p El señor Potrésov incluye también entre las “futilidades” la lucha filosófica de los materialistas, de los marxistas, contra los partidarios de Mach, es decir, contra los idealistas. Al señor Potrésov le indigna profundamente "esa orgía filosofante" ("¡ amigo mío, Arkadi Nikoláievich. no digas frases bonitas!" [63•** ) y, mencionando a Plejánov y a mí entre los materialistas, nos califica como "políticos de ayer". Esta expresión me ha hecho reír un largo rato. La jactancia es tan evidente en este caso y tan cómica, que a nuestra liebre habría que regalarle un trozo de oreja de oso. ¡Plejánov, etc., "políticos de ayer"! Los políticos de hoy son, al parecer, Potrésov, y sus “valientes”. Encantador y sincero.
p Cuando a Arkadi Nikoláievich se le ocurre, como excepción, decir dos palabras sin afectación ni artificio, él mismo se refuta maravillosamente. Haga un esfuerzo, Arkadi Nikoláievich, trate de reflexionar: usted niega la existencia del liquidacionismo como tendencia política que distingue, no el menchevismo del bolchevismo, sino a Potrésov y Cía. de Plejánov y los bolcheviques juntos. Y todavía, mientras usted niega esto, califica a Plejánov y a cierto señor de "políticos de ayer". Fíjese lo torpe que es usted: a nosotros •junto con Plejánov se nos puede llamar políticos de ayer justamente en el sentido de que, para nosotros, la organización de ayer, como forma del movimiento de ayer (de ayer por sus fundamentos) sigue siendo obligatoria hoy día. Entre Plejánov y nosotros ha habido y sigue habiendo profundas 64 diferencias en cuanto a los pasos que esa organización de ayer habría debido dar en tal o cual momento sobre la base de ese movimiento de ayer, pero nos une la lucha contra quienes niegan hoy precisamente los fundamentos del movimiento de ayer (aquí entra también el problema de la hegemonía, al que me referiré ahora mismo), precisamente los fundamentos de la organización de ayer.
p Y bien, Arkadi Nikoláievich, ¿sigue sin entender lo que es el liquidacionismo? ¿Sigue pensando que a Plejánov y a nosotros nos une un .plan maquiavélico o el deseo maligno de suplir con una "lucha en dos frentes" la “superación” del liquidacionismo?
p Pero volvamos a la "orgía filosofante”.
p “Sabemos—escribe el señor Potrésov—qué profunda huella dejó en su tiempo, en la conciencia de la socialdemocracia alemana, la lucha de Engels contra Dühring y cómo las tesis que parecían más abstractas tuvieron de hecho un vivo significado concreto para el movimiento de la clase obrera alemana"... ¡Las tesis más abstractas tuvieron un vivo significado concreto! Otra vez una frase y nada más que una frase. ¡Intente explicar, si es que lo "sabe usted", el "vivo significado concreto" que tuvo la tesis de Engels de que las reflexiones filosóficas de Dühring acerca del tiempo y el espacio eran erróneas! Su desgracia consiste precisamente en haber aprendido de memoria, como un escolar, que la "discusión de Engels con Dühring tuvo enorme significación", pero no ha recapacitado usted en lo que esto quiere decir, y por eso repite lo aprendido en forma equivocada, deformemente equivocada. No se puede decir que "las tesis más abstractas [de Engels contra Dühring] tuvieron de hecho un vivo significado concreto para el movimiento de la clase obrera alemana". Las tesis más abstractas de Engels sirvieron para que los ideólogos de la clase obrera pudieran comprender en qué consistía el error de apartarse del materialismo para caer en el positivismo y el idealismo. Si en vez de frases sonoras, pero vacías, acerca de la "profunda huella" y la "viva importancia práctica de las tesis más abstractas", ofreciese usted una exposición semejante—es decir, más o menos definida en el aspecto filosófico— de las concepciones de Engels, entonces se daría cuenta 65 inmediatamente de que la alusión a la polémica de Engels con Dühring se vuelve contra usted [65•* .
p “... Nosotros sabemos—continúa el señor Potrésov—el papel de la lucha contra la sociología subjetiva en la historia de la formación del marxismo ruso ...”
p ¿No será el papel de las doctrinas positivistas e idealistas de Lavrov y Mijailovski en los errores de la sociología subjetiva? No acierta usted una en el blanco, Arkadi Nikoláievich. Si se recurre a los paralelos históricos, hay que destacar y señalar con toda precisión lo que tienen de semejante acontecimientos distintos, pues de otro modo la comparación histórica se convierte en simples palabras lanzadas al viento. En el paralelo histórico que usted traza hay que preguntar: ¿hubiera sido posible la “formación” del marxismo ruso si Béltov [65•** no hubiese esclarecido los fundamentos del materialismo filosófico y su importancia para refutar a Lavrov y a Mijailovski? Aquí no cabe más que una respuesta, y esa respuesta—si las deducciones del paralelo histórico se hacen teniendo en cuenta la polémica con los partidarios de Mach—se vuelve contra el señor Potrésov.
p “... Pero precisamente porque sabemos todo esto [ ¡ naturalmente!, ya hemos visto ahora lo que quiere decir el señor Potrésov cuando escribe: "sabemos todo esto"], nosotros queremos ver un vínculo vivo y real establecido al fin entre la polémica filosófica que estamos sosteniendo y la corriente político-social marxista, sus problemas y exigencias. Y mientras tanto ..." Sigue a continuación la referencia a una carta de Kautsky, donde se dice que la teoría de Mach es un Privatsache (un asunto privado), que las discusiones en torno a él son un “fatamorgana”, etc.
p La alusión a Kautsky es un ejemplo típico de juicio de un filisteo. No se trata de que Kautsky sea un hombre "sin principios", como ironiza (a lo Izgóiev) el señor Potrésov, sino de que Kautsky no sabe lo que ocurre con el machismo ruso, ni pretende saberlo. En su carta reconoce que Plejánov es un buen conocedor del marxismo, expresa su convencimiento de que el idealismo y el marxismo son irreconciliables y sostiene la opinión de 66 que el machismo no es idealismo (o que no todo machismo es idealismo). No cabe duda de que^ Kautsky se equivoca en este último punto, sobre todo en lo que se refiere al machismo ruso. Su error es muy perdonable, pues no ha estudiado el machismo en su conjunto, y la carta que escribe tiene un carácter privado y persigue a todas luces el propósito de poner en guardia contra la exageración de las divergencias. El escritor marxista ruso que en tales condiciones se remita a Kautsky pone en evidencia una pereza mental y un temor a la lucha típicos de un filisteo. En 1908, cuando escribió su carta, Kautsky podía confiar en que el machismo, dándole cierta interpretación, fuera “compatible” con el materialismo, pero remitirse en esta cuestión a Kautsky en la Rusia de 1909-1910 equivale a proponerse conciliar a los machistas rusos con los materialistas. ¿Es que el señor Potrésov u otra persona -se propone hacerlo en serio?
p Kautsky no es un hombre sin principios, pero Potrésov y Cía., que desean presentar el machismo como un "asunto privado", son un ejemplo de jaita de principios entre los marxistas rusos contemporáneos. Kautsky era perfectamente sincero y no faltaba en nada a los principios cuando en 1908, sin haber leído a los machistas rusos, les aconsejaba que buscasen la paz con Plejánov, como conocedor del marxismo, como materialista, ya que Kautsky siempre se había pronunciado en favor del materialismo y en contra del idealismo, y lo mismo hacía en esa carta. Pero en los señores Potrésov y Cía., que en 1909-1910 se escudan en Kautsky, no hay ni un grano de sinceridad, ni nada de respeto a los principios.
p ¿No ve usted, señor Potrésov, ningún vínculo vivo y real entre la polémica filosófica y la corriente marxista? Permítame a mí, político de ayer, indicarle con el mayor respeto aunque más no sea que las siguientes circunstancias y consideraciones: 1) La polémica en torno a qué es el materialismo filosófico y por qué son erróneas, peligrosas y reaccionarias las desviaciones que se apartan de él, siempre está ligada por un "vínculo vivo y real" a la "corriente política y social marxista", pues de otro modo esta última no sería marxista, ni política y social, ni tal corriente. Sólo limitados "políticos reales" del reformismo o del anarquismo pueden negar la “realidad” de ese vínculo. 2) Dada la riqueza y variedad del contenido ideológico del marxismo, nada tiene de extraño que en Rusia, lo mismo que en otros países, los 67 diferentes períodos históricos destaquen de un modo particular uno u otro aspecto del marxismo. En Alemania, antes de 1848, se destacó con particular fuerza la formación filosófica del marxismo; en 1848, sus ideas políticas; en los años 50 y 60, la doctrina económica de Marx. En Rusia, antes de la revolución, se destacó sobre todo la aplicación de la doctrina económica de Marx a nuestra realidad; durante la revolución, la política marxista; después de la revolución, la filosofía marxista. Esto no quiere decir que en algún momento se pueda hacer caso omiso de uno de los aspectos del marxismo, sino únicamente que el predominante interés por uno u otro aspecto no depende de los deseos subjetivos, sino del conjunto de las condiciones históricas. 3) No es casual que el período de la reacción social y política, el período cuando las ricas enseñanzas de la revolución están siendo “ digeridas”, es también el período en que los problemas teóricos fundamentales, incluidos los filosóficos, ocupan uno de los primeros lugares en cualquier tendencia viva. 4) Las corrientes avanzadas del pensamiento ruso no tienen una gran tradición filosófica como la de los enciclopedistas del siglo xvni entre los franceses, o la de la filosofía clásica, desde Kant hasta Hegel y Feuerbach, entre los alemanes. He ahí por qué era necesario para la clase avanzada de Rusia la “selección” filosófica, y nada tiene de extraño que esa “selección” realizada con retraso, se haya producido después de los recientes grandes acontecimientos, en los que esa clase avanzada maduró por completo para desempeñar su papel histórico independiente. 5) Esta “selección” filosófica también se había venido preparando desde hacía mucho en otros países, por cuanto la física moderna, por ejemplo, había planteado una serie de nuevos problemas, con los que debía “congeniar” el materialismo dialéctico. En este sentido, “nuestra” (según la. expresión de Potrésov) polémica filosófica no sólo tiene determinada significación, es decir, su significación rusa. Europa proporcionó material para “refrescar” el pensamiento filosófico, y la Rusia atrasada, durante la calma obligada de 1908-1910, se lanzó sobre él con particular “avidez”. 6) No hace mucho, Beloúsov dijo que la III Duma era una Duma devota, con lo que captó muy bien el carácter específico de clase de la III Duma en este aspecto y condenó con razón la hipocresía de los kadetes.
p No por casualidad, sino por necesidad, todos nuestros reaccionarios en general, y en particular los reaccionarios liberales 68 (los de “Veji” y los kadetes) se "abalanzan sobre" la religión. No basta el solo palo, el solo knut, pues el palo, en fin de cuentas, está medio roto. Los de "Vejf ayudan a la burguesía avanzada a encontrar un nuevo palo ideológico, un palo espiritual. El machismo, como variedad del idealismo, es, objetivamente, un instrumento de los reaccionarios, un vehículo de la reacción. La lucha contra el machismo “abajo” no es por lo tanto accidental sino inevitable en un período histórico (1908-1910) cuando “arriba” no sólo vemos a la "Santísima Trinidad" de los octubristas y de los Purishkiévich, sino también a los santísimos kadetes, a la santísima burguesía liberal.
El señor Potrésov hace la “reserva” de que "ahora no se refiere" a la "costrucción de Dios". Esto es justamente lo que distingue al publicista sin principios y filisteo Potrésov de Kautsky. Kautsky no conocía la existencia ni de los machisias constructores de Dios ni de los santísimos partidarios de “Veji” y por eso pudo decir que no todo machismo era idealismo. Potrósov sí conoce esa existencia y, "sin referirse" a lo fundamental (fundamental para quien considera las cosas desde un punto de vista estrechamente “periodístico”), actúa como hipócrita. Al decir que la lucha contra el machismo es un "asunto privado", el señor Potrésov a los de su misma calaña se convierten desde el punto de vista "político y social" en cómplices de los de “Veji”.
Notes
[63•**] Cita una frase de Bazárov, personaje de Padres e hijos, de I. Turguéniev. (Ed.)
[65•*] Lenta cita la obra de F. Eagels, Anti-Dühríng. (Ed.)
[65•**] N. Béltov, seudónimo literario de J. Plejánov, bajo el cual fue publicada en 1895 su obra Contribución al problema del desarrollo de la concspción monista de la historia. (Ed.)
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