cereales fue necesario excluir los ingresos por paja y cascarilla, destinadas, según palabras del autor, a forraje. El propio autor los excluye en el capítulo XVIII, pero sólo para las cifras totales del distrito y no mra las de las 24 haciendas mencionadas. Con sus cifras totales determiné la proporción de los ingresos provenientes del grano (con relación a todos los ingresos obtenidos de cereales, es decir, del grano y de la paja con la cascarilla) y de este porcentaje excluí en el caso presente la paja y la cascarilla. Esa proporción es de 78,98 por ciento para el centeno, 72.67 para el trigo, 73,32 para la avena y la cebada, y 77,78 por ciento para el mijo y el trigo sarraceno. Luego la cantidad de grano vendido se determinó descontando la cantidad que se consume en la propia hacienda.
^^*^^ ``Hay que contratar al trabajador lo más barato posible y sacar provecho de él'', dice muy justamente en el mismo pasaje el señor Krivenko.
^^**^^ ¡Señor luzhakov! ¿Cómo puede ser esto? Su camarada dice que las ``sanguijuelas'' salen cíe los ``talentos'', y usted aseguraba que los hombres se hacen ``sanguijuelas'' sólo porque poseen "espíritu no crítico''. ¡Esto, señores, ya no está bien: en una misma revista contradecirse el uno al otro!
246 convierten en peones rurales) y burguesía (sanguijuelas), es decir, se convierte en economía capitalista. ]Pero los ``amigos del pueblo'' nunca se deciden a mirar la realidad rara a cara y llamar a las cosas por su nombre (sería demasiado ``cruel'')! El señor Krivenko razona:``Algunos encuentran este orden de cosas muy natural [habría que añadir: consecuencia muy natural del carácter capitalista de las relaciones de producción. Esa sería entonces una descripción exacta de las opiniones de "algunas personas'', y no habría sido posible para él deshacerse de esas opiniones con frases vacías y se rrbría. obligado a tratar el asunto a fondo. Cuando el autor no se planteó como objetivo especial la lucha contra esas "algunas personas'', él mismo debió reconocer que la economía monetaria es precisamente la ``escuela'' de la que salen sanguijuelas "de talento" y peones ``simplotes''] y ven en él la misión ineludible del capitalismo. [¡Es claro! Considerar que es preciso sostener la lucha precisamente contra esa ``escuela'' y contra las ``sanguijuelas'' que mandan en ella junto con sus lacayos administrativos e intelectuales, significa considerar al capitalismo como ineludible. En cambio, dejar intacta la ``escuela'' capitalista con las sanguijuelas y querer eliminar sus efectos capitalistas con medidas liberales qne se quedan a mitad de camino, ¡significa ser un verdadero "amieo del pueblo"!] Nosotros estimamos esto en forma un tanto distinta. Es indudable que el capitalismo desempeña aquí un papel importante, cosa que señalamos más arriba [se trata precisamente de la alusión a la escuela de sanguijuelas y peones]; pero no se puede decir que su papel sea tan universal y decisivo, que en los cambios que se operan en la economía nacional no hava otros factores y que en el futuro no exista otra salida" (pág. 160).
¡Obsérvese! En lugar de una caracterización exacta y directa del régimen actual, en lugar de una respuesta precisa a la pregunta de por qué los campesinos se dividen en sanguijuelas y peones, el señor Krivenko sale del paso con frases que nada dicen. "No se puede decir que el papel del capitalismo sea decisivo''. Ese es precisamente el problema: el de si se puede decir o no tal cosa.
Para defender su opinión, habría debido señalar q¡ié otras causas ``deciden'' el asunto, qué otra ``salida'' puede haber además de la que indican los socialdemócratas: la lucha de clases del 247 proletariado contra las sanguijuelas~^^*^^. Sin embargo, no se hace indicación alguna. Por lo demás, ¿tal vez el autor toma como una indicación lo que va a renglón seguido? Por divertido que sea, de los ``amigos del pueblo'' se puede esperar cualquier cosa.
``Decaen, como hemos visto, ante todo las haciendas débiles con poca tierra": por ejemplo, con menos de 5 desiatinas de tierra de nadiel. "Pero las haciendas típicas de campesinos que fueron siervos en dominios del Estado, con 15,7 desiatinas de tierra de nadiel, se distinguen por su estabilidad [... ] Por cierto que para obtener semejante ingreso (en limpio, 80 rublos), toman todavía en arriendo hasta 5 desiatinas, pero esto sólo demuestra cuánto necesitan.''
¿A qué se reduce, pues, esta ``enmienda'', que vincula al capitalismo con la famosa "escasez de tierras"? Se reduce a que al que tiene poco se lo priva de ese poco, y los que tienen mucho (15,7 desiatinas cada uno) adquieren todavía más~^^**^^. ¡¡Esto es una simple paráfrasis de la tesis según la cual unos se arruinan y otros se enriquecen!! Hora es de abandonar esas frases vacías sobre la escasez de tierras, que nada explican (ya que a los campesinos no se les da gratis las tierras de nadiel, sino que se les vende), y sólo describen el proceso, y además con inexactitud, puesto que hay que hablar, no sólo de la tierra sino de los medios de producción en general, y no de que los campesinos tienen ``pocos'' medios de producción, sino de que son despojados de ellos, son expropiados por el capitalismo en ascenso.
``No queremos decir de ninguna manera---afirma como conclusión de su filosófica exposición el señor Krivenko---que la agricultura debe y puede, en todas las condiciones, seguir siendo ' natural' y estar aislada de la industria de trasformación [¡Otra vez frasesl ¿Pero no se ha visto obligado hace un momento a reconocer _-_-_
^^*^^ Si hasta ahora sólo se muestran capaces de hacer suya la idea de la lucha de clases del proletariado contra la burguesía los obreros fabriles urbanos y no los peones rurales "tontos e ingenuos'', es decir, los hombres que lian perdido esas preciadas cualidades, tan estrechamente ligadas a las "base» seculares" y al "espíritu de la comunidad rural'', lo único que ello demuestra es la exactitud de la teoría de los socialdemócratas sobre el papel progresista y revolucionario del capitalismo ruso.
^^**^^ No hablo ya del absurdo de la idea según la cual los campesino» que poseen igual cantidad de tierra de nadiel son iguales entre sí y no se dividen también en ``sanguijuelas'' y ``peones''.
248 la existencia actual de la escuela de la economía monetaria, que presupone el intercambio, y, por consiguiente, la separación de la agricultura de la industria de trasformación? ¿Para qué venir de nuevo con ese galimatías de lo posible y lo debido?], sino que sólo decimos que crear una industria artificialmente aislada es algo irracional [es interesante saber si están ``aisladas'' las industrias de Kimri y Pávlovo y quién, cómo y cuándo las ha "creado artificialmente"] y que el hecho de que el trabajador se vea privado de la tierra, y de los instrumentos de producción sucede bajo la influencia, no sólo del capitalismo, sino también de otros factores, que lo han precedido y que contribuyeron a su acción.''Aquí, por lo visto, estamos de nuevo ante el profundo pensamiento de que si el trabajador es privado de la tierra, que pasa a manos de las sanguijuelas, ello ocurre porque el primero tiene "poca tierra" y el segundo ``mucha''.
¡Y semejante filosofía acusa a los socialdemócratas de " estrechez" porque ven la causa decisiva en el capitalismo!... Me he detenido una vez más con tanto detalle en la diferenciación de los campesinos y los kustares, precisamente porque era necesario aclarar de manera diáfana cómo ven la cuestión los socialdemócratas y cómo la explican. Era necesario demostrar que los mismos hechos que para el sociólogo subjetivista significan que los campesinos "se han empobrecido" y los ``cazadores'' y ``sanguijuelas'' "se han apropiado las ganancias en su beneficio'', desde el punto de vista del materialista significan la diferenciación burguesa de los productores de mercancías, que surge inevitablemente de la propia economía mercantil. Era necesario demostrar en qué hechos se basa la tesis (que aparece más arriba, en la primera parte~^^*^^) según la cual la lucha entre los poseedores y los desposeídos se desarrolla en Rusia en todas partes, no sólo en fábricas y talleres, sino también en la aldehuela más recóndita y en todas partes es la lucha de la burguesía y el proletariado, burguesía y proletariado que se forman sobre la base de la economía mercantil. La diferenciación, el proceso por el cual nuestros campesinos y kustares dejan de ser tales, que se puede describir con exactitud gracias a un material tan excelente como la estadística de los zemstvos, aporta la prueba efectiva de la exactitud de la _-_-_
^^*^^ Véase el presente tomo, págs. 201--202. (Ed.)
249 interpretación socialdemócrata de la realidad rusa, según la cual el campesino y el kustar son pequeños productores en el sentido " categórico" de esta palabra, es decir, pequeños burgueses. Esta tesis puede ser considerada el punto central de la teoría del socialismo obrero con relación al viejo socialismo campesino, que no comprendía ni el estado de economía mercantil en que vive este pequeño productor, ni su diferenciación capitalista debida a dicho estado. Por eso, el que quiera criticar con seriedad la socialdemocracia deberá concentrar su argumentación precisamente en esto, demostrar que Rusia, desde el punto de vista de la economía política, no representa un sistema de economía mercantil, que la diferenciación de los campesinos no se produce sobre esta base, que la expropiación de la masa de la población y la explotación del trabajador puede ser explicada por otra razón cualquiera y no por la organización burguesa, capitalista de nuestra economía social (incluida la economía campesina).¡Inténtenlo, señores!
Hay, además, otra razón por la cual para ilustrar la teoría socialdemócrata, preferí precisamente los datos de la economía campesina y de los kustares. Me apartaría del método materialista si al criticar los puntos de vista de los ``amigos del pueblo'', me limitase a comparar sus ideas con las marxistas. Es necesario explicar además las ideas ``populistas'', demostrar su base material en nuestras actuales relaciones económicosociales. Los cuadros estadísticos y los ejemplos de la economía de nuestros campesinos y kustares demuestran qué es este ``campesino'', del cual los " amigos del pueblo" quieren ser los ideólogos. Esos datos y ejemplos demuestran el carácter burgués de nuestra economía rural y confirman así hasta qué punto es justo clasificar a los "amigos del pueblo" entre los ideólogos de la pequeña burguesía. Más aun: demuestran que entre las ideas y los programas de nuestros radicales y los intereses de la pequeña burguesía existe la ligazón más estrecha. Esta ligazón, que se hará aun más clara después de examinar sus programas en detalle, es la que nos explica la difusión tan amplia que han logrado en nuestra ``sociedad'' esas ideas radicales; explica también, perfectamente, el servilismo político de los ``amigos del pueblo'' y su predisposición a la conciliación.
Existía, por último, otra razón para que nos detuviéramos con tanto detalle precisamente en aquellos aspectos de la economía. 250 de nuestra vida social en los cuales el capitalismo está menos desarrollado y de donde por lo común extraen los populistas el material para sus teorías. Con el estudio y la descripción de esos aspectos económicos era más fácil contestar a fondo a una de las objeciones más difundidas contra la socialdemocracia, que circulan entre nuestro público. A partir de la idea corriente sobre la contradicción entre el capitalismo v el ``régimen popular'', y viendo que los socialdemócratas consideran el gran capitalismo como un fenómeno progresista, v que quieren precisamente apoyarse en él para la lucha contra el rapaz régimen moderno, nuestros radicales, sin más reflexiones, acusan a los socialdemócratas de desconocer los intereses de las masas de la población campesina, de querer ``cocinar a todos los mujiks en la olla de la fábrica'', etc.
Todos estos razonamientos se basan en el método, tremendamente ilóítico y extraño, de juzgar al capitalismo por lo que es en realidad pero al campo por lo que "podría ser''. Se comprendo que la mejor respuesta es mostrarles el campo real, su economía real.
Todo el que examine imparcial, científicamente esta economía, deberá reconocer que la Rusia rural es un sistema de mercados pequeños y dispersos (o de pequeñas secciones de un mercado central), que rige la vida económicosocial de diferentes y pequeñas zonas. Y en cada una de estas zonas vemos todos los fenómenos que, en general, son propios de la organización económicosocial cuyo regulador es el mercado: la diferenciación de los productores directos---otrora iguales, patriarcales---en ricos y pobres; el surgimiento del capital, especialmente del capital comercial, que envuelve en sus redes al trabajador, chupándole la sangre. Cuando se compara la descripción que nuestros radicales hacen de la economía de los campesinos con datos exactos, de primera fuente, acerca de la vida económica del campo, asombra que el sistema de concepciones que criticamos no mencione la masa de pequeños mercaderes que pululan en cada uno de estos mercados, la masa de todos esos mercachifles y buhoneros, o como los llamen los campesinos en las diferentes localidades, toda esa masa de pequeños explotadores que dominan los mercados y oprimen sin piedad al trabajador. De ordinario se los deja sencillamente a un lado: "estos---se dice- rio son ya campesinos, sino mercaderes''. Sí, tienen ustedes completa razón: éstos "no son ya campesinos''. Pero intenten separar en un grupo especial a todos estos ``mercaderes'', 251 es decir, hablando con el lenguaje preciso de la economía política, a todos los que explotan una empresa comercial y que, aunque sólo sea en parte, se apropian de trabajo ajeno; traten de expresar con cifras exactas la fuei /.a económica de este grupo y su papel en toda la economía de la zona; traten después de considerar como un grupo opuesto a todos aquellos que ``tampoco son ya campesinos" porque llevan al mercado su fuerza de trabajo, porque trabajan, no para sí, sino para otro; procuren llenar todas estas exigencias elementales de un estudio imparcial y serio, y obtendrán un cuadro tan claro de la diferenciación burguesa, que sólo quedará el recuerdo del mito sobre el ``régimen popular''. Esta masa de pequeños explotadores rurales es una fuerza temible, en especial porque oprime al trabajador que se encuentra solo y aislado, porque lo amarra a su yugo y lo priva de toda esperanza de liberación; temible porque esta explotación, dada la barbarie de la vida rural, debida a la baja productividad del trabajo, característica del régimen descrito, y a la falta de comunicaciones, representa no sólo robo de trabajo sino además el ultraje asiático de la dignidad humana, que constantemente observamos en el campo. Si se compara esta aldea real con nuestro capitalismo, se comprenderá por qué los socialdemócratas consideran progresista el papel de nuestro capitalismo, cuando éste concentra esos pequeños mercados dispersos en un mercado que abarca a toda Rusia, cuando crea en lugar de la infinidad de pequeñas sanguijuelas bien intencionadas, un puñado de grandes ``pilares de la patria''; cuando socializa el trabajo y eleva su productividad, cuando rompe esta subordinación del trabajador a los chupasangres locales y lo subordina al gran capital. Esta subordinación es progresista en comparación con aquélla---a pesar de todos los horrores de la opresión del trabajo, de la agonía lenta, del embrutecimiento, de la mutilación de las mujeres y los niños, etc.---porque = __NOTE__ Rare bold was NOT picked-up by ABBYYCLN. despierta el pensamiento del obrero, convierte el descontento sordo y vago en protesta conciente, convierte el motín aislado, pequeño, ciego, en una lucha organizada de clases por la liberación de todo el pueblo trabajador, lucha que extrae su fuerza de las propias condiciones de existencia de este gran capitalismo y por ello puede contar indudablemente con un éxito seguyo.
En respuesta a la acusación de ignorar a las masas campesinas, los socialdemócratas pueden con pleno derecho trascribir las palabras de Carlos Marx:
252``La crítica lia arrancado de las cadenas Jan flores imaginarias que las adornaban, no pam que la humanidad siga llevando rsa? cadenas despojadas de toda ilusión y alegría, sino para que arroje loa cadenas y se apodere de la flor viva."~^^*^^
Los socialdemócratas rusos arrancan de nuestro campo las flores imaginarias que lo adornan, luchan contra las idealizaciones y las fantasías, realizan la labor destructiva por la cual tanto los odian los ``amigos del pueblo'', y hacen esto, no para que la masa de los campesinos permanezca en el estado de opresión actual, de agonía lenta y esclavización, sino para que el proletariado comprenda cuáles son las cadenas que aherrojan por todas partes al trabajador, para que comprenda cómo se forjan estas cadenas y sepa alzarse contra ellas, a fin de arrojarlas y poder alcanzar la verdadera flor.
Cuando llevan esta idea a aquellos representantes de la clase trabajadora que por su situación son los únicos capaces de adquirir conciencia de clase e iniciar la lucha de clases, los acusan del deseo de cocinar al mujik en la olla de la fábrica.
¿Y quién acusa?
¡Gente que cifra sus esperanzas respecto de la liberación del trabajador en el ``gobierno'' y en la ``sociedad'', es decir, en los órganos de esa misma burguesía que ha aherrojado por todas partes a los trabajadores!
¡Y semejantes gusanos se atreven a hablar de la falta de ideales de los socialdemócratas!
__ALPHA_LVL3__ [b]Pasemos al programa político de los ``amigos del pueblo'', de cuyas concepciones teóricas nos parece que ya nos hemos ocupado demasiado. ¿Con qué medidas quieren "apagar el incendio"? ¿ Dónde ven ellos la salida, que, a su decir, ha sido indicada erróneamente por los socialdemócratas?
``Reorganización del Banco campesino---dice el señor luzhakov en el artículo El ministerio de Agricultura (núm. 10 de Rússkoie Bogat&tvo)---, fundación de un departamento de colonización, reglamentación del régimen de arrendamiento de las tierras del Estado en interés de la agricultura del pueblo [... ] estudio y regularización del problema de los arrendamientos: tal _-_-_
^^*^^ C. Marx, Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Introducción. (Ed.)
253 es el programa de restauración de la agricultura del pueblo y de su preservación contra la violencia [sic!] económica por parte de la naciente plutocracia.'' Y en el artículo Problemas del desarrollo económico este programa de "restauración de la agricultura del pueblo" se completa con los siguientes "pasos primeros, pero necesarios": "eliminación de los obstáculos de toda clase que actualmente traban la comunidad rural; liberación de ésta del régimen de tutela, paso al laboreo en común de la tierra (socialización de la agricultura) y desarrollo de la elaboración por la comunidad de la materia prima obtenida de la tierra''. Y los señores Krivenko y Kárischev añaden: "crédito barato, forma de artel de la explotación agrícola, mercado seguro, posibilidad de prescindir del beneficio de empresario [sobre esto se habla de manera especial más adelante], invención de motores más baratos y de otras mejoras técnicas''; finalmente, "museos, almacenes, agencias de comisionistas".Examínese este programa y se verá que estos señores se ubican plena y enteramente en el terreno de la sociedad moderna (es decir, en el sistema capitalista, sin darse cuenta) y quieren salir del paso con remiendos y zurcidos, sin comprender que todos sus progresos ---crédito barato, mejoras de la técnica, bancos, etc.---sólo servirán para fortalecer y desarrollar la burguesía.
Nik.-on tiene completa razón, por supuesto---y esta es una de sus tesis más valiosas, contra la cual no podían dejar de protestar los ``amigos del pueblo''---, al decir que de nada sirve ninguna reforma hecha sobre la base del régimen actual, que el crédito y la colonización y las reformas tributarias y el paso de toda la tierra a manos de los campesinos no modificarán nada de modo esencial, sino que, por el contrario, fortalecerán y desarrollarán la economía capitalista, que en la actualidad está constreñida por una ``tutela'' excesiva, por la supervivencia del régimen de servidumbre, por la sujeción de los campesinos a la tierra, etc. Los economistas que desean un vasto desarrollo del crédito---dice---, como el príncipe Vasílchikov (por sus ideas un indudable "amigo del pueblo''), quieren lo mismo que los economistas ``liberales'', es decir, burgueses, "tienden al desarrollo y afianzamiento de las relaciones capitalistas''. No comprenden el carácter antagónico de nuestras relaciones de producción (en el campesinado lo mismo que en los otros estamentos ), y en lugar de procurar que este antagonismo salga a la luz, en lugar de adherir francamente a los que son esclavizados en virtud de este antagonismo y tratar de ayudarlos a alzarse a la lucha, 254 sueñan con frenar la lucha a través de medidas satisfactorias para todos, medidas que se proponen la conciliación y la unificación. Se comprende cuál puede ser el resultado de todas estas medidas: basta recordar los ejemplos de diferenciación arriba citados, para persuadirse de que todos estos créditos~^^*^^, mejoras técnicas, bancos y demás ``progresos'' sólo podrán ser aprovechados por quien tiene determinados ``ahorros'' porque tienen una hacienda bien organizada y sólida, es decir, el representante de una insignificante minoría, de la pequeña burguesía. Y por mucho que se reorganice el Banco campesino y otras instituciones semejantes, no se modificará en nada el hecho básico y fundamental de que la masa de la población ha sido y continúa siendo expropiada, sin tener medios ni siquiera para alimentarse, y mucho menos para llevar una hacienda bien organizada.
Lo mismo hay que decir del ``artel'', del ``laboreo en común de la tierra''. El señor luzhakov llama a esto último "socialización de la agricultura''. Por cierto que no deja de ser curioso, porque la socialización requiere la organización de la producción en una escala más amplia que la de una aldehuela cualquiera, y porque para ello es necesario expropiar a las ``sanguijuelas'' que han monopolizado los medios de producción y dirigen la actual economía social rusa. Y esto requiere lucha, lucha y lucha, y no una mezquina moral filistea.
Y por eso semejantes medidas se convierten en sus manos en timoratas semimedidas, de tipo liberal, que sólo subsisten gracias a la generosidad de los burgueses filantrópicos y que, por apartar a los explotados de la lucha, traen mucho más daño que ventaja de ese posible mejoramiento de la situación de unos pocos, mejoramiento que sólo puede sur insignificante e inestable sobre la base general de las relaciones capitalistas. La siguiente afirmación del señor Krivenko muestra hasta qué grado monstruoso llega en estos señores el escamoteo del antagonismo existente en la vida rusa, escamoteo hecho, es claro, con las mejores intenciones para hacer _-_-_
^^*^^ Esta idea---sobre el apoyo, con ayuda del crédito, a la ``agricultura del pueblo'', es decir, a la agricultura de los pequeños productores, donde existen relaciones capitalistas (y la existencia de éstas ya no la pueden negar, como hemos visto, los ``amigos del pueblo'')---, esta absurda idea, que demuestra la incomprensión de las verdades elementales de la economía política teórica, muestra con plena evidencia la vulgaridad de la teoría de estos icñoreí, que pretenden nadar entre dos aguas.
255 cesar la lucha actual, es decir, con el tipo de intenciones con que está empedrado el camino del infierno:``La intelectualidad dirige las empresas de los fabricantes y puede dirigir la industria popular.''
Toda su filosofía se reduce a una quejosa cantinela en torno del tema de que hay lucha y explotación, pero ``podría'' también no haberla, si. . ., si no hubiese explotadores. En efecto, ¿qué ha querido decir el autor con su absurda frase? ¿Se puede acaso negar que las universidades rusas v otros centros de enseñanza dan cada año una ``intelectualidad'' (??) que busca únicamente quien le dé el pan de cada día? ¿Se puede acaso negar que sólo la minoría burguesa posee en la actualidad, en Rusia, los medios necesarios para el mantenimiento de esta ``intelectualidad''? ¿Puede acaso desaparecer la intelectualidad burguesa en Rusia porque los " amigos del pueblo" digan que ``podría'' servir a otro dueño que no fuese la burguesía? Sí, "podría'', si no fuese una intelectualidad burguesa. ¡``Podría'' no ser burguesa ``si'' no hubiese en Rusia burguesía y capitalismo! ¡Y hay gente que se pasa la vida repitiendo nada más que estos ``si''! Por lo demás, estos señores no sólo se niegan a dar una importancia decisiva al capitalismo sino que en general no quieran ver urda malo en él. Si se eliminaran ciertos ``defectos'', entonces tal vez se acomodarían no tan mal dentro del capitalismo. Véase si no esta declaración del señor Krivenko:
``La producción capitalista y la capitalización de las pequeñas industrias artesanalcs no son en modo alguno puertas a través de las cuales la industria manufacturera puede tan sólo alejarse del pueblo. Naturalmente, puede alejarse de él, pero también puede entrar en la vida popular y acercarse a la economía rural y a la industria extractiva. Para ello son posibles unas cuantas combinaciones, y pueden servir a este fin tanto otras como estas mismas puertas" (161). El señor Krivenko reúne ciertas cualidades muy buenas, en comparación con el señor Mijailovski. Por ejemplo, franqueza y rectitud. Donde el señor Mijailovski habría escrito páginas enteras de frases pulidas y vivaces, dando vueltas alrededor del tema, sin locarlo, el positivo y práctico señor Krivenko no se anda con rodeos, y sin escrúpulos de conciencia vuelca ante el lector todos los absurdos dt- sus puntos de vista, sin dejar uno. Resulta pues, que "el capitalismo puede entrar en la vida popular''. ¡Es decir, el capitalismo.es posible sin separar al trabajador de los medios de producción! Ciertamente, esto es admirable; ahora, por 256 lo menos, tenemos una idea durísima de lo que quieren los ``amibos del pueblo''. Quieren economía mercantil sin capitalismo, capitalismo sin expropiación y sin explotación, con sólo pequeña burguesía que vegete pacíficamente bajo la protección de terratenientes humanitarios y administradores liberales. Y con aire serio de funcionarios de ministerio que tienen la intención de colmar de beneficios a Rusia, se ponen a inventar sistemas bajo los cuales los lobos se hartarán y las ovejas permanecerán incólumes. Para hacernos una idea del carácter de estos sistemas debemos remitirnos al artículo de este mismo autor publicado en el núm. 12 (Los francotiradores de la cultura}: ``La forma de artel y estatal de industria---razona el señor Krivenko, imaginándose por lo visto que ya lo ``han llamado" "a resolver los problemas económicos prácticos"---no representa en modo alguno todas las posibilidades que caben en este caso. Es posible, por ejemplo, el siguiente sistema.''
Y refiere a renglón seguido cómo llegó a la Redacción de Eútiskoie Bogatstvo un perito con un provecto para la explotación técnica de la región del Don por una sociedad anónima de pequeñas acciones (no mayores de 100 rublos). Al autor del provecto se le propuso modificarlo, más o menos así: "las acciones debían pertenecer, no a particulares, sino a las comunidades rurales; además, la parte de la población que entrase a trabajar en las empresas recibiría el salario corriente y las comunidades rurales le asegurarían la ligazón con la tierra".
¡Qué genio administrativo! ¿No es cierto? ¡Con qué conmovedora sencillez y facilidad se introduce el capitalismo en la vida popular y se eliminan todos sus perniciosos atributos! Lo único eme hace falta es ordenar las cosas de manera que por intermedio de la comunidad los ricachos rurales compren acciones~^^*^^ y _-_-_
^^*^^ Hablo de la compra de acciones por los ricos, a pesar de la reserva tiue hace el autor respecto de que las acciones pertenecerían a las comunidades, porque después de todo, éste habla de la compra de acciones con dinero, que sólo poseen los ricos. Por eso, se realice o no el negocio a través de dichas comunidades, de todas formas sólo podrán pagar los ricos, exactamente como la compra o el arrendamiento de tierra por la comunidad no impide de ningún modo la monopolización de esa tierra por los ricos. Además, los ingresos (dividendos) debe recibirlos también quien ha pagado; de otro modo, las acciones no serían acciones. Entiendo que la proposición del autor significa que determinada parte del beneficio será destinada a "asegurar a los obreros la ligazón con la tierra''. Ahora bien, sí no es esto lo que el autor entiende (aunque se desprende inevitablemente de lo qun __NOTE__ Footnote cont. on page 257. 257 obtengan dividendos de la empresa en la que trabajaría ``parte de la población" a la cual se le asegura la ligazón con la tierra, una " ligazón" tal, que no ofrece la posibilidad de vivir de esta tierra (si no, ¿quién iría a trabajar por "el salario corriente"?) pero que es suficiente para sujetar al hombre a su localidad, esclavizarlo precisamente en la empresa capitalista local y privarlo de la posibilidad de cambiar de patrono. Hablo de patrono, de capitalista, con pleno derecho, porque quien paga al trabajador el salario no puede ser llamado de otro modo.
Es posible que el lector se queje ya de mí por detenerme tanto en un dislate semejante, que sin duda no merece atención. Pero permítaseme decir que aunque esto sea un disparate, es sin embargo un disparate cuyo estudio resulta útil y necesario porque refleja las relaciones económicosociales que existen en realidad en Rusia, y debido a ello es una de las ideas sociales difundidísimas en nuestro país que los socialdemócratas todavía deberán tener en cuenta durante mucho tiempo. La cuestión está en que el paso del régimen de servidumbre, el paso del modo feudal de producción al modo capitalista en Rusia creó y en parte crea todavía, una situación tal del trabajador que el campesino, al no estar en condiciones de vivir de la tierra y sostener con los productos obtenidos de ella las cargas a que Jo somete el terrateniente (u sobre el campesino aún hoy pesan estas cargas), se vio obligado a buscar ``ingresos adicionales'', que al principio, en los buenos tiempos viejos, tenían la forma de una ocupación independiente (por ejemplo, de acarreo), o de un trabajo no independiente, pero más o menos bien pagado, debido al desarrollo extraordinariamente débil de este tipo de trabajos. Este estado de cosas aseguró, en comparación con el actual, cierto bienestar a los campesinos, el bienestar del siervo de la gleba, que vegetaba pacíficamente bajo el patrocinio de cien mil nobles jefes de policía y de los nuevos unificadores y acaparadores de la tierra rusa: los burgueses.
Y he aquí que los ``amigos del pueblo'' idealizan este régimen, dejan a un lado lisa y llanamente sus aspectos oscuros, y sueñan _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 256. dice), sino que los ricos paguen dinero por las acciones sin recibir dividendos, entonces su proyecto se reduce a que los poseedores compartan sus bienes con los desposeídos. Esto recuerda la anécdota sobre el matamoscas que requería que primero se cazara la mosca y se la pusiera en la vasija, después de lo cual moría al instante.
258 con él, ``sueñan'' porque hace mucho tiempo que ya no existe, hace mucho tiempo que fue destruido por el capitalismo, que dio origen a la expropiación en masa de los campesinos que trabajaban la tierra y convirtió las antiguas ``ocupaciones auxiliares" en la explotación más desenfrenada de una excesiva oferta de ``brazos''.Nuestros paladines de la pequeña burguesía quieren precisamente que se conserve la ``ligazón'' del campesino con la tierra, pero no quieren la servidumbre, que era lo único que garantizaba esta ligazón y que fue desterrada por la economía mercantil y por el capitalismo, que hizo imposible esta ligazón. Quieren ocupaciones auxiliares que no aparten al campesino de la tierra, que ---al mismo tiempo que trabaja para el mercado---no engendren la competencia, no creen capital y no sometan a él a la masa de la población. Fieles al método subjetivo en sociología, quieren " tomar" lo bueno de aquí y de allí, pero en rigor, como es natural, este deseo infantil lleva únicamente a sueños reaccionarios que desconocen la realidad, lleva a la incapacidad de comprender y utilizar los aspectos realmente progresistas y revolucionarios del nuevo sistema, y a simpatizar con medidas que eternizan el bueno y viejo régimen del trabajo semiservil, semilibre, que reunía todos los horrores de la explotación y de la opresión, y que no ofrecía posibilidades de salida.
Para demostrar la exactitud de esta declaración que incluye a los ``amigos del pueblo'' entre los reaccionarios, me basaré en dos ejemplos.
En la estadística del zemstvo de Moscú podemos leer la descripción de la hacienda de cierta señora K. (en .el distrito de Podolsk), que causó la admiración (la hacienda y no la descripción) tanto de los estadísticos de Moscú como del señor V. V., si la memoria no me engaña (dicho señor dijo algo sobre esto, según recuerdo, en un artículo de la revista).
Esta famosa hacienda de la señora K. le sirve al señor V. Orlov como "una convincente confirmación práctica" de su tesis favorita, según la cual "donde la labor agrícola de los campesinos se realiza en buenas condiciones, las haciendas de propiedad privada son también mejor explotadas''. De la descripción que el señor Orlov hace de la finca de dicha señora se ve que ésta explota su hacienda mediante el trabajo de campesinos locales, que le trabajan la tierra a cambio de harina, etc., que reciben en préstamo durante el invierno; y que la dueña se preocupa mucho por los 259 campesinos, los ayuda, de modo que ahora son los que mejor viven en el distrito, tienen suficiente cereal ``casi hasta la nueva cosecha" (antes no les alcanzaba ni hasta la fiesta de San Nicolás)".
Cabe preguntar: ¿elimina "semejante arreglo" el antagonismo de intereses entre el campesino y el propietario de la tierra'', como piensan los señores N. Kablukov (t. V, pág. 175) y V. Orlov (t. II, págs. 55--59 y otras)? Es evidente que no, pues la señora K. vive del trabajo de sus campesinos. Por consiguiente, la explotación en manera alguna ha sido eliminada. No ver la explotación debido a las buenas relaciones con los explotados, es perdonable para la señora K., pero no para un economista estadístico, que, admirado por este caso, resulta ser igual a los Menschenfreunde~^^*^^ de Occidente, que admiran las buenas relaciones del capitalista con el obrero y hablan con arrobamiento de los casos en que el fabricante se preocupa por los obreros, organiza para ellos proveedurías, construye viviendas, etc. Extraer de la existencia (y, consiguientemente, de la ``posibilidad'') de semejantes ``hechos'', la conclusión de que no existen intereses antagónicos, significa no ver el bosque a causa de los árboles. Esto en primer lugar.
En segundo término, por el relato del señor Orlov vemos que los campesinos de la señora K., "gracias a las excelentes cosechas fia terratenientes les dio buena semilla], pudieron adquirir ganado" y tienen haciendas ``florecientes''. Supongamos que estos " campesinos prósperos" se han convertido en campesinos, no ``casi'', sino completamente ``prósperos'': que no sólo la "mayoría'', sino todos ellos tienen suficiente cereal, y no ``casi'' hasta la nueva cosecha, sino justamente hasta la cosecha. Supongamos que poseen bastante tierra, que tienen "establos y pastizales'', de los cuales ahora carecen (¡linda prosperidad!), que reciben en arriendo de la señora K. y pagan con su trabajo. ¿Acaso el señor Orlov piensa que entonces---es decir, si la actividad agrícola de los campesinos fuese realmente floreciente---estos campesinos "harían todos los trabajos en la finca de la señora K. cuidadosa, oportuna y rápidamente'', como lo hacen ahora? O tal vez la gratitud hacia la buena señora que tan maternalmente les extrae hasta la última gota de sangre a estos campesinos prósperos será un incentivo no menos fuerte que la presente situación desesperada de los campesinos, a quienes, después de todo, les es imprescindible tener establos y pastizales?
_-_-_^^*^^ Filántropos. (Ed.)
260Evidentemente, tales son, en esencia, las ideas de los ``amigos del pueblo": como auténticos ideólogos de la pequeña burguesía, no quieren destruir la explotación, sino suavizarla; no quieren la lucha, sino la conciliación. Sus amplios ideales, desde el punto de vista de los cuales atacan con tanto tesón a los socialdemócratas por su estrechez de miras, no van más allá de los campesinos " prósperos'', que cumplen con las ``obligaciones'' que les imponen los terratenientes y los capitalistas con tal de que los traten con justicia.
Otro ejemplo. El señor luzhakov, en su bien conocido artículo, titulado ``Normas de la propiedad agraria popular en Rusia" (Rússkaia Muí, 1885, núm. 9), expone sus puntos de vista acerca de las proporciones que debe alcanzar la propiedad agraria " popular'', es decir, según la terminología de nuestros liberales, una propiedad agraria que excluye el capitalismo y la explotación. Ahora---después de este magnífico esclarecimiento del asunto por el señor Krivenko---sabemos que él consideró también el caso desde el punto de vista de la "introducción del capitalismo en la vida del pueblo''. Como mínimo de propiedad agraria ``popular'' tomó unos nadiel que bastarían para cubrir "el aprovisionamiento de cereales y los pagos''~^^*^^, y lo restante, según él, se puede sacar "de las ocupaciones adicionales"... En otras palabras, él realmente se conformaba con un sistema en el cual el campesino, conservando la ligazón con la tierra, era sometido a una doble explotación, en parte por el terraniente---en cuanto al ``lote''---, en parte por el capitalista---en cuanto a "las ocupaciones adicionales"---. Esta situación de los pequeños productores, sometidos a una doble explotación y reducidos además a condiciones de vida tales que necesariamente engendran el atraso y el embrutecimiento, privados de toda esperanza, no sólo en la victoria, sino también en la lucha de las clases oprimidas, esta situación semimedieval es el nec plus ultra de las perspectivas y los ideales de los "amigos del _-_-_
^^*^^ Para mostrar la correlación entre este gasto y la parte restante del presupuesto campesino, me baso en los mismos 24 presupuestos del distrito de Ostrogozhsk. El gasto medio de una familia es de 495,39 rublos (en especie y en dinero). De ellos, 109,10 son para el mantenimiento del ganado, 135,80 para la alimentación vegetal y los impuestos, y los restantes 250,49 para los demás gastos: alimentación no vegetal, ropa, aperos, arriendo y otros. El mantenimiento del ganado lo incluye el señor luzliakov en la cuenta de los prados y otras tierras.
261 pueblo''. Y he aquí que cuando el capitalismo, desarrollándose con enorme rapidez en H curso de la historia de Rusia posterior a la Reforma, comenzó a arrancar de cuajo este pilar de la vieja Rusia ---el campesinado patriarcal y semisiervo---, a arrancarlo de la situación medieval, semireudal, en que vivía y a ubicarlo en un medio moderno, puramente capitalista, obligándolo a dejar sus sitios habituales y peregrinar por toda Rusia en busca de trabajo, rompiendo su esclavitud con respecto al ``patrono'' local y mostrándole las bases de la explotación en general, de una explotación de clase, y no del pillaje de una víbora determinada; cuando el capitalismo comenzó a lanzar en masa al resto de la población campesina, embrutecida y reducida a Ja condición de ganado, al torbellino de la vida político-social, cada vez más compleja, entonces nuestros paladines comienzan a bramar y gemir, y hablan del hundimiento y destrucción de los pilares básicos de la sociedad. Y ahora continúan también bramando y gimiendo acerca de esos buenos tiempos viejos, aunque parece que en ia actualidad hay que ser ciego para no ver el lado revolucionario de este nuevo género de vida, para no ver cómo el capitalismo crea una nueva tuerza social que en nada está ligada ai viejo régimen de explotación y que esta en condiciones de luchar contra él.Sin embargo, en los ``amigos del pueblo'' no se ve ni rastro de deseo de un cambio radical del actual régimen, be conforman plenamente con medidas liberales en ese terreno, y el señor Krivenko demuestra, en cuanto a la invención de medidas de esta índole, una verdadera capacidad administrativa digna de un fom- padour nativo~^^*^^.
``En general, esa cuestión---dice, razonando acerca de la necesidad de "un estudio detallado y una trasíormación radical" "de nuestra industria popular"---exige un examen especial y una división de las industrias en grupos: las que son aplicables a la vida popular [sicüj y aquellas cuya aplicación encuentra dificultades serias de cualquier especie.''
Un modelo ue semejante división en grupos nos lo da el mismo señor Krivenko, quien divide las industrias artesanales en industrias que no se capitalizan, industrias que ya se han _-_-_
^^*^^ Pompadour: tipo de funcionario déspota y arbitrario, pintado por Sültikov-Schedrín en su obra Los Pompadour \j las Putnpudow. (tid.)
262 capitalizado, e industrias que pueden ``discutir con la gran industria su derecho a la existencia".``En el primer caso---decide el administrador---, la pequeña producción puede existir libremente": ¿y estar libre del mercado, cuyas oscilaciones originan la diferenciación de los pequeños productores en burguesía y proletariado? ¿Estar libre de la expansión dé los mercados locales y de su concentración en un gran mercado? ¿Estar libre del progreso de la técnica? ¿O tal vez este progreso de la técnica---en la economía mercantil---puede también ser no capitalista? En el último caso, el autor exige ``la organización de la producción también en gran escala": ``Es claro---dice--- que aquí es necesaria la organización de la producción también en gran escala, el capital básico y el circulante, máquinas, etc., o el equilibrio de estas condiciones con otra cosa cualquiera: crédito barato, eliminación de los intermediarios superííuos, forma cooperativa de la agricultura y posibilidad de prescindir del beneficio de empresario, asegurar la venta, invención de motores más baratos y otros perfeccionamientos técnicos, o, por último, cierta rebaja del salario, si es compensada por otros beneficios".
Un razonamiento ultratípico para caracterizar a los "amigos del pueblo'', con sus amplios ideales de palabra y su trivial liberalismo en los hechos. Comienza nuestro filósofo, como se ve, ni más ni menos que con la posibilidad de prescindir del beneficio de empresario y con la organización de la gran explotación agrícola. Magnífico: esto es precisamente lo que quieren también los socialdemócratas. ¿Pero cómo quieren conseguirlo los "amigos del pueblo"? Pues para organizar la gran producción sin empresarios hace falta en primer lugar eliminar la organización mercantil de la economía social y suplantarla por la organización colectiva, comunista, en la que el regulador de la producción no sea el mercado, como ahora, sino los productores mismos, la sociedad misma de obreros, en la que los medios de producción no pertenezcan a individuos particulares, sino a toda la sociedad. Esta sustitución de la formo privada de apropiación por la forma colectiva exige, evidentemente, una trasformación previa de la forma de producción, exige la fusión de los procesos dispersos, pequeños y aislados de producción de los pequeños productores en un solo proceso social de producción; exige, en una palabra, precisamente las condiciones materiales que crea el capitalismo, i'ero es que los " amigos del pueblo" no tienen la menor intención de apoyarse en el 263 capitalismo. ¿Cómo, pues, se proponen actuar? No se sabe. Ni siquiera mencionan la supresión de la economía mercantil: es evidente que sus amplios ideales no pueden salir de ninguna manera de los marcos de este sistema de producción social. Además, para la abolición del beneficio de empresario habrá que expropiar a los empresarios, cuyos ``beneficios'' provienen precisamente del hecho de que han monopolizado los medios de producción. Para esta expropiación de los pilares de nuestra patria es preciso un movimiento popular revolucionario contra el régimen burgués, movimiento del que sólo es capaz el proletariado obrero, que en nada está Usado a este régimen. Pero a los ``amigos del pueblo'' ni siquiera les pasa por la mente la idea de lucha alguna, ni sospechan que sea posible y necesaria la existencia de cualesquiera otros hombres públicos que no sean los dirigentes de los organismos administrativos de esos mismos empresarios. Es claro que no tienen la menor intención de tomar ninguna medida seria contra el " beneficio de empresario": el señor Krivenko simplemente ha hablado por hablar. Y en seguida se corrige: se puede, dice, ``equilibrar'' una cosa como la "posibilidad de prescindir del beneficio de ernpresario" "con otra cosa cualquiera'', por ejemplo con el crédito, la organización de la venta, los perfeccionamientos de la técnica. O sea, que todo ha sido arreglado de la mejor manera: en lugar de una cosa tan ofensiva para los señores empresarios como la abolición de sus sagrados derechos al ``beneficio'', surgen inofensivas medidas liberales que no hacen más que poner en manos del capitalismo mejores armas para la lucha, que no hacen más que fortalecer, reforzar y desarrollar nuestra pequeña burguesía " popular''. Y para que no queden dudas de que los "amigos del pueblo" defienden sólo los intereses de esta pequeña burguesía, el señor Krivenko añade la siguiente magnífica aclaración. Resulta que la supresión del beneficio de empresario se puede " equilibro r''. .. ¡¡¡"con la rebaja del salario"!!! A primera vista esto parece ser un simple galimatías. Pero no. Es la aplicación coherent > de las ideas de la pequeña burguesía. El autor observa un hecho: la lucha del gran capital contra el pequeño, y como verdadero "amigo del pueblo" se coloca, naturalmente, al lado del pequeño. . . ntpital. Por cierto, oyó decir que uno de los más poderosos medios de lucha de los pequeños capitalistas es la disminución del salario, hecho observado y comprobado con plena exactitud en gran número de industrias también en Rusia, paralelo a la 264 prolongación de la jornada de trabajo. Y lie aquí que él muere salvar a toda eosta a los pequeños. . . capitalistas, y propone ¡" cierta rebaja del salario, siempre que ello sea compensado por otros beneficios"! Los señores empresarios, acerca de cuvas ``ganancias'' parecía se habían dicho al principio cosas algo extrañas, rmeden estar completamente tranquilos. Yo creo que inclusive nombrarían con gusto ministro de Hacienda a este genial administrador, que proyecta contra los empresarios la disminución del salario.
Se puede aducir aun otro ejemplo de cómo de los administradores humanitarios y liberales de R. 'Bos.mtstvo sale un burgués de pura sangre, en cuanto se trata de asuntos prácticos de cualquier especie. La "Crónica de la vida del interior'', en el núm. 12. de R. Bogatstvo, trata el tema del monopolio.
``El monopolio y el sindicato---dice el autor---: tales son los ideales de una industria desarrollada.'' Y más adelanto se extraña de que estas instituciones surjan también en nuestro pnís, aunque en él no hay "una fuerte competencia de capitales''. "Ni la industria del azúcar ni la del petróleo han alcanzado todavía, en modo alguno, un desarrollo de particular consideración. El consumo tanto de azúcar como de kerosén es, en nuestro país, casi embrionario, si i:i/gamos por el insignificante consumo por persona de estos productos, en comparación con el de otros países. Al parecer, el campo para el desarrollo de estas ramas de la industria es todavía muy vasto y puede absorber aún gran cantidad de capitules.''
Es característico que aquí precisamente---en un problema práctico---el autor haya olvidado la idea preferida de R. BofXitsti'o sobre la reducción del mercado interno. Se ve obligado a reconocer que este mercado tiene todavía ante sí la perspectiva de un inmenso desarrollo y no de una reducción. Llega a esta conclusión estableciendo la comparación con Occidente, donde el consumo es mayor. ;Por qué? Porque el nivel cultural es superior. ¿Pero cuál es la base material de esta cultura, sino el desarrollo de la técnica capitalista, en el crecimiento de la economía mercantil y del intercambio, que llevan a los hombres a un contacto recíproco más frecuente y destruyen el aislamiento medieval de las diferentes localidades? ;No existía en Francia, por ejemnU). un nivel cultural no superior al nuestro antes de la Gruí Revolución, cuando íu'm no se había realizado la división de su campesinado semimedieval en burguesía rural y proletariado? Y si el autor hubiese examinado con mavor atención la vida rusa, no habría podido 265 menos que observar, por ejemplo, el hecho de que en las localidades con un capitalismo desarrollado las necesidades de la población campesina son considerablemente superiores a las de las localidades puramente agrícolas. Esto lo señalan por unanimidad todos los investigadores de nuestras industrias de kustares en todos los casos en que estas industrias alcanzan un desarrollo tal que imponen su sello industrial a toda la vida de la población~^^*^^.
Los ``amigos del pueblo'' no prestan atención a semejantes " pequeneces" porque para ellos el asunto se explica en este caso ``sencillamente'' por la cultura, o por la vida en general, que va alcanzando una mayor complejidad; además ni siquiera se plantean el problema de la base material de esta cultura y de esa mayor complejidad. Pero si dirigiesen sus miradas aunque sólo fuese a la economía de nuestro campo, deberían reconocer que precisamente la diferenciación de los campesinos en burguesía y proletariado crea el mercado interior.
Piensan, por lo visto, que el crecimiento del mercado de ningún modo significa todavía el crecimiento de la burguesía. "El monopolio---continúa el citado cronista de asuntos del interioren nuestro país, dado el débil desarrollo de la producción en general, dada la falta de espíritu emprendedor y de iniciativa, será un nuevo freno para el desarrollo de las fuerzas del país." Hablando del monopolio del tabaco, el autor calcula que "pondrá fuera de la circulación popular 154 millones de rublos''. Aquí se pasa directamente por alto el hecho de que la base de nuestro régimen económico es la ecomonía mercantil, que en nuestro país, como en todas partes, es dirigida por la burguesía. Y en lugar de decir que el monopolio estorba a la burguesía, el autor habla del "país''; en lugar de hablar de la circulación mercantil, burguesa, habla de la circulación ``popular''~^^**^^. El burgués nunca está en condiciones de captar la diferencia entre estos conceptos, por inmensa que sea. Para mostrar hasta qué punto, en realidad, ella _-_-_
^^*^^ Como ejemplo me referiré aunque sólo sea a los kustares de Pávlovo, en comparación con los campesinos de las aldeas circunvecinas. Véase las obras de Grigóriev y Annenski. Tomo intencionadamente como ejemplo, de nuevo, un distrito rural en el aue existe, al parecer, un "régimen popular" especial.
~^^**^^ Hay que culpar al autor del uso que hace de esta palabra, tanto más, cuanto que R. Bogatsfoo gusta de emplear la palabra ``popular'' en oposición a lo que es burgués.
266 es evidente, me referiré a una revista que tiene autoridad a los ojos de los ``amigos del pueblo'': a Otiéchestviennie Zapkki. En el núm. 2 de 1872, en el artículo La plutocracia y sus bases, leemos:``Según la caracterización hecha por Mario~^^*^^, el rasgo esencial de la plutocracia es el amor a la forma liberal de Estado, o por lo menos al principio de la libertad de adquisición. Si tomamos este signo y recordamos cuál era la situación unos 8 ó 10 años atrás, veremos que en cuanto a liberalismo hemos hecho progresos inmensos [... ] Cualquiera que sea el periódico o revista que se tome, todos ellos, sin duda, representan más o menos principios democráticos, todos abogan por los intereses del pueblo. Pero junto a las concepciones democráticas e inclusive bajo su cubierta [obsérvese esto], a cada paso, intencionadamente o no, se dan las tendencias plutocráticas.''
El autor aduce como ejemplo el memorial de los comerciantes de San Petersburgo y de Moscú al ministro de Hacienda expresándole la gratitud de ese honorabilísimo sector de la burguesía rusa por el hecho de que "ha basado la situación financiera de Rusia sobre la máxima ampliación de la actividad privada, que es la única fecunda''. Y el autor del artículo concluye: "Es indudable que los elementos y las tendencias plutocráticas existen en nuestra sociedad, y en cantidad considerable.''
Como usted ve, sus predecesores, en tiempos lejanos, cuando todavía estaban vivas y frescas las impresiones de la gran reforma liberadora (que debía, según el descubrimiento del señor luzhakov, abrir vías pacíficas apropiadas para el desarrollo de la producción ``popular'', perf :me en realidad sólo abrió las vías de desarrollo de la plutocracia), no pudieron dejar de reconocer el carácter plutocrático, es decir burgués, de la empresa privada eu Rusia.
¿Por qué, pues, olvidó usted esto? ¿Por qué al hablar de la circulación ``popular'' y del desarrollo "de las fuerzas del país" merced al desarrollo "del espíritu emprendedor y de la iniciativa'', no menciona el carácter antagónico de ese desarrollo, el carácter explotador de ese espíritu emprendedor y de esa iniciativa? Cabe y hay que pronunciarse, naturalmente, contra los monopolios e instituciones semejantes, ya que es indudable que empeoran la _-_-_
^^*^^ Marlo: seudónimo del economista alemán C. Winckelblech (1810-- 1865). (Ed.)
267 situación del trabajador; pero no se debe olvidar que, además de todas estas trabas medievales, el trabajador está encadenado por otras todavía más fuertes y novísimas, por las trabas burguesas. Indudablemente, la abolición de los monopolios será útil a todo el ``pueblo'', porque cuando la economía burguesa pasa a ser la base fie la economía del país, estos restos del orden medieval sólo añaden a las calamidades capitalistas otras peores aun: las medievales. Sin duda alguna, es ineludible acabar con ellas---y cuanto antes, cuanto más radicalmente, tanto mejor---, a fin de desatar las manos a la clase obrera, facilitarle la lucha contra la burguesía, mediante l;i eliminación, en la sociedad, burguesa, de las trabas semifeudales heredadas por ella.Así es como hay que hablar, llamando a las cosas por su nombre: la abolición de los monopolios y de toda otra restricción medieval (que abundan en Rusia) es imprescindible para la clase obrera a fin de facilitarle la lucha contra el orden burgués. Eso fs todo. Olvidar, por la coincidencia de los intereses de todo el ``pueblo'' contra las instituciones medievales, feudales, el profundo e inconciliable antagonismo de la burguesía y del proletariado en el seno de este ``pueblo'', sólo pueden hacerlo los burgueses.
Sí; por lo demás, sería absurdo pensar en avergonzar con ello a los ``amigos del pueblo'', cuando a propósito de lo que hace falta al campo dicen, por ejemplo, cosas como éstas:
``Cuando hace unos cuantos años---cuenta el señor Krivenko--- ciertos periódicos examinaban qué profesiones y qué tipo de inteIp'tunles eran necesarios en el campo, la enumeración resultó muy erande y variada, y abarcaba casi todos los órdenes de la vida: tras los médicos (hombres y mujeres) iban los enfermeros, tras ellos los abogados, tras los abogados los maestros, los bibliotecarios y libreros, los agrónomos, los peritos forestales y agrícolas en general, los técnicos de las especialidades más diversas (el terreno es muy extenso y todavía está casi virgen), organizadores y directores de instituciones de crédito, de depósitos de mercancías, etc.''
Detengámonos aunque sólo sea en los ``intelectuales'' (??) cuya actividad concierne directamente al dominio económico, a estos peritos forestales, agrícolas, técnicos, etc. ¡En efecto, cuan necesarios son estos hombres en el campo! ¿Pero en qué campo? Naturalmente, en el campo de los terratenientes, en el de los mujiks emprendedores, que tienen ``ahorros'' y pueden pagar por sus servicios a tocios estos profesionales a quienes el señor Krivenko 268 tiene a bif-n llamar ``intelectuales''. Este campo espera, en efecto, rlesdf hace mucho tiempo, técnicos, crédito, depósitos de mercancías: lo atestigua toda la literatura económica. Pero hay también otro campo, mucho más numeroso, que no estaría de más que recordasen con mayor frecuencia los ``amigos del pueblo'': es el de los campesinos arruinados y harapientos, despojados hasta de la última hilacha, que no sólo no tienen ``ahorros'' para pagar el trabajo de los ``intelectuales'', sino ni siqíiiera pan en cantidad suficiente para no morir de hambre. ¡¡Y a este campo quieren nvudarlo con depósitos de mercancías^ ¿Qué guardarán en estos depósitos nuestros campesinos que sólo tienen un caballo, v a veces ninguno? ¿Su ropa? Ya la empeñaron en el año 1891~^^*^^ a los kulaks rurales y urbanos, que, cumpliendo la receta humanitaria y liberal que proponen ustedes, organizaron entonces verdaderos "depósitos de mercancías" en sus casas, tabernas y tiendas. Sólo les quedaron sus ``brazos''; pero ni siquiera los funcionarios rusos hnn ideado hasta ahora ``depósitos'' para este tipo de mercancía . . .
Es difícil concebir una demostración más evidente de la extrema trivialidad de estos ``demócratas'' que este enternecimiento por los progresos técnicos en el ``campesinado'' y ese cerrar los ojos a la expropiación en masa de este mismo ``campesinado''. E! señor Kárishev, por ejemplo, en el ni'im. 2 de R. Bogatstvo ( Esbozos, $ XII), con el deleite de un cretino liberal, cuenta los casos de "perfeccionamientos v mejoras" en la agricultura, los casos de "difusión en las haciendas campesinas de variedades seleccionadas de semillas": avena norteamericana, centeno Vasa, avena de Clydesdale, etc. "En algunos lugares los campesinos reservan para semilla pequeños lotes especiales en los que después de un cuidadoso laboreo siembran a mano granos seleccionados.'' " Muchas y muv variadas innovaciones" se observan "en el terreno de los aperos y máquinas = perfeccionados"~^^**^^: aporeadoras, arados ligeros, trilladoras, aventadoras, seleccionadoras. Se comprueba ``el _-_-_
~^^*^^ En los años 1891--1892, en una parte considerable de . Rusia hizo estragos el hambre, causando enorme cantidad de víctimas. (Ed.)
~^^**^^ Recuerdo al lector la distribución de estos aperos perfeccionados en t-\ distrito de Novouzensk: para el 37 por ciento de campesinos (los pobres), o sea 10.000 familias de 28.000: ¡7 aperos sobre 5.724, es decir, 1/8 por ciento! 4/5 de los aperos están monopolizados por los ricos, que constituyen tan sólo 1/4 del total de familias.
269 aumento de la diversidad de abonos": fosfatos, polvo de hueso, excremento de palomas, etc. ``Los corresponsales insisten en la necesidad de organizar en las aldeas almacenes locales de los zemstvos para la venta de fosfatos'', y el señor Kárishev, citando ln. obra del señor V. V. titulada Tendencias progresistas en la explotación agrícola (a ella hace referencia también el señor Kvivenko), se extasia ante todos estos conmovedores progresos:Estos informes que hemos podido exponer sólo en forma abreviada producen una impresión alentadora y a la vez triste [. . .] Alentadora porque este pueblo, empobrecido, cargado de deudas, en buena parte sin caballos, que trabaja sin descanso, no se entrega a la desesperación, no cambia de ocupación sino que permanece fiel a la tierra comprendiendo que en ella, en la buena atención de ella, está su futuro, su fuerza, su riqueza. [¡Sí, naturalmente! ¡De suvo se comprende que precisamente este mujik empobrecido y sin caballos compra fosfatos, semillas seleccionadas, trilladoras, semillas de avena de Clvdesdale! O, sancta simplicitas! ¡¡Y escribe esto, no una colegiala, sino un profesor, un doctor en economía política; dígase lo que se quiera, la mera santa simplicidad no puede explicar esto!!! Febrilmente, busca procedimientos para esta buena atención, busca nuevas vías, sistemas de cultivo, semillas, aperos, abonos, todo lo que ayude a fecundar su madre tierra que tarde o temprano le recompensará por esto con creces~^^*^^ [...] Producen una impresión triste los informes arriba insertos porque (¿tal vez se piensa que este "amigo del pueblo" recordará aquí aunque sólo sea la expropiación en masa de los campesinos que acompaña y origina la concentración de la tierra en manos de los mujiks emprendedores, la trasformación de ésta en capital, sobre la base de una agricultura mejorada, esa _-_-_
^^*^^ Tiene usted toda la razón, honorable señor profesor, al decir que una agricultura mejorada recompensará con creces a este ``pueblo'' que no ``se entrega a la desesperación" y ``permanece fiel a la tierra''. ¿Pero no observa usted, oh gran doctor en economía política, que para la adquisición de todos estos fosfatos, etc., el ``mujik'' debe destacarse de la masa de míseros hambrientos por la posesión de dinero ahorrado y el dinero no es otra cosa que Tin producto del trabajo social, que va a parar a manos privadas; que la apropiación de la ``recompensa'' por esa agricultura mejorada será la apropiación del trabajo ajeno; que ver la fuente de esta abundante recompensa en el celo personal del agricultor que ``trabaja sin descanso" para "fecundar la madre tierra'', sólo pueden hacerlo los lacayos más miserables de la burguesía?
270 expropiación que precisamente arroja al mercado ``brazos'' ``libres" y ``baratos'', que facilitan los éxitos del ``espíritu emprendedor" nacional sobre la base de todas esas trilladoras, seleccionadoras, aventadoras? Nada de eso), porque [...] somos nosotros mismos quienes debemos despertarnos. ¿Dónde está nuestra ayuda al mujik que lucha por mejorar su sistema de cultivo? Nosotros tenemos acceso a la ciencia, la literatura, los museos, almacenes, oficinas de comisionistas. [Palabra de honor, señores, así está escrito: ``ciencia'' al lado de ``oficinas de comisionistas"... Hay que estudiar a los ``amigos del pueblo'', no cuando combaten contra los socialdemócratas, porque para este caso se cubren con un manto hecho de andrajos de ``ideales de nuestros antepasados'', sino en su ropaje habitual, cuando examinan en detalle las cuestiones de la vida cotidiana. Y entonces se puede apreciar todo el sabor y el color de estos ideólogos de la pequeña burguesía.] ¿Hay algo semejante a disposición del mujik? Hay, naturalmente, embriones, pero no se sabe por qué se desarrollan con dificultad. El mujik quiere ejemplos: ¿dónde están nuestros campos de experimentación, nuestras haciendas modelo? El mujik busca la palabra impresa: ¿dónde están nuestras publicaciones agronómicas populares? [... ] El mujik busca abonos, aperos, semillas: ¿dónde están en nuestro país los almacenes de los zemstvos con todo eso, el aprovisionamiento al por mayor, las facilidades de adquisición y distribución? ¿Dónde están ustedes, hombres de acción, los particulares y los de los zemstvos? Vayan y trabajen, hace tiempo que¡ ha sonado Isk hora y¡Gracias de todo corazón os dará el pueblo ruso!''~^^*^^
N. Kárishev (R. B., núm. 2, pág. 19).
¡Helos aquí a estos amigos de los pequeños burgueses " populares'', deleitados por sus progresos pequeñoburgueses!
Se diría que, aun al margen del análisis de nuestra economía rural, es suficiente observar este hecho sobresaliente de nuestra historia económica moderna---los progresos comprobados por todos, en la agricultura, paralelos a una gigantesca expropiación del _-_-_
^^*^^ De la composición del poeta ruso N. Nekrásov El sembrador. (Ed. )
271 campesinado--- para persuadirse del absurdo de la idea sobre el campesinado ¡como un todo armónico y homogéneo, para persuadirse del carácter burgués de todos estos progresos! Pero los "amigos del pueblo" permanecen sordos a todo esto. Después de abandonar los lados buenos del viejo populismo socialrevolucionario ruso, se han aferrado con fuerza a uno de sus grandes errores: la incomprensión del antagonismo de clases en el seno del campesinado,``El populista de la década del 70---dice con gran acierto Gúrvich---no tenía idea alguna sobre el antagonismo de clase existente en el seno del campesinado, y limitaba este antagonismo exclusivamente a las relaciones entre el 'explotador'---kulak o usurero--- y su víctima, el campesino, imbuido de espíritu comunista~^^*^^. Gleb Uspenski estaba solo en su escepticismo, respondía con sonrisa irónica a la ilusión general. Con su excelente conocimiento de los campesinos y con su inmenso talento artístico, que penetraba hasta la esencia misma de los fenómenos, no podía dejar de ver que el individualismo se había convertido en la base de las relaciones económicas, no sólo entre el usurero y el deudor, sino entre los campesinos en general. Véase su artículo 'Cortados por el mismo = patrón'^^**^^, en Rússkaia Misl, año 1882, núm. 1" (obra cit, página 106).
Pero si era permitido e inclusive natural caer en esta ilusión en las décadas del 60 y del 70---cuando todavía había tan pocos datos relativamente exactos sobre la economía rural, cuando no era aún tan marcada la diferenciación del campesinado---, ahora hay que cerrar premeditadamente los ojos para no ver esta diferenciación. Es en extremo característico que precisamente en los últimos tiempos, cuando la ruina de los campesinos alcanzó, al parecer, su apogeo, se oiga por todas partes hablar de corrientes progresistas en la agricultura. El señor V. V. (también un indiscutible " amigo del pueblo'') ha escrito sobre este tema todo un libro. Y no se le podrá reprochar inexactitud en los hechos aducidos. Por el contrario, hay un hecho que no puede suscitar dudas: el hecho del _-_-_
~^^*^^ ``En el seno de la comunidad rural han surgido clases sociales antagónicas'', dice Gúrvich en otro lugar (pág. 104). Cito a Gúrvich sólo como complemento de los datos concretos ya aportados.
~^^**^^ Gleb Uspenski, destacado escritor y periodista ruso demócrata revolucionario (1843--1902). El artículo mencionado es el final de su relato LOÍ viejos publicado en Rússkaia Misl en 1881. (Ed.)
272 progreso técnico, agrícola de los campesinos; pero es igualmente indudable el hecho de la expropiación en masa de los campesinos. Y he aquí que los ``amigos del pueblo'' concentran toda su atención en la forma en que el ``mujik'' busca febrilmente nuevos sistemas de cultivo, que le ayuden a fecundar la madre tierra, perdiendo de vista el reverso de la medalla, la febril separación del ``mujik'' de la tierra. Ocultan la cabeza como avestruces para no mirar cara a cara la realidad, para no ver que asisten precisamente al proceso de trasformación en capital de esa tierra de la que son separados los campesinos, al proceso de creación de un mercado interior~^^*^^. ¡Traten de refutar la existencia en nuestra comunidad campesina dé estos dos procesos diametralmente opuestos, traten de explicarlo de otro modo que por el carácter burgués de nuestra sociedad! ¡Ni pensarlo! Cantar aleluyas y deshacerse en frases humanitarias y bienintencionadas: he aquí el alfa y omega de toda su ``ciencia'', de toda su ``actividad'' política.E inclusive elevan estos tímidos remiendos liberales del actual orden de cosas al rango de una filosofía. "Una actividad pequeña, genuina---razona con gran profundidad el señor Krivenko---es mucho mejor que una gran inactividad.'' Nuevo e ingenioso. Y además ---continúa---, "una actividad pequeña no es de ningún modo sinónimo de una pequeña finalidad''. Como ejemplo de esta " ampliación de la actividad'', cuando una acción pequeña se convierte en "justa y buena'', menciona la labor de una señora dedicada a la organización de escuelas; después, la actividad de los abogados entre los campesinos, encaminada a desalojar a los picapleitos; el propósito de los abogados de trasladar a provincias las sesiones de los tribunales regionales, para poder defender así a los procesados en el lugar; por último, la organización, ya conocida por nosotros, de los almacenes de los kustares: la ampliación de la actividad (hasta alcanzar las proporciones de gran finalidad) debe consistir aquí en la organización de almacenes "a través de los esfuerzos combinados de los zemstvos en los centros más animados".
Todas éstas son, naturalmente, obras muy elevadas, _-_-_
^^*^^ Las búsquedas de ``nuevos sistemas de cultivo" son precisamente `` febriles" porque el mujik emprendedor se ve precisado a explotar una hacienda más grande, y no puede hacer frente a ello con los viejos métodos; precisamente porque a esta búsqueda de nuevos sistemas obliga la competencia, ya que la agricultura adquiere un carácter cada vez más mercantil, burgués.
273 humanidarías y liberales: ``liberales'' porque depurarán el sistema económico burgués de todas sus restricciones medievales facilitando así que el obrero luche contra dicho sistema, que, se comprende, no sólo quedará intacto, sino, por el contrario, fortalecido con semejantes medidas, y todo esto hace ya mucho tiempo que lo venimos leyendo en todas las publicaciones liberales rusas. No valdría la pena salir al paso de esto si no nos obligaran a ellos los señores de R. B., quienes se han puesto a destacar estos "tímidos brotes de liberalismo" contra los socialdemócratas y como ejemplo para éstos, reprochándoles además el abjurar de los "ideales de nuestros antepasados''. Lo menos que podemos decir es que esto tiene gracia: refutar a los socialdemócratas proponiendo y señalando una actividad liberal (esto es, al servicio de la burguesía) tan moderada y correcta. Y a propósito de los antepasados y de sus ideales hay que observar que, por erróneas y utópicas que fuesen las viejas teorías de los populistas rusos, en todo caso mantenían una actitud incondicionalmente negativa frente a semejantes "tímidos brotes de liberalismo''. Tomo esta última expresión de un artículo del señor N. Mijailovski: "A propósito de la edición rusa del libro de C. Marx" (Otiéchestviennie Zapiski, 1872, núm. 4), escrito con un estilo vivaz, ágil y fresco (en comparación con sus escritos actuales), y que es una impetuosa protesta contra el propósito de no ofender a nuestros jóvenes liberales.Pero esto sucedió hace mucho tiempo, tanto, que los "amigos del pueblo" lo han olvidado por completo y han mostrado en forma patente, con su táctica, que cuando falta la crítica materialista de las instituciones políticas, cuando no se comprende el carácter de clase del Estado moderno, no hay más que un paso del radicalismo político al oportunismo político.
Veamos algunos ejemplos de este oportunismo.
``La trasformación del ministerio de Bienes del Estado en ministerio de Agricultura---declara el señor luzhakov---puede ejercer una profunda influencia en el curso de nuestro desarrollo económico, pero puede también resultar tan sólo un cambio de funcionarios" (núm. 10 de B.. B.).
Todo depende, por lo tanto, de a quién "se llame": a los amigos del pueblo o a los representantes de los intereses de los terratenientes y capitalistas. Los intereses en sí pueden no ser tocados. " "Proteger al económicamente débil del económicamente fuerte es la primera tarea natural de la intervención del Estado'', continúa 274 en el mismo artículo el señor luzhakov, y es apoyado con iguales expresiones por el cronista de asuntos del interior en el núm.~2 de R. B. Y para no dejar dudas de que interpreta este absurdo filantrópico~^^*^^ exactamente como sus dignos colegas, los ideólogos liberales y radicales de la pequeña burguesía en Europa occidental, añade a continuación:
``Los Land Bilis de = Gladstone~^^26^^, los seguros obreros de Bismarck^^27^^, la inspección fabril, la idea de nuestro Banco campesino, la organización de las migraciones, las medidas contra los kulaks, todos éstos son intentos de aplicación de este principio de la intervención del Estado, con el fin de proteger al económicamente débil.''
Esto está bien, porque es franco. El autor afirma abiertamente que es partidario de las relaciones sociales existentes, tal como los señores Gladstone y Bismarck; igual que ellos quiere zurcir y remendar la sociedad moderna (burguesa, cosa que él no comprende, como tampoco lo comprenden los partidarios de Gladstone y Bismarck en Europa occidental), y no luchar contra ella. En completa armonía con ésta su concepción teórica fundamental, está la circunstancia de que ven un instrumento de las reformas en un órgano cimentado en esta sociedad moderna y que defiende los intereses de sus clases dominantes: el Estado. Lo consideran abiertamente todopoderoso y situado por encima de todas las clases, y esperan de él, no sólo el ``apoyo'' al trabajador, sino también la creación de un orden de cosas verdadero y justo (como lo hemos escuchado del señor Krivenko). Se comprende, por lo demás, que de ellos, ideólogos acérrimos de la pequeña burguesía, no se puede esperar otra cosa. Pues uno de los rasgos fundamentales y característicos de la pequeña burguesía, rasgo que, por lo demás, la convierte en una clase reaccionaria, consiste en que el pequeño productor, disperso y aislado por las condiciones mismas de la producción, sujeto a determinado lugar y a determinado explotador, no está en condiciones de comprender el carácter de clase de esta explotación y de esta opresión, de las que sufre a veces no menos que el proletario, no está en condiciones de comprender que _-_-_
^^*^^ Absurdo porque la fuerza del ``económicamente fuerte" consiste, entre otras cosas, en que tienei en sus manos el poder político. Sin él no podría mantener su dominación económica.
275 tampoco el Estado en la sociedad burguesa puede dejar de ser un Estado de clase~^^*^^.¿Por qué, pues, sin embargo, honorabilísimos señores "amigos del pueblo'', hasta ahora---y con particular energía desde la Reforma liberadora---, nuestro gobierno "ha apoyado, defendido y fomentado" sólo a la burguesía y al capitalismo? ¿Por qué esta actividad nociva de este gobierno absoluto, supuestamente situado por encima de las clases, ha coincidido precisamente con un período histórico que se caracteriza en la vida interna del país por el desarrollo de la economía mercantil, del comercio y de la industria? ¿Por qué piensan ustedes que estos últimos cambios en la vida interna del país son el efecto, y la política del gobierno la causa, a pesar de que estos cambios eran tan profundos en la sociedad que el gobierno ni siquiera los advirtió y les puso infinidad de obstáculos, y a pesar de que ese mismo gobierno ``absoluto'', en otras condiciones de la vida interna del país, "apoyó'', ``defendió'' y ``fomentó'' a otra clase?
|Oh, los ``amigos del pueblo'' nunca se plantean semejantes interrogantes! Todo eso es materialismo y dialéctica, " hegelianismo'', "mística y metafísica''. Piensan sencillamente que si se le pide con suficiente dulzura y humildad, este gobierno pondrá todo en orden. Y por lo que se refiere a la humildad, hay que hacer justicia a R. Bogatstco: por cierto que, aun entre la prensa liberal rusa, se destaca por la incapacidad de conducirse con alguna independencia. Juzguen ustedes mismos:
``La abolición del impuesto a la sal, la abolición de k capacitación y la reducción de los pagos de rescate de la tierra" constituyen, en opinión del señor luzhakov, ``un considerable alivio para la agricultura popular''. ¡Naturalmente! ¿Pero no fue acompañada la abolición del impuesto a la sal por la creación de numerosos _-_-_
^^*^^ Por eso los ``amigos del pueblo'' son los peores reaccionarios cuando sostienen que la función natural del Estado es proteger al económicamente débil (así debería ser según su trivial moral de viejas), cuando toda la historia rusa y la política interior atestiguan que la función de nuestro Estado es proteger sólo a los terratenientes feudales y a la gran burguesía, y reprimir del modo mas feroz todo intento de defenderse "de los económicamente débiles". Y ésta, por cierto, es su función natural, porque el absolutismo y la burocracia están imbuidos hasta el tuétano de espíritu burgués-feudal y norque en el terreno económico la burguesía reina y gobierna con poder indivisible, manteniendo al obrero "dócil como un cordero''.
276 nuevos impuestos indirectos y por el aumento de los antiguos? ¿No fue acompañada la abolición de la capitación por un aumento de los papos de los campesinos antieuos siervos del Estado, so pretexto de incluirlos en el sistema del rescate? ¿No queda aún ahora, después de la famosa disminución de los pagos de rescate (con la que el Estado no devolvió a los campesinos ni siquiera la ganancia que recibió de las operaciones de rescate) una falta de correspondencia entre los pagos y los ingresos obtenidos de la tierra, es decir una supervivencia directa de los censos para librarse de los tributos feudales? ¡No importa! ¡Lo importante aquí es sólo el ``primer paso'', el ``principio'', y luego. . ., luego se podrá pedir más!Pero esto son sólo las flores. Veamos ahora los frutos:
``La década del 80 aligeró las cargas que pesaban sobre el pueblo [con las medidas señaladas] y lo salvó así de la ruina total.''
Ésta es también una frase clásica por su desvergonzado servilismo, que sólo se puede colocar al lado de la declaración arriba citada del señor Mijailovski, de que aún necesitamos crear el proletariado. No se puede por menos que recordar a este propósito la incisiva descripción hecha por Schedrín, de la evolución del liberal ruso~^^*^^. Comienza este liberal pidiendo a las autoridades el "máximo de reformas posible''; continúa luego mendigando "aunque sólo sea algo" v termina adoptando la eterna e inconmovible posición de "amoldarse a la bajeza''. ¡¡Qué se puede decir cíe los ``amigos del pueblo'' sino que han tomado esta posición eterna e inconmovible, cuando ellos, bajo la impresión fresca del hnmbre sufrida por millones de seres, ante la cual el gobierno se comportó primero con una avaricia de mercachifle y luego con una cobardía también propia de un mercachifle, dicen en letras de molde que el gobierno salvó al pueblo de la ruina total!! Pasarán unos cuantos años más señalados por una expropiación aun más rápida de los campesinos, el gobierno añadirá a la creación del ministerio de Agricultura la abolición de uno o dos impuestos directos y el establecimiento de unos cuantos nuevos impuestos indirectos, después el hambre alcanzará a 40 millones de personas, v estos señores escribirán exactamente lo mismo: ¡ya ven! ¡Pasan hnmbre 40 y no 50 millones; esto, porque el gobierno aligeró las cargas que pesaban sobre el pueblo y lo salvó de la ruina total; _-_-_
^^*^^ Alude a un cuento de Schedrín, intitulado El liberal. (Ed .)
277 esto, porque el gobierno escuchó a los ``amigos del pueblo'' y creó fl ministerio de Agricultura!Otro ejemplo:
El cronista de asuntos del interior, en el núm. 2 de R. B., hablirido de que Rusia ¡¡"por fortuna" (sic!) es un país atrasado, "que conserva elementos que le permitan b^sar su régimen económico en el principio de la solidaridad"~^^*^^, dice que por eso está en condiciones de intervenir "en los asuntos internacionales como exponente de la solidaridad económica" y que su indiscutible " poderío político" aumenta las probabilidades que tiene para ello!!
¡Este gendarme de Europa, baluarte permanente e inconmovibV> de toda reacción, y que ha llevado al pueblo ruso a una huirillarión tal que, viviendo subyugado en su propio país, ha servido de instrumento para subyugar a los pueblos de Occidente, este (rendarme es elevado a la categoría de exponente de la solidaridad económica!
¡Esto supera ya toda medida! Los señores "amigos del pueblo" dejan atrás a los liberales. No sólo ruegan al gobierno, sino que le rezan, haciendo genuflexiones hasta el suelo con tal fervor aue hasta da miedo de que cruja su frente de fieles vasallos ;>1 golpear en el piso.
¿Recuerdan ustedes la definición alemana del filisteo?
Was ist der Philister?
Ein hohler Darm,
Voll Furcht una Hoffnung,
Gott erbarm~^^**^^.
Esta definición no es del todo adecuada para nuestros asuntos. DÍCÍ. . . Dios ocupa entre nosotros un lugar secundario. En cunnro a las autoridades, eso ya es otra cosa. Y si en esta definición sn'-t'tuimos la palabras ``Dios'' por la palabra ``autoridades'', tend rorros la más exacta expresión del campo ideológico, del nivel _-_-_
^^*^^ ¿Entre quiénes? ¿Entre el terrateniente y el campesino? ;Entre el mufik emprendedor y el desharrapado? ;Entrc el fabricante y el obrero? Para comprender este clásico "principio de solidaridad" hay que recordar míe la solidaridad entre el empresario y ej obrero se consigue "por Ui rebaja del salario".
~^^**^^ En alemán en el original: ¿Qué es un filisteo? Una tripa vacía, rellena de cobardía y de esperanza en la misericordia de Dios. (Goethe). (Ed.)
278 moral y del valor cívico de los ``amigos del pueblo'' rusos humanitarios y liberales.A esta tan absurda concepción del íiobierno los "amibos del pueblo" añaden la correspondiente actitud hacia la llamada " intolrvtualidad''. El señor Krivenko escribe: "La literatura''. . . debo "valorar los fenómenos según su sentido social y estimular cada intento activo de lograr el bien. Ha insistido v continúa insistiendo en la insuficiencia de maestros, médicos, técnicos, en que el pueblo sufre enfermedades, se empobrece [¡hay pocos técnicos! 1, es analfabeto, etc., y cuando aparecen hombres que aburridos de pasar las horas junto al tapete verde, de intervenir en los espectáculos de aficionados v comer pasteles de esturión en las recepciones organizadas por los mariscales de la nobleza en provincias, se ponen al trabajo con una abnegación singular [¡no es para menos: sacrificaron el tapete verde, los espectáculos v los pastales!], venciendo numerosos obstáculos, la literatura debe felicitarlos".
Dos páginas más adelante, con la seriedad práctica de un funcionario experimentado, reprende a quienes "han vacilado ante la cuestión de aceptar o no los puestos de superintendentes de los zemstvos~^^*^^, alcaldes urbanos, presidentes y concejales de los zemstvos, designados con arreglo a los nuevos estatutos. En una sociedad con una elevada conciencia de las necesidades y deberes cívicos [¡escuchen, señores: ciertamente, esto vale tanto como los discursos de los famosos Pompadour rusos, de unos Baránov o Kosich cualesquiera!] serían inconcebibles semejantes vacilaciones v actitudes tales ante el problema, porque esta sociedad asimilaría a su manera cada reforma que contuviera facetas vitales, es decir, desarrollaría los aspectos titiles y convertiría en letra muerta los inútiles; en cuanto a las reformas carentes por completo de vitalidad, seguirían siendo un cuerpo extraño".
¡El diablo sabe qué es esto! ¡Qué oportunismo barato, y qué indulgencia en la autoadmiración! La tarea de la literatura consiste en reunir chismes de salón sobre los malvados marxistas, hacer reverencias al gobierno por haber salvado al pueblo de la _-_-_
^^*^^ Superintendentes de los zemstvos (zemski nachtünik ): cariío instituido por el gobierno zarista en 1889 (existió hasta el derrocamiento del zarismo) para reforzar la autoridad de los terratenientes sobre los campesinos. Eran nombrados entre los terratenientes nobles locales y reunían en sus manos el poder administrativo y el judicial sobre la población campesina. (Ed.)
279 ruina total, felicitar a los hombres que se aburrían cíe pasar las horas junto al tapete verde, enseñar al ``público'' a no renunciar a puestos como el de superintendente de los zemstvos... ¿Pero qué es lo que estoy leyendo? ¿NedielitiM o Nóvoic Vremiaf No, es Rússkoie Bogatstvo, órgano de los demócratas rusos avanzados ...Y semejantes señores hablan de los "ideales de nuestros antepasados'', pretenden que ellos, precisamente ellos, conservan las tradiciones de los tiempos en que Francia difundía por toda Europa las ideas del socialismo -"' y en que la asimilación de estas ideas produjo en Rusia las teorías y las doctrinas de Herzen y de Chernishevski. Esto ya es del todo escandaloso, y sería profundamente indignante y ofensivo si Rússkoie Bogatstvo no fuese tan ridicula, si semejantes declaraciones en las páginas de tal revista no provocasen una risa homérica. ¡Sí, ustedes mancillan estos ideales! ¿En qué consistían en realidad estos ideales de los primeros socialistas rusos, de los socialistas de aquella época que con tanto acierto caracterizó Kautsky con estas palabras:
---"Cuando cada socialista era un poeta, y cada poeta, un socialista.''
---La fe en un orden social especial, en el sistema comunal de la vida rusa; de ahí la fe en la posibilidad de una revolución socialista campesina: he aquí lo que los animaba, lo que alzaba a decenas y centenares de hombres a la lucha heroica contra el gobierno. Y no se podrá reprochar a los socialdemócratas no haber sabido valorar el inmenso mérito histórico de estos hombres, los mejores de su tiempo, no haber sabido respetar profundamente su memoria. Pero yo pregunto: ¿dónde está ahora esta fe? No existe; hasta tal punto no existe, que cuando el señor V. V. intentó demostrar el año pasado que la comunidad rural educa al pueblo en la actividad solidaria, y es un centro de sentimientos altruistas, etc.~^^*^^, hasta el señor Mijailovski se sintió avergonzado y replicó púdicamente al señor V. V. que "ningún estudio ha demostrado la ligazón de nuestra comunidad rural con el altruismo"~^^**^^. En efecto, tal estudio no existe. Y lo que son las cosas: hubo un tiempo en que sin _-_-_
~^^*^^ Se refiere al libro de V. V. (V. Vorontsov), = Nuestras tendencias, publicado en 1893. (Ed.)
~^^**^^ El artículo de Mijailovski ``Literatura y vida'', respuesta al libro de V. V., se publicó en el núm. 10 de Rússkoie Bogatstvo, de 1893. (Ed.)
280 necesidad de investigación alguna los hombres creían, y creían sin reservas.¿Cómo? ¿Por qué? ¿Sobre qué fundamento?...
---"cada socialista era un poeta, y cada poeta, un socialista".
Y además---añade el mismo señor Mijailovski---todos los investigadores escrupulosos están de acuerdo en que el campo se está dividiendo, dando lugar a que surja, por una parte la masa del proletariado y por la otra un puñado de ``kulaks'' que tienen bajo su bota al resto de la población; y de nuevo tiene razón: el campo realmente se está dividiendo. Es más, hace ya mucho tiempo que se ha dividido por completo. Junto con él se ha dividido también el viejo socialismo campesino ruso, y cedió su lugar, por una parte al socialismo obrero, y por la otra degeneró en un vulgar radicalismo pequeñoburgués. No se puede llamar a esta trasiormación de otro modo que degeneración. De la doctrina que sostenía que la vida campesina constituye un orden social especial y que nuestro país ha emprendido una vía excepcional de desarrollo, nació un eclecticismo diluido, que no puede ya negar que la economía mercantil ha pasado a ser la base del desarrollo económico, que se ha trasformado en capitalismo, pero que no quiere ver el carácter burgués de todas las relaciones de producción, no quiere ver la necesidad de la lucha de clases bajo este régimen. Del programa político que pretendía alzar a los campesinos a la revolución socialista contra los fundamentos de la sociedad moderna~^^*^^ ha surgido un programa que pretende hacer remiendos, ``mejorar'' la situación de los campesinos, manteniendo los fundamentos de la sociedad actual.
Hablando estrictamente, todo lo anterior ha podido dar una idea de la ``crítica'' que se puede esperar de estos señores de Rússkoie Bogatstvo, cuando emprenden la tarea de ``fulminar'' a los socialdemócratas. No hay ni siquiera intentos de exponer de una manera franca y honesta la interpretación socialdemócrata de la realidad rusa (podrían muy bien hacerlo, y eludir la censura, si pusieran el acento en el aspecto económico, si emplearan las _-_-_
^^*^^ A esto se reducían, en esencia, todos nuestros viejos programas revolucionarios, comenzando aunque sólo sea por los bakuninistas y los rebeldes so, continuando por los populistas y terminando con los partidarios de "Naródnaia Volia'', los cuales también tenían la seguridad de que los campesinos enviarían una cantidad aplastante de socialistas al futuro Zemski Sobar^^31^^.
281 mismas expresiones un tanto alegóricas que utilizaron en toda su "polémica'') y de objetar la esencia de esta interpretación, objetar la exactitud de sus conclusiones prácticas. En lugar de ello prefieren salir del paso con frases sin el menor contenido acerca de esquemas abstractos y de la fe en ellos, acerca del convencimiento flf la necesidad de que cada país recorra la fase. . . v otras tonterías por el estilo, que hemos tenido suficiente ocasión de ver en el señor Mijailovski. Además, hay tergiversaciones descaradas. El señor Krivenko, por ejemplo, declara que Marx "reconocía que a nuestro país le era posible, si lo deseaba [¡¿¿Así, pues, según Marx, la evolución de las relaciones económicosociales depende de la voluntad v de la conciencia de los hombres??! ¡¿Qué es esto: ignorancia ilimitada o desvergüenza sin igual?!] y actuaba de conformidad, evitar las vicisitudes del capitalismo y recorrer otro camino, más conveniente [sic!!!]".Nuestro paladín pudo decir este absurdo recurriendo a una superchería descarada. Al citar un pasaje de la conocida Cartas dr Carlos Man (luríd. Viest., 1888, núm. 10) -donde Marx habla de su alta estima por Chernishevski, quien consideraba posible para Rusia "no sufrir los tormentos del régimen capitalista"---, el señor Krivenko cierra las comillas, es decir, da por terminada la reproducción exacta de las palabras de Marx (que terminan así: "él rChernishevski] se pronuncia por esta última solución'') v oñ"d°: "Y yo, dice Marx, comparto fia cursiva es del señor Kvivenko] estas opiniones" (pág. 186, núm. 12).
Pero Marx en realidad dijo: "Y mi honorable crítico tendría por lo menos tanta razón para inferir de mi estima a este 'gran crítico y erudito ruso'~^^*^^ que comparto sus opiniones sobre el tema, (orno para deducir de mi polémica con el 'escritor'~^^**^^ y paneslavista ru«o eme las rechazo.'' (luríd. Vie.ft., 1888, núm. 10, páff, 271.)
Así Marx dice que el señor Mijailovski no tenía derecho a ver en él un adversario de la idea sobre el desarrollo especial de Rusia, porque respetaba también a quienes sostenían esta idea, pero el señor Krivenko lo interpreta falsamente al decir que Marx " reconocía" este desarrollo especial. Es una tergiversación manifiesta. La afirmación de Marx que hemos citado demuestra con absoluta elarida ' que rehuye dar una respuesta que vaya al fondo de la
_-_-_^^*^^ Se refiere a Chernishevski. (Ed.)
^^**^^ Se refiere a Herzen. (Ed.)
282 cuestión: ``el señor Mijailovski habría podido tomar como fundamento una cualquiera de las dos observaciones contradictorias, es decir, no tenía razón para basarse ni en la una ni en la otra al extraer sus conclusiones acerca de mi punto de vista sobre los asuntos rusos en general".Y a fin de que estas observaciones no dieran motivos para falsas interpretaciones. Marx, en esa misma ``carta'', da respuesta directa a la pregunta sobre la aplicación que puede tener sn teoría en Rusia. Dicha respuesta demuestra con singular nitidez que Marx rehúve dar una contestación que vaya ni fondo del asunto, rehuye el análisis de los datos rusos, que son los únicos que pueden resolver la cuestión: "Si Rusia---respondía él---aspira a convertirse en una nación capitalista según el modelo de los países de Europa occidental---y en este aspecto se ha perjudicado mucho en el curso de los últimos años---, no lo conseguirá sin haber trasformado previamente una buena parte de sus campesinos en proletarios.''
Me parece cine está muy claro: la cuestión consistía precisamente en si Rusia tendía a convertirse en una nación capitalista, en si la ruina de sus campesinos era un proceso de creación del régimen capitalista, del proletariado capitalista; y Marx dice que ``si'' Rusia tiende a ello, será necesario convertir una buena parte de los campesinos en proletarios. En otras palabras, la teoría de Marx consiste en investigar y explicar la evolución del sistema económico de determinados países, y su ``aplicación'' a Rusia puede consistir sólo en ínvpst'<>rar las relaciones rusas de producción y su evolución~^^*^^ utilizando los procedimientos elaborados por el método materialista v por la economía política teórica.
La elaboración de la nueva teoría metodológica y políticoeconómica significó un progreso tan gigantesco de la ciencia social, un avance tan colosal para el socialismo, que casi inmediatamente después de la aparición de El capital el principal problema teórico para los socialistas rusos pasó a ser el del "destino del capitalismo en Rusia''; era el centro de las discusiones más acaloradas, y de acuerdo con él se decidían las tesis programáticas más _-_-_
^^*^^ Esta conclusión, lo repito, no podía menos que ser clara para todo fl que hubiera leído el Manifiesto comunista, la Miseria de la filosofía y El capital, y sólo para el señor Mijailovski era preciso un esclarecimiento especial,
283 importantes. Y es notable que cuando (diez años atrás) apareció un grupo particular de socialistas que respondió en forma afirmativa a la pregunta de si la evolución de Rusia era capitalista y basó esta respuesta en los datos de la realidad económica rusa, no halló una crítica directa y definida en cuanto al fondo del asunto, una crítica que tomase esos mismos fundamentos generales metodológicos y teóricos, y explicase de manera distinta los datos correspondientes.Los ``amigos del pueblo'', que han emprendido una verdadera cruzada contra Jos marxistas, no defienden sus posiciones con un análisis objetivo de los hechos. Salen del paso con frases, como vimos en la primera parte. Además, el señor Mijailovski no pierde ocasión de ejercitar su ingenio diciendo que entre los marxistas no hay unanimidad, que no se han puesto de acuerdo entre sí. Y ``nuestro conocido N. Mijailovski ríe con sumo júbilo de su agudeza acerca de los marxistas ``auténticos'' y ``no auténticos''. Es verdad que entre los marxistas no hay completa unanimidad. Pero, en primer lugar, este hecho ha sido tergiversado por el señor Mijailovski, y en segundo lugar demuestra, no la debilidad, sino precisamente la fuerza y la vitalidad de la socialdemocracia rusa. Uno de los rasgos característicos de los últimos tiempos es que los socialistas llegan a abrazar las concepciones socialdemócratas siguiendo diferentes caminos, razón por la cual, aunque están indiscutiblemente de acuerdo en la tesis fundamental y principal de que Rusia es una sociedad burguesa que ha surgido del régimen de servidumbre, que su forma política es un Estado de clase y que el único camino para abolir la explotación del trabajador consiste en la lucha de clases del proletariado, en muchos aspectos particulares discrepan, tanto en la argumentación como en la interpretación detallada de tales o cuales fenómenos de la vida rusa. Por eso puedo alegrar de antemano al señor Mijailovski declarando que también en los problemas que, por ejemplo, han sido tocados en estas rápidas notas---sobre la Reforma campesina, sobre la situación económica de la agricultura y de las industrias de kustares, sobre los arrendamientos rurales, etc.---, existen diferentes opiniones, dentro de los límites de las premisas fundamentales que acabamos de mencionar, compartidas por todos los socialdemócratas. La unanimidad de quienes se contentan con la aceptación unánime de ``elevadas verdades" como aquellas que dicen que la Reforma campesina podría abrir a Rusia caminos pacíficos 284 para un desarrollo justo, que el Estado podría apelar, no a los representantes de los intereses del capitalismo, sino a los "amigos del pueblo', que la comunidad rural podría socializar la agricultura junto con la industria manufacturera, a la que el kustar podría convertir en gran producción, que el arrendamiento popular era el punto de apoyo de la agricultura popular; esta enternececlora y emocionante unanimidad ha sido sustituida por la discrepancia entre quienes buscan la explicación de la organización económica real, presente, de Rusia como un sistema de determinadas relaciones de producción, la explicación de su evolución económica efectiva, de sus superestructuras políticas y de toda otra índole.
Y si semejante trabajo, que lleva desde diferentes puntos de vista al reconocimiento de la tesis general que indiscutiblemente determina también la actividad política solidaria, y por eso da derecho y obliga a lodos los que la aceptan a considerarse y llamarse "socialdemócratas'', deja todavía un amplio margen de diferencias de opinión sobre una gran cantidad de problemas particulares resueltos en diferentes sentidos, esto, naturalmente, sólu demuestra la fuerza y la vitalidad de la socialdemocracia rusa~^^*^^.
Por lo demás, las condiciones de este trabajo son tan malas, que es difícil imaginar algo peor: no hay ni puede haber un organismo que una los diíerentes aspectos del trabajo; en las condiciones de nuestro régimen policiaco, las relaciones privadas son en extremo difíciles. Se comprende que los sociaklemócratas no puedan ponerse de acuerdo como es debido y convenir en los detalles, se comprende que discrepen entre sí...
¿Verdad que es gracioso?
En la ``polémica del señor Krivenko con los socialdemócratas puede despertar perplejidad la circunstancia de que él _-_-_
^^*^^ Por la sencilla razón de que hasta ahora no se ha hallado solución alguna a estos problemas. No se puede, en electo, llamar solución del problema del arriendo a la afirmación de que "el arrendamiento popular sirve de sostén a la agricultura popular'', o a una descripción como la siguiente del sistema de laboreo de las tierras de los terratenientes con los aperos de los campesinos: "el campesino ha demostrado ser más fuerte que el terrateniente'', quien "ha sacrificado su independencia en beneficio del campesino independiente''; "el campesino ha arrancado de manos del terrateniente la gran producción''; "el pueblo es el vencedor en la lucha por las formas de técnica agrícola''. Esta es la huera charlatanería liberal empleada en Destinos del capitalismo, de "nuestro conocido" señor V. V.
285 habla de ciertos ``neomarxistas''. Algún lector pensará que entre los socialdemócratas ha ocurrido algo parecido a una escisión, que los ``neomarxistas'' se han separado de los viejos socialdemócratas. Nada de eso. Nadie, en parte alguna ha presentado públicamente una crítica de las teorías y del programa de los socialdemócratas rusos, en nombre del marxismo y en defensa de un marxismo diferente. La cuestión está en que los señores Krivenko y Mijailovski se han hecho eco de las diversas murmuraciones de salón acerca de los marxistas, han prestado oídos a los diferentes liberales que ocultan bajo el escudo del marxismo su esterilidad liberal y con el ingenio y el tacto que les son propios, provistos de semejante equipo, han emprendido la " crítica" de los marxistas. No es extraño que esta ``crítica'' constituya una cadena continua de absurdos y sucios exabruptos.``Para ser consecuentes---razona el señor Krivenko---hay que dar a esto una respuesta afirmativa" [a la pregunta: "¿no conviene esforzarse en el desarrollo de la industria capitalista?"] y "no estremecerse ante el acaparamiento de la tierra de los campesinos o ante la apertura de tiendas y tabernas'', hay que " alegrarse del éxito de los numerosos taberneros que hay en la Duma, ayudar a los todavía más numerosos acopiadores del trigo campesino.''
En verdad, es divertidísimo. Traten de decir a este "amigo del pueblo" que la explotación del trabajador en Rusia es, por su esencia, en todas; partes capitalita, que los mujiks emprendedores y los acopiadores deben ser contados entre los representantes del capitalismo por tales y cuales rasgos político-económicos que demuestran el carácter burgués de la diferenciación campesina, y proferirá alaridos, llamará a esto increíble herejía, comenzará a gritar diciendo que se toman a ciegas fórmulas y esquemas abstractos de Europa occidental (pasando por alto sin embargo, cuidadosamente, el significado real de la ``herética'' argumentación). Y cuando hay que cargar de colores los ``horrores'' que traen consigo esos malvados marxistas, entonces ya se puede dejar a un lado la alta ciencia y los puros ideales, entonces se puede inclusive reconocer que los que acaparan el trigo de los campesinos y la tierra de los campesinos son realmente representantes del capitalismo, y no sólo ``cazadores'' de bienes ajenos.
Traten de demostrar a este "amigo del pueblo" que la burguesía rusa no sólo se apropia ya ahora, en todas partes, del 286 trabajo del pueblo, debido a que ella sola concentra en sus manos los medios de producción, sino que también presiona sobre el gobieíno, engendrando, imponiendo y determinando el carácter burgués de su política; se pondrá completamente frenético, comenzará a hablar a gritos de la omnipotencia de nuestro gobierno, de que éste, sólo por una fatal incomprensión y desdichada casualidad, "apela* exclusivamente a los representantes de los intereses del capitalismo y no a los ``amigos del pueblo'', que dicho gobierno implanta en forma artificial el capitalismo... Y en este barullo ellos mismos deben reconocer, precisamente como representantes del capitalismo, a los taberneros que están en la Duma, es decir, uno de los elementos de este mismo gobierno que, según ellos, está situado por encima de las clases. ¿Pero señores, acaso los intereses del capitalismo están representados en nuestro país, en Rusia, tan solo en la ``duma'' y tan sólo por los "taberneros''?...
Por lo que se refiere a sucios exabruptos, los hemos visto en cantidad más que suficiente en el señor Mijailovski y los volvemos a encontrar en el señor Krivenko, quien, por ejemplo, en su deseo de pulverizar a la odiada socialdemocracia, cuenta que "algunos van a las fábricas (cuando se les ofrecen buenos puestos como técnicos y oficinistas), sosteniendo que su único propósito es acelerar el proceso capitalista''. Por supuesto, no hay necesidad de responder a semejantes afirmaciones absolutamente indecentes. Aquí no cabe más que poner punto final.
¡Continúen, señores, en este mismo espíritu, continúen audazmente! El gobierno imperial---el mismo que, como acaban ustedes ile decirlo, ha tomado ya medidas (aunque imperfectas) para salvar al pueblo de la ruina total---tomará medidas, esta vez perfectas, para salvar a ustedes de la acusación de trivialidad e ignorancia. La "sociedad culta" seguirá como hasta ahora, con agrado, en los intervalos entre los pasteles de esturión y el tapete verde, hablando del hermano menor y trazando proyectos humanitarios para "mejorar' su situación; sus representantes se enterarán con satisfacción, de boca de ustedes que ocupando puestos de superintendentes de los zemstvos o de cualesquiera otros guardianes del bolsillo del campesino, manifiestan una alta conciencia de las necesidades y obligaciones cívicas. [Continúen! Pueden estar seguros de que no sólo los dejarán en paz, sino que contarán 287 también con la aprobación y las alabanzas... de los señores Burenin.
__ALPHA_LVL3__ [c]Como conclusión no estará de más, me parece, contestar a una pregunta que quizás habrá acudido ya a la mente de más de un lector. ¿Valía la pena dialogar tan largamente con semejantes señores? ¿Valía la pena contestar a fondo a este torrente de lodo liberal y protegido por la censura, que a ellos se les antoja llamar polémica?
Me parece que valía la pena, no por ellos, es claro, y no por el público ``culto'', sino por la provechosa enseñanza que pueden v deben obtener de este furioso ataque los socialistas rusos. Es la demostración más clara y convincente de que el período del desarrollo social de Rusia en el que la democracia y el socialismo se fundían en un todo inseparable, indisoluble (como ocurrió, por ejemplo, en la época de Chenishevski), ha pasado para no volver más. Ahora no hay ya, decididamente, base alguna para la idea ---que hasta hov persiste aquí y allá entre los socialistas rusos, reflejándose, con daño extraordinario, tanto en sus teorías como en su actividad práctica---según la cual no existe en Rusia una diferencia profunda y cualitativa entre las ideas de los demócratas y las de los socialistas.
Todo lo contrario: entre esas ideas hay un profundo abismo, y es ya tiempo de que los socialistas rusos comprendan esto, comprendan que la ruptura completa y definitiva con las ideas de los demócratas es inevitable e imperativa. Veamos qué era en realidad ese demócrata ruso en los tiempos que dieron origen a la citada idea, y qué es hoy. Los ``amigos del pueblo'' nos brindan suficiente material para trazar este paralelo.
Resulta muy interesante, en ese sentido, el ataque del señor Krivenko contra el señor Struve, quien en una publicación alemana se pronunció contra el utopismo del señor Nik.-on (su artículo ---En tomo del desarrollo capitalista de Rusia, Zur Beurtheilung fler kapHalistischen Entwicklting Russlands--- apareció en Sozialpolitischc Centralblatt~^^*^^ ITI, núm. 1, del 2 de octubre de 1893). El señor Krivenko arremete contra el señor Struve porque éste, según él, considera a las ideas de quienes "están a favor de la comunidad rural y del reparto de las tierras de nadiel" como `` _-_-_
^^*^^ ``Boletín Central Político-Social'', periódico del ala derecha de la .social-democrada alemana. Su publicación se inició en 1892. (Ed .)
288 socialismo nacional" (que, según dice, "es de naturaleza puramente utópica''). Esta terrible acusación de supuesto socialismo pone al honorabilísimo autor fuera de sí:¿No hubo nadie más---exclama---(fuera de Herzen, Chernishevski y los populistas) que estuviese en fnvor de la comunidad rural y del reparto de las tierras de nadiel? Y los autores de la ley orgánica sobre los campesinos, para quienes la comunidad y la actividad económica independiente de los campesinos fue la ía base de la Reforma, y los investigadores de nuestra historia y de la vida contemporánea, que apoyan estos principios, y casi toda nuestra prensa seria y decente, que también los apova, ¿acaso todos ellos son víctimas de ese engaño llamado 'socialismo nacional'?".
[Tranquilícese, honorabilísimo señor "amigo del pueblo"! Se ha asustado usted tanto de esta terrible acusación de socialismo, que ni siquiera se tomó la molestia de leer con atención el " pequeño articulejo" del señor Struve. En efecto, iqué enorme injusticia sería acusar de socialismo a los que están "a favor de la comunidad rural y del reparto de las tierras de nadiel"! Por fnvor, ¿qué hav de socialismo en esto? Pues socialismo se llama a la protesta v la lucha contra la explotación del trabajador, a la lucha orientada a abolir esn explotación; v "estar a favor del reparto de tierras de nadiel" significa ser partidario del rescate, por parte de los campesinos, de toda la tierra de que disponían. Inclusive si no se está en favor del rescate, sino de que se deje gratuitamente a los campesinos toda la tierra que se encontraba en posesión de ellos antes de la Reforma, aun así, eso nada tiene de socialista, porque precisamente esta propiedad campesina sobre la tierra (que se fue formando durante el período feudal) fue también por doquier, en Occidente, como aquí en Rusia~^^*^^, la base de la sociedad burguesa. "Estar a favor de la comunidad rural'', es decir, protestar contra la intervención policíaca en los métodos habituales de distribución de la tierra: ¿qué hay en ello de socialista, cuando todo el mundo sabe que la explotación del trabajador puede muv bien existir dentro de esta comunidad y se engendra en su seno? Esto significa ya extender hasta lo imposible la palabra " _-_-_
~^^*^^ La prueba esta en la diferenciación del campesinado.
289 socialismo": por lo que se ve, habrá que incluir también entre los socialistal al señor Pobiedonóstsev~^^*^^.El señor Struve no comete en manera alguna una injusticia tan terrible. Habla del "carácter utópico del socialismo nacional" de los populistas, y por el hecho de que llame a Nuestras discrepancias de Plejánov polémica con los populistas, se ve a quiénes incluye entre los populistas. Plejánov, indudablemente, polemizaba con socialistas, con personas que no tienen nada en común con la prensa rusa "seria y decente''. Y por eso el señor Krivenko no tenía derecho a adjudicarse- lo que se refiere a los populistas. Y si quería conocer la opinión del señor Struve acerca de la corriente a la cual él mismo adhiere, entonces me extraña que no haya prestado atención al siguiente pasaje del artículo del señor Struve y no Jo haya traducido pnm "Rússkoie Bogatstvo":
``A medida que avanza el desarrollo capitalista---dice el autoría filosofía que acabamos de describir [la populista] ha de perder terreno. O degenerará [wird herabsinkeri] en una corriente reformista bastante incolora, proclive a los compromisos y a buscar compromisos~^^**^^, gérmenes promisorios de lo cual se observan desde hace tiempo, o reconocerá el desarrollo real como inevitable y hará las deducciones teóricas y prácticas que necesariamente se desprenden de aquí; dicho en otras palabras dejará de ser utópico.''
Si el señor Krivenko no adivina dónde existen en nuestro país gérmenes de esta tendencia, sólo capaz de aceptar compromisos, yo le aconsejaría echar una mirada a Rússkoie Bogatstvo, a las concepciones teóricas de esta revista, que constituyen un lamentable intento de compaginar fragmentos sueltos de la doctrina populista con el reconocimiento del desarrollo capitalista de Rusia, al programa político de la revista dirigido a mejorar y restaurar la economía de los pequeños productores sobre la base del orden capitalista existente~^^***^^.
_-_-_~^^*^^ K. Pobiedonóstsev. Véase V. I. Lenin, ób. cit., ``Biografías'', tomo complementario 1. (Ed .)
^^**^^ Ziemlich blasse kompromissfahige und kompromiss suchtige Reformrichtung: en ruso se puede interpretar esto, según creo, así: oportunismo culturalista.
^^***^^ Produce en general una lamentable impresión el intento del señor Krivenko de atacar al señor Struve. Revela una impotencia infantil de objetar algo sustancial, y una irritación también infantil. Por ejemplo, el señor Struve dice que el señor Nik.-on es un ``utopista''. Y explica con toda __NOTE__ Footnote cont. on page 290. 290
Uno de los fenómenos más característicos y notables de nuestra vida social en los últimos tiempos es, hablando en términos generales, la degeneración del populismo en oportunismo pequeñoburgués.
En efecto, si nos atenemos a la esencia del programa de R. B. ---todas esas regularizaciones de las migraciones y de los arrendamientos, todos esos créditos baratos, museos, almacenes, perfeccionamientos técnicos, arteles y laboreo en común---, veremos que en realidad dicho programa goza de una enorme difusión en toda la "prensa seria y decente'', es decir, en toda la prensa liberal que no es órgano de los terratenientes feudales o que no forma parte de la prensa reptil~^^*^^. La idea de la necesidad, de la utilidad, de la urgencia, del "carácter inofensivo" de todas estas medidas ha echado profundas raíces en toda la intelectualidad y alcanzado una difusión extraordinaria: se la encontrará tanto en los boletines y periódicos de provincias como en todas las investigaciones, recopilaciones y descripciones, etc., etc., de los zemstvos. Indudablemente que si se toma esto como populismo, el éxito es inmenso e indiscutible.
Pero esto no es en modo alguno populismo (en el viejo y _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 289. claridad por qué lo llama así: 1) porque desconoce ``el desarrollo real de Rusia''; 2) porque apela a la ``sociedad'' y al ``Estado'', sin comprender el carácter de clase nuestro Estado. ¿Qué puede objetar contra esto el señor Krivenko? ¿Niega que nuestro desarrollo sea realmente capitalista? ¿Dice que este desarrollo es de otra índole? ¿Que el Estado no es un Estado de clase? No, prefiere eludir por completo estas cuestiones y, con furia cómica, combatir ciertos ``modelos estereotipados" de su propia invención. Otro ejemplo. El señor Struve, además de acusar al señor Nik.-on de no comprender la lucba de clases, le reprocha grandes errores teóricos en lo que se refiere a ``hechos puramente económicos''. Señala, entre otras cosas, que al hablar del número insignificante de nuestra población no agrícola, el señor Nik.-on ``no advierte que el desarrollo capitalista de Rusia tenderá precisamente a atenuar esta diferencia entre el 80 por ciento (población de Rusia) y el 44 por ciento (población rural de Norteamérica): en esto se puede decir que consiste su misión histórica''. El señor Krivenko, en primer lugar, tergiversa este pasaje, hablando de ``nuestra'' (?) misión de privar de tierra a los campesinos, cuando se trata sencillamente de la tendencia del capitalismo a reducir la población rural, y, en segundo lugar, sin decir ni una palabra sobre lo esencial (¿es posible un capitalismo que no conduzca a la disminución de la población rural?), se pone a hablar tonterías sobre los ``exégetas'', etc. Véase el Apéndice II.
~^^*^^ Alusión a los órganos de prensa venal, rastreros y obsecuentes, comprados por el gobierno zarista. (Eti.)
291 habitual sentido de la palabra), y su éxito y enorme difusión han sido conseguidos a costa de la vulgarización del populismo, a costa de la conversión del populismo socialrevolucionario, que era radicalmente opuesto a nuestro liberalismo, en un oportunismo culturalista que se funde con este liberalismo y que expresa únicamente los intereses de la pequeña burguesía.Para persuadirse de esto último, vale la pena dirigir la atención a los cuadros arriba trascritos, sobre la diferenciación de los campesinos y los kustares, y estos cuadros no pintan en manera alguna hechos aislados o nuevos, sino que representan sencillamente un intento de expresar en términos de economía política esa ``escuela'' de ``sanguijuelas'' y ``peones rurales'', cuya existencia en nuestro campo no es negada ni siquiera por nuestros adversarios. Se comprende que las medidas ``populistas'' sólo pueden reforzar a la pequeña burguesía; o (los arteles y el cultivo de la tierra en común) representarán míseros paliativos, se reducirán a tímidos experimentos por el estilo de los que con tanta ternura cultiva la burguesía liberal por todas partes en Europa, por la sencilla razón de que no afectan en nada la ``escuela''. Por esta misma razón ni siquiera los señores Ermólov y Witte~^^*^^. Todo lo contrario. ¡Por favor, señores! Inclusive les darán a ustedes dinero ``para los experimentos'', con tal de apartar a la ``intelectualidad'' de la labor revolucionaria (subarayar el antagonismo, explicarlo al proletariado, intentar encauzar este antagonismo por la senda de la lucha política abierta) y hacerla caer en esos remiendos del antagonismo, en la conciliación y la unificación. ¡Por favor, señores!
Detengámonos un poco en ese proceso que ha conducido a tal degeneración del populismo. En su nacimiento mismo, en su aspecto inicial, esta teoría poseía suficiente unidad interna--- partiendo de la idea de un modo específico de vida del pueblo, creía en los instintos comunistas del campesino ``de la comunidad'', y por eso veía en los campesinos a los combatientes naturales por el socialismo---, pero le faltaba elaboración teórica, le faltaba ser confirmada en los hechos de la vida rusa, por una parte, y por otra, la experiencia en la aplicación de un programa político que estuviese basado en esas supuestas cualidades del campesino.
El desarrollo de la teoría siguió precisamente esas dos _-_-_
^^*^^ A. Ermólov y S. Witte. Véase V. I. Lenin, ob. cit., "Biografías'', tomo complementario 1. (Ed.)
292 direcciones: la teórica y la práctica. La labor teórica fue dirigida de un modo principal al estudio de la forma de posesión de la tierra, en la que querían ver embriones de comunismo; y esta labor aportó los datos más variados y ricos. Pero este material, que se refiere preferentemente a las formas de posesión de la tierra, hizo que los investigadores ignoraran por completo la economía del campo. Ello ocurrió de la manera más natural por cuanto, en primer lugar, los investigadores carecían de una teoría firme sobre el método en la ciencia social, una teoría que explicara la necesidad de destacar y estudiar de un modo especial las relaciones de producción; y, en segundo lugar, porque el material reunido proporcionaba indicaciones directas e inmediatas sobre las necesidades más urgentes de los campesinos, sobre las calamidades más inmediatas, que actúan como un duro yugo sobre la economía campesina. Y toda la atención de los investigadores se concentró en el estudio de estas calamidades, de la escasez de tierras, de los pagos exorbitantes, de la privación, de derechos, de la situación de aplastamiento y atropello de los campesinos. Todo eso fue descrito, estudiado y explicado con tal riqueza de materiales, con tal minuciosidad en los detalles, que, naturalmente, si no fuera el nuestro un Estado de clase, si su política fuese dirigida, no por los intereses de las clases gobernantes, sino por el análisis imparcial de las " necesidades populares'', habría debido convencerse una y mil veces de la necesidad de eliminar esas calamidades. Los ingenuos investigadores, que creían en la posibilidad de ``convencer'' a la sociedad y al Estado, se hundieron por completo en los detalles de los hechos reunidos por ellos y perdieron de vista una cosa: la estructura político-económica del campo, perdieron de vista el fundamento básico de la economía, realmente comprimida por esas calamidades directas e inmediatas. El resultado fue, por supuesto, que la defensa de los intereses de la economía comprimida por la escasez de tierras, etc., resultó ser la defensa de los intereses de la clase que mantenía eii sus manos dicha economía, de la única clase que podía mantenerse y desarrollarse en las relaciones económicosociales existentes en ei seno de la comunidad, en el sistema económico existente en el país.La labor teórica encaminada al estudio de la institución que debería servir de fundamento y baluarte para eliminar la explotación, condujo a la elaboración de un programa que expresa los 293 intereses de la pequeña burguesía, ¡es decir, precisamente de la clase sobre la que descansa este régimen de explotación!
Al mismo tiempo, la labor práctica revolucionaria se desarrollaba también en una dirección completamente inesperada. La fe en los instintos comunistas del mujik, como es natural, exigía de los socialistas que dejaran a un lado la política y "fuesen al pueblo''. A la realización de este programa se entregó una multitud de hombres de gran energía y talento, que debieron convencerse en la práctica de cuan ingenua era la idea acerca de los instintos comunistas del mujik. Se decidió, por lo demás, que la cuestión no residía en el mujik, sino en el gobierno, y toda la labor fue dirigida a la lucha contra el gobierno, lucha que entonces sostenían los intelectuales solos y los obreros que a veces se unían a ellos. Al principio, esa lucha se libró en nombre del socialismo, basándose en la teoría según la cual el pueblo está preparado para el socialismo y que con la simple toma del poder se podrá llevar a término, no sólo la revolución política, sino también la revolución social. En los últimos tiempos esta teoría, por lo visto, se está desacreditando por completo, y la lucha de los populistas de "Naródnaia Volia" contra el gobierno se convierte en la de los radicales por la libertad política.
Y por otra, parte, por consígnente, la labor condujo a resultados diametralmente opuestos a su punto de partida; y resultó un programa que expresa sólo los intereses de la democracia radical burguesa. .Propiamente hablando, este proceso todavía no ha acabado, pero a mi parecer se ha difundido ya con toda claridad. Semejante desarrollo del populismo ha sido totalmente natural e inevitable, ya que la doctrina se basaba en una idea puramente mítica sobre el régimen especial (comunal) de la economía campesina: al chocar con la realidad, el mito se disipó, y el socialismo campesino se trasformó en una representación democráticorradical del campesino pequeñoburgués.
Veamos unos ejemplos de la evolución del demócrata:
``Hay que preocuparse---dice el señor Krivenko---de que en lugar de un hombre cabal no resulte un tipo universal ruso falto de carácter, saturado únicamente de un confuso fermento de buenos sentimientos, pero incapaz de verdadera abnegación y de hacer algo perdurable en la vida.'' El sermón es excelente; veamos cuál es su aplicación. "Respecto de lo último---continúa el señor 294 Krivenko---yo conozco este enojoso hecho": vivía en el sur de Rusia una juventud "animada de las mejores intenciones y de amor al hermano menor; mostraban hacia el mujik la mayor atención y respeto; lo trataban como a un huésped de honor, comían con él de un mismo plato, lo convidaban con dulces y pasteles; por todo le pagaban más caro que otros, le daban dinero en calidad de préstamo, de propinas o porque sí, le hablaban de las instituciones europeas y de las asociaciones obreras, etc. En esa misma localidad vivía también un joven alemán, Schmidt, mayordomo de una hacienda, o mejor dicho, sencillamente jardinero, hombre sin ninguna clase de ideas humanitarias, un auténtico, estrecho y formal espíritu alemán (sic??ll)'', etc. Y después de haber vivido tres o cuatro años en la localidad, esos jóvenes se marcharon. Pasaron cerca de 20 años y el autor, al visitar aquella comarca, supo que ei "señor Schmidt' (como recompensa de sus útiles servicios ya no era llamado el jardinero Schmidt, ahora era el señor Schmidt) enseñó a ios campesinos a cultivar la vid, que les da ahora "cierto ingreso" de 75 a 100 rublos por año, como resultado de lo cual conservan de él "un buen recuerdo'', y "de los señores que sólo abrigaban buenos sentimientos hacia el mujik y que no hicieron para él nada esencial [1], ni siquiera el recuerdo se conserva".
Si hacemos el cálculo, resultará que los acontecimientos descritos se refieren! a los años 1869--187U, es decir, más o menos a la época en que los socialistas = populistas~^^3^^- rusos intentaban introducir en Rusia la más avanzada e importante "institución europea": la Internacional.
Es claro que la impresión que se recibe del relato del señor Krivenko es demasiado tuerte, por lo que se apresura ; hacer estas reservas:
-^^
``Yo no digo con esto, naturalmente---aclara---, que Schmidt fuera mejor que esos señores, pero digo por qué, a pesar de todos sus otros defectos, dejó, sin embargo, una huella más profunda en la localidad y entre la población. [No digo que es mejor, pero digo que dejó una huella más profunda: ¡¿qué tontería es ésta?!] Tampoco digo que hiciera algo importante, sino que, por el contrario, cito lo que él hizo corno un ejemplo del más insignificante hecho incidental, que nada le costó, pero que fue para todos algo indudablemente vital.''
La reserva, como se ve, es muy ambigua, pero el asunto aquí 295 no consiste en su ambigüedad, sino en que el autor contrapone la esterilidad de una actuación al éxito de la otra, y ni siquiera sospecha, evidentemente, la diferencia radical en la orientación de estas dos clases de actividades. Ese es el quid de la cuestión, que hace a este relato tan característico para definir la fisonomía del demócrata actual.
Esta juventud, al hablar al mujik del "régimen europeo v de las asociaciones obreras'', quería evidentemente estimular en él el deseo de modificar las formas de vida social (tal vez esta conclusión mía en el caso presente sea errónea, pero todo el mundo estará de acuerdo, pienso yo, en que es justa, va que inevitablemente se desprende del citado relato del señor Krivenko), quería inducirlo a la revolución social contra la sociedad actual, que origina nna tan escandalosa explotación y opresión del trabajador, a la vez que un entusiasmo general con motivo de toda clase de propresos liberales. Pero "rl señor Schmidt'', como buen hacendado, sólo quería ayudar a los otros propietarios a organizar sus asuntos económicos, y nada más. ;Cómo, pues, se puede comparar, confrontar estas dos actividades de fines diametralmente opuestos? ¡Es como si alguien se pusiera a comparar el fracaso de una persona que tratase de destruir un edificio determinado con el éxito de otra persona que quisiera apuntalarlo! Para establecer una comparación que tenga cierto sentido, habría que ver por qué resultó tan desafortunado el intento de esta juventud que iba al P'ieblo a inducir a los campesinos a la revolución: ¿no será porque dicha juventud partía de una idea equivocada según la cual precisamente el ``campesinado'' <>s el representante de la población trabajadora y explotada, cuando en realidad los campesinos no constituyen una clase única (ilusión que se explica, tal vez, sólo por la influencia manifiesta de la época de decadencia del régimen cíe servidumbre, cuando los campesinos intervenían realmente como clase, pero sólo como clase cíe la sociedad feudal), ya que en su mismo seno se forman la clase de la burguesía, y la del proletariado; en una palabra, era necesario analizar las viejas teorías socialistas y su crítica por los socialdemócratas. En cambio, rl señor Krivenko hace todos los esfuerzos imaginables para demostrar que la "del señor Schmidt" es "una obra indudablemente vital''. ¿Pero por qué, honorabilísimo señor "amigo del pueblo'', querer golpear a una puerta abierta? ¿Quién duda de esto? ¿Qué 296 obra puede ser más indudablemente vital que la de introducir el cultivo de la vid y recibir de él 75 ó 100 rublos de ingresos?~^^*^^
Y el autor pasa a explicar que si un campesino introduce en sus campos el cultivo de la vid, la suya será una actividad aislada, pero si lo hacen unos cuantos, entonces será una actividad colectiva y amplia, que convierte una pequeña obra en una obra verdadera, correcta, como, por ejemplo, la realizada por A. N. Engelhardt~^^**^^, quien no sólo empleó los fosfatos en sus tierras, sino que introdujo su uso en las tierras de otros.
¿No es cierto que se trata de un magnífico demócrata?
Tomemos otro ejemplo, el de las opiniones sobre la Reforma campesina. ¿Cuál fue la actitud hacia rila de Chernishevski, un demócrata de la citada época en que la democracia y el socialismo estaban indisolublemente unidos? Como no estaba en condiciones de manifestar abiertamente sus opiniones, guardó silencio, y recurriendo a circunloquios caracterizó de este modo la reforma que se preparaba:
``Supongamos que yo estuviese interesado en la adición de
medidas para conservar las provisiones que constituyen el
alimento de ustedes. De suyo se entiende que si hiciese esto guiado sólo
por una buena disposición hacia ustedes, mi celo se basaría en
el supuesto de que las provisiones les pertenecen y que la comida
preparada con ellas les resulta saludable y ventajosa. Figúrense
ustedes cuáles serían mis sentimientos si me enterase de que las
provisiones di; ningún modo les pertenecen y que por cada comida
preparada con ellas les cobran
r,n precio que
NO SÓLO F.XCEDE EL
COSTO DE LA COMIDA [esto fue escrito antes
de la Reforma. ¡ ¡Y los
señores luzhakov aseguran ahora que el principio fundamental de
ella era dar seguridad a los campesinos!!], SINO QUE NO PUEDEN EN
GENERAL PAGAR SIN CAER EN UN ESTADO DE EXTREMA PENURIA. ¿Qué
pensamientos acudirían a mi mente ante tan extraños
descubrimientos?
[...] ¡Qué necio fui al ajanarme por una obra para cuya
utilidad no estaban aseguradas las debidas condicioni:s! ¿Quién
_-_-_
^^*^^ ¡Por qué no intentaron proponer esta oliva ``vital'' a aquella
juventud
que hablaba al mnjik de las asociaciones europeas! ¡Como lo habrían
recibido, qué magnífica réplica les habrían dado! ¡Ustedes se habrían muerto
de miedo de sus ideas, como lo hacen ahora del materialismo y la dialéctica! ^^**^^ Lenin cita la finca de En<;elhardt en El desarrollo del (:a¡>Halianio
en \Rmia, ob. cit.,
cap. III, § VI. (Ed.)
Destaco los pasajes que muestran con mayor elocuencia la profunda y magnífica comprensión que Chernishevski tenía de la realidad que lo rodeaba, la comprensión de lo que eran los pagos de los campesinos, la comprensión del carácter antagónico de las clases sociales rusas. Es importante señalar también que semejantes ideas puramente revolucionarias las supo exponer en una prensa sometida a la censura. En sus obras ilegales ecribía eso mismo, pero sin ambages. En el Prólogo al prólogo, Volguin (por labios del cual Chernishevski expone sus propios pensamientos) dice:
``Que la obra de la emancipación de los campesinos sea puesta en manos del partido terrateniente. La diferencia no será grande"~^^*^^, y a la observación de su intelocutor, de que, por lo contrario, la diferencia sería colosal, ya que el partido de los terratenientes estaba contra el reparto de tierra entre los campesinos, contesta resueltamente:
``No, la diferencia no será colosal, sino insignificante. Sería colosal si los campesinos recibiesen la tierra sin rescate. Hay diferencia entre tomar a una persona una cosa o dejársela, pero da lo mismo si se toma a esa persona el pago de la cosa. El plan del partido de los terratenientes se diferencia del de los progresistas sólo en que es más sencillo y más breve. Por eso es aún mejor. Menos trámites burocráticos, probablemente, y menos cargas para los campesinos. Los CAMPESINOS QUE TENGAN DINERO, COMPRARÁN TIERRA. A LOS QUE NO LO TENGAN, NO HAY POR QUÉ OBLIGARLOS A COMPRARLA. Lo ÚNICO QUE ESTO HARÍA SERÍA ARRUINARLOS. EL RESCATE EQUIVALE A LA COMPRA.''
Hacía falta el genio de un Chernishevski para comprender con tal claridad, cuando la reforma campesina sólo se iniciaba (cuando todavía no había sido lo bastante esclarecida, ni siquiera en Occidente), su carácter fundamentalmente burgués, para comprender que ya entonces la ``sociedad'' y el ``Estado'' ruso estaban _-_-_
^^*^^ Tomo la cita del artículo de Plejánov "N. Chernishevski'', en Sotsial-- Demokrat^^33^^.
298 gobernados y dirigidos por clases sociales incuestionablemente hostiles al trabajador y que incuestionablemente predeterminaban la ruina y la expropiación del campesinado. Y Chernishevski comprendía además que la existencia de un gobierno que encubría nuestras relaciones sociales antagónicas es un mal terrible que empeora mucho más la situación de los trabajadores.``A decir verdad ---continúa Volguin---, mejor será emanciparlo* sin tierra." (Es decir, si tan fuertes son en nuestro país los terratenientes feudales, mejor será que intervengan franca y directamente, y hablen con entera claridad, en vez de encubrir sus intereses feudales tras los compromisos de un gobierno hipócrita y absolutista.)
``La cuestión se plantea de manera que yo no encuentro motivos para inquietarme ni siquiera por el hecho de que los campesinos sean emancipados o no; mucho menos por quién los emancipará, si los liberales o los terratenientes. A mi juicio es igual. Inclusive es mejor que sean los terratenientes."
Y en una de las Cartas sin destinatario: "Se dice: emancipar a los campesinos [... ] ¿Dónde están las fuerzas para liacerlo? Todavía no existen. Y puede verse cómo están las cosas: van a comenzar a emancipar. ¿Pero qué resultará de ello? Juzguen ustedes mismos qué resulta, cuando se emprende una tarea que está por encima de nuestras fuerza. Se estropea y el resultado será algo abominable."
Chernishevski comprendía que el Estado feudal y burocrático ruso no estaba en condiciones de emancipar a los campesinos, es decir, de derrocar a los feudales, y que sólo podía realizar "algo abominable'', llegar a un mezquino compromiso entre los intereses de los liberales (rescate y compra son una misma cosa) y de los terratenientes, compromiso que engaña a los campesinos con el espejismo del bienestar y de la libertad, pero que en realidad los arruina y los pone a merced de los terratenientes. Y protestaba, maldecía la Reforma, deseaba su fracaso, deseaba que el gobierno se embrollase en sus acrobacias entre los liberales y los terratenientes, y sobreviniese una bancarrota que condujera a Rusia al camino de la lucha abierta de clases.
Pero nuestros ``demócratas'' contemporáneos ahora ---cuando las geniales predicciones de Chernishevski se han convertido en un hecho, cuando treinta años de historia han echado por tierra, despiadadamente, toda clase de ilusiones económicas y políticas--- 299 cantan loas a la Reforma, ven en ella la sanción de la producción ``ponular'', se las ingenian para extraer de ella pruebas de la posibilidad de seguir no se sabe Qué camino que eluda la existencia fio clases sociales hostiles al trabajador. Repito, la actitud hacia la Reforma campesina es la prueba más evidente de cuan profundamente se han aburguesado nuestros demócratas. Estos señores no han aprendido nada y han olvidado mucho, mucho.
A fin de establecer un paralelo tomaré Otiéchestviennie 7 Mpiski de 1872. Ya trascribí más arriba fragmentos del artículo ``La plutocracia v sus bases" a propósito de los progresos en cuanto al liberalismo (que encubría los intereses plutocráticos), hechos por la sociedad rusa en el primer decenio después de la ``gran Reforma emancipadora".
Si antes era frecuente encontrar personas---escribía ese mismo autor en el mismo artículo---aue se lamentaban de las reformas v lloraban los viejos tiempos, ahora va no. ``A todos les gusta el nuevo orden de cosas, todo el mundo se siente alegre y tranquilo'', v el autor señala más adelante cómo también la propia literatura ``se va convirtiendo en un órgano de la plutocracia'', que sostiene los intereses v apetitos plutocráticos ``bajo la cubierta de la democracia''. Examínese con más atención este razonamiento. El autor se muestra disconforme porque ``todos'' están conformes con el nuevo orden de cosas creado por la Reforma, poraue ``todos'' (los representantes de la ``sociedad'' v de la ``intelectualidad'', naturalmente, y no los trabajadores) están alegres y tranquilos, a pesar de los evidentes rasgos antagónicos, burgueses, de este nuevo orden de cosas; el público no advierte que el liberalismo no hace más oue encubrir ``la libertad de adquisición'', v, como es natural, de adquisición a costa de la masa de trabajadores y en perjuicio de ella. Y protesta. Precisamente esta protesta, característica de un socialista, es lo que. hav de valioso en su razonamiento. Obsérvese que esta protesta contra la plutocracia encubierta por la democracia contradice la teoría general de la revista: pues niesan toda clase de factores, elementos e intereses burgueses en la Reforma campesina, niegan el cnrácter de clase de la intelectualidad rusa y del Estado ruso, niegan la existencia de terreno propicio para el capitalismo en Rusia, y sin embargo no pueden dejar de percibir, de palpar el capitalismo v el cnrácter burgués. Y como Otiéchestviennie Zapifiki percibió el carácter antagónico de la sociedad rusa y combatió el liberalismo y la democracia burguesa, la revista ~ 300 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1969/LOC01EC/20060301/399.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2006.03.01) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ hizo causa común con todos nuestros primeros socialistas, que aunque no supieron comprender ese antagonismo, tuvieron conciencia de él y quisieron luchar contra la organización de la socie- 'lad que lo engendraba; por eso la revista Otiécheitviennie Zapiski fue progresista (naturalmente, desde el punto de vista del proletariado). Los ``amigos del pueblo'' han olvidado este carácter antagónico, han perdido toda sensibilidad y no ven cómo ``bajo el manto de democracia" también en nuestro país, en la santa Rusia, se ocultan burgueses de pura sangre; y por eso mismo ahora son reaccionarios (respecto del proletariado), pues ocultan el antagonismo, no hablan de la lucha, sino de una actividad cultural conciliadora.
¿Pero señores, ha dejado acaso el liberal ruso de rostro sereno, el representante democrático de la plutocracia en la década del 60 de ser el ideólogo de la burguesía en la del 90 sólo porque su rostro se nubló con el velo del dolor ciudadano?
¿Acaso la ``libertad de adquisición" en gran escala, la libertad de adquisición de grandes créditos, de grandes capitales, de grandes mejoras técnicas, deja de ser liberal, es decir, burguesa, sin cambiar las relaciones económicosociales existentes, sólo porque es sustituida por la libertad de adquisición de pequeños créditos, de pequeños capitales, de pequeñas mejoras técnicas?
Repito que no han cambiado de opinión bajo la influencia de un cambio radical de puntos de vista o de una radical modificación de nuestro orden de cosas. No, simplemente han olvidado.
Perdido ese único rasgo que en otros tiempos hacía que sus predecesores fuesen progresistas, a pesar de toda la inconsistencia de sus teorías, ai pesar de la concepción ingenuamente utópica que tenían de la realidad, los ``amigos del pueblo'' no aprendieron absolutamente nada en todo este lapso. Y sin embargo, aun con independencia del análisis politicoeconómico de la realidad rusa, la sola historia política de Rusia en estos treinta años habría debido enseñarles muchas cosas.
En ese entonces, en la década del 60, el poder de los señores feudales fue minado: sufrieron una derrota, no definitiva, es cierto, pero tan fuerte que debieron desaparecer de la escena. Los liberales, por el contrario, levantaron cabeza. Abundaban las frases liberales sobre el progreso, la ciencia, el bien, sobre la lucha contra la injusticia, sobre los intereses populares, la conciencia popular, las fuerzas populares, etc., etc., esas mismas frases que 301 tambi\'en ahora en momentos de singular depresión, vomitan nuestros quejumbrosos radicales en sus salones, nuestros fraseólogos liberales en sus banquetes de aniversario, en las páginas de sus revistas v periódicos. Los liberales resultaron ser tan fuertes, que han trasformado ``el nuevo orden de cosas" a su modo, no por completo, ni mucho menos, como es natural, pero en medida considerable. Aunque tampoco entonces brillaba en Rusia ``la clara luz de una lucha abierta de clases'', había sin embargo, más luz que ahora, de modo que inclusive los ideólogos de la clase trabajadora, que no tenían idea de esta lucha de clases, que preferían soñar con un futuro mejor antes que explicar el presente abominable, inclusive ellos no podían dejar de> ver que tras el liberalismo se ocultaba la plutocracia, que este nuevo orden de cosas era un orden burgués. Fue precisamente la desaparición de los señores feudales de la escena, que ya no desviaban la atención hacia problemas aun más candentes, que ya no impedían examinar el nuevo orden de cosas en su aspecto puro (en términos relativos), lo que permitió que esto se viera. Pero aunque nuestros demócratas de entonces sabían condenar el liberalismo plutocrático, no supieron, sin embargo, comprenderlo y explicarlo científicamente, no supieron comprender que era inevitable debido a la organización capitalista de nuestra economía social, no supieron entender el carácter progresista de ese nuevo régimen de vida en comparación con el antiguo régimen de servidumbre, no supieron comprender el papel revolucionario del proletariado engendrado por él, y se limitaron a ``gruñir" contra ese régimen de ``libertad'' y de ``humanismo'', consideraron su carácter burgués como algo casual, esperaban que en el " régimen popular" debían manifestarse todavía otras relaciones sociales, no se sabe cuáles.
Y he aquí que la historia les ha mostrado esas otras relaciones sociales. Los señores feudales, no del todo liquidados por la reforma, tan monstruosamente mutilada en beneficio de sus intereses, han revivido (de momento) y mostrado de modo palpable cuáles son, además de las burguesas, esas otras relaciones sociales nuestras, y lo han mostrado bajo la forma de una reacción tan desenfrenada, tan increíblemente absurda y feroz, que nuestros demócratas se acobardaron, se replegaron en lugar de avanzar y trasformar su ingenua democracia, que fue capaz de percibir el carácter burgués pero no supo comprenderlo, en socialdemocracia; retrocedieron, fueron hacia los liberales, y ahora se enorgullecen 302 de que su lloriqueo..., quise decir sus teorías y sus programas sean compartidos por ``toda la prensa seria y decente''. Se diría que la lección ha sido muy sugestiva: se ha hecho demasiado evidente la ilusión de los viejos socialistas acerca del régimen especial de vida del pueblo, acerca de los instintos socialistas del pueblo, acerca del carácter fortuito del capitalismo y de la burguesía; se diría que ya se puede mirar directamente a la realidad y reconocer en forma abierta que en Rusia no hubo ni hav otras relaciones económicosociales que las burguesas y las moribundas relaciones de servidumbre, y que por lo tanto no puede haber un camino al socialismo que no pase por el movimiento obrero. Pero estos demócratas no han aprendido nada, y las ingenuas ilusiones de un socialismo pequeñoburgués han dado paso a la moderación práctica de los progresos pequeñoburgueses.
Ahora las teorías de estos ideólogos de la pequeña burguesía, cuando intervienen como representantes de los intereses de los trabajadores, son simplemente reaccionarias. Ocultan el antagonismo de las modernas relaciones económicosociales rusas y razonan como si se pudiese resolver las cosas con medidas generales, aplicables a todos, con vistas al ``ascenso'', al ``mejoramiento'', etc., como si se pudiese conciliar y unificar. Son reaccionarias cuando presentan a nuestro Estado como algo situado por encima de las clases, y por eso apto y calificado para prestar una ayuda seria y honrada a la población explotada.
Son reaccionarias, por último, porque no comprenden en absoluto la necesidad de la lucha, de una lucha sin cuartel, de los trabajadores mismos por su liberación. Resulta, por ejemplo, que los ``amigos del pueblo'' pueden por sí solos arreglarlo todo. Los obreros pueden estar tranquilos. Ha llegado a la Redacción de fi. B. un técnico v ellos poco menos que elaboraron totalmente "un esquema" para la "introducción del capitalismo en la vida del pueblo''. Los socialistas deben romper decidida y definitivamente con todas las ideas y teorías pequeñoburguesas: tal es la principal enseñanza útil que debe extraerse de esta campaña.
Adviértase que hablo de la ruptura con las ideas pequeñoburguesas v no con los ``amigos del pueblo'', ni con sus ideas, porque no puede haber ruptura con aquello con lo cual nunca se ha estado ligado. Los ``amigos del pueblo'' son sólo representantes de una de las tendencias de esto tipo de ideas socialistas pequeñoburguesas. Y si en este cnso, yo llego a la conclusión de que es necesario 303 romper con las ideas socialistas pequeñoburguesas, con las ideas del viejo socialismo campesino ruso en general, es porque la presente campaña contra los marxistas, que realizan los representantes de las viejas ideas, asustados por el crecimiento del marxismo, los ha llevado a expresar con singular plenitud y relieve las ideas pequeñoburguesas. Si comparamos estas ideas con el socialismo contemporáneo y con los hechos de la realidad rusa contemporánea, vemos con asombrosa evidencia hasta qué punto han perdido todo su vigor, todo fundamento teórico coherente, hasta qué punto han quedado reducidas, en su degeneración, a un eclecticismo lamentable, al más adocenado programa culturalista oportunista. Se podrá decir que esto no es culpa de las viejas ideas del socialismo en general, sino sólo de estos señores, a los cuales, por cierto, nadie incluye entre los socialistas; pero semejante objeción me parece inconsistente. Me he esforzado por señalar en todas partes, que esta degeneración de las viejas teorías era inevitable, me he esforzado por dedicar la menor cantidad posible de espacio a la crítica de estos señores en particular y la mayor cantidad posible de espacio a los principios generales y básicos del viejo socialismo ruso. Y si los socialistas encontraran que dichos principios fueron expuestos por mí de una manera, errónea o inexacta o incompleta, sólo puedo contestar con este humilde ruego: ¡por favor, señores, expónganlas ustedes mismos, suplan lo que en ellas falte!
Por cierto, nadie se alegraría más que los socialdemócratas de la posibilidad de polemizar con los socialistas.
¿Puede acaso pensarse que a nosotros nos resulta agradable contestar a la ``polémica" de semejantes señores, o que nos habríamos puesto a esta tarea si no hubiese mediado por su parte un reto directo, insistente y áspero?
¿Puede pensarse que no hemos tenido que hacer esfuerzos para leer, releer y centrar nuestra atención en esa repugnante mezcla de rutinarias frases liberales con una moral pequeñoburguesa?
Pero no es nuestra culpa de que ahora sólo sean esos señores quienes han tomado a su cargo la tarea de fundamentar y exponer tales ideas. Obsérvese asimismo que hablo de la necesidad de romper con las ideas pequeñoburguesas del socialismo. Las teorías pequeñoburguesas que hemos examinado son absolutamente reaccionarias, por cuanto se presentan como teorías socialistas.
Pero si comprendemos que en realidad no hay en ellas 304 absolulamente nada de socialista, es decir, que no cabe duda alguna de que no explican la explotación del trabajador y por eso son, desde todo punto de vista, inservibles para su liberación; que en realidad reflejan y defienden los intereses de la pequeña burguesía, entonces debemos tener hacia ellas una actitud distinta, formular esta pregunta: ¿cuál debe ser la actitud de la clase obrera hacia la pequeña burguesía y luicía sus programas? Y no se puede contestar a esta pregunta sin tomar en consideración el carácter dual de esta clase (en Rusia, esta dualidad es singularmente acusada debido al menor desarrollo del antagonismo entre la pequeña y la gran burguesía). Es progresista, en cuanto presenta reivindicaciones democráticas de carácter general, es decir, lucha contra todos los resabios de la época medieval y del régimen de servidumbre; es reaccionaria en cuanto lucha por conservar su posición de pequeña burguesía, y trata de retardar, de hacer retroceder el desarrollo general del país en el sentido burgués. Reivindicaciones reaccionarias, como por ejemplo la famosa inalienabilidad de las tierras de nadiel, así como numerosos otros proyectos de tutela sobre los campesinos, se encubren ordinariamente bajo el plausible pretexto de la defensa de los trabajadores; pero en verdad, como es natural, sólo empeoran su situación, y al mismo tiempo dificultan la lucha de éstos por su liberación. Hay que diferenciar rigurosamente estos dos aspectos del programa pequeñoburgués y, a la vez que se niega todo carácter socialista a estas teorías y se lucha contra sus aspectos reaccionarios, no hay que olvidar su lado democrático. Aclararé con un ejemplo cómo si bien los marxistas rechazan completamente las teorías pequeñoburguesas, ello no impide que incluyan la democracia en su programa, y, por el contrario, es necesario insistir en ella con persistencia aun mayor. Más arriba se señalaron los tres puntos básicos que siempre explotaron los representantes del socialismo pequeñoburgués en sus teorías: la escasez de tierra, los pagos exorbitantes, la tiranía de las autoridades.
No hay absolutamente nada de socialista en la reivindicación de eliminar estos males, pues no explican en absoluto la expropiación y la explotación, y su eliminación no afectará en nada el yugo del capital sobre el trabajo. Pero eliminar estos males depurará este yugo de los resabios medievales que lo fortalecen, facilitará la lucha directa del obrero contra el capital y, por lo mismo, como reivindicación democrática, encontrará el apoyo más decidido de los obreros. Los pagos y los impuestos son, hablando en 305 términos generales, aspectos a los que sólo los pequeños burgueses son capaces de asignar una importancia especial, pero en nuestro país los pagos de los campesinos representan en muchos sentidos una simple supervivencia del régimen de servidumbre: tales son, por ejemplo, los pagos de rescate, que deben ser abolidos inmediata e incondicionalmente; tales son los impuestos que pesan sólo sobre los campesinos y la pequeña burguesía urbana, y de los cuales están exceptuados los ``nobles''. Los soeialdemócratas apoyarán siempre la reivindicación que exige abolir estos resabios de las relaciones medievales, que condicionan el estancamiento económico y político. Lo mismo hay que decir de la escasez de tierras. Me he detenido ya extensamente, más arriba, en la demostración del carácter burgués de los lamentos a ese respecto. Sin embargo es indudable que, por ejemplo, la reforma campesina sobre la base de recortes de tierras desvalijó sencillamente a los campesinos en beneficio de los terratenientes, y prestó a esa enorme fuerza reaccionaria un servicio directo (al arrebatar parte de la tierra de los campesinos) e indirecto (al deslindar con habilidad los nadiel). Y los soeialdemócratas insistirán con toda energía en la inmediata devolución a los campesinos de la, tierra que se les arrebató, en la total abolición de la propiedad de la tierra, ese baluarte de las instituciones y tradiciones feudales. Este último punto, que coincide con la nacionalización de la tierra, no encierra nada que sea socialista, porque con ello las relaciones capitalistas en la agricultura, que se van formando ya en nuestro país, no harían más que florecer con mayor rapidez y opulencia, pero es extraordinariamente importante en el sentido democrático, como la única medida que podría quebrar de modo definitivo el poderío de la nobleza rural. Por último, sólo los señores luzhakov y V. V. pueden, por supuesto, hablar de la falta de derechos de los campesinos como causa de la expropiación y explotación de éstos; pero el yugo de la administración que pesa sobre ellos no sólo es un hecho indudable, sino algo más que un simple yugo; significa tratar directamente a los campesinos de "chusma vil" cuyo sometimiento a la nobleza rural es algo natural, a la cual se le concede el uso de los derechos civiles generales sólo como una merced especial (la migración~^^*^^, por _-_-_
~^^*^^ No se puede dejar de recordar aquí la arrogancia típica de un terrateniente feudal ruso con que el señor Ermólov, en la actualidad ministro de Agricultura, en su libro Las malas cosechas y las penurias del pueblo, se __NOTE__ Footnote cont. on page 306. 306 ejemplo) y de la que cualquier Pompadour puede disponer como de reclusos de una colonia de trabajo. Y los socialdemócratas adhieren en forma incondicional a la exigencia de restituir plenamente a los campesinos los derechos civiles, de abolir totalmente los privilegios de la nobleza, de destruir la tutela burocrática sobre los campesinos y de concederles la autonomía en la administración de sus asuntos locales.
En general, los comunistas rusos, que adhieren al marxismo, más que cualesquiera otros deben llamarse socialdemócratas y no olvidar nunca en su actividad la enorme importancia de la democracia~^^*^^.
En Rusia los restos de las instituciones medievales, semifeudales, son todavía tan extraordinariamente fuertes (en comparación con la Europa occidental), constituyen un yugo tan agobiante para el proletariado y el pueblo en general deteniendo el desarrollo del pensamiento político en todos los estamentos y clases de la sociedad, que no se puede menos que insistir en la enorme importancia que para los obreros tiene la lucha contra las instituciones feudales de toda especie, contra el absolutismo, el régimen de estamentos y la burocracia. Es preciso señalar a los obreros con todo detalle qué terrible fuerza reaccionaria representan estas instituciones, cómo fortalecen el yugo del capital sobre el trabajo, con qué fuerza deprimente presionan sobre los trabajadores, cómo mantienen el capital en sus formas medievales, que no dejan paso a las nuevas formas industriales de explotación del trabajo, haciendo terriblemente más difícil la lucha de los obreros por la liberación. Los obreros deben saber que si no derriban estos pilares de la reacción~^^**^^ no tendrán posibilidad alguna de sostener uon _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 305. opone a la migración. Según él, no se la puede considerar, desde el punto de vista del Estado, como una medida racional, cuando en la Rusia europea los terratenientes experimentan aún escasez de mano de obra. En realidad, ¿para qué existen los campesinos, si no para engordar con su trabajo a los terratenientes parásitos y a sus ``encumbrados'' lacayos?
^^*^^ Este es un punto muy importante. Plejánov tiene toda la razón cuando dice que para nuestros revolucionarios existen "dos enemigos: los viejos prejuicios aún no extirpados totalmente, por una parte, y la insuficiente comprensión del nuevo programa por otra''. Véase el Apéndice III.
^^**^^ Una institución reaccionaria particularmente imponente, a la cual nuestros revolucionarios han prestado relativamente poca atención, es la burocracia nacional, que rige de jacto el Estado ruso. Reclutada principalmente __NOTE__ Footnote cont. on page 307. 307 éxito la lucha contra la burguesía, ya que mientras existan estos pilares el proletariado rural ruso, cuyo apoyo es condición imprescindible para la victoria de la clase obrera, nunca dejará de ser embrutecido y aplastado, será tan sólo capaz de caer en la desesperación ciega, y no de sostener una protesta y una lucha sensata y firme. Por ello la lucha al lado de la democracia radical contra el absolutismo y las castas e instituciones reaccionarias es una obligación directa de la clase obrera, que los socialdemócratas deben inculcarle, sin dejar un minuto de inculcarle también que la lucha contra todas estas instituciones sólo es necesaria como medio para facilitar la lucha contra la burguesía, que el logro de las reivindicaciones democráticas de carácter general es necesario para la clase obrera sólo como medio de desbrozar el camino que conduce a la victoria sobre el enemigo principal de los trabajadores: el capital, institución puramente democrática por su naturaleza, que en nuestro país, en Rusia, tiende de manera especial a sacrificar su democracia pnra aliarse con los reaccionarios a fin de reprimir a los obreros, de dificultar aun más el surgimiento del movimiento obrero.
Lo expuesto define de un modo bastante preciso, a mi parecer, la actitud de los socialdemócratas hacia el absolutismo y hacia la libertad política, así como también su actitud hacia la corriente, que ha venido manifestándose con fuerza particular en los últimos tiempos, que tiende a la "unificación" y a la ``alianza'' de todos los grupos revolucionarios para la conquista de la libertad = política^^34^^.
Es esta una corriente bastante original y característica.
_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 306. entre los intelectuales de la clase media, esta burocracia es, tanto por su origen como por la finalidad y el carácter de su actividad, profundamente burguesa, pero el absolutismo y los enormes privilegios políticos de la nobleza rural le han infundido cualidades singularmente nocivas. Esta burocracia es una constante veleta que considera su tarea suprema la coordinación de los intereses del terrateniente y del burgués. Es un Judas [se refiere a Judas Goloviov, personaje de una obra de Saltikov-Schedrin. Ed.] que se aprovecha de sus simpatías y relaciones en el mundo de los terratenientes feudales para engañar a los obreros y campesinos, aplicando, con el pretexto de ``proteger al económicamente débil" y ``custodiarlo'' para defenderlo del kulak y del usurero, medidas que reducen a los trabajadores a la condición de ``chusma vil'', entregándolos atados de pies y manos al terrateniente feudal y dejándolos tanto más indefensos, frente a la burguesía. Este burócrata es el más peligroso de los hipócritas, ha asimilado la experencia de los campeones de la reacción de Europa occidental y encubre hábilmente sus apetitos a lo Arakchéiev bajo las hojas de parra de frases de amor al pueblo. 308Original porque las propuestas de ``alianza'' parten, no de un grupo o grupos determinados con programas determinados que coinciden en ciertos puntos. De ser esto así, el problema de la alianza debería ser resuelto en cada caso particular, sería un problema concreto que habrían de decidir los representantes de los grupos dispuestos a unirse. Entonces no podría existir una comente ``unificadora'' especial. Pero semejante corriente existe, y parte sencillamente de personas que ban cortado amarras con lo viejo, pero que no se han incorporado a nada de lo nuevo: la teoría en que se apoyaban hasta ahora los luchadores contra el absolutismo, por lo visto, se desmorona y destruye a la vez las condiciones de solidaridad y de organización necesarias para la lucha. Y he aquí que los señores ``unificadores'' y ``portavoces de la alianza" piensan, sin duda, que es facilísimo crear tal teoría, reduciéndola exclusivamente a la protesta contra el absolutismo y a la reivindicación de la libertad política, eludiendo todos los restantes problemas socialistas y no socialistas. Se comprende que esta ingenua ofuscación se disipará indefectiblemente en los primeros intentos de tal unificación.
Pero es característica esta corriente ``unificadora'' porque expresa una de las últimas fases del proceso de conversión del populismo combativo y revolucionario en democracia políticamente radical, proceso que traté de señalar más arriba. La unificación sólida de todos los grupos revolucionarios no socialdemócratas bajo dicha bandera sólo será posible cuando se elabore un firme programa de reivindicaciones democráticas que termine con los prejuicios sobre el viejo excepcionalismo ruso. Los socialdemócratas consideran, naturalmente, que la creación de semejante partido democrático sería un positivo paso adelante, y la labor socialdemócrata, dirigida contra el populismo, debe contribuir a ello, debe contribuir a extirpar toda clase de prejuicios y mitos, a agrupar a los socialistas bajo la bandera del marxismo y a formar un partido democrático integrado por los grupos restantes.
Y con este partido, como es natural, no podrían ``unificarse'' los socialdemócratas, que consideran necesaria la organización independiente de los obreros en un partido obrero especial; pero los obreros prestarían el apoyo más enérgico a toda lucha de los demócratas contra las instituciones reaccionarias.
La degeneración del populismo en la teoría más adocenada del radicalismo pequeñoburgués---degeneración de la que son 309 testimonio tan evidente los ``amigos del pueblo''---nos demuestra cuan enorme error cometen los que infunden a los obreros la idea de la lucha contra el absolutismo, sin explicarles al mismo tiempo el carácter antagónico de nuestras relaciones sociales, en virtud del cual están asimismo a favor de la libertad política los ideólogos de la burguesía; sin explicarles el papel histórico del obrero ruso, como combatiente por la liberación de toda la población trabajadora.
Se acusa a menudo a los socialdemócratas de queret monopolizar la teoría de Marx, siendo que, según esos críticos, su teoría económica es aceptada por todos los socialistas. Pero surge la pregunta: ¿qué sentido puede tener explicar a los obreros la forma del valor, la naturaleza del orden burgués y el papel revolucionario del proletariado, si aquí, en Rusia, la explotación del trabajador se explica en general, y en todas partes, no por la organización burguesa de la economía social, ni mucho menos, sino, digamos, por la escasez de tierras, por los pagos, por el yugo de la administración?
¿Qué sentido puede tener explicar a los obreros la teoría de la lucha de clases, si esta teoría no puede explicar siquiera las relaciones entre ellos y el fabricante (nuestro capitalismo ha sido implantado artificialmente por el gobierno), y ni hablar de la masa del ``pueblo'', que no pertenece a la clase ya formada de los obreros fabriles?
¿Cómo es posible admitir la teoría económica de Marx, con su conclusión sobre el papel revolucionario del proletariado como organizador del consumo a través del capitalismo, cuando en nuestro país se quiere buscar caminos que conduzcan al comunismo, al margen del capitalismo y el proletariado que él engendra?
Es evidente que, en semejantes condiciones, llamar al obrero a la lucha por la libertad política equivaldrá a llamarlo a sacar las castañas del fuego para la burguesía avanzada, porque no se puede negar (es característico que inclusive los populistas y los adeptos de ``Naródnaia Volia" no hayan negado esto) que la libertad política servirá ante todo a los intereses de la burguesía y no mejorará la situación de los obreros, sino sólo. .. sólo mejorará las condiciones de su lucha. . . contra esa misma burguesía. Digo esto contra aquellos socialistas que, aunque no admitan la teoría de los socialdemócratas, dirigen, sin embargo, su agitación hacia los medios obreros, después de haberse persuadido empíricamente de que sólo 310 en ellos es posible encontrar elementos revolucionarios. La teoría de estos socialistas está en contradicción con su práctica, y cometen un error muy serio al distraer a los obreros de su tarea inmediata: la organización del partido socialista obrero~^^*^^.
Este error surgió de una manera natural cuando los antagonismos de clase de la sociedad burguesa no se habían desarrollado aún, v estaban aplastados por el régimen de servidumbre, cuando este último originaba la protesta solidaria v la lucha de toda la intelectualidad, creando la ilusión de una democracia especial de nuestra intelectualidad, de la inexistencia de un profundo abismo entre las ideas de los liberales v las de los socialistas. Ahora que el desarrollo económico ha avanzado tanto que aun quienes antes negaban la existencia de un terreno propicio para el capitalismo en Rusia, reconocen que hemos entrado precisamente en el camino capitalista de desarrollo, ahora va no es posible hacerse ilusiones al respecto. La composición de la ``intelectualidad'' se perfila con tanta claridad, como la de la sociedad ocupada en la producción de valores materiales: si en esta última reina y gobierna el capitalista, en la primera da el tono una banda, que crece cada vez con mayor rapidez, de trepadores y mercenarios de la burguesía: una ``intelectualidad'' satisfecha y pacífica, aiena a quimeras de toda especie y que sabe bien lo que quiere. Nuestros radicales v liberales lejos de negar este hecho, por el contrario lo subravan con énfasis. Tratan, con el mayor celo, de demostrar su inmoralidad; de condenarlo, fulminarlo, zaherirlo... y aniquilarlo. Estas ingenuas pretensiones de lograr que la intelectualidad burguesa se nverpüence de ser burguesa, son tan ridiculas como la tendencia de los economistas pequeñoburgueses de asustar a nuestra burguesía (aludiendo a la experiencia "de los hermanos mayores'') diciéndole que se encamina hacia la ruina del pueblo, hacia la miseria, el _-_-_
^^*^^ Hay dos caminos para llegar a la conclusión de eme es necesario elevar al obrero a la lucha contra el absolutismo: o considerar al obrero como el único combatiente por el régimen socialista, y ver entonces en la libertnd nolíticn una de las condiciones que facilitan su lucha: así opinan los socialdemócratas; o bien ver en él sencillamente al ser que más sufre por el régimen existente, que ya nada tiene que perder y que puede alzarse con más decisión que nadie contra el absolutismo. Pero esto significará obligar al obrero a ir a la zaga de los radicales burgueses, que se niegan a ver el antagonismo existente enlre la burguesía y el proletariado tras la solidaridad de todo el ``pueblo'' contra el absolutismo.
311 paro forzoso y el hambre de las masas; este proceso a la burguesía y a sus ideólogos, recuerda el proceso al pez, que fue condenado a volver al río. Más allá de estos límites comienza la " intelectualidad" liberal y radical, que derrama una incontable cantidad de frases sobre el progreso, la ciencia, la verdad, el pueblo, etc., que gusta añorar los años de la década del 60, cuando no había discusiones, decadencia, depresión y apatía, y todos los corazones estaban inflamados de democratismo.Con la ingenuidad que les es propia, estos señores no quieren en modo alguno comprender que la solidaridad de entonces era producto de las condiciones materiales de una época, que no pueden volver: el régimen de servidumbre oprimía a todos por igual, al mayordomo del terrateniente que había ahorrado algún dinero y aspiraba a una buena vida, y al mujik emprendedor que odiaba al señor por las exacciones, por la intervención de éste en sus asuntos y por apartarlo frecuentemente del trabajo en su propia tierra; al proletarizado siervo doméstico y al mujik empobrecido, que era vendido como siervo al mercader; a causa de dicho régimen padecían el mercader fabricante y el obrero, el kustar y el artesano. A todas estas personas sólo las unía la hostilidad al régimen de servidumbre: más allá de esa solidaridad comenzaba el más acusado antagonismo económico. Hay que estar mecido hasta lo indecible por dulces sueños para no ver ni siquiera ahora este antagonismo, que ha alcanzado un desarrollo tan enorme; para añorar aquellos tiempos de solidaridad, en momentos en que la realidad exige la lucha, exige que todo el que no quiera ser un auxiliar voluntario o involuntario de la burguesía, se coloque al lado del proletariado.
Quien no crea en esas frases rimbombantes sobre los `` intereses populares" y trate de ahondar más, verá que tenemos ante nosotros a auténticos ideólogos de la pequeña burguesía, que sueñan con mejorar, sostener y restaurar su economía (``popular'', en su jerga) mediante diferentes medidas progresistas inocuas, y que no son capaces de comprender que, dentro de las relaciones de producción existentes, lo único que se logrará con todas esas medidas progresistas será proletarizar cada vez más profundamente a las masas. No podemos dejar de agradecer a los "amigos del pueblo" el que hayan contribuido en mucho al esclarecimiento del carácter de clase de nuestra intelectualidad, y que hayan robustecido así la teoría de los marxistas sobre la naturaleza 312 pequeñoburguesa de nuestros pequeños productores; dichas medidas han de acelerar, inevitablemente, la extinción de las viejas ilusiones y mitos, que durante tanto tiempo confundieron a los socialistas rusos. Los ``amigos del pueblo'' tanto han ajado, gastado y mancillado estas teorías, que a los socialistas rusos que se atienen a ellas se les presenta indefectiblemente este dilema: o revisarlas desde el comienzo, o rechazarlas por completo, dejándolas en exclusivo usufructo de los señores que con vanidoso júbilo anuncian, urbi et orbi, la compra de instrumentos perfeccionados por los campesinos ricos y que con aire serio afirman que debemos felicitar a quienes ya están hartos de pasar las horas junto al tapete verde. ¡Y en ese sentido hablan del ``régimen popular" y de la " intelectualidad'', no sólo con seriedad, sino con frases colosales, presuntuosas, sobre los amplios ideales y sobre un ordenamiento ideal de los problemas de la vida!...
La intelectualidad socialista sólo podrá pensar en realizar una labor fecunda cuando abandone sus ilusiones y empiece a apoyarse en el desarrollo real de Rusia; y no en el deseado, en las relaciones económicosociales reales y no en las probables. Su labor teórica deberá, además, dirigirse al estudio concreto de todas las formas de antagonismo económico existentes en Rusia, al estudio de su conexión y de su desarrollo consecuente; deberá descubrir ese antagonismo, allí donde se encuentra encubierto por la historia política, por las particularidades del orden jurídico, por los prejuicios teóricos establecidos. Deberá ofrecer un cuadro completo de nuestra realidad, como sistema determinado de relaciones de producción, señalar cómo la explotación y la expropiación de los trabajadores son la esencia de este sistema, señalar la salida del régimen actual, indicada por el desarrollo económico.
Esta teoría, basada en el estudio detallado y minucioso de la historia y de la realidad rusas, debe dar respuesta a las demandas del proletariado, y si satisface las exigencias científicas, todo despertar del pensamiento rebelde del proletariado conducirá inevitablemente dicho pensamiento al cauce del socialdemocratismo. Cuanto más avance la elaboración de esta teoría, tanto más rápidamente crecerá el socialdemocratismo, ya que los más astutos guardianes del régimen actual no pueden impedir el despertar de la conciencia del proletariado; y no pueden porque ese régimen lleva aparejada, necesaria e inevitablemente, una acentuada expropiación creciente de los productores, un crecimiento cada vez 313 mayor del proletariado y de su ejército de reserva, y esto al lado del aumento de la riqueza social, del enorme desarrollo de las fuerzas productivas y de la socialización del trabajo por el capitalismo. Por mucho que quede todavía por hacer para la elaboración de esta teoría, los socialistas lo harán; ello está garantizado por la difusión entre ellos del materialismo, el único método científico que exige que todo programa sea una formulación exacta de un proceso real; está garantizado por el éxito de la socialdemocracia, que ha adoptado estas ideas, éxito que ha inquietado hasta tal punto a nuestros liberales y demócratas que sus revistas mensuales, como observó un marxista, han dejado de ser aburridas.
Al subrayar así la necesidad, importancia y magnitud de la labor teórica de los socialdemócratas, en manera alguna quiero decir que dicha labor deba tener prioridad respecto de la labor práctica~^^*^^; y mucho menos que la segunda sea anlazada hasta la terminación de la primera. A tal conclusión podrían llegar sólo los exégetas del ``método subjetivo en sociología" o los partidiarios del socialismo utópico. Por supuesto, si se supone que la tarea de los socialistas consiste en buscar ``otros caminos [que no sean los reales] de desarrollo" del país, entonces es natural que la labor práctica se haga posible sólo cuando filósofos geniales descubran y muestren esos ``otros caminos''; y por el contrario, una vez descubiertos y mostrados, termina la labor teórica y comienza la de ouienes deben dirigir la ``patria'' por el ``nuevo camino" "recién descubierto''. De manera completamente distinta se plantea el problema cuando la tarea de los socialistas reside en ser los dirigentes ideológicos del proletariado en su lucha efectiva contra los enemigos verdaderos y actuales que existen en la vía real del presente desarrollo económicosocial. Con esta condición la labor teórica y la labor práctica se funden en un todo, en una sola labor que con tanto acierto ha definido el veterano socialdemócrata alemán Liebknecht con estas palabras:
_-_-_~^^*^^ Todo lo contrario, la labor práctica de propaganda y agitación elche tener siempre prioridad, porque, en primer lugar, la labor teórica sólo da respuesta a los problemas que surgen de la segunda. Y, en segundo lugar, los socialdcmócratas se ven obligados con tanta frecuencia, por circunstancias que no dependen de ellos, a limitarse al sólo trabajo teórico que valoran mucho cada momento en que es posible la labor práctica.
314Studieren, Propagandieren, Organisieren~^^*^^.
No se puede ser dirigente ideológico sin la labor teórica antes señalada, como tampoco es posible serlo sin dirigir dicha labor de acuerdo con las exigencias de la causa, sin propagar los resultados de esta teoría entre los obreros y ayudarlos a organizarse,
Este planteamiento de la tarea preserva a la socialdemocracia de los defectos de que tan a menudo adolecen los grupos socialistas: de dogmatismo y de sectarismo.
No puede haber dogmatismo allí donde el criterio supremo y único de la doctrina es su conformidad con el proceso real del desarrollo económicosocial; no pnede haber sectarismo cuando la tarea consiste en contribuir a la organización del proletariado; cuando, por consiguiente, el papel de la ``intelectualidad'' reside en hacer innecesaria la existencia de dirigentes intelectuales especiales.
Por eso, a pesar de que existen divergencias entre los marxistas en diferentes problemas teóricos, los métodos de su actividad política han permanecido siempre invariables desde la aparición misma del grupo y continúan siendo hasta ahora, los de antes.
La actividad política de los socialdemácratas consiste en contribuir al desarrollo y organización del movimiento obrero en Rusia, a hacerlo salir del estado actual de tentativas de protesta, ``motines'' v huelgas esporádicos y privados de una idea directriz, convirtiéndolo en una lucha organizada de toda la clase obrera rusa, dirigida contra el régimen burgués y tendiente a la expropiación de los cxpropiaclores, a la destrucción del régimen social basado en la opresión del trabajador. Base de esta actividad es el convencimiento, común a los marxistas, de que el obrero ruso es el único y natural representante de toda la población trabajadora y explotada de Rusia~^^**^^.
Natura], porque la explotación del trabajador en Rusia, es en todas partes capitalista por esencia, si se dejan de lado los restos agonizantes de la economía del régimen de servidumbre; lo único _-_-_
^^*^^ En alemán en el original. (Estudio, propaganda, organización.) (Ed.)
^^**^^ El hombre del futuro en Rusia es el mujik, pensaban los representantes del socialismo campesino, los populistas en el mas amplio sentido de la palabra. El hombre del futuro en Rusia es el obrero, piensan los socialdemócratas. Así estaba formulado en un manuscrito el punto de vista de los mavxistas.
315 que ocurre es que la explotación de la masa de productores es pequeña, dispersa, y no desarrollada, mientras que la explotación del proletariado fabril es grande, está socializada y concentrada. En el primer caso la explotación se encuentra todavía envuelta en formas medievales, recargada de diferentes adiatamentos, artificios y subterfugios políticos, jurídicos y convencionales, que impiden al trabajador y a sus ideólogos ver la esencia del sistema que oprime al trabajador, ver dónde y cómo hallar la salida. Por el contrario, en el último caso la explotación ya está completamente desarrollada y aparece en su forma pura, sin ninguno de los aditamentos que confunden la cuestión. El obrero no puede ya dejar de ver que lo oprime el capital, que hay que sostener la lucha contra la clase de la burguesía. Y esta lucha, encaminada a la satisfación de sus necesidades económicas más inmediatas, a la mejora de su situación material, exige inevitablemente la organización de los obreros, se convierte inevitablemente en una guerra, no contra los individuos, sino contra LA CLASE, esa misma clase que no sólo en las fábricas, sino en todas partes oprime y subyuga al trabajador. He ahí por qué el obrero fabril no es otra cosa que el representante avanzado de toda la población explotada; y para que pueda cumplir- con su función de representarla en una lucha organizada y consecuente hace falta algo muy distinto que entusiasmarlo con unas ``perspectivas'' cualesquiera; para ello hace falta sólo y simplemente hacerle comprender cuál es su situación, hacerle comprender la estructura del sistema político y económico que lo oprime, la necesidad e inevitabilidad del antagonismo de clase bajo este sistema. Esta situación del obrero fabril en el sistema general de relaciones capitalistas lo convierte en el combatiente único por la liberación de la clase obrera, porque sólo la fase superior de desarrollo del capitalismo, la gran industria mecanizada, crea las condiciones materiales y las fuerzas sociales necesarias para esta lucha. En todos los demás lugares, dadas las formas inferiores de desarrollo del capitalismo, no existen esas condiciones materiales: la producción está dispersa en millares de pequeñísimas empresas (que no dejan de ser empresas dispersas ni aun bajo las formas más igualitarias de la posesión comunal de la tierra), el explotado, en la mayoría de los casos, posee todavía una empresa minúscula y de ese modo se halla ligado al mismo sistema burgués contra el cual debe sostener la lucha: esto demora y dificulta el desarrollo de las fuerzas sociales capaces de derrocar 316
el capitalismo. La pequeña explotación, dispersa, aislada, sujeta
a los trabajadores ai lugar de residencia, los disocia, no les da la
posibilidad de adquirir conciencia de su solidaridad de clase, no
les da la posibilidad de unirse una vez que han comprendido que
la causa de su opresión no es una u otra persona, sino todo el
sistema económico. Por el contrario, el gran capitalismo rompe
inevitablemente toda ligazón del obrero con la vieja sociedad, con
determinado lugar de residencia y con determinado explotador;
lo une, lo obliga a pensar y lo sitúa en condiciones que le permiten
dar comienzo a la lucha organizada. Por consiguiente, los
socialdemócratas dirigen toda su atención y toda su actividad a la clase
de los obreros. Cuando sus representantes de vanguardia asimilen
las ideas del socialismo científico, la idea del papel histórico del
obrero ruso, cuando estas ideas alcancen una amplia difusión y
entre los obreros se creen sólidas organizaciones que trasformen la
actual guerra económica esporádica de los obreros en una lucha
conciente de clases, entonces EL OBRERO ruso, colocándose a la
cabeza de todos los elementos democráticos, derribará el absolutismo
y conducirá al proletariado ruso (al lado del proletariado de
todos los países), por d camino directo de la lucha política
abierta, a la revolución comunista victoriosa.
Fin.
1894.
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libro de V. I. Lenin Quiénes son los "amigos del pueblo"
y cómo luchan contra los socialdemócratas,
1894.
Tamaño reducido.
Trascribo aquí, en el cuadro estadístico, los datos de los 24 presupuestos de que se habla en el texto.
Resumen de datos sobre ¡a composición y presupuestos de 24 familias campesinas típicas en el distrito de Ostrogozhsk.
EXPLICACIÓN DEL CUADRO
1) Las primeras 21~columnas están tomadas de la recopilación. La columna 22 agrupa las de la recopilación correspondiente al centeno, trigo, avena y cebada, mijo y trigo sarraceno, a los restantes cereales, a la papa, legumbres y heno (8 columnas). En el texto se ha dicho cómo se calculó el ingreso proveniente de los cereales (columna 23) con exclusión de la cascarilla y de la paja. Después, la columna 24 reúne las columnas de la recopilación correspondientes a: caballos, ganado vacuno, cerdos, ovejas, aves, cueros y lana, tocino y carne, productos lácteos, manteca (9 columnas). Las columnas 25 a 29 están tomadas enteramente de la recopilación. Las columnas 30 a 34 reúnen las de la recopilación correspondientes a: gastos en centeno, trigo, mijo y trigo sarraceno, papas, legumbres, sal, manteca, tocino y carne, pescado, productos lácteos, vodka, té (12 columnas). La columna 35 agrupa las de la recopilación correspondientes a: jabón, querosene, velas, ropa y utensilios de cocina (4 columnas). Las restantes están claras.
2) La columna 8 iesu!t:i de la suma del número de desiatinas de tierra arrendada más el número de desiatinas de tierra laborable en los nadiel (en la recopilación existe una columna especial).
3) Las cillas de abajo en las columnas: ``Fuentes de ingresos" y `` Distribución de gastos" significan la parte monetaria de los gastos y de los ingresos. En las columnas 25 a 28 y 37 a 42 todos los ingresos (o gastos) son monetarios. Se luí determinado la parte monetaria (el autor no la separa) deduciendo del ingreso global el consumo hecho en la propia hacienda, 320 __MISSING__ Table. 321 __MISSING__ Table. 322 __MISSING__ Table. 323 __MISSING__ Table. 324 __MISSING__ Table. 325 __MISSING__ Table. 326 __ALPHA_LVL2__ Apéndice II
El señor Struve, con toda corrección, centra su crítica a Nik.-on en la tesis de que "la doctrina de Marx sobre la lucha de clases y el Estado es completamente ajena ai economista político ruso''. Yo no tengo la audacia del señor Krivenko para juzgar, sólo sobre la base de este pequeño artículo (de 4 columnas) del señor Struve, su sistema de concepciones (no conozco otros artículos suyos); y debo decir también que no concuerdo con todo lo que él sostiene, y por eso puedo defender, no su artículo en conjunto, sino sólo ciertas ideas fundamentales que él desarrolla. Pero en todo caso la citada circunstancia ha sido valorada de una manera profundamente certera: en verdad el error fundamental del señor Nik.-on consiste en no comprender la lucha de clases, inherente a la sociedad capitalista. La rectificación de este solo error sería suficiente para que inclusive de sus ideas e investigaciones teóricas se dedujesen necesariamente conclusiones socialdemócratas. En realidad, ignorar la lucha de clases evidencia la más burda incomprensión del marxismo, incomprensión de la que hay que culpar al señor Nik.-on, tanto más cuanto que en general éste aspira a hacerse pasar por un riguroso admirador de los principios de Marx. ¿Puede nadie, por poco conocedor de Marx que sea, negar que la doctrina sobre la lucha de clases es el eje de todo el sistema de sus concepciones?
El señor Nik-on podía, naturalmente, aceptar la teoría de Marx con la excepción de este punto, sobre la base, digamos, de que no se ajusta a los datos de la historia y de la realidad rusas; pero entonces, en primer lugar, no podría haber afirmado que la teoría de Marx explica nuestro sistema, no podría haber hablado siquiera de esta teoría y del capitalismo, ya que habría sido necesario rehacer la teoría y elaborar una concepción sobre un capitalismo 327 diferente, al cual no fuesen inherentes las relaciones antagónicas y la lucha de clases. En todo caso, debió hacer una reserva, y aclarar por qué si acepta la A del marxismo, se niega a aceptar la B. El señor Nik.-on no ha intentado siquiera hacer nada semejante.
Y el señor Struve concluye, muy correctamente, que la incomprensión de la lucha de clases convierte al señor Nik.-on en un utopista, pues al ignorar la lucha de clases que se desenvuelve en la sociedad capitalista, co ipso ignora todo el contenido real de la vida político-social de esta sociedad, y para la realización de su desiderátum se condena inevitablemente a deambular por el ámbito de los inocentes sueños. Esta incomprensión lo convierte en un reaccionario, pues la apelación a la ``sociedad'' y al ``Estado'', es decir, a los ideólogos y los políticos de la burguesía, sólo pueden desconcertar a los socialistas, inducirlos a considerar como aliados a los peores enemigos del proletariado, sólo puede frenar la lucha de los obreros por la emancipación, en lugar de contribuir a la intensificación, al esclarecimiento y a una mejor organización de esa lucha.
__b_b_b__Ya que hablamos del artículo del señor Struve, no podemos menos que referirnos aquí también a la respuesta del señor Nik.-on en el número 6 de R. Bogatstvo~^^*^^.
``Resulta---afirma el señor Nik.-on aduciendo datos sobre el lento aumento del número de obreros fabriles, aumento que va a la zaga del crecimiento de la población---, resulta que en nuestro país el capitalismo lejos de cumplir su 'misión histórica', fija él mismo límites a su propio desarrollo. He aquí por qué, entre otras cosas, tienen mil veces razón los que buscan 'para su patria un camino de desarrollo distinto del que ha seguido y sigue Europa occidental'''. (]Y esto lo escribe un hombre que reconoce que Rusia sigue ese mismo camino capitalista!). Esta "misión histórica" _-_-_
^^*^^ En general, en sus artículos de R. Bogatstvo el señor N.-on trata afanosamente, al parecer, de demostrar que en manera alguna está tan lejos del radicalismo pequeñoburgués como podría creerse; que él también es capaz de ver en el crecimiento de la burguesía campesina (núm. 6, pág. 118: difusión entre los ``campesinos'' de instrumentos perfeccionados de trabajo, fosfatos, etc.) indicios de que "el CAMPESINADO mismo [¿el mismo que es expropiado en masa?] comprende la necesidad de salir de la situación en que se encuentra'.
328 no se cumple, según el señor Nik.-on, porque ``la corriente económica hostil a la comunidad rural [es decir, el capitalismo] destruye los fundamentos mismos de su existencia, sin traer consigo esa pequeña porción de significado unificador tan característica en Europa occidental y que comienza a manifestarse con singular fuerza en América del Norte".En otras palabras, tenemos ante nosotros el clásico argumento contra los socialdemócratas inventado por el famoso señor V. V., quien consideraba el capitalismo desde el punto de vista de un funcionario de ministerio que resuelve la cuestión de Estado de la ``introducción del capitalismo en la vida del pueblo": si cumple su ``misión'', puede ser admitido; si no la cumple, ``no hay que admitirlo''. Aparte de todas las otras cualidades de este ingenioso razonamiento, la ``misión" misma del capitalismo ha sido comprendida por el señor V. V.---y es comprendida, según se ve, por el señor Nik.-on---de una manera errónea y estrecha hasta lo imposible, hasta el escándalo; y de nuevo, naturalmente, estos señores atribuyen sin ceremonias la estrechez de su propia incomprensión a los socialdemócratas: ¡se los puede calumniar como a muertos, porque total no tienen acceso a la prensa legal!
Marx consideraba que el papel progresista, revolucionario, del capitalismo consistía en el hecho de que, al socializar el trabajo, al mismo tiempo, por el mecanismo del proceso, ``educa, une y organiza a la clase obrera'', la educa para la lucha, organiza su ``rebeldía'', la une para ``la expropiación de los expropiadores'', para la conquista del poder político y para arrebatar los medios de producción de las manos "de unos cuantos usurpadores'', a fin de ponerlos en las manos de toda la sociedad (El capital, pág. 650)~^^*^^.
Esta es la formulación de Marx.
Naturalmente, no se habla del ``número de obreros fabriles": se habla de la concentración de los medios de producción y de la socialización del trabajo. Es claro que este criterio no tiene nada en común con el ``número de obreros fabriles".
Pero nuestros excepcionalistas intérpretes de Marx han tergiversado esto, de manera que la sociali/ación del trabajo bajo el capitalismo se reduce al trabajo de los obreros fabriles en un mismo local, v por eso, dicen ellos, el papel progresista del capitalismo se mide. . . ¡¡¡por el número de obreros fabriles!!! Si aumenta el _-_-_
^^*^^ Véase C. Marx, ob. cit., t. I, pág. 611. (Ecí,)
329 número de obreros fabriles, significa que el capitalismo desempeña bien su papel progresista; si disminuye, significa que "cumple mal su misión histórica" (pág. 103 del artículo del señor Nik.-on), y corresponde a la ``intelectualidad'' "buscar otros caminos para su patria".Y he aquí que la intelectualidad de Rusia se pone a buscar "otros caminos''. Los ha venido buscando y encontrando desde hace décadas, tratando de demostrar~^^*^^ con todas sus fuerzas que el capitalismo constituye un camino ``falso'' de desarrollo, pues conduce al paro forzoso y la crisis. En 1880 tuvimos una crisis, dicen, y también en 1893: es hora de abandonar este camino, pues evidentemente las cosas se nos presentan mal.
Como el gato de la fábula, la burguesía rusa ``escucha y sigue comiendo"~^^**^^: en verdad, las cosas se le presentarán ``mal'' cuando ya no pueda realizar sus fabulosas ganancias; y hace coro a los liberales y radicales, y emprende intensamente, gracias a los capitales que han quedado disponibles y que son más baratos, la construcción de nuevos ferrocarriles. Las cosas se ``nos'' presentan mal, porque en los viejos sitios ``nosotros'' ya hemos desvalijado por completo al pueblo y es preciso convertir nuestro capital en capital industrial, que no puede enriquecernos tanto como el comercial: así, ``nosotros'' iremos a las regiones limítrofes orientales y septentrionales de la Rusia europea, donde todavía es posible la `` acumulación originaria'', que da jugosos beneficios, donde todavía la diferenciación burguesa de los campesinos está lejos de haber llegado a su punto culminante. La intelectualidad ve todo esto y amenaza sin cesar diciendo que ``nosotros'' nos encaminamos de nuevo a una bancarrota. Y realmente se acerca una nueva bancarrota. La masa de pequeños capitalistas es desalojada por los grandes, la masa de campesinos es expulsada de la agricultura, que pasa cada vez más _-_-_
~^^*^^ Estas pvuebas son estériles, no porque sean falsas, ya que la ruina, el empobrecimiento y el hambre del pueblo son secuela indudable e inevitable del capitalismo, sino porque van dirigidas al vacío. La ``sociedad'', aun bajo el manto de la democracia, defiende los intereses de la plutocracia, y, naturalmente, no es la plutocracia la que se opondrá al capitalismo. El " gobierno''. . .---citaré la opinión de un adversario, el señor N. Mijailovski---: por poco que conozcamos el programa de nuestro gobierno---dijo en una ocasión---, lo conocemos lo suficiente como para estar seguros de que "la socialización del trabajo" no entra en él.
~^^**^^ Lenin alude aquí a la fábula de Krilov El gato y el caconero. (Ed, )
330 a manos de la burguesía; crece en proporciones inabarcables la marea de la miseria, del paro forzoso, de la extenuación por hambre, y la ``intelectualidad'', con la conciencia tranquila, recuerda sus profecías y vuelve a lamentarse del injusto camino seguido, demostrando la inconsistencia de nuestro capitalismo por la falta de mercados exteriores.Pero la burguesía rusa ``escucha y sigue comiendo''. Mientras la ``intelectualidad'' busca nuevos caminos, ella emprende gigantescas obras de construcción de ferrocarriles que conducen a sus colonias, donde crea un mercado para ella, introduciendo en los jóvenes países las maravillas del sistema burgués, fomentando con singular rapidez allí también una burguesía industrial y agrícola, y arrojando a la masa de productores a las filas de los sin trabajo, eternamente hambrientos.
¡¡¿Acaso continuarán los socialistas limitándose a lamentarse de los caminos equivocados y a demostrar la inconsistencia del capitalismo... por el lento crecimiento del número de obreros fabriles?!!
Antes de pasar a examinar esta idea infantil~^^*^^, no se puede por menos que señalar que el señor Nik.,-on trascribió con extraordinaria inexactitud el pasaje criticado del artículo del señor Struve. En su artículo decía literalmente lo siguiente:
``Cuando el autor [es decir, el señor Nik.-on] señala la diferencia entre la composición de la población rusa y la norteamericana por el género de ocupación---para Rusia, se estima que el 80 por ciento de toda la población activa (erwebsthatigen) trabaja en la agricultura, y en Estados Unidos sólo el 44 por ciento---, no observa que el desarrollo del capitalismo en Rusia conducirá precisamente a la disminución de esa diferencia de 80--44: ésta, puede decirse, es su misión histórica.''
Se puede pensar que aquí la palabra ``misión" es inapropiada, pero la idea del señor Struve es clara: el señor Nik.-on no ha _-_-_
^^*^^ ¡Cómo no llamar, en efecto, infantil a esta idea cuando para determinar el papel progresista del capitalismo se toma, no el grado de socialización del trabajo, sino un índice tan oscilante como es el desarrollo de una sola rama del trabajo nacional! Todo el mundo sabe que el número de obreros no puede menos que ser extraordinariamente variable bajo el modo capitalista de producción, que dicho número depende de muchos factores secundarios como las crisis, la magnitud del ejército de reserva, el grado de explotación del trabajo, el grado de intensidad de éste, etc., etc.
331 observado que el desarrollo capitalista de Rusia (él mismo reconoce que ese desarrollo es realmente capitalista) reducirá la población rural, puesto que se trata de una ley general del capitalismo. Por consiguiente, el señor Nik.-on, a fin de refutar esta objeción, debió demostrar oí) que no descuidó esta tendencia del capitalismo, o 2) que el capitalismo no tiene esa tendencia.En lugar de eso el señor Nik.-on examina los datos sobre el número de nuestros obreros fabriles (un 1 por ciento de la población, según su cálculo). ¿Pero acaso en el artículo del señor Struve se habla de los obreros fabriles? ¿Acaso el 20 por ciento de la población en Rusia y el 56 por ciento en Norteamérica son obreros fabriles? ¿Acaso los conceptos ``obreros fabriles" y " población no ocupada en la agricultura" son idénticos? ¿Se puede poner en duda que también en Rusia disminuye la parte de población dedicada a la agricultura?
Después de esta enmienda, que considero tanto más necesaria cuanto que el señor Krivenko ya una vez, en esta misma revista, tergiversó este pasaje, pasaremos a examinar la idea del señor Nik.-on sobre "el mal cumplimiento de su misión por nuestro capitalismo".
En primer lugar, es absurdo identificar el número de obreros fabriles con el de obreros ocupados en la producción capitalista, como lo hace el autor de los Ensayos~^^*^^. Esto significa repetir (e inclusive exagerar] el error de los economistas pequeñoburgueses rusos, que hacen partir el capitalismo directamente de la gran industria mecanizada. ¿Acaso los millones de kustares rusos que trabajan para los mercaderes con el material de éstos, por un salario corriente, no están ocupados en una producción capitalista? ¿Aca?o los peones y jornaleros rurales no reciben de sus patronos un salario y no dan a éstos plusvalía? ¿Acaso los obreros de la construcción (industria que se ha desarrollado con rapidez en nuestro país después de la Reforma) no están sometidos a la explotición capitalista?, = etc.^^**^^.
_-_-_^^*^^ Alude a la obra de Nik.-on (N. Daniel-son), Ensayos sobre nuestra economía social después de la Reforma, S. Petersburso, 1893. (Ed. )
^^**^^ Me limito anuí a criticar el procedimiento del señor Nik.-on, de juzgar aceica de la "significación unificadora del capitalismo" por el número de obreros fabriles. No puedo pasar al análisis de las cifras, y'a que no tengo a mano las fuentes que él ha utilizado. No se puede, sin embargo, dejar de ver que estas fuentes han sido elegidas por el señor Nik.-on no del todo felizmente. Al principio toma los datos de la Recopilación estadística militar __NOTE__ Footnote cont. on page 332. 332
En segundo lugar, es absurdo comparar el número de obreros fabriles (1.400.000) con toda la población y expresar esta relación en un porcentaje. Esto significa realmente comparar magnitudes inconmensurables: la población apta para el trabajo con la no apta, la población ocupada en la producción de valores materiales con "las profesiones liberales'', etc. ¿Acaso los obreros fabriles no mantienen cada vino un número determinado de miembros de la familia que no trabajan? ¿Acaso no mantienen---además de a sus patrones y a toda una tropilla de mercaderes---a una cantidad innumerable de soldados, funcionarios y demás señores a los que ustedes incluyen entre la población agrícola, contraponiendo toda esa mezcolan/.a al obrero fabril? ¿Acaso, además, no hay en Rusia pequeñas industrias como la pesquera y otras, a las que también _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 331. nava 1865 y de la Guia de fábricas y talleres de 1894 correspondiente a 1890. Resulta un número de obreros (excluyendo los mineros) de 829.573 y 875.764 respectivamente. El aumento de un 5,5 por ciento es mucho menor que el de población (de 61.420.000 a 91.000.000, o sea, 48,1 por ciento). En la página siguiente toma ya otros datos: tanto para 1865 como para 1890 recurre a la Guía de 1893. Según estos datos, el número de obreros es de 392.718 y 716.792, respectivamente: el aumento es de un 82 por ciento. Pero esto sin la industria gravada con impuestos, en la que el número de obreros (pág. 104) era en 1865 de 186.053 y en 1890 de 144.332. Sumando estas últimas cifras a las precedentes, obtenemos un número total de obreros (exceptuados los mineros), en 1865 de 578.771, y en 1890 de 861.124. El aumento es de un 48,7 por ciento, con un crecimiento de la población en un 48,1 por ciento. Así, en cinco páginas el autor utiliza algunos datos que señalan un aumento del 5 por ciento y otros un aumento del 48 por ciento. ¡¡Y sobre la base de cifras tan contradictorias concluye que nuestro capitalismo es inconsistente!!
Y además, ¿por qué no tomó el autor los datos sobre el número de obreros que él mismo citó en los Ensayos (cuadro XI y XI,I) y por los cuales vemos que aumentó en un 12--13 por ciento en tres años (1886--1889), es decir, un incremento que supera rápidamente el crecimiento de la población? El autor dirá, tal vez, que el intervalo de tiempo es muy breve. Pero en cambio, estos datos son homogéneos, comparables, y más fidedignos; esto en primer lugar. Y en segundo lugar, ¿acaso el propio autor no utilizó esos mismos datos, a pesar del breve período de tiempo a que se refiere, para emitir un juicio sobre el crecimiento de la industria fabril?
Se comprende que los datos sobre una sola rama del trabajo nacional no pueden menos que ser precarios cuando se toma un índice tan oscilante del estado de dicha rama como el número de obreros. ¡Y hay que ser un soñador muy ingenuo para esperar, sobre la base de semejantes datos, que nuestro capitalismo llegue a derrumbarse, a reducirse a polvo por sí mismo, sin una lucha tenaz y encarnizada; para contraponer tales datos al indudable dominio y desarrollo del capitalismo en todas las ramas del trabajo nacional!
333 es absurdo contraponer a la industria fabril, y agruparlas con la agricultura? Si se hubiera querido tener una idea sobre la composición de la población de Rusia por sus ocupaciones, en primer lugar se debería haber señalado por separado la población dedicada a la producción de valores materiales (excluyendo, por consiguiente, la población no trabajadora, por una parte, y por otra los soldados, los funcionarios, los popes, etc.), y en segundo lugar intentado distribuirla en las diferentes ramas del trabajo nacional. Si no hubiera datos para ello, habría que haber desistido de hacer estos cálculos~^^*^^ y no decir tonterías sobre el 1 por ciento (??!!) de la población ocupada en la industria fabril. _-_-_^^*^^ El señor Nik.-on intentó hacer este cálculo en los Ensayos . pero con el mayor desacierto. En la página 302 leemos:
``En los últimos tiempos se ha hecho el intento de determinar el número de todos los obreros libres en las 50 provincias de la Rusia europea (S. Korolenko, El trabajo libre asalariado, San Petersburgo, 1892). La investigación del departamento de Agricultura estima el total de la población agrícola apta para el trabajo, en las 50 provincias de la Rusia europea, en 35.712.000 personas, mientras que el total de obreros necesarios en la agricultura, las industrias de trasformación, extractivas, el trasporte, etc., es estimado en 30.124.000 personas. Así, pues, el excedente de obreros completamente superfluos se expresa en la enorme cantidad de 5.588.000 personas, lo que con sus familias, según la norma, alcanza a un número no inferior a 15 millones de personas.'' (Esto se repite en la página 341.)
Si examinamos esta ``investigación'', veremos que ``se ha investigado" en ella sólo el trabajo libre asalariado empleado por los terratenientes, y a esta investigación el señor Korolenko añadió un ``estudio'' referido a la Rusia europea, ``en los aspectos agrícola e industrial''. En este estudio se hace el intento (no sobre la base de una ``investigación" cualquiera, sino con arreglo a los viejos datos disponibles) de clasificar según las ocupaciones a la población obrera de la Rusia europea. En el resumen del señor Korolenko se obtiene el siguiente resultado: 35.712.000 obreros para las 50 provincias de la Rusia europea. De este número están ocupados:
en la agricultura.................... 27.435.400] en cultivos especiales ................ 1.466.400> 30.124.500 en la industria fabril y minera......... 1.222.0001 judíos ............................. 1.400.400 en las industrias forestales cerca de ... 2.000.000 en la ganadería .................... 1.000.000 en el trasporte ferroviario cerca de .... 200.000 en la pesca cerca de ................ 200.000 en ocupaciones auxiliares en la localidad y fuera de ella, caza, y otras varias . 787.200 Total ..................... 35.712.100 {/p} __NOTE__ Footnote cont. on page 334. 334
En tercer lugar---y esta es la principal y más escandalosa tergiversación de la teoría de Marx sobre el papel progresista y revolucionario del capitalismo---, ¿de dónde ha sacado usted que ``la significación unificadora" del capitalismo sólo se expresa en la unificación de los obreros fabriles? ¿No habrá tomado esta idea sobre el marxismo de los artículos de Otiéchestviennie Zapiski a propósito de la socialización del trabajo? ¿No reducirá también ésta al trabajo en un mismo local?
Pero no. Al parecer, no se le puede reprochar esto a Nik.-on, porque caracteriza con exactitud la socialización del trabajo por el capitalismo en la segunda página de su artículo publicado en el núm. 6 de R. Bogatstvo, señalando con acierto los dos rasgos de esta socialización: 1) trnbajo para toda la sociedad y 2) unificación de los obreros aislados para la obtención del producto del trabafo común. Sin embargo, si esto es así, ¿por qué juzgar la "misión" del capitalismo por el número de obreros fabriles, siendo míe esta "misión" se cumple por el desarrollo del capitalismo y de la socialización del trabajo en general, por la creación del proletariado en general, en relación con el cual los obreros fabriles no son más que su destacamento de vanguardia? Es indudable, naturalmente, que el movimiento revolucionario del proletariado depende también del número de estos obreros, de su concentración, del grado de su desarrollo, etc., pero todo esto no da el menor derecho a reducir "Ja significación unificad ara" del capitalismo AL NÚ- MEPO de obrero* fabriles. Ello significa empequeñecer hasta lo imposible la idea de Marx.
_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 333. {p} Así, pues, el señor Korolenlco ha clasificado (bien o mal) según las ocupaciones a todos los obreros, [mientras que el señor Nik.-on toma arbitrariamente de los tres nn'rneros renglones y habla de 5.588.000 obreros `` completamente superfluos'' (??)!Además de este desacierto, no se puede dejar de observar oue el cálculo del señor Korolenko es en extremo general e inexacto: la cantidad de trabajadores agrícolas está determinada según una norma única común a toda Rusia, no se ha clasificado aparte la población no productora (el señor Korolenko, siciiiendo el antisemitismo de las autoridades, incluye aquí... ¡a Zot indios! Debe haber más de 1.400.000 personas no productoras aptas para el trabajo: comerciantes, mendigos, vagabundos, delincuentes, etc.), es escandalosamente reducido el número de kustares (el último renglón: ocupaciones auxiliares en la localidad y fuera de ella), etc. Sería mucho mejor no hacer semejantes cálculos.
335Daré un ejemplo. En su folleto Zur Wohnungsfrage~^^*^^, Federico Engels habla de la industria alemana y señala que en ningún otro país fuera de Alemania;---él habla sólo de Europa occidental--- existe una cantidad semejante de obreros asalariados que posean huerto o una parcela de tierra cultivada. ``La industria artesanal rural, unida a la horticultura o a la agricultura ---dice---, forman la amplia base de la joven gran industria de Alemania." A medida que aumentan las necesidades de los pequeños campesinos alemanes, esta industria artesanal crece cada vez con mayor fuerza (como en Rusia también, añadimos nosotros), pero al mismo tiempo la unión de la industria con la agricultura es condición, no del bienestar del artesano, sino, por el contrario, de una mayor opresión. Como está sujeto al lugar de residencia, se ve obligado a aceptar cualquier precio que se le ofrezca, razón por la cual da al capitalista no sólo plusvalía, sino también una gran parte del salario (como en Rusia, con su enorme desarrollo del sistema de gran producción basado en el trabajo a domicilio). "Ese es un aspecto de la cuestión ---continúa Engels---, pero ésta tiene también su reverso [... ] Con la extensión de la industria artesanal los campesinos, localidad tras localidad, son incorporados al movimiento industrial de la época moderna. Esta revolucionarización de las localidades agrícolas mediante la industria artesanal extiende la revolución industrial en Alemania a regiones mucho mayores de lo que la extendió en Inglaterra y Francia [...] Esto explica por qué en Alemania, en comparación con Inglaterra y Francia, el movimiento obrero revolucionario alcanzó una difusión tan acentuada en la mayor parte del país, en lugar de limitarse con exclusividad a los centros urbanos. Y esto, a su vez, explica el crecimiento sereno, firme e incontenible de este movimiento. En Alemania es claro de por sí que la insurrección victoriosa en la capital y en las otras grandes ciudades será posible sólo cuando también la mayoría de las pequeñas ciudades y la mayor parte de las zonas rurales estén maduras para la revolución~^^**^^.
Véase: no sólo "la significación unificadora del capitalismo'', sino también el éxito del movimiento obrero dependen del número de obreros fabriles y, además, ¡del número... de artesanos!
_-_-_^^*^^ Contribución al problema de la vivienda. (Ed.)
^^**^^ Lenin cita aquí, en traducción propia, pasajes del prólogo de la obra de Engels Contribución al problema de la vivienda. (Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., pág. 380. Ed.)
336¡Y nuestros excepcionalistas, desconociendo la organización puramente capitalista de la enorme mayoría de las industrias de los kustares rusos, las contraponen al capitalismo como una industria ``popular'', y calculan el ``porcentaje de la población que se encuentra a disposición directa del capitalismo" por el número de obreros fabriles! Esto ya recuerda el siguiente razonamiento del señor Krivenko: los marxistas quieren dirigir toda la atención hacia los obreros fabriles, pero como su número total es de 1 millón entre 100 millones de personas, sólo constituyen un pequeño rincón de la vida, y dedicarse a él es lo mismo que limitarse al trabajo en las instituciones corporativas o en las sociedades de beneficencia (núm. 12 de R. B. ). ¡¡Las fábricas y talleres son un rincón tan pequeño de la vida como las instituciones corporativas y las sociedades de beneficencia!! ¡Oh, genial señor Krivenko! ¿Sin duda son las instituciones corporativas las que fabrican los productos para toda la sociedad? ¿Tal vez precisamente el orden por el que se rigen las instituciones corporativas es el que explica la explotación y la expropiación de los trabajadores? ¿Tal vez precisamente en las instituciones corporativas es donde hay que buscar a los representantes de vanguardia del proletariado, capaces de alzar la bandera de la emancipación de los obreros?
No son extrañas semejantes cosas en labios de filósofos burgueses menores, pero es lamentable encontrar algo semejante en el señor Nik.-on.
En la página~393 de El capital, Marx ofrece datos sobre la composición de la población inglesa. En Inglaterra y en Gales había en 1861, en total, 20 millones de habitantes. La cantidad de obreros ocupados en las ramas principales de la industria fabril era de 1.605.440~^^*^^. Además, el número de criados era de 1.208.648, y en una nota a la segunda edición Marx indica el crecimiento singularmente rápido de esta última clase. ¡¡Figúrense ahora que _-_-_
^^*^^ 642.607 personas ocupadas en la industria textil, en la producción de medias y encajes (en nuestro país decenas de miles de mujeres ocupadas en la producción de medias y encajes se ven sometidas a la explotación más increíble de las ``comerciantes'', para las cuales trabajan. El salario es tan reducido |que llega a veces a 3 [sicl] kopeks por día! ¿No se encuentran ellas, señor Nik.-on, "a disposición directa del capitalismo"?); además, 565.835 personas ocupadas en las minas de carbón y de mineral de hierro, y 396.998 en todas las industrias y manufacturas de metales.
337 en Inglaterra hubiese ``marxistas'' que para juzgar acerca de la ``importancia unificadora del capitalismo" se pusiesen a dividif 1.600.000 por 20!! ¡¡¡Se obtendría un 8 por ciento: menos de una doceava parte!!! ¡Cómo, pues, se puede hablar de la ``misión" del capitalismo cuando éste no ha unificado ni una doceava parte de la población! ¡Y además aumenta con mayor rapidez la clase de los ``esclavos domésticos": una inversión estéril del ``trabajo nacional'', que testimonia que ``nosotros'', ingleses, seguimos "un camino equivocado"! ¡¿No es claro que ``nosotros'' tenemos que "buscar para nuestra patria otros caminos de desarrollo'', no capitalistas?!Hay aun otro punto en la argumentación del señor Nik.-on: al decir que nuestro capitalismo no tiene la misma significación unificadora que "es tan característica para la Europa occidental y que comienza a manifestarse con singular fuerza en América del Norte'', tiene en cuenta, evidentemente, el movimiento obrero. Así, nosotros debemos buscar otros caminos, ya que nuestro capitalismo no da origen a un movimiento obrero. Me parece que este argumento ya había sido anticipado por el señor Mijailovski, quien advertía sentenciosamente a los marxistas que Marx operaba con un proletariado ya creado. Y cuando un marxista le observó que él veía en la miseria sólo miseria, Mijailovski respondió del siguiente modo: esta observación, como de costumbre, ha sido tomada por entero de Marx. Pero si nos referimos a ese pasaje de Miseria de la filosofía ---agregaba---veremos que no es aplicable en nuestro caso y que nuestra miseria es sólo miseria. En realidad, sin embargo, en Miseria de la filosofía no veremos nada de eso. Marx habla allí de los comunistas de la vieja escuela, que ven en la miseria sólo miseria, sin advertir su aspecto revolucionario, destructor, que terminará por derrocar a la vieja sociedad~^^*^^. Es evidente que el señor Mijailovski se basa en la falta de " manifestación" del movimiento obrero para afirmar que dicho pasaje no es aplicable en nuestro caso. Con motivo de este razonamiento permítasenos observar, en primer lugar, que sólo el más superficial conocimiento de los hechos puede sugerir la idea de que Marx operaba con un proletariado ya creado. El programa comunista de Marx fue elaborado por él antes de 1848. ¿Qué movimiento _-_-_
^^*^^ Lenin se refiere a la formulación hecha por Marx en el segundo capítulo de Miseria de la filosofía, donde polemiza con Proudhon (Ed.) .
338 obrero~^^*^^ existía entonces en Alemania? No había entonces ni siquiera libertad política, y la actividad de los comunistas se limitaba a los círculos clandestinos (como ahora en nuestro país). El movimiento obrero sociaklemócrata, que ha demostrado a todos de modo evidente el papel revolucionario y unificador del capitalismo, surgió dos decenios más tarde, cuando la doctrina del socialismo científico se formó definitivamente, cuando se extendió con mayor amplitud la gran industria y apareció una pléyade de hombres talentosos y enérgicos que difundieron esa doctrina entre los obreros. Además de presentar bajo una luz falsa los hechos históricos, y olvidar la labor gigantesca realizada por los socialistas para infundir conciencia y sentido de organización al movimiento obrero, nuestros filósofos atribuyen a Marx las más absurdas concepciones fatalistas. Al decir de estos filósofos, según la concepción de Marx la organización y socialización de los obreros se operan espontáneamente y, por lo tanto, si nosotros, al ver el capitalismo no percibimos el movimiento obrero, es porque el capitalismo no cumple su misión, y no porque todavía sea poco eficaz nuestro trabajo organizativo y de propaganda entre los obreros. Ni siquiera vale la pena refutar este cobarde subterfugio filisteo de nuestros filósofos excepcionalistas: lo refuta toda la actividad de los socialdemócratas de todos los países, lo refuta cada discurso público de cualquier marxista. La socialdemocracia---dice con toda justicia Kautsky---es la unión del movimiento obrero con el socialismo. Y para que el papel progresista del capitalismo "se manifieste" también en nuestro país, nuestros socialistas deben poner con toda energía manos a la obra; deben elaborar de una manera más detallada la concepción marxista de la historia y de la realidad rusas, y hacer un estudio más sistemático, más concreto, de todas las formas de la lucha de clases y de la explotación, que en Rusia aparecen singularmente embrolladas y encubiertas. Deben además popularizar esta teoría, hacérsela conocer al obrero, deben ayudar a éste a asimilarla y elaborar la forma de organiza- _-_-_^^*^^ Se puede juzgar hasta qué punto era entonces numéricamente insignificante la clase obrera por el hecho de que 27 años después, en 1875, Marx escribía: ``El pueblo trabajador en Alemania está compuesto en su mayoría de campesinos y no de proletarios.'' |He aquí lo que significa ``operar [??] con un proletariado ya creado"!
(Lenin cita aquí el trabajo de Marx "Crítica del programa de Gotha''. Véase C. Marx y F. Engeb, ob. cit., pag. 463. Ed.)
339 ci\'on más adecuada a nuestras condiciones para la difusión de las ideas socialdemócratas y para unir a los obreros ij convertirlos en una fuerza política. Y los socialdemócratas rusos, lejos de haber dicho jamás que han terminado ya, que han completado esta tarea de ideólogos de la clase obrera (tarea que no tiene fin), siempre han subrayado que no han hecho más que iniciarla, que se necesitará el esfuerzo de multitud de personas a fin de crear algo sólido.Además de la insatisfactoria y escandalosamente estrecha comprensión de la teoría de Marx, esta objeción corriente acerca de que nuestro capitalismo no desempeña un p^pel progresista, parece también basarse en la absurda idea de un mítico ``régimen popular".
Cuando ``los campesinos" en la famosa ``comunidad rural" se dividen en pobres V ricos, en representantes del proletariado y del capital (del comercial en particular) no quieren ver en esto un capitalismo embrionario, medieval, y, dejando a un lado la estructura política y económica del campo, parlotean, en sus búsquedas de ``otros caminos para la patria'', sobre los cambios de la forma de posesión de la tierra por los campesinos, con lo aue confunden imperdonablemente la forma de organización económica, como si en el seno de la misma ``comunidad rural igualitaria" no floreciese en nuestro país In diferenciación puramente burguesa de los campesinos. Y cuando este capitalismo, al desarrollarse, rebasa los marros estrechos del capitalismo medieval, rural, destruye el poder feudal de la tierra y obliga al campesino hace ya mucho tiempo desvalijado totalmente y hambriento, después de haber dejado la tierra a la comunidad pnra su distribución igualitaria entre los kulaks triunfantes, a abandonar su localidad, a peregrinar por toda Rusia, pasando grandes intervalos de tiempo sin trabajo, a conchabarse hoy con un terrateniente, mañana ron un contratista en las obras de construcción de un ferrocarril, después cómo trabaiador urbano o como peón de un campesino rico, etc.; cuando este `` campesino'', cambiando de patronos por toda Rusia, ve aue en todas partes a donde llega es víctima del más desvergonzado pillaje; ve míe al mismo tiempo saquean a otros desposeídos como él: ve que lo desvalija, no necesariamente "el señor'', sino también "su hermano mujik'', siempre y cuando éste posea dinero para la compra de fuer/a de trabajo; ve cómo en todas partes el gobierno está al servicio de sus patronos, coartando los derechos de los obreros y reprimiendo como si fuesen motines todo intento de defender sus derechos más elementales; ve cómo es cada vez más y más 340 arduo el trabajo del obrero ruso, cómo crece cada vez con mayor rapidez la riqueza y el lujo---mientras la situación del obrero empeora día a día, la expropiación se intensifica y el paro forzoso se convierte en norma---, en tiempos como estos, nuestros críticos del marxismo buscan otros caminos para la patria, en tiempos como estos se dedican a considerar el profundo problema de si se puede reconocer aquí el papel progresista del capitalismo, teniendo en cuenta el lento crecimiento del número de obreros fabriles, y si no hay que rechazar nuestro capitalismo y considerarlo un camino equivocado puesto que ``está cumpliendo mal, muy mal, sv misión histórica".
¿No es esta en verdad una ocupación elevada, de gran contenido humano?
Y qué doctrinarios estrechos son esos malvados marxistas, cuando dicen que buscar otros caminos para la patria mientras en Rusia existe por doquier la explotación capitalista del trabajador, significa huir de la realidad a la región de las utopías, cuando hallan que no es nuestro capitalismo el que cumple mal su misión, sino que son los socialistas rusos quienes no quieren comprender que soñar con el apaciguamiento de la secular lucha económica de las clases antagónicas de la sociedad rusa significa caer en un estado a lo Manílov~^^*^^, no quieren comprender que hay que esforzarse por infundir conciencia a esta lucha y organizaría para ello, emprender la labor socialdemócrata.
__b_b_b__Como conclusión no podemos dejar de señalar otro ataque del señor Nik.-on contra el señor Struve, en ese mismo núm. 6 de R. B.
``Es forzoso dirigir la atención---dice el señor Nik.-on a cierta particularidad de los métodos polémicos del señor Struve. Escribió para el público alemán, en una revista alemana seria, y empleó procedimientos al parecer totalmente inadecuados. Hay que pensar que no sólo el público alemán, sino inclusive el ruso ha alcanzado 'la edad adulta' para que pueda dejarse influir por los diferentes 'espantajos' de que está plagado su artículo. Expresiones como `utopía', `programa reaccionario' y otras semejantes aparecen en cada una de sus columnas. Pero, ¡ay!, estas `palabras terribles' no _-_-_
^^*^^ Manílov: uno de los personajes de la obra de N. Gógol Almas muertas, arquetipo de soñador abúlico, charlatán inactivo y frivolo. (Ed .)
341 producen ya, decididamente, el efecto que por lo visto espera el señor Struve" (pág. 128).Intentemos ver si en esta polémica de los señores Nik.-on y Struve se han empleado ``procedimientos inadecuados'', y si así fuera, quién los ha empleado.
El señor Struve es acusado de emplear ``procedimientos inadecuados" porque en un artículo serio quiere influir sobre el público con ``espantajos'' y ``palabras terribles".
Emplear ``espantajos'' y ``palabras terribles" significa dar una caracterización del adversario que constituye una áspera censura, no fundamentada con claridad y precisión, y que no se desprende de manera inevitable de los conceptos de quien escribe (conceptos expuestos en forma definida), sino que sólo expresa el deseo de injuriar y pulverizar.
Es evidente que sólo este último rasgo es el que convierte los epítetos resueltamente negativos en ``espantajos''. Pues el señor Slonimski expresó su opinión sobre el señor Nik.-on en términos bruscos, pero como al hacerlo formulaba con claridad y exactitud su punto de vista de liberal corriente, incapaz en absoluto de comprender el carácter burgués del actual estado de cosas, formulaba con plena nitidez sus prodigiosos argumentos, se le puede acusar de cuanto se quiera, pero no de emplear ``procedimientos inadecuados''. El señor Nik.-on también opinó en términos bruscos sobre el señor Sloni'^sk;. citando entre otras cosas, como algo edificante y aleccionador, las palabras de Marx, ``que se han justificado también en nuestro país" (es el señor Nik.-on quien lo reconoce), acerca del carácter reaccionario tf utópico de la defensa de la pequeña producción artesanal y de la pequeña propiedad campesina, defensa en la que está empeñado el señor Slonimski, y lo acusó de ``estrechez mental'', de ingenuidad, etc. Aclaramos que el artículo del srñor Nik.-on está ``plagado'' de los mismos epítetos ( subrayados) que el del señor Struve, pero nosotros no podemos hablar de ``procedimientos inadecuados'', pues todo está fundamentado, todo se desprende de determinado punto de vista y de determinado sistema de concepciones del autor, que pueden ser falsos, p?ro que una vez aceptados ya no permiten sino tratar al adversario como a un utopista ingenuo, me/quino y reaccionario.
Veamos ahora qué sucede con el artículo del señor Struve. Acusa al señor Nik.-on de utopismo, que desemboca inevitablemente en un programa reaccionario, y de ingenuidad y señala con 342 entera claridad las razones por las cuales ha llegado a esta conclusión. Primera: el señor Nik.-on quiere la ``socialización de la producción'', y para ello ``apela a la sociedad [sícl] y al Estado''. Esto ``demuestra que el economista ruso desconoce por completo la doctrina de Marx sobre la lucha de clases y sobre el Estado''. Nuestro Estado es ``representante de las clases gobernantes''. Segundo: ``Si se contrapone al capitalismo real un régimen económico imaginario, cosa que debe suceder sencillamente porque nosotros lo queremos; dicho en otras palabras, si se quiere la socialización de la producción al margen del capitalismo, esto sólo testimonia una interpretación ingenua, que no corresponde a la historia''. Con el desarrollo del capitalismo, con la eliminación de la economía natural, con la reducción de la población rural, ``la nación moderna saldrá de las tinieblas en las que todavía se encuentra en nuestra época patriarcal (hablamos de Rusia), saldrá a la clara luz de la lucha abierta de clases, y para la socialización de la producción habrá que buscar otras fuerzas y factores".
Pues ¿no es esta acaso una argumentación harto clara y precisa? ¿Se puede acaso poner en duda la verdad de las referencias específicas del señor Struve a las ideas del autor? ¿Acaso el señor Nik.-on en realidad tomó en consideración la lucha de clases, propia de la sociedad capitalista? No. Habla de la sociedad y del Estado y olvida esa lucha, la desecha. Dice, por eiemplo, nue el Estado ha apoyado al capitalismo en lucrar de socializar el trabajo por medio de la comunidad rural, etc. Es evidente que considera que el Estado podía actuar de una manera o de la otra, v que por consiguiente está situado al margen de las clases. ¿No resulta claro que acusar al señor Struve de recurrir a ``espantajos'' es una injusticia -flagrante? ¿No es claro que la persona que piensa que nuestro Estado es un Estado de clase no puede dejar de considerar Utopista ingenuo y reaccionario a quien se dirige a dicho Estado para pedirle la socialización del trabajo, es decir, la eliminación de las clases gobernantes? Es más: cuando se acusa al adversario de emplear ``espantajos'' y se silencia al mismo tiempo el criterio del cual se desprende su opinión, a pesar de que lo ha expuesto con claridad; cuando además se lo acusa en una revista sometida a la censura, a la cual no tiene acceso ese criterio, ¿no cabf n^nsar que este es ``un procedimiento completamente inadecuado"?
Sigamos. El señor Struve formula el segundo argumento con no menos nitidez. Que la socialización del trabajo al margen del 343 capitalismo, por medio de la comunidad rural, es un régimen imaginario, es algo indudable pues 110 existe en la realidad. El propio señor Nik.-on pinta así esta realidad: hasta 1861 las unidades productoras eran la ``familia'' y la ``comunidad rural" (Ensayos, págs. 106--107). Esta ``producción pequeña, dispersa, que se bastaba a sí misma, no podía desarrollarse de una manera considerable, razón por la cual se caracterizaba por ser extremadamente rutinaria, poco productiva''. El cambio posterior consistió en que ``la división social del trabajo iba siendo cada vez más profunda''. Por consiguiente, el capitalismo rompió las estrechas fronteras de las primitivas unidades de producción y socializó el trabajo en toda la sociedad. También el señor Nik.-on reconoce esta socialización del trabajo por nuestro capitalismo. Por eso, al querer apoyarse para la socialización del trabajo, no en el capitalismo, que ya ha socializado el trabajo, sino en la comunidad rural, cuya descomposición trajo consigo precisamente, POR PRIMERA VEZ, la socialización del trabajo EN TODA LA SOCIEDAD, es un utopista reaccionario. He aquí el pensamiento del señor Struve. Se lo puede considerar acertado o erróneo, pero no se puede negar que su acerba crítica al señor Nik.-on se desprende con lógica inevitabilidad de esta opinión, y por ello es impropio hablar de ``espantajos''.
Más aun. Cuando el señor Nik.-on termina su polémica con el señor Struve atribuyendo a su adversario el deseo de desposeer de la tierra a los campesinos ``(si por programa progresista se entiende desposeer de la tierra a los campesinos [... ] el autor de los Ensayos es un conservador'')---a pesar de la declaración explícita del señor Struve de que quiere la socialización del trabajo, la quiere a través del capitalismo y para ello desea apoyarse en las fuerzas que aparecerán bajo "la clara luz de la lucha abierta de clases"---, esto sólo puede llamarse una versión diametralmente opuesta a la verdad. Y si se tiene en cuenta que en la prensa sometida a la censura el señor Struve no podía hablar de las fuerzas que actúan a la clara luz de la lucha de clases, y que por consiguiente el adversario del señor Nik.-on fue amordazado, entonces difícilmente podrá ponerse en duda que el procedimiento del señor Nik.-on es "un procedimiento por completo inadecuado".
[344]
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Apéndice III
Al hablar de una comprensión estrecha del marxismo, me refiero a los marxistas mismos. No se puede dejar de observar a este propósito que el marxismo es escandalosamente empequeñecido y tergiversado cuando nuestros liberales y radicales se toman la tarea de exponerlo en las páginas de la prensa legal. ¡Qué exposición! ¡Piénsese sólo de qué manera hay que mutilar esta doctrina revolucionaria para hacerla caber en el lecho de Procusto de la censura rusa! Y nuestros autores realizan con toda tranquilidad semejante operación: en su exposición el marxismo queda casi reducido a la doctrina de cómo experimenta su desarrollo dialéctico, bajo el régimen capitalista, la propiedad individual, basada en el trabajo del propietario, cómo se convierte en su negación y después se socializa. Y con aire de seriedad ven en este ``esquema'' todo el contenido del marxismo, dejan a un lado todas las particularidades de su método sociológico, dejan a un lado la doctrina de la lucha de clases, dejan a un lado la finalidad directa de la investigación: exponer todas las formas de antagonismo y de explotación para ayudar al proletariado a suprimirlas. No es extraño que el resultado sea algo tan gris y estrecho, que nuestros radicales no cesan en sus lamentaciones a propósito de los pobres marxistas rusos. ¡No es para menos! ¡El absolutismo ruso y la reacción rusa no serían absolutismo y reacción si bajo su existencia se pudiese exponer íntegra, exacta y plenamente el marxismo, y explicar a fondo sus conclusiones! Y si nuestros liberales y radicales conociesen como es debido el marxismo (aunque sólo fuese por la literatura alemana), les daría vergüenza mutilarlo así en las páginas de una prensa sometida a la censura. Si no se puede exponer un teoría, callen o hagan la reserva de que están muy lejos de exponerlo todo, que omiten lo más esencial, ¿pero por qué entonces presentar fragmentos y alborotar luego hablando de su estrechez?
345Sólo así se puede llegar al absurdo, sólo posible en Rusia, de que se considere marxistas a personas que no tienen ni idea de la lucha de clases, del antagonismo necesariamente inherente a la sociedad capitalista, y del desarrollo de ese antagonismo, a personas que no tienen idea del papel revolucionario del proletariado; inclusive a personas que presentan abiertamente proyectos burgueses, con tal que contengan palabras ``economía monetaria'', su ``necesidad'' y otras expresiones por el estilo, que requieren todo el profundo ingenio de un señor Mijailovski para ser estimadas como específicamente marxistas.
Pero Marx consideraba que todo el valor de su teoría residía en que ``por su misma esencia es una teoría crítica~^^*^^ y revolucionaria''~^^**^^. Y esta última cualidad es, en efecto, inherente al marxismo por entero y sin ningún género de duda, porque dicha teoría se plantea directamente la tarea de poner al descubierto todas las formas de antagonismo y explotación en la sociedad moderna, estudiar su evolución, demostrar su carácter transitorio, la inevitabilidad de su conversión en otra forma distinta, y servir así al proletariado, para que éste termine lo antes posible y con la mayor facilidad posible, con toda explotación. La insuperable y sugestiva fuerza que atrae hacia esta teoría a los socialistas de todos los países, consiste precisamente en que combina la cualidad de ser rigurosa y sumamente científica (siendo como es la última palabra de la ciencia social) con la de ser revolucionaria, y las combina, no por casualidad, ni sólo porque el fundador de la doctrina unía en sí las cualidades del científico y del revolucionario, sino que las combina en la teoría misma, en forma intrínseca e indisoluble. En efecto, como tarea de la teoría, como finalidad de la ciencia, se plantea aquí, en forma directa, el ayudar a la clase de los oprimidos en su lucha económica real.
_-_-_^^*^^ Obsérvese que Marx habla aquí de la crítica materialista, la única a l;i cine considera científica, es decir, la crítica que compara los hechos políticos, jurídicos, sociales, los de la vida cotidiana y otros con la economía, con el sistema cíe las relaciones de producción, con los intereses de las clases que mevilableiniMite se van formando sobre la base de todas las relaciones sociales antagónicas. Difícilmente habrá quien ponga en duda que las relaciones sociales rasas son antagónicas; pero nadie intentó aún tomarlas como fundamento para luí critica.
^^**^^ Véase el Epílogo de Marx a la 2' edición del tomo I de. El vapltnl, <}d. cif., págs. 9-15. (E4.)
346``Nosotros no decimos al mundo: 'Deja de luchar, toda tu lucha no vale nadaf. Nosotros le damos la verdadera consigna de lucha"~^^*^^.
Por consiguiente, la tarea directa de la ciencia, según Marx, consiste en dar una verdadera consigna de la lucha, es decir, saber presentar objetivamente dicha lucha como producto de determinado sistema de relaciones de producción, saber comprender la necesidad de esa lucha, su contenido, el curso y las condiciones de su desarrollo. No se puede dar ``una consigna de lucha" sin estudiar en todos sus detalles cada una de sus formas, sin seguir cada uno de sus pasos, en su tránsito de una forma a otra, para saber determinar la situación en cadr momento concreto, sin perder de vista el carácter general de la lucha, su objetivo general: la destrucción completa y definitiva de toda explotación y de toda opresión.
Inténtese comparar la teoría crítica y revolucionaria de Marx con esa tontería insulsa que ``nuestro conocido" N. Mijailovski expuso en su crítica, y luego combatió, y resultará asombroso que pueda haber en realidad hombres que se consideren ``ideólogos de la clase trabajadora'', y se conformen... con la ``moneda desgastada" en que convierten nuestros autores la teoría de Marx, despojándola de todo lo que tiene de vital.
Inténtese comparar las exigencias de esta teoría con nuestra literatura populista, que también responde al deseo de ser la expresión ideológica de los trabajadores, una literatura dedicada a la historia y al estado actual de nuestro sistema económico en general y de los campesinos en particular, y resultará asombroso que los socialistas hayan podido conformarse con una teoría que se limitaba a estudiar v describir las calamidades y a moralizar a propósito de ellas. El régimen de servidumbre es presentado, no como una forma determinada de organización económica, que engendró una explotación determinada, determinadas clases antagónicas, determinadas instituciones políticas, jurídicas, etc., sino simplemente como abusos de los terratenientes y como una injusticia respecto de los campesinos. La reforma campesina es presentada, no corno el choque de determinados formas v clases económicas, sino como una medida cíe las autoridades, ``que eligiVrori" _-_-_
~^^*^^ Lenin hace referencia a la carta de Marx a Ruge, de setiembre de 1843; la cita más extensamente en la pág. 195 del presente tomo. (Ed.)
347 por error ``un camino equivocado'', a pesar de sus inmejorables intenciones. La Rusia de los tiempos posteriores a la reforma es presentada como una desviación del verdadero camino, acompañada por calamidades para el trabajador, y no como determinado sistema de relaciones antagónicas de producción, que tiene determinado desarrollo.Ahora, por lo demás, el descrédito de esta teoría es indudable, y cuanto antes comprendan los socialistas rusos que no puede haber, dado el nivel actual de conocimientos, una teoría revolucionaria fuera del marxismo, cuanto antes dirijan todos sus esfuerzos a la aplicación de esa teoría a Rusia, en el sentido teórico y en el práctico, tanto más certero y rápido será el éxito de la labor revolucionaria.
__b_b_b__Para ilustrar de una manera patente la corrupción que provocan los señores ``amigos del pueblo'' en ``el pobre pensamiento ruso" contemporáneo, con su llamamiento a la intelectualidad a ejercer su influencia cultural sobre ``el pueblo" para ``la creación" de una industria bien organizada y justa, etc., trascribiremos la opinión de personas de criterios diametralmente opuestos a los nuestros: los partidarios de "Naródnoie Pravo'', esos descendientes directos e inmediatos de "Naródnaia Volia''. Véase el folleto Un •problema vital, 1894, editorial del partido "Naródnoie Pravo".
Después de refutar en forma magnífica a esa clase de populistas que dicen ``que de ninguna manera, ni siquiera en una situación de amplia libertad, debe Rusia abandonar su organización económica, que asegura [!] al trabajador una situación independiente en la producción''; que dicen: ``no necesitamos reformas políticas, sino reformas económicas sistemáticas y planificadas'', los partidarios de ``Naródnoie Pravo" continúan:
``No somos defensores de la burguesía, y menos aun admiradores de sus ideales, pero si el destino adverso diera al pueblo a elegir: 'reformas económicas planificadas' bajo la protección de los superintendentes de los zemstvos, que las protegen celosamente de los atropellos de la burguesía, o de la misma burguesía sobre la base de la libertad política, es decir, en condiciones que aseguren al pueblo la defensa organizada de sus intereses, consideramos que el pueblo saldría sencillamente ganando si eligiera la última. En nuestro país no hay ahora 'reformas políticas' que amenacen arrebatar al pueblo la seudoindependencia de su organización 348 económica, y hay lo que todos y en todas partes se han habituado a considerar política burguesa, que se expresa en la más escandalosa explotación del trabajo del pueblo. En nuestro país no hay libertad, ni amplia ni reducida, pero sí existe la protección de los intereses de casta con la que han dejado de soñar los terratenientes y capitalistas de los países constitucionales. En nuestro país no hay 'parlamentarismo burgués'; a la sociedad le está vedado el acceso a las funciones de gobierno, pero sí existen los señores Naidénov, Morózov, Kasi y Belov~^^*^^, que exigen la erección de una muralla china que proteja sus intereses, al lado de los representantes 'de nuestra nobleza fiel', que han llegado inclusive a exigir para sí un crédito gratuito de 100 rublos por clesiatina. Se los invita a participar en comisiones, se los escucha con respeto, su palabra tiene una importancia decisiva en los asuntos más trascendentales de la vida económica del país. Y al mismo tiempo, ¿quién interviene en defensa del pueblo y dónde? ¿Ellos, los superintendentes de los zemstvos? ¿No es para el pueblo para quien se proyectan las cuadrillas de obreros agrícolas? ¿No se declara ahora, con franqueza rayana en el cinismo, que se ha dado al pueblo los nadiel sólo para que pague los impuestos y tributos, como expresa en una circular el gobernador de Vologdá? Éste no hizo más que formular y decir en voz alta lo que con su política realiza fatalmente la autocracia, o, dicho más exactamente, el absolutismo burocrático".
Por confusas que sean todavía las ideas de los partidarios de "Naródnoie Pravo" sobre "el pueblo" cuyos intereses quieren defender, sobre "la sociedad" en la cual continúan viendo el órgano digno de confianza para la protección de los intereses del trabajo, en todo caso hay que reconocer que la formación del partido "Naródnoie Pravo" es un paso adelante, un paso en el sentido de abandonar definitivamente las ilusiones y los sueños en "otros caminos para la patria'', en el sentido de reconocer sin temor los verdaderos caminos y, sobre su base, buscar elementos para la lucha revolucionaria. Aquí se descubre con claridad la tendencia a la formación de un partido democrático. Hablo sólo de la " tendencia'', porque los partidarios de "Naródnoie Pravo'', por desgracia, no aplican consecuentemente su punto de vista fundamental. Todavía hablan de la unificación y alianza con los socialistas, sin querer comprender que arrastrar a los obreros al simple radica- _-_-_
~^^*^^ Se trata de grandes financistas e industriales rusos. (Ed.)
349 lismo político sólo significa separar a los intelectuales obreros de la masa obrera, significa condenar a la impotencia el movimiento obrero, porque éste puede ser fuerte únicamente sobre la base de la defensa plena y completa de los intereses de la clase obrera, sobre la base de la lucha económica contra el capital, lucha que se funde indisolublemente con la lucha política contra los servidores del capital. No quieren comprender que la "unificación" de todos los elementos revolucionarios se consigue mucho mejor mediante la organización por separado de los representantes de los diferentes intereses~^^*^^ y la acción conjunta, en determinados casos, de ambos partidos. Todavía llaman a su partido " socialrevolucionario" (véase el Manifiesto del partido "Naródnoie Pravo'', de fecha 19 de febrero de 1894), aunque al mismo tiempo se limitan exclusivamente a reformas políticas y eluden con gran escrupulosidad nuestras ``malditas'' cuestiones socialistas. Un partido que con tanto ardor llama a la lucha contra las ilusiones, no debería alentar ilusiones en los demás con las primeras palabras de su Manifiesto; no debería hablar de socialismo allí donde no hay más que constitucionalismo. Repito, sin embargo, que no es posible formarse una opinión correcta de los partidarios de " Naródnoie Pravo" si no se tiene en cuenta que proceden de los adeptos de "Naródnaia Volia''. No se puede dejar de reconocer por eso que están dando un paso adelante, al abrazar una lucha exclusivamente política, que no tiene relación con el socialismo, en un programa exclusivamente político. Los socialdemócratas desean con toda el alma, el éxito de los partidarios de "Naródnoie Pravo'', desean el crecimiento y desarrollo de su partido, desean que estrechen lazos de unión con aquellos elementos sociales que se declaran a favor del régimen económico existente~^^**^^ y cuyos intereses inmediatos están real e íntimamente ligados a la democracia. _-_-_^^*^^ Son ellos mismos quienes protestan contra la fe en el poder taumatúrgico de la intelectualidad, ellos son los que hablan de la necesidad de atraer a la lucha al pueblo mismo. Para eso es necesario ligar esta lucha con determinados intereses de la vida cotidiana; es necesario, por consiguiente, diferenciar los distintos intereses e incorporarlos por separado a la lucha. . . Pero si estos distintos intereses se esfuman detrás de reivindicaciones únicamente políticas, comprensibles sólo para la intelectualidad, ¿no significa ello retroceder de nuevo, limitarse otra vez a la lucha de la sola intelectualidad, cuya impotencia acaba de ser reconocida?
^^**^^ (Es decir, capitalista), y no a favor de la negación necesaria de este régimen y de la lucha despiadada contra él.
350No podrá sostenerse por mucho tiempo el populismo conciliador, cobarde, sentimental y soñador de los ``amigos del pueblo'', cuando se vea atacado desde dos lados: por los radicales políticos, por ser capaces de expresar confianza en la burocracia y no comprender la necesidad absoluta de la lucha política; y por los socialdemócratas, por intentar actuar poco menos que como socialistas, aun cuando no tienen la menor relación con el socialismo, ni la menor idea de las causas de la opresión del trabajador y del carácter de la presente lucha de clases.
[351] __ALPHA_LVL1__ EL CONTENIDO ECONÓMICO DEL POPULISMOA propósito del libro de P. Struve, Notas críticas acerca del desarrollo económico de Rusia. San Petersburgo, = 1894^^35^^
Escrito entre fines de 1894 y comienzos de 1895.
Publicado en 1895 en la recopilación Materiales para la caracterización de nuestro desarrollo económico.
San Petersburgo. Firmado: K. Tulin.
Se publica de acuerdo con el texto de la recopilación Materiales para la caracterización de nuestro desarrollo económico. Cotejado con el texto de la recopilación: V. Ilin. En doce años, 1907.
[352] ~ [353] MATEPIAJIbl Kl XAPAKTEPHCTHK* HUEN X03flÍICTBEHHhrO PA3BHTIII. CBOTOHKb CTAlEff. . B. CollKna, OiptMMU 1»,X U 1895 Portada de la recopilación en la que fue publicado el trabajo
de V. T. Lenin, El contenido económico del populismo y su
crítica en el libro del señor Strtive.
1895.
El mencionado libro del señor Struve es una crítica sistemática del populismo, tomada esta palabra en su sentido amplio, como doctrina teórica que resuelve de un modo determinado todos los problemas sociológicos y económicos más importantes, y como ``sistema de dogmas de economía política" (pág. VII). El solo planteamiento de esta tarea podría conferir al libro un gran interés; pero en este aspecto es todavía más importante el punto de vista desde el cual se hace la crítica. De ello nos dice el autor en el prefacio:
``Aunque comparte en algunas cuestiones fundamentales los conceptos que han quedado totalmente definidos en la literatura, él [el autor] no se considera en absoluto atado a la letra y al código de doctrina alguna. No se ha contagiado de ortodoxia" (IX).
Todo el contenido del libro evidencia que por esos ``conceptos que han quedado totalmente definidos en la literatura'', se sobrentiende las concepciones marxistas. Cabe preguntarse: ¿cuáles son las premisas ``fundamentales'' del marxismo que el autor admite y cuáles las que rechaza? ¿Por qué? ¿En qué medida? El autor no responde de manera directa a la pregunta. Por ello se hace necesario analizar en detalle el libro para establecer qué hay en él de marxista, cuáles tesis de la doctrina acepta el autor y en qué medida las sostiene de modo consecuente, así como cuáles tesis rechaza y qué resulta en estos casos.
El contenido de la obra es extraordinariamente diverso: en primer lugar, el autor expone el ``método subjetivo en sociología'', admitido por nuestros populistas, lo critica y le opone el "método del materialismo histórico-económico''. Después hace la crítica económica del populismo basándose, en primer lugar, en la " experiencia de la humanidad" (pág. IX) y, en segundo lugar, en datos de la historia económica y de la realidad rusas. También 356
se someten a crítica, al mismo tiempo, los dogmas de la economía política populista. Esta diversidad del contenido (completamente inevitable cuando se critica, una de las más importantes tendencias de nuestro pensamiento social) determina la manera en que se efectúa nuestro análisis: seguiremos, paso a paso, la exposición del autor, deteniéndonos en cada uno de sus argumentos.
__b_b_b__Pero antes de pasar al análisis del libro, creo necesario detenerme para dar una explicación previa. El objetivo que en el presente artículo se persigue es la crítica del libro del señor Struve desde el punto de vista de un hombre que ``comparte'' en todas (y no sólo en ``algunas'') ``las cuestiones fundamentales, los conceptos que han quedado totalmente definidos en la literatura".
Esos conceptos fueron expuestos reiteradas veces, para criticarlos, en las páginas de la prensa liberal y populista, embrollándolos de manera monstruosa; es más, desvirtuándolos, adulterándolos con el hegelianismo, con la ``creencia de que cada país debe pasar ineludiblemente por la fase del capitalismo" y con otros muchos disparates puramente de Nóvoie Vremia, y que nada tienen que ver con dichos puntos de vista.
Se desvirtuó sobre todo el aspecto práctico de la doctrina, su aplicación a las condiciones de Rusia. Nuestros liberales y nuestros populistas, que no quieren comprender que el punto de partida de la doctrina del marxismo ruso es un enfoque de la realidad rusa completamente distinto del que ellos sustentan, compararon esa doctrina con, su vieja idea de dicha realidad y llegaron a conclusiones que, además de ser completamente incongruentes, constituyen monstruosas acusaciones a los marxistas.
Por ello me parece imposible comenzar el análisis del libro del señor Struve sin fijar antes con toda nitidez mi actitud hacia el populismo. Es más, una comparación previa de los puntos de vista populista y marxista es necesaria para aclarar muchos pasajes del libro que estudiamos, ya que se limita a tratar el lado objetivo de la doctrina y deja casi totalmente a un lado las conclusiones prácticas.
Esa comparación nos permitirá ver qué puntos de partida comunes tienen el populismo y el marxismo, y en qué consiste su diferencia esencial. Para hacer la comparación conviene más tomar el viejo populismo ruso, ya que, en primer lugar, es incomparablemente superior al contemporáneo (representado por 357 publicaciones como Riisskoie Bogatbtvo) por su coherencia y claridad, y en segundo lugar porque brinda una imagen más completa de las mejores características del populismo, admitidos en algunos aspectos por el marxismo.
Tomemos una de esas prafession de foi~^^*^^ del viejo populismo ruso y sigamos al autor paso a paso.
_-_-_^^*^^ En francés en e! original. (Ed.)
[358] __NUMERIC_LVL2__ CAPÍTULO I __ALPHA_LVL2__ COMENTARIOS A LA PROFESSION DE FOI POPULISTAEn el tomo CCXLII de Otiéchestvienne Zapiski~^^*^^ apareció, sin firma, el artículo ``Nuevos brotes en el campo popular'', que destaca con fuerza los aspectos progresistas del populismo, oponiéndolos al liberalismo ruso.
El autor empieza por afirmar que ``hoy'' se considera ``casi como una traición" protestar contra los ``hombres que surgen del seno del pueblo y alcanzan una elevada posición social".
Hace poco, un asno literario soltó un par de coces a Otiéchestviennie Zapiski, por su pesimismo respecto del pueblo; así se expresó con motivo de una breve reseña sobre el libro de Zlatovratski, en el cual no hay más pesimismo que el que expresa el autor al referirse a la usura y a la influencia corruptora del dinero; después, cuando G. Uspenski escribió los comentarios a sus últimos ensayos (Otiéch, Zapiski, núm. 11, 1878), la charca liberal se alborotó, lo mismo que en el cuento... y de golpe y porrazo aparecieron tantos defensores del pueblo, que nos asombramos verdaderamente de que nuestro pueblo tuviera tantos amigos [...]. No puedo menos que ver con simpatía [. . . j ese planteamiento acerca de la bella campiña y de la actitud que hacia ella muestran los mozalbetes de la literatura, o mejor dicho, no los mozalbetes, sino los viejos verdes de la aristocracia y sus lacayos, y esa joven capa de comerciantes [. . .J. Cantar serenatas al campo y "hacerle caídas de ojos" no significa en absoluto amarlo y respetarlo, del mismo modo que señalar sus defectos no significa tenerle inquina. Si se le pregunta al propio Uspenski [. . . ] qué le es más afín, en qué ve más garantías del futuro, en el campo o en las capas de la antigua nobleza y de la nueva clase media, contestará, sin la menor duda: ``En el campo".
Este pasaje es muy característico. Evidencia con toda nitidez, en primer lugar, en qué consiste la esencia del populismo: en la _-_-_
^^*^^ Año 1879, Sovremiénnoie Obozrenie, núm. 2, págs. 125--152.
359 protesta, desde el punto de vista- del campesino, del pequeño productor, contra lo feudal (la capa de la antigua nobleza) y contra el espíritu burgués (la capa de la nueva clase media) en Rusia. Al mismo tiempo, muestra, en segundo lugar, el carácter soñador de esa protesta, su divorcio de la realidad.¿Acaso el ``campo'' existe fuera de los regímenes de la ``antigua nobleza" o de la ``nueva clase media"? ¿Acaso los representantes de la una y de la otra no modelaban y modelan el ``campo'' a su manera? El campo es precisamente una ``capa'', en parte formada por la ``antigua nobleza" y en parte por la ``nueva clase media''. Por más vueltas que se le dé---siempre, claro está, que se limite uno a ver la realidad (esto es lo único de que se trata), y no las posibilidades---, no encontrarán en él ninguna tercera ``capa''. Y si los populistas la encuentran, es porque los árboles les impiden ver el bosque, porque la forma de posesión de la tierra por algunas comunidades campesinas les impide ver la organización económica de toda la economía social rusa. Esa organización, que trasforma al campesino en un productor de mercancías, hace de él un pequeño burgués, un pequeño propietario rural aislado que produce para el mercado; en virtud de ello, esta organización excluye la posibilidad de buscar ``garantías para el futuro" detrás v obliga a buscarlas delante, a no buscarlas en el ``campo'', donde la combinación de las capas constituidas por la ``antigua nobleza" y la ``nueva clase media" agrava terriblemente la situación del trabajo y lo priva de la oportunidad de luchar contra los jefes cíe la capa de la ``nueva clase media'', ya que la oposición entre los intereses de éstos y los del trabajo no ha alcanzado suficiente desarrollo; obliga a buscarlas en la capa de la ``nueva clase media" enteramente desarrollada y depurada por completo de los encantos de la "antigua nobleza'', en esa capa que ha socializado el trabajo, y que ha hecho culminar y esclarecido esa oposición social que en el campo se halla aún en estado embrionario y reprimido.
Ahora conviene señalar las diferencias teóricas que existen entre las doctrinas que llevan al populismo y al marxismo, entre la interpretación de la realidad y la historia de Rusia por uno y por otro.
Sigamos al autor.
Asegura a los ``señores anímicamente indignados'' que Uspenski comprende la relación que la pobre/a del pueblo guarda con su moral~ 360
mejor que muchos admiradores del campo para los cuales [. . . ] éste es [. . . ] una especie de pasaporte liberal de esos que en érjocas semejantes a las que estamos viviendo se agencian, por lo común, todos los burgueses listos y de espíritu práctico.
¿Por qué cree usted, señor populista, que ocurre una cosa tan ofensiva y dolorosa para alguien que desea representar los intereses del trabajo, como es la trasformación en ``pasaporte liberal" de aquello que él considera la ``garantía para el futuro"? Ese futuro debe excluir a la burguesía, pero la forma que usted propicia para llegar a ese futuro, no sólo no tropieza con la hostilidad de los ``burgueses listos y de espíritu práctico'', sino que éstos la aceptan complacidos, y la toman como ``pasaporte''.
¿Cree usted que sería concebible algo tan escandaloso si no señalara las ``garantías para el futuro" no allí donde las contradicciones sociales propias del régimen en el que mandan los `` burgueses listos y de espíritu práctico'', se encuentran poco desarrolladas, en estado embrionario, sino allí donde están desarrolladas al máximo, hasta el nec plus ultra, y, por consiguiente, no es posible limitarse a paliativos y medias tintas, allí donde los deüderata~^^*^^ de los trabajadores no pueden ser utilizados en provecho propio, allí donde la cuestión se plantea de manera tajante?
¿No dice usted mismo, más adelante, lo siguiente?:
Los pasivos amigos del pueblo no mueren comprender el hecho tan simple de oue en la sociedad todas las fuerzas activas se dividen por lo común en dos de la misma potencia y opuestas la una a la otra, y que las fuerzas pasivas, que en apariencia no participan en la lucha, sirven a la fuerza que en ese momento prevalece (pág. 132).
¿Acaso esta caracterización no es aplicable al campo? ¿Acaso éste es un mundo aparte, en el que no existen esas ``fuerzas opuestas la una a la otra" y su lucha, para que se pueda hablar de este mundo en bloque, sin temor a favorecer a la ``fuerza que prevalece"? ¿Es razonable, ya que de lucha se trata, comenzar allí donde el contenido de esa lucha se halla colmado de circunstancias ajenas, que impiden separar firme y definitivamente esas fuerzas opuestas, que impiden ver con claridad al enemigo principal? ¿No es evidente que el programa que el autor propugna al final _-_-_
^^*^^ Deseos, exigencias. (Ed.)
361 del artículo---instrucción, ampliación de la posesión de la tierra por los campesinos, reducción de los impuestos---, no puede afectar ni un ápice a la fuerza que prevalece, y que el último punto de ese programa---``organización de las industrias populares"---no sólo supone que ya ha habido lucha, sino que ésta terminó victoriosamente:" su programa elude el antagonismo que usted mismo se vio obligado a admitir. Por eso no asusta a los jefes de la ``capa de la nueva ciase media . Su programa es una quimera pequehoburguesa. Por eso no vale más que como ``pasaporte liberal''.Los hombres para quienes el campo es una idea abstracta y el mujik un Narciso abstracto, piensan mal inclusive cuando dicen que el campo sólo puede ser ensalzado y enaltecido, que resistirá perfectamente todas las inlluencias que lo destruyen. Si el campo se encuentra en condiciones tales que cada día debe luchar por unos kopeks, si lo despluman los usureros, lo engañan los kulaks, lo oprimen los terratenientes, si a veces lo flagelan en la administración del distrito, ¿puede todo eso dejar de influir en su moral?. . . Si el rublo, esa luna capitalista, aparece en primer plano en el paisaje rural, si todas las miradas y todos los pensamientos y fuerzas espirituales a él están dirigidos, si se convierte en el tm de la vida y en el rasero para medir la capacidad del individuo, ¿se puede, acaso, ocultar este hecho y decir que el mujik es un desinteresado kozmá al que no le importa el dinero? Si en el campo se advierten tendencias hacia la pugna de las fuerzas, si florece con opulencia el kulakismo y trata de avasallar a los campesinos pobres y convertirlos en peones, si se trata de destruir la comunidad, etc., ¿se puede acaso, pregunto yo, ocultar estos hechos? Podemos desear que se investiguen con mayor detalle y plenitud, podemos explicárnoslos por las deprimentes condiciones que engendra la pobreza (el hambre empuja a la gente a robar, a matar y, en casos extremos, al canibalismo), pero es imposible ocultarlos. Ocultarlos significa defender el statu quo, significa defender el famoso laissez faire, laissez aller^^*^^, mientras fenómenos lamentables adquieren proporciones aterradoras. De nada vale embellecer la realidad.
¡Qué estupenda descripción del campo, y qué triviales las conclusiones que se extraen,! ¡Con qué buen tino se han señalado los hechos y qué lastimosa es la explicación y la comprensión de ellos I De nuevo vemos el gigantesco abismo que media entre los desiderata relativos a la defensa del trabajo y los medios para cumplirlos. Para el autor, el capitalismo en el campo es tan sólo un "triste fenómeno''. A pesar de que en las ciudades ve un capitalismo análogo en grandes proporciones, a pesar de que ve que el capitalismo no sólo ha subordinado toda la esfera del trabajo del _-_-_
^^*^^ En francés en el original. (Ed.)
362 pueblo, sino también la literatura ``progresista'', que propone medidas burguesas en nombre y en beneficio del pueblo, no quiere reconocer que el quid del asunto es la particular organización de nuestra economía social, y se consuela soñando con que eso no es más que un triste fenómeno motivado por ``condiciones deprimentes''. Supone que si no se sustentara la teoría de la no ingerencia, se podrían eliminar esas condiciones. ¡Oh, estos si fuera asi, estos podría ser...! Pero en Rusia nunca existió la política de no ingerencia; siempre tuvimos ingerencia... en favor de la burguesía, y sólo los dulces sueños de la ``siesta'' apacible pueden engendrar la esperanza de que todo cambiará sin una ``redistribución de la fuerza social entre las clases'', como dice el señor Struve.Olvidamos que nuestra sociedad necesita ideales---políticos, cívicos, etc.---con el principal fin de no pensar ya en nada una vez que lia hecho acopio de ellos; olvidamos que no los busca con la impaciencia propia de la juventud, sino en la tranquilidad de la siesta; olvidamos que no se desengaña de ellos con dolor de su alma, sino con la ligereza de un príncipe de la Arcadia. Así es, por lo menos, la inmensa mayoría de nuestra sociedad. Hablando en rigor, no necesita ideal alguno, pues se ha saciado y está por completo satisfecha con los procesos digestivos.
Excelente caracterización de nuestra sociedad liberal populista.
Surge la pregunta: ¿quiénes son más consecuentes, los `` populistas'', que continúan haciendo zalamerías y mimos a esa `` sociedad'', y la regalan con la pintura de los horrores del ``futuro'' capitalismo, del ``mal amenazante"~^^*^^, como lo llama el autor del artículo, y exhortan a sus representantes a abandonar el mal camino por el que ``nosotros'' nos hemos descarriado, etc., etc., o los marxistas, ``tan estrechos de miras'', que levantan una valla entre ellos y la sociedad, y consideran necesario dirigirse exclusivamente a quienes no están ``satisfechos'' ni pueden estarlo, con los `` procesos digestivos'', a aquellos para quienes los ideales son una necesidad, una cuestión de la vida cotidiana?
Así piensan los colegiales, dice el autor. Eso
evidencia una profunda corrupción de las ideas y los sentimientos [...] jamás se ha conocido una corrupción tan decorosa, tan pulida, tan ingenua _-_-_^^*^^ ¿Amenazante para qué? ¿Para los procesos digestivos? El capitalismo, lejos de ``amenazarlos'', les promete delicados y suculentos manjares.
363 y al mismo tiempo tan profunda. Esa corrupción es por entero patrimonio de nuestra historia contemporánea, patrimonio de la cultura de la clase media [es decir, para ser más exactos, del sistema burgués, capitalista. K. T.~^^*^^], que se ha desarrollado sobre la base del espíritu señorial, del sentimentalismo, de la ignorancia y la indolencia de la nobleza. La clase media ha traído al mundo su ciencia, su código moral y sus sofismas.Se diría que el autor ha apreciado tan acertadamente la realidad como para comprender cuál es la única salida posible. Si el nudo del asunto es nuestra cultura burguesa, no puede haber `` garantías para el futuro" más que en la ``antípoda" de esa burguesía, ya que sólo ella ``se ha diferenciado" en forma definitiva de esa ``cultura de la clase media'', sólo ella le es irrevocable y terminantemente hostil, y no es capaz de conciliación alguna, de esas con las que tan fácil resulta confeccionar ``pasaportes liberales".
Pero no. Aún se puede soñar. La ``cultura'' es ciertamente nada más que ``clase media'', nada más que corrupción. Pero todo eso es tan sólo producto del viejo espíritu señorial (el mismo autor acaba de reconocer que esta cultura ha sido creada por la historia contemporánea, precisamente por esa historia que acabó con el viejo espíritu señorial y de la indolencia, es decir, es algo fortuito y sin firmes raíces, etc., etc. Siguen frases carentes de otro sentido que no sea el de = volver la, espalda a los hechos y entregarse a ensoñaciones sentimentales en las cuales se cierra los ojos para no ver k existencia de las "fuerzas mutuamente opuestas''. Escuchen ustedes:
Ella (la clase media) necesita entronizarlos (a la ciencia y al código moral) en la cátedra, en la literatura, en la justicia y en otras esferas de la vida. [Antes vimos que ya la? entronizó en una ``esfera de la vida" tan profunda como es el campo. K. T.]. Para ello no cuenta, ante todo, con bastante gente apta, y se ve en la necesidad de recurrir a personas educadas en otras tradiciones [La burguesía rusa, |¿``no cuenta con gente''?! No merece la pena refutar esta afirmación, pues el propio autor se desmiente más adelante. K.T.]. Esta gente no sabe lo que son los negocios [¿los capitalistas rusos? K. T.], sus pasos son inseguros, sus movimientos torpes [saben ``lo que son los negocios" lo bastante bien como para obtener beneficios exorbitantes; son lo bastante ``experimentados'' como para practicar por doquier el truck-system~^^**^^; lo bastante hábiles como para conseguir aranceles prefe- _-_-_
^^*^^ K. T. (K. Tulin): V. I. Lenln. (Ed.)
^^**^^ Locución inglesa con la que se denomina el sistema de pagar los salarios de los obreros con mercaderías y comestibles de las proveedurías de __NOTE__ Footnote cont. on page 364. 364 renciales. Sólo quien no experimenta de manera inmediata y directa la opresión que esa gente ejerce, sólo el pequeño burgués puede alentar esa quimera. K. T.]; tratan de imitar a la burguesía de Europa occidental, encargan libros, estudian [aquí el autor tiene ya que reconocer el carácter fantástico del sueño que acaba de inventar al decir que la ``cultura de la clase media" se desarrolló en nuestro país sobre la base de la ignorancia. Eso no es cierto. Precisamente ella aportó a la Rusia posterior a la Reforma su cultura, su "educación''. ``Embellecer la realidad'', pintar al enemigo como algo impotente y sin base ``es siempre superfino''. K. T.]; a veces añoran el pasado y a veces los inquieta el porvenir, pvies se oyen voces que afirman que la clase media es tan sólo un advenedizo insolente, que su ciencia no soporta la crítica y que su código moral no vale absolutamente nada.
¿Que la burguesía rusa ``añora el pasado" y ``se inquieta por el porvenir"? ¡Pero señores! No se comprende ese afán con que algunos quieren engañarse a sí mismos y calumniar a la pobre burguesía rusa, diciendo que la turban las voces que proclaman la ``inutilidad de la clase media''. ¿No será al contrario: no serán esas ``voces'' las que se ``turbaron'' cuando las llamaron al orden, no será a ellas a quienes ``inquieta el porvenir"?...
¡Y esos caballeros se asombran y fingen no entender por qué los llaman románticos!
_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 363. los patronos. Este sistema constituía un medio adicional de explotar a los obreros, y estaba difundido en Rusia, particularmente en las regiones con desarrollo de las industrias artesanales. (Ed.)Sin embargo tenemos que salvarnos. La clase media no ruega, sino que ordena, so pena de exterminio, ir a trabajar~^^*^^. Quien se niegue a ello quedará sin pan y en medio de la calle, pidiendo a los transeúntes: ``¡una limosnita para un capitán retirado!''; eso, si no muere de hambre. Y empieza el trabajo, se oyen crujidos, chirridos, el rechinar del hierro, reinn un ajetreo loco. El trabajo es urgente, no admite dilaciones. Por fin, la máquina se pone en marcha. Los chirridos y demás sonidos estridentes parecen disminuir, las piezas parecen funcionar acordes, y sólo se oye el estruendo de algo que se mueve con lentitud y torpeza. Pero todo eso causa cada vez mayor espanto; las tablas se arquean más y más, los tornillos se aflojan, y se tiene la impresión de que todo va a saltar en mil pedazos de un momento a otro.
^^*^^ Observe el lector. Cuando el populista dice que en Rusia ``la clase media ordena al pueblo ir a trabajar'', dice una verdad. Pero cuando el marxista dice que en el país impera el modo capitalista de producción, entonces el señor V. V. grita que aquél quiere ``sustituir el régimen democrático [sic!] por el capitalista''.
365Este pasaje es muy característico porque en forma viva, lacónica y bella ofrece un esquema de los razonamientos que a los populistas rusos les gusta revestir con ropaje científico. Partiendo de hechos indiscutibles, que no dejan lugar a dudas y demuestran la existencia de contradicciones en el régimen capitalista, la existencia de la opresión, de la depauperación, de la desocupación, etc., etc., se esfuerzan en demostrar que el capitalismo es una cosa muy mala, ``pesada y torpe" [compárese con V. V., Kablúkov (Los obreras en la agricultura) y, en fiarte, con el señor Nikolai-on], que ``de un momento a otro'' va a saltar en mil pedazos.
Hace ya muchos años que venimos observando y vemos que esa fuerza que ordena al pueblo ruso que vaya a trabajar se robustece y desarrolla más y más, se jacta ante toda Europa del poderío de la Rusia creada por ella y, naturalmente, se congratula de que ``se oigan voces" que proclaman sólo la necesidad de confiar en que los ``tornillos se aflojen".
La gente débil se siente aterrorizada de espanto. ``Tanto mejor'', dicen los atolondrados. ``Tanto mejor---dice también la burguesía---. Mientras más nos apresuremos a encargar nuevas máquinas en el extranjero, a producir plataformas, tablones y otras piezas burdas con materiales nacionales, más pronto contaremos con mecánicos expertos.'' Mientras tanto, el aspecto moral de la sociedad en todo este período, es pésimo. Algunos le toman gusto a la nueva actividad y realizan esfuerzos sobrehumanos; otros quedan rezagados y se desengañan de la vida.
¡Pobre burguesía rusa! ¡Realiza ``esfuerzos sobrehumanos" para apropiarse de la plusvalía y se siente pésimamente en el aspecto moral! (No se olviden que en la página anterior toda esa moral se reducía a los procesos digestivos y a la corrupción.) Por supuesto, ya no hay necesidad alguna de librar una lucha contra ella---y menos esa extraña lucha de clases---, pues basta con reprenderla ligeramente para que deje de extralimitarse.
Mientras tanto, casi nadie piensa en el pueblo; sin embargo, conforme a las reglas de la burguesía, todo se hace para el pueblo, en su beneficio; sin embargo, cada hombre público y cada literato consideran su deber divagar acerca de su bien [. . . ] Esa coquetona tendencia liberal ha aplastado a todas las demás y es hoy la dominante. En nuestra época democrática no es sólo el señor Suvorin quien declara en público su amor al pueblo y dice: ``mi único amor ha sido siempre el pueblo, hasta la muerte lo amaré; yo mismo he sal'do del pueblo" (con lo cual no demuestra nada); pero hasta Moskovskie ViédomoM mantiene hoy hacia él una actitud por completo distinta [. . . ] y, a su manera, claro está, se preocupa de su bienestar. Hoy no 366 quedan Arcanos de prensa que, como el difunto Viest~^^*^^, mantengan una actitud (-Jaramente hostil al pueblo. Pero aquella actitud claramente hostil era preferible, núes el enemigo daba la cara y se lo veía con toda claridad; se veía qué tenía de tonto v qué de picaro. Hoy todos son amigos v, al mismo tiemno, enemigos; todo se ha mezclado en un caos general. Como dice UspensIci, el pueblo se encuentra envuelto en una niebla que desorienta v despista a la rente inexperta. Antes se enfrentaba con una franca arbitrariedad. Ahora le dicen rme es tan libre como el terrateniente, le dicen que él dirige sus propios asuntos, le dicen que lo están sacando de la nada para ponerlo de pie, cuando la realidad es que un fino pero fuerte hilo de falsedad e hipocresía infinitas engarza todas esas muestras de solicitud.
¡La verdad es la verdad!
En ese entonces, no todos, ni mucho menos, se dedicaban a la organización de cooperativas de préstamo v ahorro, que estimulaban a los kulaks y no otorgaban créditos a las campesinos auténticamente pobres.
A primera vista podría suponerse que el autor, comprendiendo el carácter burgués del crédito, iba a desechar por comnleto esas medidas burguesas. Pero el principal rasgo del pequeño burgués es míe lucha contra lo burgués con los medios de la pronia sociedad burguesa. De ahí que el autor, como todos los populistas, corrürj la actividad burguesa exigiendo un crédito más amplio, ¡un crédito para los pobres auténticos!
...nada düeron sobre la necesidad de la explotación intensiva de la tierra trabada por la redistribución de los predios v por la comunidad rural r?1: nada sobre la carga de la capitación; mtardaron silencio a propósito de los impuestos indirectos v sobre el hecho de que el impuesto a la renta suele convertirse en la r>rácHoa en un impuesto que pesa sobre los pobres; no mencionaron la necesidad del créd'to agrario para que los campesinos pudieran oomnrar tierras a los terratenientes a precios exageradamente elevados, etc.. etc. [...] Lo mismo ocurre en la sociedad: también allí tiene el pueblo tal cantidad de amigos que uno se asombra [. . .1 Probablemente, pronto los prestamistas y los taberneros se pondrán a hablar de su amor al pueblo.
La protesta contra todo lo burgués es magnífica; pero las conclusiones son ridiculas: la burguesía reina soberana en la vida diaria y en la sociedad. Al parecer, habría que volver la espalda a la sociedad y opelar a la antípoda de la burguesía.
_-_-_^^*^^ Viest (``Noticia''): periódico reaccionario publicado en Petersbureo de 1863 a 1870. (Ed.)
367¡No, lo que hay que hacer es la propaganda de crédito para los ``pobres auténticos"!
Sería difícil y por completo inútil decidir si es a la literatura o la sociedad a quien cabe la mayor culpa de tan confuso estado de cosas. Se dice que el pescado empieza a descomponerse por la cabeza, pero yo no concedo importancia a esta observación puramente culinaria.
La sociedad burguesa se descompone: ese es el pensamiento del autor. Conviene subrayar que de ahí parten los marxistas.
Pero mientras coqueteamos con el campo y le hacemos caídas de ojos, la rueda de la historia gira, actúan fuerzas espontáneas o, hablando más clara y sencillamente, granujas de toda laya que se insinúan en la vida y la restructuran a su gusto. Mientras la literatura discute acerca del campo, de la bondad del mujik y de su falta de conocimientos, mientras los periodistas gastan baldes de tinta tratando problemas de la comunidad rural y de las formas de posesión de la tierra, mientras la comisión de impuestos sigue discutiendo la reforma impositiva el campo se verá definitivamente arruinado.
¡Obsérvese! ¡``Mientras nosotros hablamos, la rueda de la historia gira, actúan fuerzas espontáneas"!
¡Menudo barullo armarían ustedes, amigos míos, si eso lo hubiera dicho yo!~^^*^^
Cuando los marxistas hablan de la ``rueda de la historia y las fuerzas espontáneas'', explicando con toda precisión que esas ``fuerzas espontáneas" son las de la burguesía en desarrollo, los señores populistas prefieren no decir nada sobre si es o no verdadero el desarrollo de esas ``fuerzas espontáneas" y sobre si este hecho ha sido correctamente valorado, y sueltan espantosas necedades acerca de lo ``mística y metafísica" que es la gente capaz de hablar de la ``rueda de la historia" y de las ``fuerzas espontáneas''.
La única y muy esencial diferencia entre la citada confesión del populista y la habitual tesis de los marxistas consiste en que para el populista las ``fuerzas espontáneas" quedan reducidas a los ``granujas'' que se ``insinúan en la vida'', mientras que para el marxista esas fuerzas espontáneas están encarnadas en la dase burguesa---producto y expresión de la ``vida'' social, que constitu- _-_-_
^^*^^ Lenin toma estas palabras de la fábula El lobo y los pastores, de I. Krilov. (Ed.)
368 ye la formación soc ial capitalista---, y no se ``insinúan en la vida'' casualmente, ni cíesele fuera. Gomo no ahonda más allá de los créditos, los impuestos, las formas de posesión de tierra, las redistribuciones, las mejoras, etc., etc., el populista no puede ver que la burguesía tiene profundas raíces en las relaciones de producción imperantes en Rusia, y por ello se consuela con la pueril ilusión de que sólo se trata de ``granujas''. Es natural que con ese punto de vista resulte absolutamente incomprensible qué tiene que ver con todo ello la lucha de clases cuando el nudo del asunto consiste en suprimir a los ``granujas''. Es natural que a las insistentes y reiteradas referencias de los marxistas a esa lucha respondan los señores populistas con el silencio del hombre que no comprende nada, que no Ve a la clase, sino sólo a unos ``granujas''.Contra una clase sólo puede luchar otra clase, y, por cierto, una que ya se ``ha diferenciado" por completo de su enemigo, que le es diametralmente opuesta; maj para luchar contra los ``granujas'' bastan, claro está, la policía o, en caso extremo, la ``sociedad'' y el ``Estado''.
Pronto veremos, sin embargo, quiénes son esos ``granujas'' por la caracterización que hace de ellos el mismo populista, veremos cuan profundas son sus raíces y cuan amplias sus funciones sociales.
Después de las palabras antes citadas acerca de los ``pasivos amigos del pueblo'', el autor dice a renglón seguido:
Esto es algo peor que la neutralidad armada en política, peor porque siempre se presta ayuda activa al más fuerte. Por más sinceros que sean los sentimientos del amigo pasivo, por más modesta y callada que sea la posición que quiera adoptar en la palestra de la vida, siempre perjudicará a sus amigos...
...Para los hombres de mayor o menor integridad y que aman con sinceridad al pueblo~^^*^^, ese estado de cosas resulta en fin de cuentas insoportablemente asqueroso. Les causa vergüenza y repulsión escuchar esa interminable y empalagosa declaración de amor, que se repite cada día, año tras año, que se repite en las oficinas y en los salones de la alta sociedad, en los _-_-_
^^*^^ ¡Qué vagos son en este pasaje los rasgos distintivos de los ``amigos pasivos"! Entre ellos hay también, seguramente, personas ``íntegras" que sin duda ``aman al pueblo" ``sinceramente''. De la comparación precedente surge con toda evidencia que hay que oponer al pasivo el que participa en la lucha de las fuerzas sociales ``opuestas la una a la otra''. Hier liegt der Hund begraben. [Equivale en español a: ``Esa es la madre del borrego''. (Ed.)]
369 cabarets, entre trago y trago de Cliquot, y que nunca se traduce en obras. Por eso, en fin de cuentas, terminan condenando en bloque toda esa mezcolanza.Esa caracterización tic la actitud de los antiguos populistas rusos hacia los liberales pudría servir enteramente para definir la actitud de los m;.rxistas hacia los populistas del presente. Para los marxistas también resulta ``insoportable'' oír hablar de ayuda al ``pueblo por medio de créditos, compras de tierra, mejoras técnicas, cooperativas, cultivo en común~^^*^^, etc., etc. Ellos también exigen de la gente que desea ponerse al lado... no del ``pueblo'', ni mucho menos, sino de aquellos a quienes la burguesía ordena ir a trabajar, que ``condene en bloque" toda esa ensalada liberal- populista. Estiman que es una hipocresía ``insoportable'' hablar de la elección de caminos para Rusia, de los horrores del `` amenazante" capitalismo y de las ``necesidades de las industrias populares'', cuando en todas las esferas de estas industrias populares impera el capital y se desarrolla una sorda lucha de intereses que no se debe ocultar, sino poner al desnudo; no se debe soñar con que ``sería mejor sin lucha"~^^**^^, sino desarrollar esa lucha dándole vigor, continuidad, espíritu de consecuencia y, principalmente, contenido ideológico.
Por eso, en fin de cuentas, surgen ciertos mandamientos cívicos, ciertas exigencias categóricas de que haya honradez, exigencias estrictas y a veces hasta severas por las que sienten especial aversión los liberales de alto vuelo que aman la libertad en las tinieblas y olvidan que estas exigencias tienen un origen lógico.
¡Magnífico deseo! Se imponen, sin duda alguna, exigencias ``estrictas'' y ``severas''.
Pero la desgracia es que todas estas excelentes intenciones de los populistas no han pasado de ser ``piadosos deseos''. A pesar de que han reconocido la necesidad de esas exigencias, a pesar de que tuvieron tiempo de sobra para realizarlas, hasta la fecha no las han elaborado y se fueron fusionando cada vez más, mediante _-_-_
^^*^^ G. luzhakov en el núm. 7 de Rússkoie Bogatstvo de 1894.
^^**^^ Expresión del señor Krivenko (Rússkoie Bogatstvo, núm. 10, 1894) respondiendo a las palabras del señor Struve acerca de la ``dura lucha de las clases sociales".
370 toda una serie de pasos graduales, a la sociedad liberal rusa, y hasta el día de hoy continúan haciéndolo~^^*^^.Por eso no pueden quejarse si los marxistas presentan ahora contra ello exigencias verdaderamente muy ``estrictas'' y muy `` severas'', la exigencia de que sirvan exclusivamente a una sola clase (a la que se ``ha diferenciado de la vida''), de que contribuyan a su desarrollo y al de su pensamiento independiente, la exigencia de que rompan para siempre con la ``probidad cívica" de los ``probos'' burgueses rusos.
Por severos que en realidad sean esos mandamientos en sus detalles, nada se puede decir contra la siguiente exigencia general: ``una de dos: o sean ustedes verdaderos amigos, o conviértanse en francos enemigos".
Asistimos a un proceso histórico de extraordinaria importancia: al proceso de formación de un tercer estado. Ante nuestros ojos se verifica la selección de sus representantes y se organiza la nueva fuerza social que se prepara para dirigir la vida.
¿Sólo ``se prepara''? ¿Y quién ``dirige'', pues? ¿Qué otra "fuerza social"?
¿No será la que se manifestaba en órganos de prensa á la~^^**^^ Viest? Imposible. No estamos en 1894, sino en 1879, en vísperas de la ''dictadura del = corazón"~^^36^^, cuando, según el autor del artículo, ``a los ultraconservadores los señalan con el dedo en la calle" y de ellos ``se ríen a mandíbula batiente".
¿No será el ``pueblo'', los trabajadores? Todo el artículo de nuestro autor da una respuesta negativa.
¡Y después de eso que se siga diciendo que ``se prepara para dirigir"! No, esa fuerza ``se preparó" hace ya tiempo, hace ya _-_-_
^^*^^ Algunos ingenuos populistas que en su simplicidad no comprenden que escriben en contra de sí mismos, hasta se jactan de ello:
``Nuestros intelectuales en general, y los literatos en particular---escribe el señor V. V. contra el señor Struve---, inclusive los representantes de las tendencias más burguesas, tienen, por decirlo así, un carácter populista" (Nedíelía . núm. 47, 1894, pág. 1506).
Así como en la vida real el pequeño productor se fusiona con la burguesía mediante una serie de pasos imperceptibles, así en la literatura los piadosos deseos de los populistas se convierten en "pasaporte liberal'', para los recipientes de los procesos digestivos, para los desnatadores, etc., etc. [Esta es una expresión satírica de Saltikov-Schedrín para denominar a quienes deliberan sobre todos los problemas, sin solucionar ninguno. (Ed.)]
^^**^^ En francés en el original. (Ed.)
371 tiempo que ``dirige''; y son únicamente los populistas quienes ``se preparan" a buscar mejores caminos para Rusia; pero sin duda seguirán prepnrándose hasta que el consecuente desarrollo de los antagonismos de clase desaloje, arroje por la borda a todos los que lo rehuyen.Este proceso, que en Europa comenzó mucho antes que en nuestro país, ha llegado ya a su término~^^*^^ en muchos Estados; en otros lo dificultan aún los escombros del feudalismo y la resistencia de las clases trabajadoras, pero también en ellos la rueda de la historia tritura más v más cada año esoS escombros y allana el camino para un nuevo orden de cosas.
¡He aquí hasta qué nunto no comprenden nuestros populistas el movimiento obrero de Euron-i occidental! ]Resulta quñ ese movimiento ``dificulta'' el desarrollo del capitalismo, y, como a un ``escombro'', lo ponen al lado del feudalismo!
Esta es una evidente prueba de que nuestros populistas son incapaces de comprender, no sólo en lo referente a Rusia, sino también a Enrona occidental, cómo se puede luchar contra el capitalismo, no ``dificultando'' su desarrollo, sino acelerándolo, no haciéndolo retroceder, sino haciéndolo avanzar, no de modo reaccionario, sino progresista.
En términos generales, ese proceso consiste en lo siguiente: entre la aristocracia v el pueblo se forma una nueva capa social constituida por elementos que bajan de arriba y suben de abajo y parecen tener, si se nos permite la expresión, un peso específico similar; esos elementos se agrupan estrechamente, sa unen, sufren profundos cambios internos y comienzan a hacer cambiar las capas superior e inferior, adaptándolas a sus necesidades. Ese proceso es extraordinariamente interesante de por sí, y para nosotros tiene una grande y especial importancia. Nos plantea un cúmulo de interrogantes: ¿constituye la dominación del tercer estado un peldaño fatal e inevitable en la civilización de cada pueblo?...
¿Qué necedad es esa? ¿De dónde y a santo de qué viene eso de ``fatal e inevitable"? ¿Acaso el autor mismo no describió y describirá más adelante con mayor detalle la dominación del tercer _-_-_
~^^*^^ ¿Qué quiere decir ``ha llegado a su término"? ¿"Qué ya se le ve el fin, que se reúne ya una nueva fuerza? En ese caso también llega a su término en nuestro país. ¿O que allí ha dejado de surgir ya el tercer estado? Esto último sería erróneo, pues allí quedan aún pequeños productores que engendran puñados de burgueses y masas de proletariado.
372 estado en nuestro país, en la santa Rusia, en la década del setenta?El autor toma, por lo visto, los argumentos teóricos tras los cuales se agazapaban los representantes de nuestra burguesía.
¿Pero qué es, si no una/ soñadora superficialidad, el tomar por oro de ley tales patrañas, no comprender que tras esos razonamientos ``teóricos" se hallan los intereses de esa sociedad que el autoi acaba de enjuiciar con tanto acierto, los intereses de la burguesía?
Sólo un romántico puede suponer que es cosible luchar con silogismos contra los intereses.
...¿No podría el país pasar directamente de un peldaño a otro sin dar esos saltos mortales que a nuestros superprudentes filisteos se les antoja ver a cada paso, y sin prestar oído a los fatalistas, que sólo ven en la historia un orden fatal por el que la dominación del tercer estado es tan inevitable para el país como lo son para el hombre la vejez o la juventud?...
¡He aquí qué profunda con .prensión de nuestra realidad tienen los populistas! Si el Estarlo contribuye al desarrollo del capitalismo, no es, ni mucho menos, porque la burguesía posee una fuerza material tal que le permite ``enviar a trabajar" al pueblo y hacer de la política un instrumento suyo. No, no es por eso. Lo que ocurre es que los Vernadski, los Chicherin, los Mendeléiev y otros profesores sustentan erróneas teorías acerca del orden ``fatal'' y el Estado ``les presta oído".
...¿No se podría por último, atenuar los efectos negativos del orden de cosas que se va imponiendo, modificarlo o reducir el neríodo de su dominación? Acaso el Estado es en realidad algo tan inerte, falto de voluntad e impotente, que no puede influir en su propio destino y hacerlo cambiar? ¿Acaso es en realidad algo así como un trompo lanzado por la providencia y que se mueve siguiendo una trayectoria determinada, por un tiempo determinado, describiendo un número determinado de círculos, o algo como un organismo de voluntad muy limitada? ¿Acaso lo impulsa, en realidad, una especie de gigantesca rueda de hierro que aplasta al osado que se atreve a buscar caminos más cortos hacia la felicidad del hombre?
Este pasaje, extraordinariamente típico, muestra con particular evidencia el carácter reaccionario, peqiieñobura,ués. de las razones con que los populistas rusos han pretendido y pretenden representar los intereses de los productores directos. Hostiles al capitalismo, los pequeños productores son una dase intermedia ligada a la burguesía y por ello incapaz de comprender que el gran capitalismo, para ellos desagradable, no es una casualidad, 373 sino un fruto directo de todo el régimen económico (y social, y político, y jurídico) contemporáneo, que nace de la lucha de fuerzas sociales opuestas. Sólo la incomprensión de esto puede llevar a tan soberano absurdo como ese de apelar al ``Estado'', como si el sistema político no tuviera sus raíces en el económico, como si no fuera expresión suya, como si no estuviera a su servicio.
¿Acaso el Estado es algo inerte?, pregunta con desesperación el pequeño productor, al ver que, con respecto a sus intereses, es, en efecto, harto inerte.
No, podríamos contestarle, el Estado no es, en modo alguno, inerte, siempre actúa, y actúa con gran energía, con celo y nunca se manifiesta pasivo por cierto. El autor caracterizó en la práctica anterior esa enérgica actividad, su carácter burgués, sus frutos naturales. Lo malo es que no quiere ver la relación entre el carácter de esa actividad y la organización capitalista de la economía social rusa, y por ello es tan superficial.
¿Acaso el Estado es un trompo, una rueda de hierro?, pregunta el Kleinb\"urger~^^*^^, viendo que la ``rueda'' no gira como él desearía.
¡Oh, no---podríamos contestarle---, no es un trompo ni una rueda, no es una ley fatal, no es la voluntad de la providencia: lo ponen en movimiento ``personas vivientes" ``a través de una cadena de obstáculos"~^^**^^ (por ejemplo, la resistencia de los productores directos o la de los representantes de la capa de la antigua nobleza), precisamente esas ``personas vivientes" que pertenecen a la fuerza social predominante. Y para hacer que la rueda gire en dirección contraria hay que apelar, en contra de las ``personas vivientes" (es decir, contra los elementos sociales que no pertenecen a las profesiones liberales, pero que expresan directamente intereses económicos vitales), a otras ``personas vivientes": apelar a una clase, contra otra clase. Para ello distan mucho de ser suficientes los buenos y piadosos deseos de buscar ``caminos más cortos": para ello hay que ``redistribuir la fuerza social entre las clases'', hay que ser ideólogos, no de ese productor directo que se _-_-_
^^*^^ Pequeño burgués. (Ed.)
~^^**^^ El señor N. Mijailovski, en la obra del señor Struve, pág. 8: ``Las personas vivientes, con todas sus ideas y sentimientos, se convierten en agente de la historia, por su cuenta y riesgo. Ellas y no cualquier fuerza mística, marcan los objetivos en lu historia e impulsan hacia ellos los acontecimientos a través de una cadena de obstáculos que levantan ante ellas las fuerzas espontáneas cíe la naturaleza y las condiciones históricas".
374halla al margen de la lucha, sino del que está en el centro de la lucha más ardiente, del que ``se ha diferenciado de la vida" de la sociedad burguesa definitivamente. Ese es el único y por ello el más corto ``camino hacia la felicidad del hombre'', el camino por el cual puede lograrse, no sólo atenuar los efectos negativos del orden de cosas existente, no sólo abreviar su existencia acelerando su desarrollo, sino terminar con él por completo, obligando a la ``rueda'' (no ya del Estado, sino de las fuerzas sociales) a girar en dirección opuesta.
... Nos interesa sólo el proceso de la organización del tercer estado, y más concretamente sólo la gente que sale de la entraña del pueblo y se suma a las filas del tercer estado. Esa gente es muy importante: cumple funciones sociales de extraordinaria significación, de ella depende en modo directo el grado de intensidad del orden burgués. Ningún país en el que se haya instaurado este orden de cosas puede pasarse sin ella. Si no la hay o es poca eni el país, hay que hacerla surgir del pueblo, hay que crear en la vida del pueblo condiciones que contribuyan a forjarla y hacerla aparecer; por ultimo, hay que protegerla y contribuir a su desarrollo, hasta que se haya fortalecido. Nos encontramos aquí con una ingerencia manifiesta en los destinos históricos por parte de las personas más enérgicas, que aprovechan las circunstancias y la ocasión en beneficio propio. Estas circunstancias consisten, principalmente, en la necesidad del progreso industrial (la sustitución de la producción artesanal por la manufactura, y de ésta por la producción fabril; la sustitución de un sistema de cultivos por otro más racional), sin lo cual un país no puede, en realidad, pasarse, si es que tiene cierta densidad de población, si es que mantiene relaciones internacionales y si existen divergencias políticas y morales, ambas determinadas tanto por factores económicos como por e3 desarrollo de las ideas. La gente sagaz suele vincular estos cambios tan imperiosamente necesarios en la vida de los países con su propio destino y con determinados sistemas, que sin duda podrían ser sustituidos, y siempre pueden serlo, por otros, si otra gente manifiesta mayor inteligencia y más energía que hasta ahora.
Así, pues, el autor no puede dejar de reconocer que la burguesía cumple ``importantes funciones sociales'', que, a grandes rasgos, se podrían definir del siguiente modo: someter a su dominio el trabajo del pueblo, dirigir este trabajo y elevar su productividad. Tampoco puede dejar de ver que el ``progreso'' económico está ``vinculado'' en realidad con estos elementos, es decir, que nuestra burguesía impulsa realmente el progreso económico, o más exactamente, el tecnológico.
Pero precisamente en este punto empieza la diferencia esencial entre el ideólogo del pequeño productor y el marxista. El populista explica este Jiecho (la vinculación entre la burguesía y el 375 progreso) diciendo que ``gente sagaz'' ``aprovecha las circunstancias y la ocasión en su beneficio''; en otros términos: considera casual este fenómeno y por ello concluye con ingenua osadía: ``Sin duda alguna, esa gente siempre [!] puede ser sustituida por otra" que también impulsará el progreso, pero un progreso no burgués.
El marxista explica este hecho por las relaciones sociales de los hombres en la producción de valores materiales, relaciones que se gestan en la economía mercantil, que convierten el trabajo en una mercancía, lo subordinan al capital y elevan su productividad. El marxista no ve en ello una casualidad, sino un producto necesario de la estructura capitalista de nuestra economía social. Por ello no ve la salida en esas fábulas acerca de lo que ``podrá sin duda'', hacer la gente que sustituya a los burgueses (primero hay que ``sustituirlos'', y para ello no bastan las palabras, ni las apelaciones a la sociedad y al Estado), sino en el desarrollo de las contradicciones de clase del orden económico dado.
Todo el mundo comprende que estas dos explicaciones son diametralmente opuestas y que de ellas se siguen dos sistemas de acción que se excluyen recíprocamente. El populista considera que la burguesía es una casualidad, no ve sus lazos con el Estado, y, con la candidez de un ``confiado mujik'', pide ayuda precisamente a quien defiende los intereses de la burguesía. Su actividad se reduce a esa moderada, cuidadosa y burocrática actividad liberal que es un exacto equivalente de la filantropía, pues no afecta seriamente los ``intereses'' ni representa un peligro para ellos. El marxista vuelve la espalda a todo ese enredo y dice que la única ``garantía para el futuro" es la ``tenaz lucha cíe las clases económicas".
También se comprende que si estas diferencias en los sistemas de acción surgen directa e inevitablemente de las diferencias en la explicación que se da de la dominación de nuestra burguesía, el marxista, al discutir teóricamente, se limita a demostrar la necesidad y la inevitabilidad (dada la presente organización de la economía social) de esta burguesía (como ocurre en el libro del señor Struve), y si el populista elude tratar la cuestión de las diferencias en la explicación y divaga acerca del hegelianismo y de la ``crueldad hacia el individuo''~^^*^^, no hace más que demostrar palmariamente su impotencia.
_-_-_^^*^^ El señor Mijailovski, en el núm. 10 de Rúsíkoie Bogatstvo de 1894.
376La historia del tercer estado en Europa occidental es extraordinaria • mente larga [...] Nosotros, claro está, no la repetiremos toda, a pesar de la doctrina de los fatalistas; los representantes ilustrados de nuestro terqer estado tampoco emplearán, claro está, para el logro de sus fines todos los medios a ios que se recurrió antes, y elegirán entre ellos los más convenientes y adecuados a las condiciones de lugar y tiempo. Para despojar de sus tierras a los campesinos y crear el proletariado fabril no recurrirán, está claro, ni a la iuerza bruta cíe las armas ni a Ja no menos brutal despoblación de las haciendas...
¡¿``No recurrirán''. . .?! Sólo en los teóricos de un empalagoso optimismo puede verse tan premeditado olvido de los hechos del pasado y del presente, que ya han pronunciado su ``sí'', y esa rosada esperanza de que el íuturo, claro está, producirá un ``no''. Naturalmente, eso es falso.
...sino que recurrirán a la abolición de la posesión comunal de la tierra, a la creación de una agricultura capitalista, de una clase, poco numerosa de campesinos acomodados~^^*^^ y, en general, a medios que harán que los elementos económicamente débiles perezcan por sí solos. Hoy no formaran gremios, pero sí organizarán asociaciones de crédito, de acopio de materias primas, de consumo y de producción que, prometiendo la dicha general, ayudarán sólo al fuerte a incrementar su fuerza y al débil a aumentar su deoihdad. No harán nada por el tribunal patrimonial, pero sí propugnarán una legislación que estimule la diligencia, la sobriedad y la instrucción, patrimonio exclusivo de la joven burguesía, ya que la masa continuará emborrachándose, seguirá siendo ignorante y trabajando para otros.
¡Qué bien descritas están todas esas asociaciones de crédito, de acopio de materias primas, etc., etc., todas esas medidas de estímulo de la diligencia, la sobriedad y la instrucción, hacia las que manifiesta tan conmovedor cariño nuestra actual prensa liberal-populista, comprendida Rússkoie Bogatstvol Al marxista no le queda más que subrayar lo dicho, manilestar su completo acuerdo con que en efecto, todo ello no es más que la representación del tercer estado y, por consiguiente, los hombres que se interesan por ello no son más que pequeños burgueses.
Esa cita basta para responder a los populistas actuales, quienes, viendo el desdén que hacia tales medidas sienten los marxistas, acusan a éstos de querer ser ``espectadores'', de querer permanecer _-_-_
~^^*^^ Eso se está llevando a cabo perfectamente sin abolir la comunidad rural, que no evita en absoluto la diferenciación de los campesinos, como lo demuestran las estadísticas de los zernstvos.
377 cruzados de brazos. Sí, naturalmente, los marxistas nunca contribuirán a la actividad burguesa y, respecto de ella, serán siempre ``espectadores''.Por desgracia, el papel de esta clase (la gente salida del pueblo, la pequeña burguesía) que forma la avanzada, la línea de tiradores y la vantniardia del ejército de la burguesía, ha interesado muy poco a los historiadores y a los economistas, aunque su papel es, lo repetimos, de una importancia extraordinaria. Cuando se llevaba a cabo la destrucción de la comunidad rural y se rnrivaba de la tierra a los campesinos, eso no sólo lo hacían los lores y los caballeros, sino también otros campesinos, es decir, gente salida del pueblo y dotada de sentido práctico y espinazo flexible, gente que contaba con el favor de los señores y nue, a río revuelto, pescaba su capitalito o lo robaba, gente a la que tendían la mano los estamentos superiores y la legislación. Se decía de ellos que eran los elementos del pueblo más diligentes, más capaces, más sobrios...
Desde el punto de vista de los hechos esta observación es muy exacta. En efecto, a los campesinos los privaban de la tierra principalmente ``otros campesinos'', los pequeños burgueses. Pero el populista no acaba de comprender este hecho. No distingue dos clases antagónicas, los señores feudales v la burguesía, los rertff- sentantes de la ``antigua nobleza" y los de la ``nueva clase media'', no hace distinción entre los diferentes sistemas de organización económica, no ve la significación progresista de la segunda clase respecto de la primera. Eso en primer lugar. En segundo lugar, atribuye el desarrollo de la burguesía al saqueo, al sentido práctico, al servilismo, etc., etc., cuando la realidad es que la agricultura en pequeña escala, basada en la producción de mercancías, convierte en nequeño burgués al campesino más sobrio y laborioso: pcumula ``ahorros'', y, en virtud de las relaciones imperantes, esos ``ahorros'' se convierten en capital . Léase lo que dicen sobre esto nuestros hombres de letras populistas en sus descripciones de las industrias de kustares y de la agricultura.
...No son ni la línea de tiradores, ni la vanguardia, sino el grueso de las fuerzas del ejército burgués, los soldados rasos agrupados en destacamentos de los que disponen los oficiales de Estado Mayor y los jefes, los mandos de las distintas unidades, y el Cuartel General, compuesto por escritores, oradores y hombres de ciencia~^^*^^. Sin este ejército, la burguesía no podría _-_-_
~^^*^^ Habría que añadir: de administradores y burócratas. De lo contrario, la descripción del ``Cuartel General" sería por demás incompleta, sobre todo si se tienen en cuenta las condiciones de Rusia.
378 hacer nada. ¿Acaso los landlords ingleses, que no llegan a 30.000, habrían podido gobernar sin los fartmers capitalistas a una masa hambrienta de varias decenas de millones de personas? El farmer es un verdadero combatiente en el sentido político y una pequeña célula expropiadora en el económico [. . . ] En las fábricas, el papel de los -farmers lo desempeñan los capataces y sus ayudantes, que reciben muy buena paga no sólo por su destreza en el trabajo, sino también para que vigilen a los obreros, para ser los últimos en retirarse de las máquinas, para impedir que los obreros presenten reivindicaciones de aumento de salarios o reducción de la jornada de trabajo y para permitir que los patronos puedan decir de ellos, señalándolos: ``Fíjense cuánto pagamos a quienes trabajan y nos reportan provecho''; los comerciantes, que mantienen las más estrechas relaciones con los patronos y la administración de las fábricas; los oficinistas e inspectores de toda laya, y demás gentuza por cuyas venas corre aún sangre obrera, pero de cuyas almas es ya señor absoluto el capital. [|Muy bien dicho! K. T.] Naturalmente, lo que observamos en Inglaterra podemos verlo también en Francia, en Alemania y en otros países. [[Exacto! Y en Rusia también. K. T.] En algunos casos varían sólo los detalles, pero aun éstos son en su mayor parte los mismos. La burguesía francesa, que venció a fines del siglo pasado a la aristocracia, mejor dicho, que se aprovechó de la victoria del pueblo, formó entre éste a la pequeña burguesía, que la ayudó a desplumarlo, lo desplumó ella misma y lo dejó a merced de aventureros [. . . j Mientras en la literatura se cantaban himnos al pueblo francés, mientras se ensalzaba su grandeza, su magnanimidad y su amor a la libertad, mientras el humo de todo ese incienso flotaba como una niebla sobre Francia, el gato burgués se iba zampando el pollo, y se lo zampó casi entero dejando al pueblo tan sólo los huesos. La decantada posesión popular de la tierra resultó microscópica, podía medirse por metros, y muy a menudo ni siquiera bastaba para pagar los impuestos. . .Detengámonos en esto.
En primer lugar, desearíamos preguntar al populista quién en nuestro país ``se aprovechó de la victoria sobre el régimen de servidumbre'', sobre la ``capa de la antigua nobleza''. ¿No fue acaso la burguesía? ¿Qué ocurría en nuestro ``pueblo'' cuando ``en la literatura se cantaban himnos'', esos himnos de que habla el autor, acerca del pueblo, del amor al pueblo, de la magnanimidad, de las características y virtudes de la comunidad rural, de la ``adaptación social recíproca y de la actividad solidaria" dentro de la comunidad; acerca de que toda Rusia era una cooperativa y de que en la comunidad ``centra sus pensamientos y acciones toda la población rural'', etc., etc., etc.,. . . himnos que se siguen cantando hoy (aunque en tono menor) en las páginas de la prensa liberal populista? ¿A los campesinos, naturalmente, no les quitaron las tierras, el gato burgués no hizo un buen almuerzo con el pollo, no se lo zampó casi todo; la ``decantada posesión popular de la 379 tierra'' __NOTE__ ''' in original no ``ha resultado microscópica'', en ella los desembolsos no superan a los ingresos?~^^*^^ No, sólo ``místicos y metafísicos'' pueden afirmar esto, considerarlo un hecho, tomar este hecho como punto de partida de sus razonamientos acerca de lo que ocurre en el país, como punto de partida de su actividad orientada, no a la búsqueda de ``otros caminos para la patria, sino a trabajar siguiendo el camino actual, el camino capitalista, que ya se ha definido por completo.
En segundo lugar, tiene interés comparar el método del autor con el método de los marxistas. Veremos mejor su diferencia si nos basamos en consideraciones concretas y no recurrimos a consideraciones abstractas. ¿Por qué dice el autor que la ``burguesía" francesa venció a la aristocracia a fines del pasado siglo? ¿Por qué califica de burguesa una actividad desplegada en su mayor parte y casi exclusivamente por los intelectuales? Además, ¿acaso no actuaba el gobierno, despojando de las tierras a los campesinos, imponiéndoles grandes cargas fiscales, etc., etc.? Por último ¿no hablaban, acaso, aquellos hombres de amor al pueblo, de igualdad, de felicidad general, lo mismo que hablaban y hablan los liberales y los populistas rusos? ¿Es posible ver en todo eso sólo a la `` burguesía"? ¿No resulta ``estrecha'' esa concepción que reduce todos los movimientos políticos e ideológicos a Plusmacherei?~^^**^^ Obsérvese que se trata de las mismas preguntas con que se abruma a los marxistas rusos cuando dicen cosas análogas de nuestra reforma campesina (estimándola diferente sólo en los ``detalles'') y de la Rusia posterior a la reforma en general. No hablo aquí---lo repito---de la efectiva exactitud de nuestra concepción, sino del )nétodo que en el caso dado aplican los populistas. Toman por criterio los resultados (``resulta'' que la posesión popular de la tierra es microscópica y que el gato ``se iba zampando'', "se ha zampado" el pollo), y, por cierto, los resultados económicos exclusivamente.
Surge una pregunta: ¿por qué aplican este método sólo en lo que se refiere a Francia y se niegan a aplicarlo a Rusia? El método debe ser el mismo en todos los casos. Si en Francia buscan ustedes _-_-_
^^*^^ Y no sólo ``a menudo'', como en Francia, sino por regla general, con la particularidad de que los gastos superan a los ingrese» no sólo en decenas, sino en cientos por ciento.
^^**^^ Caza de ganancias, de beneficios. (Ed.)
380 intereses en la actividad del gobierno y de los intelectuales . ¿por qué no los briscan en la santa Rusia? Si allí el criterio de ustedes plantea la cuestión de que ``resultó ser" la posesión de la tierra por el pueblo, ¿por qué aquí el criterio es plantear lo que ``puede'' resultar? Si allí las frases acerca del pueblo y de su magnanimidad ---mientras alguien se ``está zampando el pollo"---les infunden una justa repugnancia, ¿por qué aquí no dan la espalda, como la darían a los filósofos burgueses, a quienes viendo el hecho indudable, y reconocido por ustedes, de que el gato se ``zampa'' el pollo, son capaces de hablar de ``adaptación social recíproca" ``del espíritu comunitario del pueblo'', de ``necesidades de la industria popular" y demás cosas por el estilo?La respuesta es una sola: porque son ustedes ideólogos de la pequeña burguesía; porque sus ideas, las ideas populistas en general, y no las de Juan, Pedro o Sídor, son reflejo de los intereses y las concepciones del pequeño productor, y de ningún modo, resultado del pensamiento ``puro''~^^*^^.
``Mas para nosotros es particularmente aleccionadora a este respecto Alemania, que, lo mismo que nuestro país, hizo tarde la reforma burguesa, y por ello aprovechó la experiencia de otros pueblos, no en el sentido positivo, claro está, sino en el negativo.'' Los campesinos alemanes---dice el autor, repitiendo palabras de Vasílchikov---constituían una masa heterogénea: se dividían por sus derechos y por su propiedad, por las dimensiones de sus parcelas. Todo el proceso llevó a la formación de una ``aristocracia campesina'', de una ``capa de pequeños terratenientes de origen no noble'', y a la conversión de la masa ``de campesinos en peones''. "Por último, se dio el toque final y se cerraron todas las vías legales para que los obreros pudieran mejorar su situación, con la Constitución semiaristocrática y semipequeñoburguesa de 1849, que sólo reconocía el derecho de sufragio a la nobleza y a la clase media pudiente.''
¡Original razonamiento! ¡La Constitución ``cerró" las vías legales! Esto es un reflejo de la famosa vieja teoría de los populistas rusos, que exhortaba a los ``intelectuales'' a renunciar a la ``libertad'', afirmando que ésta sólo a ellos beneficiaría, mientras que abandonaría al pueblo en manos de la "clase media pudiente''. No vamos a discutir esta necia y reaccionaria teoría, pues todos los populistas contemporáneos, en general, y nuestros adversarios más _-_-_
~^^*^^ Expresión del señor V. V. (Véase Nuestras tendencias y Nedieiia, núms. 47^49 de 1894.) (Ed.)
381 inmediatos, los señores colaboradores de Rússkoiv Bogatstvo, en particular, han renunciado a ella. Pero no podemos dejar de señalar que, al renunciar a esta idea, al dar un paso adelante reconociendo abiertamente los caminos concretos que se abren ante Rusia en lugar de discurrir sobre la posibilidad de diferentes caminos, estos populistas muestran definitivamente su espíritu pequeñoburgués; su insistencia en que se realicen reformas mezquinas, pequeñoburguesas, fruto de su absoluta incomprensión de la lucha de clases, los pone al lado de los liberales y en contra de quienes toman partido por el ``antípoda'', porque ven en él al único creador de los bienes de que venimos hablando.También en Alemania había entonces mucha gente que durante diez, veinte, treinta y más años se embriagó hablando de la emancipación y maldijo todo escepticismo y todo descontento por la reforma, pues consideraba que con eso se hacía el juego a la reacción. Los ingenuos se imaginaban al pueblo como un caballo puesto en libertad, al que se podía meter de nuevo en la cuadra para engancharlo a las diligencias (cosa no siempre posible). Pero había también granujas que halagaban al pueblo y, bajo cuerda, hacían su juego, granujas que se pegaban a Jos papanatas que tan sinceramente amaban al pueblo y a los que se podía engañar y explotar. ¡Oh, estos sinceros papanatas! Cuando comienza la guerra civil, no todos están preparados para ella y no todos, ni mucho menos, tienen aptitud para hacerla.
Magníficas palabras que resumen excelentemente las mejores tradiciones del viejo populismo ruso y que nosotros podemos utilizar para definir la actitud de los marxistas rusos hacia el populismo ruso contemporáneo . Para ello no tendremos que cambiar mucho: hasta tal punto es idéntico el proceso del desarrollo capitalista en ambos países; hasta tal punto son idénticas las ideas políticas y sociales que reflejan ese proceso.
En nuestro país también dirigen y gobiernan la literatura ``avanzada'' hombres que hablan de ``diferencias esenciales entre nuestra Reforma y la de Occidente'', de la ``sanción de la producción popular'' (sid) . del gran ``reparto de tierra" (¡¡así llaman al rescate de tierras!!), etc., y esperan por ello de los de arriba el milagro llamado ``socialización del trabajo'', esperan ``diez, veinte, treinta y más años'', mientras el gato ese del que acabamos de hablar se zampa el pollo mirando con la placidez de un felino ahito y sosegado a los ``sinceros papanatas" que hablan de la necesidad de buscar otro camino para la patria, del peligro del ``amenazante'' capitalismo, de ayuda al pueblo mediante créditos, 382 cooperativas, laboreo en común y demás inofensivos remiendos. ``¡Oh, estos sinceros papanatas!''
Ese proceso de formación de un tercer estado es lo que estamos viviendo en la actualidad nosotros, y principalmente nuestros campesinos. En esto, Rusia marcha a la zaga de toda Europa, comprendida Alemania, su compañera de colegio, mejor dicho, su muestra. El semillero principal y el principal fermento del tercer estado fueron en toda Europa las ciudades. En Rusia, sucedió lo contrario [la población urbana es incomparablemente menor...J La causa fundamental de esa, diferencia reside en el sistema de posesión de la tierra por el pueblo, ese fenómeno que se da en nuestro país y que retiene a la población en el campo. En Europa, el aumento de la población urbana está vinculado estrechamente con el despojo de las tierras del pueblo y con la industria fabril, que bajo Ja producción capitalista necesita trabajo barato y una oferta excesiva de mano de obra. Mientras los campesinos europeos, desalojados del campo, iban a la ciudad a ganarse la vida, los nuestros se aferran a la tierra mientras pueden. La posesión de la tierra por el pueblo, es el principal punto estratégico, la clave principal de la posición de los campesinos, clave cuya importancia comprenden los jefes de la clase media, y por eso dirigen contra ella todo su arte y todas sus fuerzas. Esa es la causa de todos los ataques contra la comunidad rural, y por ello aparecen en tan gran profusión distintos proyectos sobre enajenación de la tierra de los campesinos en nombre de una agricultura racional, en nombre del florecimiento de la industria, ¡en nombre del progreso y la gloria nacionales!
Queda demostrada con claridad la superficialidad de la teoría populista que, como resultado de soñar con ``otros caminos'', enjuicia erróneamente la realidad, pues ve ``el punto principal" en instituciones jurídicas como las formas de posesión de la tierra por los campesinos (comunidad o familia), instituciones que no desempeñan un papel primordial; ve algo particular en nuestra pequeña economía campesina, como si ésta fuera no la habitual economía de los pequeños productores, absolutamente idéntica ---por el tipo de su organización político-económica---a la economía de los artesanos y los campesinos de Europa occidental, sino cierta posesión ``popular'' (!?) de la tierra. Según la terminología establecida en la prensa liberal populista, la palabra ``popular'' significa algo que excluye la explotación de los trabajadores, y por ello el autor esconde con su definición el hecho indudable de que en nuestra economía campesina existe esa apropiación del sobrevalor, ese mismo trabajo para otros que reina también fuera de la ``comunidad'' y con ello abre de par en par las puertas a un sentimental y meloso fariseísmo.
383Nuestra actual comunidad rural, posedeora de poca tierra y agobiada por las cargas fiscales, no representa una garantía segura. El campesino tenía ya poca tierra, y ahora, debido al aumento de la población y a la disminución de la fertilidad, posee todavía menos; los impuestos, lejos de disminuir, crecen; las industrias artesanales son escasas; la posibilidad de ganar un salario en la localidad, es aun menor; la vida en el campo se hace tan penosa, que los campesinos de aldeas enteras se marchan lejos en busca de trabajo, dejando en casa a sus mujeres e hijos. Así se van quedando despobladas comarcas enteras [.. . ] Bajo la influencia de tan duras condiciones de vida surge entre los campesinos por una parte, una clase especial de gente, la joven burguesía, que tiende a comprar tierras para sí misma, que tiende a buscar otras ocupaciones, como el comercio, la usura, la formación de cooperativas obreras, encabezadas por ella, y a obtener contratos y otros pequeños negocios.
Vale la pena que nos detengamos para analizar con todo detalle este pasaje.
Vemos, en primer lugar, que se registran ciertos hechos que pueden resumirse en dos palabras: los campesinos huyen; en segundo lugar, una apreciación de estos hechos (una apreciación negativa), y en tercer lugar una explicación de ellos, de la que surge directamente todo un programa que aquí no se expone, pero que es harto conocido (dar más tierra, reducir los impuestos, ``elevar'' y ``desarrollar'' las industrias campesinas).
Hay que señalar que, desde el punto de vista del marxista, es plena e indudablemente justo lo primero y lo segundo (aunque la exposición resulta en extremo insatisfactoria, como lo veremos enseguida). Pero lo tercero no vale absolutamente nada~^^*^^.
Lo explicaré. Es justo lo primero. Es justo el hecho de que nuestra comunidad rural no es una garantía, el hecho de que los campesinos abandonan la aldea y dejan la tierra; debió decir: están siendo expropiados, pues poseían (en propiedad privada) determinados medios de producción (entre ellos la tierra por un derecho especial, que permitía también la explotación privada de la tierra rescatada por las comunidades) y los están perdiendo. Es cierto que las industrias de kustares ``decaen'', es decir, que también en este caso se expropia a los campesinos, que se ven privados de sus medios e instrumentos de producción, abandonan sus telares caseros y se van a trabajar como obreros en los ferrocarriles, como albafíiles, peones es decir, como asalariados. Los _-_-_
^^*^^ Por eso los teóricos del marxismo, en su lucha contra los populistas, hacen hincapié en la explicación, en la comprensión y en el aspecto objetivo.
384 medios de producción de los que han sido despojados los campesinos van a parar a manos de una minoría ínfima, y sirven de fuente de explotación de la fuerza de trabajo, de capital . Por eso tiene razón el autor cuando dice que los poseedores de esos medios de producción se trasforman en ``burguesía'', es decir, en la clase que, dada la organización capitalista de la economía social, dispone del trabajo ``popular''. Todos estos hechos han sido registrados acert:idament'', y el papel que desempeñan en la explotación, apreciado en lo justo.Pero por la descripción hecha el lector habrá visto, naturalmente, ane el marxista explica estos hechos de modo muv diferente. El populista ve la causa de dichos fenómenos en que ``la tierra es poca'', en los elevados impuestos, en la disminución de los `` ingresos'', es decir, la ve en las particularidades de la política agraria, fiscal e industrial, y no en las particularidades de la organización ror.ml de la producción, de la que surge inevitablemente esa política.
La tierra es poca---razona el populista---v rada ve/ <>s nr-nos. (No tomo necesariamente esta afirmación del autor del artículo, sino la tesis general de la doctrina populista.) Eso es bien cierto; ¿pero por qué se limita a decir eme la tierra es poca y no añade: que hay poca tierra en venta? ¿Es que no sabe que nuestros campesinos rescatan sus nadiel a los terratenientes? ¿Por qué concentra su atención en que es poca, y no en lo que está en venta?
Este mismo hecho de la venta, del rescate, evidencia el dominio de principios (la adquisición por dinero de los medios de producción) que de todos modos dejan a los campesinos sin medios de producción, sean muchos o pocos los que se vendan. Al silenciar este hecho, silencia la existencia del modo capitalista de producción, única base sobre la que pudo surgir esa venta. Y con ello pasa a defender esa sociedad burguesa y se convierte en un simple politicastro que divaga si debe ponerse en venta mucha o poca tierra. No ve que el hecho mismo del rescate demuestra que el ``capital se ha enseñoreado va por completo'' del ``alma'' de aquellos en cuyo beneficio se realizó la ``gran'' reforma, de aquellos que la llevaron a cabo; no ve que para toda esa ``sociedad'' liberal populista, que se apoya en el orden de cosas creado por la reforma y politiquea en torno de distintas mejoras de esc orden de cosas no hay más Iu7. que la proyectada por la ``luna capitilista''. Por ello oí populista arremete con tanto odio contra quienes mantienen
385 consecuentemente otros principios. Clama que no se preocupan del pueblo, ¡¡que quieren privar de tierra a los campesinos!!
El populista se preocupa del pueblo, no quiere privar de tierra a los campesinos, quiere que tengan más tierra (comprada) . El populista es un honrado mercader. Por cierto silencia el hecho de que la tierra se vende y no se entrega gratis, ¿pero se dice acaso que en las tiendas hay que pagar las mercancías? Eso lo sabe todo el mundo.
Se comprende que el populista odie a los marxistas, quienes dicen que se debe apelar en forma exclusiva a quienes ya se han ``diferenciado'' de esa sociedad de mercaderes, se han ``desligado'' de ella, si podemos permitirnos estas tan típicas expresiones pequeñoburguesas de los señores Mijailovski, luzhakov y sus adláteres~^^*^^.
Sigamos. Las ``industrias artesanales son pocas'': eso es lo que piensa el populista de las industrias de kustares. Pero de nuevo omite decir cómo están éstas organizadas. Cierra plácidamente los ojos para no ver que las industrias artesanales que ``decaen'' y las que ``se desarrollan'' están igualmente organizadas a la manera capitalista, con absoluta esclavización del trabajo por el capital de los mayoristas, los comerciantes, etc., etc., y se limita a formular las exigencias pequeñoburguesas de progresos, mejoras, arteles, etc., etc., como si esas medidas pudieran afectar siquiera en lo mínimo el hecho de la dominación del capital. Tanto en lo que se refiere a la agricultura como a la industria manufacturera, acepta la organización existente, sino contra distintas imperfecciones que en ella observa. En lo que se refiere a las cargas fiscales, el populista se desmiente a sí mismo, poniendo de manifiesto de manera notable el principal rasgo del populismo: su capacidad para contraer compromisos. Antes él mismo afirmaba que todo impuesto (incluido el impuesto a la renta) caerá sobre la espalda de los obreros, allí donde exista el sistema de apropiación del sobrevalor, pero, a pesar de ello, no se niega a debatir con la sociedad liberal si los impuestos son grandes o pequeños, ni a prodigar, con ``cívica hon- _-_-_
~^^*^^ Además cíe silenciar y no comprender el carácter capitalista del rescate, los señores populistas pasan modestamente por alto el hecho de que funto a la ``escasez de tierra'' que experimentan los campesinos hay mviy buenos lotecitos de tierra en poder de los representantes de la capa ``de la antigua nobleza''.
386 radez'', los correspondientes consejos al departamento de impuestos v gabelas.En nna palabra: el marxista entiende que la causa no reside en la política, ni en el Estado, ni en la ``sociedad'', sino en el sistema concreto de organización económica de Rusia; no se trata de que ``gente astuta" o ``granujas'' pesquen en río revuelto, sino do míe el ``pueblo'' está formado por dos clases opuestas, que se excluyen recíprocamente: ``en la sociedad, todas las fuerzas activas se suman a dos fuerzas equivalentes, recíprocamente opuestas''.
_-_-_La gente interesada en la instauración del orden burgués, al ver que sus proyectos fracasan~^^*^^, no se detiene aquí: asegura constantemente a los campesinos que la culpa de todo la tienen la comunidad, la responsabilidad colect''vn. la redistribución de Ins tierras y el sistema imperante en la comunidad rural, que favorece a los holgazanes y a los borrachos; organiza para los campesinos acomodados asociaciones de ahorro y préstamo, y trata de conseguir penueños créditos agrícolas para los propietarios de parcelas; monta en las ciudades escuelas técnicas, de oficios y otras, en las que sólo se admite a los hijos de la gente adinerada, mientras que la masa sigue sin escuelas; ayuda a los campesinos ricos a mejorar su ganado organizando exposiciones, otorgando premios, facilitándoles sementales de raza por determinada suma, etc., etc. Todos esos pequeños esfuerzos se suman, formando una fuerza considerable, que descompone la comunidad rural, y hace cada vez mayor la división de los campesinos en dos sectores.
^^*^^ ¡De modo que el fracaso del proyecto de supresión de la comunidad rural significa la victoria sobre quienes están interesados en ``la instauración del orden burgués"!
El populista hace de la ``comunidad'' una utopía penueñoburguesa y luego llega a tan olímpico desprecio por la realidad que en el proyecto contra la comunidad no ve nada menos que la instauración del orden burgués, cuan, do ese proyecto no es más que una simple treta política sobre la base del sistema burgués, ya plenamente ``instaurado''.
Para el populista el argumento más contundente contra el marxisla consiste en la siguiente pregunta, que hace con aire triunfal: pero dígame ¿quiere usted suprimir la comunidad o no? ¿Sí o no? Para él todo el problema reside en la ``instauración''. No quiere en absoluto comprender que, desde el punto de vista marxista, la ``instauración" es un hecho indiscutible desde hace tiempo, un hecho al que no puede afectar ni la destrucción de la comunidad ni su fortalecimiento, así como es idéntica la dominación del capital, tanto en la aldea comunal como en la aldea compuesta por familias campesinas independientes.
El populista trata de presentar como apología do la ``instauración'' la más profunda protesta contra ella. Como suele decirse, quien se está ahogando se agarra de una paja.
387La caracterización de los ``pequeños esfuerzos" no está mal. Es muy justa la idea del autor de que todos estos pequeños esfuerzos (que con tanto celo propugnan hoy Rússk&ie Bogatstuo y toda nuestra prensa liberal populista) expresan, representan, defienden y afirman a la capa ``de la nueva clase media'', el sistema capitalista.
Esta es precisamente la razón de la actitud negativa de los marxistas hacia esos esfuerzos. Y el hecho de que ``dichos esfuerzos" representan sin duda alguna los más inmediatos desiderata de los pequeños productores, demuestra, según los marxistas, que su tesis fundamental es correcta: no se puede ver en el campesino al representante de las ideas del trabajo, pues éste, en virtud de la organización capitalista de la economía, es un pequeño burgués, y adopta el punto de vista de ese sistema y coincide en algunos aspectos de su vida (y de sus ideas) con la burguesía.
También vale la pena aprovechar este pasaje para subrayar lo siguiente. Que la actitud negativa de los marxistas hacia los ``pequeños esfuerzos" suscita particularmente las protestas de los señores populistas. Al hablarles de sus antepasados, les demostraremos que hubo un tiempo en que los populistas consideraban todo esto de modo distinto, un tiempo en que no aceptaban tan a gusto y con tanto celo compromisos (aunque, de todos modos, los aceptaban, como lo demuestra este mismo artículo que analizamos); un tiempo en que, no digo que lo comprendieran, pero por lo menos intuían el carácter burgués de todos esos esfuerzos; un tiempo en que sólo los más ingenuos liberales tildaban de ``pesimismo respecto del pueblo" la negación de esos esfuerzos.
Por lo visto, el agradable trato entre los señores populistas y los liberales, como representantes de la ``sociedad'', ha dado buenos frutos.
El hecho de que los marxistas no puedan sentirse satisfechos con los ``pequeños esfuerzos" del progreso burgués no equivale, ni mucho menos, al rechazo absoluto de las reformas parciales. Los marxistas no niegan que esas medidas sean de cierto (aunque ínfimo) provecho: pueden mejorar en cierto grado (aunque ínfimo) la situación de los trabajadores; aceleran la extinción de las formas más abstractas del capital, la usura, la servidumbre, etc., y acelerarán su conversión en las formas, más modernas y humanas, del capitalismo europeo. Por eso, si les preguntaran si la adopción de tales medidas es conveniente, los marxistas responderían que sí,
388 pero al decirlo aclararían su actitud general hacia el sistema capitalista, al que se mejora con esas medidas, y argumentarían su asentimiento explicando que obedece a su deseo de acelerar el desarrollo de ese régimen y, por lo tanto, su fin~^^*^^.
Si tenemos en cuenta que ea nuestro país, lo mismo que en Alemania, los campesinos están divididos según sus derechos y sus posiciones en distintas categorías (campesinos del Estado, de los feudos, ex siervos de terratenientes, y éstos en criados de la casa que recibieron nadiel completo, medio nadiel o un cuarto); si tenemos en cuenta que el régimen de vida en comunidad no es lo habitual en nuestro país; que en la zona suroeste, entre los propietarios de tierra tropezamos con campesinos que poseen animales de tiro, y campesinos ``de a pie"~^^**^^, hortelanos, peones rurales y chinsh~^^***^^, de los cuales unos poseen cien y más desiatinas y otros ni un palmo de tierra; si tenemos en cuenta que el régimen agrario de las provincias del Báltico es un calco perfecto del alemán; etc., etc., veremos entonces que también en nuestro país existe una base para la burguesía.
No podemos dejar de señalar aquí esa fantástica exageración de l,a importancia de la comunidad en que siempre han incurrido los populistas. El autor se expresa como si el ``régimen comunal'' excluyera a la burguesía, excluyera la división de los campesinos. ¡Pero si eso es faltar descaradamente a la verdad!
Todo el mundo sabe que entre los campesinos de la comunidad también hay diferencias en cuanto a sus derechos y a las dimensiones de sus nadiel; que en toda aldea de sólido régimen comunal, los campesinos se diferencian, ``en cuanto a sus derechos" (campesinos sin tierra, los que poseen nadiel, ex criados, campesinos que rescataron los nadiel pagando cuotas especiales, adscritos, etc., etc.) y ``en cuanto a la posesión de tierra'', en campesinos que entregaron en arriendo sus nadiel, campesinos que fueron despojados de sus nadiel porí no pagar los impuestos o por no trabajarlos y dejarlos abandonados, y campesinos arrendatarios de nadiel ajenos; campesinos que poseen tierra ``a perpetuidad'' o que `` compran por un tiempo'' unas cuantas desiatinas; y por último, campesi- _-_-_
^^*^^ Esto no sólo se refiere a las ``escuelas técnicas y otras'', a las mejoras técnicas en beneficio de los campesinos y kustares, sino también a la `` ampliación de la posesión, de la tierra por los campesinos'', al ``crédito'', etc.
^^**^^ Véase el presente tomo, pág. 40. (Ed .)
^^***^^ Campesinos con derecho a la posesión hereditaria de la tierra a perpetuidad, y que debían pagar una renta fija, por lo general invariable. En la Rusia zarista este sistema se aplicaba sobre todo en Polonia, Bielorrusia, Lituania y en el litoral de Ucrania. (Ed.)
389 nos sin hogar, sin ganado, sin caballo y otros con varios caballos. Todo el mundo sabe que en cada aldea de sólido régimen comunal, este fraccionamiento económico y la economía mercantil son terreno abonado en el que crecen esplendorosas las flores del capital usurario y de la servidumbre en todas sus formas. ¡Y los populistas aún siguen con sus empalagosos cuentos acerca de algo que ellos llaman ``vida comunal"!En efecto, la joven burguesía se desarrolla en nuestro país no por días sino por horas y no sólo en las zonas limítrofes donde abundan los judíos, sino también en el corazón de Rusia. Por el momento es muy difícil expresar su número en cifras, mas a juzgar por la creciente cantidad de propietarios agrarios, a juzgar por el aumento de patentes de comercio y de las quejas que nos llegan de las aldeas contra los kulaks y los usureros, así como por otros indicios~^^*^^, puede suponerse que es ya bastante considerable.
¡Exacto! Precisamente este hecho, cierto ya en 1879 y más cierto aun en 1895, por su inmenso desarrollo, es uno de los puntales de la interpretación marxista de la vida real en Rusia.
Nuestra actitud respecto de este hecho es por igual negativa; ambos estamos de acuerdo en que expresa fenómenos contrarios a los intereses de los productores directos, pero interpretamos de modo completamente distinto esos hechos. Con anterioridad caractericé el aspecto teórico de esa diferencia, y ahora paso al aspecto práctico.
La burguesía, sobre todo la rural, es todavía débil en Rusia, está empezando a surgir, dice el populista. Por lo tanto aún se puede luchar contra ella. La tendencia burguesa no es todavía muy fuerte, y por lo tanto aún se la puede hacer retroceder. Todavía estamos a tiempo.
Sólo un sociólogo metafísico (que se convierte en la práctica en un cobardón y romántico reaccionario) puede razonar así. No hablaré ya, de que la ``debilidad'' de la burguesía rural es atribuida a que sus elementos más pujantes---su cúspide---fluyen a las ciudades; en las aldeas se encuentran sólo los ``soldados de fila" y en las ciudades se ha instalado ya el ``Cuartel General''; no hablaré _-_-_
^^*^^ A lo que podría añadirse las compras con ayuda del banco campesino, las ``tendencias progresistas en la agricultura''---las mejoras técnicas y del cultivo, el empleo de aperos más perfectos, las pasturas artificiales, etc.---, el desarrollo del pequeño crédito, la organización de un mercado para loi kustares, etc., etc.
390 de las tergiversaciones, evidentes a más no poder, a que recurren los populistas al tratar este hecho. Hay otro error en su razonamiento, un error que lo hace metafísico.Nos hallamos ante una relación social concreta, ante la relación entre el pequeño burgués rural (el campesino rico, el tendero, el kulak, el usurero, etc., etc.) y el campesino ``trabajador^; que trabaja, claro está, ``para otros".
Esta relación existe, y el populista no puede negar que abarca todo el país. Pero es débil---dice---y por ello todavía se puede corregir.
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La historia la hacen ``personas vivientes'', le decimos a este populista, utilizando sus propias palabras. Naturalmente, es posible corregir, modificar las relaciones sociales, pero sólo en el caso en que ello parte de las propias personas cuyas relaciones sociales se quiere modificar o corregir. Eso es claro corno el agua. Surge la pregunta de si el campesino ``trabajador'' puede modificar esa relación. ¿En qué consiste la relación mencionada? Pues en que dos pequeños productores operan, dentro del sistema de la producción de mercancías, y en que éste los divide en ``dos partes'', dando a uno el capital y obligando al segundo a trabajar ``para otros".
¿Cómo va a modificar nuestro campesino trabajador esta relación, cuando él mismo está semiarraigado en lo que hay que modificar? ¿Cómo puede comprender el carácter nocivo del aislamiento y de la economía mercantil, cuando él mismo se halla aislado y trabaja por su cuenta y riesgo, produciendo para el mercado; cuando esas condiciones de vida engendran en él ``ideas y sentimientos" propios del hombre que trabaja por cuenta propia para el mercado; cuando se halla aislado por las propias condiciones materiales de vida, así como por las proporciones y el carácter de su hacienda, y cuando, debido a ello, su oposición al capital está tan poco desarrollada, que no puede comprender que se enfrenta precisamente con el capital . y no sólo con ``granujas'' y gente astuta?
¿No es evidente que hay que dirigirse allí donde esa misma (nota bene) relación social ha alcanzado su máximo desarrollo; donde los involucrados, en esta relación social, los productores directos, ya se han ``diferenciado'' y ``desligado'' del sistema burgués; donde la contradicción está tan desarrollada que se hace evidente; donde es imposible cualquier planteamiento soñador y ambiguo de la cuestión? Y cuando estos productores directos, que se encuentran en condiciones más avanzadas, estén ``diferenciados de 391 la vida'' de la sociedad burguesa, no sólo en la práctica, sino también en su conciencia, los campesinos trabajadores, que se encuentran en peores condiciones, de mayor atraso, verán ``cómo se hace eso'' v se unirán a sus camaradas de trabajo ``para otros".
Cuando se habla de la compra de tierras por los campesinos y se explica que la compra se hace a titulo privado en nombre de la comuna, casi nunca se añade que las compras que hace la comunidad sólo son una rara e insignificante excepción de esa regla general que constituyen las compras particulares.
Al dar a conocer que el número de propietarios privados de la tierra era en 1861 de 103.158, y que según los datos de la década del 60 llegó a 313.529, el autor dice que esta diferencia se debe a que la segunda vez se contaron los pequeños propietarios campesinos, que no fueron tomados en consideración antes de la Reforma, y continúa:
esta es nuestra joven burguesía rural, que está en estrecho contacto con los pequeños terratenientes de la nobleza y se fusiona con ellos.
¡Es verdad---decimos a esto---, es la pura verdad, sobre todo eso de que ``está en contacto'' y se ``fusiona''! Y por eso incluímos nosotros entre los ideólogos de la pequeña burguesía a quienes atribuyen una seria importancia (en el sentido de los intereses de los productores directos) ``a la ampliación de la posesión de tierras por los campesinos'', o sea, también a nuestro autor, que dice eso en la pág.~152.
Por ello consideramos politicastros a quienes analizan el aspecto de las compras particulares y comunales como si de él dependiera en una u otra medida la ``instauración" del régimen burgués. Estimamos que tanto un fenómeno como el otro son de carácter burgués, ya que la compra es compra y el dinero dinero en ambos casos, es decir una mercancía que sólo va a parar a manos de la pequeña burguesía~^^*^^, lo mismo si se hallan unidos en la comunidad ``para la adaptación social recíproca y la actividad solidaria'' que si se hallan aislados por poseer una parcela de tierra propia.
_-_-_^^*^^ No se trata, claro está, del dinero que sólo sirve para adquirir los artículos de consumo necesarios, sino del dinero sobrante, que pufde ser ahorrado para comprar medios de producción.
392Por cierto, ella [la joven burguesía rural] no está toda, ni mucho menos, comprendida aquí. La palabra ``sanguijuela'' no es, naturalmente, nueva para Rusia, pero jamás tuvo el significado que tiene hoy, jamás ejerció en los convecinos la presión que hoy ejerce. Comparado con el de hoy, el usurero de antes era \\n personaje patriarcal; siempre se subordinaba a la comunidad, y a veces se trataba simplemente de un haragán que no ponía de manifiesto un gran afán de lucro. Hoy la palabra usurero tiene otro significado, y en la mayoría de las provincias ha pasado a ser un concepto sólo genérico, que se emplea relativamente poco y es sustituido por los vocablos kulak, parásito, comerciante, tabernero, contratista, prestamista, etc., etc. Este desdoblamiento de una palabra en varios vocablos, en parte poco nuevos y en parte totalmente nuevos o no usados antes por los campesinos, demuestra, ante todo, que en la explotación del pueblo se ha producido la división del trabajo y, además, que se han desarrollado ampliamente la rapacidad y su especialización. Casi en cada aldea hay uno o varios de esos explotadores.
Es indudable que se ha captado bien el desarrollo de la rapacidad. Y hace mal el autor cuando, como todos los populistas, no quiere comprender, a pesar de los hechos, que ese kulakismo sistemático, general, regulado (inclusive con su división del trabajo), es una manifestación del capitalismo en la agricultura, es la dominación del capital en sus formas primarias, de un capital que por una parte engendra constantemente el capitalismo urbano, el bancario, y en general el de tipo europeo---que los populistas consideran algo venido de fuera---y por la otra es apoyado y nutrido por ese mismo capitalismo; en pocas palabras: no quiere comprender que es uno de los elementos de la organización capitalista de la economía nacional de Rusia.
Además, la caracterización de la ``evolución" del sanguijuela nos permitirá desmentir una vez más al populista.
En la Reforma de 1861 el populista ve la sanción de la producción popular, y encuentra que se diferencia esencialmente de la reforma occidental.
Las medidas que hoy ansia se reducen, asimismo, a idéntica ``sanción" de la comunidad, etc., etc., a idéntica ``dotación de un nadiel" y de los medios de producción en general.
¿Por qué, pues, señor populista, la Reforma, que ``sancionó la producción popular (y no la capitalista)'', sólo condujo a que el ``holgazán patriarcal" se convirtiera en un buitre bastante enérgico, listo y recubierto de un barniz de civilización? ¿Por qué condujo sólo a cambios en la forma de la rapacidad, lo mismo que las correspondientes grandes reformas en Occidente?
¿Por qué cree que los siguientes pasos de la ``sanción" (bien 393 posibles, como lo son la ampliación de la posesión de la tierra por los campesinos, las migraciones, la reglamentación de los arrendamientos rurales y demás medidas indudablemente progresistas, pero burguesas), por qué cree que esos pasos pueden llevar a algo que no sea a nuevos cambios de la fofma . a una mayor europeización del capital . a su trasformación de comercial en productivo, de medieval en moderno?
Y no puede ser de otro modo por la sencilla razón de que semejantes medidas no afectan en absoluto al capital, es decir, a esa relación entre los hombres que hace que en manos de unos se concentre el dinero, producto del trabajo social organizado por la economía mercantil, y que otros no tengan nada que no sea sus ``brazos'' libres~^^*^^, libres precisamente de ese producto concentrado en el bolsillo de la categoría anterior.
...De ellos [de esos kulaks, etc.] la morralla que no tiene capital suele arrimarse a los grandes comerciantes, que les conceden créditos o les éneo, miendan algunas compras; los más pudientes operan por cuenta propia, se relacionan con las grandes ciudades comerciales y portuarias, envían allí en nombre propio cargamentos, y ellos mismos van en busca de las mercancías que se necesitan en el lugar donde residen. En cualquier tren que se viaje, se verá invariablemente en tercera (rara vez en segunda) a decenas de hombres de esos, que van, de un sitio a otro en viaje de negocios. Se los reconoce por su singular atuendo, por su extrema grosería y por las carcajadas que lanzan cuando alguna señorita ruega que dejen de fumar o cuando se burlan de algún pobre mujik [así dice el autor: ``pobre mujik''. K. T.] que ha abandonado su hogar para salir en busca de trabajo, y les parece ``inculto'' porque no entiende nada de comercio y calza rústicos zapatones. Se los reconoce también por su conversación. Hablan habitualmente de ``pieles de cordero'', ``aceites vegetales'', cueros, ``pescado ahumado'', mijo, etc., etc. Y se oirán cínicos relatos de las trampas y adulteraciones que hacen con las mercancías; relatos de cómo se vendieron a una fábrica carne salada ``con fuerte tufillo''; de que ``cualquiera sabe dar color al té si se le muestra una sola vez cómo hay que hacerlo''; de que ``al azúcar se le puede echar agua de modo que un pilón pese unas tres libras más de la cuenta y el comprador no lo advierta'', etc., etc. Todo eso lo dicen con tanta franqueza y descaro, que se comprende que si no roban cucharillas en las cantinas y lámparas de gas en las estaciones, es tan sólo porque temen ir a parar a la cárcel. Moralmente estos hombres están por debajo de las normas más elementales; toda su moral se basa en el rublo y se expresa en los siguientes aforismos: ``el comerciante es como el pescador; el pez grande se come al chico; no dejes escapar la _-_-_
^^*^^ ``La masa seguirá [...] trabajando para otros'' (artículo que analizamos, pág. 135); si no fuera ``libre'' (de jacto, pues de jure puede inclusive ``tener su nadiel''), eso, claro está, no podría ser.
394 ocasión; echa el ojo a Jo que el dueño descuida; aprovecha el instante en que nadie mira; no te compadezcas del débil; reverencia y repta cuando sea necesario''. Luego se cita un ejemplo tomado de los periódicos, según el cual un tabernero llamado Vólkov, que se dedicaba a la usura, incendió su casa, asegurada en una suma muy alta. ``El maestro y el sacerdote del lugar consideran su mejor amigo" a este sujeto; un ``maestro le escribe, a cambio de unos vasos de vino, todos los papeles que necesita para sus enredos.'' ``El escribiente de la administración dql distrito se le ofrece para ayudarle a embaucar a los mordvines.'' ``Un representante del zemstvo, al mismo tiempo mienbro de su Administración general, asegura contra incendios su vieja casa en l.UOÜ rublos'', etc., etc. ``Vólkov no es un fenómeno único, sino típico. No hay localidad que no tenga sus Vólkov y donde no le cuenten a uno, no sólo idénticos ejemplos de saqueo y avasallamiento de los campesinos, sino también análogos casos de incendios premeditados"......¿Pero qué actitud mantienen los campesinos ante tales individuos? Si son tontos, desalmados y mezquinos, como Vólkov, los campesinos no los quieren y les temen, porque son capaces de hacerles cualquier canallada sin que ellos puedan defenderse; esos tipos tienen sus casas aseguradas, poseen buenos caballos, fuertes cerrojos y perros feroces, y mantienen buenas relaciones con las autoridades del lugar. Pero si son más inteligentes y astutos que Vólkov, si revisten de formas decentes el saqueo y el avasallamiento de los campesinos, si cuando les roban un rublo les hacen una ostensible rebaja de kopek, si no mezquinan medio litro de vodka o una medida de mijo para los campesinos de alguna aldea devorada por el fuego, gozan del respeto y la estimación de los campesinos y tienen entre ellos gran prestigio, pues los consideran bienhechores, protectores, sin los cuales los pobres quizá morirían de hambre. Los campesinos los consideran hombres inteligentes, les entregan sus hijos para que los eduquen y consideran un honor que sus muchachos trabajen en la tienda, pues están seguros de que allí se harán hombres de provecho.
He reproducido adrede con el mayor detalle, los razonamientos del autor, para dar una caracterización de nuestra joven burguesía trazada por un opositor de la tesis de que la organización de la economía social rusa es burguesa. El análisis de esta caracterización puede aclarar muchos puntos de la teoría del marxismo ruso y el carácter de los habituales ataques de que es objeto por parte de los populistas contemporáneos.
Desde el comienzo de esta descripción parecería que el autor comprende qué raíces tan profundas tiene esta burguesía y su ligazón con la gran burguesía, a la cual se ``arrima'' la pequeña burguesía; su ligazón con los campesinos, quienes le ``entregan sus hijos para que ella los eduque''; pero los ejemplos que el autor aporta demuestran que está muy lejos de justipreciar la fuerza y la consistencia de este fenómeno.
Sus ejemplos hablan de delitos comunes, estafas, de incendios 395 premeditados, etc., etc. Se tiene la impresión de que ``el saqueo y el avasallamiento" de los campesinos son algo casual, un resultado (como dice el autor) de las duras condiciones de vida, de la `` rudeza de las ideas morales'', de la dificultad de 'lograr que la literatura sea accesible al pueblo'' (pág. 152), etc., etc.; en una palabra: según el autor, todo eso no resulta en forma inevitable de la actual organización de nuestra economía social.
El marxista sustenta precisamente esta última opinión, afirma que eso no es en absoluto una casualidad, sino una necesidad, una necesidad condicionada por el modo capitalista de producción dominante en Rusia. Si el campesino se convierte en productor de mercancías (y en ello se han convertido ya todos los campesinos). su ``moral'', inevitablemente, se ``basará en el rublo'', y no se lo puede culpar de ello, pues las propias condiciones de vida lo obligan a cazar ese rublo recurriendo a argucias comerciales~^^*^^ de toda suerte. En esas condiciones, sin necesidad de delitos comunes, servilismo o falsificaciones de ningún género, los ``campesinos'' se van diferenciando en ricos y pobres. La vieja igualdad no puede resistir ante las oscilaciones del mercado. Esto no son meras palabras, es un hecho. Y es también un hecho que en estas condiciones la `` riqueza'' de unos pocos se convierte en capital . y que la ``pobreza'' de la masa obliga a ésta a vender sus brazos, a trabajar para otros. Así, pues, desde el punto de vista del marxista, el capitalismo ya ha echado firmes raíces, ya ha adquirido formas definidas, no sólo en la industria fabril, sino también en el campo y, en general, en toda Rusia.
Puede verse ahora cuan ingeniosos son los señores populistas cuando, en respuesta a los argumentos del marxista, quien sostiene que la causa de tan ``triste fenómeno" en las aldeas no es la política, ni la escasez de tierra, ni los impuestos, ni las malas ``personas'', sino el capitalismo, ya que todo eso es necesario e inevitable allí donde existe el modo capitalista de producción y la dominación de la burguesía; cuando, en respuesta a todo esto, los populistas vociferan que los marxistas quieren dejar sin tierra al campesino, que ``prefieren'' el proletario al campesino ``independiente'', y manifiestan---como dicen las señoritas provincianas y el señor Mijai- _-_-_
^^*^^ Véase Uspenski. ( Lenin se refiere a los cuentos y ensayos de Uspenski: IMS días de la aldea, La libreta de cheques, Cartas de un viajero, Vínculos indestructibles, Cifras auténticas, etc. Ed.)
396 __NOTE__ fix! Left side of this page faint in original. lovski en su respuesta al señor Struve---¡``desdén y crueldad" hacia el ``individuo''!En este cuadro del campo, interesante porque lo ha pintado "n opositor, podemos apreciar palmariamente qué absurdas que son las habituales objeciones hechas a los marxistas, su artificiali- dad, la ignorancia de los hechos v el olvido de declaraciones pro- "¡a<; anteriores, v todo para salvar coute que coate~^^*^^ esns teorías soñadoras v preñadas de compromisos a las que, afortunadamente, ya no hav fuerza capaz de salvar.
Al hablar del capitalismo en Rusia, los marxistas hacen suvos ---nnemas ya trazados, repiten como dogmas tesis míe son el reflejo r1~ otras condiciones, muy distintas. La producción capitalista en T^isia, insignificante por su desarrollo e importancia (en nuestras fíhrica<: sólo trabajan 1.400.000 personas), la hacen extensiva a la "v.is'i del campesinado, que todavía posee tierras. Tal es una de ^^ objeciones predilectas del campo liberal populista.
Pues bien, en ese cuadro del campo vemos que el populista, r>l describir la forma dp vida de los campesinos de las " comunidades" e ``independientes'', no puede eludir la categoría de burgue- <-ín, safada de esquemas abstractos y dogmas ajenos; no puede rlevir de comprobar que la burguesía es un tipo rural, v no un caso aislado; que está vinculada por fuertes lazos a la gran burguesía urbana v que también está vinculada a los campesinos, quienes "le entregan sus hijos para que los eduque'', a esos campesinos de los cuales dicho con otras palabras, sale esa joven burguesía. Vemos, por lo tanto, que esa joven burguesía crece en el seno de nuestra ``comunidad'' y no fuera de ella, vemos que es engendrada por l;is propias relaciones sociales que existen entre el campesinado, nhora convertido en productor de mercancías: vemos que no sólo "1.400.000 personas'', sino toda la masa de los habitantes de las aldeas rusas trabaja para el capital y se halla ``gobernada'' por él. ¿Quién, pues, extrae conclusiones más correctas de estos hechos, rerristrndos no por un "místico y metafísico" marxista que cree en "tríadas'', sino por un auténtico populista que sabe apreciar las particularidades de la vida en Rusia? ¿El populista que habla de la elección de un mejor camino, como si el capital no hubiera hecho ya su elección, que habla de un viraje hacia otro régimen, _-_-_
^^*^^ En francés en el original. A toda costa. (Etí.)
397 viraje que espera de la ``sociedad'' y del ``Estado'', es decir, de elementos surgidos exclusivamente sobre la base de esa elección y para ella? ¿O el marxista, que dice que soñar con otros caminos significa ser un ingenuo romántico, puesto que la realidad muestra con la mayor evidencia que el ``camino'' ya ha sido elegido y que la dominación del capital es un hecho que no puede ser eludido con reproches ni condenaciones, un hecho con el que sólo tienen que habérselas los productores directos?Otro reproche muy en boga. Los marxistas estiman que el surgimiento del gran capitalismo en Rusia es un fenómeno progresista. Prefieren, por lo tanto, el proletario al campesino `` independiente'', ven con buenos ojos que se despoje al pueblo de la tierra, v, desde el punto de vista de la teoría---que presenta como ideal el eme los medios de producción pertenezcan a los obreros--- son partidarios de que el obrero se vea desprovisto de medios de producción, es decir, incurren en una contradicción insoluble.
Sí, los marxistas consideran que el gran capitalismo es un fenómeno progresista, pero no, claro está, porque sustituya la `` independencia'' por la dependencia, sino porque crea condiciones para suprimir la dependencia. En cuanto a la ``independencia'' del campesino ruso, eso es un meloso cuento de hadas populista y nada más, pues en la realidad no existe. Y la pintura que hemos dado (así como todas las obras e investigaciones acerca de la situación económica del campesino) reconoce también este hecho (que en realidad no hay independencia): tanto los campesinos, como los obreros, trabajan ``para otros''. Esto lo reconocían los viejos populistas rusos. Pero no comprendían las causas ni el carácter de esa dfmendencw . no comprendían que era también dependencia capitalista . que se distinguía de la urbana únicamente por estar menos desarrollada y por conservar mayores vestigios de las formas medievales y semifeudales del capital. Comparemos esa aldea que nos ha pintado el populista con una fábrica. Se distinguen (en cuanto a la independencia) únicamente en que en la primera vemos "pequeños" parásitos v en la segunda grandes; en la primera, explotación de individuos aislados y por medios semifeudales v en li segunda una explotación de las masas ya netamente capitalista. Por supuesto, esta segunda explotación es progresista: el mismo capitalismo poco desarrollado en la aldea, v por ende acompañado de la usura, etc., etc., en la fábrica está desarrollado: el mismo antagonismo que existe en el campo, se manifiesta en la fábrica con toda 398 plenitud; aquí, la división es ya completa, y no existe la posibilidad del plantenmiento a medias tintas de la cuestión, que satisface al pequeño productor (así como a su ideólogo), capaz de censurar, criticar y maldecir al capitalismo, pero incapaz de renunciar a la base misma~^^*^^ de ese capitalismo, a la confianza en sus servidores, a los rosados sueños respecto de que ``sería mejor sin lucha'', como dijo f] deslumbrante señor Krivenko. Aquí los sueños son ya imposibles, v eso es un gigantesco paso adelante; aquí ya se ve con claridad de aué lado está la fuerza, y no se puede perorar acerca de la elección del camino, pues es evidente que primero hay que `` redistribuir'' esa fuerza.
``Optimismo meloso'': así caracterizó el señor Struve el populismo, v con profunda razón. ¿Cómo no llamarlo optimismo cuando ln absoluta dominación del capital en el campo se pasa por alto, se silencia, se presenta como una casualidad; cuando se propone todo tipo de créditos, cooperativas y laboreo en común, como si todos esos ``kulaks'', vampiros, comerciantes, taberneros, contratistas, nrestamistas, etc., etc., como si toda esa ``joven burguesía" no tuviera va ``en sus manos" ``cada aldea"? ¿Cómo no calificarlo de meloso si esa gente sigue hablando ``diez, veinte, treinta y más años''. de si ``sería meior sin lucha'', en el preciso momento en que la lucha va se desarrolla, aunque sorda, inconciente, no iluminada por las ideas?
_-_-_Trasladémonos ahora, lector, a la ciudad. Allí encontraremos todavía en mavor profusión v variedad a esa joven burguesía. Todo el que sabe leer y escribir, v se considera apto para una actividad más noble, todo el que se considera digno de mejor suerte que la mísera del campesino del montón, todo el que. en esas condiciones, se siente limitado en el campo, afluye hoy a las ciudades...
^^*^^ Para evitar malentendidos, aclararé que por ``base'' del capitalismo entiendo la relnoión social que, en distintas formas, reina en la sociedad capitalista y que Marx expresó con la fórmula: dinero-mercancía-dinero con un excedente.
Las medidas que proponían los populistas no afectan esa relación y no afectan ni la producción, da mercancías, que pone en manos de personas privadas el dinero = producto del trabajo social, ni la división del ``pueblo'' en poseedores de ese dinero y pobres.
El marxista toma esta relación en su forma más desarrollada, que es la quintaesencia de las demás formas, y señala al productor la tarea y el objetivo: destruir esa relación y sustituirla por otra.
399Y sin embargo, los señores populistas pronuncian melosos discursos acerca del ``carácter artificial' del capitalismo urbano, acerca de que es una ``flor de invernadero" que morirá si no se la cuida, etc., etc. Basta considerar más sencillamente los hechos para ver con claridad que esa burguesia ``artificial'' está integrada precisamente por las sanguijuelas de la aldea que se han trasladado a la ciudad, y crecen con toda espontaneidad en ese terreno alumbrado por la ``luna capitalista" que obliga a cada campesino del montón a comprar más barato y a vender más caro.
...Veremos aquí: dependientes, oficinistas, comerciantes minoristas, vendedores ambulantes, contratistas de todo tipo (yeseros, carpinteros, alhamíes, etc.), conductores de trenes, porteros, policías, comisionistas de Bolsa, encargados de postas, fondas y posadas, dueños de distintos talleres, capataces de fábricas, etc., etc. Todos ellos constituyen la auténtica joven burguesía, con todos sus rasgos distintivos. Su código moral es también aquí muy reducido: toda su actividad está basada en la explotación del trabajo~^^*^^, y el objetivo de su vida consiste en adquirir un capital o un capitalito para pasar el tiempo entregados a estúpidas diversiones...
...Sé que muchos se alegran de verlos, encuentran en ellos inteligencia, energía, iniciativa y los consideran los elementos más progresistas del pueblo, ven en ellos un, paso directo y natural de la civilización de su patria, cuyas asperezas limará el tiempo. ¡Oh, sé desde hace mucho que en el país se ha formado una gran burguesía de gente culta, de comerciantes y de aristócratas que no pudieron soportar la crisis de 1861 y vinieron a menos, o se sintieron dominados por el espíritu de la época; sé que esa burguesía ha formado ya los cuadros del tercer estado y que le faltan precisamente esos elementos salidos del pueblo, que le gustan porque sin ellos no puede hacer nada...
Aquí también se deja abierta una rendija para que pueda penetrar el ``meloso optimismo": ¡¡a la gran burguesía ``le faltan pre- _-_-_
^^*^^ No es exacto. El pequeño burgués se distingue del grande precisamente porque trabaja él mismo, como lo hacen todas las categorías enumeradas por el autor. Hay, claro está, explotación del trabajo, pero no exclusivamente.
Otra pequeña observación: el objetivo de la vida de quienes no se resignan a compartir la suerte del campesino del montón es adquirir capital. Así hablan (en sus momentos de lucidez) los populistas. La tendencia del campesino ruso no es hacia el régimen comunal, sino hacia el sistema pequeñoburgués. Así habla el marxista.
¿Qué diferencia hay entre estas tesis? ¿No será sólo que la primera constituye una observación empírica de la vida mientras la última generaliza los hechos observados (que expresan las ``ideas y sentimientos'' de verdaderas ``personas vivientes'') y deduce de ellos una ley de economía política?
400 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1969/LOC01EC/20060301/499.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2006.03.01) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ cisamente'' elementos burgueses salidos del pueblo!! ¿Pero de dónde ha salido la gran burguesía misma si no del pueblo? ¿Será capaz el autor de negar los lazos de nuestros ``comerciantes'' con los campesinos?Vemos aquí el afán de presentar el desarrollo de la joven burguesía como un fenómeno casual, resultado de la política, etc., etc. Es muy típica del populista esta superficialidad en la comprensión, que no permite ver las raíces de los fenómenos en la propia estructura económica de la sociedad, y que conjuga la capacidad de enumerar con todo detalle a los distintos representantes de la pequeña burguesía con la incapacidad de ver que la misma pequeña empresa independiente del campesino o del kustar constituye ya, dado el sistema económico actual, no una empresa ``popular'', ni mucho menos, sino pequeñoburguesa.
... Sé que muchos descendientes de antiguos linajes se han dedicado a destilar alcohol y a explotar tabernas, concesiones ferroviarias y empresas de trabado de ferrocarriles; que se han acomodado en los consejos de administración, de los bancos por acciones, se han infiltrado hasta en la literatura y entonan ahora nuevas canciones. Sé que muchas de esas canciones literarias son muy tiernas y sentimentales, que se habla en ellas de las necesidades y de los deseos del pueblo; pero sé también, que la obligación de la literatura decente consiste en desenmascarar la intención de darle al pueblo piedras, en lugar de pan.
¡Qué idilio arcádico!~^^*^^ |¿Sólo tienen la "intención" de dar?!
¡Y cómo armoniza eso de que él ``sabe'', que "desde hace ya mucho'', se ha formado la burguesía y con todo considera todavía que su misión consista en "desenmascarar las intenciones" de crear la burguesía!
Eso es precisamente lo que se llama ``candidez'', cuando frente a un ejército movilizado, frente a ``soldados'' formados, unidos por un "Cuartel General" constituido "hace mucho'', la gente habla todavía de "desenmascarar intenciones'', y no de una abierta lucha de intereses.
... La burguesía francesa también se identificaba siempre con el pueblo, y siempre presentaba sus reivindicaciones en nombre del pueblo, pero _-_-_
^^*^^ Arcadia: región montañosa, situada en el centro del Peloponeso ( Grecia); en la antigüedad, sus habitantes eran principalmente pastores. La literatura antigua y clásica describía a Arcadia como la mansión de la inocencia y la felicidad. (Ed.)
401 siempre lo engañaba. Nosotros estimamos que la tendencia burguesa, que sigue nuestra sociedad en los últimos años, es nociva y peligrosa para la moral y el bienestar del pueblo.Esta frase es quizá la que muestra con mayor evidencia el espíritu pequeñoburgués del autor. ¡Declara que la tendencia burguesa es ``nociva y peligrosa" para la moral y el bienestar del pueblo! ¿De qué ``pueblo'', respetable señor moralista? ¿Del que trabajaba para los terratenientes bajo el régimen de servidumbre, régimen que fomentaba el ``hogar familiar'', la ``vida sedentaria" y el ``sagrado deber; de trabajar"?~^^*^^ ¿O del que iba después a buscar el rublo para el rescate? Usted sabe perfectamente que el pago de ese rublo era la condición fundamental, primordial, de la `` emancipación'', y que el campesino sólo podía obtener ese rublo del señor Cupón~^^**^^. Usted mismo describió cómo se las arreglaba ese señor; cómo ``la clase media introdujo en la vida su propia ciencia, su propio código moral y sus propios sofismas''; cómo se ha formado ya una literatura que canta loas a ``la inteligencia, la iniciativa y la energía" de la burguesía. Está claro que todo se reduce a la sustitución de una forma de organización social por otra: el sistema de apropiación del plustrabajo de los siervos sujetos a la tierra creó la moral feudal; el sistema del ``trabajo libre" que se esfuerza ``para otros'', para los poseedores del dinero, ha creado, en sustitución, la moral burguesa.
Pero el pequeño burgués teme mirar las cosas de frente y llamarlas por su nombre: cierra los ojos ante estos hechos indiscutibles y se pone a soñar. Ünicamente considera ``moral'' la pequeña actividad independiente (para el mercado, cosa que silencia con modestia), mientras estima ``inmoral'' el trabajo asalariado. No comprende el vínculo entre lo uno y lo otro---vínculo indisoluble---, y considera que la moral burguesa es una enfermedad casual y no un producto directo del sistema burgués, que nace de la economía mercantil (contra la cual, en realidad, nada tiene que objetar).
_-_-_^^*^^ Expresión empleada por luzhakov.
^^**^^ Término usado en la bibliografía de fines del si¿ j xrx para indicar el capital y los capitalistas. La empleó por primera vez el escritor Gleb Uspenski en su ensayo Los pecados capitales y poco después se convirtió en expresión corriente. (Ed.)
402Y he aquí que comienza su sermón de vieja: ``eso es nocivo y peligroso".
No compara la nueva forma de explotación con la anterior, con la feudal, no se fija en los cambios que ha introducido en la relación entre el productor y el propietario de los medios de producción, y la compara con una absurda utopía filistea: con una ``pequeña empresa independiente" que, siendo mercantil, no lleve a lo que en realidad lleva (véase antes: ``florece opulento el kulakismo y tiende a esclavizar a los más débiles, trasformándolos en peones rurales'', etc.). Por eso, su protesta contra el capitalismo (protesta muy legítima y justa) se convierte en un lamento reaccionario.
No comprende que, al sustituir la forma de explotación que sujetaba al trabajador a su localidad por una forma que lo desplaza de un sitio a otro por todo el país, la ``tendencia burguesa" ha hecho una obra útil; que al sustituir una forma de explotación, en que la apropiación del plusproducto era disimulada por las relaciones personales entre el explotador y el productor, por las obligaciones civiles y políticas mutuas de los ciudadanos, por ``el suministro de una parcela de tierra'', etc.; al sustituir por una forma que pone en lugar de todo eso el ``desalmado pago en contante y sonante" y compara la fuerza de trabajo con cualquier otra mercancía u objeto, no comprende que la ``tendencia burguesa" despoja la explotación del velo de la falta de claridad y de las ilusiones, y ponerla al desnudo es ya un gran mérito.
Hay que prestar atención, además, a la afirmación de que la tendencia burguesa ha prendido en nuestra sociedad ``en los últimos años''. ¿Acaso sólo ``en los últimos años"? ¿No se manifestó con toda evidencia también en la década del 60? ¿No dominó asimismo en el trascurso de toda la década del 70?
El pequeño burgués trata otra vez de suavizar las cosas, de presentar el carácter burgués que define a nuestra ``sociedad'' en el trascurso de toda la época posterior a la Reforma, como un apasionamiento temporal, como una moda. Los árboles impiden ver el bosque: este es el rasgo esencial de la doctrina pequeñoburguesa. Detrás de la protesta contra el régimen de servidumbre y de los furiosos ataques contra éste, el ideólogo de la pequeña burguesía no ve la realidad burguesa porque teme mirar de frente la base económica del sistema que fue instaurado mientras vociferaba contra él. Detrás de la alharaca de toda la literatura avanzada 403 ``(liberal coqueta'', página 129) acerca de los créditos, de las asociaciones de ahorro y préstamo, del peso de los impuestos, la ampliación de la posesión de la tierra y demás medidas de ayuda al ``pueblo'', no ve más que las características burguesas de los `` últimos años''. Por último, detrás de los lamentos acerca de la `` reacción" y del lloriqueo por la "década del 60'', no ve en absoluto el carácter burgués, que es la, base de todo esto, y por ello se funde cada vez más con esta ``sociedad''.
En efecto, durante estos tres períodos de la historia posterior a la reforma, nuestro ideólogo de los campesinos siempre estuvo junto a la ``sociedad'' y marchó con ella, sin comprender que el carácter burgués de esta ``sociedad'' priva de toda fuerza a su protesta contra ese carácter burgués y condena a nuestro ideólogo, inevitablemente, a soñar o a contraer miserables compromisos propios de un pequeño burgués.
Esta aproximación de nuestro populismo (enemigo ``en principio" del liberalismo) a la sociedad liberal enternecía a muchos, y hoy sigue enterneciendo al señor V. V. (véase su artículo en Nedielia, núms. 47--49 de 1894). De ello deducen que la intelectualidad burguesa es: débil y hasta inexistente en Rusia, y relacionan esta suposición con la ausencia de una base para el capitalismo ruso. En realidad ocurre todo lo contrario: esa aproximación es el más fuerte argumento contra el populismo, una prueba directa de su carácter pequeñoburgués. Así como en la vida el pequeño productor se funde con la burguesía debido a la producción aislada de mercancías para el mercado, a sus probabilidades de abrirse paso, de llegar a ser un gran propietario, así el ideólogo del pequeño productor se convierte en un liberal cuando se trata del problema de los créditos, las cooperativas, etc. Del mismo modo que el pequeño productor es incapaz de luchar contra la burguesía y cifra sus esperanzas en medidas de ayuda como la reducción de los impuestos, el aumento de sus tierras, etc., así también el populista cifra sus esperanzas en la ``sociedad'' liberal y en sus peroratas, envueltas en ``una falsedad y una hipocresía infinitas'', acerca del ``pueblo''. Si alguna vez se atreve a injuriar a la ``sociedad'', añade a continuación que la ``sociedad'' se ha deteriorado sólo "en los últimos años'', pero que, en general, no es mala.
Sovremiennie Izveztia hizo hace poco un estudio de la nueva clase económica surgida en el país después de la Reforma y la caracterizó muy bien con las siguientes palabras: "El millonario de los viejos tiempos, modesto, 404 barbudo, con botas de caña alta bien lustradas, que se inclinaba ante cualquier pequeño funcionario de la policía, se ha trasformado rápidamente en un hombre de negocios de tipo europeo, desenvuelto, inclusive insolente y altivo, galardonado a veces con una condecoración y con un alto cargo. Si se fija uno en esa gente surgida de modo tan inopinado, ve con asombro que la mayoría de esas luminarias eran ayer taberneros, contratistas, dependientes de comercio, etc., etc. Esos advenedizos animaron la vida urbana, pero no la mejoraron. Introdujeron en ella un desordenado ajetreo y una extraordinaria confusión de conceptos. El aumento de las operaciones mercantiles y la demanda de capital desarrollaron la fiebre de las empresas, que se convirtió en el delirio de los juegos de azar. Multitud de fortunas amasadas inesperadamente han llevado al último grado el afán de lucro'', etc...
Es indudable que esa gente ejerce la más fatal influencia en la moral del pueblo [¡he aquí en qué consiste la desgracia: en el relajamiento de la moral, y no, en absoluto, en las relaciones de producción capitalistas! K. T.J; v si admitimos que los obreros de la ciudad están más pervertidos que los del campo, no queda la menor duda de que ello se debe a que están mucho más rodeados de esa gente, respiran el mismo aire y viven la vida por ella creada.
He ahí una evidente confirmación de lo que dice el señor Struve acerca del carácter reaccionario del populismo. La `` perversión" de los obreros urbanos asusta al pequeño burgués, que prefiere el ``hogar familiar" (donde los golpes y la cohabitación del suegro con la nuera son hechos comunes) y la ``vida sedentaria" (con la ignorancia y la brutalidad), y no comprenden que el despertar del hombre en el ``jamelgo''~^^*^^---despertar de una importancia histórica mundial tan grande que justifica todos los sacrificios---no puede dejar de adquirir formas violentas en las condiciones capitalistas en general y en Jas de Rusia en particular.
Si el terrateniente ruso se distinguía por su brutalidad y bastaba con rascar un poco para que apareciera el tártaro que había en él, al burgués ruso no hay siquiera necesidad de rascarlo. Si los viejos comerciantes rusos crearon el reino de las sombras, ahora, con el surgimiento de la nueva burguesía, crearán unas tinieblas en las que perecerá todo pensamiento, todo sentimiento humano.
El autor no puede estar más equivocado. Debió emplear el tiempo pasado y no el futuro; y debió emplearlo cuando esto fue escrito, en la década del 70.
_-_-_^^*^^ Jamelgo: expresión metafórica empleada por Saltikov-Schedrín en un cuento satírico, refiriéndose al campesino pobre, oprimido y extenuado por el exceso de trabajo. (Ed.)
405Bandas de nuevos conquistadores se esparcen por todos los confines, sin que nadie les oponga resistencia en! parte alguna. Los terratenientes los protegen y acogen con júbilo, la gente de los zemstvos les da grandes sumas en concepto de primas de seguros, los maestros de escuela les escriben sus enredados papeles, los sacerdotes los visitan y los escribientes de los distritos los ayudan a engañar a los mordvines.
¡Atinada caracterización! "No sólo no encuentran resistencia'', sino que cuentan con la cooüeración de todos los representantes de la ``sociedad'' y del ``Estado'' que acaba de enumerar el autor. Por ello---¡original lógica!---, para hacer cambiar las cosas se debe aconsejar la elección de otro camino, y aconsejar esto, precisamente, a la ``sociedad'' y al ``Estado''.
¿Qué se puede hacer, sin embargo, contra esa gente?
[...] Esperar el desarrollo intelectual de los explotadores y que mejore la opinión pública es imposible, tanto desde el punto de vista de la justicia como desde el moral y político que debe adoptar el Estado.
¡Obsérvese: el Estado debe adoptar ``un punto de vista moral y político"! ¡Eso no es más que pura chachara! ¿Acaso los enumerados representantes y agentes del ``Estado'' (comenzando por los escribientes de la administración de los distritos) no tienen ya un punto de vista ``político'' [compárese con lo que se dice antes: ``muchos se alegran... los consideran los elementos más progresistas del pueblo, veri en ellos un paso directo y natural de la civilización de su patria"] y uno ``moral'' [lugar citado: ``inteligencia, energía e iniciativa"]? ¿Por qué oculta la división que existe en las ideas morales y políticas tan hostiles como los ``nuevos brotes" son indudablemente [hostiles en la vida para aquellos "a quienes la burguesía ordena ir a trabajar"? ¿Por qué oculta la lucha de estas ideas, que no es sino una superestructura de la lucha de las clases sociales?
Todo eso es un resultado natural e inevitable del punto de vista pequeñoburgués. El pequeño productor sufre mucho por el orden de cosas actual, pero se halla al margen de las contradicciones directa y plenamente descubiertas, las teme y se consuela con ingenuos sueños reaccionarios de que "el Estado debe adoptar un punto de vista moral'', y precisamente el punto de vista de esa moral grata al pequeño productor.
No, no tiene usted razón. El Estado a que apela, el Estado actual, el presente, detye adoptar el punto de vista de la moral 406 grata a la gran burguesía, y debe hacerlo porque así lo determina la distribución de las fuerzas entre las clases existentes en la sociedad.
Usted se indigna. Se pone a gritar que al reconocer ese `` deber'', esa necesidad, el marxista defiende a la burguesía.
Eso no es cierto. Usted se da cuenta de que los hechos están en contra suya, y por eso recurre a dudosos trucos: atribuye el deseo de defender a la burguesía a quienes refutan los sueños pequeñoburgueses de usted acerca de la elección de un camino sin burguesía, señalando que la dominación de esta última es un hecho; a quienes demuestran la inutilidad de las insignificantes y miserables medidas de usted contra la burguesía, señalando que ésta se halla profundamente enraizada en la estructura económica de la sociedad, señalando la existencia de una lucha económica de las clases, base de la ``sociedad'' y del ``Estado''; a quienes exigen de los ideólogos de la clase trabajadora que rompan por completo con esos elementos y se pongan al servicio exclusivo de quienes se han ``diferenciado de la vida" de la sociedad burguesa.
Naturalmente, no consideramos que la literatura no ejerza influencia, mas para ello debe, en primer lugar, comprender mejor su misión y no limitarse tan sólo [| |¡sÍcíM] a educar a los kulaks, sino despertar también la opinión pública.
¡He aquí al petit bourgeois^^*^^ en su aspecto más puro! ¡¡Si la literatura educa a los kulaks, es porque comprende mal su misión!!
|Y esos señores se asombran cuando se les dice que son unos ingenuos, unos románticos!
Al contrario, respetable señor populista, los ``kulaks''~^^**^^ educan a la literatura, le suministran ideas (acerca de la inteligencia, la energía y la iniciativa, acerca del paso natural de la civilización de su patria) y le proporcionan medios. Su referencia a la literatura es tan ridicula como si alguien, al ver enfrentados a dos ejércitos enemigos, se dirigiera al ayudante del mariscal de campo enemigo con el sumiso ruego de "actuar más solidariamente''. Sí, es exactamente lo mismo.
Lo mismo puede decirse del deseo de "despertar la opinión _-_-_
^^*^^En francés en el original. (Ed.)
^^**^^ Es un vocablo excesivamente estrecho. Debería haberse empleado un término más exacto y preciso: burguesía.
407 pública''. ¿La opinión de esa sociedad que ``busca ideales en la calma de la siesta''? Habitual ocupación esta de los señores populistas a la que se vienen entregando con tan brillante éxito desde hace ``diez, veinte, treinta y más años''.¡Esfuércense, caballeros! La sociedad que se deleita durmiendo la siesta, a veces gruñe: sin duda se dispone a actuar con unanimidad contra los kulaks. Sigan hablando con ella. ALlez toufours!~^^*^^
... y en segundo lugar debe gozar de más libertad de palabra y de mayor acceso al pueblo.
Excelente deseo. La ``sociedad'' ve con buenos ojos ese ``ideal''. Pero como lo ``busca'' con la tranquilidad con que duerme la siesta y lo que más teme en el mundo es que se altere esa tranquilidad..., se apresura con gran lentitud, progresa con tanta prudencia, que cada año se encuentra más y más atrás. Los señores populistas creen que eso es una casualidad, que ahora mismo va a terminar la siesta y comenzará el verdadero progreso. ¡Quédense esperando!
Tampoco consideramos que no ejerzan influencia la educación y la instrucción, pero suponemos, ante todo: 1) que, la instrucción debe darse a todos y cada uno, y no sólo a determinados individuos, destacándolos del medio y convirtiéndolos en kulaks...
``A todos y a cada uno"... precisamente eso es lo que quieren los marxistas. Pero estiman que ello es inaccesible mientras existan las condiciones económicosociales actuales, pues, aunque la enseñanza fuese gratuita y obligatoria, para la ``educación'' se necesitaría dinero, y sólo lo tienen ``los que han salido del pueblo''. Los marxistas estiman que, por lo tanto, tampoco en este caso hay otra salida que no sea la ``dura lucha de las clases sociales".
... 2) que las escuelas públicas deben estar abiertas, no sólo a sacristanes retirados, funcionarios y toda suerte de gente inútil, sino también a hombres verdaderamente honrados y que aman de verdad al pueblo.
¡Muy conmovedor! Pero quienes ven "inteligencia, iniciativa y energía'' en la ``gente salida del pueblo'', aseguran también (y no _-_-_
^^*^^ ¡Sigan, sigan! (Ed.)
408 siempre sin sinceridad) que ``aman al pueblo'', y muchos de ellos son hombres ``verdaderamente honrados''. ¿Quién va a hacer aquí de juez? ¿Individuos de pensamiento crítico y de elevadas cualidades morales? ¿Pero no ha dicho el autor que el desprecio no hace mella en esa gente salida del pueblo?~^^*^^Y de nuevo, al final, nos vemos ante el rasgo fundamental del populismo, que ya tuvimos ocasión de observar al comienzo: el afán de cerrar los ojos a los hechos.
Cuando el populista describe los hechos, se ve siempre obligado a reconocer que la realidad pertenece al capital, que nuestra evolución real es capitalista y que la fuerza la posee la burguesía. Así lo acaba de reconocer, por ejemplo, el autor del artículo comentado, cuando dice que en nuestro país se ha creado una `` cultura de clase media''; que es la burguesía quien ordena al pueblo que vaya a trabajar; que a la sociedad burguesa sólo la preocupan sus procesos digestivos y dormir siesta; que la ``clase media" ha creado inclusive una ciencia burguesa, una moral burguesa, sofismas políticos burgueses y una literatura burguesa.
Y a pesar de ello, iodos los argumentos de los populistas se basan siempre en el supuesto contrario: en que la fuerza no está en manos de la burguesía sino del ``pueblo''. El populista habla de la elección del camino (al tiempo que reconoce el carácter capitalista del camino real), de la socialización del trabajo (que se halla bajo la ``dirección,'' de la burguesía), de que el Estado debe adoptar un punto de vista moral y político, de que precisamente los populistas deben enseñar al pueblo, etc., etc., como si la fuerza estuviera en manos de los trabajadores o sus ideólogos, y no faltara ya más que indicar los procedimientos "inmediatos, convenientes'', etc., de emplear dicha fuerza.
Todo eso es una repugnante mentira, desde el principio hasta el fin. Uno podría imaginarse la raison d'étre~^^**^^ de semejantes ilusiones hace medio siglo, cuando un Regirungsrat = prusiano^^37^^ descubría en Rusia la ``comunidad rural'', pero ahora, después de una historia de más de treinta años de trabajo ``libre'', eso es una burla o fariseísmo y almibarada hipocresía.
La principal tarea teórica del marxismo consiste en destruir _-_-_
^^*^^ Pag. 151: ``...¿no desprecian ya ellos [póngase atención en ese ``ya''] a quien pueda despreciarlos?".
^^**^^ En francés en el original. (Ed.)
409 esta mentira, por buenas y sinceras que hayan sido las intenciones de su autor. El primer deber de quienes desean buscar ``caminos hacia la felicidad humana" es no engañarse a sí mismos y tener el valor de reconocer sinceramente los hechos.Y cuando los ideólogos de la clase trabajadora comprendan esto y lo sientan, reconocerán que los ``ideales'' no deben consistir en trazar caminos mejores v más cortos, sino en formular las tareas y los objetivos de la ``dura lucha de las clases sociales'', que se desarrolla ante nuestros ojos, en nuestra sociedad capitalista; que la medida del éxito de sus aspiraciones no la dará la elaboración de consejos a la ``sociedad'' y al ``Estado'', sino el grado de difusión de estos ideales en el seno de determinada clase de la sociedad; que los más elevados ideales no valen un bledo si no se sabe fundirlos indestructiblemente con los intereses de los participantes de la lucha económica, fundirlos con esos problemas cotidianos tan pequeños y ``estrechos'' de la clase dada como el de la ``justa remuneración del trabajo'', con esos problemas que nuestro grandilocuente populista mira con tan sublime desdén.
...Pero eso no es todo: el desarrollo intelectual, como desgraciadamente lo vemos a cada paso, no garantiza que en el hombre no despierten ambiciones e instintos rapaces. Y por ello deben tomarse sin dilación las medidas necesarias para proteger el campo contra la rapacidad; deben tomarse, en primer lugar, para proteger la comunidad rural como forma de vida social que contribuye al perfeccionamiento moral del hombre. La comunidad rural debe ser garantizada de una vez y para siempre. Pero tampoco eso es todo: dada su situación económica actual y las cargas fiscales, la comunidad rural no puede existir, y por ello es necesario tomar medidas para ampliar la posesión de la tierra por los campesinos, reducir los impuestos y organizar las industrias populares.
Estas son las medidas contra los kulaks, medidas que debe apoyar y defender toda la literatura honrada. Estas medidas no son, naturalmente, nuevas; pero son las únicas y no todo el mundo, ni mucho menos, está aun convencido de ello (Fin).
¡Ahí tienen ustedes el programa del ampuloso populista! La descripción de los hechos revela que existe por doquier una contradicción absoluta de intereses económicos; ``por doquier'', no sólo en el sentido de que se observa tanto en la ciudad como en el campo, en la comunidad rural como fuera de ella, en las fábricas y en la industria ``popular'', sino también al margen de los fenómenos económicos: en la literatura y en la ``sociedad'', en el dominio de las ideas morales, políticas, jurídicas, etc., etc. Pero nuestro caballero Kleinbürger derrama amargas lágrimas y vocifera: "¡deben 410 tomarse fin dilación medidas para proteger el campo!''. La superficialidad pequeñoburguesa de su comprensión y su disposición para aceptar compromisos se manifiestan con toda nitidez. Ese mismo campo de que nos habla se halla, como hemos visto, escindido y en lucrn. en él chocan intereses antagónicos, pero el populista no ve la raíz del mal en el sistema establecido, sino en defectos parciales de éste, y no basa su programa en la necesidad de imprimir una orientación ideológica a la lucha que se desarrolla, sino en ``proteger'' el campo contra ``aves de rapiña" casuales, fortuitas, aparecidas de fuera. ¿Y quién, respetable señor romántico, debe tomar medidas para protegerlo? ¿Esa ``sociedad'' que se da por satisfecha con ver cumplidos los procesos digestivos a costa de quienes deben ser protegidos? ¿Los agentes de los zemstvos, de la administración de los distritos v demás, que viven de migajas de la plusvalía y por ello, como acabamos de ver, ayudan en vez de oponer resistencia?
El populista ve en todo eso una lamentable casualidad y nada más, el resultado de una mala ``comprensión de su misión'', y cree que basta con "ponerse de acuerdo y actuar unidos" para que todos esos elementos "vuelvan al buen camino''. No quiere ver que en las relaciones económicas predomina el sistema de Plusmacherei, sistema bajo el cual sólo dispone de medios y de tiempo para instruirse la "gente salida del pueblo'', mientras que la ``masa'' debe "seguir sumida en la ignorancia y trabajar para otros''; ello trae como consecuencia directa e inmediata que sólo tengan acceso a la ``sociedad'' representantes de los primeros y que sólo entre esta ``sociedad'' y entre la "gente salida del pueblo" puedan reclutarse los escribientes para las administraciones de los distritos, los agentes del zemstvo y demás funcionarios, a quienes el ingenuo populista considera gente situada ahrOba de las relaciones económicas y de las clases, por encima de ellas.
Por eso su llamado a ``proteger'', no va dirigido a quien corresponde.
El populista, o bien se da por satisfecho con paliativos pequeñoburgueses (lucha contra el kulak: véase más arriba lo de las cooperativas de préstamo y ahorro, lo del crédito, lo de la legislación para estimular la sobriedad, la laboriosidad y la instrucción; ampliación de la posesión de la tierra por los campesinos: véase más arriba lo del crédito agrícola v la compra de tierras; reducción de los impuestos: vea.se nías arriba lo del impuesto a la venta), o 411 bien con el rosado sueño, propio de una colegiala, de ``organizar las industrias populares".
¿Pero acaso esas industrias no están ya organizadas? ¿Acaso toda esa joven burguesía de que hemos hablado antes no organizó ya a su manera, a la manera burguesa, todas esas ``industrias populares"? Si no fuera así, ¿cómo podría ``ser la dueña de cada aldea"? ¿Cómo podría "ordenar al pueblo que vaya a trabajar" y apropiarse del sobrevalor?
La indignación supermoral del populista llega al paroxismo. Es una inmoralidad---clama---decir que el capitalismo constituye un sistema de ``organización'', cuando tiene por base la anarquía de la producción, las crisis, el desempleo constante, regular y siempre en aumento de las masas y el incesante empeoramiento de la situación de los trabajadores.
No, señor mío. Lo inmoral es pintar la verdad de color de rosa, presentar como algo casual, fortuito, el orden dé cosas que caracteriza toda la Rusia posterior a la Reforma. Que toda la nación capitalista impulsa el progreso técnico yi lleva a cabo la socialización del trabajo a costa de la mutilación y la deformación del productor, es algo sabido desde hace ya mucho tiempo. Pero tomar este hecho como objeto de pláticas moralistas con la ``sociedad'' y, cerrando los ojos a la lucha que se desarrolla, balbucear en la quietud de la siesta: ``protejan'', ``garanticen'', ``organicen'', es ser un romántico, un ingenuo, un romántico reaccionario.
__b_b_b__ __NOTE__ No LVL3 here since about 1 page left to end of this chapter.Al lector podrá parecerle que estos comentarios no tienen relación con el análisis del libro del señor Struve. Yo creo que eso es tan sólo en apariencia.
El libro del señor Struve está muy lejos de haber descubierto el marxismo ruso. No hace más que llevar por vez primera a las páginas de la prensa teorías formuladas y expuestas anteriormente~^^*^^. El paso dado por el señor Struve fue precedido, como señalamos, por una violenta crítica del marxismo en las publicaciones liberal-populistas, crítica que lo embrolló y tergiversó todo.
Sin responder previamente a esa crítica no se podía, primero, emprender el estudio del actual estado de la cuestión ni, segundo, comprender el libro del señor Struve, su carácter y misión.
_-_-_^^*^^ Véase V. V., Ensayos de economía teórica. San Petersburgo, 1895, págs. 257--258^^39^^.
412Se tomó ese viejo artículo populista con el objeto de responder; porque hacía falta un escrito en el que se enunciaran los principios, y que, además, defendiera algunos de los preceptos del viejo populismo ruso, que tienen valor para el marxismo.
Con este comentario hemos querido demostrar el carácter artificial y absurdo de los procedimientos polémicos en boga entre los liberal-populistas. Esos argumentos que atribuyen al marxismo estar ligado al hegelianismo~^^*^^, creer en tríadas, en dogmas y esquemas abstractos, que no requieren ser comprobados por los hechos, y afirmar que cada país debe pasar por la fase capitalista, etc., son pura charlatanería.
El marxismo ve su tarea principal en la formulación y en la explicación teórica de la lucha de las clases sociales y de los intereses económicos, de la que somos testigos.
El marxismo sólo se basa en los hechos de la realidad y de la historia rusas; es también la ideología de la clase trabajadora, pero explica de modo muy distinto el desarrollo y las victorias del capitalismo ruso, hechos por todos conocidos, y de modo muy distinto comprende las tareas que la realidad plantea a los ideólogos de los productores directos. Por ello, cuando el marxista habla de la necesidad, de la inevitabilidad y del carácter progresista del capitalismo ruso, parte de hechos bien establecidos que, precisamente por estar bien establecidos, por ser bien conocidos, no siempre se mencionan; explica de modo distinto lo que ha repetido infinidad de veces la literatura populista, y si, en respuesta a ello, el populista vocifera que el marxista no quiere ver los hechos, para desmentirlo basta con hacer referencia a cualquier artículo en el que los populistas exponen sus principios, publicado en la década del 70.
Pasemos ahora a analizar el libro del señor Struve.
_-_-_^^*^^ No hablo, claro está, del origen (histórico del marxismo, sino de su contenido actual.
[413] __NUMERIC_LVL2__ CAPÍTULO II __ALPHA_LVL2__ CRÍTICA DE LA SOCIOLOGÍA POPULISTA __ALPHA_LVL3__ [a]La ``esencia'' del populismo, su ``idea fundamental'', reside, según el autor, en la "teoría sobre la excepcionalidad del desarrollo económico de Rusia''. Según dice, esa teoría tiene "dos fuentes principales": 1) una doctrina definida sobre el papel del individuo en el proceso histórico y 2) la convicción de que el pueblo ruso tiene un carácter nacional y un espíritu específicos, y un destino histórico peculiar (2). En su nota a este pasaje, el autor señala que "al populismo lo distinguen ideales sociales totalmente definidos"~^^*^^, y dice que expone a continuación las concepciones económicas de los populistas.
Me parece que esta caracterización de la esencia del populismo requiere ciertas enmiendas. Es demasiado abstracta e idealista, pues habla de las ideas teóricas predominantes en el populismo, pero no de su ``esencia'', ni de su ``fuente''. Queda absolutamente confuso por qué a los ideales mencionados van unidas la creencia en un desarrollo específico de Rusia y una teoría particular sobre el papel del individuo, y por qué estas teorías han llegado a ser la tendencia ``más influyente" de nuestro pensamiento social. Ya que el autor, al hablar de las "ideas sociológicas del populismo" (subtítulo del primer capítulo), no pudo, empero, limitarse a tratar aspectos puramente sociológicos (el método en sociología) y se refirió a las ideas populistas acerca de la realidad
_-_-_^^*^^ Por supuesto, la expresión ``ideales totalmente definidos" no debe entenderse al pie de la letra, es decir, en el sentido de que los populistas sabían de modo ``totalmente definido" qué querían. Eso sería un gran error. Por ``ideales totalmente definidos" hay que entender aquí tan sólo la ideología de los productores directos, aunque es por demás confusa.
414 económica de Rusia, debió haber señalado cuál es la esencia de esas ideas. Sin embargo, en la nota mencionada sólo lo hizo a medias. La esencia del populismo consiste en que representa los intereses de los productores desde el punto de vista del pequeño productor, del pequeño burgués. En su artículo en alemán a propósito del libro del señor N.-on (Sozialpolitisches Centralblatt, 1893, núm. 1) el señor Struve llamó al populismo "socialismo nacional" (Rússkoie Bogatstvo, 1893, núm. 12, pág. 185). En vez de ``nacional'' debería haber dicho ``campesino'' en lo que se refiere al viejo populismo ruso, y en lo que se refiere al contemporáneo, ``pequeñoburgués''. La ``fuente'' del populismo es el predominio de la clase de los pequeños productores en la Rusia capitalista posterior a la Reforma.Esta caracterización requiere una aclaración. El vocablo " pequeñoburgués" no lo empleo aquí en su sentido habitual, sino en el que le da la economía política. Pequeño productor, que opera bajo un sistema de economía mercantil: estos son los dos rasgos que componen el concepto ``pequeñoburgués'', Kleinbürger. Incluye tanto al campesino como al artesano, a quienes los populistas han considerado siempre iguales, y con mucha razón, pues ambos son, productores, ambos trabajan para el mercado y sólo los diferencia un distinto grado de desarrollo de economía mercantil. Además, yo hago distinción entre el viejo populismo~^^*^^ y el contemporáneo, pues el primero era, en cierta medida, una doctrina coherente, una doctrina que cristalizó en una época en que el capitalismo estaba todavía muy poco desarrollado en Rusia, el carácter pequeñoburgués de la economía campesina aún no se había manifestado en absoluto, el lado práctico de la doctrina era pura utopía y los populistas se apartaban decididamente de la ``sociedad'' liberal e "iban al pueblo''. Ahora no ocurre lo mismo: nadie niega ya que Rusia ha emprendido el camino capitalista de desarrollo, y la diferenciación del campo es un hecho indiscutible. De la armónica doctrina del populismo, con su pueril fe en la "comunidad rural'', no quedan más que jirones. En cuanto al aspecto práctico, en lugar de la utopía aparece un programa, nada utópico, de medidas ``progresistas'' pequeñoburguesas, y sólo altisonantes frases recuerdan la histórica vinculación entre estos mise- _-_-_
^^*^^ Al decir viejos populistas no me refiero a los que actuaban en Otíéchestoimnie Zapiski, sino a los que ``iban al pueblo".
415 rables compromisos y los sueños de mejores y excepcionales caminos para la patria. En vez de una separación respecto de la fociecfad liberal, vemos el más conmovedor acercamiento a ella. Y este cambio es precisamente lo que nos obliga a hacer una distinción entre la ideología de los campesinos y la de la pequeña burguesía.Esta enmienda respecto de la esencia real del populismo nos parecía tanto más necesaria cuanto que el carácter abstracto que reviste la exposición del señor Struve es su principal defecto; eso en primer lugar. Y en segundo lugar ``algunas tesis fundamentales" de esa doctrina a K que el señor Struve no adhiere en parte, exigen que las ideas sociales se traduzcan en relaciones económicosociales.
Y ahora trataremos de demostrar que si ello no se hace es imposible explicar siquiera las ideas puramente teóricas de los populistas, como es la de su método en sociología.
Después de señalar que la doctrina populista acerca de un método particular en sociología es expuesta mejor que nadie por los señores Mírtov~^^*^^ y Mijailovski, el señor Struve caracteriza esta doctrina como "idealismo subjetivo'', y para confirmarlo cita varios pasajes de las obras de esos señores en los que merece la pena detenerse.
Ambos autores sientan como piedra angular la tesis de que la historia ha sido hecha por ``individuos que luchaban aisladamente''. ``Los individuos hacen la historia" (Mírtov). El señor Mijailovski es aun más explícito: ``Las personas vivientes, con todas sus ideas y todos sus sentimientos, se convierten en artífices de la historia por su cuenta y riesgo. Son ellas, y no una fuerza mística, quienes marcan objetivos en la historia e impulsan .hacia ellos los acontecimientos a través de la cadena de obstáculos levantados por las fuerzas elementales de la naturaleza y por las condiciones históricas" (8). Esta tesis de que la historia es forjada por los i'idividuos carece de todo sentido desde el punto de vista teórico. Toda la historia está compuesta por acciones de individuos, y es tarea de las ciencias sociales explicar dichas acciones, de modo que la referencia al ``derecho de interferir en el curso de los acontecimientos" (palabras del señor Mijailovski, citadas por el señor StruVP, pág. 8) es una tautología sin sentido. Ello se ve con particular raridad en la última retahila del señor Mijailovski. Las personas vivientes---ra/ona---impulsan los acontecimientos a través de la _-_-_
^^*^^ Véase V.~I. Lenin, ob. cit., ``Biografías'', tomo complementario 1. (Ed.}
416 cadena de obstáculos que les oponen las fuerzas elementales de las condiciones históricas. ¿Pero en qué consisten las ``condiciones históricas"? Según la lógica del autor, en acciones de otras `` personas vivientes''. [Profunda filosofía de la historia!, ¿verdad? ¡ Resulta que las personas vivientes impulsan los acontecimientos a través de la cadena de obstáculos que les oponen otras personas vivientes!! ¿Pero t>or qué las acciones de algunas personas vivientes se califican de elementales, cuando de otros se dice que ``impulsan los acontecimientos" hacia objetivos previamente fijados? Está claro que buscar en todo esto un contenido teórico sería empresa poco menos que inútil. El quid de la cuestión está en que esas condiciones históricas que proporcionaron a nuestros subjetivistas material para estructurar sus ``teorías'' eran (y lo son hov) relar-'ones antagónicas y engendraron la expropiación del productor. Incapaces de comprender estas relaciones antagónicas, incapaces de encontrar en ellas mismas elementos sociales a los que pudieran sumarse los ``individuos aislados'', los subjetivistas se limitaron a confeccionar teorías aue consolaban a los individuos `` aislados" diciéndoles que la historia era obra de ``personas vivientes''. El famoso ``método subjetivista en sociología" no expresa absolutamente nada que no sean buenos deseos y una comprensión errónea de las cosas. Los razonamientos de Mijailovski aue el autor cita a continuación, lo demuestran con toda evidencia.La vida europea, dice el señor Mijailovski, ``se ha formado tan insensata e inmoralmente como fluyen los ríos o crecen los árboles en la naturaleza. El río fluye en la dirección en que encuentra menor resistencia, arrasando todo lo que puede, aunque sea una mina de diamantes, y bordeando todo lo que arrasar no puede, aunque sea un muladar. Las esclusas, las presas v los distintos canales se construyen por iniciativa de la razón v los sentimientos humanos. Puede decirse que esa razón v esos sentimientos estaban ausentes \? P. S.l cuando surtíó el régimen económico de la Europa de nuestros días. Se hallaban en estado embrionario, v su influencia en el curso natural, en el curso espontáneo de las cosas, fue insignificante" (9).
El señor Struve pone un signo de interrogación, pero lo que a nosotros nos asombra es que lo haya puesto a una sola v no a todas Ins palabras, pues ese pasaje no puede ser más vacío. ¿Qué necedad es esa de que la razón y los sentimientos estuvieron ausentes cuando surgió el capitalismo? ¿En qué consiste el 417 cnpitalismo, sino en determinadas relaciones entre los hombres? Y todavía no hemos conocido hombres sin razón ni sentimientos. ¿Y qué falsedad es esa de que la razón y los sentimientos de las ``personas vivientes" en aquel entonces ejercieron en el "curso de los acontecimientos" una influencia ``insignificante''? Todo lo contrario. Los hombres construyeron entonces, en pleno uso de sus facultades mentales, muy ingeniosas esclusas y presas para conducir a los insumisos campesinos al cauce de la explotación capitalista; abrieron con astucia canales de derivación políticos y financieros, y por esos canales fluyeron la acumulación capitalista y la expropiación capitalista, que no se daban por satisfechas con la mera acción de las leyes económicas. En pocas palabras: todas esas declaraciones del señor Mijailovski son tan monstruosamente falsas, que no puede creerse que se deban sólo a errores teóricos. Pero que- dan plenamente explicadas por el criterio pequeñoburgués que sustenta el escritor. El capitalismo ha puesto ya de manifiesto con toda claridad sus tendencias, ha desarrollado hasta su último ex- tremo el antagonismo que le es inherente, la contradicción de intereses empieza a tomar ya formas definidas, reflejándose inclusive en la legislación rusa, pero el pequeño productor sigue al margen de esta lucha. Se halla todavía atado a la vieja sociedad burguesa ñor su diminuta hacienda, y por ello, aunque oprimido por el régimen capitalista, no puede comprender las verdaderas causas de esa opresión y se consuela haciéndose ilusiones de que todo el mal reside en que la razón y los sentimientos de los hombres se encuentran aún en ``estado embrionario".
``Naturalmente---continúa el ideólogo de este pequeñoburgués---, los hombres siempre trataron de influir de un modo u otro en el curso de los acontecimientos.''
El ``curso de los acontecimientos" consiste precisamente en las acciones e ``influencias'' de los hombres, y en nada más, de modo que nuevamente vemos aquí una frase huera.
``Pero al proceder así lo hacían guiándose por la más pobre experiencia y los más bajos intereses; por ello se comprende que sólo en muy raras ocasiones estos dirigentes lograran hallar, por pura casualidad, el camino que señalan la ciencia contemporánea v las ideas morales de nuestros días" (9).
Eso es moral peqiieñoburguesa, que condena la ``bajeza de intereses" porque no sabe aproximar sus ``ideales'' a ningún interés vital; eso es cerrar los ojos, con espíritu pequeñoburgués, a la 418 escisión ya existente y que se refleja con toda claridad tanto en la ciencia como en las ideas morales de nuestros días.
Claro está que los razonamientos del señor Mijailovski no pierden este carácter cuando pasa a ocuparse de Rusia. ``Aplaude de todo corazón" las extrañas fábulas de un tal señor lákovlev, que opina que Rusia es una tábida rasa, que Rusia puede empezar desde el principio mismo, no repetir muchos errores cometidos en otros países, etc., etc. Y todo eso se afirma con plena conciencia de que en esta tabula rasa se sostienen aún muy firmemente los representantes del tipo de economía propio de la ``antigua nobleza'', con sus grandes propiedades rurales y enormes privilegios políticos; y que proporciona la base para el rápido desarrollo del capitalismo, con todos sus ``progresos''. El pequeño burgués cierra con cobardía los ojos a estos hechos y se traslada a la esfera de candidos sueños, tales como que ``empezamos a vivir ahora, cuando la ciencia ha dominado ya algunas verdades y ganado cierto prestigio".
Así, pues, los razonamientos del señor Mijailovski citados por el señor Struve evidencian ya el origen de clase de las ideas sociológicas del populismo.
No podemos pasar por alto, sin rebatirla, una observación que el señor Struve hace al señor Mijailovski: ``Según él---dice el autor---no existen tendencias históricas insuperables que, como tales, deban servir por un lado como punto de partida y por otro como límite inevitable para la actividad útil de los individuos y de los 'grupos sociales" (11).
Así hablan los objetivistas, y no los marxistas (materialistas). Entre estas concepciones (sistemas de ideas) existe una diferencia que conviene analizar, pues uno de los principales defectos del libro del señor Struve qué se aprecia en la mayoría de sus razonamientos, consiste en una total incomprensión de esa diferencia.
El objetivista habla de la necesidad de un proceso histórico dado; el materialista hace constar con precisión que existen la formación económicosocial dada y las relaciones antagónicas engendradas por ella. Al demostrar la necesidad de una serie dada de hechos, el objetivista siempre corre el riesgo de convertirse éh un apologista de estos hechos; el materialista pone al desnudo las contradicciones de clase y, al proceder así, fija ya su posición. El objetivista habla de "tendencias históricas insuperables''; el materialista habla de la clase que ``dirige'' el régimen económico dadq 419 creando determinadas formas de reacción de las otras clases. Como vemos, el materialista es, por una parte, más consecuente que el objetivista y aplica su objetivismo con mayor profundidad y plenitud. No se limita a señalar la necesidad del proceso, sino que determina con exactitud qué formación económicosocial es precisamente la que da su contenido a ese proceso, qué clase, precisamente, determina esa necesidad. En el caso dado, por ejemplo, el materialista no se limitaría a hacer constar que hay " tendencias históricas insuperables'', sino que señalaría la existencia de ciertas clases que determinan el contenido del régimen dado y excluyen cualquier posibilidad de salida que no sea a través de la acción de los productores mismos. Por otra parte, el materialismo presupone el partidismo, por decirlo así, e impone siempre el deber de defender franca y abiertamente el punto de vista de un grupo social concreto~^^*^^ siempre que se enjuicie un acontecimiento.
Del señor Mijailovski pasa el autor al señor luzhakov, en cuyos escritos nada hay de original ni de interesante. El señor Struve aquilata con toda justicia los razonamientos sociológicos de éste, diciendo que son ``palabras ampulosas" ``carentes de todo sentido''. Merece la pena que nos detengamos en una diferencia muy característica (para el populismo en general) entre los señores luzhakov y Mijailovski. El señor Struve señala esta diferencia llamando al señor luzhakov ``nacionalista'' y diciendo que ``todo nacionalismo ha sido siempre ajeno" al señor Mijailovski, para quien, según sus propias palabras, ``el problema de la verdad del pueblo vale no sólo para el pueblo ruso, sino para toda la gente trabajadora del mundo civilizado''. Me parece que tras esta diferencia puede percibirse también un reflejo de la dualidad del pequeño productor, que es a la vez progresista, por cuanto, según la atinada pero inconciente expresión del señor luzhakov, empieza a "diferenciarse de la sociedad'', y reaccionario, por cuanto lucha para mantener su situación de pequeño propietario y trata de frenar el desarrollo económico. A ello se debe que también en el populismo ruso veamos conjugados rasgos progresistas y democráticos con rasgos reaccionarios que le ganan las simpatías de Moskóvskie = Viédomqsti^^39^^. Creo que sería difícil mostrar _-_-_
^^*^^ En adelante señalaremos, en cada caso concreto, ejemplos de aplicación a medias del materialismo por el señor Struve, y de su falta de consecuencia en lo que respecta a la teoría de la lucha de clases.
420 esos rasgos reaccionarios con mayor realce que el señor luzhakov en el siguiente pasaje reproducido por el señor Struve:``Sólo el campesinado ha sido siempre y en todas partes el portador de la idea pura del trabajo. No cabe duda de que esta misma idea la ha sacado a la palestra de la historia contemporánea el llamado cuarto estado, el proletariado urbano, pero las modificaciones que sufrió su esencia son tan considerables que el campesino difícilmente reconocería en ella la base habitual de su régimen de vida. El derecho al trabajo, y no el sagrado deber de trabajar, de ganarse el pan con el sudor de la frente. [[De modo que era esto lo que ocultaba la ``idea pura del trabajo''! ¿La idea puramente feudal del ``deber'' del campesino de ganarse el pan para... cumplir con su tributos? ¡¡Ese sagrado ``deber'' se le predica a la pobre bestia de carga agobiada y aplastada por él!!~^^*^^]; después, el carácter independiente del trabajo y su remuneración, toda esa agitación en torno de una justa remuneración del trabajo, como si el trabajo mismo no creara, con su fruto, esa remuneración; [``¿Qué es esto?"---pregunta el señor Struve---, ``¿sancta simplicitas o algo distinto?" Peor: es la apoteosis de la sumisión del labrador sujeto a la tierra y acostumbrado a trabajar casi gratis para otros J; la diferenciación del trabajo respecto de la vida para formar una categoría abstracta (?1P. S.) expresada por tantas o cuantas horas de permanencia en la fábrica y que no guarda ninguna otra (?!P. S.) relación, que no tiene el menor vínculo con los intereses cotidianos del trabajador [aquí vemos la cobardía puramente pequeñoburguesa del pequeño productor, que a veces las pasa negras por causa de la organización capitalista moderna, pero que teme más que nada en el mundo un movimiento fuerte contra esa organización por parte de los elementos que se han ``diferenciado'' definitivamente de todo vínculo con ella]; por último, la ausencia de una vida sedentaria, la ausencia de un hogar familiar creado por el trabajo, los cambios de ocupación, todo eso es completamente ajeno a la idea del trabajo campesino. El hogar creado por el trabajo y heredado de los padres y los abuelos, el trabajo que _-_-_
^^*^^ El autor no sabe, por lo visto---como buen pequeño burgués---, que los trabajadores de Europa occidental han dejado atrás hace ya mucho la fase del desarrollo en k que exigían el ``derecho al trabajo" y que ahora exigen el " derecho al ocio'', el derecho a descansar de un trabajo excesivo que los mutila y oprime.
421 satura con, sus intereses toda su vida y que crea su moral, el amor a la tierra regada por el sudor de muchas generaciones, todo eso constituye un rasgo distintivo inalienable de la existencia del campesino, completamente desconocida por el proletariado obrero, y por ello, aunque la de éste es también una vida de trabajo, se basa en la moral burguesa (individualista y apoyada en el principio del derecho adquirido), y en el mejor de los casos en una moral filoiófica abstracta, mientras que la base de la moral campesina es precisamente el trabajo, su lógica y sus exigencias" (la). Aquí vemos ya, bien nítidos, los rasgos reaccionarios del pequeño productor, su ignorancia, que le hace creer que está destinado por los siglos de los siglos ai ``sagrado deber" de ser una bestia de carga; su servilismo, ``heredado de sus padres y abuelos''; el apego a su pequeña hacienda individual---tanto teme perderla que renuncia inclusive a la idea de una ``justa remuneración" y se manifiesta contra toda ``agitación''---, a esa hacienda que, por su baja productividad y por sujetar al trabajador a un lugar lijo, hace de el un salvaje y, en virtud ya de las condiciones económicas, engendra necesariamente su ignorancia y su servilismo. La destrucción de estos rasgos reaccionarios es un indiscutible mérito que debemos acreditar a nuestra burguesía; su papel progresista consiste precisamente en que ha roto todos los lazos de los trabajadores con el régimen feudal, con las tradiciones feudales. Las formas medievales de explotación, disimuladas por las relaciones personales del señor con sus vasallos y del kulak y el mayorista locales con los campesinos y los kustares, así como por las relaciones del patriarcal ``modesto y barbudo millonario" con sus `` muchachos'', formas que crearon, debido a ello, ideas ultrarreaccionarias, las ha sustituido y las continúa sustituyendo la burguesía por la explotación del "hombre de negocios, desenvuelto, a la europea'', por la explotación impersonal, desnuda, sin tapujos, que destruye, por eso mismo, todas las ilusiones y sueños absurdos. La burguesía acabó con el anterior aislamiento del campesino (la ``vida sedentaria''), que no quería ni podía saber de nada que no fuera su pedacito de tierra, y, al socializar el trabajo y elevar extraordinariamente su rendimiento, empujó con fuerza al productor a la palestra de la vida social.El señor Struve dice de este razonamiento de luzhakov: ``Como vemos, el señor luzhakov demuestra con toda evidencia el carácter eslavófilo de las raíces del populismo" (18). Más 422 adelante, al resumir su exposición de las ideas sociológicas del populismo, añade que la creencia en el "desarrollo original de Rusia" constituye el "vínculo histórico entre los eslavófilos y los populistas'', y que por ello la discusión entre los marxistas y los populistas es la "continuación natural de las divergencias entre eslavófilos y occidentalistas"(29). Me parece que esta última afirmación requiere algunas reservas. Es indudable que los populistas ( luzhakov, por ejemplo), son muy culpables de que exista un patrioterismo de la más baja estofa. Es también indudable que el menosprecio por el método sociológico de Marx y por su formulación de los problemas relativos a los productores directos equivale, para esos señores rusos que quieren representar los intereses de estos productores directos, al más absoluto divorcio de la ``civilización'' occidental. Pero la esencia del populismo es más profunda: no consiste en la doctrina de la originalidad del desarrollo, ni en la eslavofilia, sino en que es la expresión de los intereses y las ideas del pequeño productor ruso. Por ello hubo entre los populistas escritores (y ellos fueron los mejores populistas) que, como lo ha reconocido el señor Struve, nada tenían en común con la eslavofilia y reconocían inclusive que Rusia había emprendido el mismo camino que Europa occidental. Con categorías como la eslavofilia y el occidentalismo no se puede desembrollar en modo alguno los problemas del populismo ruso. El populismo reflejó un hecho de la vida rusa que apenas existía cuando surgieron la eslavofilia y el occidentalismo: concretamente, la contradicción de intereses entre el trabajo y el capital^ Reflejó este hecho a través del prisma de las condiciones de vida y los intereses del pequeño productor, y por ello lo reflejó deformándolo cobardemente, creando una teoría que no ponía de relieve las contradicciones de los intereses sociales, sino vanas esperanzas en otro camino de desarrollo, y nuestra tarea consiste en corregir esa equivocación del populismo, en mostrar qué grupo social puede ser el verdadero representante de los intereses de los productores directos.
__b_b_b__ __ALPHA_LVL3__ [b]Pasemos ahora al segundo capítulo del libro del señor Struve.
El plan de exposición del autor es el siguiente: primero señala las razones generales que le hacen considerar el materialismo como el único método acertado en las ciencias sociales; después expone las ideas de Marx y Engels, y por último aplica las conclusiones extraídas a algunos fenómenos de la vida en Rusia. Dada 423 la gran importancia del tema tratado en este capítulo, intentaremos analizar con el mayor detalle su contenido, señalando todos los puntos que suscitan objeciones.
Empieza el autor señalando muy acertadamente que la teoría que reduce el proceso social a las acciones de ``personas vivientes" que ``se plantean objetivos" e ``impulsan los acontecimientos'', es resultado de un malentendido. Nadie, claro está, pensó nunca en atribuir ``a un grupo social una existencia independiente de los individuos que lo componen" (31), pero el caso es que el `` individuo, como personalidad concreta, es un producto de todos los individuos que vivieron antes que él y de todos los individuos contemporáneos suyos, es decir, de un grupo social" (31). Aclaremos la idea del autor. La historia---razona el señor Mijailovslci--- la hacen las ``personas vivientes con todas sus ideas y todos sus sentimientos''. Eso es muy cierto. ¿Pero qué determina esas ``ideas'' y ``sentimientos''? ¿Puede sostenerse en serio la opinión de que aparecen por azar, de que no nacen necesariamente de un medio social dado que sirve de material, de objeto de la vida espiritual del individuo, y que se refleja positiva o negativamente en sus ``ideas y sentimientos'', en la forma en que se representa los intereses de una u otra clase social? Además, ¿qué criterio emplear para juzgar acerca de ``las ideas y los sentimientos" reales de individuos reales? Está claro que sólo puede haber un criterio para ello: las acciones de esos individuos, y como aquí sólo hablamos de ``ideas y sentimientos" sociales, hay que añadir: las acciones sociales de los individuos, es decir, los hechos sociales. ``Al distinguir entre el grupo social y el individuo---dice el señor Struve---, entendemos por el primero las diversas interacciones entre los individuos, que surgen sobre la base de la vida social y toman cuerpo en los hábitos y en el derecho, en las costumbres y en la moral, así como en las creencias religiosas" (32). En otros términos: el sociólogo materialista, al estudiar determinadas relaciones sociales entre los hombres, estudia con ello mismo a los individuos reales, de cuyas acciones se forman las relaciones mencionadas. El sociólogo subjetivista, aunque al parecer comienza sus razonamientos hablando de las ``personas vivientes'', en la práctica empieza atribuyendo a éstas ``ideas y sentimientos" que considera racionales (porque al aislar a sus ``individuos'' de la situación social concreta, se inhabilita para estudiar los verdaderos sentimientos e ideas de dichos individuos), es decir, ``empieza por una utopía'', 424 cosa que ha tenido que confesar el señor Míjailovsld~^^*^^. Y como, además, la propia idea que dicho sociólogo tiene de lo racional refleja (sin que él se lo proponga) el medio social dado, las conclusiones finales de sus razonamientos, que le parecen un `` purísimo" producto de la ``ciencia moderna y las ideas morales contemporáneas'', sólo expresan, en realidad, las ideas y los intereses ... de la pequeña burguesía.
Este último punto, es decir, que una teoría sociológica particular sobre el papel del individuo o del método subjetivista remplace con una utopía toda investigación crítica materialista, es extraordinariamente importante, y como el señor Struve lo ha pasado por alto convendrá que nos detengamos a analizarlo.
Tomemos a título de ilustración ese razonamiento acerca del kustar, en boga entre los populistas. Después de describir la triste situación de aquél, el lastimoso nivel de su producción, la escandalosa explotación de que lo hace objeto el mayorista, que se embolsa la parte del león del producto dejando al productor unos kopeks por una jornada de dieciséis o dieciocho horas de trabajo, el populista concluye: el lastimoso nivel de la producción y la explotación del trabajo del kustar constituyen aspectos negativos del sistema actual. Pero el kustar no es un obrero asalariado, y éste es un aspecto positivo. Hay que conservar el aspecto positivo y suprimir el negativo, y para ello hay que organizar arteles de kustares. He aquí un razonamiento típico de los populistas.
El marxista razona de modo distinto. El estudio de la situación de una actividad industrial le hace preguntarse, además de si ésta es buena o mala, cuál es su organización, es decir, cuáles son las relaciones entre los kustares en la fabricación de un producto d-ido, v par qué han cristalizado precisamente así, y no de otro modo. Y ve que esa organización es la producción mercantil, es decir, la producción de productores aislados que el mercado vincula entre sí. El producto de cada productor aislado, destinado a ser consumido por otros, puede llegar al consumidor y dar al productor el derecho a percibir otro producto social, sólo después de haber tomado la forma de dinero, es decir, que ha sido sometido previamente al cálculo social, tanto en su aspecto cualitativo como cuantitativo. Pero ese cálculo se efectúa a _-_-_
^^*^^ Obras, t III, pág. 155: ``La sociología debe partir de una utopía".
425 espaldas del productor, a través de las oscilaciones del mercado. Éstas, desconocidas para el productor e independientes de él, no pueden menos que engendrar la desigualdad entre los productores y acentuarla, arruinando a unos y dando a otros el dinero = producto del trabajo social. Queda claro, por lo tanto, cuál es la causa de la fuerza del poseedor de dinero, del mayorista: consiste en que, entre los kustares, que tienen lo justo para subsistir de un día a otro o de una semana a otra, él es el único que posee dinero, es decir, el producto del trabajo social anterior; que en sus manos se convierte en capital, en instrumento de apropiación del plusproducto de los otros kustares. Por ello, concluye el marxista, bajo ese sistema de economía social, la expropiación del productor y su explotación son por completo inevitables, como lo son también la subordinación de los desposeídos a los pudientes y el antagonismo de sus intereses, que constituye el contenido de la concepción científica de la lucha de clases. Por lo tanto, el productor no puede estar interesado en la conciliación de esos efementos antagónicos sino, por el contrario, en el desarrollo del antagonismo y de la conciencia de éste. Vemos que el crecimiento de la economía mercantil lleva en Rusia a ese desarrollo del antagonismo: a medida que se amplía el mercado y aumenta la producción, el capital comercial se va convirtiendo en industrial. La industria mecanizada, al destruir en forma definitiva la pequeña producción aislada (el mayorista ya la había minado de raíz), socializa el trabajo. El sistema de Plusmacherei, disimulado en la producción artesanal por la aparente independencia del kustar, y la también aparente casualidad del poder del mayorista, se porie de manifiesto con toda nitidez: y sin velo alguno. El ``trabajo'', que en la industria kustar sólo participaba en la ``vida'' regalando el plusproducto a los mayoristas, ahora ``se diferencia" definitivamente de la ``vida'' de la sociedad burguesa. Ésta lo arroja a empellones, con todo descaro, proclamando sin rodeos el principio que le sirve de base, y que consiste en que el productor sólo puede procurarse los medios de subsistencia cuando encuentra un poseedor de dinero que condesciende a apropiarse del plusproducto de su trabajo; y para el productor queda claro lo que no podía comprender el kustar [ni su ideólogo, el populista]: el profundo carácter de clase del antagonismo antes mencionado. Por ello los intereses del kustar únicamente puede representarlos este productor de avanzada. 426Comparemos ahora estos razonamientos en lo que respecta a su método sociológico.
El populista asegura que él es realista. "La historia la hacen personas vivientes'', dice, y yo, por ello, parto de los " sentimientos" del kustar, contrarios al sistema actual, y de sus ideas acerca de la instauración de un sistema mejor, mientras que el marxista habla de no sé qué necesidad e inevitabilidad; el marxista es un místico y un metafísico.
En efecto, responde este místico, la historia la hacen `` personas vivientes'', y yo, al estudiar por qué las relaciones sociales en la industria kustar cristalizaron precisamente así, y no de otro modo (¡cuestión que ustedes ni siquiera han planteado!), analizo precisamente cómo ``las personas vivientes" han hecho su historia y continúan haciéndola. Esgrimo el firme criterio de que estoy tratando con individuos ``vivientes'', reales, con ideas y sentimientos reales también, y mi criterio es que ellos ya habían expresado en actos ``sus ideas y sentimientos'', y creado determinadas relaciones sociales. Es cierto que yo nunca digo que ``la historia la hacen personas vivientes" (eso me parece una frase huera), pero al investigar las relaciones sociales reales y su desarrollo real, investigo precisamente el producto de la actividad de personas vivientes. Pero usted, aunque habla de ``personas vivientes'', en realidad toma como punto de partida, no a ``personas vivientes'', con las ``ideas y los sentimientos" que crean sus condiciones de vida, el sistema dado de relaciones de producción, sino muñecos cuya cabeza rellena con sus propios ``sentimientos e ideas''. Como es natural, ese empeño suyo sólo conduce a concebir piadosos sueños: la vida termina por marginarlo a usted, y usted, por marginar a la vida~^^*^^. Pero eso no es todo: fíjese con qué rellena usted la cabeza de los muñecos, y qué medidas predica. Al recomendar a los trabajadores el artel como el ``camino señalado por la ciencia moderna y las ideas morales contemporáneas'', no ha tomado en cuenta una pequeña circunstancia: la organización de nuestra economía social en su conjunto. Por no comprender que ésta es una _-_-_
^^*^^ ``La práctica la hace disminuir [``a la posibilidad de un nuevo camino histórico"] implacablemente''; ``esta posibilidad disminuye, por decirlo así, cada día" (palabras de Mijailovski, que P. Struve cita en la página 16). Lo que disminuye no es, claro está, la ``posibilidad'', que no ha existido nunca; lo que disminuye son las ilusiones. Y está muy bien que disminuyan.
427 economía capitalista, no ha advertido usted que sobre tal base cualquier artel no puede ser más que un paliativo insignificante, incapaz de suprimir la concentración de los medios de producción, comprendido el dinero, en manos de una minoría (esta concentración es un hecho indiscutible), ni el total empobrecimiento de la inmensa mayoría de la población; un paliativo que, en el mejor de los casos, sólo puede hacer que un puñado de kustares engrosen las filas de la pequeña burguesía. De ideólogo del trabajador, se torna usted ideólogo del pequeño burgués.Volvamos, sin embargo, al señor Struve. Después de señalar la falta de contenido de los razonamientos populistas acerca del ``individuo'', dice: ``Todo intento de explicar este o aquel momento importante de la evolución histórica nos demuestra que, en realidad, la sociología siempre trata de reducir los elementos de la individualidad a fuentes sociales. Cuando se trata de una ' personalidad histórica', de un 'gran hombre', siempre aparece la tendencia a presentarlo como el 'portador' del espíritu de una época determinada, como el representante de su tiempo, y a presentar sus acciones, sus éxitos y reveses como resultado necesario de todo el curso de las cosas" (32). Esta tendencia general de todo intento de explicar los fenómenos sociales, es decir, de crear una ciencia social, ``se expresa con toda brillantez en la teoría de que la lucha de clases es el proceso básico de la evolución de la sociedad. Una vez descartado el individuo, había que encontrar otro elemento. Ese elemento ha resultado ser el grupo social" (33). El señor Struve tiene mucha razón cuando señala que la teoría de la lucha de clases corona, por así decirlo, la tendencia general de la sociología a reducir ``los elementos de individualidad a fuentes sociales''. Es más, la teoría de la lucha de clases aplica por primera vez esta tendencia, con tanta plenitud y consecuencia que eleva la sociología a la categoría de ciencia. Esto se ha conseguido con la dejfinición materialista del concepto ``grupo''. Por sí solo este concepto es aún demasiado impreciso y arbitrario: el criterio de distinción de ``grupos'' puede aplicarse tanto a los fenómenos religiosos como a los etnográficos, políticos, jurídicos, etc., etc. No 'hay un elemento firme que permita distinguir en uno u otro de dichos dominios estos o aquellos ``grupos''. La teoría de la lucha de clases es una gran realización de las ciencias sociales precisamente porque establece los procedimientos para reducir lo individual a lo social con toda precisión y exactitud. En primer lugar, esta teoría ha elaborado el 428 roncepto de formación económicosocial. Tomando romo punto de partida el modo de obtención de los medios de subsistencia ---hecho básico para toda colectividad humana---, vincula con él las relaciones entre los hombres creadas bajo la influencia de ese modo de obtener medios de subsistencia, y en el sistema de esas relaciones ``(Velaciones de producción'', seeún la terminología de Marx) ve la base de la sociedad, base que se reviste de formas políticas y Jurídicas v de determinadas tendencias del pensamiento social. Cada sistema de relaciones de producción es, según la teoría de Marx, un organismo social particular, con sus propias leyes de aparición, funcionamiento y paso a una forma superior, de conversión en otro organismo social. Esta teoría aplicó a las ciencias sociales el criterio objetivo y científico general de la repetiHón, nue los subietivistas consideran inaplicable a l¡i soHologfa. Afirmaban los subjetivistas que, debido a la extraordinaria complejidad y a la diversidad de los fenómenos sociales, era imposible estudiarlos sin separar los importantes de los poco importantes v que esa separación sólo podía hacerse desde el punto de vista de los individuos ``de pensamiento crítico" y ``moralmente desarrollados''. Así trasformaron tranquilamente las ciencias sociales en una sarta de sentencias moralistas pequeñoburguesas, muestras de las cuales vemos en los escritos del señor Mijailovsld cuando filosofa acerca de las incongruencias de la historia y de un camino iluminado por la ``luz de la ciencia''. La teoría de Marx cortó la raíz de estos razonamientos. En lugar de la diferencia entre importante v no importante, estableció la existente entre la estructura económica de la sociedad, como contenido, y la forma política e ideológica: el propio concepto de estructura económica fue explicado con exactitud, refutando las concepciones de los economistas anteriores, que veían leyes de la naturaleíza allí donde sólo existían leyes de un particular sistema de relaciones de producción históricamente determinado. Los argumentos de los subjetivistas acerca de la ``sociedad'' en general, argumentos sin sentido que no iban más allá de utopías pequeñoburguesas (porque no se aclaró siquiera la posibilidad de generalizar los más variados sistemas sociales en tipos especiales de organismos sociales), fueron remplazados por la investigación de determinadas formas de la estructura de la sociedad. En segundo lugar, las acciones de las ``personas vivientes" en el seno de cada una de esas formaciones económicosociales, acciones infinitamente diversas y, al parecer, no 429 susceptibies de sistematización, fueron generalizadas y traducidas en acciones de grupos de individuos, que se distinguían entre sí por el papel que desempeñaban en el sistema de las relaciones de producción, por las condiciones de la producción y, consiguientemente, por las condiciones de vida y por los intereses que esas condiciones determinaban: en una palabra, fueron traducidas a las acciones de las clases, cuya lucha determinaba el desarrollo de la sociedad. De este modo fue refutada la concepción ingenua, pueril y puramente mecánica que tenían de la historia los subjetivistas, quienes se daban por satisfechos con la vacía tesis de que la historia la hacen personas vivientes y que se negaban a analizar qué condiciones sociales determinaban dichas acciones ni en qué forma. El subjetivismo fue remplazado por una concepción que consideraba el proceso social como un proceso hi^tóriconatural; una concepción sin la cual, claro está, no podía haber ciencias sociales. El señor Struve indica con mucho tino que ``ignorar al individuo en sociología o, mejor dicho, eliminarlo de ella, es, en esencia, un caso especial de la aspiración al conocimiento científico'' (33); que ``las individualidades" no sólo existen en el mundo espiritual, sino también en el físico. El centro del problema consiste en que el establecimiento de determinadas leyes generales para las ``individualidades'' fue hecho hace mucho en lo que respecta al mundo físico, pero en la esfera social sólo lo hizo con toda firmeza la teoría de Marx.
La siguiente objeción del señor Struve a la teoría sociológica de los subjetivistas rusos consiste en que, además de todos los argumentos ya mencionados, ``la sociología de ningún modo puede considerar un hecho primario lo que denominamos individualidad, ya que el propio concepto de individualidad (no necesita ser explicado) y el hecho correspondiente son fruto de un largo proceso social" (36). Este pensamiento es muy acertado y merece la pena que nos detengamos en él, tanto más cuanto que la argumentación del autor encierra algunas inexactitudes. El señor Struve habla de las ideas de Simmel, quien en su obra La diferenciación social demuestra la relación directa entre el desarrollo del indiviso y la diferenciación del grupo al que el individuo pertenece. El señor Struve opone esta tesis a la teoría de Mijailovski; sobre la relación inversa entre el desarrollo del individuo y la diferenciación (``heterogeneidad'') de la sociedad. ``En un medio no diferenciado---objeta el señor Struve---, el individuo será ` 430 armónicamente íntegro' [...] en su homogeneidad e impersonalidad.'' ``El individuo real no puede ser la suma de todos los rasgos propios del organismo humano en general', y no puede serlo sencillamente porque tal plenitud de contenido excede las facultades del individuo real" (38--39). ``Para que el individuo pueda diferenciarse, debe vivir en un medio diferenciado" (39).
No surge con claridad de esta exposición, cómo plantea el problema Simmel, ni cómo lo argumenta. Pero tal como lo trascribe el señor Struve, el planteo del problema adolece del mismo defecto que observamos en el señor Mijailovski. El razonamiento abstracto acerca de hasta qué medida el desarrollo (y el bienestar) del individuo dependen de la diferenciación de la sociedad es absolutamente anticientífico, ya que resulta imposible establecer correlación alguna aplicable a todas las formas de la estructura social. El propio concepto de ``diferenciación'', ``heterogeneidad'', etc., adquiere distintos significados según el ambiente social a que se aplique. El principal error del señor Mijailovski es el abstracto dogmatismo de sus razonamientos, en los que trata de abarcar el ``progreso'' en general, en vez de estudiar el ``progreso'' concreto de una formación social concreta. Cuando Struve opone a Mijailovski sus planteamientos generales más arriba reproducidos, repite su error, pues en lugar de describir y esclarecer un progreso concreto, se adentra en la esfera de nebulosos dogmas y de afirmaciones gratuitas. Por ejemplo, el señor Struve dice, destacando la frase en cursiva: ``La integridad armónica del individuo es determinada, en lo que a su contenido se refiere, por el grado de desarrollo, es decir, de diferenciación del grupo a que pertenece''. Sin embargo, ¿qué debe entenderse por ``diferenciación'' del grupo? ¿Acentuó la abolición de la servidumbre esa ``diferenciación'', o la atenuó? El señor Mijailovski resuelve el problema en el último sentido (¿Qué es el progreso?); el señor Struve la resolvería, probablemente, en el primero, haciendo referencia a la acentuación de la división social del trabajo. El primero pensaba en la, supresión de las diferencias entre los estamentos; el último pensaba en la creación de diferencias económicas. El término es tan impreciso, que, como se ve, puede aplicarse a las cosas más opuestas. Otro ejemplo. El paso de la manufactura capitalista a la gran industria mecanizada podría considerarse una disminución de la ``diferenciación'', puesto que cesa la división pormenorizada del trabajo entre los obreros especializados. Sin embargo, no cabe 431 duda de que las condiciones para el desarrollo de la individualidad son mucho más favorables (para el obrero) en el último caso. La conclusión es que el mismo planteamiento del problema es incorrecto. El propio autor admite que también existe antagonismo entre el individuo y el grupo (de ello habla precisamente Mijailovski), ``Pero la vida---añade---nunca está compuesta por contradicciones absolutas: en ella todo fluye y es relativo, y, al mismo tiempo, todos los aspectos aislados se encuentran en constante interacción" (39). Si es así, ¿a qué hablar de interrelaciones absolutas entre el grupo y el individuo, de interrelaciones que no se refieren a un momento estrictamente determinado del desarrollo de determinada formación social? ¿Por qué no trasladar toda la argumentación al proceso concreto de la evolución de Rusia? El autor intentó plantear así el problema, y si la argumentación hubiera sido consecuente, habría ganado mucho. ``Sólo la división del trabajo---ese pecado original de la humanidad, según la teoría de Mijailovski---creó las condiciones para el desarrollo de ese 'individuo' en cuyo nombre el señor Mijailovski protesta con razón contra las formas contemporáneas de la división del trabajo" (38). Muy bien dicho. Ahora bien, en vez de ``división del trabajo" debería haber dicho ``capitalismo'', o más concretamente, capitalismo ruso. El papel progresista del capitalismo consiste precisamente en que destruyó las anteriores limitadas condiciones de vida del hombre, que engendraban la estrechez mental y no permitían a los productores ser artífices de su propio destino. El enorme desarrollo de las relaciones comerciales y del intercambio mundial, y las incesantes migraciones de enormes masas de la población, rompieron las trabas seculares de la gens, de la familia y de la comunidad territorial y crearon esa diversidad del desarrollo, esa "diversidad de talentos y esa riqueza de relaciones sociales"~^^*^^ que desempeñan tan importante papel en la historia contemporánea de Occidente. En Rusia, ese proceso se manifestó con toda su( fuerza en la época posterior a la Reforma, cuando las viejas formas de trabajo se desmoronaban con enorme rapidez y el primer puesto fue ocupado por la compraventa de fuerza de trabajo, compraventa que arrancó al campesino de la familia patriar- _-_-_
^^*^^ C. Marx: Der achtzehnte Brumaire, S.~98 u. s. w. (C.~Marx: El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, pág. 98 y siguientes. Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., pág. 216 y sigs. Ed.)
432 cal, semifeudal y del embolador ambiente del campo, y sustituyó las formas semifeudales de apropiación del sobrevalor por formas puramente capitalistas. Este proceso económico se reflejó, en el ámbito social, en un ``auge general del sentimiento de la personalidad'', en la ofensiva de los intelectuales de la clase media, que desalojaron de la ``sociedad'' a la clase de los terratenientes; en una ardiente guerra literaria contra las insensatas restricciones medievales del individuo, etc., etc. Probablemente, los populistas no negarán que fue la Rusia posterior a la Reforma la que trajo este auge del sentimiento de la personalidad, del sentimiento de la dignidad personal. Pero los populistas no se preguntan qué condiciones materiales condujeron a ello. Naturalmente, bajo la servidumbre nada semejante podría haber ocurrido, y el populista aplaude la reforma ``liberadora'', sin darse cuenta de que incurre en el mismo optimismo miope de aquellos historiadores burgueses de quienes Marx decía que miraban la Reforma campesina a través del clairobscur~^^*^^ de la 'emancipación'', sin advertir que esa `` emancipación" era la sustitución de una forma por otra, la sustitución del plusproducto feudal por la plusvalía burguesa. Lo mismo ocurrió en Rusia. Precisamente el sistema de economía de la `` antigua nobleza'', que sujetaba a los hombres a una localidad fija y dividía a la población en puñados de subditos de este u otro señor feudal, fue lo que originó la opresión del individuo. Y luego el capitalismo lo liberó de todas las trabas feudales, lo convirtió en un ser independiente con respecto al mercado y lo trasformó en un poseedor de mercancías (y como tal, igual a cualquier otro poseedor de ellas), y elevó así su sentido de la individualidad. Si los señores populistas fingen horror cuando oyen hablar del carácter progresista del capitalismo ruso, lo hacen tan sólo porque no se han detenido a pensar cuáles son las condiciones materiales de esos ``beneficios del progreso" que caracterizan a la Rusia posterior a la Reforma. Cuando el señor Mijailovski empieza su ``sociología'' por el ``individuo'' que protesta contra él capitalismo ruso, considerándolo una desviación accidental y temporal de Rusia del buen camino, se combate a sí mismo, pues no comprende que sólo el capitalismo creó las condiciones que hicieron posible esa protesta del individuo. En este ejemplo vemos una vez más qué modificaciones necesita la argumentación del señor _-_-_^^*^^ Claroscuro, velo: (Ed.)
433 Struve. La discusión debería hacerse basándose en la realidad rusa, en el esclarecimiento de qué tenemos y por qué es así y rio de otro modo: no es casual que los populistas hayan basado toda su sociología no en el análisis de la realidad, sino en divagaciones acerca de lo que "podría ser''; los populistas no podían dejar de ver que la realidad destruía implacablemente sus ilusiones.El autor concluye su análisis de la teoría de los ``individuos'' con la siguiente fórmula: ``para la sociología, el individuo es una función del medio'', ``el individuo es aquí un concepto formal, cuyo contenido lo da el estudio del grupo social" (40). Esta última frase subraya muy bien la diferencia esencial entre el subjetivismo y el materialismo: al hablar del ``individuo'', los subjetivistas defi; nían el contenido de este concepto (es decir, ``las ideas y los sentimientos" de este individuo, sus acciones sociales) a priori, o sea, suplantaban con sus utopías el "estudio del grupo social''.
Otro ``importante aspecto" del materialismo---continúa el señor Struve---``consiste en que el materialismo económico subordina la idea al hecho, y la conciencia y lo que debe ser, a la existencia" (40). ``Subordinar la idea" significa---en el caso dado, naturalmente---reservarle un papel subordinado en la explicación de los fenómenos sociales. Los subjetivistas populistas hacen todo lo contrario: basan sus razonamientos en ``ideales'', sin reflexionar sobre el hecho de quei esos ideales no pueden ser sino cierto reflejo de la realidad y que, por lo tanto, hay que verificarlos con hechos, hay que reducirlos a hechos. Por cierto, el populista no comprenderá, si no se le aclara, esta última tesis. ¡Pero cómo!---dirá---. Los ideales deben enjuiciar los hechos, señalar cómo cambiarlos, comprobarlos, y no ser comprobados por ellos. Esto último le parece al populista, habituado a perderse en las nubes, acomodarse a los hechos. Expliquemos nuestro pensamiento.
``El trabajo para otros" y la explotación engendrarán siempre, tanto en los explotados como en algunos representantes de la ``intelectualidad'', ideales contrarios a ese sistema.
Esos ideales encierran un gran valor para el marxista; basándose en ellos, y sólo en ellos, polemiza con el populista, y polemiza exclusivamente en torno de la formación de dichos ideales y de su realización.
Al populista le basta con registrar el hecho que da origen a dichos ideales, con indicar después la legitimidad de éstos desde el punto de vista de la "ciencia moderna y de las ideas morales 434 contemporáneas'' [sin comprender, por cierto, que esas ``ideas contemporáneas" no son sino concesiones de la ``opinión pública" de Europa occidental a la nueva fuerza naciente] y con apelar luego a la ``sociedad'' y al ``Estado''' para que los ¡garanticen, protejan, organicen!
El marxista parte del mismo ideal, pero no lo confronta con ``la ciencia moderna, ni con las ideas morales contemporáneas"~^^*^^, sino con las contradicciones de clase existentes, y por ello no lo formula como una reivindicación de la ``ciencia'', sino como la reivindicación de determinada clase, engendrada por determinadas relaciones sociales (que deben ser estudiadas objetivamente) y que sólo puede ser alcanzada de un modo determinado, en virtud de determinadas características de esas relaciones. Si no se basan de este modo los ideales en hechos,! dichos ideales seguirían siendo piadosos deseos, sin probabilidades de que las masas los acepten y, por lo tanto, de verse realizados.
Después de señalar, como hemos visto, las premisas teóricas generales que obligan a estimar el materialismo como el único método acertado de las ciencias sociales, el señor Struve pasa a exponer las ideas de Marx y Engels, citando de preferencia las obras del último. Esta parte del libro es extraordinariamente inte^ resante e instructiva.
Tiene mucha razón el autor cuando observa que "en ningún sitio se tropieza con tan gran incomprjensión de Marx como entre los autores rusos" (44). A guisa de ejemplo nombra en primer lugar al señor Mijailovski, quien ve en la "teoría histórico- filosófica" de Marx una mera explicación de la "génesis del régimen capitalista''. El señor Stnuve protesta con toda razón contra tal aserto. En efecto, es por demás sintomático que Mijailovski haya escrito muchas veces acerca de Marx, pero sin hacer la menor alusión a la relación del método de Marx con el "método subj'%- tívista en sociología''. Mijailovski escribió acerca de El capital, y expresó su ``solidaridad'' (?) con la doctrina económica de Marx, pero silenció con todo empeño el hecho, por ejemplo, de que los _-_-_
^^*^^ En su libro Herm E. Dilhrings Umwalzung der Wissenschaft [La subversión de la ciencia por el señor E. Dühring. (Anti-Dühring) Ed.] Engels observa con admirable tino que confrontar el concepto, no con el hecho que refleja, sino con otro concepto, copia de otro hecho, es método psicológico anticuado.
435 subjetivistas rusos no siguen el método de Proudhon, quien deseaba rehacer la economía mercantil según su ideal de la justicia~^^*^^.¿En qué se diferencia este criterio (el de la justicia: fustice éternelle} del que sustenta el señor Mijailovski cuando habla de ``ciencia moderna e ideas morales modernas"? ¿Y por qué el señor Mijailovski, que tan enérgicamente protestó siempre contra quienes identifican el método de las ciencias naturales con el de las ciencias sociales, no ha objetado la declaración de Marx de que ese método de Proudhon es tan absurdo como lo sería el de un químico que quisiera, en vez de ``estudiar las leyes reales del metabolismo'', trasformar el metabolismo según las leyes de la ``afinidad''? ¿Por qué no ha objetado la concepción de Marx de que el proceso social es un ``proceso histórico natural"? Ello no puede explicarse por el desconocimiento de los libros en que se hace tal planteamiento; la explicación está, evidentemente, en una absoluta incapacidad o negativa de comprender nada. El señor Struve es, según parece, el primero que ha declarado esto en nuestras publicaciones, y ello constituye un gran mérito suyo.
Pasemos ahora a las declaraciones del autor acerca del marxismo que suscitan nuestra crítica: ``No podemos dejar de reconocer---dice el señor Struve---que aún no se ha dado una fundamentación puramente filosófica de esta doctrina, y que ésta no ha tenido en cuenta todavía el enorme material concreto que ofrece la historia universal. Evidentemente, hay que revisar los hechos desde el punto de vista de la nueva teoría; hay que criticar la teoría basándose en los hechos. Quizá se desechen muchas generalizaciones unilaterales y apresuradas" (46). No está del todo claro qué entiende el autor por eso de "fundamentación puramente filosófica''. Según Marx y Engels, la filosofía no tiene ningún derecho a existir independientemente, y su material se halla diseminado en las distintas ramas de las ciencias positivas. Así, pues, por fundamentación filosófica se puede comprender, o bien la confrontación de sus premisas con las leyes, firmemente establecidas, de otras ciencias [y el señor Struve ha reconocido que la psicología ofrece ya tesis que obligan a renunciar al subjetivismo y a aceptar el materialismo], o bien la experiencia en la aplicación _-_-_
^^*^^ Das Kapital, I. B. 2-te Aufl, S. 62, Anm. 38 [El capital, t. I, 2» ed. rusa, pág.~62, nota~38. Véase C.~Marx, ob. cit., t.~I, pág.~72, nota~2. Ed.]
436 de dicha teoría. A este respecto tenemos la declaración d^l oropio señor Struve, de que ``corresponderá siempre al rnaterialismo el mérito de haber dado una interpretación profundamente científica, verdaderamente filosófica Ha cursiva es del autor], a toda una serie fe^toN. B.l de hechos históricos de enorme importancia" (50). Esta última declaración del autor encierra el reconocimiento de que el materialismo es el único método científico en sociología, y por ello, naturalmente, ``hay que revisar los hechos" desde ese punto de vista, en particular los hechos de la historia y la realidad de Rusia, con tanto celo tergiversados por los subfetivistas rusos. En cuanto a la última observación acerca de posibles `` generalizaciones unilaterales" y ``apresuradas'' nosotros, sin detenernos en esta observación muy general, y por ello nada clara, pasaremos a una de las enmiendas que el autor, ``no contagiado de ortodoxia'', hace a las "generalizaciones apresuradas" de Marx.Se trata del Estado. Al negar el Estado, ``Marx y sus adeptos" ``fueron demasiado lejos en la crítica del Estado contemporáneo" y pecaron de ``unilateralidad''. ``El Estado---dice Struve corrigiendo esa extravagancia---es ante todo la organización del orden; es, no obstante, la organización de la dominación (dominación de clase) en una sociedad en la cual la subordinación de unos grupos antros está condicionada por su estructura económica" (53). Según el autor, la sociedad gentilicia conocía ya el Estado, que seguirá existiendo cuando se supriman las clases, pues el rasgo distintivo del Estado es el poder coercitivo.
Es sencillamente asombroso que desde su punto de vista académico el autor critique a Marx con tan sorprendente falta de argumentación. Ante todo, se equivoca por completo ruando estima que el poder coercitivo es el rasgo distintivo del Estado: el poder coercitivo existe en toda comunidad humana, tanto en el régimen gentilicio como en la familia, pero en ellos no existía un Estado. ``Uno de los rasgos esenciales del Estado---dice Engels en la obra de la que el señor Struve ha tomado su cita acerca del Estado---consiste en ser una fuerza pública separada de la masa del pueblo" [Ursprung der Familie u. s. w., 2-te Aufl., S. 84^^*^^; trad. en ruso, pág. 109], y poco antes dice que la institución de la naucraria~^^40^^ ``socavaba en dos formas a la gens: en primer término, _-_-_
^^*^^ Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. (Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., pág. 626. Ed.)
437 porque creaba una fuerza pública (üffentliche Gewalt; en la trad. al ruso se dice erróneamente: fuerza social) que va no coincidía con el pueblo armado" (ib.. S. 79: trad. en ruso, pág. 105^^*^^). Así, pues, el rasgo distintivo del Estado es la existencia de una clase particular de individuos en cuvas manos se halla concentrado el poder. A la comunidad gentilicia, en la que todos sus miembros se encargaban por turno de la ``organización del orden'', nadie, claro está, podría llamarla Estado. Además, las razones que esgrime el señor Struve en lo que se refiere al Estado contemporáneo son aun más infundadas. Decir eme él que es ``ante todo" (sic¡?!) la ``organización del orden" significa no comprender uno de los más importantes puntos de la teoría de Marx. En la sociedad moderna es la burocracia la capa particular que tiene el poder en sus manos. La ligazón, muy estrecha y directa, de este organismo con la clase de la burguesía, dominante en la sociedad actual, la evidencian tanto la historia (la burocracia fue el primer instrumento político de la burguesía contra los señores feudales, contra los representantes del sistema de la ``antigua nobleza" en general, v señaló la primera aparición en la palestra de la dominación política de personas que no eran terratenientes de abolengo, sino plebeyos, "clase media'') como las propias condiciones de formación y desarrollo de esa clase---a la cual sólo tienen acceso burgueses "salidos del pueblo"---vinculados a esa burguesía con miles de fortísimos lazos~^^**^^. El error del señor Struve es tanto más lamentable por cuanto los populistas rusos, contra quienes tuvo la acertada ocurrencia de combatir, no tienen la menor idea de que toda burocracia es, tanto por su origen histórico como por sus fuentes contemporáneas y por su misión, una institución pura y exclusivamente burguesa, a la aue sólo pueden apelar, desde el punto de vista de los intereses de los productores, los ideólogos de la pequeña burguesía. _-_-_^^*^^ Ob. cit., pág. 624. (Ed.)
~^^**^^ Véase K. Marx: ``Bürgerkrieg in Frankreich'', S. 23 (Ipz. 1876) [ Cirios Marx: La guerra civil en Francia, pág. 23. Leiozig. 1876. Ed.] y ``Der achtzehnte Erumaire'', S. 45--46 (Hmb. 1885) [El Dieciocho Brumario, págs. 45--46. Hamburgo, 1885. Ed.]: ``El interés material de la burguesía francesa está entretejido del modo más íntimo con la conservación de aquella extensa y ramif ¡cadísima maquinaria del Estado [se trata de la burocrafia]. Coloca aquí a su población excedente y completa en forma de sueldos del Estado lo que no puede embolsarse en forma de beneficios, intereses, rentas y honorarios''.
438Merece la pena detenerse un poco más para analizar la relación del marxismo con la ética. El autor cita en las págs. 64 y 65 una magnífica aclaración dada por Engels de la relación existente entre la libertad y la necesidad: "La libertad es el conocimiento de la necesidad~^^*^^. Lejos de presuponer el fatalismo, el determinismo da base para la actuación consciente. No se puede dejar de añadir a lo dicho que los subjetivistas rusos ni siquiera supieron ver claro en una cuestión tan elemental como la del libre albedrío. El señor Mijailovski confundió irremediablemente determinismo con fatalismo, y halló una solución... nadando entre dos aguas: como no quería negar la existencia de leyes objetivas, afirmó que el libre albedrío era un hecho de nuestra conciencia (en rigor se trata de una idea de Mírtov, que Mijailovski hace suya) y por ello puede servir de base a la ética. Está claro que, aplicadas a la sociología, estas ideas no podían dar otro fruto que una utopía o una moral huera, que ignora la lucha de clases existente en la sociedad. Por ello es imposible no reconocer como acertada la afirmación de Sombart, de que "en el propio marxismo no hay, del comienzo al fin, ni un ápice de ética": en el aspecto teórico, subordina el "punto de vista ético" al "principio de la causalidad''; en el aspecto práctico, lo reduce a la lucha de clases.
El señor Struve completa su exposición del materialismo con la evaluación desde el punto de vista materialista, de "dos factores que desempeñan un importante papel en todos los planteamientos populistas": la ``intelectualidad'' y el ``Estado'' (70). En esta evaluación se refleja de nuevo la ``heterodoxia'' del autor, señalada antes, cuando hablamos de su objetivismo. "Si [... ] todos los grupos sociales representan en general una fuerza real sólo en la medida en que [... ] constituyen las clases sociales o adhieren a ellas, entonces es evidente que la 'intelectualidad no estamental' no constituye una fuerza social real" (70). En el sentido teórico abstracto, el autor tiene, naturalmente, razón. Por decirlo así, se fía de la palabra de los populistas. Dicen ustedes que son los intelectuales quienes deben conducir a Rusia por "otros caminos'', y no comprenden que por no adherir a ninguna clase, son un cero a la izquierda. Se jactan de que la intelectualidad rusa no estamental se ha distinguido siempre por la ``pureza'' de sus ideas; _-_-_
^^*^^ F. Engels, Anti-Dühring. (Ed.)
439 pues bien, por ello precisamente ha sido siempre impotente. La crítica del autor se limita a comparar la absurda idea populista acerca de la omnipotencia de los intelectuales, con su idea, completamente justa, de la ``impotencia de los intelectuales en el proceso económico" (71). Pero esa comparación es insuficiente. Para juzgar a la ``intelectualidad rusa no estamental" como grupo particular de la sociedad rusa, característico de toda la época posterior a la Reforma---época del desplazamiento definitivo del aristócrata por el plebeyo---, para juzgarla como grupo que indudablemente desempeñó y continúa desempeñando determinado papel histórico, hay que confrontar las ideas y, mejor aun, los programas de nuestra ``intelectualidad no estamental" con la situación y los intereses de las clases dadas de la sociedad rusa. Para evitar que se nos tache de parcialidad, no efectuaremos nosotros mismos esa confrontación y nos limitaremos a hacer referencia al populista cuyo artículo comentamos en el capítulo I. De sus razonamientos surge con toda claridad que los intelectuales rusos de avanzada, liberales, ``democráticos'', eran intelectuales burgueses. Su condición ``no estamental" no excluye en absoluto el origen de clase de sus ideas. Siempre y en todas partes, la burguesía se levantó contra el feudalismo en nombre de la abolición de los estamentos, y también en Rusia, contra el sistema estamental de la ``antigua nobleza" actuó la intelectualidad no estamental. Siempre y en todas partes, la burguesía actuó contra los caducos marcos de los estamentos sociales y otras instituciones medievales en nombre de todo el ``pueblo'', en cuyo seno las contradicciones de clase aún no se habían desarrollado, y al proceder así, tanto en Occidente como en Rusia, tenía razón, pues las instituciones criticadas oprimían, efectivamente, a todos. En cuanto se asestó en Rusia un golpe decisivo (1861) al régimen estamental, empezó a ponerse de manifiesto el antagonismo en el seno del ``pueblo'' y, paralelamente y en virtud de ello, el antagonismo en el seno de la intelectualidad no estamental entre los liberales y los populistas, ideólogos éstos de los campesinos (entre los cuales los primeros ideólogos rusos de los productores directos no vieron ni podían ver la formación de clases antagónicas). El desarrollo económico posterior hizo que se revelaran con mayor plenitud las contradicciones sociales en la sociedad rusa, y obligó a reconocer el hecho de que el campesino se estaba diferenciando en burguesía rural y proletariado. El populismo rechazó el marxismo y se 440 convirtió casi totalmente en la ideología de la pequeña burguesía. Por eso la ``intelectualidad no estamental" rusa representa una ``fuerza social real'', por cuanto defiende los intereses generales de la burguesía~^^*^^. Si, a pesar de ello, esta fuerza no pudo crear instituciones que correspondan a los intereses que ella defiende, si no pudo hacer cambiar la ``atmósfera de la cultura rusa contemporánea" (señor V. V.), si el espíritu ``democrático activo de la época de la lucha política" fue sustituido por el `` indiferentismo social" (señor V. V. en Nedielia, núm. 47, 1894), la causa de ello no sólo reside en el carácter soñador de la " intelectualidad rusa" sino, principalmente, en la situación de las clases que le dieron origen y de las que ha sacado fuerzas en su ambigüedad. Es indiscutible que la ``atmósfera'' rusa tenía para ellos muchos inconvenientes, pero encerraba también algunas ventajas.En Rusia es particularmente grande el papel histórico de la clase que, en opinión de los populistas, no es la portadora de la ``idea pura del trabajo''; la ``actividad'' de esta clase no puede ser adormecida con promesas tentadoras, y, por lo tanto, los marxistas, al señalar este papel, no sólo no ``rompen el hilo democrático'', como asegura el señor V. V., que se ha especializado en inventar las más increíbles necedades acerca de los marxistas, sino que, por el contrario, toman ese ``hilo'', que deja escapar de sus manos una ``sociedad'' indiferente, y exigen su desarrollo, su fortalecimiento y su aproximación a la vida.
Unida a su apreciación superficial de la intelectualidad tenemos la formulación, no del todo feliz, que hace el señor Struve de la siguiente tesis: ``Hay que demostrar---dice---que la descomposición del viejo régimen económico es inevitable" (71). En primer lugar, ¿qué entiende el autor por ``viejo régimen económico"? ¿El régimen de servidumbre? Su descomposición no re- _-_-_
^^*^^ El carácter pequeñoburgués de la inmensa mayoría de los anhelos de los populistas ha sido señalado en el capítulo I. Los anhelos que no caben en esta caracterización (como el de ``socialización del trabajo'') ocupan ya en el populismo contemporáneo un lugar insignificante. Tanto Rússkoie Bogatstvo (núm. 11--12 de 1893, artículo de luzhakov Problemas del desarrollo económico de Rusia) como el señor V. V. (Ensayos de economía teórica, San Petersburgo, 1895) protestan contra el señor N.-on, que habla ``con dureza" (expresión de luzhakov) de la remanida panacea de los créditos, la ampliación de la posesión de la tierra, las migraciones, etc., etc.
441 quiere ser demostrada. ¿La ``producción popular"? ¡Pero si él mismo dice más adelante, y con mucha razón, que esa combinación de palabras ``no responde a ningún sistema histórico real" (177), que, en otras palabras, es un mito, ya que, después de la abolición del ``régimen de servidumbre'', empezó a desarrollarse aceleradamente en Rusia la economía mercantil! Por lo visto, el autor se refiere a esa etapa del desarrollo del capitalismo en la que éste no se había desprendido aún de las trabas que representan las instituciones medievales, a esa etapa en que era todavía fuerte el capital comercial y la mayoría de los productores aún se dedicaba a la pequeña producción. En segundo lugar, ¿en qué ve el autor el criterio de esa inevitabilidad? ¿En la hegemonía de ciertas clases?, ¿en las caracterísicas del sistema de relaciones de producción dado? En ambos casos, la cuestión queda reducida a registrar que existen uno u otro sistema (capitalista); queda reducida a registrar el hecho, y por ello no debería trasladarse a la esfera de los razonamientos en torno del porvenir. Esos razonamientos deben ser monopolio de los señores populistas, que buscan ``otros caminos para la patria''. En la página siguiente, el autor dice que todo Estado es ``expresión del dominio de determinadas clases sociales'', que ``hay que redistribuir la fuerza social entre las distintas clases para que el Estado cambie por completo de rumbo" (72). Todo eso es muy acertado, y va dirigido con gran tino contra los populistas, por lo que la cuestión debió ser planteada en forma distinta, a saber: hay que demostrar la fxhtencia (y no la ``inevitabilidad de la descomposición'', etc., eto.) de las relaciones de producción capitalista en Rusia; hay que demostrar que los datos referentes a Rusia también prueban la ley de que ``la economía mercantil es una economía capitalista'', es decir, que también en Rusia la economía mercantil se trasforma por doquier en economía capitalista; hay que demostrar que por doquier impera un sistema que, en esencia, es burgués y que es precisamente el dominio de la burguesía, y no las decantadas `` casualidades" o la decantada ``política'', etc., de los populistas lo que hace que el productor se vea despojado de los medios de producción y tenga, en todas partes, que trabajar para otros.Con esto daremos por terminado el análisis de la primera parte del libro del señor Struve, que es de carácter general.
[442] __NUMERIC_LVL2__ CAPÍTULO III __ALPHA_LVL2__ FORMULACIÓN DE LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS
POR LOS POPULISTAS Y POR EL SEÑOR STRUVE __ALPHA_LVL3__ [a]Después cíe terminar con la sociología, el autor pasa a tratar ``problemas económicos más concretos" (73). Y al hacerlo considera ``natural y legítimo" empezar por ``formulaciones generales y referencias históricas'', por ``premisas indiscutibles, establecidas por la experiencia de toda la humanidad'', según dice en el prefacio.
No podemos dejar de observar que tal procedimiento ñeca del mismo carácter abstracto que venimos señalando desde el principio como el defecto principal del libro que analizamos. En los capítulos a que pasamos ahora (tercero, cuarto y quinto), este defecto ha llevado a indeseadas consecuencias de dos tipos. Por una parte debilita los enfoques teóricos concretos que el autor opuso a los populistas. El señor Struve razona en general, describe el paso de la economía natural a la mercantil, señala que en el mundo ello ocurrió, en la mayoría de los casos, así y así, y, presentando unas observaciones sueltas, como de pasada, se traslada a Rusia, haciendo extensivo a ella el proceso general de ``desarrollo histórico de la vida económica''. Nadie puede discutir que hacerlo extensivo a Rusia es bien legítimo, ni que las ``referencias históricas" del autor son imprescindibles para una crítica del populismo, que presenta falsamente la historia, y no sólo la de Rusia. Pero se debió expresar de modo más concreto estas formulaciones, oponerlas de modo más concreto a los argumentos de los populistas, que niegan que el proceso general pueda hacerse extensivo a Rusia: se debió comparar la interpretación que de la realidad rusa hacen los populistas, con la diferente interpretación que hacen los marsistas de esa misma realidad. Por otra parte, el carácter 443 abstracto de los razonamientos del autor hace que sus formulaciones sean incompletas y que, cuando señala correctamente la existencia de tal o cual proceso, no analice qué clases surgían mientras éste se desarrollaba, qué clases fueron vehículo del proceso, eclipsando a otras capas de la población subordinadas a ellas: en una palabra, el objetivismo del autor no alcanza el nivel de materialismo, en el sentido que antes dimos a estos términos~^^*^^.
Fundamentaremos esta apreciación de los capítulos ya mencionados del trabajo del señor Struve al analizar algunas de sus tesis más importantes.
Es muy atinada la observación del autor de que ``en la historia rusa encontramos, casi desde las primeras páginas, la dependencia (jurídica y económica) de los productores directos respecto de los señores como satélite histórico del idilio de la ' producción popular'~'' (81). En la época de la economía natural, el campesino era esclavizado por el terrateniente; no trabajaba para sí, sino para el boyardo, para el monasterio, para el señor feudal, y el señor Struve opone con pleno fundamento este hecho histórico a las fábulas de nuestros sociólogos excepcionalistas, de que ``los medios de producción pertenecían al productor" (81). Esas fábulas son una de las muchas tergiversaciones de la historia rusa que con tanta generosidad practicaron siempre los populistas para amañar sus utopías pequeñoburguesas. Temerosos de mirar de frente la realidad, temerosos de llamar a esa opresión por su verdadero nombre, recurrieron a la historia y presentaron las cosas como si la pertenencia de los medios de producción al productor _-_-_
^^*^^ De la relación entre el objetivismo y el materialismo habla, entre otras cosas, Marx en el prefacio de su obra ``Der achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte". Marx, luego de decir que Proudhon escribió sobre este mismo acontecimiento histórico (en su Coup d'état), dice lo siguiente a propósito de cómo el punto de vista proudhonista es opuesto al suyo: ``Por su parte, Proudhon intenta presentar el golpe de Estado [del 2 de diciembre] como resultado de un desarrollo histórico anterior. Pero en sus manos la construcción histórica del golpe de Estado se convierte en una apología histórica de su héroe. Cae con ello en el error de nuestros pretendidos historiadores objetivos. Yo, por el contrario, demuestro de qué manera la lucha de clases creó en Francia las circunstancias y las condiciones que permitieron a un individuo mediocre y ridículo representar el papel de héroe'' (Vonoort [Prefacio]). (Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., pág. 157. La alusión a Proudhon se refiere a su libro La revolución social demostrada por el golpe de Estado. Ed.)
444 fuera un principio ``eterno'', la ``base secular" del trabajo campesino, y la actual expropiación del campesino no se debiera, en virtud de ello, a la sustitución del plusproducto feudal por la plusvalía burguesa, a la organización capitalista de nuestra economía social, sino a la casualidad de una política desacertada, a una temporal ``desviación del camino trazado por toda la vida histórica de la nación" (señor luzhakov, citado por P. Struve en Ja página 15). Y no les daba vergüenza contar esas fábulas absurdas a propósito de un país en el que hacía muy poco había cebado~^^*^^ la explotación feudal del campesino en las formas más brutales, formas asiáticas, en las que no sólo los medios de producción no pertenecían al productor, sino que éste mismo apenas se distinguía de cualquier ``medio de producción''. El señor Struve opone con mucho tino a este ``meloso optimismo" la áspera observación de Saltikov acerca de la vinculación entre la ``producción popular" y el régimen de servidumbre, acerca de que la ``abundancia'' de Ja época de la ``base secular" ``únicamente [préstese atención a esto] era para los descendientes de los guardias imperiales y otras milicias" (83).Señalaremos además la siguiente observación del señor Struve, que se refiere concretamente a determinados hechos de la realidad rusa y contiene una idea muy acertada. ``Cuando los productores empiezan a trabajar, no ya para el mercado local, exactamente delimitado, sino para un mercado lejano e indeterminado, y se desarrolla la competencia, la lucha por el mercado, estas condiciones llevan al progreso técnico [...] una vez que la división del trabajo se hace posible, debe aplicarse con la mayor amplitud, pero antes de que la producción se reorganice técnicamente, la influencia de las nuevas condiciones de intercambio (de venta en el mercado) se manifestará en que los productores pasarán a depender económicamente del comerciante (el mayorista), hecho que tiene una importancia decisiva en el aspecto social. Eso lo pierden de vista nuestros 'auténticos marxistas' como el señor V. V., cegados por la importancia del progreso técnico" (98). Esta obser- _-_-_
^^*^^ No puede decirse siquiera que ha cesado en forma definitiva. Por una parte, tenemos el pago del rescate (y es sabido que lo constituye no sólo el precio de la tierra sino el rescate de la servidumbre); por otro lado, tenemos un pago en trabajo de los campesinos por los ``recortes'', vestigio directo iel modo feudal de producción.
445 ración de que la aparición del mayorista tuvo una importancia decisiva es muy atinada. Decisiva en el sentido de que demuestra ya, sin dejar lugar a dudas, la existencia de la organización capitalista de la producción, y prueba que es también aplicable a Kusia la tesis de que la ``economía mercantil, la economía monetaria, es una economía capitalista'' que origina esa subordinación del productor al capital, de la que no hay otra salida que la actividad independiente del propio productor. ``Desde el instante mismo en que entre el consumidor y el productor se interpone el empresario capitalista---cosa inevitable cuando se produce para un mercado amplio e impreciso---, tenemos ante nosotros una de las formas de producción capitalista.'' Y el autor agrega con razón que, ``si se entiende por producción kustar una producción en la que el productor, trabajando para un mercado incierto y lejano, goza de plena independencia económica, resultará, quizá, que en la realidad rusa casi no existe esa verdadera producción kustar''. Mal hace el autor en poner ese ``quizá'' y en emplear el tiempo futuro: el predominio del sistema de la gran producción basada en el trabajo a domicilio y la plena esclavización del kustar por el mayorista es un hecho generalmente difundido y que predomina en la actual organización de nuestras industrias de kustares. Esta organización, además de ser capitalista, resulta, como señala el autor con mucho acierto, ``extraordinariamente ventajosa para los capitalistas'', pues les asegura enormes ganancias, permite establecer salarios escandalosamente bajos y dificulta en grado sumo la organización y el desarrollo de los obreros (págs. 99--101). No podemos dejar de señalar; que el predominio de la explotación capitalista en nuestras industrias de kustares es conocido de antiguo, pero los populistas, con la mayor desvergüenza, fingen ignorarlo. Puede decirse que en cada número de sus revistas y periódicos en que se habla de este asunto encontramos lamentaciones de que el gobierno apoya ``artificialmente'' el gran capitalismo [cuya `` artificialidad" consiste en que es grande, y no pequeño, en que es fabril y no artesanal, en que es mecánico, y no manual] y no hace nada para satisfacer ``las necesidades de la industria popular". Aquí se ve con toda nitidez la estrechez de miras del pequeño burgués, que lucha por el pequeño capital contra el grande y, obstinado, cierra los ojos al hecho, establecido en forma irrefutable, de que en esa industria ``popular'' existe la misma contradicción de intereses y que, por lo tanto, la salida no está en miserables 446 créditos, etc., etc. Puesto que el pequeño propietario, atado a su empresa y presa del temor constante de perderla, mira todo esto como algo terrible, como una especie de ``agitación'' ``a favor de una justa remuneración del trabajo, como si el propio trabajo no creara con su fruto esa remuneración'', se comprende que el representante de la masa trabajadora de los kustares sólo puede ser el productor que se encuentra en las condiciones ``artificiales'', ``de invernáculo'', de la industria fabril~^^*^^.Nos detendremos también a analizar los razonamientos del señor Struve acerca de la agricultura. El trasporte a vapor obliga a pasar a la economía basada en el intercambio y convierte la producción agrícola en mercantil. A su vez, el carácter mercantil de la producción exige necesariamente su ``racionalización económica y técnica" (110). El autor considera esta tesis un argumento de particular importancia contra los populistas, que con aire triunfal señalan que no han sido probadas (según ellos) las ventajas de la gran producción en la agricultura. ``Quien se basa en la doctrina de Marx---objeta el autor---no debe negar la importancia de las peculiaridades económicas y técnicas de la agricultura, gracias a las cuales las pequeñas haciendas tienen en ciertos casos ventajas económicas sobre las grandes, aunque el propio Marx negaba importancia a estas peculiaridades" (111). Es éste un pasaje muy confuso. ¿De qué peculiaridades habla el autor? ¿Por qué no las enumera con toda precisión? ¿Por qué no indica dónde y cómo expresó Marx su, opinión a este respecto y con qué fundamento se estima necesario enmendarle la plana?
``La pequeña producción agrícola---continúa el autor---debe adquirir un carácter cada vez más mercantil, y para ser empresas viables las pequeñas haciendas agrícolas deben satisfacer las exigencias generales de la racionalización económica y técnica" (111). ``Lo que importa no es si las pequeñas empresas agrícolas van a ser o no engullidas por las grandes---difícilmente cabe esperar tal desenlace de la evolución económica---, sino la metamorfosis que está sufriendo toda la economía nacional bajo la influencia del intercambio. Los populistas pierden de vista que el desplazamiento de la economía natural por la basada en el intercambio, debido _-_-_
^^*^^ ``Todo el proceso se manifiesta en que la pequeña producción (el artesanado) se aproxima por algunos de sus elementos al `capitalismo' y por otros al trabajo asalariado, privado de medios de producción" (pág.~104).
447 a esa `dispersión de la industria'', de la que hemos hablado más arriba, modifica completamente toda la estructura de la sociedad. La anterior correlación entre la población agrícola (rural) y no agrícola (urbana), cambia en favor de la última. El propio tipo económico y la psicología de los productores agrícolas cambian radicalmente bajo la influencia de las nuevas condiciones de la vida económica" (114).El párrafo citado nos aclara lo que el autor ha querido decir en su perorata acerca de Marx, y al mismo tiempo ilustra con toda claridad la observación antes hecha de que el carácter dogmático de la exposición, no basada en una descripción del proceso concreto, resta claridad a los pensamientos del autor y hace que su formulación sea incompleta. Su opinión de que las concepciones de los populistas son erróneas es totalmente exacta, pero incompleta, porque no señala al mismo tiempo las nuevas formas del antagonismo de clases que se desarrollan al ser sustituida la producción irracional por una producción racional. Por ejemplo, el autor se limita a recordar de pasada que la ``racionalización económica" significa 'la más alta renta" (110), pero se olvida de agregar que la renta presupone una organización burguesa de la agricultura, es decir, en primer lugar, su completa subordinación al mercado y en segundo término la formación en la agricultura de las mismas clases---burguesía y proletariado---propias de la industria capitalista.
Al decir que nuestra agricultura tiene una organización no capitalista, los populistas plantean el asunto de modo monstruosamente estrecho y erróneo, reduciéndolo todo al desalojo de las pequeñas haciendas por las grandes. El señor Struve les dice con mucha razón que al razonar de esa manera pierden de vista el carácter general de la producción agrícola, que puede ser (y en realidad lo es en Rusia) burgués, aun en el caso de la pequeña "inducción, del mismo modo que es burguesa la agricultura en Europa occidental. Las condiciones en las cuales la pequeña emnresa independiente (``popular'', según la terminología de los intelectuales rusos) se convierte en burguesa son bien conocidas: se trata, en primer lugar, del dominio de la economía mercantil, la cual, dado el aislamiento~^^*^^ de los productores, engendra entre ellos _-_-_
^^*^^ Se comprende que se trata del aislamiento económico. La posesión comunal de la tierra no lo elimina en absoluto. Aun con la redistribución __NOTE__ Footnote cont. on page 448. 448 la competencia y al arruinar a la masa enriquece a unos pocos, y, en segundo lugar, de la conversión de la fuerza de trabajo en mercancía y de los medios de producción en capital, es decir, la separación del productor de los medios de producción y la organización capitalista de las más importantes ramas de la industria. En estas condiciones, el pequeño productor independiente se ve en una situación excepcional en relación con la masa de los productores, así como ahora, en nuestro país, los propietarios realmente independientes son una excepción entre la masa, que trabaja para otros y no sólo no tiene ya una empresa ``independiente'', sino ni siquiera medios de subsistencia para una semana. La situación y los intereses del propietario independiente lo apartan de la masa de los productores, quienes viven, principalmente, del salario. Mientras estos últimos reivindican una ``remuneración justa'', prerrequisito necesario del problema, fundamental de dar una estructura diferente a la economía social, el primero se interesa mucho más por otras cosas: el crédito, y sobre todo el pequeño crédito ``popular'', aperos mejores y más baratos, la ``organización de la venta'', la ``ampliación de la posesión de la tierra'', etc., etc.
La propia ley que hace que las grandes empresas tengan ventajas respecto de las pequeñas sólo rige para la economía mercantil y, por lo tanto, no puede ser aplicada a empresas que no han sido incorporadas definitivamente a la órbita de la economía mercantil, que no se hallan subordinadas al mercado. Por eso el argumento (en el que, dicho sea de paso, se ejercitó también el señor V. V.) de que la decadencia de las haciendas de los aristócratas después de la reforma, y el arrendamiento de tierras de propiedad privada por los campesinos refutan la opinión de que nuestra agricultura sufre una evolución capitalista, demuestra únicamente una incomprensión absoluta del asunto por parte de quienes lo esgrimen. Se comprende que la destrucción de las relaciones feudales, bajo las cuales el cultivo corría a cargo de los campesinos, motivara la crisis de los terratenientes. Pero sin hablar ya de que esa crisis únicamente llevó a un empleo cada''vez mayor del trabajo de peones y jornaleros, que sustituyó las caducas formns 'emifeudales del trabajo (el pago en trabajo), la propia hacienda campesina empezó a cambiar esencialmente de carácter: se vio
_-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 447. más ``igualitaria'' de la tierra, el campesino trabaja aisladamente su campo y, por lo tanto, es un productor aislado. 449 obligada a producir para el mercado, lo que no tardó en provocar la diferenciación de los campesinos en pequeña burguesía rural v proletariado agrícola. Esta diferenciación resuelve en forma definitiva el problema del capitalismo en Rusia. El señor Struve aclara este proceso en el capítulo~V, donde observa: ``El pequeño agricultor se diferencia: por una parte, se desarrolla un campesinado 'económicamente fuerte' [habría que decir burgués] y por la otra un campesinado de tipo proletario. Los rasgos de la producción popular se combinan con los de la capitalista en un mismo cuadro, bajo el cual se ve con claridad la inscripción: la chusma avanza" (pág. 177).A este aspecto de la cuestión, a la organización burguesa de la nueva agricultura, de la agricultura ``racional'', es al que se rlpbería prestar atención. Habría que mostrar a los populistas que, al soslayar ese proceso, se convierten de ideólogos de los campesinos en ideólogos de la pequeña burguesía. ``La elevación de la producción popular"---por ellos ansiada---sólo puede significar, dada esa organización de la economía campesina, ``elevación'' de la pequeña burguesía. Por el contrario, quienes se refieren al productor que vive bajo las relaciones capitalistas más desarrolladas, expresan con acierto los intereses de dicho productor pero también de toda la gigantesca masa de los campesinos ``proletarios''.
La exposición poco convincente, incompleta y superficial del señor Struve hace que, al hablar de la agricultura racional, no describa su organización económicosocial; que, al mostrar cómo el trasporte a vapor sustituye la producción irracional por la racional, la natural por la mercantil, no describa la nueva forma del antagonismo de clases que surge al mismo tiempo.
Este mismo defecto en la formulación de los problemas se observa en la mayor parte de los razonamientos de los capítulos que analizamos. Corno botón de muestra pondré algunos ejemplos más. La economía mercantil y la amplia división social del trabajo---dice el autor---``se desarrollan apoyándose en la institución de la propiedad privada, en los principios de la libertad económica y en el sentimiento del individualismo" (91). El progreso de la producción nacional está ligado al ``grado de dominio de la institución de la propiedad privada sobre la sociedad''. "Quizá sea lamentable, pero así ocurre en la realidad; se trata de una coexistencia establecida empírica e históricamente. Hoy en día, cuando se tratan con tanta ligereza las ideas y los principios del 450 siglo XVIII, repitiendo en el fondo los mismos errores de entonces, se olvida con excesiva frecuencia este vínculo cultural histórico del progreso económico con la institución de la propiedad privada, de los principios de la libertad económica con el sentimiento del individualismo. Sólo si se ignora este vínculo se puede confiar en que el progreso económico en una sociedad poco desarrollada económica y culturalmente sea posible sin la realización de tales principios. Nosotros no sentimos gran simpatía por esos principios y comprendemos perfectamente su carácter histórico pasajero, pero al mismo tiempo no podemos dejar de ver su enorme fuerza cultural, de un carácter no sólo negativo sino también positivo. Sólo puede no verla el idealismo, que en sus elucubraciones se cree desvinculado de toda continuidad histórica" (91).
El autor tiene mucha razón cuando registra ``objetivamente'' las ``coexistencias históricas'', por eso produce mayor disgusto el hecho de que no acabe de decir las cosas. Siente uno el deseo de acuciarle: ¡dígalo todo, reduzca todas sus formulaciones generales y sus referencias históricas a un período determinado de la historia de Rusia, y preséntelas de modo que demuestren en qué, y por qué, precisamente, se distingue su opinión de la de los populistas, compárelas con la realidad, que debe servir de criterio para el marxista ruso, y muestre las contradicciones entre las clases, veladas por todos esos progresos y todas esas culturas!~^^*^^
El ``progreso'' y la ``cultura'' que trajo la Rusia posterior a la Reforma están sin duda alguna vinculados a la "institución de la propiedad privada''; ésta no sólo fue realizada por primera vez, con toda plenitud, gracias al nuevo proceso civil ``litigioso'', que aseguró ante los tribunales esa misma ``igualdad'', encarnada en la vida por el "trabajo libre" y su venta al capital; se extendió a las posesiones tanto de los terratenientes, eximidos de toda carga fiscal, como de los campesinos, que se convirtieron en propietarios, e inclusive fue tomado como base de los derechos políticos de los ``ciudadanos'' en cuanto a su participación en la administración municipal (censo), etc., etc. Más indudable es todavía la ``ligazón'' _-_-_
^^*^^ Contra principia negantem disputari non potest [con quien niega los principios no se puede discutir. Ed.], dice el autor refiriéndose a la discusión con los populistas. Eso depende de cómo se formule esos principios, como tesis general y como referencia, o como una comprensión distinta de tales y cuales heéhos de la historia y la realidad rusas.
451 de nuestro ``progreso'' con los ``principios de la libertad económica": ya hemos oído decir a nuestro populista en su primer capitulo que esa ``libertad'' consistió en liberar a los "modestos y barbudos" acaparadores de la tierra rusa de la necesidad de "inclinarse ante cualquier pequeño funcionario de la policía''. Ya nos hemos reterido a como el "sentimiento del individualismo" fue creado por el desarrollo de la economía mercantil. Si reunimos todos estos rasgos del progreso patrio, no podremos por menos de extraer la conclusión (como lo hizo el populista de la década del 10) de que este progreso y esta cultura íueron enteramente burgueses. .La Rusia actual es mucho mejor que la anterior a la reíorma, pero como ello se debe por entero a la burguesía y a sus agentes e ideólogos, los productores no han sacado provecho alguno. Para ellos la mejoría sólo significó el cambio de la forma del plusproducto, métodos mejores y más perfectos para separar al productor de los medios de producción. .Por eso los señores populistas revelan la más increíble ``ligereza'' y falta de memoria cuando dirigen su protesta contra el capitalismo ruso y el sistema burgués a quienes lo introdujeron y lo mantienen. De los señores populistas sólo puede decirse: "¡ni a los suyos reconocen!''Está más allá de la capacidad del populista contemporáneo coincidir con esta apreciación de la Rusia y la ``sociedad'' posteriores a la Reforma. Mas para discutirla tendría que negar el carácter burgués de la Rusia posterior a la Reforma, negar aquello contra lo que protestaba su antepasado lejano, el populista de la década del 70, que "iba al pueblo" a buscar entre los productores directos "garantías para el futuro''. Naturalmente, el populista contemporáneo no sólo puede negar esto, sino que, además, quizá afirme que en este aspecto se ha producido un cambio favorable; pero si obrara así demostraría a quienes aún no lo ven que sólo es un burguesito común.
Como podrá) ver el lector, sólo debo redondear el planteamiento del señor Struve, formularlo de modo distinto: ``decir lo mismo en forma diferente''. Surge la pregunta: ¿hay necesidad de ello? ¿Vale la pena detenerse con tanto detalle en estas adiciones y conclusiones? ¿No se desprenden de por sí?
Me parece que sí vale la pena, por dos razones. Primero porque el estrecho objetivismo del autor es en extremo peligroso, ya que llega hasta olvidar la línea de demarcación entre los viejos razonamientos profesorales acerca de las vías y los destinos de la 452 patria, tan enraizados en nuestra literatura, y la caracterización exacta del proceso real, impulsado por clases determinadas. Su objetivismo estrecho, su marxismo inconsecuente, es el principal detecto del libro del señor Struve, y habrá que detenerse en él con detalle para demostrar que no proviene del marxismo, sino de una aplicación inadecuada de él; para demostrar que no proviene de que el autor haya visto otros criterios de su teoría que la realidad, ni de que haya extraído de la doctrina otras conclusiones prácticas (otras no pueden extraerse, repito, sin tergiversar todas sus tesis principales), sino de que se limitÓL a exponer un aspecto, el más general de la teoría, y no lo aplicó en torma plenamente consecuente. En segundo lugar, no se puede dejar de estar de acuerdo con el pensamiento expresado por el autor en el prefacio, cuando dice que antes de criticar a los populistas en cuestiones secundarias es necesario ``exponer los propios fundamentos de las divergencias" (VII) mediante una ``polémica basada en principios''. Pero precisamente para que ese ^objetivo no quede sin alcanzar, hay que concretar el sentido de casi todas sus formulaciones, hay que aplicar sus indicaciones demasiado generales, a problemas concretos de la historia y la realidad de Rusia. En estos problemas los marxistas rusos tienen aún que desplegar una gran labor de ``revisión de hechos'' desde el punto de vista materialista---revelar las contradicciones de clase en la actividad de la ``sociedad'' y del ``Estado'', veladas por las teorías de la ``intelectualidad''---y por último establecer la vinculación que existe entre las infinitas y diversas formas de apropiación del plusproducto en las empresas ``populares'' rusas y la más avanzada y desarrollada forma capitalista de esa misma apropiación, que encierra las ``garantías para el futuro" y pone hoy; en primer plano la idea y la misión histórica del ``productor''. Por ello, por más audaz que pueda aparecer el intento de resolver estos problemas, por numerosas que sean las enmiendas que aporte un estudio detallado, merece la pena señalar aspectos concretos para suscitar una discusión lo más general y amplia posible sobre ellos.
El punto culminante del estrecho objetivismo del señor Struve, que da origen a su planteamiento erróneo de los problemas, es el constituido por sus razonamientos en torno de List y de su ``notable doctrina" acerca de una ``confederación de fuerzas productivas nacionales'', acerca de la importancia del desarrollo ae la industria fabril para la agricultura, y acerca de la superioridad de 453 los países industriales y agrarios sobre los exclusivamente agrarios, etc., etc. El autor estima que esa ``doctrina'' ``habla muy convincentemente de la inevitabilidad histórica y de la legitimidad del capitalismo en el amplio sentido de la palabra" (123), y del `` poderío histórico-cultural de la triunfante producción de mercancías" (124).
Aquí puede apreciarse con singular claridad el carácter profesoral de los razonamientos del autor, que parece situarse por encima de todos los países concretos, de los períodos concretos de la historia, de clases concretas. Esta apreciación nuestra es igualmente cierta tanto si la consideramos desde el punto de vista teórico o del práctico. Empecemos por el primero. ¿No es, acaso, extraño pensar que se puede ``convencer'' a alguien de la `` inevitabilidad histórica y de la legitimidad del capitalismo" para un determinado país si se recurre a formulaciones abstractas, dogmáticas, acerca de la importancia de la industria fabril? ¿No es un error plantear el problema en ese terreno tan del agrado de los profesores liberales de Rússkoie Bogatstvo? ¿No debe obligatoriamente el marxista reducir el problema a descubrir qué es lo que existe y por qué es así y no de otro modo?
Los populistas consideran que nuestro capitalismo es artificial, una flor de invernáculo, y lo estiman así porque no pueden comprender su relación con toda la organización mercantil de nuestra economía social y no ven sus raíces en nuestra ``producción popular''. Si se les muestra esa relación y esas raíces, si se les muestra que el capitalismo domina en su forma menos desarrollada, y por consiguiente; la peor, también en la producción popular, se les habrá probado la ``inevitabilidad'' del capitalismo ruso. Si se les hace ver que este capitalismo, al elevar la productividad del trabajo y socializarlo, desarrolla y revela el antagonismo social, de clases, que ha surgido por doquier en la "producción popular'', se les habrá probado la ``legitimidad'' del gran capitalismo ruso. En cuanto al lado práctico de este razonamiento, que se vincula con el problema de la política comercial, puede decirse lo siguiente. Los marxistas rusos, si bien subrayan ante todo y sobre todo que el problema de la libertad de comercio y del proteccionismo es un problema capitalista, un problema de la política burguesa, deben ser partidarios de la libertad de comercio, ya que en .Rusia se manifiesta con fuerza particular el carácter reaccionario del proteccionismo, que frena el desarrollo económico del país y 454 beneficía, no a toda la clase burguesa, sino a un puñado de magnates todopoderosos, y ya que la libertad de comercio significa la aceleración del proceso que proporciona los medios para liberarse del capitalismo.
__b_b_b__ __ALPHA_LVL3__ [b]El último §~(XI) del capítulo~III está dedicado al análisis del concepto de ``capitalismo''. Ei autor señala con mucho tino que esta palabra se emplea ``muy libremente" y cita ejemplos de una manera ``muy estrecha" o ``muy amplia" de interpretarla, pero no establece rasgos concretos y precisos; el concepto ``capitalismo'', a pesar del análisis del autor, ha quedado sin analizar. Sin embargo, se diría que ello no debe presentar gran dificultad, puesto que ese concepto fue introducido por Marx en la ciencia y fundamentado con hechos. Pero tampoco en este caso ha querido el señor Struve contagiarse de ``ortodoxia''. ``El propio Marx---dice---se imaginaba el proceso de conversión de la producción mercantil en mercantil capitalista quizá más impetuoso y rectilíneo de lo que es en realidad" (pág. 127, nota). Es posible. Pero como ésta es la única concepción fundamentada científicamente y confirmada por la historia del capital y, como además, nosotros no conocemos otras ``quizá'' menos ``inpetuosas'' y ``rectilíneas'', invocaremos precisamente a Marx. Los rasgos esenciales del capitalismo son, según su doctrina: (1) la producción de mercancías como forma general de la producción. El producto adquiere la forma de mercancía en los más diversos organismos de la producción social, pero sólo en la producción capitalista esa forma del producto del trabajo es general y no constituye una excepción, un caso aislado, fortuito. El segundo rasgo del capitalismo (2) es que no sólo el producto del trabajo, sino el trabajo mismo, es decir, la fuerza de trabajo del hombre, adquiere la forma de mercancía. El grado de desarrollo de la forma mercantil de la fuerza de trabajo caracteriza el grado de desarrollo del capitalismo~^^*^^. Con la ayuda de esta caracterización nos resultará) fácil orientarnos entre los ejemplos de comprensión errónea del término que aparecen en la obra de Struve. Es _-_-_
^^*^^ Das Kapital, II. Band (1885), S. 93 (El capital, t. II (1885), pág. 93. Ed.). Hay que hacer la reserva de que en el pasaje indicado Marx no hace, ni mucho menos, una definición del capitalismo. En general, no se dedicaba a hacer definiciones. Aquí sólo se refiere a la relación entre la producción de mercancías y la, capitalista, punto que trata el texto.
455 indudable que contraponer el sistema vigente en Rusia al capitalismo, basándose en el atraso técnico de nuestra economía nacional, en el predominio del trabajo manual, etc., etc., cosa que los populistas hacen con harta frecuencia, no puede ser más absurdo, pues el capitalismo existe tanto donde el nivel técnico es bajo como donde está muy desarrollado, y Marx subraya reiteradas veces en El capital que el capital empieza subordinando a sí mismo la producción tal como la encuentra v sólo más tarde la trasforma técnicamente. Es indudable que la Hausindustrie alemana y el ``sistema de la gran producción basada en el trabajo a domicilio" en Rusia constituyen una organización capitalista de la industria, pues en ellos no sólo predomina la producción de mercancías, sino eme, además, el dueño del dinero domina al productor y se apropia del sobrevalor. Es indudable que oponer el capitalismo de Europa occidental a los campesinos rusos ``poseedores de tierra'', como gustan de hacerlo los populistas, tampoco demuestra otra cosa que la incomprensión de lo que es el capitalismo. También en Occidente, como <;oñ9la muy justamente el autor, existe en algunos lugares una ``economía campesina seminatural" (124), pero este hecho no elimina, ni en Occidente, ni en Rusia, el predominio de la producción de mercancías, ni la subordinación de la inmensa mayoría de los productores al capital, esa subordinación que antes de alcanzar su desarrollo superior, máximo, pasa por muchas etapas que los populistas prefieren no ver, a pesar de que Marx explicó esto con toda precisión. Esa subordinación empieza con el capital comercial y con él usurario, y después pasa al capitalismo industrial, que a su vez es al principio muy primitivo desde el punto de vista técnico y no se distingue en nada de los viejos sistemas de prodm'ción, organiza luego la manufactura---ésta sigue basada en el trabnjo manual, en las pequeñas industrias artesanales, que son las dominantes, y no corta los lazos del obrero asalariado con la tierra---, y termina su desarrollo con la gran industria mecanizada. Sólo efta última fase, la superior, punto culminante del desarrollo del capitalismo, crea un obrero completamente expropiado y libre como un pájaro~^^*^^; sólo ella engendra (tanto en el aspecto material como en el social) la ``significación unificadora" del capitalismo, _-_-_~^^*^^ Los pouulistas siempre presentan las cosas como si el obrero sin tierra fuera una condición necesaria del capitalismo en general, y no tan sólo de la industria mecanizada.
456 que los populistas atribuyen al capitalismo en general; sólo ella contrapone al capitalismo con su "propio hijo".El cuarto capítulo de la obra, titulado Progreso económico y progreso social, es la continuación directa del tercero y pertenece a la parte del libro que esgrime contra los populistas datos de la ``experiencia de la humanidad''. Tendremos que detenernos aquí, en primer lugar, en una equivocada concepción del autor [o en una expresión poco afortunadal acerca de los partidarios de Marx, y en segundo lugar, en la formulación de los objetivos de la crítica económica del populismo.
El señor Struve dice que Marx concebía el paso del capitalismo a un nuevo régimen social como una brusca caída, como el derrumbe del capitalismo (el señor Struve cree que permiten suponerlo así ``algunos pasajes" de Marx, cuando en realidad esa opinión puede hallarse en todas sus obras). Los partidarios de Marx luchan ñor reformas. En el punto de vista que Marx sustentaba en la década del 40 se ``introdujo una importante rectificación": en lugar de un ``abismo'' entre el capitalismo v el nuevo régimen, r>e reconoció eme debía haber ``toda una serie de transiciones".
No podemos admitir que eso sea correcto. Los ``partidarios de Marx" no introdujeron ``rectificación" alguna, ni importante ni nc importante, en las concepciones de Marx. La lucha por las reformas no implica una ``rectificación'', no corrige la teoría acerca del abismo v de la caída brusca, ya que esa lucha se despliega con un fin reconocido abierta y claramente: llegar a esa ``caída''. Y el herho df> mi" ello requiere "toda una serie de transiciones" de unn fase de !•-•> l'K-hi, de un peldaño, al siguiente, es cosa que Marx admitía va en ]f> década del 40, cuando dijo en el Manifiesto que no se podía sennrar del movimiento obrero (y, por lo tanto, de la lucha por las reformas), el movimiento hacia un nuevo régimen social, y él mismo propuso en conclusión varias medidas prácticas~^^*^^.
Si el señor Struve quiso señalar el desarrollo del punto de vista de Marx, tiene razón, claro está. Pero en tal caso, no vemos ahí una ``rectificación" a sus concepciones, sino todo lo contrario: su aplicación, su realización.
Tampoco estamos de acuerdo con la actitud del autor hacia el populismo.
``Nuestra literatura populista---dice---hizo suya la oposición _-_-_
^^*^^ Véase C. Marx y F. Engels, ob. cit., págs. 22--27. (Ed.)
457 existente entre la riqueza nacional y el bienestar del pueblo, entre el progreso social y el progreso de la distribución" (131).El populismo no ``hizo suya" esa oposición; sólo se limitó a comprobar que en la Rusia posterior a la Reforma existía la misma contradicción entre el progreso, la cultura y la riqueza, por una parte, y por la otra la separación del productor de los medios de producción, la disminución de la parte del productor en el prouucto del trabajo popular y el aumento de la miseria y el desempleo, contradicción que también en Occidente ha creado la oposición de que hablamos.
``... En virtud de su carácter humanista, de su amor por el pueblo, esa literatura resolvió inmediatamente el problema en favor del bienestar popular, y como algunas formas de la economía popular (la comunidad rural, los arteles) encarnaban al parecer ios ideales de igualdad económica, y por lo tanto aseguraban el bienestar del pueblo, y como el progreso de la producción bajo la influencia de un mayor intercambio no prometía, ni mucho menos, favorecer esas formas, cuyas bases económicas y psíquicas eliminaba, los populistas señalaron la triste experiencia del progreso de la producción en Occidente, basado en la propiedad privada y en la libertad económica, y opusieron a la economía mercantil, al capitalismo, una llamada ``producción popular'', que garantiza el bienestar del pueblo como ideal económicosocial por cuya conservación y desarrollo deben luchar en Rusia los intelectuales y el pueblo.''
Este razonamiento revela con toda nitidez la falla en la tesis del señor Struve. Presenta al populismo como una teoría `` humanista" que ``hizo suya" la oposición entre la riqueza nacional y la pobreza del pueblo y ``resolvió el problema,'' en favor de la distribución porque la ``experiencia de Occidente" ``no prometía" el bienestar del pueblo. Y el autor se pone a discutir esa ``solución'' del problema, perdiendo de vista que lucha contra el manto idealista y, además, soñador e ingenuo del populismo, y no contra su contenido; perdiendo de vista que él mismo, al plantear el caso al estilo profesoral, como lo hacen los populistas, comete un grave error. Como ya hemos señalado, el contenido del populismo refleja los puntos de vista y los intereses del pequeño productor ruso. ``El humanitarismo y el amor al pueblo" de la teoría eran consecuencia de la opresión, a que se veía sometido el pequeño productor, que sufría cruelmente tanto a causa del sistema y las 458 tradiciques ``de la antigua nobleza" como del yugo del gran capital. La actitud del populismo hacia ``Occidente'' y hacia su influencia en Rusia no se debió, claro está, a que ``hiciese suya" tal o cual idea, que provenía de Occidente, sino a las condiciones de vida del pequeño productor: éste estimaba en contra suya al gran capitalismo, que asimilaba la técnica de Europa occidental~^^*^^, y al verse oprimido por él, ideó ingenuas teorías que no explicaban la política capitalista por la economía capitalista, sino a la inversa, el capitalismo por la política, y declaraban que el gran capitalismo era algo ajeno a la vida rusa, algo traído de fuera. La sujeción a su pequeña empresa aislada impedía al pequeño productor comprender el verdadero carácter del Estado, y apelaba a él para que lo ayudara a desarrollar la pequeña producción (la ``producción popular" ). El exiguo desarrollo de las contradicciones de clase, propio de la sociedad capitalista rusa, hizo que la teoría de estos ideólogos de la pequeña burguesía apareciera como defensa de los intereses del trabajo en general.
En vez de demostrar lo absurdo del enfoque del problema por los populistas, y de atribuir la ``solución'' que éstos le dan a las condiciones materiales de vida del pequeño productor, el propio señor Struve incurre, al plantear la cuestión, en un dogmatismo que recuerda la ``elección" de los populistas entre el progreso económico y el social.
``El objetivo de la crítica de las bases económicas del populismo [...] es [...] demostrar lo siguiente:
1) El progreso económico es una condición necesaria del progreso social; este último nace históricamente del primero, y cuando se alcanza determinado grado de desarrollo debe surgir y surge efectivamente una interacción orgánica, un condicionamiento recíproco de los dos procesos" (133).
En términos generales, este planteamiento es, claro está, completamente acertado. Pero más bien traza los objetivos de la crítica de las bases sociológicas del populismo que de las económicas: en el fondo es una formulación diferente de la doctrina según la cual el desarrollo de la sociedad está determinado por el de las fuerzas productivas, teoría a la que nos referimos en los capítulos I y II. Para hacer la crítica de las ``bases económicas del populismo'', eso no basta. Hay que formular de modo más concreto el _-_-_
^^*^^ Compárese con el articulo de Otiéchestviennie Zapiski antes citado.
459 problema, hay que pasar del progreso.en general al ``progreso'' capitalista de la sociedad rusa, a los errores en la comprensión de este proceso que dieron origen a las ridiculas fábulas populistas de la tabula rasa, de la "producción popular'', de la falta de base del capitalismo ruso, etc., etc. En vez de hablar de la interacción que surge entre el progreso económico y el social, hay que señalar (o esbozar, por lo menos) los fenómenos definidos del progreso social en Rusia en los que los populistas no ven tales y tales raíces económicas~^^*^^.``2) Por ello, el problema de la organización de la producción) y del grado de productividad del trabajo es más importante que el de la distribución; bajo ciertas condiciones históricas concretas en las que la productividad del trabajo del pueblo es absoluta y relativamente muv baja, la importancia primordial del factor producción se manifiesta con particular fuerza.''
El autor se basa, al decir eso, en la teoría de Marx acerca de la importancia secundaria de la distribución. Sirve de epígrafe al capítulo IV un pasaje de la crítica de Marx al Programa de Gotha~^^**^^~^^41^^, en la que Marx opone al socialismo vulgar el socialismo científico, que no concede una importancia esencial a la distribución y estima que el régimen social se debe a la organización de las relaciones de producción, y que dicha organización lleva implícito determinado sistema de distribución. Esta idea, como el autor observa con gran acierto, impregna toda la doctrina de Marx y tiene una importancia extraordinaria para esclarecer el contenido peoueñoburpués del populismo. Pero la segunda mitad de la frase del señor Struve la vela considerablemente, sobre todo debido al oscuro término ``factor producción''. Es posible que surja cierta confusión en cuanto al sentido en que este término debe ser comprendido. El populista sustenta el punto de vista del pequeño productor, quien se explica sus desgracias de modo harto superficial, diciendo que ``es pobre" y su vecino el mayorista "es rico''; que las ``autoridades'' ayudan sólo al gran capital, etc., etc.; en una pala-
_-_-_^^*^^ Se me puede objetar que me adelanto, pues el autor ha dicho que piensa pasar paulatinamente de los aspectos generales a los concretos, que analiza en el capítulo VI. Pero la cuestión es que el carácter abstracto de la crítica que hace el señor Struve imprime su sello a todo el libro, comprendidos el capítulo VI y hasta las conclusiones. Lo que más requiere ser enmendado en la obra es precisamente el enfoque de los problemas.
^^**^^ Véase: C. Marx y F. Engels, ob. ctí., págs. 451--477. (Ed.)
460 bra: lo explica todo alegando peculiaridades de la distribución, errores de la política, etc. ¿Qué punto de vista le opone el autor? ¿El del gran capital---que contempla con desprecio la miserable pecmeña empresa del campesino-artesano y se enorgullece del alto nivel de desarrollo de su propia industria, de los ``servicios'' que ha prestado al elevar la baja productividad absoluta v relativa del trabajo popular---o el punto de vista de su antípoda, que vive va en relaciones tan desarrolladas que no puede darse por satisfecho con referencias a la política y a la distribución v empieza a comnrender míe la causa es más profunda y reside en la organización (social) de la producción, en el propio sistema de la economía social, basada en la propiedad individual, v controlada v dirirrid^ por el mercado? Esa pregunta puede muv bien hacérsela el lector, v con tanto mavor razón cuanto que el autor emplea a veces la expresión ``factor producción" junto a las palabras ``sistema de economía" (véase pág. 171: los populistas ``ignoran el factor producción hasta un grado que equivale a negar la existencia de cualquier sistema de economía'') v en especial porque al hacer una comparación entre la producción ``irracional'' y la ``racional'' vela la relación entre el peoueño productor y el que ha perdido ya. definitivamente, sus medios de producción. Es indudable que, desde el punto de viata objetivo, la exposición del autor no es por ello menos correcta, y que a quienquiera comprenda el antagonismo inherente al sistema capitalista, le resultará fácil imaginar la situación desde el ángulo de la correlación mencionada. Pero como todo el mundo sabe o'ie es eso precisamente lo que no comprenden los señores populistas rusos, sería de desear que la polémica con ellos fuese más concreta y explícita, y que encerrase la menor cantidad posible de premisas demasiado generales y abstractas.Como hemos tratado de demostrar con un ejemplo concreto en el capítulo I, toda la diferencia entre el populismo y el marxismo consiste en el carácter de la crítica del capitalismo ruso. Para criticar el capitalismo, al populista le parece suficiente comprobar que existe la explotación y la interdependencia entre ésta y la política, etc., etc. El marxista, por su parte, considera necesario explicar y ligar todos esos fenómenos de explotación y presentarlos como un sistema de determinadas relaciones de producción, romo una formación económicosocial particular, cuyas leyes de funcionamiento y desarrollo deben ser estudiadas objetivamente. El populista estima que para criticar el capitalismo basta con 461 condenarlo desde el punto dé vista de los ideales populistas, desde el punto de vista de la ``ciencia moderna y las ideas morales contemporáneas''. El marxista considera necesario estudiar con todo detalle las clases que se forman en la sociedad capitalista, y estima f'indada sólo la crítica hecha desde el punto de vista de una clase determinada, una crítica que no se base en el juicio ético del ``individuo'', sino en la formulación exacta del proceso que se produce efectivamente en la sociedad.
Si tratamos de formular, partiendo de esto, los objetivos de la crítica de los principios económicos del populismo, resultará, poco más o menos, lo siguiente:
Hav que demostrar que la relación entre el gran capitalismo ruso v la ``producción popular" es la existente entre un fenómeno míe ha alcanzado su pleno desarrollo y un fenómeno sin desarrollar, la relación entre la fase superior del desarrollo de la formación social capitalista v su etapa inferior~^^*^^; que la separación del productor de los medios de producción y la apropiación del producto de su trabajo por el poseedor de dinero debe explicarse, tanto en la fábrica como en la comunidad rural, no invocando la política o la distribución, sino basándose en las relaciones de producción que cristalizan necesariamente en la economía mercantil, en la formación de clases cuyos intereses son antagónicos, cosa que caracteriza a la sociedad capitalista~^^**^^; que la realidad (la pequeña producción) que los populistas quieren elevar a un peldaño superior, evitando el capitalismo, entraña ya el capitalismo con el antagonismo
_-_-_^^*^^ El análisis del aspecto económico debe ser completado, naturalmente, con el de las superestructuras sociales, jurídicas, políticas e ideológicas. La incomprensión de la relación que guardan el capitalismo y la ``producción popular" dio origen entre los populistas a la idea de que la reforma campesina, el poder estatal, la intelectualidad, etc., etc., no tenían carácter de clase. El análisis materialista, al reducir todos estos fenómenos a k lucha de clases, debe mostrar concretamente que nuestro ``progreso social" ruso posterior a la Reforma sólo fue una consecuencia del ``progreso económico" capitalista.
^^**^^ La ``revisión de los hechos" de la realidad económica rusa, sobre todo de aquellos de los que los populistas sacan material para sus sueños, propios de una colegiala, es decir, la economía campesina y de los kustares, debe demostrar que la causa de la opresión del productor no reside en la distribución ``(el mujik es pobre y el mayorista rico''), sino en las mismas relaciones de producción, en la propia organización social de la actual economía campesina y kustar. Ello aclarará que también en la producción ``popular'' ``el problema de la organización de la producción es más importante que el de la distribución".
462 de clases a él inherente y el choque de dichas clases, pero en su peor forma, aue dificulta la actividad independiente del productor; eme por ello los populistas, al cerrar los ojos a los antagonismos sociales va surgidos y al soñar con "otros caminos para la patria'', se convierten en unos utopistas reaccionarios, pues el gran capitalino no hace sino desarrollar, desenmarañar y aclarar el contenido de dichos antagonismos, existentes por doquier en Rusia.Muy directamente vinculados a la formulación demasiado abstracta de los objetivos de la crítica económica del populismo se hallnn los razonamientos que hace luego el autor para demostrar la ``necesidad'' v el carácter ``progresista'', no del capitalismo ruso, sino del de Europa occidental. Aunque no tocan directamente el contenido económico de la doctrina ponulista, esos razonamientos son muy interesantes e instructivos. En nuestra literatura populista se han oído en muchas ocasiones voces de desconfianza hacia el movimiento obrero de Europa occidental. Ello se puso de manifiesto con particular claridad en la última polémica de los señores MiJRilovski y Cía. (Rússkoie Bosatstvo, 1893--1894) contra los marxistas. Aún no hemos visto del capitalismo nada bueno, decía entonces el señor Mijailovski~^^*^^. Esos necios puntos de vista pequeñoburgueses son refutados brillantemente por los; datos que proporciona el señor Struve, con tanta mavor razón cuanto que han sido tomados de la literatura burguesa de nuestros días, a la que no se puede sospechar de exagerada. Las citas anortadas por el autor demuestran aue todos en Occidente, hasta los burgueses, ven que el paso del capitalismo a una nueva formación económicosocial es inevitable.
La socialización del trabajo por el capitalismo ha avanzado _-_-_
^^*^^ No podemos dejar de señalar que el señor Mijailovski descubre en la respuesta de Struve que Engels revela ``autoadmiración'' cuando dice que el hecho dominante y fundamental de la actualidad, que hace que ésta sea mejor que cualquier otra época y que justifica la historia de su origen, es el movimiento obrero de Occidente.
Este reproche a Engels es más que indignante, y caracteriza perfectamente al populismo ruso contemporáneo.
Esos señores hablan hasta por los codos de la "verdad popular'', saben cómo hablar a nuestra ``sociedad'', reprochándole haber elegido mal el camino de la patria; saben cantar dulcemente eso de "ahora o nunca" y lo cantan "diez, veinte, treinta y más años'', pero son en todo sentido incapaces de comprender qué importancia tan universal tiene la actividad independiente de aquellos en cuyo nombre se cantan esas empalagosas canciones.
463 tanto, que inclusive la literatura burguesa habla abiertamente de la necesidad de una ``organización planificada de la economía nacional''. El autor tiene mucha razón cuando dice que eso es "un signo de la época'', un síntoma de la descomposición absoluta del sistema capitalista. Encierran sumo interés las declaraciones, citadas por el autor, no sólo profesores burgueses, sino hasta de los conservadores, que se ven obligados a reconocer lo que aun hoy quieren negar los radicales rusos: que el movimiento obrero ha sido creado por las condiciones materiales engendradas por el capitalismo, y no ``simplemente'' por la cultura o poí otras condiciones políticas.No creo que después de todo lo expuesto tengamos gran necesidad de detenernos en los razonamientos del autor, de que la distribución sólo puede progresar basándose en una producción racional. Está claro que ello significa que sólo el gran capitalismo, basado en la producción racional, crea las condiciones que permitan al productor levantar cabeza, pensar y ocuparse de sí mismo y de quienes, debido al atraso de la producción, no se encuentran en las mismas condiciones.
Nos limitaremos a decir dos palabras acerca de la siguiente frase del señor Struve: ``La distribución extremadamente desigual, que frena el progreso económico, no fue creada por el capitalismo: la heredó" de aquella época que los románticos consideran el reino de la abundancia (159). Eso es cierto siempre que el autor sólo quiera decir que antes del capitalismo existía también una distribución desigual, cosa que acostumbran olvidar los señores populistas. Pero no es cierto si niega que el capitalismo haya acentuado esa desigualdad. Bajo el feudalismo no hubo ni podía haber una desigualdad tan acusada como la que existe entre el campesino arruinado o el paria y el magnate bancario, ferroviario o industrial, desigualdad creada por la Rusia capitalista posterior a la Reforma.
__b_b_b__ __ALPHA_LVL3__ [c]Pasemos al capítulo V. El autor ofrece en él una semblanza general del ``populismo como una filosofía económica''. Según el señor Struve, ``los populistas son los ideólogos de la economía natural y de la igualdad primitiva" (167).
No podemos estar de acuerdo con esa caracterización. No vamos a repetir aquí los argumentos aportados en el capítulo I, cuando demostramos que los populistas son los ideólogos del pequeño productor. Ya señalamos allí que precisamente las 464 condidones materiales de vida del pequeño productor, su situación de transición, intermedia entre los ``propietarios'' y los ``obreros'', llevaron a que los populistas no comprendieran las contradicciones de clase y a esa peregrina mezcolanza de puntos progresistas y reaccionarios en su programa.
Aquí nos limitaremos a agregar que su primer aspecto, es decir, su aspecto progresista, acerca al populismo ruso a la democracia de Europa occidental, y por ello se le puede aplicar enteramente esta genial caracterización de la democracia, hecha hace más de cuarenta años, a propósito de acontecimientos de la historia de Francia:
``Como el demócrata representa a la pequeña burguesía, es decir, a una clase de transición, en la que los intereses de dos clases se neutralizan mutuamente, cree estar por encima del antagonismo de clases en general. Los demócratas reconocen que tienen enfrente a una clase privilegiada, pero ellos, con todo el resto de la nación, forman el pueblo. Ellos representan los derechos del pueblo; a ellos les preocupan los intereses del pueblo. Por ello, no tienen necesidad de investigar los intereses y la situación de las distintas clases. No necesitan sopesar con demasiado rigor sus propios medios~^^*^^ [...] Si resulta que sus intereses no interesan y su fuerza es debilidad, la culpa la tienen los malvados sofistas, que dividen al pueblo indivisible en varios campos enemigos~^^**^^ [...] o bien todo se ha derrumbado por un detalle de ejecución, o ha surgido un accidente imprevisto que todo lo hizo fracasar por esta vez. En cualquier caso, el demócrata sale de la derrota mas ignominiosa tan inmaculado como inocente entró en ella, con la convicción reforzada de que tiene necesariamente que vencer, no _-_-_
^^*^^ Lo mismo que los populistas rusos. Ellos no niegan que en Rusia existan clases antagónicas al productor, pero se adormecen diciéndose que esas ``aves de rapiña" son insignificantes ante el ``pueblo'' y no quieren hacer una investigación profunda de la situación y los intereses de cada clase determinada, no quieren analizar si los intereses de determinada categoría de productores están o no entrelazados con los de las ``aves de rapiña'', y por ello debilitan la resistencia de los primeros frente a los últimos.
^^**^^ Para los populistas rusos, la culpa la tienen los malvados marxistas, por implantar artificialmente el capitalismo y sus antagonismos de clase en el terreno donde florecen en forma tan opulenta las flores de la ``adaptación social mutua" y de la ``actividad solidaria" (señor V. V., cita de Struve, pág. 161).
465 de que él mismo y su partido deben abandonar la vieja posición, sino de que, por el contrario, son las circunstancias las que tienen que madurar para ponerse a la altura de él" (ihn entgegenzureifen haben. Der achtzehnte Brumaire u. s. w., S. 39)~^^*^^.Ejemplos aportados por el mismo autor evidencian que es erróneo caracterizar a los populistas como ideólogos de la economía natural y de la igualdad primitiva. ``Señalaremos como un caso curioso---dice el señor Struve---que hasta hoy el señor N.-on sigue llamando a Vasílchikov economista liberal" (169). Si tomamos la esencia de esa denominación, veremos que no es un caso curioso. Vasílchikov propugna en su programa un crédito barato y ampliamente difundido. El señor Nikolai-on no puede dejar de ver que en una sociedad capitalista, como es la rusa, el crédito fortalece sólo a la burguesía y llevará al ``desarrollo y consolidación de las relaciones capitalistas" (Ensayos, pág. 77). Por las medidas prácticas que propone, Vasílchikov, como todos los populistas, representa únicamente los intereses de la pequeña burguesía. Lo único que hay en todo ello de curioso es que el señor N.-^on, que sé codea con los escritores de Rússkoie Bogatstvo, no haya visto ``hasta hoy" que son exactamente el mismo tipo de pequeños ``economistas liberales" que el príncipe Vasílchikov. Las teorías utópicas se avienen con facilidad, en la práctica, a los progresos pequeñoburgueses. Esta caracterización del populismo es confirmada todavía con mayor fuerza por Golovachov, quien reconoce la insensatez de la distribución de tierras de nadiel por cabeza y propone ``créditos baratos para la gente trabajadora''. Al criticar esta ``asombrosa'' teoría, el señor Struve presta atención a su necedad teórica, pero parece no advertir su contenido pequeñoburgués.
Al analizar el capítulo V, no podemos dejar de detenernos también en la ``ley de las necesidades promedio'', del señor Scherbina. Ello es necesario para apreciar el malthusianismo del señor Struve, que aparece con relieve en el capítulo VI. La ``ley'' consiste en que al clasificar a los campesinos según el nadiel que poseen obtenemos un promedio de necesidades de la familia campesina (es decir, de gastos para la satisfacción de distintas necesidades) que apenas si oscila (de grupo en grupo); además, el señor Scherbina calcula los gastos por habitante.
_-_-_^^*^^ Carlos Marx: El dieciocho Brumario, etc., pág. 39. (Véase: C. Marx y F. Engels, ab. cit.t pág. 180. Ed.)
466El señor Struve señala con satisfacción que esa ``ley'' ``tiene una importancia enorme'', ya que, según él, confirma la ley de Malthus, ``universalmente conocida,'', de que ``el nivel de vida y la multiplicación de la población dependen de los medios de subsistencia que tiene a su alcance".
No comprendemos por qué esta ley llena de júbilo al señor Struve. No comprendemos cómo pueden considerarse una ``ley'', y por añadidura de ``enorme importancia'', los cálculos del señor Scherbina. Es muy lógico que allí donde el modo de vida de distintas familias campesinas no difiere en grado considerable, obtengamos, ai dividir a los campesinos en grupos, promedios que apenas oscilen; sobre todo si tomamos como base de la división la dimensión del nadiel, que no determina directamente el nivel de vida de la familia (ya que la parcela puede haber sido dada en arriendo o la familia en cuestión haber tomado tierra arrendada) y es igual para el campesino rico que para el pobre con el mismo número de familiares sujetos al pago de tributos. Los cálculos del señor Scherbina sólo demuestran que escogió un método erróneo de clasificación. Nos parece muy extraño que el señor Scherbina haya creído descubrir en ello una ley. No menos extraño es ver en esos cálculos una afirmación de la ley de Malthus, como si por las proporciones del nadiel se pudieran juzgar los ``medios de subsistencia al alcance del campesino'', sin prestar atención a la entrega de tierra en arriendo, ni a los ``trabajos adicionales'', ni a la dependencia económica del campesino respecto del terrateniente y del mayorista. Con motivo de esta ``ley'' del señor Scherbina (la forma en que el mencionado caballero expone esta ``ley'' evidencia que él mismo concede una importancia increíblemente grande a sus cifras promedio, que no demuestran nada), el señor Struve dice: ``En el caso dado, 'producción popular' significa simplemente producción sin el empleo de trabajo asalariado. Y es indiscutible que, allí donde la producción está de este modo organizada, la 'plusvalía' queda en poder del productor" (176). El autor señala a continuación que, cuando la productividad del trabajo es baja, ello no impide que el representante de esa `` producción popular" viva peor que el obrero. Su entusiasmo por el malthusianismo ha hecho que el autor haya formulado con inexactitud la tesis citada. El capital comercial y usurario subordina a sí mismo el trabajo en cada aldea rusa y, sin convertir al productor en obrero asalariado, le extrae no menos plusvalía que el capital 467 industrial al obrero. El señor Struve ha señalado muy justamente ron anterioridad que la producción capitalista empieza en cuanto P! capitalista se interpone entre el productor y el consumidor aúneme sólo rompre a productores independientes (en apariencia) productos terminados (pág. 99 v nota 2), y que sería difícil encontrar entre los productores ``independientes'' rusos alguno que no trabaje para un capitalista (para el comerciante, el mayorista, el kulak, etc.). Uno de los mayores errores de los populistas consiste en que no ven la estrecha e indisoluble relación que existe entre la organización capitalista de la economía social rusa v el dominio absolnto del capital comercial en el campo. Por ello dice con muv buen tino el autor que ``la propia denominación de ' producción popular' no responde, en el sentido en que los populistas la emplean, a ningún orden de cosas histórico real. Hasta 1861, la ' producción popular' estaba en Rusia estrechamente vinculada con el régimen de servidumbre, pero después de dicho año se desarrolló con rapidez la economía mercantil, oue no podía deiar de enturbiar la pureza de la producción popular" (177). Cuando el populista dice que la pertenencia de los medios de producción al productor es un principio secular de la vida rusa, tergiversa simplemente la historia para amoldarla a su utopía, y la tergiversa recurriendo a juegos de palabras: en el régimen de servidumbre, los medios de producción le eran proporcionados al productor por el terrateniente para que aquél pudiera cumplir la prestación personal: el nadiel era algo así como un salario en especie, un medio ``secular'' de apropiación del plusproducto. La abolición de la servidumbre no siffnificó, ni mucho menos, la ``emancipación'' del productor; sólo significó un cambio en la forma del plusproducto. Si en Inglaterra, por ejemplo, la caída del feudalismo creó efectivamente campesinos independientes v libres, nuestra Reforma realizó de un solo golpe el paso del ``ignominioso'' plusproducto feudal al ``libre'' sobrevalor burgués.
[468] __NUMERIC_LVL2__ CAPÍTULO IV __ALPHA_LVL2__ CÓMO EXPLICA EL SEÑOR STRUVE ALGUNOS RASGOS
DE LA ECONOMÍA DE LA RUSIA POSTERIOR A LA REFORMA __ALPHA_LVL3__ [introduction.]El último (sexto) capítulo del libro del señor Struve está dedicado al problema más importante: al desarrollo económico de Rusia. Su contenido teórico se divide en las siguientes partes: 1) superpoblación en la Rusia agraria, su carácter y causas; 2) diferenciación del campesinado, su significación y causas; 3) papel del capitalismo industrial en la ruina de los campesinos; 4) las explotaciones agrícolas privadas y el carácter de su desarrollo y 5) problema de los mercados para el capitalismo ruso. Antes de ponernos a analizar los argumentos del señor Struve en cada uno d« los cinco puntos, nos detendremos en sus observaciones acerca de la Reforma campesina.
El autor protesta contra la interpretación ``idealista'' que de ella se hace y señala las necesidades del país, que exigían la elevación de la productividad del trabajo; asimismo señala el rescate (Je tierras y la presión ``desde abajo''. Es una lástima aue no haya expresado con plenitud su legítima protesta. Los populistas dicen míe la Reforma sé debió al desarrollo de las ideas ``humanistas'' y ``emancipadoras'' en ``la sociedad''. Este hecho es indudable, pero explicar por él la Reforma equivale a caer en una redundancia incoherente y a reducir la ``emancipación'' a las ``ideas emancipadoras''. El materialista estima necesario someter a un análisis especial el contenido de las medidas realizadas para llevar esas ideas a la práctica. No ha habido en la historia ni una sola ``reforma'' importante, aunque haya tenido un carácter de clase, por la que no se hnya abogado pronunciando elevadas palabras y hablando de nobles ideales. Lo mismo puede decirse de la Reforma campesina. Si prestamos atención al contenido real de los cambios que 469 originó, veremos que su carácter es el siguiente: parte de los campesinos fueron privados de tierra, y los demás---esto es lo princiml---, oue conservaron parte de su tierra, tuvieron que rescatarla df los terratenientes, como si no les perteneciera en absoluto, y nrlemás rescatarla a un precio artificialmente elevado. Tales reformas, no sólo en Rusia, sino también en Occidente, fueron revestidas con teorías de ``libertad'' y de ``igualdad'' y en El capital se demostró ya que el terreno en el que germinaron esas ideas de libertad y de igualdad fue precisamente la producción de mercancías. En todo caso, por complejo que fuera el mecanismo burocrático que realizó la reforma en Rusia, por más lejos que estuviera, en nnnriencia~^^*^^, de la propia burguesía, es indiscutible que sobre V> b;i<=e de tal reforma sólo podía surgir el sistema burgués. El señor Struve señala con todo acierto que la forma, tan en boga, de contraponer la reforma campesina en Rusia a las reformas de Europa occidental es errónea: ``Es completamente desacertado afirmar (en forma tan general) que en Europa occidental los campesinos fueron emancipados sin que se les diera tierra, o, en otras palabras, que fueron despojados de la tierra por vía legislativa" (196). Subrayo las palabras ``en forma tan general'', ya que el privar a los campesinos de la tierra por vía legislativa es un hecho histórico indudable, que se ha producido en todas partes donde se llevaron a cabo reformas campesinas, pero no es un hecho general, pues en Occidente parte de los campesinos, al ser emancipados de la servidumbre, rescataron tierra de los terratenientes, e igual cosa están haciendo en Rusia. Sólo los burgueses pueden ocultar este hecho del rescate de las tierras y decir que ``la liberación de los campesinos dándoles tierra~^^**^^ ha hecho de Rusia una tabula rasa" (palabras de un tal señor lákovlev, "aplaudidas de todo corazón" por el señor Mijailovski; véase pág. 10 del libro de P. Struve).
_-_-_^^*^^ En rigor, ese mecanismo sólo podía estar al servicio de la burguesía, como ya dijimos antes, tanto por su composición como por su origen histórico.
^^**^^ En realidad habría que decir: se concedió a parte de los campesinos el derecho a rescatar de los terratenientes parte, de sus propias tierras de nadiel pagando por ellas el doble del precio debido. Ni siquiera sirve la palabra ``concedió'' ya que, si se negaba, a que se le "asegurase un nadiel'', el campesino corría el peligro de ser azotado en la administración del distrito.
470 __ALPHA_LVL3__ IPasemos a la teoría del señor Struve acerca del ``carácter de la superpoblación en la Rusia agraria''. Este es uno de los puntos más importantes en los que el señor Struve se aparta de la `` doctrina" del marxismo para abrazar el malthusianismo. La esencia de su punto de vista, que expone en la polémica con el señor N.-on, es que la superpoblación en la Rusia agraria~^^*^^ no es capitalista, sino, por así decirlo, superpoblación simple que acompaña a la economía natural''~*.
Puesto que el señor Struve dice que su objeción al señor N.-on ``coincide plenamente con la objeción general de F. A. Lan^e a la teoría de la superpoblación relativa enunciada por Marx" (183, nota), veamos primero esta ``objeción general" de Lange para aquilatarla debidamente.
En su obra El problema obrero, canítulo V (trad. al ruso págs. 142--178) Lange se ocupa de la lev de la población enunciada por Marx. Empieza por la tesis principal de Marx de que, ``en general, a cada modo de producción históricamente particular le corresponde su propia ley de crecimiento de la población, que sólo tiene una significación histórica. La ley abstracta de la reproducción rige únicamente para las plantas y los = animales''^^**^^. Lange objeta:
``Permítasenos señalar que, hablando en rieor, para las plantas y los animales tampoco rige ninguna ley 'abstracta' de reproducción, ya que, en general, la abstracción es hallar lo común en toda una serie de fenómenos homogéneos" (143). A continuación, Lange explica en detalle a Marx qué es abstracción. Es evidente que no comprendió el sentido de las palabras de Marx. Éste opone en este aspecto el hombre a las plantas y los animales basándose en que el primero vive en distintos organismos sociales, que se suceden históricamente y son determinados por el sistema de producción social y, por consiguiente, de distribución. Las condiciones de multiplicación del hombre dependen en forma directa de _-_-_
^^*^^ Así habla el señor Struve en su artículo publicado en Sozialpolitisches Centralblatt (1893, núm. 1, del 2 de octubre). Añade que no considera ``malthusiana'' tal concepción.
^^**^^ Véase C. Marx, ob. cit., t. I, pág. 508. (Ed.)
471 la estructura de los distintos organismos sociales, y por lo tanto la ley de la población debe ser estudiada en cada uno ue esos organismos por separado, y no "en abstracto'', sin tomar en consideración las distintas formas históricas de organización de la sociedad. La explicación que Lange da al decir que la abstracción es destacar lo común en una serie de fenómenos homogéneos se vuelve contra sí mismo: sólo podemos considerar homogéneas las condiciones de vida de los animales y las plantas, pero en mooo alguno las del hombre, pues sabemos que ha viviuo en organizaciones sociales de distintos tipos.Después de exponer la teoría de Marx acerca de la superpoblación relativa en ios países capitalistas, Lange dice: ``A puniera vista puede parecer que esta teoría rompe el largo hilo que engarza toda la naturaleza orgánica hasta llegar al hombre; puede parecer que explica la base del problema obrero como si para nuestro fin, es decir, para comprender dicho problema, fueran por completo superfluas todas las investigaciones de carácter general relativas a la existencia, la multiplicación y e] perfeccionamiento del género humano" (154)^^*^^.
La teoría de Marx no corta, ni mucho menos, el hilo que engarza toda la naturaleza orgánica hasta llegar al hombre: sólo exige que el ``problema obrero"---que como tal existe sólo en la sociedad capitalista---no se resuelva basándose en ``investigaciones de carácter general" relativas a la multiplicación del hombre, sino tomando como base investigaciones específicas de las leyes que rigen las relaciones capitalistas. Pero Lange sustenta una opinión distinta: "En realidad---dice---no es así. Está claro, en primer lugar, que el trabajo fabril presupone ya en su estado embrionario la miseria" (154). Y dedica página y media a demostrar esta proposición, que es evidente y no nos hace avanzar ni un paso: en primer lugar, sabemos que la miseria es engendrada por el propio capitalismo antes de llegar éste a la fase de su desarrollo en que la producción adquiere la forma fabril, antes de que las máquinas creen una superpoblación; en segundo lugar, también la _-_-_
^^*^^ ¿En qué pueden consistir esas ``investigaciones de carácter general"? Si pasan por alto las distintas formaciones económicas de la sociedad humana, serán tan sólo trivialidades. Y es evidente que si abarcan varías formaciones deben ir precedidas por el estudio de cada una de ellas por separado.
472 forma feudal de estructura social, anterior al capitalismo, engendró su propia miseria, que legó al capitalismo.``Pero aun contando con un ayudante tan podoroso [es decir, la necesidad], el primer empresario raras veces logra atraer una considerable cantidad de trabajadores a la nueva actividad. Por lo común, las cosas ocurren como sigue. El empresario saca un contingente de obreros de lugares donde la industria fabril tiene ya carta de ciudadanía; a ese contingente le suma campesinos solos y sin tierra~^^*^^ que están en ese momento sin trabajo; luego ese contingente se completa con adolescentes" (156). Lange escribe con cursiva esta última palabra. Sin duda, las ``investigaciones de carácter general relativas a la existencia, la multiplicación y el perfeccionamiento del género humano" quedan expresadas en la íormulación de que el dueño de la fábrica elige sus nuevos obreros entre los ``adolescentes'', y no entre viejos decrépitos. El bueno de Lange dedica toda una página más (157) a esas `` investigaciones de carácter general" y cuenta al lector que los padres tratan de asegurar la existencia de sus hijos, que los ociosos moralistas hacen mal en condenar a aquellos que tratan de salir de la condición en que nacieron y que el deseo de que los hijos trabajen y se ganen ellos mismos la vida es completamente natural. Sólo después de tragarnos todos estos razonamientos, únicamente admisibles en los cuadernos de caligrafía, llegamos a lo principal:
``En los países agrarios en los que la tierra pertenece a grandes y pequeños propietarios surge inevitablemente---siempre que en la moral del pueblo no haya echado raíces la tendencia al control voluntario de la natalidad---un exceso permanente de brazos y de consumidores que desean existir con lo que produce el territorio dado" (157--158). Sin aportar demostración alguna Lange expone esta tesis puramente malthusiana. Y la repite una y otra vez, diciendo que ``en todo caso, la población de esos países, aunque en términos absolutos sea poco densa, ofrece, por lo común, síntomas de una superpoblación relativa" y que ``en el mercado predomina constantemente la oferta de trabajo, mientras que la demanda es _-_-_
^^*^^ Por cierto, ¿de dónde salen esos ``campesinos solos y sin tierra"? Quizá, opina Lange, no se trata de una supervivencia del régimen feudal, ni de un producto de la dominación, del capital, sino el resultado de que "en la moral del pueblo no ha echado raíces la tendencia al control voluntario de la natalidad" (pág. 157).
473 ínfima" (158), pero todo eso se afirma gratuitamente. ¿De dónde se saca eso de que el ``exceso de obreros" sea en efecto `` inevitable"? jDe dónde surge la relación entre ese exceso de obreros con el herho de que en la moral del pueblo no hava echado raíces la tendencia al control voluntario de la natalidad? ¿No sería preferible que, en vez de divagar acerca de la ``moral del pueblo'', se examinaran las relaciones de producción en que ese pueblo vive? Imaginemos, por ejemplo, que esos pequeños y grandes propietarios de que habla Lange estuveran relacionados del siguiente modo para producir bienes materiales: los pequeños propietarios recibieron de los grandes tierras de nadiel para su sustento, y en pago les trabajaban sus tierras en concepto de prestación personal. Imaginemos también que esas relaciones han sido abolidas, que las ideas humanistas han embriagado hasta tal punto a los prandes propietarios que éstos ``han liberado a sus campesinos dándoles tierra'', es decir, que les han entregado, aproximadamente, un 20 por ciento de los nadiel y por el restante 80 por ciento les han hecho pa<rar el doble de lo que valen. Naturalmente, con semejante remedio contra la ``plaga del proletariado'', los campesinos deben continuar trabajando para los grandes propietarios para poder subsistir, aunque ya no trabajan bajo las órdenes del administrador feudal, como antes, sino sobre la base de un contrato libre, por lo que se quitan unos a otros el trabajo, pues ahora ya no están ligados entre sí y cada uno de ellos trabaja la tierra por cuenta propia. Este sistema, en el que la gente se disputa el trabaio, hace aue algunos campesinos se vean inevitablemente desplazados: dado que, como consecuencia de la reducción de los nadiel y del aumento de las cuotas de pago de la tierra, son cada vez más débiles frente al terrateniente, la competencia que entre ellos tiene lugar aumenta la norma del plusproducto, y el terrateniente se las arregla con menor número de campesinos. Por más raíces que eche en la moral del pueblo la tendencia al control voluntario de la natalidad, ese ``exceso'' surgirá inevitablemente. La argumentación de Lange, que ignora las relaciones económicosociales, es tan sólo una prueba evidente de la inutilidad de sus métodos. Pero fuera cíe dichos argumentos, Lange no nos ofrece nada nuevo. Dice rme los fabricantes trasladan gustosos las industrias a aldeas perdidas, porque allí siempre tienen a su disposición la necesaria cantidad de trabajo infantil para cualquier empresa (161), sin investigar qué proceso histórico, qué modo de producción social ha 474 engendrado la ``disposición'' de los padres a dejar que se esclavice a sus hijos. El siguiente razonamiento muestra con gran claridad cuáles son los métodos que Lange emplea: cita a Marx, quien dice que la industria mecanizada, al permitir al capital que compre el trabajo de la mujer y de los niños, hace del obrero un ``traficante de esclavos''.``¡Así que de eso se trataba!'', exclama triunfante Lange. ``¿Pero acaso se puede creer que el obrero, a quien la necesidad obliga a vender su propia fuerza de trabajo, vendería tan fácilmente a su mujer y a sus hijos si no lo impulsaran a dar ese paso la necesidad, por una parte, y la tentación por la otra?" (163).
El bueno de Lange lleva su celo al extremo de defender al obrero contra Marx, esforzándose por demostrar a éste que el obrero es ``impulsado por la necesidad".
... Sí, ¿qué es en el fondo esa necesidad, siempre en aumento, sino la metamorfosis de la lucha por la existencia?" (163).
¡He ahí a qué descubrimientos llevan las ``investigaciones de carácter general relativas a la existencia, la multiplicación y el perfeccionamiento del género humano"! ¿Podremos saber algo acerca de las causas de la ``necesidad'', de su contenido políticoeconómico v de su desarrollo, si se nos dice que todo es la metamorfosis de la lucha por la existencia? Eso se puede decir a propósito de cualquier cosa, por ejemplo de las relaciones entre el obrero v el capitalista, o de las del terrateniente con el propietario de la fábrica, o ron el campesino siervo, etc., etc. El intento de Lange, de enmendar la plana a Marx, no produce más que trivialidades hueras o ingenuidades. Veamos ahora qué nos ofrece para apoyar este intento el señor Struve, discípulo de Lange, cuando se ocupa del problema concreto de la superpoblación en la Rusia agraria.
La producción de mercancías---empieza diciendo el señor Struve---aumenta la capacidad del mercado interno del país. ``El intercambio ejerce esa acción, no sólo mediante la completa reorganización técnica y económica de la producción, sino, asimismo, en los casos en que la técnica de la producción se mantiene en el nivel anterior y la economía natural conserva su papel dominante en la economía general de la población. Pero en este caso, después de una breve animación, sobreviene inevitablemente la ' superpoblación'; sin embargo, si la producción mercantil tiene la culpa de ello, es tan sólo: 1) como estimulante, 2) como factor que 475 la complica'' (182). La superpoblación se produciría también si no existiera la economía mercantil: tiene un carácter no capitalista.
Tales son las tesis que formula el autor. Desde el comienzo nos asombran por su inconsistencia, similar a la de Lange: se afirma que la superpoblación en las condiciones de la economía natural es inevitable, pero no se explica qué proceso es el que la crea. Analicemos los hechos en los que el autor ve la confirmación de sus opiniones.
Los datos de 1762--1846 muestran que, en general, la población no se multiplicó rápidamente, ni mucho menos: el aumento anual fue de 1,07-1,5 por ciento. Por cierto que, según Arséniev, se multiplicó con más rapidez en las provincias ``cerealeras''. Este `` hecho"---concluye el señor Struve---es muy característico de las formas primitivas de la economía del país, en las que la reproducción depende directamente de la fertilidad natural, dependencia esta que, por así decirlo, puede palparse''. Esta es la acción de la ``ley de correspondencia entre la multiplicación de la población y los medios de subsistencia" (185). ``Cuanta más tierra hay, y cuanto más elevada es la fertilidad natural del suelo, tanto mayor es el aumento natural de la población" (186). Esta es una conclusión harto inconsistente: basándose en el solo hecho de que el aumento de la población de 1790 a 1846 en las provincias centrales de la Rusia europea fue menor en las provincias de Vladímir y Kaluga, se deduce, ni más ni menos, toda una ley de correspondencia entre la multiplicación de la población y los medios de subsistencia. ¿Pero acaso se puede juzgar los medios de subsistencia de la población por la ``superficie de tierra laborable"? (Aun si se admite que tan exiguos datos permiten extraer conclusiones generales.) Hay que tener en cuenta que la ``población'' no destinaba directamente a sí misma los productos de la ``fertilidad natural" por ella obtenidos: los compartía con el terrateniente y con el Estado. ¿Acaso no está claro que uno u otro sistema de agricultura terrateniente---gabela o prestación personal---, así como la magnitud de los tributos y los medios para recaudarlos, etc., etc., ejercían una influencia mucho mayor en la proporción de ``los medios de subsistencia" de que podía disponer la población que la superficie de tierra laborable, que no se encontraba en posesión exclusiva y libre de los productores? Pero eso no es todo. Independientemente de las relaciones sociales de las que eran expresión el régimen de servidumbre, la población estaba también entonces ligada por el 476 intercambio: ``la separación de la industria manufacturera y Ja agricultura---señala justamente el autor---, es decir, la división social, nacional, del trabajo, existía ya en la época anterior a la reforma" (189). Surge entonces la pregunta: ¿por qué, en tal caso, debemos creer que los ``medios de subsistencia" del kustar o de un comerciante de ganado de Vladímir, que vivían en tierras pantanosas, eran menores que los del atrasado campesino de Tambov, con toda su ``fertilidad natural de la tierra,"?
A continuación el señor Struve cita datos de la disminución de la población de siervos antes de la emancipación. Los economistas cuyas opiniones nos da a conocer, atribuyen este fenómeno a la ``disminución del nivel de vida" (189). El autor concluye:
``Nos hemos detenido en el hecho de la disminución de la población de siervos antes de la emancipación porque, a nuestro parecer, aclara la situación económica de la Rusia de entonces. Parte considerable del país estaba [...] saturada de población en relación con las condiciones técnico-económicas y jurídico-sociales imperantes: estas últimas eran francamente desfavorables para una multiplicación más o menos rápida de casi el 40 por ciento de la población" (189). ¿Qué tiene que ver con todo eso la ``ley'' de Malthus relativa a ia correspondencia de la multiplicación de la población y los medios de subsistencia, cuando el sistema social feudal ponía dichos medios en manos de un puñado de grandes terratenientes y dejaba sin ellos a la masa de la población, cuya multiplicación se somete a estudio? ¿Se puede atribuir valor alguno al razonamiento del autor dq que el aumento de la población que se registró fue menor en las provincias poco fértiles y de industria débilmente desarrollada, y en las puramente agrarias y densamente pobladas? El señor Struve quiere ver en ello una manifestación de "superpoblación no capitalista'', que debía producirse aun sin la economía mercantil y que "corresponde a la economía natural''. Pero con el mismo, si no con mayor fundamento, podría decirse que esa superpoblación corresponde a la economía feudal y que el débil incremento de la población se debía ante todo al aumento de la explotación del trabajo de los campesinos, fruto del desarrollo de la producción de mercancías en las haciendas de los terratenientes, en virtud de que en ellas se empezó a emplear la prestación personal con el fin de producir trigo para la venta, y no sólo para la satisfacción de las propias necesidades. Los ejemplos que el autor aporta hablan contra él: evidencian la 477 imposibilidad de inferir una ley abstracta de la población basándose en la fórmula de la correspondencia de la multiplicación con los medios de subsistencia e ignorando los distintos sistemas históricos de relaciones sociales y las fases de su desarrollo.
Pasando a la época posterior a la Reforma, el señor Struve dice: ``en la historia de la población después de la caída del régimen de servidumbre vemos el mismo rasgo esencial que antes de la emancipación. La dinámica del aumento de la población está en relación directa con la superficie de las tierras y de los nadiel en posesión de los campesinos" (198). Eso se pretende demostrar con un cuadro que agrupa a los campesinos según las dimensiones de sus nadiel y que muestra que el incremento de la población es tanto mayor cuanto más grandes son los nadiel. ``Y no puede ser de otro modo dadas las condiciones de la economía natural, 'de autoconsumo' [...], que sirve ante todo para satisfacer las necesidades inmediatas del propio productor" (199).
En efecto, si así fuera, si los nadiel sirvieran ante todo para satisfacer las necesidades inmediatas del productor, si fueran la única fuente de satisfacción de dichas necesidades, en este caso, y sólo en él se podría inferir de semejantes datos una ley general del aumento de la población. Pero sabemos que no es así. Los nadiel sirven ``ante todo" para satisfacer las necesidades de los terratenientes y del Estado: se despoja de ellos a sus poseedores si esas ``necesidades'' no son satisfechas en el plazo fijado; se los carga de impuestos que superan su rentabilidad. Además, los nadiel no son el único recurso del campesino. El déficit de la hacienda---dice el autor---debe reflejarse preventiva y represivamente en la población. Además, las ocupaciones adicionales que apartan a la población masculina adulta, frenan también la procreación (199). Pero si el déficit de la agricultura basada en el nadiel se cubre tomando tierra en arriendo o con trabajos adicionales, los medios de subsistencia del campesino pueden resultar suficientes para una "procreación intensa''. Es indudable que las circunstancias sólo pueden ser favorables para la minoría de los campesinos, pero como no se hace un análisis especial de las relaciones de producción en el seno del campesinado, nada demuestra que ese incremento sea regular, ni que no se deba principalmente a la prosperidad de la minoría. Por último, el propio autor hace de la economía natural la condición que demostraría su tesis, pero después de la Reforma, como él mismo reconoce, la producción de 478 mercancías irrumpió en pujante oleaje en la vida hasta entonces existente. Es evidente que los datos del autor son absolutamente insuficientes para que se pueda inferir de ellos una ley general de reproducción. Es más, la abstracta ``simplicidad'' de esa ley, que presupone que los medios de producción en la sociedad analizada ``sirven, ante todo, para satisfacer las necesidades inmediatas del propio productor'', plantea de manera desacertada, y sin aportar prueba alguna, hechos sumamente complejos. Por ejemplo: después de la emancipación---dice el señor Struve---fue más ventajoso para los terratenientes entregar su tierra en arriendo a los campesinos. ``Así, aumentó el área alimentaria accesible al campesino, es decir, sus medios de subsistencia" (200). Adjudicar así, en forma directa, toda la tierra arrendada en el ``área alimentaria" es algo infundado y erróneo. El propio autor señala que los terratenientes se quedaban con la parte del león del producto obtenido en sus tierras (200), por lo que no se sabe si semejante arriendo (pagado en trabajo, por ejemplo) no empeoraba la situación de los arrendatarios, si no les imponía obligaciones que llevaban, en fin de cuentas, a la disminución del área alimentaria. Más adelante el autor señala que tomar tierra en arriendo era algo que sólo podían hacer los campesinos acomodados (216), en cuyas manos debía ser más bien un medio para ampliar la agricultura mercantil que para reforzar la destinada al ``consumo propio''. Inclusive si se demostrara que el arriendo mejoraba en general la situación del ``campesinado'', ¿qué valor podría tener esta circunstancia, cuando según el propio autor, los campesinos pobres se veían arruinados por el arriendo (216), de modo que lo que mejoraba la situación de unos empeoraba la de otros? Es evidente que en el arriendo campesino se entrelazan las viejas relaciones feudales y las nuevas relaciones capitalistas; los abstractos razonamientos del autor, que pasa por alto tanto unas como otras, no sólo no ayudan a esclarecerlas, sino que, por el contrario, embrollan todavía más el problema.
Queda por citar una referencia más del autor a datos que supuestamente confirman sus ideas. Se trata de cuando dice que ``la vieja frase escasez de tierra es un término vulgar, en general admitido para designar el fenómeno que la ciencia denomina superpoblación" (186). Parece como si el autor se apoyase, al hablar así, en toda nuestra literatura populista, que ha establecido indiscutiblemente el hecho de que las tierras de nadiel de los 479 campesinos son ``insuficientes'' y ``confirmado'' miles de veces sus deseos de que ``se amplíe la posesión de tierra por los campesinos" con el ``sencillo'' argumento: la población ha aumentado, y los nadiel han sido divididos, y como es natural los campesinos se arruinan. Sin embargo, no creo que este remanido razonamiento populista acerca de la ``escasez de tierra" tenga algún valor científico~^^*^^, no creo que sirva más que para pronunciar ``bienintencionados discursos" en la comisión que se ocupa de la marcha indolora de la patria por el camino acertado. En ese razonamiento, los árboles no dejan ver el bosque, tras los contornos externos del fenómeno no se percibe el fondo económicosoowl principal del cuadro. El hecho de que enormes extensiones de tierra pertenezcan a los representantes del sistema de la ``antigua nobleza'', por una parte, y la adquisición de tierra mediante compra, por la otra, constituyen el fondo principal, dado el cual toda ``ampliación de la posesión de la tierra" es un miserable paliativo. Tanto los razonamientos populistas acerca de la escasez de tierra como las ``leves'' malthusianas de la correspondencia del crecimiento de la población con los medios de subsistencia pecan de ``simpleza'' abstracta, que ignora las relaciones económicosociales dadas, concretas.
Este análisis de los argumentos del señor Struve nos lleva a la conclusión de que su tesis de que la superpoblación en la Rusia agraria se debe a la falta de correspondencia entre la procreación v los medios de subsistencia, no demuestra nada. El señor Struve termina su argumentación diciendo: ``Así, pues, tenemos ante nosotros un cuadro de superpoblación en las condiciones de la economía natural, agravada por elementos de economía mercantil y por otros importantes factores heredados de la estructura social de la época del feudalismo" (200). Naturalmente, de todo hecho económico que se produzca en un país que esté pasando de la economía ``natural'' a la ``mercantil'' podrá decirse que se trata de un fenómeno de la ``economía natural agravado por elementos de economía mercantil''. Pero también podrá decirse lo contrario: ``es un fenómeno de la economía mercantil, agravado por elementos de economía natural'', pero esto no puede ofrecernos, no ya un ``cuadro'', _-_-_
^^*^^ Es decir, este razonamiento no sirve en absoluto para explicar la ruina de los campesinos, ni la superpoblación, aunque el hecho mismo de la ``escasez'' es indiscutible, igual que su agravación debido al aumento de la población. No hay que registrar los hechos, sino explicar su origen.
480 sino, siquiera, la menor idea de cómo, precisamente, surge la superpoblación sobre la base de las relaciones económicosociales dadas. La conclusión final del autor contra el señor N.-on y su teoría de la superpoblación capitalista en Rusia dice así: `` nuestros campesinos no producen bastantes alimentos" (237).El trabajo agrícola de los campesinos proporciona hasta hoy productos que van a parar a manos de los terratenientes, quienes, por intermedio del Estado, reciben las cuotas de rescate; la producción campesina es objeto constante de las operaciones del capital comercial y usurario, que despoja a la inmensa mayoría de los campesinos de una enorme parte de sus productos agrícolas; por último, entre el propio ``campesinado'' esa producción se halla distribuida de un modo tan complejo, que el índice promedio general positivo (el arriendo) resulta ser negativo para la masa. Y toda esa red de relaciones sociales es cortada por el señor Struve, como un nudo gordiano con su abstracta y gratuita afirmación: ``se produce poco''. Esta teoría es completamente ilógica; lo único oue hace es embrollar lo que debe ser investigado: las relaciones de producción en la economía agrícola de los campesinos. La teoría malthusiana presenta las cosas como si tuviéramos ante nosotros una tabula rasa, y no relaciones feudales y burguesas, entrelazadas en la actual organización de la economía campesina rusa.
Como es lógico, no podemos darnos por satisfechos con limitarnos a criticar las concepciones del señor Struve. Debemos, además, preguntarnos: ¿cuál es la base de sus errores? ¿Cuál de los adversarios (el señor N.-on o el señor Struve) está en lo justo al explicar la superpoblación?
El señor N.-on se basa, para explicar la superpoblación, en que la capitalización de las industrias campesinas ``libera'' masas de obreros. Al hacer esta afirmación, sólo aporta datos del desarrollo de la gran industria fabril y desconoce el hecho, paralelo, del desarrollo de las industrias de kustares que expresa la profundización de la división social del trabajo~^^*^^. Luego trasplanta su _-_-_
^^*^^ Es un hecho notorio el desarrollo de nuestras industrias de kustares y el surgimiento de muchas nuevas después de la Reforma. También es conocida la explicación teórica que da Marx a este hecho, lo mismo que a la capitalización de otras industrias campesinas, cuando habla de la ``creación __NOTE__ Footnote cont. on page 481. 481 explicación a la agricultura, sin intentar siquiera describir con exactitud su organización económicosocial ni su grado de desoír olio.
En respuesta, el señor Struve señala que ``la superpoblación capitalista, en el sentido que Marx le da, está estrechamente vinculada ron el progreso de la técnica" (183), pero como, lo mismo aue el spfior N.-on, estima que la ``técnica'' agrícola ``casi no ha progresado" (200), se niega a reconocer que la superpoblación de la Rusia agrarñ tenga un carácter capitalista y busca otras explicaciones al fenómeno.
Las observaciones del señor Struve en respuesta al señor N.-on son correeras. La superpoblación capitalista se debe a oue el cap'tnl se adueña de la producción y, al disminuir el número de obreros necesarios (necesarios para la obtención de determinada cant'dad de productos), crea una población excedente. Marx dice lo siguiente de la superpoblación capitalista en la agricultura:
``No bien la producción capitalista se apodera de la agricultura, v en la medida en que se va apoderando de ésta, ron la acumulación del capital que funciona en ella, se onera una disminución n Voluta de k demanda de trabajadores agrícolas, sin que su paulatina exclusión sea compensada por una atracción mayor, como sucede en la industria agrícola. Una parte de la población campesina se encuentra, pues, siempre a punto de convertirse en profanado urbano o manufacturero~^^*^^. (Manufactura, significa aquí toda industria no agrícola.)
Esta fuente de superpoblación relativa mana, pues, constantemente. Pero su fluir constante hacia las ciudades presupone en el campo una constante superpoblación latente, cuya magnitud sólo puede verse cuando los canales de derivación adquieren nn ancho excepcional. El trabajador agrícola se ve reducido así al _-_-_ __NOTE__ Footnote cont. from page 480. del mercado interior para el capital industrial" (Das KapHal, 2. Aufl., S. 776 u. ff.) \El capital, 2* ed., págs. 776 y siguientes. Véase C. Marx, ob. ctt., t. I, págs. 597 y sigs. Ed.]
^^*^^ Diremos de paso que la observación de este hecho fue, probablemente, lo aue dio pie a Lange para hacer su enmienda a la teoría de Marx, que no acabó de comprender. En vez de tomar como punto de partida, al analizar este hecho, el modo dudo (capitalista) de producción social e investigar su aparición en la agricultura, inventó distintas particularidades sobre los "hábitos populares".
482 mínimo del salario, y está siempre con un pie en el pantano del pauperismo" (Dos Kapital. 2~Aufl S.~668)~^^*^^.El señor N.-on no demostró el carácter capitalista de la superpoblación en la Rusia agraria porque no la relacionó con el capitalismo en la agricultura: se limitó a hacer una rápida e incompleta referencia a la evolución capitalista de las haciendas privadas, y perdió de vista por completo los rasgos burgueses de la organización de la agricultura. El señor Struve habría debido subsanar esta insuficiencia de la exposición del señor N.-on, que tiene gran importancia, ya que ignorar el capitalismo en la agricultura, su dominio y, al mismo tiempo, su débil desarrollo, ha llevado, inevitablemente, a la teoría de la ausencia o reducción del mercado interno. En vez de relacionar la teoría del señor N.-on con datos concretos de nuestro capitalismo agrario, el señor Struve comete otro error al negar en redondo que la superpoblación tenga un carácter capitalista.
Toda la historia del período posterior a la Reforma se caracteriza por la irrupción del capital en la agricultura. Los terratenientes fueron pasando (lenta o rápidamente, eso es un asunto distinto) a la explotación del trabajo asalariado---lo que adquirió gran difusión e inclusive determinó el carácter de la parte principal de los ingresos de los campesinos---, introdujeron adelantos técnicos v recurrieron al empleo de máquinas. Aun el agonizante sistema feudal de economía---la entrega de tierra a los campesinos a cambio de pago en trabajo---se vio sometido a trasformación burguesa, debido a la competencia de los campesinos, lo que empeoró la situación de los arrendatarios y trajo condiciones más difíciles~^^**^^, reduciendo, por consiguiente, el número de obreros. En la economía campesina se puso de manifiesto con toda claridad la diferenciación del campesinado en burguesía rural y proletariado. Los ``ricachones'' ampliaban sus cultivos, mejoraban sus haciendas [véase V. V., Tendencias progresistas en la explotación agrícola] v se veían obligados a recurrir al trabajo asalariado. Estos son hechos _-_-_
^^*^^ Véase C. Marx, oh. cít., t. I, pág. 517. (Ed.)
^^**^^ Véase, por ejemplo. Kárishev (Balances de las estadísticas de Ion zemstvos, t. II, pág. 266), los datos de su recopilación referentes al distrito de Rostov del Don, que demuestran la disminución constante de la parte de los campesinos en la = skópschina^^42^^. Véase la misma obra, capítulo V, § 9, sobre el pago en trabajo por los campesinos aparceros.
483 hace tiempo establecidos y reconocidos por todo el mundo, a los que también alude (como veremos a continuación) el propio señor Struve. Tomemos, a título de ilustración, un caso por demás corriente en el campo ruso: el ``kulak'' consigue arrebatar a la `` comunidad rural'', mejor dicho, a los componentes proletarios de ésta, el mejor pedazo de tierra comunal y la labora con el trabajo y los aperos de campesinos ``dotados de nadiel'', a los que ha envuelto en una red de deudas y compromisos, y que se hallan atados a su bienhechor---para la adaptación social mutua y la actividad solidaria---en virtud de los principios comunales, tan caros a los populistas. Como es natural, ese kulak explota su hacienda mejor que los campesinos arruinados las suyas, y para ello se necesitan muchos menos trabajadores que cuando aquel pedazo de tierra se hallaba en manos de varios pequeños campesinos. Que estos hechos no son raros, sino algo general, es cosa que ningún populista puede negar. Lo original de su teoría sólo consiste en que no quieren llamar los hechos por su verdadero nombre, en que no quieren ver que significan el dominio del capital en La agricultura. Olvidan que la forma primaria del capital ha sido siempre y en todas partes el capital comercial, monetario; que el capital siempre toma el proceso técnico de la producción tai como lo encuentra, y sólo posteriormente lo somete a trasformación técnica. No ven, por ello, que al ``defender'' (con palabras nada más, claro está) el orden imperante hoy en el campo contra el ``futuro'' (?!) capitalismo, no hacen sino defender las formas medievales del capital contra el embate de sus formas más modernas, puramente burguesas.Así, pues, no se puede negar el carácter capitalista de la superpoblación en Rusia, del mismo modo que no es posible negar el dominio del capital en la agricultura. Pero es completamente absurdo, claro está, desconocer el grado de desarrollo del capital, como lo hace el señor N.-on, quien, llevado por su apasionamiento, lo presenta como casi culminado y por ello urde la teoría de la reuucción o la ausencia del mercado interior, cuando en realidad el capital, si bien domina, lo hace en una forma relativamente muy poco desarrollada; hasta el pleno desarrollo, hasta la separación plena del productor respecto de los medios de producción, hay muchos peldaños intermedios y cada paso adelante del capitalismo agrario significa desarrollo del mercado interno, que, según la teoría de Marx, es creado precisamente por el capitalismo agrario, 484 que en Rusia no se contrae, sino que, por el contrario, se forma y desarrolla.
Además, por esta descripción de nuestro capitalismo agrario~^^*^^, pese a que no puede ser más general, vemos que éste no abarca todas las relaciones económicosociales del campo. A su lado encontramos todavía relaciones feudales, tanto en Ja esfera económica (por ejemplo, en la entrega de los recortes a cambio de pago en trabajo y en especie, caso en que hallamos todos los rasgos de la economía feudal: el ``trueque de servicios'', propio de la economía natural, entre el productor y el propietario de medios de producción, la explotación del productor mediante su sujeción a la tierra, y no separándolo de los medios de producción) como, en mayor medida aun, en el plano social y jurídico-político (la obligatoria ''dotación de nadiel'', la sujeción a la tierra, es decir, la ausencia de libertad de desplazamiento, el pago de las cuotas de rescate, es decir, del tributo que antes se pagaba al terrateniente, la subordinación a los propietarios privilegiados en lo que respecta a la justicia y a la administración, etc., etc.); estas relaciones también llevan, sin duda, a la ruina de los campesinos y a la desocupación, a una ``superpoblación'' de trabajadores agrícolas sujetos a la tierra. La base capitalista de las actuales relaciones no puede ocultar todos estos vestigios, aún fuertes, de la capa de la ``antigua nobleza'', vsetigios que todavía no han sido suprimidos por el capitalismo, debido precisamente a su escaso desarrollo. El insuficiente desarrollo del capitalismo, el "atraso de Rusia'', que los populistas consideran una ``suerte''~^^**^^, sólo es una ``suerte'' para los explotadores con título de nobleza. En la actual `` superpoblación" hay, por lo tanto, además de los principales rasgos capitalistas, rasgos feudales.
Si comparamos esta última tesis con la del señor Struve cuando dice que en la ``superpoblación'' hay rasgos de la economía natural y de la mercantil, veremos que la primera no excluye a la segunda, sino que, por el contrario, se integra en ella: la servidumbre es un fenómeno de la ``economía natural'', y el capitalismo lo es de la "economía mercantil''. Por una parte, la tesis del señor Struve no señala con precisión cuáles relaciones son propias de _-_-_
^^*^^ De él se habla más adelante con mayor detalle, tomando por separado a los campesinos y a los terratenientes.
^^**^^ Iuzhakov en Rússkoie Bogatstvo.
485 la economía natural y cuáles de la economía mercantil, y por otra nos hace retroceder a las infundadas y vacías ``leyes'' de Malthus. De estos errores surge de modo natural la insuficiencia de la siguiente afirmación: ``¿Cómo---pregunta el autor---, sobre qué base puede ser reorganizada nuestra economía nacional?" (202). Extraña pregunta, también formulada de modo puramente profesoral, del mismo modo que acostumbran a hacerlo los señores populistas cuando señalan el carácter insatisfactorio de la situación actual y eligen mejores caminos para la patria. ``Nuestra economía nacional" es una economía capitalista, cuya organización y `` reorganización" son determinadas por la burguesía, que la ``dirige''. En vez de hablar de una posible reorganización, habría que plantear el problema de los grados sucesivos de desarrollo de esa economía burguesa, y hacerlo precisamente desde el punto de vista de esa teoría en nombre de la cual el autor responde tan magníficamente al señor V. V.---quien dice que el señor N.-on es un ``marxista indudable"---; el señor Struve contesta que este " marxista indudable" no tiene ni idea de la lucha de clases, ni del origen de clase del Estado. Si planteara de este modo el asunto, el autor se vería a salvo de razonamientos tan confusos acerca del " campesinado" como los que leemos en las págs. 202--204.El autor comienza afirmando que al campesinado no le basta el nadiel y que, si bien es verdad que cubre esa insuficiencia recurriendo al arriendo, ``gran parte del campesinado" está siempre en déficit; no se puede hablar de él como de un todo único, ya que sería hablar de una ficción~^^*^^ (pág. 203). Y de ello concluye directamente:
``En todo caso, una producción insuficente es el hecho principal y dominante de nuestra economía nacional" (pág. 204). Es ésta una afirmación completamente gratuita y sin relación alguna con lo dicho antes: porque el ``hecho principal y dominante" ¿no es acaso que el campesinado como un todo único es una ficción, ya que en su interior se forman clases antagónicas? El autor saca su conclusión sin apoyarse en datos, sin el menor análisis de hechos relacionados con la ``insuficiente producción" [lo que no impide a la minoría vivir holgadamente a costa de la mayoría] o con la _-_-_
^^*^^ ``El principal defecto de los razonamientos del señor Golubiov en sus excelentes artículos consiste precisamente en que no puede desprenderse de esta ficción" (203).
486 división del campesinado; la saca en virtud de su apego al malthusianismo. ``Por ello---continúa---el aumento de la productividad del trabajo agrícola es ventajoso y beneficioso para el campesinado ruso" (204). Estamos desconcertados: el autor acaba de hacer a los populistas una acusación seria (y en grado sumo justa) por sus razonamientos en torno de la ``ficción'' que supone considerar al ``campesinado'' como un todo único, ¡pero él mismo utiliza en su análisis esa ficción! Si las relaciones en el seno de ese `` campesinado" son tales que la minoría se hace ``fuerte económicamente" y la mayoría se proletariza, si la minoría aumenta sus propiedades agrarias y se enriquece, y la mayoría siempre está en déficit y se arruina, ¿cómo se puede hablar de que el proceso en general sea ``ventajoso y beneficioso"? Quizás el autor haya querido decir que este proceso es ventajoso para una y otra parte del campesinado. Pero en tal caso habría debido, en primer lugar, estudiar la situación de cada uno de los grupos y analizarla por separado y, en segundo término, dado el antagonismo existente entre ellos, establecer con toda precisión desd^e el punto de vista de qué grupo se dice que eso es "ventajoso y beneficioso''. Las fallas y la inconsecuencia del objetivismo del señor Struve se ponen de manifiesto una vez más en este ejemplo concreto.Como el señor N.-on mantiene en este problema una opinión contraria y afirma que ``el aumento de la productividad del trabajo agrícola~^^*^^, si los productos se producen como mercancías, no puede llevar a la elevación del bienestar del pueblo" (Ensayos, pág. 266), el señor Struve pasa a refutar esta opinión.
En primer lugar, dice, los campesinos sobre los cuales la crisis actual ha descargado todo su peso producen trigo para su propio consumo; en vez de venderlo, compran más. Para esos campesinos---para un 50 por ciento (los que poseen un caballo o no tienen ninguno), en todo caso para no menos del 25 por ciento (los que no tienen caballo)---el aumento de la productividad del trabajo será siempre ventajoso, a pesar de la baja del precio del trigo.
En efecto, el aumento de la productividad del trabajo sería, por supuesto, ventajoso para, esos campesinos si pudieran conservar su hacienda y elevarla a un nivel superior. Pero los campesinos con un caballo o sin caballo no están en esas _-_-_
^^*^^ ``En todo caso es deseable y necesario'', añade el señor N.-on.
487 condiciones. No pueden conservar su hacienda con sus primitivos aperos de labor, con su descuidado cultivo de la tierra, etc., sin hablar va de elevar su técnica agrícola. La elevación de la técnica es resultado del desarrollo de la economía mercantil. Y si en el presente grado de desarrollo de la producción de mercancías la venta del trigo constituye una necesidad aun para los campesinos que se ven obligados a comprar pan, en el grado siguiente esa venta será todavía más necesaria (el propio autor reconoce la necesidad de pasar de la economía natural a la mercantil), y la competencia de los campesinos que han mejorado sus métodos de cultivo expropiará inevitablemente y sin demora a los proletarios sujetos a la tierra, convirtiéndolos en proletarios libres como los pájaros. No quiero decir, de ningún modo, que ese cambio sea vara ellos desfavorable. Al contrario, cuando el productor ha caído en las parras del capital---cosa que es un hecho consumado en lo que respecta a ese grupo de campesinos---, le es muy ``ventajosa y beneficiosa" la plena libertad que le permite cambiar de patrono y cortar sus ligaduras. Pero la oolémica entre los señores Struve y N.-on no gira en torno de tales consideraciones.En segundo lugar, continúa Struve, el señor N.-on ``olvida que la elevación de la productividad del trabajo agrícola sólo es posible mediante cambios en la técnica y en el sistema de laboreo o de cultivo" (206). En efecto, el señor N.-on olvida eso, pero el razonamiento no hace sino reforzar la tesis de que la expropiación total de los campesinos económicamente débiles, de los campesinos "de tipo proletario'', es inevitable. Para mejorar la técnica es preciso disponer de dinero, y esos campesinos ni siquiera tienen suficientes reservas alimenticias.
En tercer lugar, concluye el autor, el señor N.-on no tiene razón cuando afirma que el aumento de la productividad del trabajo agrícola obligará a los competidores a bajar los precios. Para esa reducción de precios ---dice muy justamente el señor Struve--- es necesario que la productividad de nuestro trabajo agrícola no sólo alcance a la de Europa occidental [en tal caso podríamos vender el producto partiendo del trabajo socialmente necesario], sino que la supero. Esta objeción es muy fundada, i^ero no nos dice en absoluto qué parte concreta del ``campesinado'' se beneficiaría con la mejora de la técnica y por qué.
``En general, el señor N.-on no tiene por qué temer un aumento de la productividad del trabajo agrario'' (207). Según Struve, 488 el temor del señor N.-on se debe a que no puede imaginar el progreso de la agricultura si no como progreso de la agricultura extensiva, que va acompañado de un desplazamiento cada vez mayor de los obreros por las máquinas.
El autor caracteriza con mucho tino la actitud del señor N.-on hacia el desarrollo de la técnica agrícola empleando la palabra ``temor''; y tiene razón cuando dice que ese temor es absurdo. Pero creemos que sus argumentos no rozan el error principal del -eñor N.-on.
Aunque aparentemente se atiene con todo riffor a la doctrina del marxismo, el señor N.-on establece una marcada diferencia entre la evolución capitalista de la agricultura v la evolución de la industria manufacturera en la sociedad capitalista, ya aue para esta última reconoce el papel progresista del capitalismo, la socialización del trabajo, y para la primera no. Por ello ``no teme" el aumento de la productividad del trabaio en lo que se refiere a la industria manufacturera y sí lo ``teme'' en lo que respecta a la agricultura, aunaue el aspecto económicosocial de la cuestión u el reflejo de dicho proceso en Jas distintas clases de la sociedad son absolutamente iguales en ambos casos. . . Marx expresó ron particular realce esta tesis en la siguiente observación suva: ``Los economistas filantrópicos ingleses, como Mili, Rogers, Goldwin, Smith, Fawcett, etc., y los fabricantes liberales, como John Bright v compañía, preguntan a los aristócratas terratenientes ingleses, como Dios a Caín por su hermano Abel, ¿qué sé ha hecho de nuestros miles de campesinos? ¿Pero de dónde habéis salido vosotros? Del aniquilamiento de esos campesinos. ¿Por qué no preguntáis aué se hn hecho de los tejedores, hilanderos v artesanos independientes?" (Das Kapital, I, S. 780, Anm. 237~^^*^^.) La última frase identifica evidentemente la suerte de los pequeños agricultores con la de los pequeños productores en la industria manufacturera y subraya la formación de las clases de la sociedad burguesa en ambos casos~^^**^^. El principal error del señor N.-on consiste en que no tiene en cuenta estas clases, su formación en el seno de nuestro cnrrp?sinado, y no se plantea el objetivo cíe estudiar con toda _-_-_
^^*^^ El capital, t. I, páig. 780, nota 237. (Véase C. Marx, ob. di., t. I, pág. 600, nota 58. Ed.)
^^**^^ Véase en particular §~4, cap. XXIV: Génesis de los agricultores capitalistas, pags. 773--776. (Véase C. Marx, ob. ctí., t. I, págs. 595 y sigs. Ed.)
489 exactitud cada una de las etapas sucesivas del desarrollo del antagonismo de estas clases.Pero es así corno el señor Struve formula el problema. No sólo no corrige el, mencionado error del señor N.-on, sino que, por el contrario, él mismo lo repite, y habla, desde el punto de vista de un profesor situado por encima de las clases, de las ``ventajas'' del progreso para el ``campesinado''. Este intento de situarse por encima de las clases hace que las afirmaciones del autor sean tan nebulosas que de ellas se pueda extraer las siguientes conclusiones burguesas: a la afirmación, indiscutiblemente justa, de que el capitalismo en la agricultura (lo mismo que el capitalismo en la industria) empeora la situación de los productores, opone la tesis de que esos cambios son en general ``ventajosos''. Es lo mismo que si alguien, al hablar de las máquinas en la sociedad burguesa, refutase la teoría de que empeoran la situación de los trabajadores, sostenida por un economista romántico, diciendo que el progreso es en general ``ventajoso y beneficioso".
En respuesta al señor Struve, un populista probablemente diría: lo que el señor N.-on teme no es el aumento de la productividad del trabajo, sino el predominio de la burguesía.
Es indudable que el progreso de la técnica en la agricultura, en el sistema capitalista existente en nuestro país, está vinculado al dominio de la burguesía, pero el ``temor'' que ponen de manifiesto los populistas resulta, claro está, completamente absurdo. El dominio de la burguesía es un hecho de la vida real, el trabajo se halla subordinado al capital también en la agricultura, y lo que hay que '``temer'' no es el dominio de la burguesía, sino la falta de conciencia de este dominio por parte del productor, su falta de capacidad para defender frente a él sus intereses. Por ello no hay que desear que sea frenado el desarrollo del capitalismo, sino, por el contrario, hay que desear que se desarrolle plena y totalmente.
Para señalar con el mayor detalle y exactitud posibles el fundamento del error cometido por el señor Struve al tratar sobre la agricultura en la sociedad capitalista, intentaremos describir (del modo más general) el proceso de formación de las clases, paralelamente a los cambios en la técnica, que han dado pie a este razonamiento. El señor Struve establece una rigurosa diferencia entre la agricultura extensiva y la intensiva, y ve la raíz de los errores del señor N.-on en que éste no quiere reconocer nada más que la agricultura extensiva. Nosotros trataremos de demostrar que el 490 principal error del señor N.-on no consiste en eso y que, al tras* formarse la agricultura en intensiva, la formación de las clases de la sociedad burguesa es por su esencia idéntica a la que se produce cuando se desarrolla la agricultura extensiva.
No tenemos necesidad de hablar mucho de la agricultura extensiva, pues también el señor Struve reconoce que en ella el `` campesinado" es desplazado por la burguesía. Señalaremos tan sólo dos puntos. Primero: el progreso de la técnica es estimulado por la economía mercantil; para su realización es necesario que el propietario disponga de un excedente de recursos monetarios [en relación con su consumo y con la reproducción de sus medios de producción]. ¿De dónde pueden salir dichos recursos? Es evidente que sólo pueden obtenerse cuando la circulación mercancíadinero-mercancía se convierte en la circulación dinero- mercancíadinero más un excedente. En otros términos, esos medios sólo pueden salir del capital, del capital comercial y usurario, de los `` estafadores, kulaks y comerciantes'', etc., etc., a quienes los ingenuos populistas rusos no consideran capitalistas, sino ``aves de rapiña" (¡como si el capitalismo no fuera rapiña!, ¡como si la realidad de Rusia no nos mostrara la relación de todas las formas posibles de dicha ``rapiña'', desde el más primitivo y burdo kulakismo hasta la más moderna y racional explotación capitalista!)~^^*^^. En segundo lugar, señalaremos la extraña actitud del señor N.-on hacia este problema. En la nota 2 de la pág. 233 objeta a Póstnikov, autor de La explotación agrícola en el sur de Rusia, quien dice que las máquinas han elevado la superficie trabajada de la familia campesina exactamente en el doble, de 10 a 20 desiatinas por obrero, y que por ello la causa de la ``pobreza de Rusia" reside en las ``pequeñas dimensiones de la hacienda campesina''. En otras palabras, el _-_-_
^^*^^ Los señores populistas disponen de otro y muy ingenioso procedimiento para ocultar las raíces de nuestro capitalismo industrial en la `` producción popular'', es decir, en la usura y el kulakismo ``populares''. El kulak lleva sus ``ahorros'' al Banco del Estado; sus depósitos permiten al banco, apoyándose en el aumento de la riqueza del pueblo, de los ahorros del pueblo, de la iniciativa del pueblo, de la solvencia del pueblo, pedir dinero prestado a los ingleses. Ese dinero la destina el Estado a la ayuda...---¡Qué política más miopel ¡Qué triste desconocimiento de la ``ciencia contemporánea" y de las ``ideas morales de hoy día"!---... o los capitalistas. Ahora surge la pregunta: ¿no está claro, acaso, que si el Estado invirtiera el dinero (de los capitalistas), no en el capitalismo, sino en la ``producción popular'', en Rusia no habría capitalismo, sino ``producción popular"?
491 desarrollo de la técnica en la sociedad burguesa lleva a la expropiación de las haciendas pequeñas y atrasadas. El señor N.-on objeta: mañana, la técnica puede triplicar el área de cultivo. Entonces habrá que trasformar las haciendas que hoy tienen sesenta desiatinas en explotaciones de doscientas o trescientas. Ese argumento contra la tesis del carácter burgués de nuestra agricultura es tan ridículo romo si alguien quisiera demostrar que el capitalismo fabril es débil e impotente, sosteniendo que ``mañana'' habrá que sustituir la máquina de vapor por el motor eléctrico. ``Tampoco se sabe qué sucede con los millones de brazos que quedan disponibles'', añade el señor N.-on, erigiéndose en juez de la burguesía, olvidando que sólo el propio productor puede juzgarla. La formación de un ejército de reserva de desocupados: tal es el resultado inevitable del empleo de las máquinas, tanto en la agricultura burguesa como en la industria burguesa.Así, pues, en cuanto al desarrollo de la agricultura extensiva no cabe duda de que el progreso de la técnica en la economía mercantil lleva a la trasformación del ``campesino'' en farmer capitalista, por un lado (entendiendo por farmer al empresario, al agricultor capitalista), v por otro en peón, en jornalero. Veamos ahora qué ocurre cuando la agricultura extensiva se trasforma en intensiva. Precisamente de este proceso espera el señor Struve ``ventajas'' para el ``campesino''. A fin de evitar discusiones acerca de la validez de los; datos en que nos basamos para describir esta trasformación, utilizaremos la obra Influencia del trasporte a vapor en la agricultura, del señor A. Skvortsov~^^*^^, a quien Struve pone por las nubes.
En el capítulo tercero de la sección IV de su libro, el señor Skvortsov analiza ``los cambios en la técnica agrícola bajo la influencia del trasporte a vapor" en los países de agricultura extensiva e intensiva. Tomemos la descripción de dichos cambios en los países densamente poblados de agricultura extensiva. Podría con- _-_-_
^^*^^ En nuestra literatura suele presentárselo como a un marxista. Para ello hay tan poco fundamento como para considerar marxista al señor N.-on. Skvortsov tampoco conoce la teoría de la lucha de clases y del carácter de clase del Estado. Las medidas prácticas que propone en Estudios económicos en nada se distinguen de las burguesas corrientes. Si bien considera la realidad rusa con mucho mayor lucidez que los señores populistas, entonces, basándose en ese solo hecho se podría también incluir entre los marxistas al señor B. Chicherin y á muchos otros.
492 siderarse que este es el caso de la Rusia europea central. El señor Skvortsov predice para esos países cambios que, según el señor Struve, se producirán indefectiblemente también en Rusia, a saber: su trasformación en un país de agricultura intensiva con una producción fabril desarrollada.Sigamos al señor Skvortsov (§~§ 4--7, págs. 440--451).
Tomemos un país de agricultura extensiva~^^*^^. Una parte muy considerable de la población se dedica a la agricultura. La uniformidad de las ocupaciones determina la ausencia de mercado. La población vive pobremente debido al exiguo tamaño de las haciendas, en primer lugar, y, en segundo, a la falta de intercambio: ``la satisfacción de todas las necesidades, excepto los alimentos, producidos por el propio agricultor, se efectúa, puede decirse que exclusivamente, por medio de los artículos producidos por una Artesanía primitiva, por lo que en Rusia llamamos industrias de kustares''.
El tendido de un ferrocarril eleva los precios de los productos agrícolas v, por consiguiente, el poder adquisitivo de la población. ``Con el ferrocarril, el país se ve inundado de artículos baratos, producidos en manufacturas y fábricas'', y esos artículos arruinan a los kustares locales. Esta es la primera causa de la ``ruina de muchas haciendas".
La segunda causa de la ruina son las malas cosechas. `` También la agricultura ha tenido hasta ahora un carácter primitivo, es decir, siempre irracional, y por ello las malas cosechas constituyen un fenómeno bastante frecuente. AI ser tendido el ferrocarril, el encarecimiento de los productos agrícolas, antes siempre consecuencia de las malas cosechas, no se produce ya, o si se produce, es en proporción mucho menor. Por ello, la consecuencia natural de la primera mala cosecha es en este caso, por lo común, la ruina de muchas haciendas. Mientras menos excedente deje una cosecha normal, v más la población dependa de los ingresos que obtiene de las industrias artesanales, más rápida es la ruina.
_-_-_^^*^^ El señor Skvortsov señala que por países de agricultura extensiva se entiende habitualmente los poco poblados (pág. 439, nota). Considera esta definición desacertada y señala los siguientes ráseos para la agricultura exten si va: 1) grandes oscilaciones en las cosechas; 2) uniformidad de cultivos y 3) ausencia de mercados interiores, es decir, de grandes ciudades en las que se concentra la industria manufacturera.
493A fin de prescindir de las industrias de kustares v ponerse a salvo de las mal^s cosechas mediarte el paso a la aericult'n-a intensiva (racional), se precisa, en primer luear, mavores excedentes de dinero (obtenido con la venta de los productos agrícolas a pronos más altos), v, en segundo lugar, gente instruida entre la población, sin la cual es imposible hacer más racional e intensiva ]fi agricultura. La inmensa mavoría de la población no reúne estas condiciones, que se dan tan sólo en una minoría~^^*^^.
``La población excedente que se forma de este modo Fes decir, deb^o a la ``liquidación'' de muchas haciendas arruinadas por el hundimiento de las industrias de kustares y Por las mavores exigencias de la agricultura] es absorbida en algunos ca'os ñor las haciendas oue salvan meior esta situación y tienen la posibilidad de intensificar la producción'' (es decir, serán, naturalmente, `` absorbidos" como obreros asalariados, como peones, como iornaleros. El señor Skvortsov no lo dice; quizá lo considere demasiado obvio). Se requerirá un gran gasto de energía humana, ya que la cercanía del merendó, lograda gracias a mejores vías de comunicación, p° rmite cultivar productos agrícolas perecederos, ``cuva obtención exige, en la mavoría de los casos, considerables gastos de fuerza de trabajo''. ``Sin embarro---continúa Skvortsov---. el proceso de destrucción SP onera, por lo común, con mavor rapidez eme el meioramiento de las haciendas que sobrevivieron, v parte de los campesinos arruinados debe marcharse, si no del país, por lo m^nos a las ciudades. E«a parte constituve el principal contingente de aume^to de la población de las ciudades europeas desde que se construyeron los ferrocarriles.''
Sigamos. ``Exceso de población quiere decir mano de obra harati.'' ``Si el suelo es fértil (y el clima favorable...) tendremos todas las condiciones para cultivos y en general para obtener productos aerícolas que requieren un gran gasto de fuerza de trabajo por unidad de superficie" (443), con t^nta mavor razón cuanto que las reducidas dimensiones de las haciendas ``(aunque quizás aumenten en comparación con lo oue eran'') dificultan el empleo de máquinas. ``Al mismo tiempo sufre también cambios el capital
_-_-_^^*^^ ``Para tal país (con una gran densidad de población mra el n'v°1 dado de eficiencia económica) debemos suponer oue los permeñ^s excedentes, por una parte, y por otra el bajo nivel cultural de la población, hacen rme al cambiar las condiciones muchas haciendas tengan que desaparecer" (442).
494 fijo, y ante tocio debe cambiar el carácter de los aperos.'' Además de máquinas, ``la necesidad de un mejor cultivo de la tierra llevará a la sustitución de los primitivos aperos anteriores por otros más perfectos, a que se sustituva la madera ñor el hierro y el acero. Esta trasformación obligará a aue se modifiquen allí las empresas dedicadas a la producción, de dichos aperos, ya que no nueden ser fabricados satisfactoriamente por medios artesanales''. El desarrollo de esa rama de la industria se ve favorecido por las siguientes condiciones: 1) la necesidad de recibir una máquina o una pieza de ella en un niazo breve; 2) ``la abundancia de mano de obra y su barptura''; 3) el combustible, la construcción v la tierra son baratos; 4) ``las pequeñas dimensiones de las unidades económicas hacen que la demanda de los aperos aumente, pues, como es sabido, las nequeñas haciendas requieren, relativamente, más añeros''. Se desarrollan también otras industrias. ``En general, se desarrolla la vida urbana.'' Se desarrolla asimismo, por necesidad, la industria minera, ``ya que por una parte queda disponible una masa de brazos libres y por otra, gracias a los ferrocarriles y al desarrollo de la industria manufacturera mecanizada v de otras industrias, aumenta la demanda de producción minera.''``Así, pues, la región que antes del tendido del ferrocarril era una zona de agricultura extensiva densamente poblada se convierte con mayor o menor rapidez en una zona de agricultura muy intensiva y con una producción fabril más o menos desarrollada.'' La acentuación del carácter intensivo de la agricultura se manifiesta en los cambios del sistema de cultivo. El sistema de tres campos se hace imposible debido a las oscilaciones de las cosechas. Se impone pasar al ``sistema de rotación de cultivos'', que elimina dichas oscilaciones. Naturalmente, la rotación completa de cultivos~^^*^^, que requiere una agricultura muy intensiva, no puede ser aplicada de golpe. Por ello se introduce primero la rotación de cereales [una regular alternación de cultivos] y luego se desarrolla la ganadería y la siembra de plantas forrajeras.
``En fin de cuentas, nuestra zona de agricultura extensiva densamente poblada se convierte, con mayor o menor rapidez, a _-_-_
~^^*^^ Son rasgos de este sistema: 1) se ara toda la tierra; 2) el barbecho se excluye, siempre que sea posible; 3) los cultivos se alternan regularmente en la rotación; 4) el laboreo debe ser lo más esmerado posible; 5) el ganado se guarda en establos,
495 medida que se desarrolla el ferrocarril, en una zona agrícola de carácter muy intensivo, que se acentuará ante todo, como hemos dicho, gracias al aumento del capital variable.''Esta detallada descripción del proceso de desarrollo de la agricultura intensiva demuestra, evidentemente, que también en este caso el progreso de la técnica, bajo el sistema de producción de mercancías, lleva a la economía burguesa, escindiendo a los productores directos en •farmers, quienes gozan de todas las ventajas de la agricultura intensiva, del mejoramiento de los aperos, etc., etc., y obreros, que con su ``libertad'' y su ``baratura'' crean ``condiciones favorables" para el ``desarrollo progresista de toda la economía nacional".
El principal error del señor N.-on no consiste en que pasa por alto la agricultura intensiva y se limita a estudiar la extensiva, sino en que, en vez de analizar las contradicciones de clase en la producción agrícola rusa, ofrece al lector vacías lamentaciones y dice que ``nosotros'' marchamos por un mal camino. El señor Struve repite ese error, disimula las contradicciones entre las clases con razonamientos ``objetivos'' y se limita a enmendar los errores secundarios del señor N.-on. Ello es tanto más extraño cuanto que él mismo reprocha con toda razón a ese ``marxista indudable" no comprender la teoría de la lucha de clases. Y es tanto más lamentable cuanto que ese error debilita la importancia polémica del muy acertado pensamiento del señor Struve, de que es absurdo ``temer'' el progreso técnico de la agricultura.
Para terminar con el problema del capitalismo en la agricultura haremos un resumen de todo lo dicho. ¿Cómo plantea la cuestión el señor Struve? Parte de la explicación gratuita y apriorística de que la superpoblación se debe a la falta de correspondencia entre la reproducción y los medios de subsistencia, señala luego que nuestro campesino produce ``insuficientes'' alimentos, y resuelve el asunto asegurando que el proceso de la técnica es ventajoso para el ``campesinado'' y que la ``productividad del trabajo agrícola debe ser elevada" (211). ¿Cómo debería haber planteado el problema, si "se hubiera ceñido a la doctrina" del marxismo? Debería haber comenzado con un análisis de las relaciones de producción existentes en la agricultura rusa y---después de demostrar que la opresión del productor no obedece a una casualidad, ni a la política, sino al dominio del capital, que nace necesariamente sobre la base de la economía mercantil---estudiar 496 de qué modo el capital destruye la pequeña producción y qué formas adquieren las contradicciones entre las clases. Debería haber demostrado a continuación cómo el desarrollo posterior hace que el capital comercial se convierta en capital industrial ( adquiriendo tales y cuales formas en la economía extensiva y tales y cuales en la intensiva), desarrollando y acentuando las contradicciones de clase, cuya base había sido establecida ya plenamente cuando tenía aún su vieja forma, y oponiendo definitivamente el trabajo ``libre'' a la producción ``racional''. Entonces bastaría con una simple comparación de estas dos formas consecutivas de la producción y de la explotación burguesas para que se vieran con toda claridad el carácter ``progresista'' del cambio y sus ``ventajas'' para el productor; en el primer caso, la subordinación del trabajo al capital es disimulada por miles de supervivencias de las relaciones medievales, que impiden al productor ver la esencia de las cosas y engendran en sus ideólogos la idea, absurda y reaccionaria, de que es posible esperar ayuda de la ``sociedad'' y etc., etc.; en el segundo caso, esa subordinación está libre de toda traba medieval, y el productor comprende que puede y debe desplegar una actividad independiente y conciente contra su ``antípoda''. En lugar de frases acerca del ``difícil y doloroso paso" al capitalismo surgiría una teoría que no sólo hablaría de las contradicciones de clase, sino que pondría al desnudo dichas contradicciones en cada forma de producción ``irracional'' y ``racional'', de economía ``extensiva'' e ``intensiva''.
Las conclusiones a que hemos llegado después del análisis de la primera parte del VI capítulo de la obra del señor Struve, dedicado al ``carácter de la superpoblación en la Rusia agraria'', podrían formularse como sigue: = 1) el malthusianismo del señor Struve, lejos de basarse en datos reales, se apoya sólo en premisas metodológicas y dogmáticas erróneas; = 2) la superpoblación en la Rusia agraria se debe al dominio del capital, y no a la falta de correspondencia entre el crecimiento de la población y los medios de subsistencia de la población; = 3) la tesis del señor Struve acerca de que la superpoblación es fruto de la economía natural, sólo es acertada en el sentido de que el capital agrario, debido a los vestigios de las relaciones feudales, tiene formas poco desarrolladas, y por ello particularmente dolorosas para el productor; = 4) el señor N.-on no ha logrado demostrar que la superpoblación tenga en Rusia un carácter capitalista, y no lo ha logrado porque no efectuó 497 un análisis de la dominación del capital en la agricultura; 5) el principal error del señor N.-on, repetido por el señor Struve, consiste en que no ofrece un análisis de las clases que se forman al desarrollarse la agricultura burguesa; 6) este desconocimiento de las contradicciones de clase llevó al señor Struve, como era de suponer, a expresar en forma en extremo desacertada y nebulosa su tesis, completamente justa, sobre el carácter progresista y sobre la conveniencia de las mejoras técnicas.
__ALPHA_LVL3__ IIPasemos ahora a analizar la segunda parte del capítulo VI, dedicada a la diferenciación del campesinado. Esta parte tiene relación directa e inmediata con la anterior y sirve de complemento al problema del capitalismo en la agricultura.
Después de señalar que los precios de los productos agrícolas aumentaron en el trascurso de los primeros veinte años posteriores a la Reforma y que la producción de mercancías se desarrolló en la agricultura, el señor Struve observa con mucha razón que con ello ``se beneficiaron, sobre todo, los terratenientes y los campesinos acomodados" (214). ``La diferenciación en el seno de la población rural debía aumentar, y a esa época corresponden sus primeros éxitos.'' El autor cita observaciones de investigadores locales, según los cuales el tendido de los ferrocarriles sólo elevó el nivel de vida de los campesinos acomodados y el arriendo de tierras origina entre los campesinos un ``verdadero combate'', que termina siempre con la victoria de los elementos económicamente fuertes (216--217). Cita también la investigación de V. Póstnikov, según la cual las haciendas de los campesinos acomodados están ya tan subordinadas al mercado, que los productos del 40 por ciento de su superficie sembrada están destinados a la venta, y después de añadir que en el polo opuesto los campesinos ``pierden su independencia económica y, al vender su fuerza de trabajo, son ya casi peones'', concluye muy acertadamente:
``Sólo a la penetración de la economía cambiaría se debe el que las haciendas campesinas económicamente fuertes puedan sacar provecho de la ruina de las débiles" (223). "El desarrollo de la economía monetaria y el aumento de la población---dice el autor---hace que el campesinado se divida en dos partes: una 498 económicamente fuerte, compuesta por representantes de la nueva fuerza, del capital en todas sus formas y grados, y otra integrada por agricultores semindependientes y por auténticos peones" (239).
Por breves que sean las observaciones del autor acerca de esta ``diferenciación'', nos permiten señalar los siguientes rasgos importantes del proceso que examinamos: = 1) No se limita a la creación de una desigualdad de bienes: se crea, además, una ``nueva fuerza", el capital. = 2) La creación de esa nueva fuerza va acompañada por la de nuevos tipos de haciendas campesinas: en primer lugar, haciendas florecientes, económicamente fuertes, desarrolladas, que producen de preferencia para el mercado, quitan a los campesinos pobres la posibilidad de arrendar tierra y recurren a la explotación de trabajo ajeno~^^*^^; en segundo lugar, el campesinado ``proletario'' que vende al capital su fuerza de trabajo. = 3) Todos estos fenómenos han surgido de modo directo e inmediato sobre la base de la economía mercantil. El mismo señor Struve ha señalado que sin la producción de mercancías serían imposibles y que con su penetración en el campo se hicieron necesarios. = 4) Estos fenómenos (la ``nueva fuerza'', los nuevos tipos de campesinos) pertenecen al dominio de la producción y no quedan limitados al del intercambio, al de la circulación de mercancías: el capital se manifiesta en la producción agrícola; lo mismo puede decirse de la venta de la fuerza de trabajo.
Se diría que estos rasgos del proceso demuestran que se trata de un fenómeno puramente capitalista, que en el seno del campesinado se forman las clases propias de la sociedad capitalista: la burguesía y el proletariado. Es más, estos hechos no sólo evidencian el dominio del capital en la agricultura, sino también que el capital ha dado ya, si se permite la expresión, un segundo paso. De comercial se ha convertido en capital industrial; de fuerza dominante en el mercado, en fuerza dominante en la producción; el antagonismo de clases entre el mayorista rico y el campesino _-_-_
^^*^^ El señor Struve no menciona este rasgo, que se manifiesta en el empleo de trabajo asalariado, que desempeña un papel no pequeño en las haciendas de los campesinos florecientes, y en las operaciones del capital usurario y del capital comercial, concentrados en sus manos y que arrebatan por igual el sobrevalor al productor. Sin mencionar este rasgo no se puede hablar del ``capital''.
499 pobre se convierte en antagonismo entre el patrono burgués con sus métodos racionales y el libre vendedor de brazos libres.Pero tampoco en este caso pudo prescindir el señor Struve de su malthusianismo; según su opinión, en el proceso señalado sólo se manifiesta un asroecto ``(sólo el aspecto progresista''), al lado del cual ve otro: ``la irracionalidad técnica de toda la economía campesina''. ``En ella se manifiesta el aspecto regresivo, por decirlo así, de todo el proceso'', ella ``nivela'' al campesinado y borra U desigualdad, actuando ``en vinculación con el crecimiento de la población" (223--224).
En ese razonamiento, bastante nebuloso, sólo se ve que el autor prefiere las formulaciones extremadamente abstractas a las observaciones concretas, y que a todo endosa la ``ley" de correspondencia entre el crecimiento de la población y los medios de subsistencia. Digo endosa, porque inclusive si nos ceñimos rigurosamente a los datos que él mismo aporta, es imposible ver en ellos rasgos concretos del proceso que no correspondan a la ``doctrina'' del marxismo y que exijan la admisión del malthusianismo. Repasemos una vez más ese proceso: primero tenemos productores n' ítunles, campesinos relativamente homogéneos~^^*^^. La penetración de la producción mercantil en el campo hace que la riqueza de cada familia campesina dependa del mercado, creando, mediante las oscilaciones de éste, una desigualdad que se acentúa al concentrar el dinero libre en manos de unos y arruinar a otros. Ese dinero sirve, naturalmente, para explotar a los desposeídos y se convierte en capital. El capital puede explotar a los campesinos que, estando al borde de la ruina, aún conservan sus haciendas, y al dejarlos que sigan trabajando la tierra con los viejos métodos técnicamente irracionales, puede explotarlos comprándoles el producto de su trabajo. Pero la ruina del campesino alcanza por fin tal grado, que éste se ve obligado a abandonar por completo su hacienda: ya no puede vender el producto de su trabajo, no le queda más remedio que vender su trabajo. El capital se hace cargo entonces de la hacienda, con la particularidad de que, debido a la compc- _-_-_
^^*^^ Que trabajan para el terrateniente. De este aspecto se hace abstracción para dar una idea más clara del paso de la economía natural a la mercantil. Ya dijimos que los vestigios de las relaciones típicas de la ``antigua nobleza" empeoran la situación del productor y hacen que el proceso de su ruina sea particularmente penoso.
500 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1969/LOC01EC/20060301/544.tx" __EMAIL__ webmaster@leninist.biz __OCR__ ABBYY 6 Professional (2006.03.01) __WHERE_PAGE_NUMBERS__ top __FOOTNOTE_MARKER_STYLE__ [*]+ tencia, se ve obligado a organizaría racionalmente; puede hacerlo gracias al dinero libre que ``ahorró'' antes, y ya no explota a un agricultor, sino a un peón, a un jornalero. Surge la pregunta: ¿qué son esos dos aspectos aue el autor ve en este nroreso? ;Cómo puede llegar a esa monstruosa conclusión malthusiana: ``La irracionalidad técnica de la hacienda, y no el capitalismo [tómese bu^na nota de ``y no"], es el enemigo que priva del pin de cada día, a nuestro campesino"? (224). jComo si ese pan de c?>da día alguna ver hubiera ido a parar íntegro a manos del productor, y no se hubiera dividido en producto necesario y plusproducto, r^cflv'do este último ñor el terrateniente, el kulak, el campesino ``fuerte'', el capitalista!Debemos añadir, sin embargo, que el autor explica más adelante lo de la ``nivelación''. Dice que ``resultado de la nivelación de que se ha hablado ant^s es que di^minune o inclusive desanarece la capa media de la 'población campesina, fenómeno este registrado en muchos lugares" (225). Después de citar una publicación de los zemstvos en la que se dice que ``aumenta todavía más la distancia entre los agricultores ricos v el proletariado sin tierra ni caballo'', el señor Struve concluve: ``En el caso dado, la nivelación es, sin duda, al mismo tiempo, diferenciación, pero sobre la base de esta diferenciación sólo se desarrolla el fojuzeamiento. que no puede ser sino un freno para el progreso económico" (226X Así, pues, ahora resulta va que la diferenciación creada por la economía mercantil no debe contraponerse a la ``nivelación'', sina también a h diferenciación, pero a una diferenciación de otro peñero: o más concretamente, al sojuzgamiento. Y como el soiuzgamiento ``frena'' el "progreso económico'', el autor califica este ``aspecto'' de ``regresivo''.
Es esta una forma de razonar por demás extraña, que nada tiene de marxista. Se comparan el ``sojuzgamiento'' y la `` diferenciación'', como si fuesen ``sistemas'' independientes, aislados; uno es ensalzado porque contribuve al ``progreso''; el otro condenado poroue lo frena. ¿Qué fue de la exigencia del señor Struve de analizar las contradicciones de clase, por faltar a la cual ataró tan justamente al señor N.-on?, ;aué se hiVo de la teoría del `` proceso espontaneo'', de la que tan bien habló? Ese sojuzgamiento al que acaba de fulminar por su carácter regresivo no es sino la manifestación inicial del capitalismo en la agricultura, de ese mismo capitalismo que lleva al ascenso progresista de la técnica. En 501 efecto, ¿qué es el sojuzgamiento? Es la dependencia del campesino propietario de sus medios de producción v obligado a trabajar para el mercado, con respecto al poseedor del dinero, dependencia que, cualquiera sea el modo en que se exprese (en forma de capital usurario o de capital del mayorista que ha monopolizado la venta), siempre conduce a que una parte enorme del producto del trabajo no vaya a parar al productor, sino al poseedor de dinero. Por lo tanto, su esencia es puramente capitalista~^^*^^, y toda su peculiaridad consiste en que esta forma primaria, embrionaria, de las relaciones capitalistas está totalmente enmarañada con las anteriores relaciones feudales: no hav libre contratación sino convenios forzados (unas veces por orden de ``los de arriba" y otras por el deseo de no perder sus empresas, o por viejas deudas, etc.); el productor se ve sujeto a un lugar determinado v a determinado explotador: en oposición al carácter impersonal del convenio comercial, propio de las relaciones puramente capitalistas, el convenio tiene siempre aquí un carácter personal de ``ayuda'', de ``favor'', lo que pone inevitablemente al productor en una situación de dependencia personal, semifeudal. Las expresiones del autor tales como ``nivelación'', ``freno del progreso" y ``carácter regresivo" sólo significan que el capital se adueña primero de la producción en su vieja base y subordina al productor técnicamente atrasado. La observación del autor, de que la existencia del capitalismo no da todavía derecho a ``culparlo de todos los males'', es acertada en el sentido de que nuestro campesino que trabaja para otros no sólo sufre por causa del capitalismo, sino también debido al insuficiente desarrollo del capitalismo. En otras palabras, entre la inmensa masa de campesinos, prácticamente no existe ahora _-_-_
^^*^^ Aquí tenemos a la vista todos los rasgos distintivos: la economía mercantil como base, la mononolización del producto del trabajo social en forma de dinero como resultado, y la conversión de este dinero en capital. No olvido, en absoluto, que estas formas primarias del capital se daban en algunos lugares, aun antes de la instauración del réeimen capitalista. Pero lo importante es que en la economía campesina de la Rusia actual no se t^ala de casos aislados, sino como regla, del sistema de relaciones dominante. Están ya vinculadas (por medio de las operaciones comerciales y de los bancos) <-on el gran capitalismo industrial mecanizado, y ya ban puesto de manifiesto su tendencia,; han demostrado que los representantes de ese `` sojuzgamiento'' no son sino toldados de fila del ejército, único e indivisible, de la burguesía.
502 ninguno que produzca en forma independiente para su propio consumo; fuera del trabajo para agricultores burgueses `` racionales'', sólo vemos trabajo para los poseedores del dinero = capital, es decir, también explotación capitalista, sólo que no desarrollada, primitiva, por lo que, en primer lugar, hace diez veces peor la situación del trabajador, envolviéndolo en una red de opresiones particulares, complementarias, y en segundo término lo priva (lo mismo que a su ideólogo, el populista) de la posibilidad de comprender el carácter de clase de los ``digustos'' que le proporcionan y de adaptar su actividad a dicho carácter. Por lo tanto, ``el aspecto progresista" de la ``diferenciación'' (expresándonos en el lenguaje del señor Struve) consiste en que pone al desnudo la contradicción que se oculta en el sojuzgamiento y lo priva de los rasgos típicos de la ``antigua nobleza''. El ``carácter regresivo" del populismo, aue defiende la nivelación de los campesinos ( frente... al kulak), consiste en que dicha ideología desea retener el capital en sus formas medievales, que combinan la explotación con una producción dispersa y técnicamente atrasada, y con la coacción personal sobre el productor. En ambos casos (en el de `` sojuzgamiento" y en el de ``diferenciación''), la causa de la opresión es el capitalismo, y las afirmaciones contrarias del autor, cuando dice aue ``no se trata del capitalismo'', sino de que ``la técnica es irracional" y que ``no se puede culpar al capitalismo de la pobreza de los campesinos'', etc., etc., sólo demuestran que el señor Struve se ha entusiasmado en exceso, al defender la acertada idea de que el capitalismo desarrollado es preferible al no desarrollado y, debido al carácter abstracto de sus planteamientos, ha contrapuesto el primero al segundo como si fueran dos cosas distintas~^^*^^, y no dos fases consecutivas de un mismo fenómeno. _-_-_^^*^^ ¿Con qué fundamento---se preguntará tal vez el lector---se dice que eso se debe exclusivamente a que el señor Struve se ha entusiasmado en exceso? Con el fundamento siguiente: el autor admite, sin dejar lugar a dudas, que el capitalismo es el fondo principal, sobre el que se producen los fenómenos descritos. Señala con toda claridad el rápido desarrollo de la economía mercantil, la diferenciación del campesinado, la ``difusión de los aperos perfeccionados" (245), etc., etc., por una parte, y por otra que ``los campesinos son despojados de la tierra'', la ``creación del proletariado rural" (238). Por último, él mismo caracteriza todo eso como la creación de una fuerza nueva, del capital, y señala el papel decisivo de la aparición del capitalista entre productor y el consumidor.
503 __ALPHA_LVL3__ IIIEl autor se entusiasma también en exceso en el razonamiento, expuesto a continuación, de que no es el gran capitalismo industrial el causante de la ruina de los campesinos. Struve polemiza con el señor N.-on.
La producción barata de artículos fabriles---dice el señor N.-on, hablando de la producción fabril de ropa---ha hecho que se reduzca su confección a domicilio (pág. 227 del libro del señor Struve).
``Aquí las cosas se presentan al revés---observa el señor Struve---, y no será difícil demostrarlo. La reducción de la producción de hilados por los campesinos ha hecho que aumente la producción y el consumo de artículos de la industria capitalista de tejidos de algodón, y no al contrario'' (227).
El autor no acierta a presentar bien el asunto ocultando detrás de consideraciones secundarias la esencia de la cuestión. Si partimos del hecho del desarrollo de la industria fabril (y el señor N.-on parte precisamente de ello), es imposible negar que también la baratura de los artículos fabriles acelera el desenvolvimiento de la economía mercantil y acelera el desalojo del mercado de los artículos de fabricación doméstica. Al objetar esta declaración del señor N.-on, el señor Struve no hace más que debilitar sus argumentos contra dicho autor, cuyo error principal consiste en que trata de presentar la ``fábrica'' como algo separado del ``campesinado'', como un fenómeno casual que ha caído de afuera sobre los campesinos, cuando es en realidad (tanto según la teoría a la que el señor N.-on quiere atenerse rigurosamente, como según los datos de la historia de Rusia) la culminación del desarrollo de la organización mercantil de toda la economía social, y por lo tanto de la campesina. La gran producción burguesa en la ``fábrica'' es la continuación directa e inmediata de la producción pequeñoburguesa en la aldea, en la decantada `` comunidad rural" o en las industrias de kustares. ``Para que la `forma fabril' llegue a ser 'más barata'---dice con mucha razón el señor Struve---, el campesino debe adoptar el punto de vista de la racionalidad económica, dado que existe la economía monetaria.'' ``Si todo el campesinado se aferrara [...] a la economía natural, no habría percales [...] que pudieran seducirlo.''
504En otras palabras, la "forma fabril" no es sino la producción de mercancías desarrollada, y ésta ha surgido de la producción de mercancías no desarrollada de la economía campesina y de los kustares. El autor desea hacer ver al señor N.-on que la ``fábrica'' y el ``campesinado'' están relacionados entre sí; que los ``principios'' económicos de su organización no son antagónicos~^^*^^, sino idénticos. Para ello habría debido limitarse a hablar de la organización económica campesina, y oponer al señor N.-on la tesis de que nuestro pequeño productor (el campesino agricultor y el kustar) es un pequeño burgués. Si hubiera planteado el problema así, lo habría sacado del ámbito de los razonamientos en cuanto a lo que ``debe'' ser, lo que ``puede'' ser, etc., etc., para llevarlo al de la explicación de qué es y porl qué es así y no de otro modo. Para refutar esta tesis, los populistas tendrían que negar hechos notorios e indiscutibles sobre el crecimiento de la economía mercantil y la diferenciación del campesinado [y estos hechos demuestran el carácter pequeñoburgués del campesinado], o bien negar las verdades elementales de la economía política. Aceptar esta tesis significaría admitir el absurdo de contraponer el ``capitalismo'' al "régimen popular'', admitir el carácter reaccionario de los proyectos de "buscar otros caminos para la patria" y de apelar a la " sociedad burguesa" o a un ``Estado'' que todavía es a medias el régimen de la "antigua nobleza'', solicitando de ellos la ``socialización''.
En vez de comenzar por el principio~^^**^^, el señor Struve lo hace por el final: "rechazamos---dice---una de las tesis esenciales de la teoría populista del desarrollo económico de Rusia, la de que el desarrollo de la gran industria de trasformación arruina al campesino agricultor" (246). Eso es, como dicen los alemanes, ¡tirar al niño junto con el agua de la bañeral "El desarrollo de la gran industria de trasformación" significa y expresa el desarrollo del capitalismo. Y que precisamente es el capitalismo el que arruina al campesinado, es la tesis esencial, no del populismo, sino del marxismo. Los populistas no vieron ni ven las causas de la separación del _-_-_
^^*^^ Los populistas lo decían con toda franqueza, pero el señor N.-on, ese ``marxista indudable'', nos ofrece el mismo disparate envuelto en nebulosas frases acerca del ``régimen popular'' y de la ``producción popular'', salpicadas de citas de Marx.
^^**^^ Es decir, de comenzar por el carácter pequeñoburgués del ``campesino agricultor" para demostrar ``la inevitabilidad y la legitimidad" del gran capitalismo.
505 productor de sus medios de producción en la organización específica de la economía social rusa! que lleva el nombre de capitalismo, sino en la política del gobierno, según ellos desacertada (``nosotros'' seguimos un camino equivocado, etc., etc.), en el estancamiento de la sociedad, que no se unió lo suficiente para luchar contra los buitres y los granujas, etc., etc. Por eso las ``medidas'' por ellos nropuestas se referían exclusivamente a la acción de la ``sociedad'' v del ``Estado''. Por el contrario, cuando se señala eme lis caus'is de la expropiación residente en la organización capitalista de la eronomía social, ello lleva inevitablemente a la tporía de la lucha de clases (págs. 101, 288 y muchas otras del libro cl« Struve). El autor no se expresa con precisión al hablar del ``agricultor'' en general, y no de clases antagónicas en la agricultura burguesa. Los populistas dicen que el capitalismo arruina la agricultura, v por ello no puede abarcar toda la producción del país y lleva a ésta por un nial ramino; los marxistas dicen que el capitalismo, tanto en la industria manufacturera como en la agricultura, oprime al productor, pero al elevar la producción a un peldaño superior, crea condiciones y fuerza para la ``socialización''~^^*^^.La conclusión del señor Struve en este problema es la siguiente: ``Uno de los errores fundamentales del señor N.-on consiste en que trasplantó íntegramente ideas y categorías del régimen capitalista, ya plasmado, a la actual economía campesina, que hasta hoy sigue siendo más natural que monetaria" ('237).
Hemos visto más arriba que sólo el total desconocimiento de los datos concretos del capitalismo agrario ruso pudo llevar al señor N.-on a su ridículo error de hablar de la ``reducción'' del mercado interior. No incurrió sin embargo en ese error porque aplicó al campesinado todas las categorías del capitalismo, sino porque no aplicó a los datos de la agricultura ninguna categoría del capitalismo. Las clases de la burguesía y el proletariado son, naturalmente, la ``categoría'' más importante del capitalismo. El señor N.-on, además de no haberlas ``trasferido'' al ``campesinado'' (es _-_-_
^^*^^ ``La racionalización de la agricultura, por una parte, que hace que por primera ve?, ésta pueda operar en una escala social, y el hecho de llevar ;il absurdo la propiedad privada de la tierra por la otra, son los grandes méritos del modo de producción capitalista. Como todos sus demás progresos históricos, el capitalismo también logró éste a costa de la depauperación absoluta del productor directo.'' (Das Kafittal, III, B., 2 Th., S. 157.) (El capital, t. IIT, parte II, pág. 157. Véase C. Marx, ob. ctt., págs. 635--636. Ed.)
506 decir, además de no haber analizado a qué grupos o capas del campesinado pueden aplicarse esas categorías, y hasta qué grado están desarrolladas), razonó de modo puramente populista, ignorando los elementos antagónicos que existen en el seno de la `` comunidad rural" y hablando del ``campesinado en general''. Ello hizo que su tesis acerca del carácter capitalista de la superpoblación y acerca del capitalismo como causa de la expropiación del agricultor haya quedado sin demostrar y servido sólo para crear una utopía reaccionaria. __ALPHA_LVL3__ IVEn el §~VIII del sexto capítulo, el señor Struve expone sus ideas acerca de la agricultura basada en la propiedad privada. Señala con toda razón que las formas que adopta dicha agricultura dependen estrecha y directamente de la ruina de los campesinos. El campesino arruinado ya no ``seduce'' al terrateniente ofreciéndole ``precios fabulosos por el arriendo'', y el terrateniente prefiere contratar peones. Para demostrarlo reproduce un pasaje de un artículo de Raspopin, quien analiza datos de la economía de los terratenientes, recogidos por la estadística de los zemstvos, y de una publicación de estadística actualizada de los zemstvos que señala el carácter ``forzado'' del aumento de los cultivos. En respuesta a los señores populistas, que tan gustosamente ocultan el hecho del actual dominio del capitalismo en la agricultura con razonamientos acerca de su ``porvenir'' y de sus ``posibilidades'', el autor se refiere con toda precisión a la situación real.
Aquí debemos detenernos sólo para ocuparnos de la apreciación de este fenómeno por el autor, quien dice que se trata de ``tendencias progresistas en la agricultura basada en la propiedad privada" (224) v que dichas tendencias surgen por la ``lógica implacable de la evolución económica" (240). Tememos que, debido a su carácter abstracto, estas dos formulaciones, absolutamente acertadas, no sean, comprendidas por el lector no familiarizado con el marxismo; tememos que el lector no comprenda---si no se explica la sucesión de determinados sistemas económicos v de determinadas formas de antagonismos de clase---por qué dicha tendencia es `` progresista" (desde el único punto de vista, claro está., desde el que puede plantear el asunto un rnarxista: desde el punto de vista de 507 una clase determinada), ni en qué consiste precisamente la `` implacabilidad" de la evolución que tiene lugar. Por ello trataremos de esbozar esa sucesión (aunque sea a grandes rasgos), paralelamente a la descripción que hacen los populistas de la cuestión.
El populista pinta el proceso de desarrollo de la economía basada en el trabajo de peones como el paso de la agricultura `` independiente" a la dependiente, y, naturalmente, estima que se trata de regresión, de decadencia, etc., etc. Tal pintura del proceso es absolutamente falsa desde el punto de vista de los hechos y en nada corresponde a la realidad, y por lo tanto las conclusiones que de ella se extraen son también absurdas. Al presentar las cosas con tanto optimismo (respecto del pasado y del presente), el populista sencillamente vuelve la espalda a los hechos registrados por la propia literatura populista, y se entrega a utopías y a la ponderación de posibilidades.
Tomemos como punto de partida la economía feudal anterior a la Reforma.
El contenido principal de las relaciones de producción era entonces el siguiente: el señor feudal entregaba tierra al campesino, madera para construcción y, en general, medios de producción (a veces inclusive medios de vida) para cada familia y, al mismo tiempo que dejaba al campesino que él mismo obtuviera su sustento, lo obligaba a trabajar todo el tiempo suplementario en la prestación personal. Subrayo ``todo el tiempo suplementario" para señalar que en dicho sistema ni se puede hablar de ``independencia'' del campesino~^^*^^. El ``nadiel'' que el señor feudal ``proporcionaba'' al campesino no era sino salario en especie y servía única y exclusivamente para la explotación del campesino por el señor feudal, para ``proporcionar'' a éste mano de obra, y nunca para mantener efectivamente al campesino~^^**^^.
Pero he aquí que irrumpe la economía mercantil. El señor feudal empieza a producir cereal para venderlo, y no para sí. Ello intensifica la explotación del trabajo del campesino; además, se hace poco ventajoso el sistema de los nadiel, pues al señor feudal no le conviene proporcionar tierra a las nuevas generaciones de campc- _-_-_
^^*^^ Me limito exclusivamente al aspecto económico del problema.
^^**^^ Por ello, referirse a la ``dotación de tierra'' feudal para demostrar el ``carácter secular'' de la pertenencia de los medios de producción al productor es una falsedad absoluta.
508 sinos, y aparece la posibilidad de pagar en dinero. Resulta más conveniente deslindar de una vez para siempre la tierra de los campesinos y la de los señores feudales (sobre todo si al hacerlo se recorta parte de las parcelas y se recibe un precio ``justo'' por el rescate), y aprovechar el trabajo de los propios campesinos, colocados en peores condiciones materiales y obligados a competir tanto con los antiguos sirvientes dei palacio como con los dárstvenniki^^43^^ con los antiguos campesinos de las tierras del Estado y de la familia imperial, etc., más acomodados.El régimen de servidumbre se derrumba.
El sistema de economía---ahora orientada al mercado (esto es particularmente importante)---cambia, pero no en forma repentina. A los viejos rasgos y ``principios'' se suman otros nuevos. Estos nuevos rasgos consisten en que la base del Plusmacherei ya no es proporcionar medios de producción al campesino, sino, por el contrario, su ``separación,'' de ellos, su necesidad de dinero; la base ya no la constituye la economía natural, el intercambio natural de ``servicios'' (el señor feudal proporciona tierra al campesino y éste entrega a aquél los productos del plustrabajo, trigo, lienzo, etc., etc.), sino un ``libre'' acuerdo comercial, monetario. Esta forma de economía, que combinaba viejos y nuevos rasgos, fue precisamente la que predominó en Rusia después de la Reforma. JLos antiguos métodos de prestar tierra a cambio de trabajo (por ejemplo, laboreo de la tierra a cambio de los recortes) fueron complementados con la ``contratación invernal'', el préstamo de dinero a cambio de trabajo, cuando el campesino está más necesitado de dinero y por ello vende su trabajo por una bicoca, el préstamo de cereal a cambio de trabajo en los campos del terrateniente, etc. Como se ve, las relaciones económicosociales, en las antiguas ``heredades patriarcales" quedaron reducidas a una vulgar transacción usuraria: consistían en operaciones análogas a las que realizaba el mayorista con los kustares.
Es indudable que esa era la economía típica después de la Reforma, y nuestra literatura populista ha producido insuperables descripciones de esa forma, especialmente desagradable, de Plusmacherei, combinada con las tradiciones y relaciones feudales y con el total desamparo del campesino, atado de pies y manos a su ``nadiel''.
Pero los populistas no querían y no quieren ver en qué consiste la base, económica de esas relaciones.
Aquí la base de la dominación ya no es sólo la posesión de la tierra, como en los viejos tiempos, sino también la posesión de 509 dinero, que el campesino necesita (y el dinero es un producto del trabajo social organizado por la economía mercantil), y la `` separación" del campesino de los medios de vida. Es evidente que se trata de una relación capitalista, burguesa. Los ``nuevos'' rasgos no son sino la forma primaria de dominio del capital en la agricultura, forma que aún no se liberó de las trabas del régimen de la ``antigua nobleza" y que ha creado la contradicción de ciases propia de la sociedad capitalista, pero que aún no la ha fijado.
Pero he aquí que, con el desarrollo de la economía mercantil, esta forma primaria de dominio del capital se ve privada de su base: el empobrecimiento del campesinado, que ha llegado a la ruina total, significa que los campesinos han perdido sus aperos, soporte de la forma feudal y expoliadora del trabajo, obligando al terrateniente a explotar su hacienda con aperos propios y al campesino a convertirse en, peón.
Es también indiscutible que ese proceso comenzó en la Rusia posterior a la Reforma. Ese hecho muestra la tendencia de esa torma expoliadora que los populistas consideran de un modo puramente metafísico, sin relación con el pasado y al margen de la tendencia al desarrollo; este hecho muestra el desarrollo posterior del capitalismo, el desarrollo de la contradicción de clases propio de nuestra sociedad capitalista, y que en la época anterior se expresaba en la relación entre el kulak y el campesino y que ahora empieza a expresarse en la relación entre el agricultor racional y el peón, y jornalero.
Este último cambio es el que desespera y horroriza a los populistas, que vociieran acerca de la ``privación de tierra'', de la `` pérdida de independencia'', de la ``instauración del capitalismo'', de las ``amenazantes'' calamidades que éste acarrea, etc., etc.
Préstese atención imparcialmente a esos razonamientos y se verá, en primer lugar, que son mentira, aunque una mentira bien intencionada, pues la economía basada en el trabajo de los peones no fue precedida por la ``independencia'' del campesino, sino por otras formas de entrega del plusproducto a quien no participaba en su creación. En segundo lugar verán hasta qué punto es superficial y mezquina la protesta de los populistas, que hace que su doctrina, según la atinada expresión del señor Struve, sea socialismo vulgar. ¿Por qué esa ``instauración'' sólo se ve en su segunda forma y no en ambasi'; ¿por que la protesta no va dirigida contra el hecho histórico esencial que concentró en manos de quienes poseen la 510 tierra en propiedad privada'' los medios de producción, sino sólo contra uno de los métodos de utilización de ese monopolio?; ¿por qué la raíz del mal no se ve en las relaciones de producción que someten por doquier el trabajo al poseedor de dinero, sino sólo en la desigualdad de la distribución, que aparece con particular relieve en la última forma de dichas relaciones? Precisamente esta circunstancia principal---una protesta contra el capitalismo basada en esas mismas relaciones capitalistas---es lo que hace de los populistas ideólogos de la pequeña burguesía, la cual no teme la realidad burguesa, sino su acentuación, que es lo que lleva a cambios radicales.
__ALPHA_LVL3__ VPasemos al último punto de las consideraciones teóricas del señor Struve, al ``problema de los mercados para el capitalismo ruso" (245).
El autor comienza el análisis de la teoría de la falta de mercados en Rusia, elaborada por los populistas, preguntando: ``¿Qué entiende el señor V. V. por capitalismo?" La pregunta es muy oportuna, pues el señor V. V. (como, en general, todos los populistas) siempre comparó el orden imperante en Rusia con cierta ``forma inglesa" (247) del capitalismo, y no con los rasgos esenciales de éste, que cambian de fisonomía en cada país. Es una lástima que el señor Struve no dé una definición acabada del capitalismo y se limite a señalar, en general, el ``predominio de la economía cambiaría" [esto es un rasgo; el segundo es la apropiación de sobrevalor por el poseedor de dinero, el dominio de este último sobre el trabajo], el ``sistema que observamos en Europa occidental" (247), ``con todas sus consecuencias'', con la ``concentración de la producción industrial, capitalismo en el sentido más restringido de la palabra" (247).
``El señor V. V.---dice el autor---no se molestó en analizar el concepto `capitalismo' y ha tomado dicho análisis de Marx, quien se refería, en la mayoría de los casos, al capitalismo en el sentido estricto, como a un producto, plenamente cristalizado, de las relaciones que se desarrollan sobre la base de la subordinación de la producción al cambio" (247). Es imposible estar de acuerdo con esto. En primer lugar, si el señor V. V. hubiera tomado efectivamente de Marx la concepción del capitalismo, tendría de éste una 511 idea exacta y no habría podido confundir la ``forma inglesa" con capitalismo. En segundo lugar, es absolutamente inexacto que Marx se refiriera, en la mayoría de los casos, a la ``centralización o concentración de la producción industrial" [eso es lo que el señor Struve entiende por capitalismo en el sentido estricto de la palabra]. Marx, por el contrario, estudió el desarrollo de la economía mercantil desde sus primeros pasos, analizó el capitalismo en sus formas primitivas de cooperación simple y manufactura---formas separadas por siglos de la concentración de la producción debida a las máquinas---y mostró la relación del capitalismo en la industria y en el agro. El propio señor Struve restringe el concepto de capitalismo, cuando dice: ``...el objeto del estudio del señor V. V. fueron los primeros pasos de la economía nacional en su tránsito de la organización natural a la mercantil''. Debió decir los últimos pasos. Que nosotros sepamos, el señor V. V. sólo ha estudiado la economía de la Rusia posterior a la Reforma. El comienzo de la producción mercantil data de la éooca anterior a la Reforma, como observa el propio señor Struve (189--190), e inclusive la organización capitalista de la industria de tejidos de algodón se formó antes de la liberación de los campesinos. La Reforma dio un impulso al desarrollo deífinitivo en ese sentido; puso en primer plano, no la forma mercantil del producto del trabajo, sino la forma mercantil de la fuerza de trabajo; sancionó el predominio, no de la producción mercantil, sino de la capitalista. La confusa diferencia que establece entre el sentido amplio y el estricto~^^*^^ del concepto capitalismo, hace sin duda que el señor Struve considere el capitalismo ruso como algo futuro y no presente, y no corno algo ya cristalizado completa y definitivamente. Dice, por ejemplo:
``Antes de plantear el problema de si es inevitable para Rusia el capitalismo en su forma inglesa, el señor V. V. debió plantear y resolver otro más general, v por ello de mayor importancia: ¿es inevitable para Rusia el paso de la economía natural a la monetaria y qué relación tiene la producción capitalista sensu stricto~^^**^^ con _-_-_
^^*^^ No se ve por qué rasgo distingue el autor estos conceptos. Si por capitalismo en el sentido estricto entiende sólo la industria mecanizada, no se comprende por qué no habla aparte de la manufactura. Si por capitalismo en el sentido amplio entiende sólo la economía mercantil, allí no hay eapU talismo.
^^**^^ En sentido estricto. (Ed.)
512 la producción mercantil en general?" (247). No creo que se pueda formular así la pregunta. Si se pone en claro qué sistema de relaciones de producción es el que existe en Rusia actualmente, la cuestión de la ``inevitabilidad'' de tal o cual desarrollo se resolverá eo ipso~^^*^^. Si no se esclarece, resultará insoluole. En vez de razonar acerca del futuro (cosa, a la que son muv afectos los señores populistas), hay que explicar el presente. En la Rusia posterior a la Reforma apareció como un factor de grandísima importancia la manifestación externa, si puede decirse así, del capitalismo, es decir, la manifestación de sus ``cumbres'' (la producción fabril, los ferrocarriles, los bancos, etc., etc.), y pnra el pensamiento teórico se planteó inmediatamente el problema del capitalismo en Rusia. Los populistas intentaron demostrar que esas cumbres eran casuales, que estaban desvinculadas de todo el rédmen económico, que carecían de base y, por ello, de vigor; y al hablar así operaban con el concepto, demasiado estricto, de ``capitalismo'', olvidando que la esclavización del trabajo por el capital pasa por etapas, muy larras v muy distintas, desde el capital mercantil hasta la ``forma inglesa''. Los marxistas deben precisamente demostrar que esas cumbres no son sino el último paso en el desarrollo de la economía merc?ntil, hace mucho existente en Rusia, y que ñor doquier, en todas las ramas de la producción, engendra la subordinación del trabajo al capital.La idea que el señor Struve tiene del capitalismo ruso como de algo futuro, y no presente, se aprecia con evidencia particular en el siguiente razonamiento suyo: ``mientras exista la actual comunidad rural, refrendada y fortalecida por la ley, sobre su base se desarrollarán relaciones que no tienen nada que ver con el `bienestar del pueblo'. [¿Se ``desarrollarán''? ¿No se han desarrollado, acaso, hace tanto tiempo que toda la literatura populista, desde su surgimiento, hace más de cinco lustros, viene describiéndolas y protestando contra ellas?] En Occidente tenemos varios ejemplos de existencia de haciendas individuales al lado de la gran agricultura capitalista. Nuestra Polonia y nuestras regiones del suroeste constituyen un fenómeno idéntico. Puede decirse que en Rusia tanto las hnc'endas individuales como las comunidades rurales se aproximan a ese tipo, ya que los campesinos empobrecidos quedan en la tierra _-_-_
^^*^^ Con ello. (Ed.)
513 y las influencias niveladoras entre ellos están demostrando tener más fuerza que las diferenciadoras" (280). ¿Será posible que sólo se aproxime y que no sea ya, precisamente, de ese tipo? Para determinar los ``tipos'' no hay que tomar, claro está, las formas jurídicas, sino los rasgos económicos esenciales del orden vigente. Si examinamos esos rasgos esenciales de la economía del campo ruso, veremos la economía aislada de las familias campesinas en sus pequeños lotes, veremos una economía mercantil creciente, que va está desempeñando un papel dominante. Se trata precisamente de los rasgos que dan contenido al concepto de ``pequeña explotación agrícola individual''. Vemos, además, que los campesinos están también aquí endeudados con los usureros, y la misma expropiación que atestiguan los datos relativos a Occidente. La diferencia sólo consiste en las peculiaridades de nuestras normas jurídicas (la desigualdad civil de los campesinos; las formas de posesión de la tierra), que conservan con mayor plenitud las huellas del ``antiguo régimen" debido a que en nuestro país el desarrollo del capitalismo es más débil. Pero esas peculiaridades no afectan en lo más mínimo la homogeneidad del tipo de sistema vigente en nuestro agro y en el de los países de Occidente.El señor Struve pasa concretamente a la teoría de los mercados y observa que los señores V. V. y N.-on no pueden salir de un círculo vicioso: para el desarrollo del capitalismo es preciso que crezca el mercado, pero el capitalismo arruina a la población. El autor busca, muy desacertadamente, la salida del círculo vicioso recurriendo a su malthusianismo, y dice que la causa de la ruina de los campesinos no reside en el capitalismo, ¡¡sino en el ``crecimiento de la población"!! El error de los mencionados autores es muy otro: el capitalismo no sólo arruina al campesinado sino que lo diferencia en burguesía y proletariado. Este proceso no reduce el mercado interno sino que lo crea: la economía mercantil se desarrolla en ambos polos del campesinado en proceso de diferenciación, tanto en el ``proletario'', obligado a vender ``trabajo libre'', como en el burgués, que eleva el nivel técnico de su hacienda (máquinas, aperos, abonos, etc., etc. Véase Tendencias progresistas en la explotación agrícola. del señor V. V.) y hace crecer las necesidades. A pesar de que tal interpretación del proceso se basa directamente en la teoría de Marx ¡i cerca, de la relación entre el capitalismo industrial y el agrícola, rl señor Struve la pasa por alto, quizá porque lo indujo al error 1¡\ "teoría de los mercados" del señor V. V. Este último, diciendo 514 que se basaba en Marx, ofreció al público ruso una ``teoría'' que afirma que en una sociedad capitalista desarrollada es inevitable un ``exceso de mercancías''; el mercado interno no puede bastar, hace falta el mercado exterior. ``Esa teoría es cierta [?!]---declara el señor Struve---, por cuanto señala el hecho de que la plusvalía no puede ser realizada en el consumo, ni por los capitalistas, ni por los obreros, y presupone el consumo de terceros" (251). No podemos, de ningún modo, coincidir con esta afirmación. La ``teoría'' del señor V. V. (si se la puede llamar así) consiste simplemente en desconocer la diferencia entre el consumo personal y el productivo, entre los medios de producción y los artículos de consumo, sin la cual es imposible comprender la reproducción del capital social en su conjunto en la sociedad capitalista. Marx lo demostró con el mayor detalle en el tomo II de El capital (sección tercera: ``La reproducción v la circulación del capital social en su conjunto'') y lo señaló con fuerza en el tomo I, al criticar la tesis de la economía política clásica, según la cual la acumulación del capital sólo consiste en la conversión del sobrevalor en salario y n° en capital constante (medios de producción) más salarios. Para confirmar esta caracterización de la: teoría del señor V. V. nos limitaremos a reproducir dos pasajes de los artículos que menciona el señor Struve.
``Cada obrero---dice el señor V. V. en el artículo Exceso de mercancías en el mercado--- produce más de lo que consume, y ese excedente se acumula en unas pocas manos; los poseedores de esos excedentes los consumen ellos mismos, para lo cual los cambian en el interior del país y en el extranjero por los más diversos artículos de necesidad y de bienestar; pero por más que coman, bebnn y dancen (sic\\], no pueden pastarse todo el sobrevalor" ( Otiéchestviennie Zarñski, núm. 5 de 1883, pág. 14). ``Para mavor evidencia'', el autor ``enumera los principales gastos" del capitalista, sus comidas, viajes, etc., etc. Todo eso se ve con mayor relieve todavía en el artículo Militarismo y capitalismo: ``El talón de Aquiles de la organización capitalista de la industria consiste en que los patronos no pueden consumir todos sus ingresos" (Rússkaia Misl, núm. 9 de 1889, pág. 80). ``Rothschild no podría consumir todo el incremento de sus rentas [.. . 1 sencillamente porque ese [...] incremento representa una masa tan considerable de artículos de consumo, que Rothschild, que satisface todos sus caprichos ya sin eso, no sabría realmente qué hacer'', etc., etc.
Como se ve, todos estos razonamientos se basan en la ingenua 515 idea de que el capitalista tiene como objetivo el consumo personal y no la acumulación de plusvalía; se basan en la errónea idea de que el producto social se descompone en v -{- p (capital variable más plusvalía), tomo decían A. Smith y toda la economía política anterior a Marx, y no en c -f- v -\- p (capital constante, medios de producción y, luego ya, salario y plusvalía), como lo demostró Marx. Si se corrigen esos errores y se toma en consideración la circunstancia de que en la sociedad capitalista desempeñan un papel enorme y cada vez! más considerable los medios de producción (la parte de los productos sociales que no se destina al consumo personal, sino al de la producción, al del capital, y no- al de la gente) se viene abajo toda esa decantada ``teoría''. En el tomo II de El capital, Marx demostró que es perfectamente concebible la producción capitalista sin mercados exteriores, con una creciente acumulación de riquezas y sin ninguna clase de ``terceros'' que con tanto desacierto ha traído a colación el señor Struve. Los razonamientos del señor Struve a este respecto suscitan tanto mayor asombro cuanto que él mismo habla de la importancia primordial que tiene para Rusia el mercado interno, y ridiculiza al señor V. V. cuando éste habla de un ``programa de desarrollo del capitalismo ruso" basado en un ``fuerte campesinado''. El proceso de formación de este campesinado ``fuerte'' (es decir, burgués), proceso que se opera hoy en día en nuestro agro, nos hace ver claramente el surgimiento del capital, la proletarización del productor y el crecimiento del mercado interior: ``La difusión de aperos perfeccionados'', por ejemplo, es, precisamente, acumulación de capital en concepto de medios de producción. En este problema, en vez de hablar de ``posibilidades'', sería particularmente necesario exponer y explicar ese proceso real consistente en la creación del mercado interior para el capitalismo ruso~^^*^^.
__b_b_b__Damos por terminado, con esto, nuestro análisis de la parte teórica del libro del señor Struve, y podemos intentar ahora una caracterización general, resumida, por decirlo así, de sus principales métodos de argumentación y abordar después la solución de los problemas planteados al comienzo: ``qué hay en el libro de _-_-_
^^*^^ Como es esta una cuestión muy importante y compleja, pensamos dedicarle un artículo especial. [Lenin analizó el tema en forma extensa en su libro El desarrollo del capitalismo en Rusia (1899). Ed.]
516 marxista, cuáles tesis de la doctrina (marxista) rechaza, completa o corrige el autor, y qué resulta en estos casos".El rasgo principal de los razonamientos del autor, señalado ya desde el comienzo, es su estrecho objetivismo, que se limita a demostrar la inevitabilidad y la necesidad del proceso, y no hace ningún esfuerzo por descubrir en cada fase concreta de este proceso la forma de contradicción de clases que le es inherente; objetivismo que caracteriza el proceso en general pero no, por separado, las clases antagónicas de cuya lucha nace el proceso en cuestión.
Comprendemos perfectamente que el autor tenía sus razones para limitar sus ``notas'' al aspecto ``objetivo'' y, por añadidura, al más general: en primer lugar, movida por el deseo de oponer a los populistas los fundamentos de concepciones contrarias, expuso sólo principia~^^*^^, y dejó su desarrollo y explicación más concreta para polémicas posteriores; en segunda lugar, en el capítulo I tratamos de demostrar que toda la diferencia entre el populismo y el marxismo consiste en el carácter de la crítica del capitalismo ruso, en la diferente explicación que de él se da, de donde surge de modo natural que los marxistas se limiten a veces a exponer tesis `` objetivas" generales y hagan hincapié exclusivamente en lo que diferencia nuestra interpretación (de hechos notorios) y la de los populistas.
Pero nos parece que el señor Struve ha ido demasiado lejos en este sentido. Lo abstracto de la exposición originó muchas tesis que no pueden dejar de provocar equívocos; la forma en que fue planteado el problema no se distinguió de esos métodos habituales, imperantes en nuestra literatura, de teorizar desde las alturas, acerca de los caminos y el destino de la patria, en vez de hablar de clases concretas que marchan por tal o cual camino; cuanto más concretos eran los argumentos del autor, tanto más imposible resultaba explicar los principia del marxismo permaneciendo en las alturas de tesis abstractas de carácter general, y tanto más necesario se hacía señalar de modo concreto la situación determinada de clases de la sociedad rusa y la relación que las distintas formas de Plusmacherei tienen con los intereses de los productores.
_-_-_^^*^^ Principios. (Ed.)
517Por ello no nos pareció del todo inoportuno hacer lo posible para completar y aclarar las tesis del autor, y seguir paso a paso su exposición con el objeto de señalar la necesidad de una forma distinta de plantear los problemas, la necesidad de una aplicación más consecuente de la teoría de las contradicciones de clase.
En cuanto a la franca desviación del señor Struve respecto del marxismo en las cuestiones del Estado, la superpoblación y el mercado interno, de ello ya hemos hablado lo suficiente.
__ALPHA_LVL3__ VIAdemás de la crítica del contenido teórico del populismo, el libro del señor Struve encierra, entre otras cosas, algunas observaciones a la economía política populista. Aunque aparecen esparcidas en la obra y no han sido desarrolladas por el autor, no podemos, sin embargo, dejar de referirnos a ellas para eliminar los posibles equívocos.
En dichas observaciones se habla de la ``racionalidad'', del carácter progresista y de la ``sagacidad'', etc., etc., de la política liberal, es decir, burguesa, en comparación con la política populista~^^*^^.
Por lo visto, el autor quiso comparar dos políticas basadas ¿n las relaciones existentes, y en ese sentido señaló con toda razón que es ``sagaz'' la política que desarrolla el capitalismo y no la que lo frena; ``sagaz'', naturalmente, no porque favorece a la burguesía subordinando al productor a ella cada vez con más fuerza [como tratan de demostrarlo algunos ``ingenuos'' o ``malabaristas''], sino porque, al agudizar y depurar las relaciones capitalistas, despeja _-_-_
^^*^^ Un botón de muestra de esas observaciones: "Si el Estado [...] no desea fortalecer la gran propiedad agraria, sino la pequeña, dadas las actuales condiciones económicas podría lograr ese objetivo, no corriendo en pos de una irrealizable igualdad económica entre los campesinos, sino, únicamente, apoyando a los elementos capaces, creando con ellos un campesinado económicamente fuerte" (240). "No puedo dejar de ver que la política orientada a la creación de tal campesinado [concretamente: "del económicamente fuerte, adaptado a la producción mercantil"] sería la única política sensata y progresista" (281). "Rusia, que es un país capitalista pobre, debe convertirse en un país capitalista rico" (250), etc., etc., hasta llegar a la frase final: "aprendamos del capitalismo".
518 la mente de aquellos de quienes depende precisamente el cambio y desata sus manos.Debemos decir, sin embargo, que esta tesis muy acertada, es desafortunadamente expresada por el señor Struve debido al carácter abstracto de su exposición, y por ello se siente a veces el deseo de decirle: deje que los muertos entierren a sus muertos. En Rusia siempre hubo de sobra gente entregada en cuerpo y alma a la elaboración de teorías y programas que expresan los intereses de nuestra burguesía, que expresan toda esa ``urgente necesidad" de que el fuerte y gran capital aplaste al pequeño y destruya sus primitivos y patriarcales^ métodos de, explotación.
Si el autor se hubiera atenido rigurosamente también aquí a las exigencias de la ``doctrina'' marxista, que exige que la exposición se reduzca a la formulación del proceso real y que las contradicciones de clase tras cada forma de la política ``sagaz'', `` racional" y progresista se pongan al desnudo, habría expresado el mismo pensamiento de modo distinto, habría planteado de otra forma el problema. Habría comparado las teorías y programas del liberalismo, es decir, de la burguesía, que brotaron como hongos después de la lluvia en el período que siguió a la gran, Reforma, con los datos reales del desarrollo del capitalismo en Rusia. Habría mostrado, de proceder así, tomando como ejemplo a Rusia, la relación entre las ideas sociales y el desarrollo económico, relación que quiso demostrar en los primeros capítulos y que sólo puede ser demostrada irrefutablemente haciendo un análisis materialista de los hechos de la vida en Rusia. En segundo lugar, habría mostrado también lo ingenuos que son los populistas, que en su literatura combaten las teorías burguesas como si éstas sólo fueran razonamientos erróneos y no la expresión de los intereses de una clase poderosa a la que es tonto amonestar, y que sólo puede ser ``persuadida'' por la fuerza, imponente, de otra clase. En tercer lugar, habría mostrado qué clase determina en realidad ``las urgentes necesidades" y el ``progreso'' en este país, y cuan ridículos son los populistas en sus disquisiciones acerca de cuál es el `` camino" que hay que ``elegir''.
Los señores populistas han esgrimido con singular placer estas frases del señor Struve, gozándose del hecho de que su desafortunada formulación haya permitido a algunos economistas burgueses (como el señor lanzhul) y a algunos campeones del feudalismo (como el señor Golovín) aferrarse a algunas frases 519 separadas del contexto. Ya hemos visto cuáles son las insuficiencias del libro del señor Struve, que han puesto esa arma en manos de sus enemigos.
El intento de criticar el populismo simplemente como una teoría que señala en forma desacertada el camino de la patria~^^*^^ hizo que el autor formulara sin claridad su actitud hacia la `` política económica" del populismo. Ello, quizá pueda considerarse como la negación absoluta de toda esa política, y no sólo de parte de ella. Es, por lo tanto, necesario detenerse en este punto.
Filosofar en torno de la posibilidad de ``otros caminos para la patria" es sólo la envoltura externa del populismo. Su contenido es que representa los intereses y los puntos de vista del pequeño productor ruso, del pequeño burgués. Por ello el populista es en teoría algo así como Jano, que con una cara mira al pasado y con la otra al porvenir, como lo es en la vida real el pequeño productor, que con una cara mira al pasado, movido por el deseo de fortalecer su pequeña hacienda---sin saber ni querer saber nada del sistema económico general, ni de la necesidad de tener en cuenta a la clase que lo gobierna---, y con la otra mira el porvenir, rdoptando una actitud hostil hacia el capitalismo, que lo arruina.
Por ello cae de su peso que sería absolutamente erróneo desechar todo el programa! de los populistas sin analizarlo. En él hay que diferenciar en forma rigurosa sus aspectos reaccionarios y progresistas. El populismo es reaccionario en cuanto propone medidas que sujetan al campesino a la tierra y a los viejos modos de producción, como la inalienabilidacl de los nadiel, etc., etc.^^**^^; en cuanto quiere frenar el desarrollo de la economía monetaria; y en cuanto espera de la ``sociedad'' y de la acción de los representantes de la burocracia, no mejoras parciales, sino un cambio de caminos (ejemplo: el señor luzhakov, quien en Rússkote Bogatstvo, núm. 7 de 1894, perora acerca del laboreo en común proyectado por un jefe de zemstvo y se entretiene en introducir enmiendas en esos proyectos). Contra tales puntos del programa de los populistas hay que luchar, claro está, implacablemente. Pero tienen otros _-_-_
^^*^^ El autor de Natas críticas señala la base económica del populismo (págs. 166--167), pero lo que dice nos parece insuficiente.
^^**^^ El señor Struve dice con mucha razón que esas medidas sólo podrían ``realizar los ardientes deseos de algunos terratenientes de Europa occidental y de Rusia, que sueñan con peones amarrados a la tierra" (279),
520 puntos relativos a la autoadministración, al libre y amplio acceso del ``pueblo'' a los conocimientos, a la ``elevación'' de la economía ``popular'' (es decir, pequeña) mediante créditos baratos, mejoras técnicas, regulación de la venta, etc., etc., etc. Que estas medidas democráticas de carácter general son progresistas, también lo reconoce, por supuesto, el señor Struve. Esas medidas no frenarían, sino que acelerarían el desarrollo económico de Rusia por la vía capitalista, acelerarían la creación del mercado interior y el desarrollo de la técnica y de la industria mecanizada, y al mejorar la situación de los trabajadores y elevar el nivel de sus necesidades, acelerarían y facilitarían la evolución de su pensamiento independiente y de su acción.Aquí quizá sólo pueda surgir una pregunta: ¿quién expresa .•ñas fielmente y mejor esas medidas tan deseables, los populistas o los autores como SÍcvortsov, quien también se desgañita propugnando el progreso técnico y goza de las mayores simpatías del señor Struve? A mi entender, desde el punto de vista marxista no cabe duda de que en este sentido debe darse absoluta preferencia a los populistas. Las medidas que proponen los señores Skvortrov son afines a los intereses de toda la clase de los pequeños productores, de la pequeña burguesía, en la misma medida en que el programa de Moskóvski? Viédomosti es afín a los intereses de la gran burguesía. No persiguen el fin de favorecer a todos~^^*^^, sino a unos cunrtos elegidos, merecedores de la atención de las autoridades. Además, son monstruosamente brutales, pues presuponen la ingerencia de la policía en la actividad económica de los campesinos. Tomadas en si', conjunto, esas medidas no ofrecen garantías serias ni encierran probabilidades de "progreso de la producción de la economía campesina".
Los populistas comprenden y representan infinitamente mejor, en este sentido, los intereses de los pequeños productores, y los marxistas, al rechazar todos los aspectos reaccionarios de su programa, no sólo deben hacer suyos los puntos democráticos de carácter general, sino desarrollarlos más, con mayor precisión y profundidad. Cuanto más radicales sean esas reformas en Rusia, cuanto más eleven el nivel de vida de las masas trabajadoras, tanto más tajante y nítido aparecerá el antagonismo social más _-_-_
^^*^^ Es decir, naturalmente, a todos aquellos a quienes es accesible el progreso técnico,
521 importante y principal (ya hoy) de la vida rusa. Los marxistas no sólo no ``rompen el hilo democrático'', o la tendencia democrática, corno dice, calumniándolos, el señor V. V., sino que, por el contrario, quieren que esa tendencia se fortaleza y desarrolle, quieren que se acerque a la vida, quieren recoger ese ``hilo'', que han dejado caer la ``sociedad'' y los ``intelectuales''~^^*^^.Esa exigencia de no soltar el ``hilo'', sino de fortalecerlo, no es el resultado casual del estado de ánimo personal de tales o cuales ``marxistas'', sino que es necesariamente determinada por la situación y los intereses de la clase a la que quieren servir, es necesaria e incondicionalmente dictada por los requerimientos cardinales de su ``doctrina''. No puedo, por causas bien comprensibles, detenerme a analizar aquí la primera parte de esta exposición, a trazar una caracterización de la ``situación'' y los ``intereses''; además, según creo, huelgan las explicaciones. Me referiré tan sólo a la segunda parte, es decir, a la relación de la doctrina marxista con los problemas que expresan el ``hilo roto".
Los marxistas deben plantear esos problemas de modo distinto a como lo han hecho y lo hacen los señores populistas. Estos últimos los plantean desde el punto de vista de ``la ciencia contemporánea y de las ideas morales de hoy en día''; las cosas se presentan como si en las propias relaciones de producción no radicaran causas profundas que impiden la realización de dichas reformas, como si los únicos obstáculos consistieran en el escaso refinamiento espiritual: en las insuficientes ``luces'', etc., etc., como si Rusia fuera una tabula rasa en la que no hubiera más que trazar caminos acertados. Ai plantear así el problema se aseguraba, claro está, esa ``pureza'' de quei se jacta el señor V. V. y que en realidad es la de los sueños de una colegiala, del tipo que hace que los razonamientos de los populistas sean tan aptos para las pláticas de salón.
_-_-_^^*^^ El señor V.~V. dice en Nedielia, núm, 47 de 1894: "En el período de nuestra historia posterior a la reforma, las relaciones sociales se aproximaron, en algunos aspectos, a las imperantes en Europa occidental, con la actividad de los elementos democráticos en la época de la lucha política y la indiferencia de la sociedad en los años siguientes''. En el capítulo I tratamos de demostrar que esa ``indiferencia'' no fue una casualidad, sino una consecuencia inevitable de la situación y los intereses de la clase de la que salen los representantes de la ``sociedad'', clase que, paralelamente a las desventajas de las relaciones hoy imperantes, obtienen de ellas ventajas muy considerables.
522Los marxistas deben necesariamente formular estos problemas de modo distinto~^^*^^. Tienen el deber de buscar las raíces de los fenómenos sociales en las relaciones de producción, y de vincularlas con los intereses de clases determinadas; deben formular esos desíderata como los ``deseos'' de determinados elementos sociales que tropiezan con la oposición de otros determinados elementos y clases. Tal planteamiento descartará toda posibilidad de que sus ``teorías'' sean utilizadas para teorizar por encima de las clases, para proyectos e informes que prometen ``brillantes éxitos"~^^**^^. Esto sólo es, naturalmente, un mérito indirecto del cambio de punto de vista, a que nos hemos referido, pero es muy grande si se considera por qué pendiente tan abrupta rueda el populismo contempoi)áneo hacia la charca del oportunismo. Pero no se trata sólo de este mérito indirecto. Si se plantean las mismas cuestiones conforme a la teoría del antagonismo de clases [para lo cual es necesario, por supuesto, proceder a una "revisión de hechos" de la historia y la realidad rusas], las respuestas a ellas serán la formulación de los intereses vitales de clases determinadas, tendrán por objetivo su utilización~^^***^^ práctica por las clases interesadas y sólo por ellas, y saldrán impetuosas, según la magnífica expresión de un marxista, del ``estrecho gabinete del intelectual" hacia los propios participantes de las relaciones de producción, en su forma más desarrollada y pura; hacia quienes más afectados han sido por la ``ruptura del hilo" y ``necesitan'' ``ideales'', porque sin ellos las pasan muy mal. Ese enfoque insuflará nuevos y vivificantes aires a todos esos viejos problemas de los impuestos, los pasaportes, las migraciones, las administraciones de distrito, etc., por los que nuestra ``sociedad'' empieza a perder el interés después de haberlos discutido y analizado, rumiado y resuelto una y otra vez.
_-_-_^^*^^ Si aplican de modo consecuente su teoría. Ya hemos hablado mucho de que las deficiencias de la exposición del señor Struve se produjeron precisamente porque no se atuvo en, forma rigurosa a esta teoría.
^^**^^ Expresión del señor luzhakov.
^^***^^ Por supuesto, para esa utilización se necesita una enorme labor de preparación; por otra parte, una labor nada espectacular por su propia esencia. Antes de esa utilización puede trascurrir un período más o menos considerable, durante el cual diremos abiertamente---en oposición al ``optimismo dulzón" de los señores populistas, quienes aseguran que fuerzas hay y que sólo se requiere aconsejarles ``abandonar el mal camino"---que no existe todavía una fuerza social capaz de ofrecer mejores caminos para la patria.
523Así, pues, independientemente de que enfoquemos el problema de un modo o de otro, lo mismo si analizamos el contenido del sistema de relaciones económicas imperantes en Rusia y sus distintas formas en su ligazón histórica y en su relación con los intereses de los trabajadores, que si estudiamos la cuestión de la ``ruptura del hilo" y sus causas, en ambos casos llegaremos a una misma conclusión, a la conclusión de la enorme importancia del objetivo histórico del ``trabajo diferenciado de la vida'', que la época actual nos plantea, a la conclusión de que las ideas de esta clase tienen una importancia universal.
[524] __ALPHA_LVL1__ NOTAS 1~El artículo Nuevos cambios económicos en la vida campesina, etc., es uno de los trabajos más antiguos de Lenin llegado al Instituto de Marxismo Leninismo, adjunto al CC del PCUS. Escrito en Samara, en la primavera de 1893, el manuscrito fue leído en los círculos locales de la juventud marxista. Lenin se proponía publicarlo en la revista liberal Rússkaia^Misl que se editaba en Moscú, pero la Redacción rechazó el artículo ``porque no coincidía con la orientación de la revista''. En una carta, del 30 de mayo de 1894, Lenin escribía al respecto: ``Hasta tuve la ingenuidad de enviar el artículo a Rússkaia Misl, donde, como es lógico, lo rechazaron: la cosa quedó totalmente clara para mí cuando leí, en el núm. 2 de dicha publicación, el artículo sobre Póstnikov escrito por 'nuestro conocido' adocenado liberal, el señor V. V. ¡Qué arte hay que tener para desfigurar un excelente material y disimular todos los hechos con frases!''
En el Instituto se conservan dos manuscritos del trabajo. El primero (su borrador) proviene del archivo personal de Lenin; el segundo contiene algunos agregados hechos por el autor en la trascripción definitiva, y había sido entregado por él a S. Mitskiévich, a quien se lo confiscó la policía durante el allanamiento del 3 de diciembre de 1894. Fue descubierto en 1923 en los archivos de la Cámara Judicial de Moscú y en esa fecha se publicó por primera vez en la recopilación titulada Para el 25« aniversario del I Congreso del Partido (1898--1923). En la presente edición, la obra se publica de acuerdo con el segundo manuscrito, corregido por el autor.
Los materiales básicos de este trabajo fueron utilizados por Lenin para el segundo capítulo de su libro El desarrollo del capitalismo en Rusia, escrito entre 1896 y 1899, y publicado en marzo de ese año. 13.
2~La estadística de los zemstvos era preparada por las instituciones correspondientes del zemstvo. Los departamentos estadísticos, direcciones y comisiones adjuntas al consejo del zemstvo del distrito o provincia efectuaban investigaciones estadísticas (censos por familia de las haciendas campesinas y de las industrias artesanales, determinación de la rentabilidad ^ de las tierras, revaluación de las tierras y propiedades gravadas por los impuestos del zemstvo, estudio de los presupuestos campesinos, etc.) y publicaban numerosos estudios y recopilaciones estadísticas por distrito y provincia, que contenían datos sumamente interesantes.
Lenin asignaba un gran valor a dicha estadística, y señaló que La estadística social en general avanzaría mucho si en Occidente se 525 conociera mejor la estadística de nuestros zemstvos.'' (Véase V. I. Lenin, ob. ctt., t.~V, ``El problema agrario y los críticos de Marx".) Asimismo criticó los métodos empleados para elaborar y agrupar los datos: ``Este es el aspecto más débil de nuestra estadística de los zemstvos, que es magnífica por el cuidado y el detalle con que está hecha" (id., t.~XX, ``Las tareas de la estadística de los zemstvos''). Los estadísticos de los zemstvos, muchos d« ellos populistas, solían interpretar en forma tendenciosa los materiales: las sustanciales diferencias y características de los diversos agrupamientos de campesinos, formados en el curso del desarrollo del capitalismo, quedaban ocultas tras las columnas de cifras.
Lenin estudió, verificó y elaboró esos datos estadísticos: hizo sus propios cálculos, preparó resúmenes y tablas, y sometió a un análisis marxista, científico, la clasificación de los datos obtenidos sobre las haciendas campesinas y las industrias artesanales. Aprovechó ese rico material para poner al descubierto los ficticios esquemas populistas y revelar el panorama real del desarrollo económico de Rusia. Todos los datos fueron ampliamente utilizados por él en sus trabajos, particularmente en su libre El desarrollo del capitalismo en Rusia (a propósito de la estadística de los zemstvos véase su trabajo ya citado Las tareas de la estadística de los zemstvos). 17.
3~Comunidad (rural) en Rusia: forma de usufructo colectivo de la tierra por los campesinos, que se caracterizaba por una rotación obligatoria de los cultivos y por la indivisibilidad de los bosques y los prados. Los rasgos principales de la comunidad rural rusa eran la caución solidaria ( responsabilidad colectiva obligatoria de los campesinos de efectuar los pagos completos en la fecha fijada y de cumplir con los tributos de todo tipo en beneficio del Estado y los terratenientes), la redistribución sistemática de la tierra, sin derecho a rechazar la parcela otorgada, y la prohibición de comprarla y venderla.
La comunidad rural rusa era conocida desde tiempos antiguos. En el curso del desarrollo histórico se fue convirtiendo paulatinamente en uno de los pilares del feudalismo. Los terratenientes y el gobierno zarista la aprovechaban para intensificar la opresión feudal sobre el pueblo y obligarlo a pagar las cuotas de rescate y los tributos. Lenin decía que la comunidad ``no salva al campesino de convertirse en un proletario, en realidad, sirve de barrera medieval que separa a los campesinos, quienes están como encadenados a pequeñas asociaciones y a categorías que han perdido toda `razón de ser'~" (ob. cit., t. XV, ``El problema agrario en Rusia a fines del siglo XIX'').
La comunidad fue un problema que suscitó apasionados debates y constituyó el tema de una frondosa literatura económica. Los populistas veían en ella la garantía para una vía particular de desarrollo de Rusia hacia el socialismo, y por eso le dedicaban preferente atención. ^Mediante una selección tendenciosa y falaz de los datos, operando con ``cifras promedio'', trataban de demostrar que los campesinos de las comunidades rurales gozaban de una singular ``estabilidad'', que la comunidad los protegía contra la penetración de las relaciones capitalistas, y los ``salvaba'' de la 526 ruina y de la diferenciación de clases. Ya en la década del 80 del siglo xa, J. Plejánov había demostrado la inconsistencia de las ilusiones populistas sobre el ``socialismo comunitario'', y en la del 90 Lenin refutó definitivamente estas teorías. Mediante abundantes ejemplos concretos y datos estadísticos demostró cómo se desarrollaban en el campo ruso las relaciones capitalistas y cómo el capital, al penetrar en la comunidad rural patriarcal, dividía al campesinado en clases antagónicas: los kulaks y los campesinos pobres.
En 1906, Stolipin, ministro del zar, promulgó un decreto en beneficio de los kulaks, según el cual se autorizaba a los campesinos a abandonar la comunidad y vender su nadiel. En nueve años desde la fecha en que comenzó a regir la ley, que sirvió de base a la abolición oficial del sistema comunal en el campo e intensificó la diferenciación de los campesinos, abandonaron las comunidades más de dos millones de familias campesinas. 23.
4~Varones registrados en el censo: población masculina de la Rusia del régimen de servidumbre que estaba sujeta a un impuesto per capita (especialmente los campesinos y la clase media urbana); con ese objeto se hacía su recuento en censos especiales (los llamados ``registros''). Estos ``registros'' se efectuaron en Rusia a partir de 1718. El décimo y último se llevó a cabo entre 1857 y 1859. De acuerdo con los registrados en esos censos, en varias zonas se efectuaban las redistribuciones de tierra dentro de las comunidades rurales. 24.
5~La Reforma campesina de 1861, por la que se abolió el régimen de servidumbre en Rusia, fue implantada por el gobierno zarista en beneficio de los terratenientes feudales. La Reforma fue impuesta por el desarrollo económico del país y la creciente amplitud del movimiento campesino contra la explotación feudal. Por su forma, la ``Reforma campesina" era feudal, pero la fuerza del desarrollo económico, que impulsaba el país hacia el capitalismo, llenó la forma feudal de un contenido capitalista, y ``ese contenido era tanto más evidente cuanto menos fueron recortadas las tierras de los campesinos, cuanto más completamente se las separó de las tierras de los terratenientes, cuanto más bajo era el tributo que tenían que pagar a los señores feudales''. (Véase V. I. Lenta, ob. ctt., t. XVII, ``La `Reforma campesina' y la revolución proletario-campesina".) La ``Reforma'' fue un paso adelante en el camino de la trasformación de Rusia en una monarquía burguesa. El 19 de febrero de 1861 el zar Alejandro II firmó el Manifiesto y el ``Decreto'' sobre los campesinos emancipados de la dependencia feudal; en total se ``liberó'' a 22.500.000 campesinos, siervos de terratenientes; no obstante, estos últimos siguieron usufructuando la propiedad de la tierra. Se decretó que las tierras de los campesinos eran propiedad del terrateniente; aquéllos podían recibir un nadiel cuyas dimensiones fijaba la ley (y además debían contar con el consentimiento del terrateniente) por medio del rescate, que pagaban al gobierno zarista, el que a su vez abonaba al terrateniente una suma convenida. Según cálculos aproximados, después de la Reforma los nobles tenían 71.500.000 desiatinas de tierras, y los campesinos 33.700.000. 527 Gracias á la Reforma, los terratenientes se adjudicaron más de 1/5, y hasta 2/5, de las tierras de los campesinos.
La Reforma debilitó el antiguo sistema económico de prestación personal, pero no lo suprimió. Los terratenientes se^ quedaron con los mejores sectores de los nadiel de los campesinos ``(tierras recortadas'', bosques, prados, abrevaderos, campos de pastoreo, etc.), sin los cuales los campesinos no podían dedicarse a una actividad agropecuaria independiente. Hasta que se implantó el sistema de rescate de Jos nadiel, se consideraba a los campesinos ``temporalmente dependientes" del terrateniente, a quien debían rendir tributos y prestaciones personales. El rescate de los nadiel, que acreditaba su propiedad, era una verdadera expoliación por parte de los terratenientes y el gobierno zarista, que les había concedido una prórroga de 49 años para pagar esa deuda, al 6 por ciento de interés anual. Las moras por falta de pago del rescate aumentaban año tras año. Sólo los campesinos que habían dependido de los terratenientes, pagaron al gobierno, en concepto de rescate, 1.900 millones de rublos, mientras que la tasación de esas tierras en el mercado no pasaba de 544 millones. En la práctica, los campesinos fueron obligados a pagar por sus tierras cientos de millones de rublos, lo que arruinó sus haciendas y provocó su empobrecimiento en masa.
Los demócratas revolucionarios, en primer término N. Chemishevski, criticaron la ``Reforma'' de 1861 por su carácter feudal.
Lenin la calificó como el primer acto de violencia masiva contra el campesinado, en beneficio del capitalismo naciente en la agricultura, que ``desbrozaba el campo" al capitalismo.
Sobre la Reforma de 1861 véase el artículo de F. Engels El íocialiimo en Alemania y los trabajos de Lenin El cincuentenario de la caída del régimen de servidumbre, A propósito de un aniversario y La `` Reforma campesina" \¡ la revolución proletario-campesina (ob. cu., tomo XVII). 42.
6~Rússkaia Misl ``(El pensamiento ruso''): revista mensual de orientación liberal populista que se publicó en Moscú desde 1880. En la década del 90, durante la polémica de los marxistas con los liberales populistas, la Redacción mantuvo su posición, pero en algunas oportunidades publicó artículos marxistas. En la sección literaria aparecían trabajos de escritores progresistas, como M. Gorki, V. Korolenko, D. Mamin-Sibiriak, G. Uspenski, A. Chéjov y otros.
Después de la revolución de 1905, se convirtió en publicación oficial del ala derecha del partido kadete y apareció bajo la dirección de P. Struve. Fue clausurada a mediados de 1918. 63.
7~Viéstnik Evropi ``(El heraldo de Europa''): revista mensual de historia, política y literatura, de orientación liberal burguesa, que se publicó en Petersburgo desde 1866 hasta 1918; dio cabida en sus páginas a artículos contra los marxistas revolucionarios. 72.
8~El trabajo de Lenin El llamado problema de los mercados fue escrito en P«tersburgo, en el otoño de 1893. Sus tesis fundamentales fueron expues- 528 tas por primera vez por el autor en una reunión del círculo denominada de ``viejos'' marxistas, durante un debate en tomo de la disertación de G. Krasin sobre el tema ``El problema de los mercados''. A Juzgar por los recuerdos de los asistentes a la reunión, k intervención de Lenin causó enorme impresión. N. Krúpskaia escribió al respecto: ``El marxista recién llegado abordó el problema de los mercados en la forma más concreta, lo vinculó con los intereses de las masas y lo que máj impresionó en su enfoque fue la aplicación viva del marxismo, que toma los fenómenos en su ambiente concreto y a través de su desarrollo''.
En dicha intervención, y en el informe que escribió más tarde con el título que lleva el trabajo incluido en el presente tomo, Lenin señaló los errores de Krasin, quien consideraba condición indispensable de la producción capitalista la existencia de mercados externos y negaba la vinculación entre las dos subdivisiones de la producción social. Al mismo tiempo, criticó con severidad la concepción de los liberales populistas eon respecto al futuro del capitalismo en Rusia, así como los puntos de vista de los representantes del "marxismo legal'', que recién había surgido.
El trabajo de Lenin se difundió entre los círculos socialdemócratas de Petersburgo y otras ciudades, y se convirtió en una poderosa arma en la lucha contra el populismo y el ``marxismo legal''. Las conclusiones fundamentales fueron desarrolladas más tarde en el libro El desarrollo del capitalismo en Rusia.
El manuscrito, que se había dado por perdido, no llegó al Instituto de Marxismo Leninismo hasta 1937, y se publicó por primera vez ese mismo año en el núm. 21 de la revista Bolchevik. 83.
9~El libro Quiénes son los ``amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas fue escrito en 1894 (la primera parte fue terminada en abril, la segunda y la tercera durante el verano). Lenin empezó a preparar la obra en Samara, entre 1892 y 1893. En el círculo de marxistas de esa ciudad hizo varias disertaciones en las que censuraba con vigor a los enemigos del marxismo, los populistas liberales V. V. (Vorontsov), Mijailovski, luzhakov, Krivenko; esas disertaciones sirvieron de material preparatorio para esta obra.
En el otoño de 1894 leyó su trabajo en el círculo marxista de Petersburgo. "Recuerdo qué profunda impresión causó a todos este libro, que planteaba con extraordinaria claridad el objetivo de la lucha--- escribió N. Krúpskaia en sus recuerdos---; la copia hecha a hectógrafo y sin firma circuló más tarde de mano en mano: los llamábamos 'cuadernos amarillos'. Fueron leídos por muchas personas y no cabe duda de que ejercieron enorme influencia en la juventud marxista de la época".
La obra fue editada por partes. La primera se imprimió en hectógrafo en Petersburgo (junio de 1894) y se distribuyó ilegalmente en esa y otras ciudades. En julio del mismo año apareció la segunda edición de la primera parte, impresa en igual forma. Alrededor de cien ejemplares de la primera y la segunda partes fueron impresos por A. Ganshin en agosto, en Gorki (provincia de Vladímir), y en Moscú en setiembre. Ese mismo mes A. Vanéiev imprimió en Petersbuígo, también en 529 hectógrafo, cincuenta ejemplares más de la primera parte (era la cuarta edición) y aproximadamente la misma cantidad de la tercera. Esa, edición llevaba en la tana la siguiente observación: "Edición de un grupo de socialdemócratas Je la provincia'', con el objeto de no llamar la atención de la censura. Las organizaciones locales multiplicaron los ejemplares de la obra por diversos medios: las copiaron a mano, a máquina, etc. Ese mismo año un grupo socialdemócrata de la provincia de Chernígov, distrito de Borzonsk, la publicó en hectógrafo. Los ejemplares de esa edición fueron distribuidos en Chernígov, Kíev y Petersburgo. A fines He 1894 Ja obra llegó a Vilno, en 1895 a Penza, y aproximadamente en esa misma época también a Vladímir. En 1895--1896 circulaba entre los estudiantes marxistas de Tomsk, en Rostov del Don, Poltava y otras ciudades.
El libro era bien conocido por el grupo ``Emancipación del Trabajo" y otras organizaciones socialdemócratas rusas en el extranjero. En 1923 se encontró una copia hectofrafiada en el archivo socialdemócrata de Berlín, y casi en la misma época, en la Biblioteca Pública SaltikovSchedrín <le Leningrado. En la primera, segunda y tercera edición en ruso de las Obras este trabajo fue tomado de la edición hectografiada.
En 1936 el Instituto de Marxismo Leninismo recibió un nuevo ejemplar de la edición de 1894 con un sinnúmero de correcciones de redacción, evidentemente hechas por Lenin cuando preparó la edición para que se publicara en el exterior. Todas esas correcciones fueron respetadas en la 4» edición. De acuerdo con el ejemplar autorizado, las comillas fueron sustituidas por bastardillas, y varios agregados, que en el texto aparecían entre paréntesis, se trasladaron como llamadas al pie de página. También se incorporó la explicación del autor al cuadro (apéndice al libro I), omitida en las ediciones precedentes.
En la presente edición, la primera y tercera partes de la obra se publican de acuerdo con la misma fuente que en la anterior. La segunda parte aún no ha sido hallada. 139.
10~Rússkoie Bogatstvo ``(La riqueza rusa''), revista mensual que se publicó en Petersburgo desde 1876 hasta mediados de 1918. A partir de la década del 90 se convirtió en el vocero de los populistas liberales y fue dirigida por S. Krivenko y N. Mijailovski. Postulaba una política de conciliación con el gobierno zarista y combatía encarnizadamente el marxismo y a los marxistas rusos. En su sección literaria se publicaron artículos de escritores progresistas: V. Veresáiev, V. Garshin, M. Gorki, V. Korolenko, A. Kuprin, D. Mamin-Sibiriak, G. Uspenski, etc. Desde 1906 fue órgano del partido semikadete de los enesistas ``(socialistas populares''). En 1893 inició una campaña contra los socialdemócratas rusos, desvirtuando y falsificando el marxismo. La revista se apoyaba en los revisionistas de Europa occidental y nucleaba en su derredor a escritores que, más tarde, fueron destacados militantes del partido eserista, de los ``socialistas-populares'' y los grupos trudoviqúes que actuaban en las Dumas del Estado. 143.
530 11~Marx se refiere a Contribución a la critica de la filosofía del derecho de Hegel, trabajo que escribió en Kreiznach en el verano de 1843. En el Instituto de Marxismo Leninismo, adjunto al CC del PCUS se conserva el manuscrito inconcluso de esa obra, que contiene un exhaustivo análisis crítico de los §§ 261--313 de Principios de la filosofía del derecho, de Hegel. Marx se proponía preparar y publicar su extenso trabajo inmediatamente después de que la Introducción al mismo apareciera en la revista Deutsch-Franzosische Jahrbücher en 1844, pero no pudo hacerlo. El manuscrito fue publicado por el Instituto por primera vez en 1927, en su idioma original. 148.
12~El contrato social: una de las obras fundamentales de Jean-Jacques Rousseau. Fue publicada en Amsterdam en 1762; se tradujo al ruso en 1906. Su idea básica es la de que todo régimen social debe ser el resultado de un libre acuerdo, de un contrato entre los seres humanos. La teoría del ``contrato social'', formulada en vísperas de la revolución burguesa del siglo xvín en Francia, es idealista en su esencia, a pesar de lo cual desempeñó un papel revolucionario. Expresaba la demanda de igualdad burguesa y reclamaba la abolición de los privilegios de los estamentos feudales y el establecimiento de la república burguesa. 149.
13~Marx escribió esta carta a la Redacción de Otiéchestviennie Zapiski a fines de 1877, a raíz de la publicación del artículo de Mijailovski `` Carlos Marx enjuiciado por 1. Zhukovski''. Después de la muerte de Marx, Engels copió la carta y la remitió a Rusia; según sus palabras, ``circuló durante mucho tiempo en Rusia en copias manuscritas del original francés, y por último se publicó traducida al ruso en Viéstnik Naródnoi Voli, núm. 5, 1886, Ginebra, y más tarde, también en Rusia. Como todo lo que escribió Marx, esa carta despertó vivo interés en los círculos rusos''. La carta fue publicada por primera vez en Rusia en la revista lurídicheski Viéstnik, núm. 10, 1«88. (Véase C. Marx y F. Engels, Correspondencia, Bs. Aires, Ed. Cartago, 1957, págs. 236--238.) 156.
14~Se alude aquí a la obra Ideología alemana, escrita por Marx y Engels en 1845--1846. El manuscrito, integrado por cerca de 800 páginas impresas, constaba de dos volúmenes, el primero de los cuales estaba dedicado en lo fundamental a la elaboración de las tesis básicas del materialismo histórico y a la crítica de las concepciones filosóficas de Ludwig Feuerbach, B. Bauer y M. Stirner, y el segundo a la crítica de las ideas de varios representantes del ``verdadero socialismo".
En 1846--1847, Marx y Engels intentaron repetidamente hallar en Alemania un editor de su obra, pero, ya sea debido a las trabas policiales o a la negativa de los editores, partidarios de las tendencias que Marx y Engels combatían, no lograron publicarla. Mientras vivieron ambos sólo se publicó un capítulo, el IV del tomo II, en la revista Das Westphalische Dampfboot ``(El buque de Westfalia''), núms. de agosto y setiembre de 1847. El manuscrito permaneció durante varias décadas en los archivos de la socialdemocracia alemána. Fue publicado por 531 primera vez íntegramente en alemán, en 1932, por el Instituto de Marxismo Leninismo: la traducción rusa apareció en 1933. 157.
15~Organización gentilicia de la sociedad: régimen de la comunidad primitiva o primera formación económicosocial en la historia de la humanidad. El régimen gentilicio comenzó a surgir cuando el tipo de hombre actual estuvo plenamente formado. La comunidad gentilicia era una colectividad unida por lazos de sangre y vinculada además por intereses económicos y sociales. El régimen gentilicio atravesó dos etapas de desarrollo, el matriarcado y el patriarcado. El patriarcado terminó cuando la sociedad primitiva se trasformó en sociedad de clases y surgió el Estado. Las relaciones de producción se basaban en la propiedad social sobre los medios de producción y en la distribución igualitaria de los productos. En lo fundamental, ello correspondía al bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y a su carácter en ese período. Las herramientas de piedra, y luego el arco y la flecha, excluían la posibilidad de combatir individualmente contra las fuerzas naturales y los animales salvajes.
Véase sobre el régimen de la comunidad primitiva la obra de F. Engels El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. 161.
16~Sistema de los ``pomestie'': sistema especial de propiedad agraria feudal que apareció y se afianzó en Rusia en el siglo xv, y particularmente en el xvi. Tuvo nexos estrechos con la formación del Estado y el ejército centralizados. La tierra de los ``pomestie'' pertenecía al soberano feudal y el gobierno la repartía a las personas que tenían cargos en el ejército o en la Corte; las dimensiones de los terrenos adjudicados correspondían a la importancia del cargo. A diferencia de la ``vótchina'', que constituía una propiedad total y hereditaria del boyardo, los ``pomestie'' constituían una propiedad condicional y transitoria del noble que desempeñaba un cargo.
Desde mediados del siglo xvi, también los ``pomestie'' se fueron trasformando gradualmente en propiedad hereditaria. En el siglo xvn la diferencia entre las dos formas mencionadas de propiedad agraria feudal desaparecieron y los derechos de sus beneficiarios se igualaron. Después del decreto de Pedro I que establecía el carácter hereditario de los ``pomestie'', éstos se convirtieron definitivamente en propiedad privada de la nobleza rural. El término ``pomestie'' siguió usándose en Rusia durante toda la época del feudalismo. 163.
17~I~Internacional: Asociación Internacional de los Trabajadores: primer organismo internacional del proletariado, fundado por Marx en 1864 en la asamblea internacional obrera convocada en Londres por los obreros ingleses y franceses. La creación de la I Internacional fue el resultado de la esforzada lucha por crear un partido revolucionario de la clase obrera, que Marx y Engels mantuvieron a lo largo de muchos años. Como lo señaló Lenin, la I~Internacional ``sentó los fundamentos de la lucha proletaria, internacional, por el socialismo''. (Véase V. I. Lenin, oh. cit., t.~XX, ``La Tercera Internacional y su lugar en la historia".)
Ejercía la dirección de la I Internacional el Consejo General, del 532 que Marx fue miembro permanente; rodeado por los miembros con más conciencia de clase del Consejo (F. Lessner, E. Dupont, H. Jung y otros), Marx combatió las influencias pequeñoburguesas y las tendencias sectarias que predominaban en aquella época en el movimiento obrero (el tradeunionismo en Inglaterra, el prodhounismo y el anarquismo en los países latinos). La I Internacional dirigió la lucha política y económica de la clase obrera de diferentes países y consolidó su solidaridad internacional. Desempeñó un papel de enorme trascendencia en la difusión del marxismo, en la unión del socialismo con el movimiento obrero.
Derrotada la Comuna de París, la clase obrera se vio ante la tarea de crear partidos nacionales de masas, basados en los principios sustentados por la I Internacional. "Teniendo en cuenta la situación europea ---escribía Marx en 1873---considero indudable la conveniencia de diferir transitoriamente la organización formal de la Internacional''. La I Internacional fue disuelta oficialmente en 1876, en la Conferencia de Filadelfia. 166.
18~Nóvoíe Vremia ``(Tiempo nuevo''): diario que se publicó en Petersburgo de 1868 a 1917; perteneció a diferentes editores y cambió repetidas veces su orientación política. En un comienzo, fue moderadamente liberal; desde 1876 se trasformó en vocero de la nobleza reaccionaria y la burocracia oficialista; a partir de 1905 pasó a ser el portavoz de las centurias negras. Después de la revolución democráticoburguesa de febrero apoyó incondicionalmente la política contrarrevolucionaria del gobierno provisional burgués y se unió a la furiosa persecución contra los bolcheviques. El Comité Militar Revolucionario, adjunto al Soviet de Petrogrado, lo clausuró el 6 de octubre (8 de noviembre) de 1917. Lenin calificó a Novóte Vremia de modelo de prensa venal.
V.~Burenin en el artículo "Ensayos críticos'', publicado el 4 de febrero de 1894, elogió a Mijailovski por combatir a los marxistas. 169.
19~Tríada (del griego trías): en filosofía, fórmula del desarrollo en tres etapas. Esa idea fue formulada por primera vez por los filósofos neoplatónicos griegos, particularmente por Proclo. Los filósofos idealistas alemanes Fichte y Schelling también la sostuvieron, pero esta idea alcanzó su desarrollo más completo en la filosofía idealista de Hegel, quien consideraba que todo proceso de desarrollo pasa por tres etapas: tesis, antítesis y síntesis. La segunda etapa es la negación de la primera, que se trasforma en su opuesto por transición a la segunda etapa. La tercera es la negación de la segunda, es decir, la negación de la negación, en esencia, un retorno a la forma inicial, pero enriquecida por un nuevo contenido y en un nuevo y más alto nivel. La tríada de Hegel es un esquema dentro del cual se ubicó artificialmente la realidad. La construcción arbitraria de ese esquema deformaba' el desarrollo real de la naturaleza y la sociedad. Marx, Engels y Lenin, que tenían una elevada opinión de los elementos racionales de la dialéctica hegeliana, relaboraron en forma crítica su método dialéctico y crearon la dialéctica materialista, que refleja las leyes más generales del desarrollo del mundo objetivo y del pensamiento humano. 174.
533 20~Otiéchestoiennie Zapiski (``Anales patrios''): revista literaria y política, comenzó a publicarse en San Petersburgo en 1820. A partir de 1839 fue la publicación mejor y más progresista de su tiempo. Colaboraron en ella V. Bielinski, A. Herzen, T. Granovski, N. Ogariov y otros. En 1846, a consecuencia de la separación de Bielinski del cuerpo de Redacción, la revista comenzó a decaer. En 1868 asumieron la dirección N. Nekrásov y M. Saltikov-Schedrín, con lo cual se inició un período de ascenso en la publicación, que agrupó en su derredor a los intelectuales democráticos revolucionarios de Rusia. En 1877, después de la muerte de Nekrásov, los populistas ejercieron gran influencia en la revista.
Fue constantemente perseguida por la censura, y en abril de 1894 el gobierno zarista la clausuró. 185.
21~Se trata de las siguientes premisas, que formularon Marx y Engels en el Manifiesto Comunista:
``Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo.
``No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos.'' (Véase C. Marx y F. Engels, "Manifiesto del Partido Comunista'', Obras escogidas, ed. cit., págs. 22--23.) 188.
22~``Emancipación del Trabajo": primer grupo marxista ruso, que J. Plejánov fundó en 1883 en Ginebra; también formaban parte del grupo P. Axelrod, L. Deich, V. Zasúlich y V. Ignátov.
``Emancipación del Trabajo" contribuyó con su eficaz labor a difundir el marxismo en Rusia. Tradujo al ruso, editó en el extranjero y distribuyó en Rusia las obras de los fundadores del marxismo: Manifiesto del Partido Comunista, de Marx y Engels, Trabajo asalariado y capital, de Marx, Del socialismo utópico al socialismo científico, de Engels y otras. Plejánov y su grupo debilitaron seriamente la posición del populismo. Plejánov escribió en 1883 y 1885 respectivamente dos proyectos de programa para los socialdemócratas rusos, que fueron publicados luego por su grupo y constituyeron un paso importante en la preparación y fundación del partido socialdemócrata de Rusia. Las obras de Plejánov: El socialismo y la lucha política (1883), Nuestras discrepancias (1885) y Ensayo sobre él desarrollo de la concepción monista de la historia (1895) tuvieron gran trascendencia en la difusión de las ideas marxistas en Rusia. Pero, por otra parte, "Emancipación del Trabajo" cometió serios errores; sus integrantes conservaron vestigios de ideas populistas, subestimaron la capacidad revolucionaria del campesinado y sobrestimaron el papel de la burguesía liberal. Dichos errores fueron el germen de las futuras concepciones mencheviques de Plejánov y otros miembros del grupo, que no tuvo vínculos concretos con el movimiento obrero. Lenin señaló que "el grupo 'Emancipación del Trabajo' se limitó a dar fundamentos teóricos a la socialdemocracia y a dar el primer paso hacia el movimiento obrero" (véase oh. cit., t. XX. "La lucha ideológica en el movimiento obrero'').
534En el II Congreso del POSDR (agosto de 1003), el grupo anuncia su disolución. 204.
23~Naródnaia Volia ``(La Voluntad del Pueblo''): organización política secreta de ideas populistas y métodos terroristas, se fundó en agosto de 1879, como consecuencia de la división de ``Zemlia i volia" (Tierra y libertad), una agrupación política clandestina. ``Naródnaia Volia" estaba encabezada por un Comité Ejecutivo, integrado por A. Zheliábov, A. Mijáilov, M. Frolenko, N. Morósov, V. Figner, S. Peróvskaia, A. Kviatkovski y otros; su objetivo inmediato era el derrocamiento de la autocracia zarista. El programa de ``Naródnaia Volia" contenía la demanda de ``un cuerpo permanente representativo del pueblo'', elegido por sufragio universal, libertades democráticas, entrega de la tierra al pueblo y elaboración de las medidas necesarias para poner las fábricas en manos de los obreros. Sin embargo, esta organización no supo encontrar el camino hacia las grandes masas y optó por la conjura política y el terrorismo individual; la lucha terrorista de ``Naródnaia Volia" no contó con el apovc del movimiento revolucionario de masas y permitió al gobierno aniquilar la organización, haciéndola víctima de una brutal represión, provocaciones y sentencias de muerte.
Después de 1881, ``Naródnaia Volia" se disgregó; las reiteradas tentativas de revivirla durante la década del 80 fueron vanas; por ejemplo, en 1886 se formó un grupo terrorista dirigido por A. Uliánov (hermano de Lento) y P. Sheviriov; cuando fracasó su plan de asesinar a Alejandro III, el grupo fue descubierto y sus integrantes más activos fueron ejecutados.
Lenin critico el programa erróneo y utópico de ``Naródnaia Volia'', pero se refirió con gran respeto a la lucha abnegada de sus componentes contra el zarismo. En su trabajo Protesta de los socialdemócratas de Rusia, escrito en 1899, señaló que ``los militantes de la vieja 'Naródnaia Volia' supieron desempeñar un importante papel en la historia rusa, a pesar de que sólo escasas capas sociales apoyaban a unos pocos héroes, y a pesar de que el movimiento tenía por bandera una teoría que distaba de ser revolucionaria" (véase V. I. Lenin, ob. cit., t. IV). 208.
24~Los datos referentes a cortos distritos mencionados por Lenin figuraban en la segunda parte de Quiénes son los amigos del pueblo, que no ha sido hallada. El problema de la diferenciación del campesinado es objeto de un estudio especial en su obra El desarrollo del capitalismo en Rusia, particularmente en el segundo capítulo. 239.
25~Chetvertnte: nombre que se daba en la Rusia zarista a la categoría de campesinos ex siervos en tierras del Estado, descendientes de militares de bajo rango, que en los siglos xv a xvn poblaron las zonas fronterizas del Estado de Moscú. Como recompensa por su servicio de protección de las fronteras los pobladores (cosacos, fusileros y soldados) recibían en usufructo, temporario o a perpetuidad, pequeños lotes que se medían en chétvert (cuarto de desiatina). Al principio gozaron de ciertos privilegios, inclusive del derecho de tener siervos, pero mis tarde se los fue 535 equiparando a los campesinos. Por decreto de 1866 se les concedió el derecho de propiedad sobre la tierra que usufructuaban (tierra chetvertnáia). 243.
26~Land Büls de Gladstone: leyes agrarias, promulgadas por el gobierno liberal inglés de Gladstone en las décadas del 70 y el 80 del siglo jox. Con el propósito de atemperar la lucha entre los arrendatarios y los terratenientes (landlords) y asegurarse los votos de los primeros, el gobierno de Gladstone impuso algunas limitaciones sin importancia a los abusos de los landlords que desalojaban en masa a los arrendatarios; asimismo, el gobierno prometió solucionar el problema de los pagos de arrendamientos atrasados, crear tribunales agrarios especiales para fijar un monto ``equitativo'' de arriendos, etc. Los Land Büls de Gladstone fueron una expresión típica de la demagogia social de la burguesía liberal. 274.
27~Seguro obrero de Bismarck: seguro social obrero por accidente, enfermedad, invalidez o vejez, adoptado en Alemania en la década del 80 del siglo xix. Beneficiaba sólo a un sector de los obreros, además de que 2/3 de los fondos se formaban con aportes de los propios obreros y sólo 1/3 con los aportes patronales. La feroz ley de represión contra lo» socialistas, promulgada por Bismarck, no consiguió destruir el movimiento obrero, por lo cual el gobierno intentó lograr su objetivo concediendo a los trabajadores insignificantes beneficios. Como hemos visto, tampoco así pudo alcanzar su finalidad. 274.
28~Nedielia ``(La semana''): periódico literario y político de orientación liberal populista; apareció en Petersburgo de 1866 a 1901. Se oponía a la lucha contra el absolutismo y preconizaba la llamada teoría de ``las cuestiones menores'', es decir, exhortaba a los intelectuales a abandonar la lucha revolucionaria y dedicarse a ``difundir la cultura''. 279.
29~Se refiere al socialismo utópico francés, una de las corrientes ideológicas más importantes de la época, muy difundida a principios del siglo xra. La base ecouómicosocial a la que el socialismo utópico francés debo su origen era la creciente explotación de las masas trabajadoras y la aparición de contradicciones inconciliables entre el proletariado y la burguesía. Saint-Simon y Fourier fueron los representantes más destacados del socialismo utópico francés y sus obras se hicieron célebres, tanto en Francia como en otros países. Sin embargo, los teóricos de esa corriente no pudieron descubrir la esencia de las relaciones capitalistas y de la explotación capitalista, ni llegaron a desentrañar la contradicción fundamental del modo de producción capitalista. Fundamentaban la necesidad de la reorganización socialista de la sociedad en ideales políticos y sociales utópicos, pues sostenían que inevitablemente la razón debía imponerse a la ignorancia y la verdad a la mentira. La inmadurez de sus ideas puede ser explicada por las condiciones sociales de la época, por el insuficiente desarrollo de la gran industria capitalista y del proletariado industrial. Un estudio exhaustivo del socialismo francés, puede 536 verse en las obras de Eiigels Anti-Dühring y Del socialismo utópico al socialismo científico. Leniu consideró la doctrina de los socialistas utópicos franceses, en conexión con las doctrinas revolucionarias francesas en general, como una de las fuentes del marxismo.
Los demócratas revolucionarios rusos A. Herzen, V. Bielinski, N. Chemishevski y N. Dobroliúbov, aceptaban las ideas de los enciclopedistas franceses, pero diferían de los representantes de muchas corrientes del socialismo utópico de Europa occidental, porque sostenían la idea de la lucha de masas para derrocar a la autocracia, la idea de una revolución campesina. No obstante, su error consistía en suponer que el camino hacia el socialismo pasaba por la comunidad rural semifeudal. Debido al escaso desarrollo económico de Rusia, los demócratas revolucionarios, encabezados por Chemishevski, no pudieron descubrir el papel decisivo de la clase obrera en la construcción de la sociedad socialista. 279.
30~Los bakuninistas y los rebeldes: partidarios de M. Bakunin (1814--1876), ideólogo del anarquismo y enemigo encarnizado del marxismo y del socialismo científico. Los bakuninistas combatieron tenazmente la teoría y la táctica marxistas del movimiento obrero. La tesis fundamental del bakuninismo era la negación de todo tipo de Estado, incluido el de la dictadura del proletariado, lo que equivale a no comprender el papel histórico del proletariado. Bakunin formuló la teoría de la ``igualación'' de las clases, de una sociedad integrada por una unión de ``libres asociaciones" desde la base. Era opinión de los bakuninistas que una asociación revolucionaria secreta, compuesta por ``destacadas'' personalidades, debía dirigir las rebeliones populares que se iniciarían inmediatamente, ya que los partidarios de Bakunin suponían que el campesinado ruso sólo esperaba una señal para iniciar la rebelión. Esa táctica conspiratíva, de rebeliones extemporáneas y terrorismo, era aventurera y estaba en pugna con la doctrina marxista sobre la insurrección. El bakuninismo se asemejaba al proudhonismo, la corriente pequeñoburguesa que reflejaba la ideología del pequeño propietario arruinado. Uno de los representantes del bakuninismo en Rusia fue S. Necháiev, vinculado estrechamente con Bakunin, quien vivía en el exterior. Los bakuninistas expusieron el programa de una sociedad conspiratíva en el Catecismo revolucionario. En 1869, Necháiev trató de crear en Rusia una asociación de este tipo, denominada ``Naródnaia Rasprava'', pero sólo logró organizar algunos círculos en Moscú, rápidamente descubiertos por la policía y destruidos en diciembre de 1869. El bakuninismo fue una de las fuentes ideológicas del populismo.
Marx y Engels condenaron severamente la teoría y la táctica de los bakuninistas. Lenin calificó esa corriente como ``la concepción del pequeño burgués que no tiene esperanza de salvarse''. (Véase ob. cti., t. XVIII, "En memoria de Herzen".)
Sobre Bakunin y sus partidarios pueden consultarse las siguientes obras: C. Marx y F. Engels, La Alianza de la democracia socialista y la Asociación Internacional de los Trabajadores (1873); F. Engels, Los bakwrinistas en acción (1873); Literatura de emigrados (1875); V. I. 537 Lenin, Sobre el gobierno provisional revolucionarlo (1905), ob. cu., t. VIII. 280.
31~Zemski Sabor ``(Asamblea general de los zemstvos''): institución representativa central de la época. Marx y Engels escribieron al respecto en 1873: ``En aquel entonces, se reclamaba en Rusia la convocatoria del Zemski Sobor. Unos lo reclamaban para solucionar las dificultades financieras, otros para terminar con la monarquía. Bakunin lo quería para demostrar la unidad de Rusia y consolidar el poder y la grandeza del zar".
Muchos revolucionarios rusos equiparaban la convocatoria del Zemski Sobor con el derrocamiento de la dinastía zarista. El partido socialdemócrata ruso, en uno de los puntos de su programa, exigía la convocatoria del Zemski Sobor como representación de todos los ciudadanos para elaborar una Constitución. 280.
32~Grupo socialista populista: fue formado por emigrados revolucionarios rusos, dirigido por N. Utin, A. Trusov y V. Barténeiev. Este grupo publicaba en Ginebra su revista, Naródnoíe Dielo ``(La causa del pueblo''). A principios de 1870, fundó la sección rusa de la Asociación Internacional de los Trabajadores; el 22 de marzo de ese año el Consejo General resolvió admitir a esa Sección en la Internacional. A pedido de la sección, Marx aceptó representarla en el Consejo General. ``Acepto complacido el honroso deber que me proponen: representarlos en el Consejo General" escribió el 24 de marzo de 1870 a los miembros del Comité de la sección rusa. Los integrantes de la sección rusa apoyaron a Marx en su lucha contra los anarquistas bakuninistas, difundieron las ideas revolucionarias de la I Internacional, hicieron cuanto estuvo a su alcance por consolidar los vínculos del movimiento revolucionario ruso con el de Europa occidental y la sección participó en los movimientos obreros de Suiza y Francia. Sin embargo, los miembros de la sección no eran marxistas consecuentes; sus concepciones conservaban aún muchos rasgos del utopismo populista, sobre todo en lo referente a la comunidad rural, a la que idealizaban como una ``gran conquista del pueblo ruso''. La sección no logró establecer un nexo estrecho con el movimiento revolucionario de Rusia, lo que en última instancia fue la causa principal de su disolución en 1872. 294.
33~Sotsial-Demokrat ``(El socialdeinócrata''): revista literaria y política, publicada por el grupo ``Emancipación del Trabajo" entre 1890 y 1892, en Ginebra y Londres; su contribución a la difusión de las ideas marxistas en Rusia fue considerable. Aparecieron en total cuatro volúmenes; los principales colaboradores de la revista fueron J. Plejánov, P. Axelrod y V. Zasúlich. 297.
34~Alude al partido ``Naródnoie Pravo" (El derecho del pueblo), agrupación ilegal de intelectuales democráticos, fundada en el verano de 1893, con la participación de antiguos miembros de ``Naródnaia Volia'', O. Aptekmán, A. Bogdanóvich, A. Guedeónovski, M. Natansón, N. Tiútchev 538 y otros. ``Naródnoie Pravo" se propuso unir todas las fuerzas de oposición para luchar por las reformas políticas; publicó dos documentos programáticos: Manifiesto y Un problema vital. En la primavera de 1894 el partido fue disuelto y aniquilado por el gobierno zarista. Véase el juicio de Lenin sobre la acción de ``Naródnoie Pravo" como partido político en el presente tomo, págs. 347--350, y en Tareas de los socialdemócratas rusos (ob. ctt., t. II). La mayoría de los miembros de ese partido ingresaron más tarde en el partido socialista revolucionario. 307.
35~Lenin escribió este trabajo en Petersburgo, a fines de 1894 y comienzos de 1895. Fue su primera obra editada en una imprenta legal; continúa en ella la crítica de las ideas populistas, iniciada en obras anteriores; analiza detalladamente los conceptos erróneos de los ``marxistas legales'', cuyo fondo liberal burgués fue el primero en denunciar. Ya en su trabajo El llamado problema de los mercados, aparecido en 1893, a la vez que había desenmascarado las concepciones de los populistas liberales, había criticado las del incipiente ``marxismo legal".
En el otoño de 1894 leyó en el círculo marxista de Petersburgo un trabajo en el que polemizaba con Struve y otros ``marxistas legales'', y que más tarde sirvió de base al Contenido económico del populismo, etc. En 1907 Lenin escribió lo siguiente a propósito de su disertación en el círculo marxista de Petersburgo: ``En este círculo leí un trabajo titulado: Reflejo del marxismo en la literatura burguesa. Como se ve por el título, la polémica con Struve fue entonces incomparablemente más áspera y definida (en cuanto a las conclusiones socialdemócratas), que en el artículo publicado en la primavera de 1895. El tono más suave de este último se debió en parte a la necesidad de tener en cuenta la censura y en parte a la 'alianza' con el marxismo legal para la lucha conjunta contra el populismo. Que el 'impulso hacia la izquierda' dado entonces al^señor Struve por los socialdemócratas de Petersburgo no fue del todo inútil, lo demuestra claramente el artículo del señor Struve de la recopilación que fue quemada (1895), y algunos de sus artículos en Novóte Slovo (1897)''. (Véase V. I. Lenin, ob. ctt., t. XIII, ``Prólogo a la recopilación En doce años".)
El presente trabajo se publicó (con la firma K. Tulin) en la recopilación Materiales para la caracterización de nuestro desarrollo económico, editada en abril de 1895, con una tirada de 2.000 ejemplares. El gobierno zarista prohibió su difusión y luego de mantener esa medida durante un año, la confiscó e hizo quemar. Sólo fue posible salvar 100 ejemplares, que se difundieron clandestinamente entre los socialdemócratas de Petersburgo y otras ciudades.
El artículo de Lenin fue el más combativo y el más agudo políticamente de la recopilación. El censor lo mencionó con especial detalle en su informe. Al destacar que los autores de la recopilación sostenían la doctrina de Marx sobre la marcha inexorable del proceso capitalista, el censor observaba que el artículo de K. Tulin contenía el programa . más completo y franco de los marxistas.
A fines de 1907, Lenin incluyó su trabajo en el primer tomo de la recopilación En doce a,ños, con el subtítulo Reflejo del marxismo en la 539 literatura burguesa. Este primer tomo fue publicado por la editorial ``Siernó'' ``(La simiente'') a mediados de noviembre de 1907 (en la portada figura 1908). De los tres tomos proyectados, sólo se consiguió publicar el primero y k primera parte del segundo. Además del trabajo mencionado integraban el primer tomo los siguientes escritos de Lenin: Tareas de los socialdemócratas rusos, Los perseguidores de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo, ¿Qué hacer?, Un paso adelante, dos pasos atrás, La campaña de los zemstuos y el plan de ``Iskra'' y Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática. El primer tomo de la recopilación fue confiscado al poco tiempo de aparecer, pero se logró salvar gran parte de la edición y el libro circuló en forma clandestina. 351.
36~Dictadura del corazón: expresión irónica empleada para designar la política de coqueteo con los liberales que aplicó durante un breve período el funcionario zarista Lorís-Mélikov. En 1880 fue designado director^de la ``Comisión Suprema de Control" destinada a combatir la ``sedición'', y más tarde ministro del Interior. Lorís-Mélikov intentó basar su política en promesas de ``concesiones'' a los liberales y en una cruel persecución de los revolucionarios. Esta política de maniobras, consecuencia de la situación revolucionaria que se produjo en 1879--1880, tendía a debilitar el movimiento revolucionario y atraer a la burguesía liberal opositora. Una vez aplacada la marea revolucionaria de ese período, el gobierno zarista abandonó la política de la ``dictadura del corazón" y se apresuró a publicar un manifiesto sobre la ``inviolabilidad'' de la autocracia. En abril de 1881 Lorís-Mélikov tuvo que dimitir. 370.
37~Regirungsrat prusiano ``(Consejero del Estado''): se trata del economist» alemán barón A. Haxthausen, quien visitó a Rusia en la década del 40 del siglo xix. Describió detalladamente la comunidad rural rusa, en la que veía un medio para consolidar el feudalismo, en su libro Estudio de las relaciones internas de la vida popular y particularmente de las instituciones rurales de Rusia. Cantó loas a la Rusia del zar Nicolás I, considerándola superior a Europa occidental, porque no padecía de la ``úlcera del proletariado''. Marx y Engels señalaron el carácter reaccionario de las conclusiones de Haxthausen, y sus opiniones también fueron severamente criticadas por A. Herzen y N. Chernishevski. 408.
38~Debido a la censura Lenin no podía hacer referencias directas a las obras marxistas, publicadas por el grupo ``Emancipación del Trabajo''. Remite al lector a la obra de V. V. (Vorontsov) Ensayos de economía teórica, en cuyas páginas 257--258 se cita un extenso pasaje del artículo de Plejánov ``Reseña del interior'', publicado en Sotsial-Demokrat. 411.
39~Moskovskie Viédomosti ``(Anales de Moscú''): decano de la prensa rusa, cuya publicación fue iniciada como pequeña hoja en 1756 por la Universidad de Moscú. A partir de 1863, fecha en que pasó a ser propiedad de M. Katkov siguió una línea monarco-nadonalista, convirtiéndose en vocero de los terratenientes y el clero más reaccionarioi y del gobierno 540 zarista. Por eso Lenin se refería con frecuencia a los artículos de Jl/oí- kovskte Viédomosti para hacer denuncias de tipo político y lo calificaba de "colaborador insustituible de la agitación revolucionaria''. Desde 19<)5 fue uno de los principales órganos periodísticos de las Centurias Negras. Siguió apareciendo hasta la Revolución de Octubre de 1917. 419.
40~Nauoraría: pequeño distrito territorial en la antigua República de Ate- ñas. Las naucrarias estaban unidas en filias. El cuerpo colegiado formado por los jefes de las naucrarias dirigía las finanzas del Estado ateniense. Cada naucraria debía construir, equipar y dotar una nave de guerra y proporcionar dos soldados de caballería para cubrir las necesidades militares del Estado. 436.
41~Programa de Gotha: se refiere al programa del partido socialdemócrata alemán, aprobado en 1875 en el Congreso de Gotha, donde se estableció la unidad de los dos partidos socialistas que hasta entonces habían existido separadamente: los eisenachianos (dirigidos por Bebel y Liebknecht e influidos ideológicamente por Marx y Engels) y los lassalleanos. El programa adolecía de eclecticismo y era oportunista, ya que los eisenachianos hicieron concesiones a los lassalleanos y aceptaron sus formulaciones en los problemas de mayor importancia. Marx y Engels criticaron en forma demoledora el proyecto del programa de Gotha, porque lo juzgaban un considerable retroceso, aun comparado con el programa de Eisenach de 1869. 459.
42~Skópschina: nombre dado en las regiones meridionales de Rusia a un tipo de arriendo en especie, con características propias de la servidumbre. El arrendatario entregaba al terrateniente la mitad, y a veces más, de la cosecha, tasada ``por gavilla''; además, solía completar el pago realizando diversos trabajos. 482.
43~Dárstvenniki (derivado de ``dar'', que en ruso significa dádiva): sector de campesinos, antiguos siervos de terratenientes que después de la Reforma de 1861 recibieron gratuitamente un lote minúsculo (sin pagar el rescate), equivalente a una cuarta parte del nadiel ``oficial'', fijado por ley. Ello ocurría cuando los campesinos concertaban un ``acuerdo'' especial con el terrateniente, que se quedaba con el resto de las tierras de nadiel, y de este modo mantenía a sus campesinos en la esclavitud económica aun después de abolido el régimen de servidumbre. 508.
[541] __ALPHA_LVL1__ ÍNDICE [542] ~ [543]PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN ARGENTINA ............ 7
PRÓLOGO .................................................. 11
1893
LOS NUEVOS CAMBIOS ECONÓMICOS EN LA VIDA CAMPESINA (A propósito del libro de V. E. Póstnikov La explotación
agrícola en el sur de Rusia.................................. 13
I....................................................... 17
II ...................................................... 21
III ...................................................... 39
IV ...................................................... 52
V ...................................................... 80
EL LLAMADO PROBLEMA DE LOS MERCADOS .............. 85
I..................................................... 89
II...................................................... 89
III..................................................... 94
IV..................................................... 99
V..................................................... 103
VI..................................................... 110
VII...................................................... 118
VIII ..................................................... 133
1894
QUIÉNES SON LOS ``AMIGOS DEL PUEBLO" Y CÓMO LUCHAN CONTRA LOS SOCIALDEMÓCRATAS. (Respuesta a los artículos ~
de Rússkoie Bogatstvo contra los marxistas) ................... 139
PARTE I ................................................. 141
De los editores........................................ 211
A propósito de esta edición ............................ 213
PARTE ni................................................. 215
Apéndice I ......................................... 319
Apéndice II ......................................... 326
Apéndice III ......................................... 344
EL CONTENIDO ECONÓMICO DEL POPULISMO Y SU CRITICA EN EL LIBRO DEL SEÑOR STRUVE (Reflejo del monismo en la literatura burguesa). A propósitp del libro de P. Struve, Notas 544 críticas acerca del desarrollo económico de Rusia. San Petersbur- go, 1894................................................. 351
Capítulo I. Comentarios a la Professíon de foi populista...... 358
Capítulo II. Crítica de la sociología populista................ 413
Capítulo III. Formulación de los problemas económicos por los populistas y por el señor Struve ................ 442
Capítulo IV. Cómo explica el señor Struve algunos rasgos de la economía de la Rusia posterior a la Reforma .... 468
I ...................................................... 470
II ...................................................... 497
III ...................................................... 503
IV ...................................................... 506
V ...................................................... 510
VI ...................................................... 517
NOTAS...................................................... 525
ILUSTRACIONES
Retrato de V. I. Lenin ........................................ 2/3
Retrato de V. I. Lenin 1890--1891 ............................. 12/13
Primera página del manuscrito de V. I. Lenin Los nuevos cambios económicos en la vida campesina. 1893.......................... 15
Primera página del manuscrito de V. I. Lenin El llamado problema de los mercados. 1893......................................... 87
Ultima página del manuscrito de V. I. Lenin El llamado problema de los mercados. 1893 ........................................ 137
Portada de la parte III de la edición hectográfica del libro de V. I. Lenin ¿Quiénes son los "amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas?....................................... 217
Ultima página de la parte III de la edición hectográfica del libro de V. I. Lenin ¿Quiénes son los "amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas?................................. 317
Portada de la recopilación en la que fue publicado el trabajo de V. I. Lenin El contenido económico del populismo y su crítica en el libro del señor Struve. 1895 ..................................... 353
Se terminó de imprimir el 30 de octubre de 1969, en S cmÁFjcos SBL, calle Gordillo 6843, Buenos Aires,
__ALPHA_LVL0__ The End. [END] [545] ~