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Capítulo XIII
LA CONCEPCIÓN DE LA VERDAD
EN LA FENOMENOLOGÍA DE E. HUSSERL

 

p Cada verdad ex la unidad del significado en el reino de la verdad por encima de los tiempos.
Husserl

p La fenomenología husserliana sigue influenciando seriamente toda la filosofía burguesa moderna. Y esta influencia es particularmente considerable respecto al existencialismo, incluida la esfera de los problemas gnoseológicos. Se siente en gran medida también en las tendencias y doctrinas antropológicas, psicológicas y anticientísticas, particularmente en las necesitadas de un encuadramiento exterior seudoacadémico de sus principios y su contenido.

p La fenomenología de Husserl pretende investigar todo el área del pensamiento teórico, cuyo análisis puede realizarse, supuestamente, sólo mediante un método fenomenológico especial. Para ello actúa de determinada alternativa a las concepciones idealistas tradicionales.

p Primero. La fenomenología husserliana niega la veracidad del idealismo en la comprensión de la naturaleza del pensamiento, contemplando éste como la realización de las capacidades del sujeto que le son inmanentes 309 como a homo sapiens. Se sobreenlionde, que dicha fenomenología no opera aquí contra oí idealismo en general, sino tan sólo contra sus formas subjctivistas.

p Segundo. Esta actitud general negativa hacia el subjetivismo apareció en la primera fase del desarrollo de las ideas husserlianas como estricta alternativa al psicologismo en lógica y gnoseología. En este punto Hussorl se declara enfáticamenle contra la "hipóstasis psicológica" de lo universal, que no se determina, ni con mucho, por su "existencia real" en el pensamiento del sujeto.

p Tercero. La hipóstasis metafísica de lo universal, que significa reconocer su existencia fuera del pensamiento, tampoco la admite la fenomenología de Husserl. Ni el mundo platónico de las ideas, ni los universales de los realistas, ni los fenómenos del espíritu hegeliano (por cuanto ellos en su sustancia primaria son fenómenos del espíritu trascendental para el hombre) son categorías reales do la conciencia, de sus formas realmente existentes. Aquí, la fenomenología se manifiesta muy claramente como alternativa a las formas mistificadas del idealismo objetivo.

p Cuarto. La fenomenología de Husserl se opone a todas las demás formas de empirismo, incluyendo la concepción de Mach-Avenarius-Cornelius acerca del mínimo gasto de energía o el principio de "economía de pensamiento”, lo que constituye una variante de la comprensión naturalista del conocimiento. Estas concepciones, como señala Husserl, pueden esclarecer la doctrina prá ctica sobre el conocimiento, pero no la doctrina pura del conocimiento, no las leyes ideales de la lógica pura, lo que determina inicialmente la base de la fenomenología.

p Quinto. La fenomenología husserliana, como doctrina “pura” sobre el conocimiento, no es al mismo tiempo una teoría formalmente apriorística. Las formas superiores del pensamiento, las más abstractas tienen como objeto algo diferente dnl ponsnmiento. Este es siempre intencional, lo cual constituyo una cierta alternativa al formalismo y al apriorismo.

p Toda osla mullifarética alternativa de la fenomenología husserliana ante diversas teorías gnoseológicas es 310 al mismo tiempo alternativa a las correspondientes concepciones de la verdad o a los principios que las sustentan. El sentido racional de dicha alternativa, para nosotros, está en la revelación de la unilateralidad metafísica do las consiguientes teorías gnoseológicas y las concepciones de la verdad basadas en ellas. Esta alternativa muestra on este sentido la insolvencia metodológica de los principios de dichas concepciones y teorías.

p La solución positiva, por la fenomenología husserliana, del problema de la verdad se determina por su objetivo general de investigación de la esfera del pensamiento teórico. Se trata de la esfera del conocimiento trascendental. En consonancia con determinada evolución de las ideas fenomenologías -desde las Investigaciones ló gicas de Husserl hasta el movimiento fenomenológico moderno   [310•1 –2—, los problemas del pensamiento teórico aparecen en la fenomenología en tres dimensiones fundamentales: 1) como problemas de "lógica pura" y de " gnoseología pura”, libres de todo empirismo y psicologisrao; 2) como problemas de filosofía trascendental conducentes a la creación del Organon del conocimiento trascendental, del sistema del "subjetivismo trascendental”; 3) como problemas de la psicología trascendental resueltos desde las posiciones metodológicas de la “psicognosis” (variante del enfoque psicológico al conocimiento) .

p El punto de partida del programa fenomenológico fue la tarea de crear la "teoría pura del conocimiento" y la "lógica pura”, libres de cualquier psicologismo y empirismo. Esta disciplina tiene el valor de fundamento gnoseológico general para todo el conocimiento, tanto filosófico como científico especial. En ella —dice Husserl— hay que ver la disciplina que "precede a la metafísica, lo mismo que a la psicología y a todas las 311 demás ciencias"  [311•3 . Husserl considera que para construir una tal disciplina teórica universal se precisa el cumplimiento de tres tareas: 1) la fijación de categorías puras del significado, de teorías puras de materias y de sus combinaciones naturales; 2) el análisis de las leyes relacionadas no sólo con las combinaciones ( complicaciones) de los conceptos, sino con el significado objetivo de las unidades teóricas creadas con ellos, y, 3) la conslrucción de la teoría do la posibilidad de las formas de las teorías o la doctrina pura acerca de la variedad, que estudie los tipos de posibles teorías y sus interrelaciones regidas por leyes   [311•4 .

p En esta primera construcción del programa que conserva su significado general en la posterior evolución de la fenomenología se contienen ya importantes ideas respecto a la comprensión de la verdad: la idea de su universalidad, de la conceptualidad gnoscológica y la independencia respecto a sus formas y manifestaciones subjetivas concretas, es decir, en cierto sentido, la idea de su significación objetiva.

p Después, el programa busserliano se transforma en la tarea de la construcción de la fenomenología como filosofía trascendental con todo el complejo de sus conceptos y categorías, desarrollados en las obras de Husserl Ideas de la fenomenología e Ideas de la fenomenología, pura, ]¡ ia filosofía de la fenomenología.

p La realización del programa renovado se logra mediante un método fenomenológico muy concreta y detalladamente elaborado. A este respecto, el fenomenólogo norteamericano M. Farber, en su libro Los objetivos de la fenomenología, señala las siguientes tareas, que deben resolverse con dicho método: asegurar una teoría única de la ciencia y el conocimiento; esclarecer la baso del pensamiento y los fundamentos de la lógica; determinar el papel del intelecto y el experimento en el conocimiento (estos últimos en calidad de "psicología puramente eidética”); determinar el "campo universal de las 312 investigaciones filosóficas" y ayudar a realizar "el ideal de la filosofía descriptiva completa"   [312•5 .

p Husserl planteó, sobre la baso de los principios de su método fenomonológico —y realizó en el sistema de su filosofía— la tarea de construir el Organon del conocimiento trascendental. En el tercer libro do Ideas de la fenomenología pura. . . determina con bastante precisión la esencia de dicho Organon. "VA gran Organon del conocimiento trascendental" - dice— es la fenomenología misma "como ciencia acerca de la conciencia trascendental en el marco de la intuición esencial directa"  [312•6 . Este Organon debe garantizar la unidad teórica, trascendental de todo el proceso cognoscitivo.

p Las ideas del Organnn hussorliano determinan la esencia de la concepción fenomenológica de la verdad. Pero precisamente la esencia, y no todo su contenido. Este, en la compleja y contradictoria filosofía de Husserl, se caracteriza por diferentes momentos que adquieren más o menos relieve en los correspondientes estadios de la evolución de las ideas hussorlianas. Nos parece oportuno examinar la lógica de dicha evolución para valorar el contenido de la concepción fenomenológica de la verdad.

p El primer punto en el desarrollo de la concepción fenomenológica de la verdad es, lógicamente, la teoría de loa “eidos” de Husserl. Hiena teoría está orgá nicamente vinculada y se deriva de sus ideas sobre las tareas de la "lógica pura”, donde el término “pura” se entiende en sentido formal generalizado. Husserl contempla la "lógica pura" como una disciplina apriorística; por ello también los “eidos” reciben significado de categorías ideales apriorísticas.

p El principio de la idealidad de los “eidos” como conceptos universales y formas conceptuales en general determina en gran medida la esencia de la verdad en la concepción de la fenomenología hussorliana, a pesar de que dichas ideas fueron desarrolladas por Husserl en el primer estadio de su evolución.

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p En ese estadio del desarrollo de las ideas fenó menológicas la comprensión de la verdad se caracteriza ya por ciertos rasgos fundamentales que no perdieron ni podían perder su significado posteriormente, pese a su modificación sustancial. Los fundamentales son:

p Idealidad de la verdad. Si tomamos en consideración que la verdad constituye una categoría gnoseológica, está claro que tanto en general como en este sentido es ideal. El materialismo dialéctico está lejos de reducir el principio do la unidad de lo gnoseológico y lo ontológico a su identidad. Esta tiene tan sólo un sentido relativo: puede hablarse de la identidad del contenido de la existencia y las formas del conocimiento, lo cual no elimina la diferencia de principio entre la materialidad del sor y la idealidad de las formas cognoscitivas. En cierta medida este elemento se señala y subraya también en la fenomenología. Pero aquí, lo específicamente fenomcnológico es el hecho de interpretar esta idealidad como idealidad pura, libre de todo elemento de empirismo, psicologismo, antropologismo en general y de toda forma lingüística. La idealidad de la verdad, según Husserl, es producto y manifestación de los fenómenos " puros" de la conciencia, al margen de todo factor externo, ontológico o gnoseológico material. Habla incluso de las verdades como posibilidades ideales. Pero además, aunque las posibilidades ideales no se realicen nunca ni en ningún sitio (en el sentido de su percepción o de "conocimiento do la verdad”), "cada verdad sigue siendo de por sí tal verdad y conservando su existencia ideal"   [313•7 .

p La idealidad de la verdad en la fenomenología determina también su subslancialidad como categoría ideal, como una cierta esencia ideal, con su existencia y conlonido internos ideales e independientes. En este sentido, la verdad no es oí producto ni oí correlato de la pluriformidad material do la realidad. "Cada verdad —dice Husserl—, en su existencia ideal, es la unidad del significado en el reino de la verdad por encima de los tiempos".

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p El carácter substancial de la verdad se determina también por la comprensión fenomenológica de la cosa como objeto del análisis lógico, donde se establecen los conceptos de verdad, ley, teoría, etc. Desde el punto de vista lógico —dice Husserl—, la tesis acerca del paralelogramo de fuerzas puede ser tan “objeto” como la ciudad de París. Por consiguiente, las formas ideales, incluida la verdad como categoría ideal, tienen la importancia de principios independientes y, en este sentido, se transforman en "esencias cosificadas" con su propio contenido.

p La substancialidad y obligatoriedad de la verdad conduce lógica y directamente a la comprensión fenomenológica de su objetividad. La idea de la "objetividad de la verdad" se determina en fenomenología ante todo como alternativa a todos los tipos de antropologismo y subjetivismo, que siempre llevan a determinada forma do relatividad de la verdad. Situado en esta clave, el surgimiento de la idea de la objetividad en la concepción fenomenológica de la verdad resulta lógico. Pero esta idea se hace imprescindible sólo desde el momento en que se promueve el "programa positivo" de la fenomenología. Se entrelaza orgánicamente con este programa, cualesquiera que sean sus materializaciones concretas.

p El logro de la idealidad pura y la objetividad del significado de los “cidos” se realiza mediante una actividad abslractora de tipo superior —la ideación — , que permite elevarse por encima de la universalidad común, concreta y realizar una generalización más elevada, basada únicamente en la "semejanza pura”, reveladora de la necesidad apriorística en las relaciones de los objetos generalizados. Esta aprioridad se manifiesta como " sustancia universal”, "forma universal necesaria”, y ello determina su significación general, su independencia de toda unicidad. Precisamente en esto ve Husserl la " verdadera objetividad basada en la idealidad superempí rica"   [314•8 .

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p "La objetividad de las verdades" también resalta claramente allí donde Husserl subraya su existencia substancial independiente de toda percepción. Las verdades en sí "son lo que son —dice — , tanto si las percibimos como si no”. Precisamente por tener su significado interno "deben considerarse condiciones objetivas o ideales de la posibilidad de su conocimiento"   [315•9 .

p Por último, el punto en cierto modo lógicamente culminante de dichas ideas es el hecho de considerar las verdades estáticas y eternas. A diferencia del profundo dinamismo de las categorías lógicas de Hegel, el cuadro de las categorías de Husserl nos presenta un mundo estático e inmóvil de verdades ya hechas y eternas, verdades por sí mismas.

p La tesis de la sempiternidad de la verdad significa también el reconocimiento de su carácter absoluto, en la concepción fenomenológica, por supuesto. Las verdades y, ante todo, las verdades de la ciencia estricta, tienen, según Husserl, significación eterna para la humanidad, constituyendo formaciones claras y racionales. En este mismo plano contempla también la veracidad de los conceptos como formas estables de valor universal que constituyen la esfera del "conocimiento absoluto”. Además, el conocimiento de tales formas absolutamente verdaderas como esencias ideales, se logra en la contemplación intuitiva.

p También es natural que, en la concepción fenó menológica, la eternidad y el carácter absoluto de las verdades signifiquen la confirmación de su carácter estático e inmutable. Operan como formas ya listas; en la fenomenología ni se menciona que tengan génesis. En realidad, existe una vinculación entre la génesis de las verdades y el momento do su historicidad, surgimiento y desarrollo hasta el nivel de formas absolutas de valor universal. Pero, la fenomenología niega precisamente la historicidad do las verdades. Por lógica, esto determina de forma inevitable la ruptura entre la génesis y la esencia de la verdad, lo que resulta muy propio de la fenomenología husserliana. Este antidialectismo de la 316 fenomenología do Husserl prueba a todas luces su anfieiontifismo en la interpretación general do la naturaleza do la verdad.

p El ulterior desarrollo do las ideas fenomenológicas y, ante todo en Husserl. aportó nuevos momentos en la concepción de la verdad. Pero este desarrollo fue en grau medida producto de la insatisfacción interna del fundador de la fenomenología con sus propias ideas, insatisfacción que tenía un fundamento más profundo: la inadecuación de las ideas y principios fenomenológicos a las leyes reales del proceso del conocimiento del mundo. Por ello, en el desarrollo de la concepción fenomenológica de la verdad debemos constatar dos tendencias entrelazadas: 1) la tendencia a la renovación y a la adaptación de las ideas fenomenológicas a las exigencias reales del proceso del conocimiento, y 2) el empeño de modificar y, al mismo tiempo, conservar los principios fenomenológicos esenciales en esto inevitable proceso de su renovación.

p Husserl caracteriza el paso a las nuevas ideas en su manuscrito inédito que precedió a su famosa obra Las ideas de la fenomenología. La idea central do ese manuscrito consiste en el planteamiento do la tarea de crearla fenomenología trascendental como fenomenología de la conciencia constituida. Dicha fenomenología resuelve el problema de la constitución del "objeto en la conciencia" o de la "existencia en la conciencia".

p En el desarrollo de sus nuevas ideas y en su afán de superar las contradicciones existentes entre la fenomenología y el proceso real del conocimiento, pero conservando a la vez los principios fenomenológicos esenciales, Husserl, en la segunda fase do su evolución, presenta una comprensión, en gran medida nueva, de la verdad, muy diferente a sus anteriores ideas, pero sin abandonar la esfera do los principios fenomenológicos generales.

p El concepto de intencionalidad, que aporta una serio de ideas origínalos a la concepción fenomenológica do la verdad, está en e] centro del nuovo enfoque do los problemas gnoseológicos. Al introducir este concepto Hussorl subraya su sentido alternativo respecto al 317 enfoque puramente lógico, inmanente, do la comprensión de la esencia del conocimiento. Ya en sus conferencias La idea de la fenomenología dice: "No se trata de la inmanencia pura, sino del sentido intencional de lo inmanente. Los fenómenos de la conciencia —y esto pertenece a su esencia— tienen determinada intención, presuponen algo y se refieren a una determinada materialidad"   [317•10 .

p Con esto entramos en el punto central de las nuevas ideas de Husserl en la interpretación de la verdad. La conciencia se manifiesta como conciencia objetivada, en la cual se incluye orgánicamente la existencia. La tesis "la existencia en la conciencia" pasa a ser determinante en la comprensión de la verdad y, en dependencia de su sentido, la idea de la correspondencia adquiere un nuevo significado. Al desarrollarse en base a los principios del Organon de Husserl, esta idea alcanza toda una serie de encarnaciones concretas con diferentes formas de correlato : la dependencia correlativa de los componentes ontológicos y gnoseológicos de los fenó menos de la conciencia.

p Husserl comienza el análisis lógico del concepto del correlato esclareciendo el significado del propio concepto do fenómeno. El término fenómeno —señala— tiene doblo sentido, lo que se determina precisamente por la relación correlativa entre el fenómeno y la apariencia. dJouvou,evov significa ser visible, aparecer, aunque por lo común se aplica para denominar la propia apariencia como fenómeno subjetivo"   [317•11 . En la comprensión del concepto dado, inicial para toda la fenomenología destaca con relieve la idea de la unidad singular de la objetividad y la subjetividad, que determina lo esencial en la concepción fenomenológica de la verdad en su evolución desde que aparecieran las Investigaciones ló gicas.

p Todo el conjunto de razonamientos de Husserl es, en esencia, un conjunto de ideas fenomenológicas en la comprensión do la esencia del verdadero conocimiento, 318 es decir, en la comprensión de la verdad misma. Ló gicameiile aquí pueden destacarse dos ideas esenciales.

p 1. La idoa de la nueva objetividad (neuartige Objektivilat), en su aplicación a la comprensión del sentido del conocimiento verdadero, constituye una determinada transformación de la idea de la "objetividad de la verdad”, desarrollada por Husserl en la primera fase de la evolución de su filosofía fenomenológica. Esta transformación se produce claramente por la vía de la renuncia a la comprensión de la objetividad como principio independiente del sujeto, lo que cambia cualitativamente el sentido do la objetividad de la verdad. "El valor objetivo" no es para 61 algo absoluto, independiente de la actividad del sujeto, ni menos aún el resultado del reflejo de la esencia objetiva del mundo material. La objetividad casi se funde con la subjetividad. Más tarde, en el estadio de esta fenomenología posterior a las Investigaciones lógicas, la transformación de la idea de la objetividad del verdadero conocimiento se presenta como proceso contradictorio; la renuncia a la independencia de la "objetividad de la verdad" respecto al sujeto significa, al mismo tiempo, el reconocimiento de la "cosificación" en las formas subjetivas de] conocimiento.

p 2. La subjetividad como principio ocupa en la fenomenología de Husserl un lugar especial. La alternativa fenomenológica a la gnoseología materialista significa la negación del mundo objetivo real, trasladando toda la problemática gnoseológica a la esfera de la conciencia humana propiamente dicha y, en este sentido, a la esfera de la subjetividad. Desde este momento, todos los problemas del conocimiento, incluido el de la verdad, pasan a ser solucionados por la fenomenología precisamente en esta esfera, lo que la conduce lógicamente a su contradicción con el conocimiento científico, objetivamente verdadero del mundo.

p La idea de la subjetividad pasa por toda la fenomenología trascendental: desde el reconocimiento de la prioridad do la "conciencia pura" y el "yo puro" hasta la introducción del concepto "sujeto universal" y la subjetivación del concepto "mundo vital”. Este mundo, como mundo de] conocimiento verdadero es el mundo de 319 lo subjetivo y relativo. Esto "reino de la subjetividad" significa renunciar a la idea de la objetividad del conocimiento auténtico, lo que debe considerarse clara y concretamente un desplazamiento del pensamiento fenomenológico en línea descendente en la esfera de los problemas gnoseológicos.

p 3. Por último, a la luz de la fenomenología trascendental también la cuestión de la veracidad de las tesis científicas adquiere nuevo aspecto y, ante todo, los conceptos de las ciencias naturales. Aquí aparecen claramente dos ideas fundamentales de la fenomenología: 1) el reconocimiento de la objetividad del objeto de las ciencias naturales y, por ello, de la objetividad de sus categorías, y 2) la interpretación de esta objetividad como directa y externa; por esta razón, también las verdades de las ciencias naturales tienen de por sí en la fenomenología un carácter no profundo, sino externo, ú nicamente superficial. De aquí surge la necesidad de fundamentar el sentido y el significado de estas verdades.

p Esta "fundamentacióu" consiste en que, a diferencia de tales verdades superficiales, la verdad “profunda”, “interna” se revela en la fenomenología de Husserl mediante el análisis de la subjetividad, el análisis de la vida espiritual (como actividad) de un organismo que funciona dinámicamente. Este mundo relativo y subjetivo de dicho organismo, su "mundo vital" resulta ser el fundamento precientífico de toda la actividad cognoscitiva del hombre. La existencia del organismo, su vida espiritual es, en última instancia, la base primaria tanto de la propia verdad como de todas las verdades científicas en general.

p Precisamente esta línea es la que adquiere desarrollo en las concepciones de los fenomenólogos contemporáneos, como fue mostrado con particular claridad en el coloquium especial del XIV Congreso Internacional de Filosofía, celebrado en Viena. Señalemos de entrada que en dicho Congreso los fenomenólogos modernos no brindaron ninguna concepción integral de la verdad o de la nueva variante de su concepción fenomenológica. Pero sus posiciones son smnamenle definidas y características para la evolución general de las ideas fenomenológicas, cada vez 320 más distantes de la comprensión científica de los problemas del verdadero conocimiento.

p El subjetivismo en la interpretación de la verdad adquiero en ellos un colorido psicológico evidente. L. Landgrebe, R. Chisholm, K. Fiscber, D. Sanford y otros partieron íntegramente de las ideas de la " psicognosis”, proveniente de Breiitano. Estas ideas sostienen la primacía de la fundamentación psicológica de todos los problemas del conocimiento e incluyen la exigencia de que se describan los actos del conocimiento con los cuales se logra el saber. En este caso se subraya la idea de que en el acto cognoscitivo la evidencia se descubre de improviso, "de golpe”, sin "inducción alguna proveniente de casos particulares”. El objeto en un tal acto cognoscitivo asiste inteucionalmeiite, estando como incluido en dicho acto.

p El fenomenólogo norteamericano D. Sanford, en su informe acerca de los juicios intencionales, examina varios criterios de su veracidad llegando a la conclusión de que ni el criterio "de la existencia independiente" ni el de la "significación indiferente" o el de la " relación indirecta" son satisfactorios. Su idea se reduce a que sin premisas psicológicas no resulta posible determinar los criterios necesarios de la veracidad de los juicios. En este misino plano K. Fiscber enfatizó que la metafísica como disciplina teórica está incomparablemente más alta que la ciencia, y la psicología descriptiva es precisamente la que debe desempeñar el papel de tal teoría metafísica. Por ello, la "psicología descriptiva tiene un valor superior al de todas las otras ciencias"   [320•12 . En este sentido de la psicología descriptiva recibe su expresión adecuada la unidad de "la verdad”, "la bondad" y "la belleza" abriendo paso a los criterios axiológicos de la verdad.

p En su conjunto, este regreso al psicologismo brentaniano en el desarrollo de las ideas fenomenológicas modernas evidencia el fortalecimiento de las tendencias subjutivislas en ellas.

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p Con respecto al sentido general de la idea fcnomenológica de la subjetividad debemos decir que la insolvencia teórica de la fenomenología no consiste en que destaca y analiza el aspecto subjetivo del concepto de la verdad, sino en la prioridad que le confiere. En definitiva, precisamente este subjetivismo predetermina la inconsistencia de los principios generales de la concepción de la verdad de la fenomenología husserliana. La insolvencia científica de dicha concepción se manifiesta, ante todo, en que, en todo el sistema de sus ideas, no existe fundamento científico-metodológico de la comprensión correcta tanto de la subjetividad corno del acto cognoscitivo y la unidad do la objetividad y la subjetividad. Mas adelante, la fenomenología de Husserl menosprecia la actividad histórica real del hombre como base de todos sus actos cognoscitivos; subordina la realidad objetiva a la actividad subjetiva, donde la primera actúa como algo dado; construye el Organon del conocimiento trascendental, de hecho, hasta el análisis del propio conocimiento, repitiendo y empeorando el equivocado procedimiento de Kant, calificado correctamente por Hegel como inadecuado a la propia esencia del proceso cognoscitivo; entra en franca contradicción con las leyes reales del conocimiento científico, exige la eliminación de las verdades científicas acerca del mundo objetivo, comparada con las cuales la verdad de la fenomenología trascendental es algo básicamente distinto. En consecuencia, la fenomenología sustituye el verdadero criterio de la verdad —la práctica socio-histórica de los hombres, tomada on toda la variedad de sus aspectos y manifestaciones— por una variante de la "intuición intelectual”, la "visión de la esencia”, retrotrayendo el pensamiento gnoseológico a las ideas de la contemplación schellinguiana y “abarcando” verdades ya hechas, es decir, tornando a los arcaicos principios prehegelianos, superados por el gran dialéctico alemán ya al comienzo del siglo pasado.

Por todo ello, las pretensiones do la fenomenología husserliana a una "palabra nueva" por principio en la gnoseología y, particularmente, en la doctrina de la verdad, carecen de fundamento.

* * *
 

Notes

[310•1]   –2 En el libro Principios y contradicciones de la filosofía fenomenológica, de N. Motroshílova (Moscú, 1968) se hace un aná lisis crítico de las principales etapas de la evolución de las ideas fenomenológicas de Husserl. La crítica de las concepciones husscrlianas, especialmente en torno a la verdad, puede verse en el trabajo de K. Bakradze Ensayos de historia de la filosofía burguesa moderna y contemporánea (Tbilisi, 1960, cap. VI).

 [311•3]   E. Husserl. Investigaciones lógicas, parte T, San Petersburgo, 1009, pág. 195.

 [311•4]   Ibíd., págs. 213–218.

 [312•5]   M. Fnrbcr. The Aims of Phr-nome.nology, Now Yorlc, p. 14.

 [312•6]   E. Husserl. Ideen ?.n einc.r reinen Phñnomenologte nnd phñnomennlogische Philosophle. Dr. Bnch Haad, S. 78.

 [313•7]   E. Hiisserl, Investigadorin; lógicas, parto I, pág. 112.

 [314•8]   Ibíd., pág. 110. (El subrayado es mío. — G. K.)

 [315•9]   Ibíd., pág. 200.

 [317•10]   E. Husserl. Die Idee der Phánomenologle. Eínleitung des Heraasgebers, Haag, 1950, S. IX-X.

 [317•11]   Ibíd., S. 14.

 [320•12]   Akten des XIV Internationalen Kongresse für Philosophie. Wien, 1968, Bd. II, S. 217–221.