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DESCUBRIMIENTO
DEL BRASIL POR LOS
PORTUGUESES
EN 1500
 

¿DESCUBRIÓ CABRAL EL BRASIL
POR CASUALIDAD?

p El 9 de marzo de 1500 zarpó de Lisboa para las Indias orientales una gran expedición mercantil y militar de doce naves con una dotación de unos 1.500 hombres, 1.000 de los cuales eran "soldados seleccionados y bien armados”. El objetivo de la expedición era entablar por medios pacíficos, si se podía, relaciones comerciales con la India, pero "... sin abandonar la empresa cualquiera que fuese la resistencia”. Manuel I el Afortunado nombró jefe de la escuadra a Pedro Alvares Cabral, que no se había distinguido antes ni en operaciones militares ni marítimas; capitán de una nave, a Bartolomé Díaz, y de otra, a Gaspar de Lemos. De los otros expedicionarios merece ser mencionado Duarte Pacheco Pereira, que había navegado varias veces al África Occidental.

p Desde San Nicolau, isla central del archipiélago de Cabo Verde, la escuadra de Cabral, que debía navegar a la India verdadera por la ruta de Vasco de Gama, no tomó rumbo sudeste, hacia el cabo de Buena Esperanza, sino derecho al sur, atravesó el Ecuador, luego se desvió a occidente y, poco más o menos, a los 17° de latitud sur, llegó el 22 de abril del año 1500 a la costa brasileña. El meridiano de la isla de San Nicolau pasa aproximadamente por el 24° de longitud oeste, y el meridiano del punto final de la travesía (lo más probable es que fuera la punta de Corombao) por el 39° de la misma longitud. Por lo tanto, durante esta travesía la escuadra se desvió en 15 grados de longitud al oeste del rumbo sur trazado, lo que, a la altura del punta de Corombao, constituye unos 1.600 km. ¿Fue casual o intencionada tamaña desviación de Cabral hacia poniente?

p Se conoce el motivo por el que Cabral no fue hacia el cabo de Buena Esperanza, costeando África: si hubiera elegido la derrota de cabotaje, habría tenido que contrarrestar todo el tiempo, pasado el Ecuador, los vientos contrarios y la corriente de Benguela. Estos obstáculos no eran desconocidos para los duchos navegantes de la expedición de Cabral; Díaz le aconsejó mantenerse en 74 el hemisferio austral lo más lejos posible de la costa africana. Por último, se sabe que Vasco de Gama, basándose en su experiencia personal, también advirtió a Cabral que eludiera las costas de Guinea y fuese recto al sur desde las islas de Cabo Verde hasta que alcanzara la latitud del cabo de Buena Esperanza.

p Siguiendo ese rumbo, las naves de Cabral cruzaron consecutivamente varias corrientes marinas: la nordecuatorial, que los arrastraba al oeste, la contracorriente de Guinea, la sudecuatorial (de nuevo a occidente) y, por último, la del Brasil, que los llevó al suroeste. "El 21 de abril, cuando estábamos, según decían los timoneles, a unas 660 ó 670 leguas de la susodicha isla (San Nicolau)—escribió a su patria Pedro Vaz de Caminha  [74•25 , navegante de la expedición—, se vieron síntomas de tierra: gran cantidad de hierba larga y de muchas otras clases. . .” Un día después arribaron a una tierra, que Cabral denominó "isla de Vera Cruz”. Cerca de la costa se veía "un alto monte redondo, y hacia el sur otros, más bajos, y una llanura poblada de árboles grandes”. Cabral puso el nombre de Pascual al monte más alto, de 523 m. Está al oeste de la punta de Corombao, a los 17° de latitud sur.

La isla de San Nicolau se halla a los 16°37’ de latitud norte. Por consiguiente, las naves, si avanzaban derechas al sur por la dirección del meridiano, debieron descender desde San Nicolau hasta la latitud del monte Pascual más de treinta y tres grados y medio, distancia que constituye más de 3.700 kilómetros. Según la cuenta de los pilotos de la escuadra, y así nos lo comunica Caminha, el total del camino recorrido fue de unos 4.000 km. Siendo así, no puede ni hablarse de que la expedición de Cabral fue primero al mediodía hasta el 17° de latitud sur y luego tornó en redondo a occidente "como si buscara un punto ya conocido”. Si se admite esa hipótesis—y los defensores de la prioridad portuguesa la admiten (véase más adelante)—, las naves habrían tenido que recorrer 3.700 km por el meridiano y 1.600 por el paralelo, 5.300 km en total, cantidad mucho mayor de la contada por los pilotos. Claro que pudieron equivocarse en 200 ó 300 km, pero es inverosímil un error de 1.300 km. De ahí se desprende la conclusión de que no hubo ningún viraje radical, "casi en ángulo recto”. Las naves siguieron rumbo al sur, y la corriente las desviaba a occidente hasta que se divisó tierra. El descubrimiento del Brasil por los portugueses el 22 de abril de 1500 fue una afortunada casualidad.

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¿SABÍAN LOS PORTUGUESES ANTES DE 1500
QUE EXISTÍA EL CONTINENTE SUR DE ULTRAMAR?

p ¿Sabían los portugueses antes del año 1500 que en el h e m i sferio austral, al oeste de África, existía un continente desconocido? Cuando la escuadra de Cabral se hizo a la vela, en Portugal es casi seguro que se conocía ya el descubrimiento de la isla de la Trinidad y de la gran "Tierra de Gracia”. Pero esta tierra estaba en el hemisferio boreal a más de 3.000 km en línea recta desde el punto del hemisferio austral que tocaron los portugueses el 22 de abril de 1500. El descubrimiento de nuevas tierras que hizo Colón en el golfo de Paria no influyó lo más mínimo en la navegación atlántica de Cabral. De las otras dos expediciones españolas (la de Niño y Guerra y la de Hojeda y Vespucio), que descubrieron en 1499 el litoral caribano de Sudamérica, no pudieron llegar ni rumores a Portugal.

p No obstante, algunos historiadores, sobre todo, y corno es natural, portugueses y brasileños, afirman que los organizadores y participantes principales de la expedición de Cabral estaban bien enterados de la existencia del continente meridional de ultramar. Y como quiera que no pudieron haberse enterado por los españoles, eso significa que debieron haber navegado ya barcos portugueses al continente meridional. No queda sino encontrar a los " primeros descubridores" de Sudamérica, a ser posible, de renombre: ¿Martín Behaim, al servicio de Portugal? ¿Duarte Pacheco Pereira?

p El joven mercader Martín Behaim, natural de Nuremberg, que había aprendido a manejar el astrolabio, llevó en 1484 a Lisboa este instrumento y entró a trabajar en el Consejo de Matemáticos de Navegación, institución marítima superior. El rey Juan II estaba, por lo visto, satisfecho del sabio alemán, pues en febrero de 1485 le concedió carta de hidalguía y lo envió sin demora a surcar remotos mares. Behaim fue entonces a las costas de Angola y participó, probablemente no hasta el fin, en la expedición de Diego Cano, que descubrió el litoral occidental de África entre los grados 2 y 22 de latitud sur.

p De 1487 a 1491 Behaim vivió en las Azores, donde contrajo matrimonio. En 1492 fue a Nuremberg e hizo el famoso globo (La Manzana Terrestre}. Luego llegó por mar a Florencia (1493) y fue capturado por unos piratas ingleses, vivió cautivo varios años en Inglaterra, desde donde pasó a la isla Fayal, del grupo de las Azores, y hacia 1507 se embarcó con algún asunto para Lisboa, donde murió poco después, enfermo de peste.

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p En el globo de Behaim no hay indicios del continente meridional de ultramar. Se sabe con toda certidumbre que hasta 1492 navegó sólo por aguas orientales del Atlántico. Cuando se libró del cautiverio inglés, residió más de diez años en las Azores, desconociéndose a qué se dedicaba. Por consiguiente, pudo navegar al oeste, y si navegó, pudo alcanzar cualquier punto de América. Ya hemos hablado en el capítulo segundo de cómo se intentó ligar a Behaim en los años 80 del siglo XV con Fernán Dulmo, " primer descubridor" portugués de América. La misma fuerza de convicción tienen las tentativas de atribuir a Behaim el conocimiento de la costa de América desde Florida hasta el Brasil inclusive, basado en las “posibles” navegaciones a América de naos portuguesas con el "hidalgo alemán" a bordo o sin él antes de 1498 y de 1500. Behaim, pues, con varios capitanes anónimos (excepto dos, cuyos nombres se conocen), es presentado como predecesor de Colón en el descubrimiento de Sudamérica y como informador de Cabral acerca del Brasil.

p La primera excepción, en que se logró encontrar nombre para un capitán de navio portugués, fue la supuesta expedición de Fernán Dulmo en los años 80 ; la segunda excepción, fue el igualmente supuesto viaje de Duarte Pacheco Pereira en los años 90 del siglo XV. La cuestión es que Pereira, notable navegante que fue varias veces al África Occidental y a la India desde 1487 hasta 1504, a su regreso de la India escribió una obra titulada Esmeralda de situ orbis. No nos ha llegado el manuscrito original ni completo; de las presuntas cinco partes (libros) se conservan en las bibliotecas portuguesas sólo tres y un fragmento de la cuarta  [76•26 . Pues bien, en la Esmeralda, si ello no es una adición posterior del copista, se mencionan de paso, y de manera muy vaga, ciertas tierras de ultramar, con la particularidad de que el autor dice que las conoció seis años antes de la expedición de Cabral. Sobre esta dudosa base atribuyen los historiadores del siglo XX a Pereira el descubrimiento de Sudamérica "en 1494, y aun puede ser que antes”, o sea, cuatro años, por lo menos, antes de la tercera expedición de Colón  [76•27 .

p Otros autores prefieren silenciar totalmente los nombres de los presuntos primeros descubridores portugueses de América Meridional: alguien navegó allá, sin ningún género de dudas, 77 antes de 1498, pero quién concretamente y cuándo, aún no se sabe. Afirmación tan vaga es cómoda, al menos, porque no requiere ninguna prueba. Pero puede parecer demasiado tímida y, por eso, es sustituida a veces por otro aserto mucho más tajante, pero que tampoco requiere demostración inmediata, pues se da en forma condicional: si se va a discutir la prioridad de Cabral, quedan en reserva numerosos predecesores portugueses de Colón.

p He aquí, por ejemplo, lo que escribe el brasileño J. F. Rocha Pombo, autor de la Historia del Brasil, en diez tomos (acabada en 1905), y del manual homónimo para estudiantes que se viene reeditando hasta nuestros días  [77•28 : "Aún se sigue discutiendo mucho en torno a Cabral. Se dice, por ejemplo, que no está claro si él fue el primero en llegar a esta parte del Nuevo Mundo y si tenía la intención de descubrir tierras a este lado del Atlántico”.

p Rocha Pombo considera superflua la discusión en torno a la prioridad de Cabral: rechaza de plano, sin aducir, por otra parte, ningún argumento, los descubrimientos, demostrados históricamente, de la desembocadura del Amazonas y de gran parte del litoral brasileño por los españoles Pinzón y Lepe y los mezcla conscientemente con el imaginario navegante francés Juan Coussin, presunto descubridor del Brasil en 1488  [77•29 . Rocha Pombo estima necesario a renglón seguido afianzar la prioridad de los portugueses con la siguiente declaración: "Y si se da el nombre de cualquier otro navegante que llegara al Brasil antes que Cabral, los portugueses pueden oponerle numerosos navegantes suyos que sabían de la existencia del continente americano antes aún de Colón”.

p Por cuanto a si Cabral tenía la intención de descubrir tierras en el Atlántico Oeste, Rocha Pombo escribe: "Hasta hace cierto tiempo... se consideraba que el descubrimiento del Brasil fue una pura casualidad. A principios del siglo pasado hubo algunas dudas, y poco después empezó a refutarse, primero tímidamente, y luego con mucho fervor, la vieja versión. Hoy puede considerarse totalmente refutada la vieja leyenda de la tempestad y las corrientes marinas”. El historiador brasileño entremezcla intencionadamente aquí también la leyenda de la tempestad con la verdad geográfica de las corrientes marinas y de los alisios.

Haremos constar que Rocha Pombo está incluido en la " 78 pléyade de historiadores de mayor talla" del Brasil. Por eso hay que tener en cuenta su explicación del período inicial de la historia del Brasil. Con tanto mayor motivo que su argumentación la repiten los historiadores portugueses de nuestros días, por ejemplo, Jaime Cortesáo.

LOS PORTUGUESES EN LA "ISLA DE VERA CRUZ"

p El fondeadero junto a la punta de Corombao era poco seguro, y, cuando empezó una tempestad, tras de explorar la costa, el 25 de abril Cabral llevó la flotilla algo más al norte (a unos 50 km), a una bahía segura, que los historiadores suelen denominar Puerto Seguro, pero que actualmente lleva también otro nombre en los mapas: bahía de Cabral. Es un pequeño canalizo entre las desembocaduras de los cortos ríos Cachoeira y Santa Cruz, que fluyen desde la Gran Grada de la Meseta del Brasil que, en este sector (Serra dos Aimorés) se aleja bastante del mar. Protegen algo las naves contra las tempestades únicamente los islotes Coroa Vermelha, que se prolongan delante de las desembocaduras de ambos ríos.

p El 1 de mayo de 1500 Cabral tomó posesión de la "isla de Vera Cruz”. Colocó en un cerro una gran cruz de madera, y no la monumental de piedra, con el escudo y el lema nacional en la columna de su base, como las que colocaban los portugueses en los años 80 del siglo XV en los puntos más importantes de la costa africana. Por consiguiente, al erigir una cruz de madera» parecía que Cabral no concedía gran importancia a su descubrimiento. Este día Cabral envió a Lisboa en una pequeña embarcación auxiliar al capitán Gaspar de Lemos con una cuenta rendida al rey Manuel I sobre la marcha de la expedición y el descubrimiento de la "isla de Vera Cruz" y con varios papagayos. Parece ser que estas aves produjeron enorme impresión, ya que en Portugal se llamó durante varios decenios a esta “isla” el "País de los Papagayos”. Fue entonces también cuando Pedro Vaz de Caminha envió a Manuel I una carta que se convirtió en importantísima fuente de la historia del descubrimiento del Brasil por los portugueses.

p Esta carta se ha reeditado muchas veces y está traducida a varias lenguas europeas. Los datos aducidos del cruce del Atlántico y del descubrimiento de un trecho de la costa del Brasil por la expedición de Pedro Cabral han sido tomados de ella. Es de gran interés para los etnógrafos la descripción de los primeros encuentros—muy pacíficos—de los portugueses con los indios 79 brasileños, del aspecto que tenían, de sus viviendas y de su vida, de sus armas y de sus adornos, incluidos los bodoques de madera que se introducían en el labio inferior  [79•30 . Los portugueses vieron pequeños grupos de indios ya durante los primeros días que estuvieron fondeados junto a la punta de Corombao, y en la zona de Puerto Seguro se reunían muchedumbres de indígenas.

El 2 de mayo la escuadra zarpó hacia el cabo de Buena Esperanza. Por aquel tiempo, los reyes portugueses conmutaban a los delincuentes la pena de muerte o la de trabajos forzados por la de cadena perpetua en las tierras “salvajes”. Cabral dejó a dos sentenciados en Puerto Seguro. Lo mismo hacían los que llegaban después que él. Y aunque los portugueses afirmaban que los indios portugueses eran antropófagos, sus compatriotas eran recibidos decenios después, en distintos lugares del litoral, por los deportados, ya viejos, o los hijos que éstos habían tenido con indias.

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Notes

 [74•25]   Carta de Caminha del 1.V.1500 desde PÍrlo Seguro (Brasil).

 [76•26]   Se publicaron por primera vez en 1892.

 [76•27]   De este “descubrimiento” se habla con la mayor amplitud, haciendo una apología, en el extenso artículo de Pereira de Silva Duarte Pacheco Pe, reirá, predecesor de Cabral, publicado en la compilación Historia de la cola nización del Brasil (t. 1, Porto, 1921).

 [77•28]   Rocha Pombo. Historia del Brasil, séptima edición revisada, 1956. Esta cita y las siguientes han sido tomadas del apartado El descubrimiento del Brasil.

 [77•29]   La leyenda de Juan Coussin la inventó un francés en 1785 y fue refutada definitivamente por los propios franceses a fines del siglo XIX.

 [79•30]   El bodoque o disco de madera que los indígenas de la parte oriental del Brasil se introducían como adorno en el labio inferior dio pie a que los colonizadores los llamaran botokudos. Caminha, al describir su aspecto—piel cobriza, cuerpo pintado de rojo y negro, pelo liso negro—, hizo particular hincapié en que se introducían como adorno en el labio inferior perforado "un hueso de grosor ne un huso y de un jeme de largo”.