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Charla octava
CATEGORÍAS DE LA DIALÉCTICA MATERIALISTA
 
[introduction]
 

Qué son las categorías filosóficas

p Ustedes saben ya que el hombre no puede pasarse sin conceptos generales. Los físicos, por ejemplo, estudian las propiedades de los distintos cuerpos de conservar el estado inicial de reposo o de movimiento uniforme. Pero no pueden limitarse a eso. Ante ellos surge ineluctablemente una pregunta: ¿por qué se manifiestan estas propiedades en todos los cuerpos, qué tienen de común? De esta forma, el estudio de las propiedades de los diversos objetos sirve de base a los físicos para formular el concepto general de “inercia”. Lo mismo debe decirse de la masa, de la medida de inercia de los cuerpos. Tampoco en este caso es posible limitarse a estudiar la masa de ios distintos cuerpos: hay que formular una definición genérica de lo que es la masa en general. De la misma manera se forma en física el concepto general de "energía”. Es general porque concentra todo lo esencial que caracteriza no sólo la energía de un cuerpo concreto, sino la de todos los cuerpos y procesos dotados de ella.

p En biología podemos observar un cuadro análogo. Esta ciencia no estudia únicamente las distintas especies de peces, mamíferos u otros organismos vivos, sino que establece qué es la especie en general.

p Los conceptos que expresan los rasgos, nexos i¡ aspectos más generales de los fenómenos ij objetos se llaman categorías. Cada ciencia crea conceptos científicos, categorías: “especie”, “herencia”, etc., en biología; “valor”, “trabajo”, 141 etc., en economía política; "elemento químico”, "reacción química”, etc., en química, y así sucesivamente.

p Sin embargo, ¿son suficientes estas categorías establecidas en las ciencias concretas? Pensemos un poco. Cada una de ellas estudia los conceptos generales en los límites de su ciencia. Pero sabemos ya que existen las propiedades más generales de las cosas y fenómenos del mundo. ¿Qué ciencia formula estos conceptos generales? La física, por ejemplo, no puede hacerlo, pues se limita al ámbito de su rama del saber. Lo mismo ocurre con la química, la biología y otras ciencias.

p Las propiedades más generales de las cosas se reflejan en las categorías filosóficas: “materia”, “movimiento”, "espacio”, “tiempo”, “calidad”, “cantidad”, "contradicción”, etc. Las categorías filosóficas son los conceptos más generales. Por consiguiente, es imposible limitarse a las categorías que crean la física, la química y otras ciencias particulares. En el proceso del conocimiento (proceso cognoscitivo) se crean categorías filosóficas para reflejar las propiedades más generales de los fenómenos del mundo existente.

p Las categorías, como cualquier otro concepto, son secundarias, derivadas. El estudio paulatino de las cosas del mundo real ha llevado a la formación de conceptos, comprendidos también los más generales, es decir, las categorías filosóficas.-Esto significa que la fuente de las categorías son los objetos y fenómenos, el mundo objetivo, que existen fuera del hombre. Por eso, las categorías tienen carácter objetivo.

p Una vez surgidas, las categorías filosóficas sirven de punto de orientación a las diversas ciencias. Por ejemplo, antes de buscar las causas de una enfermedad, el médico debe saber qué es causa, si existe objetivamente, etc. En una palabra, debe conocer la categoría de “causalidad”. Porque si la causalidad no existe objetivamente, como afirman los idealistas, ¿qué sentido tiene buscarla y concederle tanta importancia?

p La doctrina materialista del carácter secundario y objetivo de las categorías proporciona una orientación certera en la actividad práctica.

p Los idealistas tergiversan el verdadero sentido y la importancia de las categorías. Los idealistas objetivos — 142 Hegel, por ejemplo— ven en ellas un producto de cierta fuerza espiritual que se encuentra fuera del mundo material. Las categorías creadas por el espíritu, dicen, sirven como r “medida” de la realidad. En esta concepción todo está inl vertido: resulta que no son las categorías las que reflejan I las propiedades de las cosas, sino que, al revés, las cosas | deben ajustarse a las correspondientes categorías.

p Los idealistas subjetivos arrancan de que las categorías no tienen ningún contenido objetivo, son subjetivas. Kant, por ejemplo, considera que las categorías existen en la conciencia del sujeto, del hombre, antes ya de que éste empiece a conocer el mundo. Los idealistas de nuestros días repiten también esta deducción. Pero ustedes saben ya que semejante opinión no es científica: las categorías reflejan las propiedades generales de las cosas, y éstas existen antes de que el hombre empiece a estudiarlas.

En esta charla les hablaremos de algunas categorías de la dialéctica. Otras tendrán ocasión de conocerlas en las correspondientes charlas sobre materialismo dialéctico. Y por cuanto en el proceso de la práctica nos encontramos, ante todo, con cosas singulares, empezaremos por las categorías de lo singular y lo universal.

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Notes